[Libro] The Bell Jar

Literatura

Cuando hace unas semanas comenté que estaba leyendo el original literario de Carol, recibí la recomendación de leer el libro que hoy traigo aquí, y que «cayó» durante el viaje de regreso de Italia, esta Semana de Pascua pasada. El contexto en el que se produjo la conversación fue tras salir de una sesión de cine. Y una amiga de sesiones ante la pantalla grande me comentó que debía leer la única novela publicada por la malograda poetisa norteamericana Sylvia Plath. El comentario que me hizo fue que tradicionalmente esta novela se consideraba como destinada a mujeres jóvenes, como así consta en la introducción a la misma en el libro que he leído yo. Pero para mi amiga, esto no tenía más sentido que el hecho de que la protagonista fuera una joven de 19 años. Sin embargo, para ella, los temas que derivaban del libro eran adultos y bien adultos, y me retaba a leerla para conocer la opinión de un hombre que no es precisamente joven ya. Y aquí va mi opinión. He leído la versión original en inglés. En castellano se puede encontrar traducida apropiadamente como «La campana de cristal».

The Bell Jar
Sylvia Plath
Faber & Faber, 2005
Versión electrónica

La primera parte de la novela transcurre en Nueva York, así que también nos vamos a la Gran Manzana con fotos.

La primera parte de la novela transcurre en Nueva York, así que también nos vamos a la Gran Manzana con fotos.

En esta novela de carácter autobiográfico conocemos a la joven protagonista bajo el nombre de Esther Greenwood, una joven universitaria de 19 años, estudiante de Lengua Inglesa, y aspirante a escritora,… o al menos editora en alguna editorial o revista de Nueva York. Seleccionada por una revista femenina junto con un grupo de chicas de edad similar, es agasajada durante un mes al mismo tiempo que invitada a «trabajar» como editora invitada. Conocemos sus preocupaciones relacionadas con la incertidumbre sobre su futuro, la relación con su madre y las dudas sobre sus relaciones con los hombres. Pero al terminar ese mes, y con la llegada de las vacaciones de verano, como ella dice, «una campana de cristal» cae sobre ella y cambia por completo su percepción del mundo y de la vida, comenzando una pesadilla que está a punto de costarle la vida.

Previamente había leído algún poema aislado de Plath. Reconozco que no soy buen lector de poesía. No es que no haya leído de vez en cuando… pero no le acabo de pillar la afición. Nadie es perfecto. El caso es que no tenía muchos elementos de juicio sobre lo que podía encontrarme. Y el libro me sorprendió. Ciertamente, en eso le tuve que reconocer la perspicacia a la persona que me lo recomendó. La primera parte del libro, ese mes que pasa en Nueva York la protagonista está escrito con un humor irónico que es ampliamente disfrutable. Desde luego, detrás de esa visión en primera persona, aparentemente escrita por una joven que es poco más que una adolescente, está la visión ya adulta de un mundo y unas situaciones. Probablemente con sus sesgos de recuerdo que son aprovechados para novelizar la situación, probablemente incluir dosis de ficción, y dar una visión crítica de una sociedad, o al menos de un segmento de la sociedad neoyorquina de principio de los años 50 del siglo XX, en el que se combina la mojigatería conservadora de la sociedad con las ganas de divertirse de las jóvenes. Quizá la veamos como una época de transición hacia un mayor número de grados de libertad en las mujeres jóvenes en décadas posteriores. Difícil de creer que una chica de la misma edad actual viva los mismo problemas de la misma forma… me parece a mí.

Una Nueva York muy dinámica, la de los años 50, coincidente con la de "The Price of Salt". Esther Greenwood y Therese Belivet son contemporáneas, prácticamente de la misma quinta.

Una Nueva York muy dinámica, la de los años 50, coincidente con la de «The Price of Salt». Esther Greenwood y Therese Belivet son contemporáneas, prácticamente de la misma quinta.

Quizá lo notable viene después. La segunda parte del libro, la bajada sobre la protagonista de «la campana de cristal» del título es una interesante narración sobre la enfermedad mental vivida en primera persona. Parece que la mayor parte de los textos considerar la enfermedad de Plath como un trastorno bipolar, dos de cuyos episodios depresivos la llevaron al suicido. Uno de ellos, con éxito. La escritora no se diagnostica en la novela; nos cuenta sus sensaciones, su dolor psicológico, su desesperación, la negrura de sus días, que puede ser compatible con una depresión endógena. Pero coincido con la presentación de la novela, que algunas descripciones en las que se refiere a voces internas, sumado a algunas descripciones en las que las metáforas se podrían confundir con alucinaciones, que podrían indicar que la joven sufriera algún tipo de esquizofrenia. Trastorno psicótico que también puede conducir al suicidio.

En cualquier caso, es un libro que mejora con el recuerdo. Un tiempo tras su lectura percibes una mayor hondura y una mayor calidad en lo que has leído, producto de una mente que, aunque enferma, estaba dotada de gran inteligencia e introspección. También me parece especialmente interesante porque puede ser una valiosa obra para quitar el romanticismo que algunos autores o tendencias otorgan a la enfermedad mental. Las psicosis, me da igual que sea la depresión endógena o la esquizofrenia, son enfermedades tremendas que pueden hacer muchísimo daño en la persona que las padece y en el entorno que las rodea. Lejos de «héroes románticos», se trata de personas que sufren mucho. Y eso es algo que la novela de Plath refleja perfectamente. Aunque lamentablemente resultó profética al anunciar que tal vez un día volvería a bajar sobre ella esa fatídica «campana de cristal»… que ya no se volvió a alzar.

Una época donde se combina el conservadurismo de la presidencia de Eisenhower y el maccarthysmo, con la aparición del rock y los primeros pasos hacia una juventud más rebelde.

Una época donde se combina el conservadurismo de la presidencia de Eisenhower y el maccarthysmo, con la aparición del rock y los primeros pasos hacia una juventud más rebelde.

Hoy en día estas enfermedades mentales quizá no se puedan curar, pero se pueden tratar. Y se pueden tratar con un humanidad, un aspecto sobre el que también trata la autora, con algún episodio estremecedor. Tanto en los momentos negativos como en los positivos. Hay un psiquiatra villano, hay una psiquiatra que ejerce de hada buena para la joven enferma. Que esté correctamente reflejadas en la literatura, o en el cine, o en cualquiera de las artes ayudará sin duda a la mejora de la situación de estas personas.

No está nada mal esta novela, oye. Recomendable para cualquiera.

¿Podemos considerar a Esther Greenwood/Sylvia Plath una precursora del feminismo y de la liberación de la mujer? Algunos lo consideran así... a mí no me queda claro... pero sí alguien con gran capacidad de introspección. Una artista.

¿Podemos considerar a Esther Greenwood/Sylvia Plath una precursora del feminismo y de la liberación de la mujer? Algunos lo consideran así… a mí no me queda claro… pero sí alguien con gran capacidad de introspección. Una artista.

[Libro] A la deriva en el mar de las Lluvias y otros relatos

Literatura

Poco antes de salir de viaje esta Semana de Pascua que hemos dejado atrás recientemente, me apareción en las ofertas diarias de Amazon Flash esta compilación de relatos cortos de ciencia ficción por un precio que no llegaba a un euro y 50 céntimos. La cosa es que me dio buena impresión y lo cogí. Si luego resultaba un fiasco tampoco era grande la pérdidad. Pero no ha resultado un fiasco, ni mucho menos.

A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos
Antología de ciencia ficción contemporánea (Nova fantástica)
Varios autores; varios traductores
Sportula, octubre de 2015
Edición electrónica

Ese "Mar de las Lluvias" del título, no es un mar auténtico, sino una de las regiones lunares que nuestros antepasados denominaron en latín "maria", mares.

Ese «Mar de las Lluvias» del título, no es un mar auténtico, sino una de las regiones lunares que nuestros antepasados denominaron en latín «maria», mares.

Estamos como digo ante una recopilación de ocho relatos de ciencia ficción, seleccionados por Nova Fantástica, de los cuales, por su extensión, siete de ellos estarían dentro de los límites de lo que llamamos «cuentos» mientras que el octavo, que da nombre a la compilación, entraría según los editores del libro en el terreno de lo que denominaríamos «novela corta». Como los límites entre ambos conceptos pueden ser imprecisos en un momento dado, diremos que se trata de ocho relatos cortos, siendo el último de ellos el de más extensión.

Los distintos relatos son de autores contemporáneos de ciencia ficción, que han destacado y sido premiados en los galardones más conocidos del medio (Hugo, Nebula, etc), y muchos de ellos entran dentro del concepto de ciencia ficción dura. Es decir, aquella que minimiza los elementos fantásticos, y juega con conceptos de anticipación cienfífica plausibles aunque puedan ser inciertos. Basados en ciencia real. A ver… alguna licencia hay que tomarse de vez en cuando… ¿no? Pero con moderación.

Pero hay algún otro relato en la recopilación que tiene relación con el mar.

Pero hay algún otro relato en la recopilación que tiene relación con el mar.

Todos ellos están escritos muy correctamente y, más allá de la aventura que supone siempre el género, tratan temas de carácter filosófico o existencial que pueden resultar interesantes. La enfermedad y la vejez, la muerte y lo que sigue tras ella, las realidades alternativas, las inteligencias artificiales en forma de muñecas, el reencuentro y el perdón,… Y nos moveremos en los terrenos de la «space opera», de la exploración lunar, del diseño robótico, de la crionización, de la psicología, de los registros vitales y memorias artificiales continuas o de las sociedades reconstruidas tras desastres de caracter cuasiapocalíptico.

Yo me lo merendé en el viaje de ida a Perugia. Se lee con gusto y con facilidad, pero no es banal. Te da que pensar. Creo que es bastante recomendable para quienes gusten del género, y con el precio que me costó sería una tontería no tenerlo. Ganas me entran de seguir leyendo otras recopilaciones realizadas por las gentes de Nova Fantástica.

Así que todo ello me ha parecido excusa suficiene para ilustrar la entrada con paisajes marinos, sean del Atlántico, del Mediterráneo o del Báltico.

Así que todo ello me ha parecido excusa suficiene para ilustrar la entrada con paisajes marinos, sean del Atlántico, del Mediterráneo o del Báltico.

[Libro] The Price of Salt, también conocido como, Carol

Literatura

Ya tuve ocasión de comentar en su momento la película que desde mi punto de vista fue la más meritoria del año desde el punto de vista de la temporada de premios cinematográficos, aunque luego los votantes de tales premios no estuviesen de acuerdo conmigo. Cosas que pasan. Y prejuicios que se mantienen. El caso es que también en los días en que vimos la película tuve ocasión de hablar con una par de personas que habían leído la obra original de Patricia Highsmith en la que se basa. Y decidí darle una oportunidad. Aunque seamos sinceros, hasta ahora las novelas de Highsmith no habían sido santo de mi devoción.

The Price of Salt, o Carol
Patricia Highsmith (originalmente bajo el pseudónimo de Claire Morgan)
Virago Press, 2014
Edición electrónica

La novela nos cuenta la historia de un incipiente amor entre Carol, una mujer casada de la alta sociedad de Nueva Jersey, y Therese, una joven de diecinueve años, que trabaja temporalmente como dependienta en unos grandes almacenes, pero que aspira a ser escenógrafa (en la película Therese quiere ser fotógrafa). Sin embargo, esa historia de amor va a ser difícil que llegue a algo en concreto. Estamos en algún momento en torno a 1950, y la sociedad no tolera este tipo de comportamientos entre las mujeres. Y menos en una mujer casada con un hombre «respetable» y con una hija.

Como hice cuando comenté la película "Carol", me voy fotográficamente a Nueva York... que aparece bastante menos en el libro, por el mayor espacio dedicado al viaje por los Estados Unidos. Gran Central Terminal.

Como hice cuando comenté la película «Carol», me voy fotográficamente a Nueva York… que aparece bastante menos en el libro, por el mayor espacio dedicado al viaje por los Estados Unidos. Gran Central Terminal.

Salvo porque la película da comienzo con un homenaje a otra película de amor prohibido, Brief Encounter, tanto la obra literaria comparten un comienzo y un final del relato, que son muy similares. Con algunas diferencias no trascendentes, la guionista de Carol, Phyllis Nagy, respeta muy fielmente la presentación y el desenlace de la historia. Sin embargo, hay algunas diferencias que merecen destacarse.

La primera, de la que ya había oído hablar, es que la novela siempre se cuenta en tercera persona pero acompañando el punto de vista de Therese. Lo que sucede con Carol sólo lo conocemos en la medida de que está en compañía de Carol o por las noticias que le llegan a esta de una forma u otra. En la película no es así. Vamos alternando lo que sucede a ambas mujeres. Es una diferencia narrativamente importante, puesto que siempre nos queda la duda sobre lo que hace, piensa o quiere realmente Carol, mientras que acompañamos constantemente los pensamientos, los sentimientos, las dudas o las interpretaciones que hace Therese sobre lo que pasa y lo que le pasa. La segunda es que la novela es un relato de carretera en una proporción mucho más trascendente que la película. El viaje es mucho más largo, mucho más profundo, tanto en el repaso a la geografía y la sociedad norteamericana, como en las vivencias de las mujeres, especialmente de Therese. Otra diferencia que es importante hasta cierto punto son las edades de las mujeres. Los diecinueve años de Therese nos los creemos en la película, pero los treinta y uno de Carol, no. Aunque excepcionalmente guapa, tanto en actitudes como en aspecto, la Carol de Cate Blanchett no pasa por alguien con menos de cuarenta años en mi opinión. Y esa diferencia de edad también te hace ver la historia de una forma algo distinta. Aunque sociológicamente, una mujer de treinta y un años en 1950 puede que tuviese una situación social similar al de una mujer de 41 años en la actualidad. Pero también una chica de diecinueve años tenía que estar sacándose las castañas del fuego con más intensidad que una chica de esa edad en la actualidad.

Highsmith publicó originalmente la novela como pseudónimo. No porque tratase de un amor homosexual entre mujeres. Sino porque la escritora…, lo siento si destripo ligeramente el argumento…. cuidado si no queréis seguir… pongo una foto…

Edificio de las Naciones Unidas.

Edificio de las Naciones Unidas.

Como decía, la escritora dotó de un final con tono de «happy end» al relato. Ninguna historia de amor real tiene final feliz. Todas acaban tristemente. En el mejor de los casos, cuando uno de los enamorados llora la muerte del otro cuando ambos son ancianos… pero muchas acaban de muchas otras formas. La historia de Carol y Therese, al final de la novela, no ha hecho más que empezar. Y va a ser muy, muy, muy difícil. Pero Highsmith decide dotar de compromiso mutuo a ambas mujeres para tirar hacia delante. En una apartamento para dos, en algún lugar de Nueva York.

La novela está bien. Quizá no tan bien como obra literaria como la película como obra cinematográfica. Pero tiene pasajes realmente emotivos. A pesar de que al ser tan relativamente fiel la adaptación cinematográfica, no hay sorpresas cuando has visto la película. En cualquier caso, me parece recomendable… salvo para intransigente carcas de todo tipo que no entiende que un romance es un romance, no importa el sexo de sus protagonistas.

Calle 42 desde Time Square.

Calle 42 desde Time Square.

[Libro] La guerra no tiene rostro de mujer

Literatura

Cuando el año pasado se anunció la ganadora del Premio Nobel de Literatura, la bielorrusa Svetlana Alexiévich, hubo determinados aspectos de su biografía que me atrajeron y me asomé a los comentarios que había sobre su obra. En los últimos tiempos, el comité encargado de conceder los premios se preocupa de premiar de vez en cuando a escritores de lenguas o países poco corrientes. Bueno… Alexiévich escribe en ruso, así que poco corriente su idioma no es. Pero lo de que sea bielorrusa es más raro. Aunque nació soviética. Y las consecuencias de haber nacido y vivido en el gigante caído han marcado su escritura. De entre todo los títulos de su bibliografía me llamó la atención el que hoy os traigo aquí. A ver que tal.

La guerra no tiene rostro de mujer
Svetlana Alexiévich; traducción de Yulia Dobrovolskaia y Zahara García González
Debate, noviembre de 2015
Edición electrónica

En julio de 2014, durante unas cortas, y acortadas a la fuerza, vacaciones visité el Moderna Museet en Malmo.

En julio de 2014, durante unas cortas, y acortadas a la fuerza, vacaciones visité el Moderna Museet en Malmo.

En primer lugar, por si no ha quedado claro, probablemente no porque no lo he mencionado, Alexiévich es periodista y buena parte de su obra es ensayo, no ficción. Y este libro de hoy sigue esa tónica. Pero como se ha dicho muchas veces, la historia y la realidad superan a la ficción. En esta ocasión se acerca a la historia de su país, a uno de los episodios más terribles. Lo que nosotros conocemos como el frente oriental de la Segunda Guerra Mundial, y que los soviéticos llamaron la Gran Guerra Patria. Si no recuerdo mal el dato, Alexiévich nos advierte que alrededor de un millón de mujeres participaron en el esfuerzo bélico contra la invasión alemana integradas en el ejército regular, en diversas milicias y organizaciones partisanas o guerrilleras y en organizaciones clandestinas. Muchas de ellas eran muy jóvenes en el momento de alistarse, entre los diecisiete y los veinte años de edad, no faltando las que se incorporaron incluso con menor edad.

Aunque muchas pertenecían a cuerpos auxiliares, especialmente sanitarios, no faltaron zapadoras, francotiradoras, artilleras antiaéreas e incluso aviadoras. Y las bajas y las secuelas fueron tremendas. Hay que tener en cuenta que las bajas soviéticas en la guerra se calculan entre veinte millones y veintisiete millones de personas, muchos de ellos civiles. Hay que contar también el sufrimiento de las mujeres como consecuencia misma de la invasión y las penurias de la guerra, o el esfuerzo en las fábricas de armamento y otros equipamientos para la guerra.

Este es una sucursal del Moderna Museet de Estocolmo, un excelente museo de arte moderno y contemporáneo.

Este es una sucursal del Moderna Museet de Estocolmo, un excelente museo de arte moderno y contemporáneo.

Sin embargo, y a pesar de las numerosas condecoraciones que se otorgaron a estas mujeres, siempre inferiores en proporción a las concedidas a los hombres, su esfuerzo no fue reconocido públicamente tras el final de la guerra. Incluso sus vecinos despreciaron a estas mujeres a las que, al haber convivido con hombres en el frente, suponían poco menos que prostitutas. Alexiévich busca rehabilitar la memoria de estas mujeres. Darles voz. Contar la historia de la guerra vista por las mujeres, que tiene un aspecto muy distinto de la que cuentan los hombres. Después de lo leído, humanamente mil veces más interesante.

Alexiévich nos ofrece fragmentos de conversaciones, de testimonios de mujeres, en su mayoría identificadas con nombre y condición durante la guerra, que sobrevivieron a la misma, y que ordena de forma más o menos temática. Qué les impulsó a alistarse. Cómo fue la vida en el frente. Cuál era su relación con la muerte o con las terribles heridas de la guerra. Hubo lugar para el amor. Cómo se relacionaron con sus compañeros varones. Qué visión tenían del enemigo. Cómo vieron las violaciones de mujeres alemanas en la fase final de la guerra. Qué papel tenía la política en todo este tinglado. No hay que olvidar que la Unión Soviética estaba gobernada por uno de los más terribles tiranos que ha visto la historia de la humanidad, Iósif Stalin. Cómo fue el regreso a casa.

El caso es que allí me encontré con la proyección de una película de Lene Berg sobre "Stalin by Picasso (or Portrait of Woman with Moustache)", una rocambolesca historia sobre la salida del pintor del Partido Comunista Francés por el cabreo de estos ante el dibujo que mandó por la muerte del tirano al periódico de este partido. Surrealismo en estado puro.

El caso es que allí me encontré con la proyección de una película de Lene Berg sobre «Stalin by Picasso (or Portrait of Woman with Moustache)», una rocambolesca historia sobre la salida del pintor del Partido Comunista Francés por el cabreo de estos ante el dibujo que mandó por la muerte del tirano al periódico de este partido. Surrealismo en estado puro.

Encontramos miedo. Encontramos dolor. Encontramos orgullo. Encontramos quienes fueron jóvenes del Komsomol, comunistas convencidas. Encontramos quienes fueron para reahabilitarse a sí mismas y a sus familias por haber caído en desgracia en las purgas stalinistas. Encontramos a quienes contrarias al régimen, se unieron para expulsar al invasor. Encontramos a quienes no tenían opinión política pero creyeron que su deber era luchar contra los alemanes.

Me gustan los libros de testimonios, cuando están bien recopilados y tratados por los autores. Ya hubo uno sobre la Primera Guerra Mundial que disfruté más que muchas obras de ficción. Este también me ha gustado mucho. A ratos he vivido la intensidad de la acción y la aventura de estas mujeres. Otras me he conmovido. Muchas me he horrorizado. Porque estos testimonios son prueba de que no hay guerras nobles; nadie es grande como guerrero. Se puede ser grande como persona, pero no es la guerra nunca la que hace a nadie grande. Las guerras son miserables. Y tradicionalmente las han hecho los hombres. Y las han sufrido muy especialmente las mujeres.

Me gustaría pensar que si las mujeres tuvieran más capacidad de decisión no habría guerras. Que es cierto que las mujeres valoran más la vida, porque la llevan en su seno. Puede que sea así. Aunque ya hemos visto líderes políticas con capacidad de gobierno y decisión que se han imbuido del «ardor guerrero» de sus antecesores varones. Lo que parece que algo anda mal es con la especie humana. Y quizá más libros como este puedan ayudar a arreglarlo. Es por no perder la esperanza. Yo lo recomiendo.

En cualquier caso, no olvidemos que aunque el pueblo soviético sufrió mucho con la guerra, Stalin empezó en la misma como agresor al invadir Finlandia en la Guerra de Invierno, tras el reparto que hizo con Hitler del este de Europa en el Pacto Ribbentrop-Mólotov... no era un angelito precisamente el tío José... ni amaba especialmente a las mujeres de su país.

En cualquier caso, no olvidemos que aunque el pueblo soviético sufrió mucho con la guerra, Stalin empezó en la misma como agresor al invadir Finlandia en la Guerra de Invierno, tras el reparto que hizo con Hitler del este de Europa en el Pacto Ribbentrop-Mólotov… no era un angelito precisamente el tío José… ni amaba especialmente a las mujeres de su país. Fortaleza de Hämeenlinna.

[Libro] Mágico, sombrío, impenetrable

Literatura

Hace poco más de un año que leí mi primer libro de Joyce Carol Oates, un libro que me dejó lo suficientemente intrigado sobre la forma de escribir de esta autora norteamericana como para que pocos meses después repitiese, y afrontase su obra más conocida. Ya en ese momento había decidido que iba a estar al tanto de las novedades sobre Oates y, eventualmente, recuperar alguna de sus obras anteriores. La cuestión es que es una escritora bastante prolífica, por lo que era difícil saber por donde tirar. Como aparte de sus novelas, también tiene afición a escribir relatos cortos, decidí seguir con una de sus recopilaciones de estos, la más reciente, publicada en castellano este otoño pasado. Y ya adelanto que no me arrepiento nada en absoluto…

Mágico, sombrío, impenetrable
Joyce Carol Oates; traducción de José Luis López Muñoz
Alfaguara, 2015
Edición electrónica

Muchos de los relatos de Oates suceden en la costa este de los EE.UU. y en ambientes cultos, universitarios.

Muchos de los relatos de Oates suceden en la costa este de los EE.UU. y en ambientes cultos, universitarios.

Como decía, se trata una recopilación de 13 relatos cortos, que tienen un nexo en común. Sus protagonistas, o al menos un personaje fundamental en el relato es una mujer que de una forma u otra vive con un mayor o menor grado de dependencia de un varón. Esposas, hijas, amantes, colegas,… cualquiera que sea la relación, soportan de forma más o menos abnegada el egoísmo de esos hombres para quienes las mujeres son un accesorio. Incluso si son mujeres inteligentes, profesionales, con capacidad de autonomía personal, pero que no ejercen o no completamente. Y por ello, este conjunto de extrañas relaciones, pero llenas de veracidad, están llenas de magia, de esas sombras y de esa profundidad impenetrable que dan título al volumen, así como uno de los relatos, uno que tiene como protagonista masculino un poeta norteamericano histórico, aunque el relato sea ficticio. Lo que es evidente es que Oates no siente especial simpatía por el poeta…

El único sitio con estas condiciones al que me puedo trasladar es a Nueva York, donde transcurre alguna de las historias de esta colección.

El único sitio con estas condiciones al que me puedo trasladar es a Nueva York, donde transcurre alguna de las historias de esta colección.

El caso es que aunque el título de la colección induzca a pensar que los relatos son de naturaleza fantástica o gótica… sin embargo, no son así… o no de la forma que acostumbramos. Salvo uno, «Los payasos», que según he visto algunos consideran una historia de fantasmas. Yo no lo interpreté así… pero es quizá efecto, o defecto, de mi formación profesional y académica. Pero es cierto que dan miedo… miedo por cómo es la naturaleza humana, fundamentalmente. Bueno… hay otro… protagonizado por un joven de 27 años de origen filipinoamericano e hija adoptiva de un ricachón, que da miedo por sí mismo.

Los relatos se leen sin sentir. Te atrapan… algunos te desasosiegan. Pero entiendo que ese es justamente el efecto que te quiere producir la escritora. Y van «in crescendo»… Los más cautivadores están al final del libro. O a lo mejor es que en ese momento te has dejado llevar perfectamente por el espíritu del mismo y lo disfrutas más. El caso es que te quedas con las ganas de que hubiese más… más relatos, infinitos relatos, más mujeres y hombres, y Oates explorando sus relaciones. Unos terminan «bien», otros no también. En ocasiones, no arrancan sonrisas; francas, a veces, tristes, otras. En cualquier caso, yo os digo una cosa… Qué hacéis que no vais a leerlo todos ahora mismo.

Y concretamente nos acercaremos a Washington Square y alrededores, próxima a la New York University.

Y concretamente nos acercaremos a Washington Square y alrededores, próxima a la New York University.

[Libro] Milena o el fémur más bello del mundo

Literatura

No soy mucho de fijarme en los libros premiados en los premios «de prestigio», como el Planeta, el Nadal y esas cosas. Teóricamente «anónimos» para el jurado recuerdo las risas que hice que con unos amigos cuando dieron el Planeta a Lorenzo Silva por una novela de la pareja Bevilacqua y Chamorro en un momento en que a esta pareja los conocían hasta en la Guardia Civil. No sé si realmente a estas alturas en las bases del premio sigue lo del anonimato, pero si es así, en esa ocasión al menos la cosa sería de risa. En cualquier caso, siempre me he sentido más atraído por los Nadal… aunque no sea más que su primer premiada, Nada de Carmen Laforet, me parece una novela inmensa. Más teniendo en cuenta la difícil sociedad española de los años cuarenta y que Laforet no tenía más que 23 años cuando la escribió.

Como no tengo fotografías apropiadas para ilustrar esta novela, me limitaré a mostrar algunas fotos realizadas con el Summicron 50 mm de Leica, que en principio no adquirí por sufrir de una pérdida de nitidez por depósito de vapores sobre sus lentes.

Como no tengo fotografías apropiadas para ilustrar esta novela, me limitaré a mostrar algunas fotos realizadas con el Summicron 50 mm de Leica, que en principio no adquirí por sufrir de una pérdida de nitidez por depósito de vapores de disolvente sobre sus lentes.

Pero no divaguemos. A lo que vamos. El caso es que hace un par de meses me recomendaron vivamente el libro del mejicano Jorge Zepeda Patterson que aquí traigo, que además tiene un título relativamente sugerente, y decidí darle una oportunidad. Aunque haya ganado un premio Planeta.

 

Milena o el fémur más bello del mundo
Jorge Zepeda Patterson
Editorial Planeta, 2014
Versión electrónica

La novela nos cuenta la historia de una joven y guapa prostituta de alto nivel en Ciudad de Méjico que se da a la fuga tras la muerte en pleno coito de su amante, un importante empresario mejicano de la prensa, y ser perseguida por las mafias de la trata de mujeres como esclavas sexuales. Un grupo de personas relacionadas con el finado comprenderán que la joven, conocida como Milena, de origen croata, guarda algunos secretos importantes que llevan a que se produzcan intrusiones en las propiedades de este. Comenzará en ese momento un carrera contra el reloj en los que uno querrán atrapar y quizá matar a Milena, mientras los otros quieren encontrarla para protegerla y desentrañar los misterios que encierran.

El caso es que ha vuelto a mis manos, ya de regalo, y lo probé con un carrete de negativo en color Kodak Portra 160, el día de año nuevo.

El caso es que ha vuelto a mis manos, ya de regalo, y lo probé con un carrete de negativo en color Kodak Portra 160, el día de año nuevo.

No dedicaré mucho tiempo al comentario de esta novela. Sólo diré que me costó entrar en la historia, y que posteriormente me pareció que se extendía en exceso sin que hubiese materia suficiente para ello. Muchos lugares comunes que emparentan la novela más con los superventas norteamericanos de intriga, de los que se publican por decenas en todo el mundo, típica novela de librería de aeropuerto, que una auténtica reflexión en profundidad sobre el problema de la esclavitud sexual y las mafias internacionales de la delincuencia. Como siempre, los malos son rusos, o magrebíes o rumanos… Pensaba que eso era un tópico en España, pero parece que también al otro lado del charco, y la resolución es relativamente predecible.

Lectura que no molesta demasiado, pero que tampoco aporta demasiado. No el estilo de historia que me suele gustar a mí. Desde luego no una novela que me parezca merecedora de un premio de prestigio. Aunque escrita por un mejicano, no hay muchos coloquialismos, está escrita en un castellano relativamente estándar, y no genera los quebraderos de cabeza léxicos que pueden causar otros escritores del continente americano. ¿Quizá escrita pensando en un público amplio castellanoparlante y no sólo en el público mejicano? Probablemente. Al fin y al cabo se presentó al premio Planeta.

Y aunque se nota la pérdida de nitidez y el efecto "flou", cuando no hay altas luces prominentes no tiene un rendimiento desagradable. No para usarlo de continuo, pero oye...

Y aunque se nota la pérdida de nitidez y el efecto «flou», cuando no hay altas luces prominentes no tiene un rendimiento desagradable. No para usarlo de continuo, pero oye…

[Libro] El último vuelo de las mariposas

Literatura

Esta historieta la tenía desde hace unos meses. Me llamó la atención al visitar una librería en Barcelona hace unos meses y la compré. No es que sea difícil de encontrar. Después la he visto también en librerías aquí en Zaragoza… pero donde la vi primero fue en la capital condal. Algunos le llamarían «manga» porque su autor es japonés y la editan para que se lea al revés. Desde atras hacia adelante, y de derecha a izquierda de la página. Pero de verdad que, diferencias estilísticas aparte, nunca he encontrado motivo suficiente para llamar a las historietas japonesas con otro nombre que no sea historietas.

Más absurdo encuentro que se llame «anime» a las películas de animación japonesas cuando «anime» es un préstamo del francés, de «dessin animé». El dibujo animado de toda la vida, vamos. Pero si en esta vida quieres ser «cool» ya sabes que has de renunciar al idioma materno en una serie de campos… y eso que no me voy a meter con los informáticos que esos sí que les dan de patadas al diccionario. ¿Cuando se van a enterar que «library» significa biblioteca y no «librería»? Pues ellos a lo suyo.

Hay personas que confunden en Japón a las geishas, como las del distrito de Gion en Kioto, con las prostitutas, o cortesanas como las denominan en este libro.

Hay personas que confunden en Japón a las geishas, como las del distrito de Gion en Kioto, con las prostitutas, o cortesanas como las denominan en este libro.

A lo que vamos. A la historieta.

El último vuelo de las mariposas
Dibujo y guion de Kan Takahama; traducción de Miguel Angel Ibáñez Muñoz
Editorial Ponent Mon, 2015

En algún momento del siglo XIX, en la ciudad de Nagasaki, único puerto abierto en Japón al comercio con occidentales, nos cuenta la historia de la relación a cuatro bandas entre la más bella prostituta, un hombre gravemente enfermo, su hijo adolescente que quiere ser médico y un médico holandés enamorado de la bella prostituta. Una historia de la que como un ovillo de lana enredado, con unos dibujos muy elegantes y con las palabras las justas, iremos desenmarañando poco a poco hasta que se nos aclare, con tristeza, la bella historia de amor que esconde.

Teóricamente son cosas distintas, aunque nunca me ha quedado claro, porque no lo veo bien explicado en ningún sitio si en la relación entre las geishas y sus clientes el sexo es algo admitido o no, o hasta que punto.

Teóricamente son cosas distintas, aunque nunca me ha quedado claro, porque no lo veo bien explicado en ningún sitio si en la relación entre las geishas y sus clientes el sexo es algo admitido o no, o hasta que punto.

Realmente, bien es verdad que muchas veces lo de menos es el medio. Literatura, cine, televisión,… historietas… lo que importa en un relato de ficción son dos cosas. Que haya una buena historia que contar, que no tiene que ser grandiosa ni afectar a gentes importantes, que nos valen las personas corrientes. Algunas en las que no nos fijaríamos nunca, o lo haríamos con desprecio o admiración según la moralidad imperante. Y que haya un buen narrador de historias, que domine su arte y que sepa dosificar la información que ofrece al lector o espectador de forma que quede atrapado en una de esas infinitas vidas que no podemos vivir, porque sólo tenemos una, la nuestra, pero que gracias a estas arte podemos atisbar. Y ambas condiciones se dan en esta ocasión.

Para los aficionados a la historieta,… o comic,… o manga,… o como diablos lo queráis llamar, probablemente será un libro que disfrutarán. Para quienes no lo sean, quizá sea un buen momento para que comprueben que también este método de expresión merece la pena. Muy bien. Lo único que me imagino que podría mejorar la cosa es que estas historietas fuesen en color… Por que ves la portada del libro y te quedas con ganas de ese color. Pero bueno. Las cosas son como son.

En cualquier caso, da igual, lo importante es la bella historia que nos narra el libro e, insisto, la pena de que no podamos disfrutar del colorido de los vestido tradicionales nipones.

En cualquier caso, da igual, lo importante es la bella historia que nos narra el libro e, insisto, la pena de que no podamos disfrutar del colorido de los vestido tradicionales nipones.

[Libro] Eran morenos y de ojos dorados

Literatura

Uno de los libros que más me han impresionado a lo largo de mi vida es el que reúne las Crónicas marcianas del estadounidense Ray Bradbury. Es curioso, a pesar del acuerdo unánime en considerarlo un libro de ciencia ficción, la realidad es que yo nunca lo he leído como tal, especialmente la segunda vez que lo hice. Con un tono profundamente poético y melancólico, el hecho de que el escenario de estas historias que se comenzaron a escribir en 1948 se sitúen en un hipotético planeta Marte en torno al cambio de milenio no impide que siempre las haya visto con una profunda reflexión a temas profundamente humanos, con la guerra como eje central. A rebufo de la catástrofe humana que supuso la Segunda Guerra Mundial y con la reciente amenaza que el descubrimiento y uso de la energía atómica como arma de destrucción masiva, se plantea un futuro apocalíptico para la humanidad, con Marte como salvavidas de la especie. Una especie, la humana, que si algún momento viaja a las estrellas, esperemos que no arrastre todas sus miserias como lo hace ficticiamente a este Marte alternativo y poético en el que nos emplaza Bradbury.

El paisaje y especialmente los nombres de los accidentes geográficos tiene un valor simbólico importante en este relato.

El paisaje y especialmente los nombres de los accidentes geográficos tiene un valor simbólico importante en este relato.

Recientemente, la pequeña editorial aragonesa Tropo Editores (la página web funciona de pena) ha retomado para uno de sus volúmenes un relato corto que no pertenece a las Crónicas marcianas. Pero que podría pertenecer, porque nos movemos en un escenario similar al de la recopilación ordenada de relatos en el planeta rojo. Huyendo de una Tierra a punto de entrar en una conflagración mundial de carácter devastador, algunos colonos apuntan sus cohetes a Marte para iniciar una nueva vida. Un Marte con restos de una antigua civilización que acoge a unos colonos en los que percibimos el aroma de los pioneros de lejano oeste norteamericano. Pero el Marte de Bradbury tiene un carácter especial, casi mágico. Y los montes, valles, ríos, tienen sus propios nombres y no los que los colonos les atribuyen. Aunque ellos no lo saben todavía.

Cuando conocí la cronología de publicación de las Crónicas marcianas siempre me sorprendió cómo Bradbury se adelantó a su sociedad. La psicosis atómica se dio en la posguerra, durante la guerra fría, pero fue posterior. Es algo más propio de los años 50 y que afectó mucho a la literatura de anticipación y al cómic de los años sesenta e incluso de los setenta. Pero aquí estamos hablando de relatos de los años 40, cuando la guerra fría ya había comenzado, pero el único país que disponía la bomba atómica eran los Estados Unidos. El primer ensayo con éxito soviético de una bomba de estas característica es coincidente con la publicación original de este relato, agosto de 1949. Y la visualización de la guerra nuclear como un evento apocalíptico vino más tarde. De forma difusa se presenta en forma de inquietante e invisible radiación en algunos relatos, como la novela On the Beach (1957) de Nevil Shute. Que daría lugar al filme del mismo título de Stanley Kramer, titulado en España como La hora final (1959). Pero conceptos como el de invierno nuclear y las catástrofes climáticas consecuentes a una guerra nuclear masiva no aparecieron hasta los años 80 del siglo XX.

El Moncayo, sus hayedos, sus robledales, sus pinares, sus cortados,...

El Moncayo, sus hayedos, sus robledales, sus pinares, sus cortados,… anda que si algún aragonés con el sentimiento de pertenencia que hay del monte a pesar de que es en su mitad castellano iba a permitir que vinieran de fuera a ponerle otro nombre.

De todas formas, de lo que va el relato es de otras cosas, aunque el desastre apocalíptico este presente de fondo. El relato nos habla del desarraigo, de la pérdida de identidad, de la repetición de los errores, de la soberbia del ser humano al considerarse dueño del paisaje, de las montañas, de los valles,…

El libro, de gran formato a pesar de que el relato es corto y se lee enseguida, es un libro ilustrado. Y las ilustraciones de Óscar Sanmartín Vargas, de gran calidad, incluyendo un mapa desplegable que no tiene mayor trascendencia para el seguimiento de la historia, pero que aporta simbolismo a la misma, contribuyen a sostener visualmente el tono poético y melancólico, con unos tonos ocres otoñales, al del relato de Bradbury.

Absolutamente imprescindible para quienes gusten de Bradbury y de la buena literatura de ciencia ficción y de fantasía, creo que también puede gustar a lectores en general siempre que busquen relatos escritos con sensibilidad y que juegan con las metáforas de forma magistral. Yo estoy encantado vamos.

La traducción del relato al castellano es de Miguel Marqués.

En cualquier caso... leed el libro. O al menos el relato. Que merece la pena.

En cualquier caso… leed el libro. O al menos el relato. Que merece la pena.

[Libro] Saga 5

Literatura

Breve comentario sobre el 5º volumen de Saga, la space opera en forma de historieta de la que ya comenté en su momento los cuatro primeros volúmenes.

Saga
Guion, Brian K. Vaughan; dibujo, Fiona Staples; traducción, Diego de los Santos
Editorial Planeta DeAgostini, 2015
Historieta

La verdad es que no me extenderé mucho… Me remitiré al artículo anterior. Es cierto que el impacto de leerse los primeros cuatro volúmenes de tirón es mucho mayor. En primer lugar, por su novedad. En segundo lugar, porque quedan más satisfechas las ganas de saber más, de saber que pasa a continuación… ahora habrá que volver a esperar tal vez un año. En tercer lugar, porque algunos de los primeros volúmenes son realmente muy buenos y originales, y tengo la sensación de que estamos en una parte de la historia que tiene un algo de transición.

No tengo fotografías con detalle de otros planetas de la galaxia salvo del Sol c, también conocido como La Tierra. Por ejemplo, este rincón en Cascais, Portugal, la Boca del Infierno.

No tengo fotografías con detalle de otros planetas de la galaxia salvo del Sol c, también conocido como La Tierra. Por ejemplo, este rincón en Cascais, Portugal, la Boca del Infierno.

En cualquier caso, ahora que el regreso de Star Wars vuelve a poner de moda el género, la space opera, volver a recordar que esta es una de las mejores que he leído… o debería decir, que estoy leyendo… porque la cosa no ha terminado todavía para la familia formada por Marko, Alana y la pequeña Hazel, junto con sus amigos y enemigos.

Para todos los aficionados a la historieta, a la ciencia ficción, o simplemente para quien tenga una mente suficientemente abierta a todos los géneros y formas de expresión literaria, una aventura más que recomendable.

Aprovecho la ocasión para recordar que estoy comenzando una nueva ronda de fotografía de viajes en mi tumblelog (enlaces al final), empezando de nuevo desde 1989. Aquí una de las cascadas del Monasterio de Piedra.

Aprovecho la ocasión para recordar que estoy comenzando una nueva ronda de fotografía de viajes en mi tumblelog (enlaces al final), empezando de nuevo desde 1989. Aquí una de las cascadas del Monasterio de Piedra.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

De viaje con Carlos (una fotografía al azar)

[Libro] El hombre en el castillo

Literatura

Como consecuencia de la emisión de la primera temporada de la serie de televisión The Man in the High Castle, una de las series que más me ha gustado este año y que acaban de anunciar tendrá una segunda temporada, me entró la curiosidad de conocer cómo es la novela de Philip K. Dick, del mismo título, en la que se basa.

El hombre en el castillo
Philip K. Dick, traducción de Manuel Figueroa
Ediciones Minotauro, 2011
Edición electrónica

A pesar del tema, tan apenas visitamos Berlín en el libro.

A pesar del tema, tan apenas visitamos Berlín en el libro.

Como ya comentábamos en la serie de televisión, estamos ante una ucronía. Una historia alternativa a la real, en la que se plantea una hipótesis cuando menos inquietante. ¿Qué hubiera sucedido si el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial? Y nos encontramos con dos potencias en plena «guerra fría». El Reich alemán que controla casi toda Europa, África, parte de Asia y parte de América, y el Imperio del Japón que controla gran parte de Asia, el Pacífico y parte de América. Los antiguos Estados Unidos se dividen en una gran parte oriental anexionada al Reich, una parte occidental convertida en estado títere del Japón, y una zona central en las Montañas Rocosas, neutral. Hay tensiones políticas. Hitler está retirado por enfermedad, y su sucesor acaba de fallecer. Entre las opciones a tomar el poder en el Reich, mucho más adelantado tecnologicamente, están quienes quieren un ataque fulminante contra el Japón para conseguir el dominio completo. En medio de este escenario encontramos una serie de personajes que se mueven condicionados por el mismo. Y de fondo una misteriosa novela, que narra como ucronía dentro de la ucronía, una historia alternativa a la oficial de la novela, en la que el Eje hubiera perdido la guerra…

Brevemente aparece cuando un espía alemán vuelve a la capital del Reich, tras una incursión en San Francisco.

Brevemente aparece cuando un espía alemán vuelve a la capital del Reich, tras una incursión en San Francisco.

Tras la lectura del libro me quedan varias cosas claras. La serie toma las ideas generales y una parte de los personajes del libro, para construir una narración distinta, con implicaciones también distintas, especialmente porque «el hombre en el castillo» son dos personas totalmente distintas en ambos casos. Philip K. Dick no nos propone soluciones a un problema concreto. Nos propone un escenario con unos antecedentes históricos y unos potenciales futuros no definidos. Además, hay un momento en el libro en el que plantea la existencia de realidades distintas de forma alternativa, en paralelo. Juega por lo tanto con esa idea que tan de moda se ha ido poniendo con el tiempo de los multiversos, una diversidad de universos con historias distintas. Un precursor.

Tampoco el Japón, Kioto por ejemplo, sale mucho. Aunque los personajes japoneses tienen más presencia en el novela.

Tampoco el Japón, Kioto por ejemplo, sale mucho. Aunque los personajes japoneses tienen más presencia en el novela.

La novela no está mal… pero reconozco que no Philip K. Dick no es mi escritor favorito. Ni de ciencia ficción, ni de cualquier género que consideremos. No sé si este libro se puede considerar «ciencia ficción» propiamente dicha. Pero bueno… tampoco quiero entrar en ese debate. Y lo he leído con el prejuicio de haber visto la serie de televisión primero, una serie que me contó más cosas y que me gustó bastante, y que en determinados aspectos en los que diverge del libro, me gusta más. Pero creo que es una lectura que se puede recomendar a los aficionados a este tipo de historias.

Y despidiéndonos desde los santuarios de Nikko, me hace gracia todo el rollo que se llevan durante todo el libro con el libro del oráculo del I-Ching y esas cosas del yin y el yang... oye...

Y despidiéndonos desde los santuarios de Nikko, me hace gracia todo el rollo que se llevan durante todo el libro con el libro del oráculo del I-Ching y esas cosas del yin y el yang… oye…

[Libro] La ley del menor

Literatura

Hace tiempo que decidí que Ian McEwan era una de mis favoritos entre los escritores contemporáneos. Vivos y en activo. El último de los libros que leí de él, muy divertido, tenía no poca complejidad, con una extensión que podríamos considerar moderada. En esta ocasión, su última novela publicada, parecía que iba más al grano, con menos extensión. Aunque nunca se sabe las capas que pueden aparecer en una historia aparentemente sencilla.

La ley del menor
Ian McEwan; traducción de Jaime Zulaika
Panorama de narrativas, Anagrama, 2015
Edición electrónica

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Fiona Maye es una jueza de familia en los tribunales de Londres. Un cargo importante en el que se suceden los casos. Muchos de ellos de «poca importancia», rifirrafes debido a divorcios contenciosos en los que los antes amantes esposos ahora se disputan con racanería los bienes o los hijos productos del matrimonio. Pero también hay casos que la marcan profundamente, generalmente cuando los intereses de los menores están por el medio. Está llegando al final de sus cincuentas, y vive acomodadamente con un marido poco mayor que ella. Sin hijos. Y de repente suceden dos hechos que van a hacer tambalear el statu quo de su vida. Su marido le propone tener un matrimonio abierto. No quiere separarse, no quiere acabar con su matrimonio, pero ha conocido alguien más joven con quien quiere mantener relaciones, visto el distanciamiento físico que se ha producido en la pareja. Simultáneamente, un hospital solicita una resolución judicial urgente. Un joven de 17 años, menor de edad, gravemente enfermo de leucemia, sólo puede tener una oportunidad de salvar la vida si complementa sus tratamientos médicos con transfusiones de sangre. Pero el joven es testigo de Jehová, y en este grupo religiosos las transfusiones no están permitidas. Hay un dilema ético que los médicos, la familia y el chico no han resuelto. Y ahora son los tribunales, ella como juez, quien tendrá que tomar una decisión. Y no puede demorarse si no quieren encontrarse en un punto de no retorno. De las decisiones que tome en los próximos días, dependerá el rumbo de su vida en el futuro.

Este es un relato sobre dilemas. Como he podido interiorizar muy bien en los últimos años por mi actividad profesional, los dilemas se producen cuando dos cursos de acción pueden ser tomados ante una determinada situación, cursos de acción incompatibles y que están afectados por el conjunto de valores que las personas que han de tomar las decisiones tienen interiorizados. En este caso son dos dilemas los que se presentan. El curso de acción derivado de la propuesta del esposo; ambos cónyuges han mantenido un acuerdo durante décadas sobre su relación, y ahora el esposo quiere variar las condiciones. Y a Fiona no le sienta bien. Los valores que defienden ambos son distintos, pero en ambas partes pueden encontrarse indicios de racionalidad o irracionalidad, aunque la moral tradicional nos diría que el esposo «le está echando morro». Pero a lo mejor conviene considerar que «moral» y «ética» no son términos equivalentes, aunque a veces se traten así. También hay cosas que se pueden ganar o perder en el proceso… y también el balance final hay que tomarlo en cuenta.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Por otro lado, está el dilema del muchacho. No es ningún secreto que McEwan no profesa confesión religiosa alguna y se ha manifestado en ocasiones como contrario a las propuestas que los grupos religiosos, especialmente los más conservadores, realizan. El camino a sus tesis nos lo prepara con el antecedente de la niña judía, y luego queda de manifiesto por el dictamen de la jueza. Pero dado que es autor y manipula a sus personajes, acomoda la evolución de los mismos a su visión del mundo, aunque crea nuevos dilemas, de carácter más personal. Nos plantea un tercer escenario, un muchacho que se queda sin sus referentes tradicionales vitales y debe construir unos nuevos… ¿apoyándose en quién?

No voy a decir que sea la novela de McEwan que más me ha gustado. Las tres que previamente he leído del británico me han satisfecho más. Pero me parece que es un lectura muy interesante, a la que le pondré la misma gran pega que encontré cuando leí Expiación. No me gusta la traducción; encuentro imprecisiones. Ya digo que hay cuestiones en esta novela que entran dentro de la esfera de mi actividad profesional, y por ello detecto estas imprecisiones. Y mira tú por donde, el traductor es el mismo. Creo que me tengo que plantear el atreverme a leer las obras de McEwan en su idioma original.

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica... a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela... más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica… a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela… más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

[Libro] Portico. Los anales de los Heechee

Literatura

Esta semana me voy a un clásico de la ciencia ficción de los años setenta del siglo XX. De finales de los años 70. Algunos han puesto la saga de los Heechee  de Frederik Pohl al mismo nivel que otras célebres sagas de la ciencia ficción como la Fundación de Asimov, o Dune de Herebert y otras. Pero cuando tomé conciencia de su existencia, estaba un poco cansado de leer los libros de tres en tres, o incluso más. Ahora, con el tiempo, he querido darle una oportunidad a la primera novela de la serie.

Pórtico. Los anales de los Heechee
Frederik Pohl; traducción de Pilar Giralt y Mª Teresa Segur
B de Books, 2015
Edición electrónica

La sociedad de prospectores en Pórtico es multinacional... así que hoy recorreremos diversas partes del mundo. Por ejemplo, el palacio de la ópera de Oslo.

La sociedad de prospectores en Pórtico es multinacional… así que hoy recorreremos diversas partes del mundo. Por ejemplo, el palacio de la ópera de Oslo.

Robinette Broadhead es un prospector que ha hecho fortuna. Pero ahora, en su acomodada vida, acude regularmente a las sesiones con Sigfrid, un programa de ordenador que ejerce de psicoterapeuta y analiza sus problemas. Y así, alternando los capítulos en los que rememora el pasado y los que nos hablan de sus sesiones de psicoterapia, nos vamos enterando como pasó de una vida de minero en el medio oeste americano, extrayendo esquistos bituminosos para la industria alimentaria de una superpoblada Tierra, a ser prospector, explorador, en las naves Heechee. La misteriosa civilización desaparecida que nos legó una serie de naves con las que se pueden viajar a las estrella, aunque sin controlar el destino ni el rumbo. Cada viaje es un riesgo. Un porcentaje elevado de misiones fracasan y sus tripulantes muere. Y Broadhead tiene algunos problemas con eso. Tiene mucho, mucho, mucho miedo… y se enamora.

El metro de Londres.

El metro de Londres.

He de decir que la novela me ha sorprendido más que gratamente. Me ha parecido incluso bastante superior a otras de más fama. Una space opera original, profunda, entretenida, con un desenlace tremendo que da sentido al desamparo vital que siente nuestro protagonista a pesar de su éxito y su dinero. O precisamente debido a su éxito y su dinero y cómo los consiguió.

Ciertamente me apetece conocer más de este universo, aunque de momento no están disponibles el resto de los libros de la saga en versión electrónica. Igual me paso al idioma original. No son muy largos. Muy recomendable para los amantes de la ciencia ficción.

O el lago de Ginebra. En el encabezamiento, el MACBA de Barcelona.

O el lago de Ginebra. En el encabezamiento, el MACBA de Barcelona.