[TV] Cosas de series; el anime de otoño de 2025 ya ha empezado a cerrar temporadas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. El santuario de Futami Okitama con las rocas Meoto Iwa, en Ise.

El título de la entrada ya lo dice todo. Estamos llegando a las últimas semanas de diciembre, hoy es el solsticio de invierno, por lo que termina el otoño, y con él, el último trimestre del año en lo que a programación televisiva se refiere también llega a su fin. Y el anime, la animación japonesa, suele organizar sus temporadas siguiendo los trimestres. Es cierto que hay temporadas que duran dos trimestres. O eventualmente alguna serie tiene una temporada cortita, o que empieza a mitad de trimestre para luego prolongarse por otro trimestre entero. Pero lo habitual, entre diez y trece episodios, por lo que las temporadas de diez a doce episodios han ido terminando en su mayoría, y las de trece, o de doce que se han saltado alguna semana, irán terminando la semana que viene.

No hay sido una temporada en la que hay encontrado grandes emociones. Series que me hayan enganchado de forma absoluta. Recomendaciones de las de «no te lo puedes perder». Nop. Hay algunos géneros que en los dos últimos años me han cansado. Como los isekai, ya sabéis, esos en el que el protagonista es trasladado a otro mundo, o las herederas de dragones y mazmorras… que con alguna honrosa excepción son todas demasiado similares como para que me interese el género durante mucho tiempo. Y lo que abunda también es el de grupos de amigos en su vida cotidiana, instituto, trabajo, aficiónese, deportes, que hablan de relaciones de amistad, eventualmente románticas, con algún punto de diferenciación entre ellas, aunque con esquemas muy similares. Estas, aunque también se repiten en sus tópicos más que el pepino de la ensalada, por algún motivo no me importa seguir viéndolas.

Pero vamos a mencionar alguna curiosidad. Por ejemplo, Let’s play: Quest-darake no my life es una serie que he visto más por curiosidad que por su interés neto. La verdad es que es flojita. Pero lo curioso es que es una serie de animación japonesa que adapta una historieta publicada inicialmente en internet, una webtoon, de una autora estadounidense, y la localización de la acción es Los Ángeles, o algo parecido. No conozco la obra original en cómic, pero tengo la sensación de que no está conseguida la adaptación. Y desde luego no está siendo muy valorada. Pretende profundizar en algún tema serio como la inseguridad social, la depresión, el estrés… hay apuntes de romance… pero ninguna de estos temas se trata con profundidad ni plantea un análisis mínima serio.

Es curiosa también una serie de amores y romances entre robots humanoides, Towa no yūgure [永久のユウグレ, algo así como crepúsculo eterno], e incluso tríos con algún ser humano incluido. Una serie de ambiente posapocalíptico, en el que los pocos humanos restantes tras una catástrofe mundial que enfrentó a inteligencias artificiales con los seres humanos, con un muy costosa victoria de estos últimos ayudados por los robots humanoides, se han ido organizando en sociedades organizadas reducidas con un nivel de desarrollo tecnológico inferior. Prometía más, pero se ha ido desinflando en una serie de tramas enrevesadas y con algún deus ex-machina que otro que no me gustan. Tampoco me ha convencido. En ingles/español la encontramos con los títulos Dusk beyond the end of The World/Yūgure. Aunque lo del título de la versión en español, no lo tengo claro.

Con la que me lo he pasado bien en bastantes ocasiones es con Saigo ni hitotsu dake onegai shitemo yoroshii deshou ka [最後にひとつだけお願いしてもよろしいでしょうか, toma ya título largo que viene a significar ¿puedo pedirte un último favor si te parece bien? ], en inglés May I ask one final thing?, muy similar, pero más corto. Es un isekai. Pero no lo parece. Porque la única que ha sido trasladada del mundo nuestro actual a un mundo de una época imprecisa donde existe la magia es la mala. Los principales protagonistas están en su propio mundo. La gracia es que la protagonista, una joven de la nobleza, comprometida con un príncipe, que la trata bastante mal, con desprecio, es finalmente rechazada por este, y ella decide prescindir de sus buenos modales y educación para dedicarse a acabar con los corruptos y enemigos del reino a puñetazos, mientras comienza una relación con el otro príncipe el bueno. Lo de los puñetazos en una coña tremenda. Claramente tiene su punto de parodia, que la hace divertida. La gente la puntúa alto. Para mí, va de más a menos, porque pasado el efecto de los primeros episodios de ver a una noble pija y mona dedicándose a dar puñetazos a diestro y siniestro, la cosa pierde un poco de interés. Pero es entretenida. Pero ya lo digo, sin tomársela en serio, más bien como la parodia que me parece que es.

Y de momento no voy a comentar más. Otras las dejo para cuando lleguen al final las que quedan pendientes.

[Cine] Nuremberg (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Unas imágenes de la ciudad bávara que da título a la película mucho más amables que las que surgieron de los años 30 del siglo XX.

Nuremberg (2025; 56/20251130)

Ya adelanto una cuestión; esta, para mí, ha sido una de las decepciones de la temporada. Esperaba con ganas esta película. Por el tema, los juicios de Núremberg, a los que se les puede sacar mucha punta desde muchos niveles. Por el reparto, con Russell Crowe como Hermann Göring y Rami Malek como psiquiatra que atendió a los principales acusados durante un tiempo, y el cuestionamiento ético del trabajo que realizó. Por un director, James Vanderbilt, que se ha prodigado escasamente como tal, se ha dedicado más a tareas de guionista y productor, pero de vez en cuando asociado a películas interesantes. Y por lo antecedentes, puesto que siempre me viene a la memoria la impresionante película de 1961 que trató también este tema, aunque con un enfoque muy distinto. Que menudo reparto tuvo aquella. Y sin embargo…

La película nos traslada a la detención de los oligarcas nazis tras el final de la guerra que no pudieron huir o suicidarse. Centrándose en la figura del asqueroso de Göring, una de las figuras más desagradables, y ya es decir, del perverso régimen fascista alemán. Y junto a él, un psiquiatra enrolado en el ejército al que se le ofrece la oportunidad de ser el responsable de que los encausados lleguen a juicio, y a la ejecución de las hipotéticas sentencias. Y que él ve como una oportunidad para estudiar a estos individuos, escribir un libro y ganar fama y prestigio. Así que… tampoco es una hermanita de la caridad, precisamente, puestos que sus motivos no son precisamente altruistas. Y alrededor, los organizadores del juicio, que quieren aprovechar los conocimientos sobre los acusados que el psiquiatra obtiene en la relación médico-paciente en favor de la acusación. No muy ético, ¿verdad? Dijéramos que en aquella época la bioética y la ética asistencial, aunque tenían unos principios establecidos, también tenían unas carencias que ahora sería largo detallar. Hablar de «ética militar» o «ética política»… parecería que estamos hablando del algún que otro oxímoron.

Hay muchos temas interesantes en este filme. Un análisis detallado de aquellos juicios es importante. De la naturaleza perversa del régimen nazi y de sus jerarcas caben pocas dudas entre las gentes de bien. Sin embargo, no existían precedentes, y siempre se ha puesto en duda la imparcialidad de la justicia de los vencedores. Los juicios fueron mucho más amplios que el juicio principal e inicial que se trata en la película. Y los juicios secundarios se realizaron en circunstancias muy diversas, y no siempre con las garantías procesales adecuadas. Y cuando interesó, especialmente con el estallido de la guerra fría, se frenaron e incluso se invitó a antiguos nazis, no muy conspicuos, a participar en la organización de lo que sería la República Federal de Alemania. En Japón todavía fue más escandalosa la manipulación de los norteamericanos con MacArthur al frente. Hirohito, al fin y al cabo, que fue obvio que había tenido graves responsabilidades en el conflicto, acabó siendo uno de los emperadores más longevos del País del Sol Naciente, y murió pacíficamente en la cama honrado por su súbditos/ciudadanos. Estados Unidos y Rusia, entonces Unión Soviética, fueron promotores de los juicios, pero hoy en día no reconocen la autoridad de los tribunales internacionales encargados de depurar crímenes de guerra y contra la humanidad. Fundamentalmente porque se reservan la potestad de perpetrar estos crímenes sin conceder el derecho a nadie de juzgarlos.

La figura de Göring, y su entorno familiar, que no renegó especialmente nunca de las acciones del jerarca nazi, hubiese merecido también un análisis detallado. Pero también algunas de las contradicciones derivadas de los cargos contra el desagradable militar de aviación. Uno de los cargos fueron los crímenes de guerra por los bombardeos que impulsó como responsable de la aviación de guerra alemana. Que fueron ampliamente superados en número, extensión y víctimas civiles por los aliados que ganaron la guerra y formularon las acusaciones. ¿O no? Y luego está la figura del psiquiatra, que es un manual absoluto de conductas inapropiadas por parte de un profesional médico hacia sus pacientes, y que también hubiera merecido un análisis más profundo.

La cuestión es que todos estos temas, en la película quedan diluidos, simplemente esbozados, queriendo abarcar mucho y apretar poco. Y especialmente el protagonismo que se le da al personaje interpretado por Malek, que acaba cansando y resultando muy desagradable, condiciona mucho al conjunto de la película. Malek no está especialmente afortunado con la interpretación en esta película. Aunque pongo una buena valoración por el trabajo del resto del reparto, y muy especialmente de Crowe… que se convierte en un Hermann Göring convincente e interesante. La película va constantemente lastrada por no saber donde quiere ir, por flirtear constantemente con cierto sensacionalismo y por no centrarse en los temas realmente importantes que realmente hubieran hecho del largometraje un filme de referencia. Me ha faltado poco para suspenderla. Pero bueno… se deja ver, aunque me dejase muy decepcionado.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Paisaje lúdico, ferroviario e industrial en los suburbios y barrios de Zaragoza

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Entorno industrial con Plaubel Makina 67 y Kodak Gold 200.

Hace un tiempo conocí a un fotógrafo, desconocido en general, no es profesional, no tiene presencia en internet o redes sociales, que de ciento a viento saca su cámara de gran formato para fotografiar por las periferias de las ciudades (relativamente) próximas al lugar donde vive. He coincidido en tres ocasiones más, cuando ha venido por Zaragoza. Y siempre disfruto viéndolo trabajar. En esta ocasión, yo también me llevé una cámara a tono. No de gran formato, que no tengo, pero si con un formato medio generoso. A continuación, algunas de las fotos tomadas en los entornos de la estación de Miraflores y de Casetas, un domingo por la mañana.

[Libro] Historietas diversas; Hazel sigue recorriendo la galaxia y Astérix visita la Lusitania

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Hace catorce años en Olisipo… o más bien Lisboa.

Como suele suceder hacia el otoño, en algún momento llegó la ocasión de continuar con nuevos volúmenes de largas series de historietas con protagonistas que nos están acompañando en esta vida vinculada a la ficción desde hace años. O incluso décadas. Y así tenemos la nueva entrega de Saga, escrita por Brian K. Vaughan e ilustrada por Fiona Staples, monumental aventura espacial que ha llegado a su volumen 12. Y una nueva aventura de Astérix, el personaje creado por el guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo, ambos ya fallecidos, y actualmente continuado por otros autores, los más recientes por Fabcaro (Fabrice Caro) (guionista) y Didier Conrad (dibujante).

Astérix viaja con su inseparable Obélix a la antigua provincia romana de Lusitania, que en la historieta Astérix en Lusitanie, que es la que nos ocupa, es equiparada a Portugal. Aunque originalmente no fue así. Durante la mayor parte de la integración de Hispania en el Imperio romano, el norte de lo que hoy es Portugal, al norte del Duero, formó parte de la provincia Tarraconense, la más extensa de la península. Al sur del Duero se encontraba la provincia Lusitania, que incluía también parte de lo que fueron las Castillas y la Extremadura en España. Hispania y España no son sinónimos. Hispania era sinónimo de Iberia en tiempos de Roma, por lo que los celtíberos lusitanos eran tan hispanos como los íberos sedetanos del valle del Ebro. El surgimiento de la identidad diferenciada portuguesa, que ellos, los portugueses, han vinculado a los antiguos lusitanos, es muy posterior, y surgió, paradójicamente, en el norte de lo que hoy es Portugal, y que en tiempos romanos pertenecía no a la Lusitania sino a la Tarraconense. Cosas que pasan.

En cualquier caso, las aventuras de Astérix nunca han sido especialmente rigurosas con la historia, y en el 50 antes de la era común, año en el que se datan las aventuras de los irreductibles galos, ni siquiera existía la provincia Lusitania, sino que esa parte de Hispania formaba parte de lo que era conocido como Hispania Ulterior. Zaragoza, donde yo vivo, que no existía, pero sí su predecesora íbera Salduie, formaba parte de la Hispania Citerior. Dejando aparte estas cuestiones, los héroes galos acuden a Olisipo, actualmente Lisboa, para hacer justicia por la acusación falsa contra un comerciante por parte de unos corruptos funcionarios al servicio de Roma. Y se dan unas aventuras que intentan recuperar el estilo y el ambiente de las primeras aventuras de Goscinny y Uderzo, entre ellas Astérix en Hispania. Siguiendo con las anécdotas históricas, Viriato aparece como héroe lusitano, era un celtíbero lusitano en la realidad, que es reivindicado tanto como héroe español como portugués. No sé conoce donde nació realmente, pero su base de acción partía de los montes en la frontera entre las dos naciones actuales. La historieta es entretenida, pero no llega al nivel de aquella divertidísima aventura en Hispania, porque todavía no ha habido ningún guionista de las aventuras de los héroes galos que se haya acercado al nivel de ingenio y maestría de Goscinny. En cualquier caso, parece que Fabcaro tiene más nivel que otros escritores que han aportado a la serie.

Y como ya decía, hemos llegado al volumen 12 de Saga, la serie de aventuras espaciales que hace tiempo ya que encontró un rincón reservado y permanente en mi corazón lector. Una de las mejores aventuras espaciales que conozco, todos los modos incluidos (cine, novela, televisión, historieta,… lo que sea). Hemos de recordar que las aventuras Alana, Hazel y compañía, creadas por Vaughan con las maravillosas ilustraciones de Staples, lleva ya años desarrollándose. Se publica de forma serializada, con un número al mes, aunque yo leo los libros que recopilan los números publicados en el año anterior. Hubo un descanso de un año después del noveno volumen anual. Y se espera que terminen con el 18. Así que nos quedan seis añitos más. Al menos en castellano. Contemplo pasarme al inglés para los seis que quedan.

Sinceramente, mi cabeza no me da para recordar todos los detalles de la trama desde que empecé a leer los volúmenes anuales en la primavera de 2015. Creo que el volumen 1 anual de la serie en español se publicó en 2014. En realidad, es una colección de aventuras, diversos arcos argumentales, con un personaje principal en común, Hazel, la niña mestiza de cornudo y alada, a priori enemigos en la guerra sin fin entre estas dos razas enfrentadas, los privilegiados de Landafall/Terravista, los alados, y los oprimidos de su luna Wreath/Guirnalda, los cornudos. A lo largo de los años, la niña va creciendo. Y en algún momento llegará a cierto grado de madurez, porque es la narradora en primera persona. Pero los personajes van y vienen. Algunos mueren, otros se despiden, otros llegan, algunos nacen. Y ya lo de menos es lo que esté pasando en un momento dado en la serie, si no que lo importante es seguir acompañando a Hazel y su familia y amigos en esta aventura espacial de carácter absolutamente monumental en su escenario, pero familiar en lo más íntimo de su ser.

[Fotos] Fotografía lúdica con una cámara infantil

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Camara digital «Kids Camera» con impresora de papel térmico incorporada.

Actividad lúdica y festiva entre un grupo de aficionados a procesos fotográficos diversos, principalmente fotoquímicos y alternativos, pero que hemos sucumbido a un tipo específico de fotografía digital, aquella que se realiza con cámaras para niños que llevan incorporada una impresora de papel térmico. Copias en papel, efímeras en el tiempo, desconozco exactamente cuanto tardarán en desvanecerse, pero que generan diversión. Sólo para adultos con curiosidad por todo tipo de procesos fotográficos, incluso los más peregrinos, y para niños pequeños que quieran copias instantáneas sin arruinar económicamente a los padres con los consumibles de Polaroid o Fujifilm Instax.

[Cine] Wicked: for good (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Otro palacio para ilustrar esta fantasía que tan poco me ha convencido, el de Schwerin, en Alemania.

Wicked: for good (2025; 55/20251121)

Voy a perder muy poquito tiempo con el comentario de esta película que, al fin y al cabo, es la segunda parte o continuación de la que pudimos ver hace un año. De hecho, aquella parte, aunque aceptable, me entusiasmó tan poco que estuve en un tris de pasar de ver esta segunda parte. Pero al fin y al cabo, ya que has empezado a ver una película, pues termínala… ese fue el argumento con el que fui convencido por almas bienintencionadas. Pero a las que les costará encontrar el perdón en mi corazón por haberme arrastrado a ver esta película

Como digo, lo que pude decir en aquella entrada de hace más o menos un año, sigue siendo válido. Sobre la factura de la película, sobre las interpretaciones, mucho más pobres de lo que muchos argumentan en mi opinión, y de una banda sonora y unas canciones más bien mediocres en comparación con tantos y tan buenos musicales que en la historia del cinematógrafo han sido. Y una continuación de la historia se convierte en muy previsible. Al fin y al cabo, conociendo la historia clásica de The Wonderful Wizard of Oz, era evidente que en algún momento se había de solapar con esta. Y se solapa. Y a partir de ahí… todo se hace, como digo, muy previsible.

Desconozco el motivo de porque este musical tuvo éxito y se consideró que merecía la pena ser llevado a la pantalla. Bueno… supongo que acertaron, porque en taquilla lo ha petado. Pero lo cierto es que el musical me parece mediocre. Y por mucho que se hayan derrochado medios en su adaptación cinematográfica, la parafernalia visual no ha conseguido quitarme esa sensación. Y esta segunda parte poco a poco me fue echando de la historia… y acabé poco menos que aborreciéndola. Desde mi punto de vista, no merece la pena. Pero parece que pertenezco a una corriente de opinión minoritaria. Qué se le va a hacer. Que les aproveche. Parece que se está desinflando en la temporada de premios, así que igual no la tenemos que sufrir demasiado en esos eventos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Recomendaciones fotográficas] Obituarios, premios y fotógrafos japoneses

Fotografía

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en Carlos en plata. Primeras pruebas de mi nuevo objetivo Brightin Star Xslim Pro-M 28 mm f2.8 MC, usado con adaptador sobre cámara digital Canon EOS RP.

Llevaba mucho tiempo sin escribir una entrada con recomendaciones fotográficas. Alguna en los últimos meses con algún libro de fotografía, o con exposiciones, si no recuerdo mal. Pero de las recomendaciones de artículo encontrados por la red de redes, poco o casi nada. Porque no tengo mucho tiempo para buscar o revisar, porque ya hace tiempo que este modelo de entrada lo tengo un poco en crisis. Pero bueno, he ido incluyendo en marcadores algunas cosas en las últimas semanas, desde las vacaciones de octubre, y las voy a comentar. Algunas de ellas no todas.

Una de las más recientes ha sido los numerosos obituarios por el fallecimiento del fotógrafo británico Martin Parr (1952 – 2025) (instagram). Estoy familiarizado con la obra de Parr desde hace bastante tiempo. Tanto, que me sorprende comprobar que ha fallecido con sólo 73 años de edad, lo cual es ser joven en estos tiempos, al menos como fecha de fallecimiento en los países más desarrollados. Siempre he tenido la impresión de que era un tipo majo, con buen humor… aunque vete a saber. Pero era la imagen que transmitía. Eso sí, me costó entrar en el tipo de fotografía que practicó. Fotógrafo documentalista, especialmente documentando al género humano y sus comportamientos, son muy célebres sus trabajos sobre el mundo del turismo y del ocio vacacional, su acercamiento formal al tema me resultó al principio un poco crudo. Esa fotografía directa, con el flash resaltando al sujeto principal de la imagen, con colores vivos, saturados, llamativos… no era inicialmente de mi gusto. Pero conforme uno se va adentrando en el mundo de la fotografía y en la cultura fotográfica, empieza a comprender que no se trata de que la cosa sea bonita. El arte hace tiempo que dejó ser el oficio de hacer obras bellas, para pasar a ser el oficio de hacer obras significativas. El arte ya no es algo para decorar hogares pudientes, edificios públicos, religiosos o políticos y este tipo de cosas, como fue durante la mayor parte de la historia. Hoy en día trata de reflejar ideas, conceptos, realidades, que no siempre son maravillosas o bellas. No creo que Parr quisiera cebarse especialmente en sus sujetos, aunque a veces pudieran parecer grotescos. Simplemente, transmitir realidades objetivas, y mostrarnos a nosotros mismos tal y como somos, no como nos imaginamos a nosotros mismos. Y con su puntito de humor, que siempre viene bien.

En otro orden de cosas, nos informaron en su momento, allá por la mitad del mes de octubre, de la concesión del Premio Nacional de Fotografía 2025 a la fotógrafa canaria Carmela García, de la que yo creo que había visto obras en algún momento, pero sin estar especialmente familiarizado con su obra. Alejada de lo puramente documental, prefiere crear escenarios y situaciones, teniendo, como ella misma dice, los temas relacionados con la cuestiones de género o con el mundo queer como prinicipales en sus reflexiones y en sus desarrollos conceptuales. No sólo hace obra propia, también interviene sobra obras preexistentes, o incluso anónimas. Poco más acierto a decir, pues ya digo que no estoy familiarizado con su obra. Por lo que tampoco quiero meter la para con alguna impresión superficial sobre lo poco que he visto, seleccionado por los medios que dieron la noticia, y que pueden no ser representantivo del conjunto de la obra.

Un par de recomendaciones relacionadas con la fotografía japonesa. La primera apareció en su momento en Another Magazine, sobre el fotógrafo Takashi Homma. Homma se dedica en gran medida al trabajo publicitario, donde se inició y se hizo un nombre, que le ha permitido realizar una obra más personal, en la que ha vuelto su mirada fotográfica a temas tan aparentemente distintos como los suburbios de la gran ciudad, miradas alternativas de las grandes metrópolis, o al retrato de las gentes de su país en las dos primeras décadas del siglo XXI. Estos retrato, directos y naturalistas, pero nada agresivos, es lo que más me ha llamado la atención. Y nos dicen que ahora trabaja en uno de los principales problemas de su país, el extremo envejecimiento de su población y la baja natalidad.

Mucho más recientemente, Tomasz Trzebiatowski, creador de FRAMES Magazine, ha comenzado a crear una serie de vídeos, NOTES ON SEEING, el primero de los cuales está dedicado al colorido fotógrafo japones Yasuhiro Ogawa (instagram). La visión de Ogawa es muy expresionista, con fuertes contrastes, colores dominante intensos, saturados, escenas que implican cierto misterio, una información incompleta del lugar en el que nos encontramos o lo que puede estar sucediento. Os dejo puesto el vídeo por si lo queréis ver. Prefiero su obra en color a su obra en blanco y negro. Siempre he ido a la contra de la opinión mayoritaria en estas cuestiones.

Y de momento, nada más. A ver como sigue esta sección antaño semanal de mi Cuaderno de ruta, actualmente esporádica.

[TV] Cosas de series; segundas temporadas de comedias de episodio corto agradables de ver

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En la bahía de San Francisco, una mañana con algo de niebla..

En estas últimas semanas he terminado de ver las segundas temporadas de dos comedias de Netflix, que me resultan agradables de ver. Aunque hay una que me gusta mucho más que la otra… que quizá está empezando a cargarme un poquito en algunas cuestiones, aunque sigo pasándolo bien. Son comedias que se ven rápido porque tienen unos 30 minutos por episodio. Algo más en alguna ocasión, ya que al no depender de los cortes publicitarios programados de las cadenas de televisión tradicionales, muestran cierta libertad con la duración de cada episodio. Es algo que se empieza a ver con frecuencia. Ya no sé si llamar a estas series comedias de situación. Los episodios tienden a ser cortos, pero creo que el espíritu de estas series no es el mismo que las sitcom clásicas. No sé. Creo que sí que son comedias de situación, pero actualizadas y modernas, alejándose de aquellas de realiza con múltiples cámaras y risas enlatadas.

La primera que vi fue la segunda temporada de Nobody wants this, protagonizada por Kristen Bell y Adam Brody, una podcaster sin religión alguna y un rabino judío, que ligan, y comienzan una relación en la que tendrán que salvar las diferencias entre sus muy distintos entornos y escalas de valores. En general, y en un tono de comedia, con algún toque de drama aquí y allá, vemos como progresa la relación y como van encajando una con el otro, llegan a términos medios o aceptación de las singularidades del otro. Recordemos que a su alrededor hay otros familiares o amistades, que tienen sus propios problemas de relaciones y parejas, que aportan o condicionan a la pareja principal. Si la primera temporada nos presentaba la situación y el comienzo de la relación, en esta segunda temporada los problemas van haciéndose más profundos, y las soluciones a los mismos no pueden ser de compromiso. En mi opinión ha estado un peldaño por debajo de la anterior, porque el desenlace a la crisis de final de temporada ha tenido una resolución excesivamente rápida y poco satisfactoria. Y porque queriéndose mover en lo políticamente correcto, comete errores típicos de lo políticamente correcto, como es la equidistancia entre valores distintos, que no siempre se pueden admitir como equidistantes.

En un tono muy distinto tenemos a un estupendo Ted Danson, representando a un profesor universitario jubilado en San Francisco que, triste y aburrido tras quedar viudo, empieza a colaborar como infiltrado con una agencia de detectives llevada por una inteligente y dedicada investigadora privada (Lilah Richcreek Estrada), en A man on the inside. En esta ocasión, en lugar de infiltrarse en una residencia de personas mayores, lo hace en una pequeña universidad privada, principalmente orientada hacia las letras y humanidades, con problemas de monetario, y que tiene miedo de perder la importante donación de un multimillonario (Gary Cole) por los ataques de agentes desconocidos, opuestos a los extremos capitalistas del individuo. En la serie se mantienen algunos fijos de la anterior, como la hija del protagonista (Mary Elizabeth Ellis), pero también la directora de la residencia de la primera temporada (Stephanie Beatriz), que tiene unos escarceos con la investigadora, de evidente resonancia romántica, pero que son desaprovechados en general, a pesar de la química que tienen en pantalla. Quizá en la tercera temporada. Y aparece un potencial interés romántico para el protagonista (Mary Steenburgen), que genera bastante diversión.

Esta serie me ha divertido más que la anterior, y de hecho me he visto su segunda temporada en pocas tardes. También es cierto que es mucho menos arriesgada en los temas que trata, y eso hace que lo tenga más fácil. Pero es de las que te pone de buen humor, de las que hasta el «culpable» es de los buenos, y hay sus motivos, y quien queda castigado es otro, realmente malo, aunque no sea el culpable. Pero lo que hace que la serie sea especialmente apreciable no está en las tramas sino en la simpatía del reparto, y el ingenio de los guiones, que hace que sea una serie dinámica y divertida.

[Fotos] La luz de las mañanas de otoño en Zaragoza

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Paisaje con Hasselblad 500CM, Sonnar 150 mm f4 y Lomography CN 800.

El martes pasado os contaba cómo aprovechaba para probar una nueva óptica con la luz y los colores de las mañanas de otoño. Ya en el principio de diciembre, cuando el invierno acecha. Unas semanas antes disfrutaba de esa luz, todavía más matizada, y con unas temperaturas más benignas, para pasear con un equipo clásico de formato medio con película tradicional. Disfruté mucho de los paseos con el equipo digital de hace unos días. Pero disfruto más de las 12 exposiciones que ofrece un rollo de película de formato 120. Esas 12 fotografías me suelen llenar más que las 30 o 40, a veces más, que pueda hacer con el más moderno equipo digital.

[Cine] Jay Kelly (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un atardecer en Cortona, ciudad medieval al sur de la Toscana.

Jay Kelly (2025; 57/20251208)

Hoy voy a comentar la última película de estreno que he visto. Y lo hago saltándome las dos anteriores. Y es que tenía a mano unas fotografías de la Toscana, que son adecuadas para ilustrar la entrada, y he decidido aprovechar, porque, aunque no tan agobiado como las últimas semanas, sigo con poco tiempo disponible. Así que vamos con una película Noah Baumbach rodada a mayor gloria de su protagonista, George Clooney. Clooney es uno de los poco actores que saltan con éxito de la pequeña pantalla, gracias a su papel de pediatra en urgencias, y tiene un par de Oscar, uno por actor de reparto y otro como productor. Pero no tiene un premio gordo actoral. Supongo que Baumbach pensó que había que darle la oportunidad.

Baumbach, asociado en gran medida al concepto de cine independiente, es un director que me cae bien… desde Frances Ha, creo, aquella película que rodó con una cámara fotográfica como una que tengo por casa, pero que eso era lo de menos, porque la película tenía mucha alma y merecía mucho la pena. Y ha ido teniendo sus momentos buenos, tanto en su rol de director como en el de guionista. Y en esta ocasión se ha venido arriba, se ha aliado con Netflix, no es la primera vez, y ha jugado más fuerte… emulando a Fellini. Porque está claro que Baumbach se inspira en el genio italiano para plantear y rodear su película. La historia de un actor veterano al que van a dar un premio en la Toscana, y emprende un demencial viaje en tren desde París hasta Italia, tras los pasos de una de sus hijas, la menor, tras haber intentado en vano que la mayor le acompañe. Por que el actor (Clooney) ha tenido un gran éxito en su carrera como actor, pero a costa de ir perdiendo familia y amistades por el camino.

Lo lógico sería considerar que la inspiración felliniana de Baumbach sea 8 ½, en la que era un director de cine el que se perdía en sus recuerdos. Sin embargo, cuando caí en la cuenta que el director neoyorquino estaba emulando al de Rímini fue en una escena en el tren, el Arlecchino preservado de la serie ETR 250 de los ferrocarriles italianos, un elegante electrotren para servicios de prestigio. Y esa escena me recordó a alguna otra de Amarcord, película en la que Fellini echó una nostálgica mirada atrás, hacia su infancia en la ciudad costera del Adriático. Lo que sea, el caso es que, aunque con el protagonismo absoluto de Clooney, Baumbach plantea una película coral, con muchas caras conocidas del cine de ambos lados del Atlántico, llena de nostalgia, buen humor, y ¿reflexiones personales?

El caso es que Baumbach es buen director, pero no es Fellini. Y Clooney es una actor simpático y con presencia, pero no es Mastroianni. Y las nostalgias de Fellini eran propias, era el autor desnudándose en la pantalla. Y no a otro. Y además era el absurdo italiano, más demencial en ocasiones, más profundo en otras. Clooney está muy bien. Como lo está Adam Sandler, el segundo personaje que más aparece en pantalla. El resto, en una película tan coral, salvo Laura Dern que agunta algo más, tienen pasos fugaces, aunque hay mucho famoseo como ya he dicho. No obstante es una película recomendable y divertida. Probablemente su paso por las salas de cine ya habrá terminado, fugazmente, porque es producción de Netflix y ya está disponible en su catálogo. Así que es claramente una recomendación para los suscriptores de la plataforma, que tienen pocas ocasiones de disfrutar de buenas películas entre las muchas que estrenan estas gentes.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Libro] Las recetas perdidas de la taberna Kamogawa – Hisashi Kashiwai

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotografías tomadas en las calles de Kioto durante el primer viaje a Japón.

Mientras preparaba las fotografías para ilustrar esta entrada, me he dado cuenta de que me gustaría visitar Kioto, la antigua capital imperial del País del Sol Naciente. Ciudad capital es el significado de su nombre, o al menos el que sugieren los kanji con los que se escribe, 京都. Frente a Tokio, cuyo nombre comparte uno de los kanji, 東京, pero no el otro que nos indica que la actual capital japonesa e la Capital oriental del país. Pues eso, que ya me he puesto a divagar. El caso es que aunque me gustaría volver, hay algo que me echa para atrás. La enorme masificación turística que en once años ha sufrido la ciudad. Y no es que no hubiese gente en 2014, que la había; pero encontramos momentos en los que esa gente formaba parte del ambiente, y otros en los que la podías evitar o se hacía más imperceptible. Me cuentan que eso ya no es así. La cuestión es que la novela Hisashi Kashiwai que os traigo aquí transcurre en Kioto, no lejos del curso del río Kamo, Kamogawa 鴨川 en japonés, el río de los patos salvajes. Kashiwai… un dentista de Kioto metido a escritor.

A quien siga estas página con frecuencia le sonará el título y el autor. Por es el tercer volumen de una serie escrita por el mismo escritor, con la misma estructura y similar contenido. No se complica la fórmula. Una vez que se comprueba que funciona… a seguir con ella. Leí los dos primeros volúmenes el año pasado, uno en primavera y otro en otoño, y me resultaron simpático. Siguen una fórmula que he encontrado en varias ocasiones en la literatura japonesa y de algún otro país asiático. Un lugar perdido en la ciudad en el que suceden pequeñas historias cotidianas, siempre con un toque de calidez humana y buen rollo generalizado. Conocí el restaurante de la medianoche a través de Netflix. El café Funikuri Fuikura en un vuelo intercontinental y luego leyéndolo en su versión literaria en la que se inspiró la película. La librería Morisaki no seguía exactamente el mismo esquema, pero sí se apuntaba al mismo espíritu. Y también tuve una mala experiencia en cómo una autora surcoreana utilizaba la misma fórmula para una novela con pretensiones, pero extremadamente plana y sin profundidad.

Para quien no conozca las dos primeras entregas, en Kioto cerca del río Kamo, se encuentra la taberna Kamogawa, una pequeña casa de comidas que pasa desapercibida en el entorno, sin más indicaciones, y que funciona como una peculiar agencia de detectives, llevada por un padre, antiguo policía viudo metido a cocinero, y su simpática hija. Allí reciben a clientes que quieren volver un plato de su pasado, pero que ya no pueden volver a la situación o al lugar en el que lo comían. Y nuestros particulares detectives reconstruyen la historia y se lo preparan. Con fidelidad. Cada «caso» se acompaña de una historia personal que tiene que ver con las nostalgia, la pérdida, el arrepentimiento o simplemente recuperar lo que el paso del tiempo nos deja en la distancia. Los tres libros siguen el mismo esquema, con seis historias cada uno, y lo mismo son tres, que podría ser uno con dieciocho historias.

Cuando vi que estaba disponible, por un momento pensé que ya tenía bastante. pero lo cierto es que es una lectura tan amable que,.. ¿por qué no? Así que lo leí también. Ya no ha lugar a la sorpresa. Es previsible. Pero relaja. Y pone de buen humor. Lo único que hecho en falta es que en un momento dado, el autor deje la fórmula, pero no abandone a los caracteres, y se dedique a contarnos la historia de este padre y esta hija. Bien la de su pasado que vamos intuyendo, bien la de su presente, o la de su futuro. Porque vamos,… yo es que estoy enamorado de Koishi, la hija. … … … Mientras escribo esto compruebo en internet que las versiones originales en japonés van ya por la 10ª entrega… buffffff…

[Fotos] El paisaje otoñal en el entorno de Zaragoza en color y alta resolución

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Paisaje con Fujifilm GFX 50R y Fujinon GF 35-70 mm f4.5-5.6.

El paisaje otoñal en las zonas verdes de Zaragoza no es como el que nos cuentan en las redes sociales, de una gran variedad de tonos ocres y rojos. De hecho, eso no sucede en España salvo en muy poquitos sitios. Esos míticos paisajes de tonos ocres y rojos son propios de América del Norte y algunas regiones de Asia, y más raras en Europa. Aun en los países más norteños. La gama de tonos del follaje otoñal, siempre que sea de hoja caduca va más entre el verde amarillento el amarillo anaranjado. Y en Zaragoza, en cuanto llega el primer temporal de finales de otoño o principios de invierno, con cierzo, el temido viendo del noroeste que se enfila por el valle del Ebro, estas hojas se vienen todas de golpe al suelo. Pero no deja de haber escenas otoñales que, si la luz acompaña, nos dejan imágenes serenas y razonablemente bellas, incluso con la mezcla de elementos naturales y urbanos que caracteriza nuestro entorno. Aprovechando las mañanas serenas de estos últimos días, y que me había llegado una nueva óptica de formato medio, los ratos en los que un virus invernal me ha dado algo de tregua, he salido a fotografiar esas escenas. Sin muchas más pretensiones.