[Recomendaciones fotográficas] Fotografía en China y algunas cosas más

Fotografía

En los últimos tiempos ando liado. En el trabajo y fuera del trabajo. En cualquier caso, acabo más cansado los días, me acuesto pronto, y prefiero relajarme caminando haciendo alguna foto a ponerme delante del ordenador buscando cosas sobre fotografía. Ya paso muchas horas delante del ordenador como para dedicar más en casa a ello. Por ello, últimamente recojo menos recomendaciones fotográficas. O no son tan diversas. Lo que sea.

En estas estaba cuando, volviendo a casa en autobús una tarde, después de una caminata relajante, consultaba algunas cosas en Instagram en el teléfono móvil cuando me encontré una publicación de Photography of China. Era sobre la fotógrafa Peng Ke. Había alguna cosa que me interesaba en su fotografía, aunque sin definirme bien si la incluía o no en mis recomendaciones. Pero de lo que me di cuenta en ese momento es que llevaba mucho tiempo sin extraer recomendaciones de esas páginas destinadas a hablar de la fotografía en el gigante asiático. Comprobé que, por algún motivo, ya no es posible añadir la página de novedades de Photography of China al agregador de noticias, y no veía sus titulares.

No obstante, repasé algunas de sus últimas entradas, aquellas que habían publicado desde el año nuevo chino a esta parte. Me llamaron la atención las fotografías de Elle Thorbecke, creo que alemana, que pasó varios años de la década de los 30 en Pekín (literalmente, capital del norte), recogiendo un abundante archivo fotográfico de la vida en la actual capital china. En aquellos momentos, la capital de China era Nankín (literalmente, capital del sur). También, con un sentido histórico tenemos las fotografías de William A. Joseph, uno de los participantes de un grupo de intelectuales que buscaban la normalización de las relaciones entre China y Estados Unidos. Para ello visitaron el gigante asiático en 1972, donde realizó las fotografías que ilustraban la vida cotidiana en aquella época de la Revolución Cultural. Unas fotografías que transmitían una imagen optimista y feliz de la sociedad china. Ciertamente que lo peor de la Revolución Cultural había pasado… pero fue un lamentable periodo en la historia del país, en el que se cometieron demasiados desmanes y estupideces que retrasaron el progreso chino por completo.

Más contemporáneas, tenemos las fotografías de Birdy Chu (instagram) que recuerda la retrocesión de Hong Kong por parte del Reino Unido a la República Popular China. En 2022 se celebró el 25º aniversario del hecho. Un tiempo en el que la antigua colonia ha seguido evolucionando y sufriendo cambios. Con no poca incertidumbre. Es la mitad del tiempo que ha de transcurrir hasta que se acabe lo de «un país, dos sistemas» y quede totalmente integrada en la China continental. Y eso supondrá el final de los restos de democracia que quedan en la ciudad y su territorio circundante.

En un ámbito muy distinto, y mucho más íntimo, tenemos las fotografías de la pareja de fotógrafos Liu Ke y Huang Huang (instagram). Una pareja que se encontraron y decidieron que eran cada uno el espejo del otros. Viven y trabajan juntos. Y durante un par de años realizaron una serie de dípticos, cada día cada uno tomaba una foto del otro, quedando emparejadas, como símbolo de esa relación y de ese sentimiento de verse reflejado en el otro. Está bien, oye.

Por lo demás, algunas recomendaciones que proceden de mi suscripción a Photosnack. Estas… como las recibo directamente en el correo electrónico, no me las pierdos.

Me lo pasé bien contemplando las formas geométricas, y al mismo tiempo caprichosas, de los cristales de hielo en la nieve del fotógrafo Alexey Kljatov.

Dedicó una publicación a Flor Garduño, una excelente fotógrafa mejicana que explora las vida de los indígenas mejicanos.

Y en la línea de los muchos y buenos fotógrafos documentales italianos que han trabajado en las calles de sus ciudades, tenemos las fotografías del napolitano Francesco Verolino. Para el aficionado a este tipo de fotografía, quizá convendría que conociese el blog del fotógrafo… en italiano, eso sí. A mí no me viene mal, pero no sé al resto.

[Cine] Civil war (2024)

Cine

Civil war (2024; 23/20240430)

Solo 26 horas después de salir del cine, de ver la divertida y espléndida película de Guadagnino que comenté muy recientemente, volvíamos a las salas de cine para ver una película no menos estupenda. Incluso más estupenda. Pero dura, difícil, áspera, incómoda… y sin embargo, de la que no podíamos despegar los ojos de la pantalla y que me estoy planteando volver a ver. Porque hay mucho que ver, muchos detalles que importan, en esta política película de Alex Garland, para mí la mejor que he visto de este director con ventaja. Un director que hasta el momento consideraba que tenía unas ideas excelentes, pero que no siempre acertaba en convertirlas en narración e imágenes. Es más, lo consideraba sobrevalorado. Pero con esta película ya se ha redimido de pecados pasados. Ya veremos si sigue cometiendo pecados en un futuro, o se mantiene en el buen camino del genio cinematográfico.

En estos días, desde que vi la película, he visto muchas valoraciones en internet sobre la película, principalmente de comentaristas norteamericanos. Me llama la atención que muchos consideran que la película no es política, se aleja de la política. Fundamentalmente, porque el director con esta película bélica, no se pronuncia sobre quienes son los buenos y los malos, qué bando representa qué en la polarizada política de los Estados Unidos. Y sin embargo es una película muy política. Y como oí decir a uno de ellos, una película fundamentalmente muy cabreada. La visión de la guerra civil que asuela al gigante norteamericano en un futuro no muy lejano es en su mayor parte periférica. Son muy pocas las ocasiones en las que los protagonistas, cuatro periodistas, se meten en el fregado, antes del fin de fiesta final en el que ya la acción es dominante, aunque no lo más importante. No lo es en ningún momento. El viaje de estos cuatro periodistas de Nueva York hasta Washington D. C. por una larga ruta que les permite evitar las zonas de mayor riesgo nos muestra la degradación moral, social y ética que sufre una sociedad en un conflicto bélico. Y más en un conflicto civil, en el que tu enemigo es tu compañero de instituto. Y con él te ensañas. Desde el punto de vista político, la reflexión no es sobre qué valores son los preferidos, progresistas y conservadores, sino sobre las consecuencias de la ruptura y desaparición de los valores fundamentales que deberíamos considerar comunes; respeto, convivencia, diálogo, renuncia a la violencia. Pero muchos estadounidenses están más dedicados a criticar que una alianza entre California y Tejas sería imposible por su opuesta orientación ideológica. No han entendido nada. Obviamente Garland lo presenta así para indicar que eso no es lo importante.

Cuatro periodistas de tres generaciones. El más veterano que mira el retiro pero todavía se resiste a él (Stephen McKinley Henderson). Están los maduros y experimentados reporteros que han llegado a su plenitud con distinta evolución, uno pidiendo «guerra» (Wagner Moura), otra con desesperanza y dudas (Kirsten Dunst). Y la joven, casi amateur, inexperta pero entusiasta (Cailee Spaeny), que todavía no sabe cómo ha de actuar, cómo tiene que enfocar su trabajo. Es irónico, amargamente irónico, que solo sobrevivirán a esta aventura aquellos con más cinismo en su visión. Y una misión. Ser testigos y fotografiar la caída del presidente que está en el origen del conflicto (Nick Offerman).

Y varias secuencias muy significativas que van retratando las distintas formas de afrontar el conflicto. Pero con una secuencia pivotal, una que marca una antes y después en la película, una que resume todo lo que la guerra tiene de deshumanizador y de brutal. Con un soldado, cuya afiliación desconocemos, en una fosa común para civiles masacrados, magníficamente interpretado por un no acreditado Jesse Plemons, pero que desde ya debería ser candidato firme a una estatuilla dorada en marzo del año que viene, que representa todos esos valores corrompidos, destruidos, las consecuencias más brutales de la guerra. En la más firme toma de posición del director, que muestra que una cosa es que la definición de los bandos no sea lo importante, pero que está lejos de ser equidistante en la polarización actual de la política. No sólo la norteamericana. Y es que la equidistancia es uno de los grandes peligros hipócritas del análisis político y periodístico. Vale ser ecuánime, pero hay que tener claros que valores fundamentales no pueden dejar de defenderse, y de denunciarse cuando se encuentran en riesgo.

Interpretación de muy alto nivel, con especial nota para Dunst, que ya había mostrado en muchas ocasiones su valía, pero que también debería situarla en la carrera hacia los premios. Una joven Spaeny que habrá que seguir, lo que había hecho hasta ahora no me había interesado para atraerme a las salas de cine. Y un conjunto de intérpretes, todos los demás que todos están a excelente nivel. Ya he comentado lo de Plemons. En todas partes hablan de la presencia en el reparto de Sonoya Mizuno, que ha estado en todas las películas que ha dirigido Garland (incluso protagonizó un serie creada por él, que no me convenció en exceso), pero de verdad que su papel es un poquito más que un cameo. Un poquito más.

Mis expectativas sobre esta película no eran muy altas. Y lo cierto es que tenía la sensación de que iba a ser la eterna mirada al ombligo de los estadounidenses, que no me apetecía mucho, a priori. Pero afortunadamente me equivoqué, y afortunadamente nos sacudimos la pereza y, aprovechando la víspera del festivo entre semana, nos dirigimos a las salas de cine para verla. Es prácticamente imprescindible. Un película con demasiados valores cinematográficos y con una reflexión suficientemente profunda como para que haya que recomendarla con carácter general. Otra película que, si no es una obra maestra, se le aproxima bastante.

NOTA: Como aficionado a la fotografía, interesante las dos fotógrafas de la película. A la mayor (Dunst), con una cámara digital (una Sony, aunque esté la marca tapada con cinta aislante negra) y dos ópticas, un Leica de focal fija adaptado, probablemente un 35 mm, no me fijé bien, y un poderoso 70-200 f2.8, más que probablemente. Y la joven (Spaeny) con un la Nikon FE2 «de su padre», un objetivo que no pude identificar, pero cuyas fotos parecen propias de un 35 mm, unos cuantos rollos de película un blanco y negro, y algunos químicos y un tambor de revelado para ir revelando sobre la marcha. Y unas fotos en blanco y negro que se nos van mostrando y que al parecer fue haciendo la actriz con la cámara durante el rodaje. Estupendas.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; médicos, bomberos, policías… y vampiros

Televisión

Vamos con mi última ronda de k-dramas… o sea, dramas coreanos, cuando drama es un genérico que incluye también la comedia. He de decir que estaban un poco de bajón estas series. Y de hecho algunas de las que he empezado últimamente las he abandonado. Son cosas que pasan si a unas producciones que tienen no poco de guilty pleasures se une una falta de empatía absoluta con los personajes protagonistas. Como por ejemplo en esta producción de guapos protagonistas que tan buen resultado dieron en otras ocasiones, que está siendo muy bien recibida por la mayor parte del grupo, pero que a mí se me ha vuelto estomagante. Pero vamos con las que no.

Ghost doctor (en inglés en el original) es una serie de 2022 que se puede ver en Netflix, pero creo que sólo con subtítulos en inglés. Un antipático pero tremendamente hábil y eficaz cirujano cardiovascular y un simpático pero torpón residente de primer año, pero heredero de la empresa que gestiona el hospital, se tienen que aliar para desentrañar los misterios que rodean algunas muertes y accidentes en el entorno del hospital. Pero con la peculiaridad de que el hábil cirujano es víctima de «un accidente», acaba en coma y es su fantasma temporal el que colabora con el torpón residente que, casualmente, es capaz de ver fantasmas desde niño. Entre la comedia de las situaciones que se producen por las «posesiones» del fantasma, y otros fantasmas, y el drama de la conspiración para hacerse con el control del hospital y despojar a una rica heredera, y neurocirujana, e interés romántico el hábil cardiovascular, de su herencia. En general, muy animada y entretenida. Con dos peros. La neurocirujana, una actriz muy guapa, hace una interpretación en su 85 % aburridísima. Hay otro personaje femenino, la joven residente, interés romántico del torpón residente, que es bien maja y está absolutamente desaprovechada en la trama. Pero ya está.

He podido ver la segunda temporada de Sobangseo Yeop Gyeongchalseo (소방서 옆 경찰서, la comisaría próxima al parque de bomberos), conocida en inglés como The first responders y en español como Unidad de primera intervención. Este drama de acción (y romance) con bomberos y policías como protagonistas (y los forenses) me pareció muy entretenido en su primera temporada de 12 episodios, que quedaba con las tramas abiertas y cerraba con un cliffhanger. Por eso me apetecía ver la segunda temporada. Que va en la misma línea… pero baja de interés notablemente. Se centra mucho más en el personaje del policía, y la chica, la enfermera de los bomberos, pasa a ser un florero en el conjunto de la serie. Sigue siendo entretenida, pero por esos y otros motivos que no menciono para no destripar la trama, pierde bastante. Pero cerrada está.

Finalmente, en Amazon Prime Video he podido ver Gaseum-i ttwinda (가슴이 뛴다, mi corazón late) conocida en inglés como Heartbeat, y en castellano El latido de mi corazón. Dramedia romántica, con el romance entre una tristona enfermera escolar que vive solitaria y con apuros y un vampiro que estaba sumido en un sueño de 100 años con el fin de convertirse en humano y al que despierta un día antes de lo que corresponde. A partir de ahí, chascarrillos, romance, y los elementos que pondrán palos en las ruedas de la relación. En el reparto de secundarios, los «payasos», los «rivales amorosos», y el vampiro perverso como contrapartida a los vampiros buenos. Y como en casi toda serie sobrenatural coreana, una historia de reencarnaciones y de romances y rivalidades que se extiende desde cientos de años atrás. Empieza bien… pero va decayendo. Tiene el problema que la chica protagonista no acaba de estar cómoda en el papel, en lo que a mí me parece. Le falta expresividad en algunos momentos. Normalita. Entretenida, pero poco memorable.

[Fotos] … a veces, el corazón también está un poco desenfocado

Fotografía

Cuando hago fotografía estenopeica, que últimamente no es con frecuencia, siempre recuerdo una cita de Bernard Plossu que voy a citar de forma aproximada. No encuentro ahora la cita literal.

Una fotografía puede estar desenfocada. No importa. El corazón a veces también esta un poco desenfocado.

Me parece una cita magnífica. Muy en línea con una de mis canciones favoritas, el Desafinado de Antonio Carlos Jobim, en la que el magnífico cantante y compositor brasileño, sobre la letra de Newton Mendonça, nos recuerda…

Que no peito dos desafinados também bate um coração.

En cualquier caso, en el paseo fotográfico con los amigos de la fotografía fotoquímica y alternativa que nos reunimos el fin de semana pasada, las fotos, como corresponde con este tipo de fotografía, podrá estar un poco desenfocada. Pero no lo estuvo el ánimo. Ni las ganas. Sobre las cuestiones técnicas de las fotografías mejor os pasáis por Las fotos del Día mundial de la fotografía estenopeica – Ondu Pinhole 6×12 Multiformat con Lomography Kino Potsdam 100.

[Cine] Challengers (2024)

Cine

Challengers (2024; 22/20240429)

Estamos en el primer día de mayo. Y eso, desde el punto de vista de los aficionados al cine suele ser una mala noticia. Porque durante la primavera la cartelera suele estar bastante anodina. Puedes esperar que se anime con alguna película europea o de cinematografías asiáticas que no encuentre cabida en la distribución cuando las películas norteamericanas dominan el mercado, como sucedió la semana pasada, y como tal vez suceda en alguna otra ocasión antes del final de esta semana. Pero en general es una época de poco interés. Por ello, no esperaba grandes cosas de los estrenos procedentes de Hollywood en estas semanas. Pero nos estamos encontrando que podemos estar, gracias al festivo entre semana, en una semana gloriosa para nuestro grupito de aficionados al cine. Y vamos con el primer ejemplo de ello, dirigida por Luca Guadagnino, muy de moda en la última década. El palermitano no sólo está haciendo propuestas interesantes y muy bien hechas, sino que además está lanzando a intérpretes jóvenes hacia el estrellato con una gran visión a la hora de seleccionar sus protagonistas. Lo cual no quiere decir que todo lo que haga me interese… pero bueno, son cosas que pasan.

De hecho, cuando vi el trailer de la película que nos ocupa hoy, un trailer que muchos han alabado, la película no me atrajo. Todo indicaba que Guadagnino se había lanzado al cine más comercial, había fichado algunos jóvenes intérpretes en ascenso y cuerpos danone, y se había marcado el típico triángulo rectángulo, con una hipotenusa de muy buen ver tentando a dos jóvenes tenistas y comprometiendo la mutua amistad. Posible topicazo argumental con el tirón de ver en ropa interior, y quien sabe si sin ropa interior, a estos guapos protagonistas. Y algo de eso parece que hay, pero… hay muuuuuuuucho más en esta historia llena de sutileza, dobles significados, metáforas visuales, en la que cuesta menos de lo que parece darse cuenta que la hipotenusa (Zendaya), que lo hace muy muy bien, de Oscar, no es necesariamente el personaje más importante del film.

Recorriendo 13 años en la vida de tres tenistas que se conocen en la adolescencia, y con numerosos flashbacks, se va desarrollando ante nosotros una compleja interrelación de sentimientos y caracteres, donde no siempre los dos catetos (Josh O’Connor y Mike Faist) reconocen qué es lo que realmente les pone y les mueve. Pero dado que a ambos parecen gustarles las salchichas, los plátanos y los churros, el espectador mínimamente espabilado pronto se coscara de lo que realmente nos habla la película. Después de todo, por muy espectaculares que sean las secuencias de los partidos de tenis, y por muy bien que lo haga Zendaya, que lo hace de maravilla, ambos son macguffins de primer orden que mueven la historia de los dos jóvenes. Es algo más complejo que todo eso, no quiero en absoluto desmerecer el papel de la joven actriz, que nos deja con la boca abierta por muchos motivos, pero tengo un espacio limitado para dejar mi impresión sobre lo visto.

Dejando pues sentado que estamos ante unas excelentes interpretaciones, todos los aspectos artísticos y técnicos de la película, magistralmente dirigidos y orquestados por Guadagnino, una excelente montaje, una excelente fotografía, una potente banda sonora, un guion soberbio, hacen que lo que parecía un producto más de cine puramente comercial se acerque, gozosamente, a una obra maestra. Quizá no alcance ese estatus… pero se acerca mucho. Una desvergonzada y maestral película de cine comercial y con tirón que algunos pensábamos que ya no existía, dada la afición de Hollywood a las producciones formulaicas, prácticamente indistinguibles unas de otras. Bienvenido el huracán de viento fresco que aporta el director italiano al panorama cinematográfico actual. ¿Que si recomiendo esta película? Sinceramente, no sé qué narices hacéis sentados en el sofá de casa viendo tontería en la televisión. Sorprendentemente, en España ha tenido un estreno comercialmente muy discreto. Será que tenemos suficiente con las patochadas de la clase política nacional, que parecen escritas por Azcona y dirigidas por Berlanga desde el cielo de los amantes al cine.

Nota: O’Connor es también el protagonista destacado de la película de Rohrwacher que vimos la pasada semana. Parece que el irlandés es un valor muy al alza.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] El chico y el perro – Seishū Hase

Literatura

Se van acercando mis vacaciones de primavera, que este año serán las más sustanciosas y prolongadas del año. Y como hace cinco años que estuvimos por segunda vez en Japón, volveremos al País del Sol Naciente. La primera vez en 2014, la segunda, cinco años más tarde, en 2019, la tercera, si nada se interpone, tras otro período de cinco años, en 2024. Esperemos que todo vaya bien en 2029 podamos volver. Así que en las últimas semanas he ido pensando ya en leer alguna cosa de autores japoneses para irme poniendo a tono. No es que yo sea ajeno a la literatura del país asiático, como sabrán los asiduos de estas páginas. Pero bueno… cualquier excusa es buena.

Y voy con esta novela de Seishū Hase, que me venía muy recomendada. Hase es conocido especialmente por sus novelas de género negro, variante japonesa, es decir, sus bandas de gánsteres son yakuza. Pero esta novela no va de yakuzas. Bueno… un poco sí. Me explico. Más que una novela, es un conjunto de relatos con un denominador común. Un perro que es encontrado en el primero de los relatos en la prefectura de Fukushima, unos meses después del desastre del seísmo y tsunami de 2011, presuntamente abandonado como consecuencia de este. A lo largo de los relatos, y de varios años, el perro va cambiando de dueño, mientras va viajando hacia el sur del país. Fukushima esta en el nordeste de la isla de Honshu, por lo tanto relativamente al norte del país, y el último de los relatos transcurre durante el terremoto de Kumamoto de 2016, en la isla de Kyushu, que es la más sureña de las cuatro grandes del archipiélago.

Son por lo tanto seis relatos, que transcurren consecutivamente en el tiempo, conforme el perro se va desplazando. El primero, con un hombre joven que se ha metido en negocios turbios para mantenerse a sí mismo y a su madre y familia tras el desastre del tsunami. El segundo, con un ladrón de origen latinoamericano que huye de la yakuza. El tercero, un matrimonio sin hijos que está entrando en crisis por la mala cabeza del marido que vive su afición a la montaña con la despreocupación de un veinteañero. El cuarto, una joven prostituta que ha asesinado al que creía su novio, pero que simplemente la chuleaba, y se ve obligada a huir. El quinto, un anciano cazador, gravemente enfermo, que vive en soledad con los remordimientos de no haber sido un buen marido y padre. El sexto, un niño que vive en el sur, desplazados tras el tsunami de Fukushima, alterado psicológicamente por las secuelas del trauma. Y que ya conocía al perro.

El conjunto de los relatos tiene un toque buenrollista, aunque los desenlaces no son necesariamente felices para los protagonistas humanos de estos episodios. Todos ellos viven situaciones de crisis, creadas por ellos mismos, y de las que les resulta difícil salir. El perro, durante el tiempo que vive con ellos les aporta algún alivio, independiente del final de cada uno de ellos. Es una de estas obras con cierto tono melancólico que surgieron tras la desazón por el desastre de 2011, que tanto impactó en la mentalidad japonesa.

En su conjunto, siendo correcto en general, me ha dejado un tanto insatisfecho. Demasiadas casualidades, demasiados flirteos con los sobrenatural, sin atreverse a ser abiertamente una novela fantástica o a abrazar todas las consecuencias del realismo fantástico que encontramos en otros autores japoneses contemporáneos. Quizá me hubiera dejado mejor sabor de boca si el último relato no hubiese desencadenado un agridulce happy end demasiado forzado y, hasta cierto punto, fuera del tono general del libro, por mucho que sea relativamente previsible como conclusión del conjunto. Pero se deja leer. Es lo que hay.

[Fotos] Celebrando los unicornios y la fotografía (estenopeica)

Fotografía

Dicen que la mejor forma de fabricar el estenopo de un cámara estenopeica es con el cuerno de un unicornio. De esa forma nos quedará del tamaño reducido y adecuado a nuestros propósitos, y perfectamente redondo y sin defectos. Es la ventaja de los unicornios. Todo en ellos es perfecto. Lo malo es que es difícil encontrar y que se preste a usar su cuerno para realizar el estenopo. Dentro de unos días os contaré/mostraré mis fotografías del Día Mundial de la Fotografía Estenopeica (Worldwide Pinhole Photography Day). Pero de momento os muestro las de los dos días que hemos pasado un grupo de entusiastas celebrándolo.

Para saber un poco más de esa jornada y de estas fotografías instantáneas que lo documentan (también alguna digital cuando la cámara instantánea era poco adecuada o inconveniente), lo mejor es que os dirijáis a Día mundial de la fotografía estenopeica – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Monochrome (y algo de digital). Y, lo dicho, dadme unos días para revelar mis fotografías estenopeicas.

[Recomendaciones fotográficas] Obituario de Gonnord y algunas cosas más

Fotografía

Hoy es el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica (Worldwide Pinhole Photography Day), y algunos aficionados de Zaragoza lo hemos celebrado juntos. Ayer realizando la toma de fotografías. Y hoy con revelados y demás. Pero de eso iré hablando a lo largo de la semana que viene. De momento vamos con algunas recomendaciones fotográficas recogidas durante esta semana.

La primera de ellas es un obituario del que me enteré en primer lugar en Clavoardiendo, aunque luego apareció en distintos medios y foros de fotografía. Falleció hace unos días el fotógrafo Pierre Gonnord (1963 – 2024), francés, pero afincado en España desde hace unos 25 años, año más, año menos. En alguna que otra ocasión he visitado alguna exposición de este fotógrafo, creo que en PhotoEspaña. El caso es que he contemplado en diversas ocasiones sus retratos, tanto en exposiciones, como en publicaciones. Unos retratos muy característicos, con un estilo que recuerda en gran medida la iluminación y los retratos pictóricos de los pintores flamencos de los siglos XVI y XVII. Era joven todavía. Podría haber dado todavía mucha guerra en este arte. Una pena. Pero es lo que hay.

Entre las muchas cosas que tenía para este fin de semana, he encontrado un ratito para pasear por la orilla del Ebro, donde me he entretenido con unas currucas capirotadas (Sylvia atricapilla) que evolucionaban en los arbustos y los árboles entre el puente de Piedra y el puente de Hierro.

En Another Magazine dedicaron una entrada a Peter Hujar. Hujar también fue un destacado retratista. Y fotografía a muchas figuras del mundo del arte y de la cultura en Nueva York. Y otras muchas personas de las culturas y colectivos más diversos de la Gran Manzana. En el artículo que he mencionado se pueden ver algunos. Creo que es un fotógrafo, ya fallecido hace varias décadas, que hay que conocer.

Volviendo a Clavoardiendo, me interesó el artículo que dedicó a la fotógrafa Ruth Lauer Manenti. Es una artista polifacética; no sólo fotografía, también dibuja. La fotógrafa centra sus últimos trabajos en la figura de su madre, también artista, a propósito de la enfermedad de la que falleció. Comprende retratos y fotografías del entorno vital de la madre, así como naturalezas muertas de los objetos que se encuentran en este entorno. Blanco y negro delicado. Poético.

En los boletines de Photosnack, me interesaron, primero, los colores de las fotografías botánicas del norteamericano John Grant y, en segundo lugar, los paisajes en blanco y negro, muy etéreos de Darcie Sternenberg, también fotógrafo norteamericano.

[Cine] La chimera (2023)

Cine

La chimera (2023; 21/202400421)

No siempre es fácil de digerir el cine de la italiana Alice Rohrwacher. Antes de esta, he visto dos de sus largometrajes y una mediometraje tremendamente simpático. Y siempre ha dejado claro que es una autora que va a lo suyo. Que va a permanecer fiel a su estilo, que va a contar las historias que a ella le apetece contar, que lo va a hacer del modo que ella prefiere, que se mueve ajena a modas, y que no va a permitir que su mensaje, ni en su forma ni en su contenido quede alterado de lo que ella decide. No es fácil de digerir su cine, pero teniendo en cuanta que tiene oficio para dar y vender, por todo lo anterior es cita obligada en las salas de cine cuando estrena nueva película.

Orvieto, ciudad de la Umbria, está en plena Etruria, la región histórica donde habitaron los etruscos. Y, por su morfología, sirve para ilustrar perfectamente las localizaciones de la película de hoy, que están un poquito más al sur, en la región del Lacio.

Suele haber elementos similares en sus historias. La persona de corazón puro que es manipulada por los demás para sacar beneficio de ella. A Arthur (Josh O’Connor), el protagonista de esta película, el dinero sólo le interesa para sobrevivir. Él, básicamente, ama el arte de los etruscos. Y a los etruscos mismos. Y a Beniamina (Yile Yara Vianello), de la que se enamoró y perdió. Pero buscas y colabora con aquellos que rapiñan con el arte para estar en contacto con la belleza y para esperar a su Beniamina. Sólo algunas personas, muy contadas, le mantiene en contacto con la realidad. Como Italia (Carol Duarte), que es portuguesa… o brasileña, no sé muy bien (sé muy bien que la actriz es brasileña; no sé dónde situar al personaje que interpreta),… con sus dos hijos, de distintos padres. Que quiere ser cantante, pero no deja de tener los pies en el suelo. A su modo.

Rohrwacher nos cuenta fábulas. Y las fábulas tiene moraleja. A cada cual descubrirla y asumirla. O no. Para ello, su cine bebe de los clásicos. De los clásicos italianos. De Fellini. Porque hay momentos en esta película que recuerdan mucho a los «recuerdos» del director de Rimini. Pero sin imitar. Adoptando recursos, homenajeando, pero yendo a lo suyo, haciendo lo que le es propio. Es una impresionante directora, Rohrwacher. Sólo le falta que le acompañe el elenco de actores y actrices, que nos son grandes estrellas, si exceptuamos la presencia de Isabella Rossellini, pero que cumplen con nota alta, cada uno en lo que le toca poner de su parte.

Me resulta difícil recomendar esta película, o las películas de Rohrwacher en general. Debería. Porque es muy buena. Pero los gustos del personal están muy alterado por la «comida basura» cinematográfica que nos sirven los grandes estudios norteamericanos. Y uno no puede estar pasivo en estas películas. Como no se puede estar pasivo en las películas de Fellini. Pero eso es lo realmente bueno de esta película. Si entras en el juego… es de lo mejor que podrás ver en el cine en estos tiempos. Quizá no lo mejor en términos absolutos, pero de lo mejor.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Paisaje urbano y bulbosas de primavera en flor

Fotografía

Tras haber revisado durante un par de semanas las fotografías del viaje de Pascua al lago Constanza, vuelvo a mi rutina de fotografías realizadas en mi entorno habitual y de forma cotidiana. Como en la segunda semana de marzo, con las bulbosas en flor en los parques de Zaragoza, al menos narcisos y crocus, y cielos interesantes en las últimas tardes del invierno, con ambiente ya primaveral. Más que el que hemos tenido estos últimos días.

Para saber más de las características técnicas de las fotografías podéis ir a Paisaje urbano y bulbosas en primavera – PENTAX MX CON SMC-M 40 MM F2.8 O SMC-A 100 MM F4 MACRO Y 1HUNDRED FILM.

[TV] Cosas de series; una animación bien hecha que no es para mí y otra bien hecha que no está mal

Televisión

Hoy traigo dos series de animación japonesas. Con agilidad, porque no tengo mucho tiempo para dedicar. Una de ellas viene de Netflix y la otra es de otras plataformas, una de las pruebas que hago de vez en cuando para probar distintos géneros de animación japonesa. Unas con más fortuna, otras con menos.

Onmyōji (陰陽師), algo así como el maestro del yin y del yang) es una serie de Netflix, en la que retrocedemos al período Heian del Japón, con personajes reales, históricamente documentados, pero con un fuerte toque fantástico. Los protagonistas son Minamoto no Hiromasa, un noble de la corte y músico, nieto de un emperador, y Abe no Seimei, el onmyōji del título, unos funcionarios que eran astrólogos y consejeros del gobierno y el emperador a la hora de decidir la fecha y el momento adecuado para hacer los actos de gobierno. Pero en la serie se dedican a proteger a la corte de Heian-kyō (actualmente Kioto) y a sus funcionarios de los demonios que los acechan. Es curioso que la serie no está muy bien valorada por los espectadores, y sin embargo a mí me ha parecido muy entretenida. Especialmente cuando las tramas son más ligeras. Cuando se pone más seria… se hace un poquito más pesada. Y es cierto que no todas las interacciones están bien aprovechadas, como el personaje de la princesa Tsuyuko, que podría haber dado un poco de variedad al asunto. Pero a mí me resultó entretenida.

Yubisaki to renren (ゆびさきと恋々, el afecto y la punta de los dedos), conocida por A sign of affection/Signos de afecto es una de las series de animación con las que llevo explorando el género en los últimos tiempos. Es una serie muy bien valorada por los aficionados, pero destinada a un grupo demográfico muy determinado; las chicas jóvenes. Me ha costado terminar la temporada a pesar de las buenas críticas, precisamente por su grupo diana tan específico. Y porque los tópicos que se asocian al género me resultan muy indigestos. Nos cuenta la relación romántica entre una joven universitaria de primer curso, sordomuda (de ahí el título que hace referencia al lenguaje de signos), y un joven algo mayor, también universitario, muy cosmopolita, políglota, y muy viajado. Más todos los amigos y familiares que los rodean. La idea es buena. Pero hay algunas cosas que me cansan o empalagan mucho. Una, especialmente, es la voz en off que representa los pensamientos de la chica, y que parece una constante en este tipo de series. No sabéis hasta que punto odio las voces en off salvo que estén muy muy muy bien justificadas. Suelen ser signo de mala capacidad para contar historias audiovisualmente. Y hay formas de narrar la vida interior de una persona mucho más elegantes que una voz en off. Y luego otros aspectos visuales. No creo que repita en este género. Me resulta un tanto estomagante. Es de esos géneros que están tan dirigidos a un sector demográfico, que difícilmente pueden digerirse por quien no pertenezca al mismo. Y al mismo tiempo me resulta una representación extremadamente irreal e idealizada de las relaciones a esas edades. Por lo menos, en los tiempos que corren.

[Libro] La canción de las sombras – John Connolly

Literatura

Las pequeñas vacaciones de Pascua supusieron un cambio en mi dinámica lectora. Junto con algunos cambios en mi rutina diaria, que también contribuyen a encontrar algún rato más para concentrarme en la lectura, aunque sea media hora. Por ello, se me han acumulado varios libros para comentar. Poco a poco irán apareciendo en estas página. Además, en mayo disfrutaré de tres semanas de vacaciones. Y en los viajes siempre leo más… especialmente cuando pasas muchas horas metido en un avión, como espero que suceda a partir del mediados de mayo. Pero ahora vamos con un libro que debí comprar de oferta, muy de oferta, hace ya tres años, y que se había quedado en lista de espera de un modo más o menos indefinido. Es del irlandés John Connolly, y pertenece a una larga serie de libros dedicados al detective privado Charlie Parker. Es, nada más y nada menos, el número 14 de 23, y fue publicado en 2014. Nada que ver con el saxofonista de jazz del mismo nombre. Mucho más interesante para mí como ya comentaré.

El campo de concentración de Auschwitz servirá para orientar el tema de la novela de hoy.

El tal Parker es un detective privado, antiguo policía, que está convaleciente de unas graves heridas de bala que casi se lo llevan al otro barrio. Y para recuperarse, alquila una casita en la costa de Maine, Estados Unidos. Allí se instala también una madre joven, soltera, con su hija. Y allí aparece un cadáver, sobre el que se duda si es un suicidio o un asesinato. Al mismo tiempo, una familia muere en un incendio en otra localidad de la región; toda la familia menos el hijo mayor de 17 años, que es principal sospechoso. Pero entre la colonia de inmigrantes alemanes de la zona, algunos judíos que huyeron de la Alemania nazi, otros… los que llegaron por diversas rutas tras la debacle del régimen nazi, hay secretos y mentiras en abundancia que pueden explicar lo sucedido. Y Parker, que parece que atrae los problemas, se encuentra en medio de un caso mucho más complejo de lo que parece.

Como hace ya más de tres años que lo adquirí en las ofertas del día de mi tienda de libros electrónicos habitual, no puedo recordar qué me hizo comprarlo. Además del precio. Relativamente económico. Pero es uno de esos libros de novela negra que pretenden inspirarse en los clásicos del género, pero que son formulaicos. Hay párrafos o diálogos que me dan la impresión de que ya los he leído con antelación. Esas frases, esos dichos, esas descripciones que parecen ser utilizados por un cierto tipo de autores de forma sistemática para rellenar sus relatos. Y esas descripciones detalladas de los sitios y las cosas que hacen y que no tienen absolutamente nada que ver con la trama, ni aportan nada a la comprensión del entorno, ni de la personalidad de los que interactúan. ¿Qué me importa a mí si toma tal o cual otra marca de cerveza si eso no tiene nada que ver con nada de lo que está pasando y no tengo ni idea de qué marcas de cerveza se consumen en Nueva Inglaterra y se me va a olvidar? El detalle tonto.

Cuando lo acabé y lo indiqué en Goodreads le puse un aprobado porque cumplió su misión básica de entretener los tiempos muertos y los desplazamientos durante los viajes de las vacaciones. Pero así, pensándolo bien, este libro es más bien malo, por mucho que haya vendido mucho y tenga sus fans. Con un tema sensacionalista, pero que ha sido ya muy trillado en la ficción, la de los malvados nazis que se refugiaron en los Estados Unidos, y los judíos que van a por ellos, la originalidad brilla por su ausencia. Y encima… en medio de la violencia, que no falta, aparecen fantasmas que protegen al protagonista del festejo… Para mear y no echar gota. Si me pierdo me encontrarán escuchando los maravillosos solos de Charlie Parker, pero no interesado en las aventuras del detective Charlie Parker.