[Libro] El último vuelo de las mariposas

Literatura

Esta historieta la tenía desde hace unos meses. Me llamó la atención al visitar una librería en Barcelona hace unos meses y la compré. No es que sea difícil de encontrar. Después la he visto también en librerías aquí en Zaragoza… pero donde la vi primero fue en la capital condal. Algunos le llamarían «manga» porque su autor es japonés y la editan para que se lea al revés. Desde atras hacia adelante, y de derecha a izquierda de la página. Pero de verdad que, diferencias estilísticas aparte, nunca he encontrado motivo suficiente para llamar a las historietas japonesas con otro nombre que no sea historietas.

Más absurdo encuentro que se llame «anime» a las películas de animación japonesas cuando «anime» es un préstamo del francés, de «dessin animé». El dibujo animado de toda la vida, vamos. Pero si en esta vida quieres ser «cool» ya sabes que has de renunciar al idioma materno en una serie de campos… y eso que no me voy a meter con los informáticos que esos sí que les dan de patadas al diccionario. ¿Cuando se van a enterar que «library» significa biblioteca y no «librería»? Pues ellos a lo suyo.

Hay personas que confunden en Japón a las geishas, como las del distrito de Gion en Kioto, con las prostitutas, o cortesanas como las denominan en este libro.

Hay personas que confunden en Japón a las geishas, como las del distrito de Gion en Kioto, con las prostitutas, o cortesanas como las denominan en este libro.

A lo que vamos. A la historieta.

El último vuelo de las mariposas
Dibujo y guion de Kan Takahama; traducción de Miguel Angel Ibáñez Muñoz
Editorial Ponent Mon, 2015

En algún momento del siglo XIX, en la ciudad de Nagasaki, único puerto abierto en Japón al comercio con occidentales, nos cuenta la historia de la relación a cuatro bandas entre la más bella prostituta, un hombre gravemente enfermo, su hijo adolescente que quiere ser médico y un médico holandés enamorado de la bella prostituta. Una historia de la que como un ovillo de lana enredado, con unos dibujos muy elegantes y con las palabras las justas, iremos desenmarañando poco a poco hasta que se nos aclare, con tristeza, la bella historia de amor que esconde.

Teóricamente son cosas distintas, aunque nunca me ha quedado claro, porque no lo veo bien explicado en ningún sitio si en la relación entre las geishas y sus clientes el sexo es algo admitido o no, o hasta que punto.

Teóricamente son cosas distintas, aunque nunca me ha quedado claro, porque no lo veo bien explicado en ningún sitio si en la relación entre las geishas y sus clientes el sexo es algo admitido o no, o hasta que punto.

Realmente, bien es verdad que muchas veces lo de menos es el medio. Literatura, cine, televisión,… historietas… lo que importa en un relato de ficción son dos cosas. Que haya una buena historia que contar, que no tiene que ser grandiosa ni afectar a gentes importantes, que nos valen las personas corrientes. Algunas en las que no nos fijaríamos nunca, o lo haríamos con desprecio o admiración según la moralidad imperante. Y que haya un buen narrador de historias, que domine su arte y que sepa dosificar la información que ofrece al lector o espectador de forma que quede atrapado en una de esas infinitas vidas que no podemos vivir, porque sólo tenemos una, la nuestra, pero que gracias a estas arte podemos atisbar. Y ambas condiciones se dan en esta ocasión.

Para los aficionados a la historieta,… o comic,… o manga,… o como diablos lo queráis llamar, probablemente será un libro que disfrutarán. Para quienes no lo sean, quizá sea un buen momento para que comprueben que también este método de expresión merece la pena. Muy bien. Lo único que me imagino que podría mejorar la cosa es que estas historietas fuesen en color… Por que ves la portada del libro y te quedas con ganas de ese color. Pero bueno. Las cosas son como son.

En cualquier caso, da igual, lo importante es la bella historia que nos narra el libro e, insisto, la pena de que no podamos disfrutar del colorido de los vestido tradicionales nipones.

En cualquier caso, da igual, lo importante es la bella historia que nos narra el libro e, insisto, la pena de que no podamos disfrutar del colorido de los vestido tradicionales nipones.

[Fotografías] Recomendaciones semanales – del 17 al 24 de enero de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Aquí estoy como casi todos los domingos para ver lo que ha dado de sí, desde mi subjetividad y atendiendo a mis gustos y a lo que me llama la atención, la semana fotográfica. Como siempre, empiezo dejando el tablero de Pinterest de la semana, que…

Os dejo a continuación el enlace a mis recomendaciones fotográficas de esta semana. Con fotografías tomadas con película tradicional de las excesivamente benignas tardes de este otoño pasado.
Origen: Recomendaciones semanales – del 17 al 24 de enero de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

 

[Cine] Saul Fia (2015)

Cine

Saul Fia (2015; 052016-0120)

Aunque el cine se animó tarde a contar el exterminio judío. De hecho, el exterminio de otras minorías, tan apenas se ha contado. Probablemente por no ser tan influyentes en la actualidad como las comunidades judías. Los gitanos, por ejemplo, no tienen un Spielberg. Pero cuando lo hizo, lo hizo con ganas. Y de hecho, ha proporcionado unas cuantas obras importantes, obras maestras incluso, que merece la pena cuidar y conservar para avisar a las generaciones futuras de la barbarie que el ser humano es capaz de desencadenar.

La cuestión de los Sonderkommando (comando especial) también se había llevado al cine previamente. En concreto, con una película de 2001 que no vi en el cine, aunque sí un tiempo después en televisión. No estaba mal, e incluso según parece ha ido ganando prestigio con el tiempo.

Aquella película y la que hoy nos ocupa se basan en el mismo episodio; la revuelta del Crematorio IV en octubre de 1944 de la que fue testigo el Dr. Miklos Nysizli (Sándor Zsótér), médico judío húngaro que sobrevivió al final de la guerra. Pero con un enfoque totalmente distinto. Si aquella de 2001 no dejaba de tener una trama aventurera, esta de 2015 dirigida por László Nemes nos proporciona un punto de vista mucho más subjetivo e introspectivo.

El cine y la televisión nos han familiarizado con las vías ferroviarias que llegaban al campo de Auschwitz-Birkenau, situado en un discreto y apartado lugar al sur de Polonia, no lejos de Cracovia.

El cine y la televisión nos han familiarizado con las vías ferroviarias que llegaban al campo de Auschwitz-Birkenau, situado en un discreto y apartado lugar al sur de Polonia, no lejos de Cracovia.

Los más espabilados habrán deducido por los nombres de los involucrados que la película es de nacionalidad húngara. Los diálogos son una mezcla de húngaro, yidis, alemán, ruso y polaco. La vimos en versión original, y se puede encontrar en la cartelera española con su título traducido literalmente al castellano, «El hijo de Saul».

No lo he contado realmente, pero los Sonderkommando eran los judíos que trabajaban forzados para los alemanes en las cámaras de ejecución y cremación de los campos de exterminio durante un periodo variable de tiempo, de promedio tres o cuatro meses, hasta que ellos mismos eran asesinados. Al fin y al cabo, eran testigos directos de lo que los alemanes hacían allí. Los alemanes estarían totalmente convencidos de que sus atrocidades estaban «justificadas». Pero también sabían que si se conocían traerían «mala prensa». El Saul (Géza Röhrig) de la película es un judío húngaro miembro de una de las cuadrillas de los Sónderkommando. Y la cámara se pega a el constantemente mientras asistimos a la rutina de exterminio en la que vive constantemente. En uno de los asesinatos masivos con ácido cianhídrico, uno muchacho sobrevive temporalmente. Y cuando muere el chico, Saul decide darle un enterramiento adecuado en lugar de llevarlo a los hornos de cremación, para lo que necesitará un rabino. Empieza a asumir ante sí mismo y ante los demás que se trata de su propio hijo.

Cuando he dicho que la cámara se pega al protagonista es algo muy literal. La película está rodada con película tradicional, en el formato académico (1,37:1, similar al 4:3 de las antiguas televisiones). Junto con el primer plano, este formato produce una sensación de agobio, de angustia por estar atrapado, que no se da en la producciones con formatos más panorámicos, que generan más aire a los lados del personaje. Además, en casi todo momento el fondo está desenfocado. Sabemos lo que está pasando, o lo suponemos. Los rostros de las víctimas aparecen poco y fugazmente. Muchas veces percibimos de forma borroso sus cuerpos desnudos. También los rostros de los asesinos son presentados en pocas ocasiones ante nuestra vista. Salvo en unos pocos momentos en los que los vemos. Tampoco vemos directamente la muerte de las víctimas, salvo en unas duras escenas en «las fosas». El momento histórico es cuando los alemanes han ocupado Hungría y están deportando masivamente judíos de este país a Auschwitz, no dando abasto las cámaras de gas en turnos de mañana y noche a las exigencias del exterminio. Por lo tanto hay medios alternativos de asesinar gente.

Las "duchas" y los hornos de Birkenau fueron demolidas por los rusos y sólo nos han llegado sus escombros.

Las «duchas» y los hornos de Birkenau fueron demolidas por los rusos y sólo nos han llegado sus escombros.

Película muy dura de ver, y da gracias a que el director adopta el método de rodaje indicado para no mostrar lo más duro de la acción. Pero que es muy conveniente cuando en muchos lugares del mundo la memoria histórica se convierte en amnesia histórica y resurgen los grupos políticos fascistas muy inspirados por el nazismo alemán. Es paradójico que el nacionalismo xenófobo esté surgiendo en los países que más lo sufrieron en los años 40 del siglo XX. Lugares como la propia Hungría y más recientemente Polonia, entre otros, han visto resurgir recientemente políticos de extrema derecha, ultranacionalistas, que aprovecha los mecanismos democráticos para acceder al gobierno. Luego llega el momento de las leyes xenófobas y de corte autoritario ante las cuales la Unión Europea poco hace o puede hacer. Quizá porque sus propias políticas sociales y económicas han colaborado a este resurgir de los fascismos.

Ya sucedió el año pasado que de entre todas las películas que optaban a los premios oscar, la que desde mi punto de vista mejoraba el premio gordo no estaba entre el grupo de candidatas. Se deben conformar muchas excelentes películas con sus candidaturas a mejor película de habla no inglesa. Algunas consiguen algún otro premio; interpretaciones, guiones, premios técnicos,… Algunas películas de habla no inglesa han llegado a la categoría máxima, pero ninguna ha ganado el premio. ¿Ninguna? Bueno,… ahí están los irreductibles galos que consiguieron el premio gordo con una película que no estaba hablada en inglés. Pero tampoco en francés. Era muda. Sin diálogos. Todavía no he visto todas las películas candidatas al premio gordo en los óscars de este año. Pero de las que he visto,… ninguna supera a esta película húngara. Bueno… sólo he visto tres de las ocho…

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
Pero sí permanece uno de los estánques a los que se echaban las cenizas de las "piezas" incineradas. "Piezas",... este es el nombre que recibían los cadáveres gaseados.

Pero sí permanece uno de los estánques a los que se echaban las cenizas de las «piezas» incineradas. «Piezas»,… este es el nombre que recibían los cadáveres gaseados.

[Fotografía] Película fotográfica Cinestill Film 50Daylight Xpro C-41 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Cinestill son una gente que en un momento tuvieron un idea curiosa y la pusieron en práctica. De lo que se trataba era de coger película negativa cinematográfica de la gama Vision3 Kodak, que viene en grandes rollos de decenas de metros de… Bueno… resumiendo… que hoy os cuento en el enlace siguiente mis experiencias con una peculiar película fotográfica de origen cinematográfico.

Para los que lo técnico os de igual, os dejo unas fotografías realizadas con ella.

Origen: Película fotográfica Cinestill Film 50Daylight Xpro C-41 – Fotografía y otras artes visuales

[Televisión] Cosas de series; tiempo de heroínas, para bien y para mal

Televisión

La semana pasada me salté el comentario televisivo. No es exactamente que no hubiese novedades,… es que en muchos casos, estas se habían adelantado de alguna forma y estaban comentadas. Alguna cosa se podría haber mencionado. Por ejemplo, que ya llevamos dos semanas a cuestas con una comedia de situación con episodios de corta duración. Se trata de Angel from Hell, en la que el ángel de la guardia de la protagonista se encarna en forma de mujer con el aspecto de Jane Lynch. Y curiosamente, en vez de venir a aconsejarle que sea buena y se preocupe de los demás, lo que pretende es que viva la vida y que deje que los que la rodea aprendan a apañárselas por sí mismos. La expectativa era en ver a Lynch,… pero la cosa está siendo flojita y no sé si este ángel de la guardia aguantará mucho en mi cartelera. O sobre la faz de la Tierra en general.

También ha amanecido esta semana con el estreno masivo de todos los episodios de Angie Tribeca. Una policía de Los Angeles que resuelve casos. Lo original es que está llena de situaciones que se sitúan en el absurdo, dirán unos, o en lo surrealista, dirán otros. Yo sigo pensando que absurdo y surrealista son dos conceptos muy distintos, y que esta comedia es más bien absurda. Lamentablemente. No he pasado ni pasaré probablemente del primer episodio.

Como en otras ocasiones con la entrada semanal televisiva, un recordatorio de las entradas recientes en mi tumblelog de viajes (enlaces al final). Hoy además de volar en la cabecera en el aeródromo de Monflorite, paseamos por las calles de Shigișoara en Rumania.

Como en otras ocasiones con la entrada semanal televisiva, un recordatorio de las entradas recientes en mi tumblelog de viajes (enlaces al final). Hoy además de volar en la cabecera en el aeródromo de Monflorite, paseamos por las calles de Shigișoara en Rumania.

Pero hay algunas novedades más interesantes que comentar.

En primer lugar, señalar el regreso de Agent Carter. Este fue el primer personaje del universo Marvel que llevado al cine o a la pantalla me atrajo. Hayley Atwell haciendo de Peggy Carter, la que fue novia del Capitán América gana por goleada a dicho capitán y a casi toda la nómina de superhéroes tanto en carisma como en simpatía. Y encima tiene alguna mala malosa de lo más interesante,… básicamente la taimada Dottie Underwood encarnada por Bridget Regan. Y otros elementos de la serie que la hacen ligera, simpática, entretenida y con las dosis adecuadas de acción y fantasía seudocientífica. Bien.

Otra heroína de otro tipo es la que encarna Jessica Raine, siempre encantadora, pero que nos ofrece un papel más maduro y menos dulce como madre coraje arruinada por la muerte de su esposo, que se tiene que buscar la vida en un poblado surgido por la construcción de un puente ferroviario en el norte de Inglaterra en el siglo XIX. El nombre del poblado da nombre también a la serie, Jericho. Y se maneja de momento con cierto nivel de mediocridad que sorprende en una serie inglesa. Pero le seguiremos dando alguna oportunidad.

También nos acercamos a la tumba del soldado desconocido bajo el Arco de Triunfo de París, Francia.

También nos acercamos a la tumba del soldado desconocido bajo el Arco de Triunfo de París, Francia.

Finalmente, otro dramón de época, pero que en esta ocasión nos viene del otro lado del Atlántico, también con protagonistas femeninas. Mercy Street es la producción, que de momento nos viene anunciada como miniserie de seis episodios, y en las que las protagonistas serán enfermeras voluntarias en un improvisado hospital en Alexandria, ciudad del estado de Virginia, y por lo tanto confederada, que se encuentra en la otra orilla del Potomac con respecto a Wahington D.C, y cae en manos de los unionistas pronto en el transcurso de la guerra. Las dos protagonistas son antagónicas de inicio. Una de ellas, una joven viuda abolicionista de Bostón que viene a aportar su grano de arena al esfuerzo de guerra; la otra, una jovencita sureña que ve como su vida se derrumba por el impacto del conflicto y de la ocupación de su ciudad. La serie apunta maneras,… aunque todavía no está claro si me va a gustar mucho o poco…

O paseomos en silencio por las góticas naves de la catedral de Glasgow, Escocia.

O paseomos en silencio por las góticas naves de la catedral de Glasgow, Escocia.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Cine] The Hateful Eight

Cine

The Hateful Eight (2015; 042016-0117)

Hace muchos, muchos, muchos, muchos años un amigo al que frecuentaba entonces y que ahora hace tiempo que hemos perdido el contacto dijo un día al salir de una película «Cuando la gente sale del cine diciendo que qué bonita es la fotografía, es que la película no es tan buena como dicen». Más o menos.

En los últimos tiempos se habla bastante de las películas que se están rodando con película tradicional en lugar de recurrir a cámaras digitales. Que si unos cuantos directores han pactado con Kodak para seguir rodando con este tipo de tecnología,… Que si el estupendo y orgánico aspecto de la nueva de Star Wars, mucho más agradable que el frío esteticismo digital de la segunda trilogía de la saga perpetrado por su creador,… Que si lo digital es un recurso para pobretones que no se pueden permitir el lujo de varios kilómetros de película y por eso tiran de chips, que si no ya veríamos con que rodaban,… Por supuesto, no faltan los partidarios de los 0 y 1. Quentin Tarantino y esta su octava película que comentamos hoy han venido a poner su grano de arena a la discusión. Rodada en el lujoso formato de película de 70 mm. Para quienes vengan del mundo de la fotografía, es decir como si estuviese rodada en formato medio. Para los más modernos, el 70 mm sería la «high definition» de la película cinematográfica tradicional…

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Al final, ¿para qué? Creo que en España hay una única sala capaz de proyectar películas en 70 mm. En el resto, o son proyecciones digitales, que como mucho son en 4K, lo mismo o menos que las mejores cámaras de cine digitales, o proyecciones con película de 35 mm, tras la oportuna conversión. Y encima, con 20 minutos menos. Aunque eso algunos lo pueden considerar una bendición. A mi me huele que todo este rollo de los rollos de película de 70 mm es una estrategia comercial como otra cualquiera, que el excéntrico director se puede permitir. Al fin y al cabo, la mayor parte de la película se la pasan en interiores, o en diálogos al aire libre donde este lujoso formato poco aporta. Por cuatro espectaculares paisajes nevados en las Rocosas, tampoco es para tanto.

Y es que el entrar en el debate sobre la forma nos lleva a olvidarnos del debate sobre el fondo. ¿Qué aportan estos ocho odiosos personajes del lejano oeste norteamericano? Ocho… que a mí a ratos me salen nuevo o diez. Tarantino, al igual que Picasso, ha presumido de ser un artista que roba. Toma elementos de obras del pasado, algunas obras maestras, otras propias de los gustos propios del director, y los incorpora a sus propias películas y sus historias. Y en esta ocasión hace lo mismo. Toma elementos múltiples de clásicos del «western» y organiza su propia historia.

Aceptaré que el director tiene un cierto virtuosismo a la hora de rodar. Pero me cuesta mucho aceptar que esta historia que nos ha contado aporte algo realmente a la historia del cine en general y del «western» en particular. Películas del oeste en las que no hay buenos y malos, sino que son todos malos junto a algunas víctimas sobre cuya catadura moral no podemos opinar, las hay varias. Nada nuevo bajo el sol. Y encima, desde hace unos años, los antaño ingeniosos diálogos que salpicaban las películas de Tarantino, se me hacen eternos y en ocasiones aburridos, alargando con sus peroratas innecesariamente unas historias cuyo nivel de complejidad no es para tanto. En esta ocasión, incluso nos mete con calzador un «capítulo» extra en «flashback» que es absolutamente superfluo, y cuyo contenido ya habíamos deducido, simplemente para introducir la presencia de un «odioso» añadido que también habíamos deducido necesariamente… a balazos.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

Lo reconozco. Aunque la única película del director que me he perdido fue aquella en la que pretendieron tomar por tontos a los europeos dividiéndola en dos partes para hacer caja por duplicado, hace tiempo que he ido perdiendo la sintonía con el amigo Quentin.

El reparto,… lo consultáis en el IMDb, os he puesto el enlace al principio, son gente capaz, pero a los que Tarantino dota de una verborrea incontenible. La que más me gusta es Jennifer Jason Leigh,… quizá porque es la que menos discursos suelta. Y por algún otro detalle más.

Los aficionados a Quentin la consideraran una obra maestra. Algunos ya auguran el afortunado renacer del «western», como sucede de vez en cuando desde hace un par de décadas. Para muchos será una película más o menos entrenida; afortunadamente la versión normalita tiene 20 minutos menos que la de 70 mm. Para quienes nunca hayan gustado de la casquería y los diálogos que impone el director, puede rayar la insoportabilidad. Hay para todos los gustos. Yo me quedo cómodamente en el terreno de los medios. Y va a ser verdad que este año la cosecha de los óscar va a ser flojita.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,... como estos paisajes,... a mi me dejan un poco frío.

En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,… como estos paisajes,… a mi me dejan un poco frío.

[Libro] Operaciones secretas de la Segunda Guerra Mundial

Literatura

Un breve comentario para este libro de Jesús Hernández, historiador y periodista que desde hace un tiempo ya se ha dedicado a escribir libros de divulgación histórica, especializándose en la Segunda Guerra Mundial. Hace ya bastantes años leí algunos de ellos, especialmente un par de ellos que se dedicaban a recoger anécdotas más o menos entretenidas sobre esta contienda mundial, pero sin perder nunca el rigor histórico. Lo cierto es que disfrute de aquellas lecturas ya que tiene un estilo ameno y acabas introduciéndote en la historia del conflicto con el espíritu de que la realidad supera con frecuencia a la ficción.

Unos años más tarde leí también su libro dedicado a la guerra de secesión norteamericana, que sin embargo no me satisfizo de la misma forma. No sé muy bien porque no llegué a comentar aquel libro en este Cuaderno de ruta. El caso es que este hecho, unido a que ambos conflictos dejaron de interesarme en favor de otros episodios de la historia y otro tipo de lecturas, no había vuelto a leer un libro de este autor.

Una de las historias que se cuentan en el libro transcurre en la meseta noruega de Hardangervidda,... un lugar que atraviesa el ferrocarril Oslo-Bergen, y que aquí podéis ver el aspecto que tiene a principios de julio... en verano.

Una de las historias que se cuentan en el libro transcurre en la meseta noruega de Hardangervidda,… un lugar que atraviesa el ferrocarril Oslo-Bergen, y que aquí podéis ver el aspecto que tiene a principios de julio… en verano.

Hace unas semanas, apareció en Amazon.es como oferta Kindle Flash si no recuerdo mal, a un precio muy muy bajo este que traigo aquí hoy. Y decidí adquirirlo. En general, sigue el tono de aquellos primeros que leí. Sigue siendo una lectura muy entretenida, siempre que te interese el tema de la historia del conflicto mundial provocado por los alemanes y sus líderes nazis. Es especialmente curioso, porque algunas de estas operaciones secretas que narra Hernández han sido llevadas al cine, y uno puede comparar la versión histórica tal y como nos la cuenta con la forma en que Hollywood ve la historia… casi siempre «un poco» deformada.

En resumen. Al precio de oferta al que lo adquirí, un acierto de compra. Cuando no está de oferta, es un valor asegurado para los aficionados a la historia de los conflictos bélicos y en especial el que arrasó al mundo en los años 40. El resto de lectores… pues supongo que buscarán lectura en otras partes.

El episodio bélico sirvió de base para la película "The Heroes of Telemark (Los héroes de Telemar)" que adapta... mmmm, digamos,... "libremente" la historia real. Al estilo de Hollywood, aunque es un filme de producción británica.

El episodio bélico sirvió de base para la película «The Heroes of Telemark (Los héroes de Telemar)» que adapta… mmmm, digamos,… «libremente» la historia real. Al estilo de Hollywood, aunque es un filme de producción británica.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 10 al 17 de enero de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Días fríos, mañana de domingo muy ocupada, casi a la hora de comer comienzo a redactar mis recomendaciones semanales sobre fotografía. Que por supuesto incluyen el tablero de Pinterest de la semana, que incluye ejemplos de fotografías que me han…

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Y a continuación por supuesto el enlace a las recomendaciones que vienen muy en femenino plural, con notas de abstracción, y fotografía que proviene del lejano oriente. Las fotografías acompañantes,… un «teaser trailer» del reportaje sobre el taller de fotografía estenopeica en el que participé ayer, y que os traeré dentro de unos días.

Origen: Recomendaciones semanales – del 10 al 17 de enero de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] Steve Jobs (2015), o el chico era menos listo de lo que parecía

Cine

Steve Jobs (2015; 032016-0112)

Cuando hace unos días hablé de una de las películas que parecía destinada a optar a grandes cosas en la temporada de premios, pero que poco a poco se ha ido desinflando salvo las oportunidades de su rubia protagonista, comentaba que estábamos encontrando poco atractiva las películas de la temporada de premios. Entre otras esta que nos ocupa hoy. En ese momento tenía mis dudas de que fuéramos a verla. Lo que son las cosas. Esa misma tarde me tuve que desdecir. Me explico.

A mí Steve Jobs nunca me cayó especialmente simpático. Lo paradójico es que desde que probé alguno de los productos de su empresa, a la hora de confiar mi equipos TIC domésticos he ido cayendo progresivamente en sus redes. Esto lo escribo en estos momentos desde un iMac, que ya está empezando a ser añoso. «Vintage» parece que lo consideran sus fabricantes, pero no obsoleto todavía. Y va muy bien, oye. Pero el tipo no me acabó de caer bien nunca.

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Parece que el señor Jobs, por seguir las enseñanzas de gente como estos (Nanzen-ji, Kioto)…

Miren… Este señor era joven cuando murió. 56 años. Parece que de un cáncer de páncreas. Por mi profesión sé que es una localización muy muy puñetera para tener un tumor maligno. Pero el caso es que según dicen en todas partes, su variedad era no era de las peores. Pero como el chico estaba imbuido del espíritu del budismo u otras supersticiones místicas, más su fe ciega en una dieta vegetariana, buscó el remedio en la llamada «medicina natural». Será natural, pero no es medicina. Porque no se basa en el conocimiento científico. Y actualmente la medicina es una ciencia, y si no es ciencia, no es medicina. A lo que quiso corregir el entuerto… pues aguantó unos cuantos años porque estaba forrado. Por lo tanto tan listo, tan listo,… no era. Digno ejemplar de la posmodernidad; apasionado de la tecnología, pero con supersticiones anticientíficas. Así nos va.

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… acabó prematuramente como estos (Cementerio Yanaka, Tokio).

En cualquier caso, la película no nos habla de sus problemas de salud. Dirigida por Danny Boyle (cosas muy buenas, pero también algún truño que otro en su carrera), con un guionista afamado como Aaron Sorkin (se le conceden méritos notables, tanto en cine como en televisión), nos dicen que está basado en un libro que pulula por ahí más las investigaciones del propio Sorkin. Sinceramente, desconozco el grado de veracidad de lo que discurre ante nosotros en pantalla. Lo cierto es que el filme tiene un cierto tono a obra de teatro, con tres actos muy bien definidos, en los que el protagonista, Steve Jobs (Michael Fassbender) o alguien que se basa en la persona histórica, interactúa con su responsable de marketing, Joanna Hoffman (Kate Winslet) (según la biografía de esta en Wikipedia, en los acontecimientos narrados en el tercer acto estaba ya retirada), con su colega de aventuras en la creación de Apple, Steve Wozniak (Seth Rogen), con el que fue director general de la empresa, John Sculley (Jeff Daniels), y con su hija, Lisa Brennan (Perla Haney-Jardine/Ripley Sobo/Makenzie Moss).

Lo pasamos bien. La película está bien planteada, bien rodada y, sobretodo, bien interpretada. A lo que llevábamos un rato de proyección, nos olvidamos de si el señor de la pantalla era un señor real o no. Casi mejor si era una ficción, más libertad para disfrutar de la historia sin prejuicios. Y está muy bien cómo se plantean los conflictos internos, los interpersonales, los laborales y los familiares que de una forma u otra atormentan al protagonista.

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Eso sí… años y años peleando por conseguir los mejores equipos informáticos personales han llevado a que… el mundo esté plagado de gente haciendo selfis con unos aparatitos con una manzana mordida, por ejemplo, en el Centro Pompidou de París.

No vamos a decir que es un peliculón. Pero desde luego puede ser una película recomendable para pasar un tarde con algo más que un mero entretenimiento. Recomendable para cualquiera menos, probablemente, para los fans de la marca de la manzana mordida. La apoteosis a la que han elevado a su genio y fundador, unida al palo que se les introduce por allá detrás a no ser que tengan un poco de cuidado y que les hace andar así de tiesos por la vida, les puede llevar a no disfrutar de la película y sufrir un fuerte ataque de dispepsia. Por el mero hecho de que puedan existir inexactitudes históricas, unidas a una humanización del personaje. Imperdonable. Pero si es Dios… y la manzana mordida su profeta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
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O que la gente lleve unos talabartes como estos para sus fotos de recuerdo en Venecia en vez de usar una cámara «comme il faut».

[Libro/arte] ¿Qué estás mirando?

Arte

Hoy es jueves y tocaría entrada televisiva. Pero no hay mucho de lo que hablar esta semana de lo que no haya hablado en las pasadas, así que dedicaremos el tiempo al tema del arte.

Comentaba hace unas semanas en mis páginas dedicadas a la fotografía y otras artes visuales que había comprado un libro sobre arte contemporáneo. Junto con otros dedicados a la fotografía, durante una visita a la tienda del Caixaforum de Zaragoza con el fin de encontrar algún regalo en las fechas prenavideñas, vi el libro, del que ya había oído hablar y lo compré. Y lo he estado leyendo. Poco a poco. Sin excesivas prisas. Dejando que calen los conceptos. Y he de decir que he disfrutado bastante de él. El libro…

¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos
Will Gompertz; traducción de 
Editorial Taurus, Febrero de 2013
Edición de árboles muertos, aunque también se puede comprar en edición electrónica por la mitad de precio.

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Louisiana Museo de Arte Moderno –Humlebæk (También la imagen de cabecera)

El libro de Gompertz (Twitter, BBC) es un libro de historia del arte moderno y contemporáneo tal y como sugiere el subtítulo. Pero adopta esta forma por ser una forma racional de relacionar los distintos movimientos, escuelas o fases del arte desde el impresionismo hasta nuestros días, mostrando las influencias mutuas o cómo unos estilos artísticos derivan de otros. El fin último del libro no es que el lector sepa mucho de arte moderno, ni que adquiera el gusto por el arte moderno, ni que sea capaz de comprender todas las obras de arte moderno, entre otros posibles objetivos que se nos puedan ocurrir. El objetivo del libro es comprender el fenómeno del arte moderno y contemporáneo. Porque surge, y porque es importante en nuestras sociedades.

Gompertz es básicamente un comunicador. Actualmente responsable de la sección de arte de la BBC, ha trabajado en otros medios de comunicación, y fue director de medios de comunicación de la Tate, institución británica de carácter público dedicada al arte, y que tiene uno de los principales museos de arte moderno y contemporáneo del mundo, la Tate Modern, ubicada en la antigua central eléctrica de Bankside, en la renovada y agradable orilla sur del Támesis londinense. Es de hecho el museo nacional británico de arte moderno. Se le considera uno de los comunicadores más influyentes en el mundo del arte.

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Centro George Pompidou – Museo Nacional de Arte Moderno – París (Francia)

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Museo de Arte Moderno de París (Francia)

A la hora de escribir el libro, Gompertz parte de varias premisas. En primer lugar, que la mayor parte de la gente encuentra dificultades en comprender el arte moderno y contemporáneo. El arte, en el último siglo y medio se ha ido alejando de la figuración y de la representación de la realidad. Para el común de los mortales, la contemplación de un cuadro anterior a los impresionistas es algo sencillo, incluso si no entiende de arte. Le puede resultar estéticamente agradable o placentero. Reconoce los elementos que allí se representan, le resultan familiares. Y es consecuencia de una larga tradición que ha ido moldeando los gustos de las personas.

Hoy en día los impresionistas, que es el punto de partida de Gompertz, gustan mucho, nos hemos acostumbrados a ellos, a su estética, a sus colores. Pero en su momento fueron tan rechazados o incomprendidos como muchos de los movimientos que han circulado en el siglo XX, y que han dado lugar a observaciones del tipo, «esto son garabatos», «cualquier niño puede hacer eso», «esto no tiene ni pies ni revés».

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Tate Modern – Londres (Reino Unido)

Otra de las premisas de Gompertz es que quienes deberían hacer asequible el arte de las exposiciones o de los museos a quienes los visitan, los comisarios y conservadores, se empeñan en escribir en un lenguaje complejo, abigarrado e incomprensible. Denuncia una competencia entre estos profesionales para ver quien suena más erudito, léase pedante, u original, léase incomprensible.

Con las dos premisas anteriores, se van marcando los propósitos del autor. Explicar porque esas obras que no entendemos y que no corresponden al gusto popular adquirido durante siglos son arte, como evolucionan en el tiempo, y hacerlo con un lenguaje que sea asequible a una mayoría de potenciales lectores. Y desde mi punto de vista lo consigue.

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MoMA – Museo de Arte Moderno – Nueva York (EE.UU.)

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MAC – Museo de Arte Contemporáneo – Montreal (Canadá)

Luego están las consideraciones sociales, políticas y económicas del asunto. Aunque no lo menciona expresamente que yo recuerde, Gompertz escribe bajo la premisa de que los ciudadanos tienen que estar informados sobre todos los asuntos que tengan una cierta importancia en la vida social y política de sus comunidades. Especialmente en las democracias, en las que están llamados periódicamente a elegir a sus representantes políticos, de los cuales salen los ejecutivos que gobiernan y toman decisiones que afectan a la economía y a la cultura. El arte moderno y contemporáneo mueve mucho dinero. Dinero en cantidades que en ocasiones parecen obscenas en comparación con los apuros que pasa un porcentaje notable de la población.

Se puede hablar de los ricos plutócratas que invierten cantidades desorbitadas en obras artísticas, incentivados además por las políticas fiscales presuntamente favorecedoras del mecenazgo, de la inversión en arte y cultura. Pero también se puede hablar de decisiones políticas, que implican inversiones millonarias, relacionadas con el mundo del arte moderno. Si no, véase como están surgiendo como hongos en todo el mundo en las dos últimas décadas edificios más o menos vistosos destinados a albergar museos o colecciones de arte moderno. Por todo el mundo. Quizá el caso más paradigmático está en España, el Museo Guggenheim de Bilbao. Alrededor de estas inversiones, se planifican importantes actuaciones urbanísticas que movilizan grandes cantidades de dinero público. La propuesta de Gompertz es clara. Señor/a ciudadano/a, si usted quiere tomar decisiones como sujeto político a la hora de depositar su voto, tiene que informarse. Y por lo tanto también tendrá que entender de arte moderno o contemporáneo. O por lo menos, tendrá que entender el fenómeno del arte moderno y contemporáneo.

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Museo Centro de Arte Reina Sofía – Madrid (España)

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Museo Guggenheim Bilbao – Bilbao (España)

Finalmente, el libro sirve como una entretenida introducción al arte moderno. Se aprende también de arte moderno. Quizá se hecha en falta que esté más profusamente ilustrado. Algunas de las obras citadas aparecen en ilustraciones en blanco y negro dispersas por el texto, y otras aparecen agrupadas en láminas en color. Pero de otras muchas se habla, pero no se ven. Es cierto que hoy en día esto se puede suplir tirando de ordenador, tableta o teléfono móvil conectados a internet. No es difícil hacer búsquedas de las obras citadas en los buscadores de imágenes de la red de redes. Y a cambio, es posible ajustar el precio de la obra, que en caso contrario subiría considerablemente de precio, alejándose del poder adquisitivo de potenciales lectores. Y Gompertz quiere llegar a cuantos más lectores mejor.

Me cuentan que hay una versión electrónica del libro, que tal vez podría haber aprovechado las posibilidades interactivas de la tecnología actual, y que no lo hace. Se limita a ser una traslación del libro de papel. Esto quizá sea más «imperdonable». Yo sí que he hecho una cosa. He recopilado en un tablero en Pinterest las obras que aparecen en las ilustraciones del libro. Y os lo dejó aquí enlazado. Con el tiempo quiero hacer otro con las que aparecen citadas pero no ilustradas, lo que me obligará a darle un segundo repaso. Con el tiempo.

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A estas alturas creo que ha quedado claro que el libro no trata de convencer a nadie para que el arte moderno le guste. Si te gusta, te gusta, y si no, pues te gustarán otras cosas. Que lo importante es entender el fenómeno y sus repercursiones. Pero si te pica el gusanillo, si en algún momento te has sentido atraído obras de arte contemporáneo, con el bagage adquirido tras la lectura del libro, sólo queda un paso más. Empezar a disfrutar del arte moderno. Lo ideal sería poder visitar algunos de los grandes museos de esta época del arte, la ya mencionada Tate Modern, el MoMA de Nueva York, el Centro Pompidou de París,… Pero ya digo que si no se va a salir del país, de España me refiero en este caso, también aquí han surgido unos cuantos. Ya he mencionado al Guggenheim de Bilbao. No olvidemos al Museo Reina Sofia en Madrid, el MACBA en Barcelona, el IVAM en Valencia,… y otros que van surgiendo por toda la geografía arrastrados por la moda que he comentado antes.

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Museo Pablo Gargallo – Zaragoza (España)

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IAACC Pablo Serrano – Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos – Zaragoza (España)

[Cine] Joy (2015), o «JLaw» y poco más en este «cuento de hadas»

Cine

Joy (2015; 022016-0109)

Para empezar… voy a dar un cambio en la forma en que comento las películas. Voy a desencorsetar estos artículos. Y voy a intentar hacer unos comentarios más ligeros. Menos serios. Que no es lo mismo que decir que no me tome en serio la cosa cinematográfica. Y empezaremos por la última película del trío cinematográfico conformado por el director David O. Russell, la actriz Jennifer Lawrence y el actor Bradley Cooper. Si el año pasado le tocaba a Cooper ser protagonista y a Lawrence secundaria, este año es al revés, pero están los tres en el ajo.

Llega la temporada de los premios gordos cinematográficos. Llevamos ya varias semanas con un goteo de premios menos conocidos o menos trascendentes en los medios, pero que van definiendo los que probablemente llegarán a la recta final de los premios cinematográficos por excelencia, los Óscar. He de decir que este año,… mmmm, no sé,… me faltan por ver bastantes películas todavía… pero como que la oferta no me atrae mucho. Por ejemplo, no hemos encontrado todavía tiempo, ni ganas especialmente, para ir a ver la que dedican al señor de la empresa de la manzana mordida.

Plaza del ayuntamiento de Copenhague, país con un alto nivel de movilidad social.

Plaza del ayuntamiento de Copenhague, país con un alto nivel de movilidad social.

Pero claro, si nos estrenan un filme con la guapa Jennifer al frente, que en las últimas cuatro ediciones ha sido candidata al óscar tres veces y ha ganado uno, o en las cinco últimas ocasiones ha sido candidata en los Globos de Oro cuatro veces y ha ganado tres… hay que ir. Es más fácil ganar en los Globos de Oro. Hay dos categorías, drama por un lado y comedia o musical por otro. Todo es cuestión de apuntarse a la que más convenga. Donde haya menos competencia. Cuanto más lo pienso más estoy convencido de que esta biografía amañada de la mujer de negocios norteamericana Joy Mangano, tendría que ser considerada un drama, independientemente de que Robert De NiroVirginia Madsen o Isabella Rossellini salgan por ahí haciendo poco más que el payaso. Pero como intentar que la guapa de Jennifer, que eso sí sigue estando guapísima, tuviera éxito contra otras serias candidatas en películas más serias era complicado…

Y es que esta película da poco de sí. La biografía de la tal Mangano tiene escaso interés, y parece que es un producto para consumo interno americano. Podríamos discutir hasta que punto es una mentira y una falacia el famoso «gran sueño americano» según el cual, cualquiera puede hacerse rico a base de trabajo y valía. Lo cierto es que es una de las sociedades con menor trasiego entre clases sociales que hay en el mundo occidental. Lo más habitual es que «partiendo de la nada, y con solo tu esfuerzo, puedas alcanzar las más altas cotas de la miseria», para fraseando a Groucho Marx. Lo cito para que si alguien me tacha de «marxista», acierte con el Marx que me inspira, y no se equivoque. Pero soy un chico de ciencias, y los indicadores de movilidad social nos dicen lo que nos dicen y no lo que nos cuenta este cuento de hadas. No me hagan caso a mí. Infórmense entre los que saben.

Traducción aproximada pero honesta del título de la gráfica: La movilidad social es menor en países con más desigualdad. Obsérvese la posición de Estados Unidos: gran desigualdad comparada, escasa movilidad social. Tomado de https://en.wikipedia.org/wiki/Social_mobility

Si al escaso interés del tema de la película añades una caótica dirección… El sobrevalorado Russell de entrada opta por un formato de fotograma próximo al 16:9 televisivo, cuando en cine en estos momentos es más habitual el 2,35:1. Esto le permite llenar constantemente la pantalla de primeros planos y planos medios de Lawrence sin necesidad de preocuparse por lo que hay o pasa alrededor. Declaración de intenciones. Aquí estamos para enseñar lo guapa que es y lo bien que lo hace nuestra Jennifer. La película consigue no obstante arrancar con dignidad, pero pronto se dispersa sin encontrar tono alguno de coherencia, con situaciones pasmosas, y de difícil credibilidad. Nos lleva a un final de totum revolutum, hasta que la protagonista se pone el disfraz de madre coraje. Siendo una presunta inculta en los negocios y en derecho (la auténtica Joy Mangano tiene un grado universitario en administración de empresas) en el plazo de una noche resuelve todos los intríngulis de sus problemas, y acaba rica y respetada en el mundo entero a base de vender fregonas y otros trastos de plástico por televisión… ¡¡¡???

Mi consejo… no vayáis a ver esta película. Bueno, si os gusta mucho Jennifer, ¿he dicho ya que sigue estando muy guapa?, pues nada… a ello. Y cuidado con el onanismo que produce ceguera, según me contaban los padres escolapios. Aunque no hay nada ni parecido al sexo en el filme. Jennifer Lawrence sigue demostrando que es una excelente actriz incluso en una película tan floja. Pero sinceramente, carece de sentido para mí que por bien que lo haga, sea premiada por un papel tan absolutamente intrascendente en la historia del cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Casitas de madera en Porvoo, Finlandia, otro país con alta movilidad social. En el encabezado, Washington Square en Estados Unidos, donde si has nacido pobre lo tienes bastante más chungo.

Casitas de madera en Porvoo, Finlandia, otro país con alta movilidad social. En el encabezado, Washington Square en Estados Unidos, donde si has nacido pobre lo tienes bastante más chungo.

[Libro] Eran morenos y de ojos dorados

Literatura

Uno de los libros que más me han impresionado a lo largo de mi vida es el que reúne las Crónicas marcianas del estadounidense Ray Bradbury. Es curioso, a pesar del acuerdo unánime en considerarlo un libro de ciencia ficción, la realidad es que yo nunca lo he leído como tal, especialmente la segunda vez que lo hice. Con un tono profundamente poético y melancólico, el hecho de que el escenario de estas historias que se comenzaron a escribir en 1948 se sitúen en un hipotético planeta Marte en torno al cambio de milenio no impide que siempre las haya visto con una profunda reflexión a temas profundamente humanos, con la guerra como eje central. A rebufo de la catástrofe humana que supuso la Segunda Guerra Mundial y con la reciente amenaza que el descubrimiento y uso de la energía atómica como arma de destrucción masiva, se plantea un futuro apocalíptico para la humanidad, con Marte como salvavidas de la especie. Una especie, la humana, que si algún momento viaja a las estrellas, esperemos que no arrastre todas sus miserias como lo hace ficticiamente a este Marte alternativo y poético en el que nos emplaza Bradbury.

El paisaje y especialmente los nombres de los accidentes geográficos tiene un valor simbólico importante en este relato.

El paisaje y especialmente los nombres de los accidentes geográficos tiene un valor simbólico importante en este relato.

Recientemente, la pequeña editorial aragonesa Tropo Editores (la página web funciona de pena) ha retomado para uno de sus volúmenes un relato corto que no pertenece a las Crónicas marcianas. Pero que podría pertenecer, porque nos movemos en un escenario similar al de la recopilación ordenada de relatos en el planeta rojo. Huyendo de una Tierra a punto de entrar en una conflagración mundial de carácter devastador, algunos colonos apuntan sus cohetes a Marte para iniciar una nueva vida. Un Marte con restos de una antigua civilización que acoge a unos colonos en los que percibimos el aroma de los pioneros de lejano oeste norteamericano. Pero el Marte de Bradbury tiene un carácter especial, casi mágico. Y los montes, valles, ríos, tienen sus propios nombres y no los que los colonos les atribuyen. Aunque ellos no lo saben todavía.

Cuando conocí la cronología de publicación de las Crónicas marcianas siempre me sorprendió cómo Bradbury se adelantó a su sociedad. La psicosis atómica se dio en la posguerra, durante la guerra fría, pero fue posterior. Es algo más propio de los años 50 y que afectó mucho a la literatura de anticipación y al cómic de los años sesenta e incluso de los setenta. Pero aquí estamos hablando de relatos de los años 40, cuando la guerra fría ya había comenzado, pero el único país que disponía la bomba atómica eran los Estados Unidos. El primer ensayo con éxito soviético de una bomba de estas característica es coincidente con la publicación original de este relato, agosto de 1949. Y la visualización de la guerra nuclear como un evento apocalíptico vino más tarde. De forma difusa se presenta en forma de inquietante e invisible radiación en algunos relatos, como la novela On the Beach (1957) de Nevil Shute. Que daría lugar al filme del mismo título de Stanley Kramer, titulado en España como La hora final (1959). Pero conceptos como el de invierno nuclear y las catástrofes climáticas consecuentes a una guerra nuclear masiva no aparecieron hasta los años 80 del siglo XX.

El Moncayo, sus hayedos, sus robledales, sus pinares, sus cortados,...

El Moncayo, sus hayedos, sus robledales, sus pinares, sus cortados,… anda que si algún aragonés con el sentimiento de pertenencia que hay del monte a pesar de que es en su mitad castellano iba a permitir que vinieran de fuera a ponerle otro nombre.

De todas formas, de lo que va el relato es de otras cosas, aunque el desastre apocalíptico este presente de fondo. El relato nos habla del desarraigo, de la pérdida de identidad, de la repetición de los errores, de la soberbia del ser humano al considerarse dueño del paisaje, de las montañas, de los valles,…

El libro, de gran formato a pesar de que el relato es corto y se lee enseguida, es un libro ilustrado. Y las ilustraciones de Óscar Sanmartín Vargas, de gran calidad, incluyendo un mapa desplegable que no tiene mayor trascendencia para el seguimiento de la historia, pero que aporta simbolismo a la misma, contribuyen a sostener visualmente el tono poético y melancólico, con unos tonos ocres otoñales, al del relato de Bradbury.

Absolutamente imprescindible para quienes gusten de Bradbury y de la buena literatura de ciencia ficción y de fantasía, creo que también puede gustar a lectores en general siempre que busquen relatos escritos con sensibilidad y que juegan con las metáforas de forma magistral. Yo estoy encantado vamos.

La traducción del relato al castellano es de Miguel Marqués.

En cualquier caso... leed el libro. O al menos el relato. Que merece la pena.

En cualquier caso… leed el libro. O al menos el relato. Que merece la pena.