[Cine] Jersey Boys (2014)

Cine

Jersey Boys (2014).

Son muchos años los que llevo siendo fiel a los estrenos de Clint Eastwood como para perder la costumbre de la noche a la mañana. Bien es cierto que desde Gran Torino no ha vuelto a ofrecernos una de esas películas intensas y de factura casi perfecta que en un momento dado le salían con aparente facilidad. Pero uno se apunta a lo que hace. Más si estrena en versión original y hay sesión mañanera un domingo de calor bochornoso en el que no sabes muy bien que hacer.

Jersey City

Newark, el lugar de nacimiento y andanzas juveniles de estos «jersey boys», está muy cerca de Nueva York. Pero separada de Manhattan por el río Hudson y Jersey City.

Y por segunda ocasión consecutiva se enzarza con una película biográfica.  Basada en una obra de teatro musical, con un reparto coincidente en gran medida con quienes representaron la obra en los teatros de Broadway, nos cuenta la historia de Frankie Valli (John Lloyd Young) y los Four Seasons. A ver, es una biografía basada en la realidad, por lo que muchos detalles se pueden encontrar en las biografías oficiales de los personajes. Así que si se me escapa algún detalle del argumento de la película qué se le va a hacer. El caso es que el biopic repasa más de cuarenta años de la vidad de Valli, desde que era un adolescente protegido por el gallito del barrio Tommy DeVito (Vincent Piazza), montan un grupo musical que comienza a tener éxito cuando incorporan a Bob Gaudio (Erich Bergen) que escribe muchas de sus canciones, y tras un periodo de éxito se separan como formación tradicional, para seguir cada uno por su cuenta, y con algunas referencias a algunos hechos posteriores en la vida de Valli.

Ellis Island y Jersey City

Algunos lugares emblemáticos de la Gran Manzana están más cerca de la costa de Jersey que de la de Nueva York, como por ejemplo la isla de Ellis, donde recalaban los inmigrantes, entre los que se encontraban los antepasados de estos muchachos.

Eastwood no se le ha olvidado la técnica de hacer películas. Bien rodada, con buena fotografía y buen sonido, razonable buena ambientación, y una banda sonora que agradará a los aficionados al pop de los años 60. A mi este estilo no me disgusta pero ya adelanto que la aguda voz en falsete de Valli no es excesivamente de mi agrado. El problema de la película es que ni tiene la ligereza del musical, que se centra en los números musicales, siendo los diálogos mera transiciones, ni puede profundizar los suficiente en los conflictos internos del grupo, que quedan planteados y resueltos con una intensidad dramática insuficiente. Y ese es el principal problema. Que es una película que no te engancha emocionalmente. Ni los conflictos internos, ni los problemas familiares y los fracasos sentimentales, ni el momento de la separación, ni la muerte de la hija, ni el reencuentro,… nada produce una empatía o emoción alguna en el espectador. Incluso te quedas con la idea de que tampoco te haces a la idea de quienes eran exactamente estos tipos. Por qué su vida es interesante más allá de ser gente de un barrio de Newark que consigue llegar a la fama emitiendo gorgoritos a cuatro voces.

Los intérpretes, procedentes en los roles principales del ámbito de la escena, cumplen sin más. Por supuesto, como son cantantes también, funcionan razonablemente bien aportando sus voces a la función. Cantan bien. Pero con la carencia de caras conocidas o carismáticas, su buen oficio no basta para suplir con su presencia las carencias del guion.

Película que interesará fundamentalmente a los aficionados al grupo y a este tipo de música, pero que tiene poco más que rascar que la correcta y funcional realización de Eastwood al servicio de una historia que no pasa de convencional y un tanto anodina.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***/** (Depende de lo que te interese la música de esta gente).
Bayonne

Frente a Staten Island, es la pequeña ciudad de Bayonne la que separa Newark y su aeropuerto de esta parte de Nueva York.

[Cine] The Congress (2013)

Cine

The Congress (2013).

Esta semana tengo sesión doble de cine. Y traigo esta película, de temática y estilo poco habitual, vista en versión original, tiene poco sentido verla de otra forma, pero que creo que también puede estar en la cartelera española doblada al castellano bajo el título traducido de El Congreso.

Película poco habitual que vimos con poca información previa. Que la protagonizaba nuestra querida «princesa prometida», Robin Wright, haciendo de sí misma o de una versión alternativa de sí misma, y que había mezcla de escenas con intérpretes de carne y hueso y de animación. Como digo, información escasa pero suficiente para animarnos a ver esta película del director israelí, Ari Folman, para mí un desconocido. Con un ánimo y disposición más adecuada la hubiésemos visto de haber sabido con antelación que estaba basada, aunque no adapta, una conocida novela del polaco Stanisław LemCongreso de futurología, que no he tenido ocasión de leer aunque había oído hablar de ella, al parecer una crítica en tono de humor o parodia del régimen comunista en su país. Aunque ya he digo que no la he leído.

En cualquier caso, lo que tenemos aquí es a Robin Wright interpretando a una variante alternativa de sí misma, convertida en una actriz ya madura, que prometía mucho, especialmente desde su más conocido éxito en la gran pantalla, pero cuyas  malas decisiones y conflictividad en los rodajes han devaluado. Los estudios Miramount (clara referencia a MiramaxParamount) le ofrecen la posibilidad de escanear su físico y personalidad para generar una actriz virtual basada en ella, a cambio de una sustancial cantidad de dinero y de que no vuelva a trabajar en persona nunca más. Veinte años más tarde, con la actriz virtual convertida en un éxito, la de carne y hueso es invitada a un congreso de futurología, al que sólo se puede entrar si previamente se ha pasado a un estado virtual de dibujo animado mediante una sustancia química. Su misión, apoyar la difusión de un droga que permitirá a la gente vivir en un estado de virtualización y de alucinación permanente en función de sus deseos, convertidos en el personaje que prefieran. Pero la actriz, tras aceptar participar, se lo pensará de nuevo. Y las cosas no irán como todos pensaban.

Estos días he estado pensando fotográficamente en blanco y negro un poquito.

Estos días he estado pensando fotográficamente en blanco y negro un poquito.

Estamos ante una apuesta compleja. La película a la que nos enfrentamos nos es una parodia o comedia de ningún tipo. En su primera parte, con actores de carne y hueso, es más bien una crítica dura a los conceptos de realidad y de ficción tal y como se conciben una vez que han sido tratados (o maltratados) por la industria del espectáculo.  El juego con la personalidad, con las emociones, con la vida de las personas a las que se confunde con frecuencia con sus personajes. Cuando ya pasamos a la fase de la película desarrollada en forma de animación, esta crítica se extiende al conjunto de la sociedad, y pasamos a tratar el tema de una sociedad distópica en la que realidad y apariencia son dos cosas muy distintas, en la que es muy distinto lo que los mandatarios nos hacen creer que vivimos y la realidad de nuestras vidas. Nos presentan referencias a los totalitarismos muy claras, y a la manipulación de las percepciones, en este caso simbolizadas por la sustancia química que altera nuestras vivencias.

La apuesta como digo es muy arriesgada. Y la sensación es que la estructura del filme no acaba de estar suficientemente cohesionada, teniendo momentos brillantes y momentos en los que hay riesgo de que el espectador se suma en el desconcierto. Sin embargo, hay dos cosas que desde mi punto de vista sujetan el producto.

Por un lado las sólidas interpretaciones, por supuesto de Wright, pero también del resto de los intérpretes que ponen su persona al servicio de la película, como Harvey KeitelDanny HustonPaul Giamatti, o simplemente su voz al personaje animado, caso de Jon Hamm.

Para evitar la mayor parte de las distracciones, he usado la "tapita" de Olympus. Un "objetivo" con una apertura fija a f/8 y que se enfoca sólo entre 30 cm y aproximadamente 2 metros. A jugar con la hiperfocal.

Para evitar la mayor parte de las distracciones, he usado la «tapita» de Olympus. Un «objetivo» con una apertura fija a f/8 y que se enfoca sólo entre 30 cm y aproximadamente 2 metros. A jugar con la hiperfocal.

Por otro lado, el dejar reposar el filme. Siempre lo he dicho. A veces merece la pena dejar pasar un tiempo antes de decir qué te ha parecido un filme. Por ejemplo, la película que comenté antes de ayer, hoy me parece menos interesante. Soy más consciente de sus notables debilidades, que con el entretenimiento del momento, no me resultaban tan obvias a la salida de la sala de cine. Esta película que comento hoy va al contrario. Tras la sorpresa y cierto grado de desconcierto en el momento, poco a poco en el recuerdo las distintas escenas y el conjunto de la película van tomando solidez y voy considerando que es un filme mucho más interesante de lo que yo pensaba. No perfecto. Pero de los que se agradece y mucho que haya todavía quien apueste por contar cosas nuevas, o contarlas de otra forma, o arriesgar a la hora de contarlas. De todos modos, me costaría mucho recomendarla con carácter general.

Valoración

    • Dirección: ***
    • Interpretación: ****
    • Valoración subjetiva: ***
Realmente, usando la prioridad al diafragma de la "vieja" Panasonic GF1, te libera de toda preocupación salvo la de componer pensando en las luces, las sombras y las texturas. Esta bien como "entrenamiento".

Realmente, usando la prioridad al diafragma de la «vieja» Panasonic GF1, te libera de toda preocupación salvo la de componer pensando en las luces, las sombras y las texturas. Esta bien como «entrenamiento».

[Cine] El niño (2014)

Cine

El niño (2014), 31 de agosto de 2014.

El director Daniel Monzón ha sido proclamado en los últimos años como gran gloria del cine español. Lo ha sido a propósito de un drama carcelario que no fui a ver en primera intención, debido al antecedente de algún soberano aburrimiento con el que previamente «nos deleitó» el director mallorquín. Lo vi después. El drama carcelario, digo. En televisión. Así que frente al entusiasmo colectivo de la crítica y los medios ante el nuevo estreno de Monzón, yo me he acercado a ver la película como si echase una moneda a cara o cruz. Lo mismo podía salir bien que se un truño. O lo que es peor. Al igual que muchas películas españolas de los últimos años, me podría generar una indiferencia y una tendencia al olvido temprano del producto.

No te puedes fiar de crítica y medios. No sé si sus entusiasmos están asociados a las ganas y la necesidad, o al compadreo con productoras y distribuidoras para ver si arrastran a algunos espectadores a las poco concurridas salas de cine españolas. Quisiera pensar que sus motivos son honestos,… pero claro, estamos en el país que estamos… Así que como para fiarse.

Eso sí. Algunos de los nombres del reparto prometen. Vamos… si me dicen que en una misma película me ponen a Luis TosarEduard FernándezSergi López,… esta gente sabe hacer su trabajo. O por lo menos eso han demostrado en más de una ocasión… Ves. Todos estamos necesitados de esperanzas. Incluso yo mismo.

Costas de Menorca

A falta de fotografías de las costas andaluzas, gibraltareñas o marroquíes, nos trasladaremos a las menorquinas, que no están nada mal.

La película nos cuenta dos historias que acaban confluyendo. En la primera, vemos a un honesto policía nacional dedicado a la persecución de traficantes de estupefacientes en la zona del estrecho de GibraltarJesús (Luis Tosar), que con su no menos dedicada compañera, Eva (Bárbara Lennie), van detrás de un gran traficante y un gran alijo. Con poco éxito, ya que estos les dan en los morros con frecuencia; debe ser que hay algún corrupto en las filas de los «maderos». La quemazón de Jesús motiva a que su jefe, Vicente (Sergi López), lo destine una temporada al helicoptero de vigilancia marítima, con su buen amigo Sergio (Eduard Fernández).

Esto les llevará a toparse con El Niño (Jesús Castro), un chaval que con su sangre fría y su buen manejo de las embarcaciones, empieza a dedicarse a pasar porquerías desde el otro lado del estrecho. Junto con su amigo de toda la vida El Compi (Jesús Carroza)Halil (Saed Chatiby) un joven de origen marroquí naturalizado español, y la ayuda de la guapa hermana de este, Amina (Mariam Bachir), se dedican a pasar pequeños alijos de droga para ganarse unos eurillos a gran velocidad. Pero pronto tendrán que afrontar las consecuencias de esta arriesgada profesión.

Costas de Menorca

Supongo que en su momento también habría su tejemaneje contrabandista en estas costas tan bellas.

A ver. De estas dos historias, la primera se sostiene bastante bien. No es que sea especialmente original. Y además, muy previsible. Vamos… se ve venir quien es el topo desde lejos. Tiene un argumento que hemos visto mil veces en el cine y en la televisión. De hecho, cualquiera que siga alguna serie policíaca en la caja tonta seguro que ve un par de episodios al año con un argumento similar. Más o menos. Pero el buen hacer de sus veteranos intérpretes y el dinamismo con el que están rodadas las escenas de acción hace que sea entretenida.

La segunda historia flojea bastante más. En principio, la historia de los chavales podría dar de sí. Pero la historia romántica está metida con calzador. Y de hecho, para darle salida, hay una escena final en la película que me parece casi sonrojante. Los intérpretes de esta parte de la historia están algún que otro escalón por debajo de los anteriores. De hecho, Castro, el protagonista, es el típico actor joven que parece clonado de otros tantos que pululan por ahí. La típica barbita de dos o tres días, absolutamente inexpresivo, y constantemente con cara de mala leche. No da más; no se le aprecian más registros. No se le pide más: «tu ponte al volante de la lancha y estate hay con cara de pocos amigos». Ahí tenemos todo el trabajo de dirección de actores con este mozo. La chica marroquí es guapísima. Pero inverosimil. Una tía de veintitantos,… separada de su marido en su país,… es decir una paria,… pobre,… que se dedica a pasar a lomos mercancías entre CeutaMarruecos,… pues no tiene las pintas superestupoendas con las que nos la muestran. No me la creo ni por casualidad. Una historia de amor metida con calzador supongo que para traer público joven a las salas de cine. Esta segunda historia, sólo cuando se mezcla con la primera en las escenas de acción supone un cierto interés.

Así que finalmente, ¿qué tenemos? Pues una peliculilla entretenida, que se sostiene exclusivamente por el buen hacer de sus intérpretes más veteranos, y por un par de escenas de acción en el mar con lancha y helicóptero. Algunos de los diálogos entre Tosar y Eduard Fernández de lo mejor. Poco más. De verdad. Que no pasa nada por verla. Que te entretienes. Pero si Monzón es todo lo que tiene que ofrecernos, más allá de sus habilidades técnicas para el cine de acción, habrá que concluir que con su anterior filme sonó la flauta por casualidad. Nada más. Y si esta es la gran esperanza del cine español,… en fín,…

Valoración

    • Dirección: ***
    • Interpretación: ***
    • Valoración subjetiva: ***
Costas de Menorca

Aunque los de traficar con sustancias tóxicas producidas en la isla,… como no sea la sobrasada y el queso bien curado de Mahón… que a mí me parecen estupendos…

[Cine] Lucy (2014)

Cine

Lucy (2014), 25 de agosto de 2014.

Esta es una de esas película que en principio no pensaba ver. Ya sólo leer o escuchar la memez esa de que el ser humano usa el 10% de su cerebro y esas tonterías, que curiosamente hay gente que piensa que son verdad, me tiraba para atrás. Pero se planteó una «matinée» cinematográfica del estilo de las que disfrutábamos hace doce o trece años, en las que me tragué muchas películas infumables, pero en las que lo pasaba muy bien con el grupo de gente con el que iba. Así que vaya lo uno por lo otro. Chucherías, cine, aperitivo y buen rollo. En estas circunstancias, ¿qué más da la película?

Y es que el antaño respetable director de cine francés Luc Besson se monta una paja mental a propósito de la teoría de un Profesor Norman (Morgan Freeman) sobre lo del 10% del cerebro a lo que hay que sumar un moza en Taipé, Lucy (Scarlett Johansson), a la que cogen unos malos malísimos, no sé si chinos o coreanos, y le obligan a ir de mula, introduciéndole un paquete de una droga nueva y de poderes espectaculares en el abdomen. Un escape de la misma a su torrente sanguíneo hará que aumente su uso cerebral, hasta llegar progresivamente al 100%, lo que es una excusa para montar un híbrido entre La femme Nikita con toques de 2001, por ciertos delirios y por lo del nacimiento de un nuevo ser, que a ratos se toma en serio y a ratos parece que está de coña y que se está cachondeando del personal, del género y del cine en general.

Junto con la "prota" cogen a tres "pringaos" para transportar los polvitos azules misteriosos. Uno tiene que llevarlos a Roma... quien sabe, igual se los llevan al Quirinal al propio presidente de la república.

Junto con la «prota» cogen a tres «pringaos» para transportar los polvitos azules misteriosos. Uno tiene que llevarlos a Roma… quien sabe, igual se los llevan al Quirinal al propio presidente de la república.

Todo ello aderezado con mucha presunta ciencia y balaceras de estas que muere hasta el apuntador con los coreanos. O chinos. Ya digo que me entran dudas sobre la naturalización de los malos. Que si lo del cerebro, que si lo de aquí te pillo y aquí te opero, que si una hormona placentaria que lo mismo te mata, que te pone a dar botes espasmódicos, que te convierte en «supergirl», que si Lucy se llamaba la primera mujer sobre la faz de la tierra (parece que se refiere al apodo que le dieron al esqueleto femenino de Australopithecus afarensis, descubierto mientras sonaba el Lucy in the Sky with Diamonds de The Beatles, que mira por donde tiene como iniciales LSD,… sutil ¿verdad?).

Y en medio de todo esto una despistada Johansson (me refiero al encarrilamiento de su carrera cinematográfica) que hace de estudiante universitaria americana en Taiwan, que se nos presenta con las pintas prototípicas de las que hacen «la carrera» como eufemísticamente se dice, ligando con traficantes, pero que quiere mucho a sus padres, y que luego se convierte en… todo lo que se convierte. Quién lo iba a decir, con lo que prometía esta chica cuando iba despistada por las calles de Tokio hace una década.

Otro tiene que ir a Berlín,... que por cierto el color azul de los polvitos es similar a las cristaleras del "lápiz de labios" y la "polvera" de la Iglesia Conmemorativa.

Otro tiene que ir a Berlín,… que por cierto el color azul de los polvitos es similar a las cristaleras del «lápiz de labios» y la «polvera» de la Iglesia Conmemorativa.

Curiosamente, dicho todo lo anterior que no presagia nada bueno sobre este producto de la no menos desnortada carrera de Besson, la película se pasa rápido, entretiene un algo, haces unas risas por lo absurdo de mucho de lo que aparece por la pantalla, y te vas a casa tan tranquilamente, contento de haber pasado un rato con los amigos. La película… la olvidaremos pronto. Seguro.

Valoración

    • Dirección: **
    • Interpretación: **
    • Valoración subjetiva: **

NOTA FINAL: No, no usamos sólo el 10% del cerebro. Lo usamos todo. Lo que alguien dijo hace varias décadas es que en aquel momento sólo se conocía como funcionaba el 10% del cerebro. Lo que pasa es que semejante frase, la coge un periodista y la convierte en la tontería estúpida que es la premisa básica de esta película. Como cuando un periodista de un periódico zaragozano ante la información a principios de los 90 de que el 12% de los infectados por el VIH en Aragón lo habían sido por relaciones heterosexuales lo convirtió en que el 12% de los heterosexuales estaban infectados por el VIH. O como cuando un científico refiriéndose al Bosón de Higgs le denominó the goddamn particle (la maldita partícula) por lo difícil de confirmar su existencia, y un plumilla la convirtió en the God particle (la partícula de Dios) creando una polémica inexistente, y dando fama a un hecho científico abstruso para casi cualquiera que no sea físico.

Y el tercer pringao tenía que ir a París, que es donde acaba la "prota" porque está allí el "genio" del 10% del cerebro... en algún momento van atropellando a la gente por la rue Rivoli que está en el lateral de este museo, el del Louvre.

Y el tercer pringao tenía que ir a París, que es donde acaba la «prota» porque está allí el «genio» del 10% del cerebro… en algún momento van atropellando a la gente por la rue Rivoli que está en el lateral de este museo, el del Louvre.

[Cine] Mr. Morgan’s Last Love (2013)

Cine

Mr. Morgan’s Last Love (2013), 17 y 19 de agosto de 2014.

Fuimos a ver esta película el domingo por la tarde. En Zaragoza sólo era posible encontrarla en versión doblada. No nos hacía mucha gracia, pero una película dirigida por la alemana Sandra Nettelbeck, a quien debemos aquella pequeña maravilla que fue Bella Martha, interpretada por el siempre interesante y ya octogenario Michael Caine, y con ese encanto que tiene el chic de lo francés que aporta Clémence Poésy, incluso con críticas flojas, nos apetecía verla. Bien. Pues el doblaje de esta película es una catástrofe. Las voces de los principales intérpretes. Incluso la entonación y el tono y volumen de voz utilizados llegan a desvirtuar escenas enteras del filme. Así que ayer me vi, por métodos de esos que no gustan a las gentes de la industria del cine, la versión original,… y cambia. Ya lo creo que cambia. De momento, mi primera recomendación. ¡No vayan a ver la versión doblada en España! ¡Crimen de lesa humanidad! Incluso el título en castellano es una memez comparado con el original, puesto que en la cartelera española encontraréis la película bajo el título Mi amigo Mr. Morgan. ¿Tan nefasto para los intereses comerciales del distribuidor era traducirla como El último amor de Mr. Morgan? Lo he dicho muchas veces ¡Que fusilen al que pone los títulos de las versiones dobladas!

Al comenzar la película nos encontramos al Mr. Morgan (Caine) del título, un profesor universitario de filosofía retirado, que se quedó a vivir en París tras enviudar de su esposa. Vive alejado de su familia, dando largos paseos por la capital francesa, con unas relaciones que se circunscriben a la señora que le atiende la casa, y una señora amiga con la que come los jueves, y que intenta sin éxito que aprenda algo de francés. Y en estas estamos cuando en frenazo de un autobús conoce a una joven francesa, Pauline (Poésy), una profesora de baile, que le acompaña y se preocupa por él. Y comenzará un peculiar amistad, con muchos matices sobre los sentimientos del uno y de la otra. Porque Pauline, a pesar de su calidez y cordialidad, tampoco tiene una vida fácil. Pero claro, todo se complicará más todavía cuando «un problema de salud» del anciano traiga a sus dos hijos a París. Una insoportable y egocéntrica hija, Karen (Gillian Anderson), y un perdido y desconcertado hijo, Miles (Justin Kirk), que tampoco pasa su mejor momento. Y quienes por supuesto van a sospechar las peores cosas de la amistad entre su padre y la encantadora Pauline.

Museo del Louvre

Dos días seguidos paseando por París; qué se le va a hacer, si toca, toca… Podemos pasarnos por el Louvre.

Empecemos dejando las cosas claras. Con muchas cosas en común con aquella Bella Martha, especialmente todo aquello que tiene que ver con la reflexión sobre la soledad y la falta de calidez en las relaciones humanas y familiares, y la presencia fantasmal del pariente cercano fallecido, esta película que nos ocupa hoy no llega al nivel de aquella. Quizá porque el filme de hace 13 años tenía mucho de sencillez, aunque nada de simplicidad, mientras que en esta ocasión el guion alarga la historia y le da vueltas sobre sí misma, sin ir directamente a centrarse en los elementos que importan. Además, creo que el personaje de Pauline no está suficientemente desarrollado, especialmente sus contradicciones internas, para permitirnos comprender mejor lo que allí está pasando. Estas debilidades bajan bastante el nivel de la película, lo cual es un problema dado el estilo algo frío y directo de realización de Nettelbeck. Que puede ser apropiado con determinados planteamientos, pero que si estos no son acertados ocasiona una flojera global que se hace apreciar. De hecho, la película tiene un planteamiento que promete mucho, para luego entrar en cierta confusión en su parte central y llevar a un desenlace, algunos de cuyos componentes están muy cogidos por los pelos. Especialmente en lo que se refiere a como se relacionan PaulineMiles.

Para evitar el derrumbe del filme están los intérpretes. La solidez interpretativa de Caine y la dulzura de Poésy convierten en perfectamente razonable la relación entre ambos personajes. Una relación que no siempre está ni quiere estar bien definida. ¿Es el «último amor» al que se refiere el título original? ¿Es la amistad mencionada en el título español? ¿Es a ratos esa cercanía que a veces tienen los abuelos con sus nietos, aunque en este caso sea una nieta surrogada, y que no han sido capaz de tener con sus propios hijos? O simplemente, es el encuentro entre dos personas en soledad que por encima de la distancia que marcan sus edades, saben comunicarse y establecer puentes de comprensión y de calidez. Esto salva el filme. Anderson, en plan hija egocéntrica, aparece demasiado poco para dar juego. Y Kirk parece un intérprete que se mueve mejor en la comedia, y que no acaba de encontrar su sitio en el papel que le toca, aunque debería ser la tercera pata imprescindible del trípode que sujetase con firmeza la película.

Escalinata de Montmartre

O animarnos con la multitud de turistas en la escalinata de Montmartre.

Estamos pues ante una película a la que osamos acercarnos a pesar de que las referencias no eran muy optimistas, y que efectivamente es un producto con defectos. Pero también con unas virtudes y unos temas que nos permiten meternos en ella y empatizar con sus protagonistas principales. Especialmente en la muy superior versión original sobre la doblada. No me atreve a recomendarla con carácter general, pero por lo menos podremos disfrutar de quizá una de las últimas interpretaciones de Caine, del chic de Poésy y de unos estupendos paseos por París.

Valoración

    • Dirección: ***
    • Interpretación: ***
    • Valoración subjetiva: ***
Saint-Malo

Pero si nos cansamos de la capital francesa, podemos hacer como el Mr. Morgan, y buscarnos una casita en la coqueta ciudad bretona de St-Malo.

[Cine] Guardians of the Galaxy (2014)

Cine

Guardians of the Galaxy (2014), 15 de agosto de 2014.

Sí, sí, claro. Ya sé que es un blockbuster de la marvel,… pero incluso estas películas son mejores en versión original. Aunque en este caso el título de la versión doblada que podéis encontrar en la cartelera, y que probablemente llenará las salas, no los cuatro gatos que estuvimos nosotros, es bastante fiel al original con su Guardianes de la galaxia. Más sobre el problema del doblaje cuando dentro de unos días os hable de la segunda película que vimos este fin de semana. Y es que cuando te tienes que quedar en el Charco un fin de semana largo de mitad de agosto, pues algo tienes que hacer. Te vas al cine con quien quede por ahí.

Uno de mis propósitos de este año era el de pasar por completo de las de superhéroes, porque… vista una, vistas todas,… y porque, en general, son ridículas. Pero nos animamos a dirigirnos a ver esta porque parece más de antihéroes que de superhéroes, porque parece que es una space opera, y porque hay cierta unanimidad en la autodenóminada crítica en que es diferente al resto del género. Nos decidimos a probar este producto que dicen que está dirigido por James Gunn.

Y se nos cuenta la historia de un tal Peter Quill (Chris Pratt), que a sí mismo se denomina con el pomposo sobrenombre de Star-lord, un huérfano de madre, cuyo padre parece que es un ser angelical o un alien. Probablemente esta trama es la excusa para una segunda película. Abducido de la Tierra por unos contrabandistas facinerosos el día que murió su madre, se convierte en uno de ellos. Y en una de rapiñas se hace con un objeto llamado el Orbe (mira tú que originales), que contiene un objeto de poder cuasi infinito (aquí también han estado sembrados, nunca me lo hubiera figurado), que pondrá en peligro al universo entero (o al menos, la galaxia) si cae en malas manos. Para evitarlo acabará juntándose con cuatro seres de lo más diversos, un mapache, un árbol, un bruto que se lo toma todo al pie de la letra y una mujer verde, Gamora (Zoe Saldana), con quienes intentará evitarlo.

Aquí hay arañas

Creo que a la película de hoy, para llegar a todos los tópicos, sólo le han faltado bichos asquerosos de algún tipo…

Veamos… esta película es un refrito de ideas o situaciones de la más diversa procedencia. Tiene su momento Indiana Jones, tiene varios momentos Star Wars, de quien podemos decir que hace algo más que inspirarse, por un momento tiene sus puntitos, no los suficientes ni lo suficientemente aprovechados, en común el autostopista galáctico, nos recuerda en alguna ocasión a Firefly, algunos de los malos son muy del estilo Star Trek,… no me atrevería a decir que haya nada en absoluto que pueda considerarse original en este filme. Nada. Cero. Todo está visto. Incluso la banda sonora basada en éxitos setenteros y ochenteros podría salir de cualquier película de Shrek. Hasta sale un árbol andante y (parcamente) hablador que podría haberse escapado del Señor de los Anillos. Y el guion es también de manual. Todo absolutamente previsible; estructura general, la de las películas de la saga Star Wars que luego ha sido copiada un número de n veces, cuando n tiende a infinito, elevado a la enésima potencia. Pero eso sí, todo hilado y encajado con razonable profesionalidad para ofrecer un producto palomitero razonablemente entretenido, y con un tono de parodia general del género, aunque no sé si es ese el efecto que buscan. Creo que se plantean más bien una comedia de aventuras y les sale casi sin querer un parodia. No me imagino yo a los productores de estas película con un nivel de inteligencia más allá del que les permita hacer caja con facilidad.

Las interpretaciones son lo suficientemente correctas como para sacar adelante la papeleta, aunque con el punto débil de las chicas, que tienen un tipazo tremendo, especialmente Karen Gillan, exchica Doctor Who, que aquí sale calva y azul. Creo que no se enteraron que la virtud de esta actriz era la de ir por la vida de vecinita mona de la casa de al lado, con ganas de aventura y con redaños, y que le queda mejor ir de pelirroja que con una calva azul. El protagonista, muy alabado en algunos sitios, suficiente para lo que se buscaba. Bueno… yo propongo a la voz de Vin Diesel al óscar al mejor árbol de reparto por haberse pegado toda la película diciendo «I am Groot». Su mejor papel hasta la fechas. Sin duda. Y el único memorable. Es decir, el único cuyas frases podemos rememorar sin problemas.

Aquí hay arañas

… arañas o así… las arañas son muy socorridas…

En resumen, una película aceptable para pasar el rato, lo que está tan por encima de la media de su productora de tebeo, que ha provocado un entusiasmo absolutamente desmesurado en muchos nuevos críticos de nuevo cuño, que se destetaron en esto del cine con las aventuras de héroes vestidos con coloridos pijamás. No. No es para tanto. Es un producto prefabricado más. Razonable, especialmente para una sosa tarde de verano, pero sin más. Y que aún no se han dado cuenta que los tebeos de la Marvel son bastante malos en general. Yo me aficioné a ellos cuando tenía 9 años. Y cuando tenía 11 ya me parecían un tontería. Pues eso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Aquí hay arañas

… aunque las serpientes, los escorpiones, las lombrices y las escolopendras tampoco están mal…

[Cine – obituarios] Am I Blue? – En memoria de Robin Williams y Lauren Bacall

Cine

Siempre se ha dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solas. De dos en dos, de tres en tres. Pero nunca solas. Y se van, seguro, al cielo de las gentes del cine y de los que amamos el cine. El único cielo, la única vida después de esta vida que creo que merece la pena que exista. Cualquier otro sería demasiado aburrido para vivirlo toda la eternidad.

Pero las dos pérdidas de esta semana parece que han hecho más daño que las que se producen en otras ocasiones. Nos han producido más tristeza. En cualquier caso, conviene que los recordemos, y les guardemos un rinconcito cálido en nuestros corazones.

Robin Williams (1951 – 2014)

Williams fue un actor muy prolífico. Quizá demasiado. Cuando uno hace tantas cosas seguro que hace algunas cosas mal, o acaba metiéndose en proyectos de calidad discutible, o indiscutiblemente mala. Si hago repaso de las películas en la carrera de Williams veo que hay un porcentaje elevado de películas que no he visto ni me apetece, y algunas que me arrepiento de haber visto. Esta es la realidad, por mucho que en los últimos días se nos presente de otra forma.

No fue un actor de fama inmediata y juvenil. Tenía más de 30 años cuando empezaron a llegarle los éxitos y el reconocimiento. Es decir, se lo tuvo que currar. Por eso quizá luego no fue todo lo selectivo que podría haber sido. Cuando pasas años de vacas flacas… Y fue entonces cuando empezaron a llegar momentos estupendos en la carrera de este actor de características fundamentalmente teatrales. Formado en las artes escénicas, con una gran expresividad corporal, calificarlo de histrión es no comprender su origen y su modo de entender la profesión. Que afortunadamente es variada. Si no, todos los actores y actrices nos parecería iguales.

Flores en el Slottsparken - Malmö

Hoy recogeremos una flores para ponerlas en el recuerdo e Robin y Betty (como era conocida familiarmente Lauren Bacall).

Realizar ahora un repaso a toda su carrera sería un ejercicio banal. Prefiero detenerme, como he hecho en ocasiones parecidas en aquellos momentos que más se han quedado en mi memoria. Y estos son tres. Y no. No está entre ellos el «O Captain, My Captain»… porque esta película me parece que es bastante tramposa en su mensaje. Hace tiempo que dejé de pensar en ella. Pero de eso no tiene la culpa Williams que puso lo mejor de su parte en ella. Para mí, los momentos imborrables son los monólogos ante el micrófono de Adrian Cronauer en Good Morning, Vietnam, una película que detrás de su disfraz de comedia con canciones esconde un drama que todavía hoy se repite constantemente en muchas partes del mundo. Es también el vagabundo Parry en busca del Santo Grial en The Fisher King (El Rey Pescador). Y es Mel el hombre que se ve desenfocado, qué tremenda metáfora, en Deconstructing Harry (Desmontando a Harry).

Una vez más, insisto. No quiero decir que sean sus mejores papeles, o sus mejores trabajos, o las mejores película en las que participó. Simplemente son el recuerdo que de él me quedará. Una persona que en un momento dado, a pesar del éxito, de la fama, del bienestar económico,… no encontró su lugar en el mundo, y decidió salir de él. Un acto que cuando se produce, siempre nos queda la duda de si fue un acto libre que hay que respetar, o si como tantos nos quieren hacer ver, a veces para no conceder a las personas su últimas decisiones sobre sus vidas, el último acto de una persona enferma. Nunca sabremos con seguridad qué pasaba por su cabeza cuando decidió hacer mutis y pasar a fundido a negro en la pantalla de la película de su vida.

Os dejo con algunas escenas seleccionadas de Good Morning, Vietnam, cuya banda sonora estoy escuchando en estos momentos.

Lauren Bacall (1924 – 2014)

Billy Wilder no le cayó bien en principio Humphrey Bogart, aunque luego fue de los que le visitó y le apoyó cuando enfermó antes de morir. Dijo de él en una ocasión que era «un antisemita que se casó con una judía del Bronx«. No sé. Billy está entre mis favoritos. ¿No sufriría un tremendo ataque de celos como los muchos que tuvieron que darse en los años cuarenta y cincuenta al ver como Bogie acababa llevándose a casa a una de las actrices más interesantes de la historia del cine?

Porque indudablemente esta era Bacall, una de las mejores actrices y una de las mujeres más interesantes del mundo del séptimo arte. Los calificativos que más se repiten estos días suelen ser «elegante», «inteligente», «comprometida», «adelantada a su tiempo»,… Lo que sea. También ha dado muestras de tener genio, y de poder ser bastante cascarrabias. Especialmente cuando la Academia le ha negado a lo largo de su carrera la estatuilla de un «eunuco dorado», teniendo que conformarse con uno de carácter honorífico. Desde luego podemos encontrar en su carrera papeles merecedores de este premio. Desde luego que ha habido muchas actrices que se lo han llevado con mucho menos mérito. Pero así es la industria del cine norteamericana. Si la quieres la coges y si no,… también. Bueno, su única candidatura la perdió contra Juliette Binoche (The English Patient), y se le puso una cara de vinagre inenarrable. Pero creo que Binoche fue justa ganadora esa noche.

Flores en el Slottsparken - Malmö

Las recogeremos frescas y coloridas, con los aromas del verano.

El caso es que Bacall era una de las últimas representantes de una forma de entender el «star system». Buena presencia, buena actriz, adorada por el público, cuando llegó a la fama sin haber cumplido 20 años era otra cosa muy distinta de la panda de «zarrapastrosas» que ahora alcanzan el éxito a esas edades. Era una de esas presencias que justifican el apelativo para Hollywood de fábrica de los sueños.

Si tuviera que escoger algún momento sobre cuál es la imagen que recordaré de ella… Sin duda, Slim de To Have and Have Not (Tener y no tener). Su primera película. Aquella en la que se comía en la pantalla a todo el que se le cruzara por delante, Bogart incluido. O especialmente a Bogart. Aquella película genial concebida a partir de la peor novela de Hemingway como una apuesta personal de Howard Hawks. Aquella que contenía todos los elementos esenciales de Casablanca, pero con el final que todos quisimos. Que le den a los ideales, que el héroe se queda con la chica. Aquella que cuando no quedaba más remedio que soportar siempre las películas dobladas, cuando cantaba con Hoagy Carmichael nos permitía descubrir una voz intensa, profunda, que salía muy desde dentro de ese cuerpo delgado, estilizado, de chica «yo no soy mala, es que el mundo me ha hecho así». Desde luego, conservo muchos otros recuerdos de la actriz, pero este se suele imponer.

Por supuesto, os dejo con esa maravillosa Am I Blue? cantada a duo entre BacallCarmichael. Aunque la respuesta a esta pregunta está muy clara en estos momentos. Sí, estoy triste. Pero nos quedan sus películas. La de Bacall y las de William. Que se habrán encontrado por el camino al cielo de las gentes del cine. El único que merece la pena que exista.

Flores en el Slottsparken - Malmö

En los acogedores jardines del castillo de Malmö.

[Cine] Mil veces buenas noches (2013)

Cine

Mil veces buenas noches (Tusen ganger god natt, 2013), 9 de agosto de 2014.

No, no me olvido de que nos han abandonado Robin WilliamsLauren Bacall. Una cierta dosis de tristeza me acompaña mientras escribo estas líneas. Pero he decidido darme unos días para escribir un obituario, porque hay cosas que me hacen reflexionar estos fallecimientos. Especialmente, por el cine que estoy viendo estos días desde casa, el que bajo legalmente de la plataforma Yomvi de Canal Plus. Probablemente el viernes, que es fiesta y tendré tiempo, os hablaré de ello.

Como en otras ocasiones, especialmente cuando las películas llegan con retraso, aunque vemos la película doblada en las salas de cine, si está disponible por la red de redes, aunque sea por mecanismos que no son del gusto de la industria del cine, la veo también en mi casa en versión original. Cada película que veo me convenzo más de que el doblaje de las películas es una lacra. En cualquier caso, que nadie se equivoque. Aunque el título oficial de esta película de Erik Poppe está en noruego, los diálogos de la película están predominantemente hablados en inglés.

Última película filmada por lo tanto por este fotógrafo de prensa noruego reconvertido en cineasta, y que sitúa como protagonista a una reportera gráfica, Rebecca (Juliette Binoche), una de las más importantes del panorama de la actualidad, que a través de sus contactos ha conseguido llegar hasta el lugar donde se prepara un mujer integrista como bomba humana para realizar un atentado en Kabul. La acompaña en su recorrido hacia su destino durante un tiempo hasta que decide bajarse del coche, momento en que hace algo que llama la atención de la policía, y desencadena la detonación de la bomba humana, que la alcanza y queda mal herida. Durante el periodo de recuperación en su casa de Irlanda, comprueba que los riesgos de su profesión están afectando a su familia, especialmente a su marido, Marcus (Nikolaj Coster-Waldau), y a su hija mayor, Steph (Lauryn Canny), una introspectiva pero inteligente adolescente de quince años. Un viaje con esta a África provocará la crisis en el entorno familiar, y la necesidad de replantearse toda su vida.

Cork

La familia de nuestra protagonista vive en Irlanda, probablemente no en Cork, pero en un lugar igualmente agradable.

Película ambiciosa en cuanto a los temas que trata. La necesidad del fotógrafo en zonas de conflicto, la necesidad de la libertad para realizar su trabajo, la censura, la ética del fotógrafo en cuanto a mero espectador o potencial actor de lo que está sucediendo, el delicado equilibrio de la mujer que trabaja, y además poniendo en riesgo su vida, y su compromiso hacia su familia,… Hemos de suponer que Poppe tendrá bien pensados los temas, ya que él mismo desarrolló este trabajo. También que, por ese motivo, las escenas de la fotógrafa en situación de conflicto debemos considerarlas realistas, o al menos, de una forma razonable.Y sin embargo, pese una realización correcta en los aspectos técnicos fundamentales, a la historia, que podría estar cargada de situaciones fuertemente emocionales resulta algo fría. Además de excesivamente previsible en algunos momentos. Quizá esa limpieza y corrección académica en la realización pasa factura a una película con unos temas que precisan un poco más de barro, de meterse en la mentalidad de los personajes, de sentir la fricción intensa de los conflictos desatados,… La película discurre a pesar de los temas tratados dentro de cierto convencionalismo, y eso no le sienta bien.

Península de Connemara

El trabajo del marino, biólogo marino, les hace vivir en la costa, no en la de Atlántico, en Connemara, que vemos en la foto, sino en la del mar de Irlanda.

Y eso que los intérpretes ponen de su parte para que la cosa salga a flote. Binoche es un valor seguro que da todo lo que puede en sus papeles. Curiosamente no es la primera vez que la vemos empuñando una cámara fotográfica, aunque ha llovido mucho desde entonces. Coster-Waldau, que abandona su pose de duro espachín en la que le hemos podido ver reciente, también está convincente en su papel de biólogo marino comprometido, y padre de familia no menos comprometido. Incluso la joven Canny cumple su difícil papel, que le obliga a confrontar a una peso pesado como es Binoche.

Pero la película, que se deja ver, se me queda un poco corta. No llega como he comentado a producirme las sensaciones y las emociones que esperaba. Y desde ese punto de vista, aunque le doy un aprobado, lo consigue por los pelos. Ni que decir tiene que irá a engrosar mi lista de películas con temática fotográfica.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Derrynane - Ring of Kerry

Y esto les permite dar románticos paseos por las playas, quizá no en estas con peligrosas corrientes cerca de Derrynane en el condado de Kerry, pero estupendas playas.

[Cine] Begin Again (2013)

Cine

Begin Again (2013), 3 de agosto de 2014.

No, no es la versión original. Sólo una sesión al día en versión original y una hora que no nos viene bien. Demasiado tarde. Pero la versión doblada ha conservado el título original, que significa «empezar de nuevo». Y es que esta película de John Carney

Dan (Mark Ruffalo) es un productor discográfico que, tras unos años de gloria, ha perdido su tirón en el negocio, e incluso la discográfica que montó con su socio ya no le pertenece, y acaba siendo despedido de ella. Si a eso sumas que una crisis en su matrimonio le hace estar separado de su mujer, Miriam (Catherine Keener),  por la que todavía siente algo, y de su hija, Violet (Hailee Steinfeld), una adolescente desorientada, la cosa pinta mal para él. Gretta (Keira Knightley) es una joven escritora de canciones británica que ha llegado a Nueva York con su novio, Dave (Adam Levine), que va camino de convertirse en una estrella. Tras un período en el que le llega la fama, Dave cambia, y se separa de Gretta, que se refugia temporalmente en el apartamento de su amigo Steve (James Corden), un músico callejero, antes de volver a su país. Este le invita una noche a un club donde va a cantar y le invita a que ella misma cante una de sus composiciones; le sale mal. Pero allí está Dan que percibe el potencial de la canción y de la chica. Y de forma improvisada, con la ayuda de algunos músicos amigos se lanzan a la aventura de grabar un disco en las calles de Nueva York. Es la oportunidad para todos ellos de empezar de nuevo.

Músicos callejeros en Union Square

Músicos callejeros en la esquina de Union Square con Broadway.

Película buenrollista, en la que se da vueltas a concepto de nueva oportunidad, de confianza, de amistad, de lo que es un amor verdadero frente a uno subordinado a otros intereses, y en la que las calles, los paisajes y los ambientes de la ciudad tienen una importancia grande. La música, las canciones, está compuesta específicamente para la ocasión, al contrario que otras películas con tono similar que hemos visto recientemente, que aprovechaban la música y las canciones de músicos ya conocidos. No están mal las letras, escritas con intención para lanzar mensajes relacionados con lo que en la película pasa, aunque son básicamente canciones pop, género que cada vez se caracteriza más por ser tarareable, más o menos pegadizo, pero también fácilmente olvidable. Suficiente para lo que se le pide al filme.

En lo que se refiere a las interpretaciones, lamentamos que el doblaje se nos lleve por delante varias cosas. La personal forma de hablar de Ruffalo, que no tiene nada que ver con la estandarizada voz del doblaje. Los diferentes acentos, en particular entre el británico de Knightley y el norteamericano de los demás, y los de las distintas hablas de los diversos grupos étnicos que salen en la película. Pero Ruffalo y varios de los secundarios son intérpretes muy solidos que sostienen perfectamente el filme. Knightley vuelve a interpretar el tipo de chica que le dio fama al principio. Esa buena chica, monilla pero no espectacular, con encanto, lejos de la sofisticación de los dramones de época en los que se ha metido después, y que le sienta como un guante, por lo que también cumple sin problemas con el papel que se le ofrece.

No me parece una película tan estupenda como alguna crítica que he leido en estos días atrás, excesivamente apologética. Pero es cierto que es una película bastante agradable de ver, razonablemente honesta, y que, aun descontando la benevolencia de las críticas durante las flojas temporadas veraniegas, nos refrescará y nos hará salir con un tono optimista de la sala de cine, a pesar de alguna irregularidad en el desarrollo de la historia. Se puede recomendar. Realmente la única nota discordante que encuentro es el epílogo que se nos cuenta durante los títulos de crédito finales en las que nos narran con pelos y señales lo que pasa con el álbum grabado en las calles y los destinos de varios personajes. Creo que el paseo final de la chica, con una sonrisa, por las nocturnas calles de Nueva York es más que suficiente para que la película haga un fundido a negro, termine ahí, el espectador comprenda que ese volver a empezar se ha producido, y que la vida sigue, con otros desafíos y otros problemas pero con esperanza. Realmente, no necesitamos toda esa información final.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Broadway

En Broadway, cerca de Times Square.

[Cine] ¿Adiós a Ghibli y a una forma de entender el cine de animación?

Cine

Hay varias cosas de las que podría haber hablado hoy. Asuntos diversos en materia de fotos, cine, libros,… pero ayer a última hora de la tarde me enteré de la noticia del cierre del Studio Ghibli, estudio cinemtográfico especializado en filmes de animación que ha producido algunos realmente emblemático y que se encuentran entre mis favoritos. Frente al producto prefabricado norteamericano con el que se bombardea constantemente al público infantil, y que aporta un sistema de valores simplista y muy conservador con Disney a la cabeza, y que sólo de vez en cuando nos aporta productos memorables, estaba un esquema de trabajo de más continuidad, de factura más artesanal, con un estilo definido pero con historias muy trabajadas y diversas, que abarcaban un espectro de público potencial más amplio. Y con un sistema de valores más rico, especialmente entre el necesario mensaje de respeto a los sistemas ecológicos cuyo derrumbe pueden ocasionar el derrumbe de la civilización globalizada en la que vivimos hoy en día.

Saladas de Bujaraloz bajo la Tormenta

Un poquito de las fotos del sábado bajo la tormenta en los Monegros.

El anuncio de la retirada de Hayao Miyazaki, el creador más emblemático del estudio, que se produjo hace un año, terminado el rodaje de su última película, ya disparó los rumores al respecto. Ahora nos enteramos que sus últimas producciones no han supuesto el éxito en taquilla que esperaban. Unido a la retirada progresiva de la generación de creadores que lo crearon y le dieron la personalidad, parece que se han replanteado su modelo de negocio de forma radical. Sabemos que van a deshacer de su división de producción, y que no es previsible que vuelvan a producir películas a corto plazo. Sabemos que van a mantener la división de gestión de derechos de los productos ya realizados. Y quedaría abierta la posibilidad de que en un futuro produjeran alguna película o serie de televisión, pero sin mantener estructuras fijas. Contratando para la ocasión. Para muchos, detrás de todo esto está el cierre definitivo como productora. Ya veremos.

Las organizaciones no son eternas. Tienen ciclos de existencia. Como los seres vivos, nacen, crecen y mueren. En ocasiones se reproducen, incluso, ocasionando derivados. Y esto pasa también en el negocio del cine. Pero lo que surgió después del éxito de Nausicaa…, con personajes tan emblemáticos como Mononoke, Chihiro, Ponyo, Porco Rosso, y tantos otros… y sobre todo, otras,…  da pena que se termine. Porque llenaba un hueco que no sabemos si se podrá ocupar. Porque cuesta mucho que todo lo que no sea la superproducción norteamericana llegue a nuestras pantallas de cine. Por lo tanto, porque nuestra sociedad y nuestra cultura se hace menos rica. Y esto… me pone triste.

Saladas de Bujaraloz bajo la Tormenta

El lugar es las saladas de Bujaraloz que ya visité con Fotógraf@s en Zaragoza en el mes de enero.

[Cine] Short Term 12

Cine

Short Term 12 (2013), 27 de julio de 2013.

Ya lo advertí el sábado. Si una película me interesa, y deciden no traerla a la cartelera de Zaragoza,  o en condiciones menos que adecuadas, la veré igual, por el camino que sea. Si a la industria no le intereso ni me respeta como cliente, yo tampoco sufriré por las penurias de la industria. El caso es que pude acceder a una copia en versión original de esta película de 2013, que eventualmente se podrá encontrar, no en Zaragoza de momento, en la cartelera española en versión doblada bajo el título banal de Las vidas de Grace. El largometraje dirigido por Destin Daniel Cretton, es una segunda versión de esta historia que previamente había esbozado en forma de cortometra.

Y Grace (Brie Larson) es una joven de veintipocos que trabaja en un centro de acogida para adolescentes con problemas, derivados de los que les causa su entorno. No son delincuentes, ni cosas por el estilo. Sólo adolescentes con problemas en su entorno. Y aunque el centro está pensado para estancias cortas, lo necesario para resolver las situaciones, no es raro que permanezcan hasta que cumplan la mayoría de edad. Con Grace trabaja Mason (John Gallagher Jr.), con quien mantiene una relación sentimental. Y ella misma necesitó de este tipo de ayuda y de centros en su adolescencia. Es un grupo de gente dedicada a su trabajo, aunque con problemas propios. La llegada de Jayden (Kaitlyn Dever) una adolescente de quince años de la que se sospecha que pueda sufrir maltratos paternos, pero que no denuncia, y el conocimiento de que ha quedado embarazada de su relación con Mason, van a provocar en Grace una crisis sobre qué ha de ser de su vida.

Vendiendo sirenitas en Copenhague

Frente a la adolescencia con problemas, por el mundo se ven generaciones activas en su entorno… sea vendiendo sirenitas en Copenhague.

Largometraje no demasiado largo que nos cuenta una historia pequeña, muy concreta, pero con un excelente desarrollo de caracteres, una relalización sencilla, que no simple, ni mucho menos, y que se apoya en el excelente trabajo de sus intérpretes, en especial de una Brie Larson en estado de gracia. Apoyándose en un físico que transmite simpatía y buen royo, esta joven actriz que ya había apuntado maneras en alguna serie televisiva, save dotar a su personaje de un carácter y de unos matices impropios de actrices tan jóvenes. La historia en sí misma resulta razonablmente previsible, y el buen rollo que destila muchos momentos de la película te hace suponer que el resultado muy probablemente sea feliz. Lo cual no quita para que no haya un buen desarrollo de situaciones y de la historia. Y sobretodo, nos presenta unos caracteres que dan sensación de credibilidad.

Otro mérito de la película es que a pesar de tener una protagonista clara y de su duración de poco más de hora y media, casi todos los personajes secundarios que rodean y forman el universo del centro de acogida tienen su momento, y que está lo suficientemente aprovechado para que resulten caracteres con personalidad propia, no meros estereotipos. Y también que, en un mundo donde el drama es la normal, y la tragedia una amenaza permanente, hay momentos para el humor. Un humor contenido y bien llevado que endulza lo suficiente el producto final.

De marcheta por Nyhavn

O preparadas para pasar el sábado por la tarde en la capital danesa.

Como resumen, estamos ante una muy buena película que sin embargo no ha encontrado sitio en la cartelera de una ciudad de 700.000 habitantes, mientras que si lo hacen estúpidas películas de vampiros adolescentes y otros subproductos similares. Lo cual habla mal del interés por la cultura que alegan con frecuencia las gentes de la industria del cine. Una película que a unos descubrirá y a otros confirmará una actriz muy sólida y muy interesante, que espero que vaya consiguiendo buenos papeles en un futuro. Una película de buen cine independiente que nos desintoxica de los productos prefabricados del Hollywood más comercial.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Esperando al tren en Ystad

O a lo suyo, es decir con el móvil, mientras esperas el tren en Ystad.

[Cine / Historia] La Primera Guerra Mundial en el cine

Cine, Historia

El 29 de julio de 1914 la Primera Guerra Mundial había comenzado, pero el mundo no se había enterado. De hecho, la mayor parte de los contendientes todavía no habían declarado el estado de guerra, e incluso algunos de los principales actores de la misma estaban considerando todavía la «pertinencia» de su participación. De momento lo que parecía es que había una refriega en la frontera en el Imperio Austro-húngaro y el pequeño reino de Serbia. Y que las bombas volaban sobre el Danubio para caer sobre Belgrado, la capita de este país.

Pero lo más significativo de tal día como hoy hace 100 años fue la movilización general decretada en Rusia, hecho que decididamente impulsó al Reich alemán a prepararse para la guerra. Había mucho miedo entre los militares germanos a que en unos años al tremendo potencial humano de los rusos se sumase un modernización tecnológica que los haría invencibles. En 1914, la previsión es que la superioridad técnica y organizativa del ejército alemán podría superar la desventaja demográfica. Algo de eso hubo.

En cualquier caso, en aquellos momento ya despuntaba como medio de entretenimiento de masas el cinematógrafo. Y este medio ha recogido en numerosas películas en los últimos 100 años los avatares que «la guerra que habría de acabar con todas las guerras» deparó a las gentes de la época. Son muchas y muy variadas las películas que se podrían comentar sobre el tema. Yo voy ha hacer una selección muy personal y muy subjetiva de lo que me parece importante o interesante. Una selección que casi seguro no coincidirá con las de otros, que se queda corta, con seguridad, pero que para mí representa diversos aspectos de aquel conflicto que me parecen importantes.

Sin novedad en el frente (All Quiet in the Western Front, 1930)

Esta película es imprescindible, aunque quizá sea todavía más imprescindible la lectura de la novela de Erich Maria Remarque en la que se basa. Probablemente sea la obra antibelicista por excelencia. Basada en las vivencias del propio Remarque en las trincheras del frente occidental, va reflejando a lo largo del desarrollo de la guerra las distintas fases por las que pasaron los participantes en la contienda, especialmente desde el punto de vista del bando que resultó perdedor a la larga, lo que se refleja en la desesperanza que acompaña la obra y que se va haciendo más profunda conforme avanza el paso del tiempo. Quizá si los propios alemanes hubieran sido capaces de digerir su propia historia, si hubiesen sido capaces de hacer ellos su propia adaptación cinematográfica, otro gallo le hubiera cantado al siglo XX. Pero aquella desesperanza que destilan tanto la novela como la película derivó a la exaltación del nacionalismo alemán y un abrazo irreflexivo de las demenciales doctrinas del fascismo, el racismo y la xenofobia. La película, dirigida por Lewis Milestone, es de nacionalidad norteamericana. Pero se aleja de la criminalización tradicional del enemigo en la cinematografía de este país, y recoge la sensibilidad de este alemán, uno de los más claros enemigos del nazismo y del totalitarismo, de los que usó la pluma y la cultura para luchar contra las armas.

Adios a las armas (A Farewell to Arms, 1932)

Una de las actitudes más cínicas desde mi punto de vista durante la Gran Guerra fue la del reino de Italia. Aliada de los imperios centrales durante las dos décadas anteriores al conflicto, el gobierno italiano no ocultó sus ganas de entrar en el conflicto con la esperanza de una expansión territorial. A costa de el Imperio Otomano decadente, a costa del no menos tocado Imperio Austro-húngaro, quizá para recuperar la Saboya perdida en beneficio de Francia durante la unificación italiana. Al final, el mejor postor fue la entente cordiale, e Italia traicionó a sus tradicionales aliados, abriendo un nuevo frente que se extendía por los Alpes del Tirol y el valle del río Isonzo. Dos elementos condicionaron este frente; la dureza de las batallas en alta montaña y los numerosas y duras batallas del Isonzo, hasta doce cuentan los historiadores entre junio de 1915 y noviembre de 1917, que produjeron un enorme desgaste material, humano y moral entre los combatientes.

En esta película basada en la novela del mismo nombre de Ernest Hemingway, nos situamos en la duodécima batalla del Isonzo, más conocida como batalla de Caporetto. Esta batalla, en la que los austriacos contaron con el apoyo de unidades alemanas que ponían en práctica nuevas tácticas para penetrar en los sistemas defensivos de trincheras, se produjo el hundimiento del frente italiano, con tropas muy desmoralizadas que se rendían por miles, y que estuvo a punto de producir la debacle de Italia, lo que habría podido suponer la liberación de tropas para ser trasladadas al frente occidental o incluso la apertura de un frente en el sur de Francia. Sin embargo, no se produjo el hundimiento total, y la ofensiva pudo ser detenida en el río Piave, cerca de Venecia donde se sostuvo el frente hasta las ofensivas italobritánicas hacia el final de la guerra.

La película dirigida por Frank Borzage narra acontecimientos integrados en el desastre de Caporetto. Sin embargo, al contrario que la novela que nos habla del conjunto de la situación bélica, la adaptación cinematográfica incide en el romance entre el conductor de ambulancias y la enfermera, quedando disminuida la profundidad del tono general, que queda de este modo en un nivel más frívolo. Indudable el interés histórico de los hechos relatados, aunque cinematográficamente pueda tener un interés menor.

Palacio del Dolmabahçe

Aunque menos conocidos que el frente occidental, los diversos frentes de la Europa oriental tuvieron su importancia, especialmente porque provocaron la dispersión de fuerzas de los imperios centrales. No obstante, estos contaron con el Imperio Otomano que todavía se gobernaba desde el Palacio de Dolmabahçe en Estambul.

La gran ilusión (La grande illusion, 1937)

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el director francés Jean Renoir nos ofrece una de sus obras maestras en la que a propósito de las andanzas de dos pilotos de guerra franceses abatidos y hechos prisioneros, que acaban en una fortaleza bávara de alta seguridad por sus continuados intentos de fuga, se dedicá a hacer una profunda reflexión sobre algunos de los conceptos de la sociedad europea, el concepto de clase, de nacionalidad, el antisemitismo, y otros, que fueron puestos a prueba en aquellas convulsas décadas del principio del siglo XX y que condicionaron buena parte de su desarrollo.

Es un filme que tras su apariencia aventurera, como momentos de comedia incluso, condensa el pensamiento de Renoir de un ser humano único y solidario como alternativa a los condicionantes nacionalistas o racistas, que le llevan al enfrentamiento de unos con otros o al beneficio de los totalitarismos, siempre con un componente populista. Para mí es un imprescindible de la reflexión sobre las causas y las consecuencias de los conflictos armados que asolaron el planeta en sus cinco primeras décadas.

Como dato curioso, una de las escenas del filme confronta a unos eufóricos alemanes cantando Die Wacht am Rhein y que son contestados por los prisioneros franceses cantando la Marsellesa conforme llegan las noticias del fracaso aleman en su avance sobre Verdún. Esta confrontación entre ambas canciones se repitió después en una célebre escena de Casablanca.

La reina de África (The African Queen, 1951)

Según decía mi madre, la película favorita de mi abuelo. Y seguramente una de las mías. Dirigida por John Huston, un rodaje difícil y accidentado en África, nos habla de cómo la mojigata misionera induce al borrachín piloto del barquito La reina de África para atacar un barco alemán, una cañonera en el lago Victoria. Una aventura y un romance irrepetible con un reparto y un director en estado de gracia.

La realidad de la guerra en tierras en africanas fue mucho más compleja. Alemania había iniciado su aventura colonial en diversos puntos de la geografía de este continente. Pero sus colonias se encontraban dispersas, incomunicadas entre sí y mal comunicadas con la metrópoli, cuya flota encerrada en sus bases por el bloqueo del Mar del Norte poco podía hacer por llevarles ayuda y tropas. Las colonias alemanas como tales cayeron, pero un cierto número de tropas mixtas alemanas y nativas estuvieron activas en el África Oriental durante la mayor parte de la guerra. Con gran movilidad y una buena adaptación al difícil terreno, mantuvieron en jaque a un número de tropas mucho mayor del imperio británico, menos adaptadas, que sufrieron muchas bajas, más debido a las enfermedades y al clima que a la propia acción bélica, al mismo tiempo que impedían que fueran utilizadas en los campos de batalla europeos. Los alemanes estuvieron al mando del teniente coronel von Lettow-Vorbeck que nunca sufrió una derrota en el campo de batalla, y que firmó el alto el fuego el 14 de noviembre de 1918, cuando le llegó el telegrama de que Alemania había cesado su actividad bélica tres días antes.

Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957)

La Primera Guerra Mundial inspiró en Stanley Kubrick una de las películas antibélicas más importantes de la historia del cine y la que muchos consideran la mejor película del director neoyorquino. Basada también en una novela de entreguerras, escrita por Humphry Cobb, está basada en hechos reales. Los bombardeos de la artillería sobre las posiciones propias están ampliamente documentados, así como juicios militares contra soldados para escarmiento general, aun a sabiendas de que los juzgados y ejecutados eran inocentes de los hechos que se les imputaban.

La película arrastra también una fuerte crítica hacia las ambiciones de políticos y militares de alta graduación que anteponen su prestigio y sus carreras por encima de la vida y la seguridad de sus subordinados, convertidos en meras marionetas y carne de cañón para alimentar sus propias ambiciones. En una guerra larga, cruel y tediosa por la fuerte estabilidad de los frentes como fue la del frente occidental en la Primera Guerra Mundial, la moral de la tropa se veía disminuida con frecuencia. Llegó a haber situaciones en los que los soldados franceses se encontraban oficiosamente de huelga ante las condiciones en las que se veían obligados a sobrevivir en las trincheras. Y condiciones clínicas hoy reconocidas como el síndrome de estrés postraumático en aquellos momentos se veían como meros indicativos de debilidad o cobardía, y tratadas con dureza disciplinaria. La deshumanización de la guerra no se refiere sólo a cómo se enfrentan entre sí los que son adversarios o enemigos, sino que también afecta a las relaciones y los valores de toda la sociedad.

Las duras críticas que emite la película hizo que fuera prohibida o censurada en muchos país, incluidos no pocos de ellos en lo que se ha llamado «occidente democrático». Especialmente en los países francófonos, ya que es el ejército francés el que es especialmente cuestionado durante la película, también las dictaduras militares, o la «neutral» Suiza uno de los países más militarizados del mundo pusieron trabas a la distribución y proyección del filme.

Hoy en día el filme está considerado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, como un bien cultural a preservar por ser culturalmente, históricamente o estéticamente significante.

Sobre el papel de Francia y sus responsabilidades en el conflicto habría mucho de lo que hablar. Su evidente interés revanchista por el desastre de 1871, sus anhelos de recuperar los territorios perdidos, y otros intereses hacen de este país uno de los incitadores del conflicto aunque siempre se hayan cargado las tintas en el militarismo germánico para justificar su desencadenamiento. Pero es que la historia la escriben los vencedores. También al final de la guerra, ese espíritu revanchista condicionó las condiciones del final de la guerra posteriores al armisticio que llevaron a preparar el terreno para una segunda contienda mundial. En la que murieron muchos menos franceses. No aguantaron más de dos meses de operaciones militares antes de rendirse y ponerse a colaborar con la Alemania nazi.

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

La guerra fue mundial. Ya hemos hablado de lo que pasó en África. Ahora toca hablar de Oriente Medio. También en esta ocasión podemos argumentar que las consecuencias de lo que sucedió en este teatro de la guerra están condicionando todavía los conflictos en esta región del mundo.

Y la película de David Lean utilizó la figura del excéntrico militar británico T. E. Lawrence para ilustrar lo que fue este teatro de la guerra. Es una película que siempre me ha despertado sentimientos contrapuestos. Ante logros cinematográficos bien reconocidos por una amplia mayoría, hay dudas sobre la veracidad de la interpretación histórica de ciertos aspectos, o incluso sobre si la visión sobre el propio Lawrence no es excesivamente apologética.

El Imperio Otomano llevaba tiempo siendo denominado el enfermo de Europa. Antigua potencia política y militar, abarcando una gran extensión de terreno en Oriente Medio, se encontraba en retirada del este de Europa y del norte de África. A esto hay que sumar su manifiesta enemistad con Rusia, antiguamente aprovechada por las potencias más occidentales para frenar al gigante euroasiático, pero con quien en estos momentos unían tratados de paz y colaboración. Por lo tanto, su esperanza de mantenerse como una potencia radicaba en su alianza con los imperios centrales.

La guerra en Oriente Medio fue difícil y compleja. Las campañas contra Rusia fueron muy crueles. El genocidio armenio ha puesto un tono de sospecha permanente en la actual Turquía a la hora de ser aceptada entre los pueblos europeos. Los británicos vieron una oportunidad de oro para aprovecharse de la debilidad otomana, aunque sufrieron algunas catástrofes militares notables, como consecuencia de su talante orgulloso y de su desprecio por una potencia en decadencia pero que durante siglos puso en jaque a la Europa oriental. Finalmente, el final de la guerra no llevó a los pueblos árabes a la prometida y ansiada independencia bajo un poder político común, sino que llevó a una política colonialista del Reino Unido y Francia, muy motivada por los intereses petrolíferos y la posición estratégica del canal de Suez, que produjo un fraccionamiento del mundo árabe y el surgimiento de reyezuelos en estados ficticios de nueva creación que han generado inestabilidad hasta nuestros días.

Vista con perspectiva, el papel de Lawrence no fue tan épico como la naturaleza del filme de Lean nos hace imaginar.

Entrada al Cuerno de Oro

El Imperio Otomano era una estructura compleja e inestable, con unos equilibrios económicos y políticos muy delicados; llevaba tiempo considerado como el enfermo de Europa. Puesta de sol sobre el Cuerno de Oro.

Johnny cogió su fusil (Johnny Got His Gun, 1971)

El escritor y guionista Dalton Trumbo firmó esta su única película como director en la que nos cuenta la historia de un soldado americano gravemente herido en los campos de batalla de Europa, que pierde sus cuatro extremidades y sus capacidades habituales para comunicarse, pero no su conciencia y su capacidad de razonar y soñar. Sólo una enfermera en un momento dado se da cuenta de este hecho y consigue establecer una comunicación con el herido.

La capacidad tecnológica para matar desarrollada por el ser humano nunca había sido tan grande como cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, y aún se desarrolló más durante el conflicto. Bombas de todo tipo y tamaño, armas químicas, lanzallamas, carros de combate, aviones bombarderos,… todo se aunó para destruir el cuerpo humano, para quebrar su resistencia, para incrementar sus miedos, para ningunear su existencia. Miles de soldados podían morir en una horas de avance bajo el fuego cruzado de la artillería y de las ametralladoras enemigas que barrían constántemente la tierra de nadie, cubierta de minas, cráteres, alambradas hasta llegar a las trincheras enemigas donde sólo aguarda el combate cuerpo a cuerpo, a la bayoneta, con cuchillos o con cualquier instrumento que sirva para aniquilar al enemigo. Lesiones cerebrales inimaginadas, mutilaciones que en tiempos anteriores nunca hubieran permitido sobrevivir a las personas que las sufrían, todo ello dio lugar a una generación de jóvenes de las llamadas «perdidas» que nunca encontró su lugar en este mundo.

Pero la película de Trumbo tiene un significado que va más allá. Este guionista fue uno de los represaliados por la caza de brujas anticomunista de la guerra fría en Estados Unidos. Por lo tanto, también podemos ver la película como una metáfora del ser humano censurado, anulado y sin capacidad de expresar sus sentimientos y sus ideas, aun cuando estas sigan siendo posibles en su mente.

El final de la película no es precisamente esperanzador. Es esta una película que vi cuando tenía 20 años en un cineclub, y nunca he reunido el valor para volver a verla. Pero me resultará difícil olvidarla mientras conserve mis capacidades intelectuales.

Gallipoli (1981)

La Primera Guerra Mundial nunca ha dejado un número de producciones cinematográficas comparable al de su continuación 20 años después. Y conforme el género de la superproducción perdió fuelle a finales de los setenta, aun atrajo menos. Pero eventualmente se hizo paso en la historia del cine esta excelente película de Peter Weir sobre uno de los grandes fiascos británicos en aquella guerra. El intento de invasión del Imperio Otomano y de control de los Dardanelos por parte de los británicos, un fracaso monumental que sufrieron especialmente las tropas procedentes de las antípodas.

Winston Churchill ha pasado a la historia como uno de los políticos visionarios que hicieron posible la derrota de la Alemania nazi en 1945. Pero su trayectoria política venía de largo, y en el momento del comienzo de la Gran Guerra ejercía el importante cargo de Primer Lord del Almirantazgo, lo que venía a ser como el principal responsable de la marina de guerra británica, la pieza base que configuraba el imperio desde hacía siglos. Suya fue la iniciativa de iniciar la campaña de los Dardanelos, que de haber triunfado habría dado el control de estos estrechos a la entente cordial, y había amenazado Estambul y el Bósforo, un grave revés para los imperios centrales. Pero la preparación de esta campaña fue descuidada y culminó en un fracaso notable con la evacuación de las tropas tras ocho meses atrapadas en la costa de la península de Gallipoli, con graves pérdidas debidas a los combates y a la disentería.

Las tropas desembarcadas pertenecían a lo que se denominaba ANZAC, o cuerpo expedicionario compuesto por australianos y neozelandeses. En frente, destacó en defensa del territorio otomano Mustafá Kemal, posteriormente conocido como Atatürk, el padre de los turcos. Dos consecuencias se derivaron de esta batalla, más allá de las derivadas estrictamente del fracaso militar.

Por un lado, esta batalla sirvió para afianzar el sentido de pertenencia a una nación propio, distinta de la Gran Bretaña para los naturales de Australia y Nueva Zelanda, que de este modo avanzaron con más rapidez hacia la autonomía e independencia de su metrópoli, a pesar de ser en su mayor parte oriundos de antecesores europeos.

Por otro lado, Mustafá Kemal adquirió un enorme prestigio dentro del Imperio Otomano, que al final de la guerra corrió grave riesgo de desintegración, pero que se unión en torno al movimiento de la nueva Turquía, resistió los embites y consiguió salir al siglo XX como una nación mucho más potente de lo imaginado, especialmente a costa de las pretensiones griegas. El país helénico se veía con Constantinopla reconquistada y en posesión de ambas orillas del acceso al Mar Negro. Todo ello ha tenido también repercusiones en la estabilidad del Mediterráneo oriental a lo largo del siglo XX.


Como habéis visto, hoy me ha salido una entrada más larga de lo habitual. Desde luego no he pretendido ser exhaustivo ni en el repaso a las muchas películas ambientadas en la guerra del 14-18, ni en las distintas dimensiones que tuvo este conflicto y que como he repetido en varias ocasiones tan trascendente fue para la historia del mundo en el siglo XX, e incluso hoy en día. Hay muchos aspectos que se podrían considerar. Quizá podría haber hablado del Doctor Zhivago y de la Revolución Rusa, de la guerra submarina que también ha tenido representaciones en la gran pantalla, o del ataque a los barcos civiles, mercantes y de pasajeros. De la entrada de Estados Unidos en la guerra, o las múltiples películas sobre los ases de la aviación que se han hecho. Pero no me da para todo. Ni me apetece. Lo que quería era transmitir esa sensación que tengo de trascendencia de los hechos que en la actualidad se conmemoran con su centésimo aniversario. Porque ciertamente nos afectaron a todos.

El Bósforo

Pero estratégicamente dominaba los Dardanelos y el Bósforo, con la salida al mar de Rusia, eterno enemigo, y buena parte de Oriente Medio. Navegando por el Bósforo.