[Fotocomentario] Hay suburbios… y suburbios

Fotografía, Política y sociedad

Me pasó algo curioso hace un par de semanas. Una persona residente en Estados Unidos, en Nuevo Méjico, no recuerdo la población, que lee y se expresa en español de forma muy fluida, deduzco que también lo habla, aunque por el nombre no sea lo que allí llaman un hispano o latino, su apellido parece muy germánico del norte, me remitió un mensaje privado a través de una red social. Al parecer, había leído algunos de mis artículos en mis páginas de dedicadas a la técnica fotográfica, especialmente las anteriores al 30 de marzo de este año… y tenía muchas dudas sobre lo que yo contaba. Especialmente, no entendía porqué hablaba de paisajes suburbanos o suburbiales. Lo que el veía en mis fotos no eran suburbios.

Deduje cual era el origen de sus dudas… porque a mí también me había llamado la diferencia en concepto en la palabra suburbio, suburb en inglés, entre nuestro idioma y el de Shakespeare, a través de películas y series de televisión. Así que estuve revisando un poco y… efectivamente. Si cuando Sabina dedicaba su canción Qué demasiao a un «macarra de ceñido pantalón, pandillero tatuado y suburbial, hijo de la derrota y el alcohol…», con lo de suburbial no se refería precisamente a un adolescentes de familia media, alumno diligente de un instituto o de colegio privado, como se puede deducir del contexto. Y es que para los anglófonos, los suburbios son zonas residenciales de clase media, viviendas unifamiliares, con garaje para el coche, jardín y tal. Mientras que en castellano, los suburbios son la periferia de la ciudad, destartalada, de viviendas de calidad escasa, malos servicios, y en ocasiones cierto apego a la exclusión social. El buen hombre de Nuevo Méjico no me entendía cuando yo mostraba las fotos de las zonas suburbiales, ese lugar donde la ciudad deja de ser la ciudad y empieza a ser el campo. Y con cierta razón. Las palabras nos ayudan a comunicarnos, son un gran invento. Pero las lenguas nos ponen trabas, zancadillas en esa comunicación… que si no son más graves que el malentendido que he comentado… ni bien ni mal.

Más fotografías de esta serie de los alrededores del Canal Imperial de Aragón entre los cinturones de ronda de Zaragoza en Paisaje periurbano al atardecer – Hasselblad 500CM con Planar 80 mm y Kodak Ektar 100. Como veis… he optado por el adjetivo periurbano en lugar de suburbial… para no liar a mis posibles lectores con otras lenguas nativas.

[Fotocomentario] Qué es la luz

Fotografía

Cuando hace algo más de tres años el Event Horizon Telescope EHT publicó la primera imagen de un agujero negro, un gigantesco, al menos en masa, objeto astronómico situado en el centro de la galaxia M87, tras una sesión de cine, tomando unos chismes en una cafetería, mantuvimos una conversación entre varios amigos y conocidos que devino en discusión. Uno de los presentes, poco dotado para las ciencias, no porque sea poco inteligente sino por su desinterés y actitud anticientífica, manifestaba indignado que las noticias eran falaces. Que aquello no era real, que era un invento, que eso que llamaban telescopio sabía de buena tinta que era antenas de radio y que aquella imagen no se podía ver.

Todos los intentos por explicarle la naturaleza de la luz, radiación electromágnética, indistinguible de las ondas de radio salvo por su longitud de onda… fueron total y absolutamente infructuosos. Una situación desalentadora en una reunión social de personas de un nivel sociocultural supuestamente alto.

Cuando el mismo telescopio reveló hace unos meses la primera imagen del agujero negro supermasivo que reside en el centro de nuestra galaxia… pues no debatimos el tema. Y menos con el individuo aquel, que después de los peores años de la pandemia ha dejado de relacionarse con nosotros. Sin que le echemos mucho en falta, he de decir. Pero ha resurgido el interés sobre la naturaleza de la luz y de lo que es una fotografía, una imagen escrita con luz, con motivo de las primeras imágenes obtenidas en color con el telescopio espacial James Webb. Un poco más cerca en el espectro radiomagnético de la luz visible, los instrumentos de este telescopio se manejan en la luz infrarroja. Que tampoco podemos ver. Aunque a veces la sentimos en nuestra piel, cuando nos transmite el calorcito que irradian otros cuerpos. Especialmente el sol, aunque no solamente. Y al fin y al cabo, ¿no soy yo mismo aficionado a obtener fotografías en el infrarrojo cercano. Como las que hoy traigo a estas páginas, realizadas este mismo fin de semana.

Más detalles sobre ellas en Mirando en el infrarrojo (1) – Digital con Fujifilm GFX 50R. En fin… en realidad, lo que me pesa en el alma, no es la naturaleza de la luz, sino la ignorancia de la especie humana, más por su negativa a aprender que por su capacidad para ello.

[Libro de fotografía] Fotografía – David Bate

Arte, Fotografía

Ya comenté hace unos días nuestra visita a las exposiciones de Caixaforum Zaragoza. Pero de esa visita salí con un par de libros extra para mi biblioteca, en estos momentos demasiado desordenada y caótica. Quizá por eso los compré chiquitos. Y este es el problema de Caixaforum. No pago la entrada por tener una tarjeta de crédito emitida por la entidad bancaria que promueve el centro. Pero si paro en la tienda… acabo gastándome con creces lo que he ahorrado. Un peligro. Uno de los libros era de fotografía. Las fotografías acompañantes proceden de mi paseo mañanero de ayer sábado, aunque no son las fundamentales del mismo. Pero de esas, hablaré otro raro. Mañana o pasado.

Tengo algunos libros de historia de la fotografía. Todo aficionado a la fotografía, al nivel que quiera situar esta afición, como fotógrafo aficionado, como aficionado a la fotografía artística, como visitante de exposiciones y museos de fotografía, como amante de los reportajes fotográficos, como apasionado de la fotografía conceptual… cualquiera que sea el nivel o aspecto que queráis considerar, debe tener en su biblioteca algún libro de fotografía. Tengo varios que pueden entrar en esta categoría. Aunque el más específico, y más querido por mí hasta el momento, es la Historia de la fotografía de Marie-Loup Sougez (1930 – 2019), parisina que acabo instalándose y viviendo en España, en Madrid, hija del fotógrafo Emmanuel Sougez.

Aun escrita con rigor académico, la historia de la fotografía de Sougez, publicada en 1981, pero que fue revisada hasta 2011, adoptó un formato de libro de bolsillo y un tono de redacción ameno que lo hace apto no sólo para el estudiante del arte sino para cualquier persona que quiera leer más sobre el tema. Funciona tanto como libro de texto como libro de divulgación, lo cual es un notable mérito. Pero a pesar de sus revisiones, como les pasa a muchos libros de historia (de lo que sea) corre el riesgo de perder parte de su validez con el tiempo por un problema de perspectiva. Y es que han pasado 40 años desde que se concibió. Y los potenciales lectores de 40 años después han crecido y se han formado en estilos de vida y valores diferentes, que no han de ser despreciados a la hora de valorar lo que es importante o no tanto en un libro de historia. Por mucho que nos gustaría considerar la historia como una ciencia contrastable con los datos que cualquier puede recoger, la subjetividad y los valores del momento influyen a la hora de entenderla. Más de los que nos gusta pensar. Por eso, aunque considero el libro de Sougez plenamente válido y recomendable, creo que conviene complementarlo con otros libros contemporáneos, que introduzcan los cambios en la perspectiva que el paso de los años conlleva.

David Bate es un fotógrafo inglés, y también historiador y teórico de la fotografía. Y uno de sus libros de divulgación sobre fotografía, el que compré en Caixaforum, publicado originalmente en el reino unido en octubre de 2021, ha sido traducido y publicado de modo fiel al original en castellano por Blume en su colección Esenciales del Arte, que parece réplica de una colección similar de la editorial británica. Es ameno, riguroso, moderno, no tiene la voluntad de abarcar el conjunto de la historia del arte, pero sí los conceptos y periodos más representativos, así como algunos de los artistas más reconocidos. Que en ocasiones son los de siempre, o extraídos entre los de siempre, pero otras veces no. Lo cual pone de relieve lo que he comentado de la perspectiva de los tiempos, en mi opinión. Y especialmente se nota a la hora de abordar la fotografía contemporánea. Así que considero este librito una buena incorporación a la biblioteca.

[Fotocomentario] Brutalismo y alienígenas en La Romareda

Fotografía

Los años setenta del siglo XX son una década muy discutida en cuanto a las tendencias culturales, artísticas y estéticas. Siendo la década en la que podemos situar el arranque de la posmodernidad… me resulta difícil encontrarla simpática. Y con una España a caballo entre una dictadura trasnochada, pero tristemente activa y dura, y los principios de una democracia, deseada por una población que, como hemos podido comprobar después, no tenía nada clara en que consistía comportarse democráticamente… es difícil de valorar. También es un momento en el que la estética posmodernista irrumpe con resultados… no siempre acertados desde mi punto de vista. Y entra en escena la iglesia de Santa Mónica en el barrio de la Romareda… en aquel entonces todavía en desarrollo.

Por la peculiar «cúpula» que domina su tejado, la broma más habitual es que la gente la llame el OVNI, la iglesia de los alienígenas, marcianos o extraterrestres u otros conceptos similares. En un momento en el que la dictadura está en pleno vigor, la iglesia católica, uno de los pilares del fascismo español, recibe terrenos y prebendas con facilidad, y se puede permitir el lujo de construcciones a lo grande. Especialmente en un barrio nuevo que va a ser habitado por personas con un más que decente poder adquisitivo, y en el que menudean otros colectivos con prebendas en el régimen; viviendas para militares, policías y similares. Así que si hay que hacer una iglesia nueva, que sea a lo grande. Arquitectura brutalista que es lo propio de estos regímenes y sus apoyos, pero con el tono de «modernidad» que pretendía atribuirse la iglesia católica. Modernidad en las formas, no en el fondo como el tiempo se ha encargado de rubricar.

Un edificio que divide, como tantas cosas a los zaragozanos, como «buenos españoles» que son. Entre los que la admiran y los que la aborrecen. El brutalismo nunca ha sido una corriente arquitectónica y estética de mi gusto. Así que ya os podéis imaginar… En fin. La foto procede de un rollo de película cuya peripecia técnica podéis encontrar en Lo cotidiano del mes de junio – Nikon Nikomat FTn con Kodak Pro Image 100. Y del que os dejo alguna que otra muestra.

[Fotografía/exposiciones] PhotoEspaña 2022 en Zaragoza y algo más

Fotografía

Desde hace ya varias semanas, comenzó a principios de junio, se viene celebrando el festival de fotografía anual PhotoEspaña en su edición correspondiente al año 2022. Creo que celebran ya 25 años desde la primera,… ¿siendo esta la edición 25? Alguien no sabe contar, porque si la primera edición es la de 1998, y es la 25ª edición, han pasado 24 años desde la primera. A lo mejor cuentan desde que empezaron a preparar la primera edición… claro. No sé. Siempre me lían con esto de los aniversarios. Como de costumbre, la mayor parte de las sedes, principales y secundarias, de las actividades del festival están en Madrid. Pero hay sedes oficiales en otras ciudades. Incluida Zaragoza. En la que hay disponibles tres exposiciones desde finales de junio. Este año no hay ninguna en la Lonja.

He acudido a Madrid a ver exposiciones en muchas ocasiones. Pero este año no va a ser así. El hecho de que sea en verano, con el calor que suele hacer… y más si te pilla una ola de calor como la de estos días… desmotiva a cualquiera. Y además, si quieres que te cunda tienes que tirar de AVE, para perder el menor tiempo posible en el desplazamiento si vas en el día. Y sale caro. Cada vez más. Y últimamente priorizo el gasto en otras cosas con más impacto personal. Con una Renfe más razonable y con un festival en primavera u otoño, seguro que me animaba.

Como he dicho tres exposiciones en Zaragoza. Una no la he podido ver. Está en la sede de una compañía de seguros en el Actur, que pilla ha desmano de mi casa y del centro. Aun así, me acerqué un sábado por la mañana, aprovechando mis caminatas de hacer kilómetros de esos días de la semana, en un horario en el que según la programación oficial la exposición estaría abierta… pero el edificio estaba cerrado. Y el vigilante del lugar al que le hice unas señas para preguntarle me ignoró supinamente. Pero sí que tengo cerca de casa, en la sala de exposiciones que ha abierto el Ayuntamiento de Zaragoza en los Antiguos depósito de agua del Parque Pignatelli, un interesante exposición de fotografía subacuática de Isabel Muñoz, veterana fotógrafa, que siempre me ha gustado mucho. Las plásticas fotografías y vídeos de la fotógrafa realizadas en el Oceanográfico de Valencia con unos apneistas japoneses, representan nuestra relación con el agua, pero los velos que los envuelven también nos hablan del maltrato a esas aguas oceánicas con la abundancia de plásticos nocivos en las mismas. Me ha gustado. Incluye obras de dos series, Agua (2017) y Somos agua (2021).

También me gustó bastante, y más cuanto más la pienso y repaso, la exposición de Marta Soul en el Centro de Historias de Zaragoza, un centro cultural muy vinculado desde hace años a PhotoEspaña. Con el título Tras las huellas de Corín, recupera y reinterpreta fotografías, viñetas, de las fotonovelas con textos de la escritora Corín Tellado. Un género que parece desaparecido, pero que en mi infancia y adolescencia pululaba entre las manos de las jóvenes, y menos jóvenes, con historias románticas tremendamente melodramáticas. También hay obra de fotografía escenificada en la que la autora reflexiona sobre los roles que marcaban a las mujeres aquellas obras, que vistas hoy en día, y probablemente en aquel entonces también, tengo la sensación de que nos parecerían retrógradas y patriarcales. No sé. Como curiosidad… Corín Tellado es la escritora en lengua española más leída en la historia después de Cervantes. Por lo menos en 1962. Vete tú a saber, igual con el tiempo superó al manco de Lepanto. Y así va la cultura de los españoles…

Finalmente, fuera de la programación de PhotoEspaña, desde hace unos días podemos visitar en el IAACC Pablo Serrano la exposición Terrenos baldío – comunicado urgente contra el despilfarro de Almalé y Bondía. Si Isabel Muñoz nos hablaba en su exposición de las agresiones al medio acuático por parte del ser humano, este dúo de fotógrafos nacidos en Zaragoza nos hablan de las agresiones al paisaje terrestre. Quien haya leído con cierta frecuencia mis recomendaciones fotográficas, habrá podido comprobar que hay un tema frecuente, el de los fotógrafos de la New Topographics, el paisaje alterado por el ser humano. Y de hecho, muchas de mis fotografías tienen que ver con el paisaje urbano, suburbano, y especialmente de esa zona periférica de las ciudades donde las estas dejan de ser una zona urbana para pasar a ser eso que llamamos el campo. Y que siempre está tremendamente alterado, y en constante transformación, por la acción antrópica. En este sentido, la pareja de fotógrafos miran a las cicatrices en el paisaje, mal gestionado y despreciado, y a los residuos, basura, que se acumula en los paisajes pretendidamente naturales. Creo que viene bien visitarla. Por muchos motivos. La exposición contiene elementos de diversos proyectos del dúo.

[Fotocomentario] Gasolineras y postmodernidad

Fotografía

Sinceramente, espero que, con la mayor velocidad que sea posible, dentro de unos años las áreas de servicio basadas en el repostaje de gasolina y otros combustibles fósiles derivados del petróleo sean historia. Quizá sustituidas por otro tipo de instalaciones. Pero nunca más gasolineras. El daño que hace la quema de combustibles fósiles al medio ambiente es enorme. Y sin embargo, los intereses económicos en juego han bloqueado durante décadas la investigación y el desarrollo de alternativas, que ahora se ven como urgentes por la crisis climática en la que nos vemos inmersos.

Y sin embargo, en el arte fotográfico, podríamos considerar las estaciones de servicio como un símbolo y pistoletazo de salida de la postmodernidad. «Hay que fotografiar gasolineras», afirma quien esto escribe con un punto de ironía y retranca.

Una de las tendencias que más me han gustado en fotografía desde hace un tiempo es la derivada de una exposición colectiva muy influyente, New Topographics, en la que los autores se centraban en el concepto de paisaje alterado por el hombre. Hoy, menos patriarcales, hablaríamos de alterado por el ser humano en general. Y entre ellos, Stephen Shore, práctico y teórico de la fotografía, que impulsó la fotografía de las escenas y objetos aparentemente banales, así como el uso del color en la fotografía artística. Una de sus fotografías más conocidas y reconocidas es la de una estación de servicio Chevron en el cruce entre Beverly Boulevar y La Brea Avenue en Los Ángeles, California. Y tan influyente es… que en estos momentos es difícil encontrar a jóvenes fotógrafos entusiastas de la fotografía con película fotográfica tradicional que no se dediquen a fotografiar gasolineras de vez en cuando… o con frecuencia. El tema es tan así que da lugar a todo tipo de chistes e ironías. Y yo, de vez en cuando, fotografío también alguna gasolinera. Incluso tengo algunas cerca de casa que tengo fichadas como especialmente fotogénicas.

El mismo día que esta gasolinera realicé otras fotografías en el mismo o parecidos entornos, entornos suburbanos, paisajes alterados por el ser humano. Los detalles técnicos en Colores más fieles no es igual a colores más adecuados – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Portra 400. Algunas fotos más de ese rollo.

[Fotocomentario] Esas absurdas obras públicas – estación de cercanías de Miraflores

Fotografía, Política y sociedad

Con la vuelta de vacaciones a principios del mes de junio, y con la llegada de los primeros calores cuando todavía no había terminado la primavera astronómica, me sucedió un cierto fenómeno que todavía perdura. No es ni bueno ni malo. Simplemente es. Y lo que me pasa es que en cuanto pasan las nueve y media de la noche, en una época del año en la que todavía hay luz en el exterior, estoy que me caigo de sueño. Y si me acuesto, por pronto que sea, desde luego muy pronto para los estándares hispanos, caigo redondo. Como contrapartida, me despierto muy pronto también por la mañana. Perfectamente descansado, puesto que he podido dormir mis ocho horas. Pero realmente puede ser en algún momento entre las seis y las seis y media, cuando tan apenas ha dado tiempo a que salga el sol. Entre semana me viene bien, porque es la hora de prepararme para salir a trabajar. Pero en el fin de semana… Bueno. Una opción es aprovechar las buenas temperaturas de esas horas, la buena luz del amanecer, coger una cámara de fotos y salir a caminar a fotografiar. Y en una de esas caminatas, que en sábado puede ser de entre 12 y 18 kilómetros, me volví a fijar una vez más en esto.

La poco práctica posición de la puerta principal de entrada a la estación ferroviaria de Miraflores, en la red de cercanías de Zaragoza.

Es la estación de la red de cercanías ferroviarias de Zaragoza, que sustituyó al antiguo apeadero que conocí toda mi vida, desde que de niño, con cinco años, fui a vivir al barrio de San José. Es el principio/final de línea de la línea 1 (y única) de Zaragoza, que va desde Miraflores a Casetas. Y también sirve de final/principio de línea y estación con parada para trenes regionales a Valencia/Cartagena, Arcos de Jalón/Madrid, Castejón/Logroño/Miranda de Ebro, Binéfar/Lérida, Huesca/Canfranc y Caspe/Barcelona. O media distancia, como llaman ahora a los trenes regionales. El caso es que la entrada a la estación es eso que podéis ver colgada, en el edificio, a unos siete metros de altura sobre el ras de la «calzada». Como obviamente, por ahí no se puede entrar, hay una puerta mucho más modesta habilitada para entrar a lo que sería los «sótanos» de la estación, al mismo nivel que las vías y los andenes de la estación.

Al otro lado del camino asfaltado que lleva hasta la estación, los campos de deporte del Centro Deportivo Municipal de La Granja. En el mismo plano está el Pabellón Príncipe Felipe… por lo que seguimos sin entender porqué situaron esa entrada ahí arriba.

Desconozco a qué planificación urbanística respondería un edificio de esta naturaleza. Porqué no se realizó, probablemente por falta de dinero o disputas políticas, y si alguna vez se retomará. Recientemente, en el lado opuesto a la inútil entrada, se abrió al tráfico la prolongación de la avenida Tenor Fleta. Y algunos pensaron que tal vez habría «otra puerta» por ahí. Una para acceder desde una vía pública urbana con su acera, y nos por un camino medio asfaltado, medio campestre. Pero aunque el estado en que ha quedado ese entorno también invita a preguntarse qué demonios querrán hacer a continuación y sí lo harán… no, no han abierto acceso alguno a la estación que haga innecesario atravesar zonas medio asilvestradas y poco transitadas para las personas que necesitan usar la estación cuando es de noche y da sensación de inseguridad.

Otras fotografías realizadas esa mañana y cuyo comentario técnico podéis encontrar en Amaneceres de verano en color – Olympus Trip 35 con Adox Color Mission 200, a continuación.

[Recomendaciones semanales] Entre pausados retratos e inmediateces informativas

Fotografía

Hoy en día se hacen fotos. Muchas fotos. La mayor parte se perderán en el marasmo de las redes sociales. Quedarán olvidadas incluso para aquellos a quienes les evocó cosas en su momento. Pero hoy en día la foto tiene más la misión de contar a los demás lo que está pasando que transmitir un mensaje duradero, o un recuerdo importante, o generar belleza. Claro… a veces, la inmediatez actual es interesante. Muy pocas horas pasaron desde que se anunció la agresión con disparos al antiguo primer ministro japones Shinzo Abe [安倍 晋三 Abe Shinzō, en japonés], hasta que aparecieron amplios reportajes fotográficos en los medios. Véase por ejemplo esta recopilación de fotografías en NPR (National Public Radio), procedentes de distintos medios y agencias, de distintos fotógrafos, pero que en su conjunto cuentan adecuadamente la historia. Eso sí… hoy no me da para comentar al personaje, que no me es muy simpático, ultranacionalista y revisionista de la triste historia de su país en la primera mitad del siglo XX… pero menos los que en las redes se alegraron de su muerte violenta… No es eso. De verdad. No es eso.

La bella ciudad de Nara se ha hecho tristemente famosa estos días por ser el escenario del asesinato de Shinzo Abe. Sin embargo, mis recuerdos de aquel lugar son de paz, de armonía, de felicidad. Qué pena,… lo de la violencia en el mundo.

Vayamos a otras cosas. Vayamos a Bernard Plossu, que para eso es uno de mis fotógrafos favoritos. Especialmente, porque tiene la capacidad de recordarme que para obtener buenas fotografías, merece la pena simplificar el proceso y no complicarlo. En Blind Magazine, nos muestran las fotografías de sus viajes en Italia, comparándolas en muchas ocasiones con grabados y pinturas de artistas del pasado En concreto de François-Marius Granet. Un ejercicio curioso. Fotografías en blanco y negro y en color. Recordemos, hablando de simplicidad, que Plossu suele fotografiar con cámaras Nikkormat (o Nikomat en Japón, su lugar de fabricación), la serie de réflex para aficionados de Nikon a finales de los años 60 y la primera mitad de los años 70 del siglo XX. Y que prácticamente sólo usa una focal, el estándar 50 mm. Y con eso basta. Simplicidad técnica y poner el énfasis en el mensaje.

Joel Meyerowitz lo hace un poco más complejo. Porque para muchas de sus series usa gran formato, con negativos de 8 x 10 pulgadas (aproximadamente 20 x 25 cm). Como por ejemplo para su serie dedicada a las personas pelirrojas. Serie de retratos absolutamente fascinante. Como recientemente se ha editado un libro con ellos, aunque tienen ya unas décadas, son muchos los medios que se hacen eco de este trabajo. Yo tomo la recomendación de PhotoBook Journal. Desde que pude visitar una amplia exposición retrospectiva de su obra en Viena en 2015, se ha convertido en uno de mis fotógrafos favoritos. Y le sigo incluso en redes sociales. También es muy inspirador en sus composiciones y en su gestión de la luz.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Los autorretratos, la mayor parte de las veces como selfis realizados con el teléfono móvil, están de moda. Pero son algo de toda la vida. Hoy mismo me he hecho yo uno con la Fujifilm Instax SQ6 sobre película instantánea. Ya os lo enseñaré un día de estos. Pero claro… ya es más raro que realmente llamen la atención o compongan un cuerpo de obra interesante. A mí me han parecido interesante los de la fotógrafa Anna Grevenitis (instagram), en los que se muestra ante la cámara en fotografías en blanco y negro realizando actividades cotidianas, de apariencia banal, en compañía de su hija, una simpática niña/adolescente con trisomía de 21. La serie abarca bastantes años. Y en todas las fotografías, la fotógrafa mira directamente a la cámara… es decir, al espectador. Como devolviendo todas esas miradas invasivas que siente cotidianamente, en sus actividades diarias con su hija, de la gente curiosa… que mira,… que quizá no puede evitar mirar. Aunque no las siente hostiles ni irrespetuosas… sí que invaden su intimidad. Tomemos nota. Lo hemos visto en LensCulture.

Finalmente, bonitos paisajes los que nos han mostrado en Oldskull, realizados por Vadim Sherbakov, viajando por todo el mundo. Tomadas a primera hora de la mañana o al atardecer, las horas de los fotógrafos de paisaje, salvo que te llames Ansel Adams, que entonces las haces cuando quieres, o preferentemente a mediodía. Algunos de esos paisajes los conozco. El más reciente que he visitado, la iglesia de Santa Maddalena en Villnösstal/Val di Funes, en el Tirol del Sur, con el Gruppo delle Odle/Geislergruppe al fondo, típico macizo dolomítico. Más de una vez he pensado en hacerme con un dron para hacer fotografía aérea… pero luego pienso en Bernard Plossu, que nos recuerda que, lo de hacer fotografías, se puede hacer sencillo. Muy sencillo.

[Fotos y naturaleza] (Mal) preparando para la exposición anual de socios de Asafona

Fotografía, naturaleza

Desde hace unos años, participo en la exposición anual de los socios de Asafona (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), que se suele celebrar todos los años en el mes de septiembre. Una exposición a la que los socios remitimos una fotografía, de tema libre, dentro de la fotografía de naturaleza, claro, y que se podrá ver en la sede de la asociación en los locales de la Agrupación artística aragonesa. Este año además es el 20º aniversario de la asociación, y además de las tradicionales jornadas con ponente diversos e interesantes, habrá una comida de celebración. Parece que este año las jornadas no coincidirán con mi segunda tanda de vacaciones, y podré participar en todo. Y cuando volví de viaje a principios de junio comencé el proceso de selección de la que podía ser mi fotografía para la exposición. Pero mi mala cabeza, junto con lo liado que he estado en junio, hizo que se me pasara la fecha y remitiera una foto, escogida con precipitación, tres días más tarde. Los pacientes y bondadosos organizadores la han aceptado y estará presente en la exposición.

Naturaleza en la ciudad o en el entorno periurbano.

Pero os voy a mostrar lo que he considerado este año, por temas y localizaciones. La foto remitida para la exposición,… tendréis que ir a visitarla para saber cuál es, pero es una de las que aquí muestro.

La mayor parte de las fotografías proceden de mis viajes. Pero alguna he considerado realizada en el entorno urbano o periurbano. Cierto es que generalmente mis paisajes urbanos se centran en la presencia del ser humano. Pero siempre hay algo de naturaleza presente, como las fotografías anteriores. El periodo que he incluido, desde julio del año pasado, después de remitir la foto para la exposición del año pasado, empezó con un viaje a Suiza y varias jornadas alpinas. Así que los paisajes de montaña han sido un fuerte posibilidad. Claro está. Tanto fotografía digital como con película tradicional.

Paisajes y flora alpina; el color, digital, el blanco y negro, con película tradicional.

En estos momentos, no es fácil encontrar paisajes puros, desprovistos de la presencia humana. Evidentemente, y la mayor parte de los fotógrafos, creo, lo hacen, podemos apuntar nuestras cámaras evitando esa presencia. Buscando el paisaje más puro posible. Sin embargo, si queremos ser testigos veraces de la realidad, tendríamos que incluir, integrar en nuestras fotografías, esa presencia humana. Son raros los rincones del mundo, y no digamos en Europa, en el que el paisaje no está alterado por la presencia del ser humano. Para bien o para mal.

Paisajes alpinos con figura.

Participo en las excursiones de la asociación con mucha menos frecuencia de la que me gustaría. Pero este año fui, y muy a gusto, lo pasé muy bien, a la excursión a Aínsa y al Geoparque mundial Unesco Sobrarbe-Pirineos. La posibilidad de remitir a la exposición las margas del Pueyo de Araguás fue una solidad posibilidad. También, tanto en versión digital como en película tradicional.

Texturas y patrones estratificados en las margas del Sobrarbe, en el Pueyo de Araguás.

Y si el periodo de selección de la foto había comenzado en los Alpes, también terminó en los Alpes. En esta ocasión en los Alpes Dolimitas en Italia, y también en el Tirol austriaco. No me faltan los paisajes de los imponentes macizos dolomíticos o de los densos bosques de las zonas más bajas de esos montes.

Alpes Dolomitas en el Tirol del Sur.

Y en este viaje le sacamos mucho partido a las aplicaciones de identificación de la flora alpina. Así, entre gencianas, calderones, y otras flores y plantas, fuimos disfrutando también del micropaisaje alpino.

Flora alpina en los Alpes Dolomitas.

Las medidas de la fotografía a exponer están predeterminadas con antelación. Con el fin de dar uniformidad, aprovechando adecuadamente los marcos que posee la asociación para estos eventos, las fotografías son reproducidas a una tamaño de 45 x 30 cm, por lo que se pide que tengan unas dimensiones adecuadas para una copia de buena calidad. Esto restringe algo los formatos. Y la verdad es que la mayor parte de mis fotografías digitales no son homotéticas con la razón 3:2 solicitada. Tengo que hacer reencuadres en mis originales, a veces posibles, a veces no. Incluso concebí la posibilidad de incluir un panorama, dejando un amplio espacio blanco a su alrededor. Un panorama no planificado a partir de dos negativos de película en blanco y negro.

Las montañas de la Nordkette, al norte de la ciudad austriaca de Innsbruck, capital del Tirol.

Pero todo este proceso de reflexión para la elección de la foto es un poco teórico. Porque como ya he dicho al principio, por mi mala cabeza, la foto la escogí al vuelo, pasado ya de plazo. En fin. Esperemos que haga un papel digno en el ámbito de la exposición. Los socios ya hemos podido ver las fotos, a la hora de votar las que formarán parte del calendario 2023 de la exposición, y algunas muy muy muy buenas.

[Recomendaciones semanales] De Middel presidenta y alguna cosa más

Fotografía

Una nueva semana en la que tengo poquitas recomendaciones fotográficas para el domingo. Me cuesta concentrarme en estos temas últimamente. Tengo muchas historias en la cabeza a la vez. Pero bueno, algo habrá que contar.

Voy avanzando muy poco a poco en mi repaso de las fotografías del viaje al Tirol y Venecia. Con algunas sorpresas, como este panorama no previsto ni planificado, pero que ha encajado, con algún defectillo, del Nordkette de Innsbruck. Quizá a lo largo de los próximos días tenga preparado mi libro de fotografías, tanto digitales como con película fotográfica en blanco y negro. Todas las fotos que ilustran esta entrada están tomadas en Innsbruck.

La conocida agencia cooperativa de fotógrafos Magnum Photos celebra su 75º aniversario. Caracterizada por la calidad e independencia de sus miembros, han definido en gran medida lo que ha sido el fotoperiodismo del siglo XX, sin que eso signifique despreciar, ni mucho menos, otros reporteros gráficos que no han sido miembros de la agencia y que han aportado otras visiones. En su 75º aniversario, han renovado cargos y la española Cristina de Middel (instagram) han sucedido a la británica Olivia Arthur (instagram). Ambas fotógrafas me parecen muy interesantes y cualquier aficionado a la fotografía debe acercarse a su obra. Hace 10 años, de Middel era escasamente conocida cuando publicó sus Afronautas, con su peculiar forma de acercarse fotográficamente a temas interesantes o de actualidad. Y desde entonces ha sido un valor constante en acceso. Aunque a mí lo que me acercó a la fotógrafa fue su visión de la sociedad china en Party. Su condición de miembro de pleno derecho es reciente. No hace tanto que leíamos de su condición de aspirante (2017) y de asociada (2019), pasos previos a ser miembro de pleno derecho. No todo el mundo comulga con las formas de de Middel, pero en mi opinión hay mucho conservadurismo en el sector.

En Oldskull he visto un trabajo, An incomplete Dictionary of Show Birds, de Luke Stephenson, que me ha encantado. Lo califican de retratos minimalistas de pájaro. Sobre un escenario mínimo, un sencillo lugar donde posarse, un fondo liso y uniforme de color que acompañe o complemente el color del plumaje del ave, busca acercarse a la esencia del carácter y comportamiento de la especie, y mostrar al mismo tiempo la diversidad entre estos dinosaurios volantes, sin renunciar ni un ápice a la vertiente estética y artística del proyecto. De tan sencillo, me encanta y me pasaría rato y rato contemplando estos retratos aviares.

Finalmente, en AnOther Magazine se han acordado de uno de los fotógrafos que más me influyen y al que vuelvo una y otra vez. Se trata de Stephen Shore, fotógrafo y teórico de la fotografía, práctico y académico. En este caso nos hablan de un trabajo suyo de los años 70 que hablaba de la decadencia de las acerías y otras grandes metalurgias del Medio Oeste americano, Steel Town, con el impacto correspondiente en el empleo y en la vida de las personas y las comunidades de aquellos lares. Como es habitual en él, fotografía de gran formato, con composiciones absolutamente impecables, en el estilo de la New Topographics, redefiniendo y actualizando el concepto de paisaje, siempre con el componente del ser humano o la actividad del ser humano en ese paisaje. Esta serie también contiene retratos y, al mismo tiempo, el sabor de los road trip, tan propios de la literatura, el cine y la fotografía en Estados Unidos.

[Fotocomentario] Las ausentes fotos en papel

Fotografía

Hoy, sábado, he quedado a cenar con unos amigos. Quedamos periódicamente. Ahora que ya tienen los hijos mayores, y están más libres, con más frecuencia que durante los tiempos en que eran niños o más jovencitos. Y está muy bien. Algunos de ellos los conozco desde hace cuatro décadas largas. Y entre ellos, aún más. La ultima vez que quedamos, un día antes de salir de viaje en vacaciones, hicimos unas risas con unos retratos sobre película Polaroid en blanco y negro.

Las fotos se las di a ellos. Sólo me quedé la mía… que evidentemente no hice yo. Hoy en día se hacen más fotos que nunca. Constantemente, millones de ellas, en todo el mundo. Pero son fotografías que se perderán. Casi nadie hace copias en papel, para los álbumes familiares, personales, de viaje o lo que sea, como hacíamos antes. Y toda esa riqueza documental se perderá. Bueno. Tampoco hay que dramatizar. Tantas se hacen, que el pequeño porcentaje que se convierte en objetos físicos en papel pueden bastar para que los historiadores, sociólogos, archivistas, conservadores de arte, etc… hagan su tarea en un futuro. Pero mucha gente se quedará sin recuerdos físicos con el tiempo. Yo intento pasar a papel fotos. En forma de libros. Ahora estoy elaborando el de las fotos del Tirol y Venecia. Nunca sabes cuando se va a estropear el ordenador y perder todas esas fotos. Aunque confío en que mi sistema de respaldo me permita recuperarlas. Espero.

Los datos técnicos de las fotos están en Retratos improvisados sobre Polaroid 600 blanco y negro – Polaroid Supercolor 635.

[Fotocomentario] Coso de la Misericordia, ironías del pasado carpetovetónico

Cultura, Fotografía

Terminaba mi último fotocomentario, el lunes de esta misma semana, con una alusión al coso taurino de Zaragoza, llamado «de la Misericordia». Ironía en el nombre, los de la misericordia, cuando es un lugar destinado, por costumbres y festejos primitivos y ancestrales, en los que la hombría había que demostrarla a base de sangre, de los demás a ser posible, a hostigar, herir, maltratar y matar de forma inmisericorde a un animal herbívoro rumiante. Los herbívoros rumiante carecen de agresividad por naturaleza. No la necesitan para comerse a sus presas, los pastos que luego han de rumiar pacientemente durante horas para capacitar a sus bacterias simbiontes y sus tubos digestivos para digerir las duras fibras vegetales de las hierbas. Pero tienen el instinto de defenderse de quienes los acosan y los atacan, lo cual parece divertir a los machos ibéricos ancestrales.

En cualquier caso, el edificio es bello. Armonioso. Y capaz de albergar otros acontecimientos, propios de culturas más avanzadas y civilizadas, que pueden concitar el concurso y la aceptación de segmentos más amplios de la población. Esperemos que hacia ello evolucionen. Por cierto, la palabra coso se usa en algunos lugares, especialmente en Aragón, para denominar a la que era la calle principal y más animada de la población. Véase la calle del Coso de Zaragoza, o las calles del Coso alto y del Coso bajo de Huesca. Calles céntricas animadas y principales en ambas ciudades, con un mismo origen histórico, la ronda que rodeaba la ciudad en las murallas. La denominación coso comparte origen etimológico con la italiana corso, que suele indicar también vías públicas de importancia en las ciudades de aquella otra península mediterránea.

Las fotografías proceden del mismo rollo que algunas de las que hice en Canfranc y que os comenté hace unos días. Os dejo alguna más de ese rollo realizadas ese mismo día, el del paseo fotográfico con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. En alguna de ellas se ve el principio de la calle del Coso de Zaragoza.