[Recomendaciones fotográficas] Centenario de Ribaud y algunas cosas más

Fotografía

Leo en la cuenta de Instagram de Magnum Photos que ayer 24 de junio fue el centenario del nacimiento del fotógrafo francés Marc Riboud. Nos dicen en la nota, que incluye varias fotografías de Riboud, que Cartier-Bresson le invitó a entrar en la agencia tras ver publicada la fotografía del feliz pintor en la Torre Eiffel. Siempre me han gustado las fotografías de Riboud. Algunas de ellas son de las que tengo un recuerdo más prolongado, desde que empecé a interesarme por la fotografía como una afición global, no simplemente como algunos que se dicen fotógrafos porque se compran una cámara y suben fotos a las redes sociales. Yo, después de 34 años y dos meses desde que me compré mi primera cámara réflex, sigo considerándome sólo aficionado a la fotografía. Pero no sólo a hacer fotos. A todo lo que rodea la fotografía como arte y cultura. El caso es que recuerdo las fotos del francés desde hace mucho. Y siempre me ha dado la sensación de que debía ser un tipo majo, simpático. Porque da igual lo que esté contando, el protagonista siempre son las personas, el ser humano. Es de estos fotógrafos que yo considero, en el mejor sentido de la palabra, humanistas.

Algunas fotografías de viaje a Hong Kong en 2016, que menciono en el texto de hoy.

En Aesthetica Magazine dedican un artículo esta semana a Carrie Mae Weems, fotógrafa norteamericana a la que le cabe el honor de haber sido el primer artista negro que hizo una exposición en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York estando todavía viva. Parece que hasta 2014 a los Guggenheim sólo les interesaban estos artistas cuando habían empezado ya a criar malvas. Creo que no es la primera vez que la traigo a estas páginas, pero su fotografía me gusta porque siempre son imágenes que desafían las narrativas «oficiales» sobre la historia, la sociedad, el forma en qué las personas deben vivir su vida. Por su puesto, con la perspectiva de ser mujer y de una minoría étnica tal que, a priori, permanece al grupo social más desfavorecido socialmente en la sociedad estadounidense. Yo que vosotros me daba una vuelta por sus fotografías.

Visité Hong Kong en 2016. Lo hice un poco por casualidad. Surgió sobre la marcha, de forma inopinada. Y es uno de los viajes más divertidos que he hecho. También de forma inopinada. Ni siquiera lo hice con compañeros de viaje habitual. Y aunque a dos de los que participaron en el viaje los he visto muy esporádicamente desde entonces, nos movemos en círculo sociales diferentes, los recuerdo con afecto. Hong Kong, en aquel momento, todavía aparecía como una isla de democracia en el ámbito de la República Popular China. Imperfecta, pero democracia, con un cierto nivel de libertades. Al menos según The Economist Democracy Index. Pero conforme el régimen de Pekín mete mano en la antigua colonia británica, la cosa va empeorando, y en la actualidad ya califica como régimen híbrido. O sea, naciones, o partes de ellas, con fraudes electorales regulares, lo que les impide ser democracias justas y libres. Estas naciones comúnmente tienen gobiernos que ejercen presión sobre la oposición política, la justicia no es independiente, la corrupción generalizada, que ejercen acoso y presión sobre los medios de comunicación. Estados de derecho anémicos, en general con fallos más pronunciados que las democracias defectuosas en los ámbitos del desarrollo de su cultura política, con bajos niveles de participación en la política y problemas en el desarrollo de la gobernabilidad. Pero no llegan a calificarse como régimenes autoritarios… oye. Como consecuencia de ello, muchos ciudadanos de la antigua colonia la están abandonando, especialmente si su actividad profesional exige un entorno de cierta libertad. Wong Chung-wai es un fotógrafo que ha documentado abundantemente su ciudad natal y a sus gentes. Sus padres huyeron de la China continental a Hong Kong buscando cierta libertad. Aunque la colonia británica tampoco era un modelo de democracia. Los británicos no exportaron nunca la democracia a sus colonias, con la excepción de aquellas que sustituyeron a la población aborigen por una mayoría de anglosajones (Canadá, Australia, Nueva Zelanda,…). Wong ha abandonado ahora su ciudad natal, como hicieron sus padres hace cuarenta años. Y su último homenaje lo centra en el paisaje, y en los adolescentes que tendrán que apechugar con el futuro de la región. Recordemos que los ciudadanos de la colonia en el momento de su retrocesión a China tienen derecho a un pasaporte británico especial que les permite instalarse en determinados países de la esfera británica. Lo hemos visto en Blind Magazine. Sus fotos me gustan mucho.

Finalmente, de nuevo de vuelta en Aesthetica Magazine, las fotografías del turco Burak Boulu, realizadas con la cámara de un teléfono inteligente, conforman coloridos y significativos bodegones encontrados por los lugares por donde se mueve, que parece preparados, cuando no lo son, no hay planificación, o así se nos informa. Quizá no tenga la profundidad que los trabajos de las anteriores recomendaciones… pero a mí me han alegrado un poquito. Me han puesto de buen rollo.

[Libro] Momentos estelares de la humanidad – Stefan Zweig

Literatura

Esta colección de catorce ensayos literarios del austriaco Stefan Zweig lleva un subtítulo que ya indica qué nos vamos a encontrar; Catorce miniaturas históricas. Zweig, nacido en el último cuarto del siglo XIX, fue no obstante, además de escritor, un pensador del siglo XX, que pronto tomó conciencia de las consecuencias irremediables y negativas de la Primera Guerra Mundial. Muy afectado por el resultado de esta guerra, que iba a acabar con todas las guerras, y que dio la puntilla al ya decadente imperio de los Habsburgo, que dominaron la política centroeuropea desde el siglo XV y que tuvieron una larga decadencia, emperrados en no cambiar, en no moverse un ápice en su visión tradicional, conservadora, católica y absolutista del mundo. Progresivamente ha ido perdiendo influencia, quizá porque algunas de sus ideas tampoco se adaptan bien a cómo ha evolucionado el mundo y el pensamiento. En el libro que hoy comento se nota que al fin y al cabo él fue también un producto de esa Viena imperial conservadora y católica, aunque fuese antibelicista y aborreciese a Hitler y afines. Pero siento cierta simpatía hacia él.

El libro que hoy nos ocupa tiene un título en castellano que es directa traducción del original en alemán, Sternstunden der Menschheit. En otros idiomas, como en inglés, el título habla de Momentos decisivos en la historia. Lo cierto es que son catorce historias que tienen cierta trascendencia histórica, bien para el devenir del mundo, bien para el pensamiento. Algunos de los de trascendencia histórica pueden ser la caída de Constantinopla, la batalla de Waterloo o el fracaso de Woodrow Wilson a la hora de conseguir un acuerdo razonable para el Tratado de Versalles que puso fin definitivo a la Primera Guerra Mundial, aunque propiciase un siglo de guerras y turbulencias a nivel mundial. Pero también hay momentos más íntimos, como un anciano Goethe de 73 años enamorado de una jovencita de 17 años escribiendo la Marienbader Elegie, o la decisión de Tolstoi de legar los derechos de sus obras al pueblo ruso contra los deseos de su esposa. O la gloria y caída de aventureros como Vasco Núñez Balboa alcanzando las orillas del Pacífico, o Robert Scott alcanzando el Polo Sur, pero pereciendo en el intento de retornar. Y otros que no parecerían tan estelares como Rouget de Lisle escribiendo La Marsellaise, pero siendo casi olvidado por ello, los últimos tiempos y la muerte de Cicerón, o el viaje clandestino de Lenin a través de Alemania en 1917 para ponerse al frente de la revolución rusa dura bolchevique frente a la revolución blanda menchevique, con las consecuencias que eso trajo.

Como vemos, son diversas las situaciones. Y la trascendencia percibida por un lector cualquiera. Pero todos ellos presentan elementos comunes. Fundamentalmente, son todos ellos situaciones en las que se mezclan la grandeza de lo alcanzado frente al fracaso posterior o relativo de la misma. Scott alcanza el polo, pero en segundo lugar, y fallece al volver. Mehmed II consigue la conquista de Constantinopla de forma sistemática, planificada, organizada, por delante de las tecnologías de su tiempo en ocasiones, pero culmina en un pillaje salvaje y brutal. Nuñez de Balboa consigue llegar al Pacífico en un viaje infernal, y regresar, pero con una vida aventurera, tramposo y mentiroso en ocasiones, acabó su vida en el patíbulo. Goethe escribe un maravilloso poema de amor, que no deja de ser un desvarío de un anciano que se pierde por una adolescente, cuando va a entrar en la decadencia física y en sus últimos años de vida. Napoléon es uno de los militares más brillantes de la historia, pero en la última oportunidad que tiene para demostrarlo, un subordinado timorato y poco proactivo, le lleva a su última y definitiva derrota. Los momentos estelares de Zweig son también ejemplos de las debilidades y de la fragilidad humanas. La tesis de Zweig está a caballo entre dos frases latinas, el Audentes Fortuna iuvat (A los audaces ayuda la Fortuna), y el Sic transit gloria mundi (Así pasa la gloria del mundo, siempre fugaz).

La obra que he leído completa, traducida al castellano, con sus catorce miniaturas ordenadas por el orden de la cronología histórica de los acontecimientos que se narran, fue publicada en distintos momentos y con más o menos relatos. Su primera versión, en alemán, de 1927, sólo tenía cinco relatos. La segunda edición en alemán, de 1940, tenía doce relatos. Pero ese mismo año, publicó su primera edición en inglés con las catorce miniaturas que he podido leer, pero ordenadas por orden de redacción. Literariamente, son impecables; la traducción me ha parecido de alto nivel, no entiendo el alemán. Y me parecen una lectura recomendable. Aunque conviene que insista en la advertencia de que a Zweig no deja de notársele la nostalgia por un pasado idealizado, que probablemente nunca existió. Desde luego no se materializó en su presente, en el que hubo de huir de su país ante el miedo al nazismo, y acabando el mismo con su vida en el exilio en Brasil durante la Segunda Guerra Mundial.

[Fotocomentario] Las desigualdades en el transporte público entre ciudades

Política y sociedad

Las fotografías que acompañan este fotocomentario proceden de un rollo que expuse en la segunda mitad del mes de abril pasado. Los detalles técnicos los podréis encontrar en Cuestionable ISO 200 para todo uso – Canon EOS 650 y Tamron 35 mm con Adox Color Mission. La cuestión es que una parte del rollo de película lo usé en unos viajes por trabajo a Madrid a finales de ese mes. Fueron dos días seguidos. Como el tiempo de duración del viaje en tren de alta velocidad, no hice noche en la capital. A mi administración pública le salía más económico, por evitar el coste del hotel y de las dietas, las comidas que hice allí fueron gentileza del Ministerio de Sanidad, y yo descansaba tranquilamente en mi casa y en mi cama.

Estación de Atocha, Madrid.

Pero ese viaje, y otros recientes me han hecho pensar en las desigualdades sociales implícitas al modelo actual de transporte público entre ciudades. Lo más económico son los autobuses de línea. Pero son bastante más lentos que la alta velocidad, cuando esta existe, aunque más rápidos si tienen que competir con trenes convencionales, «gracias» a la triste realidad en frecuencias y velocidad promedio de los trenes que no circulan por la alta velocidad. Pero vamos a los trenes de alta velocidad… Si eres un afortunado que te coges vacaciones y viajas, que te planificas el viaje con antelación, y todo eso, te puede salir relativamente económico. A mitad de agosto me voy a Estocolmo, saliendo el avión de Barcelona. Cogido con tiempo, el viaje en tren en alta velocidad desde Zaragoza a Barcelona apenas llega a 45 euros. Rápido y cómodo. Mucho mejor que el autobús, que es algo más barato, pero no exceso. Ahora bien, si eres una persona que necesita por las tribulaciones de su vida hacer un viaje semejante que surge de improviso… el tren de alta velocidad puede sobrepasar sin ningún problema los 110 euros en su modalidad más económica sin derechos de cambio de billete ni de reembolso por cancelación del viaje. En los horarios que suelen ser útiles a los ciudadanos, me refiero. Un precio que no es adecuado para cualquiera, un precio que es un lujo. El transporte público como lujo. Un sinsentido, que los sucesivos gobiernos permiten sin problemas y aun sacan pecho de los trenes españoles. Porque además, últimamente las plazas de transporte público entre las relaciones más usadas pueden escasear… y ser problemático disponer de plaza cuando el viaje te surge a corto plazo. No debería ser así. El transporte público deberías ser más asequible a todas las economía, con ofertas razonables para todos.

[TV] Cosas de series; culebrones y musicales

Televisión

La reina del culebrón moderno, más o menos sensacionalista, generalmente bien hecho, y que oscila entre el guilty pleasure y producciones realmente interesantes es Shonda Rhymes. Hoy traigo dos series de su factoría, y un simpático musical de Apple TV.

Parece apropiado desplazarnos a Londres para ilustrar la entrada de hoy… y si no comprobad el contenido de la misma.

Grey’s Anatomy, de la factoría de Rhymes, que se puede seguir en Disney+, con diecinueve temporadas a cuestas, lleva 18 años en la cartelera televisiva, con audiencias elevadísimas en su país de origen. Sus primeras temporadas me parecieron interesantes, pero pronto se convirtió en un placer culpable que se me pegó como un chiclé y del que soy incapaz de deshacerme. Otras series han intentado situarse al mismo nivel de guiltypleasurismo, y han fracasado. Comentar el argumento y los detalles de la serie es un ejercicio banal, porque lleva demasiados años siendo más de lo mismo. Hoy en día con muchas dosis de lo políticamente correcto. Pero esta temporada ha sufrido muchos cambios en su reparto, con nuevas incorporaciones entre los médicos residentes, pero sobretodo con destacados abandonos, entre los que destaca el personaje que durante dieciocho temporadas y media ha sido su protagonista, Meredith Grey (Ellen Pompeo). De momento, la serie parece que no se ha visto afectada en sus audiencias, pero habrá que darle tiempo. Teniendo en cuenta que se había convertido en uno de los personajes que más me desagradaba de la serie… no creo que sea el desencadenante de mi abandono de una serie que hace tiempo que tendría que haber mandado a freír espárragos. Pero todos tenemos nuestras debilidades. A Pompeo se la acredita en los 420 episodios rodados de la serie, aunque en el último tramo de esta última temporada sólo actuaba como narradora.

Queen Charlotte: A Bridgerton Story es una derivada de una de las series de bandera de Netflix, Bridgerton, otra serie de Shondalandia. En su extraña y multirracial alta sociedad británica del salto entre los siglos XVIII y XIX, en la que hay personajes teóricamente reales, pero que se parecen a la realidad histórica como un huevo a un bicicleta, destaca la reina Carlota del Reino Unido (Golda Rosheuvel, adulta; India Amarteifio, adolescente), nacida Charlotte de Mecklenburg-Strelitz, duquesa alemana de uno de los muchos estados que constituía el Sacro Imperio Romano Germánico, en lo que hoy en día es el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. En la serie, interpretada por sendas actrices británicas de ascendencia mixta africana (o de la diáspora africana) y europea. Con la curiosidad de que la madre de Amarteifio es de origen alemán. No voy a entrar en la ucronía de una sociedad multirracial que no fue. Es una ficción y ya está; si la quieres, la coges, y si no, la dejas. Al personaje real se le describía como «de mediana talla, tendiendo a alta, fina figura, buen andar, fino cuello y manos, cabellos castaños, cara redonda, ojos azules, boca más bien grande, labios rosa«, si tal cosa te interesa. La trama se desarrolla en paralelo en los años jóvenes de la reina, cuando siendo adolescente se casó con Jorge III, y ya madura cuando está desesperada porque sus muchos hijos no le dan nietos ni le aseguran el porvenir de la dinastía. Buena parte de la trama se sitúa en torno a la enfermedad de Jorge III, un trastorno mental grave de posible origen orgánico, porfiria o envenenamiento por arsénico se sitúan entre los posibles culpables, y que condicionó el matrimonio y el reinado. La cuestión está en que esta serie, de sólo seis episodios, me ha parecido mucho más interesante y menos placer culpable que el original del que deriva, con una trama bien hilvanada y con buenas interpretaciones, por encima de la serie principal. La considero muy visible. Salvo que seas un purista de la fidelidad a los hechos históricos, que hará que te retuerzas dolorosamente en el sillón mientras la contemplas… aunque ya digo que, en el ámbito en el que estamos, eso da igual.

Finalmente, Schmiggadoon!, la simpática comedia de situación musical de Apple TV, en la que una pareja resuelve sus problemas cuando se pierde y acaba llegando a lugares fantásticos inspirados por los musicales clásicos de Broadway. Si en la primera temporada salvaban su matrimonio cuando llegaban a Schmiggadoon, un trasunto de la mítica Brigadoon, en esta, Josh (Keegan-Michael Key) y Melissa (Cecily Strong) salen de su depresión por su incapacidad para concebir un hijo cuando buscando Schmiggadoon acaban llegando a Schmicago. Que sería el trasunto de Chicago, con insertos aquí y allí de Hair (hagamos un homenaje al recién fallecido Treat Williams, que interpretaba a un carismático personaje en aquella película de Milos Forman, que inspira alguno de los personajes de la segunda temporada de la serie que comentamos hoy). La serie sigue siendo simpática, pero en la segunda temporada pierde el efecto (agradable) sorpresa, y la trama no está tan conseguida y bien hilvanada como en la primera temporada. Desde mi punto de vista, pasa de ser muy interesante a normalita tirando a interesante. Aunque el público votante en IMDb parece pensar al contrario que yo, valorando más los episodios de esta segunda temporada que de la primera. Qué cosas.

[Cine] Master Gardener (2022)

Sin categorizar

Master Gardener (2022; 35/20230614)

Escapada al cine entre semana, aprovechando que parece que la cartelera se ha animado… un poquito… con respecto a la falta de interés de las últimas semanas junto con los malos horarios o las mala oferta en los exhibidores zaragozanos. Y es que esta película norteamericana dirigida por Paul Schrader, tenía diversos niveles de atractivo, empezando por un director que tiene cosas interesantes en su haber, un reparto prometedor y algunas críticas previas positivas. Sin embargo, le ha costado llegar a los cines. En todo el mundo. Tras una largo paseo por festivales. Lo cual hablaba de un producto con poco atractivo comercial, lo cual, en los tiempos que corren, no es necesariamente una mala referencia.

En algún lugar de los estados del sur de los Estados Unidos, un maestro jardinero (Joel Edgerton) trabaja para los reputados jardines de una excéntrica ricachona del lugar (Sigourney Weaver). Jardines cuidados de forma exquisita, un motivo de orgullo local, y para su dueña, claro. Un día, la señor anuncia al maestro jardinero que va a acoger a una sobrina nieta, una joven de unos 20 años (Quintessa Swindell), que ha llevado una «mala» vida, al igual que su difunta madre. Y que además es de «mixed blood». O sea, procedente de un relación entre la madre blanca y un padre negro. Lo cual choca en principio con los prejuicios de la señorona,… y con los secretos de la vida pasada del jardinero, incluido en un programa de protección de testigos por acontecimientos de un pasado oscuro.

Me llama la atención la escasa valoración del público hacia esta película, que sin embargo ha sido bien recibida por la crítica. A lo mejor no con entusiasmos, pero no se puede negar que existe una realización exquisita, una puesta en escena y un diseño de producción excelentes, a los que se reúnen los excelentes trabajos interpretativos del conjunto del reparto, incluida la joven protagonista, que se tiene que enfrentar a gente con nombre y prestigio, en mayor o menos medida. Sin embargo,… claro, hay «sin embargos». La historia es sencilla en su planteamiento, pero compleja en su fondo. Y en algunas ocasiones difícil de digerir. El planteamiento general es la redención mutua basada en la relación entre dos personas cuya vida descarriló en algún momento, con dificultades para retornar a un camino con futuro. No es algo original, no es algo que no hayamos vista. La retroalimentación positiva entre dos personas aparentemente muy distintas. Pero quizá Schrader, que firma también el guion, lleva esa relación a un punto demasiado lejos como para no poner en riesgo la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador, con un final que no acaba de convencer. A mí, no me acaba de convencer. No lo compro con facilidad.

Es difícil decir si la película es recomendable o no. Creo que tiene muchas virtudes positivas, aunque no es «apta» para público palomitero, ávido de pirotecnias banales, y acción sin ton ni son. Pero también es cierto que, como ya he insinuado, tal y como está planteada, y no doy detalles por no desvelar más de la cuenta, la evolución de la película, la definición de los personajes, las características básicas de estos, hace que el desenlace final me resulte un non sequitur, aunque haya material para un producto más redondo, sin perder el mensaje que nos quiere lanzar Schrader.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotocomentario] Ande o no ande, burra grande… también en fotografía… a veces

Fotografía

En estas últimas semanas,… meses diría,… he enredado con formatos muy diversos en la cosa fotográfica. Entre los formatos más grandes que hago, como pueden ser los 6 x 12 de las estenopeicas, los 6 x 9 de algunas cámaras muy antiguas, o los 6 x 7 de la Plaubel,… y los minúsculos 17 x 13 cm del formato 110 de la Kodak Pocket A-1 que me llevé a San Francisco, las diferencias son muy considerables.

Pero cuando revisé las fotografías de hoy, comprobé que, aunque no siempre sea conveniente, los formatos grandes son siempre un plus de calidad muy notable. En ocasiones marca una diferencia considerable. Lo que sucede es que no siempre son adecuados, porque los equipos para usarlos implican volumen, peso, ópticas mucho menos luminosas, el uso obligatorio de trípode en determinadas circunstancias. Es lo que hoy. Por eso morimos al paso de la manida película de 35 mm. O full frame como lo denominan los fotógrafos digitales que no han conocido o desprecian otras tecnologías. Como si la estética de sus «completos» 24 x 36 mm tuviera que ver con los 56 x 68 mm de mi Plaubel Makina 67. ¡Qué tontá!

Por cierto, las cuestiones técnicas de las fotos de hoy están en Fotografía de aproximación con formato medio – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800 y tubo de extensión.

[Recomendaciones fotográficas] Fontcuberta y otras cosas más o menos cotidianas

Fotografía

Hace unos días dedicaron un artículo en Clavoardiendo a Joan Fontcuberta, un fotógrafo, que practica la fotografía, pero que también es estudioso teórico de la fotografía. Y que despierta tantas admiraciones como escepticismos o rechazos. O por lo menos eso he creído percibir en cuanto he visto y leído sobre él por ahí. De lo que conozco de su obra, a nivel personal, diré que hay cosas que me gustan y me han interesado y,… otras, no tanto. Su principal tesis es que, contra lo que muchos piensan, una fotografía no es nunca testimonio de verdad. Supongo que con el auge de las falsas fotografías generadas por lo que llaman inteligencia artificial, se lo estará pasando bomba. En cualquier caso, no recuerdo muy bien cual fue el primero de sus trabajos del que fui consciente, probablemente Herbarium, aunque ya unos años después de que se publicara. Pero sí recuerdo que me interesó mucho su Sputnik. Suele ser más apreciado en el extranjero que en España… pero eso es tan habitual, que no lo hace nada especial. Actualmente ha presentado una obra sobre «dinosaurios», con textos en lengua klingon. Realmente, le gusta provocar. El caso es que lo que he podido ver por ahí, me ha resultado razonablemente interesante.

Ya que los Alpes son protagonistas en una de las recomendaciones de hoy, nos daremos un paseo fotográfico por el Gornegrat y el descenso hacia Zermatt.

En Aesthetica Magazine nos han llevado al terreno de lo cotidiano, cuando lo cotidiano sucede en el sur de Inglaterra, en la costa próxima al estuario del Támesis, de la mano del fotógrafo británico Owen Harvey. Y en esa región inglesa, que disfruta simultáneamente de la costa marina y del tiempo meteorológico más benigno de la islas Británicas, Harvey ha dirigido su mirada hacia las gentes, especialmente como colectivos, que visitan la zona, mostrando al mismo tiempo la enorme diversidad social y étnica de esa Inglaterra que algunos querrían pura, blanca y protestante… y fuera de Europa. Con buen humor, pone en cuestión, para bien y para mal, las ideas de identidad y comunidad. Como nos dicen en el artículo.

En 2020, sorprendió en la temporada de premios cinematográficos la película Minari, que muchos consideran surcoreana, pero que es estadounidense, aunque sus protagonistas sean coreanos o norteamericanos de origen coreano. Y en ella nos hablaban de las peripecias de una familia de inmigrantes coreanos intentando salir adelante en algún lugar del Medio Oeste, o del Sur, no recuerdo muy bien, de los Estados Unidos. A mí me gustó mucho, muy bella película, aunque también le encontré algún pero. Cuando hace unos días en aPhotoEditor publicaron el trabajo de Arin Yoon, recordé la película. Y además, las fotografías también me gustaron y me recordaban a la estética de la película. Arin Yoon es una inmigrante surcoreana en Estados Unidos a los que llegó de niña. Y reflexiona con frecuencia con sus fotografías sobre la vivencia de los coreanos-americanos en ese país. Casada con un militar, también ha documentado fotográficamente las experiencias de las familias de los militares de ese país. Lo hemos visto en aPhotoEditor.

Finalmente, la curiosa forma de presentar sus fotos en uno de sus últimos trabajos del canadiense (o al menos vive en Canadá) Alex Buisse. No lo han presentado en aPhotoEditor. Este fotógrafo se dedica a fotografiar el deporte de aventura, en diversas manifestaciones, pero siente una especial debilidad por la montaña, por los Alpes, y por lo tanto por el esquí y el alpinismo. Y sobre sus fotografías y las de otros fotógrafos, de alta calidad, de alta resolución, ha ido dibujando las típicas líneas de colores que encontramos en los mapas de pistas de esquí o en los libros y revistas de alpinismo, con las rutas propias de estos deportes de montaña. Y esto lo combina con las fotografías más íntimas de su propia familia, con su esposas y dos niños pequeños, cuando van de vacaciones, generalmente también a la montaña y a la nieve. Me han gustado mucho sus fotos. Su página web está llena de fotos… pero no de este tipo. Buceando un poco se pueden encontrar sus peculiares mapas de rutas, pero no sus íntimas fotos familiares.

[Libro] The Martian Obelisk – Linda Nagata

Literatura

Más que libro, librito. Es un libro electrónico con un relato de la hawaiana nacida en California Linda Nagata. Relativamente popular y reconocida en su país, su obra, centrada en la ciencia ficción, con abundancia de relatos cortos y novelas cortas, no se ha abierto todavía paso a las traducciones y la publicación en nuestro país, que yo sepa, hasta que llegó el relato que comento hoy, aunque yo he leído la versión original en inglés. Había oído hablar de ella, pero no había tenido ocasión de leer nada suyo. Recientemente, en algún lugar leí sobre este relato… me lo apunté y lo leí. Porque se lee en un momento.

La acción del relato de hoy se narra desde algún lugar de la costa norteamericana del Pacífico, y ya que va de construcciones de dimensiones fenomenales, unas vistas del puente del Golden Gate no vendrán mal para ilustrar la entrada.

En un futuro indefinido, pero no excesivamente remoto, la Tierra está sucumbiendo a los distintos desastres, ambientales, económicos, bélicos, que se han venido acumulando con el tiempo, en una dinámica de deterioro general que parece irreversible. Al mismo tiempo, el intento de establecer colonias en Marte que pudieran mantener los restos de la especie humana, también parecen haber fracasado. Algunas de esas colonias se sabe que están deshabitadas, de otras sólo se sabe que se ha perdido el contacto. Mientras, una arquitecta, desde la Tierra, con nanotecnología, está construyendo para un excéntrico millonario un obelisco gigantesco en Marte que sobrevivirá a la especie humana durante un tiempo indefinido cuando esta haya desaparecido. Hasta que sucede algo en Marte que obligará a replantearse el proyecto.

Relato muy actual, bien planteado. Que sabe generar un escenario, un universo completo con economía de medios y precisión, para centrarse en la reflexión sobre la deriva de la especie humana en su sinsentido destructivo desde distintos puntos de vista, y que sabe al mismo tiempo plantear la situación de conflicto, de tensión, que da sentido al relato y…. por así decirlo, a la redención de algunos de los implicados en la desastrosa situación. Escrito con agilidad, pero sin precipitación, sorprende el tranquilo avanzar para lo mucho que se narra en tan corto relato.

Literariamente, me ha gustado mucho, y me parece muy recomendable. Filosóficamente, tiene reflexiones adecuadas, pero también tiene alguna inconsistencia. Porque difícilmente es creíble como «héroe» del relato quien por condición, el millonario capitalista habitualmente habido de más riqueza y que causa los desequilibrios, sería más bien el «villano». Y que sigue sosteniendo un sueño megalómano, digno del Ozymandias de Shelley, poema que al que hay alguna referencia en el relato. Pero si lo tomamos como una historia de redención, tiene un pase.

[TV] Cosas de series; las series coreanas, en mi casa, tendencia a la baja

Televisión

Pues sí. Últimamente, las teleseries coreanas, los k-dramas, o como las queráis llamar, que durante unos años, muchas veces como placer inconfesable, tanto me han entretenido en los ratos tontos de los fines de semana, me llaman menos la atención. Me cuesta más encontrar series que me enganchen. Incluso hay algunas que he comenzado y se han quedado después de dos, tres o cuatro episodios colgadas, sin muchas ganas de retomarlas. En fin… cosas que pasan. Pero aun así tengo algunas que he visto y no he comentado todavía. Y como comprobaréis, son series de corta duración.

Taegbaegisa [택배기사, el repartidor], conocida internacionalmente como Black Knight es una drama de aventuras posapocalípticas. En seis episodios de 45 minutos, de producción por a para Netflix. Así que nada que ver con las tradicionales series de 16 episodios de 60 o 70 minutos de duración. El protagonista (Kim Woo-bin) es un repartidor de bienes imprescindibles para sobrevivir en una península de Corea de un mundo posapocalíptico, en el que el aire y el agua escasean, y la sociedad está fuertemente estratificada entre los privilegiados, los del montón y los parias refugiados. Tras unos asesinatos que incluyen a la hermana pequeña de una oficial del ejército/policía (Esom), ambos, junto con un refugiado (Kang You-Seok) tendrán que colaborar para descubrir a los culpables y cambiar la injusta realidad de este catastrófico mundo. Es uno más de los diversos intentos de los coreanos de jugar en las grandes ligas de la ciencia ficción, con buenas intenciones, pero con resultados que no siempre consiguen lo que buscan. A ratos se deja ver, a ratos cae en lo obvio, en lo trillado o en lo redundante. No acaban de dar con la fórmula después de producciones tan interesantes como cierta divertida película de aventuras espaciales, también con un trasfondo posapocalíptico.

Soundtrack #1, con el título original en inglés, es una serie surcoreana de cuatro episodios de 44 minutos de duración que se produjo por o para Disney+. Es una cosita muy simple y muy trillada. Dos jóvenes, pero ya plenamente adultos, chica (Han So-hee) y chico (Park Hyung-sik), que son amigos desde la infancia, desde hace 20 años, tienen que convivir durante unas semanas, en las que ella tiene que sacar adelante un importante encargo, ya que es letrista de canciones, y le ha surgido la ocasión de aportar la letra de una canción de un famoso y popular cantante. La cosa es que él está colado, perdidamente enamorado de ella, desde hace tiempo, mientras que ella se siente cómoda en el ámbito de la amistad. Hasta que la obligada convivencia haga tambalear los sentimientos de ambos, especialmente cuando terceras personas entre en juego en la relación. No es nada original, está llena de tópicos, pero están bien combinados. Y si a ello sumamos que la pareja protagonista es agradable, pues con sólo cuatro episodios es una serie cómoda de ver, de forma razonable, y sin que sea necesario siquiera ponerle el apelativo de guilty pleasure. Pero tampoco va más allá. La actriz protagonista ya me resultaba conocida de alguna serie anterior, alguno de ellas bastante interesante, y ya la tenía fichada como buena actriz.

[Viajes] En San Francisco y Yosemite Valley con película negativa monocroma

Viajes

Termino mi ciclo de entradas fotográficas dedicadas a mi reciente viaje a San Francisco. Y lo termino con mis tradicionales fotografías en blanco y negro, realizadas sobre película para negativos en blanco y negro. Los detalles técnicos de las fotos los podéis encontrar en Viaje a San Francisco con película negativa en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Espero que os gusten.

[Cine] Khers nist [No bears] (2022)

Cine

Kherst nist (2022; 35/20230611)

Ya estamos con el hacedor de títulos en castellano, demostrando que no se entera. Por que no es lo mismo decir «aquí no hay osos», que es el sentido del título en farsí, que «no existen los osos», que es el título que le han dado en castellano. Mientras no se extingan, los osos existen, aunque en el pueblo fronterizo entre Irán y Turquía en el que transcurre la acción de esta última película estrenada de Jafar Panahi no haya osos, por mucho que usen la amenaza de los osos para evitar que el forano que se ha trasladado allí se mueva por donde no quieren o debe.

En cuestión de libertades, no es que Turquía pase sus momentos más boyantes, con un régimen no considerado ni siquiera como democracia deficiente, con bajísimas valoraciones en cuanto a la limpieza de su sistema electoral y en lo que se refiere a las libertades civiles.

Panahi no se lleva bien precisamente con el dictatorial régimen teocrático de Teherán. Esta película se ha realizado de forma ilegal, puesto que el director tiene una prohibición en su país para dirigir películas de cine y para viajar al extranjero. No es la primera película que hace en este sentido. Y en esta se interpreta a sí mismo, en una situación ficticia, en la que dirige en la distancia una película mientras sus colaboradores la ruedan en una población de Turquía cercana a la frontera con la región de etnia azerí en el norte de Irán. Por los datos que da la película, la ciudad turca, a orillas de un gran lago, podría ser la ciudad de Van, a orillas del lago del mismo nombre. Para estar cerca del rodaje se traslada a un pequeño pueblo muy próximo a la frontera, y a pocos kilómetros del lugar de rodaje. La película mezcla la trama de la película en rodaje, sobre una pareja perseguida por el régimen iraní que quiere refugiarse en Europa, una Europa poco acogedora, tras haber sufrido prisión y torturas, con una trama local, donde se dice que el director ha podido tomar una fotografía de una pareja de jóvenes, cuando ella estaba comprometida para matrimonio desde su nacimiento con otro hombre, que se siente deshonrado.

La película es una denuncia contra los poderes arbitrarios que arruinan la libertad y las vidas de las personas. Bien sea el régimen dictatorial teocrático iraní, bien sean las tradiciones ancestrales pero muy burras de los pueblerinos y su peculiar sentido del honor o de determinar el destino de las mujeres desde su nacimiento negándoles su derecho a elegir y buscar su felicidad por su cuenta. Una película en la que la violencia sobrevuela constantemente las situaciones, aunque pocas veces sea explícita. Y una violencia que toma muchas formas. Las autoridades policiales, los guardias de la revolución islámica, los habitantes del pueblo, la Europa que restringe la acogida de los refugiados, los traficantes que se aprovechan de estos para sacarles el dinero ofreciéndoles pocas seguridades,… Violencia que siempre esta presente de hecho o como amenaza. Física, psicológica o moral.

Es una película sobria, pero clara y concisa. Que conmueve en ocasiones y que aterra en otras. Que debería revolver conciencias, aunque estas parecen estar muy abotargadas, al menos en esta Europa vieja y acomodada, no sabemos muy bien en qué. Por supuesto, poca gente estuvimos en la matinal en versión original en la que vimos la película. En fin… es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Viajes] En San Francisco y Yosemite Valley con película negativa en color

Viajes

Sip. A mi reciente californiano viaje me llevé algunos rollos de película negativa en color. Normalmente, no lo hubiera hecho. Pero tenía unos cartuchos en mi poder de película en formato 110, un formato subminiatura que se popularizó hasta cierto punto en los años 70 y 80, para luego decaer… aunque no haya caído en el olvido del todo como otros muchos formatos de película fotográfica. La calidad no es buena. En fin… esto es un eufemismo. La calidad intrínseca de la imagen con esta película y la cámara que tengo es infame. Pero si te afanas un poco al componer, el sujeto es llamativo y las condiciones de luz razonable, puede quedar una foto al menos simpática.

Los detalles técnicos de las fotografías los podéis encontrar en Viaje a San Francisco con película negativa en color – Kodak Pocket A-1 con Lomography Tiger Color Negative 200. Aquí, como de costumbre, simplemente, os dejo algunas de las fotos. Si no os parecen buenas, por lo menos que os resulten simpáticas.