[Cine en TV] Curtiz (2018)

Cine

Curtiz (2018; 20/20200412)

Todos los años vuelvo a ver Casablanca al menos una vez. Es una de las grandes películas de la historia del cine, era una de las preferidas de mi madre, que me contagió el amor por el séptimo arte, está asociada a buenos momentos en mi historia personal, que no me importa, me gusta de hecho, rememorar, y el conjunto de valores que expone y representa superan con mucho los de su planteamiento inicial como película propagandística con la entrada en la contienda mundial de Estados Unidos en 1941. Y gran parte del mérito se ha adjudicado siempre a Michael Curtiz, su director, uno de tantos genios del séptimo arte europeos que se refugiaron en Norteamericana e hicieron posible que Hollywood fuera algo más que un negocio, y fuera también un fuente de creación artística. A pesar, incluso de la propia industria cinematográfica, siempre más interesada en el dinero que en el arte.

Curtiz era húngaro. Nació en tiempos de la biarquía de los últimos Habsburgo. Era de origen judío. Y en los primeros años 20, tras salir relativamente bien parado de la Gran Guerra, aprendió a hacer cine en Europa, para luego seguir una larga, variada e interesante carrera en Hollywood, con gran número de títulos emblemáticos de todo tipo de géneros en su cinematografía. Fue candidato a muchos precios, aunque recibió pocos. Esta película húngara, dirigida por Tamas Yvan Topolanszky, y estrenada en nuestro país en Netflix, se centra en los conflictos del director (Ferenc Lengyel) en la época del rodaje de Casablanca. Su preocupación por sacar adelante una película con muchos incidentes en su rodaje, su preocupación por su familia en una Hungría pro fascista, su relación con las mujeres, y su compleja relación con una de sus hijas naturales (Evelin Dobos). Desconozco en qué medida la película es fiel a la historia, o es una ficcionalización de lo que realmente sucedió en aquella época.

Algunas fotos tomadas en Budapest, la capital húngara, nos servirán para ilustrar una película donde este país está presente de fondo constantemente.

Rodada en blanco y negro,… mmmm… ejem. Rectifico. Rodada en color digital, pero presentada en blanco y negro, imitando a la escuela de los expresionistas alemanes, que influyeron mucho en los directores de fotografía norteamericanos, pero con algún toque de color aquí y allí, tiene más ambiente de película de cine negro que de otra cosa. Pero… eso, desde mi punto de vista, resulta más efectista que eficaz. Lo cierto es que creo que la película, correctamente hecha desde el punto de vista técnico, y correctamente interpretada por un elenco de intérpretes húngaros, con alguno que no lo es, que se desenvuelven bien en inglés, no acaba de enganchar. No acabamos de sentir una empatía o algo que nos haga preocuparnos en exceso de lo que sucedió en aquellos platós de la Warner durante aquel rodaje.

Película por lo tanto que se deja ver,… pero que no deja poso. No va más allá. Y podría haber tenido bastante más fondo del que nos muestra.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[FOTOS] Y llegamos a la tercera semana del estado de alarma

Fotografía, Política y sociedad

Hoy me voy a extender un poquito más sobre el comentario de las fotos de mis idas y venidas a trabajar durante el estado de alarma por la epidemia causada por el nuevo coronavirus de 2019. Como siempre podéis encontrar las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos en mi página sobre técnica fotográfica, en Tercera semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125.

Pero me ha parecido interesante hablar un poquito más de las fotografías.

Con la tercera semana, comenzó la primera prórroga del estado de alarma. Y se extremaron algunas medidas. Se suspendió la actividad laboral en todas las empresas no esenciales. Se clausuraron, se encintaron o vallaron, las entradas a los parques y jardines públicos. De repente, todo estaba realmente mucho más vacío.

También fue una semana en la que bajaron las temperaturas apreciablemente. Y llovió varios días. Esto generó que las calles aún se quedaran más vacías. Y nos desmoralizó un poquito a quienes trabajamos en sanidad. Todos los datos indican que el nuevo coronavirus se transmite con más facilidad en tiempo frío. Un tiempo cálido con una humedad ambiental elevada parece que limita la transmisibilidad. Pero frío, con lluvia,… mal rollito. Dos semanas más tarde no parece que haya afectado de forma importante a la curva epidémica.

También percibí fenómenos que me resultaban hasta cierto punto paradójicos o contradictorios. Los centros educativos, incluidos los universitarios, se encontraban cerrados para incrementar el aislamiento social y disminuir la transmisión del virus. Pero ver la facultad de Medicina cerrada y abandonada, cuando los alumnos de la misma deberían estar inmersos en el estudio y en el seguimiento de la pandemia, como una parte de su formación que en la que muchos de sus futuros compañeros, médicos, cojean. Porque ha habido poca sensación de riesgo de que surgiera una pandemia. A pesar de que en mi “corta” vida, me consta haber vivido ya cinco pandemias, incluida la presente.

Y sobretodo, la extraña sensación de ver prácticamente vacías las calles y las avenidas de Zaragoza a horas en las que el bullicio y el tráfico las inunda. Una sensación que vivimos en esos días y que se ha ido perdiendo poco a poco. En estos momentos, todo está mucho más concurrido que hace dos semanas.

Son tiempos nuevos, son tiempos extraños. Pasarán. Pero no sabemos que repercusiones sociales, culturales o políticas llegarán. Están los optimistas que hablan de una mejora en las relaciones humanas y en la solidaridad… pero con los antecedentes de las dos últimas décadas es difícil ser optimista. Por ejemplo, me cuesta conciliar los “aplausos” de las ocho de la tarde hacia los profesionales esenciales, sanitarios y otros, y los casos de rechazo o miedo vecinal ante esos profesionales que se empiezan a detectar. Muchas de las máscaras que se ven en los rostros de la gente son más reflejo del miedo hacia el otro, que del deseo de proteger al conciudadano. Recordemos el ejemplo de los hoplitas griegos cuando entraban en batalla. Con la mano derecha blandían la espada y luchaban con el enemigo, con la mano izquierda sujetaban el escudo que protegía a su compañero, mientras eran protegidos por el escudo de otro compañero. Esa es la idea, no la del miedo y la protección egoista. Porque esa, no resulta.

Los tranvías de Zaragoza, en uno de sus sentidos, llevan a “Mago de Oz”; pero a los burócratas del ayuntamiento les faltó imaginación para tender las vías sobre un camino de baldosas amarillas…

[TV] Cosas de series; segunda ronda de aventuras espaciales,… o así

Televisión

Es irónico que en esta época donde pasamos más tiempo en casa que nunca, mi actividad en este Cuaderno de ruta haya bajado tanto. Cuando habitualmente escribo 6 o 7 entradas por semana, la pasada me quedé en tres. Pero claro… aunque tenemos el cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, hace semanas que no vamos a un estreno en salas comme il faut. Y si ya, antes de las medidas de emergencia estaba en crisis lectora,… ahora no me concentro en la lectura ni por lo que se dijo. Si sumas que en estos días dedico más tiempo a refrescar mis conocimientos como especialista en medicina preventiva y salud pública en materia de epidemias, que a leer sobre mi afición a la fotografía, ahí se pierden varias oportunidades para escribir en estas páginas. Y no, no me siento tentado a escribir sobre LA epidemia. Aunque creo que mis palabras serían mesuradas y correctas en función de la ciencia conocida, a efectos prácticos lo único que sucedería es aumentar el ruido de fondo que ya existe sobre el tema. Conclusión, desde el viernes no he escrito nada.

Picard se asocia a su origen francés y a sus viñedos. Pues nada, viñedos en Alsacia, para ilustrar la entrada de hoy.

Hoy me dedicaré a la televisión, que eso no falla. Ya dije hace dos semanas que había visto unas cuantas series con aventuras espaciales, de las que ya adelante mi comentario sobre un par de ellas. Vamos ahora con las otras dos.

La primera de ella es la segunda temporada en Netflix de Altered Carbon. Ese futuro interestelar y distópico en el que es difícil morir si puedes trasladar tu conciencia y tu ser de un cuerpo a otro. Ha seguido en la línea de su primera temporada. Mucho protagonista musculado, bastante violencia, protagonistas conflictuados frente a los malvados tradicionales de este género de series. Tengo cierto límite de tolerancia hacia este tipo de productos, y creo que he llegado al mío. La serie no está mal, pero te tiene que gustar este tipo de series de ciencia ficción, más basadas en los excesos de testosterona que en tramas sutiles o en reflexiones sociopolíticas. No puedo asegurar si veré más temporadas, pero en estos momentos no me supondría ningún problema si desapareciera del futuro televisivo.

Una serie que me despertó cierta expectación, aunque un interés moderado, fue Star Trek: Picard, la última de la veterana franquicia de aventuras espaciales buenrollistas, que se puede ver en Amazon Prime Video. Nunca he sido un trekkie. Guardo un recuerdo cariñoso de los episodios que veía de la serie original en mi infancia, pero las película que empezaron a hacer a partir de 1979 y las series posteriores me han parecido siempre un tanto… cutres. Lo aceptable en los años 60 no me convenció tanto con posterioridad. Pero la penúltima serie de la franquicia sí que me gusto, especialmente en su primera temporada, gracias a una trama bastante interesante y a personajes más interesantes que los habituales, con más conflicto e imprecisión ética que el buenrollismo habitual de la serie. Y eso elevó mis expectativas por evoluciones futuras. Pero con un interés moderado, he dicho, puesto que Picard (Patrick Stewart) es un personaje que me cae… mal. Y especialmente, las películas que protagonizó en los años noventa eran malas de narices. La serie… con ese conflicto entre humanos (y otros alienígenas) y las inteligencias artificiales con aspecto antropomórfico… mucho mejor como producción que muchas series de la franquicia anteriores, pero con un interés limitado. A estas alturas, el tema de los androides con inteligencia artificial y aspecto humano se ha tratado un montón de veces mucho mejor que en esta ocasión. Las aventuretas son pasables. Y Picard,… sigue siendo un personaje que no me cae especialmente bien.

Y vale por hoy. Aunque según como evolucione la cosa, igual aumento el número de comentarios televisivos para que no se me acumulen las series interesantes que estoy viendo.

[Cine en TV] A dog barking at the moon (2019)

Cine

A dog barking at the moon (2019; 19/20200409)

Que no nos engañe el título oficial de la película en inglés. Estamos ante una película china, hablada en mandarín, con algunos pocos y pequeños diálogos en inglés, opera prima como directora de Lisa Zi Xiang, que ha llamado la atención en algunos festivales, especialmente por romper uno de los tabúes más poderosos de la República Popular China, el de la homosexualidad. La película se ha estrenado directamente en Filmin, recientemente.

Zi Xiang nos cuenta una historia familiar a través de tres momentos en la historia. En la época actual, cuando Xiaoyu (Nan Ji; conocida también como Gaowa Siqin; Zhang Yinyue, de joven), la hija del matrimonio formado por el Tao (Wu Renyuan), el marido, y Jiumei (Naren Hua, nombre mongol, conocida también por su nombre chino Renhua Na; Jiang Bing, de joven), la esposa, visita a sus padres en Pekín cuando está en avanzado estado de gestación en compañía de su marido occidental. Pero la visita no será fácil, porque la vida familiar ha venido marcada por dos hechos; la muerte del primogénito varón de la familia en la época del hijo único en China, seguida por el nacimiento de una niña, infausto para muchas familias, y por el descubrimiento de que el padre mantiene relaciones homosexuales con amantes masculinos. Para comprender la historia al completo, esta hace visitas al pasado, tanto al momento en que Xiaoyu era un joven despierta e inteligente en su edad escolar, como al momento en que Jiumei y Tao eran novios, y la Jiumei vivía en una residencia con su mejor amiga, Yuanyuan (Ming Xing).

La película, según leo, está rodada en Pekín, aunque se hacen menciones a la “Ciudad de Hielo”, o sea, Harbin, en Manchuria. No conozco todavía Pekín, una omisión que se hubiera solucionado dentro de unas semanas si no se hubiera dado la inoportuna irrupción de un conocido virus que nos llegó… de China.

Con una realización sobria, de escasos movimientos de cámara, muy estática, muy austeramente pero correctamente iluminada, con una acción pausada, más basada en diálogos y en reflexiones silenciosas, Zi Xiang nos va descubriendo la historia detrás de las complejas relaciones entre los miembros de esta familia. Y trata al mismo tiempo diversos temas y sus implicaciones en la sociedad china, mucho más tradicional de lo que podríamos llegar a pensar en unos tiempos en los que sacan pecho por sus logros tecnológicos. La homosexualidad, por supuesto, es uno de ellos. Las consecuencias de la política de hijo único y el sexismo de la sociedad china, es otro. El rol de esposa de la mujer, la necesidad de transmitir el apellido a los descendientes, la aparición de sectas (sí, incluso ese budismo que tiene tan buenas relaciones públicas en occidente, aparecen nocivas sectas que buscan sangrar a sus fieles ofreciéndoles falsas esperanzas de salvación), y, en un momento dado, la homosexualidad femenina, todavía más oculta que la masculina.

La película gana con el recuerdo. Cuando han pasado unas horas eres consciente de la notable profundidad de sus propuestas, de la excelente interpretación de su reparto. Pero hechas de menos una realización menos fría, que te permita empatizar más y mejor con los personajes y sus motivaciones. Motivo por el que, aunque me parece recomendable, no pasa del aprobado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Yendo y viniendo al trabajo en la segunda semana del estado de emergencia

Fotografía

Pues eso. Estando designado como servicio esencial en mi centro de trabajo, sigo yendo y viniendo a trabajar durante el estado de emergencia debido a la epidemia de enfermedad por el nuevo coronavirus. Y de acuerdo a lo que empecé a hacer desde que comenzó este estado de emergencia, llevo una cámara a cuestas con un rollo de película en blanco y negro. Os dejo con la cámara y con algunas fotos de la segunda semana. Aunque en el momento en que publico esto estamos a mitad de la cuarta semana. Los detalles técnicos, que en esta ocasión son muy sencillos, en Segunda semana de aislamiento social – Cámara Safari Indiana Jones + Ilford HP5 Plus 400.

[TV] Cosas de series; cómo he podido vivir sin Villanelle (y sin Eve) y algo más

Televisión

Cambio el orden previsto que tenía de comentarios televisivos. Dejo lo que me quedaba de aventuras espaciales y ciencia ficción para otra semana y hoy me centro en dos series que, por muy distintas razones, me han tenido de lo más entretenido. Lo cual ya está muy bien.

Lo primero. Lo más importante. No entiendo cómo he podido vivir hasta ahora sin Villanelle (Jodie Comer) y Eve Polastri (Sandra Oh). Killing Eve lleva ya dos años pululando por el mundo televisivo. Producido para la BBC América y distribuido mundialmente por HBO, ha recibido el aplauso prácticamente de la crítica y el público. Pero por algún motivo que no puedo entender, a mí no me había atraído. Hasta que hace menos de dos semanas le di una oportunidad al primer episodio. Y ya me enganche de forma que he visto los 16 episodios de 45 minutos que conforman las dos primeras temporadas en prácticamente diez días. O quizá menos. No sé. Muy deprisa. Bien hecha, bien interpretada, con un guion que en muchas ocasiones es un no parar, con humor, con personajes carismáticos. Tomando todos los tópicos del cine de espías y de asesinos, asesina en este caso, sociópatas, asumiéndolos y, al mismo tiempo, poniéndolos boca abajo. Espero con ansiedad la tercera temporada que se ha anunciado para dentro de una semana. Un par de semanas antes de lo previsto. Algo de bueno tenía que tener el coronavirus. Sólo encuentro un motivo de crítica, algo en lo que discrepo totalmente. ¿De dónde coño se sacan que Villanelle tiene las tetas pequeñas y está delgada? Que conste que yo no le pondría ni quitaría absolutamente nada, y que su principal atractivo está en otras cuestiones más importantes. Pero vamos… Se me olvidaba, menciones especiales para los secundarios, especialmente para el danés Kim Bodnia, cuyo buenhacer pudimos comprobar en las primeras temporadas de Bron/Broen.

La segunda temporada de “Killing Eve” termina con una dramática escena entre los monumentos de la Roma clásica que podemos suponer cómo se resuelve,… porque un rato antes nos han dado una pista para que nos cosquemos del asunto. Pero bueno, los que prefieran sentir que están en ascuas, mejor para ellos.

En otro orden de cosas, me he merendado las épicas aventuras de la surcoreana Naui Nara [나의 나라; mi país], conocida en Netflix con el título “internacional”, o sea, en inglés, de My country; the new age. Situada la acción en la transición entre el reino o dinastía de Goryeo y el reino o dinastía de Joseon, a finales del siglo XIV. La trama sigue las aventuras y, sobre todo, desventuras de dos jóvenes. Uno, Seo Hwi (Yang Sejong), huérfano de un famoso general que fue acusado injustamente y obligado a suicidarse, quedando sus hijos en desgracia. El otro, Nam Seonho (Woo Dohwan), hijo bastardo de un intrigante ministro de la corte. Está la chica, Han Heejae (Kim Seolhyun), una muy guapa cantante pop reconvertida en actriz que, afortunadamente, es más que un florero en la trama. Todo ellos rodeados de unos malos muy malos, y de unos compañeros más o menos serios más o menos cómicos, para relax de las muchas tragedias y maldades que suceden. Con algunas cosas ridículas como… los extras y secundarios se mueren en cuanto les enseñas la espada, mientras que los principales pueden recibir infinidad de cuchilladas y atravesamientos de espada, incluso con veneno, y aun así sobrevivir, lo cierto es que es muy dinámica y entretenida. Y se nota que han echado el resto en el esfuerzo de producción. Bajo el sello de Netflix para el mundo mundial, es de lo mejor que ha impulsado esta cadena, aunque las interpretaciones, especialmente de los actores y actrices más jóvenes sean manifiestamente mejorables. De todos modos… está muy bien… para ser surcoreana. Que conste y que nadie se llame a engaño.

[Recomendaciones fotográficas] Esta semana tengo muchas, pero mal digeridas

Fotografía

Sip. Esta semana he marcado bastantes potenciales recomendaciones fotográficas, que pueden venir bien para distraer el tiempo de los amantes de la fotografía en el aislamiento domiciliario. Desgraciadamente, no he tenido mucho tiempo para digerirlas adecuadamente. Así que las indicaré… y que cada cual coja lo que le parezca mejor.

Oscar colorado nos propone una interesante galería y minibiografía del fotógrafo Suda Issei. Un fotógrafo que ha tuvo diversas etapas en su fotografía, algunas de las cuales me interesan más que otras, pero potente en general.

En Lenscratch nos hablan de la fotografía de la infancia, especialmente bajo la mirada de sus progenitores. Y lo hace a propósito de la fotógrafa Gloria Baker Feinstein, que fotografiaba a su hija Abbie Brandao, a su vez fotógrafa en la actualidad.

Me gustaría tener habilidad para el collage. No la tengo. Por eso me atraen artículos como el de Lensculture sobre el tema, protagonizado por la artista Bonnita Postma (instagram).

Siempre he pensado que se habla demasiado poco del fotógrafo Peter Hujar. Y a mí me parece un estupendo retratista y un expresionista en blanco y negro soberbio. En Cartier-Bresson no es un reloj nos hablan de él.

Las páginas web de las marcas fotográficas están muy orientadas al autobombo. Pero en esta semana me ha gustado un artículo en Lenspire de Zeiss. El surcoreano Yang Kyeongjun (instagram) reflexiona sobre la crisis de identidad de su novia nacida en China y residente en EE.UU.

En medio de una situación de calles vacías, me llama la atención la reflexión del chino Zhou Hanshun (instagram) sobre el ambiente frenético de la gran ciudad. Lo hemos podido ver en Photography of China.

En Lenscratch dedican un obituario al fotógrafo neoyorquino Robert Herman. No lo conocía, pero me ha parecido interesante. Fotografía en la calle con mucho más estilo y sentimiento que la agresividad de moda en la actualidad.

Algunos festivales en Japón de origen religioso o mitológico, dos términos que en el País del Sol Naciente se confunden mucho más que en la cultura occidental, tienen centenares de años de antigüedad. Como nos cuentan en el British Journal of Photography, el fotógrafo Kobayashi Kisei se pregunta sobre los curiosos rituales de los mismos.

Finalmente, en Aesthetica Magazine deciden recuperar la figura de un fotógrafo que podemos considerar un clásico en vida, tanto como fotógrafo, como teórico de la fotografía y como docente de la fotografía. Stephen Shore es una fuente inagotable de inspiración.

[Cine en TV] Blow the man down (2019)

Cine

Blow the man down (2019; 18/20200403)

Buscando desesperadamente estrenos interesantes de cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, encuentro una recomendación sobre esta película de suspense que nos aporta Amazon Prime Video. Dirigida a dos manos por Bridget Savage ColeDanielle Krudy, que son también las guionistas, veremos lo que depara lo que ha sido definido como “Fargo” pero a la orilla del mar.

Es indudable la influencia de la obra maestra de los Coen en este drama que se sitúa durante el invierno en una pequeña ciudad pesquera de Maine, aunque no es la única influencia que se observa. Las hermanas Conolly, Priscilla “Pris” (Sophie Lowe) y Mary Beth (Morgan Saylor), se han quedado huérfanas al morir su madre, y con problemas económicos. La mayor, Pris, se contenta con seguir su vida llevando el negocio familiar, una pescadería. La pequeña, Mary Beth, querría estudiar y conocer mundo. Pero una desafortunada noche de duelo mal llevado por parte de esta lleva a que alguien, Gorski (Ebon Moss-Bachrach), muera de malas maneras, y las dos hermanas se vean metidas en un lío complejo. Y a partir de ahí surgirán los secretos insospechados que guarda la población. Especialmente la relación entre la difunta madre de las chicas, la “madame” del burdel local (Margo Martindale) y otras mujeres de cierta edad que por ahí pululan.

No he estado en Maine,… ni en Nueva Inglaterra en general, salvo que alguien considere la ciudad de Nueva York como parte de Nueva Inglaterra en la actualidad. Pero los paisajes de los puertos pesqueros del sur de Gales servirán para ambientar esta entrada marinera.

He de reconocer que cuando terminé de verla anoche y me fui a dormir, no me había llevado una impresión muy allá de una película correctamente realizada, correctamente interpretada, pero que tampoco parecía aportar mucho más. Sin embargo… ahora que voy pensando en ella mientras escribo esto, reconozco que al menos me entretuvo. Y que, probablemente, si uno la ve con el estado de ánimo adecuado y un buen nivel de atención, comprobará que tiene más guiños en la trama y más miga de lo que parece.

Todo eso no la convierte en un peliculón precisamente, ni de lejos. Pero a lo mejor le podéis dar una oportunidad. Vosotros veréis de qué otros entretenimientos disfrutáis durante el “confitamiento” domiciliario.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] A caballo entre la libertad y el aislamiento social, crónicas fotográficas del coronavirus

Cine

Últimas fotografías realizadas paseando libremente por la ciudad y primeras reducidas a las caminatas entre mi domicilio y el trabajo. Soy servicio esencial de la administración pública, sanitaria, y no he dejado de ir a trabajar. Pero ya sólo puedo realizar fotos en los desplazamientos entre mi casa y el trabajo. O metido en casa. Para lo cual, no encuentro ideas que me convenzan. Porque estoy cansado. Del trabajo. Bueno. Las fotos. Los detalles técnicos en El fin de la libertad y el principio del aislamiento con la Olympus Pen F + Ilford HP5 Plus 400.

[Fotos] Paseando con la coqueta Olympus Pen F

Fotografía

Durante la semana de la #FP4Party, pasee por la ciudad con la pequeña y coqueta Olympus Pen F y un rollo de este tipo de película. Los datos técnicos para aquellos que estén interesados están en Paseos por la ciudad con Olympus Pen F + Ilford FP4 Plus 125. Para los demás, os dejo aquí unas cuantas fotos; la luz estuvo muy agradable esa semana… cuando salíamos de casa y paseábamos líbremente, a principios del mes de marzo.