Libro: Esperando a Robert Capa

Literatura

Este año he tenido muy presente las figuras de Robert Capa y Gerda Taro. O Andrei Friedmann y Gerta Pohorylle. Como prefiráis. Exiliado, fotógrafos, amantes, idealistas,… Allá por el mes de junio tuve la ocasión de leer, y disfrutar, del Ligeramente desenfocado del fotógrafo húngaro. En septiembre, disfruté también de la exposición de ambos fotógrafos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Y me compre el catálogo de las fotografías de Taro. De Capa ya tenía hace tiempo algún libro.

Por todo ello, cuando hace unas semanas me enteré de la publicación de una novela se Susana Fortes sobre la relación de la pareja, y a pesar de que suelo esperar a que este tipo de relatos lleguen a su edición de bolsillo, me compré el libro y en las dos últimas semanas he procedido a su lectura.

Esperando a Robert Capa
Susana Fortes
Editorial Planeta, Barcelona 2009
ISBN: 9788408087250

El relato es una novelización de la vida de Gerda Taro desde que la encontramos en el tren que la lleva, exiliada, desde Alemania al París de los años 30 hasta su muerte en la Batalla de Brunete en 1937, centrándose especialmente en la relación que mantuvo con el fotógrafo de origen húngaro, también exilado, Robert Capa.

He de decir, que a pesar del interés que sentía a priori por los personajes, me ha costado terminar de leer la novela. Normalmente, una novela de esta extensión que me enganche la leo en menos de una semana, y esta me ha durado casi dos semanas. No es que esté mal escrita, ni nada de eso. No dudo de las cualidades lingüísticas de la autora. Pero no me ha convencido lo que me ha contado y cómo me lo ha contado. Tengo la sensación de que más que una historia, me ha descrito una serie de imágenes tópicas, basadas muchas veces en fotografías de la época, como postales. Aquí Taro y Capa se conocen/se emborrachan/discuten (táchese lo que no proceda) en tal o cual café/bar/lugar de París que sea. Ahora lo vemos relacionándose con este o aquel intelectual de la época, o en medio de uno u otro acontecimiento social o político del momento. Y así hasta el momento de la contienda civil española. Lo dicho, todo me ha resultado muy tópico. No me ha generado o transmitido las emociones que deberían haber estado ahí.

Las expectativas eran elevadas. Habiendo recibido algún que otro premio, y con reseñas favorables en determinados medios, esperaba más de la novela. Pero, yo soy así. El hecho de que las intenciones sean buenas, de la mayor o menor afinidad ideológica con los personajes o con la autora, para mí no bastan para decidir que un libro me gusta. Y este me ha dejado frío. Es más, por mi simpatía con los personajes, me parece una ocasión perdida.

Una pena. ¿Verdad?

Cementerio Père Lachaise

El cementerio Père-Lachaise de París, donde fue enterrada la fotógrafa alemana con honores de heroína republicana - Panasonic Lumix LX3

Primeras nieves

Fotografía personal

Ahora ya se ha pasado. El martes por la tarde ya hacía mejor temperatura a las ocho que a las cinco. Pero el fin de semana pasado fue muy desapacible, y trajo las primeras nieves a altitudes elevadas, pero no mucho. Y los que viajamos cotidianamente entre Zaragoza y Huesca encontramos el lunes las sierras prepirenaicas totalmente nevadas, o al menos con una caspilla blanca que quedaba muy bien.

Aprovechando que llevaba encima mi nueva Panasonic Lumix GF1 de la que ya os he hablado, para probarla cuando hubiese ocasión con un veterano objetivo Canon 50/1,8 del año 1956 para montura de rosca, acoplado a través de los correspondientes adaptadores, paré a tomar alguna imagen del Tozal de Guara.

Guara

Tozal de Guara desde la Hoya de Huesca - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II

Para tan veterano objetivo, no está mal. Pero conseguir mantener los reflejos suficientes para, algunos kilómetro más adelante, cuando levantó el vuelo una gran bandada de los omnipresentes estorninos, tomar una imagen del espectáculo que suponen el moverse todo a un tiempo.

Nube de estorninos (Cloud of European Starlings)

Una bandada de estorninos levanta el vuelo entre las antenas de telefonía móvil en la Hoya de Huesca - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II

The Imaginarium of Doctor Parnassus

Cine

The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009), 9 de noviembre de 2009.

Con esta película, que he tenido oportunidad de ver en versión original subititulada en español, el director Terry Gilliam nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Sobre lo de la versión original he de decir una cosa. Sólo estábamos dos personas en la sala. Era lunea, hacía frío, etc… pero no sé si durará mucho este lujo. Desgraciadamente la falta de cultura al respecto es excesiva, y el doblaje, una lacra más de las que nos dejó el franquismo, se impone en esta sociedad.

Pero volvamos a la película. Como decía, el director nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Unos cómicos ambulantes presentan todas las noches en las calles de Londres su espectáculo, que esconde grandes sorpresas tras las bambalinas, con poco éxito. El grupo lo conforman un viejo, su hija adolescente, un mozo que recogieron de las calles y un enano socarrón. Poco a poco, nos enteraremos que el viejo hace mil años que comenzó una serie de apuestas con el Diablo, jugándose alternativamente la inmortalidad y la mortalidad. Y que se acerca el momento de que el Diablo se cobre la última de ellas, llevándose a lo más preciado que tiene el viejo. Su hija.

La película sirve para que Gilliam vuelva a derrochar imaginación ofreciéndonos un magnífico espectáculo visual, con la creación de mundos, y de animaciones dignas de los mejores. Es el punto fuerte de la película y el que hace que para muchos nos merezca la pena de sobre el ver este filme. Sin embargo, la película se alarga un poco en exceso, especialmente porque te quedas con la impresión de que la historia no está bien trabada, de que el hilo argumental no está del todo afinado. De hecho, hay momentos hacia el final donde no sabes muy bien que está pasando.

Quizá todo ello se deba a que la producción de la película se vio gravemente afectada por el fallecimiento del que iba a ser uno de sus protagonistas, el malogrado Heath Ledger. Finalmente se terminó utilizando el recurso de que el personaje que interpreta Ledger es a su vez interpretado por otros tres prestigiosos actores cuando pasa al mundo mágico en las bambalinas del teatrillo ambulante. Y éstos son, nada más y nada menos, Johnny Depp, Jude Law y Collin Farrell. La cuestión es que el artificio funciona y la película sale adelante. Claro que en el aspecto de la interpretación son destacables también los dos contendientes en las apuestas, el Doctor Parnassus interpretado por un casi octogenario pero lúcido Christopher Plummer, y el Diablo a quien da forma estupendamente el cantante Tom Waits. El excelente reparto queda completado por la modelo británica Lily Cole, que aporta su particular físico a la hija del Doctor Parnassus, el enamorado de esta interpretado por Andrew Garfield, y Verne Troyer como el enano de la troupe.

Para finalizar, mis recomendaciones. Si se es aficionado a las películas fantásticas, es obligatorio ir a ver este filme, y si puede ser en versión original mejor que mejor. Si el género no es el favorito del espectador, tampoco es una mala apuesta para entretenerse en los fríos días de este mes de noviembre, a pesar de las debilidades argumentales. Yo le pongo un siete, con un seis/siete en la dirección (dudando entre valorar lo bonito de las imágenes o la flojera de la historia) y un ocho en la interpretación.

Leadenhall Market es uno de los escenarios londinenses de la película - Fujifilm Finepix F10

Estrenando un nueva cámara; Panasonic Lumix DMC-GF1

Fotografía personal

En los últimos tiempos, a la hora de viajar, me he cansado un poco de acarrear con las cámaras réflex. Es obvio que dan la mejor calidad, con mejor rendimiento con luz escasa, con más capacidad para gestionar la profundidad de campo, con más capacidad de ampliación de las fotografías. Todo esto es así, y quien lo quiera negar, se equivoca. Pero uno, conforme pasa el día, se cansa. Empieza a doler el cuello o la espalda, tanto por la cámara en sí misma, como por los posibles complementos, especialmente en forma de objetivos, que acarrea en la mochila. Y además, discreto, lo que se dice discreto, uno no queda.

En el último año, me ha acompañado junto con el equipo réflex y como cámara complementaria la Panasonic Lumix LX-3, cámara compacta de excelente calidad. Es tan agradable de manejar, que incluso en dos viajes cortos, a París el pasado diciembre y a Berlín en agosto, ha sido la cámara principal. Pero uno tiene que asumir sacrificios por el compromiso de viajar muy ligero. Y en cuanto la luz escasea y se sube de sensibilidad, los problemas con el ruido y la pérdida de detalle comienzan. No es grave, pero es así. Afortunadamente, el llevar un objetivo muy luminoso y un eficaz sistema de estabilización óptica palían el problema.

Disponiendo de algún ahorrillo, y con la salida al mercado de las nuevas cámaras con el estándar Micro Cuatro-Tercios, me he lanzado a comprar la Panasonic Lumix GF1. Algo más grandota, pero todavía compacta, y con el objetivo G 20/1,7 ASPH., que equivale a un 40 mm en formato tradicional de 35 mm. En los primeros años de la década que ahora está a punto de terminar, utilicé con frecuencia en los viajes un equipo basado en una Leica CL de segunda mano, con sus objetivos originales un Sumicron-C 40/2 y un Elmar-C 90/4, complementados por un Voiglander Snapshot-Skopar 25/4 MC.

Leica CL

Leica CL con su Summicron 40 mm y su Elmar 90 mm - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Esta era una combinación ligera y eficaz en los viajes. Quizá no apta para la fotografía de acción, a la que no soy dado, pero que me permitía obtener imágenes de razonable calidad, y además pegarme el moco de ir fotografiando con una Leica. El caso es que el tamaño de la GF1 junto con el objetivo G 20/1,7, me recordaba mucho a aquella configuración, así que he ido a por ella y la he empezado a probar.

Para ello, me subí el sábado por la tarde al cementerio de Zaragoza, ya que despejaron las nubes que han cubierto el cielo este fin de semana pasado. Y en una fría tarde fui comprobando algunas de las bondades del aparato.

Su ergonomía, aunque no igual a la de la LX3 que tanto me gusta, es muy similar, y no pasará mucho tiempo hasta que me acostumbre y le saque partido y vaya ligero.

Tumbas

Cementerio de Zaragoza al atardecer - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Realmente, al disponer de un formato mayor, y con un objetivo luminoso, uno no se ve obligado a trabajar necesaria mente con grandes profundidas de campo, pudiendo optar, cuando así lo solicita el motivo, por un desenfoque selectivo muy agradable.

Bebé

Bebé muerto en 1932, afortunadamente esto sucede poco hoy en día - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero donde he quedado muy gratamente sorprendido ha sido con su rendimiento a sensibilidades elevadas, y a ISO 1250 he obtenido imágenes que no desmerecen las de mi Canon EOS 40D, el mejor aparato que tengo a este fin. Resultados muy similares, siempre a condición de que la imagen esté bien expuesta. Las subexposiciones se pagan caro en el tema del ruido. La pena es que no lleva el estabilizador de imagen incorporado, y dependen de que el objetivo lo lleve o no. Y el G 20/1,7, para evitar que se haga muy grande, ha nacido sin él.

Avenida de América

Avenida de América de Zaragoza al anochecer - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero hay más diversión. Me he agenciado también un adaptador de Novoflex que me permite utilizar las viejas ópticas de la Leica CL, enfocando manualmente, y trabajando en prioridad a la apertura. Veamos algunas de las configuraciones, que puedo obtener.

Panasonic Lumix GF1 + Lumix G 20/1,7 ASPH.

La GF1 con su objetivo natural, el G 20/1,7 ASPH. de Panasonic - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Panasonic Lumix GF1 + Canon 50/1,8 (Rosca)

La GF1 luce aquí un Canon 50/1,8 (focal equivalente 100 mm), con montura de rosca un adaptador para Leica M; un objetivo de 1958 aproximadamente - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Panasonic Lumix GF1 + Leica Elmar-C 90/4

Montado sobre el adaptador, el Leica Elmar-C 90/4 hace las veces de un 180 mm sobre la GF1 - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

No he tenido ocasión de probarlos más allá de alguna fotografía tomada desde el balcón de casa, pero creo que me voy a divertir, a falta de la eficacia que tendría un objetivo dedicado de enfoque automático. Sí puedo decir que el 90 mm es difícil de enfocar a mano alzada por el tembleque de la pantalla; con focales más bajas, que ejercerán de teles cortos, o con un trípode, hay menos problema de utilización. Os dejo un ejemplo. Y ya irán saliendo más fotos por aquí, claro.

Joaquín Sorolla

Edificios en la calle Joaquín Sorolla de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

20 años sin muro en Berlín

Historia

Lo cierto es que en 1989 estaba pasando una época en la que perdí un poco el sentido de la historia. Estaba yo pensando en otras cosas. Y a la televisión le hacía más bien poco caso. Sí recuerdo todo el revuelo que había en torno a la perestroika y la glasnost que Gorbachov había llevado a la Unión Soviética. Pero nada hacía pensar que el derrumbe del imperio comunista iba a ser tan absoluto y total, y tan rápido. De las cosas que recuerdo, las noticias sobre los alemanes orientales, que a través de otros países de la Europa Oriental más abiertos conseguían salir de su país y llegaban a la República FederalPolonia, Hungría y Checoslovaquia iban un poco más adelantados en su apertura, pero la República Democrática Alemana representaba las posiciones más duras de los regímenes comunistas.

En cualquier caso, en medio de una ceremonia de la confusión y de forma relativamente repentina e improvisada, las autoridades alemanas orientales abrieron la posibilidad a los libres desplazamientos a través de las fronteras entre las dos Alemanias, y eso supuso la caída inmediata del muro de Berlín, que comenzó tal día como hoy, 9 de noviembre, hace 20 años.

Berliner Mauer

Restos del muro de Berlín en la actualidad - Panasonic Lumix LX3

El muro duró casi 29 años, y su nombre oficial era Muro de Protección Antifascista; fue vendido como una protección contra una hipotética invasión occidental. Pero el diseño de las defensas, las armas, apuntaban hacia el interior. Era una cárcel para los habitantes de la Alemania Oriental. El número de víctimas, muertos en la zona del muro, es controvertido, y oscila entre los 120 y los 270 según las fuentes consideradas.

Marinetta

Marinetta Jirkowski, una de las víctimas del muro, nacida después de su construcción, murió con sólo 18 años - Panasonic Lumix LX3

A pesar de las críticas que recibió el muro, tras su caída, la reunificación de las dos Alemania, que era la consecuencia lógica y natural, no fue vista con agrado por todo el mundo. Los rusos, desde luego, aspiraban al mantenimiento de los dos estados, y quizá a conservar su influencia sobre el estado oriental. Pero desde el bando occidental también hubo reticencias. Especialmente por parte británica, que todavía conservaba los recuerdos de las dos conflagraciones mundiales del siglo XX, y prefería mantener dos estados alemanes débiles a uno fuerte.

Puerta de Brandemburgo

La puerta de Brandemburgo, hoy en día un animado lugar de paso y de visita turística, quedó virtualmente aislada por las estructuras del muro - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2 Limited

Desgraciadamente, la humanidad no ha aprendido la lección y se siguen construyendo muros para separar poblaciones y restringir los movimientos de las personas y las poblaciones. Es notorio el caso de la Barrera Israelí de Cisjordania, que con la excusa de la seguridad, sirve para limitar el desarrollo de las poblaciones palestinas cuando no para apropiarse de parte del territorio cisjordano en beneficio de los colonos israelitas. También se han construido muros o barreras en distintos países del mundo para limitar las afluencias migratorias de los países más pobres como entre Estados Unidos y Méjico, o entre las ciudades de Ceuta y Melilla en su frontera con Marruecos. Pueden parecer fenómenos distintos al de Berlín, pero desde mi punto de vista son variantes de lo mismo. Y provocan muertos.

En cualquier caso, hoy en día todo quedó como un recuerdo histórico que incluso se toma con humor o como un reclamo turístico más para la siempre interesante capital alemana. Pero merece la pena reflexionar de vez en cuando en el origen y en las consecuencias de este tipo de situaciones.

"Soldados" en la Puerta de Brandemburgo

Mimos caracterizados con antiguos militares de la RDA junto a la Puerta de Brandemburgo atraen a los turistas,... y a sus euros - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Dos fotógrafos: Gervasio Sánchez y Humberto Rivas

Fotografía

Por un lado una noticia alegre; Gervasio Sánchez ha sido galardonado con el Premio Nacional de Fotografía entre otros motivos “por su compromiso continuado con la fotografía como herramienta de denuncia de la violencia”. Pues está muy bien.

Sánchez es un reportero gráfico que se ha bregado numerosas veces en todo tipo de conflictos por todo el mundo. Es especialmente conocido su trabajo en la antigua Yugoslavia, y también el relacionado con su compromiso para luchar contra las minas antipersona que dio lugar al libro Vidas minadas. Es muy crítico con los gobiernos de toda condición por la tibieza que muestran habitualmente a la hora de comprometerse en parar las calamidades derivadas de la violencia y de la guerra. Indudablemente, sus imágenes, de típico estilo fotorreportero, son poderosas, interesantes y humanas.

Aunque nacido en Córdoba, estableció su residencia aquí en Zaragoza, y trabaja con frecuencia para medios regionales, además de otros de carácter nacional. A principios de este año pudimos visitar una exposición en el Centro de Historia de Zaragoza titulada Sarajevo: el último asedio 1992-2008, en la cual veíamos imágenes tomadas durante la guerra en Bosnia, junto a otras tomadas en tiempos recientes en los mismos lugares y con las mismas personas en un reflexivo antes y después. Hablé de ella en estas páginas. Muy interesante. Tenía un blog en Soitu.es, llamado Los desastres de la guerra, pero parece que Soitu.es ha cerrado sus puertas y no sé si continuará en algún otro medio. Espero que sí. Como a fecha de hoy, 8 de noviembre de 2009, siguen disponibles los contenidos del mismo, os invito a visitarlo.

Por otro lado una noticia triste; Humberto Rivas, fotógrafo argentino establecido en España, falleció ayer a los 72 años de edad. Aunque ha realizado todo tipo de fotografía, creo que sin lugar a dudas su fuerte eran los poderosos retratos, con sus sujetos mirando siempre de frente, resaltando poderosamente la personalidad de la persona retratado. Creo que también es un fotógrafo del que es muy recomendable conocer su obra. Así que sirva esta recomendación como homenaje al fallecido.

La foto de hoy está tomada ayer, jornada de prueba de un nuevo aparatito del que hablaré un día de éstos. Como hay noticia luctuosa, aprovecho para colocarla hoy ya que está tomada en el cementerio de Zaragoza.

Figura doliente

Figura doliente en el cementerio de Zaragoza - Panasonic Lumix GF-1, G 20/1,7 ASPH.

Noticias del sábado: no, hoy no… mejor humor y ciencia

Ciencia, Humor

Tengo que compensar. Y el miércoles me salté la norma no escrita y autoimpuesta de hablar de las noticias de actualidad sociopolítica sólo los sábados. Así que hoy voy a dedicar las Noticias del sábado a otro tipo de noticias.

Cuando comencé con esto de las Noticias del sábado, todos los sábados comentaba la viñeta de Ramón en ElPaís.com con sus entrañables hipopótamos, Hipo, Popo, Pota y Tamo. Después dejé de mencionarlos. Pero sigo ahí. Sigo visitándolos todos los días, y no sólo los sábados, para que me ayuden a mantener mi conciencia sobre los problemas ambientales del planeta, pero, eso sí, con una sonrisa en la boca.

Pero es que hoy sábado, además del ¡Salvad el clima! de Ramón, el resto de las viñetas han estado particularmente inspiradas. Mencionaré dos especialmente. La siempre desasosegante viñeta del Roto nos muestra una calavérica imagen sentenciando:

La pandemia ha sido un fracaso.

Suponiendo, y creo que supongo bien, que se refiere a la difusión del virus de la gripe A (H1N1) de nueva aparición, es muy atinada, dada la baja gravedad de los casos de gripe que está produciendo, las más que moderadas incidencias, y todo ello pese al especial interés de los medios de comunicación de hablar más de muertos que de otra cosa en este ámbito. Vamos, que lo mismo que una alegoría de la muerte, podría aparecer en la viñeta con la misma frase el redactor en jefe de cualquier medio escrito o no escrito que os queráis imaginar.

Por otro lado, Forges ácidamente critica ciertas tendencias del arte conceptual, que probablemente no entiende ni sus propios autores. En desagravio por el no siempre justificado dominio de estas formas artísticas sobre otras más comprensibles, pero probablemente más honestas, mañana hablaré de Gervasio Sánchez como Premio Nacional de Fotografía.

Pero entre las cosas de la prensa, me he encontrado con una de esas entradas con las que nos obsequia The Boston Globe de vez en cuando en su galería de imágenes The Big Picture, en este caso dedicada a los paisajes marcianos. Impresionante, tanto por la belleza como por el detalle con el que se nos muestran las tierras que configuran la superficie del planeta Marte. No os lo perdáis. Como las imágenes son de la NASA y están a libre disposición del público, pongo una de las formas generadas por la erosión cerca del polo sur marciano.

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Formaciones erosivas en el polo sur de Marte (NASA/JPL/University of Arizona)

Finalmente, esta mañana cuando me he levantado he leído con interés, casi diría con avidez, uno de los excelentes artículos de Mikelnai sobre naves espaciales propulsadas por agujeros negros. Pero lo que más me ha gustado es que me ha llevado a otro del mismo blog sobre las naves espaciales de un g. Este artículo no lo conocía por haber sido publicado con antelación a mi conocimiento del blog, pero me ha encantado especialmente por su cuantificación del tiempo en los viajes a velocidades relativistas. Vamos, que sólo costaría llegar 60 años en tiempo de la nave en llegar a la Galaxia Andrómeda, situada a 2.480.000 años-luz. Lástima que sería de poca utilidad para los que nos quedásemos en el planeta Tierra. Porque mientras que en la nave sólo pasarían los mencionados 60 años, en la Tierra habrían pasado… 5.000.000 años… y aun quedaría el viaje de vuelta. Ufff…

Una pena que de momento nos tengamos que conformar los mortales comunes con el lento arrastrarse de los aviones comerciales.

Jet

Un reactor sobrevuela el parque Pignatelli de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Otoño, definitivamente

Ciencia

Octubre ha sido raro. De verdad, raro. Temperaturas tibias. Casi cálidas. Y ambiente de primavera. Con todo lo malo que eso conlleva. La sensación de cansancio, la modorra, los cambios de humor,… a mí no me gusta mucho la primavera. Lo de que la sangre altera es cierto, biológicamente hablando. En cuanto a su relación con el afán humano de aparearse especialmente en esa época… creo que hay para todos los gustos. Pero principalmente opino que una de las características del ser humano es que “eso”… si estamos de buen humor, siempre apetece.

El otoño se asocia frecuentemente con aspectos negativos de la vida. Con la vejez. Con el apagamiento de la vida. Con la llegada del tiempo desapacible. La caída de las hojas… Todas esas cosas. Chico. Pues a mí las hojas caídas me gustan.

Hojas (Cementerio Père Lachaise)

Cementerio del Père-Lachaise, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Por otra parte, después de la sequía del verano, especialmente severa este año, aumentan las oportunidades de lluvia. Y justamente esa lluvia es la promesa del renacer de la vida más adelante. La vida que aparece en primavera se gesta durante el otoño y el invierno. No son un final, aunque se utilizan como tales metáforas. Sólo son un paso más en el ciclo anual. Para mí, con el frescor del aire, un momento para sentirme más activo, para emprender proyectos. Es el auténtico principio del año. De hecho siempre me ha parecido una tontería eso de comenzar el año en el momento de más frío y menos luz. Por lo menos en el hemisferio norte, que es donde se decidieron estas cuestiones.

Detrás de los cristales llueve y llueve

Cae la lluvia en un pinar de la ciudad de Huesca - Panasonic Lumix LX3

Y por otra parte, está la luz. Para mí, en estas latitudes donde vivo, en el valle del Ebro, es el momento del año donde la luz es más hermosa. Cuando las tardes presentan unos atardeceres más hermosos. Cuando los amaneceres se vuelven de un rojo intenso si el día está tranquilo, o de tonos suavemente dorados si el viento y la lluvia han arrastrado la suciedad de la atmósfera. Y si hay suerte, es el momento de ver los más fabulosos arcos iris, cuando la luz rasante del sol del amanecer se dispersa en los millones de gotas suspendidas en una aurora llena del aerosol de la lluvia.

No sé. Me alegro de que por fin haya llegado ya el otoño. Pero durará tan poco…

Arco iris... doble

Un hermoso arco iris doble en el amanecer en las Canteras, cerca de Almudévar (Huesca) - Panasonic Lumix LX3

Vaya, VuelVen los ViVarachos lagartos terribles (y no me refiero a los dinosaurios)

Televisión

Pues nada. Que en la televisión yanqui se está contagiando del cine. Y que después del éxito de la versión reimaginada de Galactica, que para que van a pensar en cosas nuevas. Con ir “reimaginando” series antiguas, más o menos casposas, y darles un aire más actual y elegante, todo está resuelto. Y en estas que me entero que estrenan el pilo de… ¡cha-cha-cha-chán!

V

Sí. V. La de los lagartos. Mejor dicho la de las lagartas de cardados imposibles, que se merendaban a los ratones y a los humanos incautos como si tal cosa. Esa. Una de las series más kitsch que se han visto en la televisión mundial.

Reconozco que no puedo opinar con “autoridad” sobre la antigua versión. Me pilló en una época en la que veía poco la televisión. Y además la echaban los sábados. Y los sábados, en aquellos años, tenía cosas mejores que hacer que ver la caja tonta. Así que no recuerdo haber visto nunca un capítulo entero de aquel celebrado culebrón de seudo-ciencia-ficción. Pero mentiría si dijera que no tengo imágenes visuales en mi imaginario particular de lo que era. Más que nada porque fue relativamente omnipresente, especialmente dada la escasa oferta televisiva del momento. O veías eso, o veías el UHF. No había más.

Pero oye. Me picó la curiosidad. Y anoche vi el piloto.

Lo primero, lo importante. Como es costumbre en el mundo del cine y la televisión americanas, cuando se trata de ciencia ficción, las chicas malas están incomparablemente más buenas que las chicas buenas. Y aquí no hay excepciones. Porque la “prota”, Morena Baccarin, a quien ya pudimos disfrutar en Firefly, con su pelito corto y su exótica cara brasileña, está como un queso, y mucho más elegante, dónde va usted a parar, que su antecesora de los ochenta. Y la lagarta secundaria, que se liga a los adolescentes,… pues también está estupenda. No sé si esto justificará ver la serie, pero es un hecho.

En segundo lugar, el piloto fue entretenido. Y con algún detalle espectacular como las naves sobrevolando las grandes ciudades. Sí. Ya sé que está muy visto. Pero quedó bien. Aunque supongo que siendo una producción televisiva, en un futuro serán más parcos en efectos. Que no es cuestión de gastar por gastar.

Y además, los rollos de los yanquis. Dale vueltas con el terrorismo. Es que son monomaníacos. Y acabarán sacando a alguno con algún trauma de luchar en Iraq y esas cosas. Pues eso. Que conviene abstraerse un poco. Pero lo que fue la juerga, fue lo de la salud. En plena discusión política en los EE.UU. sobre la conveniencia o no de disponer de un sistema universal de prestación de servicios sanitarios, algo que en Europa hace tiempo que está superado, en general para bien de los ciudadanos, la lagarta lideresa promete en un discurso que implantará servicios sanitarios universales para toda la humanidad. ¿Que? Esta serie,… ¿financiada por el GOP, o qué? ¿Defendiendo los valores propios americanos, es decir, la insolidaridad universal? De chiste. Estos lagartos, además de lagartos, son socialdemócratas, y vete tú a saber si además llegan de Europa. Satánicos, vamos.

Pueril. Americano, vaya.

En fin. A pesar de todo, como he dicho, entretenida. Le daré alguna oportunidad más. Pero mi pronóstico es… reservado. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

¿No eran los lagartos los que escondían sus principales y más peligrosas naves en la cara oculata de la luna? ¿O me equivoco de serie?

Luna y farolas

Cuarto creciente sobre el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

In memoriam, José Luis López Vázquez (1922-2009); el gris señor que se metió en una cabina

Cine

Hoy nos hemos encontrado de postre con el fallecimiento de José Luis López Vázquez, uno de los actores más notorios y notables del cine, el teatro y la televisión españoles del siglo XX. Notorio, porque su prolífica carrera lo ha hecho un personaje omnipresente en los ámbitos mencionados. Notable, porque efectivamente es posible encontrar en su carrera trabajos muy interesantes que muestran su innegable calidad actoral. Sin embargo, al igual que muchos otros actores españoles, las necesidades alimenticias lo obligaron a participar asimismo en un sinnúmero de producciones de baja calidad, las típicas españoladas en las que siempre realizaba el mismo papel, de españolito cateto, papanatas, que a mí siempre me ha repateado un poco las tripas. Pero este país es y ha sido así. Y lo que ya es historia, historia es y como tal se debe contemplar.

No voy a hacer aquí un repaso de su obra. Quien quiera visitar el enlace anterior o el de IMDb, este último mucho más extenso, podrá repasar su filmografía. Aquí sólo haré comentario a una de sus obras. La que más me impactó siempre fue La cabina, mediometraje para televisión dirigido para Antonio Mercero, y que marcó un hito en su época por su originalidad, por su dramatismo, por su sorprendente final que transforma una evidente comedia en una tragedia, metáfora de la agobiante situación social y política de la España de 1972, pero que sorteó la censura… por la evidente estupidez de los censores del régimen. Yo no la entendí correctamente cuando la vi por primera vez. Era niño todavía, aunque supuso el inicio de un época de tremenda inquietud personal a la hora de tomar un ascensor, y en la que no había ni dios que no dejase la puerta abierta cuando hacía una llamada desde un teléfono público. Pero posteriormente tuve la oportunidad de saborearla con más detalle y más conocimiento, y es probablemente la mayor joya de la televisión nacional.

Os dejo con una melancólica imagen otoñal. Que le va a la noticia.

Pérgola

Pérgola y pajarera en el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Series fallidas, desafiando la gravedad…

Televisión

Es dura la vida del aficionado a la ciencia ficción. A la buena ciencia ficción. La mayor parte de la literatura sobre el tema dice más bien poco. En el cine, hace tiempo que se basa en el pim pam pum de los efectos artificiales, ignorando por completo las buenas historias. Y en televisión, desde esta primavera nos hemos quedado huérfanos con el final de Battlestar Galactica, cuyo final nos hace dudar de si es buena idea encuadrarla como ciencia ficción y no como otra cosa. Lo que son las cosas.

Este verano surgió una nueva serie que habría algunas expectativas. Un coproducción americana y europea, Defying Gravity, en la cual se nos iba a narrar el periplo de ocho astronautas por todo el Sistema Solar. El piloto prometía. Relaciones humanas y una producción razonablemente bien hecha, con efectos contenidos pero razonablemente realistas para un producción televisiva.

Pero la cosa no evolucionó bien. Desgraciadamente, el espabilado que la definió como una “anatomía de Grey” en el espacio, se acercó demasiado a la realidad. En un momento dado, tomaron mucha más importancia los rolletes sexosentimentales de los protagonistas, adquiriendo un carácter de drama de instituto en el espacio, más que en auténtica ciencia ficción. Lo cual defrauda a los auténtico aficionados al género. Si además descubres, que en una producción que busca mantener cierta respetabilidad científica, sin hiperespacios ni otras zarandajas, que las ondas de radio que no es más que otra versión de la luz se mueven instantáneamente por ese espacio, haciendo posibles las conversaciones en tiempo real cuando debieran estar interrumpiendo por los segundos o minutos que le cuesta a la luz moverse “perezosamente” por el espacio… Pues empiezas a desanimarte. Claro, para los aficionados a las “anatomías de Grey”,… pues todo el rollo tecnológico les sobra… Seguro que consideran más conveniente casarse con un médico que con un astronauta que se va varios años por el espacio en lugar de estar en casa.

Hacia el final de los trece episodios que se han ofrecido las cosas mejoraron de nuevo, volviendo en gran medida al carácter del episodio piloto. Pero probablemente tarde para recuperar el interés del respetable. Y finalmente se nos ha obsequiado con un episodio un poco tostón y regularmente mal hecho sobre las peripecias en la superficie de Venus, con un hermoso cliffhanger, por si toca retomar la serie. Cosa que parece poco probable, aunque se ha hablado de que algún canal especializado podría retomar futuras temporadas.

En fin, tendremos que depositar nuestras esperanzas en otras series. En esto momento, es Stargate Universe la que parece que ha tomado un camino interesante. Mucho más profundo y serio que sus antecesoras de franquicia. Y habrá que ver qué pasa con el estreno de Caprica, el spin-off de Galactica, aunque no será una space opera, que es uno de mis géneros favoritos. El tiempo dirá.

En la foto de hoy, el astro más cercano a nuestro maltratado hogar planetario, la Luna, aparece oronda sobre París.

Luna sobre Etoile

La luna se eleva sobre los edificios que roden l'Étoile parisina - Panasonic Lumix LX3