[Cine] Sidonie au Japon (2023)

Cine

Sidonie au Japon (2023; 47/20240918)

Bajón tremendo en el interés de la cartelera de cine, cuando en septiembre uno esperaría que se fuese recuperando poco a poco del sopor veraniego. Y bajón todavía más acusado si tenemos en cuenta que la oferta en versión original ha sido la más escasa de lo que llevamos de año, si no recuerdo mal. Prácticamente nos habíamos hecho a la idea de que no íbamos a acudir a las salas de cine. Incluso había empezado a revisar los estrenos directos en plataforma en línea, por si podía encontrar algún sustituto digno allí. Sin muchas esperanzas por los antecedentes más recientes. Y en esto estábamos cuando alguien nos propuso una sesión restringida esta película francesa dirigida por Élise Girard y protagonizada por Isabelle Huppert. Eso sí… sólo apta para personas que comprendan el francés hablado, puesto que sólo había subtítulos para los diálogos en japonés que se producen en la película. La película está disponible para cualquier espectador en Zaragoza exclusivamente en versión doblada. La cual, tras ver la película, no tiene sentido. Salvo que el francés hablado sea jerga coloquial muy extrema, lo comprendo bastante bien. Así que me apunté a esta sesión especial y restringida.

La película nos narra el viaje de Sidonie (Huppert) a Japón para promocionar la reedición de su primer y exitoso libro, que publicó originalmente muchos años atrás. En su periplo japonés va acompañada por Kenzo (Tsuyoshi Ihara), su editor en japonés. Sus primeros días en el País del Sol Naciente están llenos de equívocos y situaciones de choque cultural. Pero cuando por fin se va acostumbrando, algo alterará profundamente su viaje. Se le empieza a aparecer el fantasma de su marido, Antoine (August Diehl), fallecido años atrás en un accidente de tráfico del que ella es superviviente, con sentido de culpa, por lo que dejó de escribir. Kenzo le dirá que es normal. Que Japón es el país de los fantasmas, y que si sigue con ella es porque tienen asuntos pendientes que resolver. Al mismo tiempo, la fría relación inicial con Kenzo, un hombre que arrastra cierta desilusión y cinismo en su vida, irá cambiando y haciéndose más cálida.

He de confesar que los primeros compases de este corto largometraje, sólo 95 minutos, de sencilla factura formal, no me convencieron mucho. Daba la sensación de que Girard y Huppert estaban jugando a un Lost in translation con toques de Nouvelle vague. Pero después de tres viajes a Japón, hay ciertos equívocos culturales y ciertas actitudes de los japoneses que atienden al viajero, generalmente en los servicios hosteleros, que ya no me creo. La mayor parte de los profesionales japoneses ya se han hecho hace tiempo a los visitantes extranjeros, y hay poquitos problemas de equívocos y malos entendidos, especialmente si ambas partes pone su granito de confianza y amabilidad entre sí. Y este es el ambiente en el que se mueve Sidonie. Aterriza en Kansai, con destino a Kioto, inicialmente, y de ahí nos lleva de paseo por Nara y otras localizaciones características, hasta acabar el periplo en Tokio. Pero poco a poco la película va entrando en materia. Especialmente conforme la presencia del fantasma de Antoine se va haciendo más manifiesta y comienzan las interacciones con Sidonie. En ese momento, la película coge profundidad. Y además, el humor que busca sazonar desde el principio la película, pero que en sus compases iniciales no me convence por los motivos que he dicho, de repente, en situaciones más personales, más íntimas, se hace más auténtico. Y gusta. Por lo menos a mí. A lo que hay que añadir que Huppert, una actriz por la que siento un enooooorme respeto e incluso admiración, tiene profesión y experiencia de sobras para sostener prácticamente cualquier situación cinematográfica.

No conocía el trabajo previo de Girard. No voy a decir que sus planteamientos me convenzan del todo. Pero el minimalismo y economía de medios, el realismo fantástico en el que se sumerge la historia, la intimidad de las cosas importantes que cuenta y la presencia de Huppert hacen que valore positivamente la película, que me dejó muy buen sabor de boca y que además ha crecido en el recuerdo. La pena… eso. Que no esté disponible para todo el mundo en versión original. Porque si ya soy nulo partidario del doblaje en general, cuando hay choque intercultural e idiomático en una película, me parece fundamental.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Viaje] En Sigüenza con película fotográfica (I)

Viajes

Terminados los recorridos fotográficos con película fotográfica tradicional por el norte de Alemania, voy con los de la escapada a Sigüenza hace un par de semanas. El primero de ellos con película en blanco y negro. Y como fui usando una cámara de medio fotograma, a pesar de que por razones que no vienen al caso perdí una parte del rollo, saqué 62 fotografías con un solo carrete. Había donde escoger. Podría haber llegado a 72, sin los incidentes que me hicieron perder un trozo de película.

En cualquier caso, aquí no me voy a extender sobre las cuestiones técnicas que acompañan a estas fotografías. Aunque aquellos que estén interesados en estas cuestiones, especialmente los aficionados a la película tradicional y a las cámaras de hacer unas décadas, seguro que les interesará saber la forma en que utilicé la cámara para exponer estas fotografías, que no fue la que muchos pensarían. Lo explico en una publicación de Carlos en plata, como vengo haciendo habitualmente.

[TV] Cosas de series; dos series surcoreanas interesantes, un «psychothriller» y una comedia romántica

Televisión

No sabía muy bien cómo organizar las series que iba comentar en esta y la próxima semana, antes de un cierto parón vacacional. Al final me he decidido por dos series surcoreanas que me han resultado interesantes por motivos muy distintos. Vamos con ellas.

Amudo eomneun supsog-eseo [아무도 없는 숲속에서, en un bosque sin nadie alrededor], en inglés The Frog y en castellano, más respetuosos con el original, Nadie en el bosque, es un psychothriller de reciente estreno en Netflix. Ocho episodios de una hora de duración en torno a dos criminales, uno en el momento contemporáneo, el otro veinte años atrás. La historia principal, la contemporánea, tiene como protagonista a un hombre de mediana edad (Kim Yoon-seok), viudo, que regenta una casa de vacaciones en un pequeña ciudad entre bosques y montes. Su monótona existencia se ve alterada cuando aloja a una mujer joven (Go Min-si) con un niño. Un día el niño desaparece, y la mujer se va. Sospecha que ha asesinado al niño. Pero no se atreve a decir nada, y limpia los posibles restos del homicidio. Veinte años atrás, una familia vive en un medio similar regentando un hotel de provincias, cuando un asesinato perpetrado por una asesino múltiple rompe su equilibrio, y arruina su negocio y la propia convivencia familiar. Cuando tras un tiempo, la misteriosa mujer vuelva a la casa entre los bosques, el equilibrio buscado se romperá, con consecuencias inimaginables. Y ambos casos se vincularán uno a otro en un momento dado.

El título coreano (y español) hacen referencia al experimento mental que se pregunta, «Si un árbol cae en el bosque, y no hay nadie cerca para oírlo, ¿hace algún ruido?» La respuesta es no, puesto que el ruido es una percepción de ondas de presión que se transmiten por la atmósfera u otros medios, por lo que si no hay nadie con capacidad de percepción, no existe el ruido. Al mismo tiempo, la respuesta es sí, puesto que el bosque no está formado solo por árboles, es un ecosistema donde hay otros seres vivos, entre ellos numerosos vertebrados que perciben esas ondas de presión como sonidos, aunque no existan los seres humanos. Por lo tanto, depende de cómo definas «nadie», la respuesta es una u otra. Es una de esas propuestas metafísicas, que tienen una respuesta clara desde la física y la biología.

El título inglés hace referencia a ese dicho que dice que si introduces en una rana en una cazuela con agua fría y la pones a calentar, morirá sin intentar escapar, porque no será consciente de que progresivamente aumenta el calor y que se cocerá. En la realidad, el comportamiento de la rana es consecuente a los mecanismos de supervivencia de los que la evolución ha dotado a los seres vivos, y los receptores térmicos de la rana se activarán y saltará de la cazuela. Es un mito. En la serie se hace referencia en varias ocasiones a ambas proposiciones, la del bosque y la de la rana. Siendo la rana una metáfora del personaje protagonista, el fuego que lo va a quemar una metáfora de la misteriosa mujer.

La serie se cuece a fuego lento (ya que estamos en la metáfora, sigámosla hasta las últimas consecuencias). Pero va in crescendo y acaba siendo realmente apasionante, aunque tiene algunas irregularidades en el ritmo y en el engarce entre la historia presenta y la historia pasada. En cualquier caso, el excelente trabajo de los dos personajes protagonistas ya hace que merezca la pena ver la serie. La chica, Go Min-si, consigue un equilibro entre su atractivo físico y su naturaleza psicótica muy conseguido.

En otro orden de cosas muy diferente se sitúa Ibeon Saeng-eun Cheoeum-ira [이번 생은 처음이라, porque es mi primera vida], en inglés Because this is my first life. La serie está en Netflix, pero no sé si está disponible traducida al castellano. Es una serie de 2017, de esas que sólo te aparecen en el interfaz de la plataforma si configuras el inglés como idioma por defecto. Creo. La vi porque su protagonista femenina es Jung So-min, la celebrada protagonista de una no menos celebrada serie de época y aventura con tonos de fantasía de la misma plataforma, donde lo hacía muy bien. También la estoy viendo en una serie de estreno en la misma plataforma que todavía no ha acabado. En esta comedia romántica de hace siete años hace de una joven asistente de guionista para series televisivas, que sufre un desengaño laboral al mismo tiempo que un intento de agresión sexual, que hacen que abandone su profesión, por lo que debe buscar un alojamiento económico. A través del novio de una amiga, acaba aceptando una habitación compartiendo piso con una persona que está pagando la hipoteca de su piso (Lee Min-ki), a la que le viene bien el ingreso extra y compartir las tareas domésticas. Pero por un malentendido, ambos no se dan cuenta de que son de sexos distintos. El enredo es evidente. A lo que se suma que deciden casarse mediante un contrato para tener una justificación social para seguir compartiendo el piso, en una sociedad patriarcal y con costumbres conservadoras que ve mal que dos personas de distinto sexo convivan sin estar casadas, o al menos comprometidas para casarse.

En la serie hay tramas secundarias, también de comedia romántica, entre las amigas de la protagonista, y los compañeros de trabajo del protagonista. Y todas ellas circulan alrededor del matrimonio, su significado y cómo debe vivirse. La serie es divertida, aunque he de decir que son mucho más divertidas e interesantes las historias secundarias que la principal. La actriz protagonista, que fue el impulso para verla, sólo destaca a ratos, pero en gran medida es culpa de como le han escrito el papel. Pero en general es una serie entretenida de ver, que trasciende la categoría de guilty pleasure en la que suelo encuadrar la mayor parte de estas producciones coreanas. Y es una de las progresistas que he visto, en la que se critica fuertemente la institución del matrimonio tradicional coreano y los roles asignados a cada contrayente, se critica el patriarcado imperante en muchas familias, se critica el clasismo social, y se denuncia la discriminación y el acoso sexual, especialmente en el medio laboral. Motivos por lo que la he visto con muy buenos ojos. Está muy bien valorada por los votantes en IMDb.

[Viaje] En el norte de Alemania con película fotográfica (III)

Viajes

Tercera y última entrega de fotografías realizadas con película fotográfica de la escapada de cinco días, cuatro noches, a Hamburgo y otras localizaciones del norte de Alemania entre el 15 y el 19 de agosto de este 2024. La última mañana la pasamos en Hamburgo. Siendo lunes, no hubo posibilidades de visitar determinados monumentos, ningún museo ni galerías de arte que podrían habernos interesado. Pero hizo buen día para pasear por la ciudad, y eso es lo que hicimos. Recorriendo lugares ya conocidos, pero intentando buscar nuevos rincones y perspectivas.

Para esa mañana, usé una combinación de cámara y película fotográfica distinta de las que había usado el resto de los días. La cámara con la que habitualmente hago las fotografías en blanco y negro, pero con un rollo de película para negativos en color. Como de costumbre, le he dedicado una publicación en Carlos en plata en la que explico los motivos por los que consideré esta opción, una mezcla de conveniencia y «votación popular» entre mis compañeras de viaje. Os invito a leerla si os interesa la parte más técnica de la fotografía. Si no, aquí os dejo algunas fotografías.

[Libros] Emperadores espaciales de la mano de Arkady Martine y Allen M. Steel

Literatura

Durante esta temporada de primavera-verano, la aventura espacial ha vuelto con frecuencia a mi lista de lectura. Es un género que siempre me ha gustado. En parte por el anhelo de aventura, en parte por la ciencia que puede estar detrás de la aventura espacial realista, y en parte porque es un género capaz de generar reflexiones sobre el ser humano muy interesantes si el escritor sabe utilizar su potencial. Es fácil, en una persona de mi generación, echarle «la culpa» a Star Wars de estos gustos. Al fin y al cabo yo era un adolescente predispuesto a entusiasmarse con esa historia cuando se estrenó la primera de las películas de la saga, la que luego resultó ser el episodio IV. Pero el germen estaba puesto de antes. En mi niñez y primera adolescencia ya había leído alguna aventura más o menos interesante. Aun antes del estreno de la saga galáctica de George Lucas ya me había merendado 2001 A Space Odissey en un cine de arte y ensayo, y un par de años después, en el mismo cine el Solyaris de Andréi Tarkovski, adaptando la novela de Stanislaw Lem, que también leí. Qué decir la trilogía de la Fundación y otras novelas y sagas que fui leyendo en mi adolescencia tardía y en mi juventud. Algunas novelas las he vuelto a leer en varias ocasiones, como el Viaje interminable de Marion Zimmer Bradley, que me gustaría volver a leer en versión original en inglés, o la maravillosa Cita con Rama de Arthur C. Clarke, o la delicada Cánticos de la lejana Tierra, también de Clarke. Estoy hablando de obras que vi o leí antes de los 30 años.

Hay una tendencia desde hace unos años a crear universos espaciales de ficción basados en culturas extrañas inspiradas en muchas ocasiones en culturas del Asia oriental. No puedo asegurar que sea así en el imperio espacial que crea Arkady Martine. ¿Quizá los nombres sugieren que está más bien inspirado en alguna cultura mesoamericna? Es muy posible. En cualquier caso, he optado por fotografías procedentes del Asia oriental. Del monasterio de los Diez Mil Budas en Sha Tin, en los Nuevos Territorios de Hong Kong.

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Porque después de esa edad empecé a llevarme desilusiones. Había leído o visto historias tan estupendas, de las que hacen soñar, imaginar o pensar, que de repente empezaron a llegar a mí películas o novelas en las que se habían perdido los elementos que habían provocado estas reacciones para entrar en la fórmula… del superventas aplicado a la ciencia ficción. No entraré en detalles. No me merece la pena. Es cierto que de vez en cuando he vuelto a encontrar aventuras y epopeyas espaciales interesantes o de gran calidad. Pero incluso algunos derivados de las anteriores se convirtieron en pestiños de preocupar. Cita con Rama nunca debió tener secuelas. No vamos a entrar ahora en la segunda trilogía de Star Wars y sus múltiples defectos. En las trilogías de cinco, seis u ocho volúmenes. En la precuelas de la Fundación de Asimov en la que se estira la idea y los argumentos hasta el absurdos. En fin… cosas. Pero en los últimos tiempos he encontrado diversión en alguna cosita.

Me encantó el relato corto The emperors of Mars de Allen M. Steel. Lo encontré recomendado en un hilo de Twitter. Y me entró la curiosidad. Ciencia ficción dura, en el sentido de que hay elementos que, con el tiempo, harán que esta historia sea posible en la realidad. Quizá en un plazo más largo del que los más optimistas imagina. Pero con alma. Una base en Marte, con científicos y trabajadores que pasan un tiempo para ganarse un buen dinero y luego hacer realidad sus planes de vida de vuelta en La Tierra. La versión moderna de ir a «hacer las Américas» para encontrar un futuro. Y el duelo, cuando uno de esos trabajadores, en la distancia, sin poder hacer nada, pierde lo que más quiere, a su prometida embarazada. Y un duelo patológico le lleva a convertirse en el «Emperador de Marte». Es una historia estupenda, muy recomendable, ganadora de varios premios, que se lee tranquilamente en una tarde, bien escrita, con empatía. Lo que decía. Con alma, con corazón.

Otro tono muy distinto tiene la también premiada A memory called Empire de Arkady Martine. Fue la primera novela de esta autora norteamericana, que previamente tenía una trayectoria de escribir relatos cortos. Martine crea un universo en el que la especie humana se ha extendido por la galaxia, ha formado un gran imperio que dura ya siglos, aunque permanecen algunos asentamientos independientes en la periferia de ese imperio, siempre en riesgo de ser absorbidos, por las buenas o por la fuerza. Existen también alienígenas que, o bien son amenazados por el imperio humano, o pueden ser una amenaza para este. En este entorno, una joven embajadora de una serie de estaciones espaciales independientes, dedicadas a la minería, se dirige a tomar su puesto en la capital del imperio. Dispone de una tecnología propia de su cultura, un implante cibernético cerebral, que le permite compartir la memoria de sus antepasados en el puesto. Y sus misiones son mantener por la vía diplomática la independencia de las estaciones a las que representa, y dilucidar la muerte de su antecesor en extrañas circunstancias. Pero el implante fallará cuando se encuentra ante el cuerpo muerto del anterior embajador. Y se ve metida en un ambiente de inestabilidad política por la sucesión imperial, mientras que también sufre un atentado contra su vida, en un entorno y en una cultura, refinada, pero extraña, y a veces violenta. También encontrará aliados, a veces inesperados, para salir adelante en su misión.

Esta novela tiene un comienzo interesante, lo que me hizo cogerla con ganas, pero tras este comienzo, durante unos capítulos se embarra en una larga presentación de situación, supongo que la autora está especialmente interesada en mostrar la riqueza de su imaginación a la hora de crear este universo, y en narrar algunos incidentes con más o menos trascendencia a largo plazo. Para mí, que soy partidario de cierta economía de medios, me produjo cierto atasco en la lectura. Pero poco a poco se va animando, avanzando en paralelo la peripecia criminal y la peripecia política, ambas interrelacionadas, por lo que al final consideré que la lectura del libro había merecido la pena. Es cierto que hay cosas que están sacadas por los pelos, como la historia romántica que sucede de repente en el tramo final del libro entre dos de los personajes, entre dos mujeres, que sinceramente me parece que no aporta y que no se justifica del todo por el transcurso de la novela. Pero bueno… parece que la autora convive con otra mujer, y quería dejar su apunte de diversidad en su libro. Pues vale. No tengo absolutamente nada en contra de la diversidad. Al contrario. Pero los elementos argumentales tiene que tener que ver con lo que se cuenta, y no forzar las cosas, cosa que sucede con frecuencia.. Me dicen, me cuentan, que hay una segunda entrega en este universo, en la que tal vez esta historia romántica tenga su papel. No lo sé. Tampoco he decidido si voy a seguir adelante con su lectura. El balance final ha sido positivo,… pero con un entusiasmo limitado. Creo que la novela tiene una extensión que no justifica lo que cuenta. Pero es lo que hay.

Lo de Arkady Martine es un pseudónimo de AnnaLinden Weller. Y me ha recordado a un personaje de la Segunda Fundación de Asimov, Arcadia Darell, una adolescente que quiere ser escritora y que insiste en ser llamada Arkady. No he encontrado ninguna referencia a si ambas cuestiones están relacionadas. Es una ocurrencia mía repentina.

[Recomendaciones fotográficas] Algunas recomendaciones llegadas directamente al correo electrónico

Fotografía

Otra semana en la que he estado demasiado atareado como para prestar excesiva atención a las páginas con novedades o recomendaciones relacionadas con el mundo de la fotografía. A pesar de ello, lo que ha llegado al correo electrónico de las listas de correo de Substack puede venir bien para no dejar vacía esta tradicional sección del Cuaderno de ruta de los domingos. Lo acompaño con algunas fotografías instantáneas realizadas durante el paseo mañanero de ayer sábado, cuyo comentario técnico podréis encontrar en Carlos en plata.

La mayor parte de ellas han llegado a través de PhotoSnack.

Alister Benn, paisajes. Muy elegantes. Muy atmosféricos. A veces con tendencia a la abstracción. Tiene un canal en Youtube que es relativamente interesante e ilustrativo. Lo sigo desde hace pocos meses. Habitualmente trabaja desde Escocia. Lugar privilegiado para esto de la fotografía de paisajes. Denomina a su estilo de fotografía como fotografía expresiva. Pues vale.

Arnaud Montagard, fotógrafo francés afincado en Nueva York. Se presenta a sí mismo con una Mamiya 7, por lo que ya podréis suponer que la fotografía con película de formato medio es lo suyo. Paisajes, interiores intimistas, reportaje reposado. Me gusta bastante. Supongo que como material sensible usa Kodak Portra 400. Es ese estilo de fotografía que me gusta. He comenzado a seguirle en Instagram.

David Burdeny, canadiense. Paisaje, arquitectura, y varios otros estilos. Lo fundamental es el especial cuidado que pone al componer, y el excelente uso que hace del color, siempre sin estridencias.

Julia Dean, norteamericana, fotografía documental. Reportaje. Muy humanista. No le falta el humor. Lo cual se agradece. Incluso si habla de cosas importantes. Muy centrada en lo que pasa en Los Ángeles, pero también se ha movido por el mundo, especialmente en el pasado.

Finalmente, desde su propio boletín de Substack, Dina Litovsky nos habla de un trabajo suyo. Un serie en el que nos muestra a distintos artistas escénicos, músicos, bailarines, actores,… ensayando fuera del entorno teatral. Me ha parecido muy interesante.

[TV] Cosas de series; las series que más me interesan ¿son de la manzana?

Televisión

En estos momentos estoy viendo la segunda temporada de Pachinko. Cuando la termine de ver ya la comentaré, pero tengo la sensación de que, de las series que sé algo, es la mejor en la actualidad. O por lo menos la que más me ha enganchado. A todos los niveles. No la ve mucha gente. Es una producción para la plataforma Apple TV+ que no es la que más público tiene, ni mucho menos. Pero es una de las plataformas que más está basando su oferta en la cantidad por encima de la calidad. Y esto se ha reflejado en algunas de las series que he visto recientemente, y que son de las que más me han gustado en este verano que ya se nos va terminando. Veamos otras tres.

Me sorprendió el anunció por parte de la plataforma de la manzana mordida de la serie Time bandits, mal traducida como Los héroes del tiempo en castellano. Como sucedió hace 42 años con la película de Terry Gillian, con guíon de Guillian y Michael Pallin en cuya historia se basa. Algunos atribuyen aquella película a lo Monty Python… pero no. Sólo tres de sus miembros estaban involucrado, puesto que John Cleese tenía un papel en la misma. Fue una película que no alcanzó los niveles y la repercusión esperada, pero que algunos recordamos con cariño. Con un poco de miedo, pero con la esperanza de que Apple TV+ hubiera cuidado el producto, me dispuse a verla. Y la vi. Al principio con desconcierto. Obviamente era el mismo universo, y con situaciones similares, aunque más políticamente correcta que la película de Gillian y Pallin. Tardé un tiempo en colocarme. Luego me di cuenta que no podía fiarme de mi memoria. Que aquella película era una película familiar, y no el humor satírico de los Python. Aunque hoy en día difícilmente sería concebible que el grupo de bandidos fueran personas con acondroplasia… o como se solía decir, «enanos». Una vez recolocado, las aventuras del nuevo Kevin (Kal-El Tuck) y su valiente hermana Saffron (Kiera Thompson) acompañando a la improbable banda de bandidos del tiempo liderada por Lisa Kudrow, se convierte en un pasatiempo bastante disfrutable. No es perfecto, tiene algunos problemas de ajuste en el ritmo y en los primeros capítulos de la serie, pero es un adecuado entretenimiento familiar, para todos los públicos. Va mejorando conforme avanza la serie.

Sunny parece que es una serie japonesa, también en Apple TV+. Buena parte de los diálogos están en japonés. Pero es una serie norteamericana basada en una novela de un autor irlandés. Entre la ciencia ficción, el género mafioso, y la comedia negra, sigue las aventuras y desventuras de Suzie (Rashida Jones) una mujer norteamericana, casada con un japonés y con un hijo, que de repente ve su mundo venirse abajo, cuando aparentemente fallecen su marido y su hijo en un accidente aéreo. Y se encuentra en Kioto, relativamente sola, aunque tenga a su suegra (Judy Ongg), y sin haberse adaptado al país a pesar de los años, con dificultades con los idiomas. Cuando recibe un robot heredado de su marido, gobernado por una inteligencia artificial. Con el robot, y la ayuda de una joven japonesa (Annie the Clumsy), comienza a investigar las extrañas circunstancias de la muerte de su familia. Es una serie visualmente atractiva, con momentos muy interesantes. Como sucede con otras series de Apple TV+, no es perfecta, pero es más original y más interesante en su planteamiento.

Si las dos series anteriores son interesante, aunque imperfectas, la que me sorprendió muy favorablemente, convirtiéndose en una favorita es Severance. Hace ya un par de años del estreno de su primera temporada, y está prevista para finales de este 2024, o principios de 2025, su segunda temporada. Protagonizada por Adam Scott y Britt Lower, con las presencias, entre otros, de John Turturro, Christopher Walken y Patricia Arquette, nos traslada a un escenario distópico en el que una poderosa empresa farmacéutica ha ideado un proceso por el que una persona puede dividir su memoria en dos compartimentos estancos. El de las vivencias en su entorno laboral y el de las vivencias fuera de su entorno laboral. El protagonista ha tomado la decisión de entrar a trabajar y adherirse a este proceso para sobrellevar la muerte de su esposa. Pero tras el abandono de un compañero de trabajo y su misteriosa muerte, empieza a investigar. Visualmente muy atractiva, las actividades de los trabajadores en la empresa y el funcionamiento de la misma entra en el ámbito de lo absurdo. Un escenario aparentemente idílico, pero que suscita múltiples cuestiones éticas y políticas. El desarrollo de la trama está muy bien dosificado para llegar a un clímax en su últimos episodio que sorprende en gran medida y deja ganas de más. Imprescindible.

[Viaje] En el norte de Alemania con película fotográfica (II)

Viajes

Segunda entrega de fotografías realizadas con película fotográfica durante la escapada de mitad de agosto a Hamburgo y otras ciudades y localizaciones del norte de Alemania. Si hace unos días eran los pequeños fotogramas de una Olympus de la serie Pen, hoy vamos con el blanco y negro de otra cámara tan compacta como la anterior, pero que nos ofrece una superficie sensible aprovecha que más que dobla los fotogramas de la anterior. Eso sí, donde con la anterior obtenemos 72 fotos, aquí obtenemos 36. Pero con mayor nitidez y capacidad de ampliación.

La combinación de cámara y película fotográfica de estas fotografías ya es tradicional en mis viajes. Pero, a pesar de que he hablado muchas veces de ella, les he dedicado una publicación en Carlos en plata en la que explico los motivos por los que considera que es adecuada, un compromiso idóneo para mis viajes en calidad y versatilidad, con prácticamente nula repercusión en la salud de mis cervicales. Os invito a leerla si os interesa la parte más técnica de la fotografía. Si no, aquí os dejo algunas fotografías.

[Cine] Beetlejuice Beetlejuice (2024)

Cine

Beetlejuice Beetlejuice (2024; 46/20240907)

Después del día de excursión a Sigüenza el viernes, el sábado me levanté al ralentí. Sin muchas ganas de apresurarme por nada. Sin tareas domésticas pendientes que requirieran necesariamente mi atención, simplemente a pasar un día relajado. Cuando sonó el aviso de llegada de un mensaje proponiendo una matinal cinematográfica. La segunda parte de una de las películas más divertidas que recuerdo. No un películón ni nada por el estilo, sino una comedia para pasarlo realmente bien, con personajes entrañables y buenas actuaciones. Un recuerdo agradable de las visitas a las salas de cine cuando éramos veinteañeros e íbamos en grupo de amigos. Antes de decir que sí a esta segunda parte, revisé lo que decían los comentarios y las críticas. Es que estaba realmente vago, y para motivarme necesitaba argumentos.

No tenía nada claro que fuese necesaria un secuela de aquella película 35 años más tardes, cuando fue una película que quedó redonda y cerrada. No me fío de la películas que tienen toda la pinta de ser un sacaperras basado en la nostalgia. Y, últimamente, no me fío de Tim Burton. Director que en los años 80 y 90 me parecía estupendo y necesario… pero que ya no tanto. El caso es que la mayor parte de los voceros habituales, críticos y comentaristas de la cosa cinematográfica alababan la película. Bien es verdad que mi lugar de referencia, el más fiable que tengo, aunque no sea perfecto, no se ha pronunciado al respecto. En fin. Que me apunté. Fui a ver la película. Versión original. 12:30 del mediodía. Poca gente en el cine. Pero era un sábado. Y versión original… en Zaragoza,… donde la gente suele tener alergia a los productos cinematográficos no adulterados.

Y la frialdad del ambiente en la sala se nos contagió enseguida. En ningún momento nos animamos. Algunos de los personajes significativos de la primera película, como la entonces adolescente (Winona Ryder) convertida en madre de otra adolescente (Jenna Ortega), con conflicto intergeneracional incluido. Y los escenarios y dinámicas que, supongo, se esperaban. Ciertamente, la historia que cuenta es lo de menos. La película es un vehículo para rescatar al entrañable diablillo Beetlejuice (Michael Keaton) y para repetir uno tras otros, vengan a cuento no, los mismos gags que hicieron célebre la película original. Un ejercicio de nostalgia vacío, porque sí, donde incluye una subtrama con un malvado que está mal encajada y que se resuelve sin especial emoción y sin que trascienda en lo más mínimo. Ni siquiera la referencia al Day-O de Harry Belafonte, una de las escenas que más me ha hecho reír en mi historia cinéfila, me animó lo más mínimo.

No entiendo que pintan nombres como Monica Bellucci o Willem Dafoe, qué necesidad tienen con su prestigio acumulado, para participar en esta película. Ni aportan, ni suponen diferencia. Cualquiera podría haber hecho lo que hacen. Así que… globalmente considerada, esta película me ha dejado frío, sus gags humorísticos no me generaron me parecieron repetidos, ya vistos, previsibles, y me parece una película absolutamente superflua, por mucho que esté correctamente realizada y poco más. Desconozco por qué ha generado la aprobación general de la crítica. Puedo entender mejor el éxito de público… porque quizá esperábamos repetir la experiencia de hace 35 años.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Libro] Plagues and Peoples – William H. McNeill

Literatura

Leí por primera vez este libro del historiador William H. McNeill en 1990 en su versión traducida al castellano, Plagas y pueblos. En aquellos momentos yo era un médico residente en la especialidad Medecina preventiva y salud pública, y me encontraba cursando el curso del Programa Superior de Salud Pública de la Escuela Nacional de Sanidad en Madrid. Lo que hoy se diría, y ya entonces se podría haber dicho, un máster de posgrado en Salud Pública para profesionales de la salud. Pero esta escuela no pertenecía a una universidad sino al Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad, o como se llamase entonces, y no había encontrado del todo su punto y su sentido. En cualquier caso, yo era un joven profesional de la medicina en formación, muy ilusionado con lo que aprendía. Y además, siempre me ha gustado la historia. Por lo que leer un libro que combinase mis conocimientos profesionales de epidemiología con una visión histórica de la epidemias a lo largo de la existencia del ser humano sobre la faz de la Tierra, no sólo me gustó. Me entusiasmó. En muchos aspectos, aquel libro marcó mi forma de pensar como profesional y como persona en varias dimensiones.

Comentaba recientemente el «Decamerón» de Bocaccio, que transcurría en Florencia durante la pandemia de peste bubónica del siglo XIV. Así que fotográficamente nos trasladaremos a la capital toscana.

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Pero de aquello han pasado 34 años, o lo que es lo mismo, 34 años más uno previo a la lectura del libro de actividad profesional, muchas vivencias, tres pandemias, la del sida, la de la gripe de 2009-2010, y la de la covid-19. Sí. Tres. No sólo, una la del coronavirus. Tres. Y una de ellas, la de sida, con más muertos. Aunque nunca ningún patriota haya puesto crespones negros en las banderas por los muertos de esa pandemia. Y un par más que he vivido en mi vida desde que nací. Que por ahí ha ido pululando una pandemia de cólera, la séptima pandemia de esta enfermedad, que comenzó en los años 60 en las islas Célebes de Indonesia. Y la pandemia de 1968 de gripe de Hong Kong, que afortunadamente no fue muy agresiva, la menos agresiva de las tres del siglo XX. Pero todas ellas han tenido su impacto en mayor o menor medida de en el devenir histórico de la humanidad, aunque no siempre sea evidente, ocultas tras otras noticias más llamativas como guerras, catástrofes naturales, revoluciones y otras cosas. McNeill, en su libro de 1976 hacía una contribución temprana, profunda e importante al papel de las epidemias en la historia del ser humano, tan ignorada por tantos historiadores hasta el momento.

Después de pasado lo peor de la pandemia de covid-19 ha sido el momento adecuado de releer el libro. En su versión original, en inglés. Me gustaría pensar que no es necesario argumentar en estos momentos la importancia y el impacto de las epidemias y los fenómenos de salud y enfermedad en las poblaciones humanas. Me gustaría. Pero a pesar de la reciente pandemia, la memoria de los seres humanos es débil, y para muchos ya está casi olvidada, y ha quedado meramente como una anécdota más en sus vidas, de esas que en las conversaciones de amigos se comentan alegremente se comentan con el «¿Te acuerdas de lo que hacías cuando… (el Apolo XI llego a la luna, el golpe de estado del 23-f, los juegos olímpicos de Barcelona, el atentado de las Torres Gemelas, la pandemia de covid)?» Pues ese tipo de cosas. Para mí, volver a leer el libro ha sido importante. Ya no soy un joven profesional en formación. Soy un profesional que ya mira de cerca el final de su vida profesional. Con experiencias que han traído unas cuantas alegría, pero también unas cuantas cicatrices, desilusiones o desengaños. Qué ha ido aprendiendo a mirar con sentido crítico los acontecimientos. Que conoce bien el impacto de los fenómenos de salud y enfermedad no sólo en las personas, sino en los colectivos, en las comunidades, en las naciones y también a nivel global. Que sabe que no sólo importan las enfermedades infecciosas a las que McNeill dedica su libro, sino también las enfermedades crónicas, las enfermedades asociadas a los estilos de vida, las enfermedades condicionadas por los determinantes sociales, como nivel socioeconómico, cultura, pertenencia a grupos o minorías étnicas, riesgos profesionales, o riesgos ambientales. Por mencionar las más importantes.

No voy a detallar el contenido del libro. Es demasiado amplio. Las relaciones parasitarias en los humanos primitivos cazadores-recolectores en el África de origen y en su diáspora por todo el mundo. El surgimiento de la agricultura y la ganadería y las nuevas relaciones microparasitarias (infecciones e infestaciones de origen zoonótico) y macroparasitarias (aparición de clases militares, aristocráticas y religiosas). La emergencia periódica de nuevas infecciones algunas de origen desconocido como la peste de Atenas, o las que inspiraron las 10 plagas de Egipto en la Biblia, las exantemáticas como el sarampión y la viruela que impactaron en el Imperio Romano, y no digamos cuando los españoles llegaron a América causando una enorme mortandad, la peste bubónica en la edad media, la sífilis a partir del siglo XVI, el cólera épocas relativamente modernas,… y otros ejemplos. Quizá el episodio más poderoso es la llegada de los europeos al continente americano. ¿Cómo puede ser que tantos crea que los varios cientos de aventureros españoles que llegaron con Hernán Cortés o Pizarro pudieron acabar con los imperios con millones de súbditos de Méjico y Perú? Evidentemente fue la tremenda mortandad debida a las enfermedades importadas las que sitúo a los nativos americanos en situación de debilidad e inferioridad. Las cifras de muertos son estremecedoras y fueron debidas a las armas. Y desde luego no a la galanura, valentía y arrojo de los conquistadores, que se las habrían visto de otro color sin la ventaja epidemiológica.

También es cierto que ha habido avances científicos en las últimas décadas que hacen que algunos de los planteamientos de McNeill hayan quedado desfasados. Pero no voy a entrar en ellos. Tendrían un carácter demasiado específico. Propio de lo que es mi profesión y área de conocimientos específico en la que he trabajado durante toda mi vida profesional. Más o menos. Y este Cuaderno de ruta es muy generalista. De hecho, tan apenas tan apenas hablo de mi actividad profesional. Probablemente esta es una de las entradas de este blog en la que más me he definido. En cualquier caso, me alegro de haber vuelto a leer este libro de historia de la humanidad desde el punto de vista de sus relaciones con las enfermedades infecciosas epidémicas. Y, aunque sin duda me aprovechará más que al lector promedio por mis conocimientos relativamente avanzados en el ámbito de la epidemiología, puede ser leído por muchas otras personas. Es más profundo que un libro de mera divulgación histórica. Pero los ámbitos, temas y acontecimientos que trata lo pueden hacer recomendable a un público mucho más amplio de lo que podríamos pensar. Y es que, efectivamente, es muy recomendable. Quizá si McNeill no hubiese fallecido ya a la provecta edad de 98 años en 2016, hubiese convenido una actualización, en conceptos y visión tras lo acontecido en los últimos 50 años. Habrá que revisar que autores han cogido el testigo en este tiempo.

[Viaje] En el norte de Alemania con película fotográfica (I)

Viajes

La semana pasada ya me llegaron revelados los negativos con las copias digitales de las fotografías sobre película tradicional que hice en la escapada a Hamburgo y otras localizaciones del norte de Alemania a mitad de agosto. La verdad es que lo pasé bien, desde el punto de vista fotográfico, utilizando cámaras y tipos de película menos habituales durante el viaje. De forma más lúdica, más espontánea, pero con pocos compromisos reales sobre la calidad final de la imagen.

En esta primera entrada de las tres que dedicaré a estas fotografías recojo fotografías realizadas con la pequeña Olympus Pen EE3, una cámara de medio fotograma, permite hacer 72 fotografías en un rollo de 36 exposiciones, sobre película para negativos en color. La reflexión técnica fotográfica la encontraréis en la tradicional publicación en Carlos en plata. Aquí, como de costumbre os dejo algunos ejemplos de fotografías realizadas.

[Recomendaciones fotográficas] Solidaridad, prejuicios, fauna, personas mayores y personas que fuman

Fotografía

Este domingo tengo para revisar unas cuantas recomendaciones fotográficas potencialmente interesantes. Muy variadas y de diversos orígenes. Vamos con ellas. Acompaño con algunas fotos de las tomadas al amanecer durante el mes de agosto, con el objetivo TTArtisan 17 mm f1.4 APS-C.

La NPR es la cadena de emisoras de radio públicas de los Estados Unidos. Y ofrece buenos materiales de vez en cuando. Tiene un blog, The Picture Show, que nos muestra interesantes propuestas fotográficas, reportajes fotográficos, ocasionalmente. Y esta semana tengo dos.

Por un lado, el artículo sobre la atención sanitaria a las personas mayores, con fotografía de Tim Evans, que nos habla de la crisis de la escasa cobertura de sanidad pública a través de proveedores privados que ofrece el gobierno estadounidense. Una cobertura que desaparece cuando estos proveedores abandonan las zonas rurales, con baja densidad de población y de potenciales beneficios. Como sucede en muchas partes del mundo, especialmente en países desarrollados, estas zonas rurales están envejecidas demográficamente, por lo que la población necesita cuidados y tiene grave riesgo de entrar en una situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, las fotografías del fotógrafo David Herasimtschuk, que se ha introducido en los bosques primarios de Norteamericanos, buscando las relaciones entre seres vivos, especialmente de la fauna con su entorno, en unos ecosistemas prácticamente intactos, y muy vulnerables a la acción desestabilizadora del ser humano. Fotografías hermosas a la vez que de gran fuerza documental, en las que aplica aquella frase de Robert Cappa de que si una fotografía no es suficientemente buena es que no estás lo suficientemente cerca. Y Herasimtschuk se acerca mucho a sus sujetos. Su principal forma de trabajo es el fototrampeo, por lo que el uso de grandes angulares es de rigor.

Si hay algo que me pone de los nervios es el uso del tabaco por muchos fotógrafos a la hora de retratar personas, especialmente mujeres, con el fin de darles un aspecto atractivo. Parece que son gente bastante casposa que todavía piensan que si no te matas con un cigarrillo no tienes personalidad. Una falta de imaginación total y absoluta, impropia del conocimiento que hemos adquirido a estas alturas del siglo XXI, y que desgraciadamente está tremendamente extendido. Pero hay algunas honrosas excepciones, como el fotógrafo japonés Chikara Umihara, que nos ofrece fotografías muy directas de personas en su jornada laboral fumando, mientras se desplazan por la ciudad, en los descansos de su jornada laboral… poco o nada glamurosas, al contrario, mostrando la alienación y el estrés de la vida cotidiana. Y es que siempre hay fotógrafos que entienden de qué va la cosa. Lo hemos visto en ASX.

Cuando representamos a la mujer musulmana en estos tiempos que corren, inmediatamente imaginamos un estereotipo con la cabeza cubierta, con un determinado tipo de atuendo de hechuras holgadas, que oculta las formas del cuerpo femenino, y generalmente, desde el punto de vista de los europeos y sus derivados en América y Oceanía, crítico. Pero lo yemení Boushra Almutawakel ha querido dar una visión distinta del mundo y la apariencia de la mujer musulmana. Con propuestas muy interesantes. Lo encontramos en el correo electrónico, remitido por PhotoSnack.

Finalmente, una propuesta de Magnum Photos en colaboración con la cadena de tiendas de ropa y complementos UNIQLO (ユニクロ en realidad, pronunciado yunikuro). Denominada Peace for All, ha desplazado a tres fotógrafos de prestigio a tres lugares del mundo, a lugares donde trabajan organizaciones no gubernamentales, donde han recogido fotográficamente las actividades de estas organizaciones. Hoy no voy a entrar los dilemas éticos de las campañas de responsabilidad social corporativa de las empresas. Me centraré en el trabajo fotográfico, que me parece interesante. Los tres fotógrafos son las siguientes. Olivia Arthur, que se desplazó a Bucarest en Rumania, a un centro de acogida para niños y familias ucranianas desplazados por la guerra. Cristina de Middel, que se desplazó a Vietnam, donde se trabaja en la protección de jóvenes y adolescentes víctimas de matrimonio forzoso en edades infantiles o tempranas, pertenecientes a minorías étnicas. Finalmente, Lindokuhle Sobekwa, el único hombre, el único no europeo y el único que no es blanco, que se desplazó a un campo de refugiados, familias somalíes, que se vieron en la necesidad de abandonar sus hogares por las inundaciones debidas a precipitaciones de lluvia extremas.