[Cine] A real pain (2024)

Cine

A real pain (2025; 03/20250116)

Sensaciones muy contrapuestas las que tengo con esta película dirigida por uno de sus protagonistas, Jesse Eisenberg. Y aquí viene una de las cosas que no me han gustado, porque en los créditos se ha puesto delante del otro protagonista, Kieran Culkin, por lo menos en los del final de la película, cuando el que realmente importa, y el que realmente levanta y eleva la película es Culkin. No sé… igual fueron créditos de los de «por orden de aparición», pero que no lo indicaron. Pero lo que me causa sensaciones contradictorias son otras cosas. Ya me explicaré. Primero, veamos de qué va.

Dos primos (Eisenberg y Culkin), en el pasado muy cercanos entre sí, gracias al vínculo a través de su abuela fallecida, actualmente algo extrañados uno del otro, inician un viaje a Polonia para retomar sus raíces y, especialmente, recordar y celebrar la figura de su abuela. Judíos descendientes de supervivientes de los campos, inicia un recorrido en un viaje organizado en un grupo pequeño, con el que recorrerán algunos lugares significativos asociado con el exterminio de judíos y otras etnias y condiciones habitualmente no mencionadas, durante el viaje se pondrán de manifiestos sus distintas personalidades y distintos puntos de vista sobre la vida. Uno (Eisenberg) es un hombre hogareño, enamorado de su esposa y su hija a quienes echa de menos, que no quiere complicaciones en la vida. El otro (Culkin) va por libre por la vida, con tropiezos frecuentes, pero con la intención de vivirla lo más intensamente posible,… cuando su propia salud mental se lo permite.

Las fotografías, de mi visita a Cracovia, en el año 2008.

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Mi ambivalencia con esta película viene por su dos dimensiones. Por un lado, es la enésima película de un director judío que habla del tema del genocidio provocado por la Alemania nazi… lo cual en principio es totalmente legítimo, ya que fue un acontecimiento que nos abrió los ojos ante las peores dimensiones de la especie humana, cuando es capaz de los actos más animales y antihumanos que se puedan concebir. Que nadie lo dude, aborrezco esos hechos, creo que como especie deberíamos haber aprendido algo y ser mejores, y no deben caer en el olvido. Yo mismo he visitado en Polonia y otros países algunos de los lugares asociados a esa barbarie con el fin de interiorizar lo sucedido. Pero en estos tiempos en los que un estado confesionalmente judío, como es el estado de Israel, caiga en excesos similares a los de aquella Alemania nazi, de forma impune, ver una película sobre este tema, teniendo claro que no sólo no hemos aprendido nada, sino que los descendientes de los que fueron víctimas se convierta en asesinos verdugos… y nadie en Hollywood hace películas sobre ello. Pues me molesta. Me molesta mucho. Mucho. Mucho. Mucho.

Pero por otro lado, en el aspecto humano, el camino para reconstruir puentes entre dos personas que habiendo sido más que primos, hermanos-amigos, por sus vínculos familiares, pero también por vivencias comunes en su infancia y adolescencia, los conflictos por su forma de ver la vida distinta, muy distinta, pero también el profundo cariño que se profesan y el deseo de reconstruir la relación, hace de esta película una propuesta muy interesante. Especialmente cuando, con gran habilidad, se juega muy bien con el equilibro entre el drama y la comedia, sin caer en el exceso en ningún momento, y manteniendo ambas vertientes del film con mucha elegancia. Para lo que es fundamental el buen quehacer de ambos protagonistas.

Con otro trasfondo que me desagradase menos por la situación sociopolítica del mundo actual, esta película subiría varios enteros en mi valoración y querencia personal. Porque en la escasa hora y media que dura, un ejemplo de que se pueden contar buenas y profundas historias sin caer en el exceso horario, nos transmite valores importantes en lo que se refiere a las relaciones interpersonales y familiares. De las buenas. No de las de «cuñaos». Pero durante el tiempo que permanecimos en la sala de cine, no dejé de sentirme incómodo por esa enésima propaganda judía, en un momento en que los fascismo racistas y xenófobos están creciendo… incluidos los que radican entre los propios judíos… que no son distintos en realidad de los de otras etnias. Es complicado ver cine hoy en día… es complicado sentirse ciudadano responsable y comprometido hoy en día… es complicado el mundo hoy en día. Uno ya no sabe qué pensar y qué sentir. O sí lo sabe, pero se siente impotente por la evolución de las cosas.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; dramedias, comedias dramáticas… o como queráis llamarlas

Televisión

Hoy no ando con mucho tiempo, pero no quería dejar esta semana sin entrada televisiva. No vaya a ser que se me acumulen muchas series. De hecho, ya se me han acumulado muchas series. En pocos días, cuando pensaba que se me estaban agotando las que tenía pendientes de comentario. Y hoy vamos con comedias con episodios de corta duración. Tradicionalmente, estas comedias de episodios cortos han sido las comedias de situación o sitcom para los más anglófonos de los castellanoparlantes. Pero la comedia de situación suele ser comedia pura, incluso si permite algún momento de dramilla, muy ligero y tal. Sin embargo, desde hace un tiempo, tenemos comedias con episodios que rondan los 30 minutos, que quizá entren más en el concepto de comedia dramática, o dramedia, para los que adaptan directamente el término inglés dramedy. Una adaptación correcta por otra parte. Un acrónimo bien formado. Como lo está desde hace siglos el término tragicomedia. Vamos con dos dramedias. Una más comedia, otra más drama, pero dramedias.

Hemos podido ver en Netflix Nobody wants this. Diez episodios de media hora de duración protagonizados por un rabino muy comprometido con su labor pastoral (Adam Brody), y una podcastera (Kristen Bell) que habla de relaciones y sexo con su hermana (Justine Lupe) en sus emisiones. Por supuesto, gentil. Cuando gentil no quiere decir agradable y simpática sino no judía. Y empiezan una relación poco a poco, improbable, pero que se va afianzando más allá de la atracción física, claro. Pero claro, en sus entornos respectivos, especialmente entre la familia del rabino y en su sinagoga, nadie quiere esta relación. Y a partir de ahí, os podéis imaginar. No está mal. Tiene momentos inspirados. Pero al mismo tiempo, me resulta demasiado inverosímil en algunos momentos, poniendo a dura prueba mi renuncia voluntaria a la incredulidad. Interpretaciones entre correctas y bastante buenas, según los casos, y diálogos entretenidos, como corresponde a una buena comedia. Esta es la que es más comedia que drama. Kristen Bell está lejos de sus mejores momentos… hace 20 años, pero cumple. En realidad, es de esas series en las que los secundarios muchas veces son lo mejor.

Más seria, aunque disfrazada de drama, es la segunda temporada de Shrinking. Está en Apple TV+, y los que lo ven todo doblado y traducido la encontrarán como Terapia sin filtro. El título original es una juego de palabras entre los psiquiatras, a los que los anglófonos llaman coloquialmente shrink, y el significado de la palabra que es encogerse. La primera temporada ya me gustó. Mucho. Y la segunda temporada también. Incluso si detrás de un aspecto más amable, ha sido en realidad más dramática. Engaña mucho esta serie. El duelo es el principal tema, junto con la relación padre-hija. Pero también la decadencia de la vejez, otras relaciones progenitores-vástagos más diversas y variadas, el sentimiento de culpa, la redención, la familia en general, la amistad… Tiene buen rollo, pero tiene momentos realmente complejos. Acompañado todo por ese disfraz de comedia, con excelentes diálogos y muy ágil. Claro,… el reparto se las trae. Hacía tiempo que no veía a un Harrison Ford tan inspirado. Pero todos lo hacen muy bien. Visitad el enlace a IMDb y allí tenéis todo el reparto. Tendremos tercera temporada. Igual que de la anterior tendremos segunda temporada. Las veremos si nada lo impide.

[Cine] Anora (2024)

Cine


Anora (2024; 64/20241222)

Desde que estrenaron esta película, hace ya bastantes semanas, tuve una sensación ambivalente. Todas las referencias que venían desde la crítica ponían muy arriba este largometraje dirigido por Sean Baker. A lo que hay que añadir la Palma de Oro en el festival de Cannes. Pero al mismo tiempo, lo que escuché o leí sobre su trama, no me atraía mucho. Últimamente me cuesta mucho ir al cine para ver películas sobre determinados temas. Estoy en una época donde me atraen las cosas ligeras. Y luego se añadió los malos horarios para ver la versión original de la película. Ya he mencionado en alguna ocasión que, a estas alturas de mi vida y de la película, me niego a ver productos adulterados por doblajes chirriantes. Que son la inmensa mayoría, la práctica totalidad, por mucho que presuma la industria de la «excelencia» del doblaje en España. Chorradas. De verdad que perpetran unas calamidades dignas de ser calificadas crímenes de lesa humanidad.

Al final, y en el tiempo de descuento, encontramos un momento para ver la película. Y he de decir que… ¡menos mal! Porque lo pasamos estupendamente. Vamos a ver… ¿Os acordáis de Pretty Woman? ¡Cómo no! Favorita de tantas mujeres… ¡tan romántica! Porque claro. Parece que el súmmum del romanticismo es ligar con un multimillonario putero que te lleva de compras por las tiendas más caras de la ciudad. «Romanticismo» puro y duro. Una de las películas más absurdas e hipócritas que he visto en mi vida, producto de la corrupta moral materialista del reaganismo y de la cultura yuppie. La mujer como un producto de consumo más para los profesionales jóvenes, exitosos y con dinero. Y el personal femenino encantado con ello. Aquella película es una demostración de que el feminismo lo tiene muy crudo para triunfar… entre las mujeres. Pues bien, la película de hoy es una pretty woman agarrada crudamente a la realidad.

En Nueva York, la joven y guapa bailarina de strip-tease (Mikey Madison), que afirma no ser una prostituta, pero que no duda en subirse al carro de realizar sexo por una tarifa adecuada, viviendo en sí mismo en una profunda contradicción de valores, que un día conoce al heredero de un oligarca ruso (Mark Eydelshteyn) que la contrata durante una semana, al final de la cual se han «enamorado» y se han casado en Las Vegas. O suenan los parecido ¿verdad? Pero cuando la familia de él se entera y manda a dos individuos, un «solucionador» (Karren Karagulian) y un secuaz (Yura Borisov), para que resuelva la situación, anulando el matrimonio, el cuento de cenicienta que se había montado Anora, la protagonista, saltará por los aires.

La película está rodada en clave de comedia. Falsa comedia romántica, donde el happy end, si es que existe un happy end, aun lo estamos discutiendo, llegará por donde menos te lo esperas. Bueno. Sí que te lo esperas. Esa parte es relativamente previsible conforme va avanzando el metraje de la película. La cuestión es que la película funciona con ritmo, con un guion trazado con tiralíneas para que la trama avance continuamente, para superar con nota el hecho de que cuando apenas termina el primer acto, ya nos ha contado lo que se nos cuenta en otras comedias románticas, el chico conoce chica (o viceversa), atraviesan diversas peripecias y acaban juntos, para entrar en la realidad que no se cuenta en la comedias románticas. Lo que viene después, cuando se pasa la resaca de sexo, alcohol y drogas y llega la realidad. Y a pesar de ello, mantiene la condición de comedia.

Madison está estupenda, al igual que los dos sicarios, el «solucionado» y el secuaz. Entre los tres cargan con la mejor y más enjundiosa parte de la película. Excelente reparto, poco conocido, y que sin embargo deja en ridículo a los repartos de campanillas de otras películas que hemos podido ver últimamente, que basan su tirón en los nombres, pero olvidándose de contar (bien) una historia que interese. Un pecado que comenten fundamentalmente las plataformas de contenidos en línea. En fin. Una película muy recomendable. Y en un año donde cuesta encontrar películas que te emocionen de verdad, tengo una sensación de bajón cinematográfico tremendo, no me extraña que cuente en las quinielas para los premios de campanillas.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Wolfs (2024)

Cine

Wolfs (2024; 54/20241106)

En las dos últimas semanas, ni he tenido ocasión para ir al cine, ni la cartelera ha estado lo suficientemente estimulante como para esforzarme en buscar esa ocasión. Para colmo, la llamada «fiesta del cine», para la «promoción de la cultura» vuelve a hacer de las suyas. Parece que la «promoción de la cultura» pasa por suprimir prácticamente todas las sesiones de versiones originales, a las que acudimos fieles clientes de las salas de cine, para sustituirlas por versiones dobladas a las que irán aquellos clientes que sólo van en estas fechas y el resto del tiempo o ven sus películas en casa. O en las plataformas de contenidos o pirateándolas. Qué absurdamente lamentable es la actitud de desprecio de la cultura y el cine que tienen los distribuidores y los exhibidores de este país. O al menos, de esta ciudad, Zaragoza. Lamentable.

En fin. Que por decir «voy a ver algún estreno», he tirado de plataforma de contenidos en línea. Pero escamado con los bodrios y mediocridades de Netflix, me fijé en una película de Apple TV+ con un reparto (aparentemente) de campanillas. Dirigida por Jon Watts, que la verdad sea dicha no es una referencia entusiasmante, está protagonizada por George Clooney y Brad Pitt, con la presencia de la siempre interesante, aunque excesivamente breve en este caso, Amy Ryan. Esta última interpreta a la fiscal del distrito del lugar, que se va de picos pardos a un hotel con un jovencito, y allí, el muy destalentado sufre un accidente y queda inconsciente y ensangrentado en el suelo. Por lo que la fiscal, llama a un contacto para que le mande a un «solucionador» de «situaciones» (Clooney). Pero aparecen dos (Pitt), porque la dirección del hotel, que tiene cámaras en las habitaciones ¡¡¡??? ha querido «solucionar» también el problema. A partir de ahí, los «solucionadores» y el «cadáver» del jovencito (Austin Abrams) iniciarán una noche muy movida, cuando aparezca en la habitación del hotel un importante alijo de droga.

Sinceramente, no voy a perder mucho tiempo en el comentario. No es ningún bodrio. Pero no es nada de especial. Con un guion mínimamente decente y algo de imaginación, aprovechando el potencial del reparto, se podría haber hecho una comedia de acción bastante entretenida. Pero obviamente los actores se lo toman como un trabajo alimenticio, ponen de si lo justito, el guion es formulaico, de manual, sin imaginación, y la dirección pues… de un técnico, muy alejada de esa imagen que algunos tenemos del directo de cine como autor. Nada… un encargo para rellenar el catálogo de la plataforma de contenidos en línea. Inane. Entretiene un rato… lo justo. Mientras cenas y en la sobremesa, luego te vas a la cama, y ya te has olvidad. No hay más. Punto. Es lo que hay. O mejor dicho, es lo que NO hay. Aprueba… pero por los pelos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Hokkyoku Hyakkaten no Konsheruju-san [北極百貨店のコンシェルジュさん] (The Concierge) (2023)

Cine

Hokkyoku Hyakkaten no Konsheruju-san [北極百貨店のコンシェルジュさん] (2023; 49/20240928)

Antes de irme de viaje a Singapur dejé pendientes de comentario dos películas de estreno. Curiosamente, de ninguna de las dos teníamos expectativas altas, y curiosamente las dos nos aportaron cosas. Y en concreto, la película de animación japonesa que nos ocupa hoy nos gustó bastante más de lo que pensábamos, ha ido creciendo en la memoria, y en estos momentos mi opinión es que está francamente infravalorada.

Gifu - Japón

Dirigida por Yoshimi Itazu, está basada en el manga del mismo título. El título original en japonés se traduce como La conserje de los Grandes Almacenes del Polo Norte. Y nos habla de las peripecias de una nueva empleada de estos grandes almacenes, cuya inspiración clara son los primeros grandes almacenes parisinos del siglo XIX, de los que por ejemplo nos hablaba Zola en Au bonheur des dames, una novela que también trata de una joven que entra a trabajar en los grandes almacenes que dan nombre a la novela. Pero la historia de esta película se aparta pronto del naturalismo del escritor francés, y entra de lleno en el ámbito de la fantasía. Los clientes de estos grandes almacenes son animales… animales extinguidos principalmente. Muy torpe al principio, la bondad natural de Akino, la protagonista, la hará desvivirse por atender las necesidades de los clientes, y orientarlos hacia aquellas secciones del establecimiento que más les convienen

Película de muy buen rollo, en la que es muy fácil coger cariño a la protagonista, esa joven un tanto atolondrada de gran corazón, que acabará siendo querida por todos, compañeros y clientes. Pero las peripecias de la joven es un macguffin para trasladar los riesgos que la vida salvaje tiene ante la acción depredadora, invasiva y modificadora de los ecosistemas del ser humano. Durante buena parte de la historia de forma inconsciente, pero hoy en día de forma egoísta, codiciosa, y al mismo tiempo previsible. Con una animación totalmente basada en el manga de origen, de líneas claras, sencillas, pero muy expresivas, es una película que nos enganchó, y que como ya he dicho, en mi caso, ha ido creciendo en el recuerdo.

Gifu - Japón

Por todo lo anterior, la encuentro muy recomendable. No obstante, está pasando relativamente desapercibida. Y quizá por la ausencia de espectacularidad en su planteamiento o en sus aventuras, está injustamente infravalorada por el público. Aunque el material de origen, el manga, fue muy apreciado y premiado en su momento, lo que debió influir para proceder a la adaptación a largometraje de animación. Que también goza de cierto aprecio por la crítica y por los festivales dedicados al género.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ****

Gifu - Japón

[Cine] Beetlejuice Beetlejuice (2024)

Cine

Beetlejuice Beetlejuice (2024; 46/20240907)

Después del día de excursión a Sigüenza el viernes, el sábado me levanté al ralentí. Sin muchas ganas de apresurarme por nada. Sin tareas domésticas pendientes que requirieran necesariamente mi atención, simplemente a pasar un día relajado. Cuando sonó el aviso de llegada de un mensaje proponiendo una matinal cinematográfica. La segunda parte de una de las películas más divertidas que recuerdo. No un películón ni nada por el estilo, sino una comedia para pasarlo realmente bien, con personajes entrañables y buenas actuaciones. Un recuerdo agradable de las visitas a las salas de cine cuando éramos veinteañeros e íbamos en grupo de amigos. Antes de decir que sí a esta segunda parte, revisé lo que decían los comentarios y las críticas. Es que estaba realmente vago, y para motivarme necesitaba argumentos.

No tenía nada claro que fuese necesaria un secuela de aquella película 35 años más tardes, cuando fue una película que quedó redonda y cerrada. No me fío de la películas que tienen toda la pinta de ser un sacaperras basado en la nostalgia. Y, últimamente, no me fío de Tim Burton. Director que en los años 80 y 90 me parecía estupendo y necesario… pero que ya no tanto. El caso es que la mayor parte de los voceros habituales, críticos y comentaristas de la cosa cinematográfica alababan la película. Bien es verdad que mi lugar de referencia, el más fiable que tengo, aunque no sea perfecto, no se ha pronunciado al respecto. En fin. Que me apunté. Fui a ver la película. Versión original. 12:30 del mediodía. Poca gente en el cine. Pero era un sábado. Y versión original… en Zaragoza,… donde la gente suele tener alergia a los productos cinematográficos no adulterados.

Y la frialdad del ambiente en la sala se nos contagió enseguida. En ningún momento nos animamos. Algunos de los personajes significativos de la primera película, como la entonces adolescente (Winona Ryder) convertida en madre de otra adolescente (Jenna Ortega), con conflicto intergeneracional incluido. Y los escenarios y dinámicas que, supongo, se esperaban. Ciertamente, la historia que cuenta es lo de menos. La película es un vehículo para rescatar al entrañable diablillo Beetlejuice (Michael Keaton) y para repetir uno tras otros, vengan a cuento no, los mismos gags que hicieron célebre la película original. Un ejercicio de nostalgia vacío, porque sí, donde incluye una subtrama con un malvado que está mal encajada y que se resuelve sin especial emoción y sin que trascienda en lo más mínimo. Ni siquiera la referencia al Day-O de Harry Belafonte, una de las escenas que más me ha hecho reír en mi historia cinéfila, me animó lo más mínimo.

No entiendo que pintan nombres como Monica Bellucci o Willem Dafoe, qué necesidad tienen con su prestigio acumulado, para participar en esta película. Ni aportan, ni suponen diferencia. Cualquiera podría haber hecho lo que hacen. Así que… globalmente considerada, esta película me ha dejado frío, sus gags humorísticos no me generaron me parecieron repetidos, ya vistos, previsibles, y me parece una película absolutamente superflua, por mucho que esté correctamente realizada y poco más. Desconozco por qué ha generado la aprobación general de la crítica. Puedo entender mejor el éxito de público… porque quizá esperábamos repetir la experiencia de hace 35 años.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Wicked little letters (2023)

Cine

Wicked little letters (2023; 20/202400413)

Esto de no respetar las versiones en la lengua original de las películas, esto de no respetar los títulos, traducirlos para que queden bien en español… No. Las cartas de esta película no son indiscretas, como pregona el título en castellano. Son maliciosas. Incluso malvadas o perversas, como indica el título inglés. Película de época británica, lo cual es un buen antecedente, dirigida por Thea Sharrock, lo cual es un antecedente regular, por esto, e interpretada por dos estupendísimas actrices, inglesa la una, irlandesa la otra, lo cual es lo que nos llevó a la sala de cine.

En los años 20 del siglo XX, tras la Gran Guerra, en algún lugar de Inglaterra, una solterona que vive con sus padres (Olivia Colman) recibe cartas anónimas de carácter fuertemente ofensivo y con un lenguaje bastante salaz y desagradable. La principal sospechosa es su joven vecina (Jessie Buckley), madre de una niña, viuda, irlandesa inmigrada para pasar de la miseria a la simple pobreza. Una mujer que, a pesar de los reveses de la vida, intenta disfrutar de ella, aunque se gane la fama de casquivana y vulgar. Pero que es acusada, sin pruebas, de ser la autora de las cartas, encarcelada preventivamente, prácticamente condenada de antemano y sin juicio. Salvo que una joven agente de policía (Anjana Vasan), que pelea constantemente porque la tomen en serio en la patriarcal sociedad de la época, decide que algo no cuadra y, con la ayuda de un grupo de vecinas, decide encontrar la verdad.

A ver. De este tipo de películas se han visto unas cuantas. Especialmente británicas. Estupendas en general. Y esta, está bien hecha, en el sentido artesano de la palabra; bien filmada, bien fotografiada, con buen sonido… Está excelentemente interpretada, porque a este trío de actrices, incluso la menos conocida Vasan, les sobra oficio por todos los lados. Pero la ves, te entretienes un rato y poco a poco te vas olvidando. No te deja poso. Le falta algo. Le falta profundidad. Y es algo que le pasaba a la película anterior que vimos de Sharrock, una historieta de amor bienintencionada, pero con mucha menos enjundia de la que parecía. Y que conste que no sabíamos quién era la directora de la película cuando fuimos a la sala. No llevábamos ese prejuicio. Es algo que averiguamos después. Ni siquiera en los créditos asociamos a la directora con sus antecedentes.

Es una pena, porque la película tiene mimbres para haber sido algo más. Pero un guion convencional y una dirección funcional sin más le restan potencial y la dejan en un mero pasatiempo, del que nos olvidaremos en poco tiempo. Se deja ver. Entretiene. Y ya está. Te cabrea que desperdicie el enorme talento actoral que acumula.

Nota: Colman y Buckley coincidieron en una película con anterioridad, aunque nunca salieron juntas en pantalla. Porque hacían el mismo personaje, una de joven y la otra de mediana edad.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] American Fiction (2023)

Cine

American Fiction (2023; 14/20240306)

Esta película de Cord Jefferson, que acaba de ganar un Oscar al mejor guion adaptado, fue estrenada en España directamente en plataforma de contenidos, en Amazon Prime Video. Así que sólo era cuestión de encontrar un ratito para verla. Dos horas después de cenar era lo más adecuado, como así sucedió el miércoles pasado. La película está basada en una novela con cierto toque experimental de Percival Everett, que no he leído. Y después de ver la película,… sinceramente no me han quedado muchas ganas de hacerlo. Lo que me ha llamado la atención es que es una novela de hace más de 20 años, a pesar de que trata temas que parecen estar hoy en día mucho más en boga.

El protagonista Thelonious «Monk» Ellison (Jeffrey Wright) es un escritor y académico universitario, afroamericano, erudito, que cuida su nivel literario, y que ha conocido con sus novelas un moderado éxito. Pero que choca contra las generaciones más jóvenes y su sentido de lo políticamente correcto. Tiene algunos problemas familiares, con una madre que empieza con una demencia, un hermano que se divorcia al salir involuntariamente del armario y una hermana médica que está hasta las narices de ser la cuidadora de la familia por ser mujer y médica. Y de repente se encuentra con que quien tiene éxito literariamente en la literatura afroamericana es una escritora (Issa Rae), cuyo nivel literario es muy bajo, pero todos, crítica y público, alaban por ser muy representativo de lo que es la cultura negra. Así que decide escribir, bajo pseudónimo como broma, una novela en el mismo estilo, una novela que el mismo desprecia… y que se convierte en un inesperado éxito de público y crítica, ante su atónica mirada, mientras su vida familiar y de relación se complica.

La película pretende ser una sátira, una crítica más o menos ácida, a los convencionalismos que rodean la cultura de los políticamente correcto, por un lado, y de lo que es ser o no ser, una escritor «negro», o qué es la literatura «negra». Frente a la propuesta del escritor de ficción, y supongo que del escritor real y el director de la película, que se preocupan por el fondo, sin renunciar a mantener un buen nivel literario, la moda es admitir lo que en su forma parece «negro», por superficial que sea en su fondo, o por ínfima que sea su calidad literaria. La película, en mi opinión, lo consigue… a ratos. Es una película bien hecha en sus aspectos formales, bien interpretada, pero que no acaba de resonar en mí, probablemente por ser una realidad que no vivimos en España, aunque haya algunos otros fenómenos similares, aunque probablemente no tan acusados. Para colmo, en sus tramo final, más allá de la intertextualidad general del argumento, abraza también la metaficción, al convertirse en una obra autorreferente, ofreciéndonos un final indefinido mientras asistimos a cómo va a ser la adaptación de la novela de ficción al cine, en una vuelta de tuerca más de la sátira.

Si estás suscrito de una forma u otra a Prime Video, creo que puede ser una película recomendable. Si al final no os gusta… has perdido un rato, poco más. Seguro que todos hemos perdido el tiempo, o lo hemos gastado, en cosas mucho peores. Pero tiene sus valores. Me parece excesivo el número de candidaturas que tenía a los Oscar… pero bueno… los Oscar es algo muy americano… Y por otro lado, no dejaría de tener gracia que su inclusión en los premios estuviera debida a las mismas cuestiones que la película satiriza. En los Oscar ha tenido un moderado éxito con ese premio al guion adaptado. Pero en la temporada de premios ha conseguido algún que otro éxito en algunos festivales y algunos premios de la crítica en algunas de las grandes ciudades estadounidenses o canadienses.

Nota: Al protagonista le llaman familiarmente «Monk». Esto es un juego de palabras con su nombre de pila, Thelonious, ya que Thelonious Monk es un célebre pianista de jazz, muy asociado al bebop, aunque su carrera abarca un lapso de tiempo suficientemente amplio como para abarcar una diversidad de estilos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Poor things (2023)

Cine

Poor things (2023; 07/20240127)

Esperábamos con expectación y muchas ganas la última película de Yorgos Lanthimos, un director excéntrico y con una forma muy personal de crear y rodar sus proyectos, que a mí siempre me ha atraído, aunque no siempre es de fácil digestión. Que además venga protagonizada por Emma Stone una de las mejores actrices de su generación, de las más auténticas y fieles a sí mismas, es un aliciente añadido muy importante. Con una carrera muy diversa en títulos y temas, siempre ha realizado una buena selección de trabajo, optando por la calidad sin despreciar el riesgo. Y con el tiempo que lleva dando guerra, y lo prolífica en sus trabajos, parece mentira que todavía tenga 36 años. Y además, se nos venía diciendo que la película venía a revisitar uno de los mitos literarios más queridos del cine, el del doctor Frankenstein y su criatura.

Lisboa es una de las localizaciones más interesantes de la película… en teoría. Porque la película se ha rodado en Hungría.

Sin embargo, aunque muy evidentemente influida por la obra de Mary Shelley y por su famoso doctor, la película adapta o se basa en la novela de Alasdair Grey de su mismo título,… más o menos… por que el del libro sería Poor Things: Episodes from the Early Life of Archibald McCandless M.D., Scottish Public Health Officer. Archibald McCandless se convierte en la película en Max McCandle (Ramy Youssef) un estudiante de medicina que entra a trabajar para el doctor Baxter (Willem Dafoe), con el fin de observar el desarrollo de su «hija adoptiva», Bella Baxter (Emma Stone). Esta es el resultado de resucitar el cadáver de una suicida, trasplantándole el cerebro de su hija nonata, por lo que al principio del filme tiene el aspecto de una bella mujer en la treintena, con el desarrollo mental de una niña. A lo largo de la película asistiremos al desarrolla de la personalidad de Bella, pasando por su etapa de adolescente que se fuga con el abogado sin escrúpulos Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), lo que le permitir viajar por el mundo y aprender cómo funciona, lo que le gusta y no le gusta, antes de volver a Londres con una personalidad ya desarrollada.

Fiel hasta cierto punto al original, que no he leído, Lanthimos sitúa la acción en una época victoriana alternativa, finales de la misma, con un importante toque de steam-punk, pero sin atiborrarnos de los elementos de esta estética, con una diversidad de escenarios de gran brillantez visual e imaginativa. Nuevas versiones de Lisboa, Alejandría o París se añaden a la Londres victoriana. Destacable además que tan atractivo espectáculo visual se haya rodado con película cinematográfica tradicional, en blanco y negro (Kodak Double-X) como en color (negativos, Kodak Vision3, o positivos directos, Kodak Ektachrome, para mayor brillantez visual) con Robbie Ryan en la dirección de fotografía. Un mundo imaginado que enmarca perfectamente una historia que trata de… vamos a ello porque aquí viene lo más interesante.

Me hace gracia que se haya hablado tanto del feminismo de Barbie, cuando en realidad es una película tan pegada a las conveniencias comerciales, y con un feminismo de recetario, de lo establecido como políticamente correcto, mucho menos rompedor de lo que nos hacen creer y nada transgresor. Lanthimos se mete de lleno en el barro de lo que es la emancipación de una mujer. Una mujer, sea Bella Baxter o quien fuera antes de suicidarse, que quiere ser dominada por los hombres que la rodean. Por su «padre adoptivo», a quien le cuesta darle la libertad que anhela, por su amante, Wedderburn, mujeriego posesivo, o por su antiguo marido, un militar inflado de la hipocresía victoriana. Pero Bella se rebela. Se hace dueña de su propio cuerpo, mientras va desarrollando su mente y su ingenio, y va superando los obstáculos para su propio desarrollo en sus papeles como «hija», amante, esposa, prostituta, llegado el caso, los reduccionismos a los que los hombres que la rodea la quieren someter. Sin renunciar a su sensualidad y sexualidad, al disfrute simultáneo de su cuerpo y de su mente. Al final alcanzará un estado de autosuficiencia, en la que todos estos hombres, si quieren acompañarla en su vida, será bajo sus propias premisas y condiciones. Mucho más intensa, transgresora y directa en su mensaje.

En lado positivo, aparte de los aspectos visuales, también sonoros, están las interpretaciones del conjunto del elenco con Stone y Ruffalo como más destacados. En lo negativo, que algo hay, es la excesiva duración del segundo de los cuatro actos en los que se divide la película, hay un momento, en el periplo que hace Bella con Wedderburn en la que la película parece no avanzar, tras un excelente principio antes de un inspirado final. Pero en su conjunto es realmente una película muy notable, que merece la pena la atención de los espectadores. Mucho más profunda que otros títulos más mediáticos, sin renunciar al espectáculo cinematográfico. No os la perdáis.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; animación de la buena… y de la realmente buena, buena buena

Televisión

Dos series de animación que no proceden del País del Sol Naciente cayeron durante el mes de diciembre. Y he de decir que me lo pase muy bien con ellas. Con la primera… muy divertida, muy bien. Pero es que la segunda roza el concepto de obra maestra. De verdad. Y al parecer no soy el único que opina lo mismo. En fin, vamos con ellas.

El principio de la serie de ambiente japonés que comento hoy transcurre en Kioto… y allí es donde nos iremos para ilustrar fotográficamente la entrada de hoy.

Scott Pilgrim takes off es una nueva versión de la historieta de éxito Scott Pilgrim en forma de animación. En primer lugar, una serie de aclaraciones. La historia original ya se adaptó al cine trece años antes en acción real, una película que yo no he visto, y que fue razonablemente bien recibida. Muchos de los intérpretes de aquella ponen la voz a los mismos personajes en esta versión animada. He dicho que no procedía de Japón, que no era un anime, pero eso es parcialmente cierto. Es una coproducción en la que hay una importante participación de animadores nipones. Pero directores, guionistas y puestos importantes son norteamericanos, incluyendo Canadá. Y la animación del movimiento de la boca está pensada para que coincida con el guion en inglés. También he dicho que es una «nueva versión» de la historieta, pero parece que en realidad cogen la premisa de partida y los personajes de aquella, y narra una historia nueva, diferente en alguna medida. Como no conozco el material original, no puedo juzgar las diferencias. Así que aclarados los puntos esenciales.

En esta versión de la historia, nuevamente, Scott Pilgrim (Michael Cera, voz) el bajista de los Sex Bob-omb, grupo canadiense de rock, de Toronto, a un nivel más bien aficionado, se encuentra sin oficio y beneficio, cuando queda prendado de una repartidora sobre patines en línea, Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead, voz). Pero cuando empiece a ser correspondido, se las tendrá que ver contra la coalición maligna de los exnovios de Ramona, resultando en que desaparece, presuntamente muerto, en una pelea con uno de ellos en un concierto. Y Ramona iniciará la búsqueda, reencontrándose con los presuntos culpables. Y en general, esto es muy divertido. Siendo la premisa inicial una comedia romántica entre veinteañeros de edad universitaria, acaba siendo una aventura de ciencia ficción, con viajes en el tiempo, paradojas temporales, llena de personajes muy divertidos, muchos de ellos merecedores de su propia serie. Ciertamente una serie generacional, apropiada para gente mucho más joven que yo, pero que por sus buena factura, su guion, su buen diseño de caracteres, Ramona es un personaje absolutamente fenomenal y auténtica protagonista de la fiesta, y por su ritmo general, aunque tenga algún pequeño bajón, es recomendable para todos los amantes a la animación/comedia romántica/ciencia ficción/viajes en el tiempo (táchese lo que no proceda y quédese con lo que le valga). Los ocho episodios de apenas media hora de duración saben a poco. Pero no parece que esté prevista una segunda temporada. En Netflix.

Y luega esta Blue eye samurai. Tampoco es japonesa, aunque su historia transcurre, al menos en esta primera temporada, en una versión ficticia de lo que serían las primeras décadas del shogunato Tokugawa en el denominado periodo Edo de la historia de Japón. Ficticia… porque el shogun no es un Tokugawa y otras cosas. Es una coproducción francoamericana. La concepción y los principales productores proceden de Estados Unidos, pero la animación sea realizado en Francia. La acción transcurre en una Japón que ha cerrado las fronteras a los extranjeros, algo que sucedió en realidad, al mismo tiempo que se prohibió el cristianismo en general, el catolicismo en particular, tras conocer la colonización de las Filipinas por los españoles a través de la introducción de misioneros portugueses y españoles (no olvidemos que en aquellos tiempos los reinos hispánicos, incluido Portugal, tenían el mismo rey de la rama española de los Habsburgo, o Austrias). En este ambiente, un extraño samurái al servicio de ningún señor y que oculta sus ojos tras unas gafas de cristales ambarinos, va buscando a los cuatro europeos que supone siguen en el país. Sus ojos están ocultos por ser de color azul. Por ser mestizo. Por lo que es considerado un demonio y una aberración. Y va buscando a estos europeos para matarlos. Uno de ellos es su padre. Y ha ocasionado la ruina y la muerte de su madre. Y aun esconde algún que otro secreto más, que no voy a desvelar. Es duro. En ocasiones, despiadado. Y temerario.

Esta producción de Netflix ha recibido una unánime consideración por crítica y público como una serie excelente, con valoraciones altísimas por unos y por otros. Con unos dibujos y una animación muy expresivos, muy cuidados, con momentos que parecen verdaderas obras de arte, se acompaña de un diseño de caracteres absolutamente impecable, y de unos guiones de altísima calidad. La historia y las aventuras de Mizu(*), que así se llama el personaje principal, enganchan muchísimo y son de las que no puedes dejar. Son duras. Es animación para adultos y bien adultos. Hay mucha violencia. Hay prostitución. Hay abusos sexuales. Hay manifestaciones de odio racial. Y Mizu (Maya Erskine, voz) no es el único personaje interesante. Además del malo de la serie, el irlandés Abijah Fowler (Kenneth Branagh, voz), uno de los caracteres más interesantes es el de la princesa Akemi (Brenda Song, voz), una consentida hija de un noble que ha sido prometida al hijo menos del shogun, y que está enamorada de un samurái bravucón, inicialmente un antagonista del personaje protagonista, aunque eso evolucionará. Esperemos saber más de ella en futuras temporadas. Hay algunos de los ocho episodios que son absolutamente antológicos. Muy muy buenos. El sexto tiene una doble versión. En Netflix, bajo suscripción, en color pleno. Pero en Youtube, en abierto, en el canal oficial de Netflix, está el mismo episodio pero en blanco y negro, con acentos aquí y allí de color. Y con la banda sonora diferente. Por si queréis probar antes de consumir. Os lo dejo aquí incrustado.

(*) En la versión japonesa escriben el nombre en katakana, ミズ, como si fuese una palabra extranjera. Pero mizu 水, escrito con kanji, significa agua.

Realmente, estamos ante la mejor serie de animación que he visto en el 2023, y probablemente una de las mejores series de animación que se puedan ver en general. La primera temporada ha dejado cerrado un arco argumental, pero ha abierto la serie a un nuevo arco argumental y a nuevos escenarios por el mundo. Los ocho episodios de entre 35 y 62 minutos de duración saben a poco. Pero esta serie no será sencilla de hacer y supongo que habrá que tener paciencia para la segunda temporada. Y es material original, no se basa en manga, novela o historia previa alguna. Como curiosidad, dentro de las tendencias en integración de la industria del cine y la televisión, todos los personajes japoneses tiene actores/actrices de voz norteamericanos pero de origen asiático. Aunque hablan un ingles americano típico y tópico como lo podría hablar cualquier otro actor o actriz de la misma nacionalidad. El personaje europeo ya he mencionado que es Kenneth Branagh.

[Cine] Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (Amor en aguas turbulentas) (2023)

Cine

Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (2023; 65/20231123)

Hace unos días me puse a ver este estreno japonés en modo «reconvertido en serie». Es decir, cuando me voy a acostar, mientras cojo el sueño, veo un ratito de película. Y en cuatro o cinco días la he visto entera. Es un producto intrascendente, pero pensé que podría ser divertido. Obviamente, una comedia romántica. Pero con misterio. Sorprendentemente, en IMDb aparece como dirigida por DOS directores, no sé para qué tantos, Yūsuke Taki y alguien más. Luego deduces que el segundo, de nombre inglés, es simplemente el director del doblaje en inglés. Olvidémonos. Por otro lado, el lío de los títulos. En castellano ya sabemos que ponen el que les da la gana tenga o no tenga que ver… pues eso de Amor en aguas turbulentas. Eso que llaman el título internacional, es decir, el título en inglés, es In love and deep water. Pero lo curioso es que el título original en japonés también está en inglés o algo parecido, porque eso de Kuraiji Kuruzu [クレイジークルーズ], no deja de ser la transcripción fonética al idioma nipón de Crazy Cruise, es decir, Un loco crucero. Cosas del márquetin.

Un barco de cruceros vacacionales enorme sale de Japón con destino al mar Egeo… ahí es nada, para un viaje de 45 días. Toma crucero. Y en el encontramos a un empleado, el empleado ideal (Ryō Yoshizawa), que en el momento en el que el barco zarpa se topa con una pasajera no incluida en las listas (Aoi Miyazaki), que viene a advertirle de que sus respectivas parejas están liadas y les van a engañar, y hay que evitarlo… pero el crucero ha partido. Durante 45 días. Para colmo… se produce la muerte de un prestigioso y acaudalado médico en la piscina del barco. Y ellos sospechan que se trata de un asesinato. Mientras la familia del médico tiene intereses en evitar que se conozca la muerte para evitar que se haga público el testamento que los deshereda.

En fin… como veis, un enredo que mezcla el enredo romántico y el misterio detectivesco, en el que nada es lo que parece, aunque es fácil sospechar por donde van los tiros. Lo cierto es que estuve a punto de abandonarla tras los primeros quince o veinte minutos de visualización. Pero no lo hice… y resultó que hubo momentos en los que me divirtió. Los intérpretes no lo hacen mal, sin ser nada del otro mundo, y sacan adelante, hasta cierto punto, una película cuyo guion y realización hacen aguas, nunca mejor dicho ya que transcurre en alta mar, por todos lados. Es difícil decir si la película suspende o aprueba. Creo que es un aprobado más asociado a su condición de guilty pleasure que otra cosa. Así que avisados quedáis. Difícil de recomendar. Pero entre los que se arriesguen, igual a un cierto porcentaje se le queda una sonrisa tranquila en la cara después de ver la película. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine] Fingernails (2023)

Cine

Fingernails (2023; 63/20231108)

Cuando me enteré que en Apple TV se estrenaba una película con aire de cine independiente y que la protagonizaba Jessie Buckley, decidí que tenía que verla. Además, supe que aparecía también Jeremy Allen White, uno de los más apreciables hermanos de la disfuncional familia de Shameless. Rodada en Canadá y dirigida por el ateniense Christos Nikou, su premisa de mostrarnos una sociedad distópica, más sutil que las que suelen aparecer en las pantallas de cine y televisión habitualmente, aumentaba su interés. En español la han titulado Esto va a doler. Supongo que titularla Uñas les parecía poco comercial.

La película está rodada en Canadá. En Toronto, entre otras localizaciones. Así que es la segunda vez esta semana que la capital de Ontario se asoma a estas páginas.

En una ciudad indefinida, Anna (Jessie Buckley) y Ryan (Jeremy Allen White) son oficialmente felices. El descubrimiento que el amor se puede apreciar científicamente por un cambio de color en las uñas ha permitido comprobar a las parejas si están enamoradas o no. Se arrancan una uña de la mano de cada uno de los miembros de la pareja, esto va a doler, por algún motivo hay que hacerlo a lo bruto y sin anestesia, se analizan en un aparato que parece sacado de las películas de ciencia ficción de los 50 y 60 del siglo XX y… si la puntuación es 100 %, pareja perfecta, si es 50 %, hay uno que finge estar enamorado, pero no sabemos quien, y si es 0 %,… ¿por qué narices están juntos? Y esta pareja puntuó en su momento un 100 %. Anna, una profesora de instituto que está buscando trabajo, opta por entrar a trabajar en la empresa que hace los análisis, en la formación y asesoría de parejas previa al análisis. Hay que garantizar el amor perfecto. Y hace pareja con Amir (Riz Ahmed), un veterano de la empresa con excelentes resultados, con quien empieza a trabajar a gusto. Pero claro… como los epidemiólogos sabemos, los tests diagnósticos pueden dar falsos positivos y falsos negativos… Y ¿qué pasa entonces?

Como sospechaba, el principal activo de la película está en las interpretaciones. Buckley es una actriz sumamente competente, con mucho oficio, que consigue que empaticemos con los caracteres que interpreta con sorprendente facilidad. Tiene una considerable naturalidad. Y el resto del reparto está muy bien también. Es a White al que le toca lidiar con el personaje menos agradecido, un tipo muy sieso, y hace que se diluya frente al resto del reparto. Pero bien. Y todo bien contado por un director con poco bagaje todavía como tal, ha sido segundo directo o ayudante de dirección con frecuencia, pero muy solvente, en una película muy bien ambientada en un tiempo indeterminado del pasado, ¿años 70, 80, 90? La banda sonora da una pista de que estamos en un pasado indefinido, al igual que los modelos de los coches, o los chismes electrónicos, de aspecto viejuno.

Ya digo que es una distopía. Nada de dictaduras, represiones policiales o cosas similares. Simplemente, un invento que se supone va a garantizar la felicidad en las relaciones de pareja. Y aquí es donde brilla el tono agridulce, de tragicomedia, de la propuesta de Nikou, más interesante como guionista junto a dos escritores más que como director, aunque no lo haga nada nada mal. Y es que no hay soluciones, ni mágicas ni científicas para las cosas del querer. La narración y los diálogos están llenos de sutiles ironías, que tanto podemos interpretar como historias con final triste como feliz, con ganadores y perdedores. Una película que crece en el recuerdo, y que igual habría merecido un estreno en la gran pantalla para permitir al espectador sumergirse con más intensidad en lo que sucede ante sus ojos. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****