[Viaje] En el día, en Pamplona

Viajes

Ayer estuve en Pamplona. Fue, en cierta medida, una continuación del viaje el día anterior a Madrid. Pero la parte de asuntos personales que conllevaba el desplazamiento a la capital navarra se solventó en veinte minutos. Cuarenta minutos, si cuentas el desplazamiento por la ciudad para llegar al lugar donde estábamos citados. Así que a pesar no haber madrugado, y haber ido en un tren que salía de Zaragoza a las once y cuarto de la mañana y llegaba a Pamplona casi dos horas más tarde, enseguida nos quedaron un montón de horas para conocer la ciudad. El tren de regreso salía a las ocho y cuarto de la tarde.

Yo ya había visitado Pamplona en diversas ocasiones. Las más lúdicas, a principios de los años 90 cuando pasamos la noche del 6 al 7 de julio, en el inicio de los sanfermines, en la ciudad, habiéndonos desplazado desde Logroño, y en 2007, cuando estuvimos unas horas por la mañana en los sanfermines chiquitos, antes de ir a comer a Sorauren, a pocos kilómetros de Pamplona. Otras visitas tuvieron otro carácter, alguna familiar, alguna de trabajo, pero… nunca había visitado propiamente la ciudad.

Recorrer sus calles, conocer algunos de sus momentos. Entrar a tapear tranquilamente en los bares y restaurantes de la calle de San Nicolás. Fotografiar algunos de los rincones más típicos o más interesantes del casco viejo de la ciudad. Y tantear un poco el ambiente que se vive. Para esto último, hacerlo en viernes está muy bien, porque mezcla las rutinas del día laborable por la mañana y primeras horas de la tarde, con el relajo y el comienzo del fin de semana en las últimas horas de la tarde.

Plaza del Castillo, plaza de San Francisco, calle Estafeta, la plaza Consistorial, el callejeo, la catedral, poco conocida… yo no había oído hablar de ella, pero que no está mal, la iglesia de San Nicolás, gótico temprano, y la de San Cernín o Saturnino, un pastiche gótico con un pegote barroco. En fin… que no da para mucho más allá de un día, pero que es un paseo agradable. Y con muy poquitos turistas. Pero muy poquitos. Para la inmensa mayoría de los extranjeros, España es Madrid y Barcelona. Para los más ilustrados, también Sevilla. Para determinados europeos, playas en islas y costas mediterráneas. Para unos cuantos pirados, el camino de Santiago, que pasa por Pamplona. Y para una minoría, el resto, que merece la pena tanto o más que lo anterior. Más. Porque la experiencia de visitar Barcelona o Madrid, hiperturistizadas, se ha vuelto una porquería. En fin. Un día agradable. Con un concierto final de una banda de chistus en la plaza Consistorial. Que solo estuvimos unos minutos, que para esto de los chistus hay que ser muy de por allí para que te vaya más allá de la curiosidad inicial. Que conste que los chistus no son exclusivos del País Vasco y Navarra como creen algunos de ellos. La flauta de tres agujeros, para tocar con una mano, está por toda Europa; en Aragón se llama chiflo. Aunque no es muy usada en los tiempos actuales.

[Viajes] Ayer, en Madrid, cosas privadas y PhotoEspaña 2024

Viajes

Ayer estuve en Madrid. Todo el día. Por la mañana, resolviendo unas cuestiones de carácter privado con unos amigos. Unas cuestiones que tienen segunda parte, dentro de un rato, salimos hacia Pamplona. Así que, mañana, otra entrada viajera. Que no tengo ni idea de qué pinta tendrá. En cualquier caso, estuve en Madrid hasta tarde, cogí el tren de vuelta a las ocho y media de la tarde, para tratar de visitar algunas exposiciones de PhotoEspaña 2024. En ese sentido, conocí un centro cultural, con salas de exposiciones, en el que no había estado nunca. Y que me gustó. Muy cerca de la estación de alta velocidad en Atocha, junto al Caixaforum. Se trata de la Serrería Belga. Y además la exposición que allí vi, también me gustó mucho. Durante el día hice fotografía con película tradicional predominantemente, pero obviamente no está revelada todavía. Más adelante os hablo de ello.

Antes de comer todos juntos, entramos en el Jardín Botánico, que nos pillaba de paso. Y donde también suele haber un par de exposiciones del certamen fotográfico anual. Antes ponían allí la tienda, de donde siempre me llevaba algún libro. Pero ya no. En cualquier caso, paseamos también, para hacer tiempo, por los invernaderos de los jardines.

Después de comer, me centré, en compañía de algunos amigos aficionados al arte en general, en las exposiciones más destacadas que nos dio tiempo a visitar. Muchas menos que otros años en los que me dediqué en exclusiva a ver exposiciones de una forma programada y organizada. Pero aun dio de sí. De las exposiciones, ya hablaré otro día. Quizá el domingo.

Hacia el final de la tarde, comentando que a finales de enero habíamos querido visitar los invernaderos del Palacio de Cristal de la Arganzuela, pero que no pudimos por estar cerrado ese día de la semana, era lunes, uno de los madrileños se ofreció a acercarnos en coche hasta el lugar, para desde allí ir luego a la estación a coger el tren. El sitio es majo, pero me gustaron más los invernaderos del botánico por la mañana. Y con esto, despedimos la jornada.

[TV] Cosas de series; un canalla antipático, varios canallas simpáticos y una familia nórdica

Televisión

Voy rápido que ando con poco tiempo. Tres series. Que llevo acumuladas unas cuantas sin comentar. Unas más interesantes que otras.

Con el Ripley por ahí, las fotos de la costa mediterránea de Italia o de Nápoles son obligatorias, casi.

Ripley. El de toda la vida. El de Patricia Highsmith. No sé cuantas versiones se han hecho de esta novela. Yo he visto tres. El largometraje de Alain Delon, el de Matt Demon, y esta serie que comento hoy, protagonizada por Andrew Scott. Tres ripleys muy diferentes para un mismo personaje. Tres interpretaciones muy diferentes de la misma historia. La historia tiene miga. Pero nunca me he sentido satisfecho con sus adaptaciones. No con los largometrajes. Especialmente el más moderno. Y con la serie actual, siento que estoy dividido. Con una factura exquisita, un blanco y negro suntuoso, un cuidado al componer el cuadro, al rodar como pocas veces se ve, mezcla algunos episodios absolutamente antológicos, especialmente el tercero y el quinto, con otros que me resultan pesados. El personaje siempre me resulta desagradable, lo cual no quiere decir que el actor lo haga mal, ni mucho menos, al contrario. Por lo que si lo que sucede en pantalla no tiene un plus… me tira para atrás. Pero creo que es una serie que hay que ver. Es distinta, y tiene cosas muy buenas. Aunque hay más libros sobre el personaje, parece que es temporada única. En Netflix.

The Gentlemen es una derivada de la película del mismo título que no tuve el gusto de ver. Una trama de mafias criminales, en las que se generan alianzas entre los capos de estas mafias y la más rancia de la nobleza británica. Con buena química entre los dos protagonistas, Theo James y Kaya Scodelario. Un reparto que funciona en general, por el buen hacer habitual de los elencos británicos. Y una trama que no es original. La típica de la persona que NO es en principio un criminal mafioso, pero acaba involucrándose en estos negocios, metiéndose en problemas, y utilizando como mecanismo para salir de ellos el típico huir hacia adelante, echándola más gorda. Aunque hay una serie de referencia en este esquema argumental que me parecerá siempre superior, al menos en sus primeras temporadas. Me lo pasé muy bien. Quizá esté sobrevalorada por muchos espectadores, pero es bastante recomendable. Ni idea si tendrá o no tendrá segunda temporada. En Netflix también.

Y también en Netflix, en temporada única, Midtsommernatt. El término se refiere a la noche del equinoccio de verano que se celebra con hogueras, juegos y fiestas en buena parte de Europa y derivados. Es equivalente a la noche de San Juan en España, aunque no coinciden en el mismo día (21 de junio frente a 24 de junio en España). En los países nórdicos coincide conque suele anochecer muy muy muy tarde. Incluso en el norte de estos países, más allá del círculo polar, no llega a anochecer. Sol de medianoche. En algún lugar de la costa noruega, una familia en la que hay miembros que son suecos, celebran una fiesta familiar. Está la familia y algunos amigos. La idea es comer, beber, hacer juegos, cantar canciones,… como mandan las tradiciones. Suecas o noruegas. Pero empiezan a aparecer conflictos familiares, unos larvados, otros que surgen de nuevo. Una serie simpática. Cinco episodios de media hora que se ven enseguida. Incluso se pueden ver de tirón, como un largometraje de dos horas y media de duración. No dejará mucho poso, pero entretiene. Reparto desconocido por estos lares, salvo Pernilla August, la virgenmaría de los midiclorianos de una galaxia muy lejana, hace mucho mucho tiempo.

[Fotos] Fotografía que imita a la pintura… o lo intenta

Fotografía

A caballo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, hubo una corriente de fotografía artística que se denominó pictorialismo. Unas fotografías que imitaban en cierta medida el aspecto de la pintura, incluso si estaban realizadas en su inmensa mayoría sobre soportes monocromos. Hubo pictorialistas que usaron los autocromos para hacer fotografías en color también. Pero en proporción mucho menor. Durante el siglo XIX la mayor parte de los usos de la fotografía habían sido experimentales, documentales o científico-técnicos. Aunque una inquietud artística había surgido con los retratos, y los grandes paisajes del Oeste americano contenían propiedades estéticas notables. Con el pictorialismo, la fotografía abraza por completo su dimensión de disciplina artística.

Yo no soy muy fan del pictorialismo, aunque reconozco que hubo grandes fotógrafos que lo practicaron. Hoy en día, sigue habiendo profesionales y aficionados que buscan efectos pictóricos en sus imágenes. Especialmente con el uso de materiales químicos tradicionales fotosensibles en color. Aunque también en blanco y negro, claro. Algunas emulsiones que han surgido en los últimos tiempos, con reproducciones del color poco fieles a la realidad, demasiado saturadas, o demasiado poco saturadas, con una estructura granular muy marcada y con una deficiente reproducción del detalle fino, se prestan especialmente bien a estas técnicas. Y con el rollo del que proceden las fotos que muestro, y que comento en su publicación de Substack oportuna, alguna intención en este sentido tenía. Si lo he conseguido o no, eso es otro cantar.

[Libro] Agujero – Hiroko Oyamada

Literatura

En las últimas semanas me he hecho un lío con el comentario de los libros que he leído en los últimos tiempos. Como consecuencia de un tirón en mis ganas de leer que me dio en las semanas previas a las vacaciones y durante las mismas, tengo acumulados unos cuantos. Y al saltarme el orden cronológico en los comentarios con alguno, me olvidé de retomar los anteriores. En algunos casos… en otros no. Vamos. un desorden. Pero voy a ir acabando con el caos, y lo hago con esta novela, así me la vendieron, que más bien es una colección de tres relatos cortos, dos de ellos interrelacionados, de la escritora japonesa Hiroko Oyamada. El primer libro que leo de esta autora, que tampoco ha sido muy prolífica hasta ahora.

Propiamente dicha, Agujero es el primero de los tres relatos. En muchas reseñas la denominan novela, pero por su extensión, yo, ni siquiera la denominaría novela corta. Más bien un relato corto… un poco largo. En él, la protagonista es una mujer casada que deja su empleo con motivo de un cambio de destino laboral de su marido, que les lleva a aceptar vivir en una casa de la familia del marido, contigua a la familia de sus padres. En una zona rural. Allí, la protagonista empezará a tener problemas de adaptación. Para empezar, para encontrar un empleo, más por tener el tiempo dedicado a algo que por necesidad económica. Pero también de comunicación con su familia política y con sus vecinos. Un día ve a un extraño animal, y persiguiéndolo cae en un agujero. Aparentemente creado por el animal. Y a partir de ahí tendrá una serie de encuentros que le harán poner en dudas la realidad de lo que está viviendo. Los otros dos relatos se centran en la amistad y la relación entre dos matrimonios. Uno de ellos lleva bastante tiempo casados, ella no había tenido la necesidad de ser madre, pero va cumpliendo años, siente que o tiene ahora un bebé o no lo tendrá nunca. En el otro matrimonio, la mujer es bastante más joven y al poco de casarse queda embarazada. Los dos relatos nos hablan de dos encuentros entre los matrimonios, uno antes del nacimiento de la niña, el otro después. Y también tienen su punto de misterio.

Oyamada se mueve dentro del género del realismo fantástico. Sus relatos transcurren en un mundo de apariencia realista, similar al que vivimos, localizado en el Japón rural. Pero las vivencias de sus protagonistas se mueven en el terreno de la fantasía. Si no francamente, si bordeándola. ¿Existe o no existe el animal que ve la protagonista de Agujero, o el cuñado, o los niños del konbini? ¿Son reales las características de las comadrejas del segundo de los relatos? ¿Qué pasa con la niña, la comida y la tormenta de nieve en el tercero de los relatos? Los relatos, que tienen finales poco conclusivos, se alejan del esquema tradicional occidental del relato, planteamiento, nudo y desenlace, tiene un fuerte componente metafórico. Puede que de la vida de la propia escritora, no sé, puede que de la vida de muchas mujeres, al menos en el País del Sol Naciente. El papel de la mujer en la familia japonesa, en el mundo laboral, la maternidad, las jerarquías familiares, el miedo a establecer tus propios criterios y tus propias reglas, el aislamiento y el agobio del mundo rural,…

En la valoración que permite Goodreads para las obras que lees, una puntuación de 1 a 5, le puse 3. Pero con el tiempo he dudado en subirla a 4. No me he decidido a ello. Al menos todavía. Estos relatos crecen en la memoria y en la reflexión. Uno corre el riesgo de quedarse en un nivel anecdótico. Pero hay una profundidad no desdeñable en los textos de Oyamada. En el simbolismo de sus metáforas y sus planteamientos. Por ello, creo que es un libro de relatos interesante, recomendable, al que cada cual debe encontrar su propia enseñanza o reflexión. Lo leí un par de semanas antes del viaje a Japón. Quizá pensando que serviría para ir entrando en ambiente. Pero aunque con elementos muy propios de la cultura de aquel país, creo que las reflexiones que propone son bastante universales.

[Recomendaciones semanales] Un clásico contemporáneo y otras apuestas contemporáneas

Fotografía

No tengo mucho preparado esta semana. Cuando tengo mucho trabajo, cuando llego a casa, por las tardes, no me apetece ponerme delante del ordenador o de la tableta a buscar cosas o revisar recomendaciones fotográficas. Me apetece alejarme de las pantallas. Y en estos momentos, tengo mucho trabajo. En fin. Pero tenemos cosas interesantes para este domingo. Acompañadas de las últimas polaroids que he tomado. Y cuyo comentario técnico, más o menos, podéis encontrar en mi última publicación en Substack.

En PhotoBook Journal nos hablan del último libro de Todd Hido. Hido es alguien que considero algo así como un clásico contemporáneo. Es un fotógrafo que cada vez me gusta más. Y estos etéreos paisajes del medio oeste americano me han parecido muy interesantes. No sería de extrañar que con la extra de verano me encargase una copia. En cualquier caso, os recomiendo a todos que repaséis la obra de este fotógrafo norteamericano, que me parece de lo mejor de nuestros contemporáneos.

En Aesthetica Magazine publicaron hace unos días una entrevista, acompañada de fotografías, al fotógrafo George Byrne. Enlazando su trabajo con el de la New Photographics de hace unas décadas, que en muchas ocasiones he comentado me ha inspirado muchas veces. El trabajo de Byrne, realizado con película fotográfica en color de medio formato, en 6 x 7, interpreta el paisaje alterado por el ser humano como escenas de geometrías marcadas y muy coloridas. Me ha parecido una visión muy interesante. Debe ser que, como soy muy cartesiano, las geometrías me atraen.

En Photosnack, Tomasz Trzebiatowski, nos trajo hace unos días la sugestión de contemplar el trabajo de dos fotógrafos surcoreanos.

Por un lado, Koo Bohnchang, un fotógrafo que ya había traído a estas páginas, al menos en dos ocasiones. En esta ocasión, la recomendación de Tomasz se centra en los bodegones de Koo, bodegones muy monocromáticos, sobre la cerámica tradicional de sus país (baekja 백자 del periodo Joseon), generalmente blanca o de tonos cálidos suaves. Un trabajo en el que se resalta la armonía de las formas y las finas texturas, en un entorno de luz difusa, suave, poco contrastada. Unos bodegones muy interesantes. Koo Bohnchang es una fotógrafo muy diverso en sus temas y estilos, ha tocado muchos palos. Un fotógrafo en el que predomina la vertiente artística sobre la documental. Me gusta.

En segundo lugar, Choi Rala (aunque se presenta a sí mismo con el nombre en el orden occidental, Rala Choi) [en instagram], un fotógrafo que adopta un estilo muy expresionista, pictórico, con fuertes, saturados, colores, para explorar la intimidad de la persona y de las relaciones. Imágenes fuertes, atrayentes, en las que las personas permanecen relativamente anónimas, suelen ocultar sus rostros, perdidas en sus propios pensamientos, o intensas interrelaciones con otras personas. También me ha gustado mucho. También fotografía película fotográfica, y aprovecha la organicidad de la estructura íntima de este soporte para dotar de ese matiz pictórico a sus fotografías. En este caso, con película de formato pequeño, 35 mm, una Nikon FM como cámara principal, para que la estructura sea más visible en grandes ampliaciones.

Finalmente, en Booooooom, me ha llamado la atención el trabajo de la berlinesa Ina Königs (en instagram), alrededor del mito de Ondina. Un ser originario de la mitología griega, pero con una fuerte penetración en la cultura alemana. Las fotografías, los paisajes, están realizadas en la isla del Hierro, con el fin de poner en relieve el conflicto entre el agua y la tierra que subyace en el mito.

[Cine] Hit man (2023)

Cine

Hit man (2023; 29/202400612)

Nos costó decidir esta semana qué película ir a ver a las salas de cine. Por costarnos, nos costó decidirnos a ir a las salas de cine. La cartelera no está demasiado atractiva. Y las políticas de exhibición de las salas de cine, especialmente de las únicas en Zaragoza que proyectan versiones originales, no estimulan mucho tampoco la cosa. Es como si hubiera una conspiración para convencer a los espectadores de que se queden en sus casas viendo la caja tonta. En fin… pero la afición es lo que tiene, a veces es capaz de salvar los obstáculos puestos por la estupidez humana. Y además, la película que elegimos está dirigida por Richard Linklater, un director que nos resulta simpático. Y que hacía que no supiésemos qué nos íbamos a encontrar.

No sabía muy bien como ilustrar la entrada… no tengo fotos de Nueva Orleans, y me he decidido por la fotogénica extravagancia neoclásica que es el Palacio de Bellas Artes de San Francisco.

No nos engañemos. Si en estos momentos vemos en la cartelera una película que se titula sicario aunque sea en inglés… pues es que uno piensa en las enecientas películas que se llaman así o parecido, casi todas cortadas por el mismo rasero, y poco interesantes para nosotros salvo contadas excepciones. Pero bueno… siendo Linklater. En pantalla se nos muestra una historia protagonizada por Gary, un profesor universitario de psicología (Glen Powell), que colabora con la policía, porque es un manitas, en las escuchas electrónicas de presuntos delincuentes que llevan a cabo los infiltrados de la propia policía. O sea… nada que ver con la psicología. Pero un día, el madero que tiene que infiltrarse es suspendido de empleo por burro y para salir del paso le piden que haga el de cebo. Y lo hace muy bien. A partir de ahí, comienza a actuar como un falso asesino a sueldo que es llamado por gente que quiere matar a otra gente, y cuando les graban en el acto de contratar al asesino, pasándole el pago por el servicio, son detenidos. Un día, la clienta es una señora muy mona, Madison (Adria Arjona), a la que Gary convence de forma sutil de que no se meta en el jaleo. Lo que no sabe es un tiempo después se la encontrará y empezarán una relación… más sexual que amorosa. Y necesariamente acabará liándose parda. Todo ello, en Nueva Orleans.

La película está inspirada por un tipo que se llama Gary, profesor universitario, que colaboró en la realidad con la policía para detener a 70 personas que pretendían matar a alguien. Aunque ya se avisa al final del largometraje, no cometió alguno de los actos que los protagonistas de la película comenten en la ficción. O por lo menos no consta ni se sospecha. El planteamiento es original. Esto de un tipo, que no es policía, pero que se las apaña bien para encarnar a un asesino… o a muchos, porque crea un personaje distinto para cada «cliente»… pero… El pero. Creo que la película es una oportunidad perdida. La película quiere jugar a muchos palos. A comedia policiaca. A intriga criminal. A romance sexy y divertido. A comedia negra. Pero sin centrarse en ninguna cosa en especial. Va saltando de palo en palo. Por ejemplo, la inmediata, lo que pensábamos que iba a ser al principio, no realiza un comentario, menos un análisis, de la ética de ponerle fácil a una persona el acto de contratar a un asesino. Lo cual le lleva a cometer un delito que, si no se lo hubieran puesto fácil, quizá nunca hubiera cometido.

En otro orden de cosas, los dos protagonistas tienen una razonable buena química y no lo hacen mal, por lo que se podría haber explorado más y mejor la relación, las sutilezas de la mujer, las contradicciones que puede suscitar su posición como víctima/perpetradora… Hay muchas situaciones de ambivalencia y dudas que se podrían haber explotado. O el follón en el que se mete el protagonista que tarde o temprano le tendría que saltar a la cara de forma más compleja y con una resolución menos sumaria de lo que se plantea en la película. En resumen, es una película que se deja ver, pero que no acaba quedando redonda en ninguna de sus facetas. En cierto modo, es una oportunidad perdida, como ya he dicho. Y por ello, deja un cierto regusto amargo, y la sensación de que no va a perdurar en la memoria. No está mal, pero es una pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] La Maratón de Zaragoza 2024 con película fotográfica

Deporte

En su momento, ya hice un comentario y enseñé algunas fotos de la Maratón de Zaragoza de este 2024. Fotografías realizadas con una cámara digital, que, por su inmediatez, vienen bien para comentar en ese, compartir en redes sociales,… y esas cosas. Pero no es lo que más me estimula o me divierte. Aunque los resultados no siempre sean mejores, el desafío de usar la película fotográfica para estos eventos me estimula más. Y bueno… como es primavera, y suelo ir con tiempo para buscar una buen sitio, en el entorno del Parque Grande o, como este año, del Canal Imperial de Aragón, también algunos motivos florales. Los últimos tulipanes de la temporada, y las primeras rosas vistosas de la primavera.

Pero vayamos a lo que vamos, las fotos de la prueba deportiva. Como de costumbre, el comentario técnico de las mismas lo he publicado en una entrada en Substack, donde explico mis decisiones del material usado, cámara, óptica y película fotográfica. Pero como no todo el mundo está interesado en eso, aquí simplemente os dejo algunos ejemplos de las fotografías realizadas. Espero que os gusten.

[Libro] Los misterios de la taberna Kamogawa – Hisashi Kashiwai

Literatura

Otro de los libros que leí durante las vacaciones. Y uno de los que seleccioné, me apareció no hace mucho en oferta, para ponerme en situación para el viaje a Japón. Como se puede ver es de un autor japonés, que no conocía, Hisashi Kashiwai. Y me llamó la atención porque me pareció que estaba emparentado con alguna otra cosa que había leído previamente. Como cierta novelita y película sobre una cafetería en la que se puede viajar en el tiempo, o las historias de Tokio que transcurren en una tabernilla que abre al llegar la medianoche, una de las primeras series que vi en Netflix. Pues estas historias de Kashiwai, siendo distintas, son similares o me las recuerdan.

En el último viaje a Japón no pasamos por Kioto y no vimos el río Kamo. Así que nos conformaremos con los alrededores del río Nagara en Gifu.

La taberna Kamogawa [kamogawa shokudō 鴨川食堂, la taberna del río Kamo] es un pequeño establecimiento en Kioto, escondido entre callejuelas, difícil de encontrar, sin indicaciones en el exterior. Que se anuncia como una agencia de detectives gastronómicos. El cliente que los encuentra, habla con ellos, un cocinero y su hija, les cuenta lo que recuerda de un plato que comió en su momento y que se ha grabado en la memoria, ellos investigan, y unos quince días más tarde le preparan el plato… y siempre aciertan. Ese es el que buscaba la persona. Por supuesto, hay algo más que eso. Detrás de ello están las historias de las personas que, nostálgicamente, quieren volver a esos platos. Historias de un pasado con familia, cónyuges, amores frustrados, amistades… que quedó atrás, pero que como con el recuerdo de esos platos, queda un poso, que no quieren olvidar, o que quieren volver a recordar. En algunos casos, volver a conectar con esas personas que perdimos por el camino.

La novelita, que más bien es un conjunto de relatos cortos con un hilo conductor común, es simpática y entretiene. Pero tampoco esperemos mucho más de ella. Ni menos. Se puede recomendar, sin duda. Pero que nadie espere una obra maestra de la literatura japonesa. Correcta y entretenida, se lee enseguida.

[TV] Cosas de series; entre la fantasía y la ciencia ficción según la animación japonesa

Televisión

Me quedaban dos series por comentar del primer trimestre de anime de 2024. No tan brillantes ni mucho menos como las que comenté hace unas semanas. Pero al menos entretenidas. Y nos sirve para comentar la visión de los animadores nipones de algunos de los diversos géneros a los que se dedican. A veces con numerosos elementos predecibles. Otras… más originales.

Majo to yajū [魔女と野獣, la bruja y la bestia], en inglés, literalmente, The witch and the beast, es la típica adaptación de un serie de manga que se mueve en el terreno del fantástico. Presuntamente en el del terror, pero más bien funciona como una de aventuras entre buenos y malos. En un mundo ficticio donde existe la magia y los seres sobrenaturales, ambientado como la Inglaterra a caballo entre el siglo XIX y el XX, una curiosa pareja formada por un ser bestial atrapado en un cuerpo femenino y un mago que acarrea consigo a cuestas un ataud van por el mundo cazando brujas, buscando la que embrujó al ser bestial, de aspecto muy poco bestial. No voy a decir que me haya entusiasmado siempre el periplo de esta pareja, pero tiene algunos momentos conseguidos. Yo creo que le falta algo para terminar de atrapar. Quizá demasiado convencional en determinados aspectos. Si hay futuras temporadas, no tengo nada claro que me vaya a enganchar a ellas. He probado, he visto… y ya está.

Una de las series tiene en sus primeros episodios unas entretenidas aventuras ferroviarias… así que unas fotos de ferrocarriles nipones.

Metallic rouge (en inglés en el original) es una serie de ciencia ficción que va claramente de más a menos. Desgraciadamente, demasiado a menos. En un futuro más o menos cercano o lejano, el ser humano a colonizado ya algunos planetas del Sistema Solar, y ha entrado en conflicto con alguna raza extraterrestre. Estamos en una tregua. Uno de los elementos para luchar contra los extraterrestres es una raza de humanoides sintéticos, que llevan incorporadas, mira tú por donde, las leyes de la robótica de Isaac Asimov. En ese ambiente, tenemos a una androide en una misión en el planeta Marte, acompañada de una joven, donde debe acabar con una humanoide que por algún motivo es hostil al gobierno. La cosa empieza bien. En un Marte que quiere recordar, a veces, al de Cowboy Bebop, tenemos una aventura entretenida entre estas dos chicas y una fauna diversa de gentes de moral siempre dudosa. La cosa empieza a enredarse cuando resulte que alguno androides se convierten en unas especies de grandes robots que disparan muchos tiros, y lo que parecían unas aventuras simpáticas por Marte, se complica en una trama sobre conflictos entre humanos y humanoides, pero mal llevada, engorrosa, y que resuelven de forma poco sutil. Esta es prácticamente seguro que no la seguiré viendo. Esta es la típica que parte de ideas interesantes, aunque no originales, y que pretende darle originalidad a través de tramas enrevesadas y espectacularidad pirotécnica llevada al extremo.

En fin… que en esta ocasión, no hay mucho que recomendar. El problema de ver estrenos,… que no tienes referencias para elegir. Tienes que arriesgar.

[Viajes] En Japón con película fotográfica

Viajes

Ayer adelante algunas fotos de los rollos de película en blanco y negro que hice en Japón. Pero hoy lunes he dedicado un tiempo a contar como fue la experiencia. Bien… hasta una sorpresa desagradable cuando se revelaron los rollos. Si queréis saber más, visitad Japón con película fotográfica en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super.

Pero a pesar de los problemas que comento en ese artículo, en general estoy contento con unas cuantas de las fotografías que hice. Japón es un país muy fotogénico. Harías muchas más de las fotos que haces. Pero tienes que ponerte un poco selectivo. Siempre, cuando salimos de nuestro medio habitual, y nos sentimos más estimulado, tendemos a pulsar el disparador de la cámara con más frecuencia. Pero recordemos que el buen fotógrafo no sólo sabe cuándo disparar, fundamentalmente sabe cuándo no disparar la cámara. En fin… aun estoy en proceso de selección de las mejores fotos. Pero os dejo unas cuantas por aquí.

[Recomendaciones fotográficas] La perspectiva invertida y otros conceptos interesantes

Fotografía

Llevo prácticamente un mes sin exponer mis recomendaciones fotográficas. Entre el viaje a Japón y la resaca del viaje a Japón… no ha habido ocasión. Hoy, domingo, día de elecciones… que dan miedo,… ha salido lloviendo. Antaño, cuando era niño o adolescente, decíamos que había llegado una borrasca. Ahora usamos acrónimos. Ha entrado una DANA. Pero en esencia es lo mismo. Aunque se comenta que por aquello de la crisis climática, las DANA (no sé si vale decir «danas», tendría que consultar si el acrónimo ha pasado al uso corriente como un sustantivo común) de hoy en día son más perversas que las borrascas de entonces. En fin, vamos con algunas cosas sobre fotografía. Y adelanto algunas fotografías de Japón realizadas con película en blanco y negro, que ya comentaré más despacio mañana o pasado. Hoy, escenas que no reflejan los aspectos más turísticos, sino los más cotidianos del País del Sol Naciente.

Me ha hecho gracia el término «la perspectiva invertida» que usan en Magnum Photos para hablar del reportaje de Paul Fusco sobre el tren fúnebre de Robert F. Kennedy en 1968. Fusco viajaba en el tren tras el asesinato de Bob Kennedy. Se supone que la noticia, lo que era interesante era el tren. Pero Fusco invirtió el punto de vista. Desde el tren, comenzó a fotografiar a las personas que se situaban en los márgenes de las vías para ver pasar el tren. Muchos de ellos, por sus actitudes, claramente, para presentar sus respetos al fallecido. Muy querido, supuestamente, pero eso no impidió que unos pocos meses después los estadounidenses eligieran como presidente al infame de Nixon. Este tren fúnebre no fue el primero de los Estados Unidos. También a la muerte de Lincoln, creo que por iniciativo de Edwin Stanton, el Secretario de Guerra de Lincoln. Se convirtió en una impresionante demostración publicitaria. Lo mismo con Bob Kennedy. Pero la originalidad de Fusco es devolver la mirada hacia el público espectador, dando lugar a un reportaje que ocupa ya un lugar destacado en la historia del fotoperiodismo.

Creo que nunca he hablado de Larry Sultan en mis recomendaciones fotográficas. No estoy seguro, llevo muchos años con esto y fácilmente puede habérseme olvidado. Pero en American Suburb X nos han recordado recientemente una de sus obras más influyentes, Pictures from Home, en el que convierte a su propia familia en protagonistas. Sultan practicaba una fotografía que era una mezcla o un híbrido entre la fotografía documental y la fotografía escenificada. Pero indudablemente era poderosa.

En Another Magazine encuentro una curiosa propuesta. La fotógrafa china, aunque radicada en Berlín, Zhou Mengyu, dirige su mirada y su objetivo fotográfico hacia su prima que actualmente tiene 29 años. Una mujer joven en una ciudad de provincias china, donde tiene que pelear constantemente entre las expectativas de la vida contemporánea y el conservadurimo y el tradicionalismo de las familias y de la sociedad china. Con un currículo académico poco brillante, difíciles opciones laborales, forzada por lo tanto a un matrimonio aprovechando su atractivo como mujer joven, pero matrimonio que fracasa, esta mujer todavía joven y constreñida por su sociedad, vive en una encrucijada de la que es difícil salir. Me ha parecido muy interesante.

En Lenscratch han dedicado sus páginas esta semana a la fotografía en Chile. Y algunas de sus propuestas me han interesado. Por ejemplo, las fotografías de Nicolás Marticorena. Chile en un país grande. Y que por su disposición geográfica es muy diversos en topografías y climas. Desde el norte cálido, árido y desértico, hasta lo fríos y las montañas del sur y del interior en la frontera con Argentina. Marticorena fija su mirada en la aridez del paisaje chileno, agravada por la crisis climática. Y en gran medida con medios muy sencillos, una Rolleiflex y película fotográfica. En otro orden de cosas, pero fijándose también en el paisaje, el peruano radicado en Chile, Sebastián Mejía, fija su mirada en las riberas del río Mapocho, río de Santiago de Chile, muy afectado por la polución y que en la actualidad va camino de recibir la protección como humedal de interés ecológico. La siempre compleja interacción entre el ser humano y el paisaje como tema fundamental.

En cuanto a mis suscripciones a través de Substack, como de costumbre, en Photosnack, ha habido un montón de propuestas interesantes. Pero para no hacerme prolijo simplemente os recomendaré que visitéis la página principal. Pero comentaré una publicación de Dina Litovsky (página principal) con fotografías propias, sobre la peculiar costumbre de la bendición de animales en las iglesias católicas. En España conozco la bendición de los animales en la fiesta de San Antón, o San Antonio Abad, el 17 de enero. Pero parece que en Nueva York la cosa sucede en la catedral de San Juan durante la onomástica de San Francisco de Asís a principios de octubre. Y nos ofrece algunas fotografías realmente curiosas, que bordean lo dadá o el surrealismo. Parece que es la segunda parte de dos entradas dedicadas a la fotografía de animales. En la primera habla de la publicación de un libro sobre el tema.