Libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Literatura

El viernes, pasada la medianoche, terminé mi maratón de dos semanas dedicadas a la heroína/antiheroína Lisbeth Salander. Porque si, como comentaba hace unos días, en Los hombres que no amaban a las mujeres nuestra esmirriada favorita asume un papel protagonista que a priori parece que no tenía, en esta su segunda aventura se convierte en el centro alrededor del que gira todo.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4100-9

En esta ocasión nos encontramos a los protagonistas del primer libro dedicado cada uno a lo suyo. Ha pasado un año desde el final de la primera novela, Lisbeth se ha ido por el mundo, Blomqvist está a sus cosas periodísticas con su(s) amante(s), y prepara un bombazo editoria. sobre la trata de blancas con una joven pareja que investiga el tema… El abogado tutor de Lisbeth se lame sus heridas y rumia su venganza… Y de repente, en una noche, se monta una ensalada de asesinatos, y todo parece indicar que ha sido la asocial Salander la culpable… aunque el lector sospecha que no. Y todos a por ella.

No desvelaré nada más sobre la trama. Esta es muy entretenida. Quizá carece de la profundidad tanto en como están hilvanados los hechos como en el tratamiento de los personajes que tiene la primera entrega. A cambio, hay momentos de mucha acción, a veces un poco inversorimil, pero cosas peores vemos constantemente, especialmente en el cine. De hecho, da la impresión de que esta novela es mucho más cinematográficamente adaptable que la primera.

Como ya he dicho antes, en esta novela todo gira en torno a la protagonista femenina. Conoceremos casi todo sobre su pasado, sobre el origen de sus problemas, sobre su familia. Aunque esto no supone necesariamente una mayor revelación sobre su carácter, que ya quedó definido en la anterior.

En resumen, una lectura muy entretenida, ideal para los meses veraniegos que llegan. Ahora sólo queda esperar a la tercera entrega.

Mientras, voy preparando mis vacaciones; aunque tienen riesgo de verse gravemente alteradas. En fin. Daré una pista de por donde van a ir. Más o menos.

Ermita

Montañeros en torno a una ermita en Zugspitze, en los Alpes entre Austria y Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Ltd.

Libro: Los hombres que no amaban a las mujeres

Literatura

Está de moda. Nada como que se muera el autor, en este caso el sueco Stieg Larsson, en vísperas de la publicación de una novela para que ésta y las dos que le siguen y que ya estaban escritas y en manos del editor se conviertan en un fenómeno literario mundial. Los herederos se lo deben pasar pipa. También he leído que la herencia ha tenido sus más y sus menos… En fin, a lo que íbamos; a los aspectos literarios del asunto. La novela que comento hoy es:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4044-6

El relato es una whodunit, aunque no necesariamente clásico. Para los perezosos a la hora de pinchar los enlaces a la Wikipedia, una whodunit (contracción de Who done it?, o sea ¿Quién lo hizo?) es una historia detectivesca en la que el personaje protagonista tiene que descubrir quién perpetró un crimen o varios relacionados, mientras que al lector, durante el desarrollo de la trama, se le entregan elementos que teóricamente le servirían para desenmascarar al criminal, aunque se espera que al final el escritor nos dé la sorpresa, siempre dentro de la lógica de la historia. ¿Por qué he dicho lo de «no necesariamente clásico»? Veamos:

  1. El protagonista no es un detective con su ayudante. Se trata de un periodista de investigación económica que las está pasando canutas y a quien un magnate de la industria sueca le ofrece la oportunidad de darse un descanso y ganarse una pasta investigando un crimen.
  2. La ayudante del detective es una fisgona profesional que, según fue reconocido públicamente por el autor, es una como si Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) se pasase al lado oscuro. Apartada de las convenciones sociales, insinuando un posible caso de síndrome de Asperger, a pesar de no ser oficialmente la protagonista del relato, lo es de hecho.
  3. El crimen no es un crimen actual. Es un crimen que se cometió 40 años antes en el ámbito de una disfuncional familia de ricos industriales suecos. Aunque todo es más complejo de lo que parece.
  4. La historia tiene varios finales, ya que a lo largo de la misma se van abriendo distintas tramas, unas más importantes que otras, pero a las que el autor decide dar un final. Salvo alguna por ahí suelta.
  5. Todo es una excusa para desarrollar unos personajes por un lado y, por otro, para hacer una crítica al sistema económico y político sueco desde un punto de vista claramente izquierdista.
  6. Todo es una excusa para criticar el machismo latente en la sociedad. Casi todos los personajes masculinos tienen que ver con el título de la novela, Män som hatar kvinnor, que se traduce literlamente como Los hombres que odian a las mujeres. Que me parece mucho más adecuado que el que le han puesto en la edición en castellano. ¿Por qué habrán cambiado el odian por el no amaban? Para mí es incomprensible. Tanto el cambio del odiar por el no amar, como el cambio del tiempo verbal, del presente por el preterito imperfecto.

Lo cierto es que, para ser un libro tipo best-seller, está bastante bien. Se lee a gusto y consigue su objetivo de que te sientas implicado con los personajes, que te importe lo que les pasa. En cierto modo, hereda algo del concepto de suspense de Hitchcock por el cual la trama importa poco y lo importante es lo que sienten los personajes, especialmente aquellas situaciones en las que el peligro real o imaginario se cierne sobre ellos. En el caso del libro, peligro real. Hay sus dosis de violencia, de sexo, del normal y del patológico, de sentimientos confundidos, de conflictos de intereses,… De todo.

No es perfecto. La resolución de los crímenes es una de las opciones que el lector prevé a poco que sea un poco espabilado. El personaje que al final resulta ser el malo, es uno de los que sospechas. También se excede en la extensión final para cerrar otras tramas relacionadas con los personajes principales. Pero bueno, puede tener su sentido si piensas que los personajes son más importantes que la trama.

En resumen, una lectura muy entretenida, estupenda para las próxima época veraniega, y que satisfará sin complicaciones a un amplio abanico de lectores. Ahora, ya puedo ir a que me decepcione la película. Quizá dentro de un rato. Si eso, mañana o pasado os lo cuento.

Y os dejo con una imagen de lo poco que tengo de Suecia.

Bicicletas en Lund

Bicicletas en la universitaria ciudad de Lund, Suecia - Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Libro: La diversidad de la ciencia

Ciencia, Literatura

El último libro al que le he incado el diente ha sido La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios por Carl Sagan, publicado por Editorial Planeta.

Los textos que en este libro encontramos no fueron pensados para conformar un libro. Se trata de una serie de charlas que el autor dio en Escocia en la edición de 1985 de las Conferencias Gifford. Las Conferencias Gifford son ciclos anuales de conferencias que se vienen impartiendo en distintas ciudades escocesas desde 1888 y en las que se tratan siempre temas relacionados con la teología natural. Esta rama de la teología intenta llegar al concepto de Dios utilizando vías racionales, mediante el estudio del mundo físico natural, evitando las vías sobrenatruales como los acontecimientos milagrosos o las escrituras reveladas.

Sagan fue un científico y divulgador científico. Digno en la primera de estas actividades, destacó públicamente por la segunda, tanto por sus numerosas obras escritas, como sobretodo por la serie televisiva Cosmos: un viaje personal. Escribió también una novela, Contacto, que leí y que me parece que sin estar mal tampoco me llamó especialmente la atención, y que tuvo una versión cinematográfica, que me gustó más bien poco.

En lo que se refiere al libro que nos ocupa, he de decir que una vez que te acostumbras al hecho de que es una transcripción de una charla oral, contiene una serie de reflexiones interesantes sobre el concepto de Dios, sobre la naturaleza, diversa y heterogénea, de las religiones, y sobre la luz que el conocimiento científico puede arrojar sobre el concepto de Dios. Creo que deja claramente establecido que el concepto de Dios judeo-cristiano-musulmán difícilmente se sostiene desde el punto de vista científico. De admitir un concepto de Dios, admitiría ese Dios de Einstein que no juega a los dados, que se puede identificar con el conjunto de leyes físicas que mueven el universo mundo.

No sé si viene muy a cuento las disquisiciones que se hacen sobre la búsqueda de otras inteligencias en el universo con la extensión que le dedica, puesto que creo que diverge del objetivo original de mirar hacia Dios con los ojos de la ciencia, pero… bueno… son unas conferencias, y todos sabemos que los conferenciantes hablan de sus cosas, y a veces, con suerte, estas cosas tienen que ver con los objetivos del organizador.

En resumen, un libro a caballo entre la divulgación científica y la reflexión filosófica, en el que el único pero importante que habría que buscarle es que más de 20 años después algunas de las afirmaciones, especialmente en el campo de la cosmología, no se sostienen por los nuevos descubrimiento que se han hecho en el estudio del universo.

En la foto de hoy, el dolmen de Ibirque, elemento funerario y probablemente representativo de la creencia humana en lo sobrenatural desde tiempos remotos.

Dolmen

Domen de Ibirque, Huesca - Pentax K10D, SMC-A 35/2,8

Las cosas de David Lynch y la presuntamente rebelde Zaragoza

Arte, Cine, Historia

Ayer domingo, que hizo un día gris y poco apacible, salí un rato por la mañana a ver que había por el Centro de Historia de Zaragoza, uno de los centros de exposiciones que más me gustan en la ciudad, tanto por la calidad de las mismas como por el edificio en sí mismo, que me parece muy agradable. Encontré dos que me parecieron interesante a priori.

Por un lado, había una exposición sobre el universo creativo de David Lynch llamada Action Reaction. Además de poder ver vídeos y fotos fijas de sus películas más destacadas y, cómo no, de su teleserie Twin Peaks, se pueden contemplar también algunas pinturas y algunos dibujos. No deja de tener su interés. Aunque sí que me quedé con la solfa de que tengo que recuperar y volver a ver El hombre elefante. La vi en el momento de su estreno, me pilló un poco joven, y aunque recuerdo que me gustó, también soy consciente de que me dejó un poco desorientado. Tampoco me importaría ver de nuevo Carretera perdida.

David Lynch

Pinturas y dibujos de David Lynch en el Centro de Historia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

La segunda exposición se llama Zaragoza Rebelde. Esta muestra hacer un recorrido por la historia de los movimientos sociales más reivindicativos en la capital aragonesa durante el periodo comprendido entre 1975 y 2000. Fotografías, carteles, vídeos, documentos de todo tipo, objetos variados, mobiliario urbano, todo aquello que sirva para recordar una época en la que la ciudad sufre muchas transformaciones. La exposición me parece muy variopinta pero poco engranada, como si fuese más una acumulación de cosas que un recorrido que te permita entender el fenómeno. Entretenida, sin más.

Marionetas

Marionetas (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

free Arthur Lee

free Arthur Lee (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

500 años de resistencia

500 años de resistencia (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

Lecturas recientes: aventuras de Petra Delicado y lo inesperado de Roald Dahl

Literatura

En fechas recientes, he llevado varios libros al retortero, y recientemente, entre viajes y otras cuestiones, he conseguido terminar de leer dos de ellos. Muy distintos. Vamos a ellos.

Por una lado, y tras escuchar una tertulia radiofónica con entrevista incluida a Alicia Giménez Bartlett, decidí probar las aventuras de la inspectora Petra Delicado. Parece que la autora ya ha dedicado ocho novelas al personaje, una mujer que abandona su trabajo en un bufete de abogados de cierto prestigio en Barcelona para ingresar en el Cuerpo Naci0nal de Policía, y al que asignan un compañero ya mayor, con pinta un poco grotesca pero con gran sentido común. Parece que incluso le dedicaron una teleserie,… de la que no me enteré en absoluto. La novela que yo elegí para conocer al personaje y la literatura de la autora fue la primera de la serie, Ritos de muerte. La lectura de la misma me entretuvo, pero no me entusiasmó. No he llegado a cogerle simpatía al personaje, ni a su compañero, y además adiviné en líneas generales por donde iba la resolución de la trama… Pero reconozco que no está mal escrito, y que para pasar el rato puede valer. De momento, para este tipo de lecturas de origen nacional, prefiero a los picoletos Bevilacqua y Chamorro

Podéis encontrar este libro editado por Planeta en la colección Booket (libro de bolsillo).

Más interés me ha suscitado la lectura de los Relatos de lo inesperado de Roald Dahl. Aunque al escritor británico se le conoce más por algunas de sus lecturas dedicadas al público infantil, tiene una obra para el público adulto, y en especial en lo que se refiere a cuentos y relatos cortos, que es muy apreciable. Son un conjunto de historias, cada una de ellas autoconclusiva y no relacionadas entre sí, que presentan un cierto grado de misterio y una resolución que busca, y consigue, sorprender al lector. Realmente, me lo he pasado muy bien con ellas, tanto por lo agradable de la lectura, como por el sentido del humor tan peculiar que destilan, y porque como prometen me han sorprendido constantemente. Muy aconsejable, realmente.

Podéis encontrar esta recopilación de relatos editado por Anagrama en sus colecciones Compactos y Contraseñas.

Hoy os dejo comiendo un poco de panizo, con una foto de la manifestación del sábado contra los transgénicos.

Al rico panizo

Panizo (o maíz) "transgénico",... o algo - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Exposiciones en Albertina

Arte, Viajes

En mi última escapada por Viena no hemos ido mucho de museos. De hecho las únicas visitas detalladas que hemos hecho a edificios singulares fueron la Stephansdom (catedral de San Esteban), la Karlskirche (iglesia de San Carlos Borromeo), Albertina y el Schlöss Schönbrunn. El resto fue fundamentalmente paseos, calles, jardines, parques, mercadillos, etc…

Pero el museo al que fuimos, Albertina (sitio web), nos pareció muy interesante. Sus fondos propios básicos son fundamentalmente dibujos, grabados y arte gráfico. Y son enorme. Vimos alguna cosa, un poco por encima, pero para quien guste de estas formas de arte, debería ser visita obligada. El edificio se encuentra próximo al Hofburg y a la Wiener Staatsoper.

Albertina

Accesos a Albertina - Panasonic Lumix LX3

Harriet Hartmann Court - Albertina

Harriet Hartmann Court, Albertina - Panasonic Lumix LX3

El interior del museo es pulcro y luminoso, muy cuidado en sus detalles; da gusto caminar por él e ir accediendo a las distintas dependencias.

Albertina

Acceso a las salas, Albertina - Panasonic Lumix LX3

Además de la exposición permanente, en el momento de la visita había varias exposiciones temporales de las cuales visitamos tres.

En primer lugar, accedimos a la exposición de La Era de Rembrandt, con obras de numerosos pintores de las Provincias Unidas de los Países Bajos del siglo XVII, contemporáneos del genial pintor holandés.

Hacia Rembrandt - Albertina

Acceso a la exposición sobre Rembrandt y su época, Albertina - Panasonic Lumix LX3

Después vimos una exposición llamada La fotografía y lo invisible, donde apreciamos numerosas imágenes fotográficas del siglo XIX cuyo objetivo era colaborar en el avance de la ciencia. En ese momento, se apreció que la novedosa técnica fotográfica iba a ayudar una avance más rápido de distintas disciplinas científicas, permitiendo experimentar o comprobar distintas teorías. Además de la fotografía convencional, incluía la utilización de la roentgengrafía, después comúnmente llamada radiografía, para usos mixtos entre los científico y lo artístico.

Fotografía y lo invisible - Albertina

La fotografía y lo invisible en Albertina - Panasonic Lumix LX3

Finalmente, asistimos a la retrospectiva de Gerhard Richter, un pintor alemán hasta ese momento desconocido para mí, que ha abordado una gran variedad de técnicas pictóricas tanto figurativas como abstractas, entre las que me llamaron mucho la atención aquellas basadas en una expresividad propia de la fotografía, tanto de grupos humanos en blanco y negro, quizá más correctamente en una escala de grises, como de paisajes o velas, estos últimos en color. Francamente, estas obras me gustaron mucho, y sólo el miedo a acarrear con peso extra mientras hacíamos turismo me disuadió de comprar el catálogo de la exposición o algún otro libro del pintor.

Gerhard Richter - Albertina

Exposición retrospectiva de Gerhard Richter, Albertina - Panasonic Lumix LX3

En resumen, una visita muy interesante, y que nos sirvió para ampliar un poquito más nuestro conocimientos artísticos, sin hacerse aburrido en ningún momento. Porque hay que reconocerlo, la visita generaliza a museos en los viajes, cuando no tienes un interés específico en un determinado tema, puede ser algo muy cansado si no se planifica y se dosifica bien.

Lecturas: De la fotografía y El lector

Literatura

Como ya he indicado en alguna ocasión, no suelo comentar mucho mis lecturas. Siempre tengo algún libro abierto, que voy leyendo en los ratos libres. Pero hoy me apetece comentar dos libros que he leído en las últimas semanas, durante el mes de febrero.

El primero es un conjunto de enasayos que escribió Susan Sontag en el año 1975, Sobre la fotografía. Creo que es un libro que debiera interesar a todo amante de la fotografía. Y no me refiero a quienes son aficionados a la parte tecnológica de la fotografía, sino a quien gusta de contemplar fotografías tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista de los significantes de las imágenes. El libro no es condescendiente y complaciente con la fotografía. Al contrario, es profundamente crítica con la profunda deformación de la realidad que tenemos como consecuencia de la difusión de imágenes que influyen profundamente en nuestra forma de ver el mundo. Es muy difícil resumir aquí los muchos matices y las muchas ideas que se vierten en el texto, pero no puedo dejar de recomendarlo a quien interese el tema de la imagen.

Como comentario cotilla, no deja de ser curioso que 20 años más tarde, la autora mantuviese una relación con una importante fotógrafa actual.

El segundo es El lector de Bernhard Schlink. Me decidí a leer esta novela después de ver la buena película adaptada del texto que se estrenó recientemente, y que ha recibido algunos importantes premios, especialmenta a su interpretación. He de decir que la película es bastante fiel al texto, y por lo tanto, en sus esencias, quien ha visto una conoce la historia que se presenta en la novela. Es cierto que hay algunas diferencias que pueden tener su importancia. Así, los libros que son importantes en una no aparecen necesariamente en el libro. El papel que en la película realiza el profesor del protagonista masculina está representado, y con otro sentido, por el padre en el libro. Los libros que lee Hanna en la carcel, no son las novelas que ya conoce, sino una investigación sobre el holocausto judío y los campos de concentración, lo que también le otorga un nuevo significado a su evolución personal. El personaje de la hija del protagonista no tiene personalidad propia en el libro. Por lo demás, es una buena adaptación. El libro se lee bien, tiene un estilo directo y claro, con una exposición directa de las situaciones y de los sentimientos del personaje masculino protagonista, a través de cuyos ojos y en primera persona se escribe el libro. Puede ser una buena lectura para unas vacaciones.

Algunos pasajes del libro suceden en la campiña alemana, como en la foto de hoy.

Vista del Zugspitze desde el tren de cremallera

Vista del Zugspitze desde Grainau, Baviera (Alemania) - Canon Ixus 860 IS

Philip José Farmer y su mundo del río, y otras sagas de la ciencia ficción

Literatura

Avalancha de entradas y artículos en internet anunciando la muerte de Philip José Farmer, escritor norteamericano que dedicó la mayor parte de su obra a la ciencia ficción y a la fantasía.

En algún momento entre 1981 y 1987 leí la saga de El Mundo del Río (mejor miráis el enlace a la versión inglesa del artículo). No he vuelto a leer nada más del autor. Eso quiere decir dos cosas. Como en muchas sagas de la ciencia ficción, el comienzo es muy bueno e incluso brillante, en este caso, el primer libro de la serie, A vuestros cuerpos dispersos. Y por ello, tienes ganas de saber más y vas leyendo el resto de los libros. Que desgraciadamente, no son tan brillantes. Y terminas de leerlos para ver en que queda todo. Pero ya no te quedan ganas de repetir con el autor. No te fías.

Son muchas las alabanzas que he leído del autor con motivo de su muerte… pero me temo que no podré comprobar por mí mismo si son ciertas. Es lo que hay.

Este fenómeno pasa con otras series de la ciencia ficción. Un ejemplo clásico es la saga de la Fundación de Isaac Asimov. Los dos primeros libros de la serie, Fundación y Fundación e Imperio, están muy bien. Pero ya el tercer libro, Segunda Fundación,… pues no está mal, pero no es lo mismo.  Todo lo publicado posteriormente relacionado con la saga me parece un monumental pestiño, y leerlo, una pérdida de tiempo. No incluyo en el pestiño las novelas de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw. Son razonablemente entretenidas. Por lo menos las dos primeras, Bóvedas de acero y El sol desnudo. Las siguientes flojean un poco.

Qué se puede decir de la saga de Dune, escrita por Frank Herbert. La primera novela, Dune, es estupenda. Todo lo demás, un soporífero aburrimiento pseudofilosófico que es capaz de dormir hasta un camello. Una lástima. La idea original es buena.

En los últimos años, con la exhibición en cines de la película correspondiente, se reactivo la afición a la Guía del autoestopista galáctico del inefable Douglas Adams. Aunque no es de mis favoritas, reconozco que el libro original e inicial es muy entretenido. Te diviertes. Pero después ya… Nunca he conseguido terminar de leer el tercero de la saga.

En otro tono distinto, podemos comentar a la saga de las nubes Omega, de Jack McDevitt. Un autor no tan conocido y más reciente. Combina una escritura ágil, propia del género de aventuras, con cierto rigor científico que lo acerca a la ciencia ficción dura. Procura «no derogar» muchas leyes de la física, aunque tratándose de una space opera es «inevitable» que se invente los viajes a mayor velocidad que la luz. Es que si no la acción podría convertirse en inacción, dadas las distancias y la duración de los viajes a velocidades sub-luz. Es una saga que empieza muy bien, pero que estira más de la cuenta. La ventaja es que las novelas se pueden leer por separado sin mayor problema, aunque la última, Cauldron, que me parece muy floja intenta resolver de una vez por todas el enigma de las nubes. Pero Las máquinas de Dios y Deepsix son bastante entretenidas.

Podría comentar otras sagas en las que sucede algo parecido. No pretendo que las que he comentado sean representativas. Sólo las que se me han ocurrido en el momento, las que tengo más presentes en la memoria por una u otra razón… ahora se me viene a la memoria la maravillosa Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, una de mis novelas favoritas de la cienca ficción, y lo aburridísimas que fueron sus superfluas continuaciones.

También sucede lo mismo con las sagas cinematográficas (por ejemplo, Star Wars y su deleznable segunda trilogía; en realidad la decadencia comenzó cuando aparecio en pantalla el primer ewok). O incluso las sagas cinematográfico-literarias (quién les mandaría hacer continuaciones a 2001, una odisea del espacio).

En resumen, sirva esta entrada para homenajear y recordar al difunto Farmer, y para lanzar un ruego a los escritores de ciencia ficción. Cuando tengan una idea genial, se la piensan, la desarrollan, escriben su librito… y ¡ale!, a pensar en otra cosa. Ya sabemos que hay que comer, y para eso hay que ganar dinero, y que lo de las sagas es una forma fácil… pero por favor, no nos aburran.

Para no aburrirnos, una imagen de carnaval.

Hortzmuga - Super Plast

Hortzmuga, Super Plast, en el Carnaval infantil 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque «disfrutan de una salud excelente» a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la «sangría» que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas «literarias»… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi «vampiro» favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja «sumergido en sangre», sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

Gervasio Sánchez en Sarajevo y Buenos Aires en Zaragoza

Arte, Fotografía, Humor

Entrada rápida, que ando con poco tiempo. Recomendaciones de exposiciones en Zaragoza, en el Centro de Historia de la Ciudad. Acompañadas de fotos tomadas con mi Panasonic Lumix LX3, que últimamente llevo a todas partes.

Fotografía. Gervasio Sánchez. Sarajevo. Doble visión. Imágenes tomadas por el fotógrafo cuando la ciudad sufría las consecuencias de la guerra. Imágenes tomadas en la actualidad en los mismos sitios, con las mismas perspectivas y encuadres, y en ocasiones con los mismos protagonistas. Muy, muy interesante.

Gervasio Sánchez - Sarajevo

Exposición de fotografías de Gervasio Sánchez, Sarajevo.

Artes diversas. Buenos Aires en Zaragoza. Una amplia visión de la ciudad porteña desde el punto de vista de la fotografía (Mario Muchnik), las tiras cómicas (Liniers), el diseño gráfico, el tango, el rock and roll, etc. También muy, muy interesante.

Que Bueno... (foto de Mario Muchnik)

¡Qué bueno... fotografías de Mario Muchnik en Buenos Aires en Zaragoza.

Humor gráfico de Liniers y diseño gráfico

Humor gráfico de Liniers y diseño gráfico en Buenos Aires en Zaragoza.

Rock porteño

Escuchar Buenos Aires a través del Rock and Roll en Buenos Aires en Zaragoza.

Guerras galácticas, vacas y Caixaforum

Arte, Viajes

En primer lugar, hoy hace un año que empecé a utilizar WordPress para realizar este Cuaderno de ruta, aunque durante unos días en paralelo con la versión 1 del mismo. Asi que hoy es el primer cumpleaños oficioso de este sitio.

Como anunciaba en mi última entrada, ayer pasé el día en Madrid. Y también como decía, podía haber problemas por el viento y los hubo. Los trenes de alta velocidad tuvieron limitada por la mañana su velocidad a 160 km/h lo que provocó que cogiera el tren con una hora de retraso, y que llegase a Madrid con dos.

Una hora de demora

Una hora de demora en la estación de Zaragoza-Delicias - Panasonic Lumix LX3

Como consecuencia, tuvimos que modificar ligeramente el «plan de festejos». Lo primero que teníamos pensado era una actividad «friqui». Visitar la exposición sobre Star Wars que desde noviembre y hasta marzo se encuentra en el Centro de Exposiciones Arte Canal, en el Paseo de la Castellana junto a Plaza de Castilla. Ya puedo adelantar, que si pasas por Madrid, tienes un rato y te gusta el tema, pues pase… pero que si no, tienes que ser muy, muy, muy «friqui» para que merezca la pena ir ex profeso. Está bien montada y esas cosas, pero tampoco aporta nada. Incluso tiene algún detalle cutre como lo impersonales que son los maniquíes que representan a los personajes principales humanos. Los muñecos están todos muy bien.

"Vainas"

"Vainas" de carrera en la exposición de Star Wars - Panasonic Lumix LX3

Saber quisiera que aqui hago yo

Detallada reproducción del maestro Yoda - Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Después estaba previsto ir a comer a un determinado restaurante, de cierto postín, pero en el que hubo que anular la reserva por el retraso y acabamos comiendo unas sartenes de jamón ibérico… aquí en Zaragoza les llamaríamos unos huevos rotos con jamón. La verdad es que estuvo también muy bien.

A modo de sobremesa, y para bajar un poco la opípara e improvisada comida, fuimos caminando desde Plaza de España hasta el Paseo del Prado, por el siempre animado centro de la capital. El día estaba soleado aunque corría una fracción del viento que azotaba otras partes del norte de la península con mucho más rigor.

Callao

Emblemático y cinematográfico edifició en la Plaza de Callao - Panasonic Lumix LX3

Puerta del Sol

¿La Presidencia de la Comunidad de Madrid o la centra de la T.I.A.? - Panasonic Lumix LX3

En Madrid, están de moda las vaquitas pintadas, patrocinadas por cierto centro comercial. Poco originales. Estas vacas han pululado por media Europa. Y en algunas ciudades, la idea se ha personalizado. Así, en Berlín se pusieron osos, animal que representa la capital alemana. O aquí mismo, en Zaragoza, en el aniversario de ese mismo centro comercial, fue el león que representa a la ciudad en su escudo el que apareció expuesto en múltiple formas de decoración en el Paseo de la Independencia. Así que eso. Poco originales los madrileños.

Vaca

Están de moda las vacas pintadas en Madrid - Panasonic Lumix LX3

Finalmente antes de coger el tren, pasamos un rato en el Caixaforum, situado en el Paseo del Prado. Estaba muy animado, visitamos una exposición de arte abstracto chino, y compramos algún libro en la tienda. Nos anuncian que en Zaragoza vamos a tener uno de estos centro culturales, patrocinados por La Caixa, y que tanto me gustan. Qué bien.

Arte abstracto chino

Arte conceptual chino en Caixaforum de Madrid - Panasonic Lumix LX3

Tras esta visita, despedidas y votos de pronto reencuentro, y un pequeño paseo hasta Puerta de Atocha a coger el tren de vuelta. Nadie aclara cómo van los trenes hasta Zaragoza, pero sí que anuncian que los trenes directos a Barcelona están cancelados… pintan bastos. Luego resulta que el tren con destino Huesca que cojo yo hasta la capital aragonesa va sin ningún problema, llegando puntual a su destino.

AVE "modelo sevillano"

Ave procedente de Sevilla en Madrid-Puerta de Atocha - Panasonic Lumix LX3

Esquí, montañas y románico

Arte, Deporte, Fotografía

Ayer fue día de esquí. Aunque con algunas nubes al principio del día en Formigal, fue un buen día. O por lo menos una buena mañana… no agotamos las horas de apertura de la estación. Cuando llega el momento adecuado, plegamos y nos vamos a comer tranquilamente en algún mesón del valle.

Punta Escarra

Nubes sobre Punta Escarra - Fujifilm Finepix F10

Pico Royo

Pico Royo iluminado por un tibio sol en la mañana - Fujifilm Finepix F10

Después de comer, como todavía quedaban unas horas de luz, aproveché que había echado alguna cámara de fotos en el maletero del coche para dedicarme a un rato a la fotografía.

Después de tomar algunas imágenes de la parte alta del Valle de Tena, empecé a pensar cual de las múltiples posibilidades entre el Pirineo y Zaragoza podría ofrecer un buen interés fotográfico.

Argualas y fotógrafo

Macizo de las Argualas - Panasonic Lumix LX3

Me decidí por acercarme a fotografíar la coqueta iglesia románica de San Juan de Busa. Aislada en el monte, en una pradera entre Lárrede y Oliván, de una sencillez total y encantadora, siempre ha sido una de mis favoritas del románico en el Serrablo. Eso sí, para hacer tiempo hasta que la luz fuera adecuada, tomé algunos apuntes fotográficos en San Pedro de Lárrede.

San Pedro de Lárrede

San Pedro de Lárrede - Panasonic Lumix LX3

San Juan de Busa

San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Cuando las sombras se abatieron sobre el valle, empecé a regresar hacia Zaragoza; pero aún tuve la oportunidad de aprovechar los últimos rayos de sol sobre las cumbres pirenaicas.

Valle de Rio Gállego

Valle del Río Gállego desde Lárrede - Panasonic Lumix LX3