[Cine/cine en TV] Inclasificables tras la resaca de los Oscar

Cine

Hubo unos años en los que dedicaba un tiempo considerable al tema de los Oscar aquí en el Cuaderno de ruta. Hacíamos notables esfuerzos por ver todas las películas posibles de las candidatas antes de la ceremonia, hacíamos nuestras apuestas y comentaba, tras la ceremonia de los premios, mis siempre notables divergencias con el criterio de los académicos de Hollywood. Pero se me fue pasando. Cuantos más años pasaban, mis divergencias eran mayores. Mis criterios y prioridades se modificaban. Cada vez me apetecía menos ver algunas de las películas candidatas, este años hay varias que ni he visto ni pienso ver. Y sobre todo, cada vez soy más consciente que hay grandes películas que no merecen la consideración de la academia angelina, mientras que para mí pueden marcar un año de cine. No sé porque no aparece en ningún lado joyas como un viaje sentimental a las orígenes personales, o maravillas visuales que llegan también de Asia como la ganadora del premio gordo, y no menos profundas. Mucho del mejor cine que veo últimamente vine de Asia, así que no debería sorprendernos el triunfo de esos «parásitos» a los que tanto cariño cogimos en su momento. Miedo da que los yanquis quieran hacer ahora una nueva versión hablada en inglés… un sinsentido, vaya.

Una serie de fotografías tomadas en distintos puntos de la geografía sueca y a lo largo de los años, me sirven para ilustrar el largometraje sueco que comento más abajo.

Quizá por todo ello, la entrada del día después a los Oscar la dedique a los inclasificables. O más bien a un par de inclasificables que he visto recientemente.

What did Jack do? – cortometraje en Netflix

En una estación de tren, bloqueada por la policía, se ha cometido un crimen. Y un policía (David Lynch) interroga a uno de los principales sospechosos, Jack, un mono. Parece un crimen pasional, y ese es uno de los principales motivos que inducen a pensar en Jack como el causante del crimen.

Este cortometraje dirigido por Lynch, de 17 minutos de duración, aparece en IMDb fechado en 2017. Pero ha sido recientemente cuando Netflix lo puesto a disposición del mundo entero en su plataforma de vídeo bajo demanda. Inclasificable es, como buena parte del cine y televisión que ha filmado hasta la fecha el excéntrico director norteamericano. Con una ambientación propia del cine negro americano, presenciamos un interrogatorio que tiene un carácter que muchos caracterizarían de surrealistas, pero que yo me atrevo, y es una osadía por mi parte, que nos soy tan listo sobre el tema, a incluirlo entre las obras puramente dadás. Con unos planteamientos inconoclastas sobre los tópicos del cine negro, el diálogo parece por momentos estar basado en una serie de frases hechas que le dan un sentido más aparente que real.

Como he dicho, inclasificable. Encantará a los partidarios y aficionados de Lynch, y dejará perplejos a muchos de los que no lo son. Bueno,… son 17 minutos. Tampoco cuesta tanto probar a ver que tal. No está incluido en mi base de datos cinéfila, que sólo incluye largometrajes.

Om det oändliga (2019; 10/20200205)

Un carácter muy diferente tiene el corto largometraje del sueco Roy Andersson, una película cuyo título en castellano es Sobre lo infinito. Parece que ese oändliga es una palabra cognada con la inglesa, endless, sin final, que no es exactamente infinito, pero se puede acercar al concepto. Se discutió un buen rato sobre los infinitos que no tienen ni principio ni final, y los que tienen un principio pero no un final. Si matemáticamente ambos son infinitos, filosóficamente había dudas… Yo, que soy más de ciencias, permanecí relativamente al margen de la discusión, sorprendido sobretodo por que se estuviese produciendo.

Pero nada de esto tiene que ver con la película, que no tiene una unidad argumental. En una muy limitada duración, para hablar de lo infinito, de sólo 78 minutos, Andersson nos plantea una serie de escenas que son más bien una serie de tableaux vivants, con la cámara muy estática, totalmente estática, con movimientos muy limitados y bien definidos en los actores, casi coreografiados, y breves diálogos con carices que van desde lo filosóficamente profundo o aparentemente profundo, hasta las más sutiles ironías o parodias de situaciones cotidianas o aparentemente cotidianas. Con personajes que van desde el tipo rencoroso por el compañero de clase al que despreciaba en su infancia ha tenido éxito, mientras que el vive una vida mediocre, hasta Hitler en sus últimos días en su búnker berlinés. Desde un matrimonio discutiendo en la cola de la verdulería, a la fila de soldados alemanes presos del ejército soviético camino de Siberia por la estepa helada.

Y es que en lo infinito, hay sitio para lo extremadamente banal y para lo extremadamente trascendental. Desde lo cotidiano a lo extraordinario. Desde lo material y terreno a lo fantástico y a la fábula. Leí en algún sitio antes de ver la película que esta estaba inspirada por los cuentos de las Mil y una noches. Especialmente en lo que se refiere a que hace un recorrido por las distintas etapas de la vida del ser humano y a los temas que le preocupan, no importa el lugar o las circunstancias de su nacimiento. Pues vale… me lo creo. Pero que nadie espere ver una versión nórdica de los cuentos de las Mil y una noches.

Quizá lo más extraordinario, en lo que la película brilla más es en su puesta en escena visual. Con una muy cuidada selección de localizaciones, con un trabajo de fotografía y coherencia visual notable. Aunque es difícil hablar del trabajo actoral por el gran número y variedad de intérpretes en los distintos cuadros que constituyen la película, también estamos ante un trabajo notable.

Y sin embargo, no me acaba de enganchar lo suficiente como para que tenga una apreciación incondicional de la película. Reconociendo sus virtudes, al final, las conclusiones que sacas… pues no las compras. No soy especialmente optimista hacia la naturaleza del ser humano, pero el escepticismo que yo profeso, en esta película va más allá, pudiendo hablar de cierto grado de cinismo, e incluso de nihilismo. La opción última sería más bien,… para esto, más valdría que la especie humano no existiese o se extinguiese. O he cogido mal el mensaje. No obstante, no descarto que mi apreciación por esta película no mejore con el tiempo. ¿La recomiendo? Como he dicho al principio, una inclasificable; allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine/cine en tv] Joe Hisaishi vuelve a las bandas sonoras de películas de animación

Cine

Joe Hisaishi es un compositor que ha trabajado en abundancia para el cine. Muchas y grandes bandas sonoras del cine japonés se deben a él. Mientras escribo esta entrada, escucho una lista de reproducción dedicada a las colaboraciones, maravillosas, que hizo con el Studio Ghibli. En concreto, suena una animada pieza de Sen to Chihiro no Kamikakushi [千と千尋の神隠し] (El viaje de Chihiro). La última banda sonora que había compuesto para una película de animación, hasta recientemente, fue Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語] (El cuento de la princesa Kaguya). Pues bien, en las últimas semanas se han estrenado dos películas de animación japonesas que nos vuelven a traer la música de Hisaishi. Paso a comentarlas.

Dado el tema de una de las películas de hoy, nos daremos un paseo por las costas de Japón, en la península de Kii.

Ni no Kuni [二ノ国] (2019; 08/20200129)

Dirigida por Yoshiyuki Momose, esta película se ha estrenado internacionalmente en Netflix sin pasar por las pantallas de los cines, al contrario de lo que sucedió en su país de origen.

Está basada en un videojuego, cuya banda sonora también está compuesta por Hisaishi. Y nos presenta una situación de fantasía en la que existen dos mundos, uno de ellos que podemos considerar el nuestro, y el otro un mundo de fantasía mágica medieval. Unos adolescentes tienen la capacidad para viajar entre ambos, y deben encontrar un equilibrio entre lo que pasa en ambos mundos, puesto que lo que sucede en uno puede tener consecuencias negativas en el otro.

Es un entretenimiento muy simplón para niños y adolescentes, que no supone un especial valor añadido para un adulto. No destaca por nada en especial, pero tampoco es especialmente malo en nada. Un argumento predicible y los tradicionales elementos de las historias de fantasía de este tipo; una película de animación de manual, sin riesgo de ningún tipo, para explotar como mercadería derivada del videojuego. No merece la pena más comentario.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Kaijū no Kodomo [海獣の子供] (2019; 09/20200203)

Presentada en occidente como Children of the sea o Niños del mar, el título original de esta película de Ayumu Watanabe significaría más bien algo así como los niños mamíferos marinos. Por aclararnos, son niños de aspecto humano u originalmente humanos, criados por dugongos, que se han adaptado a la vida en el mar.

La película, adaptada de una serie de historietas del mismo título, nos habla de la alianza entre dos chicos con estas características que viven en un acuario con una joven adolescente con problemas de encaje en el mundo, tras la separación de sus padres, que trabajan o trabajaban (no tengo claro lo que sucede con la madre), en dicho acuario. En un momento dado, fenómenos extraños, tras la caída al océano de un meteorito, empiezan a suceder que parecen tener a estos tres jóvenes como centro de interés.

Es difícil valorar esta película. Lo que empieza como una película de aventuras entre adolescentes, entre los que no sabes nunca si puede surgir o no un interés romántico, con el trasfondo de los conflictos de la chica en su vida cotidiana, va evolucionando hacia una película de fantasía (hay quien diría ciencia ficción, pero yo me quedo con el concepto de fantasía), teóricamente llena de simbolismo, aunque algunos de estos símbolos a mí se me escapan, que culmina en un tramo final visualmente abrumador, a medio camino entre la genialidad y el delirio pastillero.

Aunque esos aspectos visuales, acompañados por la música de Hisaishi, son realmente muy interesantes y de primer nivel, lo cierto es que la evolución argumental de la película me expulsó de la película en varias ocasiones, al no existir una gran coherencia en el desarrollo de la misma. Queda más como una suma de ideas, pegadas entre sí de modo forzado, al servicio de la filigrana técnica, que como una historia armada y bien construida con un mensaje claro, especialmente dado el público juvenil al que parecería que va destinado.

¿Es recomendable o no? Pues es difícil de decir. Para los fans del género probablemente sí, pero para quienes no esté hechos a la animación japonesa, casi es mejor que se inicien con otras películas. A mí, al final, no me disgustó, pero tampoco me entusiasmó el resultado. Y me despido mientras suena un tema de Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Niki, aprendiz de bruja… en realidad se llama Kiki… pero bueno).

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (2019)

Cine

Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (2019; 07/20200128)

La crítica de cine, como la literaria o la teatral o la de distintas artes o diversos espectáculos, me parece necesaria. Siempre la veo, no como la opinión del listo de turno, que desgraciadamente en ocasiones quiere ser más protagonista que la obra que comenta, sino como el lógico ejercicio de lo que debería ser la prensa. Una guía razonada para la toma de decisiones. Si la información social y política en la prensa debería guiar, no condicionar o confundir o mentir como en la actualidad, al potencial votante en una democracia, la crítica de cine debería cumplir esa misión de guiar al espectador hacia las taquillas de las salas de cine. No estableciendo categorías absolutas, sino hablando de pros y contras, de temas, de lo que honestamente puede esperar el espectador. Que debe decidir por sí mismo si le interesa ver o no una película, asumiendo ciertos riesgos. Como si fuera parte de la vida. Lamentablemente, como la prensa en general, la crítica cinematográfica, salvo honrosas excepciones, es mediocre. Cuando no, como he dicho antes, falaz o realizada que busca ser el protagonista en una fiesta que no es la suya. En cualquier caso, intentamos semana a semana tomar decisiones informadas sobre qué películas vamos a ver. Y para alguno que se confunde, yo no hago críticas de las películas. Cuento lo que me han parecido y lo que valen para mí. Pero no me considero cualificado para guiar las decisiones de otros, salvo casos extremos de obras maestras obvias o bodrios infumables, también obvios, por mucho que suponga taquillas que aportan pingües beneficios a sus productores.

No he estado en Wuhan, ni tengo previsto próximamente. Aunque lo que allí sucede sí que puede afectar a lo que sí tenemos previsto. En cualquier caso, usaré Suzhou, próxima también al Yangtsé con canales y lagos, para representar a la ciudad china donde sucede la acción de la película de hoy.

Hoy comento una película china, dirigida por Yi’nan Diao, un director del que había oído hablar, pero del que no había visto nada. La crítica no ha hablado mucho de ella. Y los que han hablado, hablan de una película aceptable, visible, pero sin transmitir especial interés. En la mayor parte de los casos, cuando hacen el resumen sinóptico, ni siquiera cuentan bien de qué va. En principio, no tenía yo mucho interés en verla. Pero tras una dura «negociación» tripartita, optamos por ella como película de la semana. Afortunadamente.

Aunque no he encontrado confirmación documental sobre el hecho, todo indica que la película está rodada en Wuhan, tristemente célebre en estos días por ser el foco de la epidemia de neumonía por coronavirus que tantos quebraderos de cabeza empieza a provocar. Al menos, si en algún lugar leéis que está hablada en chino, no es el mandarín oficial, sino el hablado en Wuhan. Menos diferenciado del mandarín oficial que el cantonés u otros, pero como limitada inteligibilidad mutua. Wuhan, atravesada por el río Yangtsé, está salpicada de lagos. Y en torno a uno de estos lagos, y a una de sus estaciones de tren, está rodada esta película de cine negro. Que sepáis que el título original significa «Encuentro en la estación sur«. Lo cual es importante, porque la película parte del encuentro en una estación entre un mafiosillo (Hu Ge), líder de una banda que roba motos, y una prostituta (Kwei Lunmei) que ejerce en las playas del lago mencionado. En una serie de secuencias conoceremos que el gángster ha sido herido en una reyerta entre bandas, que es buscado afanosamente por la policía porque ha disparado a uno pensando que era otro gángster que le perseguía, y que el mayor deseo del gángster, que se sabe acabado, es proteger a su mujer y a su hijo, de quienes lleva extrañado varios años. Y debe colaborar con la prostituta, cuyos intereses y filiación entre todo este grupo de adversarios, es una incógnita.

Visualmente es una película de gran virtuosismo, recordando a otras películas que hemos podido ver recientemente, en su iluminación y puesta en escena, como por ejemplo una de mis películas favoritas del año pasado. Pero si aquella era una obra maestra en su realización, la que comento hoy me parece sensacional en su interpretación. Porque poco a poco vamos descubriendo una de esas cosas que nadie te cuenta en sus críticas o comentarios de la película. Que la verdadera protagonista de la película, al menos en mi opinión, la que carga con la mayor parte de la carga dramática de la película, la que afronta los dilemas más complejos, es la prostituta del lago, excelentemente interpretada por una sobria Kwei Lunmei, a veces dura, a veces vulnerable, siempre compleja, siempre buscando una salida a los difíciles dilemas a los que se ve sometida. Sorprendentemente, porque nadie te ha avisado, de la película negra, de gángsteres y policías, surge una película de contenido social y feminista. Estamos ante una guerra entre múltiples bandos. Y como en muchas de las guerras, las víctimas son entre hombres, pero las sufren las mujeres. Y así, la película avanza hacia una conclusión prácticamente perfecta, y que proporciona cierta luz a la oscura opresión en la que nos ha mantenido encerrados durante la mayor parte del metraje.

Sobresaliente puesta en escena visual y técnica, sobresaliente guion, excelentes interpretaciones, para una película que tal vez no llegue al rango de obra maestra, pero que tiene una calidad poco habitual en el cine comercial y que me parece absolutamente recomendable, aunque no necesariamente de fácil digestión. Y que parece que a muchos críticos se les ha pasado por alto.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Perfect Blue [パーフェクトブルー] (1997)

Cine

Perfect Blue [パーフェクトブルー] (1997; 06/20200123)

Seguimos acudiendo a las sesiones únicas en versión original que mensualmente programan unos multicines de Zaragoza dentro de un ciclo de animación japonesa. Un jueves al mes, podemos disfrutar de verdaderas joyas del género. Desde que empezó hemos tenido la oportunidad de ver en la gran pantalla un par de obras maestras de Studio Ghibli, en septiembre y en diciembre del año pasado. Pero en enero no ha sido el Studio Ghibli ni el maestro Miyazaki los que nos han llevado a esta sesión mensual. Es un estilo muy distinto, mucho más complejo, destinado a un público adulto, pero no menos magistral. Es el estilo de Satoshi Kon.

Nunca tuve la oportunidad de ver una película de Kon en pantalla grande hasta ahora. Aunque he visto la mayor parte de su obra en vídeo. Una obra muy valorada, aunque menos conocida que la de otros grandes animadores de Japón o del resto del mundo. La película que hoy nos ocupa fue su primer largometraje como director. Y según muchos sabios de la cosa cinematográfica, el mejor.

En nuestro último viaje a Japón, coincidimos en Osaka, a orillas del Dotonbori, con actividades de promoción de grupo de «pop idols». La gente pagaba una cierta cantidad por hacerse fotografías instantáneas con las chicas del grupo. De vez en cuando hacían alguna actuación, con temas pop, pegadizos y de escasa calidad.

Comprender del todo la película no es fácil. Para empezar, los doblajes o los subtítulos de la película no dejan claro al público no entendido en las peculiaridades del mundo de la música y el espectáculo en Japón sobre quién es Mimarin, Mima Kirigoe (actriz de voz, Junko Iwao; en Japón los actores y actrices de voz son tan considerados y populares como los que prestan también su imagen). Con frecuencia ves traducido que Mima es una «estrella del pop» que redirige su carrera hacia la interpretación. Y ahí tenemos el primer problema. No es una «estrella del pop». Es una «pop idol [aidoru; アイドル]», que es otra cosa. Unas poquitas «pop idols» en Japón llegan a ser estrellas del pop, pero la mayor parte, no. Intentaré explicar esto de las «idol».

Existe un mercado del entretenimiento en Japón en torno a las «idols». Aunque los hay también masculinos, me centraré en las chicas. Son chicas jóvenes, que muchas veces comienzan en su adolescencia e incluso en su preadolescencia, que se dedican al entretenimiento de masas. Las más populares son las que se dedican a cantar y bailar como integrantes de grupos de música pop, que pueden llegar a ser muy numerosos. Algunos de decenas o centenas de integrantes. Tienen unas fuertes exigencias laborales por parte de sus «managers» y productores. E incluso restricciones en sus vidas privadas, ya que se conocen casos de expulsiones, «degradaciones» o escándalos por el terrible hecho de que una chica de 19 o 20 años… se vea con su novio. No tienen porque cantar o bailar especialmente bien, o tener físicos espectaculares. Lo que han de ser es «kawaī [可愛い]»… monas. Porque su público principal van a ser hombres, muchas veces entre los 30 y los 50 años, casi siempre solteros y solitarios, que se encandilan con algunas de estas chicas. Parte de la rutina del trabajo, además de las actuaciones son las sesiones de dar la mano o la posibilidad de que los fans se hagan fotos con sus «idols» favoritas, a cambio de un pago o de demostrar que compran los discos del grupo. También generan mercaderías como ropa, muñecos o libros de fotos, donde suelen aparecer ligeras de ropa, aunque no desnudas. Una industria enorme que mueve mucho dinero, con una audiencia fiel dada la peculiar sociología y sexualidad del país nipón, y con una mano de obra ilusionada y numerosa, hay muchas jovencitas que quieren ser «idols» para saltar a la fama y al estrellato, y más que probablemente, salvo excepciones, mal pagada. Pocas triunfan realmente. Y muchas acaban en el olvido, o intentan permanecer un tiempo en el negocio como «gravure idols», jóvenes que se dedican a aparecen en revistas con reducidos bikinis o prendas de ropa interior, e incluso como «AV idols», es decir, «adult video idols»… actrices porno. Hay otras jóvenes que van directamente a estas categorías sin pasar previamente por la de «pop idols». Y también hay «underground idols» que se mueven en locales cutres, que se fabrican sus propios vestidos, que tienen pequeños grupos de admiradores y que sobreviven como pueden. Hay muchas cosas que me gustan de la cultura japonesa, pero entenderéis que esta no. Por las dosis de sexismo, explotación y… lo que queráis encontrar, y que son fáciles de deducir.

Pues bien, Mima es una «pop idol» de 21 años, edad en la que ya empieza a ser mayor para este negocio, cuyo sueño ha sido cantar, pero que se está planteando reconducir su carrera hacia la interpretación. Por ello, abandona el trío de «idols» al que pertenece, y guiada por sus representantes comienza su trabajo en una serie de televisión. Pero pronto se verá metida en una trama de inseguridades personales, de acosos, y de crímenes a su alrededor en la que, con la ayuda de la impresionante presentación visual de Kon, de un guion complejo pero ajustado a la perfección, y jugando con el equívoco y la confusión constante, se mezclará lo que es real y lo que es la ficción de la serie hasta un punto en que será difícil diferenciarlos. Incluso el final de la película está sujeto a interpretación.

Globalmente, es una obra maestra que funciona a varios niveles. Como dura crítica social del sistema de entretenimiento japonés, como introspección psicológica de una joven cuya identidad no está clara ni para ella ni para nadie, y como trama criminal. La película es dura, aunque esta dureza se matice por ser animación. El rodaje de algunas escenas con actrices reales hubiese sido compleja y más difícil de completar con éxito. Una película que no sé si es para todos los públicos, exige una predisposición activa del espectador para introducirse en el complejo mundo de Mima, y se aleja notablemente de lo que es la animación más convencional. Desde mi punto de vista, imprescindible para el auténtico aficionado al cine. Aunque sean necesarias más de una visualización para extraer todo el jugo a esta compleja obra.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Jojo Rabbit (2019)

Cine

Jojo Rabbit (2019; 05/20200119)

El neozelandés Taika Waititi ha sido responsable de algunos de los productos audiovisuales para cine o televisión más creativos de los últimos años. Que luego gusten más o menos es otro problema. Aunque Waititi tiene bastantes partidarios. También ha tonteado con el dinero a espuertas de las superproducciones superheroícas, mucho más inanes desde el punto de vista creativo y cinematográfico. Pero eso es otro problema. O simplemente, aunque el dinero no dé la felicidad, se da buena maña para imitarla, como decía Mafalda. La de Quino. Y Marvel/Disney debe de pagar bien.

La película está rodada en localizaciones de la República Checa, mejor conservadas que la destrozada Alemania de finales de la guerra mundial. Aunque existan excepciones al destrozo general, como la fronteriza y hermosa ciudad de Constanza.

La película de hoy arrancó con cierta polémica. Y es que sale Hitler (interpretado por el propio Waititi) como amigo imaginario de un niño de diez años. Y los políticamente correctos se lanzaron al ataque. Es curioso que hay quienes empezamos a pensar que tan peligrosos para la libertad de expresión son los fascistas como los talibanes de la corrección política. Hay veces que dicen cosas sobre el humor, la parodia o la risa como crítica social y política que me recuerdan a las opiniones de cierto monje castellano que imaginó Umberto Eco en su novela más conocida. Pero en filosofía y pensamiento, siguiendo con la novela de Eco, yo soy más de la línea de Guillermo de Baskerville, hijo natural de Guillermo de Ockham y Sherlock Holmes.

La película se presenta como una comedia, y en no pocos momentos hace que nuestras caras se iluminen con sonrisas. E incluso esbocemos alguna carcajada. Que no acaban de ser francas, porque no hace falta ser un lumbreras para saber que dado el lugar y el tiempo de la película, la Alemania nazi en 1944-45, la probabilidad de que se convierta en un drama, si no en una tragedia, es alta. Jojo (Roman Griffin Davis) es un niño que vive con su madre (Scarlett Johansson), y cuyo padre está, supuestamente, en la guerra. El niño es un nazi convencido. Pero su mundo se desmorona cuando descubre que su madre esconde en casa a Elsa (Thomasin McKenzie), una resuelta adolescente judía.

La película bebe de los planteamientos de las películas de Roberto Begnini y Wes Anderson, conceptuales o formales. Y está notablemente bien planteada y rodada. Waititi sigue mostrando su capacidad creativa y su dominio de la puesta en escena con pocos momentos notables, aunque también con algún convencionalismo de libro para el tipo de película ante el que estamos. En el aspecto interpretativo, se apoya sobretodo en la omnipresencia del niño protagonista, que es un enorme acierto de reparto, y sus interacciones con una jóven pero sólida McKenzie. Scarlett Johansson está probablemente en su mejor papel en muchos años, aunque sabe a poco; es un personaje de quien nos gustaría saber más y de quien se podría hacer otra película. Lo mismo sucede con otro secundario, el capitán Klenzendorf, intepretado por el siempre solvente Sam Rockwell, y cuya disimulada pero obvia humanidad, también podrían ser merecedoras de una película propia.

¿Dónde están los defectos, si los hay, en esta película? Desde mi punto de vista, en la transición entre la comedia y el drama. Aunque sabíamos que vendría, no sabíamos qué forma tendría. Y aunque provoca que el cine se sobrecoja… luego se sigue de una fase en la historia que está contada de una forma muy sumaria, entrecortada y… bueno, es que daría para otra película. Como podéis ver, en mi opinión, el universo que Waititi crea en esa ficticia ciudad alemana es lo suficientemente rico para dos o tres películas más. Y eso nos deja con la sensación de que lo que se nos cuenta está bien, pero es insuficiente. En cualquier caso, una película bastante recomendable. Probablemente no como para darle ese Oscar a la mejor película al que es candidata, pero sí como para que cualquiera le merezca la pena acercarse a la sala de cine, a poco que le guste el séptimo arte. Eso sí, me sentiría cómodo con que se llevase alguna de las otras cinco estatuillas a las que es candidata.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] J’ai perdu mon corps

Cine

J’ai perdu mon corps (2019; 04/20200118)

Hacía ya un par de semanas que le había echado el ojo a este título que apareció de pronto en el catálogo de Netflix, sin mucha alharaca previa. Animación procedente del país galo, con una premisa fantástica curiosa, pero para la que no había encontrado un momento. Y eso que no es muy larga, con poco más de 80 minutos de duración. Pero su presencia entre la lista de candidatos al Oscar al mejor largometraje de animación, terminó de animarme.

Pues eso. Inevitablemente París. En un ambiente invernal. Apropiado a la película. Aunque al final sientas cierto calorcito en el corazón.

Dirigida por Jérémy Clapin, su primer largometraje de animación tras haberse fogueado con cuatro o cinco cortos, nos presenta dos historias en paralelo. En una, que podríamos decir se mueve en el terreno de la fantasía, una mano guardada en el frigorífico de un laboratorio forense se «escapa» del mismo y comienza un azaroso viaje por las calles de París en busca de su cuerpo. En la otra, mucho más engarzada en la realidad cotidiana, un niño inmigrante huérfano de padres se convierte en un joven inseguro, sin un camino definido hacia el futuro, y que en una noche desastrosa desde el punto de vista laboral encontrará y se sentirá atraído por una joven parisina.

Clapin adapta una novela, Happy hand, de Guillaume Laurant, guionista habitual de las películas de Jean-Pierre Jeunot, entre ellas, la más famosa, no necesariamente la mejor, la dedicada a una joven que compartía nombre con mi madre. Y eso nos puede dar un poquito una idea del tono. Personajes solitarios, que sin ser marginados se mueven por los márgenes de una sociedad en la que no acaban de encajar, pero esencialmente buenos. La ciudad, tan mitificada en tantas ocasiones como la ciudad-luz, y otros epítetos rimbombantes, se nos presenta en esta ocasión oscura, llena de peligros, ayudados por la metáfora del viaje de la mano. Pero con puntos de luz que pueden ayudar a orientarse en un momento dado a la persona perdida. También funciona, sin ser agresiva, como comentario social a las dificultades de integración de personas que, pudiendo haber sido mucho, la desgracia y el desarraigo les lleva por callejones vitales sin salida. Por otro lado, también funciona como una bella película romántica, desprovista de empalago, pero sólidamente fundamentada.

La película crece con el tiempo. Si en el momento de verla sientes que simplemente te ha dejado buen sabor de boca, que han merecido la pena los 80 minutos de tu vida que le has dedicado, poco a poco vas tomando conciencia de los valores de la historia, de que tiene mucho más de lo que aparenta y que está muy bien. Muy alejada de la animación vistosa y chillona que nos llega de Hollywood, es más sutil, más cercana y más humana. Bien, oye.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] 1917 (2019)

Cine

1917 (2019; 02/20200110)

Tenía ganas de ver esta película por varios motivos. El primero, porque el periodo y los hechos históricos en los que se enmarca la acción de su argumento me interesan. Hubo quienes creyeron que la Primera Guerra Mundial era la guerra que iba a terminar con todas las guerras. Otros pensamos que es la madre de todas las que han venido después… incluso que, conceptualmente, no ha acabado y seguimos en ella. El segundo motivo, porque aunque Sam Mendes ha tenido una trayectoria con cierta irregularidad, tiene suficientes haberes en su cuenta como para que sea interesante lo que tiene que contar como director cinematográfico. Y el tercer motivo, porque al contrario de lo que sucede habitualmente, el avance de la película me resultó motivador. Habría que hacerse mirar este tema de los avances, los tráileres… qué poco me gusta esa palabra,… que engañan, destripan o desvirtúan la mayor parte de las películas, todo en nombre del dinero que quieren recaudar la industria. Y todo ello, tras unos meses en los que la mayor parte de las películas que compiten en las distintas convocatorias de premios cinematográficos que llegan entre el final del año y el principio del siguiente me han resultado más o menos decepcionantes. Hay mucho oficio en el cine actual, pero poca capacidad para contar historias. O pocas historias que me interesen.

Lieja, Namur, Dinant, Lovaina,… y tantas otras ciudades que sufrieron la rabia y la crueldad de un invasor alemán que perdió el norte en su deseo de llevar la «kultur» germánica a toda Europa, equivocando por completo los medios, y perdiendo las primeras batallas con sus primeros «éxitos» bélicos; la de la opinión pública histórica, y la entrada en guerra del Reino Unido, que cerró en gran medida, a pesar de sus derrotas, la posibilidad de una pinza con éxito, en las primeras semanas de conflicto.

Mendes nos traslada a la primavera de 1917, en un momento importante de la historia del conflicto. 1916 fue un año de batallas muy importante, que involucraron a una gran cantidad de hombres y recursos, con muchas bajas, pero escasos efectos aparentes sobre las posiciones en el frente de batalla. Pero sí que hubo efectos no aparentes en el conjunto. Verdun y el Somme dejaron ciertas ventajas del lado de la Entente. Pero sobretodo, fueron agotadoras para Alemania. Que seguía peleando en dos frentes. Y cuyos aliados, especialmente los austriacos, tenían un rendimiento que casi se podría calificar de deplorable. Económicamente, la situación de los germanos también era muy compleja. Sus recursos estaban muy limitados, y no podía soportar ni demográficamente ni industrialmente las necesidades de una guerra extenuante. Por ello decidieron hacer una retirada organizada entre el final del invierno y el principio de la primavera en los primeros meses de 1917, con el fin de reducir su línea del frente, de modo que pudiera ser más eficientemente sostenida con menos recursos. La operación, que conllevaba sus riesgos, especialmente si los anglofranceses explotaban el momento para lanzar una ofensiva, fue un éxito, y una demostración del genio alemán como planificadores e ingenieros. Una pena que no dedicaran este genio a temas más pacíficos. Cuando fue evidente que la retirada era un hecho, el desconcierto en las líneas de la Entente hizo que hubiera partidarios de la prudencia, mientras que otros interpretaran el hecho como una muestra de debilidad y de que había que actuar agresivamente, atacando a los alemanes. En ese momento no se conocían los detalles de la operación Alberich, que así se llamó la retirada a la línea Hindenburg de defensa.

En este entorno histórico, que es cierto y preciso, Mendes nos plantea una situación ficticia. Un batallón inglés va a atacar el frente alemán, bajo el supuesto de su supuesta debilidad. Pero al mando superior ha llegado información de que esta debilidad no es real, y probablemente van a ser aniquilados. Por lo que se encarga a dos cabos, Blake (Dean-Charles Chapman) y Schofield (George MacKay), la misión de llevar una orden escrita de un general (Colin Firth) al coronel al mando del batallón (Benedict Cumberbatch), para evitar el ataque y la masacre. A partir de ahí, comienza una misión contrarreloj en la que ambos cabos han de atravesar un territorio en el que no se sabe muy bien que pueden encontrar, con la angustia añadida de que el hermano de uno de ellos es oficial del batallón que va a lanzar el ataque en la madrugada del día siguiente.

La película está rodada como una falso largo plano secuencia, que supone una maravilla de planificación y técnica cinematográfica con Mendes como director y Roger Deakins como director de fotografía como principales artífices, aunque con el evidente mérito de todo el equipo de la película. Con catorce candidaturas a los Oscar para Deakins, pero sólo una estatuilla, reciente… en lo que a mí se refiere creo que es el trabajo con más mérito en el año 2019 de los que he visto. Así como lo es el de Mendes en lo que se refiere al suyo. Tanto a nivel conceptual, como a nivel de su realización técnica, estamos en la práctica ante una auténtica obra maestra, en el que claramente la peripecia de los cabos es el macguffin que nos permite tener un sobrecogedor panorama de la realidad de la guerra en esos momento del conflicto. Si algo se le puede reprochar a la película, al director en concreto, es su visión lógicamente probritánica, que quizá no plantee con la suficiente crudeza los errores que se cometieron por el lado británico. Como sucedía en otra película bélica reciente, el enemigo alemán aparece poco, muchas veces difuminado o como una presencia casi invisible, pero amenazadora. Solamente una escena presenta un rostro alemán relativamente iluminado y no enmascarado.

Otra cuestión es la interpretación. Es difícil valorar las interpretaciones de una cinta en la que, salvo el personaje principal interpretado por MacKay, es muy coral. Salen muchos, con pequeños o minúsculos papeles. Difícil valorar el trabajo de Firth o de Cumberbatch; dan muchas ganas de saber más del capitán Smith, interpretado por Mark Strong, en quien creemos entrever el punto medio entre el soldado, con poca información y sobre el que se carga gran parte del sufrimiento humano del conflicto, y los coroneles y generales, más alejados de la realidad y con intereses que van desde el estricto cumplimiento del deber al deseo de brillar sin importar el coste humano. Los oficiales intermedios siempre resultan un punto medio de interés entre ambos extremos, tuvieron más información, solían tener mejor formación y cualificación que la tropa, pero estuvieron también muy expuestos a ser bajas. De hecho, muchos de los mejores oficiales del tipo teniente o capitán fueron baja en ambos bandos. Pero MacKay, de 28 años, que ya me causó muy buena impresión en cierta simpática película con canciones, carga con valentía con un papel intenso emocionalmente y físicamente exigente. Y va a ser injustamente ninguneado en la temporada de premios.

Película que hay que ver. Si eres aficionado al cine, la tienes que ver. Necesariamente. Y si sólo vas al cine como divertimento,… pues también. Porque aúna en un mismo acto cine de alto nivel con entretenimiento… que no diversión. Porque el tema es serio. Y necesario. Un películón. Quizá no llegue al grado de «películón que te cagas», pero un películón.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****
2001. Viaje a Bélgica y París, París (Francia). carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

[Cine en TV] The Aeronauts (2019)

Cine

The Aeronauts (2019; 02/20200106)

Cuando incluyo alguna película en mi base de datos cuyo estreno he visto en el aparato de televisión suele ser de Netflix. Esta plataforma limita muchísimo sus estrenos en pantalla grande. Lo justo para entrar en competición de distintos premios. Pero no es la única plataforma que produce largometrajes. Amazon también lo hace, aunque es más fácil encontrarlos en la pantalla grande. Motivo por el cual, hasta ahora no han aparecido en mi base de datos. Pero hoy se abren paso con una película firmada por Tom Harper, a la que dediqué la sobremesa del día de Reyes.

Harper, un director con muy buenos resultados en el ámbito de las series de television, nos ofrece una entretenida visión de un viaje en globo aerostático del precursor de la meteorología como ciencia James Glaisher (Eddie Redmayne). La película esta basada en un viaje real, pero contiene abundantes elementos de ficción. El fundamental, que la aeronauta responsable de pilotar el viaje, Amelia Wren (Felicity Jones), es ficticia; el original fue Henry Tracey Coxwell, que le acompañó en varios viajes. La trama de la película está inspirada por el viaje que hicieron Glaisher y Coxwell el 5 de septiembre de 1862, en el que pudieron alcanzar una altitud de entre 10.700 y 11.300 metros, un impresionante record para la época. Es una estimación, porque la última altitud registrada fue de 8.800 metros. Todo esto sin oxígeno y sin conocer muy bien las condiciones de la atmosfera a esas altitudes.

Las fotografías de hoy, de diciembre de 1994, en Greenwich, el distrito de Londres dedicado a la ciencia y el progreso. Por lo menos, antaño.

Y aquí viene el principal punto negativo de una película que por lo demas es bastante entretenida. La aventura tal y como fue históricamente, aunque se ficcionalice lo que sucedio en ella, era suficientemente interesante. Pero supongo que por lo «políticamente correcto», se sustituye un personaje histórico real de gran mérito, por una aeronauta femenina.

Básicamente, estoy de acuerdo por completo en la necesidad de que el mundo del cine y la ficción en general cambie su visión de los papeles femeninos. Por el bien de las mujeres, pero también de los hombres. Es necesario, como el comer, generar modelos positivos de comportamientos femeninos, en los que se puedan fijar tanto chicas como chicos, alejados de los que convencionalmente se han atribuido a las mujeres, pero también alejados de los más nocivos comportamientos de muchos hombre, que algunas mujeres tienden a copiar. Un delicado equilibrio que no siempre funciona.

Obsérvese la última trilogía de Star Wars, donde han promocionado una nueva heroína femenina, así como otros personajes femeninos de mérito, pero que no han funcionado bien. En las tiendas Disney no se encuentran muchas mercaderías dedicadas a la protagonista. Obviamente, no se venden. Esta visto que los fans de Star Wars son más machistas de lo que creen. Las chicas, en ese entorno no venden. Incluso son atacadas. Véase lo sucedido con el personaje de Rose Tico (Kelly Marie Tran) en el episodio VIII, a pesar de que cumplía el muy necesario rol de ser conciencia moral de su compañero masculino, entusiasta, orientado a la accion, pero sin consideraciones éticas claras. Lo mismo que sucedía con la almirante Holdo (Laura Dern) respecto al destalentado Poe Dameron (Oscar Isaac). Los dos personajes femeninos fueron muy rechazados por los fans a los que tanto se han preocupado de contentar en el episodio IX. Con lo cual, los que no hemos quedado preocupados por el machismo de Disney somos otros, por mucho que lo disfracen.

Está claro. Son necesarios los roles femeninos en la ficción que proponga valores y modelos a los más jóvenes. Pero lo que no es necesario es darle de patadas a la historia, por mucho que sea una costumbre establecida en el mundo del cine. Oiga… invéntense una historia totalmente nueva, ponga el personaje femenino con el mensaje que quiera transmitir y hágalo bien. Pero no ningunee a un personaje histórico, hombre o mujer, que lo hizo bien. Y que efectivamente, es probable que con su pericia salvase la vida del científico, que así pudo vivir dedicado a la ciencia y al progreso durante casi 100 años.

La película es entretenida y de manufactura correcta. Aunque intrascendente. Para una sobremesa de un día de Reyes, perfecta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] J’accuse (2019)

Cine

J’accuse (2019; 01/20200102)

Con el segundo del año llegó la primera película de 2020… que obviamente es un estreno del recientemente terminado año anterior. Aunque creo que el día del estreno en nuestro país fue el día de Año Nuevo. Estamos ante la última película del francopolaco Roman Polanski, un director al que suelo seguir, aunque me salté su última película… que no quise que me estropease la sensación que me dejó el libro en el que se basaba y ya había leído. Tampoco estuvo muy bien considerada.

La película que nos ocupa hoy llega en versión doblada con el título de El oficial y el espía, pero en esta ocasión no se puede acusar a la distribuidora del desmán de no respetar el título original basado en un célebre titular y artículo de Emilo Zola en L’Aurore. La película está basada en una novela del británico Robert Harris titulada An Officer and a Spy. Así que nada… aceptamos pulpo como animal de compañía. En cualquier caso, para cualquiera que esté un poco al loro del asunto, ya imaginará que la trama tiene que ver con el famoso «asunto Dreyfuss«. Un asunto que puso de manifiesto que el militarismo absolutista, escasamente democrático y corrupto, y antisemita surgió con fuerza finalmente en Alemania, pero que estaba latente en cualquier país de Europa, incluso en la Francia republicana. Antisemitismo que infiltraba toda la sociedad, como se comprobó entonces, y de modo más dramático en la colaboración, mucho mayor de lo que reconocen los franceses, que hubo en el derrotado país galo con la Alemania nazi para deportar judíos al exterminio. La película se centra sobretodo en la investigación del teniente coronel Picquart (Jean Dujardin), que trabajó con honestidad para desentrañar la realidad cuando se hizo cargo de una sección de los servicios de inteligencia militar franceses. En la práctica, este asunto arruinó la carrera militar de Picquart, aunque con el tiempo la recuperó y lanzó su carrera política en la que llegó a ocupar una cartera, la de la Guerra, en el gobierno francés.

Inevitablemente, París… que de la isla del Diablo, donde deportaron a Dreyfus, no tengo fotos.

La película está rodada por Polanski con toda la perfección académica que puede poner el experimentado director, y goza de unas interpretaciones de muy alto nivel, especialmente por parte de Dujardin, que carga con buena parte del peso de la película, aunque debemos aplaudir también el notable trabajo que hacen muchos de los secundarios del largometraje.

La cuestión es que la película se ha visto afectada por la polémica cuando como resultas de algunas preguntas en rueda de prensa, el directo estableció de una forma tácita una comparación entre la persecución a Dreyfus y las persecuciones que ha sufrido él mismo, incluida la orden de detención internacional en curso en la Interpol por el asunto de sus relaciones sexuales con una menor en Estados Unidos en 1977, caso por el que fue inculpado y que se resolvió tras una declaración de culpabilidad negociada sobre alguno de los cargos, pero que llevó al director a huir de aquel país por la decisión del juez de revisar, no el veredicto, ya establecido por la propia admisión del director, sino la sentencia de prisión tras haber cumplido la establecida en un primer momento. No tengo capacidad ni conocimientos para comentar la situación, pero me parece una maraña muy extraña, en la que hay muchos culpables. Y en la que obviamente considero que la acciones del director fueron totalmente censurables y condenables, aunque desgraciadamente no aisladas en el ambiente de la época. Y de hecho hubo un veredicto y una sentencia. Pero hubo otros aspectos del caso que nunca he entendido y que me llevan a dejar a otros con más conocimiento jurídico sobre las circunstancias de aquella salida de los Estados Unidos.

El caso es que la película tiene otras lecturas que son muy actuales y que no podemos obviar. Estamos hablando de la degradación de los valores democráticos, en la Francia del siglo XIX se les hubiera denominado «valores republicanos» ya que se identificaba un régimen republicano con un régimen democrático, mientras que en el resto de las potencias continentales de la época, salvo el Reino Unido, las monarquías tendían al autoritarismo (véase Alemania, Austria-Hungría o Rusia) o al parlamentarismo muy defectuoso (véase España o Italia entre otras). Hoy en día estamos también en una vía de degradación de los valores democráticos, «republicanos», con la aparición partidos populistas de extrema derecha que también buscan chivos expiatorios en otros grupos étnicos de las desventuras de las que deberían autoexaminarse las propias poblaciones. Varias escenas del largometraje mimetizan el antisemitismo de la época en Francia con el antisemitismo alemán de los años 30. Ya he comentado que desde mi punto de vista, lo que pasó en Alemania pudo suceder en cualquier lugar de Europa. Fue cuestión de circunstancias, oportunidad y potencia económica y demográfica.

Por lo tanto, independientemente de la opinión que podamos tener de Polanski como persona, la obra es notable, induce a reflexión y tiene amplios valores, tanto sociológicos como cinematográficos, que la hacen recomendable. Sobre Polanski… mi censura absoluta sobre sus acciones en 1977.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Animación navideña y papas a pares

Cine

Las últimas película que alcanzaron mi base de datos de estreno, y que fueron contabilizadas para mi artículo resumen, aunque sin presencia destacable en el mismo, fueron algunos de los últimos estrenos con pretensiones en Netflix. Vamos con ellos.

The Two Popes (2019; 71/20191227)

El brasileño Fernando Mireilles es considerado y respetado como director que combina un indudable buen hacer cinematográfico con una conciencia social de primer orden. Así que, aunque a priori las posibles conversaciones entre Jorge Bergoglio y Joseph Ratzinger en vísperas de la «renuncia» (o lo que sea que fuera) de este último a la sede papal me importase más bien poco, decidí dar una oportunidad a esta producción de Netflix.

Viajaremos, acompañando a una de las películas de hoy, a la Santa Sede, una de las monarquías absolutas que quedan todavía hoy sobre la faz de la Tierra.

Especialmente porque al frente del reparto encontramos dos excelentes intérpretes, Anthony Hopkins como Ratzinger y Jonathan Pryce como Bergoglio, que de por sí pueden ser un aliciente suficiente para ver la película. Y de hecho SON el aliciente para ver la película. Que por lo demás, es una especie de fan service para los católicos que todavía ven el papado como una institución que va más allá de una estructura de poder más de las que pululan sobre la faz de la Tierra. Película amable con ambas películas. Se menciona, pero no profundiza, en el escándalo permanente que supone la ocultación y protección de los sacerdotes pederastas por parte de la jerarquía eclesiástica, que sería uno de los motivos de fondo de la renuncia de Ratzinger. Y da una visión de la actitud de Bergoglio durante la dictadura militar argentina que a mí me despierta más preguntas que me resuelve cuestiones. Al fin y al cabo, como tantas dictaduras militares de corte fascista, fue más bendecida que criticada por la jerarquía católica.

Pero efectivamente, el trabajo de ambos actores es sobresaliente y justifica el dedicar un par de horas a esta película. Que por lo demás, con una realización funcional y eficaz, desde mi punto de vista no tiene más recorrido.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Klaus (2019; 72/20191231)

Última película del año, en la sobremesa previa a Nochevieja, una película de animación en Netflix, de producción teóricamente española, en la que el animador español Sergio Pablos firma por fin como director una película tras ser considerado creador, pero no director, de algunas de las películas de animación de más éxito que nos ha enviado Hollywood en los últimos años. En la ficha técnica, aparece como codirector Carlos Martínez López, con un currículum más modesto.

Parece ser que en algún lugar del mundo tuvo un estreno en la gran pantalla. Supongo que para poder entrar en opciones de la temporada de premios. ¿Con la segunda parte de la reina congelada en competición? Poco que hacer. Pero en general es una película para Netflix, que sigue buscando el reconocimiento y el prestigio ante un modelo de exhibición que molesta a algunos sectores de la industria cinematrográfica.

La cosa no tiene mucho misterio. De lo que va es de explicar un posible origen alternativo, que nada tiene que ver con las tradiciones habituales, a la figura de Papá Noel, Santa Claus o como lo queráis llamar. Si habitualmente se considera una transformación de la figura de San Nicolás de Bari, en esta ocasión generan una historia situada en alguna fría isla perdida en algún lugar del norte remoto de Europa, convirtiendo a Klaus en un leñador que fabrica juguetes y que guarda luto por su mujer fallecida años ha, y a un curioso cartero en el catalizador para la conversión en el conocido personaje.

La historia se deja ver. Está realizada con competencia, tanto en la animación, como en el guion, como en la dirección, pero sin destacar sobre otros productos en ninguno de estos aspectos. Es previsible, pero contentará a un público familiar, especialmente infantil. Convencional hasta el hastío, se deja ver no obstante con agrado, siempre que te vayan este tipo de películas. Incluso si no tuvieran que competir contra otros reinos congelados, seguro que en el 2019 ha habido otras películas de animación con más miga que estas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] El cine que he visto en 2019

Cine

Comienzo la entrada con una introducción totalmente similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. También se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo o cine bajo demanda. Este tipo de películas van a ir tomando fuerza con los años, como iremos viendo. Aunque su inclusión o exclusión de estas listas es compleja. Se mezclan las películas que tradicionalmente se han considerado pensadas y realizadas con miras a una difusión televisiva, con otras que no se diferencian de las que se estrenan en la gran pantalla en su planteamiento, pero que no se estrenan en gran pantalla. Serán estas últimas las que encuentren hueco en mi Cuaderno de ruta. Lo que no incluiré es una película pensada y estrenada en la gran pantalla, que luego con el tiempo vea en televisión. Todas las películas están recogidas en mi base de datos cinematográfica que inicie el 28 de diciembre de 1997, en la que en estos momentos hay 1820 películas de cine. Antes estaba disponible para su consulta, pero ahora la he renovado dentro de la plataforma iCloud, y no la he compartido públicamente. Por lo menos, de momento.

Poco antes de terminar el año, rescaté del olvido mi modesta Pentax K-S1 y el peculiar objetivo «soft focus» 85/2,2 también de Pentax… y me di un amplio paseo con ellos.

Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración subjetiva, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Aunque este año no ha afectado mucho a las películas que ocupan los primeros puestos.

Durante 2019 he visto un total de 72 largometrajes, entre las salas de cine y los estrenos directos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Lo que convierte al año en el tercero más prolífico desde que mantengo la base de datos, tras el inaugural, 1998, y el año 2013. Pero hay que tener en cuenta una cuestión… 21 de esas películas están vistas en casa en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. Si se hubieran estrenado en cine, algunas las hubiera ido a ver, pero otras no. U otras no hubieran llegado nunca a nuestras salas de cine, caso de no existir estas plataformas.

La valoración media ha sido de 3,29 puntos; es la puntuación media más alta en 22 años de seguimiento. Aunque la variabilidad en las puntuaciones es algo más alta que en años anteriores, aunque por debajo de la variabilidad media de las 1820. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan.

Pero sí que podemos decir algo sobre el tema de las que se estrenan en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. De las 19 películas que tienen una puntuación global menor de 3, que sería mi aprobado general, 12 pertenecen a estas plataformas. Por lo tanto, si selecciono mejor lo que vea en estas, mejorarán los datos, menos el de número de película total vistas.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Este año me he ceñido a 10. Aunque había un múltiple empate en la puntuación de 4, he modificado la de una de ellas, que ha quedado mucho mejor situada, y he ajustado con décimas, las de algunas de ellas, para que sólo entren estas 10. Y otra cosa… he excluido las que he visto en sesiones únicas de películas de antaño que nunca había visto en cine… porque tres de ellas se situaban arriba del todo y deformaban la realidad del año; Mononoke hime (もののけ姫), Sen to Chihiro kamikakushi (千と千尋の神隠し) o Tonari no Totoro ( となりのトトロ ), son clásicos, cuando no obras maestras, de la historia del cine de animación y del cine en general, y por lo tanto… pues están arriba del todo.

Vamos con la lista de diez:

  1. The farewell – EE.UU. – 4,50
  2. The favourite – Irlanda – 4,50
  3. Dìqiú zuìhòu de yèwǎn [地球最后的夜晚] (Largo viaje hacia la noche) – China – 4,33
  4. Gisaengchung [기생충] (Parásitos) – República de Corea – 4,17
  5. The Third Wife – Vietnam – 4,17
  6. Di jiu tian chang [地久天长] (Hasta siempre, hijo mío) – China – 4,17
  7. The Sisters brothers – Francia – 4,00
  8. Portrait de la jeune fille en feu – Francia – 4,00
  9. Napszállta (Atardecer) – Hungría – 4,00
  10. High Life – Francia – 4,00

Como he dicho, cuando hay empates, utilizo sistemas de desempate para ordenarlas, cosa que no hacía antes. O bien pongo delante la que mayor puntuación subjetiva tiene, o simplemente decido cual de las que tienen la misma puntuación me gustó algo más. Sólo la primera ha cambiado la puntuación desde que la vi. Es una película que crece mucho en el recuerdo.

Este año no hay ninguna procedente de las plataformas de cine bajo demanda entre las primeras. Pero la otra cuestión notable es que sólo hay una película cuya nacionalidad principal, en ocasiones hay productores de varias nacionalidades para una misma película, es estadounidense. Y curiosamente está rodada en inglés y mandarín con la inmensa mayoría de sus intérpretes principales chinos o de origen chino. Menos una chica japonesa, si no recuerdo mal. Este año las películas norteamericanas, y también podríamos decir lo mismo de las españolas que he visto, se caracterizan por algo en común. Independientemente de la calidad de su factura, que puede ser muy buena, hay muchas que me han interesado poco en lo que me han contado. Y en el momento en que mi valoración subjetiva está en el 3… es difícil que lleguen arriba.

China está empujando fuerte en el mundo del cine. No sólo llegan películas muy potentes de aquel país, sino que cada vez se ve con más frecuencia en los créditos la participación de productoras chinas en películas norteamericanas y europeas. Lo que dadas las circunstancias políticas del gigante asiático… es un poquito preocupante.

Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.

Enero The Favourite, la hipnotizante y bellísima propuesta vietnamita de The Third Wife y la absorbente Napszállta, las tres entre las diez primeras, se pudieron ver en este primer mes del año, pasando por encima de muchas candidatas a premios.

Febrero – La compleja propuesta de ciencia ficción que es High Life se hizo con la posición dominante en este mes. Una película que no es para grandes públicos, pero con grandes virtudes en todas sus dimensiones.

Marzo – Bajón habitual en este mes, donde ninguna entra entre las diez primeras, ni siquiera el regreso de Pedro Almodóvar, que no está mal, pero que no me acabó de enganchar plenamente. Una película japonesa en Netflix, un curioso y duro drama adolescente ha estado cerca de entrar en la lista de honor; Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (River’s Edge).

Abril – Otro mes de bajón, con una película canadiense, La chute de l’empire américain, interesante. No llegó a parecerme especial, pero me cayó en gracia.

Mayo – Un western francés, rodado en inglés y filmado entre Francia y España, me pareció una de las películas del oeste más notables que recuerdo, The Sisters brothers, abriéndose paso hasta las 10 primeras.

Junio – El Largo viaje hacia la noche del chino Bi Gan está muy próximo muy próximo a merecer la calificación de obra maestra por mi parte. Y así así le ha ido… todavía me lo estoy pensando. Igual la tengo que volver a ver. Maravilloso plano secuencia final. Maravilloso.

Julio – Flojísimo mes de verano donde solo la argentina El cuento de las comadrejas y la francesa Un amour imposible se levantan ligeramente por encima del aprobado raso. Las dos están bien,… pero les falta algo para destacar algo más.

Agosto – En el mes en que Tarantino me dejó algo frío, no entendí el entusiasmo de muchos, una modesta película japonesa me pareció muy curiosa y original; Boku wa Iesu-sama ga kirai [僕はイエス様が嫌い]. Pero la mejor puntuada, que casi entra en las diez primeras es la coreana Gangbyeon hotel [강변호텔] (El hotel a orillas del río), una vez más una película que no está pensada para el gran público.

Septiembre – El mes más pobre cinematográficamente hablando… realmente sólo destaca que nos fuimos a ver en pantalla grande las maravillosas aventuras de Chihiro al otro lado del tunel.

Octubre – Potente llegó este mes. Mucho «trabajo» tras las vacaciones. Tres de las presentes en la lista de diez principales, la ausencia del hijo de un matrimonio chino en Di jiu tian chang [地久天长] (Hasta siempre, hijo mío), la delicada Portrait de la jeune fille en feu, y los parásitos que nos llegaron de Corea del sur, otra película a la que le falta poco para convertirse en obra maestra. Poco. Ese último cuarto de película que no está del todo logrado.

Noviembre – Ese impresionante retrato familiar que es The farewell, que ya he dicho que crece constantemente en el recuerdo, domina el panorama del otoño avanzado. Con una curiosidad, el reestreno de The Juniper Tree, con una jovencita e interesante Björk, que poco le falta para entrar entre las diez primeras.

Diciembre – Muchas muchas películas en el último mes del año. Pero también muchas decepciones. Aparte de revivir la aventuras de la princesa de las bestias, lo más destacado fue, casi cuando el año se nos agotaba la interesante película rusa sobre la inmediata posguerra, que poco le ha faltado para entrar también entre las diez mejores, Dylda [Дылда] (Una gran mujer). Muy poco. También de las que me lo estoy pensando.

Ha habido películas muy interesantes este año. Y se confirma lo que ya decía en otras ocasiones. Pese a la potencia de la industria cinematográfica de los Estados Unidos, no es el país que proporcionalmente haga propuestas más interesantes. Y que las producciones asiáticas han estado a muy buen nivel. Seguiremos al tanto.

[Cine] Mujercitas yanquis y mujeronas francesas para finalizar el año

Cine

En estos últimos días, entre los de fiesta y los estrenos en Netflix, he acumulado varias películas que han ido a parar a mi lista de películas vistas este año. Que en total suman 72. Pero de las estadísticas cinéfilas de este año os hablaré, probablemente, mañana. Como me quedan cuatro película por comentar de 2019, hoy irá con dos, las dos últimas que he visto en sala de cine, y otro día de esta semana iré con las otras dos, los dos últimos estrenos que he visto en plataformas de vídeo o cine bajo demanda.

Little Women (2019; 69/20191226)

Dice que esta versión de Greta Gerwig es la cuarta adaptación de la más famosa novela de Louisa May Alcott. Estoy casi seguro que he visto las cuatro. Aunque las que tengo más en mente son la versión de Mervyn LeRoy, de la que lo que más recuerdo siempre es lo insoportable que resultaba la adolescente Elizabeth Taylor como Amy, y la de los años 90 dirigida por Gillian Armstrong que recuerdo por que me resultó fácilmente olvidable. No aportaba absolutamente nada nuevo. Aparte, telefilmes y series de televisión…

Como de costumbre, estamos ante la historia de las hermanas March (Emma Watson, Saoirse Ronan, Florence Pugh y Eliza Scanlen), hijas de unos convencidos abolicionistas de Massachussets, que con su madre al frente (Laura Dern) han puesto su fortuna al servicio de los pobres, para cabreo de su tía paterna (Meryl Streep), mientras el padre, piadosamente, se dedica a matar rebeldes durante el conflicto civil norteamericano (Bob Odenkirk). Por otro lado, está los pegajosos vecinos, abuelito (Chris Cooper), adolescente mal criado (Timothée Chalamet) y preceptor más bien sosito (James Norton). Y el extranjero de Nueva York (Louis Garrel), claro Vamos, lo de siempre.

Las dos películas de hoy tienen en común, entre otras cosas, que transcurren en todo o en parte en la capital francesa. Así que allá nos vamos.

Lo que nos preguntábamos cuando entrábamos en la sala de cine es si la enésima musa del cine «indie» norteamericano, reconvertida en directora, y con un presupuesto (una nadería comparado con las producciones superheroicas o starwarianas) y un reparto que muestra su deseo de pasar a la primera división, iba o no a aportar algo distinto, modernidad, actualización del mensaje, punto de vista de los mileniales, a una historia tantas veces contada.

Lo más destacable de entrada es la ruptura de la linealidad temporal en el guion de la película, que también firma Gerwig. En un ejercicio hipertextual, el guion de la pelicula, mediente alternancias entre un momento actual y flashbacks al pasado, va narrando al mismo tiempo la gestación y el argumento de la novela original. Con algunos detalles que podrían haber dado un nivel superior a la película con cierto beso final, que podría tener un lectura irónica en ese ejercicio hipertextual… pero que se ve arruinado por el «síndrome de Spielberg», el no saber cerrar a tiempo la película y añadir unos minutos de metraje que, o no añaden nada, o se cargan, como es el caso, lo que podría haber sido la sal y la pimienta de la película. Que de repente, lejos de mostrar innovación notable con respecto a las versiones anteriores, adquiere una convencionalidad excesivamente almibarada. Unos minutos de más… y se carga el esfuerzo de dos horas. No digo más, para no desvelar, y que cada espectador saque sus consecuencias.

La película está muy bien hecha y muy bien interpretada, por lo demás, aunque me falta algo de entusiasmo por parte de alguna de las actrices que tienen mucho oficio a pesar de su juventud, las que son jóvenes, y que quizá tenga su máxima revelación, no en su protagonista, Ronan, que estando bien ha estado mejor en el pasado, sino en la habitualmente repelete Amy (Pugh) que consigue que su papel adquiera una dimensión más profunda e interesante de lo que otras versiones nos tienen acostumbrados. Bien por la joven británica, que ya me gustó anteriormente en alguna otra película.

Trabajo mucho más convencional y academicista de lo que esperábamos de Gerwig, que está bien hecho, pero no nos satisface en la medida de nuestras expectativas. Carente de riesgo. Mucho miedo a remover la historia y darle nuevas lecturas. Debe ser de los fans de Star Wars que se horrorizó con el episodio VIII.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

La vérité (2019; 70/20191227)

Nos sorprende el japonés Koreeda Hirokazu con una película realizada en Francia, en francés, con alguna parrafada en inglés, y con dos grandes de la interpretación gala, en una confrontación que da a priori mucho interés a la película.

Una grande de la interpretación francesa, Fabienne Dangeville (Catherine Deneuve), recibe la visita en París de su hija, Lumir (Juliette Binoche), guionista de cine y televisión, establecida y casada en Nueva York (con un irónico Ethan Hawke, si uno compara con las trilogías de Linklater, donde también se casa con francesitas), y con una niña jovencita. Está un tanto alarmada por la publicación de las memorias escritas por su madre, en las que encuentra carencias, por no decir, puntos de vista muy sesgados sobre determinados hechos. Se quedará durante el rodaje de la última película de Fabienne, en la cual, además, se verá confrontada con una actriz joven (Manon Clavel) en una película de ciencia ficción que provocará reflexiones sobre su propia vida.

Después de la magistral película que nos ofreció hace un año, Koreeda sigue con su tema favorito y preferencial en su filmografía, la familia y los asuntos de familia. Y en este caso, las difíciles relaciones entre dos mujeres, madre e hija, en la que la fuerte personalidad de la primera han marcado la vida de la segunda. Pero con la necesidad, a veces amarga, de reconocer que la vida de una está llegando a sus últimos capítulos, que las cosas para ella, ni para nadie, volverán a ser lo que fueron. Que por fin está siendo desplazada, de la misma forma que ella desplazó a su principal rival de antaño, la misteriosa Sarah [¿hay referencias a una posible rivalidad entre la Deneuve y su malograda hermana Françoise Dorléac? No son infrecuentes las referencias indirectas al pasado de Deneuve, como ese cartel de una ficticia «La belle de Paris», quiza trasunto de Belle de jour]

No obstante, la película, digna, no llega a los niveles y profundidad de las mejores películas del japonés. Es cierto que el duelo interpretativo entre las dos protagonistas, duelo cordial, es interesante, con una Deneuve especialmente en estado de inspirada ironía. En su conjunto, quedamos satisfechos con lo ofrecido, aun siendo conscientes que es una película con aspiraciones menores.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****