[Libro] Los desorientados

Literatura

Me ha costado unos días decidirme a escribir la reseña de esta última novela de uno de mis escritores favoritos, el libanés Amin Maalouf. He leído casi todas sus novelas. Y un par de ensayos sobre historia y sobre política. Me resulta relativamente sencillo identificarme con su forma de pensar, con sus reflexiones. Y su narrativa de ficción, prosa que lleva en muchas ocasiones mucho de poesía oculta detrás me ha enganchado desde hace más de 20 años. Así que cogí con ganas, en mi nuevo lector de libros electrónicos, esta última novela. Que ya adelanto me ha producido sensaciones contradictorias.

Los desorientados
Amin Maalouf (traducción de María Teresa Gallego Urrutia)
Alianza Literaria; Madrid, 2012

Adam, profesor de historia de origen árabe exiliado en París, aunque no se mencione expresamente no hace falta ser un lince para saber que es libanés, vuelve a su tierra natal tras 25 años sin visitarla, acudiendo a la llamada de Mourad, un antiguo amigo con quien se enemistó en el pasado, que está muriendo. Tras el choque inicial con su viejo país, arruinados por guerras incesantes entre etnias, grupos políticos, tribales o religiosos, decide quedarse unos días y entrar en contacto con sus antiguos amigos, el Círculo de los Bizantinos, algunos de los cuales viven en la región. Otros se encuentran al igual que él emigrados por el mundo por motivos diversos. Comenzará a revivir y recuperar un pasado perdido, y junto con la atractiva y resuelta Semiramis, planeará la reunión de los supervivientes. Mientras, irá descubriendo los secretos que todos ellos escondía y que explican, no sólo sus vidas, sino la complejidad de la sociedad en la que les tocó vivir.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro. Pero al final, la solución ha aparecido por sí misma, y ha resultado obvia.

Maalouf siempre me ha parecido que tiene una prosa estupenda. Lo he leído en el pasado tanto traducido como en el francés en el que escribe, y lo he disfrutado de las dos formas. En esta ocasión, he optado por la versión traducida por motivos prácticos, aunque quizá me debiera haber animado con el original francés. Que hace mucho que no leo algo directamente en la lengua de Molière. Una prosa fluida, sin misterios, que te guía con facilidad por las historias que nos cuenta pero sin perder nunca un punto de ensoñación, de nostalgia, incluso de poesía. En esta ocasión, sigue siendo así, pero es que además no resulta difícil ver en el protagonista, Adam, un alter ego del autor. No quiere decir que la obra no sea una ficción. Simplemente que Adam representa el pensamiento, las pesadumbres, los conflictos de identidad y de creencias que acompañan al autor. Supongo.

En la medida que los personajes de la novela son generacionalmente casi contemporáneos míos, unos años mayores, y a pesar de las diferencias en las realidades sociales, culturales y políticas del país levantino y de España, no me cuesta nada identificarme con muchas de las inquietudes de esas personas que asisten desconcertados a la evolución del mundo. Y esto me pasa especialmente en la primera mitad del libro, donde las cuestiones sobre la posición del individuo en el mundo predominan. En la segunda mitad, se centra más en las especificidades del país en el que crecieron, se hicieron amigos y eventualmente se enemistaron los personajes de esta historia. Y quizá la veo algo más distante, aunque no necesariamente menos interesante.

Pero he dicho que mis sensaciones son contradictorias. Y así es cuando llegamos al final del libro. Daba por hecho que asistiríamos a la preparación de la gran reunión de amigos en el Albergue Semiramis, pero que no conoceríamos nunca su desarrollo. Eso deberíamos dejarlo a la imaginación. O pensaba que cada uno debería imaginar cuál sería el final del reencuentro. Pero no. Maalouf decide sorprendernos con un giro inesperado al final, que a mí me ha dejado desconcertado. Cuyo significado no he acabado de entender, y que ha hecho que me retrasara unos días en comentar el libro. Intentando entenderlo un poco mejor.

No he tenido éxito. Pero me quedaré con el proceso de leer el libro, en el que he disfrutado mucho, en el que he reflexionado mucho. Y en el que Maalouf sigue siendo uno de los autores que en los últimos 25 años más ha contribuido a conformar mi pensamiento y mi visión del mundo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de "Los desorientados" se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de «Los desorientados» se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.

[Libro] Pyongyang

Literatura

Esta es la reseña que iba a publicar ayer, pero que decidí posponer porque me apetecía hablar del meteorito de los Urales. Por cierto, que he actualizado someramente esa entrada con algún dato añadido. Y que me he pegado un buen rato viendo el vídeo enlazado en la misma, a su máxima resolución de 1080p en la televisión de 42 pulgadas. Hipnótico el resplandor del momento en que se desintegra en la atmósfera. Lo curioso es que las características del bólido sideral han podido ser muy bien caracterizadas gracias a las estaciones de infrasonidos que vigilan las actividades nucleares de Corea del Norte y otros bárbaros. Bueno, oficialmente también los terremotos, volcanes y esas cosas,… pero… El caso es que el libro que os traigo hoy tiene mucho que ver con el pequeño, orwelliano y aberrante estado asiático, única monarquía hereditaria comunista del mundo a pesar de su denominación oficial como «república popular democrática». No se puede decir más falsedades con sólo tres palabras. Por cierto, se trata de una novela gráfica. O comic. O historieta. Como prefiráis llamarlo.

Pyongyang
Guy Delisle (traducción de Laureano Domínguez)
Editorial Astiberri; 7ª edición, Bilbao, 2012

El libro tiene un carácter autobiográfico, ya que nos cuenta la estancia de dos meses del historietista quebequés en la capital norcoreana, cuando trabajó para un estudio de animación francés, y en el marco de la producción deslocalizada a países asiáticos de las producciones de cine y televisión de animación. Los choques que experimenta el protagonista son diversos. El régimen político que sólo puede estar a la altura del 1984 de Orwell, único libro que paradójicamente introduce en el país cuando llega. Los problemas de trabajar con personas con motivaciones, intereses y culturas muy distintas. La cultura de la sociedad norcoreana y el comportamiento habitual de sus gentes.

Todo ello tratado con un humor muy incisivo pero no borde. En ningún momento pretende hacer sangre. Intenta empatizar con los nativos con los que se relaciona, aunque se nota la desesperación personal por los fracasos sucesivos. No faltan las críticas a la actitud de los países del resto del mundo hacia la pequeña república/monarquia asiática, siempre impregnada de hipocresía, como suele ser habitual en las relaciones internacionales. Y desde luego, no falta el anecdotario hilarante ante las inimaginables situaciones a las que debe enfrentarse una persona procedente del extremo ideológico, social y económico del mundo como es Canadá.

Me cuesta centrarme en la historieta. Y aunque desde hace unos años me propongo no dejar de lado el género, para evitar desilusiones, procuro seleccionar mucho lo que leo. Pero en esta ocasión no me arrepiento en absoluto. De hecho, considero que la lectura pausada y reflexiva de este cómic debería ser casi obligatoria, y un complemento necesario a las obra de Orwell mencionada anteriormente. No os la perdáis. Merece la pena.

Tras la gélida realidad social norcoreana, he decidido acompañar la entrada con una foto de una fría mañana zaragozana, con el raro evento de la nieve sobre el parque Pignatelli, pero con la calidez que transporta el paseo de un niño con su padre, y con una sonrisa en sus gestos.

Tras la gélida realidad social norcoreana, he decidido acompañar la entrada con una foto de una fría mañana zaragozana, con el raro evento de la nieve sobre el parque Pignatelli, pero con la calidez que transporta el paseo de un niño con su padre, y con una sonrisa en sus gestos.

[Libro] La mecánica del corazón

Literatura

Estreno mi Kindle leyendo un best-seller francés del que me han hablado muy bien. Aunque no me decido por la versión vernácula y opto por la traducida. Os cuento lo que me ha parecido el libro, y mis primeras impresiones con el chisme.

La mecánica del corazón
Mathias Malzieu (traducción de Vicente Tuset Mayoral)
Editorial Mondadori

El libro, en clave de semifantasía, nos cuenta la historia de Jack un niño, hijo de una prostituta adolescente de Edimburgo, que nace con el corazón débil, y Madeleine la partera que le trae al mundo le coloca un reloj de cuco para que le ayude a latir. Pero siendo niño todavía se enamora de Miss Acacia, una niña andaluza, cantante, de grandes ojos y escasa vista, que pondrá en riesgo con numerosas emociones el latir de su corazón artificial. Y ahí se iniciará una aventura tras el amor de su vida que le llevará desde la fría Escocia hasta los alrededores de la Alhambra en Granada, pasando por París, donde conocerá a un joven George Méliès, que le acompañará y protegerá en su aventura.

Las premisas de inicio de esta pequeña novelita eran interesantes. Con ligeros toques de steampunk, nos traslada al siglo XIX, y nos prepara para contarnos una historia de aventuras y romance. Y efectivamente, los primeros capítulos nos mantienen esa ilusión. Hasta que llegan a Granada. A partir de ahí, la historia divaga por un romance vulgar de celos y desconfianza sin ningún género de aventura real. Por otra parte, en la novela se aprecian una serie de anacronismos que desconozco si son voluntarios o inconscientes, qué sentido tiene hablar del western cuando ni siquiera está inventado el cine, y la cosa pierde nivel por momentos. Sólo al fin recupera un poquito el tono, con un final poco convencional, aunque tampoco especialmente brillante.

Una decepción este libro tan vendido en el país de nuestros vecinos del norte. Por otra parte, me ha resultado muy agradable leer en el dispositivo electrónico, al que los únicos avances que le hecho en falta es la pantalla táctil, y que se pueda leer en la oscuridad. Pero también son atributos que faltan en los libros de toda la vida, claro. Salvo lo táctil, claro, que es la única forma de pasar páginas de papel. En conjunto, un chisme agradable. Lo que todavía no tengo claro es que el mercado de libros electrónicos esté maduro. Ya comentaré otro día.

Carnaval infantil

Ya que estamos en un mundo de fantasía, seguimos con los carnavales del fin de semana en Zaragoza.

[Cine y libros] Me regalan un lector de libros electrónicos y revisito a Wong Kar-wai en un centro público de educación de adultos

Cine, Literatura

Dejo atrás la nostálgica entrada que in extremis publiqué ayer sobre los ochos años en los que vengo contándoos cosas en el Cuaderno de Ruta, y cuya redacción me produjo un ataque de morriña en parte debido también a algo que me pasó por la mañana.

Cuando llegué de trabajar a casa me encontré con un regalo vía Amazon. Por mi recientemente pasado cumpleaños. Un Kindle, un lector de libros electrónicos, en su modelo más básico y simplón. No soy extraño al hecho de leer libros en formato electrónico. Ya hace una década larga, cuando uno manejaba alguna ahora obsoleta PDA, leí mucho en estos dispositivos. Fue la época de la enfermedad de mi madre, en la que pasábamos muchas estancias en el hospital, y era una forma cómoda de llevar lectura en el bolsillo. También he leído ocasionalmente en el iPad, pero así como he considerado que este es un medio absolutamente ideal para reemplazar a las revistas de prensa tradicionales, con los libros no estaba tan convencido. Me resulta pesado, y su brillante pantalla no me parece la más adecuada para leer cómodamente. Así que en estas estamos cuando me llega este objeto, lector básico de la gama de Amazon, y que hasta el momento no le encuentro más que dos problemas, que probablemente se solucionen con modelos más avanzados. La pantalla no es táctil y necesitas luz ambiental para poder leer. Ayer ya me leí el 20% (aquí ya no me sale hablar en número de páginas) de La mecánica del corazón de Mathias Malzieu. Que de momento me está gustado bastante. Ya os contaré.

Por otra parte, hace unas semanas recibimos en nuestro CaFeZico habitual la invitación por parte de una nueva contertulia para asistir al ciclo de cine «Maestros de la luz». Tres películas en el que el denominador común y motor para el debate era el excelente trabajo de dirección de fotografía. Una en blanco y negro, a la que no pude asistir, The Third Man, pero que casi me la sé de memoria. La de ayer, con predominio en la iluminación de interiores, In the Mood for Love, de la que ahora os comento un poco. Y la de dentro de dos semanas, en la que admiraremos la magia de la luz natural, Days of Heaven, una de las pocas que no he visto de Terrence Malick y que habrá que hacer por ir a ver.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la "Little China" en el Soho londinense.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la «Little China» en el Soho londinense.

Según mi base de datos de películas, que comprende lo que he visto en pantalla grande desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha, vi esta película el 10 de marzo de 2001. Recuerdo que fue en los desaparecidos Multicines Buñuel de Zaragoza. Y fue una película que me impresionó mucho, y me pareció tremendamente triste. Su título original es 花様年華, que vendría a ser algo así como «la época de la floración», siendo In the Mood for Love el llamado título internacional que les clavan a las películas asiáticas para facilitar su venta, y Deseando amar las traducción aproximada que se le dio al título internacional en España. Dirigida magistralmente por Wong Kar-wai, está emotivamente interpretada por Maggie CheungTony Leung. La meritoria dirección de fotografía está compartida por Christopher DoyleMark Lee Ping Bin (*). Es una película que he visto tres veces. La original en el cine, cuando hace unos años compré en DVD el conjunto que forma con otra película de su director, 2046, y la de ayer. Cada vez que la veo aumenta mi consideración y mi apreciación sobre el filme, que en estos momentos considero uno de los más bonitos que he visto en mi vida. Pero de la misma forma, me sume en una profunda melancolía de la que me cuesta salir después; emocionalmente no me acaba de sentar bien. Quizá por eso, a pesar de disponer de ella en casa en cualquier momento, la he visto en pocas ocasiones. Pero desde luego la recomiendo sin ambages a cualquiera que se interese por el buen cine.

(*) Nota sobre los nombres chinos en esta película:

La convención habitual para los nombres de personas en china es citar primero el apellido y después el nombre propio. Así, el director de la película, nacido en Shanghái, aunque afincado en Hong Kong, tiene como apellido Wong, y su nombre de pila es Kar-wai. En algunos lugares, como en IMDb, alteran este orden y lo ponen a la occidental, es decir, Kar-wai Wong. Si os entra alguna duda, si una de las dos partes del nombre es bisílaba, esa es el nombre propio.

Para enredarla más, los artistas cuyo origen está en la antigua colonia británica de Hong Kong suelen adoptar un nombre artístico que incluye un nombre inglés y su apellido chino, ocultando su nombre de pila china. Así, Maggie Cheung tiene como nombre real Cheung Man Yuk, apareciendo en ocasiones como Maggie Cheung Man Yuk. El apellido siempre será Cheung, o algo similar según el sistema de transcripción a los alfabetos occidentales y según se considere el nombre en mandarín, Zhāng, o en cantonés, Jeung, que es el idioma propio de la antigua colonia. De forma similar, Tony Leung puede ser encontrado en algunos títulos de crédito como Tony Leung Chiu-Wai, ya que existe otro actor chino con el nombre de Tony Leung. El nombre real del actor es, como podréis deducir, Leung Chiu-Wai, siendo Leung el apellido (Liáng Cháowĕi en mandarín).

Por terminar este repaso, el segundo director de fotografía de la película aparece en los créditos como Mark Lee Ping Bin. Dejo a quienes leáis esto que deduzcáis cual es el papel de cada una de las partes del nombre.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,... Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón... No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,… Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón… No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.

[Arte] Me gusta la escultura de Pablo Gargallo

Arte

Ya lo comenté hace un par de días. El día de San Valero los museos de la ciudad tenían la entrada libre. Y en el Museo Pablo Gargallo ahora dejan fotografiar, siempre que sea sin flash. Lo cual me parece bien. Y como llevaba la competente Olympus OM-D E-M5 conmigo, con un par de no menos competentes objetivos, hice unas cuantas fotos a esculturas que siempre me han gustado. Me gusta la escultura de Pablo Gargallo, especialmente la más vanguardista. La menos clásica. Pero os dejo de todo un poco. La que más me gusta es la dorada cabeza de Kiki de Montparnasse.

Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo)

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Escultura (Pablo Gargallo) Kiki de Montparnasse

Kiki de Montparnasse

Escultura (Pablo Gargallo)

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[Libro] Magnitud imaginaria

Literatura

Normalmente termino mis modestas reseñas sobre los libros que leo haciendo una recomendación sobre si quien accede a la reseña debería leer o no el libro que recomiendo (o no recomiendo). Siempre basado en mis gustos personales. Que no me considero ningún experto en literatura. Hoy puedo adelantar la recomendación. Con carácter general, no recomiendo este libro. Que por otra parte, adelanto también, me ha encantado. Pero es que su autor es el polaco Stanisław Lem (pronúnciese algo así como stanisuaf lem). Y esto quiere decir mucho.

Magnitud imaginaria. Biblioteca del Siglo XXI
Stanisław Lem (Traducción de Jadwiga Maurizio)
Editorial Impedimenta; Madrid, 2010
ISBN: 9788493760120

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Ya que estamos con un escritor polaco, hoy con mis fotos nos iremos a Varsovia, donde reina el «monstruoso» y «soviético» Palacio de la Ciencia y la Cultura.

Este libro forma parte del esfuerzo que Impedimenta está realizando en los últimos años de rescatar algunas de las obras más destacadas del escritor polaco. Bien con nuevas ediciones de algunas de sus obras, o incluso, con nuevas traducciones de otras. En muchas ocasiones, las versiones en castellano de las que disponíamos eran traducciones de traducciones, y no traducciones directas del polaco. En su conjunto, las obras que está publicando constituyen una minicolección, la Biblioteca del Siglo XXI.

La obra es un conjunto de relatos, que no nos cuentan historias propiamente dichas. Cada una de ellas es el prólogo a una obra imaginaria. En una nos hablará del fotógrafo pornógrafo que utiliza una máquina de rayos X para sus imágenes. En otra de la «bitística», cuando las máquinas compitan con el hombre por la creación de la obra literaria. O que decir de las bacterias que, por selección natural en sus caldos de cultivo, aprenden a comunicarse en morse, siendo capaces de predecir el futuro. O ese folleto informativo sobre una enciclopedia que sólo nos habla de los hechos que todavía tienen que acontecer.

Rynek Starego Miasta

Más agradable para pasear es el reconstruido y coqueto Rynek Starego Miasta en la ciudad vieja.

Monumento a la resistencia

No faltan los monumentos que recuerdan los sufrimientos de los polacos durante la guerra mundial, de la que Lem salió vivo por los pelos, siendo católico de ascendencia judía.

Concebidas estas historias en parte como sátiras, en parte como reflexiones sobre la condición humana, en parte como anticipación de avances o descubrimientos que todavía tienen que acaecer, y que pueden ser bastante más duros para la condición humana que los que aquí se satirizan. Todos ellos, aunque situados en un futuro indefinido, ponen en solfa determinados comportamientos o temas generales del ser humano actual. Sea el sexo, sea el arte, sea el pensamiento, sea la visión que tenemos de la historia, sea los objetivos de la ciencia.

No son relatos sencillos de leer. Escritos como sesudas introducciones a las no menos sesudas obras ficticias que prologan, están escritos con pretendida profundidad y con abundancia de neologismos cuyo significado a veces es evidente, y otras no tanto. Aunque en este caso, piadosamente el autor nos da pistas para su comprensión. El autor,… o su traductor. Porque el esfuerzo para dar sentido en castellano a estos escritos originalmente en un idioma que tan extraño nos resulta como el polaco, ha debido ser considerable.

Como decía al principio, no recomiendo con carácter general esta obra ni casi ninguna de Lem. Pero no por culpa del polaco, que me parece uno de los autores más interesantes del siglo XX. Sino porque los estómagos de las gentes están hechos más para la comida rápida que para los platos que necesitan ser saboreados lentamente, y digeridos cuidadosamente. Y estas son las obras de Lem. Ahora bien. Quien entra en su juego literario y de pensamiento, lo disfrutará siempre.

Copernico

Y si nos movemos en el terreno de la ciencia, no podremos dejar de recordar a Copérnico, quien nos puso en nuestro lugar en el universo. O por lo menos en el universo entonces conocido.

Nowy Swiat

Pero dejémonos de trascendencias y paseemos y tomémonos unas cervezas y luego a cenar en la animada Nowy Świat.

[Libro] El atlas de las nubes

Literatura

Hace un par de meses leía una noticia sobre cine. Sobre la nueva película de los Wachowski (ninguna emoción se elevó en mi espíritu; no son santos de mi devoción) y Tom Tykwer (el director de la estupenda Lola rennt,… ligero aumento de interés). El reparto de campanillas,… pero bueno,… El caso es que ese mismo día, leía una reseña sobre la novela en la que se basaba la película. Y me interesó. Mucho. Así que la compré, y aquí os traigo mi opinión sobre esta original novela que es…

El atlas de las nubes
David Mitchell (traducción de Victor V. Úbeda)
Duomo Editorial, colección Nefelibata; Barcelona, 2012
ISBN: 9788492723799

Hay quien dice que es difícil de contar de qué va esta novela. No es para tanto. Son seis historias, que transcurren en distintas épocas y distintos lugares de este planeta. Y cada una de ella es contada en el interior de la siguiente en el tiempo. Así,

El diario que recoge la odisea del notario californiano Adam Ewing navegando por los mares del sur del Pacífico a mediados del siglo XIX es leído por Robert Frobisher, un joven músico que huyendo de sus acreedores en Londres se refugia a principio de los años 30 del siglo XX en la mansión belga del compositor Vivyan Ayrs.

Beguinaje

No he estado en California, ni en Hawai, ni en Corea, ni en la Polinesia,… algunos de los paisajes de la novela. Pero como Robert Frobisher, he paseado por el beguinaje de Brujas, que junto con el resto de beguinajes flamencos, es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Y las epístolas que escribió Frobisher a su más que amigo, el joven físico Rufus Sixsmith, en el que cuenta sus aventuras musicales y románticas, son leídas por la periodista Luisa Rey que, en los años 70 de la misma centuria, descubre una maneja de corrupción económica, política y criminal en torno a unas centrales nucleares en el sur de California.

La historia de Rey, novelada, caerá en manos del editor londinense Timothy Cavendish, que a principios del siglo XXI pasará de la miseria a la gloria, y de está a la miseria y a un involuntaria reclusión, en pocas semanas.

Aventura que se convertirá en película de cine que será vista hacia mitad del siglo XXII por una chica clonada, Sonmi-451, esclava de una corporación en algún lugar de lo que fue Corea, en un mundo dañado por las guerras, la contaminación y las enfermedades, y cuyas ideas inspirarán una revolución y una esperanza para el ser humano.

Y las entrevistas que fueron grabadas en una «antífona» mientras estaba en la cárcel, serán vistas por Zachry, cabrero de una postapocalíptica isla de Hawaii en el siglo XXIV, mientras pelea por su supervivencia, la de su pueblo, y la de la extraña Meronima, en una sociedad primitiva y en degradación.

Estas historias se encuentran encerradas unas en otras, a imagen del sexteto que compone FrobisherEl Atlas de las Nubes, sexteto en el que cada instrumento es un solista cuyo tema se encuentra encapsulado por los de los otros instrumentos. Una original y bella estructura narrativa.

En su conjunto, Mitchell nos ofrece un retablo de las vidas e historias de un conjunto de seres humanos, cuyas vidas se vinculan unas a otras, y que todos ellos suponen lo que hay de bueno, la esperanza de un ser humano cuyos instintos son básicamente autodestructivos, cuyo interés es egoista es ruin. Una mirada crítica hacia las sociedades humanas, con sus hipocresías, sus racismos, sus vicios políticos, su capacidad destructiva del medio, mientras al mismo tiempo es capaz de ver lo de bueno que hay en las personas en individuos aislados que, aun no siendo perfectos, son capaces de amar, de luchar, de pensar,… de todo aquello de lo que presumimos como especie, pero sólo en ocasiones alcanzamos como individuos.

La lectura, que empecé con cierta morosidad, porque no sabía exactamente en qué me estaba metiendo, poco a poco se convirtió en un deseo de saber más de lo que entre las páginas del libro estaba pasando. Además, cada historia está escrita con estilos muy distintos, acordes a su época a al género con el que se trata cada una de ellas. Si en una encontramos la clásica novela de viajes, en otra es un thriller con tines de novela negra, aquí es el humor británico más ácido, y allí nos metemos en la más pura ciencia ficción y anticipación. Uno de los libros que más he disfrutado en los últimos años, y que recomiendo vivamente.

Después de leer el libro, he de decir que tengo serias dudas de que vaya a ver la película. Si la firma de los Wachowski ya me tiraba para atrás, encuentro muy difícil que hayan podido trasladar al cine los ricos matices que el libro contiene. Pero bueno. Soy débil. Creo que allá a finales de febrero podré contestar a esta cuestión. O si no digo nada, es que he pasado.

Estación de Canterbury

Y, afortunadamente, no he sufrido la mala calidad de los privatizados ferrocarriles británicos, aquí en la estación de Canterbury, que son tremendamente satirizados durante el calvario de Timothy Cavendish.

[Arte y exposiciones] Zaragoza desaparecida y Para Bamila Josaunse (Un paisaje a la sombra)

Arte, Política y sociedad

No había comentado, pero este domingo pasado me pasé por el Centro de Historias de Zaragoza, para ver qué había de nuevo. Y encontré dos exposiciones nuevas.

La primera, Zaragoza desaparecida, está dedicada al ocio de los zaragozanos en la posguerra española y hasta la transición. Los tranvías, los cafés, los night-clubs, las vedettes, los cines,… de todo un poco, y todo con mucha nostalgia. Curiosa, más que otra cosa, la exposición.

La era de los tranvías

La era de los tranvías, que yo todavía viví abundantemente de niño.

Los viejos taxistas

Y los viejos taxímetros, que de niño también, en las contadas ocasiones en las que cogíamos uno de estos vehículos, miraba fijamente viendo pasar los números hipnóticamente.

Las vedettes,… otros canones de belleza femenina

En los tiempos de las «vedettes» de los «cabaretes», los cánones de belleza corporal femenina no eran exactamente igual que en la actualidad. Gustaban más redonditas.

La máscara del Fleta

El miedo que me daban de niño las grandes máscaras del Teatro Fleta.

La otra exposición que era nueva para mí era Para Bamila Josaunse, que es un anagrama de Un paisaje en la sombra. Según la propia reseña oficial de la exposición, es un proyecto que se enmarca en la temática del territorio, la identidad y el paisaje, como constructor y alteración de nuestro entorno. Incluye distintas disciplinas artísticas; pintura, dibujo, fotografía, vídeo, instalaciones,…

No sé. Me dejó un poco frío.

Tecnicas variadas

Técnicas variadas en la exposición, «Para Bamila Josaunse».

Filmación

El vídeo y distintos tipos de filmaciones cada vez están más presentes en el arte contemporáneo.

[Libro] Miss Zilphia Gant

Literatura

Sigo peleando con mi pereza para la lectura de libros bajo la táctica del ataque a novelas cortas o relatos más cortos todavía. Y en esta ocasión, tirando de un clásico norteamericano del siglo XX.

Miss Zilphia Gant
William Faulkner (traducción de Juan Sebastián Cárdenas)
Nørdica Libros, colección Minilecturas; Madrid, 2011
ISBN: 9788492683536

Corto relato situado en un momento indefinido de las primeras décadas del siglo XX, en algún lugar del profundo sur de los Estados Unidos, no lejos de Memphis, donde la protagonista del relato Zilphia Gant y su madre son abandonadas por su padre, que se fue con otra. Aunque quizá no fue muy lejos cuando la madre salió tras ellos con una pistola. En cualquier caso, creció bajo la vigilancia opresiva de la madre que le impide la relación normal con otros niños y niñas de su edad, y cuando llega la adolescencia y la juventud, experimentar el amor o la relaciones normales con los jóvenes de su entorno. Cuando consigue casarse en extrañas circunstancias, no es más que para que a su vez sea abandonada por el recién estrenado marido.

Relato crudo de un lugar y un tiempo que me resultan muy difíciles de comprender. Es un mundo donde la gente me parecen absolutos marcianos por sus comportamientos y sus valores. Sin embargo, el relato se lee con facilidad, te atrapa y no te dura casi nada. Sabe a poco, hay más cosas que quisieras saber del conjunto de la historia de la desgraciada Zilphia.

Ideal para un viaje no muy largo, o para entretener alguna espera, con la calidad de un consagrado de la literatura mundial como es Faulkner.

Os dejo con algunas fotografías tomadas con otra de mis poco usadas cámaras de película tradicional, la Minox GT-E. Con su interesante objetivo de MC-Minoxar 35/2,8 con una sencilla fórmula Tessar, no habitual para objetivos angulares en lo que es mi modesto entender, aunque tampoco es una excepción, pero con buenos resultados.

Corte clásico y moderno

Corte Clásico y Moderno – Afeitados.

Fútbol de barrio

Este campo de fútbol en el Tercer Cinturón lo tengo fotografiado con distintas luces y distintas cámaras, el conjunto con el gran anuncio elevado me llama mucho la atención.

Plaza de San Miguel

Coloridas fachadas al atardecer en la plaza de San Miguel.

Puente de Hierro

Detalle de la construcción del puente de Hierro de Zaragoza.

[Música – obituario] Dave Brubeck (1920 – 2012)

Música

Dave Brubeck (1920 – 2012)

A la provecta edad de 92 años, se nos ha ido al otro barrio el pianista y compositor de jazz Dave Brubeck, uno de los ilustres de esta maravillosa música, tan incomprendida como desconocida por el gran público de hoy en día. Sin embargo, Brubeck uno de los más característicos representantes del estilo llamado cool jazzwest coast, es lo que podríamos decir un superventas. Su disco más famoso, con su cuarteto, fue Time Out (1959), donde se encontraba un tema, Take Five, que le aseguró fama y un lugar en la historia del jazz. Un tema muy versionado por otros músicos. Aunque el tema estaba compuesto por el saxo alto de aquel cuarteto, Paul Desmond. Estos músicos eran auténticos innovadores, ya que rompieron con los sempiternos compases de 4/4, para permitir otros compases menos usuales como el 5/4 de Take Five o el 9/8 de Blue Rondo à la Turk, el 7/4 de Unsquare Dance, o el 13/4 de World’s Fair.

En cualquier caso, para quienes no conozcan, os dejo un vídeo de Youtube que puede dar una idea de lo que estamos hablando. Aunque con un tema menos conocido, Koto Song, aunque de los que llevaba con frecuencia en repertorio.

A mí me parece un músico, él y sus acompañantes, muy elegantes. También es cierto que el cool jazz es uno de los estilos que más me gustan. Habitualmente. Depende de mi estado de ánimo. De cualquier modo, seguirá siendo uno de los músicos que más habitualmente suenan en mis equipos. Y por mucho tiempo. Tanto él como Paul Desmond son de los que más reproduzco.

Y ahora unas fotos. Este fin de semana, en el que tengo fiesta cuatro días seguidos, se me ha torcido y he descartado algunos planes previstos. Cosas que pasan. Mala suerte. Pero ayer me di un largo paseo hasta una animada Plaza del Pilar, donde el ambiente navideño ya domina.

El asador

Asador,… la parte sana,… que el colesterol también abundaba…

El castañero

Y un clásico de temporada, las castañas asadas, bien calentitas.

Churros multiétnicos

Como los churros, que evidentemente han saltado con éxito las fronteras étnicas.

En la pista de hielo

Una pequeña, y no demasiado cuidada, pista de hielo hace las delicias, fundamentalmente de niños y adolescentes.

Los enanitos y blancanieves

Y diversos grupos de animación, entre ellos los enanitos de Blancanieves, encantados de posar para la cámara.

Foto

Cámara que no es única, ya que aquí y allá se ven personas que aprovechan el buen rendimiento actual de las cámaras digitales en situaciones de luz ambiental escasa.

[Libro] Silencio en Milán

Literatura

Supongo que escogí este librito de relatos por dos motivos. Primero porque era breve, y tenía ganas de desbloquear mi sequía lectora. Como me pasa en otras ocasiones, no es que no lea. Es que leo cosas muy diversas, pero no me engancho a libros enteros, de ficción o ensayo. Y eso me sabe malo. Segundo, porque es lo primero que leo que yo recuerde que transcurre en Milán, una ciudad a la que tengo mucho cariño, por motivos que no vienen aquí a cuento. Bueno. El caso es que aquí va lo que me ha parecido.

Silencio en Milán
Anna Maria Ortese (traducción de César Palma)
Editorial Minúscula, colección Paisajes Narrados; Barcelona, 2012
ISBN: 9788495587879

En los tejados de la catedral

Vistas desde los tejados de la celebrada catedral de Milán.

Este es un libro de relatos. Siete relatos. Estamos en la Milán de los años 50. Los años del neorrealismo italiano, que de alguna forma se transmite a la forma literaria del libro. Y estamos, de acuerdo con el nombre de la colección a la que pertenece, ante una serie de paisajes narrados. La estación de noche, un internado para adolescentes, los clubes nocturnos, los barrios de la ciudad, una mudanza,… Paisajes y ambientes de la ciudad, pero sobre todo paisajes humanos. Casi, un estado de ánimo. La visión de la ciudad es básicamente pesimista. Es una ciudad que abruma a quien la vive, a quien la recorre. Es una ciudad gris. Es una ciudad desesperanzada. Es una ciudad que vive de recuerdos de un pasado mejor.

Piazza Cordusio

Ajetreo de tranvías y gentes en la céntrica «piazza» Cordusio.

Y aquí viene mi problema con este libro. La Milán que yo he vivido y que tengo en mi memoria, la de la primera década del siglo XXI, la de mis vivencias, es una ciudad divertida, luminosa, con alegres tranvías, bulliciosa, con animación, con encuentros y con calor humano. Por lo que me ha costado mucho entrar en estos relatos que reconozco que están bien escritos, y que tienen profundidad en el análisis de unos ambientes y unas situaciones. Pero no me ha resultado cómoda su lectura. No he conseguido obviar mis recuerdos y mis sensaciones de las que nos quiere transmitir Ortese, y ha sido una lectura forzada continuamente. Dijéramos que me he obligado a terminar un libro, que normalmente me lo tendría que haber merendado en un par de días y me ha costado dos semanas. Pero que mi subjetividad no tire hacia atrás a nadie, tal vez a otros puede interesar. No me cabe la menor duda.

Milano Centrale

El primero de los relatos, y el que más me ha gustado a mí, trata integramente en la estación Milano-Centrale; pero nada que ver con mis vivencias de esta animada estación.

[Cine\Fotografía\Libros] José Luis Borau, Cecil Beaton, la dirección de fotografía, Lorenzo Silva y algo de Star Wars

Cine, Fotografía, Literatura

Ha muerto José Luis Borau. Hombre del cine nacido en estas tierras, en Zaragoza, que dirigió, escribió guiones, produjo… Dirigió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y era académico de la Real Academia Española, que en estos momentos dirige otro maño. Es curioso el castellano centrismo de esta institución en el que no han faltado figuras no castellanas… Pero no íbamos a eso, sino a lo de Borau. No fue un autor prolífico, y quizá por ello no es muy conocido. En cualquier caso, fue una persona muy activa, y espero que sea bien acogido en el único cielo que espero que exista, el de las gentes y amantes del cine.

Ayer estuve comprando libros y alguna revista. Del último número de Exit os hablaré más adelante. También compré Cecil Beaton: Retrospectiva de Lunwerg. No compré casi nada de este fotógrafo a propósito de la exposición que visité en Londres en el convencimiento de que cierto libro que tengo era de él. Y no. Era de Angus McBean. Ambos fotografiaron el mundo del teatro y la escena. El caso es que este libro recién publicado que recoge toda la extensión de su obra compensa la omisión. También compré Dirección de fotografía cinematográfica de la colección El arte del cine de la editorial Blume. Es el tercer libro que compro sobre dirección de fotografía en el cine, y todos están basados en repasar la obra de destacados profesionales de la cinematografía. Pero con pocas coincidencias entre ellos. Así que de esta forma tengo una amplia información sobre esta técnica y sus mejores representantes.

Escenas urbanas

Lo malo del otoño e invierno es que a lo que sales a la calle sin las obligaciones laborales, la luz se te ha ido. Así que ha tirar de blanco y negro.

Escenas urbanas

Con vosotros el «Sombrerero Loco» o un héroe de los sitios,… cada como prefiera.

Mientras paseábamos entre las estanterías de una de las librería, vimos pilas del último premio Planeta, una novela de Lorenzo Silva. Parece ser que se trata de una nueva aventura para BevilavquaChamorro, esta peculiar pareja de guardias civiles. El caso es que después de los tres primeros libros sobre la pareja, y más cuando Chamorro se hizo sargenta y dejó de parecerse a Veronica Lake en modo mojigato, mi interés por esta saga que era bastante alto ha decaído hasta el punto de que esperaré a que alguien me lo deje o a que salga en libro de bolsillo y en rebajas. El último que leí fue un auténtico tostón. ¡Ay, donde quedarán los deslices de Vila con rubias y sexys guardia Anglada en las Canarias, que tan mal acaba la pobre! Pero lo que produjo el comentario es lo de que le hayan dado el premio. Un premio al que las obras se presentan, presuntamente, de forma anónima… ¿Os imagináis al jurado preguntándose que de quién será esa novelita de guardias llamados Vila y Chamorro? Totalmente anónimo. Qué hipocresía.

Finalmente, mientras nos tomábamos unas cervezas antes de volver a casa, surgió a conversación por la joven sobrina de una de las presentes, cuál era la forma adecuada de ver la saga Star Wars. Surgió a propósito de la amenaza de resucitar la saga, tras la compra de los derechos por Disney. Mi opinión. Uno se ve la trilogía original, y tira a la basura por prescindible y aburrida la precuela. Ante el establecimiento en la conversación de que esa no era una opción posible, que la cuestión era en cómo debía abordar un neófito TODA la saga,… pues entonces también está claro. Primero los episodios IV y V, y tras una de las más fabulosas revelaciones de la historia del cine, flashback al origen de toda la historia, episodios I, II y III, y si realmente se soporta estos tres títulos hasta el final, el desenlace de toda la historia en el episodio VI. Este último sigue produciendo tremendos debates. Cómo puede ser que empiece como cine para adultos, con la princesa Leia enseñando cacho en plan de esclava sexual de una gigantesca babosa, y con las bailarinas alienígenas enseñando teta fugazmente antes que las devore un horrible monstruo, y acabe como una infantil batalla de ositos de peluche en un bosque. Absolutamente esquizofrénica.

Escenas urbanas

Pero bueno, también es posible encontrar algún momento para el color del otoño.

Escenas urbanas

O los fuertes contrastes de estos días de sol tan bajo.

Escenas urbanas

O la tranquilidad de los parques a primera hora de la tarde.