[Cine] La novia del desierto (2017)

Cine

La novia del desierto (2017; 40/20180904)

Seguimos con la sensación de las últimas semanas, de la mayor parte del verano, de que últimamente no merece mucho la pena el esfuerzo de acercarse a la salas de cine, que lo que ofrecen no aporta gran cosa a lo que ya hemos visto o podemos recuperar tranquilamente en los aparatos de televisión de nuestras casas. Probablemente la «crisis de fe» en el séptimo arte más profunda que haya tenido en mi vida. Pero aun así, nos obligamos a salir una tarde al cine. Por vernos, por hablar un poco entre nosotros, y de paso intentar salvar esta «crisis».

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Hace años que llevo explorando fotográficamente la idea de que para encontrar una desolación del paisaje que acompaña la del alma humana no es necesario perderse en un desierto o una pampa remota como nuestros protagonistas de hoy; que ese lugar indeterminado donde la ciudad se convierte en eso que llamamos el campo, puede valer perfectamente. Y al mismo tiempo, no carecer de cierta belleza.

Una historia mínima, producción chilenoargentina dirigida por Cecilia Atán y Valeria Pivato, primer largometraje para ambas, aunque llevan su trayectoria en otros oficios del cine, que es protagonizada por dos veteranos, Paulina García y Claudio Rissi.

Es la enésima historia de enamoramientos otoñales, que es como se llaman cuando afectan a personas de cierta edad, no vamos a decir cual para no ofender a nadie, que no es mi intención, especialmente cuando son emparejamientos improbables. Y que nos llega, tampoco esto es novedad, de los países hispanohablantes del otro lado del Atlántico. Como es el caso de una mujer nacida en Chile pero que lleva treinta y cinco años, desde los 20, al servicio de una familia porteña que ahora le da puerta y le ofrece trabajo a 1200 kilómetros de donde ha hecho su vida, y un hombre sin un hogar definido, que se dedica a vender de forma ambulante lo que la gente quiera comprar en una de esas regiones bellamente desoladas que encontramos en la inmensidad argentina.

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Película que se deja ver especialmente por el excelente trabajo actoral, para una realización correcta, pero sin más. Que a veces abusa un poco de los efectos ópticos de vete tú a saber que objetivos han colocado delante de las cámaras, para aislar, desenfocar, o simplemente emborronar la escena. Película con mensaje optimista, aunque con exceso de santería al final. Se deja ver sin problemas, se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[CineFoto] Aprendiendo a ver fotos con «Smoke»

Fotografía

La entrada de hoy me la inspira una anotación en Facebook, donde se recomienda una entrada del blog Cartier-Bresson no es un reloj.

No sé si una película como Smoke se podría rodar hoy en día. El protagonista Auggie (Harvey Keitel) regenta un estanco. Y fuma. Sin ser el villano de la película, en una película donde no hay villanos. Hace mucho que esta película forma parte de mi colección de películas cinematográficas con una relación temática, mayor o menor, con la fotografía. Es una de las mejores de la colección. Es una de las películas a las que más cariño tengo de todas las que he visto en mi vida. Dirigida por Wayne Wang, y el literato Paul Auster, sobre guion de este último, está llena de humanidad y buen rollo en el mejor de los sentidos de la frase.

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Viajamos a Nueva York, donde se rodó la película.

El caso es que hay una escena estupenda en el que Auggie conversa con el escritor Paul Benjamin (William Hurt), mostrándole las fotografías que cotidianamente toma a las ocho de la mañana con su cámara, en la puerta de su estanco. Todas aparentemente iguales, pero todas esencialmente distintas. Y una reflexión sobre el cambio y el paso del tiempo. Y sobre la necesidad de observar detenidamente las fotos, de «leerlas», en contra de la tendencia de visión apresurada y superficial, que se ha exacerbado con la popularización de los dispositivos electrónicos personales y portables con cámara incluida.

 

20130927-_9270500.jpgPor cierto, al final de la película se cuenta cómo Auggie consiguió su cámara, en forma de «cuento de navidad», cuento que es transcrito por el personaje del escritor Paul Benjamin, que sirve una especie de trasunto de Paul Auster. Incluso Auster tiene publicado un libro que se titula Cuento de navidad de Auggie Wren. He decidido leerlo.

Pero os dejo aquí el final de la película. Lamentablemente, doblada. Se pierde mucho con los doblajes. De verdad.

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[TV] Lo que pudo haber sido y no fue, versión japonesa

Televisión

No me extenderé mucho en esta entrada televisiva. Últimamente ando con cierta desmotivación con el medio, le dedico menos tiempo, y de forma un poco errática. Por ello, de vez en cuando, acabo preso de anécdotas como la serie que me ocupa hoy. En castellano la han titulado El Comité de Podría-Haber-Tenido-Sexo, y variantes de esta idea se encuentran en otros idiomas occidentales. En japonés, es Yareta Kamo Iinkai [やれたかも委員会], cuya traducción parece ser algo así como El comité del pudo haber sido.

En el tren de la línea Chuo - Tokio

Aunque las situaciones presentadas son diversas, casi siempre son gente joven, al menos cuando sucedió la «oportunidad» que relatan, y de ambiente urbano, predominantemente tokiota.

¿Y qué pudo haber sido? El título en castellano es el más explícito al respecto. Aunque también el más reduccionista. Reduce la complejidad de los procesos de atracción y de relación entre personas al deseo sexual. Y la serie es más sutil y más compleja que todo eso. Con la excusa de presentar el caso ante un «comité» de tres personas, dos hombre y una mujer, se nos cuenta la historia de una persona que conoció a otra en circunstancias muy diversas, y en la que se le presentó una situación en la que la persona pensó que podría haber tenido una ocasión de mantener relaciones sexuales con la otra persona, pero no se materializaron. Claro. La cuestión es que sólo conocemos el punto de vista de la persona cuyo recuerdo, más o menos nostálgico, ha permanecido como una oportunidad perdida. No conocemos el punto de vista de la otra persona, cuya posición adopta el comité. Y por otro lado, la cosa es más compleja. Aunque el momento que se debate es aquel en el que pudo haber o no relaciones sexuales, pero en muchos de los casos presentados, los sentimientos puestos en juego eran más amplios o complejos. Y por lo tanto, estamos ante la cuestión que probablemente a muchos se nos puede presentar sobre si pudimos ir a más o no con aquellas persona que conocimos, y que evidentemente nos atrajo. A mí me ha hecho pensar si no hubiera podido presentar un par de casos ante el «comité». Es bastante menos superficial de lo que el título en castellano sugiere. Al mismo tiempo, la serie no renuncia al humor, siendo respetuosa con los aspectos dramáticos de algunos de los casos.

De los ocho episodios, en siete es un hombre quien presenta su caso. En todos, en una primera instancia, los dos varones del comité «votan» a favor del «pudo ser», mientras que la única mujer «vota» a favor del «no pudo ser». Dejaré en suspenso cómo es la votación del caso del último episodio, el único presentado por una mujer.

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La serie forma parte de esas producciones japonesas más o menos pintorescas. Se ve en un plis plas. Al fin y al cabo, ocho episodios de 25 minutos cada uno, son algo más de tres horas de duración total. Hay un noveno episodio que funciona a modo de falso making of. Y que ciertamente aporta poco.

Los casos tienen un interés diverso. Hay algunos muy entretenidos y que tienen un interés cierto. Otros te dan más igual. Por lo que hay cierta irregularidad. Y el nivel de interpretación es diverso. En el trío de miembros del comité, tenemos la «debilidad» de que la mujer es una chica joven muy guapa pero con unas capacidades interpretativas muy limitadas. Parece que viene de uno de esos grupos musicales formado por unas cuantas decenas de adolescentes y jóvenes que denominan idols [アイドル; Aidoru]. Entre las actrices invitadas en los distintos episodios, también tiran de este fenómeno, especialmente cuando son chicas muy guapas, pero más que de las idols musicales, de las del papel couché, Gravure Idol [グラビアアイドル; Gurabia Aidoru], cuya función principal parece ser la de salir muy ligeras de ropa en revistas, aunque no desnudas. Con alguna excepción, en la que todos son actores y actrices de verdad, esto lastra un tanto la serie, empujando a la baja la calidad de la misma.

Una curiosidad, con algún momento interesante, apta para rellenar algún momento tonto a lo largo del día, pero con un interés global muy limitado.

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[Fotos] Finalmente, el objetivo soviético va bien

Fotografía

El viernes pasado os mostraba unas fotografías realizadas con un objetivo de fabricación soviética de 1965 que no tenía claro si funcionaba bien o no. Algunas fotos dejaban que desear en su calidad. Pero fueron tomadas sobre una cámara digital, montado con adaptadores. Ahora ya he tenido ocasión de hacer fotografías con un carrete de película para blanco y negro, en la cámara que le corresponde. Los detalles técnicos en

MIR-1 37/2,8 M39 – Un objetivo para la Zenit 3M (II).

Os dejo unas poquitas fotos realizadas con esta óptica en un paseo mañanero de domingo.

[Recomendación fotográfica] La profesora Hila Becher, y dos fotógrafos japoneses

Fotografía

No puedo sustraerme a seguir trayendo a estas páginas los vídeos dedicados a fotógrafos del Museo de arte moderno de San Francisco (SFMoMA). Me parecen demasiado interesantes, divulgativos y pedagógicos, todo a un tiempo, como para no compartirlos. Por mensaje privado me ha llegado alguna crítica, no necesariamente en el mejor de los tonos, por «centrarme» en recursos en idioma inglés. No conozco ningún canal en Youtube de un museo que publique vídeos en castellano con la calidad y la profundidad de las del SFMoMA y algunos otros en inglés. Si alguien los conoce, agradeceré que me los comunique.

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Como tengo fotos recientes de Alemania, y como Fridrichshafen también ha tenido en su historia su importancia industrial, aunque lejos del área de recorrido fotográfico de Hilla Becher, de quien hablo más adelante, me parecen un complemento fotográfico razonable para esta entrada.

Esto sucede con todo tipo de recursos fotográfico. Soy seguidor habitual del canal de Youtube de Thomas Heaton, fotógrafo paisajista británico, radicado en el norte de Inglaterra. De Inglaterra no es lo mismo que de la Gran Bretaña. Es inglés, no escocés. Es ameno, es vistoso, es buen fotógrafo y es pedagógico en todo lo que se refiere a la fotografía de paisaje. Y honesto, en el sentido que de vez en cuando la caga y lo cuenta. Por supuesto, está interesado en ganarse la vida, y queda claro que vende sus fotos, organiza talleres y viajes fotográficos, y otros productos, de los que habla en sus vídeos, pero de forma natural, y siempre aportando valor añadido, no mera publicidad. Ayer estuve viendo un vídeo de un canal en español de un fotógrafo también dedicado al paisaje, que no mencionaré, que nos hablaba de cómo ajustar la cámara para fotografiar paisajes. Lo primero que hizo fue vender sus cursos. Y luego hizo un repaso más bien trotero por cosas elementales escribiendo en una pantalla en blanco. La diferencia es brutal. No aprecié nada incorrecto, pero a mitad de vídeo estaba aburrido y lo apagué. Pues eso. Que hay cuando se hacen las cosas bien, también pongo cosas en castellano.

Por ejemplo, en muchas ocasiones he recomendado los artículos de Óscar Colorado, mejicano, sobre fotógrafos. Escribe con profundidad y con abundancia de ejemplos. Durante un tiempo ha estado inactivo por sus deberes académicos. Pero parece que vuelve a estar activo. Recientemente, ha actualizado un artículo sobre el fotógrafo mejicano Nacho López. Y es muy recomendable. Pues eso. Cuando hay calidad, si me entero, lo pongo.

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Vamos a por los vídeos del SFMoMa. Porque uno de ellos es de una entrevista a Hilla Becher, que junto a su marido Bernd, ya fallecido, fueron las almas e impulsores de la llamada escuela de Dusseldorf de fotografía, y que tanto han influido en determinado estilo de fotografía documental en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Una figura de esta relevancia hay que conocerla. Independiente de que sus colecciones de fotografías del tejido industrial de la Alemania occidental te interesa más o menos. Aquí va.

Conocí hace tiempo el minucioso y paciente trabajo del japonés Sohei Nishino, que realiza dioramas fotográficos, mapas, de ciudades enteras a base de miles de fotogramas extraídos de las hojas de contacto de los carretes que expone con su cámara fotográfica para película tradicional. Y en el canal celebran su reciente exploración de la ciudad de San Francisco. Impresionante el proceso de planificación, creación y elaboración de los mapas. Ya lo conocía. Lo lleva haciendo desde 2004.

La última de las fotógrafas que traigo hoy, también japonesa, quizá sea menos vistosa. Pero a mí me ha gustado su trabajo. Se trata de Asako Narahashi. Y también se dedica al paisaje en sus diversas formas. Pero el trabajo que más llama la atención es cuando en el mar adopta el punto de vista del animal marino que flota en la superficie, un punto de vista distinto del que los seres humanos adoptamos habitualmente.

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[Libro] Sueño profundo

Literatura

Banana Yoshimoto es una de las escritoras más activas y más leídas en Japón. O por lo menos eso nos parece desde occidente, donde es una de las escritoras o escritores nipones que más llega a las librerías. No sé si se lee mucho o poco, pero llega. Y no a través de pequeñas editoriales que arriesgan con literaturas ignoradas por las grandes, sino a través de Tusquets Editores, editorial en la órbita del Grupo Planeta, y que también publica al escritor japonés favorito en occidente por excelencia, Murakami. Por cierto, por si alguien no lo tiene claro, Banana es un pseudónimo, el nombre real de la escritora es Mahoko, Mahoko Yoshimoto.

Toshogu - Nikko

Acompaño la entrada de hoy con unas imágenes de los santuarios y bosques de Nikko, una de las jornadas más bellas de aquel viaje a Japón que menciono en el texto.

Como he dicho Yoshimoto es una escritora activa, relativamente prolífica. Hasta la fecha había leído una de sus novelas. Una novela que me mantuvo el interés y cuya lectura consideré positiva, aunque con algún pero. La leí en la primavera de 2014, unos meses antes de viajar al País del Sol Naciente, un poco como preparación mental del viaje, como otras cosas leí o vi en aquellos meses, un poco atribulados por cuestiones familiares. Lo que hace que aunque el viaje lo recuerde muy vivamente, aquellas lecturas han quedado un poco más difuminadas en la memoria. Sí que me quedé con la idea de que tenía que leer algo mas de la autora. Y recientemente me prestaron este libro de relatos. Con posibilidad de nuevos préstamos futuros, de esta y otros autores japoneses.

Tres relatos con dos elementos en común. El sueño, la necesidad de consumir el tiempo durmiendo, y la pérdida, el duelo, ante la persona que nos falta. Los personajes son mujeres, jóvenes. Terako, que sufre la ausencia de una de sus mejores amigas, que se ha suicidado, mientras mantiene una relación con un hombre casado, que sufre la ausencia de una mujer en estado vegetativo. Fumi, que camino de la alcoholismo, sufre la ausencia de una mujer con la que batalló amargamente por el amor de un hombre, a quien sin embargo no echa en falta. Y Shibami, cuyo hermano murió, que además tiene que sostener el duelo de su prima Mari, que estuvo fuertemente enamorada del joven.

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Las situaciones son diversas. Las interrelaciones de los personajes de cada relato, complejas. Pero Yoshimoto imprime una unidad de estilo y tema al conjunto que hace que los tres relatos se complementen y constituyan una reflexión muy potente sobre el duelo, sobre la ausencia del otro, y cómo nos afecta. Es curioso que en los días en los que leí este libro, escrito por Banana Yoshimoto a finales de los años 80 del siglo XX, coincidiera con la visión de una película, japonesa también, que lidiaba con el duelo y la ausencia del ser querido asimismo. Y que no está muy alejada en el tiempo del libro que hoy nos ocupa.

Me han gustado estos relatos. Tengo una sensación de mayor satisfacción que con el libro anterior de la autora. Me parece bastante recomendable, especialmente si uno quiere salirse un poco de historias de relaciones excesivamente banales o estandarizadas que pueblan los éxitos de ventas en las librerías habituales.

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[Fotos] Alemania y Suiza con una cámara para película tradicional

Fotografía, Viajes

Normalmente, cuando viajo llevo una o dos cámara digitales. Y en ocasiones, como complemento, llevo alguna cámara para película tradicional. Generalmente compactas. En alguna ocasión, alguna de un solo uso. En mi reciente escapada a Constanza, y las excursiones que desde allí hicimos por el sur de Alemania y los cantones vecinos de Suiza, ha sido al revés. He usado como cámara principal una cámara para película tradicional y película en blanco y negro, y la digital ha servido de apoyo. Los detalles técnicos os los cuento en

De viaje con una Leica M2 y un 35 mm

Aquí os dejo algunas fotografías del viaje realizadas con esta cámara.

[Cine] Beirut (2018)

Cine

Beirut (2018; 39/20180827)

Tres semanas he tardado en volver a visitar una sala de cine para ver una película de estreno. Entre la dificultad para escoger una película que parezca interesante en la cartelera de agosto y el mosqueo con las políticas de precio de las salas de cine. Que hasta el gobierno se ha dado cuenta de que algo no iba bien tras la bajada del IVA. Y eso que no conozco gobierno español, del partido que sea, que no favorezca más a los empresarios que a los consumidores con sus políticas. Me entero que incluso los adolescentes tienen su propia cadena de mensajes en las redes sociales en las que se alertan unos a otros sobre que salas han aplicado el descuento del IVA frente a las que no, con el fin de evitar estas últimas. Dudo que funcione porque hay mucho borrego entre los consumidores españoles, pero ojalá. En cualquier caso, para ver versiones originales no tenemos alternativa en Zaragoza; sólo podemos ir a salas de una empresa con escasa ética. Dice que ha bajado algunos céntimos el precio «oficial» de la entrada, pero ha subido todos los demás precios que son los que pagan la mayor parte de los consumidores. Matinales, versiones originales, compra por internet, compra en máquinas dispensadoras, carnet joven, día del espectador… todo eso al alza.

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Las ciudades alemanas, como Beirut o en mucho peor grado, sufrieron como pocas las consecuencias de la destrucción de una guerra que los propios alemanes desencadenaron. Salvo Constanza. Su extrema proximidad a la frontera suiza, unido a que no apagaban las luces por la noche, hizo que los bombarderos aliados no descargaran sobre ella sus bombas, por miedo a que cayeran sobre las ciudades suizas vecinas, siendo Suiza un país neutral.

No obstante, somos aficionados al cine. No lo podemos evitar. Y nos gusta verlo en pantalla grande. Así que el lunes fuimos a ver esta película que en español han titulado El rehén, modificación del título estúpida como la mayor parte de las que hacen, ya que tiene todo el sentido del mundo que el título original haga referencia a la capital del Líbano.

Al fin y al cabo, aunque se nos cuenta una historia de un secuestro, lo que se puede salvar de la película es la reflexión, no siempre clara por parte del director de la película, Brad Anderson, de la futilidad de la guerra y de las consecuencias para las ciudades, símbolo de las civilizaciones por excelencia. Y más en una región del mundo donde las civilizaciones, la ciudades, vienen de muy muy muy largo. El destrozo causado en la civilización por la rapiña de los grupos de interés y de los gobiernos en caso de conflicto es difícil de reparar, al menos a corto y medio plazo. Y en no pocas ocasiones deja profundas cicatrices a largo plazo.

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El secuestro, la historia del rehén, no es más que una excusa para mostrarnos eso. Una excusa no siempre bien llevada. A pesar del esfuerzo de sus protagonistas, Jon Hamm y una Rosamund Pike en un papel más de florero de lo que nos gustaría, es una historia con más agujeros que un colador, que hace difícil que te la puedas creer. Muy difícil. Esto pone a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad con más dureza que las películas de Star Wars, que ya es decir. Entretiene, pero no te lo crees. Y por ello, aunque bien presentado, es un producto cinematográfico que no acaba de satisfacer. Pero bueno. Puede haber divergencia de opiniones al respecto

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

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