[Libros de fotografía] Desnudos, turistas y fotografía latinoamericana

Fotografía

A lo largo del mes de mayo he comprado algún libro de fotografía. Por no perder las buenas costumbres. Aunque empiezo a tener un problema de logística en casa. Dónde y cómo los guardo. El espacio. El eterno problema doméstico. Ya veremos. Dos de los libros son en realidad publicaciones periódicas. El otro es compra inducida por los recuerdos de hace unos años. Os lo cuento.

100 Photos of Martin Parr for Press Freedom

Tenemos con nosotros el número 39 de esta serie de Reporteros sin fronteras, que llevo coleccionando desde hace unos años. Buenas fotografías, a precio económico y por una buena causa. La libertad de prensa.

100 Photos of Martin Parr for Press Freedom
Martin Parr (fotografías)
Reportiers sans frontiéres – Secrétariat international; París, 2012
ISBN: 9782362200106

Este nuevo número presenta algunas novedades de diseño con respecto a los anteriores. En primer lugar, tiene un nuevo diseño en las cubiertas, con una textura y un aspecto general más agradable. En segundo lugar, tradicionalmente ha habido una edición en francés y otra en inglés. Según la cubierta, este número pertenece a la edición en inglés. Pero lo cierto es que en el interior, los textos y los pies de foto son bilingües. Lo cual es preferible. La publicidad que contiene es otra cuestión. Sí. Tiene publicidad. Es un libro, pero es una publicación periódica, que mantiene un precio ajustado porque se mantiene también con publicidad.

En cuanto a lo realmente importante, el contenido, tenemos una amplia selección de fotografías de Martin Parr, en color que es lo habitual en este fotógrafo desde hace treinta años, en la que con su mezcla habitual de humor, irónico en muchas ocasiones, y comprensión, nos acerca al mundo de los turistas. Tomadas las imágenes en muy diversas partes de todo el mundo, el fotógrafo se centra en las personas que visitan esos lugares turísticos, realizando un estudio de la naturaleza humana muy peculiar. Con sus tópicos, pero también con sus individualidades. Parr es un tipo que me parece simpático. Y aprecio su aproximación a la fotografía documental. Aunque no siempre me gustan sus resultados. No obstante, hay un número suficiente amplio de fotografías en esta selección de 100 que resultan ampliamente disfrutables.

Los libros de esta colección los recomiendo siempre. Porque es una forma barata de tener libros de fotografía. Porque su contenido suele ser de buen nivel. Porque colaboramos con una buena causa.

Paso de cebra

Ayer fuimos al cine. Me llevé conmigo la Panasonic Lumix GF1, y el Leica Elmar-C 90/4 con el adaptador correspondiente. Esta es una combinación que uso muy poco. Y quizá debiera utilizarla más. Aunque no es fácil enfocar con este objetivo en la pantalla LCD y a pulso. Os dejo con algunas fotos tomadas a la salida del cine.

C Photo 4 – New Latin Look / Nueva mirada latina

Cuarto volumen de esta serie que está anunciado que llegará hasta el número 10, dedicado en esta ocasión a los nuevos fotógrafos de lo que se da en llamar América latina. Con textos en español e inglés, como curiosidad diré que uno de los textos introductorios está escrito por Martín Parr.

C Photo 4: New Latin Look – Nueva mirada latina
Varios autores
Ivorypress; Madrid, 2012
ISBN: 9788493949846

Siempre he mantenido un gran escepticismo sobre ese interés en meter en un mismo saco a todas las gentes que forman eso que se llama América Latina. Si nos fijamos bien, comprobaremos que el único elemento común real que une a toda esta gente es que hablan idiomas derivados del latín, confrontándolos de alguna forma a los americanos que hablan en inglés. Pero en mi modesta experiencia, encuentro muchas veces más cosas en común entre los habitantes de Madrid, por poner un ejemplo, y los de determinadas capitales del cono sur como Buenos Aires o Asunción, que entre estos y las poblaciones indígenas de Bolivia o Guatemala, o las poblaciones de origen africano de Haití, por poner algún ejemplo. Así que cuando me acerco a una compilación que como esta u otras pretende dar una visión de conjunto, lo hago siempre con gran escepticismo.

No obstante, el volumen en su conjunto es interesante. Se trata de fotógrafo jóvenes, de países en su mayor parte emergentes. No voy a decir que todos los autores mostrados me hayan gustado por igual. Pero en su variedad encontramos elementos interesantes, y aunque no sé si considero este volumen como una recomendación universal para los amantes de la fotografía, sí que tiene un interés considerable como elemento de una colección así como reflejo de una realidad fotográfica.

Hojas

______

Jean-François Jonvelle: Les 100 plus belles photos

Durante la década de los 90, en las revistas francesas que en aquel momento constituían buena parte de mi suministro de conocimiento sobre fotografía, cuando todavía internet no había desarrollado todo el potencial que exhibe en estos momentos, con cierta frecuencia aparecían las mujeres del fotógrafo Jean-François Jonvelle. Fotógrafo que falleció en 2002, a los 58 años. La sensualidad y limpieza formal de sus imágenes llamaban la atención. Recientemente, vi en el catálogo de la Librería Kowasa este libro y decidí comprarlo.

Jean-François Jonvelle: Les 100 plus belles photos
Jean-François Jonvelle (fotos)
Gourcuff-Gradenico; París, 2012
ISBN: 9782353401123

Básicamente, Jonvelle es conocido por sus fotografías de mujeres, en desnudos, vestidas con lencería o ropas vaporosas, en un medio doméstico, poco sofisticado, y con una técnica básica que no necesariamente sencilla. Una cámara réflex, un 50mm o un 85mm muy luminosos, luz disponible, sin ayuda de iluminación artifical, profundidad de campo la justa, blanco y negro, contrastes suaves y tendencia hacia la clave alta. De este modo, obtenía imágenes muy sensuales de mujeres muy bellas, pero siempre elegantes. Nunca chabacanas.

Sin embargo, el tener 100 fotografías con grandes similitudes estilísticas reunidas en un solo volumen, produce algo parecido a una sensación de hartazgo. Es una sensación de continuo déjà vu, de cierta monotonía. Cada una de las fotografías por separado gustan, todas juntas cansan. Por ello, es un libro recomendable sólo a quienes sean entusiastas de este tipo de imágenes. Y aun así, recomendaría su consumo en pequeñas dosis. Bueno, claro. Y gustará a quien lo compre porque las chicas fotografiadas están muy buenas y que pase de la fotografía como tal arte. Pero eso es otra cuestión.

22

______

[Cine] Tonterías de cuento y algo del cine «de antaño»

Cine

Este miércoles pasado recibí la llamada de una antigua amiga. Nos vemos muy poco. Dijo que había estado siguiendo últimamente este Cuaderno de ruta. Y me invitó a ir a ver una película para así tener un rato para vernos y charrar. Ella iba con su hija de trece años y algún sobrino y amiguita de la niña. La película era Blancanieves (Mirror, mirror). No me apetecía nada. Pero me pareció mal no aceptar la invitación. No por la película sino por mantener la relación. Así que a las seis quedábamos a tomar unos chismes, y a las siete y media nos metíamos en la sala de cine. Ni siquiera me voy a molestar en hacer una reseña completa de semejante engendro. Un auténtico disparate y una auténtica tortura. Si Julia Roberts nunca ha sido santo de mi devoción, aquí queda ya condenada a la categoría de actrices en absoluta decadencia. Y el disparate llega hasta el extremo de que el director del sinsentido, el indio Tarsem Singh, indudablemente hasta el culo de pastillas cuando rodó el filme, obliga a la Blancanieves (Lily Collins) de turno a marcarse un número musical final al estilo bolliwood. Puestos a ponerle una puntuación, con benevolencia que sea de una estrella (*) a todas las categorías habituales.

Me confirman que está a punto de estrenarse otra película sobre el tema en la que la niña mema de los vampiros pijos hace de Blancanieves y Charlize Theron de Reina Mala. Si un «espejito mágico» dijese en cualquier momento que la más bella del reino es la mema, es que se toma las mismas pastillas que el director de la película anterior. Pero esperemos que el producto tenga algo más de sentido, porque sería muy doloroso ver a la actriz sudafricana seguir el mismo camino que la Roberts. No creo. Vale mucho más. En todos los sentidos que queráis pensar.

Mientras, he rescatado a través de TCM autor alguna de las colaboraciones que el director alemán Rainer Werner Fassbinder y la actriz de la misma nacionalidad Hanna Schygulla realizaron en los años 70. Especialmente, El matrimonio de Maria Braun. Recuerdo haber visto varias de estas películas a principios de los 80 al poco tiempo de abrir los ahora extintos Multicines Buñuel en Zaragoza. Desde luego, no eran las película que normalmente veía la gente de diecimuchos o ventipocos. Y dudo mucho que en aquellos momentos entendiera correctamente aquel cine, alejado de los estándares americanos. Pero tanto entonces como ahora reconozco que eran películas que tenía algo, ahora las asumo mucho mejor, y la Schygulla era en aquellos momentos una actriz notable. Tanto por sus interpretaciones como por lo guapísima que estaba. Estas son para compensar la tontería con la que he empezado esta entrada.

Olympiapark

Turistas y paseantes en las colinas del Olympiapark de Munich. Están echas de los escombros de la Segunda Guerra Mundial. Momento en el que empieza «El matrimonio de Maria Braun».

[Televisión] Cosas de series: Nueva ronda de finales de temporada; sitcoms, procedimentales y placeres culpables

Televisión

Sigue avanzando el mes de mayo, y esta semana, tras el comentario en exclusiva sobre el final de serie de House M.D., toca hablar de varios finales de temporada. Salvo una comedia de situación de nuevo cuño, básicamente procedimentales y guilty pleasures.

Bones (temporada 7)

En realidad, esta tenía que haber entrado en la semana pasada. Pero es que no he tenido claro si la temporada había acabado o no. Vamos a ver. Me explico. Esta temporada ha estado marcada por el embarazo de su protagonistas, Temperace Brennan (Emily Deschanel), tanto en la realidad como en la ficción. Por lo tanto, sólo se programaron 13 episodios, que ya han terminado. Pero luego encargaron cuatro episodios más, que no tengo ni idea de cuando se emitirán. Si serán un entretenimiento para el verano, o se añadirán a la próxima temporada. Porque la serie es un éxito, funciona muy bien, y todavía tiene cuerda para un rato. No sé si largo o corto, pero tira. Y todo gracias a la excelente química entre sus protagonistas y la simpatía del conjunto de secundarios, junto con unos casos que oscilan entre lo macabramente divertido y el suspense. Creo que los principios de episodio merecerían ser recogidos en una antología, haber qué descubrimiento de cadaver es más divertidamente macabro o asqueroso. El caso es que la temporada ha quedado un poco deslavazada, aunque manteniendo el tono. Un valor seguro del entretenimiento. Nos han dejado con un interesante cliffhanger. Quién me iba a decir a mí que me engancharía a esta serie que no me parecía gran cosa, salvo por una estupenda escena en un aeropuerto que involucraba a Angela (Michaela Conlin) en los primeros minutos del piloto de la serie. Y hasta aquí.

Suburgatory (temporada 1)

Esta comedia de situación de nuevo cuño empezó de forma estupenda. Tras su episodio piloto, esperaba los nuevos episodios con ganas. La familia monoparental formada por ese padre simpático y buen rollista, George (Jeremy Sisto), y esa hija adolescente lista, independiente y en ocasiones más madura que el padre, Tessa (Jane Levy), funcionaban como un reloj a la hora de derramar humor y sarcasmo a costa de una acartonada clase media americana de los suburbios de Nueva York. Sin embargo, con el paso de los episodios, esa mala baba que tan divertida hacía la serie se ha ido difuminando y, como he leído en más de un sitio, se ha convertido en una mera comedia familiar entretenida. Nada que ver con lo que podía haber sido. Además, el arco argumental de los últimos capítulos con la novia embarazada del padre que es madre de alquiler para un amigo de éste, tampoco me ha llamado mucho la atención. Pero bueno,… probablemente le dé una segunda oportunidad. Porque entretenida sí que es.

Como curiosidad, Jane Levy tuvo un papel en la primera temporada de la versión americana de Shameless, que dejó para protagonizar esta serie. Por lo que ese papel ha sido interpretado en la segunda temporada por otra actriz. Como no era un papel principal se notó poco.

30 Rock (temporada 6)

Dicen que la temporada que viene será la última. Pues que faena. Esta serie es simplemente divertidísima. Especialmente si estas dispuesto a participar y pensar por tí mismo en lugar de dejar que te lo dejen todo hecho. Creo que la pareja formada por Liz Lemon (Tina Fey) y Jack Donaghy (Alec Baldwin) pasará a la historia con mayúsculas de la ficción televisiva. Junto con el impagable personaje de Kenneth (Jack McBrayer), sea humano, divino o del Sur (en los EE.UU. el Sur es un lugar, y el norte simplemente una dirección). Creo que cada vez me río más. Especialmente cuando las historias carecen de pies ni revés, cuando se asoman al absurdo o al surrealismo absoluto. El día que se despidan será un día triste para mí.

Person of interest (temporada 1)

Procedimental nuevo de este año, que acogí con reservas aunque con posterioridad decidí seguirlo hasta el final. Con un reparto llamativo, un misterioso John Reese (Jim Caviezel) ejerciendo la fuerza bruta y un no menos misterioso Finch (Michael Emerson) poniendo la tecnología y la inteligencia en estado puro pero poco operativo, esta vuelta de tuerca al concepto del estado como «gran hermano», que es aprovechado por los buenos aunque poco ortodoxos para ayudar a la gente, se veía que era una serie con posibles aunque no acababa de tirar adelante con soltura. Y esto es algo que comenzó a suceder cuando empezaron a serializar los episodios. Cuando empezaron a crear arcos argumentales amplios que nos hacían queres saber qué pasaba a continuación, cuando empezamos a ver quienes eran realmente los oscuros protagonistas de la serie, se fue haciendo más interesante. Pero tardo mucho en suceder. Han sido los últimos dos o tres episodios los que hacen que tenga ganas de repetir la temporada que viene. Aunque aviso. Si el cliffhanger con el que ha terminado la temporada se resuelve en un plis plas como a veces sucede, y luego volvemos al procedimental puro y duro, la dejo.

The Mentalist (temporada 4)

A esta veterana de la pantalla, le pasa un poco como a la anterior. Cuando tiene un esquema meramente procedimental, empieza a cansar. No resulta novedosa. Queda repetitiva. Sin embargo, cuando se serializa, cuando retoma la trama de Red John, la cosa mejora notablemente. Mucho. He estado a punto de dejarla en varias ocasiones. Los últimos episodios de esta última temporada, sin embargo, harán que por lo menos comience a ver la quinta. Pero no sé si la cosa pasará de ahí. Porque si vuelven a la misma dinámica, adiós muy buenas. Como la anterior. Por cierto, un buen aliciente para seguir fiel a la serie sería que mantuvieran en nómina a la estupenda y retorcida Lorelei (Emmanuelle Chriqui). Guapa, lista, sexy,… qué más vas a pedir. Ya que tienen recluida a una pantalla del ordenador la mayor parte del tiempo a la estupenda Van Pelt (Amanda Righetti), y se han desecho de la desaprovechada Summer (Samaire Armstrong), pues que nos dejen a Lorelei.

Y ahora, pasaremos a los guilty pleasures. Esas series que no sé porque las veo pero las veo. Culebrones de diverso tipo sobre los que muchas veces pienso que no debería perder el tiempo, pero que me enganchan sin remedio. Lo dicho. Placeres culpables.

Grey’s Anatomy (temporada 8)

Intentar explicar porque sigo esta serie me costaría mucho. Pero mucho. Como alguien dentro de la misma serie la definió hace tiempo, no deja de ser una variante de las series de institutos, pero con personas presuntamente adultas con batas y bisturíes. Es que no hay más. En algunas cuestiones llega casi al ridículo. La diferencia entre la edad de los actores y la edad que se suponen que tendrían que tener sus caracteres sólo había cantado tanto en tiempos de Grease. Los personajes rayan en la imbecilidad más absoluta. Los amoríos, de risa. El drama, de folletín. Sin embargo, de vez en cuando cogen un par de episodios, montan la consabida tragedia, o se sacan de la manga un guion con una estructura innovadora o rompedora y te dejan enganchado. De las series malas que conozco es la que tiene los mejores guiones. Con muchos altibajos, es cierto. Pero cuando atinan, se sacan de la manga historias que pueden ser, con todos los defectos inherentes a la serie, tan buenas como los de las series más prestigiosas. Y eso es lo que me engancha, la esperanza de que el episodio de turno sea de esos. Aunque la mayor parte de las ocasiones, la frustración aparezca en mi espíritu.

En esta última temporada, los residentes que vimos entrar como internos en la primera temporada, se nos han hecho especialistas de pleno derecho. Tenía la impresión, y más con la evolución de los últimos capítulos, que podía lleva a un final de despedidas en el que se iba buena parte del reparto para renovar. Pero con los dos últimos episodios y el arco argumental del accidente de avión, una de esas catástrofes que tanto gustan a su equipo de guionistas, ya no sé muy bien como va a quedar la cosa. Lo único que les reprocho es que se han cargado a la chica más mona. Sosita, pero mona. No desvelaré más. Y supongo que al año que viene, volveré a caer en sus redes.

En el Kabul,… claro

Una foto tomada con la Panasonic Lumix GF1 y un viejo teleobjetivo de enfoque manual, que nunca pensé que pudiera tener otro destino que tirarla a la basula. En el Bar Kabul, de Zaragoza.

[Cine, fotografía, CineFoto] Películas con fotógrafos, sobre fotógrafos y de fotógrafos

Cine, Fotografía

Hoy os traigo breves comentarios sobre diversas películas relacionadas con la fotografía. Dos de ellas, de ficción, han pasado a formar parte de mi colección de películas sobre La fotografía en el cine. La una de forma premeditada, fui a por ella, la otra fue un encuentro casual y afortunado. Las otras dos están relacionadas con el fotógrafo Bert Stern, famoso entre otras cosas por ser quien realizó las últimas sesiones de fotografías para la revista Vogue de Marilyn Monroe pocas semanas antes de su muerte.

The Cameraman (El cameraman, 1928)

Con el estreno y el triunfo de The Artist, algunos dirían que se habrían puesto de moda las buenas películas de la época del cine mudo. Lo dudo. Que rima con mudo. Sin embargo, es bien cierto que hay muchas pequeñas joyas de aquella época, películas que merecen la pena ser rescatadas del olvido en el que la mayor parte de los aficionados al cine las tienen sumidas. En TCM Autor, recientemente comenzaron a programar esta película del genial y melancólico Buster Keaton. Que además tiene argumento relacionado con la fotografía y, por lo tanto, pasa a engrosar mi colección de películas sobre La fotografía en el cine. Y de paso todos nos enteramos de qué es un ferrotipo.

Eduardo Jimeno Correas (por Manuel Arcón)

La cámara para rodaje que acarrea Buster Keaton en The Cameraman no es muy distinta que la que muestra la escultura de Eduardo Jimeno (por Manuel Arcón) en la plaza de Ariño en Zaragoza.

La peau douce (La piel suave, 1964)

Hace unos años, una noche de verano mientras nos tomábamos unos chismes después de cenar, surgía una conversación muy divertida sobre la geometría de los romances. Y por supuesto hablábamos de los triángulos. Y básicamente reconocíamos dos tipos fundamentales, los rectángulos sometidos pitagóricamente a las relaciones de dos catetos con una misma hipotenusa, y los obtusángulos en los que un tipo era suficientemente obtuso para liarse con dos mujeres al mismo tiempo. Si además tenemos en cuenta que el obtuso tiene una cámara de fotos, y que estas las carga el diablo, el drama o la tragedia están servidos. Como nos lo muestra de forma excelente François Truffaut en este filme de mediados de los años sesenta, donde además tenemos el placer de ver el trabajo de la guapa y malograda hermana de Catherine Deneuve, Françoise Dorléac, fallecida en plena juventud pocos años después. En cualquier caso también pasa a mi colección La fotografía en el cine.

El caballito de Ángel Cordero - minutero de la Lonja (por Francisco Rallo)

El fotógrafo de ferrotipos de The Cameraman se puede considerar el antecesor de los fotógrafos minuteros. En Zaragoza, se recuerda con esta estatua de un caballito de juguete, a Ángel Cordero, que realizó durante décadas esta modesta profesión en los jardines de la Lonja de Zaragoza.

El caballito de Ángel Cordero - minutero de la Lonja (por Francisco Rallo)

El caballito de Ángel Cordero fue reproducido por Francisco Rallo, escultor zaragozano que tenía su taller en la calle Madre Sacramento. Visité en varias ocasiones el taller, ya que mi padre, marmolista, le realizaba encargos de vez en cuando. Siempre me sorprendían los caballos de tiovivo que esculpía para luego hacer moldes con los que se reproducirían después, para su instalación en esta diversión de ferias.

Bert Stern: Original Madman (2011)

El sábado pasado Canal+ programó este documental sobre la vida y obra del fotógrafo norteamericano Bert Stern. Como ya he dicho al inicio de esta entrada, el fotógrafo es especialmente recordado por sus fotografías de Marilyn Monroe en el verano de 1962, pocas semanas antes de la muerte por envenenamiento farmacológico de la actriz. Se trataba de un trabajo para la revista Vogue, y se realizó en un hotel de Bel Air. Desde hace mucho tiempo pienso que son las mejores fotografías que conozco de la actriz. De las pocas en las que parece una mujer hecha y derecha y no una muñeca. En cualquier caso, el documental dirigido por Shannah Laumeister, que fue modelo y musa del fotógrafo, y con quien convive actualmente, nos habla de muchas más cosas. De sus relaciones con las mujeres, de su trabajo, de su bajada al infierno de las drogas, etcétera. Aunque realizado con una mirada muy benévola hacia el fotógrafo, de quien sospecho hay zonas oscuras tanto en su personalidad como en su vida, merece bastante la pena. Está bien realizado, con ritmo y te engancha.

El título del documental hace referencia con avaricia coyuntural a una famosa serie de televisión. Sin embargo, creo que el asimilar al fotógrafo a los personajes de la serie está pillado un poco por los pelos. Cierto es que comenzó su carrera profesional como ayudante de director artístico de una empresa, incluso como el director artístico de facto de la misma. Pero aunque mucha de su obra esté vinculada al mundo de la publicidad, Stern fue fotógrafo y no un creativo de publicidad. Que son dos cosas diferentes. Aunque indudablemente fue un fotógrafo extraordinariamente creativo, y no me cabe la menor duda que influyó mucho sobre las campañas que se desarrollaron alrededor de su obra. Pero son dos conceptos diferentes para una misma palabra.

En mi biblioteca tengo un monográfico de Bert Stern publicado por la revista alemana Stern.

Jazz on a Summer’s Day (1959)

Durante el documental anterior me enteré que Bert Stern hizo también sus pinitos en el cine documental. Y a finales de los cincuenta filmó este documental sobre el festival de jazz y las regatas que se celebraron en Newport en 1958. El Newport Jazz Festival, que lleva más de cincuenta años celebrándose con distintas denominaciones y localizaciones, es un clásico en la música de jazz, y ha producido algunas de las más prestigiosas grabaciones de la historia de este género musical. Tengo en mi discoteca grabaciones en este festival de Duke Ellington, Miles Davis y Thelonious Monk. En cualquier caso, en ese año de 1958, el fotógrafo cambio la cámara fija por la de rodar, y enfocó con su objetivo a figuras del jazz como Louis Armstrong, Dinah Washington, Gerry Mulligan, George Shearing, Thelonious Monk, Anita O’Day, Eric Dolphy, Art Farmer, Mahalia Jackson, Jim Hall,… entre otras muchas que sería excesivamente mencionar. Rodado con pocas palabras, mucha música, y un estilo de imagen que nace en su formación como fotógrafo, es una obra realmente notable que debería hacer las delicias tanto del aficionado a la música de jazz, como al cine, como a la fotografía.

Banda sinfónica del CSMA en el Pilar

Los primeros planos de los músicos con teleobjetivo es una de las características del documental sobre el Newport Jazz Festival de Bert Stern. Aquí, músicos de la Banda Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón en la plaza del Pilar, el día de San Jorge de 2012.

[Televisión] Final de serie: House M.D.

Televisión

Hace… no sé los años. Probablemente en la primavera de 2005. Vi un episodio de la primera temporada de House M.D. Durante más de dos décadas, yo había sido un consumidor escaso de televisión. La televisión no me interesaba salvo para ver eventualmente una película. Lo que me interesaba era el cine. Y todavía lo hace. Pero tenía, y en general tengo, muy baja estima por los productos propiamente televisivos. Noticiarios, realities, concursos, la mayor parte de los documentales,… no me interesaban gran cosa. En el tema de las series de televisión… bueno… guardaba algún buen recuerdo de alguna por ahí… pero no era gran consumidor tampoco de las mismas. Alguna de las que emitían eventualmente en Canal+, pero sin mucha fidelidad. En esa primavera de 2005, llevaba tiempo escuchando a los amigos hablar de las teleseries. Que si Perdidos, que si House, que sí… yo que sé las que estaban de moda entonces. Así que un día le dí una oportunidad a una de ellas. Vi un episodio de House M.D. Recuerdo que se trataba del que lleva el título en inglés de Kids. La temporada estaba muy avanzada. Me gustó. Vi los dos siguientes. Cuando llegué a Three Stories, un episodio que es una auténtica maravilla cinematográfica, aunque esté rodado para la pequeña pantalla, ya no dudé más. Recuperé los que habían echado desde el principio, y ya, vi todos los de la serie hasta esta mañana. Y empecé a ver otras series, y empecé a planificar tiempos en mi vida para ver cine en pequeño formato. Porque soy de la opinión de que el talento a la hora de contar historias se ha trasladado de la pantalla grande a la pequeña. Apartados los buenos guiones por la pirotecnia, los caracteres interesantes, los argumentos con gancho, son más frecuentes en televisión. Y a mí que siempre me ha gustado el cine, no me quedaba otra salida, tenía que empezar a ver series de televisión. Tengo mis dudas de que esto sea para siempre. El ser humano tiene gran capacidad para desvirtuar la esencia de las cosas a cambio de dinero. Pero de momento ahí esta.

No me voy a dedicar aquí a hacer grandes análisis de lo que han sido las ocho temporadas que ha durado esta serie. Habrá muchos sabios que se dedicarán a analizar porque la serie ha sido tan buena, sus partidarios, o porque no ha sido para tanto, sus detractores. Porque ha tenido momentos sublimes, y porque no ha sabido evolucionar y siempre ha sido más de lo mismo. Porque House (Hugh Laurie) es como es (porque así lo han decidido sus creadores y guionistas, supongo). Porque nunca hubo un paciente con el diagnóstico de lupus, a pesar de que de muchos se sospechó que padecieran esta enfermedad. Porque a pesar de su popularidad, casi nadie sabe todavía qué puñetas es el lupus (qué os costará mirar en la wikipedia, cacho vagos). Muchos porqués para una respuesta evidente. Esto es una historia de ficción, sometida a unas reglas propias, a un mundo alternativo, y si lo quieres lo coges y si no lo dejas. Esta es mi respuesta a casi todas las preguntas que se puedan hacer sobre este personaje. Que no podría existir en la realidad, en el mundo de verdad. Pero eso es lo bueno de la ficción. Te permite vivir otras vidas, incluso las improbables o imposibles.

Nada. No me dedicaré a ese tipo de análisis. Yo hablaré de algo que tenemos en común House y yo. Y un porcentaje elevadísimo de los hombres sobre la faz del planeta. No en todo tenía que ser especial el ínclito doctor. Nos gustan las mujeres. A pesar de la falsa misoginia que eventualmente algunos gusten mostrar. Y ha habido unas cuantas en la serie.

Lisa Cuddy (Lisa Edelstein): La jefa durante siete temporadas. Y algo más. Mucho más. Amigos desde la facultad. Siempre hubo algo. Mucho. Y es que es normal. A qué hombre heterosexual, con una cabeza razonablemente amueblada, no le gusta alguien como Cuddy. Balanza, contrapunto, sostén (no va con segundas), anclaje en la realidad del protagonista. Dos cosas acabaron con ella. El involucrarse sexual y emocionalmente con House más allá de la cuenta, y las ganas de la actriz de dedicarse a otras historias. Se le ha visto por ahí ejerciendo de abogada.

Allison Cameron (Jennifer Morrison): Fue el querer y no poder de las primeras temporadas de House. Si bien ha arrastrado siempre las carencias de la actriz que la interpretaba, aunque guapa limitada en sus capacidades interpretativas como ha ido demostrando semana tras semana en aventuras más fantásticas todavía, lo cierto es que en la serie funcionaba. O para mí funcionaba. Siempre sentí atracción por el personaje. Desde todos los puntos de vista. Es cierto que también fue muriendo conforme se lio con el guaperillas de turno en la ficción. Pero de todas formas, en los equipos de ayudantes de House ha permanecido insuperada. Salvo quizá por un personaje, que fue…

No suelo poner fotos que no estén hechas por mí; pero no me he podido sustraer a subir esta portada de revistas. ¿Sabéis quien es la niña que se sube a la chepa de de Michael Jordan? Nada menos que la futura doctora Allison Cameron. Una de las mujeres de House. Una de mis favoritas.

Amber «Cutthroat Bitch» Volakis (Anne Dudek): Para mí fue uno de los salvavidas de uno de los momentos flojos de la serie. Este personaje que se permitió el lujo de despreciar sexualmente a House prefiriendo a su eterno amigo, ha sido de los pocos que han estado a la altura intelectual del pseudomisógino doctor. Lamentablemente, «Zorra implacable», como la llamaron en los doblajes al español, salvo alguna «alucinante» aparición eventual posterior, no la mantuvieron más allá de una temporada, cometiendo los guionistas el crimen de lesa humanidad al apiolarla sin compasión. Lo cual nos obligó a quedarnos con…

Remy «Thirteen» Hadley (Olivia Wilde): Uno de los fallos de la serie. Durante buena parte del desarrollo del personaje parecía un clon de la «desaparecida» Cameron pero sin las virtudes que nos gustaban de aquella. Una sosa de mucho cuidado, cuya enfermedad hacía más insoportable que interesante. Y cuyo lío con el otro ayudante fijo en la serie tampoco contribuyó precisamente a mejorar. Lo curioso es que conforme fueron preparando su final y salida de la serie, cuando el personaje se desmelenó y asalvajó, cuando se demostró que tenía mucho potencial y que podía haber dado mucho juego… se fue. Y no volvió. El tema de las ayudantes entró en barrena, puesto que después de ella ya sólo quedaron…

Martha Masters (Amber Tamblyn), Jessica Adams (Odette Annable) y Chi Park (Charlyne Yi): Entre las tres han cubierto las dos últimas temporadas. Apenas han aportado gran cosa. Además, con la paradoja de que la más mona ha sido la que menos ha dado de sí. Relleno decorativo de la serie. Un pena. Creo que alguna de ellas podría haber dado más de sí también. Así que si por el lado de las ayudantes no hay mucho más que rascar, tendremos que buscar por el lado doméstico.

Stacy Warner (Sela Ward): El auténtico amor de su vida, cuya relación se vio arruinada por lo que supimos en aquel sublime capítulo de las tres historias. Comparte mucha de las características de Cuddy. Atractiva, inteligente y con ascendente sobre House. La propia naturaleza e historia del personaje hicieron que no disfrutáramos del carácter lo que nos hubiera gustado, pero indudablemente fue interesante mientras duró.

Dominika House (Karolina Wydra): La única que fue capaz de llevarlo al altar. Y que yo sepa, al terminar la serie siguen casados. Quiero pensar, que de alguna forma, dentro de «cinco meses», estará ahí para consolar a House y se apañaran entre ellos. A mí… me gustaba. Y a quién no.

Menciones especiales – Rebecca Adler (Robin Tunney), Cate Milton (Mira Sorvino), Lydia (Franka Potente): De los muchos caracteres que han pasado eventualmente por la serie, femeninos me refiero y a lo que estamos, tres recuerdos especialmente. El primero, porque fue en el capítulo piloto, porque me cayó muy bien y porque desde luego, si hubiese visto los episodios en su orden lógico empezando por el primero, también me habría hecho engancharme a la serie. Creo. El segundo porque, aparte de la simpatía que me despierta desde su colaboración con Woody Allen, participó en aquél episodio de la Antártida que me encantó. El tercero porque la alemana, que me ha gustado siempre desde que la vi correr como loca por las calles de Berlín, fue ese querer y no poder en uno de los momentos más bajos del House cuando intentaba alejarse del demonio de las drogas.

Freidrichstrasse

Si no habéis visto «Lola corre lola», protagonizada por Franka Potente, deberéis darle una oportunidad; está muy bien. Si no conocéis Berlín, también deberíais darle una oportunidad; también está muy bien. En la imagen, la Friedrichstrasse.

Mención extraordinaria – «Nurse» (Bobbin Bergstrom): Si nos vamos a IMDb y leemos el reparto de la serie, veremos que el personaje que ocupa el sexto lugar por número de episodios en los que ha aparecido, 133, las tres cuartas partes aproximadamente, una enfermera anónima a la que ya le podían haber puesto un nombre por lo menos. El caso es que esta persona ha aparecido como actriz en varias series, siempre haciendo de enfermera u otras profesiones similares. Y simultáneamente aparece también como «asesora médica de rodaje». Vamos. Que la señora Bergstrom es una profesional de la salud que participa asesorando las producciones televisivas y cinematográficas con tema médico. Mira tú que bien. ¿Les habrá contado lo que es el lupus?

De los personajes masculinos,… pues qué queréis que os diga. Son bastante menos interesantes, casi por definición. Salvo el amigo por excelencia Wilson (Robert Sean Leonard). Ese afable y cordial oncólogo, capaz de aguantar y tragar carros y carretas al insoportable divo del fonendoscopio, incapaz de encontrar la felicidad con una mujer a su lado (malditos guionista que se cargaron a la «Zorra implacable»), lleno de humanidad, y cuya peripecia ha guiado los últimos capítulos y el final de la serie. Así como haber sido capaz de provocar el gran cambio en el personaje por el que muchos han suspirado, pero que nunca veremos, puesto que se desarrollará en los próximos «cinco meses»,… y más allá. Con Dominika. Me gustaría pensar. Ahora que no están los guionistas para estropear la cosa. Porque todos tenemos derecho a partir de ahora a imaginar cómo será la vida de House.

Banda en el Parque Grande

La música ha sido importante en la serie. A House lo hemos visto tocar el piano y la guitarra. Y torturar a jovencitas con los más demenciales diagnósticos que se nos puedan ocurrir. Lupus incluido.

[Cine] Ajeossi (2010)

Cine

Ajeossi (2010), 20 de mayo de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original y por ello se conserva su nombre original coreano. Sin embargo, es posible verla también en versión doblada al castellano, en cuyo caso la podéis encontrar en la cartelera española como El hombre sin pasado.

En un fin de semana muy pocho, en el que lo que parecía el principio del verano ha regresado casi a finales del invierno, quizá no para tanto pero bueno, con una cartelera bastante mustia lo que anuncia un mal verano cinematográficamente hablando, nos dedicamos a recuperar títulos que hemos considerado en semanas atrás, pero que por un motivo u otro no hemos ido a ver. Y nos centramos en esta película coreana, de la que habíamos leído muy buenas críticas, pero que con la nefasta distribución de este país, no ha llegado a nuestras pantallas más que con casi 2 años de retraso. Como siempre que tratamos con películas orientales, una advertencia con los nombres. En aquellos lejanos países suelen mencionar primero el apellido de la persona y después el nombre propio. Sin embargo, en esta entrada yo seguiré la convención occidental a la inversa. Pero no os sorprendáis si en otros escritos los encontráis al estilo oriental y no os parecen los mismos.

La película dirigida por Jeong-beom Lee nos habla de un solitario tipo, que regenta una casa de empeños, Tae-sik Cha (Bin Won), y cuya vecina es una prostituta drogadicta con una niña pequeña, So-mi Jeong (Sae-ron Kim), con la que el hombre mantiene un cierto grado de relación. La prostituta participará en un robo de un alijo de heroína a las mafias de la ciudad por lo que será perseguida y secuestrada junto con su hija. Tras un intento del tipo por liberar a la niña colaborando con los delincuentes, todo falla, la madre es encontrada muerta, víctima del tráfico de órganos, y la niña en manos de explotadores de menores. También perseguido por la policía que descubre que es una antiguo agente de la inteligencia militar, entrenado para matar, y que sufrió una grave desgracia familiar tras la que se retiró de la actividad. Ahora encuentra una nueva razón para vivir en el rescate de la niña.

Estamos ante una historia que no es exactamente nueva. El tipo violento que de repente se ve en la tesitura de convivir y proteger de un niño o niña la hemos visto en diversas ocasiones. Con los matices argumentales que queramos ponerle, básicamente hay un esquema general. El tipo que vive al margen de la sociedad, sea delincuente o no, solitario, que de repente encuentra un anclaje en la humanidad a través de la mirada de un niño, más frecuentemente niña, en graves problemas. Para mí, la más significativa de estas historias fue Léon (El profesional (Léon)), que nos confirmó la valía de Jean Reno y nos descubrió a una muy jovencita y esmirriada Natalie Portman. Por lo tanto, los logros de esta película coreana hay que buscarlos en otros elementos. Fundamentalmente en el ángulo que ofrece una sociedad distinta de la occidental, como puede ser la esquizofrénica sociedad surcoreana, a caballo entre lo tradicional y la modernidad, y también en el tratamiento de los caracteres y las situaciones del director. Y aquí están las principales virtudes del filme. Aunque hay escenas de acción y de violencia, también hay mucho que se dice mediante la insinuación y lo indirecto. También tiene una forma espléndida de permitir al espectador saber lo que viene a continuación, mantener la tensión, y sólo tras un desarrollo completo de la situación y el comportamiento de los personajes, llegamos a confirmar lo que ya sabíamos, con información sobreañadida. Un ejemplo claro es el descubrimiento del cadáver de la madre. O lo que podemos suponer que ha sido el destino final de la niña. No es perfecta. A veces se entretiene en exceso en determinadas situaciones. Sobra el flashback al desastre de la familia del protagonista, y el final es de un almíbar empalagoso también excesivo a todas luces. Pero las dos horas que dura la película se pasan en un momento, manteniendo perfectamente la atención del espectador.

Indudablemente, la buena interpretación de los dos protagonistas y algunos de los secundarios es fundamental para que todo funcione. Pocas palabra, y muchos gestos. Porque las pocas ocasiones en las que el guion se pone verborreico la cosa baja, más por culpa del guion que por la de los personajes. Entre los secundarios hay de todo. Desde mafiosos, malos malísimos que están muy bien, hasta unos policías que parecen un poco lelos y no sabemos muy bien que pintan en todo esto.

Como resumen podemos decir que es una película que no atraerá a quienes disguste la violencia, ya que aunque contenida, está presente y a veces de forma cruda. Sin embargo es un filme que como ya he dicho te mantiene perfectamente atado a la butaca, y que lo disfrutas bastante. No es tan perfecta como algunos críticos la han visto, pero es una buena opción en una cartelera tan poco sugestiva. Eso sí, no creo que dure mucho en cartelera.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Tangos bajo la lluvia

Fin de semana desapacible en Zaragoza, lo que no impidió que algunos desafiaran a la lluvia durante un tiempo mientras se marcaban unos tangos.

[Fotografía] Recomendaciones semanales: encontrado en la web

Fotografía

La semana pasada terminó con la noticia de las muerte de Horst Faas, un veterano fotógrafo que destacó como reportero gráfico durante la guerra del Vietnam. Sugiero una búsqueda en Google Images para hacerse una idea de su fotografía. La noticia fue ampliamente comentada tanto en medios especializados como generalistas.

No ha sido por lo demás una semana en la que me hayan llamado la atención muchas cosas. O no he estado muy concentrado en el tema, que todo puede ser.

En la renovada página web de Rafael Roa han aparecido entre otras cosas comentarios a la obra de Todd Hido, de quien ya os hablé brevemente hace un tiempo, un fotógrafo que está muy de actualidad, o también a la de Pieter Hugo, fotógrafo sudafricano que ha reflejado las realidades humanas del gran continente olvidado. No dejéis de visitar las páginas de Hido y de Hugo, por favor.

En La Lettre de la Photographie siempre aparecen a lo largo de una semana numerosas cosas interesantes. En esta semana me quedaría con lo siguiente.

Diane Sagnier, una fotógrafa joven francesa, que sin que me guste todas las fotografías que muestran de ella, hay algunas que sí me llaman mucho la atención. Página web de la autora.

Llevan apareciendo por internet desde hace un tiempo las fotografías de la serie Day to Night de Stephen Wilkes, en las que se muestran paisajes urbanos a distintas horas del día pero en una misma imagen, sin solución de continuidad. Aparte del virtuosismo técnico, me parecen más curiosas que significativas. Pero no hay que negar que son bellas. Creo que en su página web encontraréis otras series menos llamativas pero más interesantes, desde mi punto de vista.

El mundo de la noche de los transexuales en los alrededores de Pigalle (París), visto por el sueco Christer Strönholm. Trascendiendo más allá de la curiosidad que habitualmente anima a los turistas de la capital gala.

Entre los porfolios del fin de semana, las bellas fotografías en blanco y negro de Méjico de Mark Luscombe-Whyte. Que también tiene página web.

Finalmente, en Visual Culture Blog dedican un artículo a comentar el papel de la fotografía en la Bauhaus, a propósito de una exposición en Londres. Desde luego, a mí que hace tiempo que me atrae mucho el movimiento artístico e ideológico surgido de esta escuela alemana, me gustaría mucho visitarla. Cosa que dudo que pueda hacer. Pero bueno, lo supliré de otras maneras.

Y me despido con una fotografía, como de costumbre. Que recientemente ha aparecido en mi Tumblr, De viaje con Carlos, del que hace tiempo que no os recuerdo su existencia, y que es actualizado con mucha regularidad.

Una visitante toma una fotografía en el Moderna Museet de Estocolmo (Suecia).

[Fotografía / arte] Algunas exposiciones y un tranvía

Arte, Fotografía

En estos últimos días, el principal motivo de curiosidad de los zaragozanos que pasean por el centro son las pruebas del tranvía sin catenaria. Un par de unidades de los tranvías de Zaragoza están haciendo pruebas entre la plaza de Paraíso y la de España, mientras van avanzando las obras de la línea que terminará de atravesar la ciudad de norte a sur. La novedad de esta ampliación de la línea del tranvía es que en determinados tramos no necesitará catenaria para adquirir la energía eléctrica necesaria para alimentar sus motores. De esta forma, no es necesario realizar esta instalación, con el abaratamiento de costes y la mejora estética para el centro de la ciudad. A cambio, al llegar a las paradas, las unidades del tranvía se cargarán de energía mediante unos patines que se conectarán a unas placas metálicas entre los raíles de las vías. Esta energía será suficiente para llegar hasta la siguiente parada donde repetirán el proceso. Dicen que es uno de los sistemas más innovadores en este tipo de transporte público.

Pero si algún curioso pasa por la plaza de Paraíso de camino a curiosear las pruebas, sugiero una parada en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, donde se expone la obra de un fotógrafo alemán afincado en la ciudad, y que estuvo en activo en el primer tercio del siglo XX. Se trata de la exposición Art-Studio Gustavo Freudenthal, Zaragoza 1906-1930. Este fotógrafo, Gustav Freudenthal, casado con una española y establecido en nuestra ciudad, tuvo un estudio fotográfico dedicado fundamentalmente al retrato, al mismo tiempo que durante buena parte de este período y hasta la llegada de los nazis al poder fue cónsul honorario del Reich Alemán en la ciudad. Los retrato que hacía Freudenthal no me parecen especialmente innovadores para la época en que desarrolló su actividad. Atascado en el pictorialismo en una época en la que esta tendencia estaba superada en fotografía, no se puede negar de todas formas su cuidada técnica y atención al detalle, y el innegable valor de sus obras como testimonio de la época. Como curiosidad, como cónsul honorario alemán atendió la llegada a Zaragoza para impartir unas conferencias del premio nóbel Albert Einstein, de quien se conserva un retrato realizado por Freudenthal.

Por la fragilidad del archivo original, las obras expuestas son reproducciones realizadas con cámaras digitales de los originales. Pero se agradece la fidelidad en la presentación que han mantenido los organizadores de la exposición.

Tranvía en pruebas sin catenaria en plaza de Aragón

El tranvía en pruebas en la plaza de Aragón; al fondo, el edificio del Paraninfo donde se celebra la exposición de Gustavo Freudenthal.

Por otro lado, recientemente se ha abierto una nueva exposición de importancia en la Lonja de Zaragoza, en combinación con el Museo Ibercaja Camón Aznar. Se trata de la exposición Durero – Rembrandt – Goya, dedicada a los grabados y estampas de tres maestros de la pintura mundial; Alberto Durero, Rembrandt y Francisco de Goya. El grabado y la estampación no son técnicas que tengan la misma popularidad ni vistosidad que otras técnicas pictóricas como puedan ser el óleo, el fresco, etcétera. Pero indudablemente la exposición que tenemos entre nosotros hasta principios de septiembre es de primer nivel y por lo tanto de obligada visita para todo aquel que decida desasnarse un poco en cuestión de arte. Así que nada, ya sabéis. A ello.

Monumento a Goya ante la Lonja

Francisco de Goya en su monumento ante la Lonja, una de las sedes de la exposición comentada.

[Televisión] Cosas de series; más finales de temporada, algunas más serios otros menos

Televisión

Seguimos en mayo, y seguimos finalizando temporadas. De las largas, de las que duran más de 20 episodios. Pero antes de pasar al póker de finales de esta semana, comentar un hecho. He decidido de pasar de la comedia Veep, protagonizada por la «seinfeldiana» Julia Louis-Dreyfus. Aunque divertida, estaba rodada demasiado en clave local norteamericana como para que me interesase realmente. Así que, adiós a la «vicepresidenta».

Y ahora vamos con esos finales de temporada. Siguiendo el orden de mis preferencias.

The Big Bang Theory (temporada 5)

Los chicos friquis, las chicas raritas y la tía buenorra siguen siendo razonablemente divertidos. Y uno los acoge cada semana en su televisor como amigos de la familia que son. Pero ya no son lo que eran. Tienen momentos muy buenos, especialmente cuando interaccionan Sheldon (Jim Parsons) y Penny (Kaley Cuoco), pero ya no son una sorpresa frecuente. Además ese tono de comedia romántica en que se han convertido, tampoco es lo que se le esperaba. Y puestos a criticar, la verdad es que el final de temporada fue bastante flojo, con esa boda de Wolowitz (Simon Helberg), combinada con su viaje al espacio. Pero bueno. Son un entretenimiento razonable a la hora de cenar. Intrascendente, pero siempre te pueden sorprender con alguna risa. Como volverán al año que viene, seguiré acompañándolos hasta que surja una alternativa mejor.

Once Upon a Time (temporada 1)

El motivo por el que esta serie está tan bien valorada sigue siendo un misterio para mí. Es cierto que quizá haya que verla desde el punto de vista del entretenimiento familiar. Y yo busco otra miga. Pero da igual. Como sí me ha enganchada ha sido como guilty pleasure. Ese sentimiento de que no debería ver semejante producto y sin embargo ahí estoy. Relativamente enganchado. Hace unos días, poco antes del final de temporada, alguien publicó un «bingo» con los tópicos más destacados de la serie. Y en su contenido está lo que hace que sea una serie de un kitsch irresistible.

La Caperucita Roja (Meghan Ory) sexy y algo loba…

La reina mala (Lana Parrilla) vestida de reinona…

Los trajes de cuento como recién salidos del tois ‘r as…

La operación cobra…

Los patéticos encuentros entre las versiones terrenales de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) y el príncipe encantador (Josh Dallas)…

El estupendo malvado que es Mr. Gold/Rumpelstiltskin (Robert Carlyle) (en castellano, ante la dificultad de pronunciar este nombre, el personaje es conocido frecuentemente como El enano saltarín)…

Los horribles efectos especiales, especialmente los cromas que cantan más que los personajes de los cuentos en sus versiones disney…

El indio de Alguien voló sobre el nido del cuco en los sótanos del hospital con su eterna fregona…

La sosa de Emma (Jennifer Morrison), con su eterna cara de estreñida que le iba bien en House M.D. pero en pocos sitios más, que tarda todo un episodio en darse cuenta que en los cuentos con un besito se despierta a los dormidos para toda la eternidad…

Yo que sé. Pura caspa desde mi modesto punto de vista, aunque las críticas que leo por ahí son muy favorable para la serie. El caso es que me divierte como pocas. No sé si seguiré viéndola en un futuro. Probablemente decida que no, pero al final caiga en la tentación. Es que son la leche.

How I Met Your Mother (temporada 7)

Aunque siempre dije que entre las series de grupo de amigos con apartamento con sofá y cafetería prefería esta sobre la aclamada Friends, especialmente porque por divertida que fuera aquella serie sus personajes me caían mal, mientras que los de esta me caen bien, soy de los que opinan que debería ir encaminándose hacia un final digno. Esta temporada ha tenido un exceso de drama, a pesar de ser una comedia. Y el personaje de Robin (Cobie Smulders) ha bordeado varias veces el patetismo. Que lo haga el de Ted (Josh Radnor) es normal. Va con su carácter. Pero la guapa… En cualquier caso, sigue siendo una serie muy divertida que me gusta ver. Y en esta temporada, entre los eventuales, tenemos que agradecer la presencia de Quinn (Becki Newton) que ha servido para poner en su sitio al divertidísimo pero engreído Barney (Neil Patrick Harris). Por cierto, que si alguien no supo responder al misterio que plantearon en el primer episodio sobre quien era la novia en la boda, es que no se ha enterado de nada. Porque han dado pistas más que suficientes, no sólo en esta temporada sino en las anteriores, para saber quien era.

Seguro que vuelven al año que viene. Ya veremos si lo hacen al siguiente. Aunque a estas alturas, yo les seguiré hasta el final.

Fringe (temporada 4)

Una serie que comencé viendo con pocas esperanzas, que me recordaba mucho a Expediente X, serie que nunca me gustó, que estuve a punto de abandonarla varias veces en su primera temporada, pero que en su segunda, progresivamente cogió ímpetu, y se convirtió en una de mis favoritas en el terreno de la ciencia ficción. Todo el arco argumental de los dos universos enfrentados tuvo momentos absolutamente sublimes, que me mantuvieron enganchado a la series como si fuera un imán. Indudablemente, el carisma de los personajes tiene mucho que ver con ese hecho. En esta cuarta temporada, las reglas del juego cambiaron por completo como consecuencia de los desarrollos del final de la temporada tercera. Desaparecía la contienda entre ambos universos, que estaban aliados contra un tercero, una amenaza que parecía mucho más terrible. Y luego estaba la cuestión de la desaparición de Peter (Joshua Jackson). Bueno, lo que sea. La cuestión es que sin llegar a los niveles comentados anteriormente, sigue siendo una muy buena serie, con buenos guiones, personajes carismáticos y excelentes interpretaciones.

Se anunció que tenían dos finales preparados para esta temporada, en el caso de que la serie fuese cancelada. Lo cierto es que de alguna forma el arco argumental de los dos universos y la otra amenaza está terminada. Así que no creo que hubiese muchas escenas diferentes entre los dos finales. Pero han prorrogado la serie una temporada más. Corta. No pasará de navidad. Pero su planteamiento ya está encima de la mesa. Nos lo sirvieron en bandeja en el episodio 19 de esta última temporada. Que habrá que volver a ver, para refrescar las ideas. Porque la definitiva amenaza final van a ser los señores con sombrero. Lo que más lamento es que parece que no volveremos a ver a la Olivia (Anna Torv) alternativa. O tal vez sí. No sé. Pero siempre me gustó más que la de «nuestro» universo». Y Bell (Leonard Nimoy) claro. Un excelente personaje que creo que también hemos perdido. O tal vez no. No sé.

Este otoño saldremos de dudas.

Dice la propaganda turística que el castillo de Azay-Le-Rideau inspiró el palacio de Aurore, la Bella Durmiente del Bosque. Uno de los cuentos que no han sido muy explotados por la teleserie que hoy comentamos.

[Fotografía e internet] Considerando Blogger como porfolio, o simplemente para mostrar fotografías, sin más pretensiones

Fotografía personal, Páginas personales

La primera version del Cuaderno de ruta, entre febrero de 2005 y febrero de 2008 se publicó en Blogger, un servicio que desde hace unos años pertenece a Google. Las ventajas principales que tenía eran su sencillez e inmediatez. Sus desventajas venían derivadas de las limitaciones a la hora de personalizar o dar un aspecto más serio al contenido. Pero no estaba mal, la verdad. Es cierto que en un momento dado pensé que me vendría bien un poco más de flexibilidad y de control, y me pasé a WordPress, y desde entonces esta segunda versión del Cuaderno de ruta está felizmente alojada en este servicio.

Hace unos días, no obstante, Kirk Turk publicó en su blog The Visual Science Lab una entrada donde hablaba del uso de las plantillas dinámicas de Blogger, unas plantillas que permitían de una forma cómoda y elegante presentar el contenido de la forma más adecuada. Al estilo tradicional de los blogs, como si fueran una revista digital, como un porfolio, etcétera. Incluso creo un blog ad hoc para demostrar como iba. No se puede visitar ni la entrada ni el blog; ambos han sido borrados. Aunque su blog oficial, cuyo enlace he puesto anteriormente, utiliza ahora esta plantilla. Lo cierto es que me pareció una buena idea para presentar fotografías de una forma fácil, cómodo, accesible para cualquier persona incluso sin grandes conocimientos en el tema. Y he creado yo un blog con sólo fotografías. Lo he denominado Pequeñas series sin importancia, y se define como «series de fotografías tomadas en mi entorno cercano, sin más pretensiones que ejercitar la visión y documentar lo que me rodea«. No le puedo augurar una larga y fructífera vida. Ya estoy suficientemente liado con los contenidos que mantengo en la actualidad. Pero quizá dure una temporada. Si os queréis pasar. Sólo son fotos. Por defecto se abre en modo snapshot, que es bastante adecuado para un contenido exclusivamente fotografíco. Pero también me gusta el modo magazine. El resto de los modos pueden estar bien para otro tipo de contenidos, o para cuando los del blog sean más abundantes.

No sé. Pasad, vedlo y me lo contáis.

Paisaje

Una nueva fotografía de mi estancia en los Bañales el sábado; la zona es atravesada por una P.R. señalizada. Para quienes gusten de desplazarse caminando o en bicicleta.

[Cine] Dark Shadows (2012)

Cine

Dark Shadows (2012), 14 de mayo de 2012.

Esta película fue vista en version original, por lo que conserva su título en inglés en esta entrada. En España es posible verla también en versión doblada con el título de Sombras tenebrosas.

Si he de seros sinceros, no tenía muchas ganas de ver esta película del director Tim Burton. Aunque es un director que me ha gustado mucho, la progresiva acumulación de bodrios en la última década hace que empiece a dar miedo ver sus películas. Y no precisamente por el ambiente gótico y terrorífico que impone en ellas, sino por la amenaza del aburrimiento. De todas formas, la democracia participativa nos llevó a elegir este filme para esta semana, y me autoconvencí de que el reparto podía ser el aliciente. O si no… me iba a pasear y luego a casa. Bueno. Os cuento con lo que nos encontramos.

De la Inglaterra del siglo XVIII salió la familia Collins con el fin de aumentar su fortuna en América, instalándose en la costa atlántica de Maine. Todo parecía ir viento en popa, hasta que por culpa de los celos, una de las sirvientas, Angelique (Eva Green), bruja ella, se dedica a arrebatar lo más querido para el joven Barnabas Collins (Johnny Depp). Asesina a sus padres, obliga a su novia Josette (Bella Heathcote) a arrojarse por un acantilado, y cuando él mismo quiere correr la misma suerte, se encuentra con que no puede morir porque la bruja lo ha convertido en un vampiro. Vampiro que luego será enterrado en un sarcófago de hierro encadenado en los bosques de Maine por toda la eternidad. Eternidad que se ve interrumpida cuando hacia 1972, coincidiendo con la llegada de una nueva institutriz que dice llamarse Victoria (de nuevo Bella Heathcote) a la casa de los Collins, Barnabas es desenterrado y vuelve a la casa familiar, en grave declive, donde queda todavía Elizabeth (Michelle Pfeiffer) al mando, con su pusilánime hermano Roger (Jonny Lee Miller), su hija Carolyn (Chloë Grace Moretz), su sobrino David (Gulliver McGrath), una alcoholizada psiquiatra la Dra. Hoffman (Helena Bonham Carter), un improbable sirviente Willie (Jackie Earle Haley), y la amenaza constante de la némesis de la familia Collins, la bruja que todavía vive. Barnabas tomará la decisión de enfrentarse a Angelique y recobrar la fortuna de la familia.

Veamos. El aspecto visual de la película es el tradicional de las películas de Burton. Ambientes muy góticos, muy sombríos, tiempos tormentosos, y abundancia de maquillaje para todos los personajes. Encontraremos los elementos habituales de las producciones de terror en estos días. Vampiros, brujas, licántropos, fantasmas, casas encantadas,… Todo ello engarzado por un lamentable guion, que pretende navegar entre la comedia y el drama de terror, pero que ni produce risas ni miedo. Salvo como decía antes, el miedo al aburrimiento. La acción va dando tumbos de un lado a otro, todos los personajes nos son presentados, pero no desarrollados, por lo que cuando llega su destino final nos importa un rábano,… no sé, la verdad es que no tengo ni idea de por donde rescatar este filme. Ni siquiera su banda sonora basada en canciones de principio de los setenta, y la improbable aparición de un Alice Cooper con su banda, interpretándose a sí mismo pero con un montón de años de lo que le corresponden por la época, anima el cotarro.

Como ya habréis podido observar el reparto es notable. Algunos habituales del cine deBurton y otros ilustres, unos más alza y otros ya en declive. Pero ninguno consigue elevar el nivel de la película. No creo que sea su culpa. Es que con los materiales con los que tienen que currar,… pues nada. Que hay poco que hacer.

Pastiche poco original que basándose en una serie de los años 60 de la que no sé nada, mezcla elementos tomados de diversas películas del género para al final formar un rompecabezas que tienen de todo menos sentido y gracia. Realmente, da la impresión que Burton ha caído en un profundo agujero creativo. Y dedicar todo el esfuerzo a dotar de un determinado aspecto visual sus películas no garantiza absolutamente nada de cara a la calidad de las mismas, como hemos comprobado ya en varios de sus filmes. Mi recomendación… si no tenéis otra opción, iros a pasear o a tomar una cervezas en una terraza ahora que ha llegado el buen tiempo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Ermita de Bañales

Viejos caserones en ruinas son imprescindibles en estas producciones de «terror» gótico; la ermita de los Bañales también tenía un aspecto algo ruinoso en alguna de sus dependencias,… pero no pasé miedo.

[Fotos] Yacimiento arqueológico de Los Bañales

Cultura, Fotografía personal

Como adelantaba ayer, el sábado por la tarde estuve con las cámaras en el yacimiento arqueológico de Los Bañales. Este conjunto monumental es un importante yacimiento de la época romana, situado en la comarca de las Cinco Villas en la provincia de Zaragoza. Se encuentra dentro del término municipal de Uncastillo, pero se accede desde Layana, un pequeño municipio a tres kilómetros de Sádaba, a 25 de Ejea de los Caballeros, y 97 de Zaragoza, capital de la provincia.

Macellum

Columnas en el «macellum» o foro de la villa romana.

El caso es que si, como nosotros, uno va a la caída del atardecer, cuando ya no quedan otros visitantes y la luz se suaviza, en una época como esta en la que los campos de cereales todavía están verdes, salpicados aquí y allí por alguna amapola y otras flores, el paseo entre los restos arqueológicos es muy agradable. Sin embargo, a nosotros nos pilló el toro. No nos informamos bien, y resultó que los distintos yacimientos que conforman el conjunto están más alejados entre sí de lo que pensábamos. Esto, junto con el hecho de que se nubló y empezó a gotear, hizo que la luz se esfumara mucho más deprisa de lo previsto, y que no nos diera tiempo a recorrer en condiciones todo el conjunto.

Me fui con la Canon EOS 5D Mark II, con un par de objetivos de focal variable, un EF 24-105/4L USM y un EF 70-210/3,5-4,5 USM, y el EF 50/1,4 USM. También me llevé la Yashica Mat 124G con la que hice 7 u 8 fotos de las 12 que admite un carrete de 120 en formato 6×6, cargada con Ilford XP2 Super. Estas tardaré en mostrarlas, hasta que no termine el carrete. En cualquier caso, una excursión vespertina muy agradable, de la que ayer os puse algunos paisajes y os traigo aquí algunas fotos de los yacimientos arqueológicos.

Sólo me ha quedado una duda. Parece que no se sabe el nombre que tenía esta población romana. Me gustaría saberlo.

Termas

Conjunto de restos arqueológicos de las termas de la villa romana.

Habitaciones

Restos arqueológicos de alguna casa. Lo siento, no anoté qué piensan los investigadores sobre la finalidad que tenía este edificio.

Conducciones de agua

Conducciones de agua excavadas en la roca («specus»). Al fondo, las columnas del acueducto.

Acueducto

Columnas del acueducto que permitía salvar en la conducción del agua una depresión entre dos elevaciones.