[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta «obligación» de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más «tactil», más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Fotos] #ZGZFlorece – Festival floral en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Cuando he ido a mirar qué recomendaciones fotográficas tenía recogidas de esta última semana, me he encontrado con que sólo había una. Tres enlaces, pero todos relacionados con el mismo fotógrafo. Y es que esta semana he estado centrado en otros aspectos de mi tiempo libre de los que espero contaros algo en las próximas semanas. Quizá en los próximos días. No sé. Igual me estoy embarcando en algo que no lleva a ninguna parte. Salvo gastar algo de dinero. Nada exagerado,… y además uno de los objetos implicados es en la práctica un regalo… pero bueno. Ya os contaré.

Así que para no dejar en blanco el domingo en mi Cuaderno de ruta, os pondré unas cuantas fotografías realizadas ayer en el Parque Grande de Zaragoza. En realidad, salí a pasear con un objetivo principal que tenía que ver con mi Leica M6 y un rollo de película de un tipo que no he usado nunca. Pero por si acaso, eché también una cámara digital a la mochila. Y cuando me encontré con el evento Zaragoza Florece en el Parque Grande, dejé la Leica, que no era conveniente por ir en blanco y negro, para fotografiar el colorido del evento floral, y saqué la cámara digital que iba con un objetivo de focal variable bastante competente.

El evento me pareció un poco… no sé… caótico. Como planificado con cierta premura en torno a la avenida de San Sebastián, el quiosco de la música y la escalinata del Batallador. Puede que haya influido el problema de la pandemia. Pero se me antoja que al concentrar instalaciones en poco terreno, acumulan más a la gente que si estas estuvieran dispersas por todo el parque. No sé. Es lo que se me ha ocurrido. Porque gente había bastante. Y la que llegaba cuando me fui. Porque yo soy relativamente «madrugador». En fin, lo dicho. Os dejo con las fotos. Por cierto, estaría bien que hubiese puesto cartelitos de interpretación sobre qué tipos de flores contemplábamos en cada momento. Y el busto de Goya, no hice foto, me pareció un horror.

[Cine] Cruella (2021)

Cine

Cruella (2021; 37/20210602)

Vamos a ver si lo dejo claro desde el principio. Yo no quería ir a ver esta película. Incluso cuando salió ganadora en la votación me planteé quedarme en casa. No ir. Al final, en los últimos tiempos han sido tan escasos los momentos para juntarse con determinada gente, que venció este último impulso. Las adaptaciones de acción real de los clásicos animados de Disney o sus derivadas son meros productos de mercadotecnia en los que, hasta ahora, poca calidad he visto. Muy poca. Es cierto que esta nueva visión de la mejor malvada de la factoría dirigida por Craig Gillespie tiene como atractivo a priori su reparto. Hay mucha gente en el elenco que casi nunca lo hace mal. Pero aun así, mi reluctancia a ver esta película era… enorme. Pero fui.

Vista de Great Marlborough Street con los almacenes Liberty en primer plano. Es una de las localizaciones de la película, que transcurre en los años 70 del siglo XX.

En esta película se reimaginan los orígenes de Cruella de Vil, que en realidad se llama Estella (Emma Stone/Tipper Seifert-Cleveland, de niña). Una niña muy especial y querida por su madre (Emily Beecham) a la que pierde en unas circunstancias muy trágicas, lo que la fuerza a vivir una infancia y adolescencia en el mundo de la delincuencia. Impulsada por su deseo de trabajar en el mundo de la moda, consigue entrar a trabajar para La Baronesa (Emma Thompson), quien se convertirá en su mayor antagonista, especialmente por los secretos que esconde relacionados con ella misma.

Siempre recuerdo una de las frases de Jessica Rabbit en Who framed Rogger Rabbit?… «I’m not bad. I’m just drawn that way.» «Yo no soy mala, fui dibujada así». Y no hay nada más que explicar sobre un personaje de ficción, especialmente en una comedia de acción, sea acción real o sea de animación. No hay que buscarle tres pies al gato. No hay que psicoanalizar al personaje. No hay que buscar razones para entender una infancia traumática y similares. Cuando las productoras, en un intento de ordeñar la vaca del dinero hasta dejarla exhausta, en el mejor de los casos no pasa nada. Pero con frecuencia, acaban desvirtuando el personaje que nos encantó. Porque Cruella de Vil era la salsa, lo que hacía interesante una historia como The hundred and one dalmatians, que si no hubiera sido una bobada. En este caso, pese a los esfuerzo del elenco… han creado un personaje que, realmente, a mí me ha parecido poco interesante, inconsecuente, y contrario en diversos aspecto a la maldad esencial del personaje original. Que nos encantó.

Separados del resto de Regent’s Park por el Inner Circle (vía urbana con paso de coches interior), los Queen Mary’s Gardens son la zona noble del parque. Regent’s Park es otra de las localizaciones típicas de la película.

La película es excesivamente larga, va muy rápida, pero no tiene un buen ritmo, se preocupa más de encajar la lista de éxitos musicales de los 60 y los 70 que de establecer un adecuado continuo narrativo, y en el único plano en el que se puede considerar que tiene algunos logros interesantes es en el diseño de producción. Las interpretaciones salen adelante por el oficio del reparto… y hasta ahí llega la cosa. Probablemente sea un éxito de taquilla… más o menos, dada la situación de la exhibición cinematográfica. Hasta yo fui a verla. Pero sinceramente, es un ejemplo de la mediocridad de Disney, más preocupada de aumentar el volumen del almacén del dinero del tío Gilito que de otra cosa. Por su puesto, es políticamente correcta y Anita (Kirby Howell-Baptiste) es negra, y aparece un personaje gay (John McCrea). Los dos son de los que apoyan a Estella, antes de convertirse en Cruella. O sea, ¿de los buenos? ¿Cruella de Vil es la «buena» de la película?

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Entre las Terraces que rodea Regent’s Park, impresiona la columnata de Park Crescent. Puede representar las residencias de los más pijos (posh) personajes de la película.

[Fotos] Reencuentros con cámara por medio

Fotografía

Hace unas semanas me reencontré con Luis. No es su verdadero nombre, pero por motivos que no vienen al caso no lo voy a dar, y modificaré ligeramente sus circunstancias personales, de forma pactada con él, cuando me dio permiso para hablar un poco de su historia personal en esta entrada sobre fotografía. A Luis lo conocí cuando hice mi primer curso de fotografía. Yo había empezado a trabajar recientemente en mi «empresa» actual, tenía 29 años. Luis es más joven. Todavía estudiaba. Tendría entonces 22 o 23 años. 

Luis estaba estudiando todavía, pero tenía posibles. Y se había comprado un capricho. Él mismo lo reconoce. Es un caprichoso. Sus compras, más allá de la necesidad o el interés funcional que tengan los objetos, siempre tienen un punto de capricho. Eso nos sirvió para conectar, aunque nuestra amistosa relación no duró mucho, porque se fue a trabajar y a vivir a otra ciudad. Ahora nos hemos reencontrado. Y siguiendo su tradición de persona caprichosa, se compró en su momento una de las mejores cámaras que Canon realizó para su gama de cámaras de enfoque automático para película tradicional. Y la tiene y me la ha dejado. Los detalles técnicos están en La Canon EOS 3 de Luis, con un EF 50/1,4 USM e Ilford FP4 Plus. Aquí os dejo algunas fotos.

[Nostalgia] Abandonando el baúl de los recuerdos familiar

Fotografía, nostalgia

Fue el 21 de abril del año pasado, 2020, cuando subí la primera entrada de esta serie [Nostalgia], que me ha llevado más de un año completar, aunque con esta última son sólo 12 entradas. Os recuerdo que durante las vacaciones de Semana Santa del 2020, en pleno confinamiento por el estado de alarma decretado por la epidemia de covid-19, cogí mi Hasselblad 500cm, un rollo de Ilford Delta 400 caducado que tenía en la nevera, y me puse a hacer fotos de objetos, documentos y fotografías del baúl de los recuerdos familiar. Un baulito de latón en el que mi madre ponía este tipo de objetos, de alguna forma representativos de la historia y las peripecias familiares. Desde la infancia de nuestros padres hasta algún momento indefinido de los años 80 tras el cual no hay más incorporaciones.

De hecho, esta última entrada «nostálgica» contiene en su fotografía un objeto, la cámara Kodak Pocket A-1 que usé entre los 15 y los 20 años de edad, y algunas fotos tomadas con ella. Son de unos días de vacaciones en la Semana Santa de 1982 en los montes de Covaleda, en la provincia de Soria. Las fotos están echas con la Pocket A-1, que usa, la tengo todavía y funciona, con un cartuchito de película negativa en color de formato 110. O por lo menos lo hacía en 2015. Pero como la Delta 400 es en blanco y negro, así es como las vemos aquí. Estas fotos descansaron un tiempo en el baúl de los recuerdos familiar hasta que decidí montarme mis propios álbumes de fotos de recuerdos personales en 1987, a la vuelta de mi viaje de estudios a Rumania, cuando las saqué de allí. Pero esa ya es otra historia, nostálgica también, y debe ser contada en otra ocasión. Éramos diez personas en aquella excursión de vacaciones a los montes de Soria. Sólo mantengo el contacto con una de ellas. Creo que es el que más merecía la pena y con ventaja, visto en retrospectiva. Aunque en aquel momento éramos más conocidos que amigos. Hoy día nos gusta quedar y vernos con cierta frecuencia. Y yo, muy agusto. Cosas que pasan.

Fotos realizadas en marzo de 2015 con la Kodak Pocket A-1

[Cine] The Mitchells vs the Machines (2021)

Cine

The Mitchells vs the Machines (2021; 36/20210528)

Las buenas críticas y comentarios, en algún caso muy elogiosos, me llevaron a ver esta película de animación estrenada recientemente en plataformas digitales, Netflix. Dirigida a dos manos por Michael Rianda y Jeff Rowe, es una de las muchas películas que han encontrado acomodo en estas plataformas a pesar de que fueron inicialmente concebidas para su estreno en salas de cine. No es producción propia de Neflix, sino de Sony a través de Columbia Pictures. Lo cierto es que no es una productora que me inspirase mucha confianza. Pero ante tanta alabanza…

Como no sabía cómo ilustrar esta entrada… me limito a poner algunas fotos recientes, tomadas digitalmente, en la ciudad de Zaragoza… que seguro que también es invadida por las máquinas en el apocalipsis robótico.

Nos habla de una familia, que en todas las reseñas es calificada como disfuncional, que se las tiene que apañar para impedir el triunfo de lo que llaman un «apocalipsis robótico». Es difuncional porque son una panda de ineptos en su conjunto… No es que sean los Gallagher o similares… El caso es que papá e hija mayor que va a ir a la universidad no se entienden y… adivinad qué pasa al final de todas las aventuras contra los robots.

La película está correctamente realizada, con las habituales técnicas actuales de animación generada por ordenador y con un estilo visual que es muy similar al visto en otras producciones con el mismo origen. No tiene una acción tan destalentada como otros producciones similares, fundamentalmente dirigidas al público pequeño. Pero carece por completo de sutileza en sus mensajes y en sus explicaciones. Nada de considerar inteligente al público. Todo bien mascadico para que tengan claro cuál es el mensaje que tienen que entender.

Considerando que es entretenida y no chirría ninguno de sus elementos… sí… podríamos decir que no está mal, y es visible. Muy por debajo de lo que nos llega de otras filmografías. Convierte en peliculones la animación japonesa más normalita. Y teniendo en cuenta su público objetivo, los niños y familias palomiteras… pues tiene un aprobado. Pero sin más. Yo, no he encontrado ningún motivo para el entusiasmo más allá de lo que comento. Prescindible y olvidable, entretiene mientras la ves.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Palomas en el Día Internacional de los Museos

Fotografía

Hace dos domingos era el Día Internacional de los Museos, era día de entrada libre en algunos de ellos, y hacían actividades especiales. Así que agarré la Hasselblad 500CM con el visor PM 51 y el Planar 80/2,8 CF, abrí la nevera, vi un rollo de Bergger Pancro 400, lo cogí, y me fui al Museo Pablo Gargallo, donde el artista plástico Steve Gibson estaba «soltando palomas» por todo el museo.

Los detalles técnicos de la toma, que tuvo sus complicaciones y de la que no estoy satisfecho, están en Día internacional de los museos – Hasselblad 500CM y Bergger Pancro 400 a IE 1600. Para los no interesados, como de costumbre, os dejo algunas fotos del evento.

[TV] Cosas de series: más superhéroes y microrelatos de anticipación y miedo

Televisión

Seguimos adaptando historietas con superhéroes de lo más variado. Algunas de estas aportan algo nuevo, otras… no tanto. Jupiter’s Legacy parece ser de estas últimas. Aunque también hay que decir que a lo largo de los ocho episodios de su primera temporada, que se puede ver en Netflix, ha ido más bien de menos a más. Como ya he empezado diciendo, es una adaptación de una historieta, que en su momento recibió buenas críticas. Y en esta primera temporada hemos ido viendo en paralelo dos líneas argumentales, una situada en los tiempos de la crisis bursátil de 1929 y que nos va a explicar el origen del grupo de superhéroes, y otra, en los tiempos actuales, en los cuales se produce una crisis de principios y de fines entre la primera generación de superhéroes y sus descendientes. Los elementos argumentales no son especialmente originales, y van desde una isla misteriosa y desconocida, tipo King Kong, a elementos mitológicos clásicos. Un poco… un refrito. Como mucho, conforme avanza la serie, alcanza el nivel de entretenida. Sin más. Sus muchos personajes y líneas argumentales son también muy diversos en interés o en la empatía que generan en el espectador.

Aunque predominan los episodios cortos de animación de una de las series de hoy orientados a la aventura y la acción, también los hay más contemplativos y filosóficos. Uno de ellos «The Drowned Giant» es de estos, y tiene como escenario una playa de las islas Británicas. Motivo por el que yo me voy fotográficamente a las costas irlandesas. Que aunque no sean la Gran Bretaña, es otra de las islas Británicas.

Love, Death and Robots es una antología de relatos cortos de animación en el ámbito de la ciencia ficción, la anticipación, la fantasía y el terror. O de todo un poco, mezclado. Frente a los 18 episodios que van entre menos de diez minutos a algo más de quince de los que constaba la primera temporada, esta segunda temporada sólo tiene 8 episodios. Pero yo diría que están mejor seleccionados, con más rigor. Y por ello, yo diría que, pese a la diversidad de temas y formatos, dentro de la animación, hay una calidad media superior. Yo los he visto todos con agrado, aunque siempre hay algunos que te gustan más que otros. Y se ve en seguida. Los encajas en cualquier hueco que tengas para ver la televisión, y en pocos días los ves los ocho. Me han divertido bastante. Más que la primera temporada en su conjunto. Me parecen recomendables para quienes gustan de estos temas. También en Netflix.

[Recomendaciones fotográficas] Clark vs Avedon, y unos cuantos más

Fotografía

En primer lugar, las fotos de la entrada de hoy son de un rinconcito de los pinares de Venecia de Zaragoza en el que crecen unas varas de una orquídea de larga lengua, Himantoglossum hircinum u orquídea lagarto, que tiene florecen en largas espigas que constituyen un conjunto estéticamente atractivo, pero no tan fácil de fotografiar como podría parece, porque el conjunto queda relativamente abigarrado. Me chivó el lugar una compañera de trabajo, el viernes fui a explorar, el lugar está a unos 30 minutos caminando desde mi casa, e hice algunas fotos a mano alzada con la Panasonic Lumix G100 y el Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS.

Ayer sábado fui con un equipo más completo, ya que me fui con la Lumix G9, algún objetivo añadido, el trípode, algún filtro y lente de aproximación, etcétera. Lo malo es que se levantó una tormenta, con pocas consecuencias en términos de agua caída, pero que me robó luz y tiempo, y me añadió algunas ráfagas ligeras de viento, suficientes como para que tuviera que subir el ISO de la cámara para compensar con un aumento de la velocidad de obturación el movimiento del sujeto. Resultado, unas fotos no tan nítidas como me hubiera gustado.

Ambos días pude encontrar en una de las varas de orquídeas una arañita, Synema globosum o araña Napoleón, tímida, pero no huidiza. Y con un abdomen de un vistoso color rojo.

Pero vamos con las recomendaciones fotográficas de hoy. En primer lugar, algo que me encontré en el Instagram de Leire Etxazarra y que luego amplié en su estupendo blog sobre fotografía, Cartier Bresson no es un reloj. Richard Avedon fue un fotógrafo, uno de los más reconocidos del siglo XX y de la historia de la fotografía, que desde Nueva York trabajó fundamentalmente en el ámbito de la moda y el retrato del famoseo. Retratos estupendos… pero que siempre son más reconocidos por el gran público si en ellos sale gente guapa y famosa. Es lo que es. El caso es que en un momento dado, coge el montante, una cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas y un fondo blanco, y se va al oeste de los Estados Unidos a fotografiar a la clase trabajadora. Y le sale un trabajo que técnicamente se basa en sus retratos del famoseo de toda la vida, pero cuyo contenido tiene más que ver con los retratos de gente «rara» de Diane Arbus. Hoy en día está reconocida como una obra fundamental. Pero en su momento recibió muchas críticas por la forma en que mostraba a la clase trabajadora, o por la imagen que transmitía del oeste americano. Y entre los más crítico, Larry Clark, que dedicó mucho tiempo a bregar con los menos afortunados, intentando comprenderlos y humanizarlos. Leire lo explica mejor. Me ha parecido un artículo muy interesante.

Otra recomendación que surge de Instagram, del de Photography of China, y que luego completo en la pagina web, es la del trabajo de Hua Weicheng (instagram). Sus fotografías son el resultado de caminar, errando, un poco al azar, dando la espalda a la gran ciudad, y tomando nota fotográfica de los hallazgos que se encuentran allí donde la ciudad termina o ha quedado atrás, pero la huella del ser humano está presente. Paisajes sencillos, pero con un mensaje claro sobre el desarrollo, las más de las veces desordenado, de las ciudades. Y más en un país como China, de impresionantes niveles de crecimiento en las últimas décadas. Por algunas de mis costumbres fotográficas, esta serie ha resonado mucho en mi interior, al mismo tiempo que me ha dado mucha envidia.

Es difícil que en Pen Magazine ペン no haya un par o tres recomendaciones a la semana relacionadas con la fotografía, u otros ámbitos culturales, que no atraigan mi atención. Por ejemplo, esta semana me ha parecido muy interesante la visión sobre la catástrofe de Fukushima, como reflejo del conjunto de la sociedad japonesa, que nos muestra el fotógrafo Shin Yahiro (instagram).

En otro orden de cosas, la fotógrafa Fumiko Imano (instagram) se inventa en sus fotografías una hermana gemela, para lidiar con el concepto de identidad y con la soledad. Fotografías realizadas con corta y pega, pero que dan una dimensión curiosa al vagar de una persona por el mundo.

Los trastornos mentales graves son muy perros. Especialmente en sus formas intensas. Que como sucedió con Christine Gössler, una joven austriaca casada con un fotógrafo japonés, puede conducir al suicidio. Su viudo, el fotógrafo japonés radicado en el país centroeuropeo Seiichi Furuya intenta convivir con el duelo y la ausencia, incluso décadas después, reproduciendo a su modo las fotografías que tiene de Christine.

[FOTOS] DE Mayo, nuevamente CON EL BLOC DE NOTAS FOTOGRÁFICO

Fotografía

Hace muy poquitos días os comentaba el rollo de película negativa en color que usé en la Leica Minilux durante el mes de abril de este año, en su uso cotidiano de esta cámara como bloc de notas fotográfico. Como una herramienta que me permite mantener entrenado el ojo cuando algo me llama visualmente la atención. En ocasiones un mismo motivo, con distinto ambiente, distinta luz, a distintas horas del día… es una forma que considero válida para mantener entrenada la visión. Y la focal de 40 mm del Summarit de la Minilux es una buena opción como objetivo polivalente para este ejercicio.

Tras el rollo de Kodak ProImage 100 que os comenté hace tres días, le puse uno de los rollos de Fujifilm Neopan 100 Acros II que me llegaron hace unas pocas semanas. Los detalles técnicos, como de costumbre, están en otro artículo, en Bloc de notas fotográfico en mayo de 2021 – Leica Minilux y Fujifilm Neopan 100 Acros II. Y aquí os dejo una selección de fotografías del rollo en blanco y negro.

[Cine] First cow (2019)

Cine

First cow (2019; 35/20210526)

Seguimos con una cartelera cinematográfica absolutamente estorbada por la pandemia, a la que hay que añadir que, tradicionalmente, estas fechas del año, suelen ser temporada baja de estrenos, por lo que si sumas los dos efectos… es difícil la tarea de plantearse salir de casa para ir a las salas de cine. Muy difícil. Si sumas otras restricciones, como las limitaciones a la hora de elegir una versión original, a mí cada vez me cuesta más tragar con los doblajes, o las inconveniencias en los horarios… la cosa llega casi al imposible. En cualquier caso, el viernes llegó a la cartelera esta película de Kelly Reichardt, directora de quien no había visto nada hasta la fecha, que está fechada en 2019, aunque parece que tuvo una limitada vida comercial en su país de origen, Estados Unidos, hasta que la pandemia la condenó a las plataformas digitales. Ninguna de las cuales la ofrecen en nuestro país, al parecer, lo que ha favorecido su estreno en salas. En Filmin tiene página, pero no está disponible en estos momentos. Quizá se pudo ver algunos días cuando se mostró en el Festival de Gijón hace unos meses,… pero no soy consciente. No me cosqué.

La película nos traslada a lo que hoy en día es el estado de Oregón en los EE.UU., en los años 20 del siglo XIX, cuando era una región de frontera, donde confluían los buscadores de fortuna, exploradores, aventureros y nuevos colonos con los nativos de aquellas regiones. Un cocinero (John Magaro) llega hasta allí trabajando para una pequeña partida de mineros, y en el camino conoce a un fugitivo chino (Orion Lee), que huye de unos rusos que lo quieren matar. Y se unen para una curiosa empresa comercial. A la región ha llegado una vaca. La única vaca del lugar, para que el representante comercial de la compañía instalada en la zona (Toby Jones) pueda poner leche en su té. Ellos la ordeñan a escondidas, y con las habilidades del cocinero, venden una rica repostería que les reporta buenos beneficios. Aunque las cosas acabarán por torcerse.

La película, basada en una novela tiene un planteamiento original. Al principio, en los tiempos actuales, una mujer camina con un perro por el campo, y se encuentra dos esqueletos, de dos hombres, semienterrados uno junto a otro. Y a partir de ahí… de alguna forma, retrocedemos hasta la época pasada. La película está rodada con un sencillo equipo en formato cuadrodote, 1,37:1, sacrificando el bello paisaje de las montañas del oeste americano cerca del Pacífico con encuadres muy cerrados que se centran en los personajes, sean seres humanos o vacas, y en sus cuitas. En cualquier caso, tiene una bella cinematografía. Y buen trabajo de sonido, aunque tiene una banda sonora muy muy parca. El ritmo es pausado y se toma más de dos horas para contar una historia mínima.

Uno de los fuerte de la película son las competentes interpretaciones, con la peculiar química de los dos marginados protagonistas. Salvo Toby Jones, los nombres del reparto no son especialmente conocidos, y sin embargo hacen un excelente trabajo, mostrando que muchas veces los grandes nombres en el reparto son más un reclamo comercial que una necesidad para obtener unos resultados óptimos.

Mi valoración general… pues es un excelente trabajo en muchos aspectos, y no me extraña que haya tenido tan buena recepción por la crítica y en diversos festivales. Sin embargo, es poco comercial y eso la penalizará de cara al gran público. Yo he disfrutado sus buenas cualidades técnicas, aunque a mí, las del oeste, tienen que ser muy especiales para que me entusiasmen. Pero es una muy buena película. De verdad. Eso sí… si eres de los que te gustan los espectáculos palomiteros, tipo superhéroes y esas cosas… pues igual no es lo tuyo. Probablemente no. Aunque deberías dar sus oportunidades a estas películas, que muchas veces cuentan cosas mucho más interesantes sobre el ser humano.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] De abril, con el bloc de notas fotográfico

Fotografía

Una vez más como sucede con frecuencia desde el otoño pasado, la Leica Minilux, con su estupendo Summarit 40/2,4, me ha acompañado buena parte de los días del mes de abril de 2021, siempre dispuesta a funcionar como bloc de apuntes, bloc de notas, en forma de fotografías, de las escenas cotidianas que la ciudad ofrece en mi deambular por la misma. Muchas veces son las mismas o similares escenas, pero con elementos nuevos, con una luz distinta, o bajo una nueva mirada que no se había producido previamente.

Los detalles técnicos, como de costumbre, que no son muchos en esta ocasión, pero alguno hay, los podéis encontrar en Bloc de notas fotográfico en abril de 2021 – Leica Minilux y Kodak ProImage 100. Aquí, simplemente, os dejo algunas fotos.