[Fotos (y otras cosas)] En blanco y negro a final de año y otra forma de publicar

Sin categorizar

Mezclo cosas. Siguiendo con mi revisión de las series de fotografías que voy haciendo, y después de haber priorizado las de viajes recientes, vuelvo a las que hice a finales de año. En concreto, el último rollo de negativos en blanco y negro que hice en el 2023. Pero en lugar de publicarlo en mi lugar habitual, donde tarde o temprano pondré una copia del artículo, he estado probando el servicio Substack, que me parece que tiene algunas ventajas interesantes. De momento son, eso, pruebas. Pero me ha gustado como me he sentido redactando el artículo que aparecerá, todavía está en borrador y tengo que refinar alguna cosa, en

Pero por lo demás, os dejo a continuación algunas de las fotografías de ese rollo realizadas al caer la tarde en la ribera del río Ebro a su paso por Zaragoza,…

o al día siguiente, mientras daba un paseo matinal, por algunos de los parques de Zaragoza. Fueron días de estar de fiesta y relajarse.

[Recomendaciones fotográficas] Saltando con Halsman y varias cosas más

Fotografía

Siempre es bueno recordar en las recomendaciones fotográficas a los clásicos de la historia de la fotografía. Y entre los clásicos, como nos recuerdan desde Magnum Photos, uno de los más divertidos fue Philippe Halsman, que hizo saltar a muchos de los famosos de la época. Retrato divertidos, dinámicos, sonrientes, muy propio de la optimista década de los 50 en los Estados Unidos, una época que a pesar de la Guerra Fría, de las cazas de brujas y del miedo a la «bomba», los norteamericanos vivían relajados, cómodos y teniendo muchos hijos. Y los famosos, con Halsman en la cámara, no tenían inconveniente en saltar para el público en general.

Algunas fotos más del viaje en el día a Tarragona del que ya os he hablado en un par de ocasiones.

Por cierto, siguiendo con Magnum Photos, es interesante ver el intenso trabajo para conseguir la fotografía final a partir del negativo. No bastaba la toma; luego, en el laboratorio, el encargado de copiar la fotografía tenía que trabajar con el fotógrafo para ver cómo había que trabajar la copia final. Reservas, quemados, filtrados, gradaciones, todo perfectamente detallado. Como las «recetas» que desarrollan los photoshoperos de sus fotografías, en las que nos cuentan las decenas de capas que superponen sobre la imagen original hasta conseguir que no la conozca ni el fotógrafo que la hizo,… pero en bien.

En Oldskull nos han hablado de Walter Rothwell, haciendo hincapié en que es ciego de un ojo. Lo cierto es que el, en su página web, no hace referencia al hecho. Y en la mayor parte de artículos o entrevistas que le hacen, tampoco. y probablemente con razón. La visión monocular tiene el inconveniente de la mala percepción de la visión tridimensional, no calculas bien las distancias, pero por lo demás se puede tirar para adelante. Estas personas acaban compensándolo a base de acumular experiencia sobre la perspectiva y el tamaño relativo de los objetos. Y así Rothwell es un fotógrafo interesante no porque sea ciego de un ojo, sino por que tiene una visión excelente para la fotografía documental. Un blanco y negro con película fotográfica tradicional que deja en ridículo a la mayor parte de los que se autoproclaman street photographers, especialmente aquellos que se dedican a invadir el espacio personal de su prójimo.

En Aesthetica Magazine nos hablan de Murray Fredericks, un fotógrafo australiano especializado en paisaje. Pero no entendamos estos como las miriadas de fotógrafos paisajistas que se ganan la vida como yutubers o que exponen en redes sociales su recargados y saturados paisajes abundantemente cocinados con photoshop o similares. Fredericks tira de minimalismo para sacar lo mejor de los inmensos paisajes de su Australia natal. Minimalismo en el que en ocasiones interviene, mezclando la fotografía con la performance. Grandes espacios, elementos mínimos, colores, texturas… tendencia a la abstracción. Un mundo por descubrir.

[Fotos] Narcisos y macrofotografía con rosas en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Hoy estoy muy liado. Voy con prisas. Pero esta mañana he estado haciendo experimentos con macrofotografía en el Parque Grande. Y ya se empiezan a ver los narcisos en las zonas dedicadas a las bulbosas. Preludio a la primavera. Para saber más sobre las fotos, Macrofotografía económica… o así – Canon EOS RP con RF 100-400 mm y lente de aproximación.

[Viajes] En Tarragona con película fotográfica en color

Viajes

Además del día de fiesta local el 29 de enero, que como tal fiesta lo fue para todos los zaragozanos, me cogí un día extra para mí mismo, al día siguiente, 30 de enero. Lo hago ya habitualmente desde hace siete u ocho años. Y siempre aprovecho para irme a algún sitio en plan relajado, casi siempre con algunos amigos. Bueno… el año 2021, como estábamos bloqueados por las ondas epidémicas,… fue una caminata hasta la Cartuja Baja; no dio para más. Pero en esta ocasión, nos fuimos a Tarragona. Lo planificamos con mucha antelación, y conseguimos unos buenos precios en AVE.

Ya comenté en su momento. Hacía décadas que no revisitaba la ciudad mediterránea, antigua capital del mundo romano en la Península Ibérica. Así que no me extenderé mucho más por ese lado. Pero al igual que hice en Madrid, me llevé una cámara con película negativa en color, que me divierte mucho más que las cámaras digitales. Las cuestiones técnicas de las fotografías que os presento están en En Tarragona con película negativa en color – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Y aquí, simplemente, os dejo algunas de las fotos.

[Cine] Misanthrope (o «To Catch a Killer») (2023)

Cine

Misanthrope (o «To catch a killer») (2023; 10/20240211)

Hoy no iba a ser cine; iban a ser fotos de viaje… pero una metedura de pata me ha hecho cambiar de plan. Quizá mañana. No tenía especiales planes para ver esta película. El fin de semana pasado nos sentíamos satisfechos con celebrar los aniversarios de Ozu. Pero un grupo de amigos con los que actualmente no suelo ir al cine, antaño sí, me invitaron a esta matinal. Son gente muy maja, muy divertida. Pero con ellos corres de ver mucho blockbuster o películas de entretenimiento más o menos espectaculares pero de calidad dudosa. El promedio de mi valoración de las películas que veía entre los años 1999 y 2003, por ejemplo, cuando solía ir con ellas a sesiones matinales, es mucho menor que los de los últimos años. Pero acepté. El director, el argentino Damián Szifron, tiene títulos muy interesantes en su filmografía. Esta es su primera película en inglés. Y su actriz protagonista, Shailene Woodley, tiene oficio, aunque con cierta irregularidad a la hora de seleccionar proyectos.

La película no es especialmente original en su planteamiento. Un asesino múltiple que causa el caos durante la nochevieja, una espabilada policía aunque de bajo rango (Woodley), y un personalísimo agente del FBI al cargo de la investigación (Ben Mendelsohn), que ve potencial en la chica para ayudar en el caso. Hay un tercero en discordia, otro del FBI (Jovan Adepo), pero no aporta mucho a la película, parece estar ahí más para cubrir la cuota étnica que otra cosa. Y a partir de ahí comienza una investigación, en Baltimore, en la que como de costumbre los políticos y los «de Washington» dan mucho por el saco. Si lo piensas bien, Washington D. C., la capital del país, tampoco está muy lejos de Baltimore. Como entre Zaragoza y Huesca. Así que será más fácil que los «de Washington» den mucho por el saco.

Tengo la sensación de que algo raro pasó con esta película. Porque la preproducción comenzó en 2019. Se rodó en 2021. Hasta ahí, comprensible el retraso por la pandemia. Pero no se estrena hasta 2023 en EE.UU. Y tarda casi un año en llegar a España. Y se iba a titular Misanthrope, de ahí su título en España, Misántropo, y así consta el título original en IMDb, pero en las búsquedas de IMDb y en Wikipedia la encuentras como To catch a killer. Bandazos que suelen tener que ver con problemas de algún tipo con la película que no he identificado. El caso es que nos encontramos con una película correcta, bien interpretada, técnicamente bien rodada, que sin ser original tiene mucho potencial para entretener y de hecho entretiene. Es cierto que su desarrollo da algún bandazo de otro, quizá porque la premisa inicial se agota muy pronto, y porque el substrato profundo de los conflictos internos de los protagonistas no están del todo bien desarrollados. Y hay algunas cosas de la conclusión que también chirrían.

Globalmente considerada, es una película aceptable para una circunstancia como la que nos llevó al cine. Un grupo de amigos con ganas de entretenerse en la mañana del domingo. Probablemente no nos acordaremos mucho de ella dentro de un tiempo. Pero cumple con su misión. Creo que quienes la plantearon tenían la ambición de que si les quedaba bien y tenía éxito, podían explotar el filón de las secuelas a partir del personaje de Woodley, que por cierto aparece en los títulos como productora. Probablemente no tendrá sueldo fijo, sino que sus ingresos dependan de ingresos. Pero no creo que haya secuela. No parece que esté teniendo mucha repercusión mediática ni en taquilla. De alguna forma, me parece más una película de los años 90, época en la que este tipo de películas se prodigaron. Aunque sin matrimonios homosexuales en aquel momento. En fin, se deja ver y entretiene, y ya está.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; del manga japonés a la televisión y animación original norteamericana

Televisión

Hoy voy a mezclar las series de animación con alguna de acción real. Pero esta última relacionada con el mundo de la fantasía y del manga, que es el material de origen para la mayoría de las series de animación japonesas y algunas de otros países. Nos vamos a mover entre la fantasía y la ciencia ficción, con mayor o menor éxito.

Por algún motivo, la serie de acción real de hoy me ha evocado cierto paseo por el barrio de Yanaka en Tokio hace casi diez años.

Ha pasado más de mes y medio desde que terminé de ver la primera temporada de Mahō Tsukai no Yome [魔法使いの嫁, la futura esposa del mago], como es conocida internacionalmente en inglés, The ancient magus’ bride. Esta primera temporada se puede ver en Netflix, aunque no como serie propia, y no sé si está disponible para todo el mundo o sólo a quienes tiene configurada la interfaz de la plataforma en el idioma inglés. Me picó la curiosidad su planteamiento inicial, aunque tiene elementos que da un poco de repelús. Veréis… Una adolescente japonesa descolocada en el mundo, si familia y sin amigos, se ofrece a ser vendida en una subasta en Londres, con el fin de encontrar un lugar donde la acojan. Y la compra un ser fantástico, un mago de gran altura física, con aspecto antropomorfo, pero con una cráneo de herbívoro con cuernos por cabeza. Y este le dice que la ha comprado para que en el futuro sea su esposa. Y a partir de ahí comienzan sus aventuras en el mundo mágico. Obviamente… una adolescentes que es vendida y comprada para que un tipo la convierta en su esposa… suena un poco… no sé ¿tráfico de personas? Es raro. Luego, se va reconvirtiendo en una serie de aventuras con una peculiar historia romántica. Mucho más adelante nos enteraremos lo que el mago entiende por «esposa» y la cosa se suaviza bastante. Esa primera temporada acaba siendo resultona. Como la segunda temporada ya estaba disponible en otra plataforma, me plantee verla y comentar la serie entera. Vi tres episodios aislados de corta duración, una miniaventura que sirve de puente entre ambas temporadas… pero cuando comencé con la segunda temporada, me estanqué. Se volvió menos original… y bueno, si en algún momento la retomo y la veo entera, ya os comentaré.

También en Netflix se estrenó hace una semana Yū Yū Hakusho [幽☆遊☆白書, ], una serie de acción real que mezcla artes marciales con fantasía. El caso es que leí un reseña en algún sitio en el que la calificaba como una de las mejores adaptaciones de un manga a acción real, y tuve la curiosidad. La historia nos cuenta como un adolescente que bordea la delincuencia juvenil es atropellado y muerto cuando salva a un niño de ese atropello, y se le da la oportunidad de resucitar, siempre que acepte ser entrenado para luchar contra los demonios y espíritus del inframundo sobrenatural que se cuelan en el mundo humano. Una especia de detective de lo sobrenatural. Pronto, con algunos aliados que se encontrará por el camino, tendrá que enfrentarse contra un peligroso mafioso que utiliza en su beneficio a los espíritus malignos de ese inframundo. No está mal valorada, ni por crítica ni por público, pero si yo aguanté hasta el final es porque son sólo cinco episodios. La mayor parte de las adaptaciones de manga a acción real… en mi opinión no funcionan. Y esta no es una excepción. A ratos me parece cutre.

Finalmente, algo de animación desde los Estados Unidos. También una recomendación que encontré por internet. Scavengers reign (traduce como Los carroñeros reinan, o menos literalmente, el reino de de los carroñeros o donde los carroñeros reinan) surge a partir de un cortometraje conceptual realizado hace unos años. Y narra las aventuras y desventuras de los supervivientes de una nave espacial que lleva personas en hibernación y suministros a una colonia humana en un viaje interestelar. Pero como consecuencia de un «accidente», la nave queda varada en un planeta, con sólo cuatro personas y un robot en la superficie del planeta, intentando llegar donde la nave, despertar a los hibernados e intentar sobrevivir y si es el caso, si es posible, salir del planeta. Pero el planeta tiene una abundante y rica vida, potencialmente muy peligrosa. La serie ha recibido múltiples elogios de la crítica y es favorita del público que la ha visto. Es muy rica visualmente, con una trama adulta, donde la supervivencia del héroe no esta garantizada. Sin embargo, a mí al final me ha costado llegar hasta el final de sus doce episodios, que me parecen excesivos. En un momento dado, las situaciones eran variantes, potencialmente indefinidas, de lo mismo. Sobrevivir a las extrañas formas de vida del planeta. Que son extrañas superficialmente. Pues al fin y al cabo, aunque con mucha imaginación, no dejan de ser los equivalentes en raro a insectos, plantas, reptiles, mamíferos o aves diversos. No ha terminado de conquistarme este mundo perdido, ni ha terminado de llegarme esta presunta reflexión sobre la ecología y la vida, y sobre el lugar de los seres humanos en el universo. Cosas que pasan. A veces me pongo rarito y no me sumo al elogio universal.

[Viaje] En Madrid con película fotográfica (II)

Viajes

Esta es la segunda entrega de fotografías realizadas con película fotográfica durante el viaje en el día a Madrid el 29 de enero de 2024, día de San Valero, festividad local en Zaragoza, por lo que hay que aprovechar. La primera entrega os la mostré el sábado pasado, y hubo también un resumen del viaje con fotografías digitales a los poquitos días del viaje.

Al igual que en la entrada del sábado pasado, si alguien está interesado en conocer más detalles del proceso fotográfico seguido, puede dirigirse a la entrada específica dedicada a ello; En Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX con Kodak Ultramax 400. Pero si no, aquí os dejo una muestra de las fotografías. Si el sábado eran las tomadas por la mañan, estas son las de la tarde. Con distinto tipo de película fotográfica, aunque no encontraréis grandes diferencia de presentación.

[Cine] Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950)

Cine

Munekata kyōdai [宗方姉妹] (1950; 09/20240210)

Munekata kyōdai, las hermanas Munekata. No hay una palabra para decir hermana (o hermano). Si hablas de una persona, tienes que especificar si es una hermana mayor, ane [姉], o menor, imōto [妹]. Algo similar en masculino. Pero sí hay una palabra para el colectivo de hermanas, shimai [姉妹]. Lo que llevo preguntándome desde el sábado es por qué si el título original utiliza esta última grafía, todas las transcripciones al alfabeto latino aparecen como kyōdai, que yo había aprendido como hermanos [兄弟]. En fin… esas cosas del idioma japonés que hacen que por mucho que le haya dedicado mi tiempo, haya llegado a la conclusión que nunca seré capaz de hacer una mínima y sencilla conversación por miedo a decir tonterías. Lo que sí me ha servido con esta película es para comprender mejor el talante de las hermanas Munekata, la mayor Setsuko (節子, Kinuyo Tanaka) y la menor Mariko (満里子, Hideko Takamine), salvando las limitaciones de los subtítulos en castellano.

La acción transcurre entre Tokio, Kioto y Kobe. Y a Setsuko le gusta visitar los templos de la antigua capital imperial, donde vive su padre… mientras que a Mariko le apetecen más otras actividades más mundanas. Nos quedaremos aquí, fotográficamente, con algunos de los templos de Kioto.

Nos sorprendieron los estrenos de la cartelera de esta semana con la inclusión de esta película de Yasujirō Ozu, uno de los maestros por excelencia del cine japonés, y aun me atrevería a decir uno de los mejores directores de cine de la historia, todas las nacionalidades incluidas. He visto unas cuantas de sus películas, las más célebres, en casa, en la televisión, desde plataformas en línea cuando estuviesen disponibles, o de la forma que fuese cuando no. Y su pausada forma de rodar, aparentemente sencilla, pero que transmite una gran profundidad, aunque ajena a la mayoría de las cosas que se hacen hoy en día, no ha dejado de ser un referente para muchos directores posteriores. Algunos de ellos han pretendido imitarle, con segundas versiones de sus historias. Ozu nació en 1903, por lo que el año pasado fue el 120º aniversario de su nacimiento, y varios festivales de cine, de los de más postín, le rindieron homenaje con esta versión restaurada y remasterizada en formato digital 4K de esta película de 1950.

Emparedada en su filmografía entre las dos primeras películas de la llamada Trilogía de Noriko [Banshun 晩春 (Primavera tardía), Bakushū 麥秋 (Principios de verano), Tōkyō Monogatari 東京物語 (Cuentos de Tokio)], consideradas como verdaderas obras maestras, la historia de la familia Munekata ha pasado más desapercibida como una obra menor. En ella nos habla del conflicto que surge ante las dos hermanas cuando coinciden en el tiempo tres hechos; la noticia de que su padre (Chishū Ryū) tiene una enfermedad terminal, la crisis en el matrimonio de la mayor por el desempleo y el alcoholismo de su marido (Sō Yamamura), y el regreso del extranjero de un antiguo amor (Ken Uehara) de Setsuko, por el que Mariko también se siente atraída.

Esta película es un ejemplo de que cuando de un autor se espera tantísimo, algunas obras muy buenas, o incluso excelentes desde ciertos puntos de vista, quedan relegadas a un segundo plano. Ozu nos habla, como en tantas ocasiones, de la familia y de las relaciones. Como de costumbre no se extiende en explicaciones. Hay un contexto, que está ahí porque forma parte de modo espontáneo en las explicaciones, pero asume que el espectador lo conoce. Y dando ese contexto por sabido, entrada directamente al grano. Un marido sin empleo, en la posguerra mundial, un ingeniero descolocado en un país en el que las prioridades están cambiando. Dos hermanas que son polos opuestos, pero que viven en armonía. La mayor, en sus treinta y tantos, vestida siempre con kimono tradicional, de modales modestos, también tradicionales, que siente que su obligación es salvar el matrimonio en el que es desgraciada. La menor, vestida a la occidental, mucho más joven, en su veintipocos, que reivindica su derecho a ser cosmopolita, abierta, a decir lo que piensa, a ser directa. Como en tantas obras de cine o literarias japonesas, Ozu trata el conflicto de valores en un país que cambió por completo su forma de interactuar con el mundo en el intervalo de pocas décadas. Que pasó de un régimen feudal y de bajo desarrollo tecnológico, a ser una de las potencias bélicas que puso en jaque a media Asia y el Pacífico. Y eso pasó su factura entre sus ciudadanos con valores conflictuados.

El principal activo de la película, además de la consistente realización de Ozu, fiel a su estilo, es la excelencia de sus interpretaciones. Unas interpretaciones de un estilo muy distinto a las que estamos acostumbrados. Pero Takamine como, especialmente, Tanaka, están excelentes. No en vano son dos de las intérpretes más destacadas de la historia del cine nipón. Pero también hay que destacar a Yamamura, que le toca bailar con el papel más desagradable.

No voy a decir que esta película sea para todos los públicos, en el sentido de que no responde a los gustos de hoy en día. Es una película que tiene ya 73 años. Y el mundo y los gustos han cambiado mucho. Pero es una buena película que satisfará a los más cinéfilos. Y que me ha hecho ver que las horas dedicadas al japonés no han sido en vano. Porque aunque me ha permitido captar matices de los diálogos que pasarán desapercibidos a los que se guíen sólo por los subtítulos. Por ejemplo. Mariko, la más joven, un poco cría en sus comportamientos, suele hablar de sí misma en tercera persona delante del antiguo amor de su hermana. En fin… que yo estuve encantado. A pesar del frío que pasé en esa sesión matinal de sábado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Blog] 19º aniversario de este Cuaderno de Ruta

Páginas personales

Bueno. No es hoy. Fue el pasado jueves día 8 de febrero. Síp. 19 años escribiendo entradas en este blog personal, que desde hace muchos años se centra en mi tiempo libre. Hubo un tiempo en que escribía también alguna entrada de opinión. O repasaba las noticias de actualidad de la semana. Pero me encontré conque el nivel de cultura democrática y de libertad en España es menor, bastante menor de lo que te esperas. No voy a entrar en detalles, pero como no escribo esto para hacer causas, sino como reflexión personal que comunico a los cercanos que los siguen como forma de mantenernos en contacto, me quise ahorrar disgustos, y oculté muchas de las entradas. Es lo que hay. No queráis saber los comentarios burros que recibí y que anulé por estar moderados.

Así que tiempo libre es. Cine, libros, televisión, viajes, fotografía… que de una forma u otra también son un modo de expresar lo que soy, aunque sea más indirecto que la expresión directa de opinión. En total, en estos 19 años he publicado 6862 entradas. Bueno… si lo dejamos a fecha 8 de febrero de 2024 serían un par menos, 6820. Y en ese tiempo transcurrieron 6939 días, un promedio de 0.9886150742 al día. Por lo tanto, no se puede dejar de decir que es un diario personal, pero público. Por cierto, acompaño esta entrada con algunas de las fotos realizadas entre el 8 de febrero de 2023 y el 8 de febrero de 2024. Todas hechas con película fotográfica tradicional, que es la que me motiva fotográficamente cuando no estoy viajando. Cuando viajo, me da igual el medio fotográfico, lo que importa es el viaje.

Cosas de las que no hablo, o tan apenas hablo… pues quizá de lo más personal, familia y relaciones próximas. Y trabajo. Al fin y al cabo, empecé a escribirlo para romper un dinámica en su momento en la que el trabajo me ocupaba mucho tiempo de mi pensamiento, y me empezaba a estresar un poquito, con otras cuestiones añadidas que ahora no vienen a cuento. Se trataba de parar media hora durante cada día, o la mayor parte de los días, y pensar o hablar de otras cosas. Y siempre acompañada la entrada de al menos una fotografía realizada por mí. Lo cual sirvió para impulsar mucho mi afición por la fotografía. Aunque hace 19 años fuera de una forma un poco naíf.

¿Seguiré de forma indefinida? No lo sé. Puede que sí o puede que no. Los blogs personales hace tiempo que dejaron de estar de moda. Ahora, desde hace años, la gente se expresa a través de las redes sociales. Cuando estas empezaron a imperar, los blogs personales empezaron a decaer. En los momentos de máxima afluencia, recibía como cinco o seis veces más visitas de lo que recibo ahora. No es que me haya importado mucho ese dato, pero es significativo. Además de este blog, mantengo otro dedicado a hablar exclusivamente de fotografía de forma más técnica (en esta dirección los posts más antiguos). Por mi cabeza ha pasado que cuando llegue el 8 de febrero de 2025 cesaré de escribirlos. Y me dedicaré a otra forma de difundir mis cosas. Así que tengo un año para pensar si lo hago y cómo lo hago.

Algunos me han preguntado… ¿y que pasará con todo lo que has escrito, con todas las imágenes que has publicado? Y contesto,… no pasará nada. Simplemente, de un modo u otro, desaparecerán. Porque si no os habéis percatado, internet es efímero, cambiante, siempre mutante. No es lugar para guardar legados. Aunque hay quienes buscan la forma de conservar el pasado de la red de redes. Los digital se desvanece con el tiempo. Ya es hora de que los vayamos asumiendo todos. Nadie mira hacia atrás, a lo que escribía hace 19 o 9 años, ni siquiera hace 9 meses. No aparece en las búsquedas de los buscadores… por otra parte cada vez más sesgados a los contenidos patrocinados. Así que… como decía… no pasará nada.

[Viajes] En Madrid con película fotográfica (I)

Viajes

Ya comenté hace unos días que el día de San Valero, 29 de enero, fiesta local en Zaragoza, hice una escapada en el día. Aunque os mostré algunas fotografías realizadas con una compacta digital para resumir la experiencia, mi principal interés fotográfico estuvo, como habitualmente en estos viajes en el día, en la fotografía con película fotográfica tradicional.

No voy a extenderme aquí en las cuestiones de técnica fotográfica que acompañan a las fotografías. Para quienes estén interesados, en mi blog de técnica fotográfica hay una entrada dedicada a ellas; En Madrid con película negativa en color (I) – Pentax MX con Kodak Portra 400. Como comprobaréis, es el primero de dos entradas dedicadas a las fotografías con película fotográfica de ese día. Y es porque utilicé dos tipos de película distintos. Dentro de unos días, os hablaré de la otra y os mostraré también algunas fotografías de ese día.

[Cine] Concrete utopia (2023)

Cine

Concrete utopia (2023; 08/20240206)

Llegó el viernes pasado a la cartelera española en general y zaragozana en particular. Candidata por Corea del Sur a los Oscar, lo que desde hace unos años despierta cierta expectación, no ha conseguido pasar el corte final en una edición donde la calidad del cine fuera de los Estados Unidos ha sido muy alta, incluso más alta en promedio, y por lo que he visto, que en la Meca del cine, Hollywood. Las críticas son entre buenas y muy buenas, aunque parece que la recepción del público ha sido más fría. Dirigida por Eom Tae-hwa, los principales nombres de su reparto ya me resultan muy familiares, e interesantes. Curioso que ya me empiecen a atraer películas del país oriental por su reparto, a pesar de lo mucho que me cuesta recordar los nombres coreanos.

La estructura de la nueva sede del gobierno metropolitano de Seúl me servirá para ilustrar esta entrada de cine apocalíptico.

Película con escenario apocalíptico, la acción transcurre en una Seúl arrasada por un tremendo seísmo, en el que auténtico tsunamis de tierra y roca han puesto boca abajo la mayor parte de la ciudad. Pero en uno de sus barrios, un edificio, la típica colmena de cemento y hormigón para clase media-baja, ha quedado en pie. Y tras unos primeros momentos de desconcierto, liderados por una de las vecinas más activas (Kim Sun-young) y por un tipo que dice ser hijo de una de las vecinas y al que designan como líder de la comunidad (Lee Byung-hun), deciden expulsar a todos los extraños al inmueble, y organizarse para garantizar la supervivencia. Nadie sabe cuándo va a llegar ayuda. Ni siquiera hay noticias de lo que pasa fuera de la ciudad, en lo que parece una catástrofe de carácter global, en la que la civilización ha sucumbido. Los acontecimientos los seguiremos desde la mirada de un joven matrimonio, un funcionario público él (Park Seo-joon), que decide seguir fielmente a los líderes, y una enfermera compasiva y sensible (Park Bo-young, a esta actriz le dediqué casi una entrada), a la que le entran muchas dudas en la decisión de la comunidad de aislarse del exterior y abandonar a otras personas a su suerte. Y todo ello en el invierno más frío que se recuerda, con temperaturas incluso por debajo de los 20 ºC bajo cero.

Desde el punto de vista de la realización técnica, sin ser puntera en efectos especiales y en diseño de producción, su recreación de la catástrofe y del desolado paisaje posterior es funcional, de una calidad razonable y muy funcional. Quizá no llegue a las bondades de cierta película de monstruos reciente, probablemente hay mucho más CGI en esta película, y se nota, pero estamos ante una película de catástrofes que no disfrutará del presupuesto de las producciones de Hollywood. Por lo que he leído, ligeramente superior a la japonesa de Godzilla, pero más de un orden de magnitud por debajo del cine de Hollywood. Así pues, tirando de ingenio y recursos imaginativos, consiguen un buen escenario, suficiente para contar la historia, con medios modestos, en términos relativos.

Así pues, una vez establecida una base física suficiente, el fuerte de la película está en dos aspectos; lo que nos quiere contar, y como lo cuenta, y el trabajo interpretativo. Y ambos están a buen nivel. Como buena película apocalíptica con toques distópicos, nos habla de las realidades sociales y políticas de las sociedades contemporáneas. Egoísmos, interés personal o del clan frente al interés colectivo y común, predisposición a aceptar el autoritarismo demagógico y populista, xenofobia… estos son los temas reales de una película que muestra cómo surgen los cineastas surcoreanos preocupados por temas sociales y políticos de profundidad. Y para ello, el carisma de un grupo de intérpretes que tienen mucho recorrido, incluso los más jóvenes. Lee Byung-hun, actor muy veterano, está excepcional, lleno de matices. Kim Sun-young, una actriz que como secundaria parece que está en todas partes, ya no me sorprende verla en muchas de las series de televisión surcoreanas que veo, tiene oficio para dar y vender. Y la pareja de intérpretes, el matrimonio, que representan la visión del ciudadano común, aunque alejados del glamour de las series de televisión en las que suelen ser protagonistas, mientras que aquí tienen que compartir, y mucho, ese protagonismo con los más veteranos, se muestran sólidos, contenidos y convincentes.

He encontrado que esta película ha estado por encima de mis expectativas. Sus más de dos horas de duración no se me hicieron nada largas. Algunos críticos dicen que en su tramo final desfasa un poco. Pero creo que es coherente. Hay que tener en cuenta que, durante la mayor parte del metraje, la película tiene un tono de comedia negra. Hay muchas situaciones chuscas, mientras flirtea con el drama, aun con la tragedia. Hasta cierto punto, es bastante previsible. Sabes que la situación de esta peculiar comunidad, esta isla en el desastre, no es sostenible, que está en equilibrio inestable. La línea temporal principal está salpicada de flashbacks que nos relatan el auténtico ser de los personajes protagonistas. Pero esa previsibilidad no es un lastre. Y sí… finalmente tiene que haber su punto de desfase general para romper la dinámica absurda de la situación, con último tramo final, entre el drama triste y doloroso y la esperanza, que permite, por primera vez desde la catástrofe, mostrar un rayo de sol sobre alguno de los protagonistas. A mí me ha gustado mucho, y la encuentro muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; a propósito de Kim Yoo-jung

Televisión

Hoy vamos con un trío de series con la misma actriz protagonista. Kim Yoo-jung, una actriz todavía muy joven, 24 años, que según nos cuentas las diversas wikis lleva trabajando en el show-business o en el modeleo desde muy niña. Por lo tanto, será muy joven comparada con otras protagonistas femeninas de series surcoreanas, pero no le falta experiencia. Ya protagonizó en 2022 un largometraje de Netflix que vi y comenté. Una película que no estaba mal, que se dejaba ver, con buen trabajo actoral

Hace una semanas, Netflix empezó a emitir My demon, título original en inglés, que en castellano se ha denominado Mi adorable demonio. En ella se nos cuenta el encuentro, o encontronazo, entre una joven ejecutiva, que fue acogida por la matriarca de un imperio empresarial tras la muerte de sus padres, y a la que lleva protegiendo desde entonces pese a la hostilidad del resto de la familia, y un ser preternatural, un demonio que se dedica a comprar las almas de seres humanos potencialmente corruptibles, y que tiene un pasado trágico como humano. La muerte de la matriarca en extrañas circunstancias, designando como heredera del imperio empresarial a la chica, y la alteración de los poderes del demonio, muy guapo y apuesto, por el encontronazo con la joven, les lleva a la necesidad de asociarse, incluso fingir un matrimonio, para sobrevivir en un mundo que de repente se les ha vuelto hostil, con un asesino peligroso actuando de fondo. Y por supuesto, son jóvenes y guapos, por lo que acabarán… pues ya os imagináis. Romance al canto. La serie me llamó la atención por la joven protagonista, que entre el físico privilegiado que gasta y la simpatía que muestra roba bastante la pantalla al resto del reparto. O eso me pareció. Aunque la serie está bien producida, con posibles, y está bien valorada, desde mi punto de vista se va desinflando un poco conforme avanza la trama, que se hace excesivamente larga y redundante. Las hay mejores de este tipo de romance con tono sobrenatural.

Como la serie avanzó paulatinamente a un ritmo de dos episodios cada fin de semana, decidí complementarla con otra serie protagonizada por Kim Yoo-jung, Gureumi Geurin Dalbit [구르미 그린 달빛, luz de luna dibujada por las nubes o algo así], conocida internacionalmente como Love in the moonlight, disponible también en Netflix, pero sin traducción al castellano. En ella, la actriz hace de una chica adolescente, huérfana, hija de un rebelde al régimen político, aunque no lo sabe, que escapa a una persecución haciéndose pasar por eunuco y entrando al servicio de príncipe heredero. La serie es de ambientación histórica y se situaría en la primera mitad del siglo XIX cuando Corea era el reino de Joseón o Chosón, un reino aislado y feudal, de inspiración confuciana. Algunos personajes están inspirados en personas históricas reales, aunque sin ninguna fidelidad a la historia real. Como es habitual en estas series, se moverá entre el romance y la intriga palaciega. Es muy entretenida, y los personajes principales se hacen de querer. Pero siendo una serie de 2016, muy apreciada en su momento, se me hace ya viejuna comparada con las series más recientes. La actriz en aquellos momentos debía tener unos 16 años cuando la rodó, y se nota que es casi una cría. Pero cumple bien con su papel. Mejor que en la serie que he comentado en primer lugar.

Y una vez terminada la anterior, y mientras llegaba al final de la serie actual, me puse con otra serie de la actriz disponible en Netflix sin traducción al castellano, Pyeon-uijeom Saetbyeor-i [편의점 샛별이, tienda de conveniencia Saetbyeor-i], conocida internacionalmente como Backstreet rookie. Aquí, la protagonista interpreta a una joven de 20 años, una chica un poco bruta, muy ducha peleando porque su padre era profesor de taekwondo o algo así, huérfana, con una hermana más joven, que ha salido adelante, con su hermana, como ha podido, aun renunciando a terminar su educación. Y que lleva mucho tiempo enamorada en secreto de un chico, ocho o nueve años mayor, que dirige la tienda de conveniencia familiar, franquiciada con una conocida cadena de tiendas de conveniencia surcoreana. Cuando consigue entrar a trabajar como empleada a tiempo parcial en la tienda del chico, todo se complica. La vida de su hermana, que quiere triunfar como cantante, la de chico, que tiene una novia adinerada y bastante manipuladora, la de sus amigos, la de la familia del chico… pero todo con un tono en el que predomina la comedia romántica sobre el drama. Los personajes son simpáticos, especialmente más algunos de los secundarios, y eso tira de la serie. Una serie que no deja de ser una producción de promoción de la cadena de tiendas de conveniencia, idealizando este tipo de comercio, muy habitual en el Asia oriental, también en Estados Unidos, más raro en nuestro país, más allá de las tiendas de gasolinera y algunos supermercados de horario ampliado y de apertura en festivos. Por lo menos en Zaragoza. La serie… en realidad es algo mediocre, por muy simpáticos y guapos que sean los protagonistas.