[Fotografía] El capricho del medio siglo,… o una nueva Leica en mi colección

Fotografía, Fotografía personal

Este domingo no habrá recomendaciones semanales. Algunas las guardaré para el próximo domingo. O a lo mejor comento algo entre semana. Pero hoy quiero hablar del regalo que me he hecho a mi mismo coincidiendo con un cumpleaños terminado en 0. Que por aquello que tenemos diez dedos en la mano y por ello los sistemas decimales de numeración y medición son especialmente populares, pues cuando nuestro aniversario de nacimiento termina una decena parece que sea especial.

Quienes conocéis este Cuaderno de ruta, sabéis de mi afición de ir coleccionando algunas cámaras Leica, una marca emblemática en la historia de la fotografía. Leica CL, Leica IIIf, Leica M2,… incluso una Panasonic disfrazada con el punto rojo de la marca alemana, la D-Lux 5. 60 años de historia en cámaras. Dado que el diseño básico de la IIIf se estableció en los años 30 del siglo XX, 80 años en realidad de historia.

Claro está, que siempre he soñado con comprar una nuevecita. No como la D-Lux 5, que ya he mencionado que es una cámara japonesa disfrazada. Aunque muy eficaz. Uno telemétrica de la serie M nueva. Y desde hace unos años, digital. Pero claro,… no las regalan precisamente. Pero no hablemos de dinero, que es vulgar. El caso es que desde hace un tiempo he ido planificando la compra, abrí una hucha al respecto por si acaso terminaba decidiéndome (me cuesta este tipo de compras, soy muy racional y estas cámaras se compran desde otros puntos de vista distintos de la razón), y al final he roto el cerdito, y… una Leica M-E.

La Leica M-E con un poco habitual para estos modelos de cámaras Summicron-C 40/2.

La Leica M-E con un poco habitual para estos modelos de cámaras Summicron-C 40/2.

Ya adelanto una serie de cuestiones críticas. No necesitaba una cámara más; simplemente me apetecía dar este paso. Porque uno se tiene que autopremiar de vez en cuando por las cosas que hace o le pasan. No es una cámara perfecta. De hecho hay una serie alucinante de defectos, que están abundantemente comentados por la red de redes, impensables para una cámara con este nivel de precio. Esta por ver si realmente me sirve para hacer mejores fotografías que las que hago hasta el momento. Bien. Todo eso es así. El único punto que realmente me ha molestado es que es un poquito más grande de lo que esperaba. De fondo. Es gordota.

Pero,… es muy, muy divertida de usar. Es mucho más eficaz de lo que la gente se piensa. El hecho de que sea de enfoque manual y con el visor telemétrico es en determinadas ocasiones más eficiente que los sistemas «inteligentes» de enfoque automático que nunca aciertan con el objeto que me interesa, o van y bien porque la escena no se ajusta a lo previsto por el ingeniero japonés de turno Y el simple exposímetros de medición parcial del tercio central de la escena es sorprendentemente más predecible y fiable que muchos de los sofisticados sistemas de medición complejos de la luz que llevan las modernas cámaras digitales. Pocas fotografías fallo con esta cámara en lo que se refiere al nivel de exposición. Pero eso sí, tienes que saber lo que tienes entre manos. Tienes que saber como usarlo. Si no, puede ser exasperante. Pero hace años que descubrí el placer de fotografiar con una telemétrica.

Tengo una gama de diversos objetivos que valen para la cámara. Alguno de la marca, otros no. La he probado con todos ellos. Os enseño algunas muestras.

Gran angular – Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4

Lo compré hace diez años para usarlo con la Leica CL, con un adaptador de montura. También se puede usar con la Leica IIIf. Con película diapositiva daba una calidad que me pareció siempre muy razonable. Las peculiaridades del sistema M digital me hacían temer un mal resultado. Codificándo la cámara para que lo reconozca como un 21 mm de la cámara, los problemas de viñeteado y de colores anómalos previsibles, no me han aparecido o son imperceptibles. Incluso utilizada a su apertura máxima.

La única corrección de esta foto tomada con el Voigtländer de 25 mm es la distorsión en barrilete, que era obvia aunque no exagerada. Por lo demás está tal cual sale de la cámara. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

La única corrección de esta foto tomada con el Voigtländer de 25 mm es la distorsión en barrilete, que era obvia aunque no exagerada. Por lo demás está tal cual sale de la cámara. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

En esta, fotografía, en la que las líneas rectas no están tan cerca de los bordes, no introduje ningún tipo de corrección. Ribera del Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

En esta, fotografía, en la que las líneas rectas no están tan cerca de los bordes, no introduje ningún tipo de corrección. Ribera del Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

Objetivo estándar – Canon S 50/1,8 II

Este objetivo lo compré en París hace 10 años, en el bulevar Beaumarchais. Válido tanto para las cámaras con rosca estándar de Leica, como para las que tienen bayoneta M con un adaptador, siempre lo había tenido como un objetivo de contraste suave aunque con una imagen agradable. Los resultados que he obtenido con él han sido sorprendentemente agradables. No dará la calidad de un objetivo Leica, pero es totalmente usable. Y con él he empezado ha notar algo. La sorprendente nitidez de las fotografías de esta cámara, probablemente debido a la ausencia de filtro de paso bajo para evitar los efectos como el moiré. Las fotografías que vienen a continuación apensas están modificadas sobre el original tal y como se abre el DNG en Lightroom 4.

Torturando un poco el objetivo; Con un ligero contraluz y con apertura amplia. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

Torturando un poco el objetivo; Con un ligero contraluz y con apertura amplia. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

Aquí dejo descansar un poco los vidrios, con una escena más uniformemente iluminada, usando aperturas medias. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

Aquí dejo descansar un poco los vidrios, con una escena más uniformemente iluminada, usando aperturas medias. Canal Imperial de Aragón, Zaragoza.

Una visita al Batallador; en la fotografía a tamaño completo los detalles de la estatua se ven bastante nítidos. Parque Grande, Zaragoza.

Una visita al Batallador; en la fotografía a tamaño completo los detalles de la estatua se ven bastante nítidos. Parque Grande, Zaragoza.

De todos modos, si tienes un objetivo muy luminoso será para usarlo con el diafragma abierto; lo cual implica valorar la calidad de las zonas desenfocadas y la nitidez de las enfocadas. Parque Grande, Zaragoza.

De todos modos, si tienes un objetivo muy luminoso será para usarlo con el diafragma abierto; lo cual implica valorar la calidad de las zonas desenfocadas y la nitidez de las enfocadas. Parque Grande, Zaragoza.

Objetivo estándar – Leitz Summicron-C 40/2

Objetivo estándar de la Leica CL, este objetivo me convenció de las bondades de esta longitud focal, que para mi carácter siempre ha sido más agradable que el 35 mm o el 50 mm, más usuales y entre los que habita. El único problema es que cuando lo montas en cualquier Leica con bayoneta M, que no sea la CL, aparecen las marcas de encuadre de un 50 mm en el visor, y no las propias de un 40 mm. Por lo tanto, hay que encuadrar a ojímetro. Salvo por esta cuestión, es un objetivo muy compacto y discreto con una calidad de imagen más que buena en mi humilde opinión.

Objetivo discreto, luminoso y nítido, qué más puedes querer. Paseo de Teruel, Zaragoza.

Objetivo discreto, luminoso y nítido, qué más puedes querer. Paseo de Teruel, Zaragoza.

No sé si los colores son especialmente fieles a la realidad; lo que sí que sé es que son muy agradables. Parada del tranvía en Cesaragusto, Zaragoza.

No sé si los colores son especialmente fieles a la realidad; lo que sí que sé es que son muy agradables. Parada del tranvía en Cesaragusto, Zaragoza.

En la barroca fachada de la iglesia de San Cayetano (o Santa Isabel de Portugal) se aprecian las bondades de este pequeño objetivo, que lamentablemente ocupa un segundo plano entre los muchos prestigiosos de Leica.

En la barroca fachada de la iglesia de San Cayetano (o Santa Isabel de Portugal) se aprecian las bondades de este pequeño objetivo, que lamentablemente ocupa un segundo plano entre los muchos prestigiosos de Leica.

Objetivo estándar – Leitz Elmar 5 cm 1:3,5

Es el objetivo clásico de Leica por excelencia. Cuadro lentes en tres grupos cuya fórmula básica viene de los años 20 del siglo XX, sólo modificada por el recubrimiento antirreflejos de las lentes por la modernización de los vidrios usados en su construcción. Este es del año 1951, y venía como compañero de la Leica IIIf. Se usa en la cámaras con bayoneta M mediante un adaptador. Bien. Pues aun cuando creo que es el que tiene el contraste más bajo de todos los que he probado, da unos resultados muy agradables. Especialmente si tenemos en cuenta que lo probé en horas en las que la luz no era especialmente buena. Muy dura y contrastada.

De momento, he convertido pocas fotografías de la M-E a blanco y negro, pero estos cantos rodados bajo el puente de Hierro del Ebro en Zaragoza me parecieron un motivo apropiado.

De momento, he convertido pocas fotografías de la M-E a blanco y negro, pero estos cantos rodados bajo el puente de Hierro del Ebro en Zaragoza me parecieron un motivo apropiado.

A plena, aunque discreta, apertura, el rendimiento global del modesto y pequeño Elmar es razonable y agradable. Puente de Piedra, Zaragoza.

A plena, aunque discreta, apertura, el rendimiento global del modesto y pequeño Elmar es razonable y agradable. Puente de Piedra, Zaragoza.

Nuevamente a plena apertura, con un punto de enfoque mucho más cercano, el efecto es más que razonable. Club Náutico, Zaragoza.

Nuevamente a plena apertura, con un punto de enfoque mucho más cercano, el efecto es más que razonable. Club Náutico, Zaragoza.

A f/11, la nitidez del pequeño Elmar de hace más de 60 años es más que razonable. Escalinata del Club Náutico, Zaragoza.

A f/11, la nitidez del pequeño Elmar de hace más de 60 años es más que razonable. Escalinata del Club Náutico, Zaragoza.

Tele corto – Leitz Elmar-C 90/4

Es el segundo de los objetivos diseñados específicamente para la Leica CL. Siempre he tenido aprecio por este telecorto, que en los últimos años he usado como tele medio-largo en las micro cuatro tercios con un adaptador. Es el objetivo más difícil de usar con la M-E. El recuadro de enfoque de 90 mm es muy aproximativo, y pequeño, por lo que es más probable que haya que reencuadrar al procesar la imagen. Por lo demás, da una calidad de imagen bastante aceptable, aunque mejor si no se usa a su máxima apertura.

Con este objetivo, hay que tener cuidado en los contraluces, pero por lo demás cumple su misión. Via crucis en Muniesa, provincia de Teruel.

Con este objetivo, hay que tener cuidado en los contraluces, pero por lo demás cumple su misión. Via crucis en Muniesa, provincia de Teruel.

Reloj de sol en el Sagrado Corazón de Muniesa, provincia de Teruel.

Reloj de sol en el Sagrado Corazón de Muniesa, provincia de Teruel.

Me cuentan que uno de los defectos de las Leica de la generación M9 como la M-E, es que no se llevan bien con las sensibilidades altas. A 1250 ISO he obtenido algunas imágenes bastante razonables, como este paisaje cerca de Montalbán. Muy arriesgado porque he tenido que aclarar las sombras que es donde aparece el ruido. Si esto no es necesario, mucho mejor.

Me cuentan que uno de los defectos de las Leica de la generación M9 como la M-E, es que no se llevan bien con las sensibilidades altas. A 1250 ISO he obtenido algunas imágenes bastante razonables, como este paisaje cerca de Montalbán. Muy arriesgado porque he tenido que aclarar las sombras que es donde aparece el ruido. Si esto no es necesario, mucho mejor.

Angular – Zeiss C-Biogon T* 35/2.8 ZM

Este es el único objetivo que compré pensando en nuevas adquisiciones de cámaras Leica. Lo estrené con la M2, pero siempre tuve en mente que sería el angular de uso cotidiano de una futura Leica digital. Y aquí digo una cosa, aunque con un nivel de construcción ligeramente inferior a los de Wetzlar, pero superior a casi cualquier otra marca, ópticamente compiten perfectamente con los primeros y son considerablemente más económicos. Tienen una ventaja enorme sobre casi cualquier otra marca de objetivos. Su resistencia a la pérdida de contraste por la luz frontal. Su revestimiento múltiple (T*) es una de sus características más notables. Este es un diseño ya clásico, pero que con los métodos de fabricación modernos compite perfectamente con summicrones y summarits de la misma focal. Y desde mi punto de vista da unos colores estupendos. Ya hace unos días os puse una serie hecha con este objetivo, cuando la cámara estaba en periodo de pruebas. Os dejo algunos ejemplos más, y me despido hasta otro rato.

Poniendo a prueba las gamas cromáticas. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Poniendo a prueba las gamas cromáticas. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Poniendo a prueba los contraluces. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Poniendo a prueba los contraluces. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Colores saturados y cálidos, parece que esto es propio de los Zeiss. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Colores saturados y cálidos, parece que esto es propio de los Zeiss. Paisaje en Hoz de la Vieja, provincia de Teruel.

Cuando la luz se va, y hay que afinar el enfoque en condiciones poco propicias. Paisaje cerca de Montalbán, provincia de Teruel.

Cuando la luz se va, y hay que afinar el enfoque en condiciones poco propicias. Paisaje cerca de Montalbán, provincia de Teruel.

[Libro] Going Interstellar

Literatura

De jovencito, adquirí el gusto por la ciencia ficción. Como tantos. Y como tantos, con el tiempo fue dejando pasarla. Desconozco los motivos de los demás, pero en mi caso, en un momento dado me costaba dar con historias realmente inteligentes o realmente entretenidas. En la mayor parte de los casos, me daba la impresión de que estaban escritas para el típico friqui que se merienda cualquier cosa del género, disfraza de transcendencia aunque estuviese vacío de contenido y fomentase su aislamiento social. A mí me interesaba el tema, pero desde otro punto de vista. He dicho realmente inteligentes o realmente entretenidas. Es decir, me vale también como divertimento, siempre que no me tomen por idiota. Y eventualmente, he ido buscando y encontrando cositas que han permitido que el género no se haya alejado de mi biblioteca.

En el terreno del entretenimiento, siempre he tenido debilidad por las space operas. Supongo que es un sesgo que me viene de mi afición cinematográfica. Si sumas tres obras tan distintas como 2001, a space odissey (2001: Una odisea del espacio), Solyaris (Solaris) y Star Wars (La guerra de las galaxias), vistas en un intervalo corto de tiempo en la época de la vida en la que se gestan gustos y preferencias, imaginar que algún día podríamos salir de este pedrusco que llamamos hogar y visitar el vasto universo… Pero no es la space opera el subgénero donde más fácil es discriminar. Hay basura en abundancia en los catálogos de las editoriales. En cualquier caso, me puse hace unas semanas a buscar algo en el género que pudiera merecer la pena. Y encontré el libro que os comento ahora.

Going Interstellar
Varios autores con Les Johnson y Jack McDevitt como editores
Baen Publishing Enterprises; Riverdale, NY, 2012.
Versión electrónica

Nos encontramos ante un volumen que comprenden una serie de relatos cortos, además de algunos ensayos sobre la factibilidad de distintas formas de propulsión para el viaje interestelar. El conjunto de relatos de ficción tienen como eje común el viaje por el espacio profundo, entre sistemas estelares, pero desde el punto de vista de la ciencia ficción pura. O sea, nada de saltos espaciales, hipervelocidad, o hiperespacios. Viajes sometidos a la tiranía de la velocidad de la luz como ese constante que limita fuertemente nuestra capacidad para viajar por el espacio, arrastrándonos más bien lentamente por él, dada la inmensidad del mismo. Desde ese punto de vista los distintos autores ofrecen distintos dilemas científicos, sociales, psicológicos, éticos o políticos que se podrían presentar si el viaje interestelar fuese posible. Estamos hablando de viajes que con las estrellas vecinas durarían decenas de años en el caso en que se alcanzasen velocidades que fueran una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Centenas o miles de años con las velocidades de los vehículos espaciales actuales. Y no hablemos de los problemas para sustentar durante este tiempo a las personas pioneras. Casi todos se han puesto de acuerdo en aceptar algún modo de suspensión de las funciones vitales mediante el frío para permitir a los viajeros llegar a su destino.

Siendo una compilación de relatos de distintos autores y temas, también hay una variedad de calidad e interés. Pero en líneas generales es una lectura agradable para quien esté interesado por el tema. No tiene la agilidad de las space operas de ciencia ficción blanda, donde la velocidad de la luz no es un factor insalvable y las naves se mueven con rapidez y, aparentemente, con escaso gasto energético por toda la galaxia, pero no pocos de los autores han encontrado la forma de dar agilidad e intriga a los relatos presentados.

Desde luego no lo recomendaré más que a los aficionados al género. Pero para estos puede ser una lectura interesante. Con una advertencia. Está en inglés. Y por ello, me ha costa un poco más de lo habitual terminarlo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

[Cuaderno de ruta] Importante actualización

Páginas personales

Una importante actualización he realizado hoy en este Cuaderno de ruta que ha pasado de ser la versión 2 (V.2) a la versión 2.5 (V.2.5). No ha sido importante por que haya habido cambios sustanciales en el mismo. Lo que ha sucedido es que he importado todas las entradas que había en el Cuaderno de ruta V.1 (versión 1). No voy a borrar esta versión, pero en la más actual se encuentran todas las entradas que he escrito desde el 8 de febre de 2005 hasta el día de la fecha.

¿Todas? Bueno. No exactamente. En un momento dado, consideré oportuno dejar como privadas algunas de ellas, que no se pueden consultar. Junto con esta que aquí leéis, hasta el día y la hora de la fecha son 2488 entradas publicadas y 230 entradas privadas. En total, 2718 entradas. No está mal. Teniendo en cuenta que han pasado 2992 días, esto nos dice que el porcentaje de días que publico algo es del 91%. Menos en los primeros años, más regular en la actualidad. También creo que la calidad de los contenidos, tanto escritos como fotográficos ha mejorado con los años. En cualquier caso, todo está aquí ahora.

Todos las entradas, en estos más de ocho años, al menos una fotografía hecha por mí en cada entrada. Os regalo unas flores. De los alrededores del Canal Imperial de Aragón, no lejos de mi casa.

Todos las entradas, en estos más de ocho años, al menos una fotografía hecha por mí en cada entrada. Os regalo unas flores. De los alrededores del Canal Imperial de Aragón, no lejos de mi casa.

[Televisión] Cosas de series; risas con los espías, patetismo femenino, regreso al «All Saints», algo a lo que llaman «drama histórico», y «eureka» estilo «mad max» mezclado con E.T.

Televisión

Se nos ha despedido Archer en su cuarta temporada. Los espías de ISIS cada vez están más descerebrados, y los guionistas de la serie cada vez se superan más. Creo que esta ha sido la temporada que más me ha divertido, con auténticas carcajadas. Tuvo un comienzo muy hilarante, y el doble capítulo final también ha estado muy bien. Pero sin desmerecer absolutamente nada todo lo que ha habido entre medias. Desde luego, una de mis fijas en la cartelera.

Vi el primer capítulo de la segunda temporada de Girls, y decidí pasar. No acababan de interesarme los asuntos de estas chicas. Lo achaqué a un problema generacional. Pero luego, unas semanas más tarde tuve la ocasión de ver el segundo capítulo, en el que me lo pasé pipa. Y le fui dando oportunidades, hasta ver los diez de los que ha constado esta segunda temporada. Lo cierto es que me ha gustado más que la primera, y ha habido momentos sublimes. Sublimes en el tratamiento que le dan a los problemas de estas chicas. Hay un cambio con respecto a la tendencia general. En las comedias, generalmente los personajes patéticos son los hombres. Aquí no. Aquí son las chicas, y algunos maromos. Es un saludable ejercicio de autocrítica, dado que la creadora es una de las protagonistas. Creo que las mujeres tienen que aportar más o nuevas visiones a la sociedad, excesivamente masculinizada. Pero partiendo de que somos la misma especia. Y que a lo mejor la forma de presentarse nuestras debilidades son distintas entre sexos, pero no por ello las debilidades son inexistentes. Reflexionar sobre ellas es la mejor forma de superarlas. Y si es con unas risas, mejor.

Registrar el regreso de Nurse Jackie (Edie Falco) y todo el personal del All Saints Hospital. Nos han ofrecido un excelente episodio con momentos muy divertidos, pero que ha ido derivando a un tono dramático que deja a Jackie con la profunda conciencia de que un hecho se ha producido en su vida. Se encuentra sola. Muy sola. Veremos a partir de aquí por donde soplan los vientos.

Hemos visto el extreno de un nuevo drama histórico basado en la figura de Leonardo da Vinci, y se titula Da Vinci’s Demons. Sigue la estela de otros que se han estrenado estos años atrás de los que sólo he visto entero The Tudors. Una gran ambientación, personajes históricos, que no necesariamente se comportan sobre los originales en los que se basan, muchas intrigas y comportamiento traicioneros, y su ración de culos y tetas. Como decía sólo vi entera la dedicada a la vida de Enrique VIII de Inglaterra. Cuyo interés bajó mucho de las dos primeras temporadas a las siguientes. Esta de ahora,… supongo que le daré una segunda oportunidad, pero me temo que me cansará. De momento me molestan mucho los descuidos:

1. Cuando Leonardo era joven, no se conocía el tabaco en Europa ni en el resto del viejo mundo.

2. Una guapa chica modelo del renacimiento italiano no pudo llamarse Vanessa. Este nombre fue una invención literaria de Jonathan Swift, en homenaje a ESther VANhomrigh.

3. Me resulta absurdo ver a los guardias de los Medici con unos tricornios idénticos a los acharolados de la guardia civil. El tricornio es un tipo de sombrero muy posterior al renacimiento, y la estilización de los acharolados que usa la benemérita es de hace cuatro días.

Estos son sólo algunos ejemplos de las tonterías que se pudieron ver. Hacen falta más que unos cuantos culos y tetas femeninos para engancharme a una serie. De verdad. Aunque sean de «vanessas».

Y finalmente tenemos nueva serie de ciencia ficción en cartelera. Se llama Defiance, y como lo expresaría yo… Es como Eureka, con menos humor y más… más… más… mad max. En una Tierra asolada por las guerras con razas extraterrestres, de qué me suena esto a mí, en lo que era la antigua ciudad de San Luis hay una ciudad donde conviven «pacíficamente» las diversas razas terrestres y alienígenas. Y hasta allí llega un antiguo soldado metido a «chatarrero» espacial con su hija «adoptada» extraterrestre. Y tras una serie de peripecias, acaba quedándose como sheriff del lugar. Y por supuesto hay una mujer… bueno,… esta vez dos… la alcaldesa y su hermana la madam del burdel. Que se llevan muy bien, por otra parte. Bueno. El piloto de hora y media ha estado entretenido. Veremos que da de sí. Ya te digo… si esto no se basa en Eureka…

Fernando el Católico fue contemporáneo de Leonardo da Vinci; pero desconozco si sus caminos se cruzaron en algún momento.

Fernando el Católico fue contemporáneo de Leonardo da Vinci; pero desconozco si sus caminos se cruzaron en algún momento.

Por cierto, que estoy trasteando con un nuevo aparato fotográfico; ya iré contando en su momento... que la emoción me embarga las palabras...

Por cierto, que estoy trasteando con un nuevo aparato fotográfico; ya iré contando en su momento… que la emoción me embarga las palabras…

[Cine] Oblivion (2013)

Cine

Oblivion (2013), 13 de abril de 2013.

Un nuevo y desesperado intento por ver si realmente el género de la ciencia ficción cinematográfica se reactiva con ideas sugerentes e incluso originales, o si seguimos en racha con el efectismo vacío y los fuegos de artificio. La idea de soportar una ración de su protagonista, Tom Cruise, tampoco es que me ilusionara gran cosa,… pero ello,… alguna vez el chico ha dejado de interpretarse a sí mismo, o al pesonaje que ha creado de sí mismo, y a merecido la pena. Todo es posible. En cualquier caso, veamos lo que ha dado de sí la propuesta de Joseph Kosinski.

Estamos en el año 2077, y la Tierra se encuentra desolada tras una guerra con una raza alienígena. Se nos informa que los humanos «ganaron» la guerra contra los invasores, pero a costa de destruir el ecosistema con sus armas atómicas, por lo que hubieron de emigrar a Titán, uno de los satélites de Saturno. Se nos cuenta que los humanos siguen explotando los recursos del planeta; pero bandas de alienígenas todavía pululan por la desolada faz de la Tierra saboteando las actividades de los humanos. Y para evitar eso están Vika (Andrea Riseborough) como controladora y Jack (Tom Cruise) como técnico, junto con una flotilla de drones para garantizar que todo, automatizado, funcione correctamente. Y en esto estamos cuando se detecta una transmisión extraña que surge de lo alto de lo que fue el Empire State, y después cae una nave espacial perdida años atrás, con una superviviente, Julia (Olga Kurylenko), que aparecía desde hacía tiempo en los sueños de Jack.

En la primera parte de la película, el argumento y algunas situaciones arrojan un tufillo tremendo a esa excelente película que nos sorprendió hace unos años que fue Moon. Semejanzas que conforme avance la trama resultarán más importantes de lo que pensamos en algunos aspectos argumentales. Sin embargo, aquí tenemos un producto de lujo comparado con la austera puesta en escena de aquella aventura lunar. Amaneceres espectaculares, paisaje impresionantes, torres de control de diseño, con todo tipo de lujos, vehículos voladores y espaciales alucinantes,… todo muy bonito. Y además una buena ración de acción como le gusta al protagonista. Para lucirse. Para parecer que seguimos viendo la enésima versión de Misión Imposible, o algo así, picando al mismo tiempo de elementos argumentales de todo tipo de propuestas previas. Y es que aquí es donde pincha la película. Con los grandes medios de los que dispone, con las interesantes premisas de partida, con lo que podría haber dado de sí la cosa, al final se queda en una película de aventuretas para lucimiento del protagonista. Con un par de floreros en forma de chicas guapas, y alguna otra presencia actoral de prestigio como es la de Morgan Freeman.

No voy entrar si quiera en la «mala ciencia» de películas de ciencia ficción que pretenden ser serias. El diálogo que se produce en un momento dado entre un control de misión y una nave que se supone que está por el entorno de la órbita de Saturno, en ¡¡¡tiempo real!!!,… una vez más las películas se saltan cosas tan elementales como la tercamente constante velocidad de la luz. Un ejemplo, por no aburrir.  Entrar en el conjunto de incoherencias argumentales propias de la película sería largo. Y vano. Porque hay que reconocer el hecho. Detrás del disfraz de producto serio, esto no es más que un subproducto de cine de acción para lucimiento del protagonista, que no interpreta a nadie más que a sí mismo, al papel que se ha construido, una y otra vez, una película tras otra.

Cuando sales del cine, eres consciente de que el tiempo se te ha pasado rápido. Como buena película de carácter palomitero, y de digestión cinéfaga fácil, es entretenida. Pero detrás del bello envoltorio, hay poco o nada más. Apta pues para el público general que busque pasar una tarde tonta entretenida, defraudará a quien busque un cine más serio y la reivindicación de la buena ciencia ficción. Si queréis una reflexión más sólida y profunda a algunos de los temas que plantea el fin, os vuelvo a remitir a aquella aventura selenita que tan agradablemente nos sorprendió, Moon. Aquí, ya ves, rompen la Luna. En pedacitos. Aunque sin tener ni idea de cuales sería las verdaderas consecuencias de tal hecho.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Es primavera, y se nota en el arbolado urbano; a uno de los dos "floreros" de la película, el potencialmente más interesante, y absolutamente desaprovechado, no le gustan las flores. Qué cosas.

Es primavera, y se nota en el arbolado urbano; a uno de los dos «floreros» de la película, el potencialmente más interesante, y absolutamente desaprovechado, no le gustan las flores. Qué cosas.

[Fotos] Algunas recomendaciones en revistas, y experimentando el revelado desatendido con Rodinal (2ª parte)

Fotografía

En primer lugar algunas recomendaciones, a modo de minirevista de prensa. Algunas cosas interesantes que he encontrado estas semanas atrás:

El número 7 de la edición para iPad del British Journal of Photography tiene un montón de cosas interesantes. Pero tiene reportajes y fotos de dos grandes. En blanco y negro, el proyecto Genesis de Sebastião Salgado, del cual espero hacerme con el libro a no mucho tardar. En color, ese genio de la fotografía de lo aparentemente banal que es William Eggleston, que no hay que perderse.

En el número 6 de LPV Magazine también hay abundancia de cosas interesantes. Pero a mí me ha llamado la atención especialmente el porfolio de Kitai Kazuo. Esta revista es gratuita, los artículos los podéis ver en la web, o la podéis descargar en formato pdf.

Ya he recomendado varias veces la revista Adore Noir, que por un precio modesto se puede descargar en formato pdf. Dedicada exclusivamente a la fotografía en blanco y negro. De su último número me han llamado la atención los artículos dedicados a Mitchell Hartman, y a Siobhan Bradshaw. Nuevamente, por escoger algo. Que había más cosas interesantes. Seguro.

Finalmente, el número 498 de Photo, que se puede comprar tanto en formato electrónico como en papel, incluye entre otros dos artículos interesantes. El dedicado a los desnudos de Magnum, el desnudo tal y como lo han visto los fotógrafos de la prestigiosa agencia, procede de una exposición que ya me gustaría a mí que se me pusiese a tiro. Y uno muy simpático de un tal Murad Osmann, que va fotografiando los lugares que visita con su chica de espaldas arrastrándole de la mano. Pero hay alguna de sus fotos que están muy bien.

Y tras las recomendaciones de revista de prensa, contaros que he terminado mi segunda parte de mis pruebas sobre el revelado desatendido con Rodinal, de las que ya os hablaba el sábado. Las fotos que os presento corresponden a un carrete de Ilford FP4 Plus, negativo en blanco y negro de 125 ISO de sensibilidad nominal, para revelado con químicas convencionales. Lo cierto es que han quedado mejor. Eso no quiere decir que las fotos sean más interesantes. Simplemente, que el grano es mucho más contenido y que, como las condiciones de luz eran más contrastadas, este tipo de revelado es más adaptado y he conseguido unos negativos con una muy buena gama tonal. No me ha disgustado el resultado. Os dejo unas muestras. Se puede apreciar que algunas de las fotos, tomadas al mediodía y con sol, tienen unos fuertes contrastes, que la combinación de película y revelado han admitido con facilidad.

Señorita de tiza en el Tubo de Zaragoza.

Señorita de tiza en el Tubo de Zaragoza.

Paseando por el Casco Viejo.

Paseando por el Casco Viejo.

Plaza de San Felipe.

Plaza de San Felipe.

Desvío del tranvía en el Mercado Central.

Desvío del tranvía en el Mercado Central.

Espacios culturales de la calle de las Armas.

Espacios culturales de la calle de las Armas.

La hora del vermú en la calle Predicadores.

La hora del vermú en la calle Predicadores.

Rocódromo en San José.

Rocódromo en San José.

Canal Imperial de Aragón.

Canal Imperial de Aragón.

Paseando junto al Canal.

Paseando junto al Canal.

[Cine] Barbara (2012)

Cine

Barbara (2012), 10 de abril de 2013

Estamos aliacaídos esta temporada primaveral. Los dos primeros meses del año lo pasamos bastante bien yendo al cine, pero llevamos unas cuantas semanas donde no acabamos de acertar con las películas que vemos. Así que en un miércoles tonto, de salir a dar una vuelta y tomar un chisme, nos decidimos a ver la versión original de esta película alemana en sesión de merienda-cena, para ver si cambiando un poco de latitud y longitud, cambia también la tendencia. Y nos ponemos a volver al pasado de la RDA con este filme firmado por Christian Petzold. Aunque un poco cogida por los pelos, he de decir que también he incluido la película en mi colección de cine y ferrocarril.

Y retrocedemos a los años 80, en los que Barbara (Nina Hoss), una médica berlinesa que ha ejercido en la prestigiosa Charité, es represaliada políticamente por expresar su deseo de abandonar el país y enviada a ejercer a un pequeño hospital de provincias, cerca del Báltico, en el área de cirugía infanto-juvenil a las ordenes del afectuoso doctor André Raiser (Ronald Zehrfeld). Se adapta mal, es acosada por la Stasi, sufriendo humillaciones, y va aguantando por la ayuda que recibe del exterior, incluido un amante de la Alemania Occidental. También se involucra con la historia de Stella (Jasna Fritzi Bauer), una joven recluida en un centro de detención juvenil, del que intenta escaparse, en el que sufre malos tratos, y que además está embarazada, lo que aumenta su deseo de escapar. Pronto sus amigos exteriores prepararán un plan para su escape a Dinamarca por mar.

No faltan los Trabant en el "decorado" de la película de hoy; el de la fotografía estaba estacionado en Halle, en 2002, mientras daba un paseo esperando una conexión ferroviaria.

No faltan los Trabant en el «decorado» de la película de hoy; el de la fotografía estaba estacionado en Halle, en 2002, mientras daba un paseo esperando una conexión ferroviaria.

Nos encontramos ante uno de estos filmes que nos han llegado en los últimos años, unos con más fama otros con menos, en los que se revisa la historia más oscura de la Alemania Oriental. Un vistazo a la vida de sus gentes, y al ambiente opresor de un estado totalitario. Pero aquí no sólo se ponen en cuestión las condiciones sociales y políticas de dicho estado. También estamos ante un proceso de evolución y maduración, dotado de mucha introspección, en el que vemos como la protagonista que da nombre al filme va evolucionando. Y esto es lo que da vida, da cuerpo y da sentido a una película que de lo contrario podría haber quedado en la crítica fácil. Hay más chicha que cortar, y está bien cortada y bien presentada en el plato. Con un rodaje cuidado, con un iluminación que reproduce los colores de las fotografías de la época, bien ambientada, nos sumimos no sólo en la época sino también en la personalidad de la protagonista. Todo ello sin sordideces gratuitas, con realismo sin dejar de preocuparse por los aspectos estéticos.

Ni que decir tiene que el trabajo interpretativo es fundamental en el éxito de la empresa, y en general nos encontramos con un trabajo actoral de muy alto nivel, con interpretaciones sobrias pero convincentes, en un trabajo parco en diálogos, todos ellos significativos, e importante en los gestos.

Sinceramente, ha sido una buena sorpresa que nos ha roto la racha de mediocridad que veníamos aguantando, y que nos hizo salir animados del cine, al mismo tiempo que preocupados por el riesgo constante de las sociedades en que vivimos de caer de nuevo en las trampas de los totalitarismos. La libertad tiene un precio, no es gratis; pero el precio que se paga por un orden ciego y arbitrario es todavía mucho mayor.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Entre el Bundestag y la puerta de Brandemburgo, en los límites del Tiergarten, encontramos los memoriales a algunas de las víctimas que no pudieron alcanzar su objetivo de salir de la infame RDA.

Entre el Bundestag y la puerta de Brandemburgo, en los límites del Tiergarten, encontramos los memoriales a algunas de las víctimas que no pudieron alcanzar su objetivo de salir de la infame RDA.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; algunos clásicos y otras cosillas

Fotografía

Esta mañana estoy en plan multitarea. Además de actualizar blogs y otras cosas en internet, he estado repasando algunas fotos que hice ayer a la salida del cine, y he estado revelando un carrete en blanco y negro de hace unos días. Lo del cine me lo tengo que mirar. Tengo dos películas pendientes de reseñar. A ver si les hago un hueco. Además al menos una es interesante, y la otra por lo menos es entretenida. Y lo del blanco y negro es la segunda fase de mi experimento. Si ayer os enseñaba fotografías de un carrete de 400 ISO con revelado desatendido en Rodinal, hoy estoy haciendo la misma operación con uno de 125 ISO. Pero vamos a lo que es esta sección de los domingos.

Al salir el cine, dimos un paseo antes de tomar alguna cervecita, porque la tarde estaba muy buena. Y como llevaba una cámara, pues a jugar un poco con las luces y las sombras.

Al salir el cine, dimos un paseo antes de tomar alguna cervecita, porque la tarde estaba muy buena. Y como llevaba una cámara, pues a jugar un poco con las luces y las sombras.

En Siéntate y observa… nos obsequiaron con dos entradas dedicadas a Julia Margaret Cameron, fotógrafa del siglo XIX, impresionante retratista, y mujer de vida interesante. La primera incluía unos textos de Virginia Woolf de quien fue tía abuela. La segunda proponía una comparación con otra gran fotógrafa, Imogen Cunningham. En cualquier caso, una ocasión para recordar a ambas fotógrafas.

El tumblr fotográfico de la NPR nos recordaba el cumpleaños de Cornell Capa, el hermano de Robert Capa. Bastante menos conocido que este último, su obra no carece de interés, y además lleva realizando desde hace varias décadas una importante labor en favor de la fotografía comprometida.

Estuve en modo experimental, recuperando para una cámara actual el viejo Summicron-C 40/2 de los años 70. Es un objetivo estupendo.

Estuve en modo experimental, recuperando para una cámara actual el viejo Summicron-C 40/2 de los años 70. Es un objetivo estupendo.

Hablando de fotografía comprometida, Lewis Hine es un fotógrafo que si no hubiera existido tendríamos que haberlo inventado. Sus fotografías denunciando el trabajo infantil a principios del siglo XX fueron importantes en la toma de conciencia sobre las condiciones de vida de niños y niñas bajo el capitalismo. Pero es que además, las fotografías son estupendas, estéticamente buenísimas. Nos lo recordó el Daily Mail.

También de principios de siglo son las fotografías que se han reencontrado de Julian Dimock. Un excelente documento etnográfico de los indios seminolas que habían permanecido oculatas durante años. Nuevamente reúnen estas fotografías interés social y cuidada estética. Vía The Picture Show.

Objetivo al que tengo que dar nueva vida, utilizándolo de la forma en que estaba pensado. Está un poco destartalado, pero ópticamente todavía está perfecto.

Objetivo al que tengo que dar nueva vida, utilizándolo de la forma en que estaba pensado. Está un poco destartalado, pero ópticamente todavía está perfecto.

Finalmente, en Barcelona tienen la inmensa suerte de poder disfrutar de una exposición retrospectiva de Chema Madoz, llamada Ars combinatoria. Estará abierta hasta el 28 de julio en la sala de exposiciones de La Pedrera. A ver si tengo la suerte de «tener que ir» a la capital condal un día de estos. He visto a la venta el catálogo de la exposición, incluso en alguna librería de Zaragoza, pero no sé si aporta algo nuevo a lo que ya tengo del fotógrafo.

Por hoy, nada más. A ver si me da para terminar de salpicar entre los líquidos del revelado, y darme un paseo antes de comer.

Ya decía anteayer, mientras os hablaba de la foca de 35 mm, que desde hace muchos años he tenido debilidad por esta otra longitud focal. Esos 5 mm de más, me hacen sentir más cómodo.

Ya decía anteayer, mientras os hablaba de la foca de 35 mm, que desde hace muchos años he tenido debilidad por esta otra longitud focal. Esos 5 mm de más, me hacen sentir más cómodo.

[Fotos] Libro de viaje del Veneto, y experimentando el revelado desatendido con Rodinal

Fotografía, Fotografía personal

En primer lugar, una cuestión que ya lancé por Twitter y  Facebook hace unos días, que tengo ya elaborado y visible el libro de fotografías del viaje por Italia de esta pasada semana santa. En cualquier caso, tengo ya la versión para Issuu, donde se puede consultar también cómodamente. Pulsa con el ratón en la imagen para ir al libro.

Libro de viajes - Veneto, 2013.

Libro de viajes – Veneto, 2013.

El caso es que un par de semanas antes de este viaje, estuve trasteando con película, cámara y procesados tradicionales. Después de haber leído algunas cosas sobre los revelados desatendidos o por agotamiento con Rodinal, es decir, dejas la película expuesta tras un minuto de suave agitación en un baño de este viejo pero eficaz revelador durante 60 a 120 minutos, hasta desaparece todo el agente revelador y la película queda revelada, decidí probarlo con un rollo de Ilford HP5 Plus, que cargué en la Leica IIIf, a la que calcé el Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4. Las ventajas de este método de revelado:

Puedes variar el índice de exposición del rollo de película en cada fotograma, permitiendo revelarlos todos al mismo tiempo.

Obtienes negativos de suave contraste, lo cual es una ventaja si has usado índices de exposición superiores al recomendado, lo que se llamaba forzar la película.

Mientras se revela la película, te puedes ir a ver la tele, a comer, o a lo que quieras.

Pero también tiene algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta:

Si el índice de exposición de algún negativo es bajo, puede resultar en un negativo excesivamente poco contrastado.

Aumenta el grano del negativo.

Bueno. Lo probé. No acabé del todo convencido, pero a lo mejor las circunstancias de la toma no fueron las idóneas pra este método de revelado. En cualquier caso, he ajustado tono y contraste con Lightroom 4. Y hay una puñeta,… las películas en blanco y negro convencionales no admiten los métodos ICE de eliminación de polvo y rasguños. Algunos los voy a tener que volver a escanear tras limpiarlos cuidadosamente. O no. Ya veré. Que sólo son un experimento.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Autorretrato, paseo de Sagasta, Zaragoza.

Autorretrato, paseo de Sagasta, Zaragoza.

Paseo de Sagasta, Zaragoza.

Paseo de Sagasta, Zaragoza.

Manifestantes en la plaza de Paraíso, Zaragoza.

Manifestantes en la plaza de Paraíso, Zaragoza.

Viajera en el tranvía en la plaza de Aragón, Zaragoza.

Viajera en el tranvía en la plaza de Aragón, Zaragoza.

Plaza de San Felipe, Zaragoza.

Plaza de San Felipe, Zaragoza.

[Fotos] 35 mm

Fotografía, Fotografía personal

La focal de 35 mm, siempre en términos de formato de fotograma de 24 x 36 mm, ha sido considerada por muchos como el estándar de reportaje en fotografía. Sin exigir estar encima del objeto, este angular moderado permite integrar en la fotografía suficiente información sobre el ambiente en el que nos desenvolvemos. Sin embargo, salvo cuando en los años 90 viajaba con alguna compacta con esta focal fija, bien fuese la Minox 35 ML o la todoterreno Olympus Mju-II, es una focal a la que yo he dedicado poca atención. Siempre prefiriendo las focales estándar en el intervalo entre 40 y 50 mm, y usando esporádicamente algún angular más amplio,… pues eso. Que la tengo poco explorada. Desde que me he hecho con el Zeiss C-Biogon 35/2,8 ZM, la estoy empezando a usar más. Y empiezo a coger el gustillo.

Canal Imperial de Aragón

Canal Imperial de Aragón

Canal Imperial de Aragón

Canal Imperial de Aragón

Basílica de San Antonio

Basílica de San Antonio

Basílica de San Antonio

Basílica de San Antonio

Parque Pignatelli

Parque Pignatelli

Paseo de Sagasta

Paseo de Sagasta

La playa de Torrero

La playa de Torrero

La playa de Torrero

La playa de Torrero

[Televisión] Cosas de series; de psicópatas caníbales, familias irlandesas y leicas de los 60

Televisión

Esta semana nos centraremos en tres series: una novedad absoluta, un ansiado retorno y una despedida provisional.

Hannibal, y dale bola al silenció aquel de los corderos

La figura del sociópata literario Hannibal Lecter ha sido prolífica en acontecimientos cinematográficos. Tras la exitosa The Silence of the Lambs (El silencio de los corderos), ha habido que yo recuerde una secuela, desde mi punto de vista totalmente prescindible, y dos «precuelas», una que tenía su interés y la otra de la que casi no me acuerdo, porque no me llamó especialmente la atención, también prescindible. Parece que no han querido matar a la gallina de los huevos de oro, y se han sacado de la manga una serie de televisión, recién estrenada. He visto muy buenas críticas por ahí. Bien. A mí, no me entusiasmó. Le daré alguna oportunidad más, pero estoy un poco saturado de sociópatas televisivos, y algo muy original tienen que ser, o algo nuevo tienen que aportar para que me interesen. Y Lecter,… pues ya me parecía un poquito agotado.

Mad Men, asomándose a su penúltima temporada, creo, la sexta

A estas horas no lo voy a negar. Aunque me enganché tarde a esta fenomenal serie, en su cuarta temporada, luego recuperé el tiempo perdido y he visto todos los capítulos hasta la fecha,  me enganché incondicionalmente. Me parece de lo mejorcito. Pocas producciones televisivas o cinematográficas la superan. Porque para mí es cine del bueno, aunque pensado para la pequeña pantalla. El primer episodio, doble, ha marcado lo que será la temporada en mi opinión. Está claro que cuatro son los personajes protagonistas:

Don (Jon Hamm), el motor de toda la serie, que ha sido, es y será siempre genio y figura hasta la sepultura. Lo de la «sepultura» lo digo porque siempre he pensado que es por ahí por donde puede acabar en un futuro, aunque me gustaría que me sorprendieran. Y aquí lo tenemos, volviendo por sus fueros, aunque con unos años más, y algunos miedos más. Que la vida da muchas cornadas.

Peggy (Elisabeth Moss), que se está volviendo una versión femenina del propio Don, una creación de este último que poco a poco coge vida propia, y a la que vemos haciéndose un hueco cada vez más grande y con más poder en el mundo de los negocios. Aunque no lo parezca.

Roger (John Slattery), comparte con Don un hecho. El riesgo de acabar antes o después, pero antes de acabar la serie, en una sepultura. Y creo que su cinismo no le puede salvar. Y creo que él lo sabe. Y ahí está…

Betty (January Jones), otra que poco a poco va avanzando por el camino del cinismo, descarándose con todo dios, e incluso cambiando aquel carácter de su físico que más la definía. Evidentemente, revelándose, contra sí misma, aunque sea a través de otra adolescente, y contra el mundo que le rodea.

Sí. Están todos los demás. Pero por algo se habrán centrado en estos cuatro en el primer capítulo. Un capítulo, que por si no ha quedado claro, ha tenido como leitmotiv la muerte. Por lo demás, algunos asuntos más merecen un comentario:

La francófona segunda señora Draper (Jessica Paré) sigue estando como un queso, y nos lo han recordado en unas vacaciones hawaianas, en las que también nos han recordado que en 1967 los biquinis ya eran escuetos. No es que esto sea definitivo a la hora de estimular la fidelidad de Don, claro está…

El episodio ha sido muy fotográfico, y hemos podido ver a la segunda señora Draper hacer fotos y enseñar las diapositivas correspondientes con una Kodak Instamatic, hemos visto a los asociados de la firma hacerse fotos ante un fotógrafo profesional que usa una hermosa Rolleiflex, y hemos visto cómo Don se echa un nuevo amigo, Arnold (Brian Markinson), un vecino cirujano cardiaco, al que regala una Leica M2, de las que tienen en la empresa como muestra. ¿Serían los publicistas de la marca alemana en aquella época?

El caso es que por muy amigo que sea, ya se cobra bien cobrada la cámara. No entraré en detalles. En cualquier caso, cuando uno fuma y bebe como Don no es buena idea hacerle pirulas a un cirujano cardiaco.

Por cierto, la mujer del nuevo amigo de Don, Sylvia (Linda Cardellini), fue en otra vida una aguerrida enfermera de urgencias, una de mis favoritas. Ahora ha cambiado de aspecto para acomodarse a los años 60, y le sienta muy bien.

En fin. Mi recomendación no puede ser más que uno. Véanlo ustedes por sí mismo.

Shameless, AB-SO-LU-TA-MEN-TE impresionantes los Gallagher

Esta es otra de las grandes de la televisión americana actual que creo que no debería perderse nadie. Salvo los timoratos, fácilmente escandalizables. Porque la amoralidad de la propuesta es total. Y muy sincera. Aquí nada hay blanco o negro. Ni absolutamente bueno, ni absolutamente malo. Estos Gallagher pasan de estar hundidos en el marrón más absoluto a la mayor de las dignidades humanas, como pasan de la comedia hilarante al drama emotivo o la tragedia. Creo que ha sido la mejor de las temporadas que les he visto, y eso es mucho decir. Son tantas las cosas y las tramas que nos han divertido o conmovido que me siento absolutamente incapacitado para hacer un recorrido coherente por ellas. Desde luego, el reparto está para que les premien en cualquier competición en la que participen, empezando por esa fenomenal Fiona (Emmy Rossum), siguiendo por supuesto por ese abominable padre que es Frank (William H. Macy) al que hemos visto un detalle, uno, de altruismo con uno de sus hijos, y ese superior Sheila (Joan Cusack), capaz de dignificarse mientras hace segundo tras segundo de su vida el mayor de los ridículo. Y si al resto no los nombro es por no cansar. Pero todos, o casi todos, principales y secundarios han tenido su momento de gloria en esta temporada.

Igual que antes. No se lo pierdan. Cuento los días hasta que vuelva el próximo mes de enero.

Ya que hemos mencionado la Leica M2, os dejo una foto de la Seo de Zaragoza y del río Ebro hecha con la mía.

Ya que hemos mencionado la Leica M2, os dejo una foto de la Seo de Zaragoza y del río Ebro hecha con la mía.

[CineFoto] Cine a propósito de una fotografía, y de un fotógrafo y su modelo

Cine, Fotografía

Dos novedades para CineFoto, mi colección de películas en las que la fotografía juega su papel, más o menos importante. Seguid los enlaces que encabezan los siguientes párrafos.

La bandera de Iwo Jima

Una de las fotografías más conocidas de la Segunda Guerra Mundial, y esto es prácticamente igual que decir que de todo el siglo XX o de la historia de la fotografía, es Alzando la bandera en Iwo Jima de Joe Rosenthal. Esta fotografía representa a un grupo de seis soldados norteamericanos alzando la bandera de los Estados Unidos en lo alto del monte Suribachi durante la batalla de Iwo Jima. El hecho se produjo en los principios momentos de la batalla, que duró bastantes días y fue muy sangrienta. De hechos, de los seis hombres que aparecen en la fotografía, tres morirían en la batalla. Los otros tres fueron utilizados por la propaganda militar norteamericana para recaudar fondos. No entraremos aquí en la polémica sobre el hecho de que esta no fue realmente la primera bandera que se izó sobre el lugar, y que hubo otro fotógrafo que estuvo en ese hecho, en el original. La cuestión es que la fotografía se convirtió en irónica, y ha inspirado algunas producciones cinematográficas. Comentaremos dos: Banderas de nuestros padres (Flags of Our Fathers) y El sexto héroe (The Outsider).

Funny Face (Una cara con ángel) se rodó en París en parte, así que nos vamos a la capital francesa, a la place de la Concorde.

Funny Face (Una cara con ángel) se rodó en París en parte, así que nos vamos a la capital francesa, a la place de la Concorde.

Una cara con ángel (Funny Face)

Hace unos días encontraba en internet la fotografía de una mujer realmente muy guapa que posaba ajustando entre sus manos un Leica III. Según encontré en las páginas de Thorsten Overgaard dedicadas a la historia de Leica, se trata de la modelo actriz y fotógrafa Suzy Parker, la fotografía está tomada en Nueva York en 1953, por lo que el modelo podría ser una IIIf, y el fotógrafo que tomó la fotografía fue Peter Stackpole, fotógrafo que trabajó para la revista Life que tiene los derechos sobre la mencionada fotografía.

El caso es que leyendo algo más sobre esta modelo, actriz y fotógrafa, resulta que fue una de las inspiraciones para una de las películas musicales más conocidas de Audrey Hepburn, acompañada de Fred Astaire y bajo la dirección de Stanley Donen. Y además, contó con la colaboración, el trabajo y estuvo remotamente inspirada en el trabajo y la figura de uno de los grandes de la fotografía de siglo XX: Richard Avedon.

Y como toda película americana que se precie, la torre Eiffel se ve desde todas partes, así que también desde esta entrada.

Y como toda película americana que se precie, la torre Eiffel se ve desde todas partes, así que también desde esta entrada.