[Libro] A cuerpo de gato – Hiro Arikawa

Literatura

Esta entrada literaria iba a ser escrita ayer. De hecho, ayer tenía más tiempo para hacerlo. Hoy voy a ir con el tiempo un poco justo, pero no quería dejarla pendiente más tiempo. Pero algunos acontecimientos en mi mundo laboral hicieron que perdiera las ganas de ponerme a escribir sobre el libro de la japonesa Hiro Arikawa. Un libro que, ya adelanto, me gusto mucho, mucho, mucho. Pero algunos de los temas que trata, mezclados con los avatares de mi jornada laboral… generaban un cóctel difícil de tragar en el día de ayer. Pero hoy sí que me apetece. Además he recuperado las buenas sensaciones que me dejó el libro cuando lo leí en mi viaje de regreso de Roma a casa al final de mis vacaciones italianas de la primera quincena de octubre.

Los viajes de Nana, el gato narrador, y su dueño, Satoru, les llevan en un momento dado al «ryokan» apto para mascotas que unos buenos amigos de Satoru tienen en las proximidades del monte Fuji. Utilizo algunas fotos de esas proximidades a la emblemática montaña japonesa, uno de los más felices momentos que he pasado entre mis dos viajes al País del Sol Naciente, para ilustrar esta entrada

Arikawa es una autora de un género popular en Japón, la novela ligera. Un género menor para muchos, especialmente si lo comparas con géneros similares, pero no iguales, en occidente; no obstante, ha generado algunos libros de éxito que tiene más enjundia y calidad literaria de lo que muchos podrían imaginar. Me cuesta incluir el relato que traigo hoy dentro de este género. En cualquier caso, recientemente leí un libro de la autora que me gustó bastante y, revisando su bibliografía, encontré este título… que todavía me ha gustado más.

Ciertamente no es una novela de gran extensión, pero la versión impresa, yo la leí en versión electrónica, tiene sus buenas 265 páginas. Y sus temas, a pesar del humor y buen rollo que destila el libro, son profundos y de calado humano. A cuerpo de gato es el título que se ha dado al libro en España… incomprensiblemente, desde mi punto de vista, puesto que el título original japonés 旅猫リポート Tabi neko ripōto, se traduciría como las Crónicas o informes de un gato viajero. Y es exactamente eso. La narración realizada por un gato callejero en primera persona, recogido y reconvertido en gato doméstico por un hombre joven de buen corazón, cuando, por motivos que irán apareciendo conforme avanza el relato, tiene que buscar un nuevo hogar para el gato, ya que ha dejado su trabajo, tiene que mudarse de ciudad, de Tokio a Sapporo, como nos enteraremos, y no sabe si va a poder cuidar de él.

Para ello, el hombre joven va visitando a sus buenos amigos del colegio, del instituto, de la universidad, o a la tía soltera que lo cuidó cuando quedó huérfano al morir sus padres en un accidente de tráfico. Padre y madre amantes de su hijo, cariñosos y dedicados, que influyeron en el carácter del hombre. De esta forma, en los sucesivos viajes por la geografía de Japón buscando un hogar para su gato, conoceremos más de la historia del joven, del sentido de la amistad, del significado de lo que es ser padres o lo que es una familia, de la solidaridad human. También sobre el amor y las dificultades que ha de superar para afianzarse. No puedo contar más, puesto que creo absolutamente indispensable que el lector vaya descubriendo por sí mismo la historia que nos cuenta Nana 七 (significa siete en japonés), y que desde el principio recuerda al humano protagonista al gato de su infancia, Hachi 八 (que significa ocho en japonés).

La novela es muy emotiva. En el buen sentido de la palabra, pero con intensidad. Habría que tener un corazón acorazado y muerto para no conmoverse y sentir genuina tristeza en algunos momentos del relato; el relato toca realmente la fibra sensible de cualquier humano no deshumanizado. Pero al mismo tiempo tiene momentos de genuina comedia, de alegría, de amor a la vida, de solidaridad humana, mientras acompañamos junto a Nana a quien es, genuinamente, un hombre bueno, cuando tenía todas las papeletas para no haberlo sido. Todo un descubrimiento para mí esta novela, que ha pasado inmediatamente a mi lista de favoritas de todos los tiempos.

[Cine] The French Dispatch (2021)

Cine

The French Dispatch (2021; 67/20211102)

Wes Anderson se ha convertido en la última década, ya venía anunciando su bondades de antes, en uno de los favoritos de los más cinéfilos de los asistentes a las salas de cine. Su cuidada y distintiva estética, sus historias, llenas de empatía y cariño hacia sus personajes, su estilo característico suponen un cine diferenciado y, muchas veces, un soplo de aire fresco ante las películas realizadas bajo «receta», todas iguales en sus componentes, historia y desarrollo, que tanto abundan en la industria cinematográfica, liderada por compañías como Disney/Marvel y similares. Los «macdonalds» del cine, por mucho que disfracen su carácter de productos de consumo rápido, por no decir «comida cinematográfica basura», con presupuestos muchimillonarios y abundancia de artificios visuales. Así que, no sé si muchos, pero si unos cuantos esperábamos con ganas el estreno de su nueva película, retrasada un año en su estreno por el bien sabido incidente epidémico, que tantos quebraderos de cabezas nos ha generado en los dos últimos años.

Inevitablemente, París, con algunas fotos de los rollos de película en blanco y negro que hice hace algo más de dos años.

El título completo de la película debería ser The French Dispatch of Liberty, Kansas Evening Sun, puesto que se nos habla de un suplemento ilustrado de un periódico de algún lugar del mencionado estado del medio oeste norteamericano. Un suplemento ilustrado que llega a su último número, para el cual se preparan y seleccionan algunos de los artículos más destacados de su historia. El suplemento se elabora desde Ennui-sur-Blasé (no se traducen los juegos de palabras en la película, pero bajo la forma que tienen algunos nombres de poblaciones francesas a orillas de un río o un mar, la ciudad de Ennui a orilla del río Blasé, el nombre de la ciudad significa Tedio sobre hastiado, hay constantes juegos de palabras en la película, que sólo alcanzamos a disfrutar aquellos que tenemos algunos conocimientos del idioma de Molière). Ennui-sur-Blasé tiene un parecido notable con ciertas ideas tópicas, con ciertos lugares comunes que se difunden sobre la capital francesa, París. En forma de episodios, cada uno reproduce un artículo de la revista sobre temas distintos y sobre distintas épocas, un recorrido por la ciudad, el arte contemporáneo y las obras de un preso a perpetuidad por asesinato, las aventuras de unos estudiantes revolucionarios inspirados en el mayo del 68, o el secuestro de la hija de un comisario de policía resuelta por las habilidades culinarias de uno de los tenientes bajo su mando. Y finaliza con la redacción aplicándose a la tarea de redactar el obituario de su director (Bill Murray).

La película insiste y lleva a nuevos extremos en el estilismo esteticista del director, quizá llevándolo demasiado lejos, aunque reconozco que a mí es una estética que me gusta, y se basa en un reparto extremadamente coral, con muchas apariciones de caras conocidas, prestigiosas, de la interpretación en el cine actual, en inglés o en francés, muchas veces quedando en la práctica al nivel de un simple cameo. Aunque cierto es que aquellos que tienen más minutos en pantalla, como Benicio del Toro, Tilda Swinton, la guapísima Léa Seydoux, Timothée Chalamet, Lyna Khoudri, Frances McDormand, Jeffrey Wright y otros que me dejo, lo hacen ciertamente muy bien. Valoración que hago desde el punto de vista de que se les pide un punto de exageración en sus personajes, en una película que oscila entre el homenaje, la parodia, la sátira y el cariño hacia las personas.

La película es un homenaje y una reivindicación de un cierto estilo de periodismo. No del periodismo en general y, ciertamente, no del periodismo que sufrimos en la actualidad. El formato, las ilustraciones y los artículos del ficticio The French Dispatch nos llevan irremediablemente a referenciar constantemente a The New Yorker, una revista, todavía vivita y coleando, reconocida por su alto nivel en las ilustraciones, por la calidad de sus artículos, por la elevada ética a la hora de verificar la veracidad de los hechos narrados y por el alto nivel literario de sus redactores. O sea… si estamos reivindicando y homenajeando esto… es que estamos lanzando un profunda crítica al periodismo actual de medias verdades, o directamente de falsedades, de falta de rigor, de oportunismo, de sensacionalismo, de lenguaje basto y limitado y de malas fotos tomadas con un teléfonos móviles. Y me parece muy bien que tales cosas se pongan en la picota de la crítica pública.

Dicho todo lo cual, la película me ha gustado, especialmente conforme la he dejado reposar en el recuerdo. Pero no me ha entusiasmado. No tiene el mismo nivel de calidez y espontaneidad de películas anteriores del director. En las anteriores, la maravillosa estética con la que trabaja Anderson estaba al servicio de la historia que se contaba, mientras que en la actual parece convertirse en la principal motivación del director. No me arrepiento nada de haberla visto, me ha merecido la pena, pero quizá las expectativas depositadas en ella eran demasiado elevadas. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] El buen patrón (2021)

Cine

El buen patrón (2021; 65/20211024)

Antes de pasar durante unos poquitos días al modo «sólo fotos», voy a dejar resuelto mi comentario sobre el últimos estreno cinematográfico que hemos visto en salas de cine. Sinceramente, no era el que me apetecía ver, pero la escasez de tiempo disponible estos días y los horarios disponibles de las distintas películas en estreno nos encaminó hacia la película seleccionada para representar al cine español en la próxima edición de los Oscar de Hollywood. Y no se trata de otra cosa que una nueva colaboración entre el director Fernando León de Aranoa con el actor Javier Bardem; ya consiguieron un gran éxito con una película multipremiada y muy reconocida en su momento.

No sé dónde se ha rodado exactamente la película. Tal vez en los alrededores de Madrid. Pero podría ser en cualquier lugar de España. Y como estoy a punto de pasar unos días en Sevilla, ilustro la entrada con unas vistas de ciudades andaluzas. Como podría haber puesto de cualquier otra comunidad autónoma a la hora de ilustrar esta película, porque todas son similares en lo que aquí se cuenta. En el encabezado Antequera, aquí Cádiz.

Así pues, nueva película española de director con prestigio nacional, en la que se nos presenta a un empresario, fabricante de balanzas (Bardem), que se suele presentar a sí mismo como un buen empresario, preocupado por sus trabajadores, por la calidad de sus productos y por el prestigio de su empresa, y que opta a uno de esos típicos premios que se multiplican en las comunidades autónomas españolas a la calidad o a la excelencia, aparentemente muy codiciados por los empresarios nacionales, pero que en realidad tienen poca repercusión real en el mundo empresarial y económico. Pero detrás de las bondades con las que se presenta, en los días previos a la concesión del premio, le empiezan a llover los problemas. Los problemas matrimoniales del director de producción que afectan a la calidad de los productos y los envíos, un empleado despedido que monta un chiringuito de protesta frente a la fábrica, una nueva becaria que está como un pan y que «despierta el interés» del empresario, los dimes y diretes internos de la fábrica,… aderezado con un toque de historia colateral de jóvenes fascistas y racistas con tendencia a la violencia. El premio está en el aire.

Con una realización sobria pero eficaz, León de Aranoa descarga en las bondades del guion, que también firma, y en las habilidades interpretativas del protagonista y el resto del elenco la capacidad de la cinta para salir adelante. Y lo consigue. Plantea un conjunto de situaciones que inciden en muchos de los problemas del empresariado nacional, especialmente de empresas medianas, con un bajo nivel de formación empresarial, muchas veces negocios familiares que se mueven por intuición, y con tendencia a arreglar los problemas a base de talonario, de amenazas o de pasteleo con el poder político. Empresas familiares que suelen irse al garete en cuanto el empresario interesado se retira o fallece y sus herederos prefieren embolsarse un buen dinero por la venta de la empresa para vivir del cuento. Empresas que son compradas por otras más grandes, muchas veces no para progresar con ellas, sino para eliminar una competencia modesta pero molesta. Y al final se destruye el tejido productivo y social. No puedo negar que el empresario que magistralmente delinea Barden me recordó a algún «figura» del tejido empresarial que a lo largo de mi vida me ha tocado conocer y que hablaban y se movían de una forma muy similar a lo que se nos muestra en la película. Desgraciadamente para el país, es una película que se basa en una realidad que está ahí, en un conocimiento razonablemente preciso del tejido productivo nacional. Por lo tanto, planteamiento, elementos de la historia e interpretaciones, muy buenos.

Sevilla

Esto en el «haber» de la película. En el «debe» está que, aunque en algún medio la han comparado con el estilo de Billy Wilder, para que la película hubiera resultado en un producto redondo y excelente necesitaba una agilidad, un nervio, un ritmo que León de Aranoa, que es una narrador pausado, no tiene. Por lo que las dos horas de duración transcurren de una forma un tanto morosa, sin que la sensación de agobio que debería de producirse en el empresario de ficción, por el acúmulo de adversidades en pocos días, se traslade al espectador. Con una sonrisa semipermanente en la boca por las cosas que se nos cuentan, vamos transcurriendo de un episodio a otro, pero sin que se produzca la transferencia emocional necesaria para convertir la película en excelente.

No es una mala película, ni mucho menos. Se deja ver. E incluso diría que es bastante recomendable, para disfrutar del trabajo actoral y para obtener un mejor entendimiento de algunos de los problemas de la economía del país por vía de la comedia. Pero no pudimos dejar de salir del cine con la sensación de «mmmm… está bien… pero qué pena, podría haber sido fenomenal». Otra vez será. O no. Es lo que hay. Dudo mucho que alcance la preciada estatuilla del eunuco dorado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y un atardecer en Granada, desde el Albaicín.

[TV] Cosas de series; mujeres asesinas y mujeres universitarias

Televisión

Para esta semana, tengo dos series con gran protagonismos femenino. Una segunda temporada y una miniserie, realmente mini.

Los estudiantes universitarios de una de las series de hoy, que representaremos con los grupos de jóvenes que se divierten en Copenhague cuando hace bueno como si nunca hubiésemos estado metidos en una pandemia, sólo tienen un papel similar al de los coros de las tragedias griegas, mientras sus protagonistas se ven abocados a la tragedia impulsados por su destino… aunque sea en clave de comedia.

La primera temporada de Why women kill, serie que se puede ver en España en HBO, pero creo que es un producción de otra plataforma o cadena de televisión, fue un hallazgo. Con sus tres historias en paralelo, separadas 20 años en el tiempo, mezclando el humor con posibles crímenes, nos ofrecía una estupenda visión de las relaciones matrimoniales, o simplemente de pareja, cuyos problemas quizá sean más atemporales de lo que creemos. Sólo son las formas las que cambian. Una segunda temporada iba a ser compleja de hacer para mantener el nivel. Pero al mismo tiempo, apetecía mucho. Sobre las dificultades… bueno, han optado por una estructura más convencional. Una única historia contada de forma lineal. Menos arriesgado… pero podría resultar. En esta ocasión, trasladándonos en el tiempo hasta finales de los años 40 del siglo XX, en la que un ama de casa de clase media que cuida de un jardín (Allison Tolman) aspira a entrar en un exclusivo club de esposas de clase alta que tienen jardines, los cuiden o no, y que está liderado por una notable arribista social (Lana Parrilla). Aderezado todo por el hecho de que la convencional ama de casa de clase media está casada con un convencional y anodino veterinario (Nick Frost), con una peculiar forma de ejercer la caridad hacia sus clientas que desafortunadamente adquieren enfermedades graves e incurables. Y además, una pléyade de caracteres alrededor de estos tres, que llevan a un profundo enredo de mentiras, tramas y engaños que no pueden acabar bien para casi nadie,… salvo para el espectador que contempla una historia que mezcla el humor negro, con una crítica relativamente mordaz hacia las convenciones sociales, hacia el matrimonio, nuevamente, y hacia los ascensores en la escala social. No está al mismo nivel que la primera temporada… pero sigue siendo una serie muy divertida y muy recomendable.

The chair es algo totalmente distinto. Una miniserie de seis episodios de 30 minutos, que casi podría verse como una película de 180 minutos, si no fuera por la clara diferenciación en episodios televisivos de la historia. Creada por la actriz Amanda Peet, que cuenta con el apoyo como productores de los responsables (para bien y para mal) de Game of Thrones, cuenta con el apoyo de la consistente y fiable Sandra Oh y de Jay Duplass, junto con otros buenos personajes secundarios para sacar una historia de ambiente universitario. En una prestigiosa universidad de lo que puede ser Nueva Inglaterra, se estrena como directora del departamento de inglés la primera mujer «de color» (Oh) en su historia [De verdad que no alcanzo a imaginar en qué medida una mujer de origen coreano es de «distinto color» que buena parte de las mujeres de origen europeo; creo que los norteamericanos tienen un problema muy serio con lo de los «colores». Pero es que así viene en algunas sinopsis que se pueden leer de la serie]. Un departamento con un claustro lleno de «dinosaurios» que no atraen alumnos (y por lo tanto tampoco dinero), y cuyo profesor estrella (Duplass) está pasando por un mal momento. Por lo que los problemas van a complicar mucho la vida de la nueva directora, que tampoco tiene del todo cubierto el flanco familiar. Una anécdota en la clase de su profesor estrella se traslada a las redes sociales, convirtiéndose en el disparador de una crisis fenomenal para la directora novata. La serie merece mucho la pena por las interpretaciones de su elenco. Pero creo que no acaba de dejar claro el mensaje. Está claro que pone en la picota todos los «ismos» de la sociedad norteamericana, y de la universitaria en particular [sexismos, racismos, xenofobias,…]. Pero no me queda claro si también lo hace con las respuestas que los sectores presuntamente progresistas de la sociedad, global o universitaria, que en un momento dado pueden llevar también a la distopía orwelliana por el camino de las buenas intenciones. Creo que la forma adecuada de mirarla es como un sátira de la sociedad universitaria, en todos sus niveles y sin dejar títere con cabeza. Pero le falta algo de ambición en entrar a saco del todo. Afortunadamente, Sandra Oh está fenomenal, bien acompañada y seguida por el resto del reparto, que hace de ella una serie muy recomendable. En Netflix. Y la subtrama de la hija adoptiva de la protagonista tiene momentos espléndidos.

[TV] Cosas de series; adolescente india egoísta y musical simpático

Televisión

Hoy quería sacar adelante una entrada televisiva, pero no ando con mucho tiempo disponible, así que iré rápido. Con dos series muy diferentes. Una segunda temporada que tenía un interés… relativo… por verla, y una miniserie musical que me había picado la curiosidad.

«Brigadoon», aunque tenía como protagonistas a unos neoyorquinos, transcurría en Escocia, no como Schmiggadoon… que debe estar en algún lugar de Nueva Inglaterra. Y de la costa oriental de Escocia proceden las fotos de hoy.

Never I ever… ha puesto en emisión hace pocos meses su segunda temporada. Recordemos que trata de una joven adolescente de origen indio en algún lugar de California, que perdió a su padre recientemente, y que tiene una gran follón montado en su vida, básicamente porque se mueve más por interés y egoísmo que por otros motivos. Lo que va a poner constantemente en riesgo su relación con sus amigos y con sus posibles intereses amorosos. He de decir un poco lo que ya me pareció en la primera temporada. Con interpretaciones razonablemente aceptables, y algunos momentos entretenidos, este dramedia con episodios de una media hora o así… entretiene,… pero a mí no me entusiasma. Di que para rellenar algunos huecos de las tardes de verano está bien.

Schmiggadoon!… está claro que con ese nombre homenajea uno de los musicales clásicos más simpáticos de la historia del cine, Brigadoon. Con un reparto que procede más de los musicales de Broadway o del Off-Broadway que de la televisión o el cine, afronta en seis simpáticos episodios de corta duración, la ruptura, nuevos escarceos amorosos y… no desvelaré el final… de una pareja de neoyorquinos que se pierden en un pueblo de Nueva Inglaterra fuera del tiempo y el espacio común, anclado en finales del siglo XIX o principios del XX. Como digo, es una serie simpática, que si se prefiere se puede ver de tirón como un largometraje, aunque tampoco tiene muchas pretensiones. Los intérpretes lo hacen bien y son competentes cantantes y bailarines. Y algo diverso, si te gusta el cine musical, es tratar de adivinar en qué musical se inspira cada uno de los números musicales de la serie. Algunos son muy evidentes, otros no tanto. Y ya está, que ya voy tarde.

[Cine] Shiva Baby (2020)

Cine

Shiva Baby (2020; 43/20210630)

Esta semana empezamos muy fuertes, cinematográficamente hablando, con una potente película iraní. Pero entre que me cogí un día de fiesta en medio de la semana para resolver una serie de asuntos que tenia pendientes, y que, por ello, después he ido mas relajado, me han dado estos seis primeros días para ver un par de estrenos directos en plataforma. Y vamos a empezar por este corto largometraje de la directora Emma Seligman, solo 77 minutos, de la que había oído hablar buenas cosas.

Una película americana de judíos burgueses… pues ¿dónde va a estar localizada? En Nueva York. Nos daremos un paseo por Central Park.

Nos cuenta las peripecias de la protagonista, Danielle (Rachel Sennott), una universitaria judía procedente de un entorno burgués, durante un shiva, el período de duelo de siete días para los más allegados de un difunto, que se celebra en la casa de la fallecida. Y en la que se van a reunir sus padres (Fred Melamed y Polly Draper), su amante masculino (Danny Deferrari), que además la mantiene económicamente, pero que sucede que está casado, con una no judía (la rubísima Dianna Agron), y su exnovia (Molly Gordon), la de la protagonista. Y por supuesto… todo va a ser un lío para la protagonista.

La película está narrada con un humor sutil, de los de sonrisilla sin más, e irónico… no diré más que la protagonista está estudiando centrándose en las cuestiones feministas, pero está mantenida por un amante casado,… que viene a ser un cruce entre las neuras de toda la vida, por lo menos en los aspectos sentimentales, de Woody Allen, con las comedias negras de funerales, que se pusieron de moda en los últimos años a partir de cierta hilarante película británica. Más que por cualquier virguería cinematográfica, el filme destaca por sus vivos diálogos y su competente interpretación. Por todas las partes, aunque a veces destacan mucho más los secundarios veteranos, que los papeles protagonistas más jóvenes, no porque lo hagan mal, lo hacen bastante bien, sino porque la experiencia y la edad les permite asumir con más naturalidad la ironía que impregna la película.

Está bien. Y con esa duración, poco esfuerzo supone verla si uno tiene la suscripción a Filmin. No obstante, creo que le falta algo de mordiente para conseguir llegar a un notable o notable alto, que esto es muy subjetivo de cada cual. Pero como digo, está bien. Tiene su interés.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; «arreglando» el mundo

Televisión

Dos series muy distintas, que nos llegan desde lejos, protagonizadas por gente empeñada en cambiar el mundo para mejor, con distintos tono, con distintos medios y con distinto… todo. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por parte.

Sigo usando las fotos del sábado por la tarde para ilustrar esta entrada.

Why are you like this? es una comedia de situación australiana, seis episodios de apenas 20 o 25 minutos de duración, es decir… que si le ponéis un poco de empeño la veis de una tirada, en Netflix. Y tiene un gran aliciente. Es muy políticamente incorrecta. Pero en buen sentido. Frente a la oleada, por no decir tsunami, de series políticamente correctas en temas de «raza», etnia, género, sexo… etcétera, la serie tiene como protagonistas tres jóvenes de veintitantos que centran su vida en ser políticamente correctos y arreglar la vida y el mundo de los que les rodean, pero que tienen las mismas debilidades que todo el mundo y la mayor parte lo que hacen es cagarla y arruinar la vida a los que les rodean. Una crítica, no a los valores de tolerancia y diversidad, sino a las hipócritas formas en los que los asumimos en nuestra vida diaria, especialmente en las redes sociales, para beneficio personal y no para el bien común. Es comedia… pero es amarga. Relativamente pesimista. Pero de lo más sincero que he visto últimamente. Lástima que los guiones no esté un poco más pulidos, la trama tenga algo más de ritmo, y los actores no estén un escalón por encima en sus capacidades interpretativas. No son malos… pero haría falta gente con más carisma. O quizá debería decir «anticarisma».

시지프스 The myth [Sijipeuseu The myth; Sísifo: El mito] no tiene nada que ver con la anterior, salvo en que sus protagonistas también quieren salvar el mito. Serie surcoreana de 16 episodios de aproximadamente una hora de duración, con ciencia ficción y abundancia de conspiranoias, protagonizada por dos intérpretes que ya me resultan familiares de otras series, el habitualmente serio, no tanto aquí, Cho Seung-woo, y la muy guapa Park Shin-Hye, que sigue teniendo más presencia que capacidades actorales. Park interpreta a una joven que viene de un futuro postapocalíptico no muy lejano, con el fin de impedir que el ingeniero y empresario a quien encarna Cho invente una máquina que permite el viaje en el tiempo, siempre en el sentido del futuro al pasado. Pero eso sí… tendrán que vérselas con una perversa organización gubernamental empeñada en perseguir a los viajeros en el tiempo, contra un grupo que va por libre en lo de aprovecharse de estos y en una misteriosa amenaza que quiere que la guerra nuclear que devasta Corea tenga lugar para su propio interés. Resumiendo, tiene todos los defectos que habitualmente hacen que califique a las series surcoreanas como placeres inconfesables… pero ideal para dejar la mente en blanco los fines de semana, sin tener que pensar y de forma entretenida.

[Cine] Bando 반도 [Peninsula] (2020)

Cine

Bando 반도 (2020; 28/20210429)

No me voy a complicar mucho con el comentario de esta película dirigida por Yeon Sang-ho, y que es secuela de una celebrada producción sobre zombis surcoreana que tuvo un cierto éxito hace unos años, justo el mismo en el que yo visité ese país. No la vi en el cine. La vi después en la televisión. Junto con la entretenida precuela de animación, todas ellas dirigidas por el mismo autor. No soy muy dado al cine de zombis, pero aquellas películas, especialmente la de acción real, me parecieron que tenía lo suyo. Por mero acto de relax y diversión sin pretensiones, decidimos a ver esta secuela.

Los intrépidos aventureros de la película entran y sale (no hay errata en la conjugación verbal, aunque no salga solo) de Corea del Sur por el puerto de Incheon, no lejos de Seúl, donde pasé una entretenida tarde hace casi cuatro años.

Lejos del planteamiento más original de las dos que la precedieron, esta película tiene un planteamiento mucho más sencillo. Es el típico esquema de «vamos, cogemos los que queremos, y salimos corriendo», que parece tan sencillo, pero que se acaba complicando. Se aplica a películas de atracos, a películas de comandos de la Segunda guerra mundial, a travesuras escolares… Pero el argumento es similar. Se planifica una misión para entrar en algún sitio en el que hay algo que hay que conseguir, con unos riesgos claros, pero que todo el mundo considera controlables, hasta que algo se tuerce y comienzan las complicaciones. Pues eso. Pero aquí ese algo es un camión con dinero en dólares americanos, y el lugar donde hay que entrar es la península de Corea, aislada del mundo desde que se infestó por los zombis. Y por supuesto las cosas se complican.

Con unos efectos visuales que cantan un poquito comparados con otras producciones de más nivel presupuestario, la cosa es que te olvidas del tema porque los elementos que hacen que sea una película llevadera es que la acción es,… no original, pero diversa, llevada a buen ritmo, y los personajes principales se hacen empatizar. La película tiene un momento, pasada la primera mitad, que corre el riesgo de perderse, pero finalmente enfila el tramo final que es muy entretenido, para llegar a un final que chirría un poco, y que es prácticamente un deus ex-machina tipo séptimo de caballería, pero que… bueno. Da igual. No creo que nadie vaya a ver una película esperando una obra de arte.

Película que aprueba porque da lo que ofrece, ni más ni menos. Quien espere algo especial, original, al mismo nivel que su historia de partida… entonces la suspenderá. Porque no va de eso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; volvamos a los placeres inconfesables surcoreanos

Televisión

Hace dos meses que no comentaba ningún k-drama. O sea ninguna serie de televisión surcoreana, que sea comedia o drama, siempre son k-dramas. Los habituales de estas páginas son conocedores de que, desde que comencé mi suscripción a Netflix, son uno de mis placeres inconfesables o culpables favoritos. Aun «disfrutando» de muchas de las «virtudes» que en series de otras nacionalidades no soporto, no puede dejar de verlos. Y son especialmente «atractivos» los fines de semana, cuando me quiero relajar y no pensar en nada. Pero tras los últimos que vi o terminé de ver en diciembre… ninguno de los estrenos que apareció en la plataforma de vídeo bajo demanda me engancho. Chungo. Que te quiten uno de tus vicios inconfesables, como el chocolate, el parmesano u otros realmente no confesables… es chungo. Una catástrofe. Hasta que llego…

Run on. Su título original, en coreano, 런 온, no es más que la transcripción a su alfabeto del título en inglés. O sea que ese es su título original. En España, no sé si en otros países de habla española también, a veces hay diferencias, que pueden ser muy curiosas, lo han traducido con el «originalísimo» El amor es la meta. Típico hasta la médula. El (Yim Si-wan), joven, guapo, rico, de «buena» familia, es un atleta del equipo nacional de atletismo, adalid de los más jóvenes y débiles contra los abusones, lo cual le dará problemas. Ah… y su padre es un político sin escrúpulos, y su madre una actriz famosa, y su hermana la número uno del circuito de golf internacional. No es moco de pavo. Ella (Shin Se-Kyung, ha protagonizada ya algún otro k-drama en Netflix), joven, muy guapa, pobre, huérfana, es la encargada de hacer los subtítulos en las películas de cine. Tanto de las habladas en inglés que necesitan subtítulos en coreano, como las coreanas que necesitan subtítulos en inglés para su exportación. Sip… al parecer, según esta serie, esta profesión es fundamental para el triunfo de una película en el mundo del cine. Una verdadera heroína. Sin el trabajo de estos abnegados profesionales, películas de Oscar no llegarían a triunfar… No estoy de coña. Esto está planteado así en la serie. Bueno… no vamos a entrar en la trama en la que se dan los enredos habituales en estas series, con sus momentos ligeros y algunos más dramáticos. Con en muchas otras, generalmente el nivel interpretativo de las chicas es superior al de los maromos. Y muchas veces los secundarios son más interesantes que los protagonistas. La chica protagonista de esta serie tiene unos recursos interpretativos limitados, pero los aprovecha muy bien y se adaptan a estos papeles muy bien, lo que hace que sea muy fácil empatizar con ella. La serie no tiene nada de especial, pero es arquetípica, ideal para no pensar en nada y hacer alguna risa de vez en cuando.

Animado por la relajación mental que me generó la anterior, me atreví con The Uncanny Counter, que en realidad fue estrenada antes… pero que no me atrajo, porque las series de espíritus y fantasmas coreanos me resultan un poco… no sé, meh. Titulada en español con el descriptivo A la caza de espíritus malignos, en coreano es 경이로운 소문 Gyeong-iloun Somun, que es un juego de palabras, al parecer, por que 소문 Somun, tanto puede ser el nombre del protagonista como la palabra que en coreano significa rumor. Así… sería El asombroso Somun o Asombrosos rumores. El caso es que el chico protagonista es una adolescente en su último año de instituto, cuyo padres policías murieron en un accidente (que a lo mejor no fue), por lo tanto… sí, otro huérfano, en el cual quedó cojo, y del cual abusan los chicos en el colegio… que de pronto es poseído por un espíritu y se convierte en cazador de espíritus malignos. Haciendo equipo con otros tres que fueron poseídos por espíritus buenos cuando se encontraban en coma irreversible, teniendo una segunda oportunidad en la vida. Una de ellas es otra chica un poquito mayor que él que… mira tú por donde… es huérfana. Que no falten los huérfanos. Y por supuesto los políticos corruptos, villanos favoritos en estas series. Especialmente si son poseídos por espíritus malignos de los peores. No hay romance en esta ocasión. Unas insinuaciones muy ligeras de que lo pudiera haber entre los dos huerfanitos, pero que no llevan a ninguna parte. Como veis, acúmulo de tópicos y lugares comunes para otra serie que funciona como placer inconfesable, pero bastante entretenida, por la cuota de acción. Lo peor… los chándales rojos que se ponen para salir a cazar espíritus malignos.

La próxima serie coreana… que ya he terminado de ver… no la incluyo aquí porque no es un placer inconfesable. Es una serie con méritos propios, independientemente de su nacionalidad. Por cierto, hablando de traductores de subtítulos… me encantan algunas de las expresiones latinoamericanas de los subtítulos de Netflix para los k-dramas. Como cuando a un chico apuesto le dicen buenmozo. Todo junto.

[Cine] On the rocks (2020)

Cine

On the rocks (2020; 57/20201108)

Otra semana sin visita a las salas de cine. Entre las consecuencias directas de la pandemia y las limitaciones en los estrenos debidas también a la misma, cuesta mucho hacer el esfuerzo de desplazarse hasta la gran pantalla. Más si tenemos en cuenta lo afectada que está la oferta de versiones originales. Y la cosa no mejora, por lo que he visto en los estrenos de esta semana. Nunca había visto estrenar tantos documentales.

En cualquier caso, tenemos las plataformas en internet para ver cine de estreno. No es lo mismo, pero menos da una piedra. Y en esta ocasión, en AppleTV+ nos encontramos con el estreno de lo último se Sofia Coppola, que actúa también como guionista, contando de nuevo, como en una de sus más célebres películas, la mejor en mi opinión, con Bill Murray como coprotagonista.

Al igual que la mayor parte de las comedias de Woody Allen, esta de Sofia Coppola transcurre, casi toda ella, en la Gran Manzana. Así que fotográficamente nos daremos un paseo por Central Park.

Y nuevamente en una relación entre hombre maduro y mujer más joven. Un hombre mucho más maduro, han pasado 17 años desde aquella estupenda película, con una mujer, interpretada por Rashida Jones, bastante menos joven. Esta interpreta a una mujer en sus treinta y muchos que de repente empieza a sospechar que su marido (Marlon Wayans) puede serle infiel con su socia en el trabajo, una mujer más joven y guapa (Jessica Henwick). Laura, es el nombre la protagonista, se confía a su padre, un vividor mujeriego y simpático, y esta la lleva en una espiral detectivesca para averiguar la verdad.

Aunque el planteamiento de la película puede recordar en algunos aspectos a Lost in translation, lo cierto es que el tono es muy distinto. Y a lo que realmente me recuerda es a algunas comedias de Woody Allen, algunas de las menos trascendentes, en los que los protagonistas se ven metidos en líos actuando bajo unas premisas,… que a veces pueden no ser muy acertadas.

Realizada con oficio, y con unos protagonistas que ponen de su parte para que todo salga adelante, lo cierto es que finalmente la película resulta bastante previsible. Como comedia, no llega a tener toda la comicidad necesaria. Como drama ligero sobre las relaciones entre un padre y una hija, no profundiza todo lo adecuado. Como reflexión sobre las crisis de pareja… la mencionada crisis es más un macguffin para desencadenar la acción que un tema importante en sí mismo. Y como reflexión sobre las crisis de las mujeres de cierta edad que se debaten entre su papel de amas de casa y profesionales independientes sin hallar el adecuado equilibrio, tampoco hay una especial profundidad en los planteamientos. Todo queda esbozado, nada es contado con detalle, y al final todo queda en una peripecia con tonos simpáticos, algún momento divertido y algún bajón más de la cuenta en una historia que sobrepasa por poco los 90 minutos de duración.

No llega a naufragar del todo esta película, pero casi. Coppola nos ofreció lo mejor de sí misma al principio de su carrera, y después me ha costado siempre conectar con ella. Y si hemos visto esta película ha sido gracias a una promoción,… porque dudo que si no hubiese pagado por ella. En fin. Vosotros veréis.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Nuevas versiones (in)necesarias; Rebecca (2020) – Emma (2020)

Cine

Uno de los fenómenos, desde mi punto de vista, más preocupantes del cine actual es la frecuencia de las nuevas versiones de películas que tuvieron éxito en su momento. O nuevas adaptaciones de obras literarias, que atraen a nuevos realizadores o productores, con la esperanza de conseguir el éxito asociado a la obra, o pensando que son dinero seguro. Pero, aunque hay honrosas excepciones, por lo general las nuevas versiones no superan a las versiones originales. Y muchas veces quedan en espantosa evidencia. Todo ello, mientras bloquean el acceso al dinero necesario para su producción a guiones novedosos de los que no sabemos nada,… de los que tal vez nunca sabremos nada. Disney es uno de los «criminales» más conocidos en este aspecto,… pero no el único, ni mucho menos.

En las últimas semanas nos han llegado dos nuevas versiones, con nombre de mujer. Vamos a ver qué tal.

Rebecca (2020; 52/20201026)

Sinceramente, cuando me enteré que Netflix preparaba una nueva versión de Rebecca de Daphne de Maurier,… me eché a temblar. Sencillamente, la versión de Alfred Hitchcock es tan redonda, tan conseguida, que siempre me ha parecido una necedad intentar darle nuevas vueltas. Salvo que alguien proponga algo realmente rompedor… que no tal. Y eso que son ya ochenta años los que separan ambas versiones.

Hay mucha gente que cree que sólo había una versión de la novela de de Maurier… pero no es así. Nos informa Wikipedia que hay cinco versiones cinematográficas, incluida la actual. En televisión, ha habido por lo menos seis adaptaciones. Y nadie se acuerda de ninguna otra que no sea la de Hitchcock. Si esto no nos dice algo… es que no entendemos el mensaje.

Para ambientarnos en la entorno adecuado, fotográficamente nos iremos al condado de Somerset en Inglaterra, Wells y Glastonbury nos servirán para representar las ficticias poblaciones de la novela de Austen.

Pero lo cierto es que había elementos de atractivo en la nueva versión. Dirigida por Ben Wheatley, que se ha movido más por la televisión que por la gran pantalla, cuenta con un atractivo reparto al frente del cual encontramos a Lily James como la nueva señora de Winter, Armie Hammer como Maxim de Winter y Kristin Scott Thomas como la señora Denvers. Mucho talento interpretativo acumulado. A eso hay que sumar la buena maña que se dan los británicos para las producciones de época, con diseños de producción impecables. Como así sucede.

Sin embargo, no funciona. Wheatley tiene oficio para poner escena el conjunto, los intérpretes hacen lo que pueden, y por más suntuosos que sean los escenarios, el conjunto queda desvaído, sin encontrar el tono adecuado. Desde mi punto de vista, la novela original es un folletín con pretensiones psicológicas. Pero un folletín. Y por lo tanto, lo que hace que en la película de Hitchcock la cosa funcione no es la historia original, sino Hitchcock y su puesta en escena. Cuando no tenemos a Hitchcock… pues lo del refrán castizo… «aunque la mona se vista de seda, mona se queda». Sinceramente… si tenéis Netflix y queréis probar, allá vosotros. Pero si no… no os suscribáis por ver esta película. De verdad. Encima, la nueva señora de Winter no lleva chaquetas de punto. Rebecas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Emma (2020; 55/20201101)

Esta nueva adaptación de la novela de Jane Austen la tenemos recién vista. Tal y como está el mundo coronavírico, ya nos podemos espabilar viendo cine, porque podemos entrar en un nuevo vacío de salas de gran pantalla en cuestión de días o semanas. Lástima que la oferta sea la justita. El caso es que nos llega una nueva versión de la esta novela, que también ha recibido un buen número de adaptaciones, de las que probablemente la más destacada, aunque no la más conocida, sea la serie de televisión de la BBC en 2009.

Dirigida por Autumn de Wilde, creo que hasta ahora sólo había hecho cortos y algo para televisión, el principal atractivo es ver al frente del reparto a una de las actrices de moda del momento, Anya Taylor-Joy, en el papel de Emma Woodhouse. Se espera mucho de esta chica… pero creo que le falta todavía la película que realmente la impulse con un papel de calidad. Tengo pendiente de ver en Netflix una serie que protagoniza. El resto del reparto está constituido por intérpretes británicos de gran solidez, como de costumbre. Y una vez más, la maestría de los británicos para las producciones de época. Por lo demás, el argumento conocido, la rica y guapa metomentodo que se dedica a Celestina en su entorno con resultados no siempre afortunados, hasta que llega el momento en que todo parece que se le va a venir encima.

Siempre he leído que la novela de Austen es una comedia. Pero el tratamiento que normalmente se le da a la historia, también en esta ocasión, es el de drama romántico con algún personaje más o menos cómico para bajar la gravedad del conjunto. En su conjunto… bueno, nunca he sido un gran partidario de las novelas de Austen. Aunque hay quien las lee, así como las adaptaciones audiovisuales, en clave feminista, de la mujer que hace 200 años, algo más, quiso valerse por si misma y buscar un nuevo lugar para la mujer en la sociedad, lo cierto es que sus tramas suelen llevar más a afianzar el statu quo de los terratenientes conservadores rurales de la época que cualquier otro tipo de revolución social.

Por lo demás, la película se ve con agrado, con unas buenas interpretaciones, y una calidad de realización suficiente para un pasatiempo que yo calificaría de ligero. Sin más. Por cierto, parece que Taylor-Joy va a encarnar a Imperator Furiosa de joven… ¿la veremos? Ya veremos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; entre hermanos anda el juego

Televisión

Dejaremos algunas series vistas previamente relacionadas con el mundo de los hospitales para la semana que viene, para unirlas a otra que estoy terminando de ver. Así que las dos que comentaré hoy tienen en común son, de algún modo, «hermanos/as». No comentaré demasiado sobre las comillas para no destripar demasiado…

Hago yo mi particular viaje al pasado con unas cuantas fotos en blanco y negro de los Países Bajos en 1993.

The Umbrella Academy va por su segunda temporada. Lo cierto es que la primera de ellas no me entusiasmó. Y no tenía muy claro si iba a darle su segunda oportunidad. Pero en un mes de agosto poco lucido en la cartelera seriéfila, le di una oportunidad. Y he de decir que no me arrepiento, que la segunda temporada me ha entretenido bastante más que la primera. Con los personajes ya definidos y presentados, atascados en el tiempo, en 1963, en Dallas, en los días previos al atentado contra John F. Kennedy, y con una nueva amenaza apocalíptica. Así que la serie pierdo menos el tiempo, y directamente presenta una trama razonablemente bien armada, que no se lía ante la complejidad de dar oportunidades al coral reparto de de la serie. Tiene algunos momentos incluso brillantes. Y un final satisfactorio, abierto a nuevas aventuras. Este grupo de hermanos «no biológicos», consiguen un buen nivel mezclando la acción, el drama, la comedia,… el entretenimiento en general. Bien. El único pero que le veo es que veo bien al conjunto del reparto… menos a su miembro con más renombre. Me parece que Ellen Page está muy lejos de lo que prometía cuando empezó a destacar en el panorama actoral (tengo que volver a ver Hard Candy). A seguir.

Teenage bounty hunters, en castellano titulada «Dos balas muy perdidas», es una serie… absolutamente intrascendente. Ni siquiera es realmente una buena serie. Tampoco es mala ni nada de eso. Normalita. Pero es divertida; es muy entretenida. Dos mellizas adolescentes de la sociedad acomodada de Atlanta, blancas, cristianas de familia republicana, lo cual en EE.UU. significa prácticamente lo contrario que en España, familias muy conservadoras, y con una relación muy próxima entre sí nos introducen en su particular mundo. Especialmente, cuando para pagar los destrozos que le han ocasionado a un vehículo de motor de su padre, comienzan a trabajar ayudando a un cazarrecompensas, bajo la tapadera de trabajar en un garito de yogur helado. Pero la parte buena de la serie es que funciona como una total parodia de esa sociedad conservadora blanca, la que vota a Trump, la racista, la cristiana fundamentalista, la que niega el cambio climático, la de la pureza y la virginidad hasta el matrimonio, la de las familias perfectas con sonrisa «profidén»… todo ello puesto en solfa mientras seguimos las aventuras de las dos mellizas. Quizá lo que le falta a la serie es un poquito más de mala leche, y un trabajo actoral más sólido. Las dos protagonistas (Maddie Phillips y Anjelica Bette Fellini) son suficientes, físicamente están bien adaptadas a sus papeles, pero andan un poco justas de nivel interpretativo. Ideal para las vacaciones. Sin complicaciones.