[Libro] El baile

Literatura

Hace unas pocas semanas, hojeando libros en una librería encontré unos volúmenes pequeñitos, relatos cortos de autores que podríamos considerar clásicos, de la colección Centellas de Olañeta Editor. Me parecieron tan monos e interesantes que cogí dos, se pueden llevar encima e ir leyéndolos en cualquier sitio, el autobús, una espera para una gestión, la cola del cine… y ya he leído uno.

Se trata de un relato corto, El baile, de Irène Némirovsky, una escritora desafortunada debido a su muerte precoz por culpa de la barbarie racista alemana en los años cuarenta, pero que en estos momentos está recibiendo la atención que mereció por la calidad de su literatura. Desde que leí su inacabada Suite francesa, es una de mis preferidas.

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El Marais parisino es el barrio de la capital francesa que se asocia con preferencia a la población de origen judío, y de allí proceden las fotografías de esta entrada literaria.

Esta novela corta o relato corto es una incisiva descripción, no carente de irónica crueldad y con mucho humor, de un cierto tipo de burguesía del tiempo de entreguerras en Francia. Una familia que ha ascendido económicamente gracias a los ciertos del padre de familia en sus especulaciones inversoras, pero que no se ha situado socialmente todavía, no son conocidos. Formada por el padre, un judío converso por su deseo de ascenso social, su mujer, una mujer ordinaria que lleva consigo el resquemor de que el posible ascenso social le llega cuando sus mejores años han pasado, la hija de catorce años, que mantiene una difícil relación con la madre que incluye cierta competencia entre juventud que llega y juventud que se pasa, y la institutriz inglesa que mantiene amoríos no conocidos por ahí.

La madre decide dar un baile, con invitaciones a lo más granado de la sociedad parisina, con el fin de dar el gran paso adelante que los sitúe entre la gente que importa, si no por maneras y educación, al menos por la ostentación y el dinero. Pero con los conflictos internos familiares, esas invitaciones quizá no lleven el camino que debieran…

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Némirovsky, de origen judío también, que en su momento se convirtió también al catolicismo, lo que no le sirvió para burlar el antisemitismo del invasor alemán y de la propia sociedad frnacesa, conoce bien el ambiente social que describe como hemos podido comprobar en otras lecturas, y no tiene piedad con la hipocresía que acompaña el comportamiento de estos nuevos ricos que reniegan de lo que son y de donde proceden.

El relato está escrito con la soltura y precisión que caracterizan otras obras de Némirovsky y se lee rápidamente, forzando en el lector una constante sonrisa irónica, con pocos momentos de compasión. Yo lo recomiendo vivamente.

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[Cine] Francofonia (2015)

Cine

Francofonia (2015; 332016-1006)

Aunque no habíamos leído malas críticas de este peculiar largometraje del director ruso Aleksandr Sokurov, no fue eso lo que nos hizo ir a verlo, sino la curiosidad sobre qué habrá inventado en esta ocasión el responsable de ese alarde técnico que fue Русский ковчег (El arca rusa) que en su momento vi en vídeo, o esa interesante versión del Fausto de Goethe que pudimos ver no hace mucho en la gran pantalla.

Por los antecedentes, la sensación es que la película rodada en una única toma en el Museo del Hermitage era el referente para comparar con esta otra cuyo «argumento» gira alrededor de otro museo famoso, el Louvre. Lo cierto es que son obras muy diferentes. Si en aquella se marcaba una visión nostálgica de una grandeza de la nación rusa que es cuando menos históricamente discutible, especialmente por lo poco que dedicaba a las muchas miserias de la historia del gran imperio transcontinental, en esta ocasión tienes que pararte a pensar varias veces cuál es la tesis del director.

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Nos vamos a pasear por el Louvre, claro… aunque sea en un frío, frío, frío día de diciembre.

Para algunos un documental sobre el gran palacio-museo parisino, con especial relieve en la conservación de las obras de arte durante la segunda contienda mundial, para otros es una recreación, probablemente con fuertes dosis de invención, de la relación entre el conde Wolff-Metternich (Benjamin Utzerath), responsable militar alemán de los bienes culturales en los territorio conquistados, y el director de los museos nacionales de la República Francesa, Jacques Jaujard (Louis-Do de Lencquesaing), que permitió que al final del conflicto la colección del Louvre saliera razonablemente indemne. Todo ello mientras vamos recorriendo las galerías y las salas del museo guiados por Napoleón Bonaparte (Vincent Nemeth) y Marianne (Johanna Korthals Altes), símbolo de la República Francesa.

Mi sensación es que el filme, aunque con aspectos de ambas versiones del mismo, es más bien un ensayo. Igual que entre los géneros literarios está el ensayo,… pues también entre los géneros cinematográficos. Por qué no. Pero como decía antes, eso supone pararte a pensar en cuál es la tesis del director. ¿La capacidad de gentes adversarias pero suficientemente razonables para encontrar un poco de luz en la cultura en medio de la barbarie? ¿Un homenaje al museo del Louvre, a propósito de un evento histórico, como faro de la cultura occidental? ¿Una crítica al racismo alemán que trato bien a la cultura «hermana» de los países conquistados en la Europa occidental, mientras arrasaba con las culturas eslavas de Rusia, entonces Unión Soviética, que consideraba infrahumanas? ¿Una crítica al colaboracionismo francés frente a la resistencia rusa/soviética ante el invasor alemán?

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Pero entre sus salas encontraremos la calidez que le faltan a las neblinosas calles de París.

He tenido que buscar por ahí estos días algunos comentarios o reflexiones sobre el filme que me ayudaran a tomar alguna decisión. Y quizá esté la clave en los personajes secundarios. No en Wolff-Metternich ni Jaujard, por mucho que sean el eje de la película. Que por otra parte parece que fue un encargo del propio museo del Louvre. Veamos a estos secundarios… Tenemos a una desesperada Marianne, gritando o susurrando su «Liberté, egalité, fraternité», sin que nadie le haga mucho caso… Tenemos a ese orgulloso Bonaparte, que no dejó de ser un dictador que disfrazado de ilustrado pretendió imponer su linaje y su dominio por toda Europa a cañonazos. nunca he entendido por qué para los franceses sigue siendo un compatriota ilustre. Desde mi punto de vista, eso les anula como defensores de valores democráticos y republicanos. Hace tiempo que entiendo que la revolución francesa fue una revolución fracasada. Y tenemos las angustiosas conversaciones entrecortadas entre el propio director y ese barco de contenedores, repletos de la cultura y el arte europeo, que afronta un tremendo temporal sin llegar a puerto, perdiendo contenedores por el camino. Europa sin rumbo despreciando y perdiendo sus valores culturales y artísticos, su propia personalidad. Sí… por ahí parece que van los tiros… Bajo el homenaje al museo, un crítica a Europa… desde el Atlántico hasta los Urales… o más allá. Desde el Ártico hasta el Mediterráneo. Un continente, ni eso en realidad, que ha perdido el rumbo, su razón de ser, los valores que pueden ayudar a configurar su identidad en un mundo complejo y globalizado… Y eso sin entrar a hablar ni de economía, ni de desequilibrios sociales.

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Y no dejaremos de visitar esa megalomaniaca autocoronación del tirano Bonaparte.

Esta es una película más compleja de lo que parece, aunque algunos se quedarán en la superficie, sin rascar más allá, en lo que es de homenaje al museo y a los dos hombres presuntamente protagonistas. Un película a la que si dedicas algún que otro pensamiento se vuelve más y más agradecida devolviéndote el esfuerzo dedicado. Con el pero de la excesiva complacencia de su director hacia su patria y sus valores… que no anda precisamente sobrados en estos días.

No voy a decir que sea para recomendar a todo el mundo. Pero para aquellos más inquietos culturalmente, no está nada mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Aunque seamos mucho más partidarios de esa ilustre manirrota que es la Venus de Milo.

[Viajes] Cuaderno de viajero de París 2014 | De viaje con Carlos

Viajes

La casualidad ha querido que justamente coincidiendo con los tristes atentados en la capital francesa, yo estuviese a punto de terminar mi cuaderno de viajero de mi estancia en París hace casi un año. Son ya nueve o diez ocasiones en las que he tenido la ocasión de visitar la Ciudad Luz. Y no es la primera vez en la que el entorno sea de odio y miedo. Recuerdo el invierno de 1996 cuando visitamos París con la psicosis de terrorismo derivada de los atentados en la estación del RER de St-Michel en julio de 1995 con una botella de gas. Su carácter de ciudad icónica y, actualmente, multicultural la hace especialmente propensa a ser víctima del odio. Pero que no sirvan los atentados terroristas para fomentar el odio entre las poblaciones pacíficas, porque eso no sirve más que para realimentar el círculo vicioso del odio y la violencia. ¿Acaso las guerras «contra el terror» declaradas tras el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York han servido para hacer del mundo un lugar más seguro? Por si alguien no se había dado cuenta todavía, esta noche pasada hemos visto que no. Solidaridad, sí. Firmeza en la justicia, también. Dejarnos llevar por el odio racial o étnico,… por mi parte va a ser que no.

Origen: París 2014 | De viaje con Carlos

[Libro] Nos vemos allá arriba

Literatura

Hacía un tiempo ya que había oído hablar de este libro, Prix Goncourt 2013, y del que había escuchado o leído grandes alabanzas. Un libro que hablaba de las consecuencias personales, sociales y morales de la guerra del 14 – 18 era especialmente tentador cuando se celebró el año pasado el primer centenario del comienzo de ese conflicto. Pero por unos motivos u otros, no ha sido hasta este verano cuando me lancé a leer la novela de Pierre Lemaitre, y ya aviso de que no me arrepiento en absoluto.

Nos vemos allá arriba
Pierre Lemaitre; traducción de José Antonio Soriano Marco
Editorial Salamandra, 2014
Edición electrónica

Aunque nuestros protagonistas no lo saben, cuando se produce la carga de castigo contra una cota defendida por los alemanes en noviembre de 1918, por que estos han disparado contra dos exploradores, faltan sólo nueve días para que entre en vigor el armisticio que puso fin a las hostilidad de la horrenda guerra que asoló Europa en la Segunda Guerra Mundial. Y por nueve días, la vida de los tres hombres cambiará de forma irremediable. Porque sus destinos quedarán ligados tanto en ese final de guerra como en los años que siguieron.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde  transcurre buena parte de la novela.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde transcurre buena parte de la novela.

Lemaitre afilla su «pluma» y nos ofrece una ácida crítica en forma de sátira con toques de esperpento contra las hipocresías de la Francia de la posguerra. A propósito del «patriotismo» inflamado que siguió al conflicto, y en la euforia de la «victoria», el escritor resalta el infame olvido y desagradecimiento que sufrió la generación perdida de combatientes, especialmente los «gueules cassées», pero todos en general, que se convierten en un molesto recuerdo de un episodio que el resto de la población quiere olvidar, salvo para sacar pecho ante los «valores nacionales» de los victoriosos. Pero también se dedica a vapulear el egoísmo de la clase media, la corrupción empresarial y política, con asunto que desgraciadamente adquieren tintes de plena verosimilitud a la vista de que aun hoy en día la corrupción asuela financiera y moralmente a muchos países. Incluido el nuestro. No sé cómo andarán los franceses. Algo tendrán, cuando un escritor actual decide sacar el tema a la palestra.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron "felices veinte", época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron «felices veinte», época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Dos grandes estafas se ponen en marcha. Al final del libro se nos dice que una se dio, aunque está ficcionalizada, la otra es inventada. Aunque es plausible. Finalmente, en un desfile de personajes de apariencia inverosímil, desde el pícaro estafador, al funcionario gris y amargado, el multimillonario que hace funcionar la apisonadora de sus influencias con todo el rencor que puede acumular, o el arribista que es capaz de timar hasta a los muertos, llegamos a un desenlace climático que nos deja con una extraña sonrisa en los labios.

Libro que a ratos nos aterroriza y estremece con los horrores de la guerra, de la enfermedad, de la pobreza o, simplemente, de la mezquindad humana, también nos divierte, nos asombra e incluso nos llega a arrancar alguna carcajada. Realmente, una lectura más que recomendable.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus "victorias"... no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus «victorias»… no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.

[Libro] Ambulancia 13: Muertos sin nombre

Literatura

Hace casi un año, inicié mi conmemoración personal del comienzo de la barbaría de la Primera guerra mundial de una forma muy particular; seleccionando y leyendo un conjunto de libros de historietas relacionados con el tema. Fue una experiencia muy satisfactoria tanto por la calidad de lo leído, como por la profundidad del tratamiento de la barbarie bélica que dibujantes y guionistas son capaces de transmitir a sus obras. Uno de aquellos libros fue Ambulancia 13: La cruz de sangre. Una historia o conjunto de historias sobre el oficial médico Bouteloup y las gentes que conforman su unidad sanitaria militar, la Ambulancia 13 (1). Hoy toca comentar el segundo volumen.

(1) El término «ambulancia» no se refería en aquella época al vehículo para el transporte y evacuación de heridos y enfermos, que es la acepción actual del término, sino que se refería a la pequeña sección de soldados sanitarios al mande de un oficial médico que atendían a los heridos en combate y procuraban su evacuación a retaguardia, a los hospitales militares.

Ambulancia 13: Muertos sin nombre
Escrito por Patrick Cothias y Patrice Ordas; dibujado por Alain Mournier
Yermo Ediciones, 2014

Por segunda vez esta semana, nos vamos de paseo por una bella población francesa; si el otro día fue la coqueta Le Bugue en el Perigord, hoy estamos en Beaulieu sur Dordogne.

Por segunda vez esta semana, nos vamos de paseo por una bella población francesa; si el otro día fue la coqueta Le Bugue en el Perigord, hoy estamos en Beaulieu sur Dordogne.

En este nuevo volumen seguimos las vicisitudes de la Ambulancia 13, a quienes retomamos en vísperas de la batalla de Verdún, y a los que seguimos durante un tiempo. En paralelo vamos conociendo la peripecia personal de los protagonistas del libro, y los sucesos avances de la guerra. Vemos en activo a los gallardos y osados aviadores. Sabemos de los desarrollos de los primeros aparatos radioscópicos móviles por Marie Curie para su uso en el frente. Nos enteramos del racismo imperante ante las tropas coloniales entre los mandos franceses. Vemos como un político o un general pueden considerar que el fusilamiento de una mujer puede estar justificado con fines propagandísticos, aunque se dude de su real culpabilidad. Sabremos de la ruindad de los mandos que permanecen en retaguardia, del descontento en las trincheras que amenaza con rebeliones y motines. Y mientras, los hombres siguen muriendo.

Beaulieu, "bello lugar" en francés, se haya en el alto Quercy, y es uno de esos pueblos que compiten por el título del "pueblo más bonito de Francia".

Beaulieu, «bello lugar» en francés, se haya en el alto Quercy, y es uno de esos pueblos que compiten por el título del «pueblo más bonito de Francia».

No hay mucho que comentar que no dijese en mi entrada del 28 de julio del año pasado. La costumbre de presentar la obra por entregas en el mundo de la historieta hace que sean dos libros en vez de uno. O tres en vez de uno si consideramos que en total son seis historias relacionadas, y que en español se van publicando de dos en dos. No todas, tienen el mismo interés general, pero todas conforman un conjunto coherente e interesante. Sólo me queda decir que esperaré a la tercera entrega, para hacer una visión de conjunto.

Por lo tanto, es una forma de escapar de la sordidez de la guerra que nos recuerdan los componentes de la Ambulancia 13.

Por lo tanto, es una forma de escapar de la sordidez de la guerra que nos recuerdan los componentes de la Ambulancia 13.

[Cine] Suite française (2015)

Cine

Suite française (2015); vista el 17 de mayo de 2015.

Sí. «Suite française» y no «Suite francesa», porque la vimos en versión original subtitulada, y no en versión doblada. Y porque creo que es el título que había que haber mantenido para ser consecuente con la intención de quien le puso el título, título en francés aunque la película está rodada en inglés y en alemán. No la llamó «French Suite» o algo por el estilo.

En cualquier caso, había varios motivos, poderosos, por los que estábamos interesados en ver esta película dirigida por el británico Saul Dibb. En primer lugar, porque cuando leí la novela en la que se basa en enero de 2011, reconocí que estaba ante una de las novelas, inacabada, que más me habían impactado de las que había leído en los últimos diez o quince años. Relacionaré mucho el comentario de esta película en referencia al libro en que se basa. El segundo motivo es el excelente reparto reunido, especialmente entre sus intérpretes femeninas.

La novela en la que se basa, de la escritora en lengua de origen ucraniano y judío, aunque conversa al catolicismo en 1939, Irène Némirovski, se planteo un ambicioso proyecto, una novela que iba a estar desarrollada en cinco partes, en las que iba a narrar en términos de ficción lo que estaba pasando en el transcurso de la guerra mundial en ese momento en marcha. Ella supo como empezó todo. No sabía como iba a terminar, iba desarrollando su libro conforme pasaban cosas a su alrededor. Nunca lo terminó, ni supo como acabó la guerra, porque a pesar de su conversión al catolicismo fue víctima de las leyes antisemitas del gobierno francés de Vichy, cuya gendarmería entregó a la escritora a los alemanes, y murió en el campo de exterminio de Auschwitz. Algo de lo que se ha hablado poco, de la actitud de colaboracionismo necesario de algunas administraciones o países invadidos o alíados para permitir que los alemanes ejecutaran la matanza de judíos y otras etnias y condiciones humanas.

El nombre de la población donde transcurre la acción es Bussy; pero hay varios Bussy en Francia, lo supongo ficticio. Como el Springfield de los Simpsons que también hay unos cuantos en los EE.UU.

El nombre de la población donde transcurre la acción es Bussy; pero hay varios Bussy en Francia, lo supongo ficticio. Como el Springfield de los Simpsons que también hay unos cuantos en los EE.UU.

De las dos partes que dejó escritas, la primera de ella «Tormenta en junio», trata de la huida de miles de refugiados hacia el sur de Francia conforme avanzaban los alemanes. Esta parte se trata en la película en unos poco minutos, con un par de escenas que sirven para poner en situación la película. Esta se dedica a desarrollar los acontecimientos de la segunda parte, «Dolce». En ella, nos encontramos en una población ficticia, de provincias, que se encuentra bajo la ocupación de un regimiento alemán. Los oficiales alemanes son alojados por la fuerza en las casas de algunos de los habitantes de la localidad, y el teniente Bruno von Falk (Matthias Schoenaerts), un cultivado hijo de la buena sociedad alemana, pero al mismo tiempo eficiente militar, es alojado en el hogar de Madame Angellier (Kristin Scott Thomas) que vive con su nuera Lucile (Michelle Williams), en ausencia de su hijo y marido respectivamente, alistado en el ejército francés, y cuyo destino es desconocido al principio de la película. Madame Angellier es una terrateniente dura, poco compasiva con sus arrendatarios, austera y persona de influencia en esta pequeña comunidad local. Lucile es una joven educada, algo introvertida, que vive a la sombra de su familia política, y que no comparte los medios de su suegra, aunque no osa contradecirla. Dedicándose el oficial a la composición musical en el piano de Lucile, se producirá progresivamente un acercamiento intelectual entre los dos jóvenes. Cuando Lucile conozca algunos secretos de familia, se dejará llevar más allá y se sentirá atraída sentimentalmente por el oficial, que por su parte le muestra su interés. Pero la ocupación ha revuelto los ánimos de la pequeña población local, y pronto surgirán los sentimientos más primarios, tanto los más heroicos como los más mezquinos, tanto de solidaridad como de rencillas y venganzas. Y el mundo de Lucile se volverá patas arriba y se verá obligada a tomar muchas decisiones para ser consecuente consigo misma.

La película tiene una calidad de producción digna de las mejores películas de época de origen británico. Ambientación impecable. Música, sonido, fotografía y diseño de producción excelentes. Una realización milimétricamente precisa, con gran oficio. Sin embargo, no acaba de transmitir todos los sentimientos o con la misma intensidad que lo hace el libro de Némirovski. La relación romántica se apodera de toda la trama, que tiene muchas más derivaciones y sutilezas en origen, más profundidad y consecuencias. En el filme, estas no desaparecen, pero quedan en un plano tan secundario, que tienen como consecuencia que frente a la intensidad y a fortaleza de la obra literaria, la obra cinematográfica se quede en un producto agradable, relativamente interesante, pero convencional.

No he estado en ninguno de ellos, pero para representarlos he escogido unas fotos de Le Bugue, tomadas en agosto de 2003.

No he estado en ninguno de ellos, pero para representarlos he escogido unas fotos de Le Bugue, tomadas en agosto de 2003.

Contribuyen a que la película sea interesante de ver las protagonistas femeninas. Tanto Kristin Scott Thomas, que se come la pantalla en cada aparición, definiendo perfectamente la evolución del personaje conforme avanza el filme, como Michelle Williams, que empieza más discreta, pero que siendo como es buena intérprete, acaba adquiriendo también una notable presencia conforme avanza el filme. Echamos de menos ver algo más de Ruth Wilson, que aparece por ahí como esposa de un campesino pobre, y el resto del reparto acompaña con solvencia a las protagonistas. Decir que Williams ocupa la pantalla en un porcentaje elevado del metraje de la película convirtiéndose de hecho en protagonista absoluta.

La película esta bien, se deja ver con agrado, los británicos tienen oficio a la hora de hacer películas de época. Pero este filme no impacta ni se queda en el pensamiento como lo hace la obra literaria que le da origen, muy superior en diversos aspectos, y que hubiera merecido un director con carisma y personalidad que le hubiese dado empuje y alma, y lo hubiera situado a la altura de una de las grandes historias de amor y guerra de la historia del cine. Pero no ha sido así. Por supuesto, hay que añadir que la historia cinematográfica no es totalmente fiel a la novela; hay diferencias en las historias y en algunos de los personajes. Pero nada que chirríe en exceso, salvo quizá alguna de las inverosímiles secuencias finales.

Conocemos los títulos de la tres partes que restaban a la Suite Francesa de Némirovski. Sabemos algo de sus apuntes de por dónde iba a ir el desarrollo de la guerra: Captivité, Batailles, La Paix… El periodo de resistencia y sufrimiento ocasionado por la ocupación entre quienes no se avinieron a colaborar, la dureza de los enfrentamientos que devinieron tras el desembargo de Normandía, y el fin de la guerra, que Némirovski esperaría que fuese una derrota alemana. Pero en 1942, cuando fue asesinada por los germanos, sólo lo pudo intuir o simplemente esperar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
A orillas del río Vézère, se encuentra en la bella región histórica del Périgord, hoy incluida en la región de Aquitania. Un lugar que merece la pena ser visitado.

A orillas del río Vézère, se encuentra en la bella región histórica del Périgord, hoy incluida en la región de Aquitania. Un lugar que merece la pena ser visitado.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 6 al 11 de diciembre de 2014, exposiciones en París – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Recomendaciones semanales – del 6 al 11 de diciembre de 2014, exposiciones en París – Fotografía y otras artes visuales.

Esta semana mis recomendaciones semanales son un amplio comentario sobre las exposiciones de fotografía y otras artes que pude visitar la semana pasada en la capital francesa. Para todos los gustos, cosas muy interesantes.

Fundación Henri Cartier-Bresson.

El pensador en el museo Rodin.

Atardecer en la terraza del Centro Pompidou.

La Maison La Roche en la Fundación Le Corbusier.

Sonia Delaunay en el Museo de arte moderno de la villa de París.

[Viaje] Recién llegado de una semana por París

Viajes

Quien se haya pasado por aquí en los últimos días, habrá visto que el Cuaderno de Ruta estaba en modo «sólo fotos». Es decir. He estado fuera de casa, de viaje, en concreto en París. Unos días de escapada y relax activo que me han venido «terapéuticamente» muy bien, aunque los efecto duran poco tiempo.

En cualquier caso, en los próximos días iré complementando con algún comentario de las actividades realizadas, fundamentalmente culturales. Me he hartado de ver exposiciones de fotografía, y algunas de otras artes muy, muy, muy interesantes. He comprado algún libro, he conocido algún museíllo que no había visitado todavía en los últimos 25 años (los que hace que fui a la capital francesa por primera vez, esta es la novena) y, simplemente, he paseado.

Os dejo unas cuantas fotografías. De la cámara de verdad. Nada de la del móvil.

Basílica de St-Denis

Necrópolis real en la basílica de St-Denis.

 

La Torre Eiffel desde Trocadero

Turistas en Trocadero llevándose un recuerdo de la Torre Eiffel.

 

Notre-Dame

Celebraciones en Notre-Dame en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

 

St-Germain-des-Prés

Una feligresa en St-Germain-des-Prés.

 

Pont des Arts

Plaga de candados en el Pont des Arts.

 

Champs-Elysées

Caos de coches, motocarros y otros vehículos con ruedas en los Campos Elíseos.

 

Montparnasse

Anochecer en Montparnasse bajo la lluvia.

 

[Fotos] Recuerdo de un par de viajes por Francia con la Leica CL

Fotografía, Fotografía personal

Ayer publiqué en carloscarreter.es mis impresiones sobre lo que es trabajar con una cámara clásica como la Leica CL. Y estuve seleccionando algunas fotografías que hice con ella en un par de viajes por Francia. Aparte de quien esté interesado en fotografía pueda querer visitar el anterior enlace. Os dejo aquí algunas fotos tomadas con esta cámara. Siempre pensé que en mi concepción de la fotografía hubo un antes y un después de comprar de segunda mano en un mercadillo de Huesca esta veterana telemétrica.

Le Bugue - Molino

Molino sobre el río Vézère en La Bugue, en el Perigord.

La Roque-Gageac

El río Dordoña a su paso por La Roque-Gageac.

Mercado en Beaulieu

Mercado de productos típicos en Beaulieu-sur-Dordogne, Quercy.

Concorde y Tour Eiffel

Veterano Peugeot estacionado en Concorde, París.

Marais - Rue des Francs Bougeois

Paseando por las calles del Marais parisino.

Les Archives Nationaux - Rue des Francs Bourgeois

Autorretrato en los Archivos Nacionales de la rue des Francs Bourgeois.

Plaza du Tertre

Simpático encuentro en la place du Tertre, en Montmartre.

[Cine] Malavita (2013)

Cine

Malavita (2013), 17 de noviembre de 2013.

En un fin de semana feo por el clima, frío y lluvioso, en el que no teníamos previsto cine porque si todo va bien iremos entre semana a ver la última de Woody Allen, nos escapamos a primera hora de la tarde del domingo a ver alguna que echen en versión original y que pueda ser razonable. No muy convencido por mi parte, nos metemos a ver este filme firmado por Luc Besson, conocido por haber hecho alguna cosa memorable, pero también algún que otro truño de mucho cuidado, o por haber nadado tranquilamente por la mediocridad cinematográfica.

Nos encontramos en algún momento de finales de la década de los noventa en Francia. Deduzco la época por los coches y porque todavía usan francos y no euros. Una familia de mafiosos se traslada a un pueblecito de Normandía. Están en el programa de protección de testigos del FBI, por que el cabeza de familia, Giovanni Manzoni (Robert De Niro), delató a toda su familia que lo quiere muerto. A él y a su mujer Maggie (Michelle Pfeiffer), su hija de diecisiete años Belle (Dianna Agron) y su hijo de catorce Warren (John D’Leo). En el pueblecito intentarán encajar, lo cual no será fácil porque todos tienen en algo en común con Giovanni. Una afición tremenda a engañar a manipular a los que les rodean, y resolver con gran violencia los conflictos con quienes se interponen a ellos. El agente que lleva su protección es un veterano agente federal, Stansfield (Tommy Lee Jones), que anda ya un poco quemado con el encargo. Y además, un desliz en uno de los miembros de la familia va a poner en riesgo la vida de todos.

Bayeux

Tengo la sensación de que el ficticio Cholong-sur-Avre está en la Alta Normandía, y no en la Baja Normandía como Bayeux; pero este último están en el departamento de Calvados… que tiene un nombre más sugerente.

No me extenderé mucho. En principio, esta película es una comedia. Con tintes negros. Es cierto que tiene su parte de drama. Oscila entre la parodia y el homenaje. Los guiños cinéfilos son abundantes. Especialmente para quien es aficionado al cine de gángsters y mafiosos. Aunque el último cuarto de la película no deja de recordarnos por detalles diversos a High Noon (Sólo ante el peligro), y no faltan tampoco las alusiones al cine de institutos. Entre las cuestiones que se ponen en solfa, con frecuencia, están las idiosincrasias nacionales de franceses, norteamericanos, italianos,… y hasta con los tomates españoles se meten. Injustamente. La cuestión es que durante el planteamiento de la película se levantan muchas expectativas, que no siempre quedan satisfechas. Esta película parece constantemente un querer y no poder, o no saber. Sin embargo, uno se entretiene.

Las interpretaciones son razonables. Especialmente por los intérpretes veteranos. Tanto De Niro como Pfeiffer como Jones tienen muchas tablas, tienen en su haber películas relacionadas con el papel que hacesn, y se mueven en sus papeles cumpliendo sin mayores problemas. Y sin mayor brillo, tampoco. El chaval de catorce años creo que está desaprovechado, podría dar más de sí. Y la chica, Agron, que es conocida por su paso por una célebre serie de televisión de institutos donde todos cantan, pues canta. Porque aunque tiene cara de jovencita, es un pedazo de mujer que difícilmente la ves como una adolescente de diecisiete años, que pueden ser casi diez menos que los que en realidad tiene. Pero bueno. Pase.

En fin, un entretenimiento como ya he dicho. Que tenía material para algo más incisivo, con más mala leche, con más intensidad y mejor, y se queda a medio camino. Por lo que tenemos que suponer que realmente Besson tampoco tiene mucho más que dar. O no le apetece. En cualquier caso, es visible, aunque probablemente olvidable.

Valoración

  • Dirección: *** Se cumple el expediente con razonable oficio y poco más.
  • Interpretación: *** Volvemos al tema de que hay oficio, y se saca la papeleta adelante sin más problema.
  • Valoración subjetiva: ***  Aprueba, por poco, pero aprueba; nos hemos entretenido y hemos consumido tranquilamente una tarde de domingo que amenazaba sosa.
Manhattan desde Brooklyn Bridge Park

Los componentes de esta peculiar familia padecen morriña de Brooklyn, y quizá de las vistas de Manhattan desde esta última.

[Libros] Los prisioneros de Chalon / Pole Pole

Literatura

Esta semana traigo dos nuevos libritos, artículos periodísticos publicados por la editorial eCicero, con la variante que si los dos anteriores que he comentado en estas páginas estaban comprados en papel, estos han sido en formato electrónico.

El primero de ellos

Los prisioneros de Chalon
Jay Allen; traducido por Daniel Gascón
eCícero; Huesca, 2013

nos ha llevado a una prisión nazi en la Francia ocupada, poco antes de que los Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, donde el periodista norteamericano Jay Allen fue detenido e ingresado prisionero durante un tiempo, hasta que finalmente fue trasladado a otra prisión y luego liberado.

Curioso artículo extenso, en parte diario en parte memorias, a partir de las anotaciones hechas en prisión y de los recuerdos de aquellos días, en los que se nos traza el relato de los diversos sucesos trascendentes que le sucedieron durante aquellos tiempos, mostrándonos cómo eran tanto sus compañeros presos como los guardas alemanes. Empatizando con todos, aunque no necesariamente, como es obvio simpatizando con todos. Se lee fácil y te lo ventilas en un rato.

Puente de Brooklyn

El hecho de que Stanley trabajara para el New York Herald me da una excusa para volver a mostrar fotografías de mi reciente viaje a la populosa ciudad yanqui; aquí el puente de Brooklyn.

El segundo de ellos

Pole Pole
Martín Caparrós
eCícero; Huesca, 2013

nos cuenta el viaje del periodista argentino Martín Caparrós, siguiendo a finales del siglo XX por la actual Tanzania, la ruta que en su momento realizó el periodista americano Stanley para encontrarse a orillas del lago Tanganika con el explorador y misionero británico Livingstone.

En este caso estamos ante un libro de viajes en el que, en lugar de centrarse en el tipismo y las bellezas naturales del país esteafricano, nos da un paisaje del entorno social y humano que se encuentra, manifestando las diferencias entre la visión romántica de África en la época de los exploradores, frente a los entornos de pobreza, corrupción y enfermedad de los países surgidos tras la descolonización.También muy recomendable.

Washington Street (Brooklyn)

Y en esta, el puente de Manhattan visto desde Washington Street en Brooklyn.

[Fotos] Paseando por la playa un día de nublado

Fotografía personal

No fueron pocos los que se lamentaban el sábado pasado en San Juan de Luz de que las nubes hubieran cubierto la bonita playa de la coqueta localidad vascofrancesa. Sin embargo, a la hora en que nos dimos el paseo por la misma, un día despejado hubiera significado una playa con demasiada gente y una luz muy dura. Quizá las condiciones climáticas fueran una bendición fotográfica. En cualquier caso, opté por un acercamiento al blanco y negro para conservar un testimonio gráfico del paseo.

En la playa de San Juan de Luz (3102)

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En la playa de San Juan de Luz (3109)

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En la playa de San Juan de Luz (3105)

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En la playa de San Juan de Luz (3106)

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En la playa de San Juan de Luz (3108)

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En la playa de San Juan de Luz (3112)

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En la playa de San Juan de Luz (3115)

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