Autor: Carlos
Viajes – escala en el aeropuerto de Zúrich.
Sin categorizarViajes – sobre volando el norte de Suiza.
Sin categorizar[Libro] El baile
LiteraturaHace unas pocas semanas, hojeando libros en una librería encontré unos volúmenes pequeñitos, relatos cortos de autores que podríamos considerar clásicos, de la colección Centellas de Olañeta Editor. Me parecieron tan monos e interesantes que cogí dos, se pueden llevar encima e ir leyéndolos en cualquier sitio, el autobús, una espera para una gestión, la cola del cine… y ya he leído uno.
Se trata de un relato corto, El baile, de Irène Némirovsky, una escritora desafortunada debido a su muerte precoz por culpa de la barbarie racista alemana en los años cuarenta, pero que en estos momentos está recibiendo la atención que mereció por la calidad de su literatura. Desde que leí su inacabada Suite francesa, es una de mis preferidas.

El Marais parisino es el barrio de la capital francesa que se asocia con preferencia a la población de origen judío, y de allí proceden las fotografías de esta entrada literaria.
Esta novela corta o relato corto es una incisiva descripción, no carente de irónica crueldad y con mucho humor, de un cierto tipo de burguesía del tiempo de entreguerras en Francia. Una familia que ha ascendido económicamente gracias a los ciertos del padre de familia en sus especulaciones inversoras, pero que no se ha situado socialmente todavía, no son conocidos. Formada por el padre, un judío converso por su deseo de ascenso social, su mujer, una mujer ordinaria que lleva consigo el resquemor de que el posible ascenso social le llega cuando sus mejores años han pasado, la hija de catorce años, que mantiene una difícil relación con la madre que incluye cierta competencia entre juventud que llega y juventud que se pasa, y la institutriz inglesa que mantiene amoríos no conocidos por ahí.
La madre decide dar un baile, con invitaciones a lo más granado de la sociedad parisina, con el fin de dar el gran paso adelante que los sitúe entre la gente que importa, si no por maneras y educación, al menos por la ostentación y el dinero. Pero con los conflictos internos familiares, esas invitaciones quizá no lleven el camino que debieran…

Némirovsky, de origen judío también, que en su momento se convirtió también al catolicismo, lo que no le sirvió para burlar el antisemitismo del invasor alemán y de la propia sociedad frnacesa, conoce bien el ambiente social que describe como hemos podido comprobar en otras lecturas, y no tiene piedad con la hipocresía que acompaña el comportamiento de estos nuevos ricos que reniegan de lo que son y de donde proceden.
El relato está escrito con la soltura y precisión que caracterizan otras obras de Némirovsky y se lee rápidamente, forzando en el lector una constante sonrisa irónica, con pocos momentos de compasión. Yo lo recomiendo vivamente.

[Fotos] En el Parque del Agua con Fotógraf@s en Zaragoza
FotografíaSupongo que hoy también habrá dos entradas en el Cuaderno de Ruta. Ya digo que voy a pasar al modo «solo fotos» por unos días y me quedan un par de cosas que comentar. La primera es la temporalmente más inmediata. Ayer hubo un paseo fotográfico de Fotógraf@s en Zaragoza (en flickr), que empezó como una quedada muy modesta, pero que acabó siendo un paseo muy animado y con extraordinario buen ambiente. El tema era el atardecer en el Parque del Agua de Zaragoza.

Este es un lugar muy agradable para pasear, y con el buen tiempo que hace y con tardes que duran todavía hasta las ocho, había mucha gente. No voy mucho porque me pilla lejos de casa. Pero alguna vez he estado y ya tengo fotografías hechas con diversas cámaras. Ayer me centré en usar la Hasselblad. Y como esperaré a mandar los carretes a tener unos cuantos, todavía tardaremos en ver los resultados. Pero llevaba también la Leica D-Lux como apoyo he hice algunas fotos que os dejo aquí.





[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 18 de septiembre al 2 de octubre de 2016 – Fotografía y otras artes visuales
FotografíaComo el domingo pasado dediqué el artículo de esta serie a los «cacharros» fotográficos presentados en la Photokina 2016, las recomendaciones de esta semana se han acumulado en las dos últimas semanas. De momento, el tablero de Pinterest de esta semana, como de costumbre.
Después el enlace a las recomendaciones. Para quien esté menos interesado, dejo las fotografías que acompañan al artículo, que son la consecuencia de haber usado un carrete de película negativa en color con un procesado forzado dos pasos. Algo que hace 20 o 30 años nos decían que nos se debía hacer.





[Cine] L’avenir (2016)
CineHoy va a haber dos entradas en el Cuaderno de Ruta. Pero es que el martes pasaré a modo «solo fotos» por unos días, y quiero dejar comentadas varias cosas antes de eso. El caso es que el lunes pasado fui al cine con una amiga. En cartelera está esta película protagonizada por Isabelle Huppert, actriz francesa que nos gusta mucho, y habíamos oído del estreno de una película de esta actriz muy valorado. Después nos hemos enterado de que no se trata de esta película dirigida por Mia Hansen-Løve. Que a pesar de semejante apellido es nacida en París.

La película transcurre en su mayor parte en París, pero nos lleva también a los Alpes y a la Bretaña, especialmente a la bella ciudad de Saint-Malo, que pude visitar en 1991, así como ver en la distancia, desde la otra orilla del estuario de la Rance, en 1993. De esos viajes son las fotografías acompañantes.
No me voy a extender mucho porque no ando sobrado de tiempo. La película es una reflexión sobre una época de transición en la vida de una mujer, profesora de filosofía en un instituto parisino, a la que suponemos al final de su década de los cincuenta (quizá un poco más teniendo en cuenta la edad real de la actriz que la interpreta). En un breve plazo de tiempo pasa por una serie de situaciones. Su marido la deja por una mujer más joven. Los responsables de mercadotecnia de la editorial donde publica sus libros de texto o ensayos sobre filosofía la dejan de lado por considerarla ya anticuada. Su hija la hace abuela. Su madre muere. Un joven y prometedor licenciado en filosofía que fue alumno suyo opta por abandonar la vida académica para vivir en el campo de acuerdo a sus convicciones antisistema, lo cual vive como un reproche ante su aburguesada vida… Y de fondo, es consciente que se acerca la última etapa de su vida. Por lo cual, estamos ante una reflexión sobre lo que ese futuro (avenir, en francés), le depara.

Sinceramente, esperábamos algo más de la película. Incluso dejando aparte que no es la que esperábamos. Ciertamente, Huppert es una actriz muy sólida que sostiene por sí misma el conjunto del filme, con alguna ayuda de otros intérpretes aunque bien es cierto que ella ocupa la pantalla la mayor parte del tiempo, lo que ya supone un interés en sí mismo. Pero a mí me parece que se mueve de alguna forma por lugares comunes, tópicos que si bien son ciertos y motivo de reflexión, tampoco aportan una especial profundidad. Ni la película se atreve a ser más incisiva sobre los sentimientos que afloran cuando el envejecimiento personal se empieza a hacer muy evidente, ni sobre la sensación de soledad que puede sobrevenir a personas mayores en la sociedad actual. Incluso si tienen una potencia cultural e intelectual notable… porque la compañía de los libros puede paliar la soledad, pero no sé si son un sustituto total.

Se deja ver, aunque no es apta para consumidores compulsivos de palomitas en películas de acción. Nada que ver con eso.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***

[Fotografía/viajes] En el Matarraña con Fotógraf@s en Zaragoza… y con la Fujifilm GS645S Professional Wide 60 – Fotografía y otras artes visuales
Fotografía, ViajesSi recordáis, en el artículo que dediqué hace unos días a la excursión al Matarraña con Fotógraf@s en Zaragoza, ya adelantaba que me había llevado una cámara para película tradicional de formato medio. En el enlace a continuación cuento la peripecia en su conjunto. Pero para quien no se interese en las cuestiones técnicas de la fotografía, simplemente os dejo aquí unas cuantos fotos del agradable día.













[Ciencia/fotografía] Ciencia, compromiso y belleza en la fotografía – James Balog «cazando» hielos – Fotografía y otras artes visuales
Ciencia, FotografíaIndudablemente, de los «espectáculos» que la naturaleza me brindó en mis vacaciones en Islandia el pasado mes de junio, sin duda el que más me atrajo y fascinó fue el de los glaciares. Enormes masas de hielo, dinámicas, en continua transformación… En fin, que he tenido la oportunidad de ver un documental sobre el trabajo de un fotógrafo en el terreno de la ciencia y he creído oportuno compartirlo. En el enlace que sigue, los detalles. Para quien no le interese, os dejo unas imágenes del glaciar Svínafellsjökull en Islandia.




[Televisión] Cosas de series; de venganzas y «conspiranoias»
TelevisiónTras haber terminado de ver la segunda temporada de Mr. Robot, puedo dar por finalizada la temporada televisiva de verano. Pero antes de comentar esta, hay que hablar de otra serie, un «guilty pleasure» de los que ya hablaba hace unos días, y con la que sorprendentemente me he enganchado.
Hace unos años pude ver el piloto de una serie protagonizada por adolescentes. Aunque en realidad fueran todas veinteañeras… pero estoy ya es una tradición. Que cuando se hizo Grease, algunos de los actores que representaban a los alumnos del Rydell High School estaban ya en la treintena. Se titulaba Pretty Little Liars, y de entrada no me llamó la atención y la dejé. Curiosamente, ahora se pueden encontrar cinco temporadas de la serie en Netflix. Porque tuvo éxito y sobrevivió. De hecho, ya lleva seis temporadas, y está prevista su séptima y última, más breve, para la primavera del 2017. En una tarde tonta, en la que no me apetecía pensar en nada, me puse los dos primeros episodios… y me pasó como con Revenge, una serie con la que comparte ADN conceptual. Se ha convertido en un «guilty pleasure», un placer culpable como los comenté hace unos días. No es cutre, ni mucho menos. Un buen nivel de producción y abundancia de gente guapa. Pero interpretaciones regulares, guiones que oscilan entre lo apasionante y lo absolutamene ridículo, constante presencia de «cliffhangers» que se desinflan echando virutas, y una huida constante hacia adelante en unos argumentos, una venganza hacia un gurpo de chicas adolescentes tras la muerte de su miembro más popular, que se agotarían en si mismos rápidamente si no funcionarán con el «y ahora, más gorda». No sé cuanto aguantaré viéndola. Son tempordas de 20 o más episodios que tienen muchos altibajos. Me recuerda mucho, como ya he comentado, a Revenge, otro «guilty pleasure» con la venganza como tema central, que abandoné cuando a sus responsables no les quedó más remedio que cerrar el arco argumental principal que la sustentaba para luego intentar reinventarla. No sé qué pasará con esta. Si eso, más adelante os lo cuento. Mientras, me sirve de serie de relleno, o para cuando no quiero pensar en nada.

«Mr. Robot» transcurre mayormente a caballo entre Manhattan y Brooklyn, y con frecuencia de noche. Y ahí nos vamos, fotográficamente hablando.
Pero el asunto principal es que me he visto la segunda temporada de Mr. Robot. Recordatorio para los que nos esté al tanto. Se trata de una serie en la que un grupo de ciberactivistas busca tumbar el sistema financiero del mundo capitalista atacando a alguna de las empresas más significativas, mientras estas intentan consolidar su posición de plutócratas que constituyen el poder en la sombra, y todo alrededor de la figura de Elliot (Rami Malek), un joven programador que sufre algún trastorno de salud mental más serio de lo que imaginábamos al principio de la serie. La serie se caracteriza por ser rompedora en cuanto a su realización, demostrando que se puede hacer cine de primera calidad para la pequeña pantalla. Guiones cuidados, interpretaciones mesuradas y potentes, fotografía y encuadres de cámara arriesgados, todo ello para crear un clima opresivo. Todos los personajes viven en un conflicto continuado, al mismo tiempo que se generan constantemente dilemas éticos, que se pueden trasladar fácilmente de la ficción a la realidad cotidiana, y que son los que mueven a los personajes. Mentiría si dijese que no me pierdo de vez en cuando. Me pasa como con las primeras temporadas de Game of Thrones. La variedad de personajes, lo complejo de las tramas, el ambiente agobiante,… hacen que se me vaya el oremus. Que no tenga claro como avanza la trama. Pero me da igual, porque no hay episodio que no tengo al menos una secuencia o grupo de secuencias de los que te dejan sentado al sillón diciendo «olé, así se hace el cine». Por lo tanto, para mí, lo de menos es cómo vaya la trama de género «conspiranoico», que de hecho nunca han sido de mis preferidas. Lo importante es disfrutar de esos momentos de cine para la pequeña pantalla que difícilmente encontramos hoy en día en la mayor parte de las ficciones para la pantalla grande. Dicho lo cual,… serie imprescindible.

Empieza la temporada otoño-invierno. Estoy cicatero a más no poder con las nuevas incorporaciones a mi parrilla televisiva. Ninguna serie nueva de temporada larga, de esas de 20 a 24 episodios. Y probablemente abandone las que ya seguía de estas características. Salvo uno o dos. Cada vez más aficionado a ver la series de tirón. Y dos cosas graciosas.
Ha vuelto Lucifer. Con un episodio en el que se presentaba un personaje nuevo, interpretado por Tricia Helfer, la añorada Número Seis de Battlestar Galactica. Y lo hizo bajo los acordes del All Along the Watchtower de Bob Dylan. Canción que tuvo un protagonismo importante en esta «space opera».
Estoy viendo la segunda temporada de Our Girl, aventuras y desventuras de una clase de tropa sanitaria del ejército británico. Con un cambio de protagonista. Da lo mismo. Ya la comentaré. El caso es que en el episodio tercero me partía de risa mientras miraban la radiografía de tórax de un aguerrido oficial de operaciones especiales herido. Porque se apreciaban claramente los contornos de unas mamas de notable tamaño, aparte de que la forma del esqueleto sugería su pertenencia a una señora. Soy médico. No me he dedicado a la clínica, sino a la salud pública y la planificación sanitaria, pero en tuve matrícula de honor en la asignatura de radiología y hay cosas que no se me han olvidado. Me partía de risa cuando se me iba la mirada de la radiografía al apuesto oficial que estaba sentado en la camilla de exploración en plan pecho lobo…

[Cine] El hombre de las mil caras (2016)
CineEl hombre de las mil caras (2016; 492016-2309)
Sinceramente, cuando me dijeron que la nueva película de Alberto Rodríguez iba sobre las relaciones en Francisco Paesa y Luis Roldán,… las ganas de ir a ver la película tendían peligrosamente a cero.
No pocas veces me he sentido extraño en mi propio país. Tengo muchas veces la sensación de que no pocos de mis compatriotas, demasiados si nos atenemos a los resultados electorales, por mucho que digan estar hartos de la corrupción política, sienten una oculta admiración por el pícaro y por los aprovechados. Que ha muchos de ellos les gustaría estar en lugar de ese al que tanto denostan en las redes sociales. Personalmente, siento una fuerte aversión por las personas que engañan a sus conciudadanos y se enriquecen a su costa bajo el pretesto de que «hacen mucho por el pueblo/comunidad/país/…» (táchese lo que no proceda). He estado en muchas conversaciones de café o de cañas en las que en momentos relajados, ya se sabe, cuando no piensas lo que dices corres el riesgo de decir lo que piensas, personas con cierto nivel cultural son capaces de disculpar, comprender, e incluso jalear la corrupción de personas con cargos públicos. Luis Roldan, para mí, es sencillamente un ladrón y un estafador. Punto. Y Paesa, un tipo oscuro que se relacionó con los servicios de policía y de información del estado en momentos complejos, evidentemente para provecho propio. Ninguna admiración. Cero comprensión. A galeras con ellos.

Según la película, en Laos lo que se dice Laos, Roldán no estuvo… pero entre él y sus posibles secuaces parece que se recorrieron Ginebra, en las tres primeras fotos, y los alrededores del cerro de Montmartre en París, las dos últimas.
Desde el punto de vista cinematográfico, todavía nos pesa aquellas sensación que sentimos al ver la anterior película de su director. Una de las mejores películas del género negro en la historia del cine español… si no fuera porque la vimos poco después de la primera temporada de True Detective, con la sorpresa de la enorme similitud argumental. Que arrojó la sombra del plagio sobre la pelicula. Mil veces negada por sus responsables. Y razonablemente argumentada esa negación. Pero la duda corroe… es insidiosa.
No obstante, me convencieron para ver el filme, que cuando menos presentaba algunos nombres interesantes en su reparto.

Desconozco con precisión qué partes de la película son totalmente verídicas desde un punto de vista histórico, que partes son una especulación razonada, y que partes son mera ficción. El propio dirección ha hablado de ella como de una historia de ficción en algún medio. Lo cual está bien, para ajustar expectativas y evitar equívocos. En líneas generales, podríamos definir la película como una especulación sobre lo que pasó desde que Luis Roldán (Carlos Santos) y su esposa en el filme, Nieves Fernández Puerto (Marta Etura; el nombre de la esposa real de Roldan es Blanca Rodríguez-Porto), deciden huir de España llevándose un cifra multimillonaria que han sustraído de las arcas del estado hasta que el antiguo director general de la guardia civil es detenido en Bangkok por la policía española, presuntamente procedente de Laos. Todo ello narrado desde el punto de vista de un tal Jesús Camoes (José Coronado), piloto de aviación amigo del personaje principal, Francisco Paesa (Eduard Fernández), aunque no me consta que sea un personaje real.
Mi recomendación sincera… si vais a verla olvidaos por completo de que está o puede estar basada en hechos reales. Plantearosla como una mera película de estafadores, de esas en las que nunca sabes muy bien quien juega con quien, quien estafa a quien,… y es más que posible que lo paséis bien. Porque la película está bien hecha y tiene ritmo. Y sobretodo, tiene una excelente interpretación de Eduard Fernández, actor a quien a estas alturas no hace falta a descubrir.

Si os la queréis tomar en serie, desde mi punto de vista comienzan los problemas. La película tiene una introducción sobre los antecedentes de Paesa que pueden contribuir a que para algunos sea comprensible que al final resulte un estafador que deja en evidencia y en ridículo al gobierno. La película se ensaña especialmente con el ministro Belloch… lo cual puede ser que con razón o sin ella… siempre es divertido darle caña al político. Pero se nos olvida que los miles de millones no se los roban al ministro o al gobierno, sino a los españoles. Y por lo tanto, caer en la tentación de acabar viendo a un desaprensivo como un pícaro espabilado, y por lo tanto con esa simpatía que muchos de mis conciudadanos sienten por estos individuos, me causa desasosiego y aflicción. No. Todos unos ladrones. Las víctimas somos los ciudadanos. No se pueden plantear paños calientes.
Por lo demás, la película se deja ver, y a ratos se disfruta bastante. Pero creo que hay que tener las cuestiones éticas bien amarradas, para dejar a cada cual en su sitio. No hay pícaro o sinvergüenza simpático, si las víctimas últimas son los ciudadanos de un país.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ****
- Valoración subjetiva: ***

[Libro] Los cuerpos extraños
LiteraturaCreo que lo que voy a decir ahora ya lo he comentado en alguna otra ocasión o algo parecido. Pero lo repetiré. Durante la enfermedad de mi madre antes de fallecer, tuvimos que pasar muchas horas en urgencias y en el hospital. Durante dos años, prácticamente todos los meses estuvo ingresada al menos una vez, y muchas de ellas entrando por urgencias. Por lo tanto, tuve que aprovisionarme de libros de bolsillo para llevar encima y pasar las horas muertas en salas de espera o acompañando a mi madre, que no siempre estaba para dar o recibir conversación. Y en aquella época, entre 2001 y 2003, conocí las novelas de Lorenzo Silva, y las leí casi todas. Entre ellas, por supuesto, las de la serie dedicada a los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. En aquellos momentos, él era sargento y ella una recién llegada. El tenia ya cierta retranca de las de estar de vuelta de todo, ella era una chica joven y modosita que se parecía a Veronica Lake, aunque lista y despierta. Me cayeron simpáticos. Leí también otras novelas de Silva, fuera de esta serie, de las que lo primero que me encantaba eran los títulos. La capacidad de este escritor para poner títulos atractivos a sus novelas me parecía notable. Quizá fue eso lo que me llevara a leer sus obras. Les cogí cariño, tanto al escritor como a la ficticia pareja de «picoletos» que me acompañaron en tiempos difíciles.

Aparte de las vacaciones en Benicarló en mi infancia, hasta que cumplí los ocho años, mi principal relación con el Levante fue la época en que mi hermana vivió y trabajó en Peñíscola. Época que ya nos hizo ver lo poco limpio que es el «trigo» de la zona. Eso y alguna visita, escasas, a la capital valenciana, que ilustro en esta entrada.
A los amigos no se los abandona fácilmente, aunque empiecen a decepcionarte eventualmente. Dice el refranero español que «de bien nacidos es ser agradecidos». Y seguí leyendo tras el 2003 algunas novelas de Silva. Pero he de decir que en la pareja de guardias civiles y sus aventuras cada vez me costaba más encontrar la frescura de sus primeras aventuras y cada vez más me daba la impresión de que Silva debía estar a sueldo de la Dirección de Comunicación (o como se llame el órgano de propaganda del instituto armado, así se llama el de la administración pública para la que trabajo) de la Dirección General de la Guardia Civil. Y encima con casos de narración rutinaria y con la mínima emoción. El escepticismo de Bevilacqua había pasado de ser interesante a convertirle en un cenizo de marca mayor. Y Chamorro, en algún momento, dejó de parecerse a Veronica Lake, y pasó a ser una funcionaria proba y eficiente, y más aburrida que contemplar crecer un cactus.

Por lo tanto, tras leer la aburrida La estrategia del agua, dejé de comprar los libros del escritor madrileño, aunque aún leí una novela más de la saga, que me fue prestada por una amiga. Nunca he tenido claro si hoy en día es delito o no que te presten un libro y lo leas sin haber pagado por él… No mejoró la cosa, y eso que venía de ganar el Planeta… y olvidé la vieja amistad. Hasta hace unas semanas en que encontré la penúltima de la saga de oferta en Amazón. De estas ofertas en las que de repente todo esta baratísimo. Y como estaba sumido en cierto atasco lector, la cogí para ver si por lo menos la lectura fácil me reanimaba.

Desde este punto de vista el objetivo se cumplió. La novela es fácil de leer, la escritura de Silva sigue siendo ágil. Y he de decir que sin alcanzar ni de lejos el interés de los tres primeros títulos de la saga, tiene algo más de chicha que los dos últimos que había leído. Muy coyuntural y oportunista. O para otros, «muy comprometido con la actual crisis económica y de valores de nuestro país». Para aclararnos, asesinato de una alcaldesa aparentemente honesta, que para eso era medio danesa porque la honestidad no debe expresarse a partir de los genes hispanos, en una población de la Comunidad Valenciana, para que no quepan dudas que corrupción, mafias y especulación urbanística no van a faltar, mezclado con unas gotas de posible escándalo sexual… y es que estas danesas son muy ligeras de cascos, si seguimos tirando de tópicos. Chamorro a pasado ya a tener un papel muy discreto, quedando en un plano muy secundario, y todo el caso se lo come casi entero Bevilacqua, junto con la aparición de otros personajes, que prometían pero no son aprovechados para poner un poco de salsa y picante en el asunto. La comandante picoleta prometía… pero no se le saca partido.
En resumen, con esta novela no vamos a enemistarnos, pero tampoco vamos a recuperar la amistad perdida. Desde luego no voy a salir corriendo a comprar el último libro de Silva, también de la serie de Bevilacqua. Quizá lo lea en un futuro… si me lo prestan, que me avisen si realmente esto constituye hoy en día una ilegalidad, o si tiene un precio ridículo en su versión electrónica, como en esta ocasión.




