[Cine] La vida de Adèle (2013)

Cine

La vida de Adèle (La vie d’Adèle: Chapitres 1 et 2, 2013), 25 de octubre de 2013.

Desde que se proclamó una de las ganadoras de la Palma de Oro en Cannes de la historia del festival hace unos meses, y con el añadido de los comentarios que suscitaron sus explícitas escenas sexuales, el estreno de esta película ha sido esperado por los aficionados al séptimo arte con gran expectación. En mi caso, he de añadir que hace unos meses leí la historieta, o novela gráfica, en la que está basado el filme, Le bleu est une couleur chaude de Julie Maroh, y que me gustó. Incluso aunque lo utilicé como excusa para experimentar la lectura de un cómic en la tableta, lo cual no resultó del todo una buena idea. Bueno. Todo se conjugaba para que en cuanto se estrenase en la cartelera zaragozana nos fuésemos a verla. Aunque con la decepción de que no ha llegado a esta ciudad una copia decente en versión original. Lo cual no deja de ser un problema. Si cada vez llevo peor el doblaje del cine en general, hace tiempo que me di cuenta que soporto peor el doblaje que hacen de las películas en francés que de las más frecuentes en inglés. Bueno. Vamos a ver qué tal ha ido esta película dirigida por Abdellatif Kechiche.

El filme nos cuenta la historia de Adèle (Adèle Exarchopoulos) una adolescente, estudiante de instituto, a priori una más entre sus compañeras, que le va bien en general académicamente, aunque con preferencia por las letras. Tiene alguna relación con un chico del mismo instituto, pero no la deja satisfecha y corta con él. Y así va tirando hasta que conoce a Emma (Léa Seydoux), una joven estudiante universitaria de bellas artes, unos años mayor que ella por lo tanto, abiertamente homosexual, y por la que se sentirá atraída. Lo que empieza como una amistad, acabará siendo una relación amorosa que durará varios años, en los que veremos los altibajos de la misma, debido a las diferencias de caracteres, de orígenes sociofamiliares, y de cómo asumen o viven cada una de ellas su sexualidad. Asistiremos a la entrada de Adèle en el mundo laboral como profesora al mismo tiempo que el progresivo éxito de Emma como artista. Y veremos como se resuelven, o no, las crisis de la pareja.

Rue des Hospitalières Saint-Gervais

No he estado en Lille, no tengo fotos de Lille, Así que nos conformaremos con el paisaje urbano parisino. Como el que podemos encontrar por el Marais.

He de decir que la digestión de esta película me ha resultado más pesada de lo que pensaba. De hecho, inmediatamente nada más salir de la sala de cine mi sensación era más de confusión que de otra cosa. Intentaré resolver esta confusión en los siguientes párrafos, que ya aviso que pueden desvelar algún elemento de la trama, lo cual no sé si es importante o no. Al fin y al cabo, esta no es una película de acción o de suspense. Lo que importa aquí es la vivencia de la personalidad y las relaciones de los personajes.

Mi confusión creo que viene en parte de haber leído previamente la novela gráfica. Una historia, la de Maroh, de las que deja un regusto positivo, que gana con el recuerdo y con el tiempo. Hoy en día la valoro más que el día en que la terminé. Y entiendo que muchos detalles a los que en su momento di una importancia relativa, ahora me parece realmente importante, sobretodo porque la diferencian de la historia que nos cuenta Kechiche, que está basada en la anterior pero no es igual. Y creo que prefiero la historia tal y como la cuenta Maroh, ya lo adelanto.

En la novela gráfica, la adolescente protagonista se llama Clémentine. Desconozco los motivos para cambiarle el nombre en la película, y ponerle el de la actriz que la encarna. En cualquier caso, el carácter de Clémentine/Adèle es razonablemente similar en ambas historias. Un chica/mujer insegura, con tendencia a la introversión que no acaba de asumir completamente su propia sexualidad, por lo que tiende a separar en la medida de lo posible su vida personal de relación del resto de su vida laboral, familiar y de amistades. Muy al contrario de Emma, que vive abiertamente y sin complejos su sexualidad, y se siente orgullosa de ella. Forma parte incluso de su vivencia y creación artística.

Emma es un personaje sin embargo distinto en ambas historias. Quizá no de partida, pero sí que interpretamos de forma distinta sus reacciones según lo que se nos cuente de ella. No valoramos de forma similar su reacción ante una infidelidad de su pareja si sabemos que previamente tuvo que soportar esa experiencia y de forma repetida, que si pensamos que es la primera vez que sucede. Y es que como ya he venido comentando, las dos historias la de la novela gráfica y la de la película van divergiendo, y el personaje de Emma es uno de los que más sufre en esa divergencia.

Cuando aparecen los créditos finales, vemos que el título completo en francés de la película no es La vie d’Adèle sino La vie d’Adèle: chapitres 1 et 2. Y es que efectivamente la novela gráfica nos cuenta más. Bastante más. Y de otra forma. La historieta de Maroh es un flashback a partir de los diarios de Clémentine/Adèle. Estos son mencionados en diversas ocasiones en la película. Ya he mencionado el gusto de Clémentine/Adèle por la lengua y la literatura. Pero finalmente, no tienen más que un valor circunstancial en la trama. En la novela gráfica son un elemento clave del desarrollo argumental. De esta forma, efectivamente me quedo con la sensación de que después de tres horas de filme, no me han contado toda la historia. Que se queda coja. No lo puedo evitar. Conozco la otra versión, que me gusta, y esta me deja insatisfecho. Cosa que puede no pasarle a quien se acerque a la versión filmada sin prejuicios.

Un elemento importante en ambas historias es la explícita representación de las relaciones sexuales que se reproduce en ambas. Pero claro, no es lo mismo un historieta que el cine. He de decir que, en general, las películas que son muy explícitas en la forma de presentar las relaciones sexuales no necesariamente me resultan especialmente satisfactorias o eróticas, dependiendo de cual fuera la intención del director. En este caso, y tal como he leído en alguna parte, la forma en que están rodadas hace que durante las mismas te quedes absolutamente clavado a la butaca. Toda la película está rodada dando gran importancia a la carnalidad de los personajes. Está llena de primeros planos en los que destacan los labios, la saliva, las lágrimas, aquello que da materia sensorial, y también sensual, a los rostros y a los cuerpos. Incluso los planos generales de las protagonistas, aun representándolas vestidas como cualquier otra joven de su edad, presentan siempre cierta sensualidad en sus movimientos y en su actitud. En cualquier caso, como he dicho las secuencias de cama te impactan bastante, por su intensidad, por su realismo y por su duración. Y entendámonos, hay muchísimo más metraje con la ropa puesta que sin ella. Se nos cuentan mucha más cosas, presenciamos muchos diálogos, muchas interacciones todas ellas importantes. Pero a pesar de eso, el sexo, o mejor dicho la sensualidad, adquiere una dimensión sobresaliente en la historia filmada. Y creo que está buscado intencionalmente.

Y aquí enlazo con la propia historia de amor entre las dos chicas. También percibo diferencias cualitativas entre las dos historias, la gráfica y la cinematográfica. En la historieta, sí que percibo que la relación entre dos chicas, entre la dos chicas, tiene especificidades sobre lo que sería una relación entre un chico y una chica. Veo diferencias cualitativas. Pero en la de Kechiche, más allá de las escenas sexuales y de las dudas de Adèle, lo que me están contando es una historia bastante convencional, con los mismos problemas que cualquier otra pareja, sin importar el sexo de sus miembros. Es decir, no me está contando nada que no me hayan contado ya hasta la saciedad. Un mitad de la pareja activa, culta, dominante socialmente, la otra discreta, acomplejada, de extracción sociocultural más baja, las dificultades de una para encajar en la vida de la otra,… y las consecuencias que esto trae. Me parece menos original.

Hay una cosa que lamento. Me gusta mucho el título de la novela gráfica: Le bleu est une couleur chaude. El azul es un color cálido. Contradicción aparente que es aprovechada por Maroh para un estilismo en sus dibujos muy elegante, y que dota del color azul, el del tinte del pelo de Emma cuando se conocen de mucho simbolismo y significación. El dibujo de Maroh es casi monocromo en los flashbacks que nos cuentan la vida de Clémentine, y coloreados en el presente de Emma que recuerda la historia, destacando siempre el color azul como un símbolo. La paleta de colores que utiliza Kechiche también tienden a cierta monocromía, favorecida por el tiempo gris de la región de Lille donde transcurre la acción. Pero en todas las escenas hay detalles de color azul, unas veces más intensos que otras. Creo que no había necesidad de cambiar el título. Salvo por motivos comerciales, o vaya usted a saber porqué.

RER Musée d'Orsay

O el RER, trenes de cercanías que atraviesan la ciudad, también vemos a Adèle en la película usar los trenes de cercanías para ir a estudiar al instituto.

Hasta ahora, he presentado mis impresiones en paralelo, en una comparación entre las dos historias, la de la novela gráfica y la cinematográfica. Lo hago así porque no he podido evitarlo. La una me ha condicionado mucho mi apreciación de la otra. En líneas generales estamos ante una buena realización cinematográfica, donde lo único que me planteo como duda permanente es si son necesarias tres horas para contar la historia que nos cuenta. No obstante, donde sí que opino que hay justicia es en las alabanzas que han recibido las dos actrices protagonistas por su trabajo. Especialmente la joven Exarchopoulos, que carga sobre sus hombros un papel que aparecen prácticamente todo el tiempo en pantalla, complejo, muy emocional, y con la dificultad añadida de las intensas escenas de sexo. A Seydoux ya la conocía de alguna película anterior, que habían mostrado que es una actriz interesante, y no sólo una cara bonita. Incluso en películas no excesivamente brillantes.

En su conjunto es una película que me resulta difícil de valorar. Ya ha quedado claro en mi exposición que mis prejuicios sobre la historia que iba a ver han pesado mucho, especialmente porque al cabo del día, prefiero la historia que me cuenta Julie Maroh. La de Kechiche me parece inacabada. Y más con ese final en la galería de arte que te deja un poco… no sé. No daré más detalles. Dice que son los «capítulos 1 y 2» de la historia de Adèle/Clémentine. El 1 sería el de su adolescencia. El 2 el del comienzo de su relación adulta. Tal y como conozco la novela gráfica, sólo cabe un tercer capítulo que tengo la sensación que nunca se rodará. En cualquier caso, creo que es una de las película más interesantes del año, independientemente de que al final sea o no una de las que más te vayan a gustar. Pero creo que si te gusta el cine, la tienes que ver. A ser posible, donde sea posible, en su versión original.

Valoración

  • Dirección: ****. Dirección intensa, personal, quizá un demasiado prolija, pero que hay que conocer.
  • Interpretación: *****. Desde mi punto de vista lo mejor del filme.
  • Valoración subjetiva: ***. ¿Mis expectativas eran demasiado altas? ¿Prefiero la versión gráfica? No sé, pero no me ha satisfecho del todo.
Jardines de Trocadero

Y un parque, un banco de un parque, acaba teniendo significados especiales para las dos amantes de esta historia. En la foto, el parque de Trocadero.

[Cine] Una cuestión de tiempo (2013)

Cine

Una cuestión de tiempo (About Time, 2013), 20 de octubre de 2013.

En un fin de semana un poco soso y anodino por diversos motivos, decidimos acudir a una matinal buscando un poco de cine amable en lo que presuponíamos una comedia romántica británica del director y guionista neozelandés Richard Curtis. No hay más que ver su ficha en IMDb siguiendo el enlace anterior para entender lo que ha supuesto este hombre para el cine más comercial británico, unas veces con más fortuna y otras con algo menos. Pero siempre me parece interesante probar a ver qué nos tiene que decir.

La historia va de la vida de Tim (Domhnall Gleeson), un joven simpático pero tímido con las mujeres, y por lo tanto con poco éxito, con una familia un tanto excéntrica pero muy unida y bien avenida, que en el día de su 21º cumpleaños recibe una sorprendente noticia de su padre (Bill Nighy). Todos los varones de su familia tienen la capacidad de viajar en el tiempo. Siempre y cuando lo hagan a algún momento de su línea temporal vital. Con esta información, dejará su Cornualles natal para ir a trabajar como abogado a Londres, donde conocerá a una guapa chica america, Mary (Rachel McAdams), de la que se enamorará.

Marazion y St-Michaels Mount

Dos son las localizaciones fundamentales del filme de hoy. Una casi idílica Cornualles, quizá no muy lejos de Marazion, frente a St-MIchaels Mount, mucho más modesto que su homónimo francés

La fórmula es conocida. Una comedia romántica amable, buenrollista, con algún toque de drama aquí y allí, simplemente para mostrarnos cómo son capaces los personajes de mostrar su solidaridad y su unión como familia y amigos. Nada complejo. Simplemente adherezado con un elemento argumental, el viaje en el tiempo, que permite al protagonista disponer de segundas oportunidades,… o terceras. Lo cierto es que aunque es indispensable para que la historia avance como la hace, tiene algunos fallos en algún momento, que chirrían, pero que no llegan a estropear el producto final.

Correctamente interpretada en líneas generales, destaca la simpatía que destila el veterano Nighy, y llama la atención el hecho de que hace unos años McAdams ya interpretase un papel muy similar en The Time Traveler’s Wife (Más allá del tiempo), película en el que el tema del viaje en el tiempo estaba un poco mejor atada, tenía un tono más dramático, esta chica era más protagonista y estaba mucho más encantadora, pero que no funcionaba en su conjunto tan bien engrasada.

Resumiendo, una comedia con toques de drama que se deja ver con agrado, que pasas un rato agradable, a pesar de algún que otro desliz argumental.

Valoración

  • Dirección: ***. Realización correcta, que no llega a la cuarta estrella quizá por falta de riesgo.
  • Interpretación: ***. Un reparto simpatico, que funciona razonablemente bien.
  • Valoración subjetiva: ***. Un rato entretenido en una película que quizá podría haber aspirado a algo más..
Charing Cross Road - Leicester Square Station

Y la capital británica, un Londres en la que no faltan escenas en el metro. Aunque todas seguidas en parte del metraje. Que por cierto, me ha hecho dudas si incluir la película en mi colección de filmes relacionados con la fotografía. Creo que al final no,… pero estoy dudando.

[Cine] A Late Quartet (2012)

Cine

A Late Quartet (2012), 25 de agosto de 2013.

Esta película fue vista en versión original y por ello se conserva su título original. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada al castellano con el título El último concierto. Que no es una traducción precisa. El título original juega con las palabras, ya que la obra musical que acompaña a a la película es un cuarteto de cuerda de Beethoven, de los denominados cuartetos tardíos (late quartets en inglés).

El domingo pasado nos dispusimos a ir al cine motivados por tres razones. La primera, para pasar el rato. La segunda, por la profunda insastisfacción que nos generó la película que habíamos vistos dos días antes. La tercera, porque el reparto de la película que comento hoy es de primer nivel. No son los nombres de los intérpretes de los grandes taquillazos ni nada de eso. Pero se trata de intérpretes de una solvencia tal, que su presencia en un reparto ya te lleva a querer ver lo que han hecho. Y estas fueron las causas de que acabáramos viendo esta película dirigida por Yaron Zilberman.

Música en la calle para San Jorge

Ya que estamos ante una película donde la música clásica tiene tanta importancia, la ilustraremos con motivos de música clásica.

The Fugue es un cuarteto de cuerda prestigioso, con 25 años de existencia, formado por el primer violín Daniel (Mark Ivanir), el segundo violín Robert (Philip Seymour Hoffman), la viola Juliette (Catherine Keener), y el chelo Peter (Christopher Walken). Robert y Juliette están casados y tienen una hija, Alex (Imogen Poots), que es una estudiante aventajada de violín. Peter es el mayor de ellos, ya anciano, y quien los reunió 25 años antes. Empieza a tener problemas de salud, se le diagnostica un incipiente Parkinson, y comienza a planificar su retirada. Un último concierto en el que interpretarán el difícil y exigente Cuarteto de cuerda nº 14, op. 131 de Ludwig van Beethoven, si las condiciones físicas de Peter lo permiten. Pero las amenazas que se ciernen sobre el pequeño grupo y su microcosmos como consecuencia de la retirada de quien les aporta el alma y las emociones, hará que salgan a flote los conflictos larvados que tienen todos ellos entre sí. Y las amenazas se hagan más intensas.

Música en la calle para San Jorge

En 2010, la crisis se había hecho notar ya mucho en el país, y habían desaparecido los grandes espectáculos de animación callejera que celebraban San Jorge, la fiesta autonómica de Aragón.

La realización de esta película es formalmente correcta, y si acaso peca de que algunos aspectos del guion no están bien cohesionados. Estoy de acuerdo con algunos comentarios que he leído que la historia de la chica con Daniel está un poquito metida con calzador y que resulta algo superflua. Los conflictos internos del cuarteto ya son suficientes para dotar de contenido al filme. Y puede ser que tanta corrección formal le quite un poco de alma al conjunto.

Pero da igual, porque el motivo por el que acudimos a verla son sus intérpretes. No conocía yo a Ivanir, ni me acordaba de la joven Poots, pero los otros tres son intérpretes que siempre han mostrado una gran solvencia, muy veteranos, muy sólidos, con gran variedad de registros. Y no defraudan. Están a un gran nivel. Los tres. Y especialmente Walken, que ha sus 70 años conforma un personaje todo corazón, todo emotividad, todo empatía, que se despide en un discurso final que nos puso a todos la carne de gallina. Entre todos los intérpretes aportan el calor y el sentimiento a la película que el formalismo de la realización le podría haber quitado.

Música en la calle para San Jorge

Y ese año optaron por una solución barata, pero elegante y simpática. Ofrecer el paseo de la Independencia de Zaragoza como escenario para los alumnos de conservatorios oficiales de Aragón.

Para mí ha sido una de las sorpresas del verano, aunque es una película que llega a la cartelera con un cierto retraso. Parece ser que en general, su carrera comercial no ha carecido de dificultades en todo el mundo. Una pena, porque sin ser perfecta, merece ciertamente nuestra atención, especialmente en medio del erial que suele constituir la cartelera veraniega. Y por otra parte, es una película que nos invita a culturizarnos un poquito en temas musicales. Llevo toda la semana escuchando cuartetos de cuerda. El nº 14 de Beethoven por supuesto. Pero también otros. Siempre acabo yéndome a Debussy y otros compositores del salto entre el siglo XIX y el XX, que son mis favoritos.

Valoración

  • Dirección: ***. Correcta, pero impersonal; quizá el principal problema del filme.
  • Interpretación: ****. Casi perfecta. Todos están a gran nivel. Incluso los de la trama prescindible lo llevan razonablemente bien, aunque evitan la quinta estrella.
  • Valoración subjetiva: ****. Me ha enganchado mucho, Y me ha aportado cosas más allá de lo meramente cinematográfico.
Música en la calle para San Jorge

Los hubo de todas las edades, con todo tipo de conjuntos instrumentales, y de toda la geografía de la comunidad autónoma. La verdad es que estuvo muy bien.

[Libro] Tamara Drewe

Literatura

Historieta que cae en mis manos y cuya autora, la británica Posy Simmonds, parece especializada en adaptar al mundo moderno personajes femeninos de novelas clásicas de la literatura inglesa. En la que toca hoy, parece que la historia es una adaptación de una novela de Thomas Hardy, Far from de Madding Crow (Lejos del mundanal ruido). El caso es que cuando empecé a leer esta historieta me empezó a sonar. Y me di cuenta que había sido adaptada al cine por Stephen Frears, película que vi hace un tiempo en televisión. Bueno, ahora os cuento qué me ha parecido.

Tamara Drewe
Posy Simmonds; traducido por Lorenzo F. Diaz
Editorial Sins Entido; Madrid, 2009

En algún lugar de la campiña inglesa, en una granja, un matrimonio en torno a los 50 años, Beth y su marido Nicholas, han creado un refugio para escritores que necesitan paz y tranquilidad para su trabajo. El mismo Nicholas es un escritor de éxito, para el que todo va bien en la vida, salvo algún sobresalto en su matrimonio debido a que es un mujeriego empedernido. Pero esa paz se verá perturbada cuando a una mansión cercana venga a vivir Tamara Drewe, una chica del pueblo, no muy agraciada por el tamaño de su nariz, pero que vuelve tras la muerte de su madre, operada, guapísima, vanidosa, sexy y convertida en una columnista de prensa de éxito. Pronto le lloverán los moscones a su alrededor; Nicholas, Andy, jardinero y amor de adolescencia, y Ben, baterista de un grupo de rock de éxito. Para acabar de enredarlo, dos adolescentes, Casey y Jody, candidatas a ser las cotillas y metomentodos del pueblo meteran sus naricitas en el asunto por la atracción que esta última siente hacia el baterista.

Wells

De las zonas que he recorrido de Inglaterra, el lugar ficticio donde transcurre la acción de la historieta, me recuerda al pueblo de Wells, en el condado de Somerset, y alrededores.

Es curioso lo de esta historia. La novela original en la que se inspira, por lo que me informo, tiene claros tonos de drama, e incluso de tragedia. Esta historieta que hoy nos ocupa se convierte en parodia y crítica social, se mueve por el terreno de la comedia predominantemente, aunque conserva algún rasgo trágico en su desenlace. La película que la adapta al cine, que ya adelanto que me parece visible pero tirando a floja, es una comedia romántica, con algún rasgo paródico, y en el que el aspecto trágico queda reducido al mínimo, y tiene una vertiente francamente chusca.

A falta de leer la novela original, algo que de momento no me he planteado, creo que la versión en historieta, situada en el mundo moderno, utilizando alguno de los elementos actuales como la telefonía movil, internet y otras cuestiones similares con habilidad en la trama, es bastante equilibrada. Bien narrada, alterna textos con viñetas, y varía según las circunstancias el estilo de las mismas. Creo que está bastante bien para leerla «por capítulos», cada noche unas páginas, dejando reposar la trama, y jugando un poco a imaginar por donde se desarrollarán los enredos que se están planteando. Es cierto que algunos de los desenlaces son previsibles, pero no deja de haber un cierto margen a la sorpresa. De fondo, carga con abundancia de cargas de profundidad contra el gremio de los novelistas, contra la banalidad de la fama, contra la institución matrimonial de la clase media, y contra diversos tópicos en general, propios de la sociedad actual.

Wells

Además de típicas casitas rurales, también había alguna mansión, aunque la de la foto creo que estaba relacionada con los clérigos de la catedral.

Ya he comentado que la película que la adapta está por debajo en calidad. Aunque razonablemnte fiel en líneas generales, suaviza el desenlace ahorrándonos algún elemento trágico, suaviza los aspectos paródicos de la historieta, y sirve fundamentalmente de vehículo de lucimiento de su protagonista femenina, la guapísima Gemma Arterton, la cual por otra parte es una actriz flojilla. Por lo menos hasta el momento. Aunque para mí su imagen más sexy es esta. Pero son manías mías.

Historieta bastante recomendable, para quien guste de este género literario y gráfico.

Wells (Catedral)

Porque a pesar de ser un pueblo grandote, tenía una pedazo catedral que no veas, donde zascandileaban los adolescentes, y no en la parada del autobús como en la historieta de hoy. En realidad, Wells era más grande que el pueblo de la historieta, pero un poco ese ambiente.

[Cine] Renoir (2012)

Cine

Renoir (2012), 9 de agosto de 2013.

Este es un ejemplo de cómo la industria del cine puede inducir a los aficionados a optar por vías «alternativas» para satisfacer sus gustos o expectativas. Nos atrae ver qué nos tiene que contar el director francés Gilles Bourdos sobre un cierto pasaje de la vida del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir, y su hijo el futuro cineasta Jean Renoir, y nos encontramos con una película que llega con un año de retraso y con un doblaje que nos deja muy poco satisfechos. A estas alturas, la mejor forma de ver una versión digna de esta película en España pasa más por tirar de la red de redes, de esas formas que nos les gusta a las gentes de la industria cinematográfica, que pagar por un producto mediocre tal y como nos lo sirven. Pero bueno… El mundo es así. Humano. Es decir, irracional.

Estamos en la Riviera francesa, donde se ha retirado el pintor Renoir (Michel Bouquet), mientras en el norte del país se suceden las carnicerías en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde pelean dos de sus hijos, que serán heridos en acción. Y a Renoir acude la joven Andrée Heuschling (Christa Theret), a quien han enviado pensando que su físico será de gusto del ya anciano pintor como modelo. La chica se convertirá más que en modelo en musa de las últimas obras del pintor. Y por allí aparecerá también para convalecer de sus heridas el segundo hijo del pintor, Jean (Vincent Rottiers), que pronto se verá atraído por la joven modelo, que sueña con el cine y con ser «artista».

En primer lugar, una cuestión. Constantemente durante la visión de esta película me venía a la memoria la película de Trueba El artista y la modelo, que pude ver hace menos de un año, y que recientemente pude volver a ver en versión original en televisión. Hay unas premisas de base similares. Artista retirado en el sur de Francia, en un ambiente de guerra, artista ya anciano y modelo joven, voluptuosa, paradigma de muchos de los atributos de la mujer en la historia del arte, y que no sólo conmueven al artista sino también al hombre. Al igual que entonces se forma un triángulo. Representado en aquella por el guerrillero, y en la actual que nos ocupa por el joven Jean Renoir. Encuentro que la película de Trueba, siendo ficción, tiene más libertad para manejar los simbolismos y las situaciones, así como el desenlace del filme, mientras que la de Bourdos está sujeta a la historia.  El joven Renoir acabó casándose con la joven modelo, que adoptando el nombre de Catherine Hessling, se convirtió en actriz, poco recordada, al mismo tiempo que su marido se convertía en uno de los grandes directores de la historia del cine. No sé valorar si los acontecimientos que se cuentan en la película tienen que ver con lo que sucedió en realidad, o es una ficcionalización de lo que pudo suceder.

También hay diferencias en el tratamiento formal. Mientras que en la película de Trueba un estupendo uso del blanco y negro nos lleva más a un entorno de formas y texturas, apropiado a su artista, un escultor, en la de Bourdos, estamos ante un mundo de colores intensos, en la paleta de los tonos cálidos, que acompañan la rojiza melena de la protagonista y el dorado de su piel bajo la luz del Mediterráneo, todo en consonancia con la obra pictórica del viejo Renoir.

Las interpretaciones, siendo correctas, están un escalón por debajo de las que disfrutábamos hace un año. Quizá son más frías, y desde luego es conveniente evitar el doblaje al castellano, poco afortunado. Quien más destaca es la actriz protagonista, y no sólo por la belleza de sus formas, sino porque también es quien más calor y pasión aporta a la historia. El viejo Renoir no está mal, y queda un poco acartonado el joven Renoir, cuya evolución en sus motivaciones, las que años más tarde le llevarán a ser el cineasta en que se convirtió, no está del todo bien resuelta.

Una película que se deja ver, pero que creo que no llega a situarse del todo a la altura que uno esperaría dados los personajes que pone en juego en la pantalla. A pesar de la cuidada puesta en escena de sus paisajes y ambientes, queda más fría de lo que sea deseable. No obstante, puede ser una opción aceptable para las tórridas tardes de verano.

Valoración

  • Dirección: ***. Mucho oficio en la realización técnica, aunque le falta un poco de personalidad a la cinta.
  • Interpretación: ***. Aprobado un poco justito; falta un poco de carácter en los personajes masculinos.
  • Valoración subjetiva: ***. Sin ser para tirar cohetes, me ha interesado, tanto la historia con algunos aspectos de la realización.
Dos Augustes (Rodin y Renoir)

Dos «Augustes» en la Alte Nationalgalerie de Berlín; Rodin y Renoir, este último, personaje de la película que hoy nos ocupa.

[Cine] La migliore offerta (2013)

Cine

La migliore offerta (2013), 17 de julio de 2013.

Puesto que la película la vimos en versión original subtitulada en castellano, conservo su título original en italiano. Aunque la película esta rodada en inglés. Cosas que pasan. En cualquier caso, en la cartelera española se puede encontrar doblada al castellano bajo el título traducción directa del original La mejor oferta.

En la siempre complicada y decepcionante cartelera veraniega, que nos llegue una película filmada por Giuseppe Tornatore, y que esté protogonizada por Geoffrey Rush, con Donald Sutherland en el reparto… pues parece la opción lógica para meterse a pasar una tarde de verano, donde el bochornazo asola la ciudad de Zaragoza pero tampoco apetece quedarse en casa.

Habsburgergasse y Peterskirche

No queda del todo definido dónde transcurre la acción de la película. En algún lugar de Europa. La villa tiene resonancias italianas, pero las matrículas de los coches son austriacas, con la W de Wien (Viena). Y parece que parte de la película estaría rodada en la capital austriaca. Aquí la Peterskirche vista desde Habsburgersgasse.

La película nos presenta a Virgil Oldman (Geoffrey Rush), subastador de obras de arte, misántropo, misógino, totalmente excéntrico, que además, con la colaboración fraudulenta de Billy (Donald Sutherland), se ha ido haciendo una colección impresionante y secreta de retratos femeninos de todas las épocas del arte. En un momento dado, se pone en contacto con Virgil una extraña joven, Claire (Sylvia Hoeks), heredera de una villa con abundantes antigüedades y obras de arte, que quiere vender. La joven no se deja ver, y nos enteraremos que padece una forma extrema de agorafobia, por lo que vive encerrada entre las paredes de la villa. Por otro lado, en la villa, el subastador encuentra las piezas de una autómata para cuya reconstrucción pedirá ayuda al habilidoso Robert (Jim Sturgess). Pero la relación con Claire se irá haciendo más compleja y comprometida, y el viejo cascarrabias tendrá que volver a reconsiderar todos sus parámetros vitales. Aunque esto no esté exento de riesgos.

Via Giosué Carducci - Trieste

Pero parece que también se ha rodado metraje en otras ciudades como Trieste, donde vemos un tranvía en la Via Giosué Carducci.

Esta es una película en la que apreciamos el buen oficio y hacer de su director, y especialmente el buen oficio y hacer de sus intérpretes, especialmente de Rush, y las intervenciones de Sutherland. Los jóvenes no están mal tampoco, aunque creo que la chica es la parte más floja del reparto. En cualquier caso, el problema que encuentro en esta película es que de forma relativamente prematura, las personas que fuimos juntas a verla dedujimos que la única forma en que la relación entre Virgil y Claire tuviera sentido, era que las cosas sucediesen como al final suceden. Es decir, nos resultó previsible. No voy a dar aquí los detalles que nos llevaron a prever el desarrollo del drama, porque sería dar pistas prematuras a posibles espectadores del filme. Pero eso nos decepcionó un poco, y nos sacó de la emoción del filme. Nos puso en una actitud más fría ante el desarrollo de la película. Muy bien rodada, muy bien ambientada, muy bien interpretada, pero a la que en un momento dado… nos convertimos en espectadores demasiado externos, nos involucrados con los sentimientos del protagonista.

Por lo demás, es una película que se deja ver muy bien. Una opción bastante más que razonable ante la avalancha de fuegos artificiales y comedias tontas que llenan la cartelera en estos momentos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Via Torino

On en Milán, donde vemos otro tranvía en Via Torino. A lo mejor es que da igual donde sucede la acción. Es secundario. Pero uno es curioso.

[Cine] Before Midnight (2013)

Cine

Before Midnight (2013), 30 de junio de 2013.

Esta película la vimos en versión original subtitulada al castellano, y por ello, como es mi costumbre, conservo el título original del filme. En la cartelera española se puede encontrar también en versión doblada con el título traducido erróneamente como Antes del anochecer, cuando debiera ser Antes de medianoche, matiz que desde mi punto de vista no es banal, en absoluto.

Porque nada o casi nada es banal en la trilogía (¿de momento?) que ha dirigido Richard Linklater en los últimos 20 años, acompañando la historia de la relación entre Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy), y mostrándonos como se desarrolla la relación en cortes temporales cada 9 años, sin olvidar contarnos en esas horas en los que los escuchamos hablar y confrontarse mutuamente y a sí mismos, lo que ha sucedido en los intervalos. Ah, ahí está una de las glorias de esta serie de películas, tildada de la major serie de películas románticas de los últimos… los que sea de años,… pero creo que con esta última entrega es algo más que un romance, algo más profundo. Estamos ante una introspección en toda regla de la vida de dos personas, que además mantienen una intensa relación en la que no poco influye ese sentimiento que llamamos amor. Y este salto cualitativo de lo meramente romántico a algo más, que se intuía en la segunda entrega, se ha dado de forma plena y segura en el paisaje mediterráneo del sur de las tierras de los lacedemonios.

Nota mental: ¿por qué se empeñan en decir todos los «sabios» del cine en sus reseñas con escasas excepciones que está rodada en una idílica isla griega, si lo está en las áridas pero hermosas tierras de la península del Peloponeso?

Tras la catedral de San Esteban

No he visitado todavía Grecia, pero en el año 2009 estuve en las localizaciones de las dos primeras películas de la saga. En Semana Santa en Viena, donde paseamos por la noche, por ejemplo, detrás de la catedral de San Esteban.

Dejamos a nuestra pareja favorita hace nueve años en el apartamento de Celine, bailando ésta el Just in Time de Nina Simone, con un Jesse mirando embobado y absolutamente enamorado, aparentemente dispuesto a perder su avión, con un fundido a negro que nos dejaba con algunas dudas. Dudas que si no te las chafa el trailer de la película se resuelve rápidamente rápidamente. Nos encontramos de nuevo con una serie de conversaciones, estructuradas desde mu punto de vista en un prólogo y cuatro actos. Con alguna cosilla entre medias, a modo de interludios o conexiones. De forma simplificada…

El prólogo es la despedida de Jesse de su hijo Hank, de su primer matrimonio, que nos da mucha información trascendente sobre los conflictos que Jesse lleva a cuestas en ese momento.

El primer acto es el estupendamente rodado trayecto desde el aeropuerto hasta la casa de vacaciones, con Jesse al volante, Celine a su lado, y dos guapas gemelas de seis o siete años dormidas en el asiento trasero. Aquí nos enteramos de dónde esta Celine en ese momento de su vida.

El segundo acto es la comida colectiva de ambos con el grupo de escritores e intelectuales con quienes han compartido sus seis semanas de vacaciones. Y que sirve para establecer una reflexión general sobre la vida y las relaciones.

El tercer acto es el camino que realizan los dos protagonistas hacia el hotel, en el cual les han invitado a pasar una noche, tranquila y romántica, sin las niñas, antes de volver a sus vidas cotidianas. Es un momento en el que con la luz del atardecer, nos muestran que todavía están enamorados.

El cuarto acto, el más complejo, en el hotel y hasta la medianoche, es aquel en el que todos los elementos anteriores se introducen en la coctelera y hacen reacción. La frustración de Jesse, satisfecho profesionalmente pero insatisfecho con su vida familiar por el alejamiento de su primer hijo, tras un primer divorcio difícil. La frustración de Celine, que tiene más que suficiente con su familia nuclear pero que no acaba de encontrar su rumbo profesional. Situaciones que implican las renuncias que cada uno a tenido que hacer para estar juntos. Y que si bien se han tomado libremente, también pueden servir de arma arrojadiza contra el otro.

Y nuevamente un final abierto. En esa medianoche que tantas cosas puede querer decir. Con un futuro siempre dudoso, siempre difícil de prever.

Entre las calles de Viena al anochecer

No voy a negar que cuando paseábamos por las calles de Viena ya caída la noche recórdabamos con más frecuencias «El Tercer Hombre» que el primer encuentro entre Celine y Jesse… pero…

La primera película de la trilogía, que junto con la segunda he vuelto a ver recientemente para refrescar la memoria y las ideas, me pareció una película simpática. Pero me pilló un poco tarde. Mi edad implica que siempre estoy vitalmente en el paso siguiente con respecto a los protagonistas. De algún modo, porque mi vida no se parece en nada a la de ellos. Pero sí que se les puede considerar representantes de la evolución de una generación. La segunda me enganchó mucho. Con su rodaje en tiempo real, prácticamente, y unos diálogos mucho más interesantes para mí, en los que se notaba la colaboración y la complicidad entre director e intérpretes, tiene un romanticismo desprovisto de almíbar y adornos superfluos, simplemente de dos personas que se gustan, se atraen y se quieren. A al menos que se quieren querer. Siempre me ha chirriado la situación azarosa que les impidió reunirse seis meses después en Viena, tras el primer encuentro. El resto de la historia fluye tranquilamente en la verosimilitud de las probables vidas y eventos de dos personas, como contraste. y eso sucede ahora también. Pero ya no estamos ante una historia de amor. Estamos ante una historia con amor. Pero que nos habla de muchas más cosas, nuevamente con la tremenda complicidad de los tres responsables de esta historia. Desde mi punto de vista, una trilogía de películas que hay que ver.

No voy a pararme ahora a decir si los intérpretes está bien. Lo están. Mayúsculamente bien. Es como si fueran ellos mismos. Y a veces te cuesta creer que en la vida real no tienen el mismo tipo de relación. El final de la película vuelve a estar abierto a cualquier cosa. Creo que muchos se preguntan si dentro de nueve años, cuando los personajes cumplan los 50, los volveremos a ver. No es necesario desde mi punto de vista. Pero si son capaces de volver a hacer una película con la misma naturalidad e intensidad, estoy dispuesto a saber que pasará en los próximos nueve años de la vida de Celine y Jesse.

Les Deux Magots

No es en «Les Deux Magots» donde nueve años más tarde entran Celine y Jesse a tomar un café, pero no anda relativamente lejos. Por lo menos están en la misma margen del Sena, la «rive gauche». Café que supuso la inflexión entre los momentos iniciales de cierto desconcierto tras el reencuentro, a entrar en materias más serias.

Avanzando ya que me parece una película altamente recomendable, y de lo mejor que he visto en los últimos tiempos, que me estoy planteando puntuarla con máximos por motivos tanto cinematográficos como subjetivos, he de decir que fuimos a verla un grupito variopinto de personas. Y que luego surgió una pregunta apasionante, que produjo una discusión sin acuerdo final… Toda relación es asimétrica. Aquí estábamos de acuerdo; siempre hay alguien en la pareja que está más enamorado. Y siempre hay alguien que pone más en la misma. Pero no necesariamente son la misma persona. ¿Quién es quién en la historia de Celine y Jesse?

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
El Sena y la Cité

Y el paseo por el Sena de los dos protagonistas… uiiigggggg cuanto romanticismo… me gustó como evitaban caer en el almíbar empalagoso durante aquel trayecto en «bateau-mouche».

[Cine] Un invierno en la playa (2012)

Cine

Un invierno en la playa (Stuck in love, 2012), 14 de junio de 2013.

Nos costó bastante decidir qué película ver el viernes por la tarde, en el que el calor y cierta apatía nos hicieron dudar. Al final nos decantamos por esta, según algún sitio que he visto por ahí, comedia romántica,… como drama amable lo calificaría yo. El caso es que esta película de tono romántico, dejémoslo ahí, dirigida por el novel Josh Boone, dispone de un reparto razonablemente atractivo, y las críticas no la ponían mal. Desde luego, la traducción del título al español es una memez. No se por qué no titularla directamente Atrapados en el amor. La verdad es que el título en inglés también tira a cursi.

Lo que vemos en pantalla es un año en la vida sentimental de una familia. Los padres, Erica (Jennifer Connelly) y  William Borgens (Greg Kinnear), se han separado hace un par de años por una infidelidad de la primera que vive con otro hombre. Sin embargo, el segundo, un escritor de éxito, ha decidido esperar a que regrese a casa, confiando casi ciegamente en que tal cosa sucederá. Eso no le impide tener una amistad con derecho a (intenso) roce con una vecina casada, Tricia (Kristen Bell), que le sirve de consejera. La hija mayor, Samantha (Lily Collins), es una precoz escritora joven de 19 años que acaba de publicar su primera novela, y que vive sus relaciones de forma casual, sin compromiso, simplemente por el sexo. No se habla con su madre, a la que no ha perdonado la situación familiar. Aunque conocerá a un compañero de facultad, Lou (Logan Lerman), que intentará cambiar su forma de pensar. El hijo menor, Rusty (Nat Wolff), de 16 años es tímido y, en contraste con su hermana, un romántico que está colado por una compañera de clase muy guapa, aunque con problemas con el consumo de drogas. A pesar de que el título en castellano nos habla de un invierno, seguiremos a la familia durante un año, desde una comida de Acción de Gracias a la siguiente, durante el cual deberán resolver sus cuestiones,… si pueden.

A orillas del mar en Margate

No tengo fotos de las playas de Carolina del Norte en el Atlántico, que es donde está rodada la película, así que nos tendremos que contentar con algunas vistas del Mar del Norte, desde Inglaterra.

A ver. Esta película no tiene complicaciones. Familia casi perfecta, de gente que dialoga, especialmente el padre, liberal, abierta de mente, con un buen rollo tremendo, y que tienen algunos problemas con las relaciones interpersonales derivadas de unos hechos que se van aclarando por el camino. No es excesivamente original, y es relativamente previsible, aunque tiene algún diálogo y algún que otro momento conseguido.

Las interpretaciones son de correctas a notables, aunque yo hecho de menos alguna presencia más de la guapa Jennifer Connelly que pudiendo dar más de sí queda un poco apagada como «mala» de la película, y de la vecinita Kristen Bell que produce alguna de las interacciones más notables e interesantes con Kinnear. La historia que se llevan entre manos Collins y Lerman bordea en algún momento la intervención de la brigada anticursis, o la calificación de «cine cebolla».

Esta película no pasará a la historia del cine como algo especial desde luego. Carece de originalidad y de planteamientos realmente interesantes, pero se deja ver con razonable agrado. Es buenrollista y sales bien del cine, aunque con irregularidades. Tiene momentos buenos, que no están suficientemente explotados, y momentos no tan buenos, con cierta tendencia al pastelón en algún caso. Pero bueno… estamos ya en época veraniega y no podemos pedir, aparentemente, mucho más de la cartelera. Reconozco que la valoración que le voy a poner es benevolente, por el buen rollo con el que salimos. Pero la tendencia sería de ahí a la baja.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
A orillas del mar en Margate

En concreto, desde la ciudad de Margate, que ya ha aparecido en más de una ocasión en estas páginas.

[Cine] The Great Gatsby (2013)

Cine

The Great Gatsby (2013), 17 de mayo de 2013.

Si veis el título en inglés es que he visto la película en versión original subtitulada en castellano; para quienes prefieran los productos cinematográficos adulterados, en la cartelera española podéis encontrarla doblada bajo el título traducido de El Gran Gatsby.

Ver esta película era una inevitabilidad, por diversos motivos. Y a pesar de que la confianza en que la experiencia fuese satisfactoria era relativamente baja. En el pequeño grupo que formamos para verla estaba la cosa la 50%. Por mi parte, tenía curiosidad de comparar con la versión clásica de los años 70, que he de decir que no me gusta mucho. También estaba la cosa de que el libro lo leí recientemente como pudisteis leer en estas páginas. Por otro lado, hay ganas de comprobar si DiCaprio se confirma como uno de los grandes o como un actor irregular. Y claro, está ese encanto hecho mujer que es Carey Mulligan en el papel de Daisy, lo cual me hacía fijo en la taquilla de las salas de cine.

Canal Imperial de Aragón

Este fin de semana me lo he tomado con calma. Voy a pasar un par de días por un hospital, y aunque espero poder volver a escribir por aquí el miércoles o el jueves, incluso esta entrada la he hecho por adelantado. Además de una actividad que contaré en cuanto pueda de este domingo, poco más he hecho que ver la película y dar algún paseo.

Para quien no lo sepa, esta la historia del amor que siente el muchimillonario Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio) por una chica que conoció cuando todavía era pobre, y ella no, Daisy (Carey Mulligan), que en el momento de la película está casada con el pijo chulillo de Tom Buchanan (Joel Edgerton). Como los fiestorros que monta en su mansión de Long Island no sirven para atraer a la chica, usa al primo de esta, Nick Carraway (Tobey Maguire), un «pobretón» que trabaja en las finanzas de Nueva York, y que es vecino de Gatsby. A todo esto, este siente cierta atracción por Jordan Baker (Elizabeth Debicki), una deportista amiga de los Buchanan, y Tom engaña a su mujer con Myrtle (Isla Fisher), la mujer de un mecánico un poco corto, George Wilson (Jason Clarke).

Un aviso, en los comentarios que siguen puede deducirse algún detalle de la trama. No sé si es muy importante, pero por si acaso lo digo.

Veamos, el director de este cotarro es Baz Luhrmann, que ya demostró en su más famosa película, que es capaz de convertir un fiestorro de música y baile, con un montaje suficientemente epiléptico, en algo muy parecido a un delirio pastillero, que algunos dicen que es algo moderno. Pues vale. A mí aquella «maravilla» del musical, sólo me entretuvo. Sin más. En la película que hoy nos ocupa, dedica una buena parte de ella, al principio, en demostrar que «sigue en forma» para realizar este tipo de productos. Sin preocuparse lo más mínimo en hacer la apropiada introducción de los personajes, que simplemente en esta fase se limitan a estar guapos, y de los porqués, que son resueltos con unos apresurados flashbacks, monta una orgía de imagen y sonido, en la que tira de anacronismos musicales para ambientar el asunto, parece que el charlestón propio de la época no le parece suficientemente marchoso, y de paso muestran la capacidad de descuidar el diseño de producción con unos cuantos anacronismos más que no creo que sean buscados, sobre cosas que podían existir o no, pasar o no a principio de los años 20.

Parque Grande

Este sábado por la tarde, los cielos tormentosos de este atípico mes de mayo dejaron alguna luz interesante sobre la ciudad.

Pasada esta primera fase, que a este cinéfago le hace sospechar lo peor de cara a lo que queda de metraje, de repente se acuerda que tiene que contar una historia, la que escribió con tanta maestría F. Scott Fitzgerald, y nos cuenta con más o menos habilidad la trágica historia del pobre Gatsby. Y esta parte, tiene un pase. La pena es que no se halla dedicado desde el principio a esto, que es lo realmente importante. Porque detrás de todo el artificio de producción del filme está esa historia, profunda, de unos caracteres, superficiales, que simbolizan plenamente lo que fue una época importante de la historia, no sólo de América sino del mundo occidental. Ese espejismo que fueron los años 20, con su derroche, con sus flappers, con ilusión de prosperidad eterna, que se rompió contra la dura realidad de los años 30 y los 40. Y eso que cuando el autor la escribió, no sabía lo que iba a pasar. Pero Luhrmann es incapaz, por completo, de ver la trascendencia de la historia que tiene entre manos, más allá del oropel vacuo y de la historieta de amor trágico.

La interpretación del reparto tampoco es nada del otro mundo. Algunos se limitan a estar guapos. Es una pena que no estén mejor explotadas las subtramas correspondientes para una buen lucimiento como secundarias de Isla Fischer y Elizabeth Debicki. Maguire pone siempre cara de lelo, y con eso se quedará. Edgerton tiene algún momento que otro razonable. DiCaprio, cuando decide ser él mismo y no un tal Redford, no está mal. Y la que no convence es Mulligan, que estando guapísima, no acaba de dar con el tono del personaje, esa mujer superficial, débil, y sin embargo capaz de desencadenar ella solita la tragedia completa.

Entendámonos, la película, salvo en algunos momentos excesivamente artificiosos de las fiestorras, se deja ver. Pero desde luego, más allá de su capacidad para la pirotecnia y la epilepsia, no creo que Luhrmann sea un realizador interesante en absoluto, y pierde una oportunidad para hacer la versión definitiva de esta interesante historia que nos ha dejado la literatura.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Parque Grande

Así que con estas relajantes vistas del Canal Imperial de Aragón y del Parque Grande de Zaragoza, me despido hasta muy, muy pronto. Un día o dos espero estar inactivo. No más. Espero. Digo.

[Cine] Noche de vino y copas (2011)

Cine

Noche de vino y copas (SuperClásico, 2011), 6 de mayo de 2013.

Para empezar, la esquizofrenia que supone que una película danesa cuyo título ¡¡¡está en castellano!!!, cuando llega a nuestras pantallas, con considerable retraso, tenga otro título en castellano distinto. Para continuar, esta película en su versión original está hablada entre tres idiomas: danés, inglés y español porteño. Siendo una comedia, conviene conservar los cambios de idiomas. Así que hay que ver la en versión original. Y si no está, y os interesa, pues os la buscáis de la forma que sea, que a estas alturas ya está visto que las gentes del cine no tienen especial respeto por los espectadores, así que no nos vamos a andar con remilgos. No sé si es que son tontos, o nos toman a los espectadores por tontos. Dado los descensos de las cifras de recaudación de taquilla en nuestro país, que no se explican del todo por las subidas de impuestos y la crisis, casi me decanto por la primera de las dos opciones.

En cualquier caso, en los últimos años han aparecido por cartelera algunas películas del país nórdico que confrontaban de una forma u otra las diferencias culturales entre su cultura y la de los países de cultura latina o mediterránea, de forma inteligente, como autocrítica o como reflexión sobre lo bueno y lo malo de la especie humana. Motivo por el cual decidimos dar una oportunidad a este filme de Ole Christian Madsen, a lo que hay que añadir la pobreza de la cartelera en primavera.

El superclásico al que hace referencia el título original es un acontecimiento futbolístico. Denominan así los argentinos a los enfrentamientos entre River Plate y el Boca Juniors, partidos que despiertan pasiones. La historia va de un vinatero danés, Christian (Anders W. Berthelsen), que fue abandonado por su esposa Anna (Paprika Steen), una antigua futbolista internacional danesa, que ahora se ha metido al negocio de la representación de jugadores. Y se ha hecho representante y amante de Juan Díaz (Sebastián Estevanez), un crack argentino que juega en uno de los dos equipos y que quiere traspasar a un equipo brasileño por una cuantiosa suma, y con quien se quiere casar. Christian quiere recuperar a Anna, y para ello busca la excusa de llevar en persona a Buenos Aires los papeles del divorcio para su firma. Y se lleva con él al hijo de la pareja, Oscar (Jamie Morton). Y llegan justo cuando se va a celebrar el superclásico. Y la cosa no va a ser fácil para Christian puesto que, al complejo triángulo ya formado, se sumarán las diferencias culturales, Fernanda (Adriana Mascialino), una mucama mayor pero sabia y desinhibida, y una jovencita de diecisiete años, Verónica (Dafne Schiling), que impactará en el hijo adolescente. Aunque no será lo único que impacte contra él.

Vamos a ver. Lo voy a adelantar ya. Esta es una película irregular. El planteamiento es curioso y creo que se podían haber sacado buenas cosas de él. Y de hecho tiene sus momentos divertidos, y algún que otro logro en alguna de las situaciones. Bien es verdad, que buena parte del desarrollo y el desenlace de la película están cantados casi desde el principio; pocas sorpresas nos ofrece el filme. Que también se ve lastrado porque en la primera parte del filme, recorre todos los tópicos sobre los argentinos, de forma muy superficial, en un ejercicio de escasa imaginación y sutileza. No obstante, la película se va salvando por las interpretaciones de sus principales protagonistas, que sin estar a un nivel elevado, cumplen con el cometido. Por cierto, los que como yo aborrezcan el fútbol, que no se preocupen. Su lugar en el filme es puramente anecdótico. No va de fútbol.

Comedia irregular por lo tanto, algo desaprovechada pero que se deja ver, y que en esta ocasión no deja tan alto como en otras ocasiones el punto de vista y el humor de los presuntamente sosos nórdicos. Decir que va a ser incluida en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine, con su correspondiente reseña que tomará buena parte de su texto prestado de esta entrada.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Castillo de Kronborg

Desgraciadamente, todavía no tengo fotografías de Buenos Aires; pero sí de Dinamarca. En la imagen, el castillo de Kronborg en Helsingør.

[Libro] Ordeno y mando

Literatura

Amélie Nothomb es una escritora belga que escribe en francés y a la que vuelvo de vez en cuando. A veces leyéndola en su idioma original, otras traducida al castellano. Como ha sucedido en esta ocasión, en la que explora que es lo que pasa cuando un desconocido tiene la desfachatez de morirse en tu casa.

Ordeno y mando
Amélie Nothomb; traducción de Sergi Pamiés
Anagrama, colección Panorama de Narrativas
Versión libro electrónico

Baptiste Bordave es un parisino de vida mediocre al que plantean un día en una cena qué pasaría si un día un desconocido muriese repentinamente en su domicilio. Y tal cosa sucede al día siguiente, cuando un sueco, un tal Olaf Sildur, llama a su domicilio para pedirle permiso para llamar por teléfono a su taller porque el coche se le ha averiado. Y mientras llama por teléfono cae muerto. Pero el muerto tiene un cochazo, que en absoluto está averiado, y Bordave decide asumir su identidad y buscar su domicilio, en Versalles, donde vive la mujer de Olaf, una despampanante rubia adicta a alimentarse con champaña. Ahí comenzará una extraña historia basada en mentiras, y en extraños secretos sobre quién era y a qué se dedicaba Sildur.

Entrada al palacio de Versalles

Buena parte de la novela transcurre no lejos de este palacio, en la ciudad de Versalles. Donde no faltan las casas para ricachones.

Nothomb es una escritora con fuerte personalidad. Para bien o para mal. Sus historias, muchas veces rozando el absurdo, nos introducen en mundos que parecen no tener pies ni revés, o como en este caso de una película de un imitador de Hitchcock. Está el protagonista, que pronto descubrirá que está metido en un lío, y la rubia entre gélida y apasionada, con quien mantendrá una relación difícil de definir hasta muy avanzada la historia. Siguiendo la comparación las películas de Hitchcock, lo mejor es plantearse desde el principio que la muerte de Sildur y el misterio que rodea su vida no son más que un mcguffin que permitirá que los personajes que nos importan se encuentren, se conozcan y desarrollen su relación. Que en mi opinión tiene momentos interesantes, y otros que lo son menos.

No es lo mejor que he leído de la excéntrica escritora belga, pero se deja leer, y no dura mucho. Así que si eres aficionado a la escritora te lo lees, y si no, y quieres conocer el estilo de la autora, pues mejor te buscas otra novela más significativa.

Vista de Estocolmo

Pero termina en las frías tierra de Suecia, con nuestro «héroe» viendo en Estocolmo. No diré más.

[Cine] Un lugar donde refugiarse (2013)

Cine

Un lugar donde refugiarse (Safe Haven, 2013), 28 de abril de 2013.

El monzón ha llegado y se ha instalado en estas áridas latitudes. Lleva un par de días lloviendo sin prisa pero sin pausa, con temperaturas impropias de la época. Por lo bajas. Así que lo único que se nos ocurre hacer en el fin de semana en un momento dado es ir a ver una película aunque la cartelera no está muy motivadora. Pero vemos que echan una de Lasse Hallström, que tan buenos recuerdos cinematográficos nos ha dejado en el pasado. Un director con oficio a la hora de trasladar historias a imágenes en movimiento, y que ha sido capaz de ofrecernos algunas historias de las que te tocan el corazoncito. Veremos a ver que tal en esta ocasión, porque también se aprecia alguna irregularidad en su trayectoria.

Empieza la película y vemos como una chica joven, rubia, discretamente vestida, toma un autobús huyendo de algún sitio. Acabará llegando a una pequeña población costera en las Carolinas, donde nos enteramos que se llama Kate (Julianne Hough), encuentra un trabajo y un lugar discreto y apartado de las miradas indiscretas donde vivir. Allí hará una amiga que la visitará de vez en cuando y que le servirá de empuje de arraigo en la nueva comunidad, su puerto seguro, y que se presenta como Jo (Cobie Smulders). Y conocerá a un simpático y atractivo viudo con dos niños pequeños, Alex (Josh Duhamel), que regenta el supermercado local, y por quien pronto empezará a sentir algo más que simpatía. Pero también conoceremos que un policía la busca, Tierney (David Lyons), y que lanza una orden de busca y captura de la joven, bajo el nombre de Erin Tierney, sospechosa de asesinato.

A ver. Si con los datos que he dado en el resumen argumental uno no intuye por donde van los tiros… No vamos a negar el oficio de Hallström para rodar, pero aquí pone su habilidad al servicio de un drama romántico con absurdo toque sobrenatural que resulta banal. Por conocido, por repetido, por que no aporta absolutamente nada. Una historia más propia de telefilme barato para una sobremesa aburrida que para un director que ha pretendido en más de una ocasión jugar en la primera división del cine internacional.

En cuanto a las interpretaciones, pues básicamente son todos muy guapos. La chica protagonista desde luego es una monada. Pero al mismo tiempo, sus personajes son tan plano y estereotipados, que poco lugar al lucimiento interpretativo hay. Lo único que tienen que hacer es ponerse ante la cámara y lucir bien, mientras se desarrolla una historia sin especial miga.

En el resumen final de esta reseña, voy a contenerme un poco. Probablemente, mis malas sensaciones estén relacionadas con las altas expectativas que te genera el responsable de películas que tocan la fibra como The Cyder House Rules (Las normas de la casa de la sidra), Chocolat, o esa delicia reciente, que paso relativamente desapercibida, Salmon Fishing in Yemen (La pesca del salmón en Yemen). Ya he reconocido que también hay cierta irregularidad en la obra del director. Quizá podamos aceptar esta película que nos ocupa hoy como un drama romántico sencillo, que nos permite pasar plácidamente una lluviosa tarde de primavera, mientras vemos el trascurrir de los acontecimientos al principio del verano en un puerto seguro en el norte de las Carolinas. Y la chica es mona. Muy guapa.

Bah. No me ha convencido nada. Y menos el giro final sobrenatural. Aunque casi me lo esperase. Pura cursilería.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

Hoy aprovecho la fotografía de la entrada para recordar que podéis visitar mi Tumblr, De viaje con Carlos, con fotografías de mi deambular por el mundo.

Hablando de puertos seguros, quizá un atardecer sobre los puertos de la península de Istria; en concreto, Piran, en Eslovenia.