[Cine] The holdovers (2023)

Cine

The holdovers (2023; 02/20240106)

Había muchas razones por las que nos apetecía ver esta película. Y alguna por la que nos apetecía menos. No he visto todas las películas de Alexander Payne, pero todas las que he visto me han gustado mucho, desde la primera que vi, que también coprotagonizaba Paul Giamatti, que es la segunda razón por la que me apetecía ver la película. Giamatti es un actor que ha estado en permanente ascenso en su calidad interpretativa. Con un reconocimiento de los que tardan en llegar… porque es bajito, calvo y regordete. Un petardo alto y guapo siempre tiene más oportunidades que un excelente intérprete que no se ajuste a las tendencias y prejuicios de la moda en vigor. Otra razón es que todo el mundo hablaba muy bien de la película a priori. Esta película ha tardado un tiempo desde su estreno en Estados unidos hasta que ha llegado a España, por lo que ha habido reacciones a la misma de sobra. Pero… ¿otra película de profesor inspirando al alumno adolescente en crisis? Las hay muy buenas, pero no sé si es lo que me apetecía ver. Bueno. Los pros superaron a las contras y fuimos al cine a las cinco de la tarde de un sábado.

Un internado para chicos, extremadamente pijo, en Nueva Inglaterra, con un invierno gélido y nevado como toca en esas latitudes, que no están más al norte que donde yo vivo, al contrario, pero que no reciben el templado influjo de la corriente del Golfo, sino el gélido influjo de la corriente del Labrador. Creo que es ese el motivo por el que una región en la latitud de Madrid es mucho más fría en invierno. Varios alumnos no se van a casa por Navidad, y al profesor más gruñón e impopular del colegio (Paul Giamatti), el de historia antigua, le toca ser el guardián de los chicos. Por todo apoyo, la cocinera (Da’Vine Joy Randolph), negra, que acaba de perder a un hijo de 19 años. Alumno brillante, no pudo ir a la universidad por carecer de dinero al contrario que sus compañeros blancos, y lo han matado en Vietnam. Estamos en 1970. Todos los chicos menos uno, brillante pero rebelde y conflictivo (Dominic Sessa), conseguirán irse de vacaciones a esquiar con uno de sus compañeros. Pero el que se queda no consigue contactar con su familia para conseguir el permiso. En esos días, estas tres personas, pasarán de repelerse a una mutua comprensión y acercamiento. Aunque no sin consecuencias.

Payne revisa algunos de los temas que aparecen en su filmografía. La familia es uno de los más característicos. Pero además hace una incisiva crítica de las desigualdades sociales en Estados Unidos, al mismo tiempo que revisa lo que une y lo que separa a las personas. Frente a los profesores inspiradores y carismáticos que suelen aparecer en este tipo de películas, Payne ofrece a Giamatti un personaje lleno de afrentas y rencores, que siente que el mundo le ha tratado de forma injusta, por lo que trata a sus alumnos con mordacidad y rigor, sin plegarse a las conveniencias que le expone el director para el sostenimiento del centro. Pero al mismo tiempo, hay otras personas a su alrededor que expondrán sus propias carencias y sus propios pecados, y pondrán en duda de su planteamiento docente es el adecuado, en este pequeño experimento navideño con consecuencias. Rodada con milimétrica precisión, en digital revelado para un aspecto viejuno, propio de las películas de la época. Incluso la resolución de la fotografía es baja, 2K a idea, con el fin de que no sea demasiado nítida.

Por supuesto, el gran activo de la película son las interpretaciones; no sólo de Giamatti, sino de los tres principales y de varios de los secundarios, que se asoman a la película de forma esporádica. Alguna de las cuales (Carrie Preston) quizá merecería que el trío protagonista hubiese sido un cuarteto. La película tiene algo de teatral. El guion original de David Hemingson recuerda en ocasiones a las adaptaciones de obras teatrales, aunque se mueve más libremente entre escenarios. Pero puedo imaginar la misma historia reducida a tres o cuatro actos, en dos o tres escenarios diferentes. Excelente en cualquier caso.

Muy recomendable. Qué puedo decir. Dentro del género, es original, la figura del profesor es distinta y con más sutilezas. Y la posición ante las desigualdades sociales aporta un plus de profundidad a la película. Una película que, desde mi punto de vista, es mucho más válida para una reflexión navideña que la mayor parte de las tontás que se hacen a tal efecto. Buena cosecha la de este año para la temporada de premios.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; en la esencia de lo británico

Televisión

Pues sí… dos elementos tan distintos como Doctor Who y la Casa Real de los Windsor están en la esencia de lo británico. Para bien o para mal. Y como han estado en el candelero televisivo, los Windsor también en el candelabro, durante las fechas navideñas, vamos a ocuparnos de ellos. En un caso para echar el cierre a una de las series más prestigiosas de Netflix en los últimos años. En el otro, porque nos advierten de un cambio de ciclo en las aventuras del más estrafalario viajero del espacio-tiempo de la televisión, así como el más longevo. Es lo que tiene,… tener dos corazones y ser capaz de regenerarse.

Buckingham Palace y los soldaditos de plomo que adornan las dependencias reales de los Windsor y otros entes públicos londinenses.

The Crown, una ficción histórica basada inspirada en hechos reales de la vida y de la historia de la familia real británica, ha sido durante años una de las series más prestigiosas de Netflix y de la televisión en general. Seis temporadas de diez episodios cada una, con tres protagonistas distintas en el papel de Isabel II del Reino Unido, en tres épocas de su vida, o en tres intervalos de edad distintos. En realidad cuatro. En los últimos episodios, en un flashback, se nos presentó a la Isabel adolescente de 19 años, al final de la guerra mundial en Europa. Como he dicho… FICCIÓN. Aunque esté basado en lo que la prensa y los historiadores saben de los acontecimientos que han protagonizado durante la segunda mitad del siglo XX y en los primeros años del XXI, la mayor parte de lo que aparece ante nuestros ojos es ficción, más o menos plausible, sobre lo que pudo pasar en la esfera privada de la familia real o en sus interacciones con otras personas, públicas o privadas. Hay quien no tiene en cuenta esto a la hora de valorar la serie, y la considera como una especia de docudrama, que no es. Los grandes activos de la serie han sido sus excelentes interpretaciones y la grandísima calidad de la dirección de producción.

La sexta y última temporada nos la han presentado en dos partes, separadas por algunas semanas, aunque ahora se puede ver de tirón. Los primeros cuatro episodios nos marcan el camino que llevó a la muerte de Diana de Gales (Elizabeth Debicki) y sus consecuencias inmediatas, mientras que los últimos seis episodios recorre el salto de siglo hasta el jubileo de la reina y el matrimonio de Carlos de Gales (Dominic West) con su amante de largo recorrido, Camilla Parkes Bowles (Olivia Williams). Han dedicado cierta atención a los hijos de Diana de Gales, especialmente al príncipe Guillermo (Ed McVey), actual Príncipe de Gales. Y sí… probablemente sea la más floja de las temporadas de la serie. Aunque hay que manifestar que la misma había acumulado un cierto agotamiento, a lo que hay que sumar que el fallecimiento de la reina, punto al que no llegan, y la historia mediática posterior y reciente de los Windsor también han restado interés a lo que contaba esta temporada. Y las críticas sobre cómo se cuenta la muerte de Diana de Gales… pues si tenemos en cuenta que es FICCIÓN… tan válido como cualquiera otra forma. Pero sigue siendo una buena serie; otra cosa es que haya dejado de interesar en la misma medida en la que lo hizo en su inicio. Pero bueno. Punto final. Y creo que de forma adecuada. Ah… se me olvidaba… Imelda Staunton está al mismo nivel o superior al de sus predecesoras en el trono. ¿La más verosímil de las «tres reinas»?

Y hemos tenido cuatro especiales de Doctor Who. Uno de ellos el especial navideño. Los tres primeros han sido la transición del decimotercer(a) Doctor(a) al decimoquinto (Ncuti Gatwa). Síp… el decimocuarto Doctor sólo ha durado tres especiales de una hora de duración, con el mismo rostro y personalidad que el décimo Doctor (David Tennant). Por lo tanto, hemos podido tener en pantalla, durante unos minutos simultáneamente, al que probablemente sea la regeneración más popular del personaje, Tennant, sin duda alguna, nos ha ofrecido siempre una de las personalidades más interesantes y exuberantes, con el futuro protagonista de la serie durante un par de años por lo menos. De forma similar, se recupera a una de las compañeras más populares y con más perosnalidad, Donna Noble (Catherine Tate) y se nos presenta a la futura, Ruby Sunday (Millie Gibson), una expósita con un misterio a cuestas, que ha protagonizado el especial navideño. Y sobre estas novedades, lo que puede marcar más la serie en un futuro, creo que ya lo ha hecho en estos especiales, el regreso como showrunner a la serie de Russell T. Davies. En mi opinión, Davies ha sido responsable junto con Steven Moffat de los mejores arcos de la serie. Aunque yo prefiero a Moffat.

Los cuatro especiales han sido muy divertidos. Lejos quedan las pajas mentales sobre el sobre Flux de la temporada anterior. Los tres especiales con Tennant y Tate al frente han ido a esquemas clásicos pero bien hechos. Realizados para celebrar el 60º aniversario de la llegada al universo televisivo del primer Doctor, hemos tenido una buena invasión alienígena en Londres, una nave espacial varada en el fin del universo con un «monstruo» invisible que amenaza a los protagonistas y a todo el universo conocido, y un siniestro y avieso juguetero (Neil Patrick Harris), uno de esos rivales tradicionales del Doctor, amenazando Londres y al planeta. Afortunadamente, nada de Daleks o Cybermen, que me parece muy cutres… Muy entretenidos. En el mismo nivel o muy cerca de mi especial favorito. Y el especial navideño también ha sido muy divertido. La serie precisaba una renovación o estaba condenada a languidecer. Ya estaba languideciendo. Frente a quienes criticaban a los protagonistas por ello, creo que el problema han sido los guiones. Por ejemplo, los tres especiales del 60º aniversario han mostrado cómo se puede integrar la necesaria diversidad humana en las historias, sin que resulte forzada o chirriante. Por supuesto, a los sectores más conservadores e intolerantes toda integración de la diversidad les parecerá mal. Davies señala que a partir de ahora debemos considerar como un nuevo ciclo completamente nuevo. Algo como lo que supuso el regreso de la serie en 2005… aunque con un poco más de continuidad. Veremos. Ncuti Gatwa promete. Viene de bordarlo en Sex Education, es un intérprete muy versátil. Aunque hasta ahora con cierta tendencia a la sobreactuación. Y si se confirma el regreso a un sólo acompañante principal, frente a los grupetes de los últimos tiempos… también puede ser bueno. Favorece que el espectador empatice con quien le representa en la serie… el ser humano común. Confiemos en el futuro.

[Fotos] Las tardes de sábado en otoño… el mejor momento para fotografiar

Fotografía

Todo el mundo alaba la belleza de las fotografías otoñales y de sus colores. Generalmente refiriéndose a los colores de las hojas de los árboles caducifolios con sus tonos ocres. Con una variedad entre los amarillos y ocres amarillo y los rojos y ocres rojos, son fotografías que gustan mucho. Y que en nuestras latitudes, con nuestra flora y con nuestras condiciones climáticas son raras. Muy raras. Lo cierto es que, en la mayor parte de los valles del sur de Europa, los árboles caducifolios no llegan a alcanzar esa riqueza cromática propia de los bosques de latitudes más frías, o en las montañas. En Zaragoza, no es infrecuente que a lo que las hojas verdes empiecen a amarillear, el tiempo empeore, llegue alguna borrasca con abundante cierzo, el viento del noroeste dominante, y caigan. Del verde al suelo sin apenas transición por esa famosa gama de colores ocres. Y con lo benignos que están siendo los otoños últimamente,… esta mañana, desde mi puesto de trabajo, veía los plátanos de sombra del hospital psiquiátrico al otro lado de la avenida, y estaban todavía con hojas, aunque ciertamente ocres. Y paseando recientemente por el Ebro, aun había árboles, a principios de enero, con hojas verdes.

Pero los colores del otoño no son sólo los de las hojas de los árboles. Son los de los atardeceres, más prolongados, con una luz suave y matizada que dura más tiempo, con la luz del sol poniente reflejándose sobre la parte inferior de las nubes con mayor o menor intensidad, luz que a su vez es reenviada al paisaje que adquiere unos tonos agradables. Si a eso sumas esas temperaturas más benignas, es el tiempo ideal para hacer fotos. Como las del rollo de película negativa en color que comento en Paisaje en naturaleza urbana con teleobjetivo – Canon EOS 3 con EF 70-210 mm f3.5-4.5 USM y Fujifilm 200, y del que traigo aquí unos ejemplos. Además, como el atardecer sucede mucho antes que en verano, aun te da tiempo a volver a casa, cambiarte y salir a disfrutar de la velada del sábado con los amigos. En verano, o una cosa o la otra. Las dos… difícil. Así que ya sabéis. En otoño, los sábados por la tarde, sacudiros la pereza y la modorra y salid a disfrutar del paisaje. Incluso del urbano.

[Libro] Hacia la belleza – David Foenkinos

Literatura

Hace tiempo que quería leer algo de David Foenkinos, escritor francés relativamente popular en los últimos tiempos. Algún corresponsal mío desde el país vecino me había hablado de él en buenos términos. O por lo menos de algunas de sus novelas. Cierto es que ese entusiasmo se apagaba en mí por el hecho de que la adaptación cinematográfica de su novela más alabada… no me gustó gran cosa. Pero claro, eso puede ser culpa de la adaptación, no del material original. ¡Como si no hubiera abundancia de películas mediocres a partir de excelentes relatos literarios! El caso es que hace unos meses apareció esta novela de Foenkinos de oferta, con un precio muy muy rebajado durante 24 horas en versión electrónica, y la compré para cuando le encontrara un hueco.

La novela transcurre entre París y Lyon. En Lyon sólo he visitado la estación de ferrocarril, creo que fue Lyon-Perrache, pero puedo equivocarme y quizá fuese Part-Dieu.

La comencé a leer durante el viaje en el día que hice a Barcelona a principios de diciembre. En el viaje de vuelta. Y le di un buen empujón. El misterio del prestigioso profesor de historia del arte en la escuela de bellas artes de Lyon que abandona su trabajo para acomodarse como vigilante de sala en el Museo de Orsay de París mientras se celebra una exposición dedicada a Amedeo Modigliani, y que parece salir de su evidente estado depresivo en contacto con las bellas obras del pintor italiano, y también con la atractiva directora de recursos humanos del museo, me pareció muy interesante. Pero tras esta primera parte introductoria, cuando vuelve a Lyon y en flashback se nos empiezan a desvelar las circunstancias que le llevaron a pedir la excedencia de su puesto como profesor, se me atascó. Durante las vacaciones de Navidad, estando relajado y centrado, volví a ella, y no me costó cogerle el ritmo y terminarla.

No quiero desvelar la trama de la novela. El evento que desencadena todo y que nos es desvelado hacia la tercera de las cuatro partes en que se divide el relato. Pero es que ahí está el motivo por el que esta novela, pareciéndome interesante y bien escrita, me haya causado cierto rechazo. Y es que hay un malo en esta novela. Y Foenkinos cae en todos los tópicos absurdos de la ficción comercial occidental, y probablemente de todo el mundo. Los buenos son guapos y bien vestidos. Los malos tienden a la obesidad, comen de forma compulsiva, van desaliñados y son físicamente anodinos o incluso desagradables. Una suma de estereotipos en los que incide el autor y de los que estoy hasta los mismísimos. Especialmente, porque en el tema que estamos, genera que en la vida cotidiana, las víctimas se fíen de determinados individuos que son potencialmente peligrosos, y rechacen o se burlen de gente normal y honesta, siempre por su apariencia física.

Llevado a otro orden de cosas, es la misma situación que cuando tanta gente identifica al negro como delincuente, mientras que el señor trajeado con corbata es respetable. Aunque el inmigrante africano sea un honrado trabajador que busca una oportunidad para salir adelante, y el señor trajeado sea un defraudador, un miserable acumulador de riqueza a costa de los otros, o simplemente… ¡un banquero! ¿Qué opinan los banqueros de los tópicos populares sobre su profesión? Pero bueno, tienen un «aspecto respetable». Creo que el tema que toca es serio. Importante. La reflexión es necesaria. Existen víctimas a nuestro alrededor que son silentes, que no cuentan su drama o nos hablan de sus secuelas. Y no las detectamos. Muchas veces incluso las ignoramos, porque en realidad somos egoístas y no queremos llevar a cuestas el sufrimiento de los demás. Bastante tenemos con nuestros problemas. Por eso todo el mundo dice que hay que sonreír siempre, que no hay que mostrar tristeza o enfado, aunque esté justificados. No es porque eso sea mejor para el que sufre. Es porque la apariencia de que todo va bien tranquiliza al personal. Si encima reducimos las agresiones a un tópico, a un lugar común injustificado… pues no. Una pena, porque el planteamiento general, el tema, y la forma de escribir de Foenkinos me han gustado. Y lo que más lamento es no haberme estirado en el gasto y haber cogido el original en francés.

[Cine] La sociedad de la nieve (2023)

Cine

La sociedad de la nieve (2023; 01/20240105)

Con esta película del director español Juan Antonio Bayona, aunque suele aparece en todas partes como J. A. Bayona, dimos comienzo el año cinematográfico 2024. En el 2023, pocas películas españolas no llevaron a las salas de cine; demasiado pocas. No sé muy bien el porqué… pero fallan en motivarnos. Cierto es que alguna de las películas de directores españoles venían como producciones extranjeras… pero bueno. Pero este año empezamos con una película de nuestra nacionalidad, producida por o para Netflix, que ha tenido un estreno limitado en salas de cine, pero que hemos esperado a ver, poquitas semanas después, con la película todavía en salas, el día de su estreno en Netflix. Preferimos dedicar el tiempo que teníamos que dedicar en acudir a las salas en otras producciones que no estuvieran tan disponibles. Aunque siempre que podemos, preferimos ver los estrenos en pantalla grande.

No tengo fotografías de los Andes. La película tiene secuencias rodadas en la cordillera sudamericana, pero en su mayor parte está rodada en Sierra Nevada. Lo único que tengo de esta sierra son tomas generales desde Granada. Así que he optado por los cuatromiles próximos a Zermatt, Suiza, para ilustrar esta entrada, que recuerdan un poco mejor al entorno del accidente… aunque ellos no dispusieran de un tren de cremallera o de un teleférico para bajar al valle.

También he de reconocer que el tema no nos motivaba mucho. Al menos a mí. Ya se han hecho películas previas del accidente del avión de la fuerza aérea uruguaya en los Andes en 1972. El suceso fue muy mediático y tuvo mucha repercusión. Se escribieron libros sobre los hechos, algunos muy vendidos, y que fueron la base de la mejor película sobre el suceso hasta la fecha. Los espectadores que tenemos cierta edad, y yo tengo la superficie para tener algún recuerdo de la época, sabíamos razonablemente bien cómo fueron los hechos. Como de costumbre, no se incide en exceso, no se hace sangre de por qué sucedió un accidente evitable. La cosa va de la superación de las enormes dificultades y del instinto de supervivencia del ser humano. Realmente fue muy notable que sobreviviera 16 personas al accidente; cierto que todos ellos jóvenes veinteañeros, deportistas, en el punto de su vida de mayor nivel de salud y fortaleza. Se incide menos en que fueron 29 las personas que perdieron la vida, algunas tras mucho sufrimiento, al sobrevivir inicialmente al accidente. Pero vamos. Lo normal es que no hubieran supervivientes. Por lo que si que fue un hecho notable.

No voy a negar dos cosas sobre la realización de esta película, relacionadas con su director. Bayona sabe dirigir de sobras cualquier película que se le ponga por medio, tiene oficio de sobras. Pero,… generalmente no me atrae demasiado la forma en que plantea las historias, y sus películas me dejan un tanto frío. Por ello, no suele ser un director cuyo nombre me arrastre a las salas de cine. Una de sus películas más conocidas e internacionales,… incluso me disgustó. En esta ocasión, su tendencia melodramática está mas contenida, aunque no faltan las secuencias de «cine cebolla». Una película rodada en español, pero que parece muy destinada a atraer al público norteamericano al que atraen estas películas frecuentes en la cinematografía de Hollywood, tanto en grandes producciones como en telefilmes de bajo presupuesto. Está muy bien rodada y transmite una sensación habitual de veracidad. En ningún momento sentí que se pusiera al límite, ni siquiera por aproximación, mi suspensión temporal de la credibilidad. Así que, podríamos decir que en lo que se refiere a la realización es la película de Bayona que claramente más aprecio.

Las interpretaciones, dentro de que quedan diluidas por ser una película coral, aunque haya personajes con más peso que otros, son bastante encomiables. Más si como se nos cuenta son actores noveles o con poca experiencia, o en general poco conocidos fuera de sus países. Si hay algún momento en que alguno flojea, se debe más a la inserción de esas secuencias de «cine cebolla» que he comentado y que rompen con la dinámica general de la película. Hay momentos en que no sabemos donde está el foco de la película, si en los sentimientos o en el esfuerzo global.

En general, me parece una película bastante recomendable. No sé que posibilidades tiene para ganar el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. De momento, la estupidez de los franceses al no elegir para representar a su cine a una de las mejores películas del 2023, mejora sus posibilidades. Pero ya entre lo que he visto de las películas que han salvado el primer corto, al menos una o dos me parecen preferibles, o a mí me han gustado más. Y quedan pesos pesados por estrenar. Las películas de hablan no inglesa suelen tardar en estrenarse en España, pero con ganas de ver a Wim Wenders rodando en japonés, o Glazer rodando en alemán y polaco, entre otras cosas. Estas dos películas llegarán en enero. Sabremos más entonces. De todas formas está bien. Mejor para todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Mas aves y otros bichos de la naturaleza en Navidad

Fotografía, naturaleza

El miércoles de la semana pasada os hablaba de mis actividades fotografiando aves durante las fiestas navideñas. Pero ha habido más. Como consecuencia de los ciclos de desgaste y, hasta cierto punto, obsolescencia, de las cámaras fotográficas digitales, ha tocado hacer cambios significativos en el equipo después de casi seis años desde los últimos en el mismo sentido. Os hablo más despacio de ello en Renovando equipo para una buena temporada – Panasonic Lumix G9 Mark II.

Aunque el equipo fotográfico micro cuatro tercios llegó a mí como la mejor solución para disfrutar de la fotografía en mis viajes, en el último año y medio, y como consecuencia de mi pertenencia a ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, se ha despertado en mí el deseo de hacer más fotografía en este ámbito. Especialmente en la macrofotografía y en la fotografía de aves. Sin una ambición excesiva. Simplemente como algo de lo que se puede disfrutar durante mis caminatas, eligiendo las zonas verdes de Zaragoza para el ejercicio conveniente y necesario para mantener un buen nivel de salud. Y eso ha influido en la elección del equipo. Espero ofrecer con el tiempo más ejemplos de este tipo de fotografía. Aunque de momento estoy muy lejos del nivel de los compañeros de la asociación que se dedican preferencialmente a esa dimensión de la práctica fotográfica.

[Libros] El año 2023 en libros

Literatura

Ayer me empané. Desde que abrí mi cuenta en Goodreads, a final de año realizo un resumen de mis lecturas durante la ronda solar que termina. Y lo suelo hacer el día de Reyes,… porque es un día tranquilo para escribir este tipo de entradas. Pero ayer… me puse a revisar un rollo de película fotográfica de noviembre, y se me fue el santo al cielo. En cualquier caso, para el año 2023, me dicen en GoodReads que son 51 los libros que he leído. Nada más y nada menos que 20 más que el año pasado. En el mismo orden de magnitudes que los 53 libros que registré en 2019. Pero… tiene truco hasta cierto punto. No son los mismos que el año 2019. Pero sí que he mejorado con respecto a estos últimos años en los que me ha costado concentrarme mucho en la lectura. No es que ahora no me cueste… pero voy algo mejor.

Ya que mis libros mejor puntuados han tenido un sabor nipón, ilustraré la entrada con unas fotografías en blanco y negro de nuestra estancia en Tokio en 2019. Nos gustaría volver este año… ya veremos.

En lugar de comparar con el año anterior, el 2022, compararé con ese 2019 que parece similar. En 2019, 53 libros frente a los 51 de este 2023 que acaba de terminar. Muy similar. Pero si este año han supuesto un total de 9538 páginas, 187 páginas por libro de promedio, en 2019 fueron un total de 15 435 páginas, con un promedio de 291 páginas por libro. Está clara la diferencia, no. En realidad he leído un 60 % de lo que leí cuatro años antes. Sin entrar a valorar otros factores, como el tipo de libros que configuran esos 51 libros. Ahora iré un poco con eso.

Quince de los libros que he leído son cómics, frente a seis en 2019. Esto es una diferencia apreciable. Todos los años leo varios relatos gráficos. Pero este año, esa cifra viene algo «alterada» por un hecho. En los primeros días del año, visitamos el Centro de Historias de Zaragoza, y había una pequeña exposición sobre el proceso de concepción y creación de una serie de manga japones, Dandadan de Yukinobo Tatsu. Ese día, un sábado, estábamos pensando en que regalar a un chaval de 13 años que cumplía años. En su momento, a su hermana mayor le regalamos unos cuantos números de la estupenda Paper Girls de Brian K. Vaughan. Así que, aprovechando que estaban ya a la venta los primeros tres números de Dandadan, se los regalamos, pero yo aproveché para leerlos. Muy divertidos. Así que conforme de una forma u otra el chaval ha ido puntualmente leyendo los que han ido saliendo de la serie durante el año… yo también los he leído. Nueve en total. Esto ya es una fuente de distorsión de mis estadísticas de lectura habituales.

En otro orden de cosas, en primavera me entró la curiosidad por un autor norteamericano del que había oído hablar mucho, Dr. Seuss, y me agencié dos de sus libros. Que son muy breves. Y eso altera también en cierta manera la estadística. No es que no pasen en otros años cosas similares… es que últimamente pasan más menudo. Y en general, precisamente por ser consciente de que me cuesta concentrarme en la lectura, tiendo a elegir libros con no demasiadas páginas. Menudean en mi listado de libros leídos durante el año las que pueden ser consideradas como novelas cortas. Aunque es un concepto cuya definición es algo imprecisa. El libro más largo que he leído en 2023 tiene 528 páginas, en 2019, el libro más largo tenía 912 páginas.

Mis puntuaciones con cinco estrellas se han ido a los relatos cortos sobre su padre de Murakami, a alguna de las novelas cortas del quinteto L’ombre du Chardon de Aki Shimazaki, a los estremecedores relatos del norcoreano Bandi, a la versión original de una estupenda aventura de Corto Maltés y a la imaginación de Hayao Miyazaki a la hora de imaginar visualmente una aventura de descubrimiento y autodescubrimiento, un libro que todavía no he tenido tiempo de comentar, porque fue el último del año. Este año ha habido dos suspensos, libros con dos estrellas en mi puntuación,… pero de esos no pienso hablar. Hablemos sólo de las cosas buenas. Mi promedio anual ha sido de 3.8 estrellas, en línea con otros años. Creo que no selecciono mal lo que leo, y hay muchos con cuatro estrellas.

Más datos:

  • Libro más popular en Goodreads: Una de las aventuras de Dr. Seuss, que fue escogido por 1 202 772 personas en la plataforma.
  • Libro menos popular: El de Corto Maltés, sólo 8 personas, pero es una nueva edición de una vieja aventura. Si sumáramos los lectores de otras ediciones sería muchísimo más popular..

Curiosamente, este libro de Hugo Pratt es también el mejor considerado como promedio por esos lectores de Goodreads. Y es que es muy muy muy bueno.

En cualquier caso, he conseguido sobrepasar el reto de 30 libros que me había propuesto de forma muy sobrada. Como el año pasado los periodos vacacionales han sido fundamentales para dar un empuje a mi actividad lectora, ya que son momentos en los que me relajo y me animo con las lecturas. Que además me cunden mucho en los desplazamientos viajeros, si no me enredo a hablar demasiado con mis compañeros de viaje.. Para 2024… me he propuesto una meta un poco más ambiciosa. 35 libros. Parece que he terminado el año más animado en la lectura. Pero quien sabe lo que puede pasar a lo largo del año. Pero mucho me extrañaría que unos ocho de ellos fueran las siguientes aventuras de Momo Ayase y Okarun en Dandadan. De las que además nos adelantan que se viene una adaptación en anime. Aventuras que no falten.

[Fotos] Pasear la ciudad «ligero de equipaje»

Fotografía

Me gusta pasear la ciudad. Elegir, aproximadamente, sin compromisos, un poco a lo flâneur un zona por donde ir, y ver la ciudad con distintas luces, en distintos momentos días, con distinto paisaje humano. Y llevar conmigo siempre una cámara fotográfica que me permita reflejar en imágenes el ambiente del momento y el lugar. Es también un buen ejercicio fotográfico. Un buen entrenamiento para «mantenerse en forma» cuando los motivos a fotografiar sean menos cotidianos, más especiales, y queramos, necesitemos que las fotos «salgan bien».

Pero no siempre me apetece llevar una de las cámaras más versátiles y capaces. Porque generalmente son más grandes, pesadas, conspicuas… o, simplemente, interfieran con los pensamientos que me acompañan en los paseo. Por eso sigo aficionado a las cámaras compactas, de buena calidad, que pueden pasear conmigo en el bolsillo del chaquetón, o en un pequeño bolso colgado en bandolera. Y hacer fotos cuando venga bien. Como estas que hice a principios de noviembre del año pasado. Si queréis saber más de las cuestiones técnicas, podéis visitar Sensibilidad media en cámara compacta – Olympus mju-II con Lomography Color Negative 100.

[Libro] El hombre que pudo reinar (ilustrado) – Rudyard Kipling, Fernando Vicente (ilustrador)

Sin categorizar

Como sucede muchos años, a mediados de diciembre, una semana antes de la Navidad, en una mañana de sábado, nos encaminamos al Salón del Cómic de Zaragoza. Tradicional en esas fechas. Hay que echar el anzuelo a los consumidores que compran regalos para esas fechas. Y nosotros… picamos. Pero con gusto. Siempre nos llevamos algún regalo, y alguna cosa para nosotros mismos. Cuando vamos, los sábados por la mañana, suele estar animado, pero faltan los visitantes más vistosos, los que acuden disfrazados de sus personajes favoritos; los cosplayers. Alguno hay. Pero no suelen madrugar; van más por la tarde. Pero odiamos las muchedumbres agobiantes. Y ya el sábado por la mañana hay mucha gente. No quiero ni pensar lo que puede haber seis o siete horas más tardes. Es barato. Un euro la entrada. Una forma de establecer un tíquet moderador. Los meramente curiosos, sin más interés por lo que se expone y vende, no se gastarán el euro.

Salgo de allí con un libro ilustrado. Una novela corta publicada por Nórdica Libros, escrita por Rudyard Kipling, ilustrada por Fernando Vicente, un clásico de la literatura en inglés, aunque lo que yo llevo es una traducción, que fue adaptada al cine por John Huston, y protagonizada por Sean Connery y Michael Caine, con Christopher Plummer como Kipling y narrador de la historia. En ella se nos habla de la peripecia de dos estrafalarios aventureros, suboficiales del ejército inglés en la India, que van por libre, y que deciden dirigirse al Kafiristan, región del Hindú Kush, montañas al norte de Afganistán y Pakistán, donde vivirían los descendientes de los griegos que acompañaron a Alejandro Magno en su expedición por Asia. Allí serán acogidos como dioses, formarán un ejército que les permitirá erigirse como reyes del lugar… hasta que las cosas se tuercen.

Existieron realmente colonias griegas en la Transoxiana, más allá del río Oxus, hoy en día conocido como Amu Daria, y que dan base a la elucubración de los personajes de Kipling sobre el origen europeo de los habitantes del lugar. Un reino de cultura griega más descendiente del imperio helenístico seléucida( de Seleuco, uno de los generales de Alejandro, que le sucedió en lo que se llamaba Persia en aquel momento). De ahí a pensar que los habitantes de los valles elevados y remotos del Hindú Kush sean de ascendencia europea… En cualquier caso, es una aventura propia de los tiempos coloniales, en los que además seguía la exploración del mundo, en el que seguían existiendo regiones ignotas… para la Europa occidental. Eran perfectamente conocidas para los locales. Para quienes un lugar ignoto sería… Londres. En fin. Se nos dice con frecuencia que los aventureros de esta historia estarían inspirados por el que fue rajá de Sarawak, James Brooke, que fue el malo en la literatura en la conocida novela de Emilio Salgari Los tigres de Mompracem, que dio comienzo al ciclo de novelas de los piratas de Malasia, protagonizados por Sandokán.

El libro se lee en poco tiempo. Es muy entretenido. Combina la ironía, casi la parodia, en la forma en que los dos aventureros se desenvuelven, con un tono melancólico, como adivinando que el mundo de los aventureros románticos está acabando en ese final del siglo XIX, con los avances del siglo XX, entonces en el futuro, llamando a la puerta. Ese tono se nota especialmente en la adaptación al cine de Huston. las ilustraciones de Fernando Vicente, creo que muy influidas por la película, están muy bien, y acompañan convenientemente al relato. Ilustraciones claras, limpias, pero expresivas, que hacen que el libro que presenta Nórdica pueda recibir una buena nota y ser muy recomendable. Tanto para quienes disfruten de un buen relato de aventuras, como para los que gusten de los libros ilustrados. Un buen regalo… de Navidad o en cualquier momento del año.

[TV] Cosas de series; animación de la buena… y de la realmente buena, buena buena

Televisión

Dos series de animación que no proceden del País del Sol Naciente cayeron durante el mes de diciembre. Y he de decir que me lo pase muy bien con ellas. Con la primera… muy divertida, muy bien. Pero es que la segunda roza el concepto de obra maestra. De verdad. Y al parecer no soy el único que opina lo mismo. En fin, vamos con ellas.

El principio de la serie de ambiente japonés que comento hoy transcurre en Kioto… y allí es donde nos iremos para ilustrar fotográficamente la entrada de hoy.

Scott Pilgrim takes off es una nueva versión de la historieta de éxito Scott Pilgrim en forma de animación. En primer lugar, una serie de aclaraciones. La historia original ya se adaptó al cine trece años antes en acción real, una película que yo no he visto, y que fue razonablemente bien recibida. Muchos de los intérpretes de aquella ponen la voz a los mismos personajes en esta versión animada. He dicho que no procedía de Japón, que no era un anime, pero eso es parcialmente cierto. Es una coproducción en la que hay una importante participación de animadores nipones. Pero directores, guionistas y puestos importantes son norteamericanos, incluyendo Canadá. Y la animación del movimiento de la boca está pensada para que coincida con el guion en inglés. También he dicho que es una «nueva versión» de la historieta, pero parece que en realidad cogen la premisa de partida y los personajes de aquella, y narra una historia nueva, diferente en alguna medida. Como no conozco el material original, no puedo juzgar las diferencias. Así que aclarados los puntos esenciales.

En esta versión de la historia, nuevamente, Scott Pilgrim (Michael Cera, voz) el bajista de los Sex Bob-omb, grupo canadiense de rock, de Toronto, a un nivel más bien aficionado, se encuentra sin oficio y beneficio, cuando queda prendado de una repartidora sobre patines en línea, Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead, voz). Pero cuando empiece a ser correspondido, se las tendrá que ver contra la coalición maligna de los exnovios de Ramona, resultando en que desaparece, presuntamente muerto, en una pelea con uno de ellos en un concierto. Y Ramona iniciará la búsqueda, reencontrándose con los presuntos culpables. Y en general, esto es muy divertido. Siendo la premisa inicial una comedia romántica entre veinteañeros de edad universitaria, acaba siendo una aventura de ciencia ficción, con viajes en el tiempo, paradojas temporales, llena de personajes muy divertidos, muchos de ellos merecedores de su propia serie. Ciertamente una serie generacional, apropiada para gente mucho más joven que yo, pero que por sus buena factura, su guion, su buen diseño de caracteres, Ramona es un personaje absolutamente fenomenal y auténtica protagonista de la fiesta, y por su ritmo general, aunque tenga algún pequeño bajón, es recomendable para todos los amantes a la animación/comedia romántica/ciencia ficción/viajes en el tiempo (táchese lo que no proceda y quédese con lo que le valga). Los ocho episodios de apenas media hora de duración saben a poco. Pero no parece que esté prevista una segunda temporada. En Netflix.

Y luega esta Blue eye samurai. Tampoco es japonesa, aunque su historia transcurre, al menos en esta primera temporada, en una versión ficticia de lo que serían las primeras décadas del shogunato Tokugawa en el denominado periodo Edo de la historia de Japón. Ficticia… porque el shogun no es un Tokugawa y otras cosas. Es una coproducción francoamericana. La concepción y los principales productores proceden de Estados Unidos, pero la animación sea realizado en Francia. La acción transcurre en una Japón que ha cerrado las fronteras a los extranjeros, algo que sucedió en realidad, al mismo tiempo que se prohibió el cristianismo en general, el catolicismo en particular, tras conocer la colonización de las Filipinas por los españoles a través de la introducción de misioneros portugueses y españoles (no olvidemos que en aquellos tiempos los reinos hispánicos, incluido Portugal, tenían el mismo rey de la rama española de los Habsburgo, o Austrias). En este ambiente, un extraño samurái al servicio de ningún señor y que oculta sus ojos tras unas gafas de cristales ambarinos, va buscando a los cuatro europeos que supone siguen en el país. Sus ojos están ocultos por ser de color azul. Por ser mestizo. Por lo que es considerado un demonio y una aberración. Y va buscando a estos europeos para matarlos. Uno de ellos es su padre. Y ha ocasionado la ruina y la muerte de su madre. Y aun esconde algún que otro secreto más, que no voy a desvelar. Es duro. En ocasiones, despiadado. Y temerario.

Esta producción de Netflix ha recibido una unánime consideración por crítica y público como una serie excelente, con valoraciones altísimas por unos y por otros. Con unos dibujos y una animación muy expresivos, muy cuidados, con momentos que parecen verdaderas obras de arte, se acompaña de un diseño de caracteres absolutamente impecable, y de unos guiones de altísima calidad. La historia y las aventuras de Mizu(*), que así se llama el personaje principal, enganchan muchísimo y son de las que no puedes dejar. Son duras. Es animación para adultos y bien adultos. Hay mucha violencia. Hay prostitución. Hay abusos sexuales. Hay manifestaciones de odio racial. Y Mizu (Maya Erskine, voz) no es el único personaje interesante. Además del malo de la serie, el irlandés Abijah Fowler (Kenneth Branagh, voz), uno de los caracteres más interesantes es el de la princesa Akemi (Brenda Song, voz), una consentida hija de un noble que ha sido prometida al hijo menos del shogun, y que está enamorada de un samurái bravucón, inicialmente un antagonista del personaje protagonista, aunque eso evolucionará. Esperemos saber más de ella en futuras temporadas. Hay algunos de los ocho episodios que son absolutamente antológicos. Muy muy buenos. El sexto tiene una doble versión. En Netflix, bajo suscripción, en color pleno. Pero en Youtube, en abierto, en el canal oficial de Netflix, está el mismo episodio pero en blanco y negro, con acentos aquí y allí de color. Y con la banda sonora diferente. Por si queréis probar antes de consumir. Os lo dejo aquí incrustado.

(*) En la versión japonesa escriben el nombre en katakana, ミズ, como si fuese una palabra extranjera. Pero mizu 水, escrito con kanji, significa agua.

Realmente, estamos ante la mejor serie de animación que he visto en el 2023, y probablemente una de las mejores series de animación que se puedan ver en general. La primera temporada ha dejado cerrado un arco argumental, pero ha abierto la serie a un nuevo arco argumental y a nuevos escenarios por el mundo. Los ocho episodios de entre 35 y 62 minutos de duración saben a poco. Pero esta serie no será sencilla de hacer y supongo que habrá que tener paciencia para la segunda temporada. Y es material original, no se basa en manga, novela o historia previa alguna. Como curiosidad, dentro de las tendencias en integración de la industria del cine y la televisión, todos los personajes japoneses tiene actores/actrices de voz norteamericanos pero de origen asiático. Aunque hablan un ingles americano típico y tópico como lo podría hablar cualquier otro actor o actriz de la misma nacionalidad. El personaje europeo ya he mencionado que es Kenneth Branagh.

[Fotos] Los pájaros en Navidad

Fotografía, naturaleza

En estos días he visto varios artículos en distintos medios hablando del petirrojo como «el pájaro de la Navidad». Me da la impresión de que todos ellos han tirado de la misma fuente, algún artículo, probablemente en inglés, que hablaba de este tema… y, ale, para qué vamos a pensar si nos dan el tema intrascendente y navideño ya servido. Pues eso… algo propio de los británicos trasladado a España porque sí. Es cierto que los petirrojos, familiarizados y confiados, hasta cierto punto, con el ser humano, se acercan más a los asentamientos urbanos en época navideña, cuando la comida en el campo es más escasa. Un petirrojo forma parte de las aves que he estado fotografiando durante esta Navidad.

Petirrojo (Erithacus rubecula) en la arboleda de Macanaz. En el encabezamiento, un mito (Aegithalos caudatus).

Pero no ha sido el único. He renovado algunos elementos de mi equipo fotográfico. En mi blog especializado ya he hablado de uno de ellos, un objetivo de focal variable, teleobjetivo de cierto alcance, con el que he estado fotografiando algunas aves los días de las fiestas navideñas en los que no he tenido que ir a trabajar y ha hecho un tiempo razonablemente bueno. Me considero todavía muy bisoño, falto de práctica y técnica, en esto de la fotografía de aves. Especialmente cuando se trata de pequeños pájaros, inquietos y volanderos. Pero algunas cositas he conseguido y os las quería dejar puestas aquí.

[Cine] El cine que he visto en 2023

Cine

Este año tengo registradas como vistas 72 películas de estreno a lo largo del año 2023. La primera fue el 2 de enero y la última en la mismísima Nochevieja, el 31 de diciembre a la hora de cenar. De esas 72 películas, vi 47 en salas de cine, mientras que las restantes 25 fueron estrenos directos en plataformas en línea. Algunas de estas últimas tuvieron un estreno simbólico en salas de cines, de unos pocos días, generalmente una semana, con un número de sesiones limitado. Si es posible las veo en sala grande porque, sinceramente, aunque lo vaya a tener disponible en la televisión una o dos semanas más tarde, prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero cada vez lo ponen más difícil. De los estrenos en plataformas de contenidos, la inmensa mayoría corresponden a Netflix, 18 películas, mientras que he visto tres en Apple TV, dos en Disney+ y otras dos en plataformas diversas. Las fotografías acompañantes son las últimas que he hice en 2023… por lo menos con cámara digital. Hay otras con película fotográfica que no tengo reveladas.

Las películas que tengo registradas en mi base de datos desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha son un total de 1570. Con un promedio de unas 60 películas de estreno vistas al año, incluyendo también estrenos de antaño que se reestrenan en pantalla grande, cuando nunca vi previamente esa película en salas de cine. Para todas las películas que veo incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración personal e intrasferible, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. Aunque este año sí lo son. La valoración personal de una película cambia con el tiempo. También puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar esa valoración.

La valoración media ha sido de 3.41 puntos; lo que marca una nuevo record en estos 26 años, cosa que no esperaba, porque las puntuaciones en los estrenos directos en plataforma en línea se han saldado con valoraciones bastante pobres. Eso se nota en la variabilidad en las puntuaciones que ha subido respecto a los últimos años. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, pero como veremos más adelante, me tengo que plantear hasta que punto merece la pena arriesgarse con los estrenos directos en plataforma. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. La entrada referida al más famoso monstruo japonés ya reflexiona en parte sobre los problemas del cine de acción que viene de Hollywood. Por supuesto, como viene siendo norma en los últimos años, todas las películas han sido visto en versión original. Aunque la salas no siempre nos lo ponen fácil, por los horarios, por el número reducido de sesiones en versión original, por el escaso número de días en cartelera, no concebimos ya una película doblada. Nos suena horrible. Y no hemos visto algunas películas interesantes porque se nos han escapado. Es lo que hay.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
Sala de cine473.744.00
Netflix182.642.42
Apple TV32.893,00
Disney+23.583.50
Otras23.253.00
Totales723,353,05

Creo que las cosas están claras. Somos muy cuidadosos con lo que elegimos ir a ver al cine. Y suelen ser películas sobre las que nos hemos informado, y que garantizan un mínimo de calidad. Y a partir de ahí lo que sea. Mientras que lo que veo en plataforma, en muchas ocasiones son meros actos de divertimento en los que arriesgas más. Al fin y al cabo, la suscripción mensual la tienes pagadas. Y si tienes el tiempo. De todos modos, sorprende que Apple TV, que basa su propuesta en la calidad más que en la cantidad, tenga una puntuación global media por debajo del aprobado. Con sólo tres películas, se debe fundamentalmente a la flojera de cierta película de acción que prometía más. Y desconozco hasta que punto a Netlflix le compensa el basar su propuesta más en la cantidad que en la calidad… pero bueno…

A continuación, las diez películas que más he valorado. Y este año, las diez películas que lideran la clasificación son realmente diez. Normalmente son unas cuantas más, por los empates en la puntuación con la que haría la décima. Pero este año… ha cuadrado. Y creo que por primera vez, desde que empecé con este repaso anual hace once años, no entran en la tabla las que tienen una puntuación global de 4.00. Ni siquiera el siguiente tramos que sería 4.17. Ha hecho falta puntuar al menos 4.33 en la puntuación global para entrar entre los 10 primeros puestos. Lo cual habla de que este año ha habido un nivel bastante respetable. Por lo menos, según mi criterio. Es cierto. He disfrutado mucho en muchas películas este año.

Vamos con la lista de diez:

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
Anatomie d’une chuteFrancia5555
OppenheimerEE.UU.5544.50
Killers of the flower moonEE.UU.5544.50
Past livesEE.UU.5544.50
Singin’ in the rainEE.UU.5444.33
Vanskabte land/Volaða LandIslandia5444.33
Kaibutsu 怪物Japón5444.33
Cerrar los ojosEspaña5444.33
Kimitachi wa dō ikiru ka [君たちはどう生きるか] (El chico y la garza)Japón5444.33
Gojira -1.0 [ゴジラ-1.0]Japón5444.33

Bueno… en otras ocasiones hubiera excluido el estreno de antaño, hubieran entrado las puntuadas con 4.17 y se hubiera extendido más la tabla… pero me apetecía dejarla reducida a algo más esencial. Primer puesto para Francia, con una película que me parece una obra maestra de las que se hacen pocas. Pero luego hay tres películas norteamericanas muy apreciables, dos dentro del sistema de estudios y grandes presupuestos, y otras en el cine independiente que tantas alegrías nos da. Como de costumbre Japón nos da alegría, más con estrenos de Koreeda y Miyazaki, y la enooooorme sorpresa que supuso la nueva versión del kaiju por excelencia. Koreeda ya estuvo presente en la lista del año pasado.

Y creo que con esto lo dejaré estar ya este año. Como el año pasado, lo voy a hacer más corto que en anteriores ocasiones. Porque lo esencial ya ha quedado dicho. Un saludo y mucho cine.