[Fotos] El 2024 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Viajes

Llegamos al final de 2024. Un año… que, en lo que se refiere a viajes, no ha estado mal. Ya el 2023 marcó una recuperación muy clara a los niveles anteriores al nefasto 2020. Y comienza el repaso de fin de año, fundamentalmente un repaso fotográfico, que es lo que me apetece, como de costumbre desde hace ya un buen montón de años en este Cuaderno de ruta. En mi carpeta con fotografías de viaje he registrado dieciocho subcarpetas, es decir, dieciocho viajes de mayor o menor duración. Van desde la excursión en el día a algún pueblo aragonés, incluso de la propia provincia de Zaragoza, en cuya capital vivo, hasta algún viaje intercontinental saltando al otro extremo del continente euroasiático durante una o dos semanas. Así que mi concepto de lo que es viajar con la cámara al hombro es muy amplio. Así que sin más, vamos con el repaso. Con fotos.

Recordad que podéis ver regularmente fotografías de mis viajes, tanto actuales como de antaño, en mi cuenta de Instagram dedicada a ello.

29 de enero – Madrid

30 de enero – Tarragona

24 de febrero – Cedrillas y Gallocanta

5 de marzo – Barcelona y Sitges

28 de marzo a 1 de abril – Lago Constanza

16 a 28 de mayo – Japón

20 de junio – Madrid

21 de junio – Pamplona

15 a 19 de agosto – Norte de Alemania

6 de septiembre – Sigüenza

30 de septiembre a 7 de octubre – Singapur

20 de octubre – Pirineos franceses (Valle de Ossau)

24 a 27 de octubre – Andalucía

11 de noviembre – Valle de Nocito

23 y 24 de noviembre – Martín del Río

7 de diciembre – Comarca del Aranda

10 de diciembre – Barcelona

26 de diciembre – Morata de Jalón

[Viaje] Pirineos franceses en el infrarrojo

Fotografía, Viajes

Comentaba hace diez días la excursión con la Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza ASAFONA a los Pirineos franceses. En aquel momento, ilustraba el comentario sobre el viaje en el día de ese domingo con fotografías digitales en color. Pero, además, me llevé una cámara para película fotográfica tradicional que usé también. Con la peculiaridad de que lo hice fotografiando en el espectro del infrarrojo cercano.

Explicar aquí y ahora en qué consiste esto del «infrarrojo cercano» es un tema técnico de fotografía que no interesará a todo el mundo. Si os interesa, os remito a la publicación en el substack Carlos en Plata, que es donde divago sobre cuestiones de técnica fotográfica. Aquí, simplemente, os dejo algunos ejemplos de lo que se puede conseguir. Y eso que, por problemas digestivos, no estaba en mi mejor momento para una labor que exige atención al detalle.

[Viajes] En los Pirineos franceses, valle de Ossau, con ASAFONA

Viajes

Este domingo pasado estuvimos de excursión en el día en los Pirineos franceses con la Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza ASAFONA. Una de las asociaciones fotográficas más activas en su ámbito territorial en lo que es mi experiencia, viene programando excursiones a entornos de interés natural y fotográfico con frecuencia. En esta ocasión,… tuve la suerte de poder apuntarme… porque inicialmente no iba a poder ser. Por cierto, tengo un porfolio sobre paisaje alterado por el ser humano en la página web de la asociación.

La excursión tenía como destino principal el lago de Bious-Artigues, en el valle de Ossau, muy próximo a la frontera hispano-francesa del Portalet. Y estaba prevista para el sábado 26 de octubre… por lo que no podría acudir. Esta entrada que saldrá publicada hoy 23 de octubre la he dejado programada con antelación, porque esta tarde salgo de viaje a Sevilla. Pero un cambio de fechas, adelantando la excursión una semana mejoró la cosa, y me apunté. Por el tiempo adverso, aún hubo un cambio más de fecha, y en lugar de ser el sábado 19 fue el domingo 20.

Fotográficamente hablando, me llevé dos cámaras con fines muy distintos. Dentro de unos días os hablaré de las fotografía en el infrarrojo sobre película fotográfica, realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60. Hoy me centraré en la fotografía digital. Pero ilustro aquí el viaje con las fotografías tomadas con el equipo de fotografía digital. Los detalles técnicos los podéis encontrar en la publicación correspondiente de Carlos en plata.

Además de pasar la mañana en el entorno del lago de Bious-Artigues, por la tarde hicimos una caminata en el cañón de Soussouéou, a unos kilómetros del anterior, siguiendo por la carretera principal del valle de Ossau en dirección a Gabas y Laruns. Un lugar magnífico, en el que pudimos apreciar la fuerza del río Soussouéou, la belleza de los bosques, mucho más húmedos que los de la vertiente española de los Pirineos, y el impresionante paseo por la Cornisa de los Alhas. Muy bello lugar. Donde la luz, por estar más cerrado el paisaje, y por la densidad de los bosques, pone más a prueba la capacidad del equipo para fotografiar con poca luz.

La mayor parte de las fotografías corresponde al paisaje. Pero con las condiciones de los bosques del lugar, siempre mucho más húmedos que los que tenemos en la vertiente española de los Pirineos, y con las abundantes lluvias caídas en los días anteriores, unidas a una temperaturas muy benignas para el lugar y la época del año, había abundancia de setas, por lo que también se hizo su dosis de fotografía de aproximación y macrofotografía. Espero que os gusten las fotos.

[Foto] El 2023 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Viajes

Llegamos al final de 2023. Un año… que no ha estado mal. Y comienza el repaso de fin de año, fundamentalmente un repaso fotográfico, que es lo que me apetece, como de costumbre desde hace ya un buen montón de años en este Cuaderno de ruta. En mi carpeta con fotografías de viaje he registrado quince subcarpetas, es decir, quince viajes de mayor o menor duración. Van desde la excursión en el día a algún pueblo aragonés, incluso de la propia provincia de Zaragoza, en cuya capital vivo, hasta algún viaje intercontinental saltando el Atlántico durante unos cuantos días. Así que mi concepto de lo que es viajar con la cámara al hombro es muy amplio. Así que sin más, vamos con el repaso. Con fotos.

Recordad que podéis ver regularmente fotografías de mis viajes, tanto actuales como de antaño, en mi cuenta de Instagram dedicada a ello.

30 de enero – Un mañana soleada en Teruel.

31 de enero – Una revisión de la actividad cultural en Madrid y una visita a los amigos desde hace 25 años

6 de marzo – En Barcelona, reparando cámaras fotográficas y una visita a los amigos desde hace 40 años.

Viaje de Semana Santa – Basilea, Friburgo, Colmar, el Jura… en una pequeña reunión con aficionados a la fotografía con película tradicional de Suiza y Alemania.

26 y 27 de abril – Reuniones de trabajo en Madrid.

16 de mayo – Excursión con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza a Torrellas y Tarazona.

Vacaciones de primavera – San Francisco y escapada a Yosemite Valley.

Puente de agosto – Reunión familiar en Estocolmo.

15 de septiembre – Nueva visita al Museo Würth La Rioja en Agoncillo y a Logroño.

Vacaciones de principios de otoño – Turín, Piamonte y Milán.

Escapada del Pilar – San Sebastián y otras localidades del País Vasco.

28 de octubre – Excursión a los hayedos de Sansanet y Le Somport en el Pirineo francés con ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza.

25 de noviembre – Excursión al Parque Geológico de Aliaga con ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza.

1 de diciembre – Una mañana de lluvia en Calatayud.

4 de diciembre – Segunda visita del año a Barcelona por similares motivos a la de marzo.

[Viajes] En Le Somport, con lluvia y poca luz, y película fotográfica en blanco y negro

Viajes

Ya os comenté recientemente la escapada en el día con ASAFONA Asociación Aragonesa de FOtógrafos de NAturaleza a los hayedos en Sansanet y Le Somport, en la vertiente francesa del paso fronterizo de este último nombre. También me llevé una cámara bolsillera con película en blanco y negro. Pero el mal tiempo, la lluvia, y la escasa luz en el interior del bosque hicieron que la usase muy poquito. De hecho, expuse menos de la mitad del rollo. Los detalles técnicos os los cuento en Mal tiempo en Somport y mejor en la ciudad – Minox 35 GT-E con Ilford HP5 Plus. Aquí os dejo algunas fotos de esa excursión.

[Viajes] En el País Vasco con película en blanco y negro (2)

Viajes

Segunda tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (2) – Minox 35 GT-E con Ilford HP5 Plus. Las fotografías corresponden al museo al aire libre Chillida Leku en Hernani, Zarauz, Guetaria y Zumaya, especialmente el Geoparque de la Unesco del flysch de Zumaya-Deva.

[Viajes] En el País Vasco con película en blanco y negro (1)

Viajes

Primera tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (1) – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Las fotografías corresponden a San Sebastián, Fuenterrabía y Hendaya, esta últimas localidad en el País Vasco francés.

[Viajes] Viaje en el día al otoño pirenaico; hayedos en Le Somport, Francia

Fotografía, Viajes

Ayer sábado pasé el día realizando un viaje en el día a los Pirineos para intentar disfrutar de los color del otoño. La excursión fue organizada por ASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza, y nos juntamos como mínimo una veintena de personas, todos con nuestras cámaras fotográficas, dispuestos a disfrutar del día y de los paisajes. Aunque un compañero de jornada que no había sido invitado hizo su aparición, con sus ventajas y sus inconvenientes. En fin, empecemos por la excelente luz que tuvimos de camino a nuestro destino, en una parada técnica a comprar viandas en Lanave, llegando al Serrable tras pasar por el puerto de Monrepós.

El destino previsto era la vertiente francesa del puerto de Somport o, en francés, col du Somport. Obsérvese que en castellano, el nombre del paso fronterizo entre España y Francia no lleva artículo, pero en francés sí; Le Somport. Por la mañana estuvimos recorriendo el bosque de Sansanet, hacia el pie del puerto, mientras que la comida y el paseo vespertino lo hicimos en la estación de esquí nórdico de Le Somport, más alto, muy próximo al paso fronterizo. Esta zona no me era desconocida, pero hacía muchos años que no volvía, y mis recuerdos se reducía al paisaje general que podíamos esperar, pero los detalles precisos se me habían difuminado con el tiempo. Por lo tanto, tuvo su parte de día de descubierta.

No me voy a entretener mucho con los aspectos técnicos fotográficos del día. Tan apenas hice fotos sobre película fotográfica, en blanco y negro. He olvidado decir quien fue el invitado inesperado a la excursión. Fue la lluvia. Que fue casi constante, y en algunos momentos algo insidiosa, durante toda la mañana, dándonos tregua por la tarde. Como consecuencia, la luz disponible en el interior de los bosques fue insuficiente para disparar con película ISO 400, incluso a la máxima apertura f2.8. Podría haberlo hecho con trípode, llevaba uno, e incluso cable disparador, pero con la lluvia no me apeteció ir cambiando constantemente la cámara digital y la de película sobre el trípode. Alguna foto hice no obstante, ya veremos que sale.

Por lo tanto, la mayor parte de las fotografías fueron digitales y en color. La lluvia, en estas situaciones, no es necesariamente nefasta; tiene algunas ventajas desde el punto de vista fotográfico. Nos proporciona unos colores más vivos, más saturados. Es cierto que en estas condiciones conviene llevar un filtro polarizador que elimine los reflejos del agua sobre las superficies, especialmente las hojas y las rocas. Pero lo olvidé. Por la tarde me dejaron uno, pero lo eché de menos por la mañana. En cualquier caso, el accesorio que más utilicé fue la toalla de microfibras que llevo siempre encima para secar el equipo. En muchas ocasiones hice las fotos con ella sobre la cámara. Incluso hicimos bromas por el hecho de que «pareciera» que fotografiaba al estilo de los fotógrafos de gran formato. Lo cierto es que la cámara y objetivos que me hubiera gustado llevar no fueron posibles por avería de la cámara, y la que me llevé no está convenientemente protegida contra la lluvia. Aun así aguantó. El objetivo que usé, si que está protegido contras las inclemencias del tiempo.

El paisaje de la cara norte de Le Somport es mucho más húmedo que la cara española. Por lo tanto, la vegetación es más abundante, incluido los bosques caducifolios, con hayedos que siempre son muy bonitos, aunque encontramos otros árboles de hoja caduca también. Esperábamos encontrar también cierta abundancia de setas. Y las había, pero menos de las esperadas, y en peor estado, quizá por la lluvia. El lado español es más árido, más rocoso, y con más abundancia de coníferas, por lo que los colores no son tan vivos y variados.

Por la mañana, en el bosque de Sansanet, estuvimos más «encerrados» dentro del bosque, aunque también aprovechamos para hacer alguna fotografía de los ríos y torrentes que atraviesan el bosque. Por la tarde, en la estación de Le Somport, encontramos un paisaje más abierto, de las montañas que se alzan en la frontera entre España y Francia. Las nubes ocultaban las cimas más elevadas, como la del Aspe, ya en territorio español, pero pudimos distinguir algunos elementos que me resultaban muy familiares por haberlos recorrido esquiando, en el entorno de la estación de esquí de Candanchú. En resumen, un buen día. Y al final, sin que tenga fotos excesivamente brillantes, tengo algún paisaje majete, que por lo menos me servirán para un buen recuerdo de la jornada. Si no me pude lucir más fue en parte por la incomodidad con el equipo que llevé, que no lo tengo pensado para este tipo de salidas, y en parte por las condiciones climáticas del día. No obstante, tenía que haber dedicado algún pensamiento más a planificar el día y los accesorios que tenía que llevar. Como el maldito polarizador.

[Libro] La agonía de Francia – Manuel Chaves Nogales

Literatura

Unas semanas antes de irme de vacaciones, me llamó la atención en las ofertas de mi tienda habitual de libros electrónicos este libro del periodista español Manuel Chaves Nogales. Del cual en ese momento no sabía gran cosa. Pero lo que me llamó la atención fue el tema. Me explico. Aunque la cultura francesa siempre me ha atraído mucho, hablo el francés desde joven, no muy bien, pero soy capaz de conversar. Y leo en francés sin muchos problemas. Creo que es un país que ha ofrecido grandes cosas en las artes, las ciencias y el pensamiento. Pero al mismo tiempo, su historia moderna, desde la revolución de 1789 hasta nuestros días, está tan llena de contradicciones… que muchas veces he pensado que esos logros se alcanzaron a pesar de los propios franceses. En alguna ocasión, hace ya muchos años, en clase de francés en COU, la profesora, que era buena profesora pero con una falta de empatía por los alumnos masculinos que ocasionaba roces, nos dijo que los franceses tienen el corazón a la izquierda, pero el bolsillo muy a la derecha. Algunas de las cuestiones que ensombrecen mi opinión sobre Francia son algunas como el hecho de que celebren todavía a Napoleón, que no dejó de ser un tirano de mala especie, su nefasta política colonial, su hipocresía durante la Primera Guerra Mundial, ya que creo que la buscaron por revancha tanto o más como los alemanes, siendo responsables de muchas muertes, y su connivencia con el ocupante alemán en la Segunda Guerra Mundial, mucho más prevalente que las actividades de la resistencia. En los últimos tiempos, que fueran prácticamente el primer país de la Europa Occidental que diera cancha a un partido fascista, tampoco hace que mejor mi opinión. Y no olvidemos que la Quinta República francesa es consecuencia del golpe militar en Argelia en 1958 que devolvió el poder a De Gaulle, que lo usó para finiquitar la parlamentaria Cuarta República, para instaurar un régimen presidencialista, de menor calidad democrática, aunque reformas posteriores lo hayan suavizado a «semipresidencialista». Muchos analistas creen que el golpe de estado fracasado de 1981 en España estuvo inspirado, en lo que se refiere a sus actores menos radicalizados a la derecha, por aquel mayo de 1958 en Francia.

Pero quizá una de las cuestiones que más me han sorprendido es la facilidad con la que Francia se acomodó a la ocupación del ejército de la Alemania nazi tras la derrota sin paliativos de junio de 1940, y especialmente la ignominia que supuso el régimen de fascista del mariscal Pétain con capital en Vichy, especialmente colaborador en la represión de los elementos democráticos de la sociedad y en el exterminio de judíos. Nunca he considerado a Francia como uno de los victoriosos de esa guerra. Fueron derrotados y luego liberados. Que a las otras potencias aliadas les conviniera darles un trato de favor de cara al futuro de Europa y a la confrontación con la Unión Soviética… es otro cantar. Por eso «parece» que fueron de los ganadores. El caso es que este libro de Chaves Nogales nos habla de las razones por las que Francia sucumbió tan fácilmente ante el empuje alemán.

Chaves Nogales fue un periodista republicano español. Republicano moderado, en buenas relación con Manuel Azaña, lo que lo sitúa en posiciones políticas de centro izquierda. En cualquier caso, viajero incansable en su profesión, conoció las realidades de los estados totalitarios, tanto en la Unión Soviética como en Italia y Alemania. En 1933 entrevistó a Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, a quien consideró como un personajes ridículo. Previamente había escrito artículos y libros previniendo los males del régimen soviético. Cuando se desencadena la Guerra Civil en España, como es lógico, se pone al servicio de la República. Pero en 1937 se autoexilia ante los desmanes de la izquierda radical en su área de influencia, bajo el convencimiento de que ya no era posible un régimen democrático como resultado de la guerra; o se caería en una dictadura fascista, como sucedió, o se caería en una dictadura comunista, títere de Stalin. Hace tiempo que esta idea se instaló en mi cabeza también. Se instaló en París, donde se mantuvo muy activo, y conoció de primera mano la situación francesa en los años previos a la contienda mundial, así como vivió en directo la caída de Francia y del gobierno francés antes de huir a Inglaterra donde murió muy joven, pocos años después. Fue juzgado en rebeldía y condenado tras su muerte por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo del régimen fascista español; lo cual no deja de ser triste y chusco al mismo tiempo en diversas dimensiones.

El libro analiza la situación de Francia en los años previos a la catástrofe, así como lo sucedido en los dos meses desde la invasión alemana de Bélgica y los Países Bajos en mayo de 1940. El tono de cada capítulo es periodístico, por lo tanto habrá que ser cautos a la hora de valorarlo como libro de historia. Es como un compendio de artículos de opinión sobre la situación y los hechos acontecidos en Francia en ese periodo de tiempo, más que un análisis histórico del periodo. Podemos considerar al periodista como un profesional ecuánime, un buen profesional, y desde ese punto de vista el libro es un documento de un valor excepcional. Pero como todo texto periodístico, no conlleva el mismo rigor que el texto del investigador historiador, documentado y filtrado. Conlleva consigo su carga ideológica. Chaves Nogales dibuja una situación con la que en general es fácil estar de acuerdo, puesto que se dio en muchos países. Tras la crisis del capitalismo más liberal en 1929, las democracias liberales se tambalearon y se vieron fuertemente tensionadas y amenazadas por los totalitarismo que al atenazaban por derecha e izquierda. Es lo que había pasado en España y en algunos países centroeuropeos, con consecuencias nefastas, y es lo que tensionaba la Francia de la Tercera República. Régimen que estuvo en vigor entre dos derrotas francesas ante los alemanes, la de 1870 y la de 1940. Francia, para Chaves, estaba atenazada entre una burguesía, clase industrial y ejército claramente atraídos por los regímenes fascistas, y unos movimientos obreros que estaban siendo manipulados y sirviendo a los intereses del estalinismo a través de la Tercera Internacional. Vamos,… que observaba la misma deriva que la que le había hecho ser pesimista con el final de la guerra española tal y como lo podía prever en 1937.

Chaves transmite un tono muy desesperanzado por la Francia de aquel momento. Admirador del pasado del país galo como tierra de libertades, padre de las democracias liberales, tierra de acogida a los perseguido, se muestra pesimista con su presente y su futuro por haber abandonado estas ideas ante los cantos de sirena de los populismo de extrema derecha y extrema izquierda. Está convencido de la capacidad de Francia para haber derrotado a Hitler, especialmente en los primeros compases del conflicto bélico antes de que se entrara en esa fase que se llamó la drôle de guerre, que para él fue determinante para minar por completo la capacidad defensiva y ofensiva del ejército francés. Nos dice estar convencido de que entre los oficiales jóvenes franceses hay muchos que saben cómo hacer una guerra moderna, pero las decisiones están en manos de los viejos dinosaurios que vivieron la Gran Guerra. Y al mismo tiempo, esa misma oficialidad ha sido seducida por el fascismo. Chaves no deja títere con cabeza en su crítica a la sociedad y a la clase política francesa.

Como libro de opinión, que es, debemos afrontar su lectura con espíritu crítico. Evidentemente, se notan desde el principio dos cosas. Una, el profesionalismo y saber hacer del periodista experimentado y bregado. Dos, la profunda convicción ideológica a favor de la democracia liberal, de la moderación y del diálogo que mueve al autor. Creo que es una lectura que merece la pena. Creo que es pertinente. Creo que es fácil que las poblaciones caigan con relativa facilidad en las tenazas entre fuerzas extremas o populistas. Algo de eso estamos viendo hoy en día, donde el diálogo entre moderados es mucho más raro que la tensión constante, y donde vemos aliarse a quienes representan fuerzas teóricamente centradas con los extremos antidemocráticos. En cualquier caso, es evidente que las ideas que yo me había hecho sobre la Francia que abrió con facilidad sus puertas al fascismo alemán, son compartidas por este testigo directo de los hechos que fue Chaves Nogales.

[Viajes] Resumen del viaje a San Sebastián y otros lugares del País Vasco

Viajes

El primer lugar que visité en mi vida del País Vasco fue San Sebastián. Mi padre y mi padrino, socios en el taller de mármol que tenían, iban cada tres meses a Usúrbil, cerca de la capital guipuzcoana, a comprar tableros de mármol para trabajarlos en su taller. En alguna ocasión fueron a algún proveedor en Cataluña o Valencia, pero la mayor parte de las ocasiones iban al País Vasco. A mí me llevaron en alguna ocasión. Cogíamos un tren expreso nocturno hacia las tres de la madrugada de un sábado, llegábamos a Tolosa donde los de la empresa nos salían a buscar. Después de hacer las gestiones, nos invitaban a comer en Lasarte, entonces un barrio de Hernani, si no recuerdo mal. Y nos acercaban a primera hora de la tarde a San Sebastián, donde pasábamos la tarde hasta que íbamos a la estación de Atocha a coger el expreso de regreso, que nos dejaba en Zaragoza en la madrugada del domingo. En esas tardes conocí el barrio viejo de San Sebastián, la playa de la Concha, el Acuario, y subí en alguna ocasión al monte Urgull y al monte Igueldo. Lo básico de la visita a la capital guipuzcoana, hecha por entregas.

Pues bien, desde los años setenta y muchos, no había vuelto a visitar San Sebastián. En unas vacaciones de Semana Santa sí que visité algunas otras localidades vascas, próximas. Y en un viaje por trabajo a Bilbao, paré en una ocasión en el museo del ferrocarril de Azpeitia. Todo esto lo contaba hace un año cuando estuvimos en Bilbao, y entonces surgió la idea de repetir la experiencia que estábamos teniendo en ese momento en la capital vizcaína, escaparnos del bullicio de las fiestas del Pilar, pero en San Sebastián. Lo pusimos en nuestras agendas, y hemos cumplido. Las mismas cuatro personas que hace un año estuvimos en Bilbao y alrededores, este año hemos visitado San Sebastián y alrededores.

A San Sebastián le dedicamos un día entero, incluyendo la visita a Tabakalera, centro de cultura contemporánea, y al Museo San Telmo, un museo que mezcla historia, etnología y arte vascos, que estaría realmente muy bien, sino fuera por el toque de adoctrinamiento nacionalista al que las instituciones vascas someten a estas instituciones, incurriendo en ocasiones en garrafales errores conceptuales sobre el mundo y la historia, pero que como buenos doctrinarios dogmáticos que son los nacionalistas de todo tipo, bandera o nación, se lo creen a pies juntillas. Pero en fin dejémoslo. Así que lo dejaremos en que es un museo que esta simplemente bien, especialmente si lo miras con una mirada crítica, alejada de panfletos ideológicos. Muy maja la exposición de carteles. Además de ese día, paseamos y tapeamos la tarde en qué llegamos, e hicimos algunas compras por la mañana del día que nos volvíamos. El viaje lo hicimos en tren. Más largo que por otros medios, penoso el estado de las comunicaciones con Renfe en el País Vasco, pero mucho más cómodo y a horas convenientes.

Otro día nos dirigimos a Fuenterrabía, que yo ya conocía, en parte. Nos gustó mucho, en general, aunque la excursión que hicimos hasta el cabo de Higuer nos defraudó un poco a pesar de que nos la habían recomendado.

Había varias opciones para la tarde, yo estaba en la de visitar otros pueblos de Guipuzcoa, pero ganó la opción de cruzar el Bidasoa en un barquito y pasear por la playa de Hendaya, ya en la orilla francesa de la bahía de Txingudi. Como ya suponía, porque Hendaya la conocía mejor las poblaciones del País Vasco español, fue una experiencia con un interés limitado. Hendaya me parece una población aseada y agradable, especialmente si no es temporada alta de turismo, pero tampoco tiene mucho más que rascar. Se nos hizo tarde para ir a su principal atracción.

Para el día siguiente, el anterior al regreso, nos marcamos cuatro etapas a ir cubriendo, como todo el viaje, con los transportes públicos. Todos nos sacamos un tarjeta MUGI anónima, típica tarjeta de recarga que, aunque hay que pagar 5 euros a fondo perdido por ella, sale a cuenta porque con las medidas de incentivación del transporte público que hay en toda España, el precio por trayecto sale mucho más barato que si pagas el billete normal. Y así te despreocupas de si llevas cambio o no para pagar al conductor y esas cosas. Es similar a la LAZO en Zaragoza, pero en las líneas de tren, Renfe o Euskotren, no permiten la multivalidación, es decir el uso por varias personas. Ahora no sé como está la LAZO en esas cosas. Así que por la mañana visitamos el museo al aire libre Chillida Leku, nos gustó.

Antes de comer nos desplazamos a Zarautz, que apenas tiene nada que ver más allá de su generosa playa, un palacete y tal, pero recorrimos caminando el paseo costero que lo une con Guetaria, donde nos dimos una vuelta y comimos. Tuvimos mucha suerte de encontrar un sitio, porque siendo el día del Pilar, festivo en toda España por motivos absurdos, estaba lleno de gente aprovechando el tiempo anómalamente cálido, y eran muchos los que se habían acercado a la costa y a las playas.

Por la tarde nos acercamos a Zumaya, para visitar su parte del Geoparque UNESCO de la Costa Vasca, que nos pareció muy interesante, especialmente todo lo que se refiere al flysch. Estuvimos un buen rato intentando adivinar cual era el estrato correspondiente al límite K-T (Cretácico-Terciario), el de la extinción de los dinosaurios. Pero con las indicaciones que había en el cartel de interpretación sólo pudimos especular sobre cual era. Y finalmente, fotos en los afloramientos de estratos en la playa de Zumaya, Y más o menos, ya os lo he contado todo.

[Fotografía de naturaleza] Seleccionando una foto para la exposición de Asafona

Fotografía, naturaleza

Soy socio de la Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza ASAFONA (Instagram)desde hace unos años. Y también desde hace unos años, menos, aporto anualmente una fotografía para la exposición de los socios, que se celebra durante el mes de septiembre en la sala de exposiciones de la Agrupación Artística Aragonesa en Zaragoza. En la web de la asociación tengo también una galería de fotos dedicadas al paisaje alterado por el ser humano a lo largo de los tiempos.

Como todos los años, me enfrento a la tarea de seleccionar una fotografía. Pero este es un proceso que me cuesta horrores. Me llena de incertidumbres. ¿La fotografía que más puede gustar a los visitantes? ¿Qué tema? ¿Paisaje que es lo que más hago? ¿Aves ahora que uso de vez en cuando el 75-300 mm de Olympus? ¿De los viajes? ¿De algo próximo,… propio,… cercano? ¿Oso llevar una foto realizada con película fotográfica como ya he hecho en algún momento? ¿O elijo esa que me genera recuerdos o sentimientos especiales aunque se salga de lo que se muestra o se espera habitualmente en estas exposiciones? Dudas.

Sí que os puedo decir una cosa. La fotografía elegida está entre las que os muestro en esta entrada, pero la tendréis que ver en la exposición para saber cual es. Las que aquí os muestro son las que han ido al último corte antes de la decisión final. Tampoco es que hubiera muchas más que me parecieran dignas.

Tradicionalmente he llevado paisajes. En más de una ocasión en considerado la fotografía de aproximación, especialmente con plantas, pero si no recuerdo mal, de momento no me he decidido todavía. O tal vez sí. Tal vez sean los crocus dorados fotografiados después de la lluvia, a orillas del río Lot, bajo Saint-Cirq-Lapopie. O esa playa en el Golden Gate, con el majestuoso puente de fondo, medio oculto por la niebla. Habiendo considerado también los paisajes del País Vasco, incluso el blanco y negro con película fotográfica.

Pero desde que compré de oferta el sencillo pero razonablemente eficaz 75-300 mm de Olympus, he sumado muchos bichos, especialmente aves, a mi archivo fotográfico. Empezando por las gaviotas reidoras del río Ebro o la polla de agua que surca las aguas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza, que he situado en el encabezado. Pero hay más aves registradas en mis paseos por los cursos de agua que atraviesan Zaragoza. Como los cormoranes o las garcetas comunes.

Mucho ha pesado este año la abundante fauna avícola que encontré recientemente en el viaje a San Francisco. Y fue una casualidad que la pudiese registrar. Porque nunca estuvo en mis planes llevar el zoom teleobjetivo de Olympus. Pero lo confundí por el Lumix 35-100 mm de Panasonic, con el que no hubiese podido tomar estas fotografías. Como el pequeño cormorán orjudo y el estornino que encontré en las marinas de Sausalito.

Muchas fotografías tomé en la isla de Alcatraz, especialmente tras charlar con una naturalista aficionada que estaba instalada en la isla con un telescopio terrestre para ofrecer a los visitantes unas vistas del nido de la garza azul. Mi mejor foto, o eso pensaba yo, fue la de una garceta nivea… pero quedó algo desenfocada, así que preseleccioné otra,… menos interesante, pero que ha entrado fuerte en la selección final.

Y también me interesaron las gaviotas occidentales, que no vemos por las costas europeas. Y especialmente los escurridizos pelícanos pardos de California, que no paran quieto, son rápidos, y a pesar de su tamaño, no fueron fáciles para las modestas prestaciones del equipo Olympus, más pensado para el reportaje que para la acción. Pero ahí está, en Crissy Field, con el Golden Gate de fondo. Pues lo dicho. Una de estas catorce fotos será la que se exponga en el mes de septiembre en la calle Lagasca de Zaragoza.