[Cine] The Lost Daughter (2021)

Cine

The Lost Daughter (2021; 13/20220226)

La siempre interesante Maggie Gyllenhaal debuta como directora de largometrajes adaptando una obra de Elena Ferrante con el título algo distinto del de la película, La hija oscura, que sin embargo es el que figura en la versión doblada al castellano en España. Lo de la hija perdida es porque es el título de la edición inglesa de la novela de Ferrante. Líos de títulos que pocas veces entiendo. Elena Ferrante es un pseudónimo. Aunque hay sospechas fuertes de la identidad de la autora, probablemente mujer, por lo que nos referiremos a ella en femenino, no me consta si hay certeza o no. No he leído nada de ella. Rara es mi estancia vacacional en Italia en la que no vea en las librerías las promociones de alguna de sus novelas. Y está muy traducida a otros idiomas. La película ha estado muy presente en toda la temporada de premios cinematográficos, logrando algunos éxitos, aunque no en los más prestigiosos, donde no ha pasado de algunas candidaturas. Fundamentalmente para su directora y su protagonista principal, la siempre solvente Olivia Colman.

Si no estoy equivocado, con frecuencia Elena Ferrante sitúa la acción de sus novelas o el origen de sus protagonistas en el sur de Italia, o al menos en Nápoles y proximidades. Así que algunas fotos de mi último viaje a la costa de Amalfi y el golfo de Nápoles vendrán muy bien para la ocasión.

Colman interpreta a Leda, una profesora de lenguas que se toma unas vacaciones por sí sola en Grecia. Permanece algo alejada de su familia; sus hijas veinteañeras han vivido con su padre. Un día, al lugar de vacaciones llega una bulliciosa familia, con una joven madre, Nina (Dakota Johnson), al frente de la que es prevenida por ser gente «poco recomendable». Pero surge un incidente, la niña pequeña de Nina se pierde. Leda la encuentra y la devuelve a Nina; pero se queda secretamente con una muñeca de la niña, incluso ante el berrinche continuo de la pequeña. Todo el incidente trae al recuerdo los recuerdos de cuando sus hijas tenían la edad de esta niña, y ella, interpretada en su juventud por la también muy estimable Jessie Buckley, mantuvo una aventura extramatrimonial que marcó el resto de su vida.

Historia escrita y dirigida por mujeres, protagonizada por mujeres, de carácter intimista e introspectivo, sobre las obligaciones de la maternidad y sobre como esta, en la sociedad actual puede interferir con las ambiciones profesionales de una mujer, y también cuando los estereotipos establecidos y las costumbres morales obligan a las mujeres y las castigan socialmente cuando se desvían del «buen camino». Pero también sobre el remordimiento que decisiones aparentemente valientes pueden dejar en la mujer que decide ser autónoma, independiente. El planteamiento y el tema es muy interesante… pero no acabó de engancharnos, y la puesta en escena estuvo a punto de sacarnos de la película en varias ocasiones. Incluso el macguffin del filme, la maldita muñeca, nos pareció un poco débil a la hora de desencadenar los conflictos que se plantean en la misma.

La película se salva y se sostiene por las bondades interpretativas de las mujeres de su reparto. Los hombres, por prestigiosos que sean los nombres de los actores, como Ed Harris, tienen un papel absolutamente accesorio y circunstancial en la trama. Sin ellas, no sé si para mí la película hubiera llegado al aprobado. Se deja ver… pero exige atención y, como ya he sugerido, la propia película no siempre colabora a la hora de mantenerla. No sé si recomendarla o no. Quizá sea buena opción para la reflexión en vísperas del 8 de marzo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Simplemente, deambulando por la ciudad con una cámara compacta para película tradicional

Fotografía

Ninguna sorpresa, nada realmente nuevo que comentar hoy. Una fórmula comprobada, que funciona sin problemas. Una cámara compacta fiable, con una calidad óptica decente, y un rollo de negativos en color.

Inicialmente orientado a las anécdotas arquitectónicas o del paisaje urbano que uno encuentra por la ciudad mientras camina, la llegada de un cierto equipo para probar, convirtió en la combinación fotográfica de hoy en un acompañante en esas pruebas.

Como de costumbre, los aspectos técnicos, en esta ocasión muy someros, porque es una combinación de cámara y película comentada y probada de sobras con antelación, los podéis encontrar en Olympus Trip 35 con Kodak ProImage 100 mientras probaba los adaptadores para la GFX 50R.

[TV] Cosas de series; animación en Japón y juerga en Asia

Televisión

Dos series de animación japonesa para esta semana, junto con un documental sobre la juerga nocturna en algunas de las principales metrópolis asiáticas. Vamos con ello.

El templo de Kennin-ji y alrededores dentro del popular y turístico distrito de Higashiyama-ku en Kioto.

Chikyūgai Shōnen Shōjo 地球外少年少女 [Chicos y chicas en órbita], traducido bastante literalmente en sus versiones en castellano y en inglés como Jóvenes en órbita y The orbital children, respectivamente, es una serie de animación japonesa, anime, en Netflix sobre un grupo de chavales que se ven atrapados en una estación espacial en órbita de la Tierra cuando aparece la amenaza de impacto de un cometa sobre el planeta y un grupo terrorista, que se inspira en los textos elaborados por una inteligencia artificial, decide intervenir para provocar una catástrofe planetaria, porque eso «será mejor para la humanidad». Aunque inicialmente entretenida, a la serie le cuesta mantener una coherencia argumental razonable, con varias huidas hacia adelante en la historia, que aumentan innecesariamente su complejidad. Y mucha tontá pseudocientífica, que se identifica fácilmente por el abundante uso de la expresión «AI» (inteligencia artificial) y «cuántico/a»… claros identificadores de palabrería sin sentido en la ciencia ficción de bajo nivel. La terminé porque sólo eran seis episodios. En Japón está dividida en dos largometrajes, y estos seis episodios corresponden al primero de ellos. No tengo claro que vea la segunda parte. Por supuesto, está basada en un manga.

Kimetsu no yaiba 鬼滅の刃 [la hoja que destruye demonios], conocida internacionalmente como Demon Slayer, es otro cantar. Uno de los manga más populares y valorados en la última década generó esta serie que se puede ver en Amazon Prime Video, una de las plataformas que más fuerte apuesta por la animación japonesa, y que ha dado lugar también a un largometraje, Gekijō-ban «Kimetsu no Yaiba» Mugen Ressha-hen 劇場版「鬼滅の刃」 無限列車編 [Kimetsu no yaiba: compilación Tren infinito, la película], en España Guardianes de la noche: Tren infinito, que incluyo en este comentario, que se pudo ver el año pasado en las salas y que también se pueden ver ahora en la misma plataforma de contenidos en línea.

El protagonista es un mozo entre la adolescencia y la juventud, hermano mayor en una familia en el que el padre murió, que vive aislada en el bosque. Familia que es asesinada por un demonio [oni 鬼] una noche de mal tiempo en la que se tiene que refugiar cuando vuelve del poblado. Sólo sobrevive una de sus hermanas, convertida también en demonio. Así se enterará que existe un cuerpo secreto de agentes que lucha contra los oni, a los que se unirá en un difícil entrenamiento y aprendizaje. A partir de ahí se irán sucediendo una serie de arcos argumentales, divididos en varios episodios de 20 minutos, en los que se irá enfrentando a diversos contrincantes, y en los que irá conociendo nuevos aliados y compañeros. Una originalidad de la serie es que transcurre en la era Taishō (1912 – 1926), época en la historia de Japón de avance democrático parlamentario, entre el desconcierto de la era Meiji y la vuelta al militarismo y el totalitarismo de las primeras décadas de la era Shōwa. Lo cual mezcla el aspecto del periodo feudal japonés en las zonas rurales, con la modernidad de la zonas urbanas, en unos contrastes visualmente muy interesantes. La primera temporada tiene 26 episodios. La película es un montaje en versión en largometraje de la tanda de episodios que constituyen el arco argumental Mugen ressha [Tren infinito] de la segunda temporada de la serie. Una serie de aventuras bien hecha, con algún altibajo en su historia, normal siendo tan larga, que puede gustar mucho a los más jóvenes. Los oni japoneses, tal y como los presentan, tienen mucho en común con los vampiros europeos.

Finalmente, he visto una serie documental de seis episodios de Netflix con origen en Singapur, Midnight Asia: Eat, dance, dream, que hace un repaso de la vida nocturna de seis metrópolis asiáticas, Tokio, Seúl, Bombai, Bangkok, Taipéi y Manila. Curiosamente… falta Singapur. Con 35 minutos de duración por episodio, es cómoda de ver, y muy entretenida. Eso sí, no esperéis gran profundidad en los contenidos. Está llena de tópicos, lugares comunes que se repiten muchas veces entre las distintas ciudades. Por haber visitado estas ciudades, los episodios que me resultaron más interesantes fueron los dedicados a Tokio, Seúl y Taipéi. Algunos de los lugares que aparecen en estos episodios los visité personalmente en su momento. Sin más que un entretenimiento fácil, buenrollista, que aboga por la diversidad y la apertura a distintas culturas, va bien por ejemplo para ver mientras cenas tranquilamente un día cualquiera, sin complicaciones.

[Cine] Death on the Nile (2022)

Cine

Death on the Nile (2022; 12/20220224)

Como avisaba en mi última entrada cinematográfica, se nos han acumulado en siete días dos películas firmadas por Kenneth Brannagh. Y ya avisaba que, en mi opinión, hay cierta irregularidad en su carrera. Las da de cal y de arena. Hace poco más de cuatro años estrenaba una ambiciosa adaptación de la novela más famosa de Agatha Christie. Una escritora que leí con frecuencia durante una fase de mi vida, entre la adolescencia y primeros años de juventud, pero que abandoné pronto. Novelas formulaicas, con alguna excepción, que pronto me aburrieron por falta de incentivo intelectual. En cualquier caso, la segunda novela que leí de la escritora británica fue Poirot en Egipto, título con el que se publicaba hace cuarenta años la novela Death on the Nile en España. Supongo que para dejar claro a los fans de la escritora que se trataba de una novela del famoso detective belga Hercule Poirot.

Una visita recientes al templo de Debod en Madrid, trasladado de su lugar original por la construcción de la presa de Asuán, que también supuso el traslado del templo de Abu Simbel, la joya de los templos nubios, y que es visitado por los protagonistas de la película.

Mi primera novela de Christie fue El tren de las 4:50 (4.50 from Paddington), una novela que todavía aprecio en el recuerdo. Que no era de Poirot, era de Miss Marple, aunque la protagonista efectiva fuera otro personajes. Yo debía tener 14 o 15 años. Y un par de años más tarde, debido a que buena parte de mis compañeros de clase vieron la primera adaptación de la novela que nos ocupa hoy, yo no la vi hasta años más tarde en televisión, me agencié esta aventura detectivesca y la leí. Me entretuvo mucho, aunque hoy, en el recuerdo, no se sostiene también como el asesinato ferroviario que he mencionado. En cualquier caso, el drama celotípico de la alta sociedad sobre las aguas del Nilo entre el arribista Simon Doyle (Armie Hammer), la rica heredera Linnet Ridgeway (Gal Gadot) y la despechada y vibrante Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey) tenía mimbres para hacer una historia mucho más interesante que la que escribió Christie o se ha adaptado en los cines. Bueno, claro… también está Poirot (Kenneth Brannagh). Es una pena que el encorsetamiento en la fórmula detectivesca de la autora inglesa le cortara las alas a la historia. Que además es muy glamurosa.

Al igual que en su película de 2017, Brannagh nos plantea una película espectacular, de amplios paisajes, colores impactantes, muy de postal o de foto llamativa en un instagram de viajes. Hay que considerar que vimos la película en un evento especial, con proyección de película cinematográfica de 70 mm, la alta resolución del cine tradicional, en versión original. El problema es que la espectacularidad visual viene cojeando de dos patas. Por un lado, en el aspecto técnico, los abundantes cromas con fondo generados por ordenador cantan mucho, y en algún momento dan la sensación de que estamos ante una película de animación con personajes reales. No muy aceptable en los tiempos que corren. Por otro lado, la adaptación de la historia es apresurada, nada sutil y a ratos un pelín confusa. Supongo que para no alargar en exceso la producción. Menos mal que yo sabía perfectamente lo que sucedía.

Y lo que sucedía es muy similar a lo que cuenta Christie en su novela, a la que es bastante fiel. Pero hay cambios. Se introducen una serie de cuestiones sobre la biografía de Poirot como combatiente belga en la Primera guerra mundial, que no me consta existan en los libros originales. De hecho, yo pensaba que en aquel momento era policía en Bélgica y se refugió durante la invasión alemana en Inglaterra donde permaneció. Y que desde mi punto de vista no aporta nada, salvo para humanizar al arrogante detective, incluso planteando un interés romántico con una de las viajeras del Karnac. Y el resto de los cambios se producen para introducir una improbable variedad racial y sexual para la época en que se sitúan los hechos, pero que parece obligatoria hoy en día si no se quiere ser acusado por los fanáticos de lo «políticamente correcto». De todas formas,… se han olvidado incluir algún personaje de el Asia más oriental, o sea que estos grupos étnicos pueden plantear quejas ante la película. También falta representación de los aborígenes australianos, maoríes, polinesios y melanesios, y de toda América latina. Esquimales tampoco hoy. Y algunos otros. Y en cuanto a la diversidad de género… falta algún personaje claramente transexual, gays masculinos, bisexuales, pansexuales y asexuales. Creo. Todo esto lo digo con el máximo respeto a la diversidad humana, pero con poco respeto a la «diversidad» de escaparate y forzada. Háganse historias sinceras y auténticas de todos los grupos y variantes humanas. Invéntense por favor nuevas historias con protagonismo genuino de la humanidad diversa, y dejémonos de intentar forzar al absurdo lo que ya se inventó en el pasado. A veces funciona, véase cierta adaptación de famosa escritora, pero muchas veces no.

Con un reparto funcional, pero con fuerte regresión a la mediocridad, los buenos intérpretes quedan limitados por el estereotipado desarrollo de sus personajes, mientras que los intérpretes menos brillantes salvan los muebles al verse ante personajes menos exigentes, la película no es ninguna catástrofe, y se deja ver, aunque a mí me deje profundamente insatisfecho. Entre tanta corrección política, es irónico que el protagonista masculino estuviera implicado en un escándalo, cuyo veracidad desconozco, por conducta sexual impropia. Al parecer, este hecho pudo retrasar la llegada de la cinta a los cines o afectar la promoción de la misma, que se habría enfriado por parte de las protagonistas femeninas. No lo sé a ciencia cierta. En cualquier caso… supongo que los fans de Christie la verán con ganas,… pero yo… creo que si Brannagh sigue insistiendo en crear un «universo Poirot»… que no cuenta más conmigo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Estas mañanas frías de principios de enero

Fotografía

En las dos primeras semanas de enero de este 2022, las mañanas amanecía frías pero con una luz agradable. Los sábados, sin tener que ir al lugar de trabajo, invitaban a caminar un buen rato, bien abrigado, con una cámara de fotos al hombro. Así que en una de ellas, aproveché para probar un tipo de película que no recuerdo cuanto hace que la usé… y si entonces era igual que ahora, incluso bajo la misma marca.

Los detalles técnicos, como siempre, en mi blog más técnico: Kodak Gold 200, una desconocida para mí – con Canon EOS 3. Aquí os dejo algunas de las fotos, de las cuales, dos de ellas, no son de esa mañana… son de una tarde. Véase la extraña guitarra y el palacio.

[Recomendaciones fotográficos] Fotógrafos y fotografías a pares

Fotografía

Esta semana Lenscratch es mi principal fuente de recomendaciones. Principalmente, aunque no únicamente porque han dedicado buena parte de la semana a fotógrafos que crean su obra en forma de dípticos o partes de fotografías o imágenes de algún tipo en las que se incluyen técnicas fotográficas.

Al igual que Mencarini y el dúo Albarrán Cabrera, yo también soy de los que experimentan una cierta fascinación por Asia, hoy en día inalcanzable por la pandemia. Pero recordemos viajes pasados con algunas escenas urbanas en Shangái.

Así el miércoles nos mostraban la obra de John Bernhard, con dípticos emparejados por sus características compositivas y formales, aunque también puedan tener relaciones temáticas; el jueves fue el turno de Gail Samuelson (instagram) y sus fotografías tomadas en Maine, dípticos en los que combina interiores y exteriores o paisajes; y finalmente, el viernes, con mucha más intervención sobre las imágenes, y técnicas mixtas, Cédric Zuwala (instagram) realiza una reflexión entre los paisajes interiores del ser humano y los paisajes exteriores del medio en el que vive.

Los dípticos o trípticos, por no hablar de los retablos, más complejos, han sido durante toda la historia del arte una constante. Grupos pequeños o grandes de imágenes que se complementan formalmente a la hora de representar un concepto estético, de narrar una historia, complementar una idea, o confrontar ideas contrapuestas o en conflicto. En la últimas década se ha dado un fenómeno curioso, espontáneo. Con el resurgimiento de la fotografía con película tradicional, no pocos fotógrafos han abrazado las pequeñas Olympus Pen, y similares de otras marcas, con sus negativos de 17 x 24 mm, algo menos de la mitad del habitual 24 x 36 mm. Y los laboratorios, al digitalizar los negativos revelados, por la configuración de sus escáneres, los digitalizan con frecuencia en pares. Lo que ha hecho que muchos fotógrafos presentaran su obra en pares, en dípticos. Yo también lo he hecho en ocasiones. Y me parece una idea interesante. Pero más difícil de llevar a buen término de lo que parece. Es necesario trascender el emparejamiento casual, que puede funcionar, hacia un díptico pensado, coherente y que transmite un mensaje mejor definido e intencional.

En Lenscratch también, el lunes se habló también de pares. Pero no de pares de imágenes, si no de personas; ocasionalmente algún trío. Elisa Haber (instagram), de una forma humorística y festiva fija su mirada en los pares de gemelos. Con algún trío de trillizos que otro. Son diversos los fotógrafos u otros artistas que se fascinan con la identidad física de dos personas distintas, cada una con una personalidad propia. Pero en su trabajo, se traslada a la localidad de Twinsburg [twins = gemelos], para retratar a los participantes en un concurso de gemelos disfrazados. Publicaron la entrada a tiempo de celebrar la fecha del 22 02 2022.

Vamos a otro par curioso, y cuya relación la he establecido yo… porque me ha parecido así. En Photography of China nos han hablado de la obra de Juan Mencarini Pierotti. A pesar de tan italianos apellidos fue un español empleado en China en distintos puestos de los servicios de aduanas marítimas y de exportación e importación de bienes. Y que encontró su tiempo para fotografiar el paisaje, natural y humano, del gigante asiático. Fotografías de tamaño contenido, 13 x 19 cm, probablemente positivadas por contacto, realizadas en la última década del siglo XIX. Un pequeño tesoro que acabó adquirido por un empleado de aduanas francés y donado a una sociedad geográfica del país vecino. Fue miembro de algunas de las primeras sociedades fotográficas en China.

Y Asia, sus paisajes, su cultura y sus gentes, sigue siendo una fuente de inspiración y polo de atracción para muchos artistas occidentales. Como, por ejemplo, así que emparejemos a Mencarini con los también españoles Albarrán Cabrera (instagram). Ya que estamos con pares, un dúo fotográfico, formado por Anna Cabrera y Ángel Albarrán. En Another Magazine nos presentan varias de las series del dúo, aquellas en las que dirigen su mirada al paisaje japonés, con fotografías actuales pero de aspecto atemporal, muy pictóricos en ocasiones, emulando la estética oriental, utilizando procesos de copia e impresión, así como dobles exposiciones, alternativos a los procesos habituales.

Siempre he dicho que, en tecnología fotográfica, siempre he sido más aficionado a las ópticas que a las cámaras. Una cámara no deja de ser una caja oscura con una superficie sensible y un orificio en el otro extremo, que con el tiempo hemos complicado hasta grandes extremos. Pero las ópticas, las responsables de que la imagen que contemplamos y seleccionamos se reproduzca con fidelidad, o con intencionada infidelidad, en esa superficie sensible… y sus variedades y compromisos. Eso me parece apasionante. Para quienes compartan mi fascinación, en Lens Rentals han publicado un artículo donde dan un repaso a los diseños más primitivos, originados en el siglo XIX o en las primeras décadas del XX, y que progresivamente perfeccionados han sobrevivido hasta hace muy poco tiempo, donde nuevas técnicas de diseño y fabricación los han ido sustituyendo.

[Viajes] Olite y Madrid con película negativa en blanco y negro

Viajes

No hace muchos días os presentaba fotografías realizadas con película en blanco y negro en Olite. Ese rollo de fotografía se agotó antes de que terminase mi excursión a la bonita ciudad navarra. Y lo cambié por otro, del que proceden las fotografías de hoy. Más contrastadas, más expresivas, ni mejores ni peores, distintas. Cada cual, según sus gustos preferirá unas u otras.

El rollo lo terminé en Madrid un par de días más tarde. Los detalles técnicos, para aquellos que podáis estar interesados, los encontraréis en Olite y Madrid con película en blanco y negro – Olympus mju-II con Kodak Tri-X 400.

[Fotos] Más formato medio digital con objetivos adaptados de otros sistemas

Fotografía

Sigo probando las posibilidades de usar mi nueva cámara de formato medio digital con las ópticas que ya tengo para otros sistemas. Con más o menos limitaciones, algunas de ellas son opciones muy interesantes. Por lo menos hasta que consiga ahorrar para comprar más objetivos propios del sistema, que no son especialmente baratos.

En la entrada Sumando accesorios al adaptador Fringer EF-GFX – Fujifilm GFX 50R, hago un amplio repaso de varias ópticas, con distintos resultados. Especialmente pensando en disponer de algún teleobjetivo medio competente, así como en la posibilidad de hacer fotografía de aproximación. Incluso macrofotografía en un momento dado. Posibilidades hay. Aunque sólo algunas merecen la pena.

[Cine] Belfast (2021)

Cine

Belfast (2021; 11/20220117)

En el plazo de unos días vamos a ver dos estrenos de Kenneth Brannagh. El director británico, norirlandés por más señas como veremos a propósito de la película de hoy, ha realizado cosas muy muy interesantes a lo largo de su carrera. También como intérprete. Y sin embargo, también da la sensación de que hay cierta irregularidad en su carrera. En cualquier caso, la película de hoy llega con halo de ambiciones en la temporada de premios, y con probabilidad de premio gordo. No sé si mucha o poca, pero la posibilidad existe.

Confío en visitar Irlanda del Norte en algún momento. De momento, tengo que conformarme con fotos de la República de Irlanda. Las que traigo hoy, en blanco y negro para acompañar el tono de la película, de la península de Connemara.

Brannagh nos traslada a su ciudad natal Belfast, con un alter ego de nueve años, Buddy (Jude Hill), que de repente despierta a la dura realidad sociopolítica de Irlanda del Norte cuando un grupo de matones unionistas irrumpe en su pacífica calle donde conviven familias protestantes y católicas para atacar a estas últimas. A través de los ojos del niño y sus correrías por el barrio iremos conociendo las entretelas de esa ciudad en conflicto y dividida, pero no sólo entre protestantes y católicos, sino también entre quienes quiere paz y quienes buscan bronca, representada por el enfrentamiento entre su padre (Jamie Dornan) y un matón unionista (Colin Morgan), a pesar de ser ambos protestantes. Y con la poderosa presencia de la madre (poderosa presencia también la de Caitriona Balfe), y la no menos poderosa e importante presencia de los abuelos del niño (prestigio a raudales con Judi Dench y Ciarán Hinds).

Brannagh abandona sus macroproducciones complejas y rueda con sencillez, en un delicado blanco y negro salpicado de alguna nota de color, un breve pasaje vital, varios meses en la vida de una familia que debe tomar la difícil decisión de si ha de quedarse en precario en la ciudad que ama y con la familia y los amigos que quieren, o deben emigrar, como tantos irlandeses en la historia, para abrir un futuro a sus hijos. Un tremendo retrato social de unos tiempos y unos conflictos, en la que el realismo de la historia no está reñido con no pocas dosis de poesía. Y poco más de hora y media de duración. Las pequeñas grandes historias no necesitan más para estar bien contadas.

Poderosas interpretaciones de un reparto mucho más coral de lo que parece, donde sólo la presencia del pequeño Jude Hill es constante, y que nos limita la historia, que podría tener otras interpretaciones u otras visiones. La misma historia, con distinto resultado, podría haber sido contada y resultar tremendamente interesante desde el punto de vista de la madre, esa madre guapa y garbosa, tanto en sus aciertos como en sus errores. O de la abuela. O del abuelo. O de un vecino. O de la prima mema. Todos ellos podrían generar su versión de esta pequeña historia y sería igualmente interesante, pero distinta. Hay muchas películas posibles en esta película concreta. Todo el reparto es irlandés, o con raíces irlandesas (Dench es inglesa de madre irlandesa), y nos acuna con su musical acento, que los irlandeses llevan la música hasta en el hablar.

¿Es recomendable? Es prácticamente imprescindible. Un canto al entendimiento, un homenaje a las familias modestas, a lo que emigran, a los pacíficos, a los sencillos de corazón, que también meten la pata en ocasiones. Una denuncia del conflicto por el conflicto, de los integrismos ideológicos dogmáticos, políticos o religiosos. Una visión necesaria de un norirlandés protestante que se aleja de todos los tópicos, al mismo tiempo que hace avanzar la historia bajo el impulso de la potente música y firmes letras de las canciones de Van Morrison, otro norirlandés de pro. No os la perdáis. Ah… y la sorpresa final sobre la niña de clase que trae loco a Buddy,… la guinda final en el mensaje de Brannagh con esta película.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[TV] Cosas de series; placeres inconfesables surcoreanos pendientes de comentario

Televisión

En las últimas semanas se me habían acumulado muchos finales de temporada, y he ido comentando semana a semana primero las que me parecían más interesantes. Y por ello tenía varias series surcoreanas, muchas de ellas se remontan a los días de Navidad, pendientes de comentario. Aunque en el título de la entrada las he calificado de placeres inconfesables, el guilty pleasure de los anglófonos, no necesariamente merezcan todas ellas este calificativo.

Para ilustrar la entrada, unas fotos realizadas paseando una tarde de principios de octubre por la histórica ciudad de Gyeongju, República de Corea (o Corea del Sur, como prefiráis llamar al país).

Gan Tteoreojineun Donggeo 간 떨어지는 동거 [probablemente algo así como un desastre de compañeros de piso], conocida internacionalmente como My roommate is a gumiho [Mi compañero de piso es un ‘gumiho’] probablemente sí que merezca el calificativo. Es una de las dos series que he podido ver sin necesidad de suscripción de la plataforma china iQIYI, que en general no me interesa más. Sinceramente, tal y como se las gasta el gobierno chino con los datos personales, paso de cualquier servicio que propongan. Y es un drama romántico de carácter preternatural, que mezcla a un tipo guapo (Jang Ki-Yong) que interpreta a un gumiho de casi mil años de edad, zorro de varias colas mítico del folclore coreano, con una estudiante de historia actual (Lee Hyeri, cantante de un grupo de k-pop reconvertida en actriz), que por un accidente acaban compartiendo casa. Y por supuesto, acabaran siendo algo más que compañeros de vivienda. La serie es entretenida, no especialmente original; aunque sus protagonistas funcionan bien, especialmente ella, los mejores momentos los proporcionan algunos secundarios, especialmente otra gumiho recientemente convertida en humana (Kang Han-na), que interpreta cualquier cosa que se dice al pie de la letra, especialmente las frases hechas. Aunque es la más sensata de todos, a pesar de su bisoñez como humana. Bien valorada por la peña votante en internet, agradable de ver, con todos los vicios y virtudes de las comedias románticas del país asiático, puede funcionar como una introducción agradable para quien quiera iniciarse en este peligroso vicio. La principal pega… que se ve a través de una plataforma china… o pirateándola.

Siendo Kang Han-na la intérprete más interesante de la serie anterior, y que ya he visto en alguna otra serie, recalé en otra serie que se puede ver libremente en Youtube, Bite Sisters. Una web serie de diez episodios entre 9 y 13 minutos de duración, que se puede ver de una sentada, y que nos presenta a tres hermanas vampiras, que regentan una tienda de ropa de moda en el Seúl actual, pero que llevan viviendo durante siglos. Y que no son mala gente, puesto que para matar el aburrimiento de una existencia eterna, se dedican más a ayudar a otros que a comérselos. Producto sencillo, elegante, de gente guapa, pero también absolutamente intrascendente, donde Kang es la figura central. Realmente, no se puede negar que, además de sus aptitudes interpretativas, la chica es muy guapa.

Y finalmente, Gu Gyeong-i [la maravillosa Gu (o Ku)], conocida internacionalmente como Inspector Koo [Detective Ku (o Gu); lo de la transcripción fonética del coreano a lenguas indoeuropeas varía, con g (sonido en ga, gue, gui, go, gu) y k como un único fonema, y con determinadas vocales que se transcriben distinto según el idioma, como u en castellano y oo en inglés)]. La historia va de un equipo investigador en horas bajas dentro de una compañía aseguradora, que contrata a una alcohólica, otaku, y ludópata exdetective de policía (Lee Yeong-ae) para investigar unas muertes accidentales que podrían ser criminales. Y se tendrán que enfrentar a una joven asesina en serie (Kim Hye-jun), con quien la exdetective ya se cruzó en el pasado cuando la chica era una adolescente y murió alguien, así como el esposo de la protagonista. No es un placer inconfesable, está bien hecha y es muy entretenida. Mezcla acción, suspense, investigación criminal, corrupción política, en tono mezclado de comedia y drama, todo en dosis adecuadas para hacer de la serie, de 12 episodios de 70 minutos, muy divertida de ver. No es la octava maravilla del mundo, pero es un producto más que digno, y estupendo para evadirse Los intérpretes, tanto los protagonistas como los secundarios, lo hace bastante bien. Y el rollo entre la veterana expolicía y la psicópata veinteañera funciona de maravilla. Algunos la describen como una versión asiática de Killing Eve… pero no lo veo así… este tipo de interacciones entre policía y asesino simpático son un subgénero en sí mismo. Es divertido que los nombres de pila de los dos personajes protagonistas, Gu Kyung-yi y Song Yi-kyung, son muy similares, invitando a pensar que son dos variantes de una misma personalidad.

[Viaje] Olite con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Ya os hablé de la escapada en tren a Olite el último domingo del mes de enero. Y os presenté fotos en color realizadas con cámara digital. Perto también me llevé una pequeña compacta con película en blanco y negro.

Aquí van algunas fotos de uno de los rollos que usé. Los detalles técnicos en Olite con película en blanco y negro – Olympus mju-II e Ilford XP2 Super.

[Recomendaciones fotográficas] Fotografía escenificada, procesos alternativos y Marylin

Fotografía

Cinco recomendaciones para este domingo, al que ya le queda pocas horas hábiles. Muy dedicado a caminar, haciendo fotos, y a revisar esas fotos. Aunque las que aparecerán aquí hoy no proceden de ese caminar, sino que son de los rollos de película negativa en color que hice en Madrid en mi escapada a principio de mes. Ya me han llegado revelados, dentro de unos días os hablo algo más de ellos. Vamos con las recomendaciones.

En primer lugar, un par de ellas dedicadas a la fotografía escenificada. Una género que,… mmmm… a veces me gusta mucho, otras no me gusta nada. Pero pocas veces me deja indiferente.

En primer lugar, Gregory Crewdson, que es uno de los fotógrafos más conocidos por este tipo de fotografía. Por aclararnos, se trata de fotografías que parece obtenidas de un reportaje, de la realidad, pero que están cuidadosamente planificadas, con actores o modelos interpretando roles en la escena. Perfectamente válida, siempre que no nos intenten dar gato por liebre, pretendiendo que se trata de la realidad. En el caso de las fotos de Crewdson, la perfección de la imagen hace sospechar de que se trata de fotografía escenificada, lo cual el reconoce abiertamente y avisa. Así que no hay engaño. La novedad, para mí al menos, de las que nos presentan en Blind Magazine es que es una serie en la que la iluminación y el ambiente es más realista que en otras de sus series. Con frecuencia monta complejos sets de iluminación, dignos de un plató cinematográfico, para sus fotografías. Con esta serie, nos traslada a un ambiente postindustrial y decadente. Y me han gustado las fotos.

En Feature Shoot, nos presentan las fotografías de Richard Tuschman (instagram). En esta ocasión, pocas dudas pueden presentar las fotografías de que están escenificadas. Con un aspecto cinematográfico pero moderno, percibimos una traslación a otras épocas, a los años 60, a los momentos del baby-boom norteamericano. En ellas, Ruschman trata de recrear su infancia, y de paso, lo que era en aquellos momentos el ideal o el sueño de vida de la clase media trabajadora de aquel país. También me han gustado las fotos.

La diversidad sexual está mal vista, prohibida o maltratada en buena parte de los países del mundo. En Méjico no se reconoce tal diversidad, y una mujer transgénero delincuente será internada en una prisión para hombres, donde frecuentemente será maltratada, además de negársele los tratamientos médicos para que pueda vivir físicamente de acuerdo a su género sentido. La fotógrafa italiana Giulia Iacolutti (instagram) se interna en la llamada Casa Azul, una prisión mejicana, en la capital, conocida así por sus paredes pintadas de ese color. Y en consonancia, traslada esa cruda realidad en imágenes utilizando… cianotipias, que con su color azul prusia, son especialmente idóneas en esta ocasión. Lo hemos visto también en Blind Magazine.

Otro fotógrafo que utilizan procesos fotográficos alternativos es el holandés Paul Cupido (instagram). Y nos hablan de él en Cartier-Bresson no es un reloj. Cupido realiza impresión al carbón, con diferentes pigmentos de calor y sobre diferentes tipos de papel artesanal japonés. Y se comparan sus fotografías con los pequeños haiku, poemas en tres versos no rimados que suelen hablar sobre la naturaleza y el paso de las estaciones. Me han gustado sus fotografías por su sencillez y capacidad evocadora.

Finalmente, sólo muy de vez en cuando traigo aquí recomendaciones procedentes de las páginas de las marcas y la industria fotográfica. Con frecuencia están tan sesgadas en sus selecciones y en su autoalabanza hacia sus propios productos… Pero en esta ocasión en las páginas de Hasselblad nos han recordado a Douglas Kirkland y sus sensuales fotografías de Marylin Monroe. Bueno… en realidad nos han recordado su trabajo retratando a una diversidad y gran número de estrellas del cine y el espectáculo con sus Hasselblad de la serie 500. Yo tengo una 500CM, pero no he conseguido que Marylin pose para mí todavía… Quizá si al morir vaya al cielo de las gentes del cine… el único cielo al que considero que merece la pena ir después de esta perra vida.