La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.

El fin de la vida, el universo y todo lo demás

Ciencia, Humor

Lo he intentado. De hecho, ayer no escribí nada por eso. Porque intenté resistirme. A escribir sobre el fin del mundo. Ya sabéis, por lo del LHC (Gran Colisionador de Hadrones). El agujero negro y esas cosas. Pero no lo he podido evitar.

Y es que, afortunadamente, hay quien se lo toma con buen humor. Y para aquellos que les cuesta enterarse de las cosas, alguien ha publicado una página web con el título ¿Ha destruido ya el LHC el mundo? (en inglés, pero se entiende bien; lo juro). Claro que hay algunos cuyos miedos van más allá de la simple destrucción del mundo, por lo que también han publicado otra página web con el título ¿Ha destruido ya el Gran Colisionador de Hadrones el Universo? (también en inglés, pero también se entiene bien; de verdad).

La parte semitriste/semicachonda de la cuestión es la elevada autoestima que tiene una parte de la humanidad sobre sus propias capacidades. Parece ser que hay un convencimiento por parte de alguna gente de que en un experimento altamente modesto en comparación con los fenómenos naturales del Universo, seamos capaces de liberar energías que en la naturaleza sólo se dan en situaciones casi cataclísmicas. Ahí tus pelendengues. Con un par. ¿Que no somos capaces de destruir el mundo? Ya verás tú. Y sin tener que pulsar el botón del arsenal atómico. El cual por otra parte tampoco le haría gran cosa a la Tierra en su conjunto. Tan sólo modificaría ligeramente ciertas condiciones necesarias para la vida basada en el carbono de una fina capa en la interfaz entre la materia sólida y líquida del planeta y la atmósfera que hemos dado en llamar biosfera. La Tierra como tal, seguiría dando vueltas alrededor del Sol como si tal cosa. Lo dicho. Esto es sobrevalorarse como especie.

La imagen de hoy, un pedacito especialmente hermoso de biosfera. En la provincia de Soria. Cerca de El Royo.

Orquidea silvestre

(Canon Powershot G6)

Fotógrafo recomendado: Frank Horvat

Fotografía

Hay una cita que me gusta mucho:

Photography is the art of not pushing the button.

La fotografía es el arte de no pulsar el botón.

Es de Frank Horvat, fotógrafo nacido en el período de entreguerras, de origen judío y etnia croata aunque de un territorio que en aquel momento pertenecía a Italia. Emigrado a… muchos sitios, aunque establecido definitivamente en Francia. Un claro producto del convulso siglo XX europeo.

La frase me parece especialmente importante, porque me parece un contrapunto al famoso «momento decisivo» de Cartier-Bresson. Un contrapunto, o si lo preferís un complemento, que no una contradicción. Donde el «momento decisivo» nos lleva a una búsqueda continuada mediante la observación del mundo que nos rodea de la imagen que hay que inmortalizar, la frase de Horvat nos guiaría en ese proceso introducción un elemento de reflexión crítica que nos permite seleccionar aquellos instantes con un significado. Interesante.

En cuanto a las imágenes del autor, creo que lo mejor es que las veáis vosotros mismos en Horvatland, donde encontraréis algunos reportajes. A mí, lo que más me ha gustado es los retratos. Creo que es un gran retratista en blanco y negro.

Hay arte a la venta en la Plaza de los Sitios de Zaragoza. Pintura, escultura y fotografía.

Abstracto y orgánico

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Hace mucho que te quiero (2008)

Cine

Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t’aime, 2008), 4 de septiembre de 2008.

Película francesa con protagonista británica, la consideramos como una oportunidad de volver a disfrutar de las bondades interpretativas de Kristin Scott Thomas, tras unos años en los que sus trabajos para la gran pantalla no han destacado especialmente.

La película es francesa, siendo Francia el país donde reside la actriz protagonista a pesar de ser inglesa, y está dirigida por Philippe Claudel, realizador desconocido por mí hasta la fecha, que parece haber destacado hasta el momento más como escritor que como cineasta. Firma también el guion del filme.

La historia nos narra el reencuentro de dos hermanas. Una la mayor, interpretada por la mencionada protagonista, acaba de cumplir 15 años de condena por un asesinato, que descubriremos tiene unas connotaciones terribles, muy duras. La otra, interpretada por Elsa Zylberstein, es bastante más joven puesto que era todavía una niña o al menos una joven adolescente cuando la mayor, ya casada y madre, cometió el asesinato. La recibe en su casa de la capital histórica de Lorena, Nancy, donde comenzará un difícil proceso de readtación de una mujer, que parece ajena al mundo que le rodea, prisionera de sus fantasmas interiores.

La peso de la película descansa sobre la excelente interpretación de ambas actrices. Constántemente deambulamos entre la instrospección, la desconfianza o el difícil convivir con su conciencia de la hermana mayor, y el amor incondicional de su hermana menor, reflejado en el título del filme, pese a las terribles circunstancias del crimen que cometió. A ambas les rodean una serie de personajes cotidianos que ponen su grano de arena al desarrollo de la relación de ambas mujeres así como del despertar de la protagonista.

En general está bastante bien. Quizá sobre alguna de las historias paralelas; no sé todavía muy bien donde quiere ir la relación con el policía que se quiere ir al Orinocco. Pero en general, todo está bastante equilibrado. Poco a poco vamos descubriendo que hay cosas que no se nos están contando, y cuando nos enteramos de ellas, podemos terminar de entender a los personajes. Especialmente a la exconvicta protagonista.

Particularmente recomendaré esta película. Salvo a los que va a comer palomitas al cine, a los que recomendaré que se queden en su casa… siempre. Es una historia pequeña pero intensa, donde las personas más que los personajes tienen el protagonismo. Tiene el lastre de los mediocres doblajes que sufre habitualmente el cine francés… pero qué se le va a hacer. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección, y un ocho en la interpretación, por el excelente trabajo de ambas actrices.

La foto de hoy, curioso dominó formado por las traviesas a la espera de ser colocadas en la línea del Canfranc.

Puntos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

La ficción y la realidad, ¿quién supera a quién?

Política y sociedad, Televisión

Le en ElPaís.com una noticia sobre un tunel que servía para pasar droga a traves de la frontera, o mejor dicho por debajo de la frontera, que separa los Estados Unidos Mexicanos de los Estados Unidos de América. 140 metros de largo, bien iluminado, incluso con aire acondicionado.

Desde hace unas semanas vengo siguiendo la cuarta temporada de Weeds, en la que ha dejado la urbanización de Agrestic, trasladándose al sur de California junto a la frontera con Méjico. Y. ¿a que no sabéis que acaba habiendo entre una presunta tienda de ropa premamá en el lado gringo y un almacén clandestino en el lado mejicano? Lo habéis adivinado. Un túnel de las mismas características y aspecto que el que describe la noticia. Y por el que pasan unas aventuras realmente divertidas… y algún que otro drama. No os perdáis esta serie cuando la televisen. Es buena. Muy buena.

En la fotografía de hoy, una propuesta civilizada. No utilicéis túneles subterráneos, por acondicionados que estén, para viajar de un país a otro. Utilizad el tren. Mucho mejor. Y legal.

Depósito de mercancias (Orna)

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

Esperando a Chrome

Informática e internet

La aplicación que utilizamos para navegar por internet se está volviendo una herramienta crítica para muchos de nosotros. Por ejemplo, mi caso. En la actualidad, prácticamente no utilizo una aplicación específica para gestionar mi correo electrónico. Gracias a Google Docs, muchos de mis documentos no necesitan un pesado y engorroso paquete ofimático para tener un aspecto razonable y funcional. Puedo gestionar mis fotografías para su exposición pública a través del navegador. No digamos de mi hábito de contar al mundo algunas de mis opiniones y experiencias en un diario personal público. Tanto en el entorno privado como en el laboral, el navegador de internet es básico.

Mi opción principal hasta la fecha es la utilización de Mozilla Firefox. Su principal ventaja, aun diría más, su ventaja definitiva sobre los demás es su amplio y adecuado sistema de complementos que le dotan de funciones suplementarias acorde con las necesidades de cada cual. En casa, en un entorno MacOS X, utilizo también de forma complementaria Safari, el pulido y rápido navegador de Apple. Fuera de casa, en entornos Windows, llevo en mi llave USB un Opera portable, además de la versión también portable de Firefox, de uso preferente. De forma absolutamente excepcional, puedo utilizar Internet Explorer. Si no queda más remedio. Solo factores como la falta de información, la desidia y el miedo al cambio pueden hacerme entender que este último sea el navegador más utilizado en el mundo.

Ahora Google nos sorprende con la versión beta de un nuevo navegador, Google Chrome, de momento sólo en versión Windows. Ahora lo estoy utilizando para escribir esta entrada. Y he de decir que va bien. Es rápido. Muy rápido. Tiene un aspecto sencillo, limpio, despejado. Eso me gusta. Aunque encontrar algunas opciones y funciones no es obvio… o hay que ponerlas más a mano o hay que acostumbrarse a la aplicación. En cualquier caso, es nuevo. Lo que quiere decir que habrá que ver cómo evoluciona y como se estabiliza. Me encuentro a gusto con él. No me siento cualificado para hablar con detalle de sus nuevas funciones, así que no lo haré. En cualquier caso, a partir de ahora estaremos esperando a Chrome, a sus nuevas versiones, y a que llegue a otros sistemas operativos.

La imagen de hoy, una vía que se pierde en el horizonte, con la baliza del sistema de bloqueo en primer plano, para que en todo momento sepamos dónde está el tren. En Orna de Gállego, Huesca.

Baliza del cantón de bloqueo

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Renovación del ferrocarril del Canfranc

Fotografía personal, Trenes

Es un tema recurrente en Aragón la reapertura del ferrocarril de Canfranc, única conexión internacional que hubo por ferrocarril en el Pirineo Central hasta hace… casi 40 años en la que se cortó por el lado francés. Constantemente se hacen llamamientos a su reapertura. Aún suben algunes trenes de pasajeros desde Zaragoza hasta Canfranc, con poco éxito de público ya que su trazado no permite tiempos de viaje competitivos con la carretera.

Canfranero

Canfranero a su paso por Orna de Gállego

Últimamente, veía pasar desde el coche en mi transitar por la A-23 trenes de vagones plataformas cargados con traviesas de hormigon tirados por locomotoras diesel, lo cual me hacía suponer que se dirigían hacia esta malhadada línea ferroviaria. El caso es que subí este sábado pasado a pasear un poco y a hacer unas fotos, y me encontré a la altura de la antigua estación de Orna de Gállego como se encontraban apiladas las traviesas a intervalos regulares. Es evidente que se está procediendo a la modernización de la vía.

Pero todavía soy escéptico sobre la viabilidad de la línea con el trazado actual y si no sirve más que para ir a donde va en estos momentos. O se abre el tráfico internacional, o… mal la veo. Por lo menos, las pocas fotos que hice, el tiempo no acompañaba, quedaron bien.

Vias, señales, cielo

(Todas las fotos: Canon EOS 40D con
EF 24-105/4L IS USM y
Tokina AT-X Pro 12-24/4)

El día de los blogs,…

Informática e internet

Blog Day 2008 … pues eso, porque todas las cosas tienen que tener un día. A alguien se le ocurrió que con determinadas tipografías, «31.08» se parecía a la palabra «Blog», por lo tanto hoy es el día de los blogs; el Blog Day.

En la página dedicada a la ocasión, proponen una forma de celebrarlo, para la que hay que seguir una serie de pasos, pero que en esencia consiste en encontrar cinco nuevos blogs que previamente no conocías, y recomendarlos. También hay una serie de pasos previstos para poder medir el impacto… Pues bien, no tengo tiempo para hacer las cosas tal y como sugieren, pero por lo menos me sumaré en espíritu, proponiéndoos aquí los cinco últimos blogs a los que me he suscrito utilizando Google Reader. Los pongo en orden de menos reciente a más reciente subscripción.

  • Stephen Fry – Blog: Para quienes no estén al día, Stephen Fry es un actor británico, especialmente recordado por haber encarnado a un tal Peter que se reunía con sus amigos en una mansión inglesa y… bueno les pasaban cosas, derivadas de la mala costumbre que tenemos de envejecer. Pues bien, además de ser buen actor, a Fry le gusta la tecnología y con periodicidad semanal nos hace alguna recomendación que no está basada en un conocimento tecnológico exhaustivo, sino en su experiencia como usuario normalito de a pie.
  • Historias con Historia: La historia contada de forma amena en forma de pequeñas historias de lo más variado. Tiene artículos más interesantes y otros menos, pero en general merece la pena estar al tanto de cuando surgen los primeros. Hace tres días publicaron una entrada muy interesante sobre cómo se trató en la Conferencia de Potsdam la cuestión de la dictadura de Franco en España.
  • Focus on Singh-Ray Filters: Entradas dedicadas al uso adecuado de filtros fotográficos, con especial atención a los productos de la marca Singh-Ray… que lamentablemente no se encuentran habitualmente en los comercios españoles. En cualquier caso, es ilustrativo desde el punto de vista de mejorar la técnica fotográfica de cada cual.

Ayer salí al campo a tomar fotos, pero la luz se puso un poco gris en los alrededores de la estación de Orna de Gállego. Amenazadoras nubes de tormenta, que taparon la calida luz del atardecer. En cualquier caso, aún pude hacer uso de mi filtro polarizador para que destacaran más intensamente las nubes en el cielo azul.

En los alrededores de la estación de Orna de Gállego

(Canon EOS 40D; Tokina ATX-Pro 12-24/4)

Una palabra tuya (2008)

Cine

Una palabra tuya (2008), 28 de agosto de 2008.

Nos encontramos esta semana ante una adaptación de una novela de Elvira Lindo, ejecutada por la guionista y directora Ángeles González Sinde. Producto nacional, por lo tanto, lo cual nos lleva a sentir dos sensaciones contrapuestas:

  • Por un lado, la esperanza de que el cine español recupere el tono de otras épocas, especialmente de los años noventa, con imaginación, algo de riesgo y buenas historias. Muchos deseamos volver a esa situación.
  • Por otro lado, el miedo a que sea más de lo mismo de lo que se hace hoy en día, y que está alejando notablemente a los espectadores del cine patrio. Aunque los cineastas españoles no se lo crean,… Qué se le va a hacer. Es así.

Mucho me temo que nos encontramos más cerca de lo segundo que de lo primero. Parece ya una monomanía la idea de que hay que hacer cine comprometido, y que esto consiste en sacar a personas que más parecen restos de un naufragio social, que viven en la periferia de Madrid. Parece que no puede haber compromiso con otras situaciones difíciles, parece que nada hay más allá de la periferia madrileña. Llega un momento, en que empiezas a ver estas situaciones como marcianas. Como si sólo existieran en el universo cinematográfico español, aunque sí que existan y puedan ser reales. Llega un momento en que se banalizan.

Por otro lado, tengo la sensación de que la historia, que tiene su interés en el planteamiento, no está bien contada. No he leído la novela en la que se basa, pero.. una de dos, o la novela no es muy interesante, o no se ha sabido adaptar al medio cinematográfico. Quizá lo segundo. Hay algunas cuestiones que lo indican. Los personajes no están bien presentados, y no por defecto, sino por exceso. Sabemos que tienen un pasado que los condiciona, que está ahí detrás. Pero la narración, en lugar de hacernos sentir interés, más nos lleva a pensar «venga ya, pesados, decidnos de dónde viene el problema, y avanzar un poco en lo que va a pasar». Y en un momento dado, te das cuenta de que ya no te interesa, y aquellos momentos que deberían resultar los más dramáticos del filme… te dejan frío… También está el problema del manejo del tiempo cronológico. Hay elipsis, muchas. O si no no tiene sentido. La acción, para que sea coherente, debería pasar en el lapso no de semanas, ni siquiera meses, sino de años. Pero esto no está bien contado. Incluso cuesta un poco darse cuenta al principio de que la historia es un flash back… claro, que eso también pudo ser culpa mía. Uno no siempre está en la debida forma… Pero bueno… No acaba de encajar el asunto.

La interpretación es buena. Creo que Malena Alterio lo hace muy bien, y está correctamente acompañada del resto del reparto. Siempre he pensado que Malena Alterio era buena actriz. Pero da la impresión un físico poco destacado la ha relegado a papeles secundarios. Con frecuencia cómicos o humorísticos. Lo cual se ha visto empeorado por las tontadas que ha hecho en televisión. Porque da igual el éxito de audiencia que haya tenido; son tontadas. En cualquier caso, el trabajo actoral no basta para salvar la película. Quizá no es «salvar» lo adecuado; no basta para que nos interese el filme.

Resumiendo, otra oportunidad perdida para el cine español, últimamente poco motivador. No le pondré más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un siete en la interpretación. Qué se le va a hacer.

Otras opiniones sobre el filme en:

Madrid, siempre Madrid. Para los cineastas españoles sólo existe la capital,… Aburren… como las colas ante Doña Manolita.

Doña Manolita

(Fujifilm Finepix F10)

El mundo de hoy cuando imaginamos el de dentro de 1000 años: Futurama

Televisión

El verano zaragozano es propicio para hacer actividades domésticas, especialmente si disfrutas de aire condicionado en casa. En Zaragoza, en verano, hace calor. Incluso mucho calor. No es que este año haya sido especialmente agresivo, ha sido normal. Es decir, insisto, hace calor.

Con esta cuestión en consideración, llevo un par de años que aprovecho el verano para rescatar productos televisivos que en su momento me pasaron desapercibidos, o que por las características de su emisión, sencillamente no me vino bien verlos. Este año le ha tocado a Futurama.

Producto del creador de Los Simpson, Matt Groening, narra las aventuras de un grupo de personajes, humanos, mutantes, alienígenas y robots, en torno a Fry, el personaje central, un joven e inadaptado repartidor de pizzas del año 2000, que es crionizado por error (o quizá no, el que se quiera enterar que vea la serie), volviendo a la vida en el año 3000. Se emitió entre los años 1999 y 2003, aunque en la actualidad se están realizando largometrajes para televisión con el mismo entorno y personajes.

La base de la teleserie es la utilización del futuro para realizar un conjunto de críticas mordaces a la socidad actual, especialmente a la sociedad norteamericana. El consumismo, la política, las relaciones familiares, las relaciones de pareja, el racismo, la religión, la fama… no deja títere con cabeza. Fry es el antihéroe por el excelencia; mediocre, débil tanto en lo físico como en la personalidad, dependiente de los demás. Sus soportes principales son Bender, un robot que ejerce el papel de pícaro por excelencia, el lado negativo pero simpático, y Leela, una guapa mutante con un solo ojo, con quien surgirá la inevitable tensión sexual, y que a la vez representa lo más cercano a la ética y la integridad personal. A su alrededor, el resto de los empleados del Planet Express, empresa de mensajería espacial, y una serie de personajes recurrentes, algunos realmente divertidos. Mis favoritos son Amy Wong, Nibbler y las amazonas gigantes que ejecutan a los hombres haciéndoles «snu-snu«.

Otra carácterística notable de la serie es su elevado índice de «geek-ismo«. Por un lado, son continuas las referencias a aspectos científicos, especialmente de las matemáticas y de la física moderna que aparecen continuamente en los diversos episodios. Universos paralelos, códigos binarios, la teoría de la relatividad, juegos numéricos diversos,… incluso se han dedicado páginas en internet y trabajos científicos a este aspecto de la serie. Por otro lado, los guiños al cine o al cómic de ciencia ficción son constantes, y hay que estar muy puestos para pillar todas las referencias. Las referencias a Star Wars, los alienígenas de Roswell, Star Trek, Forbidden Planet y muchas otras están a la orden del día. Lo dicho, la delicia de un buen geek.

Dicho lo cual, la serie es muy recomendable. Es muy divertida y es mordaz sin caer en ningún momento en el chabacanismo o en el mal gusto. Ha sido una buena forma de pasar las calurosas horas de las tardes de verano. La recomendación no se puede extender a los largometrajes más actuales. Los 90 minutos de duración son más exigentes desde el punto de vista del guion que los ágiles episodios de 22 minutos de la serie, y no se ha conseguido acercarse al elevado listón del producto original. Así que son prescindibles, salvo para fanáticos de la serie.

Quizá nuestros descendientes del siglo XXX conserven todavía algunos de los objetos en los museos de los museos de la técnica del siglo XX, como los aeroplanos del Deutsche Museum de Munich.

Deutsche Museum, veleros y otros aeroplanos

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

¿Sabríais distinguir una fotografía “photoshopada” de una que no lo está?

Fotografía, Fotografía personal, Viajes

Ayer domingo, me pegué la tarde terminando de organizar la fotografías de mi escapada a Munich y alrededores. Entre otras cosas, ya tengo subidas en la correspondiente colección de fotografías en Flickr, con tres álbumes: Munich, Zugspitze y Salzburgo

También estuve preparando el libro que voy a encargar a MyPublisher. En realidad, intenté encargarlo ya, pero se produjo un fallo de conexión. Así que hoy volveré a intentarlo.

Para preparar todo ello, tuve que revelar los archivos RAW de mis fotografías, y dedicarles algo de tiempo en un programa de tratamiento de imágenes. No soy partidario de grandes intervenciones en las fotos en la fase de procesado. Creo que conviene tener una buena imagen de base, y realizar aquellas intervenciones encaminadas a restaurar el ambiente o la sensación que nos llevó a tomar la imagen. Esta sensación no siempre queda plasmada en nuestro archivo ya que la fotografía como cualquier otra técnica tienen limitaciones devidas a impertivos físicos.

Dicho esto, no tengo nada especialmente en contra del trabajo en Photoshop u otros programas de tratamiento de imágenes. De tener algo en contra sería en relación con la intencionalidad del autor. Si lo que se pretende es una creación artística, transmitir una sensación, etc… pues que cada uno aplique las técnicas que quiera, y que el público lo juzgue. Bien. Viva la libertad. Otra cosa es si se intenta engañar al personal; dar gato por liebre. Y así, si uno ve una imagen de una mujer que se sabe que está en los 50 años y en la foto parece tener un cutis de una cría de 17, y además te recomienda una crema cosmética… pues está claro que es un engaño de tomo y lomo, que toma a las mujeres por tontas (o a los hombres si no han aprendido a controlar sus hormonas y a saber valorar correctamente a las mujeres) y que menosprecia a las mujeres de 50 años. Mal.

Cuando terminé mis tareas, revisé las noticias en el Google Reader, y me encontré con una curiosa anotación en Xataka Foto. Nos proponía realizar una prueba para ver si somos capaces de distinguir una foto «photoshopada» de una que no lo está.

Para realizar la Real or Shopped Challenge, visita http://theirtoys.com/RealorShopped. Al final te dará el porcentaje de aciertos. A mí no me fue mal… un 70%.

Photoshop Quiz
Created By Their Toys

En general, fui mejorando mi nivel de aciertos conforme avancé en la prueba… No os voy a contar los trucos. Que cada uno se afane como mejor pueda.

La imagen que os pongo hoy es una de las que sufrió un tratamiento más enérgico de las que me traje de viaje. Está tomada en Salzburgo, donde estuvo nublado y lloviendo casi todo el día. Como consecuencia, las diferencias de luminosidad entre el cielo y el suelo, y los problemas de microcontraste en cada una de estas zonas, obligan a un mayor trabajo con máscaras y curvas para llegar a una representación razonable de la realidad. En este caso, la fortaleza Hohensalzburg vista desde las orillas del Salzsach.

Fortaleza de Hohensalzburg desde el Salzsach

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Recordar (fotográficamente) la primavera de Praga

Fotografía, Política y sociedad

El pasado viernes, además de publicar la entrada dedicada a Cartier Bresson, como homenaje al maestro me dediqué a visitar mucha fotografía en la red de redes. Y en una de estas descubré otra efeméride. En estas fechas, hace 40 años, los tanques soviéticos aplastaron el movimiento aperturista conocido como la Primavera de Praga. Una de tantas primaveras que hubo aquel año a lo largo del mundo y que tan poco se notan hoy en día. Pienso yo.

En cualquier caso, no es mi intención hacer un comentario sociopolítico de aquel acontecimiento, sino ofrecer una recomendación fotográfica. La intervención del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia fue admirablemente recogida por el fotógrafo Josef Koudelka, en un amplio reportaje que recoge con una expresividad desusada los sentimientos que se vivieron en la capital checa en aquel momento. Cuando se publicaron se publicaron por primera vez en 1969 lo fueron de forma anónima, ya que había miedo sobre la seguridad del fotógrafo en caso de que las autoridades prosoviéticas conocieran quien fue el fotógrafo que expuso la barbaridad de la intervención. Un par de años más tardes, ya fuera de Checoslovaquia, el autor se unió a la Agencia Magnum donde podemos apreciar una estupenda selección de aquel reportaje. Merece mucho la pena visitar el sitio.

Debería poder acompañar esta entrada con una foto de la capital checa, pero por una desidia imperdonable no tengo digitalizadas las diapositivas de aquel viaje hace 11 años en estas fechas. Así que lo haré con una imagen de la huella soviética en la capital donde se firmó el Pacto de Varsovia.

Palacio de la Ciencia y la Cultura

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)