[Cine] Películas de «altos vuelos», o el cine en vuelos transcontinentales

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Para aproximarse al mundo de la aviación comercial, nada como pasarse por las instalaciones de Airbus en Toulouse y el museo aeronáutico Aeroscopia.

Hubo un momento en que, cuando hacíamos vuelos transcontinentales o transoceánicos, veía muchas películas a bordo. Generalmente de cinematografías «exóticas», películas que difícilmente iban a llegar a la cartelera española. Y ciertamente, aunque no siempre acerté con mis elecciones, eso me permitió ver algunas producción muy dignas, e incluso más que dignas, películas realmente buenas que, lamentablemente, no van a llegar nunca a nuestro país. Entendámonos, la mayor parte de la oferta de cine en el avión suelen ser «éxitos» de Hollywood, por lo que el nivel medio es… mediocre, como el de la mayor parte de los éxitos de Hollywood. Es lo que hay.

Con posterioridad, dejé de ver cine en vuelo. Para evitar una afectación importante del desfase horario tras los vuelos, adoptamos una rutina en estos viajes que funciona razonablemente. Aunque siempre me veo afectado por el desfase horario en mayor o menor grado, especialmente tras el regreso. Cuando el avión vuela en un huso horario cuya hora no corresponde a las horas de sueño, no dormimos, aunque tengamos sueño. En estos casos, desde hace unos años, lo que hago es leer. Y he leído unos cuantos libros en estos vuelos. Y si en el avión atraviesa husos horarios en periodo nocturno, intentamos dormir. Ya digo que, hasta cierto punto funciona relativamente bien.

Pero en la vuelta de Japón de este martes-miércoles pasado funcionó a medias. Despegamos del aeropuerto de Kansai, próximo a Osaka, Kioto, Kobe y Nara, a las seis y diez de la tarde, con luz crepuscular, prácticamente de noche. Pero como fuimos persiguiendo al sol todo el viaje, o el sol nos fue persiguiendo a nosotros, cuando llegamos a Madrid eran las ocho menos cuarto de la mañana, con luz de la alborada, casi de noche todavía. Tuvimos una noche de veinte horas, divididas en diez horas de vuelo entre Kansai y Abu Dabi, tres horas de escala en el aeropuerto de la capital de los Emiratos Árabes Unidos, y siete horas de vuelo entre Abu Dabi y Madrid. En el primer vuelo conseguí dormir casi seis horas, con ese sueño incómodo de los aviones, pero en el segundo, teniendo en cuenta que para mi ritmo adquirido en Japón era ya de día contradiciendo lo que (no) se veía por la ventanilla, no conseguí dormir tan apenas. Y tampoco me centré en la lectura. Así que volví a ver cine en vuelo.

Tres películas vi. Una de ellas, un blockbuster reciente, que no nos atrajo lo suficiente como para ir a las salas de cine, Ballerina, protagonizada por Ana de Armas y dirigida por Len Wiseman, película de acción de una de esas franquicias de acción que no nos suelen interesar. Pero de Armas me cae bien, y decidí darle una oportunidad. La vi entera. Pero, a pesar de que en un momento dado, hace unos meses, llegué a leer críticas elogiosas, lo cierto es que es bastante mala, y muchos segmentos de su desarrollo argumental no tienen ni pies ni revés. Pone duramente a prueba la voluntaria suspensión de la incredulidad del espectador. Y encima sale el caracartón de Keanu Reeves, uno de los peores actores protagonistas de campanillas que he conocido, marcadamente inexpresivo. Y sin embargo, compruebo ahora en Wikipedia, la película recibió mayoritariamente críticas favorables. Cada vez me siento menos identificado con el mundo en que me toca vivir, aunque no tenga ningunas ganas de abandonarlo. No la integro en mi base de datos de estrenos, porque ya se estrenó en España y se cerró su ciclo comercial en salas de cine. Y sí… de Armas sigue estando muy mona, pero en esta película… lo de sus buenas artes interpretativas… bueno, hace lo único que se puede hacer en estas producciones. Lo que hacen todas las actrices que entran en este juego.

Otra película que vi fue un drama fantástico romántico surcoreano, Malhal su eopsneun bimil [말할 수 없는 비밀, un secreto que no se puede contar], titulada en inglés Secret: Untold melody. Es una versión de una película taiwanesa titulada Secret en inglés, que fue un éxito en su país y en otros países de Asia, realizada por la directora Seo You-min. Es el romance entre dos estudiantes de piano de un conservatorio en Seúl, pero con un toque de fantasía en el que no voy a entrar. No le voy a dedicar más tiempo. Es muy flojita. Eso sí… yo pensaba que iba a ser un «sexto sentido», pero no, el toque fantástico es otra cosa. Lo que me hace gracia es que la «chica» protagonista, supuestamente de veintipocos es una actriz de 34 años… Al más puro estilo Grease, supongo. Tampoco va a entrar en mi base de datos… en las condiciones en las que la he visto… pues no tocaría.

Y finalmente, una película que tampoco tocaría que entrase en mi base de datos, pero que me impresionó tan favorablemente que la voy meter. Y le voy a dedicar un comentario más tranquilo.


Himeul nael sigan [힘을 낼 시간] (Time to be strong) (20245; 45/20251007)

El K-pop, la música pop surcoreana está de moda. Fijaos la que se ha montado con el éxito en Netflix de una película, que a mí me pareció normalita, pero que está convirtiéndose en uno de los fenómenos cinematográfico-televisivos del año. Sony, su productora original, que no confió en ella para estrenarla en salas, debe estar tirándose de los pelos… Bueno, por otros lados les estarán entrando los ingresos. Pero ya comenté que la visión que se ofrece de las ídolos (así se les llama, como en Japón) del pop surcoreano es demasiado bonita. Comen lo que quieren. Salen a la calle por libre. Hacen lo que quieren. Y cualquiera que se haya preocupado un poco del tema sabe que la cosa no es así. Que la vida de estas chicas y chicos, salvo unos pocos que consiguen triunfar realmente ellos por sí mismos y hacerse un nombre duradero, es efímera en lo artístico, dura en lo cotidiano, y escasa en ganancias monetarias, por los leoninos contratos, próximos a la esclavitud, que firman con sus agencias. Y surgen con frecuencia problemas de salud mental. Abusos, algún suicidio que otro, afectaciones físicas y psicosomáticas de la salud… un panorama bastante menos bonito de lo que los y las fans imaginan.

Esta película, dirigida por Sun Namkoong (recientemente comenté otra película suya), y protagonizada por Choi Sung-eun (chica), Hyun Woo-Seok (chico) y Ha Seo-yoon (chica), se dirige precisamente a denunciar y poner encima de la mesa los problemas de la industria del pop surcoreano. Producida por una agencia paragubernamental independiente del ejecutivo surcoreano, prevista por ley, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Corea, sigue a tres jóvenes de unos 25 años que proceden de grupos de ídolos del k-pop fracasados de una forma u otra. Atados todavía en algún caso a sus agencias, aunque inactivos, con deudas por los «gastos de formación y promoción» (ya digo que el régimen de estos chicos y chicas se acerca en algún caso al de la esclavitud), no han tenido una vida normal. No han hecho las cosas normales que hacen los adolescentes y los veinteañeros. Y una de las cosas que no hicieron fue su viaje de final de estudios en el instituto a la isla de Jeju. Así que en pleno otoño, con tiempo más bien frío, se van de «vacaciones» a la isla.

Desde el principio notamos que se mueven con torpeza por el mundo. Les cuesta saber como salir del aeropuerto. Pierden una maleta. Se quedan sin dinero por el abuso de una individua al meterse en una pelea sin consecuencias. Y empiezan a conocer alguna gente, en un momento en que parecen que están tocando fondo, incluso con planteamientos en algún caso de acabar con su vida, ya tienen precedentes en compañeras de su grupo. Y esa gente, de una forma u otra, les irá mostrando otras formas de ver el mundo. Otros caminos. Otras formas de sentirse a gusto. Que ellos sea delgados y guapos, con problemas de trastorno alimenticio en algún caso, sean desgraciados, mientras que la chica que fue una de sus pocas fan, regordeta, sea alegre y feliz, trabajando en una oficina de objetos perdidos en los transporte públicos de la isla… pues son datos.

La película está dirigida con sobriedad, pero con tremenda solidez, con un excelente trabajo en la dirección de fotografía que, sin artificios, nos traslada el ambiente físico y emocional de estos jóvenes. Y con una banda sonora nada desdeñable. Y sobre todo, unas interpretaciones extraordinariamente sólidas, especialmente por parte de Choi Sung-eun, actriz que está excelente, sin desmerecer por ello el trabajo del resto. Esta chica habla sin palabras con una facilidad pasmosa. Un trabajo delicado y eficaz.

Como podréis deducir, la película me gustó mucho. Me pareció, en su sencillez, estará hecha con cuatro perras, muy potente, tanto en sus valores cinematográficos como en su mensaje. Y creo que debería ser de obligada visualización entre todos los aficionados al pop surcoreano, y en general a la industria del entretenimiento de masas. Pero dudo que llegue a nuestras carteleras o a las plataformas habituales de contenidos en internet. Es lo que hay. Cogeros en las próximas semanas o meses un avión de Etihad, y aprovechad para verla.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Los tres últimos estrenos vistos antes de las vacaciones

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotografías de Dublin en verano, mucho más luminosas que la gris ciudad irlandesa en invierno en la que transcurre la acción de la película de aquel país que comento hoy.

Cuando cojo vacaciones y voy a estar unos cuantos días sin publicar los contenidos habituales, tengo la costumbre de dejar a cero el contador de películas pendientes de comentario, entre los estrenos recientes que ya he visto. Pero en esta ocasión, por el lío que he llevado en los últimos tiempos, se me han acumulado nada menos que tres de ellas. Y además muy dignas de comentario.

Eddington (2025; 42/20250918)

Estamos ante la última película estrenada del director Ari Aster. Vi la opera prima de este director y, a pesar de las muchas alabanzas que recibió, especialmente de los críticos, a mi no me entró. Hasta tal punto que no había vuelto a ver una película de Aster, a pesar de las sistemáticas alabanzas que recibe. También es cierto que flirtea siempre con el terror, y no soy muy de este tipo de películas. En esta ocasión, de la mano de Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Emma Stone y otros, nos lleva a lo más profundo de los Estados Unidos, al ficticio pueblo de Eddington, donde se desata un conflicto entre el sheriff, el alcalde, grupos antifascistas y grupos muy fascistas. Aster lleva el conflicto general del país a un microuniverso. Y como parece costumbre en él, desata un exceso de sangre y desatinos. Que resulta preocupante… porque podría ser verdad en algún momento. Creo que es una película razonablemente recomendable, aunque a mí no me ha despertado tantos entusiasmos como a la crítica. Las interpretaciones son muy recomendables.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

Small things like these (2024; 43/20250924)

Casi de tapadillo, confundida entre los diversos estrenos de este mes de septiembre, llega esta película irlandesa, dirigida por Tim Mielants, y a la que le ha costado llegar a nuestro país. Se ha ido estrenando muy poco a poco por el mundo… principalmente por Europa. Y se centra en un problema que diría que es muy irlandés… si no fuera porque también se ha dado en otros países tradicionalmente «católicos», entre ellos España durante la dictadura, de una u otra forma. El protagonista de la película es un padre de familia, Cillian Murphy, trabajador, honesto, dedicado a su familia y devoto cristiano, que vive junto a un convento que regenta una lavandería. Una de las infames lavanderías de la Magdalena. Un día observa como a una chica la arrastran a este convento. Como sirve de carbón al mismo, se la encuentra encerrada un día en la carbonería, en mal estado. Y empieza a sospechar que algo pasa en el establecimiento. Lo cual despierta todo tipo de conflictos internos. Por su pasado, es hijo de madre soltera, acogida por una señora caritativa y honesta, y por su presente de familia devota con hijas. Tras muchas dudas, pasará a la acción, aun bajo las amenazas de las intimidante superiora del convento, Emily Watson.

Impresionante película, muy introspectiva, que en hora y media plantea y desarrolla un conflicto, real y psicológico, con la ayuda de un reparto de primera categoría. Una plena denuncia de los desmanes de las instituciones católicas, que ha llevado a que Irlanda, uno de los países más devotos tradicionalmente del mundo católico haya adquirido notables cifras de abandono de esta fe ante los escándalos de la Iglesia, con la mejora masiva de la educación y con la amplia apertura al mundo de las últimas décadas. Muy muy recomendable.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

One battle after another (2025; 44/20250926)

Dada la irregularidad de los últimos tiempos en la oferta de versiones originales en la gran pantalla, y dado que durante casi dos semanas no vamos a poder ir al cine, ayer me escapo a ver esta película, la última de Paul Thomas Anderson, que me interesaba mucho. Con ella volvemos a los conflictos actuales de la sociedad americana. Y más específicamente a los de la inmigración y el racismo estructural de la sociedad estadounidense. Un grupo revolucionario encabezado por Perfidia (Teyana Taylor), de la que es pareja uno del militantes (Leonardo DiCaprio), realiza acciones contra los centros de reclusión de inmigrantes, liberándolos, contra centros de poder social y económico reaccionarios y algún atraco que otro para sostenerse. Perfidia también mantiene un relación patológica con un policía de inmigración (Sean Penn). Un día, un atraco saldrá mal, atraparán a Perfidia que ha tenido una niña, y venderá a su banda. Muchos caerán. Pero su pareja y la niña escaparán. Perfidia también escapará a Méjico. Años mas tarde, el policía, ya coronel, quiere entrar en un grupo de presión supremacista blanco, y va a ser investigado. Sabe que Perfidia tuvo una hija, ya adolescente (Chase Infiniti), pero no sabe si es suya, lo cual lo podría perjudicar. Por lo que iniciará una demencial acción policial desmesurada para raptarla, comprobar la paternidad, y si es necesario eliminarla. Pero Bob, como se llama ahora la antigua pareja y quien ha sido el padre de la niña, no se cruzará de brazos y encontrará aliados (Benicio Del Toro) para desbaratar la acción.

Entre la comedia negra y la acción más desbaratada, Anderson pone en marcha el ventilador para exponer las miserias de la sociedad norteamericana, como lo hace Aster en la primera de las película comentadas hoy, y en un entorno no tan diferente, aunque sobre bases distintas. Y sobre todo lo hace con elevada maestría realizadora, con ritmo, y con más corazón que Aster, lo que hace que la película de este quede, desde mi punto de vista, mal parada en la comparación. Pero no todos estarán de acuerdo. Al fin y al cabo, son dos etilos distintos. En cualquier caso, a mi me ha parecido una película excelente, muy divertida, muy recomendable, sus dos horas y media de duración no se hacen largas, y que se ve acompañada de unas estupendas interpretaciones, con DiCaprio, Pen, Infinity y Del Toro en auténtico estado de gracia. Muy muy muy recomendable.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Gobaegui yeoksa [고백의 역사] (Los desenredos del amor) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotografías de la ciudad de Busán que se pueden encontrar en distintas entradas ya publicadas.

Gobaegui yeoksa [고백의 역사] (2025; 41/20250905)

No voy a perder mucho tiempo con este estreno que ha ido, al menos en España y la mayor parte del mundo, directamente a Netflix. Y es posible que en su país de origen también sea un estreno exclusivo de la plataforma de contenidos en línea. Es una comedia romántica adolescente, dirigida por Sun Namkoong, no especialmente original, que de forma insospechada consiguen estirar hasta casi dos horas de duración sin que se haga larga, y que no está mal valorada por el público votante en IMDb, lo cual puede significar algo o no significar nada.

El argumento gira alrededor de una chica en su último año de instituto (Shin Eun-soo), en Busan o algún lugar cercano, que está colada por el guapo del centro escolar, pero que tiene serias dudas sobre sus posibilidades de ligar con el mozo por culpa de su indómito y difícil de peinar pelo rizado. Familia de origen modesto, que salen adelante trabajosamente, una nueva peluquería en el barrio promete un alisado duradero gracias a un método popular en Seul. Pero el coste va más allá de las posibilidades de la chica. Coincide que el hijo de la peluquera (Gong Myoung) es un nuevo alumno en su clase. Y que el chico se cuela por la chica. Y… pues eso, trío amoroso a la vista, con un coro de amigas y amigos que animan o corean los avances y los retrocesos del proceso romántico.

La película carece por completo de originalidad y es, en líneas generales, totalmente predecible. Pero está realizada con solvencia y cuenta con un reparto que cae simpático, lo hace bastante más que razonablemente bien, solvente, simpatía que hace que, si no tienes otras cosas que hacer en esa noche del viernes después de cenar, veas la película relajadamente, y te vayas luego tan feliz a dormir sin ningún cargo de conciencia. En un momento dado, intenta pasar de la comedia al drama, cuando se descubre el motivo de la mudanza del chico y su madre, la peluquera, abandonando Seúl por Busán, pero no insiste mucho, lo resuelve rápidamente y se centra a partir de ahí en el noviazgo entre los protagonistas.

Película buenrollista, intrascendente, que no ofende a nadie, que tampoco dejará un poso duradero en la memoria de los espectadores, y que cumple con su función básica de entretener sin pretensiones. Cosas más pretenciosas y más infumables se ven en las plataformas de contenidos en línea, así que la aprobaremos sin más, y al que la apetezca que la vea, y al que no, pues tampoco pasa nada. Es lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Libro] The Tatami Time Machine Blues – Tomihiko Morimi

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Las novelas de Morimi en el universo del Tatami y sus derivadas espirituales transcurren en Kioto, y allí nos vamos, a pasear por las típicas calles y santuarios en Higashiyama.

En la primavera de hace dos años pude ver en una plataforma de contenidos una serie de animación japonesa que me encantó. Me divertí mucho. Me lo pasé pipa. Y así descubrí al escritor Tomihiko Morimi y su Universo del Tatami. El autor es de Nara, y realizó sus estudios universitarios en Kioto, período de su vida que supongo inspiró las andanzas de los personajes de este peculiar universo de ficción. Universo que vio la luz con su novelaYojōhan Shinwa Taikei [四畳半神話大系, literalmente las crónicas míticas de los cuatro tatamis y medio], que con el tiempo fue adaptada a serie de animación, que con el tiempo vi, y la novela que nos ocupa hoy Yojōhan Taimu Mashin Burūsu [四畳半タイムマシンブルース, literalmente el ‘blues’ de la maquina del tiempo de los cuatro tatamis y medio]. Y hubo otra novela, adaptada a largometraje de animación, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女, literalmente la noche es corta, camina, muchacha], que leí durante mi viaje a San Francisco. Esta última no es exactamente una historia perteneciente al Universo del Tatami, pero sus personajes y su espíritu tienen mucho que ver con este. Incluso la adaptación animada tiene un diseño de personajes claramente copiado de las series de animación mencionadas. Esta es mi favorita. La película ya la he visto en más de una ocasión, y cada vez le encuentra más miga.

Frente al complejo multiverso de la historia original, en el que una y otra vez regresamos cíclicamente a la repetición con variantes de la historia de watashi (yo, el protagonista de la historia), aquí estamos en una situación estable en cuanto a este multiverso. Es verano, y los habitantes de la residencia universitaria con habitaciones de cuatro tatamis y medio (algo más de siete metros cuadrados, de aquí viene el nombre del universo de ficción), al menos los afiliados al club de cine, está rodando una película, dirigida por Akashi, la joven que es el centro de atracción romántica de watashi, el protagonista. Pero dos situaciones llevan a esta microcomunidad al caos. Una botella de soda que se derrama sobre el mando a distancia del único aparato de aire acondicionado de la residencia, arruinando su funcionamiento en el agobiante calor del verano kiotense, y la aparición de una misteriosa máquina del tiempo y su «soso» viajero.

Estas novelas no están traducidas al castellano, por lo que las que he leído estaban en inglés. Pero tengo la sensación de que están bien traducida y trasladan con fidelidad el caos que nos quiere transmitir su autor. La historia no deja de ser un romance disfrazado de aventuras. Pero con las paradojas en el tiempo muy bien gestionadas. He de recordar que me encantan las historias de viaje en el tiempo, cuando están bien desarrolladas, porque son tremendamente divertidas e intelectualmente desafiantes. Aquí, salpicadas de aventuras absolutamente delirantes, que generan una notable hilaridad.

Con estas historias yo me lo paso muy bien. Quizá, esta sea la más ligera. La más casual. La más anecdótica. Pero recomendable. Muy recomendable, desde mi punto de vista. Aunque supongo que no atraerá a un público general. Sin duda puede atraer a un público joven, relativamente cultivado, y sin reparos a exponerse a otras culturas y situaciones. Aunque yo creo que es una exposición que debería promocionarse en todo tipo de gentes. Otome me resultó más entrañable. Trasunto de Akashi en esta historia, no son simplemente el mismo personaje; aquel era más profundo y empático. Akashi es más ligera… aunque también con mucho encanto. Y no he leído (todavía) la novela que comenzó todo esto. En algún momento. Por cierto, que del mismo autor es otra novela que también fue adaptada a largometraje de animación que vi hace unos años… quizá me anime a buscarla también.

[Cine] FolleMente (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La tarde y noche de una ciudad italiana cualquiera, por ejemplo, Perugia.

FolleMente (2025; 40/20250903)

En fin… el título original en italiano, que significa… «LocaMente»… sí, con dos mayúsculas,… pues puede sonar en español… un poco… no sé… pero apropiado. En cualquier caso, estamos ante una comedia romántica italiana, dirigida por Paolo Genovese, que ha llegado a nuestro país con cierta celeridad, probablemente debido al enorme éxito que ha tenido en Italia. Tal vez han pensado que dadas las afinidades entre los dos países, podría repetir el éxito en España… no sé cómo habrá ido. Pero os cuento lo que me ha parecido.

¿Os acordáis de aquella película de Pixar realizada para Disney en la que nos introducíamos en la mente de una niña e íbamos desgranando las emociones de la cría en el proceso de duelo por haber tenido que abandonar su entorno habitual al mudarse con su familia a otra ciudad? Pues esto es parecido, pero en lo que dura una cita de una pareja que se acaba de conocer, y la que la mujer (Pilar Fogliati) invita al hombre (Edoardo Leo) a cenar en su casa,… y a lo que venga. Así que, simultáneamente vamos viendo lo que pasa en el apartamento de ella, en la mente de él (Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria) y en la mente de ella (Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini). En cada una de las dos mentes pugnan por dominar, grosso modo, lo romántico, la lujuria, lo racional y lo emocional. Creo que este reparto de papeles está claro en el hombre… un poco menos en la mujer, pero no me quiero meter en ese jardín. A veces dominan unos o unas, a veces otros u otras. Generalmente, cuando hay acuerdos… las cosas van mejor.

La película es divertida. Ha ratos hilarante. Especialmente por el lado de los cuartetos de emociones, cuya interacciones son ágiles y especialmente divertidas. El planteamiento, que podría ser cansino, puesto que la situación tiene sus limitaciones, no lo llega a ser, puesto que la película dura poco más de hora y media. Y no necesita más. Globalmente está bien realizada, con una buena puesta en escena, aunque lo que más destaca, y a lo que sirven el resto de los elementos de la realización, es el guion. Los diálogos. Todo ello con la colaboración especial de los diez intérpretes, que están en estado de gracia. Especialmente, los cuartetos emocionales. Los dos protagonistas, o presuntos protagonistas, desde mi punto de vista están algo eclipsados por las divertidas situaciones que generan los cuartetos emocionales.

Es la típica película, más frecuente en las cinematografías europeas que en la americana, que intenta diseccionar las relaciones románticosexuales con un tono de gracia y comedia, pero también con un punto crítico, con cierto grado de sátira amable, en la que nos reímos nosotros mismos de nuestras propias meteduras de pata cuando nos dejamos llevar sin saber el terreno que pisamos, o cuando nos sentimos inseguros ante un comienzo en el que hemos depositado grandes expectativas. Está bien. Es bastante recomendable. Quizá no sea una obra maestra, pero tampoco creo que lo busque. Tiene una realización funcional al servicio de ese guion que tan buen rato nos hizo pasar.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Thursday Murder Club (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La acción de la novela/película transcurre en la ciudad ficticia de Fairhaven, en el condado de Kent, Inglaterra. Obviamente, uno no puede visitar un lugar ficticio, pero Canterbury también está en el condado de Kent, como su propio nombre indica.

The Thursday Murder Club (2025; 38/20250828)

Recupero el comentario de la película que me salté hace unos días, una película de reciente estreno en Netflix, que adapta una famosa novela de este género que se ha puesto de moda y se ha dado en llamar «cozy crime» o «cozy mistery». Novelas detectivescas o policiacas que se caracterizan por un tono ligero, amable, con un tono de comedia, con protagonistas simpáticos, muchas veces no profesionales de la acción detectivesca. En realidad, es un género que tiene ya sus años, pero que parece que ha revivido últimamente. Incluso yo he leído la novela, tras la recomendación de una compañera de trabajo. Aunque la novela me entretuvo, no hubiera pensado yo que me fuese a interesar especialmente la película, porque tampoco es que acabara entusiasmado con la lectura. Simplemente, una lectura intrascendente y amable. Así que cuando me enteré que con Chris Columbus como director nos llegaba esta película…

… a pesar de que Columbus no me entusiasma, el reparto me parecía excepcional. Me parecía muy difícil que este grupo de veteranísimos intérpretes, la mayor parte de ellos británicos, no sacasen adelante la película. La trama… pues ya la comenté en su momento, cuando la novela. En una residencia para personas mayores de absoluto lujo en algún lugar del sur de Inglaterra, se comete un crimen, al mismo tiempo que los especuladores inmobiliarios amenazan con cargarse la residencia. Pero allí está el Club del Crimen de los Jueves (Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley, Celia Imrie), dispuesto a resolver un crimen actual y no ha entretenerse con viejos casos sin resolver. Lo harán cola colaboración de una joven agente de policía (Naomi Ackie), poco valorada por sus jefes. Y enfrente tendrán a malvados como Tom Ellis o David Tennant. Y otros secundarios de ringo rango como Jonathan Pryce.

No perderé mucho tiempo en comentar una película que se defiende sola gracias al reparto, lleno de desparpajo, simpatía y oficio, en el que destaca especialmente Mirren, como de costumbre, pero sin desmerecer ni un pelo a cualquier de los demás. Columbus se limita a tirar de oficio para hacer una realización razonablemente adecuada para que el elenco se luzca, al mismo tiempo que, probablemente, se lo pasa de miedo con este trabajo, y el público se entretenga con espectáculo amable y palomitero. Ideal para familias que cenan en casa el fin de semana, piden comida a domicilio para no trabajar demasiado y se entretienen con ella.

¿Es recomendable? Sí, por qué no. Creo que ya lo he dejado claro. Esta no va a ser una película que opte a los Oscar ni nada por el estilo. No tiene mayores pretensiones. Al fin y al cabo, ese es el tipo de cine que ha hecho Columbus a lo largo de su carrera. Y si encima hay un buen trabajo actoral, y cuando termina te deja de buen humor, ¿qué más quieres pedir? Pues eso. Ahora bien, dentro de un tiempo no será más que un ligero recuerdo agradable… salvo que decidan que hay material para segundas partes y vuelvan por sus fueros. Pero, ¿es necesarios? Ya no lo tengo tan claro. Y me voy a tener que poner las pilas, porque aun tengo dos estrenos vistos pendientes de comentario… Tendré que seguir con dos entradas cinematográficas a la semana, en una segunda quincena de septiembre en la que probablemente me falte el tiempo para muchas cosas.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Blue Sun Palace (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Chinatown en Manhattan. Aunque creo que la acción de la película transcurre en Queens. Pero todo es Nueva York.

Blue Sun Palace (2025; 39/20250903)

Sinceramente, hoy no tocaba esta película. Pero como había preparado ya las fotografías de ilustración apropiadas para ella, pues ya volveré otro día a la que me he saltado. Así que nos vamos de la mano de la directora Constance Tsang, debutando en su primer largometraje, a los reales del cine independiente norteamericano, más independiente imposible, que ni siquiera sabe a cine norteamericano. Aunque llegó a la cartelera con muy pocas alharacas, lo cierto es que la crítica había vertido muchos elogios sobre esta película, lo que nos motivó a ir a verla.

Tsang nos sitúa durante la mayor parte de las casi dos horas que dura la película en un salón de masaje en algún lugar de Nueva York. Como ya he dicho, creo que en Queens. Allí trabajan Didi (Xu Haipeng) y Amy (Wu Kexi), dos inmigrantes chinas de Taiwán, que salen adelante lo mejor que pueden. Didi ha empezado una aventura con Cheung (Lee Kangsheng), un cliente habitual del salón. Aventura le llamo, porque nos enteraremos de que está casado y tiene algún hijo. Pero un día, una tragedia ocurre. Alguien morirá, y los supervivientes tendrán que salir adelante, encontrar apoyo, si ello es posible los unos en los otros, y encontrar su camino en una ciudad en la que no dejan de ser gente desarraigada.

Tsang nos invita a entrar en el mundo de los inmigrantes chinos, taiwaneses, en Estados Unidos. Un mundo marcado por el desarraigo, por la necesidad de ganar el dinero que se pueda, pero gastar lo mínimo, para poder enviar remesas a casa, a las familias que se han quedado en la isla en el otro extremo del mundo. Un mundo en el que cada cual encuentra afecto donde buenamente puede. Cualquier contacto humano parece bueno, en una situación de profunda alienación. También nos introduce en el mundo del duelo cuando estás lejos de quienes pueden ayudarte a superarlo. Y también en la fina finísima línea que separa a la persona de un degradación total. Pero no es una película pesimista. También se plantean oportunidades que pueden ayudarte a salir adelante. Pero tienes que encontrarlas. Y para encontrarlas, tendrás que buscarlas. Y para buscarlas, abandonar los lugares aparentemente seguros, sólo aparentemente, para buscar auténticos refugios en otro lado. También nos muestra el lado alienante de la gran ciudad, especialmente ante el extraño.

La puesta en escena y la cuidada dirección, encuadres, secuencias, luces y sombras, son de primer nivel a pesar de ser una película realizada con un evidentemente limitado presupuesto. Pero Tsang se maneja con una maestría que podría ser propia de directores más experimentados. O tal vez es la propia del director novel que tira de creatividad y desparpajo para sacar adelante su trabajo, muy meritorio. Pero sobretodo cuenta con la complicidad de un reparto en estado de gracia. Por lo que he averiguado, Wu Kexi, que interpreta el personaje principal, no es principal una novata en la interpretación, y en su país cuenta con prestigio y respeto. Y desde luego desprende oficio a raudales, dotando a Amy de una sensibilidad y una profundidad que cada vez es más difícil encontrar en las películas de cine. Sin que este comentario suponga desmerecer al resto del elenco.

Muy recomendable. Aunque probablemente no atraerá a los devoradores de palomitas, de acción pirotécnica a cascaporrillo y otras tontás del cine actual más comercial. Es lo que hay. Sin embargo, es de lo mejor que he visto este año en las salas de cine, una película que crece en la memoria, se va haciendo más significativa poco a poco.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Return (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Grecia es una de mis asignaturas pendientes viajeras. A cambio, os muestro el Valle de los Templos de Agrigento, isla de Sicilia, la Magna Grecia en tierras italianas.

The return (2025; 37/20250827)

En plena anemia cinematográfica del mes de agosto, apenas aliviada por algún hallazgo inesperado en la cartelera, nos encontramos con una curiosidad. Uberto Pasollini nos cuenta en poco menos de dos horas el regreso de Ulises (Ralph Fiennes), u Odiseo, como lo queráis llamar, a Ítaca, la isla de la que partió veinte años antes para luchar en la guerra de Troya. Y como la maldición le avisó, si partía a la guerra le sería difícil regresar a su hogar, si pasó diez años guerreando, pasó también diez años intentando volver a su esposa Penélope (Juliette Binoche), y a su hijo Telémaco (Charlie Plummer).

El final de la Odisea, tal y contó Homero, es conocido por todo aquel que se hay desasnado un poco a lo largo de su vida. Arruinado, náufrago, habiendo perdido a todos sus compañeros de aventura, Ulises llega a las costas de Ítaca sin que nadie lo reconozca. Mientras Penélope, fiel al marido, y aunque tal vez, probablemente, no lo merezca, se ha mantenido fiel a Ulises, y ha mantenido a raya a los pretendientes que quieren casarse con la que suponen viuda, y así hacerse con el reino y el poder en la pequeña isla griega. Ella ha prometido decidirse por uno de los pretendientes cuando termine de tejer la prenda en la que se afana durante el día. Y que desteje por las noches para nunca acabar su tarea. Ulises deberá recuperar su posición… pero se lo habrá de ganar, cuando todo el mundo lo toma por un pordiosero.

La película me parece interesante, digna de mención y bastante recomendable por diversos puntos de vista. Especialmente cuando está anunciada otra versión de la Odisea, que promete probablemente más espectáculo que reflexión, como sucede en esta. Pero habrá que darle un voto de confianza que viene avalada por director de prestigio. Se cree que el poema épico fue compuesto por quien fuera Homero en algún momento del siglo VIII antes de la era común en la costa occidental de Asia Menor. Pero se inspira en acontecimiento anteriores, puesto que Troya, la histórica, podría haber estado en guerra con los pueblos prehelénicos en algún momento de los siglos XIII al XII antes de la era común. Quizá un reflejo de los enfrentamientos entre los micénicos y los hititas. Aunque no existe acuerdo en identificar a Troya como una ciudad hitita. En cualquier caso, aunque Micenas alcanzó un desarrollo como civilización relativamente notable, aunque se derrumbó con la crisis del Mediterráneo oriental que se suele señalar con la aparición de los llamados Pueblos del Mar. En cualquier caso, su periferia, y más una pequeña como cualquiera de las que se presupone puede ser la Ítaca de Homero, sería poco más que el señorío de un caudillo sobre una población de características agrarias. Muy lejos de la magnificencia de los palacios y los ejércitos con los que se suelen representar tradicionalmente estas obras, más propias de la Hélade clásica, o aun de la época de Alejandro Magno o Roma. Passolini es fiel a ese ambiente que debería reinar en la época del conflicto que inspiró la Ilíada.

Y en este ambiente de una isla agrícola y ganadera, de reyes que son cacique locales, se desarrolla el drama en la que los protagonistas se preguntan y se cuestionan a sí mismo sobre cuestiones fundamentales de lo que ha sido su vida. Ulises y Penélope ya no son jóvenes, rondan los sesenta años, veinte años hace que no se ven. La una es fiel, pero no deja de reprochar al marido y amante su abandono para la conquista de la fama, fortuna y féminas que tradicionalmente han sido los objetivos de los hombres a lo largo de la historia. Y Ulises así mismo se pregunta que sentido ha tenido toda su peripecia, que tiene que no tuviera ya y que también puede haber perdido. Qué derecho tiene a reclamar lo que fue suyo, que puede estar en la ruina por su ausencia. Todo ello con las magníficas interpretaciones de unos protagonistas, y también secundarios, que muestran un oficio a raudales y que constituyen el principal aliciente de la obra.

Recuerdo que hace unos años di en leer un libro firmado por Margaret Atwood, la de la críada, en la que se revisaba también de forma muy interesante el mito, el final de aquella aventura fundamentalmente testosterónica, muy masculina, pero desde el punto de vista de la mujer que, como de costumbre, es la que acaba sufriendo en vida las consecuencias de las guerras que tanto gustan a los machos de la especie humana. Una reflexión interesante, a la que no le faltaba humor, contada por una Penélope ya fallecida, residente del Hades, acompañada por su hermana, Helena, la que montó el pifostio de la Troya legendaria, sobre el que se podría hablar mucho también, releyendo el texto de Homero desde una perspectiva más actual, en la que tantos señores de la guerra siguen envenenando la faz de la tierra. Reinterpretaciones y nuevas versiones, nuevas formas de acercarse a los mitos, que nos permiten releerlos de otra forma, y darles más contenido, y más valor, de acuerdo a lo que es nuestra sociedad moderna.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Materialists (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Conseguí una de mis cámaras de formato medio más queridas en Nueva York en 2013. Y esa tarde la estrené con dos rollo de película en blanco y negro en el entorno del puente de Brooklyn. Un éxito.

Materialists (2025; 36/20250820)

Cuando leímos unas críticas estupendas sobre esta película dirigida por Celine Song, una de cuyas películas tanto nos gustó hace no muchos años, y teniendo en cuenta que tenía un reparto (relativamente) prometedor, y con unos horarios decentes para la sesión en versión original, no hubo duda. Había que verla. Las expectativas eran altas, por el buen trabajo de la directora en la película cuya reseña he enlazado. Por lo tanto, había cierto riesgo de quedar defraudados. Ahora os lo cuento.

Lucy (Dakota Johnson), la protagonista, es la casamentera estrella de la delegación en Nueva York de una empresa dedicada a emparejar gente con vistas a un matrimonio. Una casamentera, una agencia, que ve el matrimonio como un negocio a largo plazo entre dos personas que aportan un valor semejante al mismo. Un valor que se puede medir de forma efectiva en términos de edad, físico, estudios, nivel cultural, ingresos anuales, y una serie de parámetros bien definidos. Lucy tiene en su haber una relación rota con un aspirante a actor (Chris Evans) cuyo valor en este negocio tiende a cero. Y comienza una relación con un hombre (Pedro Pascal), el hermano de un cliente, cuyo valor tiende a ser de 100 sobre 100. Pero las cosas no salen como parecen. Y una mala experiencia de una de sus clientas más próximas (Zoe Winters) le hará empezar a plantearse muchas cosas. Sobre su negocio. Pero también sobre sus relaciones, teniendo que tanto el 100 sobre 100 como el cuasi cero siguen presentes en su vida.

La película tiene varias cosas a su favor. La factura de la misma, la realización a cargo de Song es impecable; tiene un estilo sobrio pero preciso y elegante, como ya demostró de sobra hace dos años, aunque esta película es más ligera, no tiene la profundidad de aquella. Otro punto a favor es la interpretación de sus protagonistas y secundarios. Incluso Johnson que hasta el momento no me había dicho nada, con películas infames y otras pasables, creo que es una actriz mucho más madura e interesante. Pero el conjunto está muy bien. Y luego está el propio planteamiento de la historia, que no deja de ser subversión del concepto de comedia romántica. Porque hay no poco de ironía e sátira encubierta en esta historia de relaciones materialistas, y romances submarinos. La crítica palmaria, que empieza por la declaración de principios que es el propio título de la película al definir el tipo de gente con el que nos vamos a encontrar, a lo superfluo, a la cultura de lo material, a los sentimientos como algo secundario que surge como consecuencia del interés personal convertido en interés común. El amor y la relación como negocio a largo plazo, inversión de por vida. Conocemos los éxitos de la agencia, pero no se nos habla de los fracasos a ese medio o largo plazo… por cierto.

Salimos del cine encantados. Las casi dos horas se nos pasaron en un vuelo, nos parecieron menos. Un estupendo entretenimiento que no deja de lanzar su mensaje, claro y concreto. Sin entrar tampoco en ponerse excesivamente trascendente. Ahora bien,… como podréis comprobar, la fecha de visualización está el subencabezado (en el que está el título de la película, el año de estreno, el número de orden dentro del 2025 (o el año que sea) y la fecha de visualización en formato AAAAMMDD) es de hace una semana casi. Nunca comento las películas que veo de inmediato. Las dejo reposar. Y me he dado cuenta que seis días más tarde, tan apenas he pensado en ella. No me ha dejado una huella fuerte. Está bien, entretiene mucho, es bastante recomendable… pero ya está. A otra cosa mariposa. No hay mucho más de lo que hablar. Nota aparte… Pedro Pascal… últimamente… ¿está en todas parte o me lo parece a mí?

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] On swift horses (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película transcurre, en su mayor parte en la californiana ciudad de San Diego… donde no he estado. Nos conformaremos con Sausalito, también en California, para ilustrar la entrada.

On swift horses (2024; 35/20250813)

Seguimos en un verano con una pobre cartelera cinematográfica en Zaragoza, con especial sufrimiento para las versiones originales, no dobladas, no adulteradas, salvo que te gusten el cine de superhéroes o el terror moderno. Mala suerte para mí, que no soporto el cine adulterado, no soporto a los superhéroes, y el terror contemporáneo… bueno… hay excepciones, muy honrosas e interesantes… pero me cuesta. He visto tanta basurilla en ese género a lo largo de las décadas… Y me fio tan poco del criterio de los modernos críticos con referentes limitados a las últimas décadas… Pero en un momento dado pensamos que esta película dirigida por Daniel Minahan e interpretada por actores y actrices al alza podría ser interesante.

Está basada en una novela de una tal Shannon Pufahl, publicada en 2019, y que debió tener cierto éxito de ventas. Yo no había oído hablar de la autora, que ni siquiera tiene página en la Wikipedia en inglés. La historia nos lleva a los primeros años de la década de los cincuenta, a las vidas de los hermanos Julius (Jacob Elordi) y Lee (Will Poulter), y de la joven esposa de este último, Muriel (Daisy Edgar-Jones). Ambos han servido en la guerra de Corea, y una vez licenciados deciden mudarse a iniciar una nueva vida, a ser posible más prospera, en California, dejando su Kansas natal, donde Muriel tiene una casa heredada de su madre recientemente fallecida. Pero Julius no llegará a San Diego, se detendrá en Las Vegas. Muriel empezará una vida doble, en la que será una jugadora de apuestas hípicas, gracias a la información privilegiada que consigue como camarera. Y ambos, que no dejan de sentir cierta atracción mutua, se sentirán atraídos por otras personas. Un joven mejicano (Diego Calva) en el caso de Julius, y la independiente vecina (Sasha Calle) de Lee y Muriel en el caso de esta última.

Había muchos elementos para hacer de esta historia una película interesante. Los años 50 del siglo XX en Estados Unidos son «muy cinematográficos». La estética de los atuendos, de los edificios y establecimientos, muchos de ellos se conservan, del estilismo de las personas, suele producir historias visualmente atractivas. Estilizadas y elegantes, incluso si los temas son crudos o sórdidos. Que no es exactamente el caso, aunque sus momentos tiene. Por otro lado, los temas son modernos. La expresión de la identidad personal y de las preferencias sexuales, alejada de los binomios en los que muchas veces se encuadra a las personas, no sólo por los miembros más conservadores y reaccionarios de la sociedad, también ocasionalmente por los más progresistas o miembros de los colectivos discriminados, es un tema compleja. No pocas veces las personas bisexuales se han quejado de que aunque la B de LGBTQ+ es poco apreciada dentro de estos colectivos. Y sin embargo, los sentimientos y las emociones son menos polares de lo que se nos representa. Hay matices, tiempos y lugares. Y eso es algo que explora la historia… pero que en la película, no sé qué pasa con la novela, no siempre funciona con la fluidez debida.

Ciertamente, la película es visualmente atractiva. Ya he mencionado que al ser película de época, esos años 50 son visualmente muy agradecidos. Las interpretaciones tienen buen tono, buen nivel. Los personajes protagonistas están convincentes, y los secundarios invitarían a un desarrollo más profundo de su trasfondo y de la relación que entablan con los principales. Desde ese punto de vista, hay un desequilibrio en la forma de presentar la relación de Julius con su amante jugador, y la de Muriel con su amante vecina. Esta última es más superficial, más bien hilvanada que cosida. Y al final… no tienes claro del todo hacia donde se dirige cada cual. O si realmente han avanzado lo que deberían haber avanzado después de la peripecia.

La película se deja ver. Si quieres pasar un rato en el cine, y las alternativas son las que hemos sufrido durante este verano, es una propuesta adecuada. Pero que sabe a poco. Una ocasión perdida para haber filmado una historia con un tanto más de pasión, de calor, menos aséptica en ocasiones… o quizá para haber desmembrado la historia en varias con más profundidad. ¿En una serie de televisión tal vez? No sé. Últimamente, incluso yo me siento confuso a la hora de expresar mis opiniones sobre el cine que veo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Reading Lolita in Tehran (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado Teherán y no es algo probable para los próximos lustros. Pero la protagonista de la historia, en la vida real, está afincada en EE. UU. así que nos daremos un paseo en el ferry de Staten Island.

Staten Island (2024; 34/20250730)

He de confesar que me resulta difícil comentar esta película «no iraní» del director israelí Eran Riklis. He de decir que cuando decidimos ir a ver la película fue bajo la información, suministrada por alguien del grupo, sin contrastar, de que se trataba de un director iraní. Pero no es así, la película es una coproducción italo-israelí… y si lo hubiéramos sabido antes, es muy probable que no hubiésemos ido. En estos momentos, no siento ningún afecto por el Estado de Israel por motivos que muchos imaginaran. Todos aquellos que tengan un mínimo de sensibilidad humana. En cualquier caso, adapta las memorias de la autora norteamericana de origen iraní Azar Nafisi, correspondiente a los años que vivió en su país de origen desde el final de la revolución islámica y hasta muy avanzada la década de los noventa.

Nafisi (Golshifteh Farahani) se mudó con su marido a Teherán en 1979. Da la impresión en la película que confiando en que el nuevo régimen surgido tras la revolución islámica derrocando a la monarquía iraní, traería algún tipo de bonanza para el pueblo iraní. Lo cual, incluso desde mi adolescencia que fue el momento en qué viví aquellas noticias, siendo una teocracia, me resulta difícil de digerir. El caso es que es contratada por una universidad de Teherán como profesora de literatura inglesa. Su método de trabajo es comentando lecturas propuestas a sus alumnos para que reflexionen sobre su contenido. Pero poco a poco irá sufriendo la situación a la que el régimen teocrático someterá a las mujeres. Por lo que al final, se limitará a reunir a un grupo de mujeres en su casa para seguir leyendo y comentando. Siempre libros en habla inglesa. Entre ellos Lolita, de Nabokov, y de ahí el título.

La película se deja ver con facilidad, las interpretaciones son razonablemente competentes, un reparto de intérpretes iraníes que viven en el extranjero, y la realización es funcional. Y por eso, de entrada, le di un aprobado, que mantengo. Pero he de reconocer que pronto empezaron a surgir las dudas sobre lo que había visto. El mensaje es muy fácil. Los teócratas, los fanáticos, son machistas y perversos. Como cualquier dictadura, no importa a qué dios adore. Eso ya lo intuía yo en mi adolescencia, cuando se produjo la revolución islámica en Irán, y no he cambiado de opinión. Mira tú lo que está pasando en lo que está pasando en Israel, un país que se pretende homogéneo étnica y religiosamente, para mayor ironía del asunto teniendo en cuenta lo que les pasó a los judíos en Europa entre 1933 y 1945, frente a un país que también se pretendía homogéneo étnica e ideológicamente. Da igual el dios… el resultado es similar. Así que… ¿por qué estaba allí esta mujer? ¿qué esperaba? Nada de eso se explica.

Las diversas injusticias que desfilan ante la pantalla, como las detenciones y ejecuciones arbitrarias, las torturas, el maltrato doméstico, todas ellas tratadas sin demasiada profundidad, como tópicos que toca mencionar en una película de este tipo, se presentan de forma superficial. Sin que conozcamos qué es lo que realmente lo que piensan las mujeres que las sufren. Que son personajes secundarios al servicio del principal, Nafisi, que al fin y al cabo escribió la autobiografía en la que se basa el libro. ¿Y por qué plantear la reflexión a través de libros anglosajones y no a partir de una historia más enraizada en la cultura iraní, que es rica y antigua? En algún sitio he leído que se ha acusado a Nafisi de actitudes neocolonialistas, y entiendo, después de ver la película, por qué esto puede ser una opinión que esté ahí.

A esta película le falta profundidad. Y tiene defectos profundos de planteamiento. Especialmente al convertir en protagonista absoluta a una mujer que no es la que mayor sufrimiento padece de las que desfilan ante la pantalla, y que son las que realmente tienen historias más interesantes que deberían ser contadas. Por ello, me ha costado mantener ese aprobado. Conforma ha ido pasando el tiempo, esta película ha ido decayendo en mi apreciación. Quizá demasiado deprisa. Su mensaje es facilón. Pero superficial. Y la historia, en episodios separados por elipses temporales de varios años, carece de continuidad y ligazón. Incluso llama la atención que la protagonista, que se supone tiene 31 años en 1979, cuando empieza la acción, tiene el mismo aspecto que cuando se cierra en 1997 con casi 50 años. Ufff… si paso unos días más sin comentarla, igual la suspendo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; el «nordic noir» a la escocesa, los casos del Departamento Q

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En las fotos, Edimburgo, claro. En una estancia caracterizada por el buen tiempo y la falta de lluvia, durante una semana. Lo cual, a priori, no es habitual. Al menos en 2013. Hoy en día, con la crisis global climática, quién sabe.

El nordic noir, es decir, el género negro al estilo escandinavo es uno de los géneros de más éxito de ventas en las últimas décadas. Es lo que se dice una moda. De repente, se empieza a hablar de él, la gente empieza a leerlo, surgen verdaderos fanáticos, se adapta al cine y televisión, primero por los propios países de origen, pero pronto los avispados productores británicos y norteamericanos se apuntan al filón… y ahí está hasta que la gente se canse o surja otra moda. O quien sabe… igual queda como una endemia entre los aficionados a la lectura en general y al género negro en particular, con su nicho estable durante tiempo indefinido. Quizá estemos ya en esa situación. Pero no lo puedo asegurar. No soy un experto. Y no soy de los que se haya enganchado de forma notable al género. El género negro, nórdico o de cualquier otra latitud o longitud, tiene obras muy interesantes, incluso obras maestras, pero también tiene un porcentaje de astronómico de obras que me parecen absolutamente superfluas y todas más o menos iguales o muy similares. Como pasa en todos los géneros destinados más a la venta que al prestigio literario. Literatura de tienda de aeropuerto o estación de ferrocarril.

Alguna cosa he picado aquí y allá de la ficción criminal nórdica. Y eventualmente me ha entretenido. Pero escasamente me ha entusiasmado. Pero tengo un par de amigos/conocidos que llevan largo tiempo hablándome de las excelencias de una saga en concreto, la de los casos del Departamento Q del danés Jussi Adler-Olsen. Hasta el momento, no he sucumbido a estas tentaciones… porque en principio no me tientan en exceso. Y me extrañaba que no hubiese alguna serie sobre la cuestión… hasta que me enteré que se ha ido adaptando en los últimos doce o trece años en forma de largometrajes de producción danesa. Uno de esos amigos/conocidos dice que yo he visto alguna de esas adaptaciones. No me parecía probable, hasta que decidí hacer una búsqueda en este Cuaderno de ruta y resulta que… sí. Que en 2015 fuimos a una sesión doble de la que conservo escasa o nula memoria, y en la que vimos dos de las películas. Ese olvido mío tan característico de las producciones mediocres o anodinas, me acuerdo más de los bodrios rotundos que de lo que ni fu ni fa, ya os pueda dar una idea de lo que me parecieron. Películas vistas en el mes de julio de aquel 2015, en esa época del año en la que la cartelera suele dar pena, y acabas yendo a ver casi cualquier cosa si apetece quedar para ver algo de cine.

Hace unos meses, Netflix anunció la adaptación de la primera novela, del primero de los crímenes del Departamento Q en forma de serie televisiva. Pero con algunos cambios. El fundamental es que la acción se traslada de Dinamarca a Escocia. Se puede discutir si Escocia no debería ser considerado como una variante de los «nórdico»… habría que pensarse si en esas latitudes predomina más la britanicidad o la nordicidad. La segunda cuestión es que se adapta la historia. Y debemos recordar que cuando se adapta una historia, es susceptible de experimentar cambios, más o menos importantes en su narración o en el diseño de personajes. En cualquier caso, bajo el título, casi obvio, de Dept. Q, nos encontramos al grupo de improbables inadaptados, que cargan a cuestas con un bueno número de fantasmas propios, y a los que se les encarga lavar la cara del departamento de policía del lugar, que es Edimburgo, y que sufre la mala prensa de su elevado porcentaje de crímenes no resueltos. El elegido será el de una fiscal desaparecida cinco años atrás, no se sabe si asesinada o raptada, o quizá desaparecida por otros motivos, y que como es lógico tocará las narices de muchos.

No las tenía conmigo cuando decidí ver la serie. Pero con Matthew Goode al frente, y confiando en el buen quehacer de los intérpretes británicos, de la cual la única que me sonaba es Kelly Macdonald, una actriz muy solida a la que vemos mucho menos de lo que nos gustaría, aquí hace un papelito secundario, me animé. Y no me arrepiento. La serie está bien valorada por los votantes en IMDb y con razón. Está bien hecho y muy bien interpretada. Y no, no sabe a las frías y asépticas producciones nórdicas. Tiene las mañas de los británicos, que hace muchas décadas que han demostrado que saben hacer cine y televisión. Tiene mucho oficio. No sé cuanto durará esta serie. Da para bastantes temporadas, a caso policiaco por temporada. Pero todo dependerá de si a Netflix le salen las cuentas. Si sigo abonado a la plataforma, cosa que me estoy pensando, seguiré viéndola. Si no… probablemente no. Está bien hecha, es entretenida, pero, para mí, es prescindible. Como ya habréis deducido, el género negro… «no me mata».