[Cine] Concrete utopia (2023)

Cine

Concrete utopia (2023; 08/20240206)

Llegó el viernes pasado a la cartelera española en general y zaragozana en particular. Candidata por Corea del Sur a los Oscar, lo que desde hace unos años despierta cierta expectación, no ha conseguido pasar el corte final en una edición donde la calidad del cine fuera de los Estados Unidos ha sido muy alta, incluso más alta en promedio, y por lo que he visto, que en la Meca del cine, Hollywood. Las críticas son entre buenas y muy buenas, aunque parece que la recepción del público ha sido más fría. Dirigida por Eom Tae-hwa, los principales nombres de su reparto ya me resultan muy familiares, e interesantes. Curioso que ya me empiecen a atraer películas del país oriental por su reparto, a pesar de lo mucho que me cuesta recordar los nombres coreanos.

La estructura de la nueva sede del gobierno metropolitano de Seúl me servirá para ilustrar esta entrada de cine apocalíptico.

Película con escenario apocalíptico, la acción transcurre en una Seúl arrasada por un tremendo seísmo, en el que auténtico tsunamis de tierra y roca han puesto boca abajo la mayor parte de la ciudad. Pero en uno de sus barrios, un edificio, la típica colmena de cemento y hormigón para clase media-baja, ha quedado en pie. Y tras unos primeros momentos de desconcierto, liderados por una de las vecinas más activas (Kim Sun-young) y por un tipo que dice ser hijo de una de las vecinas y al que designan como líder de la comunidad (Lee Byung-hun), deciden expulsar a todos los extraños al inmueble, y organizarse para garantizar la supervivencia. Nadie sabe cuándo va a llegar ayuda. Ni siquiera hay noticias de lo que pasa fuera de la ciudad, en lo que parece una catástrofe de carácter global, en la que la civilización ha sucumbido. Los acontecimientos los seguiremos desde la mirada de un joven matrimonio, un funcionario público él (Park Seo-joon), que decide seguir fielmente a los líderes, y una enfermera compasiva y sensible (Park Bo-young, a esta actriz le dediqué casi una entrada), a la que le entran muchas dudas en la decisión de la comunidad de aislarse del exterior y abandonar a otras personas a su suerte. Y todo ello en el invierno más frío que se recuerda, con temperaturas incluso por debajo de los 20 ºC bajo cero.

Desde el punto de vista de la realización técnica, sin ser puntera en efectos especiales y en diseño de producción, su recreación de la catástrofe y del desolado paisaje posterior es funcional, de una calidad razonable y muy funcional. Quizá no llegue a las bondades de cierta película de monstruos reciente, probablemente hay mucho más CGI en esta película, y se nota, pero estamos ante una película de catástrofes que no disfrutará del presupuesto de las producciones de Hollywood. Por lo que he leído, ligeramente superior a la japonesa de Godzilla, pero más de un orden de magnitud por debajo del cine de Hollywood. Así pues, tirando de ingenio y recursos imaginativos, consiguen un buen escenario, suficiente para contar la historia, con medios modestos, en términos relativos.

Así pues, una vez establecida una base física suficiente, el fuerte de la película está en dos aspectos; lo que nos quiere contar, y como lo cuenta, y el trabajo interpretativo. Y ambos están a buen nivel. Como buena película apocalíptica con toques distópicos, nos habla de las realidades sociales y políticas de las sociedades contemporáneas. Egoísmos, interés personal o del clan frente al interés colectivo y común, predisposición a aceptar el autoritarismo demagógico y populista, xenofobia… estos son los temas reales de una película que muestra cómo surgen los cineastas surcoreanos preocupados por temas sociales y políticos de profundidad. Y para ello, el carisma de un grupo de intérpretes que tienen mucho recorrido, incluso los más jóvenes. Lee Byung-hun, actor muy veterano, está excepcional, lleno de matices. Kim Sun-young, una actriz que como secundaria parece que está en todas partes, ya no me sorprende verla en muchas de las series de televisión surcoreanas que veo, tiene oficio para dar y vender. Y la pareja de intérpretes, el matrimonio, que representan la visión del ciudadano común, aunque alejados del glamour de las series de televisión en las que suelen ser protagonistas, mientras que aquí tienen que compartir, y mucho, ese protagonismo con los más veteranos, se muestran sólidos, contenidos y convincentes.

He encontrado que esta película ha estado por encima de mis expectativas. Sus más de dos horas de duración no se me hicieron nada largas. Algunos críticos dicen que en su tramo final desfasa un poco. Pero creo que es coherente. Hay que tener en cuenta que, durante la mayor parte del metraje, la película tiene un tono de comedia negra. Hay muchas situaciones chuscas, mientras flirtea con el drama, aun con la tragedia. Hasta cierto punto, es bastante previsible. Sabes que la situación de esta peculiar comunidad, esta isla en el desastre, no es sostenible, que está en equilibrio inestable. La línea temporal principal está salpicada de flashbacks que nos relatan el auténtico ser de los personajes protagonistas. Pero esa previsibilidad no es un lastre. Y sí… finalmente tiene que haber su punto de desfase general para romper la dinámica absurda de la situación, con último tramo final, entre el drama triste y doloroso y la esperanza, que permite, por primera vez desde la catástrofe, mostrar un rayo de sol sobre alguno de los protagonistas. A mí me ha gustado mucho, y la encuentro muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; a propósito de Kim Yoo-jung

Televisión

Hoy vamos con un trío de series con la misma actriz protagonista. Kim Yoo-jung, una actriz todavía muy joven, 24 años, que según nos cuentas las diversas wikis lleva trabajando en el show-business o en el modeleo desde muy niña. Por lo tanto, será muy joven comparada con otras protagonistas femeninas de series surcoreanas, pero no le falta experiencia. Ya protagonizó en 2022 un largometraje de Netflix que vi y comenté. Una película que no estaba mal, que se dejaba ver, con buen trabajo actoral

Hace una semanas, Netflix empezó a emitir My demon, título original en inglés, que en castellano se ha denominado Mi adorable demonio. En ella se nos cuenta el encuentro, o encontronazo, entre una joven ejecutiva, que fue acogida por la matriarca de un imperio empresarial tras la muerte de sus padres, y a la que lleva protegiendo desde entonces pese a la hostilidad del resto de la familia, y un ser preternatural, un demonio que se dedica a comprar las almas de seres humanos potencialmente corruptibles, y que tiene un pasado trágico como humano. La muerte de la matriarca en extrañas circunstancias, designando como heredera del imperio empresarial a la chica, y la alteración de los poderes del demonio, muy guapo y apuesto, por el encontronazo con la joven, les lleva a la necesidad de asociarse, incluso fingir un matrimonio, para sobrevivir en un mundo que de repente se les ha vuelto hostil, con un asesino peligroso actuando de fondo. Y por supuesto, son jóvenes y guapos, por lo que acabarán… pues ya os imagináis. Romance al canto. La serie me llamó la atención por la joven protagonista, que entre el físico privilegiado que gasta y la simpatía que muestra roba bastante la pantalla al resto del reparto. O eso me pareció. Aunque la serie está bien producida, con posibles, y está bien valorada, desde mi punto de vista se va desinflando un poco conforme avanza la trama, que se hace excesivamente larga y redundante. Las hay mejores de este tipo de romance con tono sobrenatural.

Como la serie avanzó paulatinamente a un ritmo de dos episodios cada fin de semana, decidí complementarla con otra serie protagonizada por Kim Yoo-jung, Gureumi Geurin Dalbit [구르미 그린 달빛, luz de luna dibujada por las nubes o algo así], conocida internacionalmente como Love in the moonlight, disponible también en Netflix, pero sin traducción al castellano. En ella, la actriz hace de una chica adolescente, huérfana, hija de un rebelde al régimen político, aunque no lo sabe, que escapa a una persecución haciéndose pasar por eunuco y entrando al servicio de príncipe heredero. La serie es de ambientación histórica y se situaría en la primera mitad del siglo XIX cuando Corea era el reino de Joseón o Chosón, un reino aislado y feudal, de inspiración confuciana. Algunos personajes están inspirados en personas históricas reales, aunque sin ninguna fidelidad a la historia real. Como es habitual en estas series, se moverá entre el romance y la intriga palaciega. Es muy entretenida, y los personajes principales se hacen de querer. Pero siendo una serie de 2016, muy apreciada en su momento, se me hace ya viejuna comparada con las series más recientes. La actriz en aquellos momentos debía tener unos 16 años cuando la rodó, y se nota que es casi una cría. Pero cumple bien con su papel. Mejor que en la serie que he comentado en primer lugar.

Y una vez terminada la anterior, y mientras llegaba al final de la serie actual, me puse con otra serie de la actriz disponible en Netflix sin traducción al castellano, Pyeon-uijeom Saetbyeor-i [편의점 샛별이, tienda de conveniencia Saetbyeor-i], conocida internacionalmente como Backstreet rookie. Aquí, la protagonista interpreta a una joven de 20 años, una chica un poco bruta, muy ducha peleando porque su padre era profesor de taekwondo o algo así, huérfana, con una hermana más joven, que ha salido adelante, con su hermana, como ha podido, aun renunciando a terminar su educación. Y que lleva mucho tiempo enamorada en secreto de un chico, ocho o nueve años mayor, que dirige la tienda de conveniencia familiar, franquiciada con una conocida cadena de tiendas de conveniencia surcoreana. Cuando consigue entrar a trabajar como empleada a tiempo parcial en la tienda del chico, todo se complica. La vida de su hermana, que quiere triunfar como cantante, la de chico, que tiene una novia adinerada y bastante manipuladora, la de sus amigos, la de la familia del chico… pero todo con un tono en el que predomina la comedia romántica sobre el drama. Los personajes son simpáticos, especialmente más algunos de los secundarios, y eso tira de la serie. Una serie que no deja de ser una producción de promoción de la cadena de tiendas de conveniencia, idealizando este tipo de comercio, muy habitual en el Asia oriental, también en Estados Unidos, más raro en nuestro país, más allá de las tiendas de gasolinera y algunos supermercados de horario ampliado y de apertura en festivos. Por lo menos en Zaragoza. La serie… en realidad es algo mediocre, por muy simpáticos y guapos que sean los protagonistas.

[Libro] Chronique d’Asakusa – Yasunari Kawabata

Literatura

Cuarto libro que leo del premio Nobel japonés Yasunari Kawabata. Previamente leí uno de sus relatos cortos más conocidos, con el que debutó como escritor publicado, una obra de madurez, tardía, y la novela probablemente más conocida en occidente. La cuestión es que para mí hay mucha diferencia en el tono y en la escritura entre ese primer relato corto y la crudeza y perturbación que suscitan las otras dos obras. Se cuenta que el escritor estuvo marcado siempre por la ruptura de su compromiso matrimonial con una joven de la que estuvo profundamente enamorado, y que marcó la forma en la que vio a las mujeres y la forma en que escribió sobre ellas. En cualquier caso, en un blog sobre literatura y cultura japonesa leí sobre el libro que traigo hoy. Siendo una obra también de juventud, decidí conocer otros aspectos de la compleja personalidad como escritor de Kawabata.

Tras la guerra, Asakusa, gravemente dañada por los bombardeos incendiarios de los norteamericanos, perdió su carácter de distrito del entretenimiento y del placer en favor de otros distritos de Tokio, como Shinjuku. Pero el templo de Sensō-ji sigue atrayendo a muchos visitantes, tanto turistas como locales. Lugar popular por excelencia.

He de decir que lo he leído en francés porque no encontré el libro en castellano. Pero no porque no esté disponible, sino porque lo está con otro título. El título original en japonés Asakusa kurenaidan 浅草紅團, sería La banda roja de Asakusa. Algunos de los personajes de la historia pertenecen a un pandilla juvenil que se identifican por un cinturón rojo, kurenai 紅 sería el rojo carmesí o rojo púrpura, frente a aka 赤 que sería el rojo vivo. Y en castellano el libro se titula La pandilla de Asakusa, y no Crónica de Asakusa como yo lo busqué, motivo por el que acabé comprando la versión electrónica en francés. Tampoco importa mucho, ambos son traducciones del original.

Más que una novela al uso, el libro es un conjunto de relatos basados en las vivencias del escritor cuando vivió en Asakusa en los años 20 del siglo XX. Un momento en el que la vida en Asakusa se desarrollaba entre la popularidad de Sensō-ji, el conocido templo budista dedicado a Kannon, uno de los más visitados de Tokio, y el ambiente en los límites de la sociedad, del tráfico de sustancias, el tráfico de personas, un momento en el que todavía se venden y se compran niños y niñas que no pueden ser mantenidos por sus padres, la prostitución adolescente, las bandas juveniles delincuentes y el mundo del espectáculo, o cierto espectáculo, también en el límite. Un mundo decadente y marginal. Se fija el escritor en varios personajes, casi siempre chicas adolescentes, como aquella que lidera la Banda de los Cinturones rojos que da nombre al libre, o, como contraste, guapa chica que vive de la prostitución, aspirando a que algún hombre se fije en ella y la saque de ese ambiente.

Un relato, o relatos, de un observador que va dando bandazos en su relato, como forma de expresar un mundo cambiante, nunca estático. Que nunca tenemos claro si lo que siente sobre esas jóvenes adolescentes marginales o delincuentes es compasión, atracción, admiración o mera curiosidad. Algo más que curiosidad. Un arco argumental nunca queda cerrado del todo. La historia que parece concluida, se reactiva unos capítulos más allá cuando su protagonista aparece de nuevo en escena. Descripciones vividas, pero sobretodo una serie de tipos humanos que parecen a veces inverosímiles desde nuestro punto de vista 100 años después y en otra cultura, pero que muestran las tensiones internas de la sociedad nipona entre las formas y costumbres tradicionales y las nuevas tendencias en vestido, peinado, música y actitudes, especialmente entre las chicas, unas chicas con ganas de ser las dueñas de sí mismas en una sociedad esencialmente patriarcal, a toda costa. Incluso si el precio puede ser la vida.

Kawabata es un escritor complejo en su fondo. Y eso se refleja en su escritura. Pero siempre recomendable. Muy recomendable.

[Fotos] Paseo posnavideño en un día soleado

Fotografía

Llegadas las fechas navideñas, es costumbre que algunos viejos amigos que llevan “exiliados” varias décadas, vengan a pasar unos días a Zaragoza. Cuando digo “exiliados” me refiero a personas que encontraron su futuro profesional, familiar o ambos lejos de nuestra ciudad. Pero siguen teniendo familia en Zaragoza, a la que visitan en Navidad. Nada original. Una costumbre, probablemente, con fecha de caducidad. Porque tan apenas nos quedan ya miembros de la generación de nuestros padres, que han ido falleciendo. Pero todavía vienen y siempre buscamos una ocasión para vernos. En los últimos años, si el tiempo lo permite, una mañana.

El caso es que en la mañana del 26 de diciembre, entre el chocolate con churros del «desayuno» a las diez de la mañana, y el aperitivo con unas tapas a la una y media de la tarde, fuimos recorriendo la ciudad y haciendo algunas fotografías de recuerdo del día. Los detalles técnicos de las fotos los podéis encontrar en Emulsiones que están bien en presentaciones de baja calidad – Fujifilm GS645S Wide 60 con Lomography Color Negative 800.

Las fotos con retratos de personas y de grupos forman parte de la esfera privada, pero hice algunas tomas del paisaje urbano. La mayor parte de este grupo de amigos es partidario de tener una presencia discreta en las redes sociales y en internet. Especialmente, si hay menores involucrados. Por eso, lo que traslado a esta entrada son simplemente vistas de la ciudad. Pero hay fotos muy chulas de gente.

[Libros de fotografía] Joel Meyerowitz, Akiko Kimura y Exit 93

Fotografía

Solía, hace unos años, comprar algún libro de fotografía, o de otras cosas, cuando visitaba Madrid. Aunque en Zaragoza hay alguna buena librería, no se da la abundancia de oferta que se da en Madrid o Barcelona, y menos aún la existencia de librerías especializadas. Y aun así, en esas grandes ciudades,… que mucho echamos de menos la desaparición de Kowasa en Barcelona. El caso es que después de unos años en los que no he hecho tal cosa, este lunes pasado en Madrid me pasé por La Fábrica. Una editorial, gestora de proyectos culturales y librería que ha hecho un viaje de ida y vuelta. Durante unos años aspiró a más, con una tienda más amplia y más variada, incluso con cafetería adjunta, pero ha vuelto a su local original. Supongo que las cuentas no les salieron. España es así. La cosa es que me traje un par de libros de fotografía. Y cuando volví a casa el martes después de la escapada a Tarragona, me encontré con que tenía a mi disposición en Librería Cálamo el número 93 de la revista Exit. Así pues… allá vamos.

Hablando de escultura y fotografía, como en la revista Exit, hace unos días, en el Museo Pablo Gargallo, en un paseo fotográfico con los miembros más «analógicos» de AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza.

El primero de los libros que elegí es un poco anecdótico si os he de ser sinceros. Como hago fotografías. 20 consejos de Joel Meyerowitz es uno de estos libros que intenta dar recetas al lector sobre como hacer mejores fotografías. Y son libros a los que no soy especialmente aficionado, porque creo que las cosas no se aprenden a base de recetas. Las cosas se aprenden cuando las interiorizas y aprendes a pensar en el ámbito de la disciplina en la que te quieres desenvolver. Pensar por ti mismo; no aplicar soluciones más o menos milagrosas. Pero es Joel Meyerowitz, uno de mis fotógrafos favoritos. Y las fotografías de demostración son del propio fotógrafo, que es otro nivel. Y después de todo, cuando lo vas hojeando y leyendo… pues no son recetas. En la misma onda que yo decía, son consejos para empezar a pensar y ver fotográficamente. Quizá no el mejor libro de o sobre Meyerowitz, pero un librito simpático que iré hojeando y leyendo poco a poco.

En la librería La Fábrica me encontré con una estantería dedicada casi por completo a los fotógrafos japoneses. Que realmente hay muchos y muy buenos. Allí, hojeé rápidamente varios de ellos, y me interesaron varios. Pero al final me traje uno de Akiko Kimura 木村朗子 sin más título que i. Creo que se trata del pronombre de primera persona singular inglés, aunque las normas ortográficas del idioma de Shakespeare indica que dicho pronombre, I, se escribe con mayúscula. Claro que en la contraportada del libro nos cuentan que ese pronombre inglés, I, es homófono con 愛 [ai], que en japonés significa amor. Pero me tengo que ir a su página web para descubrir un texto en el que nos cuenta que el título viene de 藍色 [aiiro], el color índigo, que también en inglés/castellano empieza por i.

Y eso tiene sentido, porque el motivo por el que me atrajo fue por su contenido y estilo. Fotografías en color, en muchas de ellas con los azules (¿índigo?) predominantes, paisajes de entornos diversos, muy minimalistas en la mayor parte de las ocasiones, en formato vertical, realizadas sobre película fotográfica tradicional en formato 35 mm, y que me parecieron muy inspiradores. Porque, salvando las distancias, paisajes, naturales o urbanos, en color y en formato vertical en la mayor parte de las ocasiones, intentando simplificar los más que puedo, o sé, su contenido es lo que más vengo haciendo recientemente. No sé. Conecté con las fotografías de Kimura. Y oye… que si nada lo impide, una pandemia por ejemplo, el 14 de mayo volvemos a Asia… a Japón. Aunque todavía no sé a qué parte de Japón.

Finalmente, el número 93 de la revista Exit. De esos 93 número tengo bastantes, una de las mejores revistas de fotografía que conozco y está en castellano. Bueno, es bilingüe, castellano e inglés. Y este último número, que tampoco me ha dado tiempo a revisar con calma en su integridad, está dedicado a la escultura. Escultura y fotografía son dos disciplinas que se llevan bien. La fotografía es un medio para hacer llegar a más personas la obra escultórica. Pero también porque la escultura es un sujeto fotográfico de máximo interés, por sus formas, por sus texturas, por la forma en que recibe la luz y la devuelve, por los significados que las esculturas pueden alcanzar a través de la fotografía. Como de costumbre, el punto de vista de los editores es amplio. Y no sólo hablamos de la escultura como arte formal. Hablamos de escultura como el estudio de las formas, volúmenes en el espacio tridimensional, sea una escultura clásica, sean las formas geométricas que en las ciudades encontramos en fachadas, postes, contenedores, sean los peinados de las mujeres, sean los objetos que pueblan nuestros hogares o las calles. Los números de la revista Exit exigen una ingestión y una digestión pausadas y prolongadas, para apreciar en su justa medida todo su contenido. Por ello, su periodicidad trimestral… es apropiada.

[TV] Cosas de series; monstruos, asesinatos en frío y buenrollo tailandés con efecto año 2000

Televisión

Hoy traigo un trío de series muy variopinto. Sin relación entre sí. Pero es lo que he visto últimamente más allá de la animación y mi vicio surcoreano de los fines de semana. Alguna cosa está bien… pero en su mayor parte, como mucho, para pasar el rato sin pretensiones.

No era muy consciente yo de la existencia de un Monsterverse. Un universo cinematográfico y televisivo en el que se mezcla el universo de Godzilla y de King Kong… y no sé si algún otro. Yo sabía que en los últimos años se habían hecho películas sobre ambos monstruos. La de King Kong incluso la vi atraído por su protagonista femenina, que en aquellos momentos prometía mucho. Cuando vi la estupenda recreación del Godzilla original realizada recientemente en Japón, mucho mejor con ventaja que los pastiches de Hollywood, me enteré un poco del rollo de este universo de ficción. Y supe de una serie de Apple TV, Monarch: Legacy of monsters, integrada en ese universo de ficción, apreciada por algunos comentaristas en la red de redes. Así que la vi. Bueno. Vale. Entretenida. Sin más. Narrada en dos líneas temporales que acaban confluyendo, habla de la típica organización secreta que suele haber en estos universos de ficción, algo nada original, de cómo se crea y como llega a ser lo que es, mientras vamos siguiendo las peripecias por todo el mundo de los buenos. Porque Monarch, la organización, tiene sus más y sus menos. Como digo, entretiene, pero es tirando a mediocre, con una flojísima definición de caracteres. Lo cual es grave, porque una serie de televisión tiene menos presupuesto que un largometraje de acción y hay muchas menos secuencias espectaculares de monstruos, que es lo que parece atraer a los aficionados a estas cosas. Entonces… con apariciones monstruosas puntuales, o te interesa lo que les pasa a los vulgares seres humanos que salen en pantalla, o la cosa es… meh.

Islandia es la localización de una de las series de hoy, y allí nos desplazamos fotográficamente hablando.

A murder at the end of the world es una serie de las de Brit Marling, protagonizada por ella y por una de las Dianas de The Crown, Emma Corrin. La vi porque vi una reseña de una fuente que consideraba fiable alabándola mucho. Lo cierto es que no me fijé que era una serie de Marling. Una actriz, directora y guionista que a principio de los 2010 prometía mucho, pero con el tiempo me ha parecido que es alguien que hace producción muy pretenciosas… pero potencialmente muy aburridas. El caso es que una vez empezada, siendo una serie limitada de una temporada, sólo ocho episodios… Sólo diré una cosa. Sin darme cuenta me salté un episodio, el segundo, no me di cuenta hasta que iba por el cuarto… y no lo había echado de menos. Lo cual quiere decir que la historia está muy inflada para lo que cuenta. No es ninguna catástrofe esta investigación de un asesinato en un remoto hotel de lujo en Islandia. Una whodunit propia de una pseudo Agatha Christie postmoderna llena de gente guay, guapa y millonaria, y con inteligencias artificiales. Y si la Christie original me deja frío las más de las veces, imagínate una versión postmoderna. No es ninguna catástrofe. Y se deja ver. Pero como de costumbre en las cosas de Marling, más pretenciosa que otra cosa.

Y finalmente Analog squad. Un serie tailandesa con mucha nostalgia. Lo de squad [equipo] es porque va de un grupito de cuatro personas, en las que uno de ellos, un tipo que ha vivido mucho tiempo extrañado de su familia, contrata a los otros tres para fingir que son su familia, esposa e hijos veinteañeros, para ir a visitar a sus padres mayores, ya que su padre ha sufrido un percance de salud que lo tiene al borde la muerte. Lo de analog [analógico] es porque la acción transcurre en las semanas previas al fin de año de 1999, con los miedos al efecto 2000, cuando las fotos se hacían con rollos de película fotográfica, lo que ahora se llama fotografía analógica, y el señor enfermo tiene un estudio de fotografía.

Las series sobre familias ficticias, si están bien llevadas, tienen mucho interés. Véase por ejemplo la opera prima de un prestigioso director español, para mí su mejor película, o por lo menos la que mas me interesó realmente. Y en esta serie lo importante es que los integrantes de esta familia, verdadera o falsa, acaban importándote. Porque todos tienen sus problemas. Con sus familias. El «padre de familia» perdió su familia de origen, sus padres, y luego la propia, su esposa e hijos, por la forma en que llevó sus negocios y se relacionó con malas compañías, y desde entonces es un resto de un naufragio. La «madre de familia», una atractiva mujer madura que fue novia del anterior en su momento, vive sola, y con diagnóstico a sus espaldas que la envuelve en el pesimismo, al mismo tiempo que intenta sacar adelante este peculiar encargo con cierto entusiasmo… porque sigue enamorada del «resto de un naufragio». El «hijo menor» es hijo de una madre soltera, famosa en el país por haber sido modelo de fotografía erótica, una sex-symbol reconocida por cualquiera, lo que ha marcado al chaval, a pesar de que están muy unidos. Y la «hija mayor», lesbiana, tiene una padre que aparece y desaparece por negocios, poco presente en sus vidas, pero con quien se siente muy unida, hasta que una tragedia le hace ver que su padre llevaba una doble vida, y que tiene una familia real más extensa de lo que esperaba.

Está bastante bien. Y está bien considerada. Conforme avanza la serie tiende demasiada tendencia al sentimentalismo fácil. Hay sus buenas dosis de «tele cebolla». Pero como ya digo, los protagonistas se hacen de querer, y los no protagonistas también, y se ve bien. Con agrado. Lo mejor de lo que traigo esta semana, aunque su «exótico» origen probablemente desmotivará a muchos suscriptores de Netflix, donde se puede ver. Hubiera querido que la hija real del protagonista hubiera tenido más protagonismo, y su arco argumental un poco más de miga. Pero bueno… es que todo es muy buenrollista al final en esta serie. Muy optimista el final.

[Viaje] Escapada en el día en Tarragona, España

Viajes

Durante mi infancia, y especialmente adolescencia, mis estancias en la costa del Mediterráneo en la provincia de Tarragona fueron frecuentes. Fueron la norma en materia de vacaciones. Entre mis 3 y mis 8 años de edad, durante seis años consecutivos, veranee con mis padres en Benicarló, provincia de Castellón. Pero cuando nació mi hermana, yo con 9 años de edad, comenzó un ciclo de vacaciones veraniegas en la costa de la provincia de Tarragona, hasta que cumplí los 18 años y entre en la universidad. En ese momento, dejó de interesarme ir de vacaciones con la familia, y mis visitas a la costa mediterránea se hicieron más esporádicas y de otra forma. En aquellos 9 años aproximadamente, recorrimos algunos lugares de la provincia de Tarragona, incluida la capital. Aunque no mucho. Mis padres quería descansar y tomar el sol. No hacer turismo.

Pero sí que visitamos Tarragona en alguna ocasión. Mis recuerdos se reducía al famoso «balcón del Mediterráneo», de cuya vista los tarraconenses presumían mucho, aunque a mí me dejaba un poco frío, y a pasear por la murallas y ver desde arriba el anfiteatro romano. Y que siendo un niño, me molestaba mucho que fuese una ciudad llena de cuestas. Un engorro. Obviamente, no es para tanto. Como luego concluiré, en general, lo que puede visitar un viajero o turista, es bastante agradable. Aunque la vista desde el «balcón del Mediterráneo» sigue dejándome un poco frío. No así otros puntos de interés de la ciudad. Como el día anterior, me centré mucho en hacer fotos con película fotográfica tradicional. Pero también me llevé la muy conveniente Sony ZV-1, con la que hice bastantes fotografías, especialmente en interiores, aunque no únicamente. Muchas más que en Madrid.

Es ya una tradición desde 2017 que, con algunas amistades, nos cogemos de fiesta el día siguiente a San Valero, el festivo local, y nos vamos a algún lugar a pasar el día, visitar algo interesante si es posible y relajarnos. También suele ser germen de los planes de vacacionales del año correspondiente, aunque en esta ocasión ya íbamos muy adelantado en eso. Ya tengo los billetes para la escapada de la Semana de Pascua, volveré a las riberas del lago de Constanza, y de las vacaciones de primavera, volveremos al País del Sol Naciente. En cualquier caso, en muchas ocasiones habíamos hablado de aprovechar la alta velocidad ferroviaria para visitar Tarragona. Las informaciones que recibíamos en los últimos tiempos es que era un destino adecuado para una escapada de un día. De más, si quieres recorrer algo de la provincia, como los monasterios cistercienses, o algún punto de la costa. Aunque la costa está muy machacada por el efecto del turismo y las nefastas legislaciones que sobre protección de la misma ha ido desarrollando el gobierno catalán.

Ir a Tarragona en tren de alta velocidad tiene su punto de absurdo. Como pasa con otros destinos con estación de alta velocidad, y que se encuentran fuera del casco urbano de la ciudad, a kilómetros de distancia, en medio de la nada, aparentemente. Vamos a ver… no es grave, hay una línea de autobuses interurbanos que conecta con el centro de Tarragona. Con una frecuencia irregular, pero al parecer suficiente. Aunque resultó sorprendente que si llegó el tren a la estación de Camp de Tarragona puntualmente a las 10:04 de la mañana, cuando estábamos a poco más de 10 metros del autobús que tenía prevista su salida a las 10:10, este saliese para hacer su recorrido, sin viajeros a bordo, a las 10:08. El que hubiera un nuevo autobús a las 10:20 nos consoló en parte… pero en general nos pareció una situación… no grave, pero muy absurda.

La visita fue muy agradable. El tiempo, primaveral. Con nubes a primera hora de la mañana, cuando llegamos al primer lugar que visitamos, casi a las 11:30, ya teníamos luz de sol asomándose entre las nubes. Tuvimos la suerte, no buscada, de que el último martes de cada mes, los lugares dependientes del Museo de Historia de Tarragona (web sólo en catalán, aunque con un enlace para el traductor de Google, una solución poco elegante,… cutre incluso) tengan la entrada gratis. No es que nos hubiera importada pagar los 15 euros del bono que incluye todas sus dependencias… pero oye, eso que nos llevamos por delante. Lo más destacado de Tarragona son los lugares arqueológicos de la Tarraco romana, declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y que están bien en general. Es fácil establecer una ruta para ir visitándolos, al mismo tiempo que aprecias el centro histórico de la ciudad, que está muy aseado y muy agradable de pasear. También visitamos una casa que antaño perteneció al nobleza/alta burguesía de la ciudad. Fuera de estos elementos arqueológicos y civiles, visitamos al catedral.

La diócesis tarraconense fue la más importante de la Cataluña medieval, e incluso de la Corona de Aragón. Durante un tiempo, fue establecido que los reyes de Aragón, que también eran condes de Barcelona y soberanos del resto de los territorios de la Corona, fueran coronados en la catedral de Zaragoza, pero por el arzobispo de Tarragona. En un momento dado se planteó que la archidiócesis tarraconense fuera la primada de España, en lugar de Toledo, porque Tarraco fue la principal ciudad de la Hispania romana, y así lo fue su diócesis. Pero ya sabemos con funciona el centralismo en España. El caso es que la catedral refleja el estatus que tuvo la diócesis. Es grandota, con un bonito claustro y un museo diocesano con obras de calidad. Para mi gusto, la restauración del interior de la catedral está un poco pasada de frenada… no según las tendencias actuales que tienden a respetar las huellas del tiempo, aunque frenen el deterioro y den seguridad y esplendor y valor al edificio histórico. En cualquier caso, los curas no imitan a los museos del lugar, y no hay entrada gratis el último martes de mes.

Nos llamó la atención la escasa oferta de servicios hosteleros. El 90 %, o más, de los establecimientos de restauración gastronómica del centro histórico estaban cerrados. El lugar donde al final comimos unas raciones de ventresca de atún y queso, ni siquiera tenían ingredientes para hacer ensaladas, a pesar del preminente lugar que estas tenían en su carta. En realidad, las calles del centro histórico estaban prácticamente vacías, a pesar de la animación que se percibía en la Rambla Nova y más allá. No parece tener lugar este barrio de la ciudad en la vida cotidiana de la ciudad. Lo cual contrasta con el bullicio habitual de otros centros históricos. Como el de Zaragoza, por no ir más allá, y por hablar de nuestra ciudad y la segunda ciudad en importancia durante los tiempos de la provincia romana Tarraconense. Y mantengo mi sensación de antaño. Las gentes son formalmente corteses… pero siempre sientes una cierta frialdad en el trato. Hay una distancia marcada que siempre sientes. Quizá por eso durante décadas, y a pesar de la proximidad, hemos ignorado estos lugares. Debo hacer excepción la tremendamente animosa y simpática trabajadora de la oficina de información turística de la Rambla Nova. Un encanto. En fin… misión cumplida.

[Cine] Poor things (2023)

Cine

Poor things (2023; 07/20240127)

Esperábamos con expectación y muchas ganas la última película de Yorgos Lanthimos, un director excéntrico y con una forma muy personal de crear y rodar sus proyectos, que a mí siempre me ha atraído, aunque no siempre es de fácil digestión. Que además venga protagonizada por Emma Stone una de las mejores actrices de su generación, de las más auténticas y fieles a sí mismas, es un aliciente añadido muy importante. Con una carrera muy diversa en títulos y temas, siempre ha realizado una buena selección de trabajo, optando por la calidad sin despreciar el riesgo. Y con el tiempo que lleva dando guerra, y lo prolífica en sus trabajos, parece mentira que todavía tenga 36 años. Y además, se nos venía diciendo que la película venía a revisitar uno de los mitos literarios más queridos del cine, el del doctor Frankenstein y su criatura.

Lisboa es una de las localizaciones más interesantes de la película… en teoría. Porque la película se ha rodado en Hungría.

Sin embargo, aunque muy evidentemente influida por la obra de Mary Shelley y por su famoso doctor, la película adapta o se basa en la novela de Alasdair Grey de su mismo título,… más o menos… por que el del libro sería Poor Things: Episodes from the Early Life of Archibald McCandless M.D., Scottish Public Health Officer. Archibald McCandless se convierte en la película en Max McCandle (Ramy Youssef) un estudiante de medicina que entra a trabajar para el doctor Baxter (Willem Dafoe), con el fin de observar el desarrollo de su «hija adoptiva», Bella Baxter (Emma Stone). Esta es el resultado de resucitar el cadáver de una suicida, trasplantándole el cerebro de su hija nonata, por lo que al principio del filme tiene el aspecto de una bella mujer en la treintena, con el desarrollo mental de una niña. A lo largo de la película asistiremos al desarrolla de la personalidad de Bella, pasando por su etapa de adolescente que se fuga con el abogado sin escrúpulos Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), lo que le permitir viajar por el mundo y aprender cómo funciona, lo que le gusta y no le gusta, antes de volver a Londres con una personalidad ya desarrollada.

Fiel hasta cierto punto al original, que no he leído, Lanthimos sitúa la acción en una época victoriana alternativa, finales de la misma, con un importante toque de steam-punk, pero sin atiborrarnos de los elementos de esta estética, con una diversidad de escenarios de gran brillantez visual e imaginativa. Nuevas versiones de Lisboa, Alejandría o París se añaden a la Londres victoriana. Destacable además que tan atractivo espectáculo visual se haya rodado con película cinematográfica tradicional, en blanco y negro (Kodak Double-X) como en color (negativos, Kodak Vision3, o positivos directos, Kodak Ektachrome, para mayor brillantez visual) con Robbie Ryan en la dirección de fotografía. Un mundo imaginado que enmarca perfectamente una historia que trata de… vamos a ello porque aquí viene lo más interesante.

Me hace gracia que se haya hablado tanto del feminismo de Barbie, cuando en realidad es una película tan pegada a las conveniencias comerciales, y con un feminismo de recetario, de lo establecido como políticamente correcto, mucho menos rompedor de lo que nos hacen creer y nada transgresor. Lanthimos se mete de lleno en el barro de lo que es la emancipación de una mujer. Una mujer, sea Bella Baxter o quien fuera antes de suicidarse, que quiere ser dominada por los hombres que la rodean. Por su «padre adoptivo», a quien le cuesta darle la libertad que anhela, por su amante, Wedderburn, mujeriego posesivo, o por su antiguo marido, un militar inflado de la hipocresía victoriana. Pero Bella se rebela. Se hace dueña de su propio cuerpo, mientras va desarrollando su mente y su ingenio, y va superando los obstáculos para su propio desarrollo en sus papeles como «hija», amante, esposa, prostituta, llegado el caso, los reduccionismos a los que los hombres que la rodea la quieren someter. Sin renunciar a su sensualidad y sexualidad, al disfrute simultáneo de su cuerpo y de su mente. Al final alcanzará un estado de autosuficiencia, en la que todos estos hombres, si quieren acompañarla en su vida, será bajo sus propias premisas y condiciones. Mucho más intensa, transgresora y directa en su mensaje.

En lado positivo, aparte de los aspectos visuales, también sonoros, están las interpretaciones del conjunto del elenco con Stone y Ruffalo como más destacados. En lo negativo, que algo hay, es la excesiva duración del segundo de los cuatro actos en los que se divide la película, hay un momento, en el periplo que hace Bella con Wedderburn en la que la película parece no avanzar, tras un excelente principio antes de un inspirado final. Pero en su conjunto es realmente una película muy notable, que merece la pena la atención de los espectadores. Mucho más profunda que otros títulos más mediáticos, sin renunciar al espectáculo cinematográfico. No os la perdáis.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Viaje] Como de costumbre en los últimos años, un día en Madrid

Viajes

Los dos últimos lo hice de forma similar. Alrededor de la fiesta de San Valero en Zaragoza, además del día de fiesta que todos los habitantes de la ciudad tenemos, me suelo coger un día de fiesta extra. Y aprovecho para hacer algunos viajes en el día con distintos objetivos. Uno de estos viajes suele ser a Madrid. Si hay algo que ver en exposiciones o temas culturales aprovecho, aprovecho también para hacer alguna compra, suelo quedar a comer o a tomar café con amistades madrileñas, y me doy una vuelta haciendo algunas fotos.

No madrugué. Saqué los billetes con mucha antelación. Creo que fue en la última semana de diciembre o en la primera de enero, y con muy buenos precios para la ida y vuelta en tren de alta velocidad. En esta ocasión con Iryo, los trenes de la empresa Ilsa conformada por Trenitalia, Air Nostrum y algún otro grupo empresarial. Esta compañía es la principal alternativa a Renfe, ya que el otro operador tiene una oferta mucho menor. Creo que actualmente las conexiones entre Zaragoza y Madrid o Barcelona son de unas ocho o nueve por sentido, y alguna de ellas se extiende a Andalucía. Conforme va afianzándose, sus ofertas de precios no son tan ventajosas como en sus primeros tiempos, pero todavía hay mejores ofertas que con el Ave de Renfe siempre que los horarios te convengan y saques el billete con suficiente antelación.

Como contrapartida de esta mayor oferta, ya me habían comentado que están más tensionados por el tamaño de su flota de trenes. Y si como pasó el lunes, uno de ellos les falla, pueden acumular retrasos impropios de una línea de alta velocidad. Normalmente muy puntuales, el lunes llegamos a Madrid con media hora de retraso, fruto de esos problemas en una de las relaciones. La vuelta transcurrió sin problemas. Fundamentalmente hice fotos con cámara para película fotográfica tradicional, de eso os hablaré cuando las tenga reveladas. Pero también hice algunas fotos con la pequeña y bolsillera Sony ZV-1, una cámara de lo más útil en estas circunstancias, pero de cuya segunda versión me cuentan que la han hecho mucho menos útil. Vamos,… que si alguien está interesado, mejor que busque el modelo original y no el actual.

Tenía interés en conocer la oferta cultural y las instalaciones de Matadero Madrid, estuve brevemente hace un tiempo en una exposición. Y además me habían recomendado la visita al Palacio de Cristal de Arganzuela, un jardín botánico bajo invernaderos, que me habían asegurado habría todos los días, siendo gratuita la entrada. Hay que recordar que los lunes suele ser día de cierre en museos y exposiciones, pero un jardín… Bueno, pues la información no fue de fiar y estaba cerrado. No obstante el paseo por el lugar fue agradable, nos tomamos unos chismes, y luego iniciamos un recorrido por Madrid Río, la zona verde que sigue el curso del Manzanares hasta el puente de Segovia. Muy agradable también.

Como nos habíamos tomado algo en Matadero siendo ya las doce y media de la tarde, no teníamos mucha hambre así que entramos al Campo del Moro para visitarlo. No había entrado en estos jardines al pie del Palacio Real desde que viví durante un año en Madrid hace más de 30 años. Y están muy bien. Pertenecen a Patrimonio Nacional y están muy bien cuidados. Y estaban muy tranquilos. En alguna otra ocasión igual me llevo el teleobjetivo, porque había aves potencialmente interesantes. A tres metros de nosotros se nos posó en el cesped un pito real, una especie de pájaro carpintero, que tras observarnos tranquilamente alzó el vuelo para posarse en el tronco de un árbol cercano. Con el Olympus 75-300 mm seguro que podría haber hecho algúna foto interesante de este ave. Me sorprendió la presencia de abundantes cotorras argentinas, una especie invasora peligrosa para las especies locales, que proliferaron en Zaragoza hasta que se iniciaron programas para eliminarlas en los años 2015 y 2016.

Comimos, un poco tarde, unos platos de jamón y queso, en las proximidades del Palacio Real, carísimos para la calidad que tenían. No estaban mal, pero no se justificaba el precio. Y luego ya nos dirigimos a realizar algunas compras por diversos lugares. Compré película fotográfica, que paradójicamente encontré barata en la FNAC y no en comercios especializados, y algunos libros de fotografía en La Fábrica, de los que os hablaré otro día. Y ya, de vuelta a casa. Un agradable día, soleado pero con luz suave, y temperaturas desusadamente elevadas para la época. Vamos,… que el chaquetón entró en mi mochila cuando llegué a Madrid, y no me lo volvía a poner hasta que llegué a la niebla de Zaragoza.

[Fotos] Instantáneas en días fríos

Fotografía

Estaba convencido de que hoy y mañana no podría escribir nada, ni aquí, ni en mi Cuaderno de ruta. Tengo fiesta, y hemos programado viajes en el día. Pero el de hoy no empieza hasta cerca de las diez y media de la mañana. Y me he despertado pronto. Así que me da tiempo.

En los últimas días de enero he hecho un cartucho de película instantánea Polaroid. Los detalles los podéis encontrar en Formatos de fantasía para película instantánea – Polaroid Now+ con i-Type Golden Moments. Pero no me han quedado muy allá. Eso de los bordes dorados y otras fantasías en las películas instantáneas no siempre me convencen. El borde tradicional blanco, o el negro como alternativa, están bien. Y luego,… el frío. Qué inseguro me siento con esta película los días de frío. Qué mal se revela.

[Recomendaciones fotográficas] Cine, moda, Meyerowitz y alguna cosa más

Arte, Fotografía

Sinceramente, estas entradas de recomendaciones fotográficas, que tradicionalmente salen en este Cuaderno de ruta la mayoría de los domingos, están en crisis. Hace unos años amasé una serie de sitios de referencia en internet que me servían bien para saber qué es lo que pasó, pasa o pasará en el mundo de la fotografía, considerada como una de las bellas artes. No el mundo de la fotografía de los chismes y las reviews que tantos aficionados consumen de forma, en mi opinión, un tanto absurda. Pero últimamente, no funcionan como hace unos años. Las formas en que se transmiten las noticias en internet va evolucionando, y en este aspecto no me he adaptado bien. Ya veremos que hago. De momento,… estoy un poco sin ideas. Que conste que… este año hace 19 años que redacto este Cuaderno de ruta, y por mi cabeza se ha pasado que cuando llegue al 20º aniversario igual cambio por completo de paradigma. Pero me voy a dar un año para pensarlo, y para pensar las alternativas.

Las fotos son de ayer, en un paseo fotográfico en el que la luz no fue tan favorable como pensábamos que podía ser. Hicimos tan bien película en blanco y negro, pero con poca confianza sobre los resultados.

Meyerowitz. Joel Meyerowitz. Uno de mis fotógrafos favoritos. Con una cámara de 35 mm o con una cámara de 20 x 25 cm. Lo mismo me da. Y en Creative Boom han hablado de él recientemente. Y traigo el enlace. Es lo que hay cuando te gusta algo. Que no te cansas de recomendarlo.

La fotografía de moda no es de mis preferidas. La mayor parte de ella me parece artificial y poco inspiradora. Es lo que hay. Pero hay algunos fotógrafos, fotógrafa en este caso, que me llaman la atención. Y por eso también los recomiendo. Estoy hablando de Viviane Sassen, y en el boletín de Aperture han recuperado un par de artículos sobre su trabajo recientemente. Este y este.

Y ya que estamos en Aperture, podemos aprovechar para conocer una fotógrafa clásica de la fotografía japonesa de los años 60, Hisae Imai.

Más que gustarme, me ha hecho gracia el artículo de Blind Magazine sobre Sister Corita Kent, una monja, profesora de arte en una universidad católica de Los Ángeles, que se dedicó al pop art cuando esta tendencia se puso de moda. Con frecuencia integraba la fotografía en sus creaciones. Que conste que la monja en cuestión se volvió contestataria en los años 60, discutió con la siempre ultraconservadora jerarquía católica y abandonó la orden para dedicarse exclusivamente al arte.

Las películas de Aki Kaurismäki son siempre interesantes, aunque poco adaptadas al gran público palomitero. Ellos se lo pierden. Pero es que cada fotograma de sus políticas es una grandísimas fotografía en sí misma. Dominio del encuadre, el color, la luz, la composición… Y en Booooooom nos han recordado que en su última película también. A mí, la película, me gustó mucho. Y la fotografía de las películas de Kaurismäki también.

Tenía algo para contar que salía en el blog de Leica Camera, pero como su sistema de gestión es tan nefasto y molesto… pues nada. No los enlazo ni digo nada. Al fin y al cabo están más para gloria de sus chismes que de la propia fotografía.

[Cine] The zone of interest (2023)

Cine

The zone of interest (2023; 06/20240121)

Tenía muchas ganas de ver esta película. Protagonizada en su papel protagonista femenino por Sandra Hüller, que ya nos maravilló por su buen hacer en una película francesa reciente, y dirigida por Jonathan Glazer, un director que se prodiga muy poquito, pero que ya me sorprendió con su película anterior, hace más de diez años, nada más y nada menos. Una película que valoré bien, pero que probablemente hoy valoraría todavía mejor. Siempre es peligroso crearse una expectativas muy elevadas… pero había motivos para confiar. Así que nos fuimos a verla en una matinal de versión original. Película británica, con título en inglés, pero con los diálogos en los idiomas originales de los personajes, el alemán, algo de polaco y algunas líneas en yidis, aquí y allí. Para aquellos que se lían… el yidis, es frecuente verlo escrito sin adaptar al castellano como yiddish, aunque sea hablado por las comunidades judías de origen centroeuropeo, y escrito con los caracteres del alfabeto hebrero, no es un idioma semítico. Es una lengua altogermánica, muy emparentado con el antecesor del propio alemán oficial en Alemania, Suiza o Austria.

La película se inspira en una novela de Martin Amis que yo no he leído. Pero en realidad no la adapta. Usa las ideas de la novela para reconstruir, combinándolas con las realidades históricas documentadas, una ficción plausible de cómo pudo ser la vida familiar de Rudolf y Hedwig Höss (Christian Friedel y Hüller), el comandante del campo de exterminio de Auschwitz durante varios años, y responsable del plan para el asesinato y exterminio de los judíos húngaros que recibió su nombre, Operación Höss, y su esposa, mientras vivieron en la Polonia ocupada junto al nefasto campo. Glazer filma la vida cotidiana de la familia, sus sirvientes polacos y sus visitantes como si hubiera repartido cámaras por todo el interior de la casa, los jardines y los alrededores, y los lugares donde acuden para disfrutar de su tiempo libre, con sus hijos. Una vida cotidiana familiar, casi idílica, en la que el campo sólo se ve de refilón, detrás de los muros, y se percibe a través de los increíbles y maravillosamente bien realizados efectos de sonido, cuya responsabilidad cayó en el ingeniero de sonido Johnnie Burn, y que debería ser el claro ganador del Oscar en esta categoría. Ya veremos.

La película de Glazer es una de las fundamentales del año 2023 y de las que hay necesariamente que ver. Es cine de altísimo nivel, que bien podría calificarse de obra maestra. Y es una de las que ha mostrado la barbarie del exterminio de judíos y otras comunidades y colectivos por la Alemania nazi de forma más original y contundente, sin haber mostrado, paradójicamente, ninguna imagen directa de estos asesinatos sistemáticos. Lo hace mostrando cómo el mal por antonomasia está latente en el ser humano, y tomar la forma de una familia ideal con perro, y casita con jardín. El Mal con mayúscula integrado en lo cotidiano de un hogar, en las actividades al aire libre bañándose o bogando por un río en verano, cabalgando a caballo por los campos al atardecer, recibiendo a los amigos y a la familia a tomar el té o a cenar. Es el asesinato de masas convertido en un problema de ingeniería industrial del que sentirse satisfecho cuando se da con la solución adecuada.

Eficazmente filmada e iluminada por Lukasz Zal, a quien no vamos a descubrir ahora porque ya ha dado suficientes muestras, también aquí, o aquí, de ser un director de fotografía de referencia en el cine mundial. A la forma de rodar que hemos indicado anteriormente se añaden algunos cortes de escenas nocturnas, rodadas en el infrarrojo, en el que vemos como una joven polaca deja por todos los lugares de trabajo forzado de los prisioneros, manzanas ocultas para el alivio de estos prisioneros al día siguiente. Es de los pocos alivios humanitarios que se permite la película. En varios momentos se corta la narración a negro, momentos de reflexión, una vez a un rojo vibrante, y hay un momento en que un solitario Höss sufre un malestar digestivo en las instalaciones de las SS en Oranienburg, y Glazer nos lleva brevemente a las instalaciones del museo que hay en Auschwitz I, en la actualidad, en el momento en que un grupo de limpiadoras entran ha realizar su trabajo antes de abrir las instalaciones al público. Yo visité en 2008 esas instalaciones, las fotografías que ilustran la entrada son de aquel viaje.

Sólo me queda hablar de la excelente interpretación de todo el elenco de la película, con especial mención, claro está a Hüller y Friedel. Como ya he mencionado, la película es de lo mejor en el 2023. Es difícil si te quedarías con esta o con alguna otra película en un año especialmente bendecido por la buena oferta de excelentes títulos, dependería del momento y el lugar. Y además Hüller ha estado presente de forma fundamental en las dos película que más me han impresionado. La película es candidata a cinco premios Oscar, mejor película, mejor película internacional, mejor dirección, mejor guion adaptado y mejor sonido. Se me hacen cortos, los premios interpretativos también tendrían cabida en esta lista, así como la dirección de fotografía y el montaje, visto lo visto. Pero para una película no americana y rodada en alemán y otros idiomas distintos del inglés, es demostrativo del interés y la calidad. Así como la candidaturas de películas norteamericanas responden a dinámicas muy diversas, cuando una película extranjera y rodada en un idioma distinto del inglés recibe semejantes atenciones, suele ser indicativo de que merecería ganar el premio gordo, sea o no candidata en esa categoría. Así que ya lo sabéis. Aunque pueda resultar de difícil de digerir por los temas y los modos, es imprescindible.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****