[Viaje] En el día, a Sigüenza y su ciudad medieval

Viajes

En estos últimos años, en los que la gente que ya tiene unos años empieza a tomarse el trabajo con más relajo, tenemos una serie de fechas, más o menos fijas en el calendario, en las que un grupo de amigos quedamos para hacer un viaje en el día a alguna población accesible por transporte público, preferentemente el tren, desde Zaragoza. El tren… no porque sea rápido y eficaz… quitando la alta velocidad, pensada para que la gente de provincias vaya a Madrid, el resto de la red es una calamidad. Pero bueno, es un medio de transporte en el que es fácil conversar y convivir. Mejor que los autobuses o el coche particular.

Sobre lo del tren… La línea de ancho ibérico que una Zaragoza con Madrid, línea principal antes de la entrada en funcionamiento de la línea de alta velocidad, tiene una densidad de tráfico bajísima. No tendría que haber problemas para que los trenes mantuviesen sus horarios de marcha. Sin embargo, en mis últimas experiencias en la misma, siempre cogen cinco o más minutos de retraso. Ayer, el tren de ida, que venía de Lérida, lo cogí en Miraflores más o menos en hora. Pero llegó a Sigüenza, nuestro destino, con veinte minutos de retraso. El tren de vuelta, que venía de Madrid-Chamartín, llegó a la población castellana con siete minutos de retraso. Por lo menos no cogió más. Mantuvo el retraso hasta Miraflores, donde me bajé. Lo peor es que en los últimos tiempos también es habitual que los trenes de alta velocidad lleven cinco o más minutos de retraso. Los cuatro últimos que he cogido llegaron a destino con entre cinco y veinte minutos de retraso. ¡Qué tiempos cuando Renfe se comprometía a devolverte el dinero del billete si el AVE llegaba con más de cinco minutos de retraso! Y soy consciente que hacían trampa, porque los tiempos de marcha programados eran muy holgados, por lo que les resultaba fácil recuperar los posibles retrasos. Ni me voy a molestar en sorprenderme que el viaje dure casi tres horas.

Pero vamos a lo sustancial, el destino, Sigüenza, en la provincia de Guadalajara. Es la tercera vez que la visito. La primera fue una experiencia desagradable. Verano. Estábamos de paso, después de llevar en el coche a un familiar a coger un avión en Barajas. Decidimos parar a visitar la ciudad medieval. Era verano. 35 ºC a la sombra. Íbamos decentemente vestidos con unos polos de manga carta y unas bermudas muy apañaditas. Lo propio de la época. En algún momento de 1996 o 1997. No nos dejaron entrar en la catedral porque no íbamos «decentemente» vestidos. Algo así me paso la primera vez que pretendí visitar la catedral de Toledo. Un absurdo absoluto, «digno» de unos clérigos que no es que no esté en el siglo XXI. Es que se han quedado en los tiempos de Torquemada. Nos fuimos inmediatamente, cambiamos la intención de visitar la ciudad y comer en algún restaurante de la misma, por otro destino. La segunda fue mejor, en 2007, de regreso de conocer el tren de Arganda. Qué sorpresa que el sitio web, Trenes de ayer y hoy, que hice para hablar de ferrocarriles históricos todavía esté en pie. Pensaba que habría desaparecido. Entonces sí que pudimos visitar la catedral. Pero no vimos mucho más, aparte de subir a tomar algo al castillo-parador nacional.

En esta ocasión, todo ha sido todavía mejor. Y aquí os muestro algunas fotografías de las realizadas ayer, con una pequeña cámara digital. El tiempo fue excelente. Fresco para la época, no pasó de 24 o 25 ºC. Pero despejado, con la atmósfera limpia, y algunas nubes algodonosas en el cielo. Muy tranquilo. Pensaba que habría más visitantes. Pero no. Muy poquitos. La ciudad merece más atención. Pero quizá el hecho de que haya que ir de propio, o hay que desviarse, la penaliza. Supongo que los fines de semana sí que estará muy animada. Recorrimos a conciencia el centro histórico medieval. Y en las casi seis horas que estuvimos nos dio para visitarlo de forma relajada, tomándonos nuestro tiempo para comer y para hacer alguna parada para tomar algún café o cerveza. Muy bien. Un lugar muy recomendable. Una bonita excursión en el día desde Zaragoza. A pesar de que pasas tanto tiempo en los trenes, como visitando la ciudad. Es lo que hay con los transportes públicos en este país. Salvo si vas a Madrid por la alta velocidad, con los potenciales costes asociados, son cutres.

[TV] Cosas de series; intrigas políticas ahora y en el siglo XVII

Televisión

Aunque creo que en la península de Corea, en el siglo XVII, no sabían que estaban en el siglo XVII. Llevaban otra cuenta de los años. El verano ha sido flojo para la series surcoreanas. Ahora, con las que voy siguiendo, estoy más entretenido. Pero últimamente no atinaba a ver algo que fuese más allá de un gulty pleasure sin mucha calidad real. Vamos con las dos últimas series que he terminado de ver. Hay una más, pero prefiero comentarla en otra entrada. Es más especial. Y es realmente buena.

The K2, en inglés en el título original, es una serie ya viejuna, de 2016, que se puede ver en Netflix. Y se notan los años. Por algún motivo, a pesar de que no han pasado ni diez años desde su estreno, hay mucha diferencia entre la realización de las series surcoreanas de aquella época y las actuales. Aquellas eran más cutres, incluso cuando tenían pretensiones, como esta. Mezcla la acción, con el romance y el drama político. Un antiguo militar de operaciones especiales (Ji Chang-wook) reconvertido en mercenario al caer en desgracia, para después pasar a la clandestinidad cuando le inculpen falsamente de unos crímenes en Irak, acaba convertido en el guardaespaldas de la hija de un político que aspira a la presidencia. Y que es manejado por su esposa, que no es la madre de la chica, que es una ambiciosa mujer de una familia chaebol maquiavélica y sin escrúpulos, que controla como un ejército privado una empresa de seguridad. Todo es muy excesivo, hasta llegar casi al ridículo. Y a la vez entretenido. Un verdadero guilty pleasure. Lo mejor,… la mala (Song Yun-ah). Lo peor, la interpretación de la chica (Im Yoon-ah). Por lo demás, un culebrón con mucha acción que, globalmente considerado, no tiene mucho sentido y pone en crisis constantemente la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador. Y sale Barcelona.

Joseon RoKo – Nogdu jeon [조선로코-녹두전, Una comedia romántica de Joseon – la historia de Nokdu], conocida en inglés como The tale of Nokdu (la historia de Nokdu), es una serie de época que nos traslada a las primeras décadas del siglo XVII, tras las guerras con los japoneses, cuando estos invadieron la península de Corea. Algunos personajes de la historia están inspirados y llevan el nombre de figuras reales de la historia del país, pero lo que se cuenta es total y absolutamente ficticio, como se indica en la presentación de cada episodio. Nokdu (Jang Dong-yoon) es el hijo del rey, que este mandó matar porque una profecía le decía que perdería el trono por él, pero que fue salvado y vive en la clandestinidad con un antiguo general del ejército en una isla. Tras un ataque a la isla con intento de asesinato de toda la familia con la que vive, huye a la península, y se refugia, disfrazado de mujer, en un pueblo de mujeres viudas, refugiadas para evitar la costumbre de matar a la viuda cuando muere el marido, para evitar la «deshonra» de la familia de este. Allí conoce a una joven (Kim So-hyun), hija superviviente de una familia que sufrió las purgas del rey, y que quiere asesinarlo. Y se mezclan también con un príncipe real, el hermano del rey (Kang Tae-oh). Ambos hombres pretenden a la joven y se plantea una rivalidad.

Durante la primera mitad de la serie, esta se mueve en el ámbito de la comedia romántica y el enredo, con las confusiones por la falsa identidad femenina del protagonista, conocida sólo por muy pocos. Y es bastante entretenida y divertida. No es nada del otro mundo, no es algo que no se haya visto con antelación, pero los personajes caen bien, está bien realizado y es simpática. A la mitad de la serie, el tono de la misma cambia, se convierte en un drama político, con un tono mucho más oscuro. Y el interés decae. Porque la situación de conflicto se extiende demasiado para lo que se cuenta. La primera mitad es episódica, y no importa que se extienda, pero la segunda mitad conlleva el desarrollo y resolución de un conflicto concreto. A mí se me hizo pesado. Y de hecho, para ver los cuatro últimos episodios de los dieciséis que componen la serie pasó más tiempo que para ver los doce previos. Se puede ver en Netflix, y también tiene unos años, no tantos, es de 2019. Esperaba más de esta serie.

[Cine] MaXXXine (2024)

Cine

MaXXXine (2024; 45/20240829)

Todavía no tengo muy claro porqué acepté ir a ver esta película. Bueno… de alguna forma sí lo sé. No encontré en toda la semana otra ocasión de ir al cine, y si quería ir con gente tenía esta opción… o ir a ver otras cosas, pero sólo. Y tampoco encontré en la cartelera muchas alternativas claras que realmente me apeteciese ver. Así que acepté la invitación. Es la tercera entrega de una trilogía dirigida por Ti West, con Mia Goth como protagonista, que empezó con una película que sí vi, y que me dejó un tanto frío. Hubo una segunda película, una precuela, que no vi, dado el antecedente, y que recibió muchas alabanzas de crítica y público, creo. Y fue este antecedente y las alabanzas que la película actual estaba recibiendo las que me animaron, no sin cierta reticencia, a sumarme a la sesión de cine.

Lo más cerca que he estado de Los Ángeles, donde transcurre la película, es San Francisco. Pero eso sí, lo ilustro con el toque setentero de usar fotos realizadas con la Kodak Pocket A-1 y película en formato de cartucho 110.

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Típico producto de A24, productora cada vez más grande e influyente, aunque juegue a pequeña e independiente, y que sigue haciendo propuestas atrevidas, en ocasiones agresivas. Tanto en cine como en televisión. Con el mismo personaje protagonista que en las anteriores, la actriz pornográfica de éxito Maxine Minx (Goth), que se plantea el salto al cine comercial de la mano de una directora (Elizabeth Debicki) que ha dado el pelotazo con alguna película éxito de taquillo, pero que quiere demostrar que también pueden hacer buen cine. Pero las cosas no van a ser sencillas. Algunas chicas del entorno de Maxine o de la película desaparecen o son asesinadas. Se habla de un asesino en serie. Y su pasado en Tejas (lo que se ve en la película inicial de la trilogía), parece alcanzarle. Pero a estas alturas Maxine sabe cuidarse por sí misma.

La película sigue con la misma fórmula. Unos malos se meten con la chica equivocada. Una cuidada imagen que evoque las películas de los años 70 y 80. Y una mezcla de violencia y sexo, especialmente violencia más que sexo, ya que la cosa de la pornografía funciona más como macguffin que como tema de las películas. Con un reparto razonablemente competente, aunque tampoco hay maravillas de la interpretación. El problema es que me resulta muy previsible dados los antecedentes. Es obvio como van a ir los derroteros de la película en rasgos generales. El esquema estaba marcado de antemano.

Estamos ante una película de género, que satisfará a los aficionados al mismo. Pero que no va gran cosa conmigo. Por eso, al igual que me sucedió con la primera entrega de la serie, el resultado final me deja frío. Si a la previsibilidad del argumento sumas una falta de empatía o de cualquier otro sentimiento de afinidad o rechazo ante los personajes que desfilan por la pantalla… pues estuve constantemente a punto de salirme por completo de la película. Si no sucedió es porque tampoco hay que tener mucha concentración para seguirla. Está razonablemente bien hecha, sin ser la maravilla de la que algún comentarista habla, gustará a determinado tipo de público, pero no es lo mío. Es lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Libros] Serie «Une clochette sans battant» – Aki Shimazaki

Literatura

Hace unas semanas ya inicié mi comentario sobre la cuarta serie de cinco novelas cortas de Aki Shimazaki; Un clochette sans battant.

(El enlace a la biografía de Shimazaki lleva a la versión en lengua francesa de Wikipedia. Podría haber puesto los de la versión en español y en inglés, más comprensibles para más personas, pero muy regulares en cuanto a la información que proporcionan).

Si resumo lo que he contado hasta el momento de esta cuarta serie, he publicado hasta el momento dos reseñas. La primera fue la de la versión traducida al castellano de la segunda novela corta de la serie; que fue publicada por Tusquets, no sólo antes que la primera, sino también antes de que Nórdica publicase buena parte de las novelas cortas de la tercera trilogía. A su vez, Nórdica también publicó los libros de L’ombre du chardon, la tercera pentalogía, en cierto desorden. Y su último volumen apareció en el mercado… ayer. Cuando Tusquets lleva ya dos volúmenes de la última serie. Un caos, un desorden, en parte provocado por los cambios de adquisición de los derechos de la obra de Shimazaki en España, que han pertenecido a tres editoriales, Lumen, Nórdica y Tusquets, en parte por la falta de seriedad en general de la industria editorial española. De ahí, que yo ya me pasase sin dudarlo desde L’ombre du chardon a las versiones originales en francés. La segunda reseña fue la de hace pocas semanas.

Tomé la decisión de releer en idioma original la segunda novela corta, por lo que al final, además de Suzuran (lirio de los valles o muguete, Convalaria majalis), que me sirvió para introducirla en estas páginas, la serie consta también de las novelas cortas,

  • Semi (cigarra).
  • No-no-yuri (lirios del campo).
  • Nire (olmo).
  • Urushi (árbol de la laca).

Los protagonistas de cada uno de los libros son distintos miembros de la familia Nire, que viven o vivieron entre Matsue y Yonago, en la región más occidental de la isla de Honshū, a orillas del mar de Japón. En Suzuran la protagonista es Anzu, como ya comenté, la hija mediana de los Nire. En Semi, los protagonistas son los dos ancianos padres, que viven en una residencia de ancianos, como consecuencia del Alzheimer de la esposa. Los hechos transcurren después de los que se cuentan en Suzuran. En No-no-yuri volvemos al pasado, los hechos suceden antes de Suzuran, en Tokio, y la protagonista es Kyokō, la dinámica, independiente y hermosa hija mayor del matrimonio. En Nire, el protagonista es Nobuki, el hermano menor, que deberá afrontar la sorpresa del origen de su nacimiento. Es posterior cronológicamente a las anteriores; los personajes como el protagonista y su hermana, que tenían treinta y tantos en las anteriores, han entrado en la cuarentena. Y finalmente Urushi, que se centra en Suzuko, y en menor medida, pero de forma importante, en su hermano adoptivo Tōru. Su lugar cronológico sería la actualidad, unos dieciocho o diecisiete años, según como lo veamos, desde el principio de la saga. Suzuko es la hija biológica de Kyokō, adoptada por su tía Anzu, de quien es hijo Tōru. Por lo tanto, como ya indicaba en la reseña anterior, estamos ante una reflexión amplia de las relaciones de familia.

Los temas principales son la confianza, el engaño, el perdón y la solidaridad entre los miembros de una familia. También es un tema importante la independencia de las personas para seguir con su camino, rompiendo con las costumbres de la familia tradicional japonesa, que imponían determinados sacrificios a hijos/hijas y nueras/yernos respecto a sus padres. El aspecto externo es el de una familia normal. De una ciudad de provincias. Que no han sufrido penurias económicas. Los hijos se han educado y han hecho su vida. Cada uno con su propia personalidad y preferencias. Pero mientras que los padres tuvieron un matrimonio concertado, por miai 見合い, llevando una vida funcionalmente correcta, pero emocionalmente deficiente, en la que no faltaron las traiciones como sustitutas de esas deficiencias emocionales, los hijos han tomado sus propias decisiones, con sus errores y sus aciertos. Y que han afectado también a las relaciones entre ellos y con sus padres. Pero a la larga, domina el sentido de responsabilidad y solidaridad, y el apoyo mutuo entre los miembros familiares. A veces, de forma casi demasiado perfecta. Frente al desasosegante final de la pentalogía L’ombra du chardon, el último libro de esta serie, con la adolescente Suzuko como protagonista, es muy optimista. Al final las cosas encajan. De forma casi demasiado perfecta.

Globalmente, las cinco novelas presentan sinergias importantes. Y aunque se pueden leer por separado de forma independiente y con sentido, la suma de todas ellas, leídas en el orden en que se publicaron en Canadá, son más que la suma de sus partes. Realmente, y por eso he decidido hacer el comentario conjunto, me cuesta difícil a toro pasado entender estas cinco novelas cortas como obras independientes, y tiendo a contemplarlas como una gran novela familiar en cinco partes. Tiene más sentido. Por lo demás, la lectura del francés de Shimazaki es agradable, fluida, y cojo siempre sus libros con interés. Me duran poco. Y me parecen, en general, muy recomendables. Una de las pegas que le puedo poner a alguna

[Fotos] Paseando el Ebro en el infrarrojo

Fotografía

Ya lo he comentado en alguna ocasión. La fotografía en infrarrojo es para el verano. Abundancia de luz durante muchas horas. Entre ella, aunque no la registre nuestra visión, abundancia de radiación infrarroja. Que es reflejada intensamente, aunque no lo sepamos ver, por las abundantes hojas verdes de las plantas. Mientras que el cielo o las superficies de agua quedan oscurecidas por su incapacidad para reflejar o dispersar estas longitudes de onda. Sin embargo, en los últimos tiempos, no había salido tan apenas con material sensible al infrarrojo. Hace unas semanas lo hice.

Los avatares que sufrí para ello, debido a mis despistes, los narro en la publicación correspondiente de Carlos en plata. Pero en general,… acabé contento. Pasado el «sofoco» inicial del despiste inicial que me impidió usar el trípode, que me hubiese generado paz de espíritu, la cosa fue razonablemente bien. Os dejo aquí algunos ejemplos de esa mañana de verano. En el infrarrojo cercano. Como los telescopios espaciales, que también observan en el universo en esta longitud de onda para descubrir los misterios del pasado remoto de nuestro universo, cuando era un universo jovencito.

[Recomendaciones fotográficas] Hoy… en blanco y negro

Fotografía

Síp. Hoy todas las recomendaciones van en blanco y negro. Y por eso… también las fotografías que la ilustran van en blanco y negro. Aunque originalmente estaban en color. Proceden de la caminata de ayer sábado por la mañana, en la que sigo enredando con un objetivo que me han prestado de cara a una posible adquisición de segunda mano. En Carlos en plata podéis saber más.

Y es que, de entrada, me tiene muy entretenida la entrada de Dina Litovsky en In the flash sobre sus fotógrafos favoritos contemporáneos que usan preferentemente, o exclusivamente, el blanco y negro como me medio de expresión. Son seis fotógrafos solamente, así que es asumible el repasar su obra en un domingo tranquilo y relajado. Del fotógrafo de Magnum Photos Alex Majoli seguro que había comentado alguna vez en estas páginas. Pero también me ha impresionado muy favorablemente Jack Davidson, cuyos retratos son una mezcla de modernidad y alusiones a estilos y tendencias del pasado, a aquellas formas y fondos que no necesariamente hay que dar por superados simplemente por ser de otra época, que siguen siendo válidos en la actualidad. Y puestos ya a ello, el blanco y negro virado al sepia de Paul Kooiker es una constante alusión a tiempos pasados.

Ya que he mencionado tiempos pasados, vayámonos realmente al pasado. A casi un siglo. O en algún casi sin el caso. En el Tumblr de HLDKY han publicado un día de esta semana varias fotografías del artista constructivista Alexander Rodchenko, que utilizó con frecuencia la fotografía para expresarse, siendo el medio de expresión por el que más se le conoce, aunque no fue el único al que se dedicó. Lamentablemente, ese blog no etiqueta sus publicaciones, por lo que sólo he podido enlazar una de las fotos. Rodchenko fue un artista que acogió con entusiasmo las posibilidades que se abrieron con la revolución bolchevique de 1917, por lo que durante una década puso su cámara al servicio de la causa. Sus obras, aunque de marcado carácter propagandístico, son ejemplares en su forma y concepción, siendo en ese momento un auténtico vanguardista. Aunque nunca se vio enfrentado al partido, a partir de los años 30 perdió importancia en la Unión Soviética, porque Stalin impuso otros criterios estéticos más de su conveniencia autoritaria y totalitaria, mientras que Rodchenko no quiso renunciar a su modo de expresarse, lo que hizo que quedara apartado de los círculos artísticos de la autocracia rusa. Pero suerte tuvo que no fue peor la cosa para él en aquellos turbulentos tiempos.

En otro Tumblr, el de Transpondster, conozco las fotografías de la norteamericana Lora Webb Nichols. Cuando sólo tenía dieciséis años, recibió de su prometido de treinta años, con quien se casaría en su momento, un cámara fotográfica. Una sencilla cámara de cajón Kodak. Y a partir de ese momento comenzó a documentar su entorno. Familiar y social. Falleció en 1962 dejando un archivo de más de 24 000 fotografías que reflejan la realidad de unos lugares y unos tiempos. De como los fotógrafos aficionados también pueden aportar. Es posible que hoy en día fueran fotografías digitales realizadas con un teléfono móvil con cámara, condenadas a perderse, a desvanecerse en el campo electromagnético, si dejar constancia de lo que fue.

Finalmente, en Photosnack, quiero destacar la recomendación del trabajo del japonés Takeshi Shikama. Shikama fotografía con una cámara de gran formato, de 8 x 10 pulgadas, aproximadamente 20 x 25 cm, y luego copia sobre platino-paladio. Sinceramente, cada vez que he tenido la ocasión de ver en directo copias realizadas sobre platino-paladio me ha maravillado la calidad de la imagen que producen, la sutileza de los tonos, de los gradientes tonales, la nitidez que permiten. Más cuando partes de un negativo semejante. Como el mismo explica, la copia las realiza por contacto. El gran tamaño del negativo permite esta técnica. Y lo hace sobre un tipo de papel artesanal japonés, realizado a mano, por lo que es proceso es artesanal de principio a fin y en todos sus elementos. Que envidia me dan los que son capaces de crear de esta forma artesanal. Con lo torpe que he sido yo siempre para las manualidades.

[Cine] Cross [크로스] (Misiones cruzadas) (2024)

Cine

Cross (2024; 44/20240823)

No voy a perder mucho tiempo comentando esta película dirigida por el coreano Lee Myung Hoon, quien al parecer no es conocido por nada más que por haber dirigido y participado en el guion de esta película. En IMDb no se cuenta nada más sobre él. Es un estreno directo en plataforma en línea, en Netflix, de estos que he osado ver en verano ante las incertidumbres que también trae la cartelera en salas de cine, muy floja en su oferta de las últimas semanas.

Es una película de acción de esas en las que en un matrimonio, uno de los conyuges, en este caso la esposa, una inspectora de policía (Yum Jung-ah), no sabe que el otro cónyuge, el esposo (Hwang Jung-min), tiene un pasado oculto. En este caso como espía especializado en operaciones especiales. Pero un día, la investigación de un asesinato por la policía se cruzará con los apuros de su esposo cuando su pasado vuelva a su vida… y se la complique mucho.

Resumiendo. Aunque la factura de la película no es mala, y sus intérpretes ponen todo lo que tienen de su parte por hacer algo digno con lo que les ponen delante, el producto no deja de ser un pastiche escasamente original de cosas que ya se han visto en diversas ocasiones. Y que incluso cuando aparecían en las película y series en los que eran originales, eran de calidad limitada y a veces dudosa. Película de acción al servicio del lucimiento de unos intérpretes ya maduritos, como queriendo demostrar que no están todavía para que los encasillen en papeles secundarios, pero que no deja de ser mediocre desde muchos puntos de vista. Si sois suscriptores de Netflix, pues igual os rellenan un par de horas tontas en las que no sepáis que hacer. Como muchas otras cosas de la oferta de la plataforma. Allá vosotros.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Fotos] Desanimado con la fotografía instantánea

Fotografía

He de confesar que últimamente estoy desanimado con la fotografía instantánea. No me salen los resultados que esperaba, me desaliento, pierdo concentración, y todavía es peor. Es cierto que las cámaras de las que dispongo no son para tirar cohetes, y que el tipo de fotografía que pretendo hacer no se ajusta a la intención inicial de estas cámaras. Pero esperaba haber evolucionado mejor.

Mi último intento fue con la película y cámara Polaroid, con película en blanco y negro. En otras ocasiones es con el sistema Instax de Fujifilm. Pero no me fue bien. Lo comento en una publicación de Carlos en plata. Estoy considerando dar un descanso de este tipo de fotografía, interrumpiendo durante un tiempo mi actividad en la cuenta de Instagram correspondiente. Ya veré.

[TV] Cosas de series; curiosidades en anime japonés

Televisión

Tal como me planteo últimamente las series de animación, todos los días encajo algún episodios de 20-25 minutos en torno a la hora de la cena, pero hasta finales de septiembre no acumularé comentarios de temporadas terminadas. No obstante, hay un par de series en Netflix, de las que estrenan todos los episodios a la vez, no semana a semana, que terminé de ver recientemente. Entran más en el ámbito de la curiosidad. A mí, la animación siempre me ha gustado. Pero los temas, los argumentos y los planteamientos siempre están muy orientados a grupos demográficos muy concretos, por lo que realmente no soy el público objetivo de estas series. Pero siempre me gusta ver cómo se realizan y lo que pueden dar de sí.

T · P Bon [T・Pぼん], que viene de Time Patrol Bon, patrullero del tiempo Bon, es una serie con un sabor añejo. Es una adaptación a serie de animación de un manga que se publicó originalmente entre 1978 y 1986. Y que ya debió recibir alguna adaptación a la animación televisiva en algún momento. Por lo tanto, el aspecto de los personajes tiene ese aspecto antiguo, ya que se ha conservado el diseño de personajes y vestuario. Y cierta ingenuidad en su planteamiento, que no impide que la serie entre en ciertas situaciones violentas y crueles. Esas mezclas extrañas que hacen los japoneses en las que con unas personajes de aspecto infantilizado no dejan de reconocer la crueldad del mundo. El planteamiento es que existe una organización transtemporal encargada de vigilar que no se produzcan alteraciones graves en el continuo espaciotemporal, y en la historia. Pero tiene una sección en la que sus agentes intentan salvar la vida de personas a lo largo de las épocas, siempre y cuando esta acción no altere la línea del tiempo. Son dos temporadas de 12 episodios emitidas en Netflix, que se han estrenado muy seguidas. La primera en mayo de este año, y la segunda en julio. Casi da la sensación de ser una única temporada de 24 episodios dividida en dos partes.

El protagonista es un estudiante adolescente, Bon Namihira, que por una serie de causas y azares se convierte en patrullero del tiempo. En los primeros doce episodios es un aprendiz, y trabaja con una agente más veterana, inteligente decidida, que es quien realmente resuelve las situaciones. En los siguientes doce episodios, ya es un patrullero con plenas competencias, pero acepta como aprendiza a una compañera escolar, viva, muy despierta y animada. Y siguiendo la tónica, es la aprendiza la que realimente resuelve las situaciones. La serie tiene una intención docente, al estilo de las series de antaño, y en cada episodio ofrece un aprendizaje sobre las distintas culturas de la humanidad. Pero no esconde los aspectos más complejos y crueles. Las matanzas, las desgracias, las enfermedades. De vez en cuando ofrece alguna trama de temas internos de la organización intertemporal. Obviamente, parece dirigida para niños mayores o adolescentes jovencitos, pero ya digo que en ocasiones sus temas parecen más adultos. Es curiosa. No está mal. Aunque su diseño de personajes y escenarios resulte a veces viejuno.

Netflix ha estrenado también una tercera temporada de Kimi ni todoke [君に届け, entregado a tí], serie que se conoce en inglés como From me to you, y en castellano como Llegando a ti. También es adaptación de un manga muy popular en su país de origen que ha recibido adaptaciones de todo tipo, no sólo animación, también películas y series de acción real. Sus dos primeras temporadas, emitidas originalmente entre 2009 y 2011, están disponibles en Netflix, las vi en su momento. Como una curiosidad simpática. El romance y las relaciones de amistad de una chica de instituto muy tímida, que se parece a un personaje cinematográfico de películas de terror. Netflix ya hizo también una adaptación a acción real que estrenó el año pasado, y que ya en su primer episodio me pareció indigerible. Y ahora ha estrenado esta tercera temporada con un formato distinto. En lugar de los 12 o 25 episodios de 25 minutos de duración que tuvieron las dos temporadas anteriores, tenemos cinco episodios con el doble de duración, aproximación, más un resumen de temporadas anteriores de 15 minutos de duración.

En esencia, a lo que se dedica esta tercera temporada es a ir cerrando tramas, especialmente tramas románticas, que más o menos estaban abiertas, o estaban insinuadas, en las temporadas anteriores. No sólo de la protagonista y su noviete, sino de las dos buenas amigas que hizo en su momento, y que arrastran su propios problemas a pesar de tener caracteres incomparablemente más decididos y proactivos. Por curiosidad vi esta breve temporada y la encontré desigual. En general, el tono de la realización es bastante cargante, extremadamente cursi en ocasiones. Pero hay episodios casi indigeribles, mientras que otros son entretenidos. En general, todos los desarrollo referidos a la trama principal, la de la protagonista, son repetitivos y relativamente aburridos, mientras que los relacionados con sus amigas son mucho más interesante, maduros y potencialmente interesantes. Aunque nunca desarrollan todo su potencial, por esa cursilería de fondo de la serie. En fin. Como he dicho desde el principio, una curiosidad más que otra cosa.

[Cine] The Sweet East (2023)

Sin categorizar

The Sweet East (2023; 43/20240821)

No tenía muy claro qué iba a ver cuando fuimos a esta película dirigida por Sean Price Williams, un director con poco recorrido como realizador, aunque ha trabajado bastante como director de fotografía, sin que me suenen la mayor parte de sus trabajos. Era la semana tras el puente en el que hice la escapada a Hamburgo, y no había hecho repaso de los estrenos y la oferta de la cartelera zaragozana esa semana. Pero me llamaron proponiéndome la correspondiente visita a las salas de cine, y por no quedarme en casa acepté. Me comentaron que había críticas favorables hacia el largometraje, y que poco más había que rascar en la cartelera en ese momento.

Sip. Nueva York es una de las ciudades por las que pasa Lillian en su recorrido por el «dulce» este de los Estados Unidos.

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En la película seguimos las andanzas de Lillian (Talia Ryder) una adolescente de instituto, en sus últimos años, que está en un viaje escolar a Washington D. C. Procede de algún lugar de los estados del sur de los Estados Unidos. En un momento dado, durante una escapada a una fiesta en un garito donde la gente beba, baila y se mete lo que haga falta, se escapa con unos que conoce por ahí, y empieza un recorrido por distintos lugares, ciudades y estados, de la costa este de los Estados Unidos. Y durante este periplo se relacionará con supremacistas blancos, con gente realizando películas alternativas e independientes, con una misteriosa colonia islámica, escapará de intentos de asesinato y matanzas, y conocerá a gente de lo más diversa, hasta que acabe regresando a su lugar de origen, tras pasar un tiempo en un extraño monasterio.

Es evidente desde el momento en que la protagonista abandona su grupo en la fiesta que la película es un peculiar trasunto de la Alicia de Lewis Carroll. En ese lugar, junto con los tipos que ha conocido, atraviesa una puerta camuflada tras un espejo, y tras recorrer un pasillo oscuro, llega al mundo que recorrerá a partir de ese momento. La actitud de la protagonista será siempre displicente. No se compromete con las personas con las que se encuentra, pero disfruta de las ventajas de sus encuentros. No duda en robar y engañar. Y siempre se muestra despreocupada y sonriente. Es consciente de que es atractiva. Pero al mismo tiempo pasiva, se deja llevar y aprovecha las circunstancias.

Rodada sobre película cinematográfica en formato 16 mm, la imagen tiene una falta de definición y una granulosidad propia del medio, que ayuda a acentuar la expresividad de la película, situándonos como ajenos al mundo en el que se mueve Lillian. Pero no es un mundo ajeno. Hay intolerancia racial, hay robos, hay integrismo religioso, hay hipocresía. Y a pesar de los hurtos y engaños que eventualmente ejerce la protagonista sobre las personas que encuentra, siempre desprende un aura de inocencia. Un mundo entre la maravilla, la dura realidad y el absurdo. Algunos mencionan el adjetivo surrealista aplicándolo a la película, pero creo que si la obra de Carroll sí que tenía su punto de precursora de este movimiento ideológico, estético y artístico, en general se abusa de su uso… y creo que el absurdo es donde mejor encaja la película. Que tiene a su favor un buen trabajo general de sus intérpretes.

He de reconocer que no me entusiasmó, pero que me pareció interesante. Como un experimento para contar cosas sobre la sociedad norteamericana, en una situación compleja en estos momentos, y con muchos complejos, ya que estamos, que muchas otras obras literarias o visuales está analizando o contando. ¿Aporta algo nuevo a la reflexión, al debate? ¿O se queda más en un ejercicio de estilo? Pues creo que se acerca un poco a esto último. Se deja ver, sobre todo si entras en su juego. Pero queda a cada cual el decidir si le puede interesar o no.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Suavizando los rigores lumínicos del verano

Fotografía

Reconozcámoslo, no soy muy dado a los «efectos especiales» en fotografía. No soy aficionado a torturar las fotografías digitales en el software de procesado, algo que muchos hacen para intentar dar interés a fotografías por lo demás banales. Pero tampoco soy muy aficionado a incluir accesorios que modifique la apariencia natural de la imagen directamente en la cámara o en la película fotográfica en el momento de la toma. A pesar de todo, dispongo de un objetivo soft focus, para hacer fotos con flou, como se decía antaño.

Compré el objetivo para incluirlo en mi colección como una curiosidad, más que porque pensase utilizarlo habitualmente. En aquellos momentos estaba tirado de precio, hoy en día probablemente no gastaría el dinero que piden. Que no es desorbitado tal y como está el mercado… pero tampoco me merecería la pena. No obstante, de ciento a viento, me da por usarlo. Y en un fin de semana de principios de julio, para suavizar los rigores de la dura luz del verano, lo utilicé. Las características técnicas del chisme y de la toma las podéis encontrar en una publicación de Carlos en plata. Aquí os dejo algunos ejemplos de las fotos.

[Libro] El imperio en llamas – John Scalzi

Literatura

Lectura de tono ligero propia de la época veraniega, se supone, aunque yo nunca me he fijado en ese tipo de cosas. Si me apetece algo ligero, lo leo sea cual sea la época del año. Si me apetece algo con más enjundia,… pues los mismo. En cualquier caso, decidí a mediados de julio seguir con la serie de La interdependencia de John Scalzi, dado que con el primer volumen de divertí bastante. Con la esperanza que siguiese en el mismo tono. Y no se cumpliese el dicho aquel de que «Nunca segundas partes fueron buenas». Veamos pues cómo ha evolucionado la crisis de ese imperio plutocrático que Scalzi denominó La interdependencia.

El imperio espacial que imagina Scalzi es plutocrático. La clase aristocrática la constituyen los comerciantes. Las plutocracias han sucedido en diversas épocas de la historia humana. La civilización fenicia-cartaginesa, las ciudades estados italianas como Venecia o Génova, o la Hansa en el norte de Alemania y el mar Báltico, como en las ciudades que visitamos recientemente en nuestra escapada alemana. Algunos críticos de la política actual dicen que las democracias liberales occidentales son plutocracias disfrazadas de democracia.

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Habíamos dejado terminado el primer con las dificultades de la nueva emperox de La interdependencia para afrontar el colapso que amenaza al imperio plutocrático humano. Cuyos primero síntomas ya se manifiestan con la ruptura de las rutas de comunicación con uno de los planetas del imperio. Y además, con el atentado fallido contra su vida. En este segundo volumen, la emperox, y su científico favorito, no sólo en el ámbito académico, también en el dormitorio, tendrán que comenzar a buscar soluciones al problema del colapso, al mismo tiempo que sortear las conspiraciones que buscan derrocarla del puesto.

Este segundo volumen se ha caracterizado para mí por dos cuestiones principales. Con carácter general, sigue siendo una lectura muy entretenida de aventuras espaciales, con algún momento muy logrado en el que mezcla la acción y el humor, pero ha perdido profundidad en el comentario social y político que conllevaba el primer volumen. Es un libro que ha perdido profundidad, se sitúa a un nivel de mero entretenimiento. Buen entretenimiento, pero nada más. En otro nivel, es lamentable el bajo nivel de las traducciones. Desconozco como funciona ese mundo, como es el mercado de los traductores, sus costes, cómo se eligen… no sé nada. Lo que más he llegado a bucear en el tema fue cuando hace años vi un documental sobre las dificultades de traducción de una novela en japonés, de Haruki Murakami, a un idioma europeo. En cualquier caso, constantemente me chirriaban conceptos fuera de lugar en su traducción, imaginando cual sería el original en inglés.

Voy a poner un ejemplo. Pero que no es el único. Nunca me quejo de algo a propósito de un caso. A propósito de un caso nunca se demuestra nada. Así que tomadlo como ilustración de un problema más general. En los puestos políticos de cierta responsabilidad, también en las organizaciones militares, existe un cargo adjunto al del político o el militar importante que en inglés se denomina chief of staff. Si te vas al traductor de Google, te dirá que es el jefe de personal. Pero cualquiera que tenga una cierta información sobre la cosa sabrá que, en castellano, ese término no se traduce como jefe de personal, como sistemáticamente encontramos en esta novela. Cuando se refiere a un político, es el jefe o jefa del gabinete del cargo político de relevancia. El jefe de gabinete del presidente de Estados Unidos actual es Ron Klain. El jefe de gabinete del presidente del gobierno español hoy en día es Óscar López. Yo trabajo en el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, y el Consejero de Sanidad tiene su jefe o jefa de gabinete, un puesto de funcionario eventual, que es nombrado por el consejero de turno cuando accede al cargo, y es cesado automáticamente cuando cesa el consejero. No jefe de personal, que es un puesto técnico que lleva la gestión cotidiana de los trabajadores y funcionarios del departamento. Y en el ámbito militar, el chief of staff es el Jefe de Estado Mayor de la Defensa o de uno de los ejércitos, o similar. En la actualidad, el Jefe de Estado Mayor de la Defensa en España es el almirante general Teodoro Esteban. El actual jefe de estado mayor del ejército de Estados Unidos, Chief of Staff of the United States Army, es el general Randy George. Este es uno de los ejemplo más claros, existen otros, de un nivel malo de traducción. Porque este es un error, lo de traducirlo como jefe de personal, que NO debería suceder.

Hace tiempo que me quejo de traducciones, doblajes, subtítulos de obras extranjeras. Los percibo de un nivel muy bajo, como promedio. Y esto afecta especialmente a determinados géneros y a determinadas editoriales. Supongo que por cuestiones económicas, acceden a traductores con menos experiencia o menos nivel general. Por lo que sé existen grados universitarios de traducción e interpretación, de los que he de suponer que se nutren las editoriales. Pero también leo que en un momento dado se produjo una inflación en la oferta, en parte por un aumento de la demanda, siendo muy populares entre las universidades privadas, que en España no son necesariamente sinónimo de máxima calidad, por lo que en las dos últimas décadas me ha mostrado la experiencia en aquellas áreas del conocimiento en las que me desenvuelvo mejor. Y eso, u otros factores a los que mis limitaciones sobre el tema no alcanzan, parece limitar la calidad de estas actividades, lamentablemente. Porque es importante y porque debería exigirse lo mejor. He observado que géneros como los superventas, la ciencia ficción, la fantasía, cierto tipo de policiaco y cierto tipo de histórica, sufren especialmente esta lacra. Por lo que cada vez tiendo más a leer los originales si entiendo suficientemente el idioma. Lo cual es válido para el inglés y el francés. Y hasta cierto punto el italiano. Pero siempre me cuesta más esfuerzo que leer en castellano. Desde luego, la tercera parte de esta trilogía la leeré en inglés.