[Recomendaciones fotográficas] Dos obituarios, un libro y una exposición

Fotografía

Dos noticias tristes para los amantes de la fotografía considerada como una de las bellas artes nos han llegado con pocos días de separación. Y con ellas doy comienzo a mis recomendaciones fotográficas de este domingo.

Fue en Blind Magazine, en el boletín de novedades que recibo por correo electrónico, donde me enteré del fallecimiento de Larry Fink (1941 – 2023). Un fotógrafo que conozco desde hace muchos años, ya que sus primeras obras las vi poco después de comenzar mi afición hace ya 35 años. Se hizo famoso retratando la sociedad americana de una forma muy especial y original, a través de las fiestas, de sus celebraciones. Quizá se hicieran más conocidas sus fotografías en las que aparecen personajes famosos de la cultura, de la política, o del espectáculo. Pero también dirigió su cámara hacia la gente común. Pero también son muy interesantes otros trabajos. Me fascinan sus fotografías de mantis religiosas tomadas en blanco y negro, por ejemplo. O su retrato de algunas tribus urbanas. Y tengo mucho cariño al volumen sobre su fotografía que publico Aperture dentro de su imprescindible serie Photography Workshop. En Zaragoza, hubo hace unos años una exposición sobre su obra en el museo Pablo Gargallo. En fin… con más de ochenta años a sus espaldas es difícil de decir que sea una gran pérdida para la fotografía, pero creo que se merece el más sentido de los homenajes por parte de los amantes a la misma. Blind Magazine tiene una masterclass con Fink en formato video en Vimeo,… que no puedo insertar aquí, pero os dejo el enlace.

Algunas fotos más del viernes en Calatayud, realizadas con la pequeña Sony ZV-1, pero interpretadas en blanco y negro.

Y se nos fue Elliott Erwitt (1928 – 2023). Hace años que tenía la sensación de que Erwitt era inmortal. Que era como un duende, un ser sobrenatural, algo pillo, simpático, que viviría para siempre. Pero supongo que… bueno, la realidad es mucho mas material. Y pasajera. Cinco años le han faltado para ser centenario. Siempre se ha considerado como el fotógrafo del buen humor, capaz de sacar una sonrisa del rostro más sieso con su capacidad de ver y reflejar en sus negativos esos momentos de parádoja, de contraste humorístico. Pero es mucho más. Muchas de sus fotografías destilan crítica y compromiso social. Ternura. La fotografía de su mujer recostada en la cama con su beber de pocos meses es una de mis favoritas. Y qué decir de las que hizo en el rodaje de The Misfits en Reno, con otros fotógrafos de Magnum. Humanismo a raudales en forma de imágenes fotográficas. Como persona, no era perfecto, ni mucho menos. La propia mujer que miraba con arrobo al bebé se quejó muchas veces de su difícil conyugal. Como ser humano, el más humano de todos. Que la tierra le sea leve. La noticia de su fallecimiento ha aparecido en muchos medios, pero también destacaré la noticia de Blind Magazine, porque fue la primera que enlacé también, gracias al boletín de noticias especial que lanzaron.

Desde hace años voy siguiendo de vez en cuando la trayectoria de la rusa Evgenia Arbugaeva. Creo que desde que ganó el premio Oskar Barnack en 2013, entonces una fotógrafa joven que no había cumplido todavía los 30 años. Nacida en el Ártico siberiano, si veis un retrato suyo comprobaréis que tiene rasgos asiáticos, por lo que asumo su descendencia de las poblaciones originales de Siberia, o incluso de esas latitudes. Y a esa tierra lejana, dura, fría, pero hermosa, ha dedicado quince años de su trabajo, que ahora nos resume en el libro Hyperborea, con sus cuatro partes, el hombre del tiempo, Kanin Nos, Dikson y Chukotka. Trabajos en los que convive durante un tiempo con los protagonistas humanos de un paiaje que como he dicho es tan hostil a la vida humana como bella. Y sin embargo, allí vive gente. Siempre me han gustado sus trabajos, y tenía ganas de tener un libro de esta fotógrafa, que actualmente reside en Londres.

Terminaré con una exposición que se puede ver ahora en Zaragoza hasta el 7 de enero próximo en el Centro de Historias. Son las fotografías de Edward Quinn, fotógrafo irlandés ya fallecido hace 25 años, que vivió y trabajó en la Riviera francesa. Gracias a su amistad con Picasso, en cuyo círculo íntimo y familiar penetró, pudo acercarse también a la alta sociedad que vivía o visitaba la Costa Azul y sus centros vacacionales más glamurosos entre los años 50 y 70 del siglo XX. Fotografías amables, que resaltan el chic de lo francés y la sofisticación de esa alta sociedad vinculada al mundo de las finanzas, de la cultura y del espectáculo. Creo que es una exposición que merece mucho la pena. Es curioso que la vi coincidiendo con alguno de los últimos episodios emitidos de la serie The Crown en Netflix, especialmente el titulado Two Photographers, donde podemos apreciar (o despreciar) otra forma de acercarse a la fotografía de famosos en la misma región fotográfica, mucho más sórdida. Pero es lo que parece que prefiere consumir la masa… el morbo, las tripas de los famosos. No es que yo simpatice con ese mundo de socialités y gente con privilegios excesivos… pero tampoco con la carencia de ética en la práctica de la fotografía.

[Viajes] Una mañana en Calatayud

Viajes

No muy complicado de contar lo de ayer. Habíamos planeado una reunión de amigos. En Pamplona o en Vitoria, como lugares intermedios. Pero se frustró por diversas causas. Así que, algunos de los que salíamos desde Zaragoza, ya que teníamos el día de fiesta pedido, decidimos ir a visitar Calatayud.

Todos habíamos estado al menos en una ocasión en la que pudo ser la capital de la cuarta provincia aragonesa cuando se creó la división territorial de España en 1833. También Alcañiz aspiró a ser la quinta provincia aragonesa. No prosperaron. Las provincias debían tener entre 100 000 y 400 000 habitantes, y ni hoy en día los ámbitos de estas localidades alcanzan el mínimo. Pero volviendo al tema viajero, ninguno la había visitado para algo que no fuera trabajo o alguna gestión.

Yo había estado previamente en Calatayud en varias ocasiones, siempre por trabajo. O breves paradas yendo o viniendo de algún sitio, pero es cierto que nunca me había planteado la visita. Tampoco tuve ocasión en esas ocasiones en que viajé por otros motivos. Así que me pareció bien el plan de hacer una visita a la cuarta ciudad en tamaño de Aragón. Aunque esa posición demográfica pueda ser contestada en breve por el crecimiento de Utebo, en el área metropolitana de Zaragoza. Ya veremos… parece que la más clásica está en descenso, mientras que la más nueva está en ascenso.

Como muchos teníamos otras cosas que hacer por la tarde, hicimos un viaje de mañana. Un «horario laboral». Coger un tren algo antes de las ocho de la mañana y bajar de otro, una vez de regreso, hacia las tres de la tarde. Nos sorprendieron los elevados precios de los trenes de alta velocidad. El viaje que tengo planeado a Barcelona este lunes que viene es bastante más barato que la idea y vuelta en el día a Calatayud. Obviamente, el haber comprado los billetes con mucha antelación influye… pero aun así. La opción más razonable en precio/tiempo, los AVANT, trenes regionales de alta velocidad, fue desechada porque el de ida salía excesivamente pronto para lo que era un viaje de relax, y porque a la vuelta, teníamos que dejarlo en Zaragoza-Delicias, mientras que el regional lento nos dejaba en Zaragoza-Goya o Miraflores, cerca de nuestros domicilios.

En fin… una mañana agradable, que lo pudo ser más si no hubiera estado tan nublado. Incluso tuvimos que sacar el paraguas a primera hora. Tengo un nuevo paraguas de viaje de buena calidad, de color blanco. Con el fin de que también pueda servir como modificador de la luz en fotografía si llega el caso. De momento sólo lo he usado para protegerme de la lluvia. ¿Lo más destacado…?. la Colegiata de Santa María la Mayor y algunos rincones del casco histórico de la ciudad. Las fotografías digitales están realizadas con la compacta Sony ZV-1. Cuando llegue el momento veremos las realizas con película fotográfica.

[TV] Cosas de series; guerra, sexo y viajes en el tiempo… con muerto

Televisión

Algunas series más o menos interesantes de los últimos tiempos, que nos llegan desde Europa… suponiendo que podamos considerar al Reino Unido como Europa y no como un raro microcontinente insertado en un mundo irreal en el que viven los propios británicos.

Oficialmente, All the light we cannot see es una microserie de producción norteamericana, en Netflix, de cuatro episodios, pero con un fuerte peso en el reparto de intérpretes europeos, y rodada en Europa. Adaptación de una novela de éxito de un autor norteamericano, nos traslada a Saint-Malo, en la Bretaña, tras el desembarco de Normandía, con los aliados en las puertas de la ciudad y con las posiciones alemanas sometidas a constantes bombardeos, guiados por las transmisiones de radio de los patriotas franceses de la resistencia. Entre ellos, Marie-Laure (Aria Mia Loberti) joven ciega que huyó de París en 1940, y que usa un viejo equipo de su tío (Hugh Laurie) para emitir sus indicaciones, disfrazadas de lectura de las 20000 leguas de viaje submarino de Verne. En el lado alemán, el joven oficial de transmisiones, encargado de localizar el origen de las transmisiones, Werner (Louis Hofmann), un huérfano que tiene motivos personales para NO localizar ese origen. Y un fanático oficial alemán sin escrúpulos (Lars Eidinger), que va tras la piedra preciosa con poderes «mágicos» que el padre de la chica (Mark Ruffalo) sacó de su museo de París en 1940. Sinceramente, una serie que prometía mucho, pero que al final es una aventureta bastante inverosímil, donde los malos son muy malos, los buenos son muy buenos, y la piedra preciosa es un macguffin lamentable. No sé como será la novela de origen, pero no me han quedado ganas de leerla. Curiosamente, la serie está recibiendo buenas valoraciones en muchos lugares, y la actuación de la joven actriz protagonista está siendo especialmente alabada,… aunque yo no veo que sea para tanto. Hace un trabajo digno… y ya está. Por cierto… que no reconocí a Hugh Laurie, que está caracterizado como muy mayor.

Visité Saint-Malo en 1991, pero no tengo muchas fotografías aprovechables. Y las pongo en esta entrada.

Bodies es una mini serie británica de ocho episodios para Netflix, que también está recibiendo comentarios muy favorables, y dicen que está siendo muy vista en la plataforma. En «un momento dado» aparecen cuatro cadáveres, en un mismo lugar de Londres, pero en distintos momentos del tiempo, y localizados por cuatro detectives distintos. En la Inglaterra victoriana de finales del XIX (Kyle Soller), durante el blitz en la Segunda Guerra Mundial (Jacob Fortune-Lloyd), en 2023 (Amaka Okafor) y en algún momento dentro de unas décadas (Shira Haas). Los cuatro cadáveres están desnudos, son la misma persona, y tienen un misterioso tatuaje en la muñeca. Todo indica que proceden de un futuro distópico, donde todo lo controla un tipo (Stephen Graham) que parece que conoce todo lo que está pasando, y pasó. La serie tiene unos comienzos un tanto confusos. Es obvia la relación entre todos los cuerpos, pero los cambios y transiciones entre épocas resultan un tanto confusas. Sin embargo, a partir del cuarto episodio, y especialmente en los últimos cuatro episodios, las piezas empiezan a encajar, y lo que parecía un whodunit intertemporal, se convierte en una aventura de acción a través del tiempo, que tiene su enganche, y momentos buenos. Por ello, con tal de que tengas un poco de paciencia en los primeros episodios, puede ser recomendable a los aficionados al género distópico y a los viajes en el tiempo… con los riesgos que conllevan las paradojas en el tiempo.

Y ha llegado a su final Sex education, la inteligente serie británica que explora la sexualidad y las relaciones entre adolescentes, y también las de los adultos de forma colateral, y que ha supuesto un filón para el descubrimiento de nuevos intérpretes jóvenes que ya están dando que hablar en otras series y películas. Decir que Asa Butterfield, Gillian Anderson, Ncuti Gatwa, Aimee Lou Wood, o Emma Mackey especialmente, entre otros muchos lo hacen bien… a estas alturas ya es una obviedad. Su cuarta temporada es su última. Es habitual que las series sobre adolescentes tengan cuatro temporadas. En muchos países, especialmente anglosajones el último ciclo de la educación obligatoria tiene cuatro años, entre los 14 y los 18 años, y suele corresponder cada temporada a un curso. Y los chicos y chicas de este instituto británico han terminado sus estudios. Y con ello, hasta cierto punto, su maduración emocional. Su última temporada, que se traslada a otros entornos, quizá no sea la de mayor nivel, desde mi punto de vista, pero sigue estando a un nivel muy alto. Entre la comedia y el drama, la serie va resolviendo las situaciones de cada uno de los chicos y chicas. No siempre con finales «felices» al uso; pero sí con finales esperanzadores. Puesto que a pesar de los problemas, la serie es optimista. Muy muy recomendable. Desde el primer episodio en la primera temporada, hasta el final.

[Fotocomentario] Recuperando amistades haciendo fotos

Fotografía

A lo largo de la vida conoces gentes, te llevas bien (o no) con estas gentes, cultivas amistades… pero luego, sigues caminos divergentes y dejas de verte. Eventualmente, recuperas algunas de estas amistades. Bueno… no es que las recuperes. No las perdiste. Simplemente quedaron en pausa, y en un momento dado, con alguna excusa, o por algún evento, vuelven a ponerse en marcha. También hay gente a la que pierdes definitivamente. Por la distancia física. O lo que es peor, por un distanciamiento emocional, o en los valores que en un momento creísteis tener en común. Y que tal vez no existieron.

Pero no es el caso que nos ocupa hoy. Las fotos que os muestro hoy fueron la excusa para volver a retomar la amistad con una persona a la que conozco desde hace más de tres décadas. Una buena persona. Sobre las fotos, podéis saber más en Paisaje industrial en formato medio – Plaubel Makina 67 con Lomography Potsdam Kino 100. Mientras tanto, con este buen amigo, intentaremos no volver a perder el contacto como ha sucedido en los últimos 12 años. Más, teniendo una afición en común que nos une, aparte de otras cosas, que todavía nos unen más.

Por otro lado, cuando hicimos la foto de los tres cilindros blancos con el paso de peatones en el primer plano, se nos acercó un individuo aplaudiéndonos. Asumió sin más preguntas que estábamos fotografiando los grafitis con el fin de denunciarlos a la «autoridad competente», que de ese modo castigaría duramente a los perpetradores de los grafitis. Nos miramos mutuamente mi amigo y yo, le deseamos un buen día, y nos alejamos discretamente del lugar sin aclarar nuestras verdaderas intenciones… que seguro que no hubiera entendido. Las de hacer fotos por el gusto de hacer fotos.

[Cine] Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (Amor en aguas turbulentas) (2023)

Cine

Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (2023; 65/20231123)

Hace unos días me puse a ver este estreno japonés en modo «reconvertido en serie». Es decir, cuando me voy a acostar, mientras cojo el sueño, veo un ratito de película. Y en cuatro o cinco días la he visto entera. Es un producto intrascendente, pero pensé que podría ser divertido. Obviamente, una comedia romántica. Pero con misterio. Sorprendentemente, en IMDb aparece como dirigida por DOS directores, no sé para qué tantos, Yūsuke Taki y alguien más. Luego deduces que el segundo, de nombre inglés, es simplemente el director del doblaje en inglés. Olvidémonos. Por otro lado, el lío de los títulos. En castellano ya sabemos que ponen el que les da la gana tenga o no tenga que ver… pues eso de Amor en aguas turbulentas. Eso que llaman el título internacional, es decir, el título en inglés, es In love and deep water. Pero lo curioso es que el título original en japonés también está en inglés o algo parecido, porque eso de Kuraiji Kuruzu [クレイジークルーズ], no deja de ser la transcripción fonética al idioma nipón de Crazy Cruise, es decir, Un loco crucero. Cosas del márquetin.

Un barco de cruceros vacacionales enorme sale de Japón con destino al mar Egeo… ahí es nada, para un viaje de 45 días. Toma crucero. Y en el encontramos a un empleado, el empleado ideal (Ryō Yoshizawa), que en el momento en el que el barco zarpa se topa con una pasajera no incluida en las listas (Aoi Miyazaki), que viene a advertirle de que sus respectivas parejas están liadas y les van a engañar, y hay que evitarlo… pero el crucero ha partido. Durante 45 días. Para colmo… se produce la muerte de un prestigioso y acaudalado médico en la piscina del barco. Y ellos sospechan que se trata de un asesinato. Mientras la familia del médico tiene intereses en evitar que se conozca la muerte para evitar que se haga público el testamento que los deshereda.

En fin… como veis, un enredo que mezcla el enredo romántico y el misterio detectivesco, en el que nada es lo que parece, aunque es fácil sospechar por donde van los tiros. Lo cierto es que estuve a punto de abandonarla tras los primeros quince o veinte minutos de visualización. Pero no lo hice… y resultó que hubo momentos en los que me divirtió. Los intérpretes no lo hacen mal, sin ser nada del otro mundo, y sacan adelante, hasta cierto punto, una película cuyo guion y realización hacen aguas, nunca mejor dicho ya que transcurre en alta mar, por todos lados. Es difícil decir si la película suspende o aprueba. Creo que es un aprobado más asociado a su condición de guilty pleasure que otra cosa. Así que avisados quedáis. Difícil de recomendar. Pero entre los que se arriesguen, igual a un cierto porcentaje se le queda una sonrisa tranquila en la cara después de ver la película. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Viajes] Caminando por las hoces del Parque Geológico de Aliaga

Viajes

Ayer hicimos una nueva excursión fotográfica con ASAFONA ASociación Aragonesa de FOtógrafos de NAturaleza. Sólo cuatro semanas después de la que hicimos a Sansanet y Le Somport. Parece que la asociación, afortunadamente, está muy animada con sus actividades. Y con algo más de una veintena de participantes en la excursión, no sólo socios, también algunos amigos acompañantes, estuvo muy animada. Un día muy agradable en la que acompañó el tiempo atmosférico.

El destino fue el Parque Geológico de Aliaga, en la comarca de las Cuencas Mineras, provincia de Teruel. Una comarca que tuvo tiempos muy animados y cierta prosperidad gracias a la minería, pero el progresivo abandono del carbón como combustible, incluso antes de que se comprobara de la amenaza que supone el uso de combustibles fósiles para el clima del planeta, la han llevado a cierta depresión económica y demográfica. Pero hay lugares muy bellos en la naturaleza de la comarca que son susceptibles de explotación turística, y su principal atractivo es el Parque Geológico de Aliaga.

Integrado en la Red Ibérica de Espacios Geomineros, es el Parque Geológico más antiguo de la Península Ibérica declarado como tal. Y sumándolo a otros paisajes de la provincia de Teruel, merecería la pena promoverlo y protegerlo como a una mayor categoría, tal vez como Geoparque de la Unesco, como sucede con la comarca del Sobrarbe, también en Aragón. Por ejemplo, sumándolo al Parque Geológico del Maestrazgo. Aunque a veces me lío con las definiciones y delimitaciones, porque en ocasiones parece que el de Aliaga se encuentra ahora integrado en el del Maestrazgo. Bueno… lo que sea. Creo que ya me entendéis la idea. Tengo la sensación de que hay buen material para ello.

Me llevé alguna cámara para película fotográfica tradicional, cuyos resultados tardarán unas semanas en verse, y un equipo de fotografía digital que, por su mayor inmediatez, me permite ilustrar esta entrada con fotografías de ayer mismo. Las características técnicas de las fotografías las describo someramente en Sensores de pequeño formato en la naturaleza – Olympus OM-D EM-5 Mark III en el Parque Geológico de Aliaga.

Por la mañana hicimos la ruta de pasarelas de los estrechos de Valloré, que ya nos gustó mucho. Se encuentran ya próximos a la pequeña localidad de Montoro de Mezquita. Entre esta población y una central de generación eléctrica aguas arriba del río Guadalope. Recientemente habilitada, esta ruta permite realizar una excursión fácil de hacer para todo tipo de personas, que permite apreciar la belleza paisajística del lugar, al mismo tiempo que atraerá al aficionado a la geología. No vendría mal que, con el tiempo, se instalasen mesas de interpretación de las formaciones geológicas que se aprecian en el lugar.

Después de comer unos bocadillos en un bar de Aliaga, muy atentos, porque hay que reconocer que estábamos un tanto desorganizados, por la tarde realizamos una pequeña excursión hasta el mirador del barranco de Villarrosario, para tener buenas vistas de la Hoz Mala, otro interesante entorno paisajístico y geológico en el curso del río Guadalope, que también se puede atravesar por la pasarelas habilitadas. En otra ocasión. Para realizar esta tranquila caminata, se parte de la antigua central térmica de Eléctricas Reunidas de Zaragoza, actualmente en desuso, y que constituye también un lugar de interés fotográfico, especialmente para los aficionados a la arqueología industrial. Como veis, todo de lo más variado.

[Fotos] Una mañana de domingo con película instantánea

Fotografía

Hoy voy con prisas. Paradójicamente, porque he cogido fiesta. Pero quiero hacer muchas cosas, y mañana nos vamos de excursión a fotografiar naturaleza. Si nada se tuerce. Así que simplemente os dejo algunas fotos instantáneas hechas hace unos fines de semana. Para saber más sobre estas fotos en Mañana festiva con película instantánea – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Color.

[Cine] Reptile (2023)

Cine

Reptile (2023; 64/20231115)

Tras unas semanas en las que enlazamos varios fines de semana muy productivos en lo que a las visitas a las salas de cine se refiere, especialmente por la programación de sesiones en versión original en sesiones matinales, muy convenientes para nosotros, ahora, por diversos motivos, no hemos podido acercarnos a ellas durante un par de semanas. Por ello, he rescatado algunas películas de los estrenos directos en plataformas en línea, como la que comenté la semana pasada y esta que comento hoy. Habrá alguna más. Espero que este fin de semana tengamos alguna posibilidad de volver a la pantalla grande. El caso es que este estreno directo en Netflix, dirigido por Grant Singer, al menos en España, me interesó por su reparto, así que le dediqué el rato después de la cena hace una semana, más o menos.

Sausalito no está precisamente en Nueva Inglaterra, donde transcurre la acción de la película,… pero no se me ocurría nada mejor para incorporar a esta reseña.

Singer ha trabajado sobretodo en la dirección de vídeos musicales, aunque tiene en su haber algún documental, también sobre el mundo de la música. Así que creo que esta es su primera incursión en el largometraje de ficción. Una película policial, cine negro, que tiene como protagonista a un veterano policía de algún lugar de Nueva Inglaterra (Benicio Del Toro). Un policía íntegro aunque con pasado tormentoso, muy enamorado y apoyado por su esposa (Alicia Silverstone), y que se ve inmerso en la muerte de una mujer joven, en la que el principal sospechoso inicial es el novio (Justin Timberlake), o el hombre con el que todavía está casada, en un hipotético crimen pasional. Pero luego se irá desenmarañando una trama de corrupción a diversos niveles, incluido el policial, que pondrá patas arriba todo su mundo.

Película que si se salva es por poco, y por el trabajo actoral. Singer hace una labor correcta pero sin más, para una película de cine negro, que pretende mantener un equilibrio entre lo clásico y los temas modernos, pero que acaba siendo poco atractiva, sin encontrar del todo el ritmo adecuado, y sin aportar elementos que realmente atrapen al espectador en el misterio de la muerte de la mujer y en el desarrollo de la trama de corrupción. A salto de sorpresa «imprevista», pero relativamente previsible en más de una ocasión, es una de esas películas que cuando te planteas si merece la pena o no, puede que sí, ya llevas demasiado tiempo invertido en ella para no terminarla. ¿Es recomendable? Pues si estas suscrito a Netflix y realmente no tienes nada mejor que hacer… pero incluso en la misma plataforma seguro que hay alternativas mejores. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[TV] Cosas de series; ídolos del K-pop en serie

Televisión

No tenía claro sobre qué series iba a comentar esta semana. Tenía varias posibilidades. Así como varias formas de agruparlas más o menos coherentemente. Al final, ha sido la última miniminiminiserie coreana que he terminado de ver la que ha decidido la cuestión.

Hace unos años pude ver una antología de cuatro cortometrajes rodados para Netflix, protagonizados por IU/Lee Ji-eun, bajo el título global de Persona, que me pareció interesante. Irregular, pero interesante. En aquellos momentos, hace más de cuatro años, no me di cuenta de que los cuatro cortometrajes estaban protagonizados por la misma actriz. Pero esta chica empezó a salir en otras series, algunas más recientes, otras recuperando sus primeros trabajos como actriz. Y también ha empezado a aparecer en largometrajes, algunos muy destacados, incluso de la mano de Kore-eda. Y lo hace bien o muy bien. Generalmente, aparece como IU cuando se presenta como cantante, y con su nombre real, Lee Ji-eun, en los créditos como actriz. Curiosa… y acertada elección, desde mi punto de vista. Es una personalidad en su país, una de las cantantes con más éxito y con más ingresos, con una imagen pública impecable, para una chica que obviamente se lo ha tenido que currar. Canta bastante bien, aunque muy convencionalmente pop, salvo alguna cosa aislada más interesante o divertida, y puede avanzar hacia una carrera como actriz muy muy muy sólida. Probablemente, es un espejo en el que se miran muchas adolescentes de su país para orientar una carrera de éxito, fama, dinero… esas cosas. Pero…

Netflix estrenó hace unas semanas una segunda parte de esta antología de cortometrajes bajo el título Persona: Sulli. Pero no son varios cortometrajes como aquella. Es un documental basado en entrevistas a la cantante pop coreana Sulli/Choi Jin-ri, y un cortometraje de media hora titulado 4: Clean Island, protagonizado por esta joven que tenía 24 o 25 años cuando lo rodó. El cortometraje, que se mueve por los terrenos del surrealismo, tiene su interés. El documental, que además de materiales recogidos de otras fuentes, gira en torno a una entrevista que le hicieron mientras estaba rodando esta serie, que tenía que ser similar a la que rodó IU, me impresionó mucho. Choi Jin-ri se suicidó en octubre de 2019, ahorcándose en su domicilio, cuando estaba rodando el segundo cortometraje de la serie. Todo indica que sufría una profunda depresión. O que está fingiendo, actuando, lo cual parece improbable, dado que se suicidó poco después. En la entrevista principal del documental nos encontramos con una chica emocionalmente inestable, con un pensamiento enlentecido, probablemente expresando ya alguna llamada de auxilio por su situación emocional. Se insiste con frecuencia en el documental en que la joven había sido objeto de abundantes comentarios de odio o censura por su estilo y su forma de hacer en internet. Realmente algunas de las cuestiones que se plantean como objeto de censura por parte de la audiencia surcoreana parecen marcianas. ¿Porque lleve o deje de llevar sujetador? ¿Porque diga que es feminista? ¿Por su aspecto físico? Probablemente la joven padecía una depresión endógena, agravada por la presión social y por un hecho del que se habla insuficientemente. La mayor parte de estas jóvenes, que empiezan de adolescentes jovencitas, son consideradas por la industria del entretenimiento como meros productos que hay que explotar y sacar beneficio. No voy a entrar ahora en las oscuridades que tiene la industria del entretenimiento en el país asiático, tan de moda en estos tiempos, y que presenta elementos muy tóxicos, muy nocivos, propios de una sociedad que oscila entre un profundo conservadurismo social y un capitalismo muy poco regulado. En cualquier caso, llama la atención el contraste entre IU y Sulli, dos chicas que según cuentan eran muy amigas, pero que representan extremos opuestos, aparentemente, del fenómeno cultural/industrial de la industria del entretenimiento coreana. Para pensar.

Curiosamente, en estos últimos meses, en Netflix se estrenó otra serie en la que la protagonista está también en el mismo ambiente. Doona [이두나, Li Du-Na en el original coreano] es una serie de nueve episodios de 50 minutos de duración, un drama romántico, en el que el personaje principal que da título a la serie es miembro de un grupo femenino de K-pop, que en un momento entra en crisis, y es apartada temporalmente de sus actividades. En esa situación, aislada y sin saber que hacer, se instala en una residencia para universitarios, donde se creará un particular microcosmos de amistades, y conocerá a un joven estudiante de ingeniería con quien iniciará una relación romántica. No está mal, pero no es mi serie favorita. Hay que decir que la protagonista es Suzy/Bae Suzy o Bae Suji, que también es una cantante reconvertida en actriz. Que utiliza el apellido, Bae, cuando hace de actriz. Esta chica aparece con frecuencia en series de Netflix… pero más allá de ser una chica realmente muy guapa, no me convencen tanto sus capacidades interpretativas. Empezó su carrera como actriz en la misma serie que IU; Suzy como protagonista y IU como secundaria. Pero me resultó bastante cargante,… casi insoportable. Tanto la protagonista como la serie, bastante mala. La serie actual, mucho mejor, no incide en exceso en los problemas de las jóvenes involucradas en la industria del entretenimiento surcoreana; toca algún tema, pero de forma más superficial.

Aunque no tiene que ver con las anteriores, aprovecho para comentar el drama romántico-policial, Agui kkot [악의 꽃] que significa lo mismo que su título en inglés, Flower of evil, una recuperación de un drama que venía muy recomendado, tiene una puntuación muy elevada en IMDb, que no lleva el sello de Netflix, pero se puede encontrar en la plataforma siempre que configures la interfaz para el idioma inglés. Creo que si la configuras en español, no aparece como disponible. Es la historia de un fugado de la justicia, asesino, sociópata, que vive bajo una identidad falsa (Lee Joon-Gi), y que está casado con una policía (Moon Chae-Won), con quien tiene una hija y forman una familia aparentemente perfecta. Hasta que el pasado del presunto criminal reaparezca entre los casos de su mujer. Es entretenida, pero sufre de algún problema de guion, como muchas series de esta nacionalidad, y sobretodo, el protagonista masculino, cuando tiene que parecer un sociópata, es decir frío e inexpresivo, estupendo. Pero cuando tiene que mostrar alguna emoción… lo hace muy mal. No me ha convencido nada. Y por su importancia, lastra mi apreciación de la serie. Que como tantas de esta nacionalidad, tiene un exceso de capítulos, los 16 de costumbre. Y los capítulos tienen un exceso de metraje, los 70 minutos malditos de la televisión coreana… o española, más pendientes de cómo integrar la publicidad en un espacio de dos horas, que de la coherencia y la calidad de la narración.

[Libro] Retrato de Shunkin – Junichirō Tanizaki

Literatura

Hacía tiempo que tenía ganas de volver a leer algo de Junichirō Tanizaki. Es curioso que lo primero que leí de Tanizaki, un famoso ensayo sobre estética, no me acabó de convencer. Y sin embargo, progresivamente, y especialmente desde que leí su más famosa novela, ha sido un autor que me suele enganchar mucho. En esta ocasión vamos con una novela corta suya, que ya adelanto que me ha parecido estupenda.

Una cuestión… una pequeña digresión… Es frecuente ver escrito el nombre de pila del escritor como Jun’ichirō , con un apóstrofo en medio. Pero no me parece bien. En japonés no se separan las palabras en sílabas sino en moras, que es algo distinto. La transcripción de los kanji del nombre en japonés, 潤一郎, en hiragana sería, じゅんいちろう, donde la n y la i contiguas del nombre son dos moras distintas, ん e い. Si formaran parte de la misma mora, sería ni (に). Pero en la práctica, cuando hablamo,s no hay diferencias, y al transcribir al castellano, adaptamos de acuerdo a como pronunciamos la palabra. Así que creo que Junichirō está bien, sin el apóstrofo, eso sí con el diacrítico en la para indicar que son dos moras, una o larga, si se prefiere.

Shunkin fue una mujer de la era Meiji, de buena cuna, culta y refinada, nacida en la burguesía comerciante de Osaka, maestra en el arte de los instrumentos de cuerda tradicionales como el koto y el samisén, que tuvo la desgracia de quedar ciega de niña, lo que frustró su afición a la danza, aunque no abandonó la música, optando por convertirse en virtuosa de los instrumentos mencionados. Y con ella, Sasuke, el criado que la acompañó desde que quedó ciega y durante toda su vida, que a su vez se convirtió también en maestro de estos instrumentos musicales. Y que la sirvió con fidelidad hasta la muerte de ella, incluso tras la desgracia de quedar desfigurada su belleza sin par en un episodio no bien aclarado.

Es una historia de ficción. Shunkin no existió. Sasuke, tampoco. Pero se escribe la narración como si así fuese, como un homenaje al virtuosismo y belleza de la mujer, y a la devoción del hombre. Pero hay algo más, detrás de esa devoción de criado al ama hay un amor dispuesto a soportar lo que haga falta por estar junto a la persona amada. Y por otro lado, la actitud de la mujer, que se sabe dependiente del hombre, primero niño y después joven, y que le ofrece su cuerpo y su intimidad, aunque nunca reconocerá su relación en público más allá de la que estable entre ama y criado, como corresponde al clasismo de la sociedad japonesa de la época, incluso si su familia está en decadencia. Una relación claramente romántica, pero con elementos morbosos, con una relación de dependencia mutua que bordea constantemente ciertos fetichismos, incluso algunos diría el sadomasoquismo, aunque la novela es extremadamente sutil y elegante comparado con la mayoría de las obras que suelen adquirir estas etiquetas.

Tanizaki es un escritor excelente. Y en esta novela corta, disfrazada de texto con un cierto carácter elegíaco, y en ocasiones con un cierto tono poético, es un ejemplo de cómo transitar por una historia disfrazada de otra cosa. De cómo narrar la realidad de una intimidad entre dos amantes, bajo las apariencias adecuadas de una moral conservadora y, como consecuencia, hipócrita. Muy hipócrita. Uno de esos textos que crece con el recuerdo. Que tal vez mereciera una segunda lectura, para recuperar los detalles que puedan quedar perdidos en la primera, más cuando se hizo en el transcurso de un viaje, sometido a estímulos externos múltiples. No llevaría mucho tiempo. Una tarde dedicado a la lectura, no más. Tal vez lo haga.

[Viajes] En Le Somport, con lluvia y poca luz, y película fotográfica en blanco y negro

Viajes

Ya os comenté recientemente la escapada en el día con ASAFONA Asociación Aragonesa de FOtógrafos de NAturaleza a los hayedos en Sansanet y Le Somport, en la vertiente francesa del paso fronterizo de este último nombre. También me llevé una cámara bolsillera con película en blanco y negro. Pero el mal tiempo, la lluvia, y la escasa luz en el interior del bosque hicieron que la usase muy poquito. De hecho, expuse menos de la mitad del rollo. Los detalles técnicos os los cuento en Mal tiempo en Somport y mejor en la ciudad – Minox 35 GT-E con Ilford HP5 Plus. Aquí os dejo algunas fotos de esa excursión.

[Recomendaciones fotográficas] Qué pasa con Annie y algunas otras cosas más… más interesantes

Fotografía

Comienzo mis recomendaciones de esta semana con la última que he recogido. Me encontré ayer en mi buzón de correo electrónico con un boletín de Flakphoto, una iniciativa de difusión de la fotografía como una de las bellas artes que sigo desde hace muchos años, a pesar de su constante búsqueda de su lugar en el mundo que hace que no persista en un determinado formato durante mucho tiempo. El caso es que el boletín lo dedicaban a comentar las cosas de Annie Leibovitz. Una fotógrafa excelente que últimamente no me llama mucho la atención. Bien es cierto que tengo varios libros de ella, pero aquellos con los que disfruto son sus trabajos más personales, alejados de la fotografía más comercial. Aunque en esta última, tiene retratos conceptuales maravillosos. El caso es que recientemente se publicó en una revista de moda un reportaje con fotografías suya dedicado a Jeff Bezos y especialmente a la novia de este, Lauren Sánchez. Una mujer con un rostro de estos que me desconciertan mucho por su artificialidad, resultado muy seguramente de sus sucesivos pasos por el cirujano estético. Lo que he visto de las fotografías muestran las habilidades técnicas de Leibovitz, pero conceptualmente son un «tontá» masculinista y falsa como sólo puede venir del capitalismo yanqui. Y esto le ha procurado muchos palos a la fotógrafa. Qué puedo decir… Realmente el contenido es deleznable. Pero Leibovitz es una fotógrafa de referencia en el último cuarto del siglo XX, aunque su entrada en el XXI viniese marcada por sus dificultades financieras y por su necesidad de volverse mucho más comercial para solventarlas. Cosas que pasan en el mundo capitalista.

Ayer, al atardecer, con la pequeña Sony ZV-1 como cámara de apuntes fotográficos. Principalmente lo dediqué a la película fotográfica, paisaje con teleobjetivo. Ya veremos como queda.

Pero vamos con otras cosas, probablemente más interesantes. Muy célebre es la estampa de Katsushika Hokusai, La gran ola de Kanagawa, perteneciente a su serie de estampas ukiyo-e, Treinta y seis vistas del monte Fuji. Las estampas ukiyo-e procedían, o proceden, hay quien las trabaja todavía, de una de las técnicas de xilografía que permitía realizar sucesivas series y vender esta forma de arte a los «burgueses» japoneses del periodo Edo. Estas obras han inspirado a muchos otros artistas, tanto de la época como posteriores y contemporáneos. En Conscientious nos han introducido a esta serie, aparentemente centrada en el famoso volcán japonés, aunque no es así, sólo aparece en todas ellas, pero hablan de otras cosas. Y nos han hablado de la serie de fotografías con el mismo título que ha realizado el fotógrafo Takashi Homma. Aunque en el caso del fotógrafo, realmente es la sagrada montaña, es considerada santuario sintoísta, la que toma el protagonismo, como uno de los símbolos de la cultura y de la conciencia de los japoneses.

La agencia Magnum Photos es una agencia de fotógrafos documentales. En principio. De los que van a las guerras, a las catástrofes, a los suburbios, a los eventos potencialmente históricos, para dejar constancia gráfica de los hechos. En principio. Luego, si además el nivel estético, y ético, es de primer nivel, pues mejor. El caso es que de vez en cuando, y últimamente se da más, ha ido incorporando fotógrafos que nos hablan del mundo de otras formas. En ocasiones de forma más conceptual. Véase la española Cristina de Middel. Esta semana me ha llamado el árticulo que han dedicado al trabajo de Gregory Halpern en la isla de Guadalupe. Un poco a caballo entre las dos tendencias. No deja de buscar esa función documental precisa. Pero la combina con un estilo depurado, estéticamente impecable, de colores bien definidos, composiciones cuidadas, y atención más al pequeño detalle, pero significativo, que al gran entorno. Me ha gustado mucho.

También en Magnum Photos han dedicado un artículo esta semana al viaje que realizó el fotógrafo George Rodger junto con su esposa en 1957 por el desierto del Sahara en el entorno de la frontera entre Argelia y Marruecos. Un espléndido reportaje que incluye tanto unas estupendas fotografías en blanco y negro, como unas diapositivas en color que por sus tonos diría que están realizadas con alguna variante de las añoradas Kodachrome. Un reportaje que destila un cierto romanticismo de los viajes de antaño que invitaban a soñar. Aunque Argelia estaba convirtiéndose en aquellos momentos en un polvorín que tendría su repercusión en la Francia metropolitana pocos años más tarde, con el derrumbe de la Cuarta República con la «ayuda» de los militares. Rodger fue uno de los miembros fundadores de Magnum Photos.

Hace unos años se popularizaron en internet las iniciativas de esas de hacer y/o publicar una foto al día durante un año. En tiempos del dominio de la película fotográfica esto era más complicado, por el tiempo que puede llevar tirar un rollo de película, llevarlo a revelar y copiar las fotografías significativas. Pero en tiempos de lo digital, esto es más factible. Nunca lo hice. Preferir estimular mi afición a la fotografía por otros medios. Este Cuaderno de Ruta es un ejemplo. Me ha permitido persistir durante 18 años, en lugar de realizar un esfuerzo que se agota en un año. En Lensculture nos han hablado de David Coyle (instagram), un fotógrafo la región del Pacífico, noroeste de los Estados Unidos, que con problemas personales importantes, decidió sublimarlo con uno de estos proyectos… una foto al día. El resultado es espléndido. Paisajes intimistas, entre el color intenso y el blanco y negro más expresionista, que denotan no sólo un estado de ánimo, sino también un ámbito, un entorno, un aquí y ahora geográfico y temporal. También me ha gustado mucho.