Un poco de fotografía local; mercadillos y canales

Fotografía personal, Política y sociedad

Este fin de semana ha estado muy animada Zaragoza con distintos acontecimientos ciudadanos. Así que me he acercado a un par de ellos para tomar alguna imagen.

Desde el viernes hasta el domingo, en los alrededores de La Seo ha estado instalado el Mercado Medieval de las Tres Culturas. Normalmente, este acontecimiento montaba sus tenderetes a principios de junio, pero en esta ocasión han esperado al fin del verano. No estuve mucho ratol. Fui el sábado por la tarde y me sentí un poco agobiado por la cantidad de gente que había. Empujones, gente que te arrastra en su movimiento… buff. Aun así, pude tomar alguna imagen con la Canon EOS 40D, acompañada por el EF 28/1,8 USM y por el EF 50/1,8 I.

Generaciones

Un sonrisa de circunstancias

Lechuza... ¿grande? No sé de lechuzas

El domingo por la mañana también se celebró uno de los acontecimientos tradicionales en la ciudad; la bajada del canal. Organizada por distintos grupos políticos, ecologistas y ciudadanos, esta actividad pretende tener un objetivo reivindicativo de la calidad de los cursos de agua que atraviesan la ciudad así como de un uso que permita el disfrute sostenible por parte de los ciudadanos.

Lo cierto es que buena parte de los participantes son gente muy joven que se dedican a pasárselo muy bien, chapoteando con sus improvisadas balsas en las aguas del Canal Imperial de Aragón. Afortunadamente, les hizo buen día.

Y allí estuve yo paseando un rato como la Canon EOS 40D acompañada del EF 24-105/4L IS USM y del EF 200/2,8L USM.

Todos canal abajo

Jóvenes republicanos a la sombra

Saliendo del puente

Tambores que saludan a los navegantes

Para ver el conjunto de imágenes de ambos acontecimientos, podéis pasar por mi colección de fotografías sobre Zaragoza en Flickr.

Zaragoza en Flickr

Zaragoza en Flickr

Foto fija

Cine, Fotografía

El pasado sábado, 20 de septiembre, en Xataka foto publicaron una entretenida entrevista con Simón Casal, responsable de la foto fija en varias películas españolas. Me llamó la atención el artículo, ya que combinaba dos de mis aficiones. Y también dos de los temas que con más frecuencia aparecen en estas entradas, como podéis comprobar en la columna de la derecha.

Hace muchos, muchos años que me llamó la atención el tema de la «foto fija», o del «still photographer» en los créditos anglófonos. Yo soy de los que tiende a quedarse hasta el final de las letras en el cine, y había visto aparecer estos conceptos. No acababa de entender muy bien el por qué del adjetivo «fija/still». Con el tiempo, fui adquiriendo mayor cultura cinematográfica y comprendí que el fotógrafo por excelencia en el cine es un concepto distinto que en la vida normal. Es el responsable de la iluminación y la parte más técnica de la filmación, encargado de escoger el soporte más adecuado para conseguir la imagen que está en la mente del director. Por lo tanto, si vas a tener un fotógrafo con una cámara de las de toda la vida tomando imágenes estáticas, hay que distinguir su oficio, secundario en esta ocasión, del más noble. Así que se le pone el adjetivo y ya está. Que conste que de todos modos al director de fotografía en los países de habla inglesa se le conoce como «cinematographer«. La traducción debería ser «cinematógrafo», pero este término en castellano no se utiliza para designar el oficio de una persona sino que en origen es la técnica de fotografíar imágenes en movimiento en general, o al aparato de proyección cinematográfica en particular.

La entrevista es interesante porque nos hace ver las constricciones a las que se ve sometido el profesional de la foto fija, y también algún dato interesante que nos invita a la reflexión.

  • Como fotógrafo, no tiene libertad creativa en algunos aspectos de su trabajo; quien decide la calidad de la luz en escena es el director de fotografía del filme. Trabaja subordinado al mismo. Otra cosa es cómo se plantea las tomas del «making off».
  • No puede ser obstrusivo. No puede disparar cuando quiere en medio de una toma, ya que el ruido de su cámara se introduciría en la misma. Tiene que dominar el ritmo de la filmación.
  • El equipo con el que trabaja no es lo más de lo más. En su primer trabajo como responsable de la foto fija utilizó un equipo de aficionado. Y los resultados no son nada malos como se puede ver en su página en internet.

En resumen, una artículo interesante para quiénes se sientan atraídos por el tema.

En la imagen de hoy, una escena en el Mercado Medieval celebrado el pasado fin de semana en Zaragoza.

Es dificil decidirse

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

Weeds, o de las huidas hacia adelante

Televisión

Entre las series de ficción que pueblan el panorama televisivo actual, podemos encontrar un número apreciable de productos de buena calidad. Especialmente en sus primeras temporadas. Lo difícil es conseguir mantener el nivel en las siguientes. No son pocas las que mueren de éxito. Tras comienzos estupendos, caen en rutinas o en lugares comunes que las trasladan a la vulgaridad. Al montón.

No pertenece a esta categoría Weeds. Esta teleserie tiene varias virtudes. Repasémoslas.

  • Los personajes protagonistas son, aparentemente, gente común. Clase media norteamericana que en su origen vivían apaciblemente en una tranquila y coqueta urbanización residencial en algún lugar en la costa oeste de los EE.UU.
  • Los capítulos son cortos. En 22 minutos hemos conocido las peripecias de Nancy Botwin y sus peculiares vecinos, y tenemos las bases para las de los siguientes capítulos. Es dinámica, no hay tiempos muertos.
  • La temporadas también están adecuadamente autolimitadas. Nada de culebrones con más de 20 episodios. En doce o trece capítulos hemos completado un nuevo ciclo.
  • Hay una fuerte confianza en la capacidad interpretativa de los actores. Mary-Louise Parker es Nancy Botwin, de la misma forma que no podríamos concebir otra Nancy Botwin que no fuera la Parker. Pero el resto del reparto está igualmente fenomenal con momentos supremos por parte de Elizabeth Perkins interpretando a Celia Hodes.
  • Los personajes no son planos, tienen matices y, sobretodo, evolucionan. Esta evolución es más marcada como es natural en los personajes más jóvenes, niños y adolescentes, y distinta en los adultos, donde incluso se producen involuciones personales. Por otra parte, los personajes acompañantes, que aparecen en un limitado número de episodios suelen aportar frescura e innovación a la serie.
  • Es total y fundamentalmente políticamente incorrecta. Critica todo aquello que es hipocresía en la sociedad. Su relación con la familia, con el sexo, con las drogas, con el trabajo, con la inmigración… con todo. Todos los valores tradicionales son puestos sistemáticamente en solfa.

Como veis, una serie de virtudes notables. Pero hay algo más. Algo importante. Algo en lo que se basa la expectación ante nuevos episodios futuros, ante nuevas temporadas. Y esto es la huida hacia adelante. El paso de las temporadas van situando a la familia Botwin y amigos a nuevos extremos cada vez más imposibles. Pero no hay redención posible. El día que la haya, se acabó la serie. Todo se dirige a un escalada en las condiciones vitales, más o menos extremas. Lo que empezó como una pequeña «maruja» que empieza a trapichear con «hierba» para redondear el presupuesto familiar tras enviudar, en estos momentos la sitúa en un peligrosa relación amorosa con un capo de la mafia transfronteriza entre Méjico y los EE.UU. Si el año pasado asistíamos a un final apocalíptico, con la llegada del fin del mundo a ese microuniverso que era Agrestic, al final de la cuarta temporada nos econtramos con que…

Y hasta aquí puedo contar… Si interesa, enchufad el televisor.

La imagen de hoy, el Mercado Medieval de todos los años. Hierbas. Aunque más sanas que las que vende Ms. Botwin.

Hierbas diversas

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

Caballería roja, de Isaak Babel

Historia, Literatura

Hay guerras que se llevan todos los titulares y hay guerras que pasan desapercibidas y son olvidadas. Esto sucede hoy en día, en el que hay guerras que son prácticamente televisadas en directo, mientras tremendos conflictos armados son olvidados y quedan enquistados en las sociedades que los padecen.

Todo el mundo sabe de la I Guerra Mundial; pero pocos saben que las actividades bélicas no terminaron con la armisticio solicitado por los imperios centrales. Varios focos bélicos quedaron durante varios años, y una inestabilidad general se mantuvo, lo cual acabaría abocando al tremendo conflicto de la II Guerra Mundial.

Una de las situaciones bélicas poco conocidas en los países de la Europa Occidental derivó de la caída del Imperio Ruso, la subida al poder de los soviets y la (re)creación de Polonia como país independiente tras más de un siglo de reparto de sus territorios y su población entre los imperios ruso, alemán y austriaco.

El Imperio Ruso fue sustituido por la hoy extinta Unión Soviética, quedando sumida al final del conflicto mundial en una sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo y los rusos blancos, partidarios de la monarquía o simplemente contrarios a los bolcheviques. Conforme se fueron imponiendo estos últimos, entraron en colisión con el nuevo estado polaco. Los polacos ambicionaban recuperar todos los territorios al este de su indefinida frontera oriental que les pertenecieron antes de los repartos del siglo XVIII. Los soviéticos, por su parte, deseaban recuperar las fronteras occidentales del Imperio Ruso, previas a la ofensiva alemana de 1914 y a los desastres de Tannenberg y los Lagos Masurianos., y especialmente de la ofensiva de Gorlice. La imprecisión de los límites nacionales en el nefasto Tratado de Versalles colaboró a desencadenar las hostilidades.

La lucha fue dura y cruel, y así queda reflejado en el conjunto de relatos cortos de Isaak Babel publicados bajo el título de Caballería Roja. El autor, un ruso de origen judío, fue adscrito al célebre Primer Ejército de Caballería del general Budyonny. Probablemente, esta fue una de las últimas guerras en las que la caballería tradicional tuvo alguna influencia. El conjunto de relatos tiene un estilo directo, con descripciones de ambientes y situaciones crudas. Babel está representado por Liutov, uno de los personajes que actúa como observador en la mayor parte de las ocasiones, pero también como actor en alguno de los relatos. Oscila entre descripciones una vez de la crueldad de la guerra, otras de la miseria del ser humano, a veces del heroísmo, y en ocasiones de la comicidad y ridiculez del comportamiento de los hombres y mujeres. No siempre es fácil de leer. Desde luego, se atragantó en las mentalidades de los rígidos dirigentes soviéticos. Babel se ganó nos pocos enemigos y acabo muriendo en las purgas estalinistas en 1940. El libro termina con algunos extractos de los Diarios de 1920 del propio escritor, que son la base para los relatos cortos de Caballería Roja.

La guerra polaco-soviética, en principio favorable a los bolcheviques bajo el empuje de la caballería de Budyonny, cambió de tornas en la batalla de Varsovia, donde el mejor conocimiento del terreno y una mejor preparación táctica concedieron una victoria decisiva a los modestos polacos, que siguió de la retirada soviética, y permitió la supervivencia de Polonia como estado hasta 1939.

En resumen, un libro muy interesante que nos permite acercarnos por un lado a una literatura muy desconocida para los europeos occidentales en general y para los españolitos en particular, y por otro lado a un período histórico cuya herencia tanto condicionó la Europa del siglo XX e incluso la Europa actual.

Caballería roja. Diario de 1920. Isaak Babel
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497593250
Colección: CONTEMPORANEA DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2003
Plaza edición: BARCELONA 

La imagen de hoy, una vista de Varsovia hacia el Vístula y su orilla oriental donde se desarrolló la decisiva batalla que salvó al estado polaco.

Tras los edificio feos esta el Stare Miasto (Ciudad vieja)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

The Millenium Simulation Project, un pedazo del universo de 2.000 millones de años-luz de lado

Ciencia

Hace un par de días, aparecía en Microsiervos un artículo sobre el asombroso parecido entre las conexiones de las neuronas y el aspecto global reticulado que se le supone al Universo. Este tipo de semejanzas y analogías son celebradas por muchos como algo trascendente. No es el caso del autor del artículo, que señala parecidos sorprendentes, pero no conclusiones más allá. A mí me parecen coincidencias, en las que me cuesta mucho alcanzar la trascendencia, concepto que siempre me resulta resbaladizo y esquivo. Pero no es aquí dónde iba yo a parar. La cuestión es que la lectura de la mencionada entrada, me llevó a conocer el Millenium Simulation Project.

Este proyecto de investigación del Instituto Max Planck de Astrofísica trata de representar mediante simulaciones la estructura del Universo a una escala grande, bastante grande. Ya sé que esto no es muy científico, pero es lo único que se me ocurre para decir que quieren representar cómo parece ser el Universo si analizáramos un cubo de 2.000 millones de años luz de lado. Lo cual tampoco es muy exacto, porque claro lo que estamos viendo y detectando corresponde a distintas épocas de nuestro Universo, dada la lenta velocidad a la que se arrastra la luz por el mismo. Entrar ahora a explicar o comentar los aspectos científicos del proyecto sería una necedad por mi parte. Probablemente cometería imperdonables errores, que harían de mi el hazmerreir de cualquier persona bien informada. Pero lo que indudablemente me ha parecido de interés general es el bello aspecto reticular de las imágenes generadas por las simulaciones.

No os las perdáis, visitad el sitio.

La imagen de hoy corresponde a cómo se ve el Universo en una esfera de 300.000 km de radio, centrada en el planeta Tierra. Uy, aparece otro cuerpo celeste además de la propia Tierra.

Terraza y luna

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

El tren de las 3:10 (2007)

Cine

El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007), 16 de septiembre de 2008.

Una cuestión que debe quedar clara desde el principio. No soy aficionado al western. Son muy pocas las películas del Oeste que me gustan realmente. Algún clásico como The Searchers (Centauros del desierto), o Sergeant Rutledge (El sargento negro), casualmente ambas de John Ford, High Noon (Sólo ante el peligro) y alguno otra cosica. Pero hay muchas del Oeste que me aburren un poquito. O mucho. Además esta película que hemos visto ayer, es una nueva versión de otro clásico del género. Un remake que dicen. 50 años las separan. Sé que he visto la primera versión, pero no me acuerdo de ella. Lo siento.

El caso es que este western me ha encantado. Vaya por delante que al personaje que protagoniza Russell Crowe no me lo creo. No me creo el final. Durante toda la película nos lo presentan como un malo, y al final queda como un pícaro. Y no es del todo coherente. Pero me parece que lo hace estupendamente. El mejor Crowe en la línea de ciertos capitanes marineros y demás. Pero es que además tenemos a un excelente Christian Bale en un papel que nos lo creemos más. Un padre y esposo desesperado que se lanza a una aventura con pocas esperanzas por sacar adelante a su familia contra todo pronóstico…

Y luego, las aventuras. Porque es una película de aventuras con personajes interesantes. Y con guion impecable, en su ritmo y en sus pausas. En su diálogos y en su acción. Nada cansa.

Y finalmente, porque el final es un tren. Por el detonante, es el ferrocarril. Porque estamos ante un pedacito de una historia impresionante, la de la colonización del lejano oeste norteamericano. Y al final, se va el viejo tren, lleno de color, con su 220 de gran chimenea y puntiagudo apartavacas.

Y todo ello muy bien dirigida por James Mangold, un director que hasta ahora no me había interesado en absoluto. Qué cosas.

Esta es una película para recomendar a todo el mundo. Porque es divertida. Porque está muy bien hecha. Porque te gustan los personajes. Un ocho, con la misma nota a la interpretación y a la dirección. Por cierto, la película ha tardado muchísimo en llegar a España. Vaya usted a saber por qué.

En la imagen de hoy… bueno, pues el Far West americano no estaba representado en la Expo 2008. Así que las siluetas de danzantes del oeste africano.

Siluetas

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Sopa & fufu, fotos, y lo que para mí a dado de sí la Expo 2008

Expo 2008, Fotografía

Como comentaba ayer, la Exposición Internacional de Zaragoza 2008 ha terminado. Se acabó. Ahora, a recoger y todos para casa. Después de la limpieza, a preparar los nuevos edificios y equipamientos urbanos para lo que sea que se vayan a dedicar, y a currar. Como los enanitos de Blancanieves. Ay ho, ay ho…

Mi balance personal es sencillo de realizar. Aunque satisfecho con la realización del evento por los «efectos secundarios» que para la ciudad ha tenido, especialmente en materia de contrucción de nuevas infraestructuras y reforma de las viejas, en ningún momento he sentido una tensión ante el acontecimiento. Mi natural «alergia» a los acontecimientos multitudinarios, a las filas, al calor, al cemento,… hicieron desde el principio poco atractiva para mí la idea de pasar días y horas en el recinto de la Expo. Aún así, me he acercado al lugar en tres ocasiones.

  • 28 de junio de 2008: Mi hermana me ofrece unas invitaciones para gastar necesariamente en esa fecha. Lamentablemente un sábado, los días de mayor afluencia, y en vísperas de mis merecidas vacaciones anuales. Así que pasee un rato por la mañana, entre las doce menos cuarto y las dos, y un rato por la tarde, entre las seis y media y las nueve y media. Básicamente, lo que hice fue pasear, tomar fotos del conjunto, y entrar en algunos pabellones con filas moderadas o nulas como el Pabellón Puente, la Torre del Agua y algún pabellón nacional más o menos anecdótico. También me propuse como objetivo, tomar fotografías del pasacalles El Despertar de la Serpiente que, producido por el Cirque du Soleil, ha animado todos los mediodías los paseos del recinto.

Cabalgata Cirque du Soleil

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

  • 29 de agosto de 2008: Unos amigos tienen la ocurrencia de ir a cenar a la Expo. Ni siquiera llevamos reserva. Es un viernes. Llegamos a las diez de la noche y pagamos religiosamente nuestra entrada nocturna. Nos acercamos al Pabellón de España, donde preguntamos. Quince minutos más tarde estamos cómodamente sentados en el restaurante, gestionado por Maher-Cintruénigo, donde damos cuenta de una deliciosa cena,… que sale cara pero bueno, es una ocasión única. Luego, un cubatita en una terraza y a casa.

Troncos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

  • 12 de septiembre de 2008: Cuando ya parecía que había agotado las posibilidades de volver al recinto de la exhibición internacional, un amigo me dice que tiene algunas invitaciones, con lo que el viernes anterior al cierre de la muestra, me planto a las seis de la tarde para en buena compañía de amigos, dar un nuevo paseo y tomar algunas fotografías más. El planteamiento es parecido al de mi primera visita. Pasear y entrar en algún que otro pabellón sin muchos follones. Quizá lo más destacado es que acabamos cenando en el Pabellón de Nigeria. Muy divertido. Menú tipo «Soup&Fufu». Algo muy típico del África Occidental. Luego, vemos algo de animación nocturna, y nos vamos a tomar una copichuela al centro de Zaragoza.

Sopa y fufu

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

Bailarinas

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

En general, como veis, una participación muy modesta, pero que ha dado lugar a una colección de fotografías que podéis ver en mi galería de Flickr. También he encargado un libro en Blurb para tener un recuerdo propio y permanente del acontecimiento, con mis fotografías. Espero recibirlo en diez o doce días.

Y esto es todo. Hasta el próximo evento internacional que me pille a mano, seguiré con mis cositas de siempre.

Un saludo birmano a todos vosotros

Expo 2008, Humor, Política y sociedad

Entraba yo el otro día en Flickr con el fin de hacer algunas gestiones en mi colección de fotografías, y como de costumbre el sistema me saludó en uno de esos idiomas exóticos que aparecen de vez en cuando. Y he aquí lo que me dijo:

Y me quedé así mirando con cara de ¿haba?. ¿Me estaba saludando o me estaba insultando? ¿Y esto es lo que se dicen los birmanos entre sí? No es de extrañar que vayan como van. Dónde vamos a llegar.

En fin, que aparte de eso, hoy se acaba la Expo. Y esto es lo mismo que cuando tienes visitas de la familia. Qué alegría cuando llegan. Pero qué alegría cuando se van.

Cabalgata Cirque du Soleil

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.

El fin de la vida, el universo y todo lo demás

Ciencia, Humor

Lo he intentado. De hecho, ayer no escribí nada por eso. Porque intenté resistirme. A escribir sobre el fin del mundo. Ya sabéis, por lo del LHC (Gran Colisionador de Hadrones). El agujero negro y esas cosas. Pero no lo he podido evitar.

Y es que, afortunadamente, hay quien se lo toma con buen humor. Y para aquellos que les cuesta enterarse de las cosas, alguien ha publicado una página web con el título ¿Ha destruido ya el LHC el mundo? (en inglés, pero se entiende bien; lo juro). Claro que hay algunos cuyos miedos van más allá de la simple destrucción del mundo, por lo que también han publicado otra página web con el título ¿Ha destruido ya el Gran Colisionador de Hadrones el Universo? (también en inglés, pero también se entiene bien; de verdad).

La parte semitriste/semicachonda de la cuestión es la elevada autoestima que tiene una parte de la humanidad sobre sus propias capacidades. Parece ser que hay un convencimiento por parte de alguna gente de que en un experimento altamente modesto en comparación con los fenómenos naturales del Universo, seamos capaces de liberar energías que en la naturaleza sólo se dan en situaciones casi cataclísmicas. Ahí tus pelendengues. Con un par. ¿Que no somos capaces de destruir el mundo? Ya verás tú. Y sin tener que pulsar el botón del arsenal atómico. El cual por otra parte tampoco le haría gran cosa a la Tierra en su conjunto. Tan sólo modificaría ligeramente ciertas condiciones necesarias para la vida basada en el carbono de una fina capa en la interfaz entre la materia sólida y líquida del planeta y la atmósfera que hemos dado en llamar biosfera. La Tierra como tal, seguiría dando vueltas alrededor del Sol como si tal cosa. Lo dicho. Esto es sobrevalorarse como especie.

La imagen de hoy, un pedacito especialmente hermoso de biosfera. En la provincia de Soria. Cerca de El Royo.

Orquidea silvestre

(Canon Powershot G6)

Fotógrafo recomendado: Frank Horvat

Fotografía

Hay una cita que me gusta mucho:

Photography is the art of not pushing the button.

La fotografía es el arte de no pulsar el botón.

Es de Frank Horvat, fotógrafo nacido en el período de entreguerras, de origen judío y etnia croata aunque de un territorio que en aquel momento pertenecía a Italia. Emigrado a… muchos sitios, aunque establecido definitivamente en Francia. Un claro producto del convulso siglo XX europeo.

La frase me parece especialmente importante, porque me parece un contrapunto al famoso «momento decisivo» de Cartier-Bresson. Un contrapunto, o si lo preferís un complemento, que no una contradicción. Donde el «momento decisivo» nos lleva a una búsqueda continuada mediante la observación del mundo que nos rodea de la imagen que hay que inmortalizar, la frase de Horvat nos guiaría en ese proceso introducción un elemento de reflexión crítica que nos permite seleccionar aquellos instantes con un significado. Interesante.

En cuanto a las imágenes del autor, creo que lo mejor es que las veáis vosotros mismos en Horvatland, donde encontraréis algunos reportajes. A mí, lo que más me ha gustado es los retratos. Creo que es un gran retratista en blanco y negro.

Hay arte a la venta en la Plaza de los Sitios de Zaragoza. Pintura, escultura y fotografía.

Abstracto y orgánico

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Hace mucho que te quiero (2008)

Cine

Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t’aime, 2008), 4 de septiembre de 2008.

Película francesa con protagonista británica, la consideramos como una oportunidad de volver a disfrutar de las bondades interpretativas de Kristin Scott Thomas, tras unos años en los que sus trabajos para la gran pantalla no han destacado especialmente.

La película es francesa, siendo Francia el país donde reside la actriz protagonista a pesar de ser inglesa, y está dirigida por Philippe Claudel, realizador desconocido por mí hasta la fecha, que parece haber destacado hasta el momento más como escritor que como cineasta. Firma también el guion del filme.

La historia nos narra el reencuentro de dos hermanas. Una la mayor, interpretada por la mencionada protagonista, acaba de cumplir 15 años de condena por un asesinato, que descubriremos tiene unas connotaciones terribles, muy duras. La otra, interpretada por Elsa Zylberstein, es bastante más joven puesto que era todavía una niña o al menos una joven adolescente cuando la mayor, ya casada y madre, cometió el asesinato. La recibe en su casa de la capital histórica de Lorena, Nancy, donde comenzará un difícil proceso de readtación de una mujer, que parece ajena al mundo que le rodea, prisionera de sus fantasmas interiores.

La peso de la película descansa sobre la excelente interpretación de ambas actrices. Constántemente deambulamos entre la instrospección, la desconfianza o el difícil convivir con su conciencia de la hermana mayor, y el amor incondicional de su hermana menor, reflejado en el título del filme, pese a las terribles circunstancias del crimen que cometió. A ambas les rodean una serie de personajes cotidianos que ponen su grano de arena al desarrollo de la relación de ambas mujeres así como del despertar de la protagonista.

En general está bastante bien. Quizá sobre alguna de las historias paralelas; no sé todavía muy bien donde quiere ir la relación con el policía que se quiere ir al Orinocco. Pero en general, todo está bastante equilibrado. Poco a poco vamos descubriendo que hay cosas que no se nos están contando, y cuando nos enteramos de ellas, podemos terminar de entender a los personajes. Especialmente a la exconvicta protagonista.

Particularmente recomendaré esta película. Salvo a los que va a comer palomitas al cine, a los que recomendaré que se queden en su casa… siempre. Es una historia pequeña pero intensa, donde las personas más que los personajes tienen el protagonismo. Tiene el lastre de los mediocres doblajes que sufre habitualmente el cine francés… pero qué se le va a hacer. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección, y un ocho en la interpretación, por el excelente trabajo de ambas actrices.

La foto de hoy, curioso dominó formado por las traviesas a la espera de ser colocadas en la línea del Canfranc.

Puntos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)