[Cine] The color purple (2023)

Cine

The color purple (2023; 11/20240218)

Atención, no puedo descartar que en algún momento revele algunos elementos de la trama. Pero es así como me sale hablar de esta película, cuya historia es muy conocida por muchos aficionados al cine por la película previa, y por los aficionados a la lectura por la novela en la que se basa.

No he leído la novela en la que se basa la película de hoy, y en la que se basó la película de Steven Spielberg de 1985. Pero ya en su momento quedó claro que Spielberg no recogía todo el espíritu de aquella, toda su crudeza y sus consecuencias reales. Vamos a ver… que la novela nos empieza a contar la historia de una niña de 14 años que empieza a ser violada por su padrastro y se queda embarazada en dos ocasiones. Eso es algo que queda ahí en las películas, pero edulcorado, y evitando los detalles precisos y más incómodos. Vi en su momento la película de Spielberg… pero hace tiempo que le tengo miedo a la manipulación emocional de este director, que ha veces lleva al espectador a terrenos éticamente muy cuestionables. Hace tiempo que opino que Spielberg es un «progresista» tremendamente conservador. Así que… no estaba muy ilusionado con la nueva versión de la historia dirigida por Blitz Bazawule. Especialmente porque Spielberg seguía detrás del proyecto junto con una parte del equipo de aquella película de hace 40 años. Pero bueno… al final, me anime a acompañar a los amigos a la matinal del domingo pasado.

La película es un musical. Rectifico; la película no adapta la novela, adapta el musical de Broadway basado en la novela. Aunque es algo que no se ha destacado especialmente en la promoción de la producción. Sus responsables que en estos tiempos la gente tiene cierta reticencia al género, aunque de vez en cuando alguno triunfe. Pero miren ustedes lo que le pasó a Spielberg con su actualización de West Side Story. ¿Alguien se acuerda de esta película, que no estaba nada mal? Pero por lo demás, las historia base es la misma. Celie (Fantasia Barrino/Phylicia Pearl Mpasi, joven), poco educada y poco agraciada físicamente, pasa de maltratada por su padre/padrastro mientras su hermana a ser maltratada por marido (Colman Domingo), mientras su hermana más joven Nettie (Halle Bailey/Ciara, adulta) huye de ambos. Y vive cuatro décadas de infierno en algún lugar de Georgia, con el único apoyo eventual de la mujer (Danielle Brooks) de uno de sus hijastros, y de la cantante y antigua amante de su marido (Taraji P. Henson). Para al final ir a parar a un discutible happy end.

A ver. Resolvamos los temas por partes. El diseño de producción y la calidad técnica de la película es muy alta, sin duda. A Bazawule no le han faltado medios. Ya está. Spielberg y compañía querían una producción de primer nivel en ese ámbito y lo tienen. Es cierto que el musical, como tal musical, no es especialmente memorable. Me refiero a la calidad musical y a sus canciones. Nada malo tampoco… pero uno más. Esto no es Cabaret, o Chicago, o The sound of silence, o Les miserables, o… está en un escalón inferior en mi opinión. Y las interpretaciones… son realmente buenas. Un grupo de actores y actrices que ponen mucho de su parte para que la cosa vaya adelante. Y se lo curran. Lo hacen bien. Pero…

Hay una continua disonancia entre lo que está contando la historia y cómo se cuenta. Estamos hablando de pedofilia, violaciones, maltrato sistemático a las mujeres, violencia policial, racismo por un tubo, machismo por arrobas, de la peor especie. Durante cuatro décadas de la vida de una mujer y quienes le rodean. Y sin embargo… paisajes bonitos, luminosos, canciones sonrientes, buen rollito… Hay una cosa que me molesta mucho, que se da mucho en los culebrones. Unos, los «buenos» viven toda su vida puteados y amargados, mientras que los «malos» durante toda su vida campan a sus anchas y hacen sus desmanes con impunidad. Y al final, porque se hace una supuesta «justicia», la historia… ¿tiene un final feliz? ¡Pero qué me cuentas Maripili! Y para colmo, la película tiene una beatería religiosa que me deja anonadado. Las «plagas de Egipto» que caen sobre el maltratador por una maldición celestial. El pastor de la iglesia que es un cabr.n que sonríe y acoge a los maltratadores mientras ignora a las maltratadas, y que al final con una canción y cuatro aleluyas se reconcilia con la hija homosexual, cantante de blues… «promiscua». Al final… con cuatro aleluyas a Dios y un par de canciones al atardecer todos reunidos como hermanos, los malvados perdonados… ¡Después de cuatro décadas de abusos! ¿Qué mensaje están mandando? ¿Aguántate, resígnate y perdona al que te ofende? ¿Lo de siempre que ha servido para mantener la maquinaria de la injusticia y la discriminación?

Como he dicho al principio, Spielberg me parece un «progresista» muy conservador. Que no hace justicia a las consecuencias de lo que se está contando. Que tira a la basura buena parte del mensaje de la historia original con su corrección política y con sus historias edulcoradas. Aunque aquí sólo ejerza de productor, los defectos que le veo a esta película están en mi opinión en muchas películas de su carrera. Ya hablaremos dentro de unas semanas de «los amos del aire»… que está ahora en emisión en Apple TV+. Por lo tanto, reconociendo que la película tiene suficientes bondades como para no ponerle un suspenso en mi apreciación personal, no puedo dejar de decir que me dejó con una sensación de insuficiencia y de incomodidad. Durante un tiempo se pensó que podría hacer algo en la temporada de premios… pero se desinfló enseguida. Sólo Danielle Brooks es candidata al Oscar a mejor actriz de reparto… y me parece justo, aunque lo tenga complicado, y también me parecerá justo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; Marte y los Smith

Televisión

Voy esta semana con dos series de las que estoy muy a favor. Aunque con algún pero para una de ellas. La otra, sencillamente, ha sido una de las más agradables sorpresas que me he llevado en los últimos años en ficción televisiva, que me ha sabido a poco y de la que quiero más cuanto antes.

Uno de los episodios más divertidos de la serie de espías asesinos con problemas conyugales de hoy transcurre a orillas del lago de Como en Italia… así que viajaremos allí fotográficamente.

Se puede ver ya al completo la 4º temporada de For all mankind, la estupenda ucronía de Apple TV+ en la que son los soviéticos los que llegan en primer lugar a la Luna en 1969 y, como consecuencia, la carrera espacial no se detiene, sigue adelante y la exploración espacial y otras cuestiones sociales avanzan mucho más rápidamente, al mismo tiempo que determinados geopolíticos nunca llegan a suceder. En esta cuarta temporada, estamos en la primera década de los 2000. Hay una colonia humana multinacional consolidada en Marte, se está desarrollando la tecnología y la ingeniería para capturar objetos espaciales, como asteroides, para su aprovechamiento científico, industrial y comercial, y la Unión Soviética ha entrada en la perestroika, que descarrilará tras un golpe de estado que devolverá al gigante al autoritarismo. Mientras, entre los antiguos protagonistas de la serie surgen conflictos de intereses, con el sector privado buscando dinero, sin importa como. Cuando se descubre un asteroide con gran contenido de iridio en su composición, comienza una carrera contra el reloj para capturarlo, pero con dos bandos opuestos, los que quieren mandarlo a una órbita en torno a la Tierra y los que lo quieren en órbita marciana.

La crítica ha declarado casi unánimemente esta temporada como la mejor de la serie. Pero la apreciación de los espectadores, votantes de IMDb por ejemplo, es menor que la de temporadas anteriores. Aunque sigue siendo bastante alta, especialmente en los últimos episodios de la temporada, que realmente son muy bueno. Y en esta ocasión estoy de acuerdo con los espectadores. Hay algunas cosas que chirrían en esta temporada. Por lo menos, para mí. La trama en torno a Margo Madison (Wrenn Schmidt, para mí la mejor intérprete de la serie), exiliada en Moscú y en manos del sector duro de la clase política soviética, con sus conflictos morales, es la mejor. Pero el conflicto entre Baldwin (Joel Kinnaman) y Poole (Krys Marshall) no siempre está bien resuelto. Especialmente, creo que se ha estirado en exceso la presencia del personaje de Baldwin en la serie. Este anciano de aspecto «achacoso» desenvolviéndose en Marte no siempre me resulta verosímil. Ni la forma en que se gesta el conflicto en la base marciana. Me parece difícil de tragar que las cosas que pasan en esa base, con mercados negros, y conflictos laborales como los que se plantean tengan realidad en esa fase de la exploración espacial, con fuertes exigencias de capacitación, compromiso y disciplina para sobrevivir y prosperar en un medio esencialmente hostil. Pone a dura prueba mi renuncia a la incredulidad como espectador. Por lo demás sigue siendo una serie muy bien hecha, muy entretenida, y bien interpretada, con la salvedad de que creo que tendría que haber empezado a rotar protagonistas, nuevas generaciones de exploradores espaciales. Dicen sus creadores que tienen material pensado para tres temporadas más. Pero no sé si está confirmada todavía la quinta. Por mí bien. Pero tienen que ir renovando cosas.

En 2005, Brad Pitt y Angelina Jolie estaban en uno de sus momentos de mayor popularidad. Jóvenes (al menos relativamente), guapos, habían destacado en diversos trabajos, gozaban del favor del público. Y juntos protagonizaron su versión particular de «la guerra de sexos» como matrimonio ficticio de asesinos que reciben la misión de acabar el uno con el otro. Guapura, romance y acción; qué más quieres pedir. Pues bien… el tipo de película prefabricada a mayor gloria de sus protagonistas, que no es especialmente de mi gusto. Y de hecho, sin recibir suspensos, fue acogida con cierta frialdad por la crítica profesional y por la crítica popular. Por ello, cuando anunciaron un relanzamiento del concepto en forma de serie,… el anunció me dejó frío. Se estrenó a principios de este mes de febrero en Amazon Prime Video y… toda la crítica era unánime, una de las mejores series estrenadas en los últimos tiempos. La nueva Mr. and Mrs. Smith, protagonizada por Maya Erskine y Donald Glover, siendo este uno de los creadores de la serie, es realmente una serie excelente. Divertida, con sus momentos de comedia, acción bien dosificada, y sus dramas cotidianos de un matrimonio ficticio que sirve para hacer una reflexión crítica sobre la institución matrimonial.

Erskine y Glover están estupendos, con una química impresionante. Alejándose del modelo de la película original de beautiful people. Son una pareja atractiva, pero de otras formas, muy distintas a la pareja de la película de 2005. Especialmente Erskine, que compone el personaje más complejo y difícil, con ventaja, de los dos. El que esconde mayores misterios, el que es más difícil de desentrañar y el que realmente mueve la dinámica entre ambos. La norteamericana de ascendencia mixta europea y japonesa, borda las complejidades de una mujer conflictuada, a veces encantadora, pero dura, difícil, a veces borde, pero de la que cualquiera nos enamoraríamos. Demuestra además que una mujer en su treintena puede ser enormemente atractiva con el físico de una mujer normal en su treintena. Sin artificios. Como es. Con gran naturalidad. Y encima ambos bordan las secuencias de acción, que supongo habrán sido bastante exigentes físicamente. No le falta humor a la serie. Un humor fino, a veces con muy mala leche. Cada episodio cuenta con algún intérprete invitado, de trayectoria reconocida, que suele aportar el revulsivo para la crisis entre la pareja, que genera sus buenas dosis de humor, y que renueva constantemente un interés por la serie que nunca se pierde. Ocho episodios de entre 35 y 50 minutos de duración en su mayor parte, que se pasan muy deprisa. Que saben a poco. Queremos saber más… queremos más. Y encima, ese final… esos tres disparos que destellan en una ventana de la ciudad de Nueva York… queremos más. Cuanto antes.

Como curiosidad, Maya Erskine era la actriz de voz del personaje principal y titular de la serie de animación Blue eyes samurai, otra serie excelente. Parece que esta actriz está en plan rey Midas… donde está, se convierte en oro.

[Fotos (y otras cosas)] En blanco y negro a final de año y otra forma de publicar

Sin categorizar

Mezclo cosas. Siguiendo con mi revisión de las series de fotografías que voy haciendo, y después de haber priorizado las de viajes recientes, vuelvo a las que hice a finales de año. En concreto, el último rollo de negativos en blanco y negro que hice en el 2023. Pero en lugar de publicarlo en mi lugar habitual, donde tarde o temprano pondré una copia del artículo, he estado probando el servicio Substack, que me parece que tiene algunas ventajas interesantes. De momento son, eso, pruebas. Pero me ha gustado como me he sentido redactando el artículo que aparecerá, todavía está en borrador y tengo que refinar alguna cosa, en

Pero por lo demás, os dejo a continuación algunas de las fotografías de ese rollo realizadas al caer la tarde en la ribera del río Ebro a su paso por Zaragoza,…

o al día siguiente, mientras daba un paseo matinal, por algunos de los parques de Zaragoza. Fueron días de estar de fiesta y relajarse.

[Recomendaciones fotográficas] Saltando con Halsman y varias cosas más

Fotografía

Siempre es bueno recordar en las recomendaciones fotográficas a los clásicos de la historia de la fotografía. Y entre los clásicos, como nos recuerdan desde Magnum Photos, uno de los más divertidos fue Philippe Halsman, que hizo saltar a muchos de los famosos de la época. Retrato divertidos, dinámicos, sonrientes, muy propio de la optimista década de los 50 en los Estados Unidos, una época que a pesar de la Guerra Fría, de las cazas de brujas y del miedo a la «bomba», los norteamericanos vivían relajados, cómodos y teniendo muchos hijos. Y los famosos, con Halsman en la cámara, no tenían inconveniente en saltar para el público en general.

Algunas fotos más del viaje en el día a Tarragona del que ya os he hablado en un par de ocasiones.

Por cierto, siguiendo con Magnum Photos, es interesante ver el intenso trabajo para conseguir la fotografía final a partir del negativo. No bastaba la toma; luego, en el laboratorio, el encargado de copiar la fotografía tenía que trabajar con el fotógrafo para ver cómo había que trabajar la copia final. Reservas, quemados, filtrados, gradaciones, todo perfectamente detallado. Como las «recetas» que desarrollan los photoshoperos de sus fotografías, en las que nos cuentan las decenas de capas que superponen sobre la imagen original hasta conseguir que no la conozca ni el fotógrafo que la hizo,… pero en bien.

En Oldskull nos han hablado de Walter Rothwell, haciendo hincapié en que es ciego de un ojo. Lo cierto es que el, en su página web, no hace referencia al hecho. Y en la mayor parte de artículos o entrevistas que le hacen, tampoco. y probablemente con razón. La visión monocular tiene el inconveniente de la mala percepción de la visión tridimensional, no calculas bien las distancias, pero por lo demás se puede tirar para adelante. Estas personas acaban compensándolo a base de acumular experiencia sobre la perspectiva y el tamaño relativo de los objetos. Y así Rothwell es un fotógrafo interesante no porque sea ciego de un ojo, sino por que tiene una visión excelente para la fotografía documental. Un blanco y negro con película fotográfica tradicional que deja en ridículo a la mayor parte de los que se autoproclaman street photographers, especialmente aquellos que se dedican a invadir el espacio personal de su prójimo.

En Aesthetica Magazine nos hablan de Murray Fredericks, un fotógrafo australiano especializado en paisaje. Pero no entendamos estos como las miriadas de fotógrafos paisajistas que se ganan la vida como yutubers o que exponen en redes sociales su recargados y saturados paisajes abundantemente cocinados con photoshop o similares. Fredericks tira de minimalismo para sacar lo mejor de los inmensos paisajes de su Australia natal. Minimalismo en el que en ocasiones interviene, mezclando la fotografía con la performance. Grandes espacios, elementos mínimos, colores, texturas… tendencia a la abstracción. Un mundo por descubrir.

[Fotos] Narcisos y macrofotografía con rosas en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Hoy estoy muy liado. Voy con prisas. Pero esta mañana he estado haciendo experimentos con macrofotografía en el Parque Grande. Y ya se empiezan a ver los narcisos en las zonas dedicadas a las bulbosas. Preludio a la primavera. Para saber más sobre las fotos, Macrofotografía económica… o así – Canon EOS RP con RF 100-400 mm y lente de aproximación.

[Viajes] En Tarragona con película fotográfica en color

Viajes

Además del día de fiesta local el 29 de enero, que como tal fiesta lo fue para todos los zaragozanos, me cogí un día extra para mí mismo, al día siguiente, 30 de enero. Lo hago ya habitualmente desde hace siete u ocho años. Y siempre aprovecho para irme a algún sitio en plan relajado, casi siempre con algunos amigos. Bueno… el año 2021, como estábamos bloqueados por las ondas epidémicas,… fue una caminata hasta la Cartuja Baja; no dio para más. Pero en esta ocasión, nos fuimos a Tarragona. Lo planificamos con mucha antelación, y conseguimos unos buenos precios en AVE.

Ya comenté en su momento. Hacía décadas que no revisitaba la ciudad mediterránea, antigua capital del mundo romano en la Península Ibérica. Así que no me extenderé mucho más por ese lado. Pero al igual que hice en Madrid, me llevé una cámara con película negativa en color, que me divierte mucho más que las cámaras digitales. Las cuestiones técnicas de las fotografías que os presento están en En Tarragona con película negativa en color – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Y aquí, simplemente, os dejo algunas de las fotos.

[Cine] Misanthrope (o «To Catch a Killer») (2023)

Cine

Misanthrope (o «To catch a killer») (2023; 10/20240211)

Hoy no iba a ser cine; iban a ser fotos de viaje… pero una metedura de pata me ha hecho cambiar de plan. Quizá mañana. No tenía especiales planes para ver esta película. El fin de semana pasado nos sentíamos satisfechos con celebrar los aniversarios de Ozu. Pero un grupo de amigos con los que actualmente no suelo ir al cine, antaño sí, me invitaron a esta matinal. Son gente muy maja, muy divertida. Pero con ellos corres de ver mucho blockbuster o películas de entretenimiento más o menos espectaculares pero de calidad dudosa. El promedio de mi valoración de las películas que veía entre los años 1999 y 2003, por ejemplo, cuando solía ir con ellas a sesiones matinales, es mucho menor que los de los últimos años. Pero acepté. El director, el argentino Damián Szifron, tiene títulos muy interesantes en su filmografía. Esta es su primera película en inglés. Y su actriz protagonista, Shailene Woodley, tiene oficio, aunque con cierta irregularidad a la hora de seleccionar proyectos.

La película no es especialmente original en su planteamiento. Un asesino múltiple que causa el caos durante la nochevieja, una espabilada policía aunque de bajo rango (Woodley), y un personalísimo agente del FBI al cargo de la investigación (Ben Mendelsohn), que ve potencial en la chica para ayudar en el caso. Hay un tercero en discordia, otro del FBI (Jovan Adepo), pero no aporta mucho a la película, parece estar ahí más para cubrir la cuota étnica que otra cosa. Y a partir de ahí comienza una investigación, en Baltimore, en la que como de costumbre los políticos y los «de Washington» dan mucho por el saco. Si lo piensas bien, Washington D. C., la capital del país, tampoco está muy lejos de Baltimore. Como entre Zaragoza y Huesca. Así que será más fácil que los «de Washington» den mucho por el saco.

Tengo la sensación de que algo raro pasó con esta película. Porque la preproducción comenzó en 2019. Se rodó en 2021. Hasta ahí, comprensible el retraso por la pandemia. Pero no se estrena hasta 2023 en EE.UU. Y tarda casi un año en llegar a España. Y se iba a titular Misanthrope, de ahí su título en España, Misántropo, y así consta el título original en IMDb, pero en las búsquedas de IMDb y en Wikipedia la encuentras como To catch a killer. Bandazos que suelen tener que ver con problemas de algún tipo con la película que no he identificado. El caso es que nos encontramos con una película correcta, bien interpretada, técnicamente bien rodada, que sin ser original tiene mucho potencial para entretener y de hecho entretiene. Es cierto que su desarrollo da algún bandazo de otro, quizá porque la premisa inicial se agota muy pronto, y porque el substrato profundo de los conflictos internos de los protagonistas no están del todo bien desarrollados. Y hay algunas cosas de la conclusión que también chirrían.

Globalmente considerada, es una película aceptable para una circunstancia como la que nos llevó al cine. Un grupo de amigos con ganas de entretenerse en la mañana del domingo. Probablemente no nos acordaremos mucho de ella dentro de un tiempo. Pero cumple con su misión. Creo que quienes la plantearon tenían la ambición de que si les quedaba bien y tenía éxito, podían explotar el filón de las secuelas a partir del personaje de Woodley, que por cierto aparece en los títulos como productora. Probablemente no tendrá sueldo fijo, sino que sus ingresos dependan de ingresos. Pero no creo que haya secuela. No parece que esté teniendo mucha repercusión mediática ni en taquilla. De alguna forma, me parece más una película de los años 90, época en la que este tipo de películas se prodigaron. Aunque sin matrimonios homosexuales en aquel momento. En fin, se deja ver y entretiene, y ya está.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; del manga japonés a la televisión y animación original norteamericana

Televisión

Hoy voy a mezclar las series de animación con alguna de acción real. Pero esta última relacionada con el mundo de la fantasía y del manga, que es el material de origen para la mayoría de las series de animación japonesas y algunas de otros países. Nos vamos a mover entre la fantasía y la ciencia ficción, con mayor o menor éxito.

Por algún motivo, la serie de acción real de hoy me ha evocado cierto paseo por el barrio de Yanaka en Tokio hace casi diez años.

Ha pasado más de mes y medio desde que terminé de ver la primera temporada de Mahō Tsukai no Yome [魔法使いの嫁, la futura esposa del mago], como es conocida internacionalmente en inglés, The ancient magus’ bride. Esta primera temporada se puede ver en Netflix, aunque no como serie propia, y no sé si está disponible para todo el mundo o sólo a quienes tiene configurada la interfaz de la plataforma en el idioma inglés. Me picó la curiosidad su planteamiento inicial, aunque tiene elementos que da un poco de repelús. Veréis… Una adolescente japonesa descolocada en el mundo, si familia y sin amigos, se ofrece a ser vendida en una subasta en Londres, con el fin de encontrar un lugar donde la acojan. Y la compra un ser fantástico, un mago de gran altura física, con aspecto antropomorfo, pero con una cráneo de herbívoro con cuernos por cabeza. Y este le dice que la ha comprado para que en el futuro sea su esposa. Y a partir de ahí comienzan sus aventuras en el mundo mágico. Obviamente… una adolescentes que es vendida y comprada para que un tipo la convierta en su esposa… suena un poco… no sé ¿tráfico de personas? Es raro. Luego, se va reconvirtiendo en una serie de aventuras con una peculiar historia romántica. Mucho más adelante nos enteraremos lo que el mago entiende por «esposa» y la cosa se suaviza bastante. Esa primera temporada acaba siendo resultona. Como la segunda temporada ya estaba disponible en otra plataforma, me plantee verla y comentar la serie entera. Vi tres episodios aislados de corta duración, una miniaventura que sirve de puente entre ambas temporadas… pero cuando comencé con la segunda temporada, me estanqué. Se volvió menos original… y bueno, si en algún momento la retomo y la veo entera, ya os comentaré.

También en Netflix se estrenó hace una semana Yū Yū Hakusho [幽☆遊☆白書, ], una serie de acción real que mezcla artes marciales con fantasía. El caso es que leí un reseña en algún sitio en el que la calificaba como una de las mejores adaptaciones de un manga a acción real, y tuve la curiosidad. La historia nos cuenta como un adolescente que bordea la delincuencia juvenil es atropellado y muerto cuando salva a un niño de ese atropello, y se le da la oportunidad de resucitar, siempre que acepte ser entrenado para luchar contra los demonios y espíritus del inframundo sobrenatural que se cuelan en el mundo humano. Una especia de detective de lo sobrenatural. Pronto, con algunos aliados que se encontrará por el camino, tendrá que enfrentarse contra un peligroso mafioso que utiliza en su beneficio a los espíritus malignos de ese inframundo. No está mal valorada, ni por crítica ni por público, pero si yo aguanté hasta el final es porque son sólo cinco episodios. La mayor parte de las adaptaciones de manga a acción real… en mi opinión no funcionan. Y esta no es una excepción. A ratos me parece cutre.

Finalmente, algo de animación desde los Estados Unidos. También una recomendación que encontré por internet. Scavengers reign (traduce como Los carroñeros reinan, o menos literalmente, el reino de de los carroñeros o donde los carroñeros reinan) surge a partir de un cortometraje conceptual realizado hace unos años. Y narra las aventuras y desventuras de los supervivientes de una nave espacial que lleva personas en hibernación y suministros a una colonia humana en un viaje interestelar. Pero como consecuencia de un «accidente», la nave queda varada en un planeta, con sólo cuatro personas y un robot en la superficie del planeta, intentando llegar donde la nave, despertar a los hibernados e intentar sobrevivir y si es el caso, si es posible, salir del planeta. Pero el planeta tiene una abundante y rica vida, potencialmente muy peligrosa. La serie ha recibido múltiples elogios de la crítica y es favorita del público que la ha visto. Es muy rica visualmente, con una trama adulta, donde la supervivencia del héroe no esta garantizada. Sin embargo, a mí al final me ha costado llegar hasta el final de sus doce episodios, que me parecen excesivos. En un momento dado, las situaciones eran variantes, potencialmente indefinidas, de lo mismo. Sobrevivir a las extrañas formas de vida del planeta. Que son extrañas superficialmente. Pues al fin y al cabo, aunque con mucha imaginación, no dejan de ser los equivalentes en raro a insectos, plantas, reptiles, mamíferos o aves diversos. No ha terminado de conquistarme este mundo perdido, ni ha terminado de llegarme esta presunta reflexión sobre la ecología y la vida, y sobre el lugar de los seres humanos en el universo. Cosas que pasan. A veces me pongo rarito y no me sumo al elogio universal.

[Viaje] En Madrid con película fotográfica (II)

Viajes

Esta es la segunda entrega de fotografías realizadas con película fotográfica durante el viaje en el día a Madrid el 29 de enero de 2024, día de San Valero, festividad local en Zaragoza, por lo que hay que aprovechar. La primera entrega os la mostré el sábado pasado, y hubo también un resumen del viaje con fotografías digitales a los poquitos días del viaje.

Al igual que en la entrada del sábado pasado, si alguien está interesado en conocer más detalles del proceso fotográfico seguido, puede dirigirse a la entrada específica dedicada a ello; En Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Pero si no, aquí os dejo una muestra de las fotografías. Si el sábado eran las tomadas por la mañan, estas son las de la tarde. Con distinto tipo de película fotográfica, aunque no encontraréis grandes diferencia de presentación.

[Cine] Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950)

Cine

Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950; 09/20240210)

Munekata kyōdai, las hermanas Munekata. No hay una palabra para decir hermana (o hermano). Si hablas de una persona, tienes que especificar si es una hermana mayor, ane [姉], o menor, imōto [妹]. Algo similar en masculino. Pero sí hay una palabra para el colectivo de hermanas, shimai [姉妹]. Lo que llevo preguntándome desde el sábado es por qué si el título original utiliza esta última grafía, todas las transcripciones al alfabeto latino aparecen como kyōdai, que yo había aprendido como hermanos [兄弟]. En fin… esas cosas del idioma japonés que hacen que por mucho que le haya dedicado mi tiempo, haya llegado a la conclusión que nunca seré capaz de hacer una mínima y sencilla conversación por miedo a decir tonterías. Lo que sí me ha servido con esta película es para comprender mejor el talante de las hermanas Munekata, la mayor Setsuko (節子, Kinuyo Tanaka) y la menor Mariko (満里子, Hideko Takamine), salvando las limitaciones de los subtítulos en castellano.

La acción transcurre entre Tokio, Kioto y Kobe. Y a Setsuko le gusta visitar los templos de la antigua capital imperial, donde vive su padre… mientras que a Mariko le apetecen más otras actividades más mundanas. Nos quedaremos aquí, fotográficamente, con algunos de los templos de Kioto.

Nos sorprendieron los estrenos de la cartelera de esta semana con la inclusión de esta película de Yasujirō Ozu, uno de los maestros por excelencia del cine japonés, y aun me atrevería a decir uno de los mejores directores de cine de la historia, todas las nacionalidades incluidas. He visto unas cuantas de sus películas, las más célebres, en casa, en la televisión, desde plataformas en línea cuando estuviesen disponibles, o de la forma que fuese cuando no. Y su pausada forma de rodar, aparentemente sencilla, pero que transmite una gran profundidad, aunque ajena a la mayoría de las cosas que se hacen hoy en día, no ha dejado de ser un referente para muchos directores posteriores. Algunos de ellos han pretendido imitarle, con segundas versiones de sus historias. Ozu nació en 1903, por lo que el año pasado fue el 120º aniversario de su nacimiento, y varios festivales de cine, de los de más postín, le rindieron homenaje con esta versión restaurada y remasterizada en formato digital 4K de esta película de 1950.

Emparedada en su filmografía entre las dos primeras películas de la llamada Trilogía de Noriko [Banshun 晩春 (Primavera tardía), Bakushū 麥秋 (Principios de verano), Tōkyō Monogatari 東京物語 (Cuentos de Tokio)], consideradas como verdaderas obras maestras, la historia de la familia Munekata ha pasado más desapercibida como una obra menor. En ella nos habla del conflicto que surge ante las dos hermanas cuando coinciden en el tiempo tres hechos; la noticia de que su padre (Chishū Ryū) tiene una enfermedad terminal, la crisis en el matrimonio de la mayor por el desempleo y el alcoholismo de su marido (Sō Yamamura), y el regreso del extranjero de un antiguo amor (Ken Uehara) de Setsuko, por el que Mariko también se siente atraída.

Esta película es un ejemplo de que cuando de un autor se espera tantísimo, algunas obras muy buenas, o incluso excelentes desde ciertos puntos de vista, quedan relegadas a un segundo plano. Ozu nos habla, como en tantas ocasiones, de la familia y de las relaciones. Como de costumbre no se extiende en explicaciones. Hay un contexto, que está ahí porque forma parte de modo espontáneo en las explicaciones, pero asume que el espectador lo conoce. Y dando ese contexto por sabido, entrada directamente al grano. Un marido sin empleo, en la posguerra mundial, un ingeniero descolocado en un país en el que las prioridades están cambiando. Dos hermanas que son polos opuestos, pero que viven en armonía. La mayor, en sus treinta y tantos, vestida siempre con kimono tradicional, de modales modestos, también tradicionales, que siente que su obligación es salvar el matrimonio en el que es desgraciada. La menor, vestida a la occidental, mucho más joven, en su veintipocos, que reivindica su derecho a ser cosmopolita, abierta, a decir lo que piensa, a ser directa. Como en tantas obras de cine o literarias japonesas, Ozu trata el conflicto de valores en un país que cambió por completo su forma de interactuar con el mundo en el intervalo de pocas décadas. Que pasó de un régimen feudal y de bajo desarrollo tecnológico, a ser una de las potencias bélicas que puso en jaque a media Asia y el Pacífico. Y eso pasó su factura entre sus ciudadanos con valores conflictuados.

El principal activo de la película, además de la consistente realización de Ozu, fiel a su estilo, es la excelencia de sus interpretaciones. Unas interpretaciones de un estilo muy distinto a las que estamos acostumbrados. Pero Takamine como, especialmente, Tanaka, están excelentes. No en vano son dos de las intérpretes más destacadas de la historia del cine nipón. Pero también hay que destacar a Yamamura, que le toca bailar con el papel más desagradable.

No voy a decir que esta película sea para todos los públicos, en el sentido de que no responde a los gustos de hoy en día. Es una película que tiene ya 73 años. Y el mundo y los gustos han cambiado mucho. Pero es una buena película que satisfará a los más cinéfilos. Y que me ha hecho ver que las horas dedicadas al japonés no han sido en vano. Porque aunque me ha permitido captar matices de los diálogos que pasarán desapercibidos a los que se guíen sólo por los subtítulos. Por ejemplo. Mariko, la más joven, un poco cría en sus comportamientos, suele hablar de sí misma en tercera persona delante del antiguo amor de su hermana. En fin… que yo estuve encantado. A pesar del frío que pasé en esa sesión matinal de sábado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Blog] 19º aniversario de este Cuaderno de Ruta

Páginas personales

Bueno. No es hoy. Fue el pasado jueves día 8 de febrero. Síp. 19 años escribiendo entradas en este blog personal, que desde hace muchos años se centra en mi tiempo libre. Hubo un tiempo en que escribía también alguna entrada de opinión. O repasaba las noticias de actualidad de la semana. Pero me encontré conque el nivel de cultura democrática y de libertad en España es menor, bastante menor de lo que te esperas. No voy a entrar en detalles, pero como no escribo esto para hacer causas, sino como reflexión personal que comunico a los cercanos que los siguen como forma de mantenernos en contacto, me quise ahorrar disgustos, y oculté muchas de las entradas. Es lo que hay. No queráis saber los comentarios burros que recibí y que anulé por estar moderados.

Así que tiempo libre es. Cine, libros, televisión, viajes, fotografía… que de una forma u otra también son un modo de expresar lo que soy, aunque sea más indirecto que la expresión directa de opinión. En total, en estos 19 años he publicado 6862 entradas. Bueno… si lo dejamos a fecha 8 de febrero de 2024 serían un par menos, 6820. Y en ese tiempo transcurrieron 6939 días, un promedio de 0.9886150742 al día. Por lo tanto, no se puede dejar de decir que es un diario personal, pero público. Por cierto, acompaño esta entrada con algunas de las fotos realizadas entre el 8 de febrero de 2023 y el 8 de febrero de 2024. Todas hechas con película fotográfica tradicional, que es la que me motiva fotográficamente cuando no estoy viajando. Cuando viajo, me da igual el medio fotográfico, lo que importa es el viaje.

Cosas de las que no hablo, o tan apenas hablo… pues quizá de lo más personal, familia y relaciones próximas. Y trabajo. Al fin y al cabo, empecé a escribirlo para romper un dinámica en su momento en la que el trabajo me ocupaba mucho tiempo de mi pensamiento, y me empezaba a estresar un poquito, con otras cuestiones añadidas que ahora no vienen a cuento. Se trataba de parar media hora durante cada día, o la mayor parte de los días, y pensar o hablar de otras cosas. Y siempre acompañada la entrada de al menos una fotografía realizada por mí. Lo cual sirvió para impulsar mucho mi afición por la fotografía. Aunque hace 19 años fuera de una forma un poco naíf.

¿Seguiré de forma indefinida? No lo sé. Puede que sí o puede que no. Los blogs personales hace tiempo que dejaron de estar de moda. Ahora, desde hace años, la gente se expresa a través de las redes sociales. Cuando estas empezaron a imperar, los blogs personales empezaron a decaer. En los momentos de máxima afluencia, recibía como cinco o seis veces más visitas de lo que recibo ahora. No es que me haya importado mucho ese dato, pero es significativo. Además de este blog, mantengo otro dedicado a hablar exclusivamente de fotografía de forma más técnica (en esta dirección los posts más antiguos). Por mi cabeza ha pasado que cuando llegue el 8 de febrero de 2025 cesaré de escribirlos. Y me dedicaré a otra forma de difundir mis cosas. Así que tengo un año para pensar si lo hago y cómo lo hago.

Algunos me han preguntado… ¿y que pasará con todo lo que has escrito, con todas las imágenes que has publicado? Y contesto,… no pasará nada. Simplemente, de un modo u otro, desaparecerán. Porque si no os habéis percatado, internet es efímero, cambiante, siempre mutante. No es lugar para guardar legados. Aunque hay quienes buscan la forma de conservar el pasado de la red de redes. Los digital se desvanece con el tiempo. Ya es hora de que los vayamos asumiendo todos. Nadie mira hacia atrás, a lo que escribía hace 19 o 9 años, ni siquiera hace 9 meses. No aparece en las búsquedas de los buscadores… por otra parte cada vez más sesgados a los contenidos patrocinados. Así que… como decía… no pasará nada.

[Viajes] En Madrid con película fotográfica (I)

Viajes

Ya comenté hace unos días que el día de San Valero, 29 de enero, fiesta local en Zaragoza, hice una escapada en el día. Aunque os mostré algunas fotografías realizadas con una compacta digital para resumir la experiencia, mi principal interés fotográfico estuvo, como habitualmente en estos viajes en el día, en la fotografía con película fotográfica tradicional.

No voy a extenderme aquí en las cuestiones de técnica fotográfica que acompañan a las fotografías. Para quienes estén interesados, en mi blog de técnica fotográfica hay una entrada dedicada a ellas; En Madrid con película negativa en color (I) – Pentax MX con Kodak Portra 400. Como comprobaréis, es el primero de dos entradas dedicadas a las fotografías con película fotográfica de ese día. Y es porque utilicé dos tipos de película distintos. Dentro de unos días, os hablaré de la otra y os mostraré también algunas fotografías de ese día.