[Fotos] Tranquilidad en la ciudad en Semana Santa

Fotografía

Se notó en Zaragoza la Semana Santa. Fueron muchas las personas que salieron a otros puntos de la comunidad autónoma, no se podía viajar más allá, para relajarse en esos días. Esperemos que no compartieran muchos coronavirus entre sí. La cobertura vacunal todavía es baja, y aunque ya se nota en términos de morbimortalidad en algún grupito de personas, la población todavía es susceptible de picos epidémicos que ponen en riesgo nuestro sistema sanitario.

El caso es que los que nos quedamos pudimos disfrutar de una ciudad más tranquila. De un acceso a exposiciones o museos más tranquilo. De unas calles más pacíficas, animadas, pero tranquilas. No era difícil encontrar un lugar para sentarse relajadamente con un par de personas más a conversar guardando las debidas distancias y tomando algo con calma.

Y por supuesto, con una cámara encima para documentar aquellas escenas que se cruzaran por el medio y me llamasen la atención. Los detalles técnicos en Leica M6, Planar 50/2 ZM, Summicron 35/2 ASPH, filtros de densidad neutra, Kodak TMax 400 y piernas para caminar.

[TV] Cosas de series; animación de «altura» y de tal palo tal astilla

Televisión

Esta semana voy con dos series muy distintas, vistas las últimas semanas, que sólo comparten dos características en común. Ambas las he visto en Netflix, ambas son entretenidas, pero no ofrecen tanto como podrían.

Tenkū Shinpan [天空侵犯] conocida también como High-rise Invasion e Invasión de altura (o en las alturas), es la típica serie adaptada de una serie manga, destinada al público juvenil masculino, en la que los protagonistas de la serie han sido abducidos de su mundo natural, y trasladados a un mundo alternativo, distópico o como lo quieras llamar. Las protagonistas de esta serie son chicas escolares adolescentes que de repente se despiertan en una ciudad similar a Tokio, llena de edificios altos y rascacielos, no pudiendo moverse más que por las azoteas y pisos altos de los mismos, sorteando una serie de peligros encarnados en seres humanos enmascarados, que pueden llevarles a la muerte. Como muchas series destinadas al público juvenil masculino, las chicas tienen un aspecto hipersexualizado, al mismo tiempo que comportamientos mojigatos, y una cierta cantidad de lo que eufemísticamente llaman fan service. La serie alterna momentos de aventura y acción que son bastante entretenidos, con impases de palabrería y ñoñería en la que suelen jugar con la ambigüedad en las relaciones entre las chicas, entre la amistad y una tensión sexual no resuelta, que probablemente nunca se resolverá. En su conjunto… no tengo claro que vaya a ver una segunda temporada, aunque tampoco lo desdeño según las circunstancias. Estaría entre las series del montón que nos llegan desde el mercado nipón.

Tokio de los edificios altos y modernos… ese es el del anime de hoy.

Y luego está Ginny & Georgia, una serie que parece ha pegado fuerte en la cadena de vídeo bajo demanda en su primera temporada. Georgia Miller (Brianne Howey), una rubia madre de treinta años, de buen ver, con una hija de quince, de padre afroamericano, Ginny (Antonia Gentry), y otro hijo mucho más jovencito, de padre caucásico, Austin (Diesel La Torraca), se establecen en una localidad próspera de Nueva Inglaterra procedentes de Tejas, buscando comenzar una nueva vida, tras enviudar y heredar los bienes del finado. Pero esta peculiar familia arrastra muchos secretos y puntos oscuros en su vida anterior como para que todo sea fácil. La serie se deja ver, pero tiene un grave problema. No sabe lo qué quiere ser de mayor. ¿Una comedia de interacciones madre/hija tipo Gilmore? ¿Una de crímenes con huidas hacia adelante? ¿Un drama de instituto? ¿Una crítica social sobre el racismos y el sexismo encubiertos en las comunidades pretendidamente liberales y abiertas del nordeste americano? Todo a la vez. Nada de lo anterior en realidad. Toca muchos palos, pero sin definirse del todo, y con un montón de historias paralelas, que no sabemos dónde llevan… o simplemente no llevan a ninguna parte. Pero es entretenida. Un poco absurda en algún momento, pero entretenida.

[Recomendaciones fotográfica] Color, esclavitud, cuerpo, paisaje y espiritualidad

Fotografía

No he recogido muchas recomendaciones esta semana. Han sido siete días raros. ¿Malos? A ratos. Comenzó con la sensación de duelo, franca tristeza, por el fallecimiento de alguien que, sin ser muy cercano, representaba muchos recuerdos, muchas cosas buenas para mí. Y sólo tenía 43 años. Tristeza. Luego vino la vacuna con la covid-19… que en sí mismo es un buen acontecimiento. Pero me afectó algo, efectos secundarios normales y previsibles. Prueba de que mi sistema inmunitario funciona correctamente. Pero que me tuvo un par de tardes modorro perdido en casa. Eso sí… por la mañana me levantaba como una rosa, y no encontraba motivos para no ir a trabajar. Solo me fastidió las tardes. Y luego ya… un cúmulo de circunstancias, algunas laborales, otras no, acabó dejándome la cabeza como las maracas de Machín. Revuelta, ruidosa y sin un proceso de pensamiento claro y dirigido. Poco a poco, vuelvo a la normalidad. Creo. Pero aun así, tengo tres cositas que comentar.

Koyasan y los lugares sagrados de Kumano Kodo en la península de Kii, Japón, son una ilustración adecuada para la entrada de recomendaciones fotográficas de hoy.

En Cartier Bresson no es un reloj nos hablan de Trent Parke. Un fotógrafo que estuvo trabajando en blanco y negro toda su carrera, que ofreció un trabajo importantísimo (véase el video a continuación), pero que acabó agotado y dejó la fotografía.

Pero luego… volvió. En color. La reconciliación con el medio fotográfico cambiando la forma de ver y de expresarse. Mucho se ha escrito y se escribe sobre el blanco y negro como el medio fotográfico expresivo y artístico por excelencia. Yo sigo pensando que en realidad, el blanco y negro es más sencillo. Hay menos variables a gestionar en la imagen. Los grandes coloristas de la fotografía… son enormes. Y parece que Trent Parke puede ir en camino de convertirse en uno de ellos.

Uno de los mayores baldones de la especie humana es la esclavitud. En todas sus variantes, reconocidas o no «oficialmente». Hoy en día siguen existiendo esclavos. Personas que trabajan sin derechos y obligadas por las circunstancias; tráfico de personas, trabajo forzado, servidumbre vinculada a deudas, matrimonios forzados, trabajo infantil… En Feature Shoot nos hablan del trabajo de Marla Klein (instagram), fotógrafa norteamericana con fuerte compromiso social. Klein se fija en la industria de la moda, en la que tantas personas trabajan en condiciones indecentes en países sin consideración por los derechos laborales, o más en general, por los derechos humanos. Tres modelos vestidas «a la moda» por las manos de los trabajadores esclavos que trabajan para el mundo de la moda. Me ha impresionado. Por el simbolismo tan potente y por la calidad de las fotografías.

En Pen Online han presentado un libro, Koya Bound, que recoge el recorrido a pie de Craig Mod (instagram), caminante, escritor y fotógrafo, por las rutas de peregrinaje de Kumano Kodo por la península de Kii hasta el monte Koya. En nuestro último viaje por Japón visitamos varios de los lugares más característicos de estas rutas de peregrinaje, aunque nosotros no las unimos caminando, sino viajando en transporte público. Unos lugares bellos y culturalmente muy interesantes y que no estaban saturados de turistas frente a otros destinos. Me gustan las fotografías de Mod; también me gusta que me evoquen los recuerdos del viaje.

[Libro] Puerto estelar – George R. R. Martin, Raya Golden

Literatura

Hacía ya un tiempo que no leía una historieta. O novela gráfica, que me parece que es así como viene denominada la de hoy. El caso es que estos días atrás estaba atascado en mi lectura… han pasado muchas cosas y mi cabeza no me da para centrarme. Así que el jueves, que entré un momento a comprar un par de rollos de película en un comercio de la ciudad, vi este libro y me llamó la atención. En un principio, no iba a comprar. Pero mientras recorría el comercio, le iba dando vueltas al asunto, volví a pasar por el expositor… y cogí un ejemplar.

Esta novela gráfica está basada en el guion para un piloto de una serie que nunca se llegó a grabar, escrito por el «tronado» George R. R. Martin y adaptado e ilustrado por Raya Golden. Escrito en 1994, nada más y nada menos. En algún lugar lo han definido como una mezcla de Law & Order y Men in Black. No sé. Puede que tenga semejanzas con las dos. Nunca he visto la primera… hay tantas series de policías, que… La novela gráfica homenajea al mismo que satiriza una de ellas, muy popular. Y la verdad es que la segunda, mientras la leía, no me ha venido a la mente. En MIB, la base de la historia es que la presencia de alienígenas en la Tierra, así como la existencia de los MIB, es secreta. Pero en la historia que nos ocupa hoy, la esencia es que la llegada de los extraterrestres a la Tierra es un hecho público y manifiesto, y circulan entre nosotros. Al menos en las ciudades con las tres puertos estelares que hay en el planeta.

En algún momento de nuestra historia, no muy lejano en el tiempo, los extraterrestres, que nos llevan estudiando durante décadas, aterrizan en tres lugares distintos del mundo. La primera nave, en Singapur, durante la final del Campeonato de Fútbol de la ASEAN. La segunda, en Copenhague, durante el derbi futbolero entre el FC København y el Brøndby IF. La tercera, en Chicago, durante la Super Bowl. Y admitieron a los humanos como la especie 315 de la Armonía de los Mundos (notar estas ¿irónicas, paródicas, homenajeadas? referencias, 1 y 2). De inmediato se construyeron los puertos estelares de Singapur y Copenhague. Pero el de Chicago se retrasó… y las cosas no han sido tan sencillas como se esperaba. Estas son las aventuras de la comisaría de policía del distrito donde se encuentra el puerto estelar… y son muy muy divertidas.

Sinceramente, me lo he pasado pipa. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con algo así. En realidad, a mí me parece una space opera, una aventura espacial, pero en la que no salimos de Chicago. Como si una película de Star Wars transcurriese toda ella en una desmadrada Mos Eisley. Incluida la taberna y su espaciopuerto. La aventura tiene ritmo, tiene argumento, tiene unos personajes con lo que empatizas, que te caen simpáticos y te importan, y está bien escrita y dibujada. Te da pena si tienes que dejar de leer, te ríes con frecuencia, y cuando terminas te preguntas cuándo vas a saber qué pasa después. No tengo ni idea si va a haber un después. Pero si lo hay, me apunto.

[Cine] Zack Snyder’s Justice League (2021)

Cine

Zack Snyder’s Justice League (2021; 23/20210405)

Me he estado pensando mucho si incluir o no entre los estrenos esta nueva versión de una película que ya se estrenó en cines en 2017. Además, dado que es larguísima, y aprovechando que está dividida en partes bien diferenciadas, la he visto más como una serie que como una película. No estoy ahora para dedicar casi cuatro horas a una película; ni en el cine ni en casa. No sé si mi cabeza es capaz de concentrarse tanto tiempo. Pero antes de verla, me había quedado claro que el montaje la había convertida en una película distinta. Y además tengo el antecedente de haber incluido una operación comercial no muy diferente. Así que aquí va.

He de decir que antes de verla tomé una decisión que me resultó muy dolorosa. Vi la versión que se estrenó en cines y que es… mala, no, peor, peor, peor. Pero al fin y al cabo, si me decidí por verla fue más por curiosidad por el fenómeno que por interés en lo que me fueran a contar. A mi, las películas de superhéroes no… vamos,… ¡que no! Son muy defectuosas en sus valores cinematográficos en su mayoría. No voy a entrar ahora en los defectos generales, varios de los cuales aplican aquí. Tanto a la película que se estrenó en cines como a esta versión especial.

Una de las múltiples localizaciones de la película es Islandia. Lugar donde me gustaría estar ahora. En la península de Reykjanes, donde está en estos momentos activa una bonita erupción de lava fluida en un volcan en escudo inactivo desde hace 800 años. Pero en el rift entre las placas continentales eurasiáticas y norteamericana, donde están tomadas las fotos de esta entrada, también en la península de Reykjanes.

La cosa va de una amenaza tremenda que pude acabar con el mundo, que fuerza la unión de un equipo de superhéroes para hacerle frente, y que tras una serie de peripecias intermedias, culmina en una enorme pirotecnia final. Pues eso. Como todas las de superhéroes. Resumida una resumidas todas. Si alguna parece que finaliza de forma distinta, simplemente es que se trata de una película dividida en dos, y al final el resumen argumental es el mismo. Así que vamos con las cuestiones que hacen o pueden hacer especial a la película. Esta versión del director incial previsto, Zack Snyder, que sigue acreditado en IMDb como director también de la versión «original».

Primero, la historia… No. No la hace especial. Ya lo he dicho. Es lo de siempre. Aunque cambia con respecto a la versión «original». Y realmente la mejora. Especialmente en su tramo final. Sin contar con el epílogo, que sólo tiene sentido si funciona como prólogo a una secuela… que parece ser que no va a ser. El tramo final elimina elementos superfluos y patéticos de la versión «original» y se centra más en lo esencial,… pirotecnias aparte.

Segundo, el guion y los diálogos… No. Tampoco. Palabrería en exceso, explicaciones superfluas para cuestiones que no hace falta explicar porque ya existe eso que se llama «suspensión de la incredulidad» que se pone en marcha especialmente en las películas de fantasía (esto no es ciencia ficción, es fantasía de aspecto futurista), y textos de diálogos estereotipados y previsibles.

Tercero, la puesta en escena y el diseño de producción… Pues ahí sí que le han dado. Con una dirección de fotografía bastante buena, un procesado digital de la película de la gama Kodak Vision, fotoquímica, muy atractivo, y un formato de rodaje y proyección en 1,33:1 que le va muy bien, la película es visualmente muy atractiva. También han estrenado una versión monocroma… en blanco y negro, pero con una tonalidad cálida, de la que he repasado algunos fragmentos, que también está muy bien. Y el montaje… el montaje es mejor. Hay secuencias que son muy similares o casi iguales. Pero otras no,… y mejoran.

Cuarto, las interpretación… Eso no hay quien lo arregle. Con la diversidad de intérpretes, de niveles de interpretación, de mezcolanza de caracteres y de penosos diálogos… mejor ignorar las interpretaciones.

Globalmente, la experiencia me ha parecido curiosa. Una curiosidad cinematográfica. Obviamente es muy superior a la versión «original»… porque la versión «original» está al nivel de Plan 9 from Outer Space, pero con un presupuesto descomunal y sin la gracia de lo cutre. Pero dejando esto aparte, es curioso. Un esfuerzo más digno de un producto mejor, con una historia mejor encajada, con un elenco más coherente… vamos… de aventuras y lo que quieras, pero saliéndose del cine de superhéroes, que al fin y al cabo es un género enoooooooooooooooormente sobrevalorado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Instantáneas monocromas a corta distancia

Fotografía

El último cartucho de película Instax Monochrome que he realizado tiene varias fotos realizadas a corta distancia, en el modo de aproximación de la cámara. Es un exceso de optimismo llamarle modo macro… ni de «lejos» valga la gracieta. Pero bueno, poco a poco voy controlando la distancia de nitidez y la corrección del error en el encuadre.

Los detalles técnicos en Instax Square Monochrome a corta distancia.

[Cine] The Father (2020)

Cine

The Father (2021; 22/20210330)

Hace tiempo que vimos esta película en el cine. En enero. Pero me negué en su momento a hacer el comentario, porque la versión original subtitulada en español duró muy poco en las salas, y a horarios inconvenientes para nosotros, y al final la vimos doblada. Y si hay algo que no tiene sentido es ver una película con tantos matices, en la que el trabajo actoral es tan principal, en versión adulterada. Con el tiempo he tenido la posibilidad de acceder a la versión original de esta obra firmada por el francés Florian Zeller. Y ya estoy en disposición de opinar lo que me ha parecido.

Londres… donde al parecer transcurre la acción de la película.

Es la primera película dirigida por Zeller, que es más conocido como escritor, en la que adapta una obra teatral propia. Zeller tiene un gran prestigio como dramaturgo, y esta obra teatral, Le Père, se ha traducido a una variedad de idiomas y estrenado en teatros de al menos una cincuentena de países. En ella, y también en la película, asistimos a cómo avanza una persona mayor, Anthony (Anthony Hopkins), empieza a sufrir fallos en la memoria y confusión en su vida, al mismo tiempo que interacciona habitualmente con su hija Anne (Olivia Colman), y con otras personas de su entorno, otros familiares, cuidadores,… (Mark Gatiss, Olivia Williams, Imogen Poots, Rufus Sewell).

Con un reparto de primera categoría como el mencionado en el párrafo anterior, y jugando con los decorados en un número limitado de localizaciones (uno o más apartamentos, una residencia de personas mayores,…), Zeller realiza un análisis detallado de lo que supone una demencia, centrándose en lo que pueden ser las vivencias de la propia persona que sufre la enfermedad. El relato, por lo tanto, sufre las mismas alteraciones en la continuidad espaciotemporal que podríamos suponer en la mente deteriorada de la persona, de Anthony en concreto. Confusión de lugar, confusión de tiempo, confusión de personas,… Determinados detalles ayudan al espectador a conectar y evitar la confusión propia. La luz, el reloj, el decorado de las habitaciones, los distintos roles que pueden adoptar los intérpretes.

En su conjunto, el trabajo de dirección y producción es encomiable, aunque muy académico, lo cual puede resultar en cierta frialdad en algunos momentos. No hay riesgo en la realización. Hay que considerar que es el primer largometraje de Zeller. Y quizá esta historia, en su translación cinematográfica, pedía alguna desviación de la obra original y ciertos riesgos en la dirección y en la visualización de lo que pasa con Anthony. La historia es muy poderosa, es una visión distinta de los muchos acercamientos cinematográficos, algunos muy muy buenos, que se han hecho en las dos últimas décadas al problema de la demencia. Creo que es una película que hay que ver. La interpretación del elenco ya justifica la decisión de hacerlo. Y está muy correctamente realizada en general. Así que ya sabéis. Pero si podéis… en versión original. Siempre en versión original.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; adolescentes asiáticos desbocados

Televisión

Últimamente estoy viendo demasiadas series coreanas. Placeres inconfesables en la mayor parte de los casos existen excepciones. Por ejemplo. Esta semana pasada estaba de bajón anímico. Que se ha hecho más profundo a partir del sábado por un triste suceso. No comentaré… no forma parte de lo que quiero hablar en este Cuaderno de ruta. El caso es que estos días atrás necesitaba algo intrascendente. Que durante el rato que durase, me hiciese sentir bien. Y no se me ocurrió otra cosa que reciclar alguna serie. Supongo que igual que los anglófonos consideran como una categoría las feel-good movies, en Filmin hay una colección con esa etiqueta (muy discutible que Les parapluies de Cherbourg pertenezca a esa categoría), podemos hablar de feel-good tv shows. Series que te hacen sentir bien. Y lo que se me ocurrió fue volver a ver una teleserie surcoreana, Hospital Playlist, de la que ya hablé, y que realmente te hace sentir bien. Esta no la incluso dentro de la categoría placeres inconfensables. Es muy simpática. Además me sirvió para recordarla, porque parece que en unos meses vuelve con una segunda temporada a Netflix.

Un denominador común a todas las series coreanas es que comen como limas y beben como cosacos. Así que hoy visitaremos el mercado del pescado de Noryangjin en Seúl, donde puedes comprar vivos los bichos que a continuación te pueden preparar en los puestos disponibles para ello.

Hace una semana os hablaba de otra serie coreana, comedia romántica, que tampoco consideraba incluida en la categoría de las inconfesables. Al mismo tiempo que esta, se estrenó otra, protagonizada por So Joo-yeon, que también tenía un papel en la mencionada comedia romántica. Esta actriz tiene un físico que, a sus 27 años, lo mismo le permite interpretar a una adolescente de bachillerato que a una adulta. Y en esta serie, de título Areumdawotdeon Uriege [아름다웠던 우리에게, para nosotros que fuimos hermosos], y cuyo título internacional quedó como A love so beautiful, efectivamente interpreta a una joven que conocemos con 15 o 16 años y acompañamos hasta sus 30 años. No me atrevo a decir si la edad de la que hablaba estaba «traducida» o no. Tal y como cuentan la edad en Corea del Sur, su edad en «años» puede ser uno o dos más que en occidente. El caso es que es un adaptación de una novela china, que hace unos pocos años también se convirtió en un serial televisivo en su país de origen. Son 24 episodios de apenas media hora, o sea, menos duración que las habituales series coreanas de 16 episodios de alrededor de 70 minutos. No es ni fu ni fa. Me parece excesivamente ingenua en su fase de amoríos adolescentes, y no profundiza lo suficiente en la crisis de la edad adulta. Ni es un placer inconfensable, ni es una serie especialmente interesante. Pero la fui viendo encajando sus episodios cortos en tiempos muertos aislados.

El caso es que esta serie me hizo reconsiderar otra. Como he dicho, su historia es un préstamo o una nueva versión de otra de otro país asiático. Y esto sucede con frecuencia en ese continente. Cuando una serie o película tiene mucho éxito, se hacen una o más versiones en otros países, en otros idiomas o en otro formatos. Series, animación, largometrajes… El caso más típico y comentado también se puede ver en Netflix, en dos de sus versiones, y se trata de Kkotboda Namja [꽃보다 男子, mezcla de caracteres coreanos y chinos], en su versión coreana. Aunque es normalmente conocida como Boys over flowers, su traducción al inglés, o su título original japonés, Hana yori dango [花より男子], un manga que ha sido adaptado a una serie de animación japonesa, series oficiales en Japón, Taiwán, Corea del Sur, China y Tailandia, largometrajes en Japón, y series no oficiales, copias no reconocidas, en Indonesia (dos veces), China e India. Con semejante historial… hace tiempo que tenía la curiosidad de saber qué tiene esta historia para que atraiga tanto. Hace años lo intenté ya con la serie coreana, que es de 2009, y está en Netflix desde hace muchos años. Pero no pasé del primer capítulo… y ahora si que he pasado y he visto los 25 episodios de 70 minutos.

Este si que es un placer inconfesable de tomo y lomo. El argumento es demencial. Una adolescente de clase trabajadora es admitida en un colegio privado para élites económicas y políticas, donde cuatro machitos hacen y deshacen a su antojo, son los chulos que abusan de quien les cae mal, incluso con violencia física, y donde nunca nunca nunca aparece un profesor para poner orden, y si aparece el director del colegio es para adular y actual servilmente con los progenitores de estos energúmenos. Y con estos mimbres tan demenciales,… se monta una triángulo romántico, donde se ven unas cosas que en cualquier lugar civilizado serían objeto de intervención inmediata de la policía y el juzgado de guardia. Y no vamos a hablar de la conducta absolutamente mafiosa de la madre del gallito protagonista de este invento. Y esta es probablemente la franquicia de romances adolescentes de más éxito de Asia… lo cual casi quiere decir, por volumen de espectadores,… ¿del mundo? Tremendo. Tremendo. Para mear y no echar gota. Clasismo, machismo, racismo,… todos los «ismos» negativos que podáis considerar, convertidos en comedia romántica.

[Recomendaciones fotográficas] Trabajo variados y personales

Fotografía

Hoy he tenido algo más de tiempo para revisar mis marcadores fotográficos. Por la tarde. No por la mañana, que ha sido ajetreada. Pero la tarde me la he tomado con mucha calma. Hasta me ha dado para revelar un rollo de fotografías en blanco y negro, que en estos mismos momentos se están lavando. O según lo que tarde en redactar esta entrada, puestos a secar. Normalmente revelo los lunes o martes. Pero mañana, hacia las cinco de la tarde, tengo la cita para mi primera dosis de vacuna para prevenir el covid-19 y es en la otra punta de la ciudad. Y si le diera por darme algún efecto secundario… pues también arruinado el martes. Así que, a revelar, hoy. Vayamos con los fotógrafos y fotógrafas que me han llamado la atención últimamente.

Las fotos acompañantes son del mismo rollo que las de ayer, tomadas con la pequeña Minox 35 GT-E sobre película Ilford FP4 Plus 125.

En el instagram de Revela-T encontré hace unos días una interesante entrada con algunas fotografías de Gertrude Käsebier. No es muy conocida entre los aficionados a la fotografía, aunque fue una fotógrafa de éxito a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX, siendo probablemente su foto más conocida el retrato que le hizo a Evelyn Nesbit. Esta fue un actriz y corista que estuvo implicada en el asesinato de su amante por su marido, hecho que inspiró una interesante novela de E. L. Doctorow, que también se convirtió en película de cine y musical. Bueno… el caso es que la fotografía de Käsebier es muy notable y ejemplo de la fotografía de su época.

Ya he dicho en alguna ocasión anterior, que el instagram de Leire Etxazarra resulta tan recomendable como su blog sobre fotografía. Y en los últimos días/semanas he recogido dos entradas. La primera dedicada a Alan Schaller (insta) que tiene un estilo muy personal, humano y estéticamente atractivo para hacer fotografía documental en la calle. Más interesante que la mayoría de lo que se ve en este género fotográfico, tan estandarizado últimamente por las modas. La segunda dedicada Jonas Bjerre Poulsen (insta), arquitecto de formación, y que hace unas bellas fotografías en las que estudia las luces y las sombras, las formas y geometrías, pero sin perder la dimensión humana de sus contenido.

Otra fuente de recomendaciones que he encontrado últimamente es una revista en línea, la edición internacional de Pen ペン, dedicada al arte y la cultura japonesa o relacionada con Japón, disponible en inglés o en francés. Tres artículos me han interesado en estas útlimas semanas. El primero, dedicado al fotógrafo francés Maki, que recorrió durante quince años las calles de Tokio y otras ciudades japonesas, claramente influido por fotógrafos japoneses de la segunda mitad del siglo XX.

Los otros dos tienen un contenido muy social, que reflejan que Japón está lejos de la visión idílica que muchos viajeros y turistas ofrecen con sus vistosas imágenes. El primero, con obra del fotógrafo Miki Hasegawa, trata del maltrato infantil, específicamente de adultos que sufrieron abusos y maltratos en la infancia. Este es un problema sobre el que ya he leído varias veces como muy prevalente en el País del Sol Naciente. El segundo me llamó especialmente la atención, porque la fotoperiodista Shiho Fujada (insta) estudió fotográficamente el fenómeno de las mujeres de edad avanzada que delinquen con el fin de escapar de la soledad en la cárcel.

No hay bosques en los alrededores de Zaragoza, mi ciudad. Ni en muchos kilómetros a la redonda. Algún pinar, más bien reseco. Alguna arboleda. Y algún soto o bosque de galería, en las orillas de los ríos, a veces muy inextricables, especialmente después de alguna crecida de las aguas. Así que no tenemos bosques de estos, muy paseables y razonablemente extenso a tiro de caminata o pequeño desplazamiento en coche o en transporte público. Por eso me quedé con el trabajo Sylvania de Anne Beeke (insta), que publicaron hace unos días en Booooooom. Incluso si sus bosques pueden no serlo, o lo son sólo de modo conceptual.

De lo que peor llevo con la pandemia es la falta de libertad para viajar. Y si el 2020 conseguí salvar los muebles en el espacio entre el verano y octubre, en 2021 no se ve la luz todavía. Por ello, me ha llamado la atención en Lensculture el trabajo de Alison Luntz (insta) llamado Nostalgia in the backyard, en los que recrea fotografías vacacionales con fotos de diverso origen en tamaño póster en el jardín de su casa. La nostalgia del mundo, cuando uno está encerrado en su ciudad. O incluso en su casa.

Y ya que hemos hablado de la pandemia, vayamos por un momento a su origen, a Wuhan, una enorme ciudad que casi nadie conocía hasta enero de 2020, y donde el fotógrafo italiano Raul Ariano (insta) ha recogido escenas de la vida en la actualidad. Con un enorme sentido de calma e introspección. Y bellas. O a mí me lo parecen el retrato de la chica sumergida en el agua hasta el cuello me tiene hipnotizado… Lo he visto en 1854, un sitio de British Journal of Photography.

[Fotos] Hacía meses que no usaba la pequeña Minox

Fotografía

Hoy no ha sido un buen día. Definitivamente, no. Iba a comentar en extenso… pero no tengo muchas ganas. Así que me voy a limitar a decir que estos días he revelado un rollo de Ilford FP4 Plus 125 que expuse en las últimas semanas con la pequeña Minox 35 GT-E.

Los escuetos detalles técnicos en Simplemente fotos con una Minox 35 GT-E y película Ilford FP4 Plus.

[Libro] Hija única – Seo Mi-ae

Literatura

Encontré una referencia a este policiaco, o thriller, psicológico, sin duda, porque la protagonista es una psicóloga criminal, en una página que me merece bastante respecto, dentro de lo que es internet, donde es difícil encontrar buenas páginas de referencia que te orienten a la hora de escoger tus próximas lecturas o visitas a la sala de cine. El caso es que la reseña era bastante positiva para esta novela de Seo Mi-ae, que si mis referencias no me fallan es escritora. El problema de los nombres asiáticos… es que me cuesta mucho identificar el sexo de sus poseedores para redactar correctamente. Dichosos los idiomas que no flexan por género y número.

Un paseo por el palacio de Deoksugung en Seúl, para ilustrar la entrada de hoy.

He leído muy poquita ficción de origen surcoreano. No llega con facilidad a nuestros lares. No se traducen muchos libros de este origen. Así como los autores japoneses ya empiezan a menudear en las librerías, con los coreanos no sucede lo mismo. Pero lo que conocía hasta ahora, hizo que me despertara la curiosidad. Al fin y al cabo, hay diferencias culturales en el modo en que se plantea la estructura de un relato de ficción. Así que, aunque el llamado thriller psicológico no es mi género favorito ni de lejos, decidí darle una oportunidad.

La novela nos cuenta las vicisitudes de una psicóloga, profesora de psicología criminal, en la que simultáneamente se producen dos acontecimientos en su vida importantes. Por un lado, se le abre la posibilidad de entrevistar a un célebre asesino en serie que se encuentra en prisión, quien, resistiendo a todo interrogatorio sobre la auténtica naturaleza de todos sus crímenes conocidos o desconocidos, acepta dejarse entrevistar por esta psicóloga. Por otro lado, conoce a la hija de un anterior matrimonio de su marido, que vivía con sus abuelos, que mueren en un incendio. Y de repente le surge la responsabilidad de convertirse en madre. O madrastra. Poco a poco, ambos acontecimientos confluirán de alguna forma.

He de decir que la novela me ha decepcionado. Lejos de existir esa marcada diferencia que de alguna forma esperaba con las novelas occidentales similares, la autora se adhiere bastante a los clichés del género, salvo en algún detalle por aquí o por allá. Al final resulta en una historia bastante previsible. La lectura es entretenida y avanza rápidamente. No olvidemos que este tipo de novelas con frecuencia están pensadas para ser lecturas fáciles. Desde mi punto de vista carece rigor científico en lo que se refiere al personaje principal, como psicóloga, y te deja con una sensación de que para este viaje no hacía falta tantas alforjas. Los aficionados al género quizá lo disfruten. Por lo demás, apenas recomendable.

[Cine] The Mauritanian (2021)

Cine

The Mauritanian (2021; 21/20210325)

Si algo nos enseñó las guerras de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, suponiendo que no lo supiéramos conociendo la historia de la guerra fría, es que los Estados Unidos no son los adalides de la democracia que han pretendido ser a lo largo de su historia. Incluido el tiempo en el que permitieron la esclavitud entre finales del siglo XVIII y la séptima década del XIX, las leyes segregacionistas de muchos estados, las veces que han aplicado la política de las cañoneras, los numerosos regímenes totalitarios que apoyaron después de la Segunda Guerra Mundial, los golpes de estado militares de ultraderecha que han apoyado y otras lindezas. Pero a esto hubo que sumar en la primera década del siglo XXI las torturas en las cárceles de Irak y Afganistán, y la extremadamente irregular e intolerable situación, en el ámbito de un estado derecho, de la prisión militar de Guantánamo. Y esta película dirigida por Kevin Macdonald nos habla de esto último.

Toda la sinrazón de la política norteamericana comenzó con los atentados en Nueva York contra el World Trade Center. Y la ciudad está llena de símbolos o lugares asociados con la libertad, que en un momento dado se convierten en símbolos confusos, cuando repasas la historia real.

El «Mauritano» (Tahar Rahim) fue uno de los presos en Guantánamo que fue detenido, que nunca fue llegado a ser acusado realmente de nada, que nunca fue condenado por nada, y estuvo 14 años preso y sometido a torturas en los primeros de ellos en la base militar norteamericana en Cuba. La película cuenta los muchos años de proceso legal hasta llegar a su liberación, con dos abogadas interpretadas por Jodie Foster y Shailene Woodley, luchando por un proceso legal y con garantías para su cliente. Que por otra parte fue intentado encausar por la admininistración de George W. Bush, aunque un primer abogado (Benedict Cumberbatch) acabó comprendiendo lo nefasto de la situación. Esto es la base de la película. Se pasa más de puntillas y con más rapidez por el hecho de que la administración de Barak Obama, incomprensible e inmerecido Premio Nobel de la Paz cuando no había hecho absolutamente nada para merecerlo, no lo liberó, ni cerró Guantánamo, y siguió poniendo pegas a instaurar el estado derecho en la infame cárcel para prisioneros de guerra selectos.

La película está correctamente realizada, pero no tiene por otra parte un especial mérito que la haga destacar de algo que podría haber funcionado como telefilm con medios. Es muy convencional, y no acaba de profundizar en todo el problema de la anómala situación de todos estos presos, quedándose simplemente en tratar con simpatía el caso del protagonista. Que es el plato fuerte de la película y lo que justifica realmente su visualización. La interpretación de Tahar Rahim es sobresaliente, acompañada adecuadamente por un trío de secundarios de lujo, ya que tanto Foster y Cumberbatch, como la más joven pero sólida Woodley, rara vez lo hacen mal. Son buenísimos profesionales de la interpretación.

Así pues, película recomendable por las interpretaciones, aunque nos deje algo más fríos en el planteamiento general de la situación. Pero es lo que hay. Y aunque la película es de director y producción británica, está demasiado pegada a los Estados Unidos como hacer sangre de determinadas instituciones, como la militar, o la buena fama de Obama entre los «liberales», como para ser demasiado incisiva con el conjunto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***