Ayer hacía muy buena mañana. Casi calorcita en las horas centrales del día. Y antes de acudir a una comida familiar, nos dimos una vuelta por los quioscos de la Plaza de San Francisco, vimos una exposición de fotografías y nos tomamos un aperitivo. Vamos. Lo que podría hacer cualquier ciudadano sensato de Zaragoza un domingo por la mañana. Salvo que había poquísima gente por todos los lados. Todo más soso y más vacía que de costumbre. Será por culpa del puente.
Compré algunas revistas viejas de Arte Fotográfico, a un euro cada una aproximadamente. Me hace gracia que entre 1990 y 1993 ya había artículos dedicado a la fotografía electrónica o magnética. No se habla de digital, y los archivos se guardaban con frecuencia en soporte magnético. Tamron tenía un dispositivo, el Fotovix, que te permitía ver los negativos o las diapositivas en el televisor. En realidad, un escáner con un CCD de poco más de 400.000 pixeles. Ridículo para lo que hoy se lleva. En febrero de 1990 también se hablaba extensamente de PictureDesk, una aplicación para Mac OS que servía para catalogar un archivo fotográfico. Resulta tosco al leer su funcionamiento.
En realidad todo lo anterior nos lleva a reflexionar que el boom de los digital que nos parece salido de la nada en los principios del siglo XXI, llevaba años gestándose. Probando, evolucionando, eventualmente quizá revolucionando.
En este contexto, la exposición que nos fuimos a ver fue del fotógrafo Luis Gandú en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Este personaje fue un señor de la burguesía de principios de siglo que se dedicó durante unos años a tomar fotografías para un periódico local de Zaragoza, La Crónica. Los archivos conservados nos permiten tener un reflejo curioso e interesante de la ciudad en la segunda década del siglo XX. Después lo dejó, pero se han conservado muchas imágenes de tema familiar y taurino. Quizá no fuera un gran fotógrafo, aunque algunas imágenes están muy bien conseguidas; pero sí que tiene un alto interés histórico y documental. Venden catálogo, 20 euros, de calidad mejorable.
El Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, con don Santiago Ramón y Cajal en su trono y un anuncio de la exposición - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Si alguien me sigue con cierta frecuencia en estas páginas, sabrá que no estoy excesivamente apegado a los terruños. Mi sentido de pertenencia a los conceptos de estado, patría, país, región, comunidad, o como se le quiera llamar es muy bajo. Nacemos donde nacemos por azar, y sólo algunos deciden con plena libertad dónde viven sus días. Así que poco mérito personal tiene ser o estar en uno otro sitio.
Dicho lo cual, uno acaba cogiéndole cariño a los paisajes que le son habituales. Tiene más oportunidades de captar la belleza inherente a todos los lugares, pero que muchas veces no percibimos por culpa de las prisas, las ocupaciones, el despiste, o simplemente, ese día no había la luz adecuada. Para mí, habiendo nacido y viviendo en Aragón, las oportunidades para captar lo bueno de esta tierra, ni peor ni mejor que otras pero que está ahí, son más. Y ya que hoy se celebra su día, expondré imágenes de esta tierra desde hace un año hasta la fecha. Y que todos los aragoneses lo pasen realmente bien. Hoy y el resto del año.
¡Ah… se me olvidaba! No olvidéis comprar algún libro. Y más todavía; no olvidéis leer libros. Es bueno. De verdad.
Primavera de 2009, de paso que fotografiamos el rally de coches clásicos, visitamos el monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Panasonic Lumix LX3
Aragón no sólo son paisajes y monumentos, también son polígonos industriales, que ha veces semidesiertos causan una extraña sensación de lugar fantasma, como este de Malpica, junto a la Puebla de Alfindén, Zaragoza - Panasonic Lumix LX3
Un poco de cultura, como en el CDAN de Huesca; un sitio interesante, aunque lamentablemente excesivamente mal situado en las afueras de la ciudad, poco accesible - Panasonic Lumix LX3
La visita a la exposición de Bernard Plossu en el CDAN de Huesca me inspira a conocer el dolmen de Ibirque, con el fondo del Tozal de Guara - Panasonic Lumix LX3
Afortunadamente, son varios los viajes hechos desde hace un año para conocer mundo; a la vuelta de ellos siempre es agradable ver desde la ventanilla del tren los familiares paisajes, como este acercándonos a Zaragoza por el Valle del Jalón después de unos días en Berlín - Panasonic Lumix LX3
La Expo 2008 es ya sólo un recuerdo; pero nos quedan también estructuras que han mejorado la ciudad de Zaragoza, como el puente de Zaha Hadid - Panasonic Lumix LX3
El otoño avanza sobre las tierras de Huesca, y tras la nube de estorninos en la Hoya de Huesca, se adivinan las primeras nieves en Guara - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II
Los nuevos puestos de libreros de viejo y de ocasión junto al río Ebro dan un sabor casi parisino a este paseo - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Con el otoño avanzando, casi no parecemos estar en la ciudad al cruzar por encima del río Huerva cuando paseamos por la ribera del Canal Imperial de Aragón - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7
Todavía con los fríos del invierno, se celebra el carnaval en Zaragoza; el domingo por la mañana, para los niños - Panasonic Lumix GF1, Leica-DG Macro-Elmarit 45/2,8
Al borde de la nueva primavera, La Caixa nos ofrece en la calle Alfonso I de Zaragoza algunos ejemplos de la escultura de Rodin, como estos estudios para Los Burgueses de Calais - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Y en un intento de avanzar a la modernidad, se nos presenta el tranvía que pronto circulará por las calles de Zaragoza; muchos se quejan, el franquismo les convenció de que los tranvías no son buenos, que lo buenos es el coche particular para todo, pero dónde se ha reintroducido, ha ído bien - Panasonic Lumix LX3
Trabajo en Huesca, pero la visito poco; recientemente me tuve que quedar un rato, y aproveché para hacer de turista por la interesante catedral de la capital del Altoaragón - iPhone
Y ya casi ha pasado un año, y con la primavera en su apogeo en el Jardín Botánico de Zaragoza, estamos en vísperas de un nuevo San Jorge - Canon EOS 40D, Tamron 17-50/2,8 VC
El viernes pasado hice un comentario sobre las consecuencias sociales y económicas de los volcanes, y en especial las del volcán de Islandia, Eyjafjalla, situado en el glaciar Eyjafjalljökull. Pero también es interesante los aspectos científicos y los estéticos. Me dedicaré a estos últimos.
La pluma de cenizas del volcán vista por un satélite de la ESA (Agencia Espacial Europea); la ESA al igual que la NASA suelen poner sus imágenes a libre disposición con fines educativos y divulgativos.
Son numerosas las fotografías que han surgido en internet en estos últimos días mostrando las consecuencias de la erupción; pero también son abundantes aquellas que han mostrado la sobrecogedora belleza de la misma. La naturaleza, cuando se pone bruta, muchas es veces es cuando nos proporciona las imágenes más bellas. Y en el mundo en el que nos movemos, siempre hay fotógrafos que registran estas imágenes y las difunden por la red de redes. Veamos dónde.
Los medios de comunicación de masas son algunos de los lugares donde encontrar bellas imágenes. Es cierto que generalmente mezcladas con lo que es noticioso. Así, The Frame (The Sacramento Bee) nos ofrece en las entradas dedicadas a la erupción en su fotoblog imágenes tanto del volcán como de las consecuencias en los aeropuertos de todo el mundo. Incluso les ha dado para una segunda tanda de imágenes.
Como muchas de las imágenes se distribuyen a través de agencias, será normal que las imágenes se repitan en distintos medios, aunque no sé cómo se las arreglan las gentes de The Boston Globe para en su The Big Picture sacar siempre alguna fotografía especialmente impresionante. En este caso también sacaron una segunda tanda, en mi opinión mejor que la primera.
La pluma de cenizas se extiende por el norte de Europa, mucho más allá de las proximidades de Islandia, como nos muestra la banda parda en esta imagen de satélite de la NASA.
En fin, en la entrada he puesto un par de imágenes que por provenir de agencias oficiales, suelen estar a disposición del público. Y aporto también mi granito de arena. Aunque como no he visitado Islandia, habrá que conformarse con un volcán italiano, con unos fuegos más alegres y menos amenazadores.
Fuegos artificiales en las poblaciones al pie del Vesubio, Italia; poca preocupación, aunque la montaña ya ha demostrado que es capaz de causar grandes daños - Canon Ixus 860IS
Hay un montón de premios por ahí por el mundo que prestan atención al mundo de la fotografía de prensa, del reportaje fotoperiodístico. Indudablemente, los premios Pulitzer son de los más oídos, que no es lo mismo que conocidos. En realidad son unos premios de consumo interno norteamericano, pero que la posición de potencia dominante mundial de los Estados Unidos hace que tengan cierta repercusión mundial. Lo cierto es que pocas veces les presto mucha atención.
Pero el blog dedicado al fotoperiodismo de The New York Times dedicaba esta mañana una entrada a los premiados en la categoría de fotografía, y en concreto me ha llamado la atención el premiado Craig F. Walker de The Denver Post, por su reportaje sobre un soldado adolescente. Durante dos años, desde que el chaval se encuentra en el instituto y toma la decisión de alistarse hasta que regresa de una misión en Iraq y se casa, el fotógrafo nos muestra lo que es la vida de un adolescente entre los 17 y los 19 años. Además de en el enlace anterior, se pueden ver todas o parte de las fotografías del reportaje en:
Dejando a un lado la innegable calidad de las fotografías, pero que no son muy distintas en estilo, en forma y en contenido de las que se ven en otros reportajes fotográficos de prensa, también es interesante leer con atención los pies de foto. Son básicos para entender buena parte de lo que pasa, las motivaciones, o presuntas motivaciones, del chaval, el entorno, sus fortalezas y sus debilidades. No se trata de un héroe ni nada por el estilo. Es sólo un adolescente en el proceso de abandonar su protegido entorno social para arriesgar su vida en una guerra de motivaciones poco claras. Según sus instructores, la mayoría de los futuros soldados de infantería no se alistan por el dinero si no «por Dios y para servir a su patria». También vemos cómo los convierten y los convencen de ser «los guardianes de la libertad y del estilo de vida american, en resumen, guerreros». Observamos cómo flirtea con las drogas, con el cansancio, con la añoranza del hogar. Lo vemos saltar de novia en novia, hasta que finalmente, en una sala vacía se casa con una de ellas. Sin llegar en la práctica, o apenas, a los veinte años de edad.
Es un reportaje sobre un soldado que me parece duro. Y sin embargo, no habla de batallas, de muertos, o de mutilaciones. Habla de otro tipo de transformaciones de la persona. Una persona cuyos antepasados, todas las generaciones, han peleado en alguna guerra como soldados. Lo cual también hace reflexionar sobre el estado y la historia del mundo en que vivimos.
No sé. Me ha llamado la atención. Y me ha asustado. No sé qué valores van a dominar el mundo en unas décadas. Pero viendo lo que pasa en la potencia mundial… siento miedo. Es lo que hay.
Los adolescentes y jóvenes europeos, como estos neerlandeses en un tren entre Leiden y Amsterdam, parecen estar en un rollo totalmente distinto, pero ¿hasta qué punto? - iPhone
Una semana después de regresar del viaje, ya tengo maquetado y listo para ser pedido el libro de fotografía de mi viaje a Amsterdam en esta semana de pasacua pasada. Es un libro en gran formato, de 30,5×30,5 cm, que se puede solicitar a través de Blurb.
En esta ocasión, quise tomar algunos riesgos, y tomé gran parte de las fotografías en formato cuadrado. Para los menos duchos en geometría, el formato cuadrado quiere decir en sentido estricto que son imágenes con igual ancho que alto. Esto supone algunos riesgos. El formato cuadrado es más difícil de componer, es menos dinámico, más estático. Pero cuando funciona es de los que más me gustan.
La gran mayoría de las imágenes tomadas con la cámara principal, la Panasonic Lumix GF1, lo han sido en este formato. Aunque no de forma exclusiva, cuando el motivo lo precisaba he utilizado otros formatos, fundamentalmente el 4:3 o 3:4.
Una fuerte lluvia cae sobre el Markt de Delft, tal y cual es vista a través del 20/1,7 montado sobre la Panasonic GF1
Con el retroceso disponible, imposible encajar la Cámara de los Caballeros en el Binnenhof de La Haya con el mismo objetivo y la misma cámara; por lo tanto, opté por un formato más alargado.
La cámara secundaria ha sido mi fiel Panasonic Lumix LX-3, la cual, además de cámara de reserva o para situaciones que exigían cierta discreción, ha sido utilizada con frecuencia en su posición gran angular y en formato apaisado 16:9. Especialmente en situaciones que necesariamente exigían dinamismo, o para los escenarios entre los canales y las calles de las ciudades neerlandesas que así lo exigían.
El formato alargado apaisado de la Panasonic Lumix LX-3 se presta bien a las escenas entre los canales de Amsterdam.
Pero por primera vez, y como ya he ido comentando en algunas entradas anteriores, he dado entrada a la cámara del teléfono móvil, en este caso un iPhone 3G, con una cámara de 2 megapíxeles, que de forma nativa ofrece un formato rectangular 4:3. En su mayor parte, las imágenes fueron tratadas con el ShakeItPhoto, dando lugar a una foto cuadrada enmarcada con un aspecto que quiere imitar a las antiguas polaroids. Se ha utilizado en situaciones anecdóticas, de entretenimiento, o donde por prohibiciones hubiese sido problemático mostrar cualquiera de las otras dos cámaras. Fotos no especialmente buenas, pero que pueden ser entretenidas o divertidas.
Futbol callejero para la promoción para las personas sin techo, tomada con el iPhone, único chisme a mano recién bajados del tren y con amenaza de lluvia.
Ufff, que estrés de título, ¿no? Y menos mal que no tengo película para comentar como la mayor parte de los martes, que si no el trabajo se me acumularía. O tendría que hacer más de una entrada en el día de hoy, y no tengo tiempo. Efectivamente, como ya se puede deducir del título, me voy a escapar estos días de fiesta a Amsterdam. Salimos mañana y hasta el domingo. Como es costumbre, si las conexiones a internet me bendicen, sabréis de mi viaje en estas páginas.
Ya visité Amsterdam hace 17 años, así que no era mi primera opción para un viajecito. Pero mejor es repetir un viaje que es factible, que empeñarse en algo nuevo que no puede ser. Curiosamente todavía no tengo digitalizadas las diapositivas de entonces, sólo un par de tomas en el museo del ferrocarril de Utrecht.
Vieja vaporosa Nº 8 en el Museo del Ferrocarril de Utrecht, Países Bajos - Canon EOS 100, EF 28-80/3,5-5,6 USM
Y por si fuera poco, explorando las posibilidades «fotográficas» del iPhone, y viendo a ver lo que se hace por la red, me he abierto un blog secundario que llamaré Fotos porque sí. No perderé mucho tiempo con él. Con un diseño básico, cada vez que me llame algo la atención y lo fotografíe con el iPhone, sobre la marcha los subiré al blog vía correo electrónico. Ayer por la tarde estuve haciendo pruebas, por lo que ya se pueden ver algunas imágenes. Ya veremos cuanto me dura el experimento.
Espero que nos haga sol durante el viaje, como el domingo en el Parque Bruil de Zaragoza; aunque dadas las latitudes que vamos, creo que la lluvia es inevitable - iPhone
Pero lo que me tiene jodido es que este fin de semana vi el último episodio de Caprica, la precuela de Battlestar Galactica, en uno de los mejores capítulos de lo que llevamos de serie, que terminó con un cliffhanger como de aquí a Valladolid, y me entero ahora que la emisión de nuevos episodios está parada hasta septiembre. Aggggg, ahora que se ponía interesante. Porque es una serie en la que había puestas muchas expectativas, con un excelente episodio piloto, que luego bajó un poco de tono, pero que poco a poco había vuelto a recuperar momento. No sé. Como falta mucho hasta que vuelva a empezar, igual me veo todos los capítulos otra vez y hago una entrada monográfica sobre el tema. Ya veremos.
En cualquier caso, me voy unos días de vacaciones. Y por cierto; para que veáis que no me olvido de hacer fotos con cámaras de verdad, aquí os dejo una del domingo por la tarde, momento en la que la climatología invitó a dar un largo paseo.
El Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza, poco después del cruce elevado sobre el río Huerva - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Odio profunda e intensamente el cambio de hora de primavera. Lo odio. Me sienta como el culo. Y esto no ha hecho más que empezar. Porque esta noche, cuando sean haya las once de la noche, me iré a la cama con ganas de dormir. Al fin y al cabo, esta noche pasada sólo he dormido cinco horas. Malhadado sea el cambio de hora y el que lo inventó. Lo que decía, me iré a la cama con ganas de dormir, pero mi cuerpo creerá que sólo son las diez, y a pesar de que me estaré muriendo de sueño, no me dormiré. Y empezaré a ponerme nervioso, y por lo tanto, incluso cuando sean las doce y mi cuerpo crea que sean las once, tampoco me dormiré. Y esta noche que viene, si tengo suerte, tampoco dormiré más de cinco horas. Y mañana, todo será una mierda. Me pasa todos los años. No creo que este sea un excepción. Ahora me iré a dar una caminata para cansarme más, pero de nada servirá. Maldito cambio de hora.
Con el fin de olvidarme de este incordio, esta mañana me he sentido intrascendente. Nada de tomarse la vida en serio. He ignorado por completo las correrías de los fórmulas uno. Y me he puesto a enredar en el ordenador. En una entrada reciente en Hipersónica me enteré de que Zooey Deschanel canta. En un grupo que se llama She & Him. Bueno. Yo es que estoy enamorado perdidamente de esta chica. Es una monada. Como actriz no es que me haya entusiasmado ninguna de sus películas, pero con esos ojos… Bueno, el caso es que he buscado a ver si estaban en Spotify, que sí, y también por Youtube, que también. Y oye,… musiquita ligera, pegadiza y con buen rollo, con la voz grave que tiene la chica que tampoco está tan mal. Es casi como si fuera una chica yeyé del 2010. Os pongo un vídeo.
Pero claro, cuando uno entra en Youtube, nunca se puede saber. Y no sé como me he encontrado con una chica asiática, probablemente japonesa que es la caña. Utilizando tres iPhones se monta un conjunto instrumental para acompañarse a sí misma, mientras canta canciones de Beyoncé y Lady Gaga. Y no lo hace mal. Y es feliz. Que bien se lo pasa uno cuando se pone intrascendente. ¡Mirad, mirad, cómo imita a Beyoncé!
Y claro, con esto del iPhone, resulta que tengo uno que me regalaron hace unos meses. Y lo utilizo sobre todo para comunicaciones interneteras. Pero claro, el cacharro tiene una cámara de fotos que… bueno,… es una cagarriña. Pero he aquí que hace unos días me sorprendió que el Denver Post publicara en su fotolog un reportaje del reportero gráfico David Guttenfelder con fotos tomadas con su iPhone y procesadas con un programa para este aparato, supongo que Shake It Photo, 79 céntimos de euro cuesta, para darles un aspecto de polaroids. He pasado probando unos días con algún otro programa gratuito similar, pero sin acabar de convencerme mucho.
En algún rincón de Huesca.
El caso que me dije: «Carlos, no seas rancio, que por 79 céntimos no vas a quedarte sin diversión». Y me lo compré. Allí por la tarde hice alguna prueba; pero motivado por la creatividad de la chica japonesa, hoy me he lanzado a probarlo a fondo. Así que me he dado un largo paseo esta mañana, y he ido comprobando lo que daba de sí el tema.
Músico callejero en el Paseo de la Independencia, consciente de los efectos que puede causar su música.
Primero he tomado contacto con la naturaleza. Así que en las orillas del Huerva así como en el Parque Bruil he comprobado como se comportaba el invento con los tonos vegetales. Lo cierto es que el primer plano de margaritas es un uso alternativo. No está tomada con la cámara del iPhone, sino con la Panasonic Lumix GF1 con el Leica DG Marcro-Elmarit 45/2,8. En casa la he pasado al iPhone y le he aplicado el programita. Resulta un poco sacrílego utilizar un «leica» (esta fabricado por Panasonic), para luego obtener un imagen borrosilla. Pero… es divertido.
Margaritas en las cercanías del Huerva a su paso por el barrio de Las Fuentes.
Los árboles del Parque Bruil se encuentran todavía a caballo entre lo invernal y lo primaveral.
No tengo muy claro qué son las "ruinas" dispersas por el Parque Bruil; a ver si me documento.
Después, ya que estaba por allí, me he pasado por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver que había en exposición. Y me he encontrado con una en la que de una forma más o menos didáctica, explican a los visitantes la pintura de Velazquez. Así que he aprovechado para ver como se comportaba el invento en interiores.
Diego Velázquez inmortalizándose a sí mismo en Las meninas.
No está mal, ¿verdad? A continuación he seguido mi paseo, aunque a partir de ahí he asumido el papel de un presunto turista entre los más característicos monumentos de la ciudad. No creo que sustituya a mis cámaras habituales en los viajes, pero realmente me he divertido.
La Magdalena, al sol de la mañana primaveral.
Auténticos turistas descansando en la Plaza San Bruno; por cierto, ¿dónde está el mercadillo?
Y, finalmente, el Pilar, mientras esperaba en la parada para coger el autobús para volver a casa.
En fin, y de momento, esto es lo que ha dado de sí el tema. ¡Ay, cómo relaja una mañana de intrascendencia, sin tomarse la vida muy en serio! A ver si así duermo bien esta noche.
Cuando hace unos meses visité la exposición de W. Eugene Smith en la Lonja de Zaragoza, conocí que en un momento dado de su vida, cuando todo le iba bien y era un fotógrafo de prestigio que trabajaba para la revista Life, insatisfecho con el tratamiento que se daba a sus reportajes, lo dejó todo, y emprendió un faraónico reportaje sobre su ciudad natal, Pittsburgh. Sin embargo, le fue mal. Durante este tiempo, se alojó en el 821 Sixth Avenue de Nueva York, un loft en el que trabajó y se frustró. Pero durante ese tiempo el lugar se convirtió en un centro de peregrinación para músicos de jazz y otros muchos personajes de la cultura, donde pasaban sus veladas y hacían sus sesiones. Y Smith lo fotografió y lo grabó. Y de ahí, ha nacido este libro, que encontré recomendado en Photo-Eye.
The Jazz Loft Project: Photographs and Tapes of W. Eugene Smith from 821 Sixth Avenue, 1957-1965
Sam Stephenson (investigación y textos); W. Eugene Smith (fotografías)
Knopf Publishing Group, 2009
ISBN: 978-0307267092
Durante los ocho años en los que trabajó allí, el fotógrafo tomó en torno a 40.000 imágenes en las que documentó por un lado la vida interna del edificio donde vivía y trabajaba, en especial los numerosos músicos de jazz que llegaban con sus instrumentos y organizaban sus jam sessions, en un enriquecedor intercambio de ideas e impresiones. Por otro lado, desde la ventana del cuarto piso, se dedicó a fotografiar las escenas callejeras que le llamaban la atención. Todo ello, como una especie de salida al atasco de su gran proyecto sobre Pittsburgh.
Pero no sólo fue eso, también grabó en torno a 4.000 horas en cintas magnetofónicas, con conversaciones e interpretación con todos los que allí pasaban. Por todo ello, esta descomunal obra, nunca publicada, es una fenomenal fuente de información sobre un momento y un lugar, y sobre los fenómenos culturales que por allí pasaban.
Sam Stephenson se ha dedicado a estudiar todo este material durante siete años, para al final seleccionar bastantes de las fotografías más representativas, pero también para obtener extractos de las conversaciones grabadas con distintos personajes de la música y la cultura.
Como aficionado a la fotografía y al jazz, el libro es de un interés absoluto. Digno de pasarse muchos ratos contemplando las personales imágenes del fotógrafo, pero también de revivir los momentos pasados en el loft, releyendo las conversaciones con muchos ilustres del jazz.
No sé si es posible encontrar en libro en España. Yo lo compré a través de Amazon UK, al razonable precio de 20 libras esterlinas, sin gastos de transporte incluidos.
Hojas secas en la ajardinada fachada junto al CaixaForum de Madrid - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7
Como comentaba en la breve entrada de ayer, me fui a pasar el día a Madrid. El plan era sencillo. Ver a los amigos, visitar la exposición sobre los impresionistas en la Fundación Mapfre, en su sede de Recoletos, comer y dar una vuelta, visitar alguna librería y volver. Misión cumplida. No era muy difícil. Con un día de relativo frío, pero soleado y agradable, llegué a las once y cuarto a Madrid, cogí un cercanías hasta Recoletos, donde me esperaban para visitar la exposición. Tras algo más de 2 horas de fila, visitamos una interesante exposición de la que me he traído el catálogo para ir digiriendo poco a poco. Aunque esencialmente se trata de fondos del Musée d’Orsay de París.
Un poco de romanticismo en la frialdad del hormigón de Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
El pífano de Manet se asoma al Paseo de Recoletos para anunciar la exposición - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4
En un día como ayer, cuando te toca el sol en la cola de espera, la cosa no va mal - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4
Pero a la sombra la "rasca" era notable, y todo el mundo hubiese dado algo por un café caliente a la entrada de la exposición - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Cumplido el trámite cultural, y acarreando el catálogo y unos estupendos Cuadernº’s que publica la Fundación Mapfre para sus exposiciones y de los que me traje varios, nos fuimos a comer algo, sin mucha complicación porque la hora era ya avanzada. Luego nos dimos un paseo mientras charrábamos y visitábamos algunas otras tiendas, además de sumergirnos en el ambiente general.
Esculturas de Xavier Mascaró en el Paseo de Recoletos - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8
La calle Preciados está llena de voluntariosos "artistas" deseosos de descargar los bolsillos de los turistas y paseante del pesado metal de las monedas; estos virtuosos músicos eran de los más aplaudidos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Actividad agotadora el turismo que lleva a sus practicantes a quedarse dormidos incluso en la bulliciosa Puerta del Sol - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Tras despedirnos en el intercambiador de Puerta del Sol, me dirigí poco a poco hacia la estación, aunque mi intención era pasar primero por la librería de La Fábrica. Para ello fui paseando por la calle Carretas para luego coger la calle Huertas hacia la calle Verónica donde se encuentra la librería. Lo cual siempre es un paseo agradable y curioso. En la librería compré algunos volúmenes y charré un rato con David, un tipo atento y amable. Si os gusta la fotografía y vais por Madrid, no dejéis de visitar esta pequeña pero cuidada librería. Y si no, podéis comprar a través de internet en el enlace anterior.
Librería médica desde 1862, en la calle Carretas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Trocha, el lugar de la caipirinha en la calle Huertas, lugar donde efectivamente me aficioné (con moderación) hace ya 20 años a este estupendo brebaje - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Una asociación de comerciantes promociona el entorno del paseo que hice desde la Puerta del Sol hasta la librería de La Fábrica como el Barrio de las Letras, pero parece que hay otras actividades menos ilustradas por el lugar; no fue el único coche que vi con carteles de este tenor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Después de la agradable visita a la librería, pasé por el CaixaForum donde también entré un momento en la librería, para luego ya llegar a la estación. Como me quedaba margen para coger el tren, pasé por el memorial para el recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. Me resultó un poco frío. No sé. Esperaba otra cosa. En fin. Y sin más, vuelta a casa. A descansar.
Acceso a la estación de Madrid-Atocha por el Paseo de la Infanta Isabel - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Memorial de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
A punto de salir, el AVE con destino a Zaragoza y Huesca, estacionado en la vía 3 de Puerta de Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Si te gusta la fotografía, tarde o temprano te compras libros sobre fotografía. Para muchos, hay dos tipos de libros de fotografía. Por un lado los libros técnicos. Aquellos que están escritos con el fin de que el fotógrafo adquiera las técnicas básicas o avanzadas que le permitan exprimir al máximo las capacidades del material tanto en el momento de la toma de la imagen como en el procesado de la misma. O la post-producción que llaman ahora. Por otro lado, están los libros destinados a mostrar y difundir la obra de los fotógrafos. En ellos quedan expuestos las obras seleccionadas y representativas de los autores, lo que te permite tener en casa estas obras de arte sin la necesidad de realizar los grandes dispendios que supone lad adquisición de obra original. Algunos de estos libros son magníficos en sí mismos, dignos de ser coleccionados, y aumentando su valor con el tiempo, cuando se conservan bien.
Pero hay una tercera categoría de libros de fotografía. Aquellos que muestran las obras de los mejores, y al mismo tiempo tienen la misión de mostrar al aficionado cómo se desarrolla el proceso creativo que puede llevar a obtener mejores fotografías. Y el que hoy nos ocupa es de estos.
The Contact Sheet
Steve Crist (editor)
AMMO Books, 2009.
ISBN: 978-0978607692
The contact sheet, la hoja de contactos; una herramienta básica de los tiempos de la fotografía sobre película con procesado químico. El fotógrafo iba tomando imágenes en sus carretes, y luego procedía a un cuidadoso proceso de selección y edición sobre los negativos copiados sobre papel, sin ampliación, simplemente depositándolos en contacto sobre la hoja de papel fotográfico sensible, y lanzando un destello de la duración adecuada desde la ampliadora. Cuando el material de origen son las diapositivas, la hoja de contactos se sustituye por la mesa de luz, una lámina retroiluminada sobre la se depositan los positivos transparentes y se estudian y analizan para tomar decisiones. Hoy en día, en tiempos de fotografía digital, una función similar la ejercen los programas que permiten clasificar y organizar las imágenes obtenidas con nuestras cámaras digitales. La esencia es la misma en todos los casos, tomar decisiones para llegar, tras el procesado, a obtener la mejor imagen posible. Pero para quienes han metido sus manos en el tradicional laboratorio, a vueltas con los carretes de película en blanco y negro, la materialidad de la hoja de contactos tiene una calidad especial.
Y el libro que nos ocupa va precisamente de eso. Seleccionadas una colección de fotografías, muchas de ellas muy conocidas, de muchos de los fotógrafos de referencia del siglo XX y también de la actualidad, se nos muestra la hoja de contactos de la toma junto con la imagen definitiva, con su procesado definitivo y ya procesada. Podemos ver qué otras imágenes se tomaron y estaban allí, y podemos analizar bajo que criterios estéticos y técnicos se escogieron las que se conocen. En algunos casos, se nos muestran ampliadas otras imágenes de la toma que no fueron seleccionadas, pero que podrían haberlo sido, siendo también de alta calidad. La nómina de fotógrafos es muy notable. Dorothea Lange, Nan Goldin, Elliot Erwitt, Imagen Cunningham, Martin Parr, Jeanloup Sieff, Anton Corbin, y así hasta más de cuarenta auténticos maestros de la fotografía.
Cada fotografía se acompaña de una explicación en cuatro idiomas; inglés, francés, alemán y castellano. Esto tiene la ventaja de poder llegar a un mayor número de personas; pero también tiene el inconveniente de que limita la extensión del texto y la explicaciones sobre la toma, quedando este un poco escueto. La calidad de impresión y encuadernación, importante en este tipo de obras, es muy buena.
Cuando me dispuse a comprarlo, no lo encontré en ninguna de mis librerías sobre fotografía habituales españolas. De ahí que mirase mis opciones en el extranjero, siendo la mejor opción la compra a través de Amazon Francia, donde estaba a la venta por una librería adherida, la Librairie Coiffard de Nantes. El ejemplar me costó 42 euros, gastos de envío incluidos, y me llegó en un estado absolutamente impecable en el tiempo prometido. En la actualidad (21 de febrero de 2010), no aparece como disponible en Amazon Francia, pero sí en las tiendas de EE.UU. y Reino Unido a precios delirantes. Parece que tiene mucha demanda. En la editorial, AMMO Books aparece al precio de 40 dólares, sin gastos de envío.
No de una hoja de contactos, sino en la mesa de luz para diapositivas se produjo la selección de esta jirafa del Zoo de Madrid en la primavera de 1990 - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5
Se están celebrando unos Juegos Olímpicos en Canadá. La cabeza, quien pone el nombre a los juegos, es la capital de la Columbia Británica, Vancouver. Un lugar que me gustaría visitar.
Tengo la sensación de que en estas latitudes estos juegos están pasando sin pena ni gloria. No merecen nunca la atención de los juegos de verano, y la posibilidades de medalla para el deporte español en deportes de inviernos son muy, muy, muy escasas. Así que no hay tanto tirón mediático y de público.
Pero los deportes de invierno son muy bonitos. Las coloridas indumentarias de los deportistas sobre la blanca materia de la nieve y el hielo, la estética de las formas humanas en ejercicio, dan lugar a fotos estupendas. Así que nada. A ver fotos.
De la ceremonia inaugural, recomiendo acudir a nuestro habitual The Big Picture de The Boston Globe.
De los primeros días de competición, podemos ira a un habitual mío también de los blogs de fotoperiodismo, el Captured Photo Collection del Denver Post.
Y os dejo una foto apropiada, claro.
Nieve en las montañas que rodean la estación de invierno de Formigal - Fujifilm Finepix F10
Pensé en hablar de la fotógrafa Cristina García Rodero cuando visité París, hace mes y medio. Alguna de sus imágenes se encontraban expuestas en la galería de la agencia Magnum Photos cerca de Saint-Germain-des-Prés. Y cuando ya se me había olvidado, la gente de Street Photo, un interesante blog dedicado a la fotografía en la calle, me la ha recordado.
La calidad de las imágenes de la fotógrafa es reconocida internacionalmente. Es de esos artistas o profesionales de los que uno tiene la impresión de que están mejor reconocidos fuera de España que en nuestro propio país. Dentro de su obra, son especialmente conocidos los reportajes dedicados a explorar la relación de los seres humanos con las religiones y otras creencias en lo sobrenatural, incidiendo en las manifestaciones más o menos folclóricas que estas creencias producen en las comunidades humanas. Pero no se queda en lo superficial, hay notable profundidad y reflexión en las poderosas imágenes en blanco y negro que crea la fotógrafa. El reconocimiento profesional y artístico de la fotógrafa le ha llevado a ser admitida en la muy exclusiva agencia Magnum Photos, como se puede deducir de lo comentado anteriomente.
Los cementerios son un lugar donde se juntan, como en la obra de la fotógrafa, lo humano y lo presuntamente divino; aquí, el de Montparnasse, en París - Panasonic GF1, G 20/1,7 ASPH.