[Fotografía] Enrique Meneses en el Centro de Historias – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

En mi blog dedicado a la fotografía y otras artes visuales he reproducido una entrada que fue elaborada originalmente para el blog de Fotógraf@s en Zaragoza, que os recomiendo encarecidamente que visitéis. El enlace y algunas fotos de la visita a la exposición a continuación.

Origen: Enrique Meneses en el Centro de Historias – Fotografía y otras artes visuales.

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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 1 al 8 de enero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

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En primer lugar, voy a seleccionar para mostraros uno de mis nuevos tableros en Pinterest. Esta semana me he decidido por el dedicado a la fotografía instantánea, las Polaroids, derivados y similares. Tengo pendiente un artículo dedicado a mis últimas incursiones en esta tecnología.

Y después, el enlace a las recomendaciones de la semana, con fotografías tomadas con la vieja Agfa Billy o Agfa Jgestar 8,8, un modelo alemán de finales de los años 20 del siglo XX.

Origen: Recomendaciones semanales – del 1 al 8 de enero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] Frantz (2016)

Cine

Frantz (2016; 012017-0201)

Es algo que nos suele pasar. Que solemos hacer. Cuando vamos al cine y salimos muy insatisfechos, inmediatamente pensamos en volver a algo que nos pueda gustar y nos deje mejor sabor de boca. Así que en ese día tonto de fiesta que nos han dado el lunes 2 de enero por el hecho de que el año nuevo cayera en domingo, nos acercamos a las salas de cine, muy concurridas, para ver lo último de François Ozon. En mi experiencia, habré visto aproximadamente la mitad de los largometrajes, quizá alguno menos, de los firmados por este director francés, Ozon es un director que me resulta irregular en sus resultados, aunque siempre encuentro algo interesante en sus habitualmente inquietantes películas.

En esta ocasión, Ozon crea su historia sobre la base de un guion de Ernst Lubitsch, que el propio director de origen alemán llevó al cine, y que a su vez se basaba en una obra de teatro del francés Maurice Rostand. Eso es lo que pone en los créditos finales de la película, aunque en IMDb no otorga la autoría del guión de la película de Lubitsch al propio Lubitsch. En cualquier caso, me hubiera gustado ver la película del alemán antes de este comentario. Por comparar. Pero no he podido encontrar una copia para ver, ni por lo legal, ni por lo delictivo.

La historia nos lleva a la primavera de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial. A una población alemana donde el doctor Hans Hoffmeister (Ernst Stötzner) y su esposa Magda (Marie Gruber), guardan luto junto a la que iba a ser su nuera, Anna (Paula Beer), por la muerte de su hijo Frantz (Anton von Lucke), en los últimos meses de la guerra. Un día, Anna descubrirá que alguien ha estado visitando también la tumba de Frantz, y pronto sabrá que se trata de un joven francés, Adrien Rivoire (Pierre Niney), que aguarda el momento de visitar a la familia para hablarles de Frantz. Un momento que no será fácil, y conmoverá la vida y los cimientos de la misma de todos.

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Con las fotografías de la entrada de hoy, me voy a permitir un juego… no muy difícil por otra parte. Pero de las siete, hay tres que están tomadas en Francia y tres en Alemania. Y la del encabezado, con un pie del fotógrafo en cada país. ¿Cuales son de qué país? Hay muchas pistas.

Lo primero que llama la atención de la nueva película de Ozon son los aspectos formales. Rodada en su mayor parte en blanco y negro, con algunas importantes y significativas secuencias en color. El responsable de la cinematografía del filme, Pascal Marti, lleva a cabo un trabajo excelente. Si el trabajo en blanco y negro es sobrio, pero tremendamente elegante y eficaz, un verdadero trabajo de fotografía monocroma, la adopción de las paletas propias de los autocromos para las secuencias en color, dota al conjunto de una coherencia visual total, unido a las suaves transiciones entre el blanco y negro y el color. Para quien no esté al tanto, el autocromo fue un proceso de fotografía en color, que se utilizaba ya a principios del siglo XX, el único viable, aunque laboriosos y engorroso, hasta que llegaron las modernas películas con pigmentos o colorantes, que popularizaron este tipo de fotografía. En fin, todo ello, junto una banda sonora de corte clásico, nos transporta sin problemas a esos ominosos días de finales de la segunda década del siglo XX, donde la destrucción y el dolor domina Europa.

Luego vienen los temas… que son diversos.

Desde luego, dominando el conjunto, está el tema del dolor, del duelo por los ausentes. Por los que han dado su vida por ideales, que a toro pasado a algunos pueden parecer vacíos. Porque ante la dolorosa ausencia, para un padre o una madre lo que importa es el hijo ausente y no ese concepto abstracto de patria que se lo ha llevado. Tremenda la declaración del doctor, que parece ya estaba en la obra original de teatro y en la película de Lubitsch, y que Ozon ha respetado. La de aquellos que brindan con cerveza y los que brindan con vino cuando celebran victorias en las que mueren miles y miles de hijos.

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Esto conlleva también otro sentimiento; el de vergüenza y remordimiento de los que han sobrevivido. Bien sea porque estaban en la retaguardia, alentando una guerra atroz, bien porque estaban en el frente, donde tantos murieron. Y donde muchos que sobrevivieron, mataron.

Asociado al anterior está el tema de la mentira. Una mentira que se encuentra en todas partes y en todos los actores de este drama. La mentira sobre cómo era la vida antes de la guerra, sobre cómo fue durante la guerra, sobre cómo es después de la guerra. Las mentiras colectivas y las que lleva cada uno a cuestas. Y alguna de las mentiras actúa como motor de este encuentro entre personas dolientes.

Está también la ominosa situación política. La que llevó a la guerra a las potencias contendientes y la que no ha quedado resuelta. Puesto que nosotros, los espectadores, conocemos la historia posterior, identificamos en la película aquellos gérmenes de otra guerra, todavía más atroz, todavía más inmoral, todavía más inhumana. Los nacionalismos, una de las lacras de la humanidad que más muertos ha causado en los dos últimos siglo, la que sustituyó a la religión como causa de enfrentamiento a muerto, aunque a veces tristemente se potencian ambas, no se han curado. Dos escenas al ritmo de la música de marcha militar, una en Alemania, la otra en París, se encargan de avisar al espectador de ello.

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Permitidme un inciso al respecto. En la película Casablanca de Michael Curtiz, hay una escena en la que unos oficiales alemanes, todos ellos con uniformes que remarcan su carácter de nazis, cantan en Rick’s una canción que a todos nos suena ominosa en sus bocas. Se trata Die Wacht am Rhein. Los franceses presentes en el local, derrotados recientemente en el transcurso de la guerra, ocupados por el invasor, se revuelven y empiezan a entonar La Marsellesa hasta que apagan el sonido de los alemanes. Vamos a la historia de estas canciones.

El himno nacional francés, que durante mucho tiempo fue también uno de los himnos favoritos de todo tipo de movimientos de izquierdas, nació como un himno militar. En concreto, y atención al dato, el del Ejército del Rin de la recién nacida República Francesa en 1792. Tras el triunfo de la revolución, las monarquías absolutas europeas, encabezadas por la germánica Austria, pretendieron derribar el régimen republicano francés por la fuerza, con poco éxito. Y en ese ámbito nació este himno, primero militar, después revolucionario, finalmente himno nacional francés.

«Die Wacht am Rhein» surgió como himno patriótico, de carácter relativamente popular. Los estados alemanes, especialmente los que se encuentran a orillas del Rin, habían sufrido con frecuencia en los siglos anteriores la agresividad francesa. La intervención gala en la guerra de los 30 años, la anexión por Luis XIV de Alsacia y Lorena, hasta ese momento estados del Sacro Imperio, la anexión por parte de Napoleón Bonaparte de parte de los estados alemanes y la creación de la Confederación del Rin como estado tampón títere para proteger al núcleo central del Imperio Francés,… En plena efervescencia nacionalista alemana hacia mitad del siglo XIX, surge esta canción patriótica que anima precisamente a establecer una guardia, una vigilancia, en el Rin contra quienes perciben como su principal amenaza, y hace llamamientos a la unidad de los alemanes para ello. No es por lo tanto en origen una canción nazi. Pero sí nacionalista. Como La Marsellesa. Lo paradójico es que a partir de 1870, los tradicionalmente agredidos, los alemanes, se convirtieran durante casi un siglo en rabiosos agresores.

Antes de la famosa película de Curtiz, la confrontación entre ambos temas musicales fue usado por Jean Renoir en La grande illusion (La gran ilusión), en el marco histórico de la Primera Guerra Mundial también. Siendo una película de 1937, cinco años antes que el estreno de Casablanca, y teniendo en cuenta el cariz de la escena en la que se enfrentas ambas marchas, parece muy probable que alguien en la producción de Casablanca decidiese copiar o al menos inspirarse en la escena que filmó Renoir. Finalmente, Ozon vuelve a usar ambos temas precisamente para señalar que el miedo mutuo que ambos países se tienen no ha desaparecido. Y el miedo es causante de muchas desgracias. Son diversos los historiadores que opinan que el miedo de los militares alemanes a quedar rodeados por potencias hostiles les impulsó a llevar a su país a la guerra antes de que sus potenciales enemigos estuvieran más preparados. De nada les valió.

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Pero volviendo a la película, he dejado para el final un quinto tema. No porque sea de menor rango. Al contrario. Sino porque es el tema que abre esperanza, en una película en el que hay un notable fondo pesimista. Y es el viaje de la joven Anna. Viaje tanto interior, personal, sobre el significado de lo que ha pasado y lo que está viviendo, como físico, cuando deja la comodidad de su hogar para adentrarse en el país hasta hace unos meses enemigo. Donde puede contrastar muchas cosas. Entre ellas, que la guerra se libró en esas tierras y que el horror permanece. Pero también es un viaje de descubrimientos. Dicen que viajar es uno de los grandes antídotos contra la intolerancia. Hacerlo con sentido crítico, cura del mal de los nacionalismos, aunque también sirve como antídoto para los complejos patrios, haciéndote comprender que en todas partes cuecen habas.

La joven Paula Beer, la actriz que interpreta a la joven Anna, es probablemente uno de los grandes descubrimientos de esta película, que cuenta con unas interpretaciones de primer nivel, siendo también muy destacables las del matrimonio Hoffmeister. Esta chica alemana, el reparto es internacional y la película está rodada en inglés y francés, con su dominio de ambas lenguas, derrocha encanto por arrobas. No ya sólo porque sea más o menos guapa, que lo es, sino porque transmite una cierta belleza interior a su personaje que da sentido a su viaje.

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La película está llena de metáforas y simbolismos que no me voy a extender a desarrollar. Ya me ha dado por escribir la disgresión sobre los dos temas musicales comentados. Pero es una película profunda y necesaria de ver. Quizá los riesgos para esta vieja Europa no están ahora en el viejo enfrentamiento francoalemán. Tuve ocasión de participar en una conversación hace unos años en la que, en torno a una mesa de café, tres personas con titulaciones universitarias en historia, incluso doctorados, acordaban que franceses, especialmente los del norte del Loira, y alemanes, especialmente los que viven más próximos al Rin, son dos variantes de un mismo pueblo, de una misma cultura,… lo que pasa es que los de este lado del Rin acabaron hablando latín. Pero hoy los riesgos para la vieja Europa siguen estando en los sangrantes nacionalismos que han impedido hasta ahora que el proyecto de unidad europea avanzase, lo llevaron a su estancamiento, e incluso a un retroceso como algunos percibimos ahora. Esto en una situación global en la que las que fueron potencias hace 100 años han pasado a segunda línea. Esperemos a que las divisiones no lleven a los extremos de antaño. Pero con la historia que nos cuenta Ozon, que no es perfecta hay un momento en que se pierde un poco en el último tercio de la misma, y con otras que nos han llegado del mundo del cine, la literatura, el arte y la Historia, con mayúscula,… quedamos avisados.

Pues no ha sido esta la película que han presentado los «gabachos» a los Oscar…Sobraditos andan este año. Que envidia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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Libros de fotografía: Cobb, Lartigue, Heath, el jazz, Halsman, Arbus, la kodachrome y Martín Prieto – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Hace semanas que tendría que haber redactado ya una entrada dedicada a libros de fotografía, y la de ahora sería más breve. Pero por esperar a que me llegase un libro que no ha llegado.. . se me han acumulado un total de ocho libros sin haberlos comentado. En el siguiente enlace, el comentario detallado de cada uno.

Y acompañando, fotografías que proceden de algún paseo de estos primeros días de 2017 en los que he vuelto a mi afición al paisaje suburbano, ese lugar donde acaba la ciudad y empieza eso que llamamos «el campo». Con la Canon EOS 5D Mark II y el Canon EF 28 mm f/1,8 USM.

Origen: Libros de fotografía: Cobb, Lartigue, Heath, el jazz, Halsman, Arbus, la kodachrome y Martín Prieto – Fotografía y otras artes visuales.

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[Libro] Stories of Your Life and Others

Literatura

Indudablemente, una de los largometrajes de ficción en cine más interesantes del año 2016 fue el filme Arrival (La llegada) de Denis Villeneuve. El primer contacto con una inteligencia extraterrestre mezclado con una reflexión sobre la comunicación entre seres inteligentes y sus problemas, así como una exploración de formas alternativas de percibir el paso del tiempo, constituyeron una triada de temas que junto con la excelente realización y la no menos excelente interpretación de sus protagonistas dotaron a la película de una trascendencia notable. Pero la historia que nos cuenta Villeneuve  está basada en una narración, un relato corto, de Ted Chiang «Stories of Your Life», que he podido leer en estas últimas semanas junto con otra serie de relatos cortos del mismo autor.

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En este 2017 he tardado en ponerme a hacer fotos… pero esta tarde con luz abundante después de tantos días de niebla, he salido ha probar un chisme… y me he llevado también la EOS 5D mk II con un el 28/1,8, objetivo que uso poco… y no sé por qué.

Publicados en edición electrónica por Vintage Books (Penguin Random House LLC) en este 2016, son una reedición de una colección de relatos ya publicada en 2002. El conjunto de relatos entraría dentro de lo que sería la ciencia ficción en su rama más noble (SF según la clasificación de la que hablábamos hace pocos días), ya que se trata de relatos bien construidos según la leyes de la física y la naturaleza, sean de este universo en el que nos ha tocado vivir, sean de universos alternativos en los que las leyes de la naturaleza pueden ser distintas. Pero con relatos llenos de coherencia interna.

Una historia alternativa de la Torre de Babel en un mundo con una cosmología alternativa, pero coherente con los mitos mesopotámicos que nos llegaron por distintas vías, entre ellas los textos sagrados judeo-cristianos. Pero sin que Dios pinte nada en el relato.

Una reflexión sobre qué pasaría si en lugar de tener un conocimiento parcial del mundo a través de nuestros sentidos y nuestra mente tuviéramos un conocimiento global e íntegro. Una comprensión completa del mundo.

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Un contacto con alienígenas inteligentes al mismo tiempo que somos capaces de percibir nuestra línea del tiempo de una forma menos lineal de lo que estamos acostumbrados.

Una reflexión sobre como sería nuestro mundo si las matemáticas que conocemos no tuvieran sentido, pudiesen ponerse entre dicho. Si, por poner un ejemplo, se pudiese demostrar que 2+2 no siempre son 4.

Qué pasaría si pudiésemos modificar nuestro cerebro para ser inmunes al efecto de la belleza física de las personas, el cual sería un atributo inconsecuente a la hora de relacionarnos.

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¿Y si las teorías de los homúnculos y de la cábala que permitieran dotar de vida a los objetos inanimados simplemente dándoles un nombre adecuado fueran ciertas? ¿Cómo sería la actividad científica?

Como sería el mundo si Dios, el cielo, el infierno, las apariciones de los ángeles, los milagros,… tuvieran una realidad física, objetivable. Qué consecuencias tendría en nuestro comportamiento y en nuestra ética personal.

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No sé si me dejo alguna. En cualquier caso, todos los relatos suponen una reflexión profunda sobre la naturaleza del ser humano y del universo en el que se mueve. Que es de lo que va la buena ciencia ficción. Mucho más humanista que lo que los talibanes de las humanidades que desprecian el género son capaces de entender.

Comencé a leer el relato impulsado por la curiosidad de conocer la fuente original que inspiró la película mencionada. He de decir que no la película no adapta el relato. De hecho, este tiene un carácter más neutro y circunstancial en lo que se refiere al contacto con los alienígenas. Aunque el resto de los elementos están ahí… Me atrevería a decir que la pélicula como tal película es superior al relato como tal relato. Pero no nos engañemos, conforme iba avanzando en la lectura de los distintos relatos de Chang y entraba en el juego de lo que pretendía con sus inteligentes especulaciones, más me han ido gustando, dejándome al final un excelente sabor de boca. Muy recomendables.

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[Televisión] Cosas de series; especiales de Navidad (o no de Navidad)

Televisión

Durante las fiestas navideñas o de fin de año, que cada uno las vea según su perspectiva personal de la vida, las producciones televisivas se modifican, la programación cambia. Es cierto que con las nuevas plataformas de vídeo bajo demanda, uno ve lo que quiere. Pero hay cambios en el panorama televisivo siempre, más acusadas en las plataformas de televisión más tradicionales. Uno de los elementos que aparecen son los especiales navideños, especialmente frecuentes en la televisión británica. Los americanos son más proclives a dedicar la despedida por la temporada festiva a esta época, pero emiten sus episodios una, dos o tres semanas antes de la misma. Y en otras televisiones de otros países… no tengo muy claro lo que pasa.

En este año he visto cuatro especiales. Que merezcan el calificativo de navideños… depende. Unos claramente que sí, pero otros, dedicidamente, no. Vamos con ellos, aunque sea rápidamente.

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Este última entrega especial de Doctor Who tiene como escenario Nueva York… cada vez se quieren vender más en los EE.UU. Pero con frecuencia se han rodado los episodios normales de la serie en Gales. Y por eso acompaño la entrada de algunos paisajes del norte de ese país británico.

Doctor Who – The Return of Doctor Mysterio

Este es uno de los más tradicionales de la televisión británica. Incluso se emite en años en los que, como en este, no ha habido temporada convencional. Y tiene un carácter muy, muy, muy navideño. Suelen aparecer niños… y esas cosas. Algunos pensábamos que en esta ocasión igual servía para presentar a la nueva compañera del Doctor… pero no. A cambio hemos tenido una parodia/homenaje a Superman. Hecha con amabilidad, con unos malvados invasores alienígenas, como de costumbre, como amenaza, y con romance incluido. También hay un niño. O dos. Pero uno de ellos se hace mayor… y se enamora de la madre del otro. Simpático. Entretenido, este especial. Pero sin nada más de especial que el hecho de que esté realizado de encargo para estas fechas. Ha habido otros especiales navideños del doctor mucho más especiales.

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Call the Midwife – Christmas Special

Uno de los problemas de esta serie es que pasó de ser una serie sobre las comadronas del National Health Service en el East End londinense, un recuerdo de un avance social importante del estado de bienestar en la posguerra mundial, alrededor de las memorias de una de ella, a ser la narración de lo que pasa en una comunidad religiosa de monjas, donde también prestan cuidados sanitarios. Este año, incluso se van de misioneros durante unas semanas a Sudáfrica. Ya la pérdida de su protagonista inicial supuso un cierto hándicap… por lo menos desde mi punto de vista. Ningún otro personaje ha recogido el protagonismo, aunque dieramos por sentada la coralidad de la serie. Pero esta deriva ñoña, conservadora y religiosa ha llegado a unos extremos que hace que para mí este sea el punto final de la serie. Aunque en IMDb hablan de su continuidad hasta 2020… Con este tono, no seré yo quien lo compruebe.

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Garfunkel and Oates – Trying to be Special

Las comediantes norteamericanas Riki Lindhome y Kate Micucci forma un duo musical satírico conocido como Garfunkel & Oates. Con un estilo de canciones de lo que en los EE.UU. llaman folk, pero llenas de referencias irreverentes y sexuales. Son bastante divertidas. E irreverentes. Me gustan. Hace unos años hicieron un piloto para una serie en una cadena de cable norteamericana que llevaría el mismo nombre que el dúo. Pero no llegó a cuajar en una serie, que venía a definirse como «Glee, pero con pollas«. Y todo el resto de los genitales y caracteres sexuales primarios y secundarios de ambos sexos. Lamenté que no siguiera adelante.

Ahora han estrenado en Netflix un especial que va sobre una actuación en la que tratan de recaudar dinero… para hacer un especial. Básicamente es la grabación de una actuación del dúo, con una introducción y una conclusión «dramatizadas» de la situaciones. No es especialmente navideño, aunque se haya presentado en estas fechas. No es nada navideño. Afortunadamente. Pero es muy divertido.

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Sense8 – A Christmas Special

Sense8 (léase «senseit», homófona con la palabra inglesa «sensate«) fue uno de los platos fuertes de 2015 para el impulso de la plataforma de vídeo bajo demanda de Netflix. Producida por los/las hermanas Wachowski (en el tiempo que ha pasado desde que se emitió la que quedaba en estado masculino ha pasado a su estado femenino, por lo que a partir de ahora los Wachowski pasan a ser las Wachowski), y parcialmente dirigida por ellas también, tiene muchas de las características de estas directoras. Reivindicación de la diversidad sexual, un reparto con abundancia de diversidad racial y cultural, no pocos toques ciencia ficción, y mucha riqueza visual. Es curioso… la película que más me gusta de las Wachowski, entonces los Wachowski, sólo tiene uno de estos elementos. La reivindicación de la diversidad sexual.

Su primera temporada me entretuvo, me interesó, aunque no me entusiasmó enormemente. Su idea de partida y su trama tiene suficiente material para construir una serie interesante, pero su desarrollo fue algo irregular. Las producciones de las Wachowski, peca del exceso visual, que a veces viene bien, pero a veces cansa; a veces asombre y estimula, y otras te da la sensación de estar en una especie de espectáculo Viva la gente (Up with People, en el original) o anuncio de Coca-Cola de principios de los años 70, pero en la segunda década del siglo XXI. Y esto no es un halago. Afortunadamente, de vez en cuando se ponen cañeros, demos gracias a Sub Bak (Doona Bae) especialmente por ello, entran en acción y empieza la diversión.

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Pero aquí viene otro de los inconvenientes de la serie. De los ocho «sensates», no todos son igual de interesantes. Y no todos están interpretados con la misma solvencia. Si he nombrado a la actriz coreana es porque es una de mis favoritos… no mencionaré a los que me parecen que sobran. Sobre todo por si alguien siente mancillado el orgullo nacional (pero mira que es mal actor este chico). O no mencionaré a los personajes que mandaría a tomar por el saco, y los cambiaría por algunos secundarios de la serie mucho más interesantes y mejor interpretados. Yo querría más de la ex del Doctor (Freema Agyeman), por poner un ejemplo, y sobretodo, más de los malos… que el taimado Mr. Whispers (Terrence Mann) merece mucha más presencia que sus principales antagonistas.

Por motivos que desconozco, en 2016 no ha aparecido la muy esperada segunda temporada de los «sensates». Parece que viene esta primavera. Pero se han marcado un especial navideño en el que nos resumen lo que les pasa durante una añito, más o menos, celebración navideña incluida. Y que ha servido para aplacar la angustia de la deprivación a los más adictos. Nada nuevo bajo el sol. Una historia que bien contada no daba para más de 40 o 45 minutos, estirada hasta las dos horas largas con el fin de añadir a lo esencial de la misma tanto los delirios pastilleros o como los buenismos de sus responsables. Pero se deja ver. Sí. Hay una escena de sexo orgiástico. Pero de verdad… no es para tanto.

Eso sí, el público votante en IMDb está «encantadísimo». Pues nada ¡¡¡Viva la gente!!!, digo… ¡¡¡Vivan los Sense8!!!

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[Cine] Passengers (2016)

Cine

Passengers (2016; 672016-3012)

Antes de hablar de esta película, permitidme que os ponga un vídeo que recomendaron hace unos días en Microsiervos.

Para quien no se maneje bien con el inglés, en él, Lisa Yaszek, profesora de literatura en Georgia Tech, distingue tres tipos de obras en la ciencia ficción. Aunque es profesora de literatura, es evidente por el contenido del vídeo que se refiere a cualquier medio por el cual se cree una obra de ciencia ficción. Literario o audio visual.

SF o la ciencia ficción (Science Fiction) con mayúsculas; la seria, la que especula con el desarrollo de la ciencia pero dentro, más o menos de la plausibilidad, y que además reflexiona en profundidad sobre el ser humano y sus circunstancias.

Sci Fi o la ciencia ficción dedicada al entretenimiento sano. Se toma muchas más libertades con las leyes de la naturaleza y con los desarrollos científicos y tecnológicos, y su reflexión sobre el ser humano o las sociedades humanas es más superficial o elemental.

Skiffy o la ciencia ficción absurda. Donde todo es tomado a la ligera. Aunque pueda ser muy divertido.

La verdad es que la categorización, tal y como la explica Yaszek, me ha convencido. Me parece operativa. Más que la tradicional división entre ciencia ficción «dura» y «blanda».

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Una de las escenas más bonitas de esta película me recuerda mucho a la versión literaria de «2001, una odisea del espacio», en la que el destino de la «Discovery One» es Japeto, la luna de Saturno, y no Júpiter como en la película. Pero sí que utilizan Júpiter como una honda gravitatoria para impulsar el vuelo de la «Discovery One» hacia el planeta de los anillos. Como en esta película que nos ocupa hoy todo hay que hacerlo a lo grande, pues la enorme «Avalon» también usará una estrella, Arturo creo, para una maniobra similar… Pero de forma más inverosímil, bonita, pero inverosímil.

Con esto en mente, cuando me propusieron ir el viernes pasado a ver esta película del danés Morten Tyldum, un director que en los últimos años ha alcanzado cierto prestigio en el panorama internacional, y con un reparto breve pero de campanillas, teniendo en cuenta los avances que habíamos podido ver previamente, esperaba que en el peor de los casos estuviéramos ante una película de «Sci Fi». Y si teníamos suerte, «SF»… Pues ya lo adelanto, nuestro gozo en un pozo… nos quedamos en la «Skiffy». Eso sí, con un derroche visual y formal. Para un fondo… en el mejor de los casos «dudoso».

La premisa de partida es interesante. Un viaje de colonización espacial. Nada de FTL, hiperespacio o «warp». 120 años de travesía interestelar a velocidades casi relativísticas. ¿Mencionan un desplazamiento al 50% de la velocidad de la luz? Primer signo de alarma. No os podéis imaginar la cantidad de energía necesaria para acelerar semejante nave espacial hasta esas velocidades. Y la necesaria para frenarla sin pasarse de largo. Y cuando no están ni a mitad de camino, un incidente… y dos pasajeros, dos desconocidos entre sí, que se despiertan y se encuentran solos en la nave y en la inmensidad del espacio. Y tienen que aprender cómo vivir su vida en estas condiciones…

Empecemos con las cuestiones positivas. Tyldum consigue montar un espectáculo visualmente muy atractivo. El diseño de producción y el departamento de efectos visuales están de sobresaliente. Aunque se pasen las leyes de la física por el forro de la entrepierna. Disimulando eso sí. Pero se las pasan. Y tiene dos intérpretes de campanillas. Chris Pratt, a quien sólo recuerdo nítidamente de cierta gamberrada espacial, es un tipo que llena la pantalla, que tiene presencia, incluso cuando su posición es relativamente de antihéroe. Jennifer Lawrence es la actriz del momento. Para esta película se permitió conseguir un millonario contrato, superior ampliamente al de su «partenaire», suele suceder al contrario, e incluso tener una sustancial parte en los beneficios. Esto… igual le sale rana. La película no está funcionando lo bien que pensaban en taquilla. Pero no se puede negar, dejando aparte lo guapa que es y que está, llena muchísimo la pantalla, tiene una presencia impresionante, y es capaz incluso de llevar con su compañero de reparto a este despropósito a un cierto nivel de visibilidad.

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Nosotros no tenemos a mano una gigante naranja como Arturo, y nos tenemos que conformar con una tipo espectral G en la secuencia principal que llamamos Sol, y que nos ha tenido abandonados en Zaragoza desde hace semanas.

Porque una vez consideradas estas partes positivas, si analizásemos en detalle el planteamiento del filme, que no vamos a hacer para no destripar el argumento, veríamos que está lleno de despropósitos. Uno asume la famosa «suspensión temporal de la incredulidad«, necesaria para disfrutar de una obra de ficción. Más cuando hablamos de ciencia ficción, y más todavía en el terreno de la creación fantástica. Pero lo que el cerebro educado no admite son las estupideces. La suma de elementos que tienen que añadir los creadores del evento para que pueda resultar la trama que resulta.

Y a esto hay que añadir las cuestiones relacionadas con la ética que hay detrás de la película. Porque todo este decorado interestelar está al servicio de una trama que no deja de ser la vulgar y manida trama de tantos y tantas dramas y comedias románticas. Chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chico mete la pata, chico y chica se distancian… y luego ya depende. En los dramas puede que vuelvan o puede que no, en las comedias suelen volver. Especialmente si media un comportamiento heroico del chico metepatas… No revelaré cuales son los derroteros de este filme. Pero es que «la metedura de pata» del chico y las consecuencias finales de la película me parecen que es como tratar a las mujeres de idiotas. Si yo fuese mujer, me sentiría muy indignada… Hay cuestiones que descalifican a una película, como cuestión de planteamiento.

La película en sí misma es entretenida, y como digo, visualmente atractiva. Pero globalmente, y cuatro días después de haberla visto, hay elementos que me parecen una tomadura de pelo. Y el problema es que gente como Jennifer Lawrence pueden empezar a perder el crédito. Da igual lo buena que seas (o estés, o ambas) si lo que vendes es lamentable. Y desde mi punto de vista lleva ya dos avisos. Soy buena persona y le perdono la tontería de los superhéroes o el hacerse pasar por una chica de 16 años con la presencia que tiene. Ni SF, ni SciFi,… Skiffy… y de la que no hace gracia.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *
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Pero eso sí, nos proporciona muy bellos amaneceres y ocasos, cuando el tiempo es propicio.

[Cine] El cine que he visto en 2016

Cine

Comienzo la entrada con una introducción totalmente similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. Este año se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo bajo demanda. Ya adelanto que, aunque una iniciativa interesante, no han llegado a lo alto de las listas. Todas las películas están recogidas en mi base de datos cinematográfica que inicie el 28 de diciembre de 1997 . Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

 

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Ilustro esta entrada con algunas fotos realizadas en el último día de 2016… Que me está dando la impresión que tendré que comentar más en profundidad en un artículo más técnico en carloscarreter.es. Pero de momento aquí quedan esas nieblas que nos amodorran desde hace dos semanas en Zaragoza.

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues tampoco podéis esperar más que eso. Una valoración subjetiva pero motivada de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Pondré un ejemplo de actualidad. Una de las películas que más me ha gustado recientemente fue Arrival (La llegada). Pero la puntuación que inicialmente le di, aunque elevada, me parece ahora que no es razonable al compararla con las de otras películas que en estos momento sitúo por debajo, aunque cuando las vi las puntué igual o más altas.

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Durante 2016 he visto 4 películas de estreno menos que en el año anterior, quedando un total de 68 largometrajes. Está incluida una película que todavía no está comentada en este Cuaderno de ruta, porque la vimos el pasado día 30… Mañana o pasado saldrá a la luz, supongo. El jueves como más tarde.

La valoración media ha sido de 3,18 puntos, la segunda vez desde que registro las películas en la base de datos en las que se alcanza esta puntuación tan alta. Y se mantiene la tendencia a que sean años con una variabilidad en la puntuación relativamente baja. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan.

A continuación, las “diez” películas que más he valorado. Entrecomillo lo de “diez” porque debido a empates en puntuación casi siempre es una lista de más de diez. Trece este año.

1 Saul Fia (El hijo de Saul) 4,83
2 Carol

Room (La habitación)

4,67
4 Mia Madre 4,50
5 Arrival (La llegada)

Spotlight

4,33
6 Paterson 4,17
7 Anomalisa

El ciudadano ilustre

Little Men (Verano en Brooklyn)

The Big Short (La gran apuesta)

Youth (La juventud)

Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella)

4,00

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Lo cierto es que sólo ha habido un cambio debido a modificaciones en las puntuaciones, y ha sido el de la película que he comentado, Arrival (La llegada), que ha subido algunos puestos. También me he estado preguntando si la coreana Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella), aunque con indudables méritos, no tiene algunos defectos que la hagan estar ahí  un poco forzadamente. En cualquier caso, no me he terminado de decidir y la he dejado. Eso sí. Si bien cuando hay empates ordeno las películas por orden alfabético, en su grupo la he dejado al final. Y también me he estado planteando si Carol, una película que en valoración subjetiva no podría estar en el primer puesto con la película húngara… pero al final la he dejado como está.

Y al pelo de este último comentario se puede observar también que no es un feudo exclusivo del cine americano. La película que más me impresionó y me gustó este año es húngara, en un cuarto puesto hay una italiana, y entre las empatadas en el séptimo puesto hay una película argentina, otra italiana, aunque rodada en inglés, y una surcoreana.

Lamentablemente, respecto al cine patrio, la más alta en mi lista, la pequeña y sencilla El Olivo, se queda a trece puestos de entrar en la lista y empatada con unas cuantas más entre las cuales El hombre de las mil caras. Y bueno, está también A Monster Calls (Un monstruo viene a verme), que a mí me resulta difícil de ver como un filme español, desde un punto de vista cultural, y que tampoco alcanza a sobrepasar a los anteriores en puntuación. Algunos argumentarán que siendo El ciudadano ilustre una coproducción, valdría como cine español. Incluso sale alguna intérprete y alguna escena en nuestro país… pero no. Básicamente es una película argentina y dejémonos de historias.

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Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.

Enero – En plena temporada de premios, agrupa cuatro películas de la lista de 13 mejores, con la húngara Saul Fia (El hijo de Saul)  como más destacada. Una película de lo mejor visto este año, y que me dejó absolutamente pegado a la butaca..

Febrero – Febrero también agrupa cuatro películas de las 13 de la tabla anterior. Pero indudablemente fue Carol la que se convirtió en mi película favorita del año, incluso si no tiene la máxima puntuación. Seguida muy muy de cerca por Room (La habitación).

Marzo – En marzo se produjo un bajón notable en el interés de las películas, pero ahí esta la turca Mustang, que le faltó poco para entrar en la lista de los importantes. Sólo algunas complacencias en el desarrollo de la trama para satisfacción del gran público impidió que le diera una valoración subjetiva más alta que le hubiera hecho estar entre las de la tabla anterior.

Abril – Cuando llega la primavera, el nivel de la cartelera suele bajar, y ni siquiera la llegada de la película de Almodóvar sirvió para remontar a cierto nivel, ya que se vio superada por la simpática Marguerite (Madame Marguerite).

Mayo – Mayo llegó con algunas posibilidades que no se acabaron de concretar. Y fue una película de animación vista en familia la que se llevó el premio del mes, la nueva versión de El libro de la selva (The Jungle Book). Ya sé que oficialmente está calificada como de personajes reales… pero de verdad… es básicamente animación generada por ordenador, con un niño insertado por ahí.

Junio – Mes más bien más bien anodino, con la rara Francofonia como acontecimiento destacado.

Julio – Mes que casi se pudo calificar de lamentable, con algunas de las peores películas que hemos visto este año, de las que se salva esa Sunset Song, tan escocesa, que incluso nos podríamos plantear un poquito más de valoración… En realidad no, son los intérpretes los que merecen la pena y son los que la hacen destacar de la medianez.

Agosto – El mes más veraniego por excelencia se movió en las medianías, destacando por poco la película china, bastante emotiva Regreso a casa – Going Home (Guīlái [归来]), que llegó a la cartelera con bastante retraso.

Septiembre – Esperábamos algo más de septiembre, especialmente con las española El hombre de las mil caras y la nueva película de Matthew MacConaughey, Free State of Jones. Efectivamente, ambas fueron las más destacadas del mes, pero por debajo de las expectativas que nos habíamos creado.

Octubre – Una cuestión parecida sucedió con el mes de octubre, en el que se produjeron varios estrenos que esperábamos que dieran guerra, y se quedaron en medianías. Afortunadamente, se produjo la sorpresa de Little Men (Verano en Brooklyn), pequeña y sencilla película, pero con mucha enjundia.

Noviembre – Y este mes mejoró mucho la cosa, especialmente con esa casi obra maestra que es Arrival (La llegada), a la que le han faltado algunos detalles para llegar a situarse en un nivel más alto. Y también con esa excelente sorpresa argentina que fue El ciudadano ilustre.

Diciembre – Este año están tardando en llegar las candidatas a los premios gordos, pero eso no ha impedido que en este final de año pudiésemos ver esa pequeña maravilla que es Paterson. Que si no es candidata a más premios será por su carácter de película independiente y poco espectacular. Pero es realmente buena. Y además tuvimos esa joya visual eróticointrigante que nos llegó de Corea del Sur, y a la que faltó a lo mejor un poco más de profundidad para situarse en lo más alto, fue Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella).

Faltan por llegar muchas de las que optan a premios en esta temporada invernal, pero estas llegarán a partir de enero. Termino igual que el año pasado. Un año un poco engañoso en sus promedios. Muy homogéneo, pero con menos destacables de las que me gustaría.

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[Fotografía] Recomendaciones «interanuales» – del 25 de diciembre de 2016 al 1 de enero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Los de la «interanualidad» del título de la entrada es una pequeña coña que se me ha ocurrido sobre la marcha para ver si me pongo un poco de gasolina mental. Porque la verdad es que he terminado el año 2016 y empezado el 2017 en «modo modorro»… En cualquier caso, hoy van dos «recomendaciones». El tablero en Pinterest sobre La persona en su entorno, fotografías de personas, pero que mayormente no son relatos formales. O si lo son, lo son en en entorno en el que evolucionan.

Y después, por supuesto, el enlace a las recomendaciones de la semana. Con fotografías de uno de los pocos días con una luz no excesivamente modorra de esta semana, en la que saqué a pasear la Hasselblad 503CX.

Origen: Recomendaciones «interanuales» – del 25 de diciembre de 2016 al 1 de enero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

[Fotos] El 2016 en fotos (3): 12 meses + 12 fotos… y una más, que no hice yo… – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Origen: El 2016 en fotos (3): 12 meses + 12 fotos… y una más, que no hice yo… – Fotografía y otras artes visuales.

Por décimo año consecutivo, despido el año con esta entrada de 12 meses representados por 12 fotografías. Iniciativa del año 2007, en el Cuaderno de ruta claro, inicialmente, que posteriormente se desdoblaría en dos, separando los viajes, y más recientemente en tres, dándole su espacio a la fotografía con película tradicional.

Como en otros años, el de la fotografía del encabezamiento, este soy yo. Con una salvedad; no la hice yo. Me la hizo mi sobrino Diego, al que en ese momento le faltaban unos días para cumplir los 7 años, en Aguarón.

Repito lo que ya dije el año pasado. Estas doce fotografías, una por cada mes del año, no pretenden ser representativas de nada,… o de todo. Están realizadas todas ellas en Zaragoza, mi ciudad, para bien y para mal, con las cosas que me gustan de ella y las que odio. Así que si estas fotografías han de representar algo es que estoy vivo y miro al mundo. No me enrollo más, simplemente os dejo con las doce fotos de doce meses de este 2016 que se nos acaba, deseándoos todo lo mejor para el 2017 que se nos echa encima.

Y si alguien compara… sí, es casi un copia y pega de la entrada de hace un año, salvo las fotografías, pero es que ya me parece bien el texto como está.

Enero – Mis cámaras estenopeicas en el taller que celebramos con Beatriz Aísa, organizado por Fotógraf@s en Zaragoza.

Febrero – Este año no me he dedicado tanto al bodegón, pero algo así; aquí comprobando que el Tessar de Carl Zeiss Jena tiene realmente una distancia mínima de enfoque sorprendentemente favorable para estos fines.

Marzo – Creo que la exposición sobre las mujeres de Afganistan y la visita guiada con el fotógrafo Gervasio Sánchez, en la imagen, y la periodista Mónica Bernabé nos dejó impresionados a todos los que asistimos.

Abril – Desde que nos azota la crisis interminable, las celebraciones de San Jorge y otras fiestas han perdido su esplendor de antaño. Pero sigue siendo un buen día para pasear la ciudad.

Mayo – Tras el encuentro analógico a finales de abril, fue emocionante recuperar las sensaciones del cuarto oscuro y del manejo de las ampliadoras.

Junio – Sin ser una actividad constante, la fotografía macro y de aproximación es algo que he practicado con frecuencia. De hecho, estaba pensando hacer un libro monográfico con las fotos de este año.

Julio – En un sábado de extremo calor en Zaragoza, qué mejor que ir al acuario con mi sobrino Diego. Lo pasamos bien.

Agosto – En las tarde este mes y de septiembre, exploré mucho las posibilidades fotográficas de las riberas del Canal Imperial de Aragón.

Septiembre – Este simpático muñequito me devolvió las alegrías de la fotografía de naturaleza muerta en el salón de casa.

Octubre – Dominado este mes por el intenso viaje a Hong Kong y Macao, hubo ocasión de relajarse explorando la luz del otoño en los parques de la ciudad. Algo que me gusta hacer todos los años.

Noviembre – La fotografía puede ser algo lúdico y divertido,… como pintar con luz en el pasillo de casa con mi sobrino Diego. Uno maneja el disparador de la cámara y el otro la linterna parpadeante.

Diciembre – Y de las diversas cosas que podría haber puesto del último mes… me quedo con una imagen tranquila, serena, que sirve de homenaje a la ciudad en la que me desenvuelvo yo y a quienes quiero, habitualmente.

 

El 2016 en fotos (2): De película – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Así como ayer reproduje íntegramente el artículo sobre viajes en ambos blogs, en este caso, por ser más técnico en el ámbito de la fotografía, os dejo el enlace al que cuenta con detalle como ha sido mi año desde el punto de vista de la fotografía analógica, y una selección de fotografías. Hay que tener en cuenta, como decía ayer, que muchas de estas fotos llevan asociada también una carga de recuerdo o emoción importante.

Origen: El 2016 en fotos (2): De película – Fotografía y otras artes visuales.

[Fotos] El 2016 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía, Viajes

Comienzo como otros años con mi resumen y balance del año. El 2016 que se nos va, que como muchos años ha tenido sus cosas buenas y sus no tan buenas. Pero mi recuerdo de los años siempre lo expreso en forma de fotografías, que muchas veces llevan asociadas recuerdos. Y también muchas veces, esos recuerdos pueden ser íntimos o privados, aunque las fotografías que los representan sean públicas. Soy celoso guardián de mi intimidad, mis recuerdos más próximos son míos. Pero hay imágenes próximas que los representan y puedo y quiero publicar. Y como digo, empiezo el balance con los viajes.

No me quejo. En absoluto. Ha sido un buen año en lo que se refiere a los viajes de larga distancia y recorrido, con algún incidente, pero sin mayores consecuencias. Sin embargo, siento que no he podido aprovechar tanto en miniviajes, esas escapadas de un día o un fin de semana, que también son muy necesarias, y a las que he tenido que renunciar durante el año en varias ocasiones, por motivos diversos. Lo dicho, celoso guardián de mi privacidad.

Tras los dos primeros meses, en los que se puso de manifiesto que iba a ser un año raro y complicado para las excursiones y escapadas de fin de semana, un sábado por la mañana de marzo hubo una pequeña excursión de Fotógraf@s en Zaragoza a Anento. Fue como un punto de partida. Por sencillo que fuera.

Aguallueve de Anento

Pocas semanas más tarde llegaba mi primer viaje internacional del año. Ya se ha convertido en un clásico mi escapada a Italia de Semana Santa, que este año, por mor de unos festivos que se nos debían, se estiró algo más. Y el destino fue las ciudades de la Umbria y el sur de la Toscana. Lugares de gran belleza, física y cultural, y que además carecen de las aglomeraciones de otros destinos más afamados en la península itálica.

Perugia

Estación de Asís

Gubbio

Arezzo

Cortona

Duomo de Orvieto

Vuelta tras las vacaciones de Semana Santa a los fines de semana gafados hasta que a principios de junio consigo escaparme un sábado a Madrid para visitar algunas de las más destacadas exposiciones en PhotoEspaña 2016.

Madrid

También con el comienzo de la primera mitad de mis vacaciones de verano pude escaparme con Fotógraf@s en Zaragoza al valle de Tena y Jaca, en una excursión muy divertida.

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Pantano de Búbal y Peña Telera

Y llega el viaje estrella del año. Islandia era un destino deseado desde hacía muchos años. Aunque siempre habían surgido problemas para hacer realidad el deseo. Incluso este año estos problemas surgieron hasta la misma víspera del viaje, pero mi decisión era clara y al final aterricé en la bella isla cercana al ártico, y a caballo de dos placas continentales. Difícil resumir la variedad de paisajes y estímulos visuales de esos días.

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Krýsuvík

Harpa en Reikiavik

Geysir

Suđurland

Skógafoss

Reynisfjara

Svínafellsjökull

Playa de Jökullsárlón

Jökullsárlón

Skaftafell

En julio, aprovechando todavía algunos días de vacaciones, aprovecho otro día para volver a visitar algunas exposiciones más de la interesante edición 2016 de PhotoEspaña. Y la exposición del Bosco en el Prado. Esta vez con visita a lugares poco conocidos del Jardín Botánico de Madrid.

Jardín botánico de Madrid

En agosto me proponen visitar el sur de Suecia, quizá Copenhague, y si hay suerte Estocolmo. Voy de acompañante en un viaje… llamémoslo de negocios,… pero que me permitió conocer mucho del arte moderno y contemporáneo en aquellas tierras escandinavas. Y los tres lugares nos dio tiempo a visitar.

Louisiana Museo de Arte Moderno

Konsthall de Malmo

Fotografiska en Estokolmo

Moderna Museet de Estocolmo

Junto al ayuntamiento de Estocolmo

Septiembre fue saludado con una nueva escapada con Fotógraf@s en Zaragoza, que han sido los que me han permitido escapar en parte a mi maldición de las excursiones de este año. En esta ocasión, una divertida excursión a la comarca del Matarraña en la provincia de Teruel.

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Valderrobres

Y con la segunda mitad de mis vacaciones, entrado ya el otoño a principios de octubre, surge un viaje relativamente inesperado, y que va a resultar también un éxito, rico en experiencias y visualmente muy interesante. Nos vamos a Hong Kong. Y desde la antigua colonia inglesa en China, me escaparé también a visitar Macao. También difícil de resumir visualmente las experiencias de esa semana.

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Mongkok

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Templo de los Diez Mil Budas en Sha Tin

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Tranvías en Causeway Bay

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Monasterio Po Lin en la isla de Lantau

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Pescadora en Tai O – Isla de Lantau

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Jardines Nan Lian

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Jardín de los Pájaros en la calle Yuen Po

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Victoria Harbour

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The Peak

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Ruinas de San Pablo – Macao

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Casa del Mandarín – Macao

Octubre fue también la ocasión de compartir una día de intensa fotografía con unos estupendos colegas, esta vez de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), a la que me apunté a principio de año, y que no he aprovechado ni la cuarta parte de lo que pensaba. Me voy a dar otro año de oportunidad, a ver cómo funciona. En esta ocasión, fotografiando la flor del azafrán en Monreal del Campo, provincia de Teruel.

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Monreal del Campo y la flor del azafrán

Y en noviembre, organizamos una quedada de amigos diversos en Madrid, con la excusa de la exposición de Renoir en el Thyssen-Bornemisza. A pesar de la lluvia, lo pasamos bien.

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Roy Lichstenstein en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

Cerraremos el año con una escapada cercana a fotografiar el viaducto de alta velocidad de Rodén, en un mes de diciembre en el que también se han frustrado un por de excursiones por el mundo… Esperemos que esto mejore en 2017.

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Viaducto de Rodén