[Viajes] En los estrechos de Valloré, Aliaga, con película fotográfica

Viajes

Ya comenté hace unos días, y resumí fotográficamente con fotografías digitales, mi excursión al Parque Geológico de Aliaga con ASAFONA. Ahora me han llegado revelados los negativos en color que hice ese día, por la mañana, en los estrechos de Valloré. El detalle técnico de la toma fotográfica lo encontraréis en El Parque Geológico de Aliaga con película fotográfica – Leica CL y Summicron 40 mm con 1Hundred Film. Aquí os dejo con algunas fotos de esa mañana.

[TV] Cosas de series; animación explosiva, galáctica y premonitoria

Televisión

Durante unas cuantas semanas estuve viendo la segunda temporada de Konosuba. O mejor dicho, su precuela, Kono subarashii sekai ni bakuen wo! (この 素晴らしい 世界 に 爆炎 を!, Una explosión en un mundo maravilloso). Esta temporada nos retrotrae al final del largometraje que se hizo tras la serie original, un año antes de los sucesos que se narran en esta, y tiene como protagonista a Megumin, la adolescente, una demonio carmesí, que inicia su camino para dominar el más poderoso hechizo de los demonios carmesí, ¡Explosion!, que como bien saben los que vieron la primera serie, permite generar unas explosiones de carácter cataclísmico, tras las que Megumin pierde su capacidad de moverse y hacer nada durante un buen rato. La serie está marcada por su rivalidad con la que es su (no) mejor amiga Yunyun. Aunque los primeros episodios son un poco rollo y da la impresión de que la serie se dirige una público más jovencito, pronto cambia la cosa y empieza a tener el tono de la serie original, llena de picardías, ironías y parodias. En sus seis o siete últimos episodios probablemente es más dinámica y divertida que la serie original. No deja de ser un guilty pleasure muy bien hecho y muy entretenido, ya que su púbico objetivo es el adolescente.

Los «trekies» saben muy bien que el cuartel general de la flota estelar y su academia están en San Francisco, y que el Golden Gate es un fijo en muchas de las series y las películas de la franquicia.

Hemos podido ver la cuarta temporada de Star Trek: Lower decks. Como ya he indicado en alguna ocasión, esta serie de animación que desde mi punto de vista ha ido de menos a más de forma más o menos consistente, es una de las series más divertidas que conozco de la franquicia. Aunque se integra de pleno en la tradición de les universo trekie, lo cierto es que es muy entretenida, con bastante acción, y con sus dosis de ironía y parodia que la hacen más divertida que la mayor parte de las series de acción real de la franquicia, que con demasiado frecuencia se toman demasiado en serio a sí mismas. Desde mi punto de vista, en contraste (negativo) con la serie original, en la que el humor y la ironía no faltaban. No voy a decir que sea mi serie de animación favorita, pero me entretiene mucho, ideal para rellenar un rato tonto mientras cenas o haces tiempo para otra cosa.

Finalmente, una curiosidad que surgió cuando se estrenó el último largometraje de Hayao Miyazaki. Yuki no taiyou (雪 の 太陽, El sol de Yuki) fue lo primero que rodó Miyazaki como director tras haber trabajado previamente en el equipo de animadores de distintas series para televisión. En muchos sitios se dice que es un cortometraje. En otros, que es un episodio piloto de una serie que no se llegó a emitir. En realidad, ni uno ni otro. Es una muestra de concepto y presentación de un proyecto de serie en torno a una huérfana de algún lugar del norte de Japón, Yuki 雪 significa nieve, que es adoptada por una familia y tras un tiempo se lanza a buscar sus orígenes. No es un piloto en el sentido de que no es un episodio completo de presentación de una historia a desarrollar. Tampoco es un cortometraje, puesto que son una serie de escenas que resumirían el conjunto de la serie que habría que desarrollar. Es un esquema, un resumen audiovisual, que muestra cual sería el concepto de la historia y el aspecto visual de la animación. Es una curiosidad de lo que podría haber sido el primer trabajo como director principal de Miyazaki, que por aquel entonces dirigió algunos episodios de Lupin III y unos años más tarde fue el director principal de Mirai shōnen Konan (未来少年コナン, Conan el chico del futuro). En los años 70 participó en algunos proyectos más de series de animación, y en 1984 se lanzó al largometraje con la precursora de las películas de Studio Ghibli, Kaze no tani no Naushika (風の谷のナウシカ, Nausicaä del Valle del Viento), una maravilla, una de mis preferidas de este director, una de mis películas preferidas en general.

[Cine] Napoleon (2023)

Cine

Napoleon (2023; 66/20231124)

Hace más de semana y media que vi esta película de Ridley Scott, que ha desatado diversas polémicas por el tratamiento que el director norteamericano perpetra a los hechos históricos. Mostrando además una actitud despectiva hacia los que critican se desprecio por la veracidad. Según Scott, si es para dar espectáculo, todo vale. Sería el equivalente a ese malhadado dicho del periodismo que dice aquello de «no dejes que la verdad te estropee una buena noticia». La cuestión es que tampoco ha emocionado a esos espectadores que se supone que iban a quedar encandilados por el espectáculo, y la crítica no se pone de acuerdo. Hay críticas que ensalzan la película y otras que la critican con severidad. He de confesar, antes de empezar, que siento una profunda antipatía por el tirano francés. Aunque muchos le atribuyen el haber difundido la ilustración por Europa, creo que las ideas no se difunden a cañonazos al servicio de una ambición personal. Y el comportamiento del ejército francés que ocupó España entre 1809 y 1813 poco tiene que «envidiar» al del ejército de la Alemania nazi cuando ocupó países entre 1939 y 1945. Y sin embargo Napoleón es admirado en Francia. Hitler en Alemania, no. O por lo menos, no mayoritariamente. Bien es cierto que alguien como Napoleón surgió en gran medida gracias a las potencias absolutistas que decidieron atacar por todos los frentes a la Francia republicana, lo que propició el surgimiento de una clase militar en el país vecino que llevó a maltraer durante dos décadas a esas potencias absolutistas. Pero los perjudicados en las guerras no son los monarcas sino los pueblos. Nunca hay un único culpable de la barbarie bélica.

De los diversos monumentos y nombres de calles y plazas que hay en París que recuerdan el periodo napoleónico, muchas veces rememorando sangrientas batallas o a los generales del corso, sin duda el más conspicuo es el Arco del Triunfo. Que por muy fotogénico que sea… a mí me da bastante grima.

Scott realiza un recorrido por los 28 años de la vida de Napoleón (Joaquin Phoenix) entre la etapa del Terror revolucionario en 1793 y su fallecimiento en Santa Elena en 1821. Y lo hace contando dos historias en paralelo. Su peripecia bélica, destacando algunas de sus batallas más importantes, aunque se quedan muchas muy importantes en el tintero, por un lado. Por otro, su relación con Josephine de Beauharnais (Vanessa Kirby), una relación que nunca se ha traslado bien a la pantalla. Y tampoco en esta ocasión.

Vayamos por partes. La película que hemos visto en los cines, de dos horas y media, está incompleta. El montaje definitivo de cuatro horas de duración, según dicen, se podrá ver desde enero en Apple TV. Y los recortes pasan factura, con un montaje deficiente. O quizá, más que un montaje deficiente, con un ritmo narrativo muy cuestionable. Scott fía el éxito de la película en la espectacularidad de sus escenas bélicas. Que realmente están rodadas con maestría. Nadie va a dudar que el director conoce su oficio. Aunque lo de Austerlitz y el lago helado fuera una pequeña anécdota sin mucha importancia en lo que fue la batalla, diga lo diga Scott en su película. Pero con la historia que vemos, nadie va a entender a Napoléon, porqué surgió, cuales eran sus motivaciones reales. Y sobretodo, como ya he dicho, cómo fue su relación con Josephine, y como influyó esta mujer en el joven oficial que era cuando se conocieron.

Por otro lado, el reparto es fenomenal, con gente de gran valía, entre quienes he destacar necesariamente a Vanessa Kirby, por delante del propio Phoenix como protagonista. Que Phoenix se luzca menos de lo que debería hay que atribuirlo al maltrato que Scott inflige al personaje principal, a veces ridículo, a veces un tópico andante. Pero Kirby… ¡cuánto me gustaría ver una película que se titulase Josephine, protagonizada por Kirby, con un buen guion y un director con sensibilidad! Soñar no cuesta dinero.

Me cuesta recomendar la película. Aunque quien vaya al cine no se aburrirá. Si fuese una película no basada en nadie en particular, sobre un general ficticio, una película bélica de acción, podría haber sido estupenda. Que se titule Napoleon y que pase lo que pase… hay es donde, si aprueba, es porque técnicamente está muy bien hecha. No sé si la versión completa en Apple TV arreglará algo la cosa. Lo dudo. No sé si le daré la oportunidad. Desde luego no como largometraje. Quizá la divida en tramos de alrededor de 45′ y la convierta en una miniserie. Tal vez así… ya veré. Napoleón Bonaparte ha sido llevado a la pantalla en diversas ocasiones, pero sin que su figura se haya analizado convenientemente. Siempre se ha tratado de forma muy tópica. Mi madre era muy aficionada a Desirée, sobre su presunto enamoramiento de Desirée Clary. Prometida de Bonaparte durante un tiempo, el compromiso se rompió cuando este conoció a la Beauharnais. Clary acabó casándose con el mariscal Bernadotte y, por lo tanto, acabó siendo reina consorte de Suecia. Aunque no ejerció… realmente. Tampoco es una película que se caracterizara por la fidelidad a la historia, y especula más que otra cosa. En fin… que no hay una buena película sobre el tirano francés, lo interprete Marlon Brando o Joaquin Phoenix.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] En el día a Barcelona

Viajes

Me chiva el gestor de WordPress que esta es la entrada 6800 de este Cuaderno de ruta. El único mérito de este número es que llama la atención por ser múltiplo de 10, e incluso de 100. Vamos, que tiene ceros al final. Eso siempre llama la atención del personal. No es que estos números sean especiales. Es que tenemos diez dedos en las manos, y hemos construido nuestro sistema de numeración dominante, el base 10, sobre este número. Hay otros sistemas de numeración que podrían ser más útiles. El 10 sólo es divisible por 2 y por 5, además de por sí mismo y por el uno, como todos los números. Así que a la hora de hacer grupos, es limitado. O sea, de hacer divisiones enteras. Por ejemplo, el 12 es divisible por 2, 3, 4 y 6, además de… eso. Mucho más útil. En fin… disgresiones… ayer estuve en Barcelona.

Lo planeé desde hace tiempo. Prácticamente desde que terminé las vacaciones de principios de otoño. Y es que había varias cosas que me apetecía hacer en la ciudad condal. Pero me canso de gastar el dineral que cuesta el viaje en tren de alta velocidad si improvisas el viaje con pocos días. Aparte de que la limitada oferta de plazas hace que puedas encontrarte con muchos trenes completos. Esto está pasando incluso en algunos regionales, en determinados días de la semana. En España los trenes son escasos e impuntuales. Cada vez entiendo menos que, con la relativamente baja densidad de circulación en las líneas férreas españolas, sea tan elevada la proporción de viajes que llegan a destinos con un cierto grado de retraso. He viajado por otras redes ferroviarias en el mundo con muchísima más densidad de tráfico y con una proporción mucho menor de retrasos, aunque sean mínimos. Las que más me sorprenden es Suiza y Japón. Estos retrasos, que la gente no da importancia en la alta velocidad por ser de cuatro o cinco minutos, y la gente asume que en España hay retrasos y se da por contenta, sólo pueden deberse a problemas de gestión. O de la infraestructura, mal mantenida o inadecuada. Las estación de Barcelona-Sants es paradigmática en esto último. O de los procesos de control de la circulación. En fin. Es lo que tenemos. Es el país que tenemos.

A Barcelona… he estado decenas y decenas de veces en la capital catalana. Que no es lo que fue. Entre el agobio turístico y el agobio político, cada vez es menos agradable visitar Barcelona. Todo tan vulgarizado por el turismo, y tan degradado culturalmente por la politización constante de la vida cotidiana. No olvidemos que, los nacionalismos, me da igual que sean de señeras que de rojigualdas, son empobrecedores culturalmente. Establecen dogmas sobre lo que debe pensar y sentir los ciudadanos, aunque sean mentiras o errores, y todo lo que se escape de esto no es aceptable. Las consecuencias son horrendas. La tergiversación de lo que fue la Guerra de Sucesión como excusa para los presuntos agravios de «España» hacia «Cataluña» es uno de los más desagradables. Y es opinión de quien es vecino de un «reino» que también perdió su autogobierno en esa guerra. Pero que no le da más importancia. Porque preferiría mirar al futuro que no han un pasado que ahí está y no se puede cambiar. Y sobretodo, sobre el que no podemos prever si las consecuencias de la alternativa hubiesen sido mejor para las personas. Mitos. [Por si algún catalán se me enfada, que se calme un poco. Que considero que los de la rojigualda alteran o deforman la historia en igual medida o más. Pero mal de muchos es consuelo de idiotas. En estas cosas siempre me las apaño para «caerles mal» a todos.]

Quería hacer dos cosas. Pasarme por el servicio técnico de Casanova Foto, con la esperanza de poner en marcha de nuevo tras una limpieza una cierta cámara fotográfica, y comer y conversar con los amigos de antaño con los que cada vez me veo menos. Lo primero fue un fracaso, ahora soy dueño de un caro pisapapeles, lo segundo fue un éxito. Salvo porque comimos en un sitio muy agradable pero con una cocina horrorosa. En fin… nos lo tomamos con humor. En Casanova Foto me encontré con que disponían de la nueva película Harman Phoenix 200, de la que hablaré en su momento, así que aproveché para comprar unos rollos, y dedicar los paseos de ayer por Barcelona para ir probándolos. Hasta dentro de unos días no sabré que tal. También compré algunos libros. Hacía años que no visitaba librerías que me gustan como La Central y Laie.

En fin… poco más que contar. Las fotos con las que ilustro esta entrada son de las pocas que hice con cámara digital, la pequeña compacta Sony ZV-1 que me llevé justamente para esto, para compartir en redes sociales y similares algunas cosas del viaje. Lo podría haber hecho con el móvil, como tanta gente. Pero teniendo un cámara bolsillera que ofrece mucha más calidad y versatilidad, me parece tontería. En fin… dentro de unos días, con los rollos de película revelados, más.

[Recomendaciones fotográficas] Dos obituarios, un libro y una exposición

Fotografía

Dos noticias tristes para los amantes de la fotografía considerada como una de las bellas artes nos han llegado con pocos días de separación. Y con ellas doy comienzo a mis recomendaciones fotográficas de este domingo.

Fue en Blind Magazine, en el boletín de novedades que recibo por correo electrónico, donde me enteré del fallecimiento de Larry Fink (1941 – 2023). Un fotógrafo que conozco desde hace muchos años, ya que sus primeras obras las vi poco después de comenzar mi afición hace ya 35 años. Se hizo famoso retratando la sociedad americana de una forma muy especial y original, a través de las fiestas, de sus celebraciones. Quizá se hicieran más conocidas sus fotografías en las que aparecen personajes famosos de la cultura, de la política, o del espectáculo. Pero también dirigió su cámara hacia la gente común. Pero también son muy interesantes otros trabajos. Me fascinan sus fotografías de mantis religiosas tomadas en blanco y negro, por ejemplo. O su retrato de algunas tribus urbanas. Y tengo mucho cariño al volumen sobre su fotografía que publico Aperture dentro de su imprescindible serie Photography Workshop. En Zaragoza, hubo hace unos años una exposición sobre su obra en el museo Pablo Gargallo. En fin… con más de ochenta años a sus espaldas es difícil de decir que sea una gran pérdida para la fotografía, pero creo que se merece el más sentido de los homenajes por parte de los amantes a la misma. Blind Magazine tiene una masterclass con Fink en formato video en Vimeo,… que no puedo insertar aquí, pero os dejo el enlace.

Algunas fotos más del viernes en Calatayud, realizadas con la pequeña Sony ZV-1, pero interpretadas en blanco y negro.

Y se nos fue Elliott Erwitt (1928 – 2023). Hace años que tenía la sensación de que Erwitt era inmortal. Que era como un duende, un ser sobrenatural, algo pillo, simpático, que viviría para siempre. Pero supongo que… bueno, la realidad es mucho mas material. Y pasajera. Cinco años le han faltado para ser centenario. Siempre se ha considerado como el fotógrafo del buen humor, capaz de sacar una sonrisa del rostro más sieso con su capacidad de ver y reflejar en sus negativos esos momentos de parádoja, de contraste humorístico. Pero es mucho más. Muchas de sus fotografías destilan crítica y compromiso social. Ternura. La fotografía de su mujer recostada en la cama con su beber de pocos meses es una de mis favoritas. Y qué decir de las que hizo en el rodaje de The Misfits en Reno, con otros fotógrafos de Magnum. Humanismo a raudales en forma de imágenes fotográficas. Como persona, no era perfecto, ni mucho menos. La propia mujer que miraba con arrobo al bebé se quejó muchas veces de su difícil conyugal. Como ser humano, el más humano de todos. Que la tierra le sea leve. La noticia de su fallecimiento ha aparecido en muchos medios, pero también destacaré la noticia de Blind Magazine, porque fue la primera que enlacé también, gracias al boletín de noticias especial que lanzaron.

Desde hace años voy siguiendo de vez en cuando la trayectoria de la rusa Evgenia Arbugaeva. Creo que desde que ganó el premio Oskar Barnack en 2013, entonces una fotógrafa joven que no había cumplido todavía los 30 años. Nacida en el Ártico siberiano, si veis un retrato suyo comprobaréis que tiene rasgos asiáticos, por lo que asumo su descendencia de las poblaciones originales de Siberia, o incluso de esas latitudes. Y a esa tierra lejana, dura, fría, pero hermosa, ha dedicado quince años de su trabajo, que ahora nos resume en el libro Hyperborea, con sus cuatro partes, el hombre del tiempo, Kanin Nos, Dikson y Chukotka. Trabajos en los que convive durante un tiempo con los protagonistas humanos de un paiaje que como he dicho es tan hostil a la vida humana como bella. Y sin embargo, allí vive gente. Siempre me han gustado sus trabajos, y tenía ganas de tener un libro de esta fotógrafa, que actualmente reside en Londres.

Terminaré con una exposición que se puede ver ahora en Zaragoza hasta el 7 de enero próximo en el Centro de Historias. Son las fotografías de Edward Quinn, fotógrafo irlandés ya fallecido hace 25 años, que vivió y trabajó en la Riviera francesa. Gracias a su amistad con Picasso, en cuyo círculo íntimo y familiar penetró, pudo acercarse también a la alta sociedad que vivía o visitaba la Costa Azul y sus centros vacacionales más glamurosos entre los años 50 y 70 del siglo XX. Fotografías amables, que resaltan el chic de lo francés y la sofisticación de esa alta sociedad vinculada al mundo de las finanzas, de la cultura y del espectáculo. Creo que es una exposición que merece mucho la pena. Es curioso que la vi coincidiendo con alguno de los últimos episodios emitidos de la serie The Crown en Netflix, especialmente el titulado Two Photographers, donde podemos apreciar (o despreciar) otra forma de acercarse a la fotografía de famosos en la misma región fotográfica, mucho más sórdida. Pero es lo que parece que prefiere consumir la masa… el morbo, las tripas de los famosos. No es que yo simpatice con ese mundo de socialités y gente con privilegios excesivos… pero tampoco con la carencia de ética en la práctica de la fotografía.

[Viajes] Una mañana en Calatayud

Viajes

No muy complicado de contar lo de ayer. Habíamos planeado una reunión de amigos. En Pamplona o en Vitoria, como lugares intermedios. Pero se frustró por diversas causas. Así que, algunos de los que salíamos desde Zaragoza, ya que teníamos el día de fiesta pedido, decidimos ir a visitar Calatayud.

Todos habíamos estado al menos en una ocasión en la que pudo ser la capital de la cuarta provincia aragonesa cuando se creó la división territorial de España en 1833. También Alcañiz aspiró a ser la quinta provincia aragonesa. No prosperaron. Las provincias debían tener entre 100 000 y 400 000 habitantes, y ni hoy en día los ámbitos de estas localidades alcanzan el mínimo. Pero volviendo al tema viajero, ninguno la había visitado para algo que no fuera trabajo o alguna gestión.

Yo había estado previamente en Calatayud en varias ocasiones, siempre por trabajo. O breves paradas yendo o viniendo de algún sitio, pero es cierto que nunca me había planteado la visita. Tampoco tuve ocasión en esas ocasiones en que viajé por otros motivos. Así que me pareció bien el plan de hacer una visita a la cuarta ciudad en tamaño de Aragón. Aunque esa posición demográfica pueda ser contestada en breve por el crecimiento de Utebo, en el área metropolitana de Zaragoza. Ya veremos… parece que la más clásica está en descenso, mientras que la más nueva está en ascenso.

Como muchos teníamos otras cosas que hacer por la tarde, hicimos un viaje de mañana. Un «horario laboral». Coger un tren algo antes de las ocho de la mañana y bajar de otro, una vez de regreso, hacia las tres de la tarde. Nos sorprendieron los elevados precios de los trenes de alta velocidad. El viaje que tengo planeado a Barcelona este lunes que viene es bastante más barato que la idea y vuelta en el día a Calatayud. Obviamente, el haber comprado los billetes con mucha antelación influye… pero aun así. La opción más razonable en precio/tiempo, los AVANT, trenes regionales de alta velocidad, fue desechada porque el de ida salía excesivamente pronto para lo que era un viaje de relax, y porque a la vuelta, teníamos que dejarlo en Zaragoza-Delicias, mientras que el regional lento nos dejaba en Zaragoza-Goya o Miraflores, cerca de nuestros domicilios.

En fin… una mañana agradable, que lo pudo ser más si no hubiera estado tan nublado. Incluso tuvimos que sacar el paraguas a primera hora. Tengo un nuevo paraguas de viaje de buena calidad, de color blanco. Con el fin de que también pueda servir como modificador de la luz en fotografía si llega el caso. De momento sólo lo he usado para protegerme de la lluvia. ¿Lo más destacado…?. la Colegiata de Santa María la Mayor y algunos rincones del casco histórico de la ciudad. Las fotografías digitales están realizadas con la compacta Sony ZV-1. Cuando llegue el momento veremos las realizas con película fotográfica.

[TV] Cosas de series; guerra, sexo y viajes en el tiempo… con muerto

Televisión

Algunas series más o menos interesantes de los últimos tiempos, que nos llegan desde Europa… suponiendo que podamos considerar al Reino Unido como Europa y no como un raro microcontinente insertado en un mundo irreal en el que viven los propios británicos.

Oficialmente, All the light we cannot see es una microserie de producción norteamericana, en Netflix, de cuatro episodios, pero con un fuerte peso en el reparto de intérpretes europeos, y rodada en Europa. Adaptación de una novela de éxito de un autor norteamericano, nos traslada a Saint-Malo, en la Bretaña, tras el desembarco de Normandía, con los aliados en las puertas de la ciudad y con las posiciones alemanas sometidas a constantes bombardeos, guiados por las transmisiones de radio de los patriotas franceses de la resistencia. Entre ellos, Marie-Laure (Aria Mia Loberti) joven ciega que huyó de París en 1940, y que usa un viejo equipo de su tío (Hugh Laurie) para emitir sus indicaciones, disfrazadas de lectura de las 20000 leguas de viaje submarino de Verne. En el lado alemán, el joven oficial de transmisiones, encargado de localizar el origen de las transmisiones, Werner (Louis Hofmann), un huérfano que tiene motivos personales para NO localizar ese origen. Y un fanático oficial alemán sin escrúpulos (Lars Eidinger), que va tras la piedra preciosa con poderes «mágicos» que el padre de la chica (Mark Ruffalo) sacó de su museo de París en 1940. Sinceramente, una serie que prometía mucho, pero que al final es una aventureta bastante inverosímil, donde los malos son muy malos, los buenos son muy buenos, y la piedra preciosa es un macguffin lamentable. No sé como será la novela de origen, pero no me han quedado ganas de leerla. Curiosamente, la serie está recibiendo buenas valoraciones en muchos lugares, y la actuación de la joven actriz protagonista está siendo especialmente alabada,… aunque yo no veo que sea para tanto. Hace un trabajo digno… y ya está. Por cierto… que no reconocí a Hugh Laurie, que está caracterizado como muy mayor.

Visité Saint-Malo en 1991, pero no tengo muchas fotografías aprovechables. Y las pongo en esta entrada.

Bodies es una mini serie británica de ocho episodios para Netflix, que también está recibiendo comentarios muy favorables, y dicen que está siendo muy vista en la plataforma. En «un momento dado» aparecen cuatro cadáveres, en un mismo lugar de Londres, pero en distintos momentos del tiempo, y localizados por cuatro detectives distintos. En la Inglaterra victoriana de finales del XIX (Kyle Soller), durante el blitz en la Segunda Guerra Mundial (Jacob Fortune-Lloyd), en 2023 (Amaka Okafor) y en algún momento dentro de unas décadas (Shira Haas). Los cuatro cadáveres están desnudos, son la misma persona, y tienen un misterioso tatuaje en la muñeca. Todo indica que proceden de un futuro distópico, donde todo lo controla un tipo (Stephen Graham) que parece que conoce todo lo que está pasando, y pasó. La serie tiene unos comienzos un tanto confusos. Es obvia la relación entre todos los cuerpos, pero los cambios y transiciones entre épocas resultan un tanto confusas. Sin embargo, a partir del cuarto episodio, y especialmente en los últimos cuatro episodios, las piezas empiezan a encajar, y lo que parecía un whodunit intertemporal, se convierte en una aventura de acción a través del tiempo, que tiene su enganche, y momentos buenos. Por ello, con tal de que tengas un poco de paciencia en los primeros episodios, puede ser recomendable a los aficionados al género distópico y a los viajes en el tiempo… con los riesgos que conllevan las paradojas en el tiempo.

Y ha llegado a su final Sex education, la inteligente serie británica que explora la sexualidad y las relaciones entre adolescentes, y también las de los adultos de forma colateral, y que ha supuesto un filón para el descubrimiento de nuevos intérpretes jóvenes que ya están dando que hablar en otras series y películas. Decir que Asa Butterfield, Gillian Anderson, Ncuti Gatwa, Aimee Lou Wood, o Emma Mackey especialmente, entre otros muchos lo hacen bien… a estas alturas ya es una obviedad. Su cuarta temporada es su última. Es habitual que las series sobre adolescentes tengan cuatro temporadas. En muchos países, especialmente anglosajones el último ciclo de la educación obligatoria tiene cuatro años, entre los 14 y los 18 años, y suele corresponder cada temporada a un curso. Y los chicos y chicas de este instituto británico han terminado sus estudios. Y con ello, hasta cierto punto, su maduración emocional. Su última temporada, que se traslada a otros entornos, quizá no sea la de mayor nivel, desde mi punto de vista, pero sigue estando a un nivel muy alto. Entre la comedia y el drama, la serie va resolviendo las situaciones de cada uno de los chicos y chicas. No siempre con finales «felices» al uso; pero sí con finales esperanzadores. Puesto que a pesar de los problemas, la serie es optimista. Muy muy recomendable. Desde el primer episodio en la primera temporada, hasta el final.

[Fotocomentario] Recuperando amistades haciendo fotos

Fotografía

A lo largo de la vida conoces gentes, te llevas bien (o no) con estas gentes, cultivas amistades… pero luego, sigues caminos divergentes y dejas de verte. Eventualmente, recuperas algunas de estas amistades. Bueno… no es que las recuperes. No las perdiste. Simplemente quedaron en pausa, y en un momento dado, con alguna excusa, o por algún evento, vuelven a ponerse en marcha. También hay gente a la que pierdes definitivamente. Por la distancia física. O lo que es peor, por un distanciamiento emocional, o en los valores que en un momento creísteis tener en común. Y que tal vez no existieron.

Pero no es el caso que nos ocupa hoy. Las fotos que os muestro hoy fueron la excusa para volver a retomar la amistad con una persona a la que conozco desde hace más de tres décadas. Una buena persona. Sobre las fotos, podéis saber más en Paisaje industrial en formato medio – Plaubel Makina 67 con Lomography Potsdam Kino 100. Mientras tanto, con este buen amigo, intentaremos no volver a perder el contacto como ha sucedido en los últimos 12 años. Más, teniendo una afición en común que nos une, aparte de otras cosas, que todavía nos unen más.

Por otro lado, cuando hicimos la foto de los tres cilindros blancos con el paso de peatones en el primer plano, se nos acercó un individuo aplaudiéndonos. Asumió sin más preguntas que estábamos fotografiando los grafitis con el fin de denunciarlos a la «autoridad competente», que de ese modo castigaría duramente a los perpetradores de los grafitis. Nos miramos mutuamente mi amigo y yo, le deseamos un buen día, y nos alejamos discretamente del lugar sin aclarar nuestras verdaderas intenciones… que seguro que no hubiera entendido. Las de hacer fotos por el gusto de hacer fotos.

[Cine] Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (Amor en aguas turbulentas) (2023)

Cine

Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (2023; 65/20231123)

Hace unos días me puse a ver este estreno japonés en modo «reconvertido en serie». Es decir, cuando me voy a acostar, mientras cojo el sueño, veo un ratito de película. Y en cuatro o cinco días la he visto entera. Es un producto intrascendente, pero pensé que podría ser divertido. Obviamente, una comedia romántica. Pero con misterio. Sorprendentemente, en IMDb aparece como dirigida por DOS directores, no sé para qué tantos, Yūsuke Taki y alguien más. Luego deduces que el segundo, de nombre inglés, es simplemente el director del doblaje en inglés. Olvidémonos. Por otro lado, el lío de los títulos. En castellano ya sabemos que ponen el que les da la gana tenga o no tenga que ver… pues eso de Amor en aguas turbulentas. Eso que llaman el título internacional, es decir, el título en inglés, es In love and deep water. Pero lo curioso es que el título original en japonés también está en inglés o algo parecido, porque eso de Kuraiji Kuruzu [クレイジークルーズ], no deja de ser la transcripción fonética al idioma nipón de Crazy Cruise, es decir, Un loco crucero. Cosas del márquetin.

Un barco de cruceros vacacionales enorme sale de Japón con destino al mar Egeo… ahí es nada, para un viaje de 45 días. Toma crucero. Y en el encontramos a un empleado, el empleado ideal (Ryō Yoshizawa), que en el momento en el que el barco zarpa se topa con una pasajera no incluida en las listas (Aoi Miyazaki), que viene a advertirle de que sus respectivas parejas están liadas y les van a engañar, y hay que evitarlo… pero el crucero ha partido. Durante 45 días. Para colmo… se produce la muerte de un prestigioso y acaudalado médico en la piscina del barco. Y ellos sospechan que se trata de un asesinato. Mientras la familia del médico tiene intereses en evitar que se conozca la muerte para evitar que se haga público el testamento que los deshereda.

En fin… como veis, un enredo que mezcla el enredo romántico y el misterio detectivesco, en el que nada es lo que parece, aunque es fácil sospechar por donde van los tiros. Lo cierto es que estuve a punto de abandonarla tras los primeros quince o veinte minutos de visualización. Pero no lo hice… y resultó que hubo momentos en los que me divirtió. Los intérpretes no lo hacen mal, sin ser nada del otro mundo, y sacan adelante, hasta cierto punto, una película cuyo guion y realización hacen aguas, nunca mejor dicho ya que transcurre en alta mar, por todos lados. Es difícil decir si la película suspende o aprueba. Creo que es un aprobado más asociado a su condición de guilty pleasure que otra cosa. Así que avisados quedáis. Difícil de recomendar. Pero entre los que se arriesguen, igual a un cierto porcentaje se le queda una sonrisa tranquila en la cara después de ver la película. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Viajes] Caminando por las hoces del Parque Geológico de Aliaga

Viajes

Ayer hicimos una nueva excursión fotográfica con ASAFONA ASociación Aragonesa de FOtógrafos de NAturaleza. Sólo cuatro semanas después de la que hicimos a Sansanet y Le Somport. Parece que la asociación, afortunadamente, está muy animada con sus actividades. Y con algo más de una veintena de participantes en la excursión, no sólo socios, también algunos amigos acompañantes, estuvo muy animada. Un día muy agradable en la que acompañó el tiempo atmosférico.

El destino fue el Parque Geológico de Aliaga, en la comarca de las Cuencas Mineras, provincia de Teruel. Una comarca que tuvo tiempos muy animados y cierta prosperidad gracias a la minería, pero el progresivo abandono del carbón como combustible, incluso antes de que se comprobara de la amenaza que supone el uso de combustibles fósiles para el clima del planeta, la han llevado a cierta depresión económica y demográfica. Pero hay lugares muy bellos en la naturaleza de la comarca que son susceptibles de explotación turística, y su principal atractivo es el Parque Geológico de Aliaga.

Integrado en la Red Ibérica de Espacios Geomineros, es el Parque Geológico más antiguo de la Península Ibérica declarado como tal. Y sumándolo a otros paisajes de la provincia de Teruel, merecería la pena promoverlo y protegerlo como a una mayor categoría, tal vez como Geoparque de la Unesco, como sucede con la comarca del Sobrarbe, también en Aragón. Por ejemplo, sumándolo al Parque Geológico del Maestrazgo. Aunque a veces me lío con las definiciones y delimitaciones, porque en ocasiones parece que el de Aliaga se encuentra ahora integrado en el del Maestrazgo. Bueno… lo que sea. Creo que ya me entendéis la idea. Tengo la sensación de que hay buen material para ello.

Me llevé alguna cámara para película fotográfica tradicional, cuyos resultados tardarán unas semanas en verse, y un equipo de fotografía digital que, por su mayor inmediatez, me permite ilustrar esta entrada con fotografías de ayer mismo. Las características técnicas de las fotografías las describo someramente en Sensores de pequeño formato en la naturaleza – Olympus OM-D EM-5 Mark III en el Parque Geológico de Aliaga.

Por la mañana hicimos la ruta de pasarelas de los estrechos de Valloré, que ya nos gustó mucho. Se encuentran ya próximos a la pequeña localidad de Montoro de Mezquita. Entre esta población y una central de generación eléctrica aguas arriba del río Guadalope. Recientemente habilitada, esta ruta permite realizar una excursión fácil de hacer para todo tipo de personas, que permite apreciar la belleza paisajística del lugar, al mismo tiempo que atraerá al aficionado a la geología. No vendría mal que, con el tiempo, se instalasen mesas de interpretación de las formaciones geológicas que se aprecian en el lugar.

Después de comer unos bocadillos en un bar de Aliaga, muy atentos, porque hay que reconocer que estábamos un tanto desorganizados, por la tarde realizamos una pequeña excursión hasta el mirador del barranco de Villarrosario, para tener buenas vistas de la Hoz Mala, otro interesante entorno paisajístico y geológico en el curso del río Guadalope, que también se puede atravesar por la pasarelas habilitadas. En otra ocasión. Para realizar esta tranquila caminata, se parte de la antigua central térmica de Eléctricas Reunidas de Zaragoza, actualmente en desuso, y que constituye también un lugar de interés fotográfico, especialmente para los aficionados a la arqueología industrial. Como veis, todo de lo más variado.

[Fotos] Una mañana de domingo con película instantánea

Fotografía

Hoy voy con prisas. Paradójicamente, porque he cogido fiesta. Pero quiero hacer muchas cosas, y mañana nos vamos de excursión a fotografiar naturaleza. Si nada se tuerce. Así que simplemente os dejo algunas fotos instantáneas hechas hace unos fines de semana. Para saber más sobre estas fotos en Mañana festiva con película instantánea – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Color.

[Cine] Reptile (2023)

Cine

Reptile (2023; 64/20231115)

Tras unas semanas en las que enlazamos varios fines de semana muy productivos en lo que a las visitas a las salas de cine se refiere, especialmente por la programación de sesiones en versión original en sesiones matinales, muy convenientes para nosotros, ahora, por diversos motivos, no hemos podido acercarnos a ellas durante un par de semanas. Por ello, he rescatado algunas películas de los estrenos directos en plataformas en línea, como la que comenté la semana pasada y esta que comento hoy. Habrá alguna más. Espero que este fin de semana tengamos alguna posibilidad de volver a la pantalla grande. El caso es que este estreno directo en Netflix, dirigido por Grant Singer, al menos en España, me interesó por su reparto, así que le dediqué el rato después de la cena hace una semana, más o menos.

Sausalito no está precisamente en Nueva Inglaterra, donde transcurre la acción de la película,… pero no se me ocurría nada mejor para incorporar a esta reseña.

Singer ha trabajado sobretodo en la dirección de vídeos musicales, aunque tiene en su haber algún documental, también sobre el mundo de la música. Así que creo que esta es su primera incursión en el largometraje de ficción. Una película policial, cine negro, que tiene como protagonista a un veterano policía de algún lugar de Nueva Inglaterra (Benicio Del Toro). Un policía íntegro aunque con pasado tormentoso, muy enamorado y apoyado por su esposa (Alicia Silverstone), y que se ve inmerso en la muerte de una mujer joven, en la que el principal sospechoso inicial es el novio (Justin Timberlake), o el hombre con el que todavía está casada, en un hipotético crimen pasional. Pero luego se irá desenmarañando una trama de corrupción a diversos niveles, incluido el policial, que pondrá patas arriba todo su mundo.

Película que si se salva es por poco, y por el trabajo actoral. Singer hace una labor correcta pero sin más, para una película de cine negro, que pretende mantener un equilibrio entre lo clásico y los temas modernos, pero que acaba siendo poco atractiva, sin encontrar del todo el ritmo adecuado, y sin aportar elementos que realmente atrapen al espectador en el misterio de la muerte de la mujer y en el desarrollo de la trama de corrupción. A salto de sorpresa «imprevista», pero relativamente previsible en más de una ocasión, es una de esas películas que cuando te planteas si merece la pena o no, puede que sí, ya llevas demasiado tiempo invertido en ella para no terminarla. ¿Es recomendable? Pues si estas suscrito a Netflix y realmente no tienes nada mejor que hacer… pero incluso en la misma plataforma seguro que hay alternativas mejores. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***