[Libro – historieta] Paper girls – Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Literatura

Recientemente se ha emitido, y está disponible, en Amazon Prime Video la adaptación televisiva en acción real de la aventura gráfica que presentamos hoy. Y muchos enterados, muchas «plumas ilustradas» de la red de redes, hablan del «intento de Amazon para emular Stranger things» o cosas por el estilo. Vamos a ver. Aclarémonos. El primer cuadernillo de los treinta que consta esta aventura se publicó en Estados Unidos en octubre de 2015, en España lo pude leer en abril o principios de mayo de 2016, y la serie de terror fantástico, pseudociencia ficción de Netflix, se estrenó en julio de 2016. Y la obra de Vaughan y Chiang es ciencia ficción pura y dura, mientras que los strangers es terror disfrazado de ciencia ficción. Sin hablar de los temas que tratan ambas obras. Ya he visto la primera temporada de las chicas repartidoras de periódicos en Prime Video, pero de eso hablaré otro día. Primero, mi relación con la obra original, la aventura gráfica.

Las fotografías tomadas en la sección de diseño y en la exposición dedicada al 50º aniversario de los juegos olímpicos de 1972 en la Pinakothek der Moderne de Munich, con esos diseños tan futuristas, me han parecido apropiados para ilustrar esta entrada. Especialmente porque las chicas protagonistas hacen su trabajo de repartidoras de periódicos montadas en sus bicicletas.

En mayo de 2016 yo estaba familiarizado con la obra de Vaughan a través de su colaboración Fiona Staples en la estupenda y fenomenal Saga, una de las mejores aventuras espaciales a las que he accedido en mi vida. Teníamos planeado visitar a unos amigos cuya hija menor, entonces de 13 años, había sido intervenida de una pequeña tontería sin importancia. Pero entramos en una librería de cómics y vimos el primer cuadernillo de Paper girls, y se lo llevamos como pequeño detalle. Aunque como la visita fue al siguiente día, me lo leí en casa. Un grupo de cuatro chicas de 12 años que en la madrugada del 1 de noviembre de 1988, tras la resaca de la noche de Halloween, salen a repartir periódicos y ganarse unos dinerillos. Es el primer día en esta actividad para Erin Tieng, una chica de origen chino. Y tendrá que enfrentarse a unos adolescentes bastante macarras y… a un conflicto, una guerra en el tiempo, entre unas gentes venidas del futuro partidarias de la liberalización del viaje en el tiempo y de cambiar la historia cuando es mala, frente a los que quieren controlar los viajes en el tiempo, y dejar la historia como está. Me recordó bastante, aunque la historia es distinta a una novela de Asimov que siempre me gustó, The End of Eternity (El fin de la eternidad), aunque luego la cosa sea muy distinta. Siempre me han gustado los viajes en el tiempo.

A partir de ahí… como la madre de la chica formaba parte de nuestro «club de ir al cine», todos los meses le comprábamos otro cuadernillo, me encargaba yo, y me lo iba leyendo antes de pasárselo a la madre en la siguiente visita a las salas de cine. Y así me fui leyendo la historieta. Y me estaba gustando mucho, mucho, a pesar de estar destinada francamente a un público más juvenil frente a la historia más madura de Saga, u otra que leí de Vaughan, We stand on guard, en colaboración con Steve Skroce, que también me gustó mucho. Hasta que llegó la pandemia. Y a falta de cinco o seis cuadernillos para terminar la aventura gráfica… interrumpimos la agradable dinámica. Finalmente, los padres de la chica le compraron los números que le faltaban cuando se empezó a normalizar la situación, y yo me quedé sin saber como terminaba. Cuando hace unas semanas me enteré de la adaptación televisiva, me busqué una versión en formato electrónico y la terminé, empezándola desde el principio. Y si por episodios me estaba gustando bastante, leída de tirón, resultó ser absorbente, de las que no puedes dejar de leer y acabas apagando tarde por la noche la luz. Es muy divertida.

Con personajes con los que empatizas y te encariñas, la serie trata temas más reales que la serie de Netflix con la que se le compara, que es mucho más anecdótica en el fondo, sin dejar de ser una serie pensada para el público juvenil. Pero cualquier adulto sin prejuicios y con imaginación la puede disfrutar mucho. La escritura de Vaughan es fenomenal,… he de decir que la versión en libro electrónico fue el original en inglés, que es más barato, y la historia en su conjunto deliciosamente variada, llena de acción, y entretenida. Pero además, la ilustración de Chiang es también estupenda, mereciendo la pena destacar la importante labor del colorista Matt Wilson, y del rotulista y diseñador Jared K. Fletcher. Vamos. Que me lo pasé pipa. Una de las lecturas de ciencia ficción más divertidas que he leído y disfrutado en mucho mucho tiempo. Total y absolutamente recomendable. Y su valoración crece en el tiempo en mi memoria.

[TV] Cosas de series; strange… pretty strange

Televisión

Hoy nos vamos al mundo de la fantasía, con más o menos terror y ciencia ficción, y la ciencia ficción, con más o menos fantasía. La fantasía y la ciencia ficción son dos géneros que deberían ser considerados como claramente distintos. Y sin embargo, se suelen encontrar asociados. Incluso en las librerías más prestigiosas es frecuente ver los estante de los dos géneros contiguos e incluso mezclados. Y el problema es que mucho de lo que se vende como ciencia ficción es pura fantasía, véase Star wars o el universo Marvel, y cada vez es más frecuente que en las producciones fantásticas se ofrezcan explicaciones pseudocientíficas a los fenómenos fantásticos. Como indudablemente sucede en la filoochentera serie de hoy.

No sabía muy bien cómo o con qué ilustrar esta entrada, así que he tirado por en medio y traigo algunas versiones en blanco y negro de fotografías digitales de mi último viajes de vacaciones por el Tirol con su Alpes y por Venecia.

Porque hemos asistido, con cierta pereza por mi parte, no voy a negarlo, a la cuarta temporada de Stranger things. Una temporada en la que el mundo de terror fantástico ha recibido con insistencia y pesadez una explicación vía la tradicional figura del científico loco (Matthew Modine) para explicar los poderes de Eleven (Millie Bobby Brown) y el malo de la serie (Jamie Campbell Bower); postmodernidad anticientífica a pleno rendimiento como motor de esta historia «homenaje» a los idelógicamente discutibles y reaganistas años 80 norteamericanos. Siempre me ha parecido una serie sobrevalorada, aunque tenga algún momento bueno, y alguna interpretación interesante, aunque no necesariamente entre los personajes más protagonistas. Pero ahora es una serie tan creída, tan pagada de sí misma, tan convencida de su éxito comercial que cree asociado a otros valores de calidad que son más anecdóticos de lo que parece… que se permite torrarnos la vida con episodios de dos horas y veinte minutos. Que lo que hace cualquiera que se siente a ver una serie es verla en dos, tres o cuatro veces. Reconvertirlo en varios episodios más cortos y asumibles. Y que parece algo impresionante… pero no es más que un montón de pirotecnia en torno a una peripecia que tiene prácticamente el mismo esquema argumental que Return of the jedi… aunque en otro universo. Dejo al lector la comparación mental entre ambas producciones. Supongo que terminaré de ve la serie cuando llegue la quinta y última temporada. Pero me da una pereza…

Cuando anunciaron Star Trek: Strange new worlds dudé mucho en dar una oportunidad a esta reciente incorporación a la franquicia trekkie. Está de moda el adjetivo strange y su variante, ¿no? Tradicionalmente, las series y muchas de las películas de la franquicia Star Trek han gozado de una cutredad que sólo me parece asumible y admitible en la serie original, que tiene mucho encanto, pese a que su protagonista, Kirk (William Shatner), siempre me cayera un poquito mal. Las películas modernas no son cutres, pero su director siempre muestra más fachada que contenido; sus películas suelen tener envoltorios vistosos, pero muy vacías de un contenido auténtico e interesante. Sin embargo, las series más recientes han dejado de ser cutres, están mucho más cuidada, y ha habido al menos una de ellas que consiguió gustarme bastante durante un tiempo. Lo curioso es que muchos trekkies se quejaron de que se alejaba del «espíritu» original de la franquicia, y poco a poco la devolvieron al redil, con lo cual… dejó de interesarme. Por supuesto, aunque vi la primera temporada, no me agradó en exceso la dedicada a otros de los capitanes tradicionales de la Enterprise, Picard (Patrick Stewart), que siempre me ha caído también como el culo.

Al final, decidí darle una oportunidad a esta nueva serie. Me lío bastante con la cronología interna del universo trekkie, pero parece claro que su acción se encuentra situada en un tiempo anterior a la serie original. Está Spock (Ethan Peck) por ahí. Joven y tal. Y al principio, parecía que iba a centrar su esfuerzo en los conflictos de su capitan, Pike (Anson Mount), que para variar no me cae mal. Pero ciertamente al final ha sido más de lo mismo pero sin las cutredades tradicionales en la producción de estas series a lo largo de su historia. En un momento dado, han sido diez episodios de aventuretas muy tradicionales, con enooooormes cantidades de corrección política, pero con muy simplistas planteamientos, como es tradicional en la franquicia salvo honrosas excepciones. Quizá por eso en estos momentos prefiero mucho más su parodia, que no tiene un producción tan costosa y vistosa pero que tiene contenidos más profundos y plantea dilemas más próximos a la realidad. De ella hablaré pronto porque está en marcha su tercera temporada. Volviendo a los extraños mundos nuevos, entretiene. Pero poco más. No sé si volveré a ella cuando llegue su segunda temporada.

[Cine] Everything everywhere all at once (2022)

Cine

Everything everywhere all at once (2022; 32/20220609)

Digámoslo claro. Sin saber muy bien qué es lo que iba a ver, incluso con cierto reparo ante lo que había oído/leído, mi principal motivación para llegarme a las salas de cine por esta película era su protagonista, Michelle Yeoh (楊紫瓊, Yeoh Chukeng es su nombre real). No sé cómo será esta señora en la realidad, pero por algún motivo siempre me transmite buenas sensaciones, y por poco interesante que sea la película o serie de televisión en la que participa, su trabajo siempre me parece interesante. Fíjate que aguanté viendo cierta serie de la franquicia Star Trek mientras ella apareció en la misma. Así que nos dirigimos el jueves pasado a ver esta película dirigida y escrita por los Daniels, Dan Kwan y Daniel Scheinert, y que me ha resultado mucho más interesante y divertida de lo que pensaba.

De cuando visitamos Nueva York, de vez en cuando recuerdo el follón que montaban los visitantes chinos en torno al «Charging Bull» de Arturo di Modica en el Bajo Manhattan, entusiasmados por el bicho. Y no… no estábamos en el año del Buey del calendario chino.

Estos directores están especializados en la representación de la realidad a través del absurdo, de cierto dadaísmo. Y nos habla de una familia, la formada por Evelyn Wang (Yeoh) junto con su marido, Waymond (Ke Huy Quan), su hija lesbiana, Joy (Stephanie Hsu), y su temido padre, Gong Gong (James Hong), que está de visita en el momento en que son sometidos a una inspección de hacienda por parte de una estricta funcionaria (Jamie Lee Curtis). Y mientras esto sucede… Evelyn se verá sumida en una vorágine de aventuras cuando se vea mezclada con los alter ego de todos estos personajes procedentes de distintas versiones de sí mismos en un infinito multiverso, con viajes entre distintos universos, realidades alternativas, luchas de artes marciales, villanas que buscan destruir el universo con todo el mal concentrado en un baguel de choclate, o versiones evolutivas con salchichas de Fráncfort en lugar de dedos. ¿Conseguirá Evelyn salvar el multiverso? ¿Conseguirá Evelyn salvar a su familia? ¿Conseguirá Evelyn salvarse a sí misma?

Si lo anterior os ha parecido confuso… es que la película utiliza la confusión y el absurdo, y múltiples homenajes a múltiples géneros cinematográficos, para hablarnos de hechos muy cercanos, muy humanos y muy próximos. La Evelyn que protagoniza la película, inmigrante china en Estados Unidos, copropietaria de una lavandería, es definida en un momento dado de la película como la versión de sí misma que existe en un universo en el que sistemáticamente va tomando las peores decisiones posibles cada vez que le surge una disyuntiva. Y, por lo tanto, su vida, su familia, ella misma, acaban siendo unas catástrofes. Unas catástrofes que nos recuerdan demasiado a las vidas de muchas personas corrientes. Y como digo siempre, una buena película de ciencia ficción o fantasía siempre nos habla con claridad de nosotros mismos y de las cosas que suceden en el mundo real. En este caso, a través del absurdo.

Y como no, también entusiasmados con la genitalidad de la bestia de bronce.

La película es larga, y con cierta frecuencia cae en una confusión que me parece que no siempre es buscada o intencional. Quizá por eso no recibe una valoración subjetiva personal más alta. Pero deja buen sabor de boca, y lo que nos cuenta va creciendo en nuestro pensamiento incluso horas o días después de salir del cine. Pero si algo permite que tal cosa suceda es el estupendo trabajo de su reparto. Un reparto que recupera gente. Por supuesto, el buen hacer de Michelle Yeoh. Pero no deja de manejar enormes guiños cinéfilos y a la cultura popular a través de un reparto con mucho oficio. Cuanto tiempo hacía que no veíamos brillar, diviertiéndonos de paso, a Jamie Lee Curtis. Cuántos recuerdan que Ke Huy Quan es el Short Round (Tapón en la versión doblada al castellano de España) que recordamos con cariño en la segunda entrega de las aventuras de Indiana Jones. Cuántos identifican a James Hong con el fabricante de ojos para replicantes en Blade Runner. Y qué decir del excelente de la más joven del reparto, Stephanie Hsu, y el duelo interpretativo, y argumental, con Yeoh, interpretando el doble papel de hija incomprendida y cada vez más alejada de su madre, y de villana en su amenazante dominio de este peculiar multiverso. Muy recomendable. Francamente, poco convencional, dotada de abundante y desenfrenada acción, pero al servicio de muy interesantes reflexiones sobre nosotros mismos, nuestras decisiones y su repercusión sobre nuestras vidas y nuestro entorno social.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Sin embargo, estas chiquetas asiáticas no son escolares chinas mostrando, puño en alto, su fidelidad al PCCh, que gobierna dictatorialmente el gigante asiático. Son adolescentes japonesas imitando la pose de la Estatua de la Libertad, la única escultura que rivaliza en popularidad con el Toro de Wall Street en la ciudad de Nueva York.

[TV] Cosas de series; animación con tonos futurísticos y fantásticos

Televisión

Con cierto acúmulo en las últimas semanas de series para comentar, esta semana vamos con una dosis de animación. De muy diverso tipo y origen, aunque con el denominador común de la ciencia ficción futurista o de la fantasía más o menos terrorífica.

Muchos jardines, flores y simbolismo con plantas en las series de animación de hoy, así que os dejo con unos bonitos tulipanes.

Blade runner: Black Lotus es un serie de la conocida franquicia de ciencia ficción que nos hace reflexionar sobre lo que significa ser humano a través de la confrontación entre los seres humanos nacidos y los artificiales, los replicantes. Dentro de la cronología interna del universo de ficción de la franquicia, nos encontramos en el año 2032. Más o menos a medio camino entre la película original y su secuela más reciente. La original dirigida por Ridley Scott se situaba en un 2019 alternativo, con mayores adelantos científicos y tecnológicos que nuestro universo real, pero también con mucha más catástrofes bélicas y ambientales. La secuela dirigida por Denis Villeneuve se situaba 30 años más tarde, en 2049. Y nos encontramos con algunos de los personajes que aparecen en la secuela, dando algo contenido a lo sucedido a lo largo de esas tres décadas. Una replicante se salva de una cacería «deportiva» de replicantes y llega a Los Ángeles decidida a tomar venganza. Pero se encontrará con una trama mucho más compleja y profunda.

La serie está bien… pero sin más. De factura japonesa, se puede encontrar en versión original tanto en inglés como en japonés, y se puede ver en Crunchyroll. Pero si observa con detalle, la animación de los labios de los personajes se corresponde con la versión en inglés. Realizada en 3D, desde mi punto de vista cuenta una historia razonablemente interesante, pero excesivamente estirada en los 13 episodios de 22 minutos de los que consta. Lo cual produce que tenga un comienzo un tanto moroso, y que en ocasiones plantee situaciones repetitivas. La serie va de menos a más, los últimos episodios tiene más interés y al final te deja un buen sabor de boca. Pero existió el riesgo inicial de abandonar su visualización en los primeros episodios. Con la excusa de la serie he dado un repaso a los tres cortometrajes que precedieron a la película de Villeneuve, y la propioa secuela. Y he de decir que el conjunto nunca conseguirá conectar conmigo emocinal como lo hizo la película original. Y he de decir también que la animación, muy expresionista, del corto Blade Runner: Blackout 2022 me gusta mucho más que el aséptico 3D de esta serie actual.

Vampire in the garden es otra producción realizada en Japón por encargo de una plataforma norteamericana, en esta ocasión Netflix. En un mundo en guerra, casi postapocalíptico, por el conflicto entre humanos y vampiros, dos jovenes, la hija de una general del ejército humano y una vampira destinada a ser reina de los suyos, conectan entre sí y se rebelan contra sus respectivas especies, iniciando una huida buscando un lugar donde poder estar juntas en paz. Con tan solo cinco episodios de 25 minutos, bien podría haber sido un largometraje de animación, aunque la estructura narrativa marca las divisiones claras episódicas. Es correcta, pero falla en aporta algo realmente nuevo a una narración con tonos semitrágicos que se ha visto ya en numerosas ocasiones. La realización es también correcta. Simplemente le falta algo que haga de esta serie algo memorable, que no se olvide con el tiempo.

Y finalmente, nos ha llegado la tercera tanda de cortos animados de la antología Love, death and robots. Como en las anteriores tandas, tenemos nueve píldoras animadas, con diversas técnicas, entre los siete y los veinte minutos, que con tonos emocionales diversos (comedia, terror, tragedia, épica, parodia,…) nos llevan a mundos futuros, alternativos o distantes en el ámbito de la ciencia ficción o la fantasía, a modo de propuestas estéticas y temáticas de lo más variado. Por su propia variedad, unos gustarán más que otros. Pero globalmente la podemos considerar como una de las propuestas más interesantes y estimulantes de Netflix. Y no sólo en el género de animación.

[Cine] Memoria (2021)

Cine

Memoria (2021; 31/20220602)

Cuando el jueves pasado nos encaminamos a las salas de cine para ver esta película colombiana del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, llevábamos muchos días sin acercarnos a ellas. Entre vacaciones, películas en plataformas en línea y falta de interés en la cartelera… pues eso. Y he reconocer que en esta ocasión lo hicimos con una actitud ciertamente reluctante. Es cierto que el director tailandés se ha convertido en uno de los mimados por cierta crítica y por los circuitos festivaleros,… pero no habíamos visto nada de él… y lo que leíamos, pues no acaba de invitarnos a sumarnos a sus espectadores. Cierto es también que la presencia de Tilda Swinton suponía otro atractivo indudable. La personalísima actriz es siempre interesante. Incluso cuando la película en la que participa, muchas de ellas muy arriesgadas, no lo es tanto. En fin. Que a falta de otras alternativas francamente más atractivas… pues fuimos.

No habiendo visitado Colombia, siendo la protagonista de ascendencia escocesa, estas vistas de los bosques de Argyll, próximos a Loch Lomond, me han parecido extrañamente apropiadas para ilustrar esta entrada de hoy.

La película nos cuenta la historia de una mujer escocesa (Swinton) que vive en Colombia dedicada a la cría de flores, más o menos exóticas. Y de repente empieza a escuchar un extraño sonido que no puede identificar. Por lo que empieza a investigar, dialogando con su hermana (Agnes Brekke), ingresada en un hospital, y con un ingeniero de sonido, Hernan (Juan Pablo Urrego), con el que busca reproducir el sonido. Y que en un momento dado desaparece como si no existiese. Finalmente, en su búsqueda, llega a un lugar de la campiña donde conoce a un pescador, que parece un alter ego de Hernan pero mayor (Elkin Díaz), con quien conversa… hasta una curiosa sorpresa final.

Que la película esta bien hecha es indudable. Que las interpretaciones, tremendamente hieráticas, nos dejan un poco sin saber por donde tirar, también. Y que yo fui incapaz de entrar en la película, comprender el significado o las intenciones de lo que se me estaba contando… pues también es indudable. Película que ha recibido los parabienes de muchos críticos, pero que incluso después de haberle dado numerosas vueltas tras la salida del cine… sigo sin haber conectado ni intelectualmente ni emocionalmente con ella.

No soy un espectador cobarde. Veo todo tipo de cine. Arriesgo dentro de eso que se ha dado en llamar el cine de arte y ensayo. Pero en este caso no he sentido que el director y yo mismo compartiéramos el mismo idioma, los mismo símbolos, las mismas metáforas. Porque, sin destripar las escenas finales de la película que para algunos ponen del revés todo el metraje, me resisto a clasificarlas en el ámbito de la fantasía, o ciencia ficción. El título de la película nos pone sobre algunas pistas. También los diálogos con la antropóloga forense. Pero aun así… constantemente hubo elementos durante la proyección que me expulsaron del filme. Por lo tanto, en un envoltorio de delicadeza y filigrana en el tratamiento visual y sonoro de la película, no encuentro motivos especiales para recomendarla. Aunque reconozco que esta es un película para que cada cualquier decida salirse de sus zonas de confort y arriesgar un par de horas de su tiempo buscando otras miradas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] La era de la supernova – Liu Cixin

Literatura

Durante la década pasada, la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, más conocida en España como la trilogía de Los tres cuerpos, por el título del primero de sus libros, se elevó a la categoría de fenómeno en el ámbito de la literatura de ciencia ficción. Leí en su momento los tres libros. Con cierto escepticismo el primero, pero con especial avidez el segundo, y con mucho interés el tercero. Con posterioridad leí algunas cosas más de Liu Cixin, el autor chino de esta trilogía; una novela y una colección de relatos cortos.

China es el principal escenario de la novela. Así que nos pasearemos por Shanghái. Que ha estado sometida recientemente a escenas de aspecto «postapocalíptico» por los confinamientos forzosos ante repuntes de la covid-19. ¿No decía el régimen chino que había tenido un gran éxito en su lucha contra la pandemia que no supieron detectar y controlar antes de que se convirtiera en tal? ¿O va a ser que no nos podemos fiar de las propagandas de países totalitarios? Igual va a ser esto último.

Como ya he comentado en alguna ocasión con antelación, desde el punto de vista de su calidad literaria, lo que más disfruté fueron los relatos cortos. Como novelista, el interés de sus libros dependen más de sus temas y tramas que de su capacidad de narrador. En un tris estuve de ignorar los libros segundo y tercero de su trilogía porque en algún momento me resultó pesada la redacción los tres cuerpos. Sin embargo, la trama que despliega en su conjunto a lo largo de los tres libros me parece muy muy notable. Con estos antecedentes, y comprado en oferta flash en Amazon, me dispuse durante mis vacaciones de Pascua a dar cuenta de la primera novela del escritor chino, escrita al parecer en 1999, aunque publicada en España en 2019, tras el éxito de los tres cuerpos.

La premisa de la novela es la siguiente. A corta distancia del sol existe una estrella que ha pasado incógnita a los astrónomos por ocultarse tras una nube de polvo estelar. Y la susodicha estrella, a menos de 10 años-luz de distancia se convierte en supernova, bañando la Tierra en abundante radiación. Como consecuencia, todos los adultos y jóvenes mayores de 13 años mueren en el plazo de unos meses, dejando como únicos habitantes humanos del planeta Tierra a los niños de 13 años o menores. Que son formados por los adultos en ese plazo de tiempo para tomar las riendas de sus sociedades. Y a partir de ahí, los millones de niños que conforman la población mundial convierten el planeta en una especie de isla del señor de las moscas ha escala global, pero con una cantidad de medios increíble; a jugar, marranear chucherías, cachondeo, juegos de guerra con armas de verdad,… y bueno…

Sinceramente, la comparación con el libro de William Golding la he traído de otras fuentes. Pero sólo me convence a medias. Para empezar, el mundo que crea Liu me resulta muy inverosímil. Empezando por la posibilidad de que el barrido de radiación de una supernova a tan corta distancia no esterilizase casi por completo o por completo el planeta,… bueno… Matt O’Dowd de PBS Space-Time explica las consecuencias de una explosión de una supernova en las cercanías, .

El caso es que cualquiera que sean las consecuencias en la atmósfera terrestre, o directas sobre los genomas de los seres vivos, que sólo afecten a los humanos de más 13 años… pues sólo puede considerarse un recurso argumental alejado de la ciencia ficción dura para adentrarse en una especulación sociológica que… bueno… es eso, pura especulación. Que a mí, no me ha convencido. En el mejor de los casos, como crítica a los instintos más primarios del ser humano, que el avance de la tecnología y la cultura no ha conseguido apaciguar, como podemos ver en las noticias con la actividad bélica desarrollada por los criminales políticos y militares rusos. Y de otros lugares, que están pasando desapercibidos por no interesar a los medios de comunicación.

El libro es menos maduro literariamente hablando que las obras siguientes de Liu Cixin. Es decir… las demás. No se lee mal, pero tiene un valor circunstancial. A mí, finalmente, me dejó un tanto frío. Y además, ya me acostumbré en su momento a la afición de Liu a destruir total o parcialmente el mundo. En eso es muy creativo. Tan creativo, que lo de esta novela resulta un poquito soso en comparación con otras ideas suyas. No me arrepiento de haber leído esta novela, pero tampoco me atrevería a recomendarla necesariamente. O por lo menos a recomendarla con un mínimo de entusiasmo. Y además hay algo que me molesta de Liu… su aparente entusiasmo hacia el gobierno de su país, no especialmente un modelo de democracia.

[Libro] Klara y el sol – Kazuo Ishiguro

Literatura

Es la tercera novela que leo de Kazuo Ishiguro. Las dos primeras, una sobre su Japón natal, la otra sobre una ucronía distópica, me gustaron mucho. Pero mucho. Y siempre me pregunto porqué no he avanzado más en la lectura de su obra, que tampoco es tan extensa. Aunque suficiente como para que haya sido reconocido como uno de los más importantes escritores contemporáneos de lengua inglesa, y con el premio Nobel en 2017. Sí. Lengua inglesa. Nacido en Nagasaki, reside desde los cinco años en el Reino Unido, y tiene esta nacionalidad.

Dos de sus novelas han sido adaptadas al cine. Una de ellas con éxito de crítica y público y unas excelentes interpretaciones, aunque luego no fue reconocida en la temporada de premios; muchas candidaturas pero sin resultados. La otra pasó más desapercibida en la cartelera, y no fue capaz de extraer todos los matices y toda la profundidad del texto literario. Y sin embargo también es una película muy recomendable, que a mí me impactó considerablemente, con unas interpretaciones estupendas, por parte de dos de sus tres protagonistas especialmente, los menos conocidos, chica y chico. Y que me llevó a iniciarme en la lectura de Ishiguro. La novela en la que se basaba todavía me gustó más. Si uno no acababa enamorado de Carey Mulligan y de la Kathy que componía, con toda la tristeza que acarreaba al final, es que no tenía sangre en las venas.

Aunque la novela está ambientada en Estados Unidos, fotográficamente he preferido irme al Reino Unido. Con paisajes a la orilla del mar con cierta melancolía, que creo que le convienen a la novela. Qué barbaridad. Ya tienen 10 años casi estas fotografías, que parece de antes de ayer.

Y lo cierto es que esta novela que nos ocupa hoy está claramente emparentada con aquellas. En un futuro próximo, menos distópico y quizá más probable de lo que imaginamos. En un mundo donde los niños y adolescentes, mejorado en su mayoría por ingeniería genética, para una mayor salud y capacidades intelectuales y académicas, pueden disfrutar de la compañía de su mejor amigo en forma de un robot de aspecto humano gobernado por una inteligencia artificial. Y uno de estos es Klara, una AF (artificial friend), cuya energía proviene del sol, que será adquirida para Josie, una chica de 14 años… que no está mejorada genéticamente, y que tiene una enfermedad que tal vez no tenga remedio.

La novela está escrita desde el punto de vista de Klara como narradora. Un punto de vista ingénuo, en la medida en que su visión del mundo y la forma en que establece relaciones de causa-efecto está limitada a una programación básica dirigida a empatizar con el niño o niña que la adquiere, y por sus propias observaciones. Pero esa ingenuidad al mismo tiempo es refrescante; y conforme adquiere experiencia y mejora sus «emociones», la hace más humana. No deja de ser, en cierta medida, y desde otros enfoques, una nueva versión de la Kathy de Nunca me abandones. Pero también está emparentada con Lo que queda del día, puesto que en lugar de dar voz al personaje principal, Josie, esta la lleva el sirviente, el personaje en las sombras, poco importante, Klara (en lugar del mayordomo de la ficción histórica de la anteguerra mundial en los años 30).

Hay algún optimismo y esperanza en la excelente narración de Ishiguro, pero también pesimismo. En Lo que queda del día, nos movíamos entre las clases altas británicas jugando a la alta política, ignorando la realidad del catastrófico rumbo al que se dirigía el mundo y que tantos muertos y sufrimientos iba a causar el flirteo mundial con los totalitarismos de todo signo. En la novela que nos ocupa, también nos movemos entre una clase media-alta, acomodada, burguesa, pero entrevemos las desigualdades sociales, y la degradación a la que va llegando cierto parte de la población, fruto de esas desigualdades, de la degradación del medio ambiente y de la desconfianza social. Una novela que tiene muchas capas.

Como muchas obras de ciencia ficción o anticipación, la novela reflexiona sobre qué significa ser humano. Tanto en el sentido individual, lo que nos hace personas, como en el sentido colectivo, lo que nos hace sociedades humanas. Y lo hace con la excelente prosa de Ishiguro. Quizá, si de algo me arrepiento es de no haber ido por la versión original de la novela. En cualquier caso, es muy recomendable. Sony adquirió los derecho para la adaptación a la gran pantalla, y ya aparece en IMDb como «en desarrollo», pero poco más se puede decir sobre el tema.

[Cine] Bubble バブル (2022)

Cine

Bubble バブル (2022; 27/20220502)

Sesión de cine de estreno en plataforma digital, animación japonesa adquirida por Netflix, que me pareció adecuada para un día de fiesta modorro, el lunes 2 de mayo, lastrado por el cansancio de mi viaje en el día 24 horas antes a Logroño. Y si recientemente comentaba una peculiar visión de los nipones de un cuento tradicional europeo,… pues aquí tenemos otra. En esta ocasión la también muy trillada historia de la Sirenita, llevada a un escenario futurístico en un Tokio catastrófico, y en el ámbito de la fanta-ciencia (mezclando fantasía y ciencia ficción). Dirigida por Tetsurō Araki, que se ha manejado hasta ahora fundamentalmente en el ámbito de las series televisivas de animación, reconozco que tenía curiosidad por esta película.

Tokio, visto desde lo alto, en unas tomas nocturnas durante mi último viaje al País del Sol Naciente en 2019. No sé cuando se podrá volver a visitar ese interesante país. Nos habíamos propuesto volver cuatro o cinco años después del último viaje… ya han pasado casi tres. Y el país está cerrado por la pandemia.

No es, ni mucho menos, la primera vez que los japoneses le dan una vuelta a esta conocida historia. Y desde mi punto de vista, existe una visión de la misma que supera a todas las demás, incluidas las versiones Disney y otras similares en la cultura europea occidental y sus derivados. Se trata de Ponyo, una de las grandes joyas del Studio Ghibli, dirigida al público más infantil, y que presenta una versión moderna y con valores actualizados del relato. Y más positiva y menos dramática, con un realce de la figura de la niña princesa de los mares. En la que ahora nos ocupa, nos trasladamos a un Tokio casi destruido del todo, con su centro inundado y abandonado por todos salvo por unos científicos y los huérfanos de la destrucción que se entretienen practicando competiciones de peligroso parkour o freerunning en un lugar lleno de anomalías en el espacio-tiempo en forma de burbujas. O algo así. Cuando uno de ellos cae al agua y está a punto de morir, una extraña joven surge entre las burbujas para salvarle.

Desde mi punto de vista estamos ante una película que va de más a menos. Muy vistosa desde el punto de vista visual, sus principales inconsistencias vienen de un argumento que presenta irregularidades al mezclar la acción de los traceurs con la historia de la relación entre los dos jóvenes protagonistas, el humano y la joven que surge de las burbujas. También viene penalizada por intentar ser demasiado «fiel» a la historia original en la que se inspira, en lugar de inspirarse en ella, pero respirar libremente y encontrar su propio camino en el siglo XXI y en un escenario futurista.

La película no es ninguna catástrofe, ni mucho menos, y se deja ver bien, pero está por debajo de lo que se ha podido ver en los tiempos recientes en la animación japonesa. Carece de los valores propios de esta, la historia es muy superficial, y realmente no aporta nada nuevo más allá del entretenimiento para pasar un rato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Manyeo 마녀 (2018)

Cine

Manyeo (2018; 04/20220118)

He estado dándole muchas vueltas a la cabeza sobre si esta película se puede incluir en mi base de datos de estrenos cinematográficos. Los criterios originales para que una película entrase en ella eran 1) un estreno en salas de cine, 2) un reestreno que previamente nunca hubiese visto en salas de cine, incluso si lo había visto en televisión. Pero los cambios en los modos de distribución y exhibición de las películas cinematográficos ha hecho que poco a poco incluya una tercera categoría… 3) un estreno directo o cuasidirecto(*) en plataforma de contenidos en internet. Pero… ¿durante cuanto tiempo cuenta como estreno en la plataforma cuando la película permanece indefinidamente en dicha plataforma? Bueno… pues asumo que con los nuevos modos de distribución y exhibición, la tardanza en el tiempo en verla tras el estreno es equivalente al modo 2) en salas de cine. Así que incluiré en mi base de datos esta película surcoreana dirigida por Park Hoon-jung, y del que podemos ver otro estreno directo en Netflix.

Unos paseos a orillas del mar en Busan contrarrestarán el a veces opresivo ambiente de la película de hoy, que también transcurre en Corea del Sur.

En principio, la película no me interesó… porque con sus títulos en inglés/castellano [The Witch: part 1 – The Subversion/La bruja: parte 1 – La subversión]… pensé que era de terror sobrenatural, de esas tan populares en el Asia oriental y que no me suelen atraer. En estos momentos, estoy viendo una serie protagonizada por su actriz protagonista, Kim Da-Mi, que me está gustando en lo que es, una comedia romántica con algún punto serio. Y me está gustando el trabajo de la actriz. Y me interesé por su carrera. Breve. Pero premiada. Y entonces vi que esta película, en la que trabaja con su coprotagonista en la serie que estoy viendo, Choi Woo-sik, conocido por su trabajo en la más famosa película del país asiático, no era de terror sobrenatural, sino la del género de chica jovencita preparada por extraños agentes como máquina de matar, ver esto o esto o esto como ejemplos del género. En este caso, con elementos de ciencia ficción. Con algún reparo, porque no es necesariamente un género que me entusiasme, decidí verla… y me lo pase estupendamente.

La película no tiene la espectacularidad de películas similares en occidente, en escenarios o en medios tecnológicos, pero esta rodada con imaginación, ritmo y coherencia. No es original en absoluto, pero mezcla adecuadamente en la coctelera los tropos propios del género. No es una obra maestra, pero es muy entretenida. A pesar de durar algo más de dos horas, se te pasa en un vuelo. El principal tropo de la historia… lo sospechas, pero no lo tienes claro. Crees que el cambio de actitud de la protagonista vendrá determinado de otra forma… pero no… es así… Obviamente no lo puedo desvelar. Y lo fundamental, la chica protagonista lo hace muy bien, genera empatía y simpatía. Y si bien los «malos» de la película están demasiado estereotipados, el conjunto funciona.

En resumen, un entretenimiento bien ensamblado, sin pretensiones pero sin complejos, que ofrece una alternativa válida para los suscriptores del canal, y que podría funcionar perfectamente en salas de cines… si no fuera surcoreana. Y probablemente, una versión de lo mismo realizada por los yanquis empeoraría porque un exceso de medios impedirían el recurso a la creatividad de una producción más modesta. Pero no cutre. Como su título en inglés/castellano indica, cabe una segunda parte, y parece que ya está en marcha. La veré, supongo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; nos vemos en el espacio

Televisión

Hoy vamos con una entrada televisiva dedicada a las aventuras espaciales. Género televisivo al que me sigo apuntando siempre, aunque me decepcione con demasiada frecuencia. Pero antes, un breve sobre Death to 2021, un mediometraje de una hora de duración en la oferta de Netflix, en el que se hace un repaso a las calamidades del año 2021. Entre el documental y el cachondeo de ficción, con una serie de actores y actrices interpretando estereotipos de gentes diversas, en general nocivas socialmente, que dan su «visión» sobre lo que ha sido el año. Lo vi porque en diversos medios hablaban bien de él, y sólo es una hora de duración. Pero me resultó demasiado centrado en los Estados Unidos como para que al final me resultara algo más que anecdótico. Lo que ya no entiendo es porqué el título en castellano es un escatológico A la mierda el 2021, versión grosera de ese Muerte al 2021, que me parece innecesaria e innecesariamente sensacionalista. Pero vamos con el espacio.

Entre la sequía permanente y el agua ocasional en el tiempo o en el espacio, que mejor que unos paisajes de los Monegros para ilustrar las aventuras espaciales de hoy.

Hemos asistido a la temporada tercera de la versión excesivamente doctrinal de Lost in Space, en la que sus alabanzas a la familia más o menos tradicional, a la amistad, y a la confianza ciega a las acciones imprudentes de unos críos han acabado cansándome bastante. Creo que con los medios que han puesto para realizar esta serie, podrían haber pagado a algún guionista competente para contar una historia interesante de verdad, y con algún tipo de engarce en la realidad. No una serie de doctrina muy conservadora disfrazada de buenrollismo progresista políticamente correcto. Muy estomagante en su temporada final. Una lástima.

Confieso que cuando empecé a ver anuncios en Netflix de The Silent Sea quedé muy intrigado. Por antecedentes recientes de aventuras espaciales realizadas en este país, y por algún nombre interesante en el reparto. El título anterior es el título internacional de la surcoreana Goyo-eui bada 고요의 바다, y en IMDb aparece como el título oficial de la serie. El título coreano hace referencia al Mare Tranquillitatis, uno de los maria más conocidos de la Luna y que da lugar al título en castellano de la serie, Mar de la Tranquilidad. Los maria, yo prefiero el termino latino al castellano mares, son extensiones basálticas de origen volcánico, que parecieron mares en el sentido terrestre, extensiones acuáticas, que no son, a los primeros astrónomos que observaron nuestro satélite. Por eso prefiero el término latino. Y si usamos el término en castellano, no olvidarnos del adjetivo, llamémosles mares lunares. Pero el caso es que aquí se juega al equívoco, puesto que está involucrada el agua de una u otra forma en la trama.

En un futuro no muy lejano, catastrófico, cuasi apocalíptico, en la Tierra está desapareciendo el agua. Los ríos y los mares se están secando. Y hay un sistema de castas basado en el acceso al agua. La protagonista (Bae Doona), una exobióloga, es llamada para una misión espacial en la Luna. Una base en el satélite terrestre sufrió un acontecimiento catastrófico, aparentemente de carácter radioactivo, cinco años atrás, y murieron sus ocupantes. La científica jefe fue la hermana de la protagonista. El objeto de la misión es recuperar unas muestras que quedaron allí abandonadas y que pueden ser importantes en la crisis que sufre el planeta. Pero claro, las cosas no van a ser fáciles, se han dicho muchas mentiras, se han ocultado muchos hechos, y todo va a ser más complejo desde el principio. Especialmente por culpa del agua lunar.

La serie me despierta sentimientos encontrados. Como ciencia ficción,… es enervante. Como siempre hacen los coreanos, copian descaradamente ideas y situaciones de otras series o películas. El emplazamiento de la base lunar parece una copia de algunas instalaciones de cierta serie ucrónica con viajes a la Luna cuya tercera temporada esperamos. Y la trama general es la típica del terror ante una amenaza alienígena. Pero dan mil patadas a los manuales básicos de física, química y biología, sin ninguna consideración, hasta casi (o sin casi) el absurdo. Pero por otra parte, el guion de la trama, tomando lo anterior como un simple macguffin sin importancia, va de menos a más, el trabajo de los intérpretes es bastante sólido, y llega un momento que te ves absorbido, en los limitados ocho episodios de 45 minutos en que se divide la historia. Están bien dosificadas estas duraciones. Aunque el desenlace tiene elementos que ponen muy, pero que muy, a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador, por excesivamente fantásticos/fantasiosos. Sensaciones por lo tanto contrapuestas, entre el suspenso y el notable, entre el placer inconfesable y la producción interesante de ciencia ficción con un planteamiento científico muy descuidado. En fin. No se puede tener todo.

[TV] Cosas de series; las series surcoreanas se extienden y los confusos destinatarios de la animación japonesa

Televisión

Esta semana traigo dos series muy distintas, procedentes de extremo oriente.

Empezaré por Dr. Brain 브레인, la primera serie surcoreana que se ofrece en Apple TV+. Y es que parece que las plataformas de contenidos en línea se están dando cuenta que la jugada de Netflix de apostar por las producciones del país asiático les está saliendo muy bien. Bien con producciones propias, bien como distribuidores mundiales de series producidas inicialmente para consumo local. Y que progresivamente han aumentado de calidad, pasando poco a poco de estar incluidas en la categoría de placeres inconfensables, a las de series interesante por sí mismas capaces de competir ventajosamente con las de otras nacionalidades. Poco a poco hemos ido descubriendo que el pequeño pero abundantemente poblado país del Asia oriental tiene una fenomenal cantera de intérpretes, y que cuando trasladan su buen hacer cinematográfico a la pequeña pantalla, alejándose de los clichés habituales de los k-dramas, nos ofrecen historias muy interesantes. Sin embargo, el drama con tonos de ciencia ficción en seis episodios de Apple TV+ se queda un poco a mitad de camino de ser reconocido como una buena serie de televisión. Adaptación de un webtoon, género muy popular en Corea del Sur.

El personaje principal es un científico investigador del cerebro (Sun-kyun Lee), que fue un niño especial, en el espectro de los trastornos autistas, con dificultad para expresar emociones, cuyo hijo murió y cuya esposa (Yoo-Young Lee) está en coma por un presunto intento de suicidio por la depresión consiguiente. Pero en sus investigaciones, que implican entrar en la mente de otras personas, descubre que quizá el niño no murió y que su esposa no intentó suicidarse, comenzando una investigación que a veces choca con las de la policía. La parte de ciencia ficción roza más bien la fantasía pseudocientífica. Hay una forma de identificar rápidamente a estas últimas; cuando se aplica el adjetivo «cuántico» indiscriminadamente a cualquier cosa… ahí estamos. Y llega un momento que la suspensión voluntaria de la incredulidad no funciona, combinado con unas interpretaciones que no carecen de calidad, pero que resultan frías en su conjunto. No me ha terminado de convencer. Pero sólo son seis episodios de una hora. Y aunque me muestre un tanto escéptico hacia el resultado final, la serie tiene críticas bastante favorables. Vosotros veréis. Apple TV+ tiene un catálogo relativamente reducido comparado con otras plataformas, pero para quienes nos manejamos en el ecosistema de servicios de la manzana, podemos encontrar su coste combinado con otros servicios muy razonable o prácticamente insignificante en aumento de gasto. Así que…

Habitualmente, siempre tengo alguna serie de animación japonesa que voy viendo poco a poco, sin prisas, en ratos muertos, bien de Netflix, bien de Amazon Prime Video, que son las plataformas con mejores oferta al respecto. Y la última que he visto es Edens Zero, una serie de la que estuve a punto de no pasar del primer episodio, pero ciertos desconciertos y elementos más o menos incomprensibles para mi, llevaron a que siguiera con ella. Me pasa con frecuencia, ver el primer episodio de una serie de animación y decidir que no es para mí y no seguir. Pero de vez en cuando cuela alguna que veo más por curiosidad que por interés real o por su grandes cualidades. Y esto me ha pasado en esta ocasión. Como la mayoría de estas series, es adaptación de una serie de historietas.

A primera vista, en el primer episodio, el encuentro entre una aspirante a estrella de las redes sociales en un universo alternativo con viajes espaciales y un huérfano criado por robots en un mundo deshabitado por los humanos me pareció que contenía mucho de infantilismo, y que parecía destinado más a la chavalada más pequeña que a otros grupos demográficos. Pero me sorprendía que la recomendaciones de edades fuera 16+ y no apareciera en el catálogo de Netflix Infantil. Así que seguí haber… y efectivamente, con una estética de aventura espacial fantástica o fantasía espacial, con los típicos personajes aniñados, pero con chicas de enormes glándulas mamarias, había temas relacionados con la violencia, el sexo, la esclavitud y otros más propios de adultos. La serie, en su conjunto, es entretenida. Pero todavía le doy vueltas a la cabeza a esos aspectos propios de la cultura japonesa en los que no tengo claros que carencias o cosas raras pasan por la cabeza de los nipones en cuestiones sexuales. Apostaría sin miedo a perder que a la mayor parte del femismo no le gustan estas series, con abundancia de fan service, por mucho que algunos hablen del empoderamiento de sus personajes femeninos. Me entra cierta perplejidad, eventualmente con algún elemento de rechazo. Obviamente, tras los primeros 25 episodios emitidos en dos tandas de 12 y 13 episodios cada una, se espera una nueva temporada para resolver la línea argumental primaria o principal. Ya veremos si la vemos.

[TV] Cosas de series; animación norteamericana entre la conspiradora y la aventura espacial

Televisión

La mayor parte de la animación que traigo a estas páginas es de origen japonés. Y esto se debe a dos motivos. El primero es que los nipones son mucho más prolíficos y estrenan mucho más títulos en las diversas plataformas digitales, especialmente Netflix y Amazon Prime. El segundo es que tienen una panoplia de temas y situaciones mucho más curiosa, «marciana» e intrigante que la animación occidental. Muchas veces no tienes ni idea de qué te vas a encontrar. La próxima vez que hable de animación japonesa intentaré recordar que tengo que ampliar esta idea. Pero si hay animación occidental interesante entre las series de las plataformas tampoco la rechazo. Ni mucho menos. Como las dos series que vienen a continuación.

Creo que la agencia de Reagan, la protagonista de «Inside Job» está en Washington DC. Pero podría estar en Nueva York, donde también da para mucha conspiranoia.

Por un lado, la segunda temporada de Star Trek: Lower Decks. Os voy a poner un gráfico.

Como podéis ver, para los votantes en IMdb, la valoración de los episodios de cada temporada van en aumento sistemáticamente. Y no sólo es eso. Para mí, en este sistema de votación hay que acercarse al siete para que la cosa merezca la pena, aunque hay excepciones. La mayor parte del excelente cine de autor tiene valoraciones discretas. La fast food cinematográfica tipo Marvel o DC tiene valoraciones altas y es entre floja y mala. Pero en este caso, creo que la cosa se ajusta. La primera temporada empieza en lo que yo considero un discreto aprobado. Pero el final de la segunda serie es un sostenido sobresaliente. Y esto me permite resumir mi opinión. Esta segunda temporada sobre la tripulación del montón de una nave espacial del montón es uno de los más divertidos productos que he visto en mi vida de la franquicia Star Trek. Muy recomendable. Se puede ver en Amazon Prime.

Inside Job, Ultrasecretos en España, es una serie reciente de Netflix con la que me lo he pasado bien. Coge la idea de las conspiranoias habituales de los pirados de los extraterrestres, el asesinato de Kennedy, los misterios de la Luna, a la que según algunos pirados no fuimos nunca, según otros fuimos y había marcianos, o la del círculo de misteriosos magnates que realmente gobierna el mundo, y nos busca como protagonista una antiheroina asocial (Lizzy Caplan, voz). Una chica que es un genio, pero que no se sabe relacionar socialmente, en parte por pertenecer, de alguna forma, al espectro autista, tipo Savant syndrome, en parte por la nefasta pareja de progenitores que le tocaron en suerte. Y la rodeas de tipos absurdos y extremadamente freaks, y situaciones no menos absurdas dentro del género conspiranoico, para hacer una divertida burla de los problemas políticos y sociales actuales. No es una genialidad, pero es muy divertida y merece la pena. Yo tengo ganas de una segunda temporada.