[TV] Cosas de series; buen rollo cafetero y una pequeña gema de Koreeda

Televisión

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Para terminar/empezar el año, surgió la posibilidad de ver dos series japonesas que prometían bastante por motivos diferentes. Ambas son originales de Netflix, es decir, no son adquisiciones a otras cadenas japonesas para su distribución en el resto del mundo. Y aunque tienen tonos y temas distintos, ambas comparten la simpatía y comprensión por el ser humano. Una es más bien buenista, mientras que la otra destila a ratos unas saludables dosis de ironía y mala baba… pero también congracia con la especie humana. Y esta última, nada más y nada menos, está dirigida por Hirokazu Koreeda.

Sayounara no tsuzuki (さよならのつづき, lo que sigue al adiós) es un drama romántico que en inglés/castellano encontramos bajo el título Beyond goodbye/Más allá del adiós, que por una vez son bastante aproximados. Es una serie sobre el duelo ante la pérdida del ser querido, con tonos fantásticos. En la serie seguimos a Saeko (Kasumi Arimura), una joven que trabaja en una empresa cafetera, que pierde a su prometido (Tōma Ikuta) cuando sufren un accidente en el autobús en el que viajaban, un día de invierno, en la isla de Hokkaido, donde viven. Saeko sufre un duelo profundo, con el único consuelo de que los órganos de su prometido han servido para salvar otras vidas. Una de esas vidas es la de Naruse (Kentarō Sakaguchi), casado con la fiel Miki (Yuri Nakamura), que recibe el corazón cuando ya estaba casi desahuciado. Y dos cosas pasarán que marcarán el destino de Naruse y Saeko. Naruse empezará a revivir las memorias del promedito de Saeko, y a adquirir rasgos de su carácter y, un día, en un aeropuerto en Hawái, ambos se encontrarán y comenzarán a relacionarse. La serie es fundamentalmente serie-cebolla, destinada al melodrama más o menos lacrimógeno, que se apoya sobretodo en el encanto de su actriz protagonista, que ya pudimos ver en una película original de Netflix. Pero aunque se deja ver con razonable agrado, sientes constantemente que le falta algo más de emoción y de empuje para que te interese más allá de la mera curiosidad. Sí que te deja con ganas de visitar Hokkaido. Y también Hawái.

Y la que llegó por sorpresa, con poca publicidad, y me ha parecido de lo mejor que ha estrenado Netflix en los últimos tiempos es Ashura no gotoku (阿修羅のごとく, como asuras), en inglés/castellano simplemente Asura. Es una adaptación de una novela de una autora japonesa, la segunda en formato de serie, y la tercera si incluimos un largometraje. Y como ya he comentado, es una creación y está dirigida por Hirokazu Koreeda. La serie es del género de recuentos de la vida, en la que conocemos la vida cotidiana y las relaciones entre sí y con sus parejas de cuatro hermanas, interpretadas, de mayor a menor edad, por Rie Miyazawa, Machiko Ono, Yuu Aoi y Suzu Hirose. Cada una tiene sus problemas cotidianos. Y sus problemas con los hombres. La mayor vive sola y tiene un amante casado. La segunda, casada con dos hijos adolescentes, está convencida de que su marido la engaña (nunca se confirma esta sospecha). La tercera está soltera, es mojigata y conservadora, y reticente a las relaciones, aunque un investigador privado al que contrata para investigar a su padre está interesado en ella. Y la más joven es la novia de un boxeador prometedor, a quien quiere y apoya. Cuando empieza la serie, se reúnen porque han descubierto que su padre tiene una relación extramatrimonial con una mujer madre soltera. Y a partir de ahí seguimos a la familia durante varios años, pudiendo dividir la serie en dos partes, con una elipsis temporal de dos años entre ellas. Antes y después de la muerte de la madre de las hermanas.

Koreeda se ha especializado a lo largo de su carrera en hacer películas y series sobre la familia. Familias de todo tipo, convencionales y no convencionales. A mí, hace tiempo que me tiene enganchado, y varias de sus películas me parecen pequeñas o grandes maravillas. A veces subestimadas. Es la segunda serie que hace para Netflix, la primera sobre la vida de las maiko en Kioto ya me gustó mucho, y ya hizo una película hace años sobre cuatro hermanas, que también me gustó bastante. Y con alguna de las protagonistas de aquella película presente en la serie actual. La serie actual no deja de recordarme en todo momento a una de las mejores novelas que he leído de la literatura japonesa, que también nos hablaba de cuatro hermanas. En aquella ocasión situada la acción en los años previos a la Guerra del Pacífico, en la serie actual, en el final de los años 70 del siglo XX. Y ambas combinan el costumbrismo bien entendido, con la reflexión sobre las relaciones entre las hermanas y con un cierto humor irónico que permea toda la historia, incluso en sus momentos dramáticas, pero sin hacer nunca sangre, siempre con cariño hacia los personajes. La forma en que está rodada la serie sabe a buen cine. Y a cine clásico japonés, por la forma en que se mueve la cámara o se encuadran las conversaciones. Finalmente, explicar el título. Los asuras son semidioses del budismo que derivan de los seres míticos del mismo nombre del hinduismo y otras religiones similares. Entre los caracteres de los asuras budista están el orgullo, la belicosidad, la ira o la vanidad. Y para el marido de una de las protagonistas, comentando con el resto de los hombres de la familia, si bien no pueden dejar de quererlas, no pueden negar que en ocasiones son como asuras. Un momento más de ironía y humor en la historia.

[Libro] Le llamé Corbata – Milena Michiko Flašar

Literatura

No recuerdo muy bien cómo llegó a mis manos este libro, en formato electrónico, que ha estado varios meses en lista de espera. Bueno, no recuerdo las circunstancias; seguro que fue una oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual, pero no recuerdo qué me llamó la atención y qué me llevó a comprarlo. Probablemente un impulso del momento, del que luego me olvidé, motivo por el que permaneció tanto tiempo en un relativo olvido hasta que lo rescaté como la primera lectura de este 2025.

El Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, frecuente escenario de obras de ficción ambientadas en Tokio, me servirá para ilustrar el parque en el que se encuentran los dos protagonistas de esta novela. Un parque que no recuerdo haber identificado, en el supuesto de que exista en la realidad.

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Su autora, Milena Michiko Flašar, es una escritora de nacionalidad austriaca, de padre austriaco y de madre japonesa, y escribe habitualmente en alemán, aunque es bilingüe con el japonés heredado de su madre. Desarrolla su actividad profesional en el mundo académico, en el ámbito de la lingüistica y la literatura comparada, de distintos grupos lingüísticos. Creo que su único libro traducido al castellano es este que os presento hoy. Y me ha sorprendido por su calidad y su profundidad.

Aunque escrita en alemán, la acción de la novela se sitúa en Tokio. Dos personajes son protagonistas de este relato. Un joven apenas salido de la adolescencia, que con 16 o 17 años se convirtió en un hikikomori, término japonés que designa a personas con un trastorno de ansiedad social agudo o grave, que las lleva a aislarse por completo en sus domicilios, cortando el contacto con otras personas, incluso con su propia familia. La frecuencia con la que se observa este cuadro en Japón ha llevado a la popularización del término en japonés, que se ha incorporado a los diccionarios de otras lenguas (no la española). Tras una serie de eventos que llevaron a la pérdida de dos personas de su propia edad en distintas circunstancias, se recluyó. Y ahora en torno a los 19 o 20 años ha comenzado a salir de casa. Pero sin relacionarse con otras personas. Hasta que en un banco de un parque conoce a un oficinista de cincuenta y muchos, que ha perdido su trabajo. Y avergonzado, no se atreve a contárselo a su esposa, por lo que todos los días finge salir a trabajar, con la fiambrera de comida que le prepara esta, y pasa el día, trajeado con corbata, en el banco del parque. Entre ambos se establece una comunicación, que servirá también de confesión y de catarsis para ambos.

Flašar realiza un análisis profundo de los problemas de la sociedad contemporánea urbana, especialmente agravados en una megalópolis como la tokiota, que le viene bien para ambientar unas situaciones no exclusivas del País del Sol Naciente, pero en el que se hacen más visibles y agudas por los valores y costumbre de esa sociedad. Dos personas de generaciones distintas, con problemas distintos, que aparentemente tienen poco que ver. Pero las causas de sus problemas están, probablemente, muy relacionadas. Las exigencias que la sociedad impone a los individuos, sin que estos encuentren soporte o empatía cuando las cosas se tuercen. Cuando son incapaces de responder al estrés de situaciones que viven como fracasos, como fallos personales, de los que son incapaces de perdonarse, incluso si difícilmente se les pudiera achacar toda la responsabilidad o la mayor parte de la responsabilidad de estas situaciones vitales.

No obstante, la autora ofrece una visión esperanzadora. La apertura de una vía de comunicación entre estas dos personas será el principio para que sean capaces de abrir vías de comunicación con sus entornos. Y tal vez, sólo tal vez, no necesariamente siempre, alcanzar una redención, o mejor dicho una recuperación, sobre su situación de aislamiento. Es un libro que te va atrapando poco a poco. Sin hacer mucho ruido, progresivamente se van abriendo ante ti las realidades vitales de ambos personajes, conocemos sus historias, nos vamos interesando en ellas y sus matices, y acabamos sufriendo con ellos y comprendiéndolos. Notable la habilidad de la autora para construir este relato, que no es muy extenso, pero muy bien aprovechado, con excelente gestión de los recursos narrativos y literarios de los que dispone. Muy recomendable. Una excelente forma de comenzar el año de lectura.

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

[Cine] A real pain (2024)

Cine

A real pain (2025; 03/20250116)

Sensaciones muy contrapuestas las que tengo con esta película dirigida por uno de sus protagonistas, Jesse Eisenberg. Y aquí viene una de las cosas que no me han gustado, porque en los créditos se ha puesto delante del otro protagonista, Kieran Culkin, por lo menos en los del final de la película, cuando el que realmente importa, y el que realmente levanta y eleva la película es Culkin. No sé… igual fueron créditos de los de «por orden de aparición», pero que no lo indicaron. Pero lo que me causa sensaciones contradictorias son otras cosas. Ya me explicaré. Primero, veamos de qué va.

Dos primos (Eisenberg y Culkin), en el pasado muy cercanos entre sí, gracias al vínculo a través de su abuela fallecida, actualmente algo extrañados uno del otro, inician un viaje a Polonia para retomar sus raíces y, especialmente, recordar y celebrar la figura de su abuela. Judíos descendientes de supervivientes de los campos, inicia un recorrido en un viaje organizado en un grupo pequeño, con el que recorrerán algunos lugares significativos asociado con el exterminio de judíos y otras etnias y condiciones habitualmente no mencionadas, durante el viaje se pondrán de manifiestos sus distintas personalidades y distintos puntos de vista sobre la vida. Uno (Eisenberg) es un hombre hogareño, enamorado de su esposa y su hija a quienes echa de menos, que no quiere complicaciones en la vida. El otro (Culkin) va por libre por la vida, con tropiezos frecuentes, pero con la intención de vivirla lo más intensamente posible,… cuando su propia salud mental se lo permite.

Las fotografías, de mi visita a Cracovia, en el año 2008.

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Mi ambivalencia con esta película viene por su dos dimensiones. Por un lado, es la enésima película de un director judío que habla del tema del genocidio provocado por la Alemania nazi… lo cual en principio es totalmente legítimo, ya que fue un acontecimiento que nos abrió los ojos ante las peores dimensiones de la especie humana, cuando es capaz de los actos más animales y antihumanos que se puedan concebir. Que nadie lo dude, aborrezco esos hechos, creo que como especie deberíamos haber aprendido algo y ser mejores, y no deben caer en el olvido. Yo mismo he visitado en Polonia y otros países algunos de los lugares asociados a esa barbarie con el fin de interiorizar lo sucedido. Pero en estos tiempos en los que un estado confesionalmente judío, como es el estado de Israel, caiga en excesos similares a los de aquella Alemania nazi, de forma impune, ver una película sobre este tema, teniendo claro que no sólo no hemos aprendido nada, sino que los descendientes de los que fueron víctimas se convierta en asesinos verdugos… y nadie en Hollywood hace películas sobre ello. Pues me molesta. Me molesta mucho. Mucho. Mucho. Mucho.

Pero por otro lado, en el aspecto humano, el camino para reconstruir puentes entre dos personas que habiendo sido más que primos, hermanos-amigos, por sus vínculos familiares, pero también por vivencias comunes en su infancia y adolescencia, los conflictos por su forma de ver la vida distinta, muy distinta, pero también el profundo cariño que se profesan y el deseo de reconstruir la relación, hace de esta película una propuesta muy interesante. Especialmente cuando, con gran habilidad, se juega muy bien con el equilibro entre el drama y la comedia, sin caer en el exceso en ningún momento, y manteniendo ambas vertientes del film con mucha elegancia. Para lo que es fundamental el buen quehacer de ambos protagonistas.

Con otro trasfondo que me desagradase menos por la situación sociopolítica del mundo actual, esta película subiría varios enteros en mi valoración y querencia personal. Porque en la escasa hora y media que dura, un ejemplo de que se pueden contar buenas y profundas historias sin caer en el exceso horario, nos transmite valores importantes en lo que se refiere a las relaciones interpersonales y familiares. De las buenas. No de las de «cuñaos». Pero durante el tiempo que permanecimos en la sala de cine, no dejé de sentirme incómodo por esa enésima propaganda judía, en un momento en que los fascismo racistas y xenófobos están creciendo… incluidos los que radican entre los propios judíos… que no son distintos en realidad de los de otras etnias. Es complicado ver cine hoy en día… es complicado sentirse ciudadano responsable y comprometido hoy en día… es complicado el mundo hoy en día. Uno ya no sabe qué pensar y qué sentir. O sí lo sabe, pero se siente impotente por la evolución de las cosas.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] His three daughters (2023)

Cine

His three daughters (2023; 48/20240925)

Esta semana parece que se ha animado un poquito la cartelera cinematográfica en salas de pantalla grande. Aunque probablemente tarde un tiempo en comentar las películas de estreno, porque voy a hacer un paréntesis, y el Cuaderno de ruta entrará en modo de «sólo fotos». No obstante, el miércoles pasado dejé las series que veo después de cenar en favor de una película estrenada directamente en plataforma en línea, con un reparto sumamente atractivo. Dirigida por Azazel Jacobs, de quien sólo he visto episodios de teleseries, creo, tiene sabor a teatro adaptado al cine, aunque es una obra original para el cine escrita para Jacobs, que yo sepa.

Tres hermanas se reúnen en un apartamento de Nueva York, donde vive su padre (Jay O. Sanders) con una de ellas (Natasha Lyonne), para esperar el fallecimiento de este que se encuentra en cuidados paliativos terminales en su casa. La mayor (Carrie Coon) vive también en Nueva York con su propia familia, pero pasa poco a visitar a su padre y a su hermana. La menor (Elizabeth Olsen) vive también con su propia familia en la costa oeste, por lo que aún visita con menos frecuencia. La que vive con el padre no es hija biológica, ya que era hija de su segunda esposa, aunque la adoptó y la crio como propia. Durante estos días surgirán las diferencias entre las tres hermanas, con distintos caracteres y distintos valores, a las que sólo parece unirles una cosa. Su padre. Que ahora está muriendo.

Como ya he comentado, tiene sabor a teatro. Prácticamente sólo hay un escenario, el apartamento. Hay unas pocas escenas exteriores, en un banco delante del edificio donde se encuentra el apartamento. Y básicamente lo que hay son diálogos. Los diálogos entre las tres hermanas, y eventualmente con los secundarios que aparecen. Los temas son previsibles. El principal está claro; qué es ser familia. La familia es un grupo de personas en las que sólo dos, cuando existe una pareja fundadora, han decidido ser familia. Los demás han llegado ahí sin ser preguntados. Y a pesar de ellos, se supone que existen unos vínculos, unas relaciones de afecto, una red de apoyo mutuo. Pero, ¿cuáles son sus límites? Y, ¿cómo conciliar los diferentes valores y perspectivas de quienes forman la familia?

Ya he mencionado que decidí ver la película por su reparto. Las tres actrices han mostrado una solvencia y una profesionalidad actoral más que sobrada a lo largo de su carrera, independientemente de que unas u otras hayan hecho otro tipo de trabajos más alimenticios o lucrativos. Son buenas actrices dramáticas, y en esta película son el principal aliciente. El director/guionista les ofrece una buena base, no especialmente original, es una historia que resuena, que tiene elementos de «esto ya lo he visto en alguna ocasión», pero ellas se encargan de darle alma y hacer que merezca bastante la pena dedicar estos 100 minutos a ver cine. Si tenéis Netflix, no os la perdáis.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Libros] Serie «Une clochette sans battant» – Aki Shimazaki

Literatura

Hace unas semanas ya inicié mi comentario sobre la cuarta serie de cinco novelas cortas de Aki Shimazaki; Un clochette sans battant.

(El enlace a la biografía de Shimazaki lleva a la versión en lengua francesa de Wikipedia. Podría haber puesto los de la versión en español y en inglés, más comprensibles para más personas, pero muy regulares en cuanto a la información que proporcionan).

Si resumo lo que he contado hasta el momento de esta cuarta serie, he publicado hasta el momento dos reseñas. La primera fue la de la versión traducida al castellano de la segunda novela corta de la serie; que fue publicada por Tusquets, no sólo antes que la primera, sino también antes de que Nórdica publicase buena parte de las novelas cortas de la tercera trilogía. A su vez, Nórdica también publicó los libros de L’ombre du chardon, la tercera pentalogía, en cierto desorden. Y su último volumen apareció en el mercado… ayer. Cuando Tusquets lleva ya dos volúmenes de la última serie. Un caos, un desorden, en parte provocado por los cambios de adquisición de los derechos de la obra de Shimazaki en España, que han pertenecido a tres editoriales, Lumen, Nórdica y Tusquets, en parte por la falta de seriedad en general de la industria editorial española. De ahí, que yo ya me pasase sin dudarlo desde L’ombre du chardon a las versiones originales en francés. La segunda reseña fue la de hace pocas semanas.

Tomé la decisión de releer en idioma original la segunda novela corta, por lo que al final, además de Suzuran (lirio de los valles o muguete, Convalaria majalis), que me sirvió para introducirla en estas páginas, la serie consta también de las novelas cortas,

  • Semi (cigarra).
  • No-no-yuri (lirios del campo).
  • Nire (olmo).
  • Urushi (árbol de la laca).

Los protagonistas de cada uno de los libros son distintos miembros de la familia Nire, que viven o vivieron entre Matsue y Yonago, en la región más occidental de la isla de Honshū, a orillas del mar de Japón. En Suzuran la protagonista es Anzu, como ya comenté, la hija mediana de los Nire. En Semi, los protagonistas son los dos ancianos padres, que viven en una residencia de ancianos, como consecuencia del Alzheimer de la esposa. Los hechos transcurren después de los que se cuentan en Suzuran. En No-no-yuri volvemos al pasado, los hechos suceden antes de Suzuran, en Tokio, y la protagonista es Kyokō, la dinámica, independiente y hermosa hija mayor del matrimonio. En Nire, el protagonista es Nobuki, el hermano menor, que deberá afrontar la sorpresa del origen de su nacimiento. Es posterior cronológicamente a las anteriores; los personajes como el protagonista y su hermana, que tenían treinta y tantos en las anteriores, han entrado en la cuarentena. Y finalmente Urushi, que se centra en Suzuko, y en menor medida, pero de forma importante, en su hermano adoptivo Tōru. Su lugar cronológico sería la actualidad, unos dieciocho o diecisiete años, según como lo veamos, desde el principio de la saga. Suzuko es la hija biológica de Kyokō, adoptada por su tía Anzu, de quien es hijo Tōru. Por lo tanto, como ya indicaba en la reseña anterior, estamos ante una reflexión amplia de las relaciones de familia.

Los temas principales son la confianza, el engaño, el perdón y la solidaridad entre los miembros de una familia. También es un tema importante la independencia de las personas para seguir con su camino, rompiendo con las costumbres de la familia tradicional japonesa, que imponían determinados sacrificios a hijos/hijas y nueras/yernos respecto a sus padres. El aspecto externo es el de una familia normal. De una ciudad de provincias. Que no han sufrido penurias económicas. Los hijos se han educado y han hecho su vida. Cada uno con su propia personalidad y preferencias. Pero mientras que los padres tuvieron un matrimonio concertado, por miai 見合い, llevando una vida funcionalmente correcta, pero emocionalmente deficiente, en la que no faltaron las traiciones como sustitutas de esas deficiencias emocionales, los hijos han tomado sus propias decisiones, con sus errores y sus aciertos. Y que han afectado también a las relaciones entre ellos y con sus padres. Pero a la larga, domina el sentido de responsabilidad y solidaridad, y el apoyo mutuo entre los miembros familiares. A veces, de forma casi demasiado perfecta. Frente al desasosegante final de la pentalogía L’ombra du chardon, el último libro de esta serie, con la adolescente Suzuko como protagonista, es muy optimista. Al final las cosas encajan. De forma casi demasiado perfecta.

Globalmente, las cinco novelas presentan sinergias importantes. Y aunque se pueden leer por separado de forma independiente y con sentido, la suma de todas ellas, leídas en el orden en que se publicaron en Canadá, son más que la suma de sus partes. Realmente, y por eso he decidido hacer el comentario conjunto, me cuesta difícil a toro pasado entender estas cinco novelas cortas como obras independientes, y tiendo a contemplarlas como una gran novela familiar en cinco partes. Tiene más sentido. Por lo demás, la lectura del francés de Shimazaki es agradable, fluida, y cojo siempre sus libros con interés. Me duran poco. Y me parecen, en general, muy recomendables. Una de las pegas que le puedo poner a alguna

[Cine] Wonderland (2024)

Cine

Wonderland (2024; 41/20240807)

Hoy vamos con un estreno directo en plataforma. En su país, Corea del Sur, fue estrenada directamente en salas de cine a principios de junio, con razonables resultados iniciales de taquilla, pero la distribución en el resto del mundo, excepto China, es de Netflix. Pero no fue esto lo que me atrajo de la película. Durante los peores momentos de la pandemia, cuando no podíamos ir al cine, me suscribí a Filmin una temporada con intención de ver películas de cine interesantes. Y en ese tiempo pude ver ver una película dirigida por el director de la de hoy, Kim Tae-yong, y protagonizada por Tang Wei, la estupenda actriz china cuya carrera se vio alterada por la dictadura de su país. Aquella película me gustó mucho. Ambos se casaron años más tarde, y por ello Wei Tang ha ido alternando su participación en películas chinas, pero también en películas surcoreanas. Pero creo que es la primera vez que vuelven a rodar juntos. Definitivamente es algo que me hizo mirar con buenos ojos el estreno de esta película de hoy, en cuyo reparto aparecen otros nombres y rostros habituales en las teleseries surcoreanas que veo los fines de semana. Eventualmente con buenos trabajos en ellas.

Por otro lado, algo de lo que ya soy consciente desde hace tiempo es que los surcoreanos copian si recato ni disimulo. Quizá no podamos acusarlos de plagio. Y tal vez, no lo sé, paguen o pidan permiso por usar algunas ideas. Pero vamos… copian… ¡lo que copian! Y la idea de esta película procede de una celebrada serie de Amazon Prime Video, bastante maja, de la que he visto dos temporadas, aunque ya no me animé a ver la tercera. Bueno… la empecé. Pero es eso que piensas que ya lo que te están contando no tiene tanto que ver con lo que te gustó inicialmente. La cuestión es que los avances en inteligencia artificial permiten que, a la muerte de una persona, o cuando está en coma profundo, recoger todas sus vivencias y personalidad, y subirlas a unos mundos de realidad virtual, permitiéndoles interactuar con sus allegados vivos. En este caso, una mujer china (Wei Tang) establecida en Corea del Sur fallece lamentando no habiendo pasado más tiempo con su hijo todavía pequeño, mientras lleva una vida alternativa como arquóloga. Una azafata (Bae Suzy) se comunica habitualmente con su novio (Park Bo-gum), que en su vida alternativa es astronauta en una estación espacial, en la realidad está en coma profundo por un accidente,… aunque… ¿qué pasará cuando despierte?. Una abuela malcría a su nieto fallecido, en una realidad alternativa en la que este está estudiando en Londres. Y estan los dos desarrolladores principales de la idea y el programa (Choi Woo-sik y Jung Yu-mi), con sus propios problemas.

Sobre el papel, y por ello no dudé en ver la película en cuanto la estrenaron, tenía todos los mimbres para ser potencialmente interesante. La producción está muy cuidada, con una buena fotografía, quizá demasiado aséptica, muy «de ciencia ficción». Y todo el mundo sale muy guapo. Pero… la superficialidad de la propuesta es terrorífica. Las situaciones familiares o románticas están totalmente estereotipadas, no hay ningún tipo de reflexión básica sobre lo que significa no aceptar la muerte, no asumir el duelo, no seguir hacia adelante. Se queda a un nivel elemental, casi anecdótico. Y aunque el reparto tiene una potencialidad indudable, queda tan desaprovechado, que las interpretaciones hacen agua por todas las partes, especialmente en aquellos personajes más pensados para complacer a un público que gusta de gente guapa en pantalla, famosos a los que están enganchados, pero cuya calidad depende mucho de que esté en el papel adecuado, con la dirección adecuada, y ajustados a sus limitaciones.

Por lo tanto, quizá por las expectativas elevadas que yo me había montado en mi cabeza, la cosa se queda… regular, regular. Una pena. Seguimos con una racha mala de películas estrenadas directamente en plataformas. Toda la retórica sobre internet como el futuro del cine queda desmontada por la comercialidad superficial de la mayor parte de las propuestas que nos ofrecen las plataformas de contenidos. Pero si la película tiene hasta el típico aviso de emplazamiento de producto, práctica de la que abusan hasta niveles risibles las producciones del país asiático. Una pena.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

[Libro] Suzuran – Aki Shimazaki

Literatura

En mayo de este 2024 fue publicado la quinta novela corta del quinteto Une clochette sans battant de la escritora japonesa radicada en Montreal, Canadá, y que ha venido desarrollando su carrera literaria como escritora en su idioma de adopción, el francés. Un clochette sans battant es su cuarto quinteto, su cuarto ciclo de cinco novelas cortas, que como de costumbre llevan como título los nombres en japonés de plantas o animales. Una vez publicada la novela que cerraba este ciclo, decidí que era el momento de afrontar la lectura del mismo. Y al igual que el año pasado, en el que decidí ir leyendo el tercer ciclo durante el verano, ese es también mi propósito para este año, leer los cinco relatos durante el verano. No de tirón, intercalando otros libros entre ellos, pero con la mirada puesta en finales de agosto o principios de septiembre como ficha de fin de su lectura.

La acción de la novela de hoy, y otras del ciclo, sucede en la ciudad de Matsue, y otras localidades próximas, en las costas del mar del Japón, al sur y el oeste de la isla de Honshu. No he estado por allí. Aunque tiene sus atracciones en su proximadad. Mar, el monte Daisen, las dunas de Tottori… No me importaría pasar por allí. De momento, uso fotos de Toyama, más al norte y al este, pero también en la costa del mar de Japón. Y ambas ciudades… tienen un castillo.

Suzuran, 鈴蘭 o スズラン, las especies botánicas y animales se escriben con frecuencia en katakana aunque exista una escritura con kanji posible, es la primera novela del ciclo, y el título hace referencia a los lirios del valle o muguetes, Convallaria majalis, una planta fundamentalmente europea, pero que fuera del subcontinente tiene una variedad aislada en el archipiélago japonés. Para este ciclo, del que ya he leído las tres primeras cortas, voy a hacer lo siguiente; a modo de presentación, comentaré hoy el primero de ellos, pero el resto los comentaré juntos, así como la impresión general del ciclo, en un entrada tras la lectura del último de ellos. Los estoy leyendo en el francés original. La editorial que actualmente tiene los derechos para su traducción al español es Tusquets. Pero desde que cogió los derechos de las obras de Aki Shimazaki se ha mostrado caótica a la hora de publicarlos. El segundo libro de este ciclo lo publicó hace unos años, antes de publicar los libros del tercer ciclo, L’ombre du chardon. En aquel momento no supe que no estaban respetando el orden de publicación, y lo leí, con el título Luna llena, que tampoco respeta el título original del libro. Ni en la decisión de usar palabras japonesas como ya he explicado, ni en el significado del título. Ese segundo libro, que ya reseñé, en el original en francés se titula Semi, セミ o 蝉, y significa cigarra. Por estas faltas de respeto a los originales, tomé la decisión de seguir leyendo la obra de Shimazaki en francés, lo cual no me general mayor problema.

En este nuevo ciclo, las relaciones familiares van a ser fundamentales. Por lo que, hasta el momento, los protagonistas de cada una de las novelas cortas que componen el quinteto son miembros de una misma familia. En la primera de ellas, Suzuran, nos serán presentados todos ellos, pero se centra en Anzu 杏子, una mujer en la mitad de su treintena, divorciada, con uno hijo de unos siete años, que se gana la vida como ceramista, ámbito en el que se ha ganado una cierta fama de artista consistente, elegante, y en el que va saliendo adelante. Pero prácticamente ha renunciado a las relaciones sentimentales con hombres después del fracaso de su matrimonio, cuando descubrió que su marido la engañaba. En la novela, se prepara para la llegada de la Golden Week u Ōgon Shūkan 黄金週間, una semana en la que coinciden varios festivos a principio de mayo, por lo que se suele aprovechar en el país para disfrutar de vacaciones y visitar a la familia. Su hermana Kyōko 京子, un par de años mayor, muy atractiva, y que vive en Tokio, ha anunciado su visita acompañada de su novio. Lo que ha sorprendido por su reticencia al matrimonio y su preferencia por relaciones seriadas con los hombres, pero sin compromiso. Como curiosidad, el nombre en kanji de la protagonista, 杏子, también se puede leer Kyōko. Los padres viven en una residencia por el Alzheimer de la madre, y tienen un hermano menor, casado y con hijos. Se reunirán. Pero en eso días, Anzu descubrirá algunas cosas del pasado, sobre su hermana y los hombre en la vida de Anzu, que la sorprenderán. Y sobretodo, nunca podría imaginar que fuese a hacer tan buenas migas con el novio de Kyōko. Pero muchas más sorpresas esperan a la familia a partir de ese momento.

La lectura de esta novela tuvo dos partes para mí. Una, hasta la mitad o así de la misma, en la que siendo de lectura fácil y amena, no me acababa de cuajar del todo. Sin embargo, a partir de cierto momento, el tono de la historia cambia, entrando en el terreno del melodrama familiar, lo cual es un terreno peligroso, minado, ya que es fácil pasarse y entrar en el folletín. Shimazaki lo evita, y al final consigue hacer una reflexión sobre las relaciones fraternales, sobre los contrastes de personalidad, sobre los hermanos o hermanas que viven a la sombra de otros, pero también sobre la capacidad de perdonar, y de aceptar lo que viene, con un sentido de solidaridad. Cómo aceptar lo correcto, cuando lo fácil sería romper y seguir cada uno con su vida. Quizá no sea el mejor relato de Shimazaki, pero está muy bien, y cumple perfectamente como entrante a este ciclo, en el que iremos conociendo las historias no contadas de las vidas de los miembros de la familia Nire 楡 (que tiene traducción, olmo).

[Cine] Shēnhǎi [深海] (Deep sea) (2023)

Cine

Shēnhǎi [深海] (2023; 26/20240527)

Esta fue la última película que vi antes de irme de viaje de vacaciones, en una matinal de domingo por la mañana. Una película de animación china, bien vista por la crítica, aunque la opinión de los espectadores en distintas plataformas fuese un poco más fría. Dirigida por Tian Xiaopeng, sobre una historia escrita por el mismo, parece un intento más de la industria cinematográfica china de encontrar un hueco entre los grandes del medio a nivel mundial. También en la animación, un ámbito dominado por Estados Unidos y Japón, con incursiones de otras nacionalidades. Y teniendo en cuenta el enorme potencial de espectadores que tiene el gigante chino. El problema es que las producciones chinas con gran éxito en su país pocas veces consiguen abrirse paso a nivel global. Y hay muchos motivos para ello.

En este caso nos encontramos con la historia de una niña que está de vacaciones en un crucero con su familia. Una familia formada, además de ella misma, por su padre, que se casó en segundas nupcias con otra mujer tras la separación y el divorcio de la madre de la niña, y un bebé fruto del nuevo matrimonio, que atrae toda la atención de los progenitores. Así pues, tenemos una situación de «princesa destronada», que se siente abandonada por su madre, relegada a un segundo plano por su padre y su madrastra, y sin encontrar su lugar en el mundo. Una noche en el crucero, durante una tempestad, la niña cae al agua, para entrar en un mundo alternativo de fantasía y acción, con la promesa de encontrar a la madre de la mano de un extravagante personaje que gobierna un peculiar mundo marino.

La película ha alcanzado las salas de cines occidentales por su buena acogida en la Berlinale de 2023; como ya he dicho, la película ha sido bien acogida por la crítica. El esfuerzo artístico y técnico de producción es considerable. Con una ilustración fuertemente expresionista en su trazo y en su colorido, nos invita a explorar un mundo de fantasía oceánico. Tal es el expresionismo de la película que puede ser abrumadora visualmente en ocasiones, lo cual puede sacar al espectador de la película. Pero indudablemente hay mérito en la realización de este largometraje. Sin embargo, en lo que se refiere a su historia, a su argumento, no deja de ser un pastiche, razonablemente bien ensamblado eso sí, de ideas que ya se han explorado en otras películas. Los temas son el abandono, el duelo, la supervivencia,… pero llega un momento en la película que las piezas empiezan empiezan a encajar y la película comienza a ser predecible. Empiezas a pensar… «ah, esto ya se lo vi hacer a Miyazaki, o esto se lo vi hacer a Ang Lee, aunque los temas sean muy distintos… o esto…», y eso desinfla en parte el interés inicial del film

Al final, y resumiendo, es una película que tiene su interés, pero no acaba de siendo la película redonda, de referencia, la demostración de poderío de la cinematografía china, y que claramente pretendía ser. Incluso su potencial público infantil puede quedar excesivamente abrumado por lo visual, pero también por los temas, aparte del presunto happy end que los responsables del film se sacan de la manga en los títulos de crédito tras el final de la película. Y que no está en el devenir natural de la historia y la película, que conlleva siempre a cuestas sus dosis de drama, e incluso de tragedia. En realidad no es una película amable, aunque al final la quieran convertir en eso. Creo que los chinos siguen sin encontrar su punto, más allá de la películas de artes marciales de época que hace un par de décadas sorprendieron, o producciones puntuales de directores independientes, pero que no van a alcanzar al gran público. Cuando aspiran al blockbuster se nota que no tienen el oficio de los norteamericanos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] May December (2023)

Cine

May December (2023; 12/20240225)

La nueva película de Todd Haynes, que tuvimos ocasión de ver en sesión matinal este domingo pasado, ha recibido en castellano el anodino título (y mil veces con distintas variantes) Secretos de un escándalo. Pero es que ese Mayo diciembre del título original… es algo que no se pilla en castellano. Esencialmente, se refiere a una relación entre dos personas con bastante diferencia de edad, donde diciembre, en invierno, sería la persona de mayor edad, y mayo, en primavera, sería la persona más joven. En cualquier caso, la película presentaba a priori suficientes alicientes como para que nos apeteciera verla. Por su director, que en el pasado nos dejó alguna joya más que interesante, como por su reparto.

Inspirada por un caso real que se dio en el estado de Washington cerca de Seattle, la película nos llevará a la ciudad georgiana de Savannah. Allí llega una actriz (Natalie Portman) que prepara una película sobre un escándalo de tiempo atrás en el que una mujer en su treintena (Julianne Moore, ya en su cincuentena) sedujo y se acostó con un chaval de doce o trece años (Charles Melton, ya en su treintena). En la actualidad más de veinte años después, después de que la mujer cumpliera condena en prisión y diera a luz una hija de la relación, ambos están casados y tienen dos hijos más. La mayor en la universidad, los dos gemelos a punto de graduarse en el instituto. Durante unas semanas acompañaremos a la actriz en su relación con la familia, que vive una vida aparentemente estable e idílica, e integrados en una comunidad pacífica y tranquila de la ciudad.

Como todas las películas de Haynes, el cuidado en su factura es admirable. Con una fotografía muy cuidada, con una imagen granulenta, como si estuviera rodada con película fotográfica de alta sensibilidad, o como sucedió en Carol, que fue rodada en 16 mm, aunque la película actual es de imagen digital en todo su proceso. La estética, el diseño de producción, los cuidados encuadres, la banda sonora, todo ello es muy propio de Haynes. Genera un estado de ánimo, una sensación que detrás del aséptico entorno en el que se mueve la familia hay algo turbio, difuso. La película está llena de metáforas visuales o conceptuales… véase las mariposas monarca… o algunas cuestiones con los hijos de la pareja…

Pero la esencia es la interacción entre los personajes, reforzada por la gran calidad de los intérpretes, que es de lo mejor de la película. Ese «mayo, diciembre» puede aplicarse al extraño matrimonio surgido en circunstancias tan dispares y desequilibradas. Pero también a la relación entre la mujer y la actriz. O entre los adultos y los adolescentes que surgen a la realidad. Entre los extrañados hijos del primer matrimonio de la mujer y sus hermanos de la segunda relación y matrimonio. Y luego está la aparente ambigüedad moral de la puesta en escena. Digo «aparente» pues es obvio que hay algo profundamente anómalo y erróneo en la situación. No es errónea la diferencia de edad en la pareja el momento puntual en el que aparece la actriz. Actriz que actúa como elemento perturbador de un equilibrio inestable. Es erróneo en cómo empieza. No hay justificación válida para que una mujer de 36 años se lo monte con un chico de 12 años. Como no la hay en el caso desgraciadamente más frecuente entre un hombre de la misma edad y una chica adolescente. Y eso erróneo es lo que surge en la película. Es el punto de ruptura. La llegada de la actriz que revuelve lo que estaba en lo profundo del charco. La emancipación de los hijos que se van a la universidad. El aparentemente ideal círculo social, pero también precario, también en equilibrio inestable.

De todos modos, es una película que para poder abarcarla es necesario dejarla reposar. Y en ocasiones es difícil de digerir. A pesar de la asepsia general, y de las bondades estéticas del cine de Haynes, la película es incómoda. No es fácil encontrar referentes éticos, más allá de esos hijos nacidos de una pareja extraña. Que percibimos como que no debe ser. Y eso que la que es nacida directamente de la relación entre el chico casi un niño y la mujer de treinta y tantos tan apenas aparece en pantalla. Las ambigüedades morales del ser humano es un tema predominante, y es incómodo. Cuesta hacerse con la composición de lugar. Por lo tanto, más que una recomendación general es… según y cuándo es una excelente película, según y cuándo no es la película para ver. Pero es una buena película con excelentes interpretaciones.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950)

Cine

Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950; 09/20240210)

Munekata kyōdai, las hermanas Munekata. No hay una palabra para decir hermana (o hermano). Si hablas de una persona, tienes que especificar si es una hermana mayor, ane [姉], o menor, imōto [妹]. Algo similar en masculino. Pero sí hay una palabra para el colectivo de hermanas, shimai [姉妹]. Lo que llevo preguntándome desde el sábado es por qué si el título original utiliza esta última grafía, todas las transcripciones al alfabeto latino aparecen como kyōdai, que yo había aprendido como hermanos [兄弟]. En fin… esas cosas del idioma japonés que hacen que por mucho que le haya dedicado mi tiempo, haya llegado a la conclusión que nunca seré capaz de hacer una mínima y sencilla conversación por miedo a decir tonterías. Lo que sí me ha servido con esta película es para comprender mejor el talante de las hermanas Munekata, la mayor Setsuko (節子, Kinuyo Tanaka) y la menor Mariko (満里子, Hideko Takamine), salvando las limitaciones de los subtítulos en castellano.

La acción transcurre entre Tokio, Kioto y Kobe. Y a Setsuko le gusta visitar los templos de la antigua capital imperial, donde vive su padre… mientras que a Mariko le apetecen más otras actividades más mundanas. Nos quedaremos aquí, fotográficamente, con algunos de los templos de Kioto.

Nos sorprendieron los estrenos de la cartelera de esta semana con la inclusión de esta película de Yasujirō Ozu, uno de los maestros por excelencia del cine japonés, y aun me atrevería a decir uno de los mejores directores de cine de la historia, todas las nacionalidades incluidas. He visto unas cuantas de sus películas, las más célebres, en casa, en la televisión, desde plataformas en línea cuando estuviesen disponibles, o de la forma que fuese cuando no. Y su pausada forma de rodar, aparentemente sencilla, pero que transmite una gran profundidad, aunque ajena a la mayoría de las cosas que se hacen hoy en día, no ha dejado de ser un referente para muchos directores posteriores. Algunos de ellos han pretendido imitarle, con segundas versiones de sus historias. Ozu nació en 1903, por lo que el año pasado fue el 120º aniversario de su nacimiento, y varios festivales de cine, de los de más postín, le rindieron homenaje con esta versión restaurada y remasterizada en formato digital 4K de esta película de 1950.

Emparedada en su filmografía entre las dos primeras películas de la llamada Trilogía de Noriko [Banshun 晩春 (Primavera tardía), Bakushū 麥秋 (Principios de verano), Tōkyō Monogatari 東京物語 (Cuentos de Tokio)], consideradas como verdaderas obras maestras, la historia de la familia Munekata ha pasado más desapercibida como una obra menor. En ella nos habla del conflicto que surge ante las dos hermanas cuando coinciden en el tiempo tres hechos; la noticia de que su padre (Chishū Ryū) tiene una enfermedad terminal, la crisis en el matrimonio de la mayor por el desempleo y el alcoholismo de su marido (Sō Yamamura), y el regreso del extranjero de un antiguo amor (Ken Uehara) de Setsuko, por el que Mariko también se siente atraída.

Esta película es un ejemplo de que cuando de un autor se espera tantísimo, algunas obras muy buenas, o incluso excelentes desde ciertos puntos de vista, quedan relegadas a un segundo plano. Ozu nos habla, como en tantas ocasiones, de la familia y de las relaciones. Como de costumbre no se extiende en explicaciones. Hay un contexto, que está ahí porque forma parte de modo espontáneo en las explicaciones, pero asume que el espectador lo conoce. Y dando ese contexto por sabido, entrada directamente al grano. Un marido sin empleo, en la posguerra mundial, un ingeniero descolocado en un país en el que las prioridades están cambiando. Dos hermanas que son polos opuestos, pero que viven en armonía. La mayor, en sus treinta y tantos, vestida siempre con kimono tradicional, de modales modestos, también tradicionales, que siente que su obligación es salvar el matrimonio en el que es desgraciada. La menor, vestida a la occidental, mucho más joven, en su veintipocos, que reivindica su derecho a ser cosmopolita, abierta, a decir lo que piensa, a ser directa. Como en tantas obras de cine o literarias japonesas, Ozu trata el conflicto de valores en un país que cambió por completo su forma de interactuar con el mundo en el intervalo de pocas décadas. Que pasó de un régimen feudal y de bajo desarrollo tecnológico, a ser una de las potencias bélicas que puso en jaque a media Asia y el Pacífico. Y eso pasó su factura entre sus ciudadanos con valores conflictuados.

El principal activo de la película, además de la consistente realización de Ozu, fiel a su estilo, es la excelencia de sus interpretaciones. Unas interpretaciones de un estilo muy distinto a las que estamos acostumbrados. Pero Takamine como, especialmente, Tanaka, están excelentes. No en vano son dos de las intérpretes más destacadas de la historia del cine nipón. Pero también hay que destacar a Yamamura, que le toca bailar con el papel más desagradable.

No voy a decir que esta película sea para todos los públicos, en el sentido de que no responde a los gustos de hoy en día. Es una película que tiene ya 73 años. Y el mundo y los gustos han cambiado mucho. Pero es una buena película que satisfará a los más cinéfilos. Y que me ha hecho ver que las horas dedicadas al japonés no han sido en vano. Porque aunque me ha permitido captar matices de los diálogos que pasarán desapercibidos a los que se guíen sólo por los subtítulos. Por ejemplo. Mariko, la más joven, un poco cría en sus comportamientos, suele hablar de sí misma en tercera persona delante del antiguo amor de su hermana. En fin… que yo estuve encantado. A pesar del frío que pasé en esa sesión matinal de sábado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Saltburn (2023)

Cine

Saltburn (2023; 03/20240114)

Las semanas cinematográficas suelen empezar los viernes. Es el día en que llegan a las salas de cines los nuevos estrenos. También suele coincidir con el día en que las plataformas en línea estrenan sus largometrajes propios. Al fin y al cabo, es la víspera del fin de semana, cuando el público tiene fiesta y más tiempo y posibilidad de ir a las salas o acoplarse al televisor. A nosotros eso nos influye relativamente. No es infrecuente que la película de la semana la veamos llegado ya el miércoles o el jueves, al final de la semana cinematográfica. Pero en este principio de año estamos acumulando nuestra asistencia a los estrenos en los primeros días de la semana. Bueno… desde el punto de vista cinematográfico, el lunes sería el día del medio de la semana, con viernes, sábado y domingo por delante, y martes, miércoles y jueves por detrás. El caso es que, al igual que la semana anterior, hemos iniciado la semana cinematográfica con dos estrenos, uno en plataforma y otro en salas, que nos han resultado más interesantes de lo que pensábamos, lo cual está muy bien.

Ilustro con fotografías del viaje a Inglaterra, Londres y Cambridge, en el invierno de 1994, realizadas en blanco y negro con la extraviada Minox 35ML y película Ilford Delta 400.

E iniciamos el comentario con el estreno en plataforma, en Amazon Prime Video. Es un estreno que lleva ya unas semanas, y que estaba despertando muchos comentarios positivos en distintos medios. Dirigida por Emerald Fennell, que ya sorprendió con su más que interesante primer largometraje. Fennell es también actriz, e interpretó a la joven Camilla Parkes-Bowles en The Crown, entre otros papeles muy diversos en su carrera, habitualmente en papeles secundarios. Y aquí nos lleva a una comedia retorcida, comedia negra, con regusto a Patricia Highsmith. Un joven con pocos amigos (Barry Keoghan), poco integrado, es admitido, becado, en la universidad de Oxford, donde es mirado con desprecio por los alumnos más privilegiados por la posición social de sus familias. No obstante, tras un incidente con una bicicleta, y tras contarle la triste historia de su familia, hace amistad con una de esos estudiantes privilegiados y adinerados (Jacob Elordi), que le invitará a pasar unas vacaciones en su mansión, Saltburn, con su familia, donde destaca la matriarca (Rosamund Pike). Pero allí empezarán a suceder tragedias.

No esperaba mucho de esta película. Pero claro, aquel primer largometraje, protagonizado por Carey Mulligan, que también tiene un pequeño papel en esta película, y las buenas críticas eran aliciente suficiente para ver esta nueva película. Al puro estilo británico, la película está realizada con excelente oficio. Filmada en un agobiante formato académico (1,37:1), con película fotográfica tradicional, muy bien fotografiada por el sueco Linus Sandgren, garantía de calidad, queda claro que Fennell sabe cómo hacer cine, aun con su escaso bagaje como directora. Si a eso añades un reparto de intérpretes británicos que tienen calidad para dar y vender, cierto grado de éxito está asegurado.

Sin embargo, la historia es compleja. Es compleja de contar y de digerir. Este Ripley universitario que nos ofrece Fennell es inequívocamente perverso, pero también lleno de complejos y de contradicciones internas. Y la familia de aristócratas vacíos de contenido y pensamiento, muchas veces mera fachada, también tiene algunas complejidades internas que son complejas de explorar. Fennell, evidentemente busca epatar al espectador. Con escenas de erotismo, enfermizo en no pocas ocasiones, y violencia, que no se recrean en lo explícito o en el gore, pero son elementos que están ahí. Y esta complejidad en combinar temas, historia y personajes hace que la película tenga sus altibajos, y sea en algunos momentos difícil de digerir. No obstante, creo que merece la pena darle una oportunidad. Es menos frecuente de lo que parece que los directores rueden con libertad. Véase uno de los éxitos del año pasado, que presentaba constricciones evidentes a la hora de transgredir, y que a la corta o a la larga le pueden pasar factura en la temporada de premios. Claro,… no está claro que Hollywood le hubiese perdonado las transgresiones que merecía.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The holdovers (2023)

Cine

The holdovers (2023; 02/20240106)

Había muchas razones por las que nos apetecía ver esta película. Y alguna por la que nos apetecía menos. No he visto todas las películas de Alexander Payne, pero todas las que he visto me han gustado mucho, desde la primera que vi, que también coprotagonizaba Paul Giamatti, que es la segunda razón por la que me apetecía ver la película. Giamatti es un actor que ha estado en permanente ascenso en su calidad interpretativa. Con un reconocimiento de los que tardan en llegar… porque es bajito, calvo y regordete. Un petardo alto y guapo siempre tiene más oportunidades que un excelente intérprete que no se ajuste a las tendencias y prejuicios de la moda en vigor. Otra razón es que todo el mundo hablaba muy bien de la película a priori. Esta película ha tardado un tiempo desde su estreno en Estados unidos hasta que ha llegado a España, por lo que ha habido reacciones a la misma de sobra. Pero… ¿otra película de profesor inspirando al alumno adolescente en crisis? Las hay muy buenas, pero no sé si es lo que me apetecía ver. Bueno. Los pros superaron a las contras y fuimos al cine a las cinco de la tarde de un sábado.

Un internado para chicos, extremadamente pijo, en Nueva Inglaterra, con un invierno gélido y nevado como toca en esas latitudes, que no están más al norte que donde yo vivo, al contrario, pero que no reciben el templado influjo de la corriente del Golfo, sino el gélido influjo de la corriente del Labrador. Creo que es ese el motivo por el que una región en la latitud de Madrid es mucho más fría en invierno. Varios alumnos no se van a casa por Navidad, y al profesor más gruñón e impopular del colegio (Paul Giamatti), el de historia antigua, le toca ser el guardián de los chicos. Por todo apoyo, la cocinera (Da’Vine Joy Randolph), negra, que acaba de perder a un hijo de 19 años. Alumno brillante, no pudo ir a la universidad por carecer de dinero al contrario que sus compañeros blancos, y lo han matado en Vietnam. Estamos en 1970. Todos los chicos menos uno, brillante pero rebelde y conflictivo (Dominic Sessa), conseguirán irse de vacaciones a esquiar con uno de sus compañeros. Pero el que se queda no consigue contactar con su familia para conseguir el permiso. En esos días, estas tres personas, pasarán de repelerse a una mutua comprensión y acercamiento. Aunque no sin consecuencias.

Payne revisa algunos de los temas que aparecen en su filmografía. La familia es uno de los más característicos. Pero además hace una incisiva crítica de las desigualdades sociales en Estados Unidos, al mismo tiempo que revisa lo que une y lo que separa a las personas. Frente a los profesores inspiradores y carismáticos que suelen aparecer en este tipo de películas, Payne ofrece a Giamatti un personaje lleno de afrentas y rencores, que siente que el mundo le ha tratado de forma injusta, por lo que trata a sus alumnos con mordacidad y rigor, sin plegarse a las conveniencias que le expone el director para el sostenimiento del centro. Pero al mismo tiempo, hay otras personas a su alrededor que expondrán sus propias carencias y sus propios pecados, y pondrán en duda de su planteamiento docente es el adecuado, en este pequeño experimento navideño con consecuencias. Rodada con milimétrica precisión, en digital revelado para un aspecto viejuno, propio de las películas de la época. Incluso la resolución de la fotografía es baja, 2K a idea, con el fin de que no sea demasiado nítida.

Por supuesto, el gran activo de la película son las interpretaciones; no sólo de Giamatti, sino de los tres principales y de varios de los secundarios, que se asoman a la película de forma esporádica. Alguna de las cuales (Carrie Preston) quizá merecería que el trío protagonista hubiese sido un cuarteto. La película tiene algo de teatral. El guion original de David Hemingson recuerda en ocasiones a las adaptaciones de obras teatrales, aunque se mueve más libremente entre escenarios. Pero puedo imaginar la misma historia reducida a tres o cuatro actos, en dos o tres escenarios diferentes. Excelente en cualquier caso.

Muy recomendable. Qué puedo decir. Dentro del género, es original, la figura del profesor es distinta y con más sutilezas. Y la posición ante las desigualdades sociales aporta un plus de profundidad a la película. Una película que, desde mi punto de vista, es mucho más válida para una reflexión navideña que la mayor parte de las tontás que se hacen a tal efecto. Buena cosecha la de este año para la temporada de premios.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****