[Libro] La guerra no tiene rostro de mujer

Literatura

Cuando el año pasado se anunció la ganadora del Premio Nobel de Literatura, la bielorrusa Svetlana Alexiévich, hubo determinados aspectos de su biografía que me atrajeron y me asomé a los comentarios que había sobre su obra. En los últimos tiempos, el comité encargado de conceder los premios se preocupa de premiar de vez en cuando a escritores de lenguas o países poco corrientes. Bueno… Alexiévich escribe en ruso, así que poco corriente su idioma no es. Pero lo de que sea bielorrusa es más raro. Aunque nació soviética. Y las consecuencias de haber nacido y vivido en el gigante caído han marcado su escritura. De entre todo los títulos de su bibliografía me llamó la atención el que hoy os traigo aquí. A ver que tal.

La guerra no tiene rostro de mujer
Svetlana Alexiévich; traducción de Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González
Debate, noviembre de 2015
Edición electrónica

En julio de 2014, durante unas cortas, y acortadas a la fuerza, vacaciones visité el Moderna Museet en Malmo.

En julio de 2014, durante unas cortas, y acortadas a la fuerza, vacaciones visité el Moderna Museet en Malmo.

En primer lugar, por si no ha quedado claro, probablemente no porque no lo he mencionado, Alexiévich es periodista y buena parte de su obra es ensayo, no ficción. Y este libro de hoy sigue esa tónica. Pero como se ha dicho muchas veces, la historia y la realidad superan a la ficción. En esta ocasión se acerca a la historia de su país, a uno de los episodios más terribles. Lo que nosotros conocemos como el frente oriental de la Segunda Guerra Mundial, y que los soviéticos llamaron la Gran Guerra Patria. Si no recuerdo mal el dato, Alexiévich nos advierte que alrededor de un millón de mujeres participaron en el esfuerzo bélico contra la invasión alemana integradas en el ejército regular, en diversas milicias y organizaciones partisanas o guerrilleras y en organizaciones clandestinas. Muchas de ellas eran muy jóvenes en el momento de alistarse, entre los diecisiete y los veinte años de edad, no faltando las que se incorporaron incluso con menor edad.

Aunque muchas pertenecían a cuerpos auxiliares, especialmente sanitarios, no faltaron zapadoras, francotiradoras, artilleras antiaéreas e incluso aviadoras. Y las bajas y las secuelas fueron tremendas. Hay que tener en cuenta que las bajas soviéticas en la guerra se calculan entre veinte millones y veintisiete millones de personas, muchos de ellos civiles. Hay que contar también el sufrimiento de las mujeres como consecuencia misma de la invasión y las penurias de la guerra, o el esfuerzo en las fábricas de armamento y otros equipamientos para la guerra.

Este es una sucursal del Moderna Museet de Estocolmo, un excelente museo de arte moderno y contemporáneo.

Este es una sucursal del Moderna Museet de Estocolmo, un excelente museo de arte moderno y contemporáneo.

Sin embargo, y a pesar de las numerosas condecoraciones que se otorgaron a estas mujeres, siempre inferiores en proporción a las concedidas a los hombres, su esfuerzo no fue reconocido públicamente tras el final de la guerra. Incluso sus vecinos despreciaron a estas mujeres a las que, al haber convivido con hombres en el frente, suponían poco menos que prostitutas. Alexiévich busca rehabilitar la memoria de estas mujeres. Darles voz. Contar la historia de la guerra vista por las mujeres, que tiene un aspecto muy distinto de la que cuentan los hombres. Después de lo leído, humanamente mil veces más interesante.

Alexiévich nos ofrece fragmentos de conversaciones, de testimonios de mujeres, en su mayoría identificadas con nombre y condición durante la guerra, que sobrevivieron a la misma, y que ordena de forma más o menos temática. Qué les impulsó a alistarse. Cómo fue la vida en el frente. Cuál era su relación con la muerte o con las terribles heridas de la guerra. Hubo lugar para el amor. Cómo se relacionaron con sus compañeros varones. Qué visión tenían del enemigo. Cómo vieron las violaciones de mujeres alemanas en la fase final de la guerra. Qué papel tenía la política en todo este tinglado. No hay que olvidar que la Unión Soviética estaba gobernada por uno de los más terribles tiranos que ha visto la historia de la humanidad, Iósif Stalin. Cómo fue el regreso a casa.

El caso es que allí me encontré con la proyección de una película de Lene Berg sobre "Stalin by Picasso (or Portrait of Woman with Moustache)", una rocambolesca historia sobre la salida del pintor del Partido Comunista Francés por el cabreo de estos ante el dibujo que mandó por la muerte del tirano al periódico de este partido. Surrealismo en estado puro.

El caso es que allí me encontré con la proyección de una película de Lene Berg sobre «Stalin by Picasso (or Portrait of Woman with Moustache)», una rocambolesca historia sobre la salida del pintor del Partido Comunista Francés por el cabreo de estos ante el dibujo que mandó por la muerte del tirano al periódico de este partido. Surrealismo en estado puro.

Encontramos miedo. Encontramos dolor. Encontramos orgullo. Encontramos quienes fueron jóvenes del Komsomol, comunistas convencidas. Encontramos quienes fueron para reahabilitarse a sí mismas y a sus familias por haber caído en desgracia en las purgas stalinistas. Encontramos a quienes contrarias al régimen, se unieron para expulsar al invasor. Encontramos a quienes no tenían opinión política pero creyeron que su deber era luchar contra los alemanes.

Me gustan los libros de testimonios, cuando están bien recopilados y tratados por los autores. Ya hubo uno sobre la Primera Guerra Mundial que disfruté más que muchas obras de ficción. Este también me ha gustado mucho. A ratos he vivido la intensidad de la acción y la aventura de estas mujeres. Otras me he conmovido. Muchas me he horrorizado. Porque estos testimonios son prueba de que no hay guerras nobles; nadie es grande como guerrero. Se puede ser grande como persona, pero no es la guerra nunca la que hace a nadie grande. Las guerras son miserables. Y tradicionalmente las han hecho los hombres. Y las han sufrido muy especialmente las mujeres.

Me gustaría pensar que si las mujeres tuvieran más capacidad de decisión no habría guerras. Que es cierto que las mujeres valoran más la vida, porque la llevan en su seno. Puede que sea así. Aunque ya hemos visto líderes políticas con capacidad de gobierno y decisión que se han imbuido del «ardor guerrero» de sus antecesores varones. Lo que parece que algo anda mal es con la especie humana. Y quizá más libros como este puedan ayudar a arreglarlo. Es por no perder la esperanza. Yo lo recomiendo.

En cualquier caso, no olvidemos que aunque el pueblo soviético sufrió mucho con la guerra, Stalin empezó en la misma como agresor al invadir Finlandia en la Guerra de Invierno, tras el reparto que hizo con Hitler del este de Europa en el Pacto Ribbentrop-Mólotov... no era un angelito precisamente el tío José... ni amaba especialmente a las mujeres de su país.

En cualquier caso, no olvidemos que aunque el pueblo soviético sufrió mucho con la guerra, Stalin empezó en la misma como agresor al invadir Finlandia en la Guerra de Invierno, tras el reparto que hizo con Hitler del este de Europa en el Pacto Ribbentrop-Mólotov… no era un angelito precisamente el tío José… ni amaba especialmente a las mujeres de su país. Fortaleza de Hämeenlinna.

[Libro] Mágico, sombrío, impenetrable

Literatura

Hace poco más de un año que leí mi primer libro de Joyce Carol Oates, un libro que me dejó lo suficientemente intrigado sobre la forma de escribir de esta autora norteamericana como para que pocos meses después repitiese, y afrontase su obra más conocida. Ya en ese momento había decidido que iba a estar al tanto de las novedades sobre Oates y, eventualmente, recuperar alguna de sus obras anteriores. La cuestión es que es una escritora bastante prolífica, por lo que era difícil saber por donde tirar. Como aparte de sus novelas, también tiene afición a escribir relatos cortos, decidí seguir con una de sus recopilaciones de estos, la más reciente, publicada en castellano este otoño pasado. Y ya adelanto que no me arrepiento nada en absoluto…

Mágico, sombrío, impenetrable
Joyce Carol Oates; traducción de José Luis López Muñoz
Alfaguara, 2015
Edición electrónica

Muchos de los relatos de Oates suceden en la costa este de los EE.UU. y en ambientes cultos, universitarios.

Muchos de los relatos de Oates suceden en la costa este de los EE.UU. y en ambientes cultos, universitarios.

Como decía, se trata una recopilación de 13 relatos cortos, que tienen un nexo en común. Sus protagonistas, o al menos un personaje fundamental en el relato es una mujer que de una forma u otra vive con un mayor o menor grado de dependencia de un varón. Esposas, hijas, amantes, colegas,… cualquiera que sea la relación, soportan de forma más o menos abnegada el egoísmo de esos hombres para quienes las mujeres son un accesorio. Incluso si son mujeres inteligentes, profesionales, con capacidad de autonomía personal, pero que no ejercen o no completamente. Y por ello, este conjunto de extrañas relaciones, pero llenas de veracidad, están llenas de magia, de esas sombras y de esa profundidad impenetrable que dan título al volumen, así como uno de los relatos, uno que tiene como protagonista masculino un poeta norteamericano histórico, aunque el relato sea ficticio. Lo que es evidente es que Oates no siente especial simpatía por el poeta…

El único sitio con estas condiciones al que me puedo trasladar es a Nueva York, donde transcurre alguna de las historias de esta colección.

El único sitio con estas condiciones al que me puedo trasladar es a Nueva York, donde transcurre alguna de las historias de esta colección.

El caso es que aunque el título de la colección induzca a pensar que los relatos son de naturaleza fantástica o gótica… sin embargo, no son así… o no de la forma que acostumbramos. Salvo uno, «Los payasos», que según he visto algunos consideran una historia de fantasmas. Yo no lo interpreté así… pero es quizá efecto, o defecto, de mi formación profesional y académica. Pero es cierto que dan miedo… miedo por cómo es la naturaleza humana, fundamentalmente. Bueno… hay otro… protagonizado por un joven de 27 años de origen filipinoamericano e hija adoptiva de un ricachón, que da miedo por sí mismo.

Los relatos se leen sin sentir. Te atrapan… algunos te desasosiegan. Pero entiendo que ese es justamente el efecto que te quiere producir la escritora. Y van «in crescendo»… Los más cautivadores están al final del libro. O a lo mejor es que en ese momento te has dejado llevar perfectamente por el espíritu del mismo y lo disfrutas más. El caso es que te quedas con las ganas de que hubiese más… más relatos, infinitos relatos, más mujeres y hombres, y Oates explorando sus relaciones. Unos terminan «bien», otros no también. En ocasiones, no arrancan sonrisas; francas, a veces, tristes, otras. En cualquier caso, yo os digo una cosa… Qué hacéis que no vais a leerlo todos ahora mismo.

Y concretamente nos acercaremos a Washington Square y alrededores, próxima a la New York University.

Y concretamente nos acercaremos a Washington Square y alrededores, próxima a la New York University.

[Cine] Nadie quiere la noche (2015)

Cine

Nadie quiere la noche (2015); vista el 30 de noviembre de 2015.

Supongo que hay que dejar el título en castellano, porque parece que ese es el título oficial. Aunque la película está rodada en inglés. Y en inuit. Y porque desgraciadamente a Zaragoza no ha llegado más que la versión doblada (¡horror!). Aunque yo tenía mis dudas porque había leído algo de las peripecias de esta película en su presentación en Berlín, la presencia de Juliette Binoche y algún otro nombre conocido, añadido a que todavía hay quien espera cosas interesantes de la directora Isabel Coixet, nos hizo optar por esta película, a pesar de que había otras igualmente interesantes o más.

La protagonista de la película es Josephine Peary (Juliette Binoche), la esposa del autoproclamado primer hombre en pisar el Polo Norte. En una realidad alternativa a la realidad histórica, Josephine habría ido a esperar a su marido a su regreso de la expedición polar. Primero a la isla de Ellesmere, la más al norte de los territorios árticos canadienses, y desde aquí, atravesando el estrecho de Nares, al norte de Groenlandia, cuando el invierno se está acercando. Allí se encontrará con Allaka (Rinko Kikuchi), la amante inuit de Peary, y juntas decidirán esperar el regreso de este, afrontando la noche del invierno ártico.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Como digo, esta es una historia alternativa. Aunque Josephine Peary acompañó en su juventud a su marido en alguna expedición ártica, hasta el punto de dar a luz a su hija mayor en una de ellas, lo cierto es que esperó confortablemente el regreso del explorador en Estados Unidos en 1909. Por lo tanto, si tal cosa es sabida, la pregunta es ¿cuál es la tesis de Coixet al hacer esta película? ¿este ejercicio de ucronía? El personaje de Josephine Peary es mostrado como una mujer irracional, soberbia, racista, vana y con tendencias dictatoriales. Tal es así… que en un momento dado te da igual lo que le pase. El personaje de Allaka, por el contrario, es una variante del «buen salvaje». El ser humano en estado natural en contacto con la naturaleza, generoso, sencillo, solidario,… pero la estereotipada definición del personaje la hace igualmente impersonal. Poco interesante. A partir de aquí… una descripción de 18 o 20 semanas en la frío noche ártica, tan inverosímiles como faltas de interés… Ni aun con el tercero en discordia. Un enorme esfuerzo de rodaje, tanto en el plano técnico como en la contratación de un equipo artístico notable para ¿qué, exactamente?

Ni siquiera las esforzadas interpretaciones de las dos protagonistas consigue salvar esta historia. No entiendo tampoco, si quiere reivindicar a los pueblos aborígenes frente a la soberbia occidental, por qué no ha buscado para el papel de Allaka a una actriz inuit en lugar de buscarse a una pijita nipona. Ni entendemos para qué es necesario contratar a Gabriel Byrne para el papel que hace.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado... nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado… nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Me entero después de ver la película que después de la gélida acogida en la Berlinale, más que gélida habría que hablar de rechazo al filme, se volvió a montar el metraje, se recortó y se intentó hacer más digerible. No me puedo ni imaginar el pestiño insufrible que debió ser aquella presentación. No la puedo recomendar. Y difícilmente creo que le llegue a perdonar a Coixet que haya conseguido que Juliette Binoche, una de mis actrices preferidas, me caiga durante dos horas profundamente antipática.

Valoración

  • Dirección: *
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé... Pirineos aragoneses.

En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé… Pirineos aragoneses.

[Libro] La chica del tren

Literatura

Libro prestado. No sé si esta práctica de prestarse los libros entre amigos está en vigor legalmente hoy en día. Antaño se hacía mucho. Pero hoy quizá lo consideren piratería. No sé. La industria editorial tiene esas cosas. Bien. En cualquier caso, no entraba en mis cálculos comprar este título. Por mucho que se haya considerado como el superventas del verano o del año. O precisamente por eso. Porque no me fío de los superventas. Ya he salido escamado de algunos de ellos. En cualquier caso, me lo prestaron, y tengo por costumbre leer hasta el final los libros que me presta. Veamos lo que ha dado de sí este éxito comercial de la hasta hace poco desconocida Paula Hawkins.

La chica del tren
Paula Hawkins; traducido por Aleix Montoto
Editorial Planeta; colección Planeta Internacional, 2015
Edición en tapa dura de árboles muertos

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

La chica del tren es Rachel. Una treintañera cuya vida está hecha trizas por una maternidad frustrada, que derivó en un problema de alcoholismo, y en un matrimonio desecho por estos motivos sumados a la infidelidad del exmarido. Todos los días, desde la ventanilla del tren que la lleva a Londres, durante una parada en un semáforo, observa la vida que imagina idílica de una pareja, en una casa muy próxima a la que fue suya. Hasta que un día, tras una noche de sábado de la que no se acuerda nada por culpa del alcohol, y de la que salió con un herida en la cabeza, se entera de que la mujer de la «idílica» pareja ha desaparecido y podría estar muerta.

Ya lo adelanto. No. No entiendo cómo pasa para que libros tan mediocres desde distintos puntos de vista se conviertan en éxitos de ventas, y adquieran en poco tiempo una legión de admiradores, más admiradoras me parece en esta ocasión, que se vuelve incondicionales del libro. Ya anuncian la versión cinematográfica. Con Emily Blunt de protagonista. Lo cual me sorprende porque no se me parece en nada al personaje de Rachel, así, a priori. Pero son cosas que pasan.

1994, Londres, Inglaterra. Cuaderno de ruta: carloscarreter.com Paisajes sin figura: paisajessinfigura.wordpress.com Seguir en Twitter Los comentarios son bienvenidos. Los iconos llamativos, las animaciones chillonas y otras cosas de este tipo, no. Molestan y distraen la atención de lo importante; las fotos.

El sistema ferroviario en Londres y área metropolitana es muy complejo; aquí una unidad del Docklands Light Railway, creo que entrando en la estación de Limehouse.

Los personajes son estereotipados. Sus motivaciones tópicas. Sus acción, en ocasiones, absolutamente incomprensibles. Incluso considerando el universo que nos plantea la autora. El comienzo de la novela no es malo. Pero en un momento dado, entra en una fase en la que las idas y venidas de la protagonista no aportan absolutamente a la historia. Quizá, el intento de despistar y de no hacer excesivamente predecible el desenlace, con un desfile de hombres sospechosos de la desaparición de la mujer.

Como ya he dicho, cuando me prestan un libro, y especialmente cuando tal cosa surgen en el ámbito de un debate, me comprometo a leerlo hasta el final. Pero me ha costado. Podría haber sido uno de esos libros que abandono sin terminar. Bueno. Misión cumplida. A ver si paso unos cuantos años sin caer en la tentación de tirar de superventas.

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense,

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense, «The Tube», aquí en una de las estaciones en Kensington. No recuerdo cual.

[Libro] La mujer del juez

Literatura

Cuando compré este libro a principio del verano, no sabía que formaba parte de una trilogía escrita por la británica Jane Gardam. Creo que ya he contado que para elegir los libros de este verano, decidí repasar el catálogo de libros electrónicos de una editorial que siempre me ha parecido que tiene mucho tino a la hora de elegir los autores y los títulos que publica, muchas veces traducciones de obras de escritores extranjeros. La breve sinopsis de este título me pareció interesante y lo incluí. Ahora sé que forma parte de esa trilogía… que es el segundo volumen de la misma… que se puede leer de forma independiente… y que quizá he dado con el personaje más importante de la misma y que tal vez me dé miedo leer los otros dos libros.

La mujer del juez
Jane Gardam; traducido por Sonia Tapia Sánchez
Ediciciones Salamandra, 2013
Edición electrónica

Quizá sería más adecuado viajar fotográficamente a Hong Kong... pero no he estado por allí. Aún. Así que nos quedaremos en la metrópoli, en Londres.

Quizá sería más adecuado viajar fotográficamente a Hong Kong… pero no he estado por allí. Aún. Así que nos quedaremos en la metrópoli, en Londres.

Un viejo juez, sir Edward Feathers, desde su retiro en la campiña británica, vuelve la vista al pasado. Especialmente, al hueco dejado por Betty, su esposa. Y la novela poco a poco nos desgrana la vida de la pareja desde el punto de vista de Elisabeth Feathers. Desde su breve cortejo y su matrimonio en Hong Kong, hasta el día en que falleció. Una mujer fuerte, con una infancia difícil en los campos de internamiento japoneses en China, donde mataron a sus padres. Que se debatirá entre conceptos como lealtad, pasión, amor… Marcada por una maternidad fallida, la mayor parte de su vida, vivida en extremo oriente, será la perfecta esposa, educada y elegante, de un juez… pero con sus propios secretos, sus propios sentimientos, sus alegrías, sus tristezas, sus logros y sus frustraciones.

Eso sí, podemos acercarnos a alguno de los numerosos restaurantes chinos en el Soho, y pedirnos unas raciones de pato laqueado.

Eso sí, podemos acercarnos a alguno de los numerosos restaurantes chinos en el Soho, y pedirnos unas raciones de pato laqueado.

Esta «mujer del juez», que en su idioma original es «el hombre con un sombrero de madera» (The Man in the Wooden Hat), es como digo parte de una trilogía. La primera de las obras parece que está dedicada al marido, al juez Feathers, y la tercera al rival de este, Veneering, que también tiene un papel importante en la vida de Betty. En esta novela, la que está escrita desde el punto de vista de Betty, el personaje femenino parece con creces el más interesante de los tres. Esto genera una paradoja. La novela me ha gustado mucho. Me ha hecho sonreír, me ha intrigado, me ha conmovido, me ha entristecido… Con un estilo de escritura ágil, pero nada descuidado, me ha llevado en un vuelo por la biografía de la protagonista. Sin embargo, no me imagino en estos momentos meterme en la mente de los dos hombres, que cada uno de ellos, con su propio méritos, o mejor dicho deméritos, me han resultado indignos de las atenciones de esta mujer. Que sin embargo se las otorga.

Ya veré que hago. De momento, no me queda otra cosa que decir que me parece una novela altamente recomendable, especialmente para quienes gusten de los caracteres femeninos interesantes y con personalidad. Aunque esta aparezca arrumbada en un rincón por las circunstancias sociales.

O tomar el tren y acercarnos a la campiña de retiro de los Feathers, no lejos de Cornualles, donde esta tomado este paisaje.

O tomar el tren y acercarnos a la campiña de retiro de los Feathers, no lejos de Cornualles, donde esta tomado este paisaje.

[Libro] Quiérome mucho

Literatura

En las últimas semanas se me han acumulado los libros por comentar de forma escandalosa. En estos momentos, incluida esta entrada, tengo cinco borradores pendientes. Me quedarán cuatro cuando la publique. Para compensar un poco, he comenzado un nuevo libro bastante largo, ahora que tengo margen dentro de mi ritmo de comentar un libro a la semana. Pero tengo varios en espera… No obstante, a lo mejor en esta y en la próxima semana a lo mejor hago doblete literario. Sobre todo para que no se diluyan las impresiones obtenidas al finalizar la lectura de los libros. Una cosa es que haya que dejarlos reposar un poquito, y otras que te acabes «olvidando» hasta de por qué lo compraste y lo leíste. Algo así me ha pasado con este que os traigo hoy, de la española Regina Román.

Quiérome mucho
Regina Román
Versátil ediciones, 2013
Edición electrónica

Echando la vista atrás, resulta evidente que se trata de uno de los libros electrónicos que estaban muy muy de oferta, a algún precio realmente bajo en Amazon en vísperas de la fiestas de fin de año. Y también resulta evidente que no presté la debida atención a la reseña. Esta novela es una heredera, una de las muchas, del fenómeno Bridget Jones. Mujeres rondando los treinta años, ni feas ni guapas, teóricamente perfectamente cualificadas para una vida profesional plena, pero que meten la pata constantemente, y que al parecer la solución a sus problemas es ser más asertivas, cualidad que curiosamente sólo parecen encontrar al final del libro cuando finalmente pillan un novio guapo y formal. De verdad, que en la vida normal nunca he encontrado esta relación causa efecto.

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Por mi parte, que considero a las mujeres como una parte mucho más interesante de la especie humana que lo que les asigna productos como este, utilizaré las esculturas de Pablo Gargallo para intentar demostralo.

 

Entre medias, se nos van describiendo una serie de peripecias, fundamentalmente en el entorno laboral de la protagonista, aunque también en el familiar. Las versiones ibéricas de Bridget Jones, por lo que sea, nunca han nacido en la capital, todas son de pueblo; es como si fuesen versiones actualizadas en el caparazón pero no el fondo de las españoladas del cine de los años 60. Son como actualizaciones de los papeles que hacía Lina Morgan para la gran pantalla. No. No sería justo. La «Tonta del bote» me parece un prodigio de inteligencia y sutileza comparada con la generación literaria de las «bridgets». Estas peripecias se supone que deben arrancar la risa del respetable. Y algunos así lo afirman. Siempre he tenido la risa floja, y el rictus me ha permanecido impasible durante las 200 páginas de longitud equivalente que se le adjudican a la versión electrónica del libro.

Se etiqueta al libro dentro del género romántico, pero la consistencia y profundidad de las historias de amor de este libro equivalen desde mi punto de vista a las de la «señorita Ofelia» con el «Superintendente». Se podrá argumentar que yo no pertenezco al público objetivo al que va dirigido este libro,… pero ese es un concepto que trago con pocas ganas… Puedo tener mis preferencias sobre los géneros, pero una vez que me pongo… si algo me parece que está bien, o al contrario, independientemente del género… por lo menos me esfuerzo por ser ecuánime, que objetivos nunca lo somos. No voy a decir que esta novelita sea un desatino, pero seguramente hay muchas muchas muchas cosas más interesante que leer incluso para el público objetivo del libro.

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Por supuesto, con esa obra favorita mía que es el retrato de Kiki de Montparnasse, que vivió entre la libertad y la desgracia, entre la necesidad y los excesos, sin encontrar su punto medio,… mejor dicho su punto de equilibrio. Ni un ser decorativo, ni un ser risible. Un ser humano.

 

De todas formas, si uno se dirige a la página en internet de la escritora, en ella hace gala de vocación de mediocridad con esa frase cuyas variantes tan de moda en la actualidad en nuestro país, y temo que en otras partes del mundo: «…escribe con la intención primera de entretener, y no aspira a una butaca en la Real Academia,…» También es de las escritoras a las que se atribuye «prosa ligera» y «fácil lectura», dos eufemismos frecuentes para los textos de bajo nivel literario y próximos al lenguaje coloquial. No hay que esforzarse por intentar elevar el nivel de los lectores españoles, si es más fácil descender al suyo… ¿Por qué el mundo se empeña en que el mundo del entretenimiento tiene que sre uno en el que la calidad es secundaria? La vocación de mediocridad de ésta y otros muchos escritores y autores modernos me parece muy preocupante. Especialmente en un país donde, si queremos empezar a resolver muchos de los problemas estructurales de nuestra sociedad, tenemos que empezar a inyectar cultura y formación a toda velocidad. Forjar criterio y pensamiento, no suministrar raciones de autocomplacencia fácil.

No entendiendo todavía cómo saqué arrestos para terminar el libro, decir que no es un desastre absoluto. Simplemente una mediocridad total. Un producto que  Lo cual, según como lo mires, es casi peor. Seguro que tiene su público, eso sí…

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A ver si evitamos los caracteres femeninos esquemáticos, y conocemos personajes literarios con profundidad. Con nombres y apellidos, con ambiciones, logros y errores, y capaces de mantener conversaciones entre sí que traten de sí mismas o del mundo en general, y no del estúpido «príncipe azul», que es tan fácil que salga rana como que la «princesita» que buscan algunos hombre sea una bruja camuflada. Por lo hombres y mujeres de verdad, no por los tópicos sin personalidad de la literatura de «consumo fácil».

 

[Libro] Las hermanas Grimes

Literatura

Me decidí por el libro que os traigo hoy por un comentario sobre este autor que me hicieron durante una tertulia improvisada sobre lecturas diversas. Así que me lo dejé en reserva hasta que en el mes de enero me animé con él. Llevo varias semanas de retraso en lo de comentar lecturas recientes. Quizá si hubiese sabido que había visto alguna película basada en sus obras, que me defraudó un poco, igual me hubiera echado para atrás. Pero lo cierto es que me acerqué a esta novela sin prejuicios de ningún tipo; sólo con la idea de un autor norteamericano relativamente olvidado hasta que un tiempo después de su muerte se volvió a poner de actualidad. Veamos pues lo que da de sí esta obra de Richard Yates, el señor que le escribía los discursos a J. F. Kennedy.

Las hermanas Grimes
Richard Yates; traducción de Rolando Costa Picazo
Editorial Alfaguara, 2013
Edición electrónica

Emily y Sarah son dos hermanas, hijas de un matrimonio roto, con una madre con delirios de grandeza y cierta inestabilidad personal, y un padre cariñoso pero distante, que lleva su propia vida. En los años 40 del siglo XX, están en su adolescencia y en camino de convertirse en mujeres. Son muy distintas. Sarah es la mayor, la guapa, pero sus ambiciones son limitadas y tradicionales. Casarse un buen hombre, conseguir un buen marido. Y parece que lo consigue con ese «casi» ingeniero que trabaja en una gran empresa. Emily, sin embargo, tiene más inquietudes intelectuales y personales. Físicamente pasa desapercibida, es menuda y delgadita. Aunque no le faltan pretendientes. Si bien es cierto que sus primeras experiencias no son para tirar cohetes. Ambas llevarán vidas paralelas, muy distintas, que sólo ocasionalmente confluirán. El ama de casa que intenta construir su paraíso doméstico con su marido y sus tres hijos. La profesional independiente que irá de relación en relación con niveles de compromiso variables. Ambas buscan la felicidad. El que la encuentren es otro tema. Y las conoceremos hasta que lleguen a sus cuarentaitantos para cumplir los cincuenta…

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La novela de hoy tiene ambiente fundamentalmente neoyorquino, y a la Gran Manzana nos vamos.

 

No lo sé. Sinceramente, no lo sé. Cuando terminé la novela me quedé un poco desmadejado. Si seguimos el esquema clásico de una obra de ficción, planteamiento, nudo y desenlace… es como si hubiera un largo, largo planteamiento, un nudo que se va atando casi imperceptible pero que al final resulta demasiado, y un desenlace que no sabes muy bien si lo es o si las vidas de las gentes siguen en suspenso hasta que terminan inevitablemente en su momento final. No quiero dar demasiados detalles sobre el desarrollo de las vidas de las hermanas. De las dos, la auténtica protagonista es Emily. Su vida es sobre la que centra la mirada el escritor, y desde su experiencia nos acercaremos al resto de su familia, y específicamente su hermana mayor.

Es, por otra parte, una historia triste. Casi me atrevería a decir que fatalista. Una historia de aspiraciones no cumplidas, que si se centra en la generación de las dos hermanas, abarca también a la de sus padres, para quienes la vida tampoco fue lo que podría haber sido. Parece que el autor esté condenando al ser humano a la decadencia personal. Un pesimismo que choca más cuando se sitúa en una época de optimismo generalizado para la sociedad norteamericana.

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Obviamente no el Nueva York de nuestros días, sino el de mediados del siglo XX.

 

No sé muy bien como valorar el libro, que se lee con soltura, pero que finalmente no me ha llevado a ningún sitio donde yo quisiera ir o que me pudiera interesar realmente. Al final me he situado muy externo a las dos protagonistas, especialmente a Emily, una mujer que nunca parece saber lo que quiere, que busca una independencia, pero que al mismo tiempo parece que esta le pesa en exceso. Yates, además, «castiga» a ambas hermanas. Tanto el modelo tradicional de mujer ligada a su familia como el más novedoso para su época de mujer profesional independiente sufren las consecuencias de sus elecciones. O de su pasividad en determinados momentos. He revisado opiniones de otras gentes para ver si me aclaraba, pero he visto discrepancias de opiniones. Desde personas entusiasmadas con la lectura, a otros que no han quedado nada convencidos. Tristemente, creo que yo me acerco más a estos últimos. Pero me cuesta formar un opinión… sobre estas dos hermanas.

Para los que prefieran versiones originales, decir que el título original «The Easter Parade» no tiene nada que ver con el de la versión traducida al castellano.

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En cualquier caso, bastante reconocible respecto al que podemos visitar hoy en día, aunque haya sufrido transformaciones importantes en algunos de sus barrios.

 

[Libros] Las lunas de Júpiter

Literatura

Esta madrugada se suponía que podríamos ver parte del eclipse de luna que ha habido hoy, en la primera luna llena después del equinoccio de primavera. En España, no iba a haber más que un eclipse parcial y no visible en las mejores condiciones, puesto que ya la luz del alba estaría presente en el cielo. Así que, nada de «lunas rojas» o «de sangre» como la prensa estaba anunciando últimamente. En Zaragoza, para colmo de males, las nubes cubrían el cielo, especialmente en la zona en la que ya baja sobre el horizonte debería encontrarse el satélite en el momento en el que la sombra de la Tierra comenzase a recorrer su hemisferio iluminado por el Sol.

No obstante, parece un buen día para comentar este libro de la reciente ganadora del premio nóbel de literatura, la canadiense Alice Munro, para quien el concepto de luna o satélite le vale como metáfora para contarnos historias de mujeres. Os cuento lo que me ha parecido.

Las lunas de Júpiter
Alice Munro; traducción de Esperanza Pérez Moreno
DeBolsillo!, 2011
Edición electrónica

Detras de las nubes, un eclipse

Ya que hablamos de lunas, esta mañana había eclipse de luna. Parcial desde nuestras latitudes. Me he llevado una cámara y teleobjetivo por si pillaba algo de camino al trabajo, pero no había más que nubes. Por ahí, tendría que estar la cosa. Detrás de las nubes.

El libro es un conjunto de relatos cortos protagonizados por mujeres de distintas épocas, edades y condición, aunque en general de las décadas que van entre los años cuarenta y los años setenta del siglo XX. Todas ellas, son relatos independientes, tienen algo en común. De una forma aparentemente inevitable, sus vidas giran en torno a las de los hombres que aparecen en las mismas. Serán padres, serán esposos, serán amantes,… Y de ahí nos llega el sentido metafórico del título de la colección de relatos, que también es el título de uno de los relatos en los que los personajes del mismo visitan un planetario en el que se plantea el concepto.

No voy a entrar ahora en analizar cada uno de los relatos. Dentro de su tema común, me han resultado suficientemente diversos como para que no todos me hayan llegado de la misma forma. Algunos de ellos me los he leído en un abrir y cerrar de ojos, muy interesado por lo que me contaban. Otros sin embargo, se me han atragantado y me han hecho atascarme en la lectura del libro, que se ha prolongado por dos semanas, mucho más de lo que por la longitud del libro pensaba. Irregularidad por lo tanto en el interés que ha despertado esta conocida colección de relatos de la autora.

Los Bañales (acueducto y luna)

Luna que sí vimos el sábado en Los Bañales en su camino hacia la fase de plenitud, entre los pilares del acueducto romano.

Otro problema que he encontrado es que no siempre me he encontrado a gusto con la traducción. He encontrado alguna construcción sintáctica que pareciéndome normal, por lo frecuente, en el habla cotidiana, no sé si se justifica en la traducción de un texto literario. ¿Realmente son necesarios los galicismos tipo «es por eso que… » cuando un «por eso… » es suficiente, más sencillo y más elegante? Es algo que aprendía en bachiller, y eso que soy un chico de ciencias. Y a partir de ahí se ha infiltrado el virus de la duda y me planteo si en algún momento no se perdía algo en la traducción. La única forma de confirmarlo hubiera sido acceder al original inglés. Cosa que no he hecho. Igual me paso de susceptible.

En cualquier caso, es un libro al que no le falta valores y conceptos interesantes. Si bien soy consciente que falta todavía mucho para que a las mujeres se les reconozca de forma universal su posición en el mundo como iguales, tampoco tengo claro que todas las situaciones planteadas sean válidas hoy en día. Si alguno de los relatos son fruto de un momento y un lugar, y han perdido algo de vigencia. Aunque lo que no ha perdido vigencia es la reflexión general sobre las posiciones relativas de hombres y mujeres en sus relaciones cotidianas.

Los Bañales (acueducto)

En cualquier caso, aunque los poetas prefieren las lunas, a mí me atraen los soles, que resultan magníficos incluso cuando se esconden.

[Cine] Frances Ha (2012)

Cine

Frances Ha (2012), 9 de abril de 2014.

Tarde y de mala manera llega esta producción independiente de hace casi dos años. Tan de mala manera, que no se han dignado en estrenarla en Zaragoza, motivo por el que he tenido que buscar canales alternativos para ver una película por la que me he sentido interesado por los comentarios y críticas en torno a su tardío estreno. Dirigida por Noah Baumbach, y escrita por el propio director y su actriz protagonista, Greta Gerwig, estamos ante una producción de muy bajo presupuesto, que ha sido comparada por su tema y localizaciones con una de las series de televisión más de moda en la actualidad.

Un comentario técnico sobre la fotografía principal de la película aparece en carloscarreter.es.

Frances (Greta Gerwig) es una joven de 27 años, que vive en Nueva York, aficionada a la danza, aunque no consigue meter cabeza como profesional en ninguna compañía, con pocos recursos, que vive con su mejor amiga. En un pequeño intervalo de tiempo, rompe con su novio, su mejor amiga dice que tienen que dejar el apartamento porque se va a vivir con su prometido, y le informan de la compañía en la que colabora como interna que no cuentan con ella a corto plazo. Y Frances entra en crisis, porque le cuesta darse cuenta que tiene que adaptar sus expectativas, renunciar a algunos de sus sueños, y que empieza a tener una edad en la que tiene que asumir comportamientos de adulto. Que está empezando a dejar de ser joven.

Puente de Brooklyn

Fotográficamente, me tengo que ir necesariamente a Nueva York. Al fin y al cabo, Frances pasa las horas de sus días entre Brooklyn y Manhattan.

Estamos por lo tanto ante una película que plantea un momento de crisis, sobre quién es la persona, sobre lo que espera de la vida, sobre la diferencia entre la vida real y la vida soñada. Con un bajo presupuesto, rodada con una cámara réflex digital, y con Nueva York como telón de fondo tan frecuente en películas con temas similares. Me recuerda mucho a pesar de las evidentes diferencias de estilo y tono a algunas películas de Woody Allen o a la última de los hermanos Cohen. LlewynFrances arrastran distintos lastres y tienen caracteres y visiones muy distintos, pero su crisis es similar. La resolución también será muy distinta. Evidentemente, tiene mucho que ver con los temas que se tratan en Girls, aunque con un tono muy distinto.

Algo que también hay que decir es que Frances es Greta Gerwig, que además de colaborar en la escritura de la historia, incorpora perfectamente el personaje, y lo hace verosimil y bastante querible, con buenos apuntes del conjunto del reparto.

East River

Así que nos detendremos un ratito en Brooklyn Heights para ver la línea del cielo del bajo Manhattan al otro lado del East River.

Estamos ante una película bastante generacional, y a mí me pillan un poco a desmano las crisis existenciales de Frances. También es una película que asume determinadas limitaciones tanto formales como en el desarrollo de la historia. Pero se deja ver muy bien, y es una pena que en esta ciudad, en Zaragoza, nos hayan privado de poder disfrutarla en pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
The Met

Y quizá como los personajes de la película, acudiremos a alguna actividad cultural en el Met.

[Libro] Eight girls taking pictures

Fotografía, Literatura

Me encuentro una referencia a este libro, no traducido por el momento al castellano, en uno de mis paseos por internet buscando recomendaciones fotográficas. Se hablaba de él como un acercamiento a la vida y obras de forma novelada, e introduciendo elementos ficticios, de algunas de las fotógrafas más destacadas del siglo XX. No había leído previamente ninguna obra de su autora, Whitney Otto, de la que únicamente me constaba que una de sus primera novelas de éxito fue trasladada al cine en una película de 1995  que vi por televisión hace ya bastantes años, que me llamó moderadamente la atención, más por la potencia de su reparto de actrices de reparto, que por su historia misma, o por su protagonista. En cualquier caso, por el atractivo asociado a la vida y obra de alguna de las fotógrafas referenciadas en la novela, decidí que a lo mejor tenía interés y me puse a la tarea de leerlo.

Eight girls taking pictures
Whitney Otto
Scribner Books, 2012
Edición electrónica

El libro nos presenta ocho historias independientes entre sí, aunque en algún caso interrelacionadas en mayor o menor medida, sobre ocho mujeres que se dedican de una forma u otra a la fotografía a lo largo del siglo XX. Todas ellas están basadas en fotógrafas reales, aunque reciben nombres inventados y los hechos narrados son ficticios, aunque encajen más o menos confortablemente en la biografía real de las fotógrafas reales. En cada historia vemos como cada una de estas mujeres pelea por encontrar su lugar en el mundo, buscando un equilibrio entre sus inquietudes y aspiraciones personales y profesionales, su familia, sus relaciones amorosas, el entorno social y político que las rodea.

Jardín de Villa Widmann

El colmo de la sofisticación según propone la autora para la mayor parte de sus personajes semiinventados es viajar por Europa; y se hincha en tópicos sobre villa y jardines italianos. Aunque no menciona el recoleto jardín de Villa Widmann en el «naviglio» del Brenta, cerca de Venecia. Pero no en Venecia.

Conforme leí la novela identífique sin ningún problemas las alter ego de fotógrafas bien conocidas como Imogen Cunningham, Tina ModottiLee MillerRuth OrkinJudy DaterSally Mann. No conocía la vida ni el trabajo de Madame Yevonde, ni de Grete Stern. La autora de libro, en un apéndice del libro, reconoce que seis de los personajes están basados en seis de las fotógrafas mencionadas. Pero no menciona en este apéndice el haber basado dos de sus personajes en DaterMann, casualmente las dos únicas que permanecen vivas y en activo, y cuyas adaptaciones ficticias han sufrido más alteraciones sobre la realidad. Pero aun así son todavía reconocibles sin problemas para el lector informado.

He de decir que el libro me ha parecido irregular. Creo que la autora no busca sus lectores entre el conjunto de la población sino que lo dirige de forma específica hacia un grupo muy definido; mujeres con una mentalidad liberal, según el concepto norteamericano de la palabra, de su propio país, Estados Unidos. A este grupo diana propone estas ocho mujeres, a las que une la fotografía como profesión o interés principal, como potenciales role models. Esto hace que en ocasiones haya leído con asombro algunos de los planteamientos de la escritora. Abundancia de tópicos cuando describe los ambientes y lugares «exóticos» como Méjico, RomaBerlínParís,… Muchos lugares comunes respecto la personalidad y los caracteres de otros personajes famosos, con sus nombre propios o con nombre también inventado. O respecto a los comportamientos y caracteres de las personas de origen extranjero. Este tipo de cosas, pensadas más hacer sencilla la lectura a su público, o quizá para reafirmarlo en su sistema de creencias. O tal vez sea un indicador de las limitaciones de la propia escritora, que se ha quedado en su investigación para la escritura en lo superficial.

Tiergarten

Y no sé por qué es capaz de ver una ciudad dentro de una ciudad en el Tiergarten, cuando es casi un bosque en medio de la ciudad de Berlín.

También hay algunas incongruencias. Mientras que convierte al personaje de Lee Miller en un personaje de ficción,  Lenny Van Pelt, y así lo mantiene durante varios de los episodios, de repente va y la menciona expresamente como influencia para una de las fotógrafas más modernas. Introduciendo una incoherencia en el universo creado. También es notable la relativa androfobia que manifiesta, ya que en su mayor parte los compañeros de profesión masculinos de las protagonistas parecen dotados fundamentalmente de cualidades negativas y contrarias contra las mujeres que fueron sus colegas, sus discípulas, sus esposas o sus amantes. Particulamente me parece ridículo que Man Ray, una persona que dio muchos pasos adelante en el mundo del arte, y que fue amante de Lee Miller, frecuente modelo en sus fotos, reciba el absurdo nombre ficticio de Tin Type, un proceso fotográfico antiguo y que en absoluto se corresponde con el progresismo del artista. No quiero no esto defender a los personajes históricos o masculinos. Todos ellos, al igual que los femeninos, tendrían sus virtudes y sus defectos. Lo que no me gusta es la falta de ecuanimidad de la escritora.

Creo que el resultado final de la lectura es de haberme encontrado ante una oportunidad perdida. Si quieres novelar, o reconstruir, o insertar un elemento especulativo de ficción en la vida de un personaje público, tienes que conseguir una serie de objetivos. No tiene que ser verdad, pero tiene que tener coherencia y razonable verosimilitud, que es distinto. Tiene que aportar algo nuevo. Tiene que hacer más interesante el acercamiento al personaje público que su auténtica biografía. Hace unos años se hizo un ejercicio similar, en forma de película de cine, con la figura de otra fotógrafa, Diane Arbus. Aunque tenía su interés, tampoco consiguió convencer del todo ni a crítica ni a público. A mi por lo menos no me convenció del todos. Y creo que con este libro pasa lo mismo.  Multiplicado por ocho. Y sin la originalidad de algunos planteamientos de aquel filme. De todos modos, el libro es irregular, y de las ocho historias hay alguna que he leído con interés. Pero en su conjunto algo falla.

Central Park

Y,… bueno, parece que conoce mejor su patria, y más convincente resulta la imagen de las vistas de Central Park desde la ventana del alter ego de Ruth Orkin.

[Libro] The Memoirs of a Survivor

Literatura

Cuando hace un par de meses murió la ganadora del Premio Nobel en 2007, la británica Doris Lessing, me di cuenta que a pesar de la fama y el reconocimiento que recibió en vida no me constaba o no recordaba haber leído nada suyo. En ese momento me metí a mirar qué había disponible en libros electrónicos en mi tienda habitual y me llamó la atención la breve reseña del libro cuyo comentario traigo hoy. Y decidí que podía atreverme con la novela,… eso sí, en inglés. En castellano, no está disponible.

The Memoirs of a Survivor
Doris Lessing
4th Estate, 2013

Publicada por primera vez en 1974, una narradora, una mujer cuyo nombre no conocemos en ningún momento, una mujer que suponemos de mediana edad, aunque sin saber si esto quiere decir que está mas cerca de los cuarenta o de los sesenta, nos cuenta su historia en una sociedad en descomposición. Por motivos que tampoco podemos conocer, la civilización está en descomposición en todo el mundo. Se han cortado la mayor parte de las comunicaciones. Escasean los suministros de todo tipo de cosas. La gente abandona las ciudades y se dirige hacia el medio rural. Se supone que hay un gobierno y una autoridad en algún sitio, pero parece indiferente o inoperante ante los problemas de la gente. Los transportes públicos son irregulares. El suministro de agua y electricidad no siempre se puede asegurar, y poco a poco desaparece de algunos vecindarios. Y la narradora, de forma pasiva lo contempla todo desde la ventana de su apartamento, en una ciudad británica no identificada. Hasta que un día un extraño llega y le deja una chica, Emily, a caballo entre la niñez y la adolescencia, a la que acompaña una extraña mascota, Hugo, que lo mismo puede ser un gato con apariencia perruna que al contrario. A partir de ahí, Emily será la protagonista de las preocupaciones de la mujer, a pesar de la poca ascendencia que tiene sobre ella. Y presenciará cómo va transformándose, precozmente, y al mismo tiempo que la sociedad sigue descomponiéndose, aparecen nuevas formas de organización social, o nuevos peligros. Lo cual se mezclará con unas visiones que la mujer tiene en una de las paredes de su casa de lo que parece ser el pasado de Emily, un pasado con aspectos muy oscuros.

DLR y Canary Wharf

Imaginemos. Pongámonos a imaginar. Que los transportes públicos como DLR (ferrocarril ligero de los muelles, Docks Light Railway) y los grandes rascacielos como los de Canary Wharf, pierden su sentido, son insostenibles, e inútiles.

En varios lugares he visto descrito esta novela como perteneciente al género distópico. No me lo parece a mí. Una distopía implica una sociedad de apariencia ideal, «utópica», pero profundamente nociva para el individuo y sus libertades. Aquí no tenemos eso. Aquí tenemos una desintegración de la sociedad civilizada. Hace un tiempo leí un libro que hablaba de que esta sociedad podría encaminarse hacia «una nueva edad media». Utilizando el término «edad media» como un derrumbe de una civilización, similar a otros que ha habido previamente en la historia universal. Conocemos del declive de Micenas y otras culturas del Mediterráneo oriental como el Imperio Hitita en torno al año 1200 antes de nuestra era. El mito de Troya puede estar detrás de ese declive. Y de entonces datan las llamadas invasiones de los Pueblos del Mar. De hecho, la Grecia clásica helénica no es descendiente directa de la Grecia micénica. Conocemos el hundimiento del Imperio Maya, poco antes de la llegada de los invasores europeos. Y sobretodo, conocemos el hecho que dio lugar a la expresión «edad media»; el derrumbe del Imperio Romano de Occidente, que transformó la Europa Occidental de una cultura de ciudades, comercio, obras de ingeniería, comunicaciones y complejas instituciones políticas y sociales, en la Europa germánica, rural, feudal, con limitadas comunicaciones en las medias distancias, agraria, sufridora de epidemias, muchas veces asociadas a la pérdida del conocimiento en ingeniería civil, con una mortalidad más elevada en la población y un retroceso demográfico.

Camdem Markets

Que los mercadillos como los de Camdem no son una atracción turística sino una necesidad para el trueque y la supervivencia.

Eso es lo que nos está mostrando Lessing aquí. La descomposición de una sociedad compleja política y socialmente, un derrumbe de las comunicaciones. Un retorno a la economía de trueque. Una desaparición de las tecnologías. Y una vuelta a una sociedad más elemental. Más tribal. Más violenta. Donde la principal preocupación es la subsistencia. El derrumbe de las comunicaciones es tan total, que apenas se sabe lo que sucede, o más bien se intuye, lo que pasa en otros barrios, en otros vecindarios. Llegan algunas noticias del «este». Ninguna de los que se desplaza en agrupaciones «neotribales» hacia el «norte» o el «oeste». Y en medio de este panorama, la mirada enfocada en esa joven adolescente que ha de madurar como persona y como mujer, en los sentimientos y en la muy necesaria inteligencia práctica, en un tiempo récord. Porque las normas han cambiado.

Mientras leía la novela, me preguntaba constantemente qué significan las visiones en la pared. ¿Estamos en el terreno de la fantasía? ¿Es una argucia argumental para contarnos unos antecedentes? ¿Es una defensa de la personalidad en la narradora ante los miedos que surgen en un entorno progresivamente más duro o más hostil? Y la escena final… ¿forma parte de la fantasía? ¿es una metáfora? ¿un «happy end» o un «falso happy end» que esconde un drama o una tragedia final?

British Museum

Que los edificios más emblemáticos de nuestra sociedad acaban en la ruina y no son dignos más que para la curiosidad de civilizaciones futuras, como el Partenon para los visitantes del British Museum.

No ha sido una lectura fácil. Me costó cogerle el tranquillo. Más leyendo en un idioma que no es el mío, y en el que me defiendo, pero que no domino lo suficiente como para leer un texto con tantas implicaciones como si fuese mi lengua materna. Pero en un momento dado, me encontré sumergido en una lectura apasionante, con un final que me desconcertó. Que sólo me satisface como metáfora de un final no especialmente feliz, por decirlo de una forma suave. Pero que no parece coincidir con el análisis que hacen otros, muchos de ellos mucho más sabios que yo. En cualquier caso, me ha parecido una lectura muy interesante, que me ha hecho pensar mucho, y que 40 años después de su publicación por primera vez me parece más actual que nunca. Porque realmente, una evolución hacia una «nueva edad media», una desintegración del sistema social actual, es un futuro posible. No sé si más o menos probable, pero sí posible. Alteraciones climáticas, derrumbes de sistemas económicos, conflictos bélicos, excesiva dependencia tecnológica de materias primas sobreexplotadas y no renovables,… No hace inventarse un meteorito, para prever un cambio social de esta magnitud.

Cementerio en Ilfracombe, Devon

Y que la única esperanza está en abandonar las ciudades, volviendo al campo, tal vez junto al mar como en Ilfracombe, Devon, pero que ni aun así la supervivencia es fácil,… De esto va la sociedad que nos muestra Lessing.

[Arte] El eterno femenino en la sala de exposiciones del Patio de la Infanta de Ibercaja

Arte

A punto de salir para pasar parte del día en Lérida, os dejo con un breve comentario de una exposición.

Desde el pasado 24 de octubre y hasta el 16 de marzo de 2014, en la sala de exposiciones de Ibercaja Patio de la Infanta en Zaragoza hay una ecléctica exposición de arte titulada El eterno femenino: retratos entre dos siglos. La muestra recogen muestras de diversas artes, pero fundamentalmente pintura, escultura y algo de fotografía, que buscan analizar y mostrarnos cómo ha sido y cómo ha evolucionado la visión que el mundo del arte ha tenido de la mujer a lo largo del siglo XX y principios del XXI.

Una menina picassiana destaca entre otras obras de arte en una sala de exposiciones en la que, con carácter general, no dejan hacer fotos.

Una menina picassiana destaca entre otras obras de arte en una sala de exposiciones en la que, con carácter general, no dejan hacer fotos.

La exposición es interesante por la calidad de muchas de las obras y el nombre de quienes las realizaron, aunque quizá yo haya percibido un poco de falta de coherencia interna de que esté claro cuales son las intenciones de los comisarios de la misma a la hora de mostrar conjuntamente las diversas obras, más allá del criterio cronológico. Pero bueno, no deja de ser una exposición interesante, y visita obligada para los amantes del arte zaragozanos.

Por supuesto, una vez que estás allí, no hay que dejar escapar la ocasión de volver a visitar el vistoso Patio de la Infanta, que tras diversas vicisitudes volvió a descansar en el suelo, o cerca, donde se construyó.

Escasa luz para el modesto captor de mi compacta en el Patio de la Infanta; pero creo que expresa bien la foto el carácter del monumento.

Escasa luz para el modesto captor de mi compacta en el Patio de la Infanta; pero creo que expresa bien la foto el carácter del monumento.