[Libro] L’iris blanc (Astérix) – Fabcaro y Didier Conrad

Literatura

A pesar de que hace tiempo que las aventuras de Astérix no son lo que fueron en los buenos tiempos de René Goscinny, por aquello de que tengo todos los álbumes de las aventuras del pequeño galo en forma de historieta, no los relatos ilustrados, que no me suelen gustar, compré hace poco el que hace el número 40 desde que se iniciaron las aventuras de los irreductibles armoricanos. Cuando Albert Uderzo se quedó solo, ya se produjo un descenso en la calidad de los guiones. Desde el número 35, en 2013, con Uderzo retirado, los nuevos álbumes venían firmados por Jean-Yves Ferri en los guiones y Didier Conrad como ilustrador. Y los resultados habían venido siendo irregulares. Y en este último número ha habido cambio de escritor, siendo el encargado del nuevo guion Fabrice Caro, más conocido como Fabcaro. Un escritor respetado, reconocido y con experiencia, por lo que se habrían nuevas experiencias.

Lutecia en los tiempos actuales.

La nueva aventura nos lleva a un esquema clásico en las aventuras de Astérix. Un personaje más o menos estrafalario, Vicévertus, se acerca a Julio César para ofrecerle una solución respecto a los terribles galos de la aldea rebelde armoricana. Y César le asigna la misión de aplicar la solución y derrotar de una vez a su pesadilla particular. El esquema me recordó mucho inicialmente a La zizanie (La cizaña), lo cual me animó mucho, porque es uno de los mejores, en el que quedó constancia del genio de Goscinny y de su traductor al castellano en aquellos tiempos, El Perich. Geniales, ambos. El nuevo infiltrado en la aldea gala no busca sembrar la cizaña, la discordia, entre los galos. Al menos no directamente. Es miembro de una nueva escuela de pensamiento positivo, L’iris blanc (El lirio blanco), y esta es el arma que piensa utilizar, especialmente centrándose en Bonemine, la esposa del jefe Abraracúrcix, siempre celosa de la gran vida que su hermano se da en Lutecia, donde vive y prospera.

La aventura empieza bien. Ya digo. En sus fases iniciales, claramente me recuerda a esa genialidad que fue La zizanie. El conflicto está bien planteado y de forma divertida. Y sirve para poner en solfa estas «escuelas» del buen rollito, tan frecuentes en las redes, con sus filosofemas a base de frases hechas que «suenan bien», pero con poca profundidad y muchas veces con derivadas mucho menos positivas de lo que aparentan. Por supuesto, salpicando las viñetas aparecen otros motivos de inquietud social en la Francia contemporánea. Los retrasos de los TGV, las manifestaciones de los chalecos amarillos, el esnobismo y la hipocresía de intelectuales y de la alta burguesía… y otros. El problema es que el desarrollo de la aventura se va desinflando, perdiendo interés progresivamente, y haciéndose extremadamente previsible. Se deja leer, entretiene un rato. Pero esta aventura de Astérix es una pálida sombra de lo que fueron. Es lo que hay. Hace mucho que nos falta el genio de Goscinny.

[Viajes] Aliaga, Calatayud y Barcelona con película en blanco y negro (subminiatura)

Viajes

Pongámonos un poco irónicos. Hasta los años finales del siglo XX, el formato de negativo fotográfico de 24 x 36 mm era denominado por algunos sectores de la industria fotográfica como «estándar», por ser el más común, aunque había una gran variedad de estándares según el tamaño de la película y del negativo. Pero también fue llamado por muchos formato pequeño o miniatura. Realmente, mucho más pequeño los del formato medio (6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm, 6 x 9 cm, entre otros), y no digamos si lo comparamos con el formato grande (12.7 x 10 cm, 18 x 13 cm, 25 x 20 cm y más). Pero como había también formatos más pequeños, estos fueron llamados en muchas ocasiones formatos subminiatura (más pequeños que el miniatura). Pensemos en los 17 x 13 mm que ofrecían las cámaras para cartuchos de formato 110, o los 11 x 8 mm de las cámaras espías de Minox y sus copias. Y gozó de cierta popularidad el llamado «medio formato» (en inglés half frame, que sería la mitad del encuadre; no confundir con el medium format, que sería el formato medio, mencionado ya, mucho más grande). Tenía la ventaja de que usaba la misma película de 35 mm, en los mismos carretes, que el formato más popular, pero era la mitad de tamaño (un poquito menos en realidad, 17 x 24 mm), por lo que hacías el doble de fotos con el mismo carrete. Eso sí, con una pérdida de calidad, poco apreciable en los tamaños de copia fotográfica habituales. Una de estás cámara me la llevé en las recientes excursiones al Parque Geológico de Aliaga, a Calatayud y a Barcelona, de las que ya os hablé hace unos días.

Los datos más técnicos en Formato subminiatura viajero – Olympus Pen EE3 con Lomography Potsdam Kino 100. Aquí os dejo algunas fotos.

En Aliaga:

En Calatayud:

En Barcelona:

[Libros de fotografía] Bernard Plossu y Miguel Trillo a buen precio

Fotografía

Hoy tenía intención comentar una serie de recomendaciones fotográficas que había ido reuniendo en los últimos tiempos. Pero ando con menos tiempo disponible del que pensaba. Así que voy a comentar unos libritos que compré ayer. Ayer fue un día atareado… en parte. La tarde-noche fue un éxito, porque en una de estas típicas cenas de Navidad que organizan los grupos de amigos, con uno de estos grupos conseguimos estar TODOS. Cosa que no conseguíamos desde hace muchos muchos años. Muy muy agradable, con un estupendo ambiente, donde lo único que desentonó, aunque a la larga no importó, es que el restaurante en el que estuvimos, agradable en nuestra experiencia, ayer estaba en modo «navidad» y tuvo un nivel de servicio apreciablemente inferior. Bueno… mi salmón estaba muy rico. Y los entrantes y la degustación de tartas del final también. Y por la mañana estuve haciendo recados. Y estos me llevaron al Salón del Cómic de Zaragoza que se celebra este fin de semana,… un momentito que…

… esto es… hice un fotografía instantánea a una «cosplayer» que se prestó a posar,… bueno, fui allí, compré algunas cosas, entre ellas un libro que me hizo mucha ilusión y que espero comentar dentro de unos días, si consigo centrarme en su lectura. Y luego fui a la escuela de fotografía Spectrum, donde había una liquidación de libros y antiguos catálogos de la antigua galería del mismo nombre, y un puesto con libros de fotografía con descuento de la Librería Antígona. Y cogí un par de cositas que os comentaré ahora. Las fotografías que acompañan también son de ayer. Rescaté un veterano Ricoh XR Rikenon 135 mm f2.8 que compré de segunda mano hace más 30 años en un taller de reparaciones fotográficas de Zaragoza hace tiempo desaparecido y que luego nunca usé mucho… porque esa focal nunca me ha resultado cómoda. Tiene una bayoneta K, compatible con la de Pentax, lo compré para mi Pentax P30N, hace mucho tiempo vendida para financiar la Pentax MX, y lo enganché con un adaptador a la Canon EOS RP. Y estoy alucinado con los resultado. Aunque es complicado atinar el enfoque.

La primera de ellas fue el catálogo de una exposición de Bernard Plossu que se celebró hace ya más de 15 años en Zaragoza. Plossu es un fotógrafo que me resulta especialmente querido. Cuando hace unos 30 años, después de comprarme mi primera cámara réflex en 1989 y hacer mis pinitos durante unos años, empecé a interesarme por la fotografía como una de las bellas artes, a comprar revistas y algún libro, y a visitar exposiciones. Y en una de estas me encontré a Plossu, fotógrafo viajero por excelencia, y me encantó y me llegó. Entonces entendí plenamente lo que significa que te guste la fotografía. Y desde entonces, el fotógrafo que fotografía fiel a su Nikkormat y a su 50 mm es uno de mis referente. Este sencillo catálogo, Los jardines del polvo, que se vendía por 2 euros, son fotografías de paisajes áridos, desérticos o casi desérticos, en blanco y negro, y en el que contrastan los realizados en el Oeste americano con su sucedáneo de las tierras áridas y desiertos de Almería. Sencillo, pero bien.

Y en el puesto de Antígona me encontré con un libro de Miguel Trillo, fotógrafo gaditano que se hizo un nombre fotografiando en los años 80 a los jóvenes de la movida madrileña, en su diversidad de tribus urbanas o, simplemente, en su colorida diversidad, reacción indudable a las décadas de dictadura gris, monótona. Cuando hace unos años se celebró una exposición de este fotógrafo en el Centro de Historias de Zaragoza, me gustó su estilo directo y franco. Retratos de las personas tal y cual son, si aderezos ni engaños, delante de una pared, puerta, o lo que sea que le sirva de fondo, con un flash directo, pero bien gestionado, y en los que se respeta a la persona fotografiada sin prejuicios, permitiendo que se vea y se sienta tal como es. Y ayer me encontré este Parejas y placeres, editado en 2008 por la galería H2O de Barcelona, en la que los sujetos no son individuos, sino parejas. Con un estilo similar al que he comentado, aunque con más diversidad de situaciones, hay no pocas realizadas más a la luz del día y con luz natural, son parejas de todo tipo y estilos haciendo lo suyo. Creo que es el tercer libro que tengo de Trillo, y bienvenido es a mi biblioteca.

[Fotocomentario] Volver,… a los mismos lugares, con otras luces, con otras miradas

Fotografía

En varias ocasiones me han preguntado, especialmente personas que visitan mi Instagram dedicado a la fotografía con película fotográfica tradicional, por qué repito con frecuencia la visita a los mismos lugares. La mayor parte de las fotografías que aparecen en esa cuenta proceden de lo cotidiano. Ir de un lado a otro de la ciudad. Bien porque paseas, porque disfrutas de tu ocio haciendo ejercicio, y de paso, también, ejercitando la afición fotográfica, bien porque siempre conviene llevar una cámara encima, un bloc de notas fotográfico, cuando te desplazas para ir a trabajar, para ir a comprar… para lo que sea. Y es cierto. Son lugares cotidianos. Mil veces visitados. Y mil veces fotografiados. Es lo que hay.

No soy el único aficionado al a fotografía/fotógrafo que tiene esa costumbre de volver una y otra vez sobre los mismos temas. Muchos fotógrafos, más sabios, hábiles y expresivos que yo, lo recomiendan también. Las fotografías que acompañan esta entrada, por ejemplo, sobre las que hablo desde un punto de vista técnico en Paisaje urbano con colores poco saturados – Minox 35 GT-E con Orwo Wolfen NC500. Cuando terminan mis vacaciones de principios de otoño, a partir de la tercera semana de otoño, visitó estos lugares, donde normalmente encuentro escenas y colores que se adecúan muy bien al ambiente otoñal.

Conocemos el (hasta cierto punto) mito de los colores del otoño. Y le llamo mito, porque esos majestuosos paisajes de colores rojizos y ocres no son propios de estas latitudes. Estas latitudes austeras, áridas, presentan especies de árboles de hoja caduca que amarillean, pero pocas veces llegan a mostrar sus hojas ocres o con rojos profundos. Aunque ahora veo por la ventana unos plátanos de sombra con unos bonitos tonos ocres profundos. Con esas hojas amarillentas, propias de chopos, olmos, algún álamo… cuando llega el cierzo, con sus primeras ráfagas fuertes, las tira al suelo, y adiós a los colores del otoño. En las montañas, puede. Pero en el valle… pues no tanto. Pero no dejo de explorar el paisaje. Urbano, las más de las veces. Con distintos medios, digital o película fotográfica, de colores saturados, vivos, o matizados, tenues, como en esta ocasión. Porque es la forma de entender el paisaje. Porque es la forma en que, cuando llegue ante nosotros esos paisajes majestuosos que todos imaginamos y deseamos visitar, sepamos qué hacer con ellos. Fotográficamente hablando, claro. En otros aspectos, lo mejor qué podemos hacer con ellos es dejarlos como están. No intervenir y estropearos, aunque el impacto del ser humano sobre el paisaje sea inevitable, en mayor o menor medida.

[TV] Cosas de series; como protagonista,… Park Bo-young o similar

Televisión

Vamos con una dosis periódicas de drama surcoreano. Mi «droga» audiovisual para evadirme en los fines de semana cuando no salgo a ver algo de cine, a tomar unos chismes con las amistades, o a realizar paseos fotográficos, solo o acompañado. Las tres tienen que ver en mayor o menor medida con la actriz Park Bo-young, protagonista de dos de ellas, y con un cameo en la otra, por ser una secuela de una serie que protagonizó. Las tres se pueden ver en Netflix. Dos de ellas son estrenos relativamente recientes.

La primera vez que vi una serie de Park Bo-young fue allá por 2017 cuando empezaba a engancharme con las series del país asiático. Una serie simpática sobre una chica con una fuerza sobrenatural, que hacía de la serie un curioso híbrido entre superheroína vestida de chica normal y comedia romántica. Por aquel entonces vi otra de esta actriz, que me gustó menos, y un tiempo después otra comedia romántica con intriga sobrenatural, que tampoco me convenció mucho. La actriz es muy popular en su país, al parecer, y tiene un físico menudo y simpático, el típico de la «vecinita de enfrente», más o menos dicharachera. La primera serie de la que hablo hoy, Himssenyeoja gang nam-sun [힘쎈여자 강남순, Strong girl Gang Nam-soon] es una derivada, una especie de secuela, de la primera de ellas. Otra chica superfuerte, de forma natural. En ambos casos, el nombre de la protagonista está relacionado con el distrito de Seúl donde vive la protaginista. Bongsoon en la primera, un distrito obrero, Gangnam en la segunda, un distrito pijo y de moda. La protagonista de la secuela es Lee Yoo-mi, que se ganó el corazoncito de los espectaculares en la afamada serie del calamar. La serie es más de lo mismo con respecto a la que protagonizo Park Bo-young, que hace un cameo. Aquí es la hija menor de una familia richacho, en la que las mujeres son superfuertes, muy ricas, pero muy honradas, y luchan con el crimen. Se pierde en un viaje a Mongolia, donde es criada por una familia del país, pero vuelve a Corea para localizar a su familia, lo hace, se enamora de un policía y lucha contra una organización criminal que distribuye una droga peligrosa. Es… peor que la anterior. Claramente. Un intento de explotar una idea,… pero floja. Y la chica, a la que he visto actuar con dignidad en otras ocasiones, está muy cargante.

Eoneu Nal Uri Jip Hyeon-gwaneuro Myeolmang-i Deureowatda [어느 날 우리 집 현관으로 멸망이 들어왔다, Un día la destrucción entró por la puerta principal de mi casa, vaya título] se conoce en inglés como Doom at your service. Es una serie que no está entre los «originales» de Netflix, pero que rescaté en esta plataforma. En esta ocasión Park Bo-young es una chica que recibe la noticia de que tiene un tumor cerebral y que le quedan 100 días de vida. Pero también conoce a una deidad, Destrucción que tiene la misión de poner fin a su debido tiempo a las personas o las cosas. Y hace un pacto con ella, en la que puede salvarse a costa de perder a quien más quiera. Lo que pasa es que Destrucción tiene la pinta de un señor alto y muy guapo, y ya os podéis imaginar. Es una serie que funciona a ratos, que se lía en ocasiones y que no acaba de explotar del todo la premisa inicial, que tenía sus posibilidades. Y es una serie que me empieza a demostrar que su protagonista funciona mucho mejor en la comedia que en el drama.

Desgraciadamente, la tercera de las series, un estreno reciente con Park Bo-young como protagonista, es fundamentalmente dramática. Jungsinbyeongdong-edo achim-i wayo [정신병동에도 아침이 와요, Las mañanas llegan a la planta de psiquiatría], traducida al castellano/inglés como Una dosis diaria de sol/Daily dose of sunshine, nos habla de la peripecia de una enfermera en un gran hospital. Aunque buena profesional, no es enfermera vocacional, lo es por la necesidad de asegurar unos buenos ingresos para mantenerse a sí misma y a su hermano menor, y no acaba de llevar bien el ritmo de la planta de medicina interna, por lo que es transferida a psiquiatría. Donde sí que acabará por encontrar su sitio por su buena actitud profesional y por su capacidad para conectar y comunicarse con los pacientes. La serie tiene un buen comienzo, y los primeros seis episodios de los doce que consta la serie se plantean como un procedimental en los que se combinan los casos de los enfermos ingresados con el progreso de la protagonista como enfermera de psiquiatría. Pero a partir de ahí, convierten a la chica en paciente, y entramos en un melodramón que no siempre me convence. En paralelo hay otros dramas personales con otras enfermeras de la planta, y un par de romances, uno de el de la propia chica protagonista. La serie está muy bien valorada por muchos espectadores, pero a mí no me acaba de convencer. En un momento dado pierde el norte, y con ello además el rigor sobre como ver o tratar el trastorno mental. La serie busca educar al espectador en una mayor tolerancia y comprensión hacia la salud mental, lo cual es loable. Pero acaba cambiando falsas creencias por otras. En fin… hasta cierto punto un esfuerzo fallido, diga lo que diga la mayoría.

[Cine] Anatomie d’une chute (2023)

Cine

Anatomie d’une chute (2023; 67/20231208)

La semana de los festivos múltiples de principios de diciembre, con los estrenos descolocados de su día habitual, los viernes, para llevarlos a un miércoles, nos trajo esta película de la francesa Justine Triet, que venía precedida de una serie de éxitos en festivales y premios, y con críticas extremadamente favorables. También se había hablado mucho de la interpretación de su protagonista, la alemana Sandra Hüller, que parece estar en estado de gracia absoluta, ya que estamos esperando una película que también protagoniza sobre los campos de exterminio nazi, que también está recibiendo buenísimas críticas. Ya adelanto que este drama judicial que nos ocupa hoy es la primera película del año, y a la altura que estamos probablemente la única, que me merece una matricula de honor sin paliativos en todas sus dimensiones, con consideración de obra maestra absolutamente imprescindible. Intentaré explicarme.

Los Alpes franceses, no en Grenoble sino cerca de Chamonix, pero es lo que tengo a mano. No he tenido ocasión de vistar (todavía) Grenoble. Pero me lo debería plantear. Más por las montañas cercanas que por la ciudad en sí misma.

Un matrimonio con un hijo con una discapacidad visual consecuencia de un accidente vive en un chalé de los Alpes franceses, no lejos de Grenoble. Ambos cónyuges son intelectuales que viven de la escritura o de la enseñanza. Y tras una entrevista de una periodista a la esposa, interrumpida por el esposo de forma auditivamente violenta, música a gran volumen, el esposo se precipita por una ventana y muere. En la casa sólo había tres personas. Ambos cónyuges y el niño con escasa capacidad visual. Y el perro lazarillo del niño. En realidad, el niño estaba dando un paseo con el niño. Y la esposa también sale en algún momento de la casa. Pero sólo hay tres posibilidades; o es un accidente, o es un suicidio, o la esposa ha matado al marido. Descartado el accidente, se encausa a la mujer como sospechosa y se lleva a juicio. Hay que decidir si los indicios indirectos que existen en la escena del fallecimiento son suficientes para declarar que es la escena de un crimen cometido por ella, o no.

Siempre he dicho que no me gustan especialmente los dramas judiciales. Eso sí, cuando me gustan, me gustan más que nada. El título de la película, en castellano Anatomía de una caída, nos lleva de inmediato a pensar en otra gran película del género judicial, Anatomy of a Murder de Otto Preminger, excelente drama interpretado por James Stewart, Ben Gazzara y una guapísima Lee Remick. Excelente producción que recibió siete candidaturas a los Oscar, aunque no ganó nada porque se tuvo que enfrentar a Ben Hur, The Diary of Ana Frank y Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco) entre otras. Menudo año el de los Oscar de 1960. Pero si aquella película de Preminger diseccionaba el proceso judicial ante jurado con sus bondades y con sus trampas (con la maravillosa música de Duke Ellington… es que lo tenía todo), la de Triet disecciona otras cosas. El propio título de la película tiene un claro doble sentido. Una caída. Pero, ¿estamos hablando de la caída de un cuerpo al vacío desde un balcón? ¿O estamos hablando de la caída al vacío de un matrimonio condenado por el duelo ante las secuelas del niño, por los sentimientos de culpabilidad, o por los reproches entre los cónyuges? ¿O por los celos profesionales de uno ante el éxito como escritora de la otra? ¿O qué tienen que ver las infidelidades que surgieron tras el accidente?

Asistimos en la película a una presentación, en los momentos previos y los que se dan durante la caída del fallecido, a una somera investigación, no es una película policial, y en lo que se hace incidencia tiene más que ver con el niño y su capacidad para actuar como testigo fiable que otra cosa, y fundamentalmente a un juicio. Pero el juicio, lo que desgrana con minuciosidad, con testimonios diversos, es la crisis de un matrimonio burgués en todos sus frentes. Crisis con una serie de elementos que se pueden dar en cualquier matrimonio de clase media de cualquier país de la Europa occidental contemporánea, y que es lo que realmente disecciona la película en esta particular lección de anatomía. Todo apoyado en una realización absolutamente impecable. Muchos dirán que sobretodo apoyado en la interpretación de Hüller, pero no es cierto. Siendo esta de primerísimo nivel, y muy bien acompañada por el resto del reparto, especialmente por el niño Milo Machado Graner, fenomenal, no hay que quitar el menor mérito a la excelente puesta en escena que nos ofrece Triet, y al preciso guion que también firma junto a Arthur Harari. Todo funciona como un reloj.

Dos preguntas surgen tras ver la película. Una, ¿es recomendable?… Es obligatoria. En serio. A poco que tengas una mínima afición al séptimo arte, no te la puedes perder. De lo mejor. Dos, ¿fue un crimen?… ¡A quién coño le importa!

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] Please Look After Mother – Shin Kyung-sook

Literatura

Empecé a leer este libro cuando regresaba de mi viaje a San Sebastián, a mediados de octubre. Pero me estanqué. Sigo con la tónica de los últimos años. Cuando estoy de vacaciones me relajo y leo a buen ritmo, pero cuando no,… me estanco, no encuentro concentración para la lectura, y me cuesta terminar los libros. Así es que este libro de la surcoreana Shin Kyung-sook conseguí terminarlo durante los días de permiso que tomé al empezar diciembre, coincidiendo con las múltiples fiestas laborales que salpican esos días. Básicamente, en los trayectos en tren en los viajes en el día a Calatayud y Barcelona. El libro que traigo hoy se puede encontrar traducido al castellano como Por favor, cuida de mamá. Pero debe estar descatalogado, y no existe en versión electrónica que yo sepa. Sólo le he visto de segunda mano y con precios exorbitantes. En inglés existen dos versiones, una de una editorial inglesa que es el que yo he leído, y otra de una editorial americana, con un sutil cambio en el título, Please Look After Mom.

Shin Kyung-sook es una escritora nacida en 1963, en un entorno de familia humilde, en provincias, aunque se trasladó a Seúl a vivir con su hermano mayor cuando era una adolescente, donde, simultaneando trabajos y estudios consiguió una educación y llegar a convertirse en escritora. Pertenece a lo que se ha dado en llamar la generación 386, una generación de escritores que vivieron su juventud en los años 80 del siglo XX, que participaron en esa época en la transición democrática del país, y suponen el grupo calificado como de izquierda liberal, sea lo que sea eso en Corea del Sur. Me imagino que algo parecido a las posiciones más progresistas de los Demócratas americanos… o quizá haya alguna postura más a la izquierda, en un país fundamentalmente conservador. En cualquier caso, doy estos datos biográficos por ser importantes para la novela que nos ocupa.

En ella, un matrimonio de personas mayores, que vive en una ciudad pequeña de provincias, que vivieron en su juventud la guerra contra la mitad norte comunista de la península, viajan a Seúl para pasar unos días. Y al ir a coger el metro en la estación central de trenes a la que han llegado, se separan. El esposo se introduce en el tren metropolitano, mientras la esposa se queda en el andén. Y desaparece, ya no la encuentran. Sabremos al ir leyendo que esta afectada de cierto grado de deterioro cognitivo. En cuatro partes, con distintos puntos de vista, vamos recorriendo los esfuerzos de la familia para encontrar a la mujer, pero sobretodo conoceremos su pasado y el pasado de la familia. La primera parte es narrada desde la perspectiva de la hija escritora, culta, viajada, que se curró los estudios viviendo en la capital con su hermano mayor (a que resuena con lo que he comentado en el párrafo anterior). La segunda parte es narrada desde la perspectiva del hijo mayor, el preferido de la madre, como era tradicional en la sociedad patriarcal coreana, tema que ya se exploró en otra novela coreana que me gustó mucho, un hombre de éxito profesional, aunque no al nivel que le hubiera gustado. La tercera es la perspectiva del marido, que se casó en matrimonio de conveniencia con la desaparecida cuando esta tenía 17 años, y vivía pobremente en una aldea de montaña. La cuarta mezcla el punto de vista de la hija pequeña, la que fue cariñosa y alegría de la madre, farmacéutica que despuntó y acabó yendo a Estados Unidos y teniendo tres hijos, por lo que ha renunciado a su carrera, con el hipotético punto de vista de la madre, que observa externamente a sus hijos que la buscan.

La novela, en principio de ficción, no sé hasta qué punto la autora se inspira en su propia biografía para escribirla, en parte sí, está claro, es una reivindicación de una generación de mujeres en un época difícil, en un país profundamente patriarcal y conservador. Mujeres que vivieron en su juventud una guerra durísima y cruel, una posguerra en pobreza y dictadura, incultas, analfabetas incluso, con complejas relaciones familiares por el patriarcado oficial del país, y que a pesar de ello engendraron la generación mucho más culta que ha dado lugar a la Corea del Sur actual, una democracia liberal entre las de mayor calidad del mundo, con altos niveles de educación y de desarrollo tecnológico. Es un cuestionamiento también sobre las actitudes que los hijos de esas mujeres han mantenido hacia esa generación, a la que le deben mucho, pero que también les avergüenza porque les recuerda las miserias y la incultura en las que vivió el país.

Es un libro duro. Sin una resolución satisfactoria, pero con unos personajes que a pesar de todo están obligados a seguir con su vida, siempre con la sombra amarga de dónde estará la madre perdida. Un libro muy recomendable, bien escrito, profundo, engarzado en la realidad, alejado del glamour que desprenden los productos habituales de la cultura popular que nos llegan del país asiático como son los dramas televisivos o la música pop, que habla de contradicciones y de patrones sociales profundamente negativos para las mujeres, que en mayor o menor medida se dan en muchos países del mundo. No siempre es fácil de leer. Obliga a hacer pausas, y quizá ese sea uno de los motivos por los que me ha costado encontrar los momentos de concentración para seguir adelante con él. Pero es un oportunidad innegable de acercarse con veracidad a una realidad que en nuestro país quizá resuene menos entre los lectores más jóvenes, pero que sonará más a los que tuvieron padres que vivieron la guerra civil española y la posguerra en dictadura posterior, especialmente si vivieron en medio rural.

[Fotocomentario] La melancolía de los edificios vacíos

Fotografía

A mediados de octubre, más bien hacia finales, AFZ Fotógrafos de Zaragoza convocó un paseo fotográfico por la zona del antiguo recinto de la Expo 2008, la exposición internacional que tantas ilusiones despertó en la ciudad de Zaragoza, pero que vino seguida de una resaca áspera por la crisis financiera y la recesión que apareció coincidentemente. Las fotografías sobre película tradicional que hice en ese paseo las comentó en Un paseo fotográfico con película – Leica M6 con 1Hundred Film. Y algunas de ellas las podéis ver aquí.

Pasar por la ribera del Ebro atravesando el recinto de la exposición internacional es algo bastante agradable. Me gusta hacerlo de vez en cuando. Es cierto que no lo tengo precisamente cerca de casa… pero bueno. De vez en cuando cojo el autobús de la línea 23, bajo en uno u otro extremo del puente de la Almozara, y camino hasta el puente del Tercer Milenio o, si tengo tiempo, llego hasta allí y luego vuelvo hacia atrás hasta alguna otra parada de la misma línea de autobús que me deja en casa. Muy agradable.

El problema es que comprobar la cantidad de edificios de aquel magno evento que siguen vacíos, desocupados. Muchos de ellos los llamados «cacahuetes», por su perfil vistos desde arriba. O la mole inútil de la Torre del Agua, por ejemplo, pensada para albergar una única escultura que a mí nunca me gustó. Me pone triste. Qué poca planificación práctica,… o qué mala es,… o qué mal se ajustan las expectativas de futuro,… o qué poco les importa a los que toman las decisiones. En fin… dejémoslo ahí. Y aun habría alguna otra cosa que me pondría más triste en este «magno» espacio.

[Libros de fotografía] Anna Atkins y Saul Leiter, comprados en Barcelona

Fotografía

Ya comenté que estuve el lunes pasado en Barcelona. Y una de las cosas que hice fue darme una vuelta por librerías. Es algo que hace años hacía mucho, pero que había descuidado en los últimos años. Y no muy lejos de Casanova Foto, donde recalé nada más llegar a la Ciudad Condal, esta la librería Laie, y un poquito más apartada, pero no mucho, la librería Central. Y como tenía bastante tiempo, me acerqué a ellas.

Las fotografías acompañantes son de ayer por la tarde, hacia la puesta del sol. Paisajes urbanos con la Fujifilm GFX 50R. Como ópticas, el Fujinon GF 50 mm f3.5 y el Canon EF 200 mm f2.8 II USM con adaptador Fringer.

La librería Laie esta en la calle Pau Claris, que es continuación directa de Vía Layetana. No sé si de ahí le vendrá el nombre. Pero tiene muchas sucursales en museos y centros culturales. En Zaragoza regenta la librería y tienda de regalos de Caixaforum. Allí compre un pequeño librito dedicado a Anna Atkins, titulado Anna Atkins, la fotógrafa invisible de Lydia Oliva. Anna Atkins fue una fotógrafa pionera del siglo XIX, británica, que según nos cuenta la autora del libro fue anterior a otras figuras del momento, más conocidas por ser hombres. Atkins es conocida especialmente por el uso de la cianotipia la conservación de imágenes de plantas, ojas y flores, con fines documentales. Pero con una alto nivel estético. La cianotipia, ahora muy usada con fines artísticos, se usó inicialmente con fines técnicos. Era una forma sencilla de reproducir planos. En azul con líneas blancas, a partir del original blanco con líneas negras. El libro es pequeñito. Está basado en una ponencia de la autora en un congreso de fotografía hace ya trece o catorce años. Se lee enseguida. Y sus principales ilustraciones son las cianotipias de Atkins.

La librería Central están en la calle Mallorca. A un cuarto de hora caminando de la anterior. Me familiaricé con ella cuando visitaba hace años la ya desaparecida librería Kowasa, especializada en fotografía, y de la que eran vecinos. Es más amplia y con más catálogo que Laie. Y tiene un cierto saborcillo a otros tiempos. A cambiado poco desde que la conozco. Allí compré uno de los últimos libros que se han publicado, hace un año ya no obstante, de Saul Leiter. Leiter, uno de mis favoritos, precursor de la fotografía en color, pasó desapercibido durante la mayor parte de su vida, pero ha sido reivindicado con fuerza en los últimos tiempos. Con un archivo fotográfico de más de 40 mil fotogramas, hay material para muchos libros. Los que se presentan en este libro, con un papel mate que no es el que yo hubiera elegido en un principio, pero que no le sienta nada mal, no tienen la brillantez compositiva de sus fotografías más conocidas y publicadas. Pero ayudan a familiarizarse con el proceso de toma fotográfica del autor. Aportan comprensión a como sería el trabajo en la calle de Leiter, y por ello tienen un valor añadido. Y es que además, también están muy bien. La fotografía en la calle bien entendida, y no como muchos street photographers actualmente la entienden, tan descuidada e intrusiva. Muy recomendable.

[Viajes] En los estrechos de Valloré, Aliaga, con película fotográfica

Viajes

Ya comenté hace unos días, y resumí fotográficamente con fotografías digitales, mi excursión al Parque Geológico de Aliaga con ASAFONA. Ahora me han llegado revelados los negativos en color que hice ese día, por la mañana, en los estrechos de Valloré. El detalle técnico de la toma fotográfica lo encontraréis en El Parque Geológico de Aliaga con película fotográfica – Leica CL y Summicron 40 mm con 1Hundred Film. Aquí os dejo con algunas fotos de esa mañana.

[TV] Cosas de series; animación explosiva, galáctica y premonitoria

Televisión

Durante unas cuantas semanas estuve viendo la segunda temporada de Konosuba. O mejor dicho, su precuela, Kono subarashii sekai ni bakuen wo! (この 素晴らしい 世界 に 爆炎 を!, Una explosión en un mundo maravilloso). Esta temporada nos retrotrae al final del largometraje que se hizo tras la serie original, un año antes de los sucesos que se narran en esta, y tiene como protagonista a Megumin, la adolescente, una demonio carmesí, que inicia su camino para dominar el más poderoso hechizo de los demonios carmesí, ¡Explosion!, que como bien saben los que vieron la primera serie, permite generar unas explosiones de carácter cataclísmico, tras las que Megumin pierde su capacidad de moverse y hacer nada durante un buen rato. La serie está marcada por su rivalidad con la que es su (no) mejor amiga Yunyun. Aunque los primeros episodios son un poco rollo y da la impresión de que la serie se dirige una público más jovencito, pronto cambia la cosa y empieza a tener el tono de la serie original, llena de picardías, ironías y parodias. En sus seis o siete últimos episodios probablemente es más dinámica y divertida que la serie original. No deja de ser un guilty pleasure muy bien hecho y muy entretenido, ya que su púbico objetivo es el adolescente.

Los «trekies» saben muy bien que el cuartel general de la flota estelar y su academia están en San Francisco, y que el Golden Gate es un fijo en muchas de las series y las películas de la franquicia.

Hemos podido ver la cuarta temporada de Star Trek: Lower decks. Como ya he indicado en alguna ocasión, esta serie de animación que desde mi punto de vista ha ido de menos a más de forma más o menos consistente, es una de las series más divertidas que conozco de la franquicia. Aunque se integra de pleno en la tradición de les universo trekie, lo cierto es que es muy entretenida, con bastante acción, y con sus dosis de ironía y parodia que la hacen más divertida que la mayor parte de las series de acción real de la franquicia, que con demasiado frecuencia se toman demasiado en serio a sí mismas. Desde mi punto de vista, en contraste (negativo) con la serie original, en la que el humor y la ironía no faltaban. No voy a decir que sea mi serie de animación favorita, pero me entretiene mucho, ideal para rellenar un rato tonto mientras cenas o haces tiempo para otra cosa.

Finalmente, una curiosidad que surgió cuando se estrenó el último largometraje de Hayao Miyazaki. Yuki no taiyou (雪 の 太陽, El sol de Yuki) fue lo primero que rodó Miyazaki como director tras haber trabajado previamente en el equipo de animadores de distintas series para televisión. En muchos sitios se dice que es un cortometraje. En otros, que es un episodio piloto de una serie que no se llegó a emitir. En realidad, ni uno ni otro. Es una muestra de concepto y presentación de un proyecto de serie en torno a una huérfana de algún lugar del norte de Japón, Yuki 雪 significa nieve, que es adoptada por una familia y tras un tiempo se lanza a buscar sus orígenes. No es un piloto en el sentido de que no es un episodio completo de presentación de una historia a desarrollar. Tampoco es un cortometraje, puesto que son una serie de escenas que resumirían el conjunto de la serie que habría que desarrollar. Es un esquema, un resumen audiovisual, que muestra cual sería el concepto de la historia y el aspecto visual de la animación. Es una curiosidad de lo que podría haber sido el primer trabajo como director principal de Miyazaki, que por aquel entonces dirigió algunos episodios de Lupin III y unos años más tarde fue el director principal de Mirai shōnen Konan (未来少年コナン, Conan el chico del futuro). En los años 70 participó en algunos proyectos más de series de animación, y en 1984 se lanzó al largometraje con la precursora de las películas de Studio Ghibli, Kaze no tani no Naushika (風の谷のナウシカ, Nausicaä del Valle del Viento), una maravilla, una de mis preferidas de este director, una de mis películas preferidas en general.

[Cine] Napoleon (2023)

Cine

Napoleon (2023; 66/20231124)

Hace más de semana y media que vi esta película de Ridley Scott, que ha desatado diversas polémicas por el tratamiento que el director norteamericano perpetra a los hechos históricos. Mostrando además una actitud despectiva hacia los que critican se desprecio por la veracidad. Según Scott, si es para dar espectáculo, todo vale. Sería el equivalente a ese malhadado dicho del periodismo que dice aquello de «no dejes que la verdad te estropee una buena noticia». La cuestión es que tampoco ha emocionado a esos espectadores que se supone que iban a quedar encandilados por el espectáculo, y la crítica no se pone de acuerdo. Hay críticas que ensalzan la película y otras que la critican con severidad. He de confesar, antes de empezar, que siento una profunda antipatía por el tirano francés. Aunque muchos le atribuyen el haber difundido la ilustración por Europa, creo que las ideas no se difunden a cañonazos al servicio de una ambición personal. Y el comportamiento del ejército francés que ocupó España entre 1809 y 1813 poco tiene que «envidiar» al del ejército de la Alemania nazi cuando ocupó países entre 1939 y 1945. Y sin embargo Napoleón es admirado en Francia. Hitler en Alemania, no. O por lo menos, no mayoritariamente. Bien es cierto que alguien como Napoleón surgió en gran medida gracias a las potencias absolutistas que decidieron atacar por todos los frentes a la Francia republicana, lo que propició el surgimiento de una clase militar en el país vecino que llevó a maltraer durante dos décadas a esas potencias absolutistas. Pero los perjudicados en las guerras no son los monarcas sino los pueblos. Nunca hay un único culpable de la barbarie bélica.

De los diversos monumentos y nombres de calles y plazas que hay en París que recuerdan el periodo napoleónico, muchas veces rememorando sangrientas batallas o a los generales del corso, sin duda el más conspicuo es el Arco del Triunfo. Que por muy fotogénico que sea… a mí me da bastante grima.

Scott realiza un recorrido por los 28 años de la vida de Napoleón (Joaquin Phoenix) entre la etapa del Terror revolucionario en 1793 y su fallecimiento en Santa Elena en 1821. Y lo hace contando dos historias en paralelo. Su peripecia bélica, destacando algunas de sus batallas más importantes, aunque se quedan muchas muy importantes en el tintero, por un lado. Por otro, su relación con Josephine de Beauharnais (Vanessa Kirby), una relación que nunca se ha traslado bien a la pantalla. Y tampoco en esta ocasión.

Vayamos por partes. La película que hemos visto en los cines, de dos horas y media, está incompleta. El montaje definitivo de cuatro horas de duración, según dicen, se podrá ver desde enero en Apple TV. Y los recortes pasan factura, con un montaje deficiente. O quizá, más que un montaje deficiente, con un ritmo narrativo muy cuestionable. Scott fía el éxito de la película en la espectacularidad de sus escenas bélicas. Que realmente están rodadas con maestría. Nadie va a dudar que el director conoce su oficio. Aunque lo de Austerlitz y el lago helado fuera una pequeña anécdota sin mucha importancia en lo que fue la batalla, diga lo diga Scott en su película. Pero con la historia que vemos, nadie va a entender a Napoléon, porqué surgió, cuales eran sus motivaciones reales. Y sobretodo, como ya he dicho, cómo fue su relación con Josephine, y como influyó esta mujer en el joven oficial que era cuando se conocieron.

Por otro lado, el reparto es fenomenal, con gente de gran valía, entre quienes he destacar necesariamente a Vanessa Kirby, por delante del propio Phoenix como protagonista. Que Phoenix se luzca menos de lo que debería hay que atribuirlo al maltrato que Scott inflige al personaje principal, a veces ridículo, a veces un tópico andante. Pero Kirby… ¡cuánto me gustaría ver una película que se titulase Josephine, protagonizada por Kirby, con un buen guion y un director con sensibilidad! Soñar no cuesta dinero.

Me cuesta recomendar la película. Aunque quien vaya al cine no se aburrirá. Si fuese una película no basada en nadie en particular, sobre un general ficticio, una película bélica de acción, podría haber sido estupenda. Que se titule Napoleon y que pase lo que pase… hay es donde, si aprueba, es porque técnicamente está muy bien hecha. No sé si la versión completa en Apple TV arreglará algo la cosa. Lo dudo. No sé si le daré la oportunidad. Desde luego no como largometraje. Quizá la divida en tramos de alrededor de 45′ y la convierta en una miniserie. Tal vez así… ya veré. Napoleón Bonaparte ha sido llevado a la pantalla en diversas ocasiones, pero sin que su figura se haya analizado convenientemente. Siempre se ha tratado de forma muy tópica. Mi madre era muy aficionada a Desirée, sobre su presunto enamoramiento de Desirée Clary. Prometida de Bonaparte durante un tiempo, el compromiso se rompió cuando este conoció a la Beauharnais. Clary acabó casándose con el mariscal Bernadotte y, por lo tanto, acabó siendo reina consorte de Suecia. Aunque no ejerció… realmente. Tampoco es una película que se caracterizara por la fidelidad a la historia, y especula más que otra cosa. En fin… que no hay una buena película sobre el tirano francés, lo interprete Marlon Brando o Joaquin Phoenix.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***