[Fotocomentario] ¿Obsolescencia programada o imparables adelantos tecnológicos?

Fotografía, Sin categorizar

En una época en la que los desastres ambientales ocasionados por la acción del ser humano nos amenazan de forma grave, especialmente la crisis climática, pero no solamente esta, las estrategias de obsolescencia programada por parte de los fabricantes de aparatos eléctricos o electrónicos resultan de ¿dudosa? ética… Más bien, ética nefasta. Tienen como consecuencia el acúmulo de residuos, muchas veces asociados a metales muy contaminantes, además de otras sustancias.

Pero en algunos sectores, y entre ellos la fotografía, que es de mi gusto, se justifican porque los adelantos tecnológicos son importantes e imparables, con mejoras considerables constantes tanto en la calidad de la imagen como en la facilidad para adquirirla. Y el argumento no deja de tener su punto de verdad, aunque no justifica del todo la velocidad de recambio de los modelos, muchas veces con cambios más cosméticos que reales. No obstante, como compruebo en “Clásicos” digitales (I) – Fujifilm Finepix F10 (febrero de 2005), la calidad que ofrecen con respecto a la actualidad es muy muy muy diferente. No pasa lo mismo con las cámara con película tradicional. Para un mismo tipo de película, mi Pentax MX, totalmente mecánica de los años 70 o principios de los 80, con los objetivos de la época, sigue ofreciendo la misma calidad, que muchas cámaras electrónicas de los años 90, que cuando se estropean contaminan mucho más. Cosas que pasan. Para un aficionado a la fotografía con película tradicional, una cámara mecánica de los años 60 o 70 puede estar menos obsoleta que muchas de las cámaras electrónicas de los años 90… ¿irónico no?

Que conste que una persona que sólo use sus fotos para las redes sociales y esas cosas, con una cámara de hace quince años le bastaría sin muchos problemas. Aunque claro, ese es el motivo por el que estas cámaras compactas han desaparecido y han sido desplazadas por las cámaras incorporadas en los teléfonos móviles.

[Fotos] El 2022 en fotos: 12 meses + 12 fotos

Fotografía

Ya es el 16º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va. Más mi saludo personal en el encabezado.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, son todas digitales. Porque he vuelto a usar más este medio fotográfico cuando no estoy de viaje. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional.

Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre

[Fotos] El 2022 en fotos: de película

Fotografía

Un año más, quitando los viajes en los que me centro en la fotografía digital, aunque lleve la pequeña compacta con película fotográfica, lo que más me atrae habitualmente es la fotografía con película tradicional. En blanco y negro o en color. El blanco y negro lo proceso yo en casa. Procesado mixto, con revelado químico, como no podría ser de otra forma, y ajuste de la imagen, tras ser digitalizada, en el software de tratamiento de imágenes. Me gustaría hacer copias en laboratorio, con la ampliadora. Pero las opciones que tengo a mi disposición no me atraen o me permiten la flexibilidad necesaria. Quizá dentro de unos años, cuando tenga más ocio. En cualquier caso…

Vamos por meses… 12 meses, 23 fotos… más los autorretratos que sirven para identificarme al principio de la entrada. Y en los que dejo constancia que también he usado la película instantánea este año. Tanto Instax de Fuji, como las Polaroid. Para ver más sobre ello, visitad mi cuenta en Instagram dedicada a este tipo de fotografía.

Enero – Día de año nuevo bajo la niebla, con película Fujifilm Instax Square Monochrome.
Febrero – La siempre fiable Kodak Portra 400 en la Hasselblad 500cm calzada con el Sonnar 150 mm f4.
Marzo – Con la llegada de la primavera, los tulipanes y las flores de los cerezos ornamentales japoneses. Nuevamente Kodak Portra 400, esta vez en Canon EOS 3 con el EF 200 mm f2,8L
Abril – A finales de este mes se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica, y lo celebré con la Ondulatorios Pinhole 6×12 y película Fujifilm Neopan 100 Acros II.
Mayo – Una reunión lúdicofestiva con amigos fue la excusa perfecta para retratar con la Polaroid SuperColor 635 y un cartucho de Polaroid 600 Blanco y Negro. Las copias se las quedaron ellos; yo las registré con la cámara digital.
Junio – A lo largo del año se ha ido confirmando que la película Lomography Potsdam Kino 100, originalmente ORWO UN54, es una de mis favoritas. En esta ocasión en formato medio, con Fujifilm GS645S Wide 60.
Julio – Aprovechando la luz del verano rica en radiación infrarroja, hice unas panorámicas montando varios negativos de Ilford SFX 200 realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 y un filtro HOYA IR72.
Agosto – La mejor luz para hacer paisajes con fotografía instantánea la encontré en las madrugadas de agosto; aquí una Polaroid 600 Color Round Frame con la Polaroid SuperColor 635.
Septiembre – Unos amigos se equivocaron a la hora de comprar unos rollos de película, y adquirieron unos cartuchos de Lomography CN Tiger 200, de formato 110. Como no les valía ni los podían devolver me los dieron, y los usé en un paseo fotográfico con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza con la Kodak Pocket A-1.
Octubre – Una de las cámaras más agradables de usar es la Leica M6, que se ha puesto de moda porque la marca alemana vuelve a tener un catálogo una cámara con esta denominación. Aquí la usé con un rollo de Kodak ColorPlus 200.
Noviembre – Nuevamente la Leica M6, pero con una de las novedades en negativos en color del año, aunque sea pasajera. Las limitadas existencias de Adox Color Mission, como la han llamado, servirán para financiar una nueva película en color que se espera para dentro de unos años. Ya veremos.
Diciembre – Todo parece indicar que la película Lomography CN 800 es en realidad Kodak UltraMax 800, que ya no se vende como tal. También parece ser la película que llevan las cámaras sumergibles de un solo uso de Fujifilm. Yo la use en versión Lomography formato medio con la Fujifilm GS645S Wide 60, y he de reconocer que es una película que me gusta bastante.

[Libro de fotografía] The land of promises – Youqine Lefèvre

Fotografía

Para este día de Navidad, en el que como de costumbre en estas fechas, estoy un poco perezoso, una entrada breve y sencilla, que servirá como recomendación fotográfica. Y además me apetece salir a la calle. Las temperaturas, y el tiempo meteorológico en general, son impropias de estas fechas. Aunque hoy no van a subir tanto como ayer, vamos a tener tiempo soleado, cuando la costumbre son las nieblas densas, y temperaturas de hasta 17 ºC según el pronóstico, ayer subieron más aún, cuando difícilmente suben de los 10 ºC habitualmente. O se quedan cercanas al 0 ºC cuando las nieblas son densas y persistentes. Vamos… que lo que apetece es salir a caminar, a ser posible con una cámara fotográfica. Pero vamos con Youqine Lefèvre y su profunda reflexión fotográfica de la política de hijo único de los capitostes del Partido Comunista Chino para la República Popular China.

Lo comenté hace unos días someramente, cuando incluí el trabajo de Lefèvre en mis recomendaciones fotográficas. La fotógrafa fue adoptada en julio de 1994 por un matrimonio belga, cuando tenía pocos meses de edad; aparentemente su fecha de nacimiento fue el 9 de diciembre de 1993. Su futuro padre se desplazó, junto con otras parejas o miembros de parejas belgas, con intención de adoptar a la pequeña Yue Qing (su nombre original, que le fue dado en el orfanato permaneció en su identidad final) a la ciudad de Yueyang. Y regresó a Bélgica con la pequeña, convertida en su hija de pocos meses. Años más tarde, en octubre de 2017, la fotógrafa realizó un viaje de unas semanas con el padre, a la ciudad y provincia donde nació. La primera vez que visitaba China desde su adopción. Con posterioridad, volvió sola, con estancias de algunos meses, con intención de documentar las consecuencias, terribles en muchas ocasiones, de la política de hijo único que aplicó el régimen totalitario chino.

El libro me ha impresionado, gratamente, mucho más de lo que me esperaba. Con grandes fotografías que ocupan dos páginas de buen tamaño cada una, hace un recorrido de personas y paisajes bastante notable, y que conmueve de vez en cuando. Se acompaña de algunos textos que conviene leer para situar el contexto y conocer mejor la historia de quienes allí aparecen. Hay una primera parte, introductoria, con fotografías que no están realizadas por ella ya que son del viaje del padre adoptivo en 1994, cuando fue a recogerla, pero que son totalmente pertinentes. Entre todas las historias que fotografía y narra, la suya es una más. Todavía no le he sacado el jugo que ofrece; poco a poco. Pero os puedo asegurar que es uno de los libros de fotografía que más me ha impresionado últimamente, por su autenticidad y significación más que por otras cosas. Y eso es importante.

[Fotocomentario] La melancolía de las fechas

Fotografía

No soy una persona con «espíritu navideño». Más que nada, no creo en eso que llaman «el espíritu de la Navidad». Ni de las Navidades pasadas, ni las presentes, ni las futuras. Y en esta época del año, me empiezan a pesar más las ausencias que las presencias. Y odio el follón en las tiendas. Y que todo suba. Y que la gente sea tan hipócrita, y después de comportarse como cabrones o gilipollas durante todo el año, ahora venga con una sonrisa de buenrollito que se desvanecerá el día 7 de enero como por ensalmo. Ha habido un par de momentos en esta semana en las que me he alegrado de no tener un lanzagranadas o una ametralladora a mano… Y eso que me considero una persona nada violenta. Creo. La última vez que me peleé, físicamente, con alguien tenía 11 años. Y ya entonces tuve la sensación de que lo de pelearse así era una estupidez.

El caso es que en estas épocas del año me siento melancólico. Que es la forma fina de decir «un poco tristón». Es cierto que algunos ausentes «vuelven a casa por Navidad», y en estos días nos tomaremos algunos aperitivos y algunas cervezas con gentes a las que vemos poco, o mucho menos de lo que nos gustaría. Pero todo muy puntual. Casi anecdótico. Fotográficamente, intento hacer fotos en color que me animen. Pero las que más me identifican son las fotografías en blanco y negro con los tonos que proporciona la luz más suave de estas fechas.

Como las de este rollo de hace unas semanas del que os hablo en Volviendo a una querida cámara con un problemilla – Olympus mju-II con Ilford Delta 400.

[Fotocomentario] Errores, sesgos, falta de precisión…

Ciencia, Fotografía

Estas semanas atrás procedí a evaluar el error que cometía el fotómetro de una de las cámara para película fotográfica tradicional que más uso, especialmente cuando salgo de viaje. Las fotos que adjunto corresponden a esa evaluación, cuyos detalles podéis encontrar en Siempre conviene conocer la precisión de los fotómetros – Minox 35 GT-E con Ilford FP4 Plus. Y esto me ha hecho pensar en los errores que cometemos con frecuencia cuando observamos y valoramos lo que pasa en el mundo.

Lo voy a decir de una forma muy clara, concreta y absoluta. Nuestros sentidos nos engañan. La vista principalmente, es el sentido del que más dependemos, al menos de forma consciente, pero también los demás. Que son más de cinco… aunque ahora no voy a entrar en eso. Otro día, tal vez. Nos son útiles para defendernos en nuestra vida cotidiana. Pero evolucionaron para la supervivencia de un primate recolector siempre, carroñero en bastantes ocasiones, y cazador eventualmente, que surgió en la sabana africana hace unos cientos miles de años. Nada que ver con el entorno en el que nos movemos actualmente. Y no es que lo diga yo, hay abundantes estudios, con el método científico correctamente aplicado en ellos, que así nos lo muestran. Y sin embargo los seres humanos tendemos a realizar afirmaciones o negaciones categóricas, muchas veces dogmáticas, a partir de experiencias sensoriales individuales, y muchas veces únicas. Y así, erramos. Sin embargo, incluso con nuestros instrumentos de medición corrientes, cometemos errores, más o menos grande al evaluar la magnitud de un fenómeno. Por falta de precisión, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno varían mucho entre sí, están dispersos, o por un sesgo, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno se alejan en promedio del auténtico valor que debería evaluar. Por ello, seamos humildes. Y estemos abiertos a la posibilidad que la forma en que nos cuentan el mundo otras personas puede estar menos sesgada o ser más precisa que la nuestra. No seamos cabezones. Escuchemos a los demás. Especialmente a aquellos más mesurados, que reconocen desde el principio que pueden haberse equivocado. Seguro que estos tienen sus errores mejor controlados que los que afirman con seguridad y dogmatismo. Huid de esos.

[Fotocomentario] «Intolerables» expresiones artísticas… según algunos

Fotografía

Me llamó mucho la atención algo que me pasó hace unas semanas. Durante un tiempo a principio del otoño de este 2022, en la plaza de Santa Engracia de Zaragoza estuvieron expuestas una docena de grandes busto, cabezones, del pintor Francisco de Goya, decorados con estilos de pintura contemporánea o técnicas mixtas por distintos artistas contemporáneos. El año pasado hubo algo similar por toda la ciudad con figuras completa a tamaño natural del mismo pintor. Y hace unos meses, unas especies de calaveras de estilo mejicano, también decoradas de forma similar en el paseo de la Independencia. El caso es que publiqué algunas fotos realizadas con cámara digital en un grupo de aficionados a la fotografía, y suscitaron comentarios negativos por parte de algunos miembros del grupo. Entiendo que los comentarios negativos se referían a las obras de arte en la calle y no a las fotos. Me quedé sorprendido por la acritud de los mismos. No contesté nada.

Unos días después, paseando con una cámara de cajón y unos rollos de película, que comento en Cámara de cajón en una mañana soleada – Agfa Synchro Box con películas de sensibilidad media-baja, realicé unas nuevas fotografías de estos grandes bustos, algunas de las cuales ilustran la entrada.

Puedo entender que a alguien le gusten más o menos determinados estilos o expresiones artísticas. Entiendo que las personas son variadas. A unos les cuesta más y a otros menos adaptarse a las novedades estéticas, estilísticas o artísticas. Pero la acritud, la desaprobación áspera,… eso no lo entiendo. Además, deberíamos haber aprendido de la historia. Los pintores impresionistas despertaron la furia de los «críticos» y «entendidos» de la época. La denominación «impresiones» de sus obras empezó siendo negativa o despectiva, aunque luego la hicieran suya y se convirtiera en la marca del movimiento artístico. En los años 50 del siglo XX se censuraba el uso de pantalones vaqueros, en los años 60 el pelo largo en los chicos, en los años 70 los tatuajes eran cosa de marineros, patibularios y legionarios y estaba mal vistos… todos son ahora comunes. Incluso por las personas que ocupaban el mismo sector de la población que los censuraban en su momento. Deberíamos haber aprendido a que, no estando obligados a que nos guste todo, no tiene sentido enfadarse por los cambios. Y más en una época donde lo «políticamente correcto» hace raras las auténticas transgresiones. Que desde mi punto de vista, también vienen bien de vez en cuando para remover conciencias y sensibilidad. En fin. Que no aprendemos, que seguimos tropezando en las mismas piedras.

Algunas fotos más de los rollos de película de aquella mañana.

[Recomendaciones fotográficas] Fraction Magazine y algunas cosas más

Fotografía

Creo que hoy no voy a dedicar mucho tiempo a esta entrada. Aunque no creo que salga mucho a la calle. El tiempo está muy desapacible. Lloviznea. La temperatura está por debajo de los 5 ºC. Así que no apetece mucho. Pero mi Capture One Pro me está dando mucha guerra. Creo que el catálogo se ha hecho demasiado grande. Así que voy a dedicarme a fraccionarlo en cataloguitos más pequeños. Por años. Por décadas más bien. Ahora mismo, se está configurando el de los años 1989 a 1999. En fin. Vamos con algunas recomendaciones fotográficas.

Fotos del viaje en Dacia 1310 por Rumania en 1995, que menciono más abajo en la entrada.

Hace unos años, una fuente interesante de recomendaciones fotográficas era Fraction Magazine. Y su primo asiático, Fraction Magazine Japan. Presentando periódicamente el trabajo de fotógrafos contemporáneos, era una forma de estar al día con las tendencias en fotografía. Las de verdad. Tendencias. No modas dictadas por las redes sociales o intereses comerciales. Pero no sé porqué, dejaron de aparecer sus actualizaciones en mis sistemas de alerta habituales. Recientemente me apareció en algún sitio la actualización del último número de Fraction Magazine Japan, dedicado a fotógrafos asiáticos. Y eso me llevó a buscar el último número de su primo occidental. No he tenido mucho tiempo para hojearlos virtualmente, pero me alegro de que hayan aparecido de nuevo. Y voy a asegurarme de que me aparezcan habitualmente.

Lenscratch es uno de los sitios que de alguna forma sustituyó a los anteriores, aunque no es lo mismo exactamente. Publica prácticamente todos los días de la semana. Y con frecuencia, cada semana es temática. Esta semana que termina hoy, la Germany Week, lo ha dedicado a nuevos fotógrafos alemanes. Pero no me han entusiasmado demasiado. Me pasa con frecuencia con los fotógrafos contemporáneos de esa nacionalidad. No acabo de conectar con ellos.

También Blind-Magazine es de los que han venido a sustituir a los mencionados antes. Pero en esta ocasión abarca fotógrafos contemporáneos, pero también fotógrafos clásicos. En cualquier caso esta semana me ha llamado la atención el artículo que han dedicado a la serie Inside Views de la fotógrafa francesa Floriane de Lassée. Fotografías nocturnas de larga exposición realizadas con cámara de gran formato, claramente inspiradas por Rear Window de Alfred Hitchcock, en las que aparecen paisajes urbanos, pero con escenas domésticas en las ventanas iluminadas de los edificios con personas en su interior. Son fotografías preparadas, claro, no es una mera actividad casual, de una acosadora visual. Con tiempos de exposición de hasta 30 minutos, no funcionaría. Me han gustado.

Otro recursos, Booooooom, apuesta más por fotógrafos poco conocidos, pero que consideran interesantes. De vez en cuando hay alguno que me llama la atención. En esta ocasión es una fotógrafa belga, Youqine Lefèvre, pero nacida en China en la época de la política de hijo único, que tan desastrosa fue para tantas niñas, abandonadas, entre otras cosas. Mezclando los documentos y las fotografías de la época en que sus padres la adoptaron con las fotografías que ella mismo ha tomado en China durante varios años, ha configurado un trabajo que me parece muy interesante. Tanto que me he encargado el libro.

Tengo muchas ganas de ver lo último del director surcoreano Park Chan-wook. Con más razón al estar interpretada la película por la actriz china Tang Wei, siempre interesante. Nos dicen que se estrena en España el 20 de enero de 2023. Viene pegando realmente fuerte, con numerosos premios en su país de origen, en Asia y en festivales occidentales. Y propuesta surcoreana para los Oscar, aunque no sabemos si acabará entre las candidatas. Muchos opinan que sí. En Booooooom se han sentido interesados por ella… y por su fotografía. Y nos han enseñado un muestrario de instantáneas de la película. Estoy por adelantarme al estreno… porque parece que se puede ver en Mubi. Eso sí… no aparece acreditado el foto fija que supongo será el autor de las fotos. Mal. Salvo que sean fotogramas extraídos del film.

Finalmente, procedente de Lensculture, me ha hecho gracia el artículo con las fotografías de Horatiu Sava, dedicadas al Dacia 1300, un clon del Renault 12 que durante los tiempos de la dictadura reinaba en las carreteras rumanas. Un coche absolutamente infame. Con una de sus variantes, un Dacia 1310, en 1995, tuve la oportunidad de recorrer el país. Una experiencia única y muy interesante. Pero lo que llegamos a aborrecer al maldito trasto. Y la cantidad de veces que pinchamos. Llevaba neumáticos con cámara… sip… con cámara. Y el negocio más boyante de las carreteras rumanas eran los vulcanizare, donde reparaban los neumáticos y sus cámaras. Ver para creer. En 1995.

[Fotocomentario] El color de las estaciones y el cristal con que se mira

Fotografía

Decía Campoamor, un poeta realista del siglo XIX y hoy en día poco apreciado, aquello de que

«Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira.»

Ramón de Campoamor, Doloras, 1846.

Y sin embargo, habitualmente asignamos determinados color a las estaciones del año. La primavera es la estación verde, puntuada aquí y allá por las notas de color de las flores. El verano es el amarillo de los trigales listos para la siega, del estío. El otoño son los colores cálidos, ocres, rojizos, de las hojas a punto de caer… incluso si este tipo de árboles son más propios de la América del norte o del Asia oriental que de la Europa occidental. El invierno es frío, azulado, o gris azulado. y con eso nos quedamos. Satisfechos de saber la estéticas del momento.

Sin embargo… eso no es necesariamente así. Ya he cuestionado los colores del otoño. Salvo que subamos a las montañas, a algún bosque de hoja caduca como un hayedo, en los valles, en las mesetas, donde dominan olmos, chopos, álamos,… rara vez estos adquieren esos colores ocres rojizos. Los vemos verdes, amarillean… y en cuanto llega noviembre con las lluvias y algún vendaval, caen y desaparecen. Esa es la realidad de los campos. Y no digamos ya si intentamos reflejar el paisaje con las limitaciones físicas de los sistemas ópticos y de registro de la luz.

En las fotografías que os traigo, y cuyo comentario podéis encontrar en Fotografía instantánea y dominantes de color (deseadas o no) – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Black Frame, cualquier diría que reflejan unos paisajes propios de un frío invierno. Y sin embargo corresponden a un templado otoño… pero al caer la tarde, cuando ya el sol no tiene fuerza para imponer el color de su luz, y la bóveda azul del cielo impone sus tonos fríos. Engañándonos. Y engañando al medio fotográfico y al espectador. Es el cristal con el que miramos el que determina el color del mundo. Y muchas veces no lo elegimos, y así, no entendemos que el mundo lo vemos con colores equivocados. Y así, no distinguimos con precisión lo que es verdad y es mentira.

[Fotocomentario] El futuro de la fotografía con película tradicional

Fotografía

Hoy en día, es fácil leer en diversos medios sobre el resurgimiento de la fotografía con película tradicional. «Fotografía analógica» como se le llama como contraposición a la fotografía digital. Pero nunca me ha gustado ese término. Creo que no es adecuado. La fotografía digital es una captura electrónica usando una señal digital para la información, y hubo una fotografía electrónica analógica en el pasado… esa fue la fotografía analógica real… Pero bueno, es batalla terminológica perdida. Lo dicho. El mercado de las cámaras de segunda mano para película tradicional ha visto como los precios subían mucho en los últimos años. Y los fabricantes de película, que habían reducido mucho su capacidad productiva, no dan abasto, y encima, por la ley de la oferta y la demanda, los precios de la película se han puesto en pocos años por las nubes.

Pero soy pesimista con el futuro de este tipo de fotografía a largo plazo. Esos precios del material sensible no me parecen sostenibles a la larga. La gente se cansa de pagar tanto dinero por la película. Cuando se pase la moda,… es fácil que volvamos a la situación de hace unos años, por una nueva contracción de la demanda. Pero puede darse un equilibrio en un futuro, que pudiera llevar a unos precios asumibles para una demanda estabilizada. Quiero pensar que tal cosa puede darse, aunque lo digo con no poca dosis de escepticismo. No confío en las empresas. Demasiado rapaces con el dinero, han perdido la visión del pasado de ganar dinero, pero también prestigio e influencia. Parecía que ahora van a hacer la caja rápidamente… sin preocuparse por el futuro. Es como las iniciativas de financiación colectiva. Desarrollar un producto, más o menos original, que se venda en un lote inicial, recaudando dinero que permita su fabricación y deje unos beneficios, pero abandonándolo después. Mejor sacar otra cosa repitiendo el ciclo. Nada queda de forma permanente.

Pero lo peor es que no se hacen cámaras decentes nuevas para la película tradicional. Hay algunos talleres más o menos artesanos, de más o menos nivel, haciendo cámaras de gran formato. Muy caras, salvo alguna iniciativa británica. Hay iniciativas diversas de cámaras de plástico de escasa calidad con colores llamativos para aprovechar la moda peliculera. Y como cuento en La nueva Leica M6 frente a la vieja M6 y lo que podría/debería haber sido – Leica M6 con Kodak Ektar 100, Leica saca modelos para los más adinerados. Pero no hay cámaras decentes, de nueva fabricación para el aficionado avanzado y para el nuevo aficionado que quiera ir más allá de los juguetes de plástico. Así que… soy pesimista. Es cierto que hay muchísimas cámaras fabricadas hasta hace quince o veinte años esperando que alguien les dé una segunda vida. Pero no tienen reparación, y se irán agotando o estropeando poco a poco. En fin. A lo que eso suceda… probablemente a mí ya no me importará. Pero me da pena.

[Cine (y fotos)] 30 años de «Jamón, Jamón» en el Parque Pignatelli

Cine, Fotografía

La oí anunciada hace unas semanas, pero me había olvidado de ella. Pero el viernes pasé por el Parque Pignatelli de Zaragoza, actualmente en obras de ampliación, y la vi en la sala de exposiciones Depósitos Pignatelli. Entre un ratito y me gustó. Ayer sábado volvía a pasar, pero esta vez con una cámara apropiada para guardarme algunos recuerdos visuales de la exposición, y tener material para volver a pensarla de nuevo. La exposición era un homenaje, recordatorio y reflexión en el 30º aniversario de la película Jamón Jamón, probablemente la más conocida del cineasta Bigas Luna, quizá la mejor, aunque eso puede ser opinable. También es cierto que la carrera del director catalán ya fallecido hace casi una década, fue importante, pero más irregular de lo deseable, en mi humilde opinión.

Pero Jamón Jamón llegó en un momento interesante en mi recorrido como aficionado al séptimo arte. Al contrario a mi situación actual, en la que siento un profundo desapego del cine español, cuyas causas hoy no me apetece comentar, aquel triunfal 1992 era un momento en el que el cine de este país me parecía importante. Que tenía mucho que decir, con muchas voces, especialmente directores, pero también actores, directores de fotografía, guionistas… que tenían mucho que decir y sobre temas muy variados. No faltarán las voces que digan que hoy también… y sin embargo yo no lo siento así. Y lo siento. Lo siento mucho. La película de Bigas Luna, rodada en las duras y áridas tierras monegrinas fue una de las importantes de aquel momento. Y si ahora me obligaran, a punta de pistola, porque no es algo que quiera o me apetezca hacer, a escribir mis diez películas favoritas del cine español, creo que Jamón Jamón estaría entre ellas.

Tengo la sensación que los directores de cine españoles de aquella época eran más libres. No me refiero a libertad social o política o cosas de esas. Me refiero a que eran más libres de imaginar. De crear. De innovar. Creo que se sentían menos obligados a hacer determinado tipo de cine o a demostrar nada. Creo que arriesgaban más. Y Bigas Luna siempre fue de los que fue por libre, y de los que nunca anduvo escaso de ideas o imaginación. En un año que se presentó tan política y socialmente trascendente, el famoso 1992 de expos, juegos olímpicos y quintocentenarios, el año que suponía la reválida como país de España entre las democracias occidentales europeas tras haber salido del oscurantismo de la dictadura militar, nacional y católica, Bigas Luna nos hablaba a través de dos triángulos de relaciones de la transición de la España bruta y profunda hacia la España europea y refinada. Pero sin conceder ventaja a ninguna de las dos. Cada una con sus defectos. Y con un enfrentamiento que siempre fue, es, y será inevitable. Porque aunque en aquel momento pareció que España superó aquella reválida, en los últimos años no siempre parece que fue así, o fue por la mínima, o por la autocomplacencia de quienes dictaron aquel aprobado. Aquel enfrentamiento no desapareció. Sólo se hizo inaparente, para volver 25 años más tarde renovado con brío. Para desgracia de todos nosotros.

La exposición es muy maja. Y gustará no solo a los aficionados al cine, sino también a la fotografía. 1992 todavía estaba a una década de la explosión de la fotografía digital. Aunque había alguna cámara de captura electrónica en el mercado, pero no de captura digital sino analógica, el still video que se llamaba entonces, prácticamente todo absolutamente todo era fotografía con película tradicional. Y es una gozada ver las polaroid de las pruebas de vestuario de Penélope Cruz y Anna Galliena, hija y madre en la película, o las estupendas panorámicas realizadas con varias fotos impresas por el propio Bigas Luna. Una demostración más de que siempre ha sido posible hacer cosas creativas y significativas sin depender del ordenador. Seáis cinéfilos, seáis aficionados a la fotografía, si estáis o pasáis por Zaragoza, no os la perdáis. Y el público general también podrá disfrutar de la exposición. Recordando. Añorando, tal vez.

[Fotos] Bonsáis en el Museo de Zaragoza, en color

Fotografía

No me da tiempo ha redactar un fotocomentario como con las fotos en blanco y negro de la misma ocasión. Voy con mucha prisa, que tengo que salir de casa a las 19:00 horas y son las 18:59. Pero os dejo las fotos.

Para saber más sobre las cuestiones técnicas de las fotos podéis visitar Bonsáis con película de alta sensibilidad (II) – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800.