[Cine] The long walk (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. A lo largo del camino, un adelanto sobre las fotografías realizadas con Fujifilm GFX 50R con una óptica nueva… de segunda mano.

The long walk (2025; 54/20251116)

En estos momentos, a las 8:30 de la mañana del 8 de diciembre de 2025, día festivo en España a pesar de la teórica separación iglesia-estado, celebrándose el absurdo mito que dice que una adolescente de hace 2030 años más o menos dio a luz a un niño sin haber mantenido relaciones sexuales en su vida, siento una sensación de profundo desconcierto. No por lo de la mítica adolescente, casada con una señor más mayor, carpintero, que dicen que nunca la tocó. Sino por otras cuestiones. El mes de noviembre ha sido una mezcla de cosas buenas y cosas no tan buenas, de constante sensación de no tener horas suficientes en el día y de varios caos que se han ido resolviendo milagrosamente. Siempre decimos en mi entorno laboral que una de las fases en la planificación de los proyectos de salud y asistencia sanitaria es «Culminación inexplicable del proyecto». Seguida de «Premios y honores a los que no han participado». Pues algo así.

En este ambiente, en el que se mezcla lo laboral con lo privado, aunque he ido bastante al cine, lo he hecho de forma irregular. Y aún he tenido menos tiempo para hablar de ellos. Como colofón, en estos días de fin de semana extendido, he pillado algún virus, que me está haciendo la pascua. Lo noté ya el jueves. Pero hasta el viernes no se declaró en su forma total. No es grave. Las mañanas las paso bien. Pero las tardes, en estado de postración y dolores musculares difusos, no importa los bocadillos de ibuprofeno que me tome, las paso de forma más bien miserable. En esta mañana me he vuelto ha despertar de forma razonablemente entonada. Espero que no se tuerza la cosa por la tarde. Así que me pongo con el comentario de una película que vi… ¡¡¡ el 16 de septiembre !!? En fin, vamos con esta adaptación de una novela temprana de Stephen King dirigida por Francis Lawrence.

En unos Estados Unidos gobernados por un gobierno autoritario y populista, no sé qué manía tienen los críticos de cine en confundir una sociedad distópica de algo que simplemente es una dictadura policiaco-militar, con el fin de levantar los ánimos años después de una guerra civil, todos los años se reúnen un grupo de jóvenes, uno por cada un de los estados que forman el país. Y se lanzan a una carrera caminando. Que termina cuando sólo queda uno vivo. Porque si alguno se para. O si simplemente baja la velocidad por debajo de un determinado límite, un militar armado con un fusil le pega un tiro en la cabeza. La película nos narra una estas carreras, durante la que conoceremos a algunos de sus participantes, sus motivaciones… y poco más.

Me costó decidirme a ir a verla. Lawrence, el director, ha hecho carrera a base de dirigir videoclips y a Jennifer Lawrence como heroína de acción. Y Stephen King… no es santo de mi devoción. Pero bueno… ya que estábamos, la vi. No está mal hecha… está bien hecha de hecho. Y bien interpretada. Quizá es lo que más valga la pena de la película. La forma en que estos jóvenes actores llevan sus diálogos y responden al absurdo de la situación, a la que han llegado de forma más o menos voluntaria, más o menos forzada. Y con lo que está cayendo en el mundo, y en Estados Unidos en particular, diríase que, aunque la novela es de los años 70, se adapta especialmente bien a la deriva antidemocrática y antiliberal del régimen presidencialista de la potencia norteamericana. Y sin embargo…

Sin embargo, la historia tampoco supone una especial reflexión sobre estas cuestiones. Sip, se nos presenta un país con un sistema dictatorial. Militarizado. Pero del que sabemos poco. De hecho, parece un mero macguffin para justificar que se realice esta carrera que, por lo demás, sin más explicación, o con las que se nos ofrecen, parece más bien estúpida. ¿Qué puede tener de estimulante para un país sin libertades el ver por la televisión como van fusilando a 49 de los 50 participantes? ¿Qué puede tener de edificante? ¿Es una mera amenaza del tipo «esto os puede pasar en cualquier momento si nos da la gana»? No tiene que ver con nada realmente, simplemente se describe una situación angustiosa, que no sabemos de dónde procede exactamente ni sabemos dónde va. Más allá de ese final, absolutamente previsible a partir de una determinada conversación entre los personajes interpretados por Cooper Hoffman y David Jonsson, ambos estupendos por lo demás. Una película correcta, razonablemente recomendable, si no ha desaparecido de las pantallas a estas alturas, pero que deja con una sensación de que tiene menos dentro de sí de lo que aparenta. A la larga, es más una película de terror que un comentario político. Y a mí, el terror, no me va demasiado.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; 23-F, de la realidad al libro y, de ahí, a la televisión

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Los alrededores del Palacio Real en Madrid, que no es donde vive el rey de España. Pero una de las cuestiones menos claras de aquel 23-F es cuál fue el papel del JuanCar en todo aquello en realidad, y más sabiendo como sabemos ahora que no todo en él ha sido trigo limpio nunca, aunque nadie lo vaya a juzgar nunca por nada. Cosas de esta «democracia».

El 23 de febrero de 1981 yo estaba estudiando C. O. U. …. o sencillamente COU. Acrónimo de «curso de orientación universitaria». No se en qué medida es equivalente al 2º de bachillerato actual, que se estudia a la misma edad, y al final se realiza la prueba de acceso a la universidad, la selectividad de entonces, la EBAU de hoy en día… o EVAU, o PAU… como narices lo quieran llamar. En aquellos momentos nos daba la sensación de que el COU era otra cosa. Yo había estudiado desde infantil hasta 3º de BUP, el bachillerato de entonces, en el mismo colegio, privado subvencionado, regentado por una orden religiosa, como era de esperar en aquellos tiempos. Y sigue siendo en los actuales, aunque siendo un estado laico cabría esperar otras situaciones. En COU, para amortiguar gastos, nos juntaban a los alumnos de seis centros educativos similares, tres de chicos y tres de chicas. Así que por primera vez, era mixto. Lo cual estaba muy bien desde una diversidad de puntos de vista.

En las primeras semanas de aquel mes de febrero había hecho bastante frío, recuerdo las fuentes del paseo de la Constitución congeladas (creo recordar que ya se llamaba así y no con su antiguo nombre franquista). Pero el día 23 de febrero de aquel 1981 salió un buen día. Muy agradable. Y después de terminar las clases a las seis de la tarde, con al que compramos para merendar, un grupo de chicos y chicas, compañeros de curso, nos quedamos zascandileando en la plaza de los Sitios (estoy convencido que ya se llamaba así no con su antiguo nombre falangista). Y cuando empezó a caer la tarde cerca de las siete de la tarde fuimos desfilando hacia nuestras casas. Durante buen trecho del camino acompañado de un par de compañeros/as. Mi sorpresa fue que cuando llegué a casa, cerca de las siete y media de la tarde, con tiempo de sobra para cenar, cosa que hacíamos hacia las ocho y cuarto u ocho y media, cuando llegaba mi padre de trabajar del taller, mi padre estaba ya en casa y me echó una bronca por haber estado por ahí. No entendí nada; no había hecho nada fuera de lo habitual. Mi madre se dio cuenta enseguida que yo no tenía ni idea de porqué era todo aquello y, calmadamente me explicó que unos guardias civiles había entrado en el Congreso de los Diputados y se habían liado a tiros con las pinturas del techo del hemiciclo. Lo mejor es que no hubiera habido tiros. Pero puestos a haberlos, mejor con las pinturas que no con los diputados. Del mal el menos.

No entraré a detallar lo que dio de sí en conversaciones, debates y especulaciones durante el tiempo que pasó entre el fracasado golpe militar y las elecciones de octubre de 1982, cuando ganó el PSOE por primera vez y los temas de debate sociopolíticos evolucionaron. Lo que más recuerdo es algo que quizá no tenga mucha importancia. En aquellos tiempos, teníamos compañeros que se declaraban abiertamente fascistas/franquistas y que solían adoptar aires bravucones y en alguna ocasión hasta amenazadores. Y después del 23-F cambiaron de actitud y todo fu un «pelillos a la mar», aquí no ha pasado nada, todos amigos. Nunca me he fiado de aquellos, y en la medida de lo posible los expulsé de mi vida. Convencido de que si las cosas cambiasen, volvería a la chulería y a la bravuconería. Años atrás, alguno tuvo la osadía de preguntarme que por qué me mostraba siempre tan distante y «poco sociable». Qué cosas.

En 2010 compré el libro Anatomía de un instante de Javier Cercas. Un libro que suele aparecer calificado como novela histórica, pero que a mí siempre me pareció siempre un ensayo especulativo que aunaba lo que se conocía del intento del golpe de estado, y de sus previos durante la transición de la dictadura a la democracia, con un cierto grado de especulación, especulación bien informada, plausible de los hechos que nunca llegamos a saber del todo, de lo que algunos implicados principales o secundarios callaron. En aquellos momentos faltaba muy poco para que se cumplieran tres décadas desde los hechos, tiempo de sobra para empezar a mirar con cierta perspectiva. Si no fuera porque ya empezaban los principios indicios de un resurgimiento de las ideas fascistas en el país. Lo cual embrolla cualquier debate sereno que se quiera hacer. Pero ya digo que nunca lo consideré una novela. Una ficcionalización de unos hechos históricos. Pero es así como se presenta hoy en día aquel libro. El libro me gustó. Lo leí con ganas. Me enteré de muchas cosas que ignoraba. Y me abrí a la interpretación de los hechos de formas que no había pensado. No entraré ahora en los detalles, pero esa visión de Alfonso Armada de sí mismo como un De Gaulle español, que iba a dar un golpe de timón en el titubeante régimen democrático español, al estilo del golpe militar de 1958 en Francia que instaló al héroe de la guerra mundial en la presidencia de la república, y que instauró la constitución de la Quinta República, una de las causas, no la única, que hace que la República Francesa sea clasificada como una democracia defectuosa y no como una democracia plena. Eso buscaban algunos golpistas, al parecer. Claro que,… al aliarse con unos brutos fanáticos que fusilan a las pinturas del hemiciclo a la primera de cambio,… resulta difícil creerse lo del «golpe blando». Pero bueno, hay muchas otras cosas que hacen interesante el libro. Tanto por los hechos constatados de los que habla como por la especulación bien informada que nos plantea.

Recientemente se estrenó en Movistar Plus la serie del mismo nombre, Anatomía de un instante, basada en la «novela» de Cercas. Yo no estoy a esa plataforma de contenidos, pero he hecho por que alguien me permitiera verla. Y es una serie que está bien hecha, con rigor. Con buenas interpretaciones… aunque es difícil tragarse las caracterizaciones de personajes históricos con los que has estado familiarizado desde muy jovencito a través de la radio y la televisión, y otros medios de comunicación. Pero consideremos que sin esos prejuicios, están bien. Es recomendable. Tiene cuatro episodios que oscilan, si no recuerdo mal, entre los 40 y los 55 minutos, más o menos. Cuatro episodios que son cuatro de las cinco partes en las que se divide la novela, descontando el prólogo/epílogo. Son las partes dedicadas a Suárez, Carrillo y Gutiérrez Mellado, los tres miembros del parlamento que no se echaron al suelo, y que fueron sacados del hemiciclo en un momento dado, y la parte dedicada a los golpistas y a lo hechos de la tarde-noche-madrugada del 23 y 24 de febrero. La cosa es que me falta un episodio que se dedique, como la primera parte del libro, a lo que en este se llama la placenta del golpe. Todos aquellos elementos que incubaron la intentona golpista. Y que me parece que tienen más trascendencia que algunas de las cosas que se cuentan en los otros capítulos o en la serie. Algunas cuestiones se intercalan entre los episodios emitidos… pero como de pasada. Es lo único que le reprocho a la serie. La falta de un quinto episodio… o de un primer episodio, que nos hable de otros protagonistas de aquellos tiempos que influyeron en lo que allí pasó. Se estrena esta serie pocos años después del cuarenta aniversario de aquellos hechos. Y no dejo de hacerme una pregunta preocupante, ¿en qué situación se encontrará España para conmemorar dentro de unos añitos el cincuentenario? Porque hay muchas cosas que preocupan. Nunca ha dejado de ser de interés lo que entonces sucedió, y hoy en día menos que nunca.

[Fotos] Paisajes urbanos probando una nueva película en blanco y negro

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Paisaje urbano con Canon EOS 650, EF 85 mm f1.8 USM y Kentmere Pan 200.

De alguna forma, esta serie de fotografías es continuación de la que os presentaba hace unos pocos días. Aquellas estaban hechas con la película fotográfica tradicional desde hace muchos años, mientras que las de la serie actual están hechas con las de una nueva emulsión, presentada al mercado el pasado mes de mayo, aunque hasta hace pocas semanas no hemos dispuesto de ella en nuestra ciudad. No me ha disgustado. Nada en absoluto.

[Libro] Les enfants de l’empire T01 y T02 – Yudori

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Jóvenes coreanas en un día de fiesta con vestido tradicional en el palacio de Gyeongbokgung en Seúl.

En los últimos tiempos he estado con mucho trabajo y con mucho lío en otras cuestiones. Se verá que hay más días en los que no publico nada en este Cuaderno de ruta que de costumbre. Esta semana me he saltado el martes y el jueves. Y casi el viernes, porque estoy cansado y me daba pereza. Y también ha influido en mi ritmo de lectura. Normalmente, el comentario de estos dos primeros volúmenes del relato gráfico de la coreana Yudori, pero que escribe en francés, lo tendría que haber escrito la semana pasada. Pero no terminé a tiempo el segundo volumen. Ahora explico lo de los volúmenes. Digamos que todo empezó un día que, haciendo tiempo, me metí en la FNAC a hojear libros. No con intención de comprar, hace tiempo que no compro libros en grandes superficies. Más bien con la curiosear novedades.

Entre las novedades de novela o relato gráfico, o cómic, como lo queráis llamar, vi el primer volumen de los dos que voy a comentar hoy. Traducido al castellano. Lo hojeé. Y así de entrada, me pareció que tenía unas ilustraciones muy bellas, muy estilizadas, muy limpias, pero también expresivas. Así que me interesé por la reseña argumental,… dos jóvenes coreanos a finales de los años 20 del siglo XX, o principio de los 30, en plena colonización de la península coreana, Chosón, por los japoneses. Inmediatamente supuse por dónde irían los tiros. Un mezcla de romance juvenil con mirada atrás a unos años conflictivos en todo el mundo, esos que precedieron a la sucesión de guerras que azotaron el mundo. Tiempos de inquietud política y social, de cambios profundos, especialmente en esas sociedades asiáticas, cerradas al cambio durante siglos, y que se enfrentaban a una modernización, no siempre bien digerida. No lo compré, porque miré el título original, y comprobé que el título original estaba en francés, no en coreano. El coreano no lo entiendo, pero el francés sí lo leo sin problemas. Así que me fui a casa y lo busqué en alguna tienda en línea. Lo encontré sin problemas, y ademas comprobé que estaba a punto de salir al mercado el segundo volumen. En octubre leí el primero, en noviembre el segundo. Ahora, lo que más lamento, es que hasta dentro de un año no podré seguir con la lectura, porque obviamente no ha terminado, y tengo la sensación de que va para largo. Y eso que son tomos de generoso grosor.

Los protagonistas son dos adolescentes, que viven bajo el mismo techo mientras estudian su bachillerato o equivalente. Ella es la hija mimada de un empresario, que juega a ser una chica moderna. Coqueta, consentida, inteligente, con ganas de una libertad que en principio no está al alcance de las mujeres. Él es el hijo de un noble o alto funcionario del antiguo régimen del país, muy venido a menos, su padre fallecido, y su madre y él mismo acogidos y protegidos por el padre de la chica. Entre los dos surgen disputas, y diferencias de visión de la vida y de la sociedad. Ella, moderna; él, tradicional. Ella adopta un nombre japonés; él es fiel a su nombre coreano. Ella es caprichosa y algo insolente, aunque buena chica; él es austero y moralista. Y sin embargo, es evidente un hecho, aunque no lo quieren reconocer, se atraen mutuamente y poderosamente.

El primer volumen actúa como presentación de los principales personajes, y de los secundarios habituales, así como del entorno social y político en el que se mueven. El segundo, todavía en el instituto, empiezan a tomar conciencia sobre las realidades de ese entorno. Él, hacia los movimientos izquierdistas que se mueven en la oposición nacionalista; ella, en el conformismo con el statu quo y con ganas con ir a estudia a Japón, como lugar que representa la modernidad para la tradicional sociedad coreana. Y de fondo, el colonizador. Opresor, y represor.

Yudori se lo toma con calma y presta atención al detalle. Procura constantemente ser fiel en sus ilustraciones a la época. Ilustraciones que como digo son limpias y elegantes. Y el nivel de los textos es bastante bueno también. No he conseguido conocer muchos detalles sobre la vida de la autora. Surcoreana. Pero que escribe en francés. Supongo que es en el país vecino donde ha estudiado y ha comenzado a desarrollar su trabajo. Desde luego, estoy muy interesado en seguir la lectura de esta saga. Y no descarto que, mientras tanto, busque alguna de las otras obras ya publicadas, por alguna de ellas tiene muy buena pinta.

[Fotos] Paisajes urbanos e industriales con película en blanco y negro

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Paisaje urbano con Leica M6, Zeiss Planar 50 mm f2 con filtro amarillo e Ilford FP4 Plus.

Tras volver de las vacaciones en Japón, y antes de la escapada del cambio de hora a Málaga,… comenzó el otoño. Bueno. El otoño, astronómicamente hablando, había comenzado varias semanas antes. Pero realmente, en Zaragoza, hasta después de las fiestas del Pilar no sientes que estás propiamente en otoño. E incluso en estos últimos años, el otoño es tan benigno que casi parece una segunda primavera. En cualquier caso, la fotografía en otoño se asocia con determinada luz y, sobretodo, determinados colores. Colores amarillo, ocres, hojas caídas. Esas cosas. Aunque siempre he dicho que esos colores ocres son más propios de los países nórdicos o de otros continentes que de los países templados próximos al Mediterráneo. Sí… las hojas amarillean… y cuando viene un tiempo frío y ventoso, se caen. Pero poco más. La cosa es que también cabe la fotografía en blanco y negro. Que aprovecha otras cualidades de la luz. Y de eso va esta entrada. Espero que os gusten las fotos.

[Cine] Una odisea espacial, 48 años después, a lo grande

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una tarde de finales de invierno, cerca de Almudévar, en la que hubo un eclipse de luna; la película de hoy juega con eclipses, alineamientos, conjunciones, oposiciones… astronómicas, claro.

2001: A space odyssey (1968; extra/20251128)

Debió ser en 1977. Un año en el que en España pasaran muchas cosas, después del referendo de la ley de reforma política en el més de diciembre de 1976, y de la convocatoria de cortes constituyentes en junio de ese 1977. No sé llamó así a la convocatoria. Simplemente elecciones generales. Pero bueno, todo el mundo sabía que tenían que redactar una constitución nueva. Y por aquel entonces, no recuerdo exactamente la fecha, supongo que al socaire de los nuevos tiempos y las nuevas tolerancias, el cine Rialto, tradicional cine de reestreno, lo que en otros ámbitos se llamaba un cine de barrio, se convirtió para asombro de un vecindario de clase obrera, en cine de arte y ensayo. Ahí es nada. La cuestión es que, estando yo acostumbrado a ir al cine los domingos por la tarde al Rialto, en la cuesta de la avenida de San José de Zaragoza, a cinco minutos escasos de mi casa, cuando era un cine de reestreno, de péplums y espagueti-westerns, seguí yendo a ver las películas que de repente allí empezaron a proyectarse.

Tengo el recuerdo de que fue allí donde vi por primera vez, en una sala de cine, la película 2001: A space odyssey, aunque doblada al castellano, o sea, 2001: Una odisea del espacio. Y tengo el recuerdo muy nítido… aunque no puede ser. Porque el Rialto se convirtió en sala de arte y ensayo en octubre de 1977. Yo acababa de empeza 1º de BUP, el bachillerato unificado y polivalente del ministro tecnócrata franquista Villar Palasí. Que conste que todavía hay muchos que piensan que aquella EGB y aquel BUP eran mejores que casi todo lo que ha venido después. No tengo criterio. No soy ducho en pedagogía y no tengo hijos que me lo pongan en perspectiva. Pero lo que sí recuerdo es que, unos meses antes, cuando todavía estaba en 8º de EGB, u octavo de básica, el profesor de ciencias, el señor Ibarra, quien sabe si había llegado todavía a los 30, pero era serio y con la barba me parecía muy mayor, nos preguntó una tarde si alguien había visto la película. Y yo levanté la mano. La había visto. Luego no pudo ser el Rialto. Fui el único que levanté la mano. Me preguntó que me había parecido y qué había entendido. No recuerdo qué respondí, pero sonrió levemente, ya he dicho que era serio, y dijo que muy bien. Existe la posibilidad que viese la película en el cine Arlequín, que había recibido este nombre en 1976, antes era el Fuenclara, por estar en el palacio de este nombre. Y que aunque formalmente no era de arte y ensayo, recuperaban películas prohibidas durante la dictadura, para estrenarlas con los nuevos tiempo. Recuerdo perfectamente El gran dictador de Chaplin. Pero no estoy seguro. Me gustaba ir al Arlequín con las personas que iba…

En cualquier caso, aquella visualización de 2001… fue uno de los hitos que me marcó en mi afición al cine. En lo que se refiere a 1997, también fue el estreno de La guerra de las galaxias, pero también, como he dicho, el año del Rialto como cine de arte y ensayo, lo que me condicionó mucho. Les vacances de monsieur Hulot, Solyaris,… y otras muchas, película impensables para un adolescente, entonces y ahora, pero que devoraba con pasión… y me convirtieron en un «raro» de por vida. Fíjate tú que forma de enfocar mi afición a las aventuras espaciales; 2001… de Kubrick, la galaxia de Lucas y Solyaris de Tarkovsky, en un espacio de dos años. Dos de arte y ensayo, aunque la de Kubrick se estrenó en salas convencionales en todo el muno y una supercomercial. Dos norteamericanas y una soviética. Y tres estilos totalmente distintos.

Con el tiempo, volvía a ver 2001… en salas de cine varias veces más. Al menos dos veces en los cineclubs universitario mientas estudiaba en la facultad. Y en los años 90 algún reestreno con versiones restauradas. Desde el momento en que salió al mercado la película en formato DVD la compré, la tengo por ahí, muerta de asco, pero la vi con frecuencia, una vez al año durante varios años. Y en su momento compré, con más calidad, la versión blu-ray, aunque probablemente sólo la viese un par de veces en ese formato cuando compré en 2007 el televisor de plasma que todavía tengo y uso, al que estoy acostumbrado. Y siempre encontraba algo nuevo. Algún detalle que ampliaba mi comprensión de la película. No sólo eso, en casa de mis padrinos, con una de cuyas hijas iba al cine arlequín, siendo ella una veinteañera cuando yo tenía 13 o 14 años, tenían la biblioteca Salvat, una colección que se vendió por entregas de 100 libros de la literatura mundial. Y allí estaba la novela de Arthur C. Clarke, escrita tras la película, en la que la Discovery, en lugar de a Júpiter, se dirigía a Japeto, una de las lunas de Saturno. Como me gustaba el capítulo sobre la maniobra de aceleración en la órbita de Júpiter. La leí varias veces. De las secuelas que escribió Clarke nada diré, porque no pegan ni con cola. Además, son secuelas de la película y no de la novela. Todo pasa en Júpiter.

En estos momentos, en Zaragoza, en el cine Palafox, se está emitiendo de nuevo la película en pantalla grande. En la sala 4, que es la tradicional del cine Palafox, antes de que se convirtiera en multicines. Una proyección de una copia de época, de los años 60, en buen estado, en formato 70 mm, para ver la película en toda su gloria visual, como la vieron los espectadores de la época del estreno mundial, y con la banda sonora incorporada, con sus defectillos acumulados. Qué espectáculo más maravilloso. Qué grande era Kubrick. Hacía tiempo que no me sentía tan emocionado por una experiencia cinematográfica. De las que son raras en estos momentos. Donde algunas cosas ya no maravillan… porque se dan por descontado. Pero en aquellos momentos… qué maravilla. Y qué historia. Qué momentos. Ganas me dan de volver a ir antes de que la quiten para siempre… o hasta el próximo evento dentro de unos lustros o décadas. Quién sabe.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: *****

[Fotos] Grafitis y cosas del Parque Grande con pelicula instantánea

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Paseando la ciudad con Hasselblad 500CM y el respaldo NONS Instant Back para película Instax Square.

Como ya habréis deducido, de vez en cuando salgo a pasear con la cámara de formato medio y su respaldo para película instantánea. Generalmente, quedo con amigos, en grupo amplio. Y usamos la cámara con sentido lúdico. Pequeños retratos para todos. Esas fotos no las suelo publicar. Pero siempre hago algunas mientras caminamos. Del entorno. En esta ocasión, algunos grafitis que me llamaron la atención y pequeñas escenas del Parque Grande de Zaragoza.

[TV] Cosas de series; terceras temporadas de universos e historias reimaginados, entre «jedis» y «Alicias»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En los alrededores y cerca del gran santuario de Izumo.

Hay historias literarias o cinematográficas que llegan para quedarse. Atrapan el imaginario de los lectores o los espectadores, y pasan al acerbo de las historias «de siempre». Leyendas cuyo origen conocemos perfectamente, quién las imaginó. Y cómo otras personas, otros creadores, las acogen, las reimaginan, cambian la perspectiva, expanden esos universos, a veces las elevan, a veces las hunden. Hoy tenemos dos de esas historias y universos. Muy distintos. Pero cuyas reimaginaciones han sido llevadas a la pequeña pantalla, a series que, en este caso, ambas han llegado a su tercera temporada.

La primera de ella es una serie de animación, que podéis ver en Disney+, porque al fin y al cabo es una iniciativa de esta megaproductora que tiene los derechos del universo Star Wars. Se trata de Star Wars: Visions. Cada temporada es una antología de historias cortas de animación, nueve en cada temporada, que duran entre los 10 y los 25 minutos, generalmente más cortos que un episodio de animación japonesa al uso, de 22-23 minutos. Y son realizados por autores de animación japonesa que, libremente, pero con la venia de Disney, idean y realizan una historia que transcurre en algún momento de línea temporal del universo Star Wars. Antes de la república, durante la república, en las guerras clon, durante el imperio, durante la rebelión… cuando sea. Y con personajes que no aparecen en las historias clásicas. Y con estilos de animación diversos, muy diversos, con libertad creativa para los autores.

La calidad y el interés de estas pequeñas historias es muy diversos. Algunas son más previsibles, otras son más arriesgadas, unas más accesibles, otras más experimentales, unas más fieles al canon del universo oficial, otras exploran situaciones y posibilidades más divergentes. En cualquier caso, el nivel general de creatividad es alto. Y hay varias que me dejan con las ganas de más. De eso que te quedas pensando que ojalá Disney dejase de lado alguna de las tonterías que ha estrenado en los últimos años y que están quemando a los aficionados, y adoptase algunos de estos enfoques para renovar la frescura del universo de ficción, e incluso atraer nuevos espectadores. Pero supongo que seguirá siendo una rareza. Una simpátíca y afortunada anécdota cuyo previsible final sucederá en cualquier momento. Algunas de las de esta temporada han sido continuaciones de las anteriores.

Y luego ha estado la tercera temporada de Imawa no Kuni no Arisu [今際の国のアリス, Arisu en la frontera], más conocida como Alice in Borderland. Recordemos que el nombre del protagonista (Kento Yamazaki), Arisu 有栖/アリス, es homófono con Alice en japonés. Pero no es una niña. Es un hombre joven que en la primera temporada se encontraba repentinamente en una realidad alternativa, con un Tokio despoblado, en el que los que allí se encuentran se ven obligados a jugar a una serie de juegos para sobrevivir. Aunque pueden perder la vida en esos juegos. Me intrigó mucho. Una extraña versión japonesa del Juego del Calamar, inspirada por la historia de Alice in Wonderland. Recordemos que la protagonista femenina (Tao Tsuchiya) se apellida Usagi 宇佐木/ウサギ, conejo en japonés. Así que ya tenemos dos personajes de la historia de Carroll. A partir de ahora, posibles espóileres de las dos primeras temporadas, quedáis avisados.

Al final de la segunda temporada quedó claro que la intención de la serie no es la crítica social como en la reconocida serie surcoreana. Y que ese país fronterizo en el que se encuentran los personajes de la historias es el país que está entre la vida y la muerte. Algunos de aquellos que estuvieron en esa situación próxima a la muerte, han seguido sus vidas. Arisu y Usagi se han casado y son felices. Pero tienen la inquietud de que algo pasó durante el tiempo que estuvieron en coma, algo vivieron, que apenas recuerdan, que es trascendente. Y acabarán volviendo al país fronterizo y a los juegos. Mmmmm… Lo voy a resumir. Aunque bien hecha, con nuevos juegos muy currados, me parece una temporada superflua. La historia ya estaba contada y cerrada. Estos es meramente intentar ordeñar la vaca aprovechando la buena acogida de la serie. Y la cosa es que al final de esta tercera temporada nos amenazan con secuelas localizadas en otros países del mundo… Dudo que me apunte. Esta temporada, de sólo seis episodios, me ha costado un horror terminarla. Sobre todo por que los dos últimos episodios duran ochenta minutos y nunca encontraba el tiempo suficiente para verlos. Pero si hubiera estado más motivado…

[Libro] Penance – Eliza Clark

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La ficticia ciudad de la novela de hoy me ha recordado la visita a Margate, condado de Kent, una tarde de octubre hace 13 años.

Libro que me recomendaron y que cogí de oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos, en versión original en ingles. De una autora joven, 30 o 31 años, británica, llamada Eliza Clark. Y que afronta un tema actual, con recursos actuales de hoy en día, más propios de generaciones actuales, y en el que satiriza es género tan popular últimamente en series de televisión y en literatura que es el llamado true crime. Publicado hace sólo dos años, en 2023.

Clark nos lleva a una localidad ficticia en la costa británica del mar del Norte, próxima a Newcastle upon Tyne, ciudad esta última de donde es oriunda la escritora. Una localidad turística, que conoció breves tiempos de esplendor, pero que lleva buena parte del siglo XX y lo que llevamos del XXI en progresiva decadencia. Con una sociedad cerrada, provinciana, en la que dominan unos pocos caciquillos locales, vinculados a partidos políticos conservadores o nacionalistas de extrema derecha. Y en la noche del referéndum del Brexit un terrible crimen sucede cuando una joven adolescente de 16 años es torturada y asesinada al quemarla viva por tres compañeras suyas del instituto publico. Ademas de afectar a la vida de una cuarta que fue la primera sospechosa, aunque inocente del crimen. Un periodista especializado en crímenes, escritor de un único éxito, intenta reverdecer laureles contando la auténtica versión de los hechos, por lo que irá entrevistando a las implicadas en el caso o sus parientes próximos.

Clark arremete sin compasión contra diversos elementos de la sociedad inglesa actual. De alguna forma, tal y como he entendido el libro, ese microclima en esa decadente pequeña ciudad costera del norte de Inglaterra es un trasunto de la decadencia del Reino Unido, y especialmente de la predominante Inglaterra. La división social entre brexitas y antibrexitas, el racismo rancio de los nacionalistas ingleses, frente a lo políticamente correcto de los inmigrantes más o menos integrados, las tóxicas relaciones entre las niñas y adolescentes, en las que el haber nacido o vivido en uno u otro barrio de la ciudad puede ser determinante de su futuro, de su posición social. Y la sátira con el género, ya que el narrador principal, en una primera persona indirecta, y por lo tanto absolutamente falto de credibilidad, disfraza su intención sensacionalista de pretendida investigación periodística seria.

He de reconocer que me costó entrar en la lectura. Y de hecho tuve varias interrupciones en su lectura hasta que la terminé volviendo de Málaga. Pero en cuanto cogí el tono de la historia y la narración, empecé a considerar tremendamente interesante, hasta cierto punto adictiva, casi apasionante. No es perfecta. Pero es un relato actual, con temas actuales, de una autora joven y prometedora. Y con un sentido del humor probablemente retorcido. Lo cual está muy bien.

[Fotos] Paisajes urbanos e industriales con película en blanco y negro

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Arquitectura y paisaje ferroviario con Leica M6, Zeiss Planar 50 mm f2 y Adox HR50… con filtro amarillo.

Ya he mostrado de todo lo que tenía que mostrar, al menos de momento, sobre mis viajes más recientes. Así que vuelvo a la fotografía cotidiana. La del entorno urbano familiar; arquitectura, paisaje industrial y ferroviario, lo que se tercie.

En esta ocasión, un fin de semana con cámara de postín y película en blanco y negro de baja sensibilidad, alta nitidez y contraste y grano fino. Tarde del sábado buscando motivos graficos en el paisaje y la arquitectura de la margen izquierda del Ebro en Zaragoza, y mañana del domingo entre las vías y las estructuras industriales del entorno de la estación de Casetas.

[Cine] Hikaru kawa [光る川] (La doncella del lago) (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Los bosques de Iwami Ginzan me vienen de perlas para ilustrar esta entrada.

Hikaru kawa [光る川] (2025; 53/20251114)

Cuando fui a ver en sesión tempranera de tarde esta película del japonés Masakazu Kaneko, tenía buenas sensaciones. Y en ese viernes, a las cuatro y media de la tarde, en la sala había más gente de la que esperaba. Poca, claro. Dada la nacionalidad de la película y que se trata de una versión original subtitulada, a la que la gente en este país, o al menos en Zaragoza, parece tenerles mucha alergia. El caso es que lo que había oído de ella, aunque no mucho, apuntaba a pequeña joya.

Kaneko nos lleva a finales de los años 50, cuando Japón ha pasado lo peor de la posguerra, y el desarrollismo económico está empezando a despuntar. En una pequeña población de montaña, un padre de familia ve con esperanza las obras que van a llevarse a cabo para construir una nueva presa en un angosto valle, aunque muchos árboles perecerán. Pero transmite a su hijo (Sanetoshi Ariyama) la esperanza del progreso. Poco después, este acude a una sesión de cuenta cuentos, donde el narrador, y también la película, nos traslada trescientos años al pasado. Allí una jovencita y bella aldeana (Asuka Hanamura) vive con su padre y su hermano menor (el mismo actor que el hijo del siglo XX). Aunque pretendida por el hijo del caciquillo de la aldea, se enamora de un joven en la montaña (Yo Aoi), que viaja con unos torneros de madera nómadas. Pero la relación parece imposible… y quizá con un final trágico,… que tal vez pueda evitar el niño del siglo XX.

Tiene muchas cosas para encandilar esta película. En primer lugar, la realización. Tranquila, reposada. Muy japonesa. De atención al pequeño detalle. Cámara tranquila. Sin movimientos bruscos, pero muy elegantes. A veces fija. Fotografía y sonido, naturalistas. Y hermosa, sin artificios. Aprovechando el paisaje, el entorno, sin falsearlo, de forma también muy natural. Y con un ritmo tranquilo, pero con ritmo. De gran nivel, en su sencillez.

En segundo lugar, sus interpretaciones. Kaneko saca oro de unos intérpretes jóvenes, especialmente los tres mencionados, dos jóvenes poco más que adolescentes y un niño de 10 años, que son capaces de expresar de todo con sus gestos y sus rostros. Aprovechando al máximo la belleza sin artificios de los jóvenes, y la naturalidad reflexiva y curiosa del niño.

Y en tercer lugar, la estructura y los temas que trata el filme. Un canto a la naturaleza y a un estilo de vida en el que el ser humano se integra en ella, con respeto mutuo. Y todo ello en forma de fábula, en la que el presente se mezcla con las leyendas del pasado y uno y otras se representan en el otro. Niños capaces de viajar al pasado, cuencos de madera que se aparecen en el presente. Un ciclo de reconocimiento y salvación mutua. Un hermosura de película y de historia. ¿Tengo que insistir en que es muy recomendable? Aunque probablemente ya habrá desaparecido de la cartelera. Cosas que pasan con el arte más puro. Lo peor,… el pretencioso título que le han puesto a la película en castellano.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; entretenida serie surcoreana, realmente peligrosa para la salud de los televidentes (de verdad)

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. Ingwangsan es una montaña que está en Seúl, y no en una provincia lejana a la capital surcoreana. Pero servirá de forma adecuada para ilustrar esta entrada.

En los últimos tiempos, creo que ya lo he comentado en alguna ocasión con anterioridad, me cuesta encontrar teleseries surcoreanas que me enganche. Ya he dicho muchas veces que, con frecuencia, son guilty pleasures que me entretienen los fines de semana. O sea que no se trata de calidad. Pero se trata de simpatía, a veces empatía, o simplemente diversión sencilla. Hasta tal punto es así que, en unas semanas en las que he estado un poquito abrumado con distintas cuestiones, y necesitaba algo de relax sin pensar al llegar a casa, he tirado de «archivo» y he vuelto a ver Resident Playbook, derivada de la excelente Hospital Playlist. La serie de los residentes de obstetricia y ginecología ha crecido en mi memoria. Y efectivamente la he disfrutado mucho, más, en su segunda visualización.

Pero previamente acabe de ver las dos temporadas de Sulkkundosiyeojadeul [술꾼도시여자들, mujeres bebedoras de ciudad], que en inglés/castellano la encontramos como Work later, drink now / Más beber y menos trabajo. Una serie que podemos encontrar en su primera temporada, de 2021, en Amazon Primer Video, pero cuya segunda temporada, de 2022-2023, hay que buscar en BiliBili, necesariamente en versión original subtitulada en inglés. Lo cual no me supone un problema, pero es un rollo para ver. Cada una de estas temporadas consta de 12 episodios de entre 30 y 45 minutos. Los primeros episodios de cada temporada son más cortitos, y se van alargando. De la misma forma que esos episodios cortitos tienen sabor a comedia de situación, mientras que conforme se alargan en la temporada adquieren más tono de drama.

La fórmula de la serie no es la primera vez que me la encuentro en las series surcoreanas. Tres amigas, de personalidades muy diferentes, pero muy unidas, que se llevan muy bien, confían unas en otras, mientras navegan por la vida con sus problemas laborales, familiares y algún romance que otro. Una es muy profesional y responsable, guionista de televisión, Lee Sun-bin, otra es muy atractiva físicamente, pero de carácter superficial, profesora de yoga, Han Sun-hwa, y la tercera, reservada y con un fracaso profesional como profesora de instituto, dedicándose a la papiroflexia en una canal de algo parecido a Youtube, Jung Eun-ji. El único fijo masculino es un colega de la primera, y principal interés romántico de esta, Choi Siwon. Las interpretaciones son bastante buenas, y es una serie bien hecha, con buenos guiones, muy entretenida, y cuyas protagonistas generan mucha empatía y simpatía. Pero…

Sí. Tiene algunos peros. Y es que la serie es aberrante en una serie de cuestiones que, si influyen en los telespectadores, especialmente en las telespectadoras, pueden influir muy negativamente en la salud de las mismas. Y lo digo en serio. Soy profesional de la salud, médico, y ha habido momentos en los que, sencillamente, me he horrorizado con la propuesta. Especialmente grave por la simpatía de la serie. La primera está ya en el título; la desmesura en la ingesta de bebidas alcohólicas, que en ningún momento se ve como un hábito tóxico de consecuencias nefastas, más allá de los chascarrillos cómicos asociados a la embriaguez. Con el ritmo de ingesta que muestran en la pantalla, estas mujeres de treinta años tienen que tener un alcoholismo implantado, alteraciones físicas y metabólicas importantes y descomposición del ambiente laboral y familiar. Y si no en ese momento de su vida, sucederá pronto. Y nada de eso se ve ni se plantea. Hay que considerar que por el metabolismo propio de la mujer, el impacto del alcohol y sus metabolitos en las mujeres es mayor que en los hombres. Esta glorificación del consumo de alcohol me ha parecido un horror. Y se da con frecuencia en las series surcoreanas, en las que los consumos desmesurados de soju y cerveza son frecuentes. Desconozco la realidad del alcoholismo en el país asiático, pero si las series son un reflejo de la realidad, será un problema importante.

El otro tiene que ver con uno de los arcos dramáticos de la serie. Algunos podrían considerar espóiler lo que voy a comentar a continuación, quedáis avisados…

… … …

Al final de la primera temporada, e indicando por dónde va a empezar la segunda temporada, a una de las chicas, con treinta años, se le diagnostica de un cáncer de mama, que ha de ser operado y en el que se encuentra incluso alguna progresión del tumor a ganglios linfáticos. A la joven se le indica tratamiento quimioterápico, como es lógico. Por mucho tumor que se haya retirado en la intervención quirúrgica, el cáncer de mama es más agresivo y propenso a recidivas graves cuanto más joven es la mujer. Y treinta años de edad es ser muy joven. Pero la joven, con sus amigas, se retiran durante un año a vivir en la naturaleza, vida «sana», ambiente puro, en lugar de tratarse. Y hay final feliz. El tumor no reaparece. ¡¡¡ ESTE PLANTEAMIENTO ES UNA IMBECILIDAD !!! Podría admitir que la intervención quirúrgica elimina el tumor, sin que existan micrometástasis a distancia. Pero la chica quedaría curada yéndose a la montaña como en la serie, quedándose en Seúl trabajando o de viaje en las Chimbambas. Lo que no se da es que se cure precisamente por irse al monte a un tienda de campaña conviviendo con los insectos y los jabalíes. Este tipo promoción de las pseudoterapias ha producido, y me consta por he conocido a pacientes en situaciones similares, muertes que se podrían haber evitado. Las series de televisión, especialmente las que tienen un impacto, tienen una responsabilidad. Y esta es aberrante al respecto.

La serie… ¿es recomendable? Pues no sé qué decir. Es buena desde ciertos puntos de vista, pero nociva desde otros. Muy nociva.