[Libro] Un cadáver en la biblioteca – Agatha Christie

Literatura

Vamos con el comentario del primer libro que he leído en 2021. Ya llevo tres… o sea que voy con algo de retraso en los comentarios…

Según mis cálculos, a 1 de enero de 2021 hacía como mínimo treinta años que no leía una novela de Agatha Christie, a la que no será necesario presentar para la mayor parte de los lectores, siendo como es la reina casi absoluta del whodunit. Puede que hace algunos años menos, no muchos, leyera la compilación de relatos que incluye Testigo de cargo… porque me suena que estaba trabajando ya de médico residente, y eso fue en… bueno. Puede que haga más o menos de 30 años. Por ahí.

Transcurriendo la acción en algún hotel costero, vacacional, de la costa inglesa, opto por irme fotográficamente a mis experiencias semejantes. Sin cadáveres en bibliotecas. En la península de Cornualles, en Ilfracombe, no lejos de donde se debía encontrar el castillo de Tintagel, lugar de nacimiento del rey Arturo. Que en aquellos días de principios de julio de 2006, se encontraba entre la niebla.

El whodunit no tiene porqué ser una novela de suspense, ni de genero negro, ni siquiera policiaca. Simplemente… ¿quién ha sido? Y alguien lo resuelve. Teóricamente, el escritor da pistas para que el lector lo pueda deducir,… pero suele guardarse ases en la manga. Y aunque al final parezca que la solución era evidente… pues con los datos suministrados no lo era. Habitualmente… luego está cuando, si has leído suficientes novelas de estas, ya te imaginas por dónde va los tiros. O los estrangulamientos, o los venenos, o las puñaladas…

La primera novela que leí de Christie, en mi adolescencia, fue un caso de Miss Marple, El tren de las 4:50. Injustamente considerado como de Miss Marple, porque la auténtica heroína es Lucy, la joven que se introduce en la mansión de la familia esa tan desagradable. Debe ser porque me la imaginaba atractiva, a Lucy, digo, o porque realmente la novela tuviera su cosa, me gustó. Después de eso sólo otra novela de la escritora me gustó, la más famosa, también con trenes implicados. Puede que alguna otra me pareciera tolerable… pero poco a poco perdí el interés… porque todas me parecía igual. Y llegué un momento en que sencillamente dejé de entender porqué esta escritora gustaba tanto. Así de claro. Todo era igual. Todo era lo mismo. Y la mayor parte de las situaciones y personajes me parecían marcianas. Además de ser la reina del prejuicio clasista y del tópico más vulgar sobre los seres humanos. Una esnob de marca mayor.

Por una serie de causas y azares, y tras mucho insistir, fui convencido para enfrentarme al cadáver de una joven en la biblioteca de un matrimonio mayor tan esnob como la escritora o la propia Miss Marple, a la que conocen. Y debo reconocer una cosa. En las primeras páginas o capítulos de la novela… me interesó. Aquello parecía lleno de ironías. Diríase que Christie estaba autoparodiándose. Y tenía su gracia. Falsa alarma. Pronto llegó la dinámica eterna de unos investigadores entrevistando gente, abundancia de tópicos, de individuos prefabricados,… y con un agravante. En el momento en que aparece el segundo cadáver… la solución al caso se presentó como obvia. Con lo cual, la gracia, el único aliciente de la whodunit, creer que puedes resolver el caso, pero que al final te sorprendan con ingenio, se perdió por completo.

Creo que pasarán otros 30 años antes de que vuelva a abrir otra novela de Agatha Christie. O nunca. Espero no caer muy antipático por ello.

[Arte] This is POP!… Pop-art en el Centro de Historias

Arte

Nos ha dado la sensación de que un número no desdeñable de las personas que visitaban el Centro de Historias de Zaragoza esta mañana, una mañana muy agradable desde el punto de vista del tiempo atmosférico, no tenían muy claro qué iban a ver. Comentarios que oyes, caras que ves… Y es que ese título de la exposición «¡Esto es POP!» en inglés… junto con el hecho de que en algún material promocional se viera alguna portada de un disco… pues da la sensación de que había gente que pensaba que esto iba de música pop(ular).

Yayoi Kusama (prefiero las habitaciones infinitas a las calabazas con lunares… pero es dif´ícil montar una de aquellas)

Pero no. La cosa iba de pop-art, o arte-pop si queremos traducirlo. Y sólo de forma colateral iba de música. En concreto, en la medida en que destacados artistas visuales de esta corriente artística de la segunda mitad del siglo XX participaron en el diseño de algunas de las portadas más destacadas de los discos de larga duración de la música pop y rock. Música pop es aquella que atrae al público general, que se usa para bailar, para relacionarse y para ligar, y que suele constituir lo que se llama la «banda sonora» de la vida de la gente. Música que suena en la radio, que se tararea, que se baila, que se sabe cantar, frente a la música culta que sólo sale en la radio si la buscas mucho, que muchas veces no somos capaces de tararear, que no se adapta al baile salvo en algunos casos, y que en muchas ocasiones no tiene letra. Y que nos suena rara. Eso sí… la música pop varía. O variaba. Por tiempos y lugares. En los últimos 30-40 años parece que se homogeneizado globalmente, y varía de forma superficial en sus formas, en realidad.

Una Marilyn de Andy Warhol.

Pero el pop-art es otra cosa. Es una corriente de arte contemporáneo. Aunque pueda ser abstracto, se inspira en lo cotidiano, sean objetos, personas o acontecimientos. En la publicidad. En las estrellas de cine. En los refrescos. En las judías en lata. En los tebeos. Y además es fácil de entender por el gran público. Suena a reacción contra las vanguardias, que obligan a adquirir un código, un vocabulario artístico, que no está al alcance de todos y que sitúa al arte en un plano distinto al del público general. Aunque me parece una temeridad considerar que todo el mundo entiende el significado y las intenciones de los (o al menos, algunos) artistas pop-art. Ya que sus obras contienen también en ocasiones su dosis de rebeldía y de cuestionamiento social hacia los temas cotidianos que aparecen en sus obras.

También artistas españoles, como los valencianos del Equipo Crónica.

El arte pop es también un arte fácilmente reproducible. Porque a partir de dibujos, ilustraciones, grabados, fotografías y otros… tira de técnicas como la serigrafía para reproducir la obra, hacerla más asequible, si no al público general, al menos no reservada a unos pocos privilegiados. Frente a la obra única que es una pintura al óleo, por ejemplo, o a las pocas copias que se funden a partir de los moldes de una escultura, entre lo que hemos visto esta mañana,… de Warhol, de Lichtenstein, de Murakami (Takashi, no Haruki… que es este último es un novelista), de Opie, de Koons… hemos visto ejemplares de series de 1000, 2000, 3000 ejemplares. Cuando decenas de miles cuando la obra ilustra la carátula de un LP musical. Por lo tanto, la obra de arte pop, además, es popular. O se populariza. En algún caso… es populista, incluso… véanse algunas obras de Koons, por ejemplo.

Julian Opie.

Sobre la reproductibilidad técnica de la obra artística ya nos habló Walter Benjamin en los años 30 del siglo XX. Por ahí tengo el libro. En francés… lo compré en el museo de arte contemporáneo de Estrasburgo. Me interesó de inmediato. Al fin y al cabo, la manifestación artística que más me interesa es la fotografía. Y salvo determinadas técnicas fotográficas alternativas que ofrecen ejemplares únicos, una de las ideas base de la fotografía es que se pueden reproducir… ad nauseam.

Takashi Murakami.

La exposición no se para en el pop-art, en sentido estricto, el que estuvo de moda en los años 50 y 60 del siglo XX, emanando desde el Reino Unido y los Estados Unidos. Se adentra también en el arte postmoderno, en el arte urbano y en otras manifestaciones contemporáneas, de las que fue precursor o de las que se convirtió en un componente.

KAWS.

La exposición… no es como si fuese una sucursal del MoMA. Por la facilidad de reproducir la obra, no es tan difícil montar una exposición de este estilo artístico como del neoclasicismo veneciano… por ejemplo. Pero tiene un valor didáctico indiscutible. Estaba muy concurrida. Por las limitaciones de aforo en las salas, incluso filas para la entrada en las mismas. Cuando nos íbamos. Nosotros es que hemos llegado pronto. Pero la mayor parte de la gente no. España no madruga ni para parar una epidemia.

[Libro] Sin contar – W. G. Sebald (texto) y Jean Peter Tripp (ilustración)

Arte, Literatura

Como os contaba hace unos días, poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros tradicionales en papel, con el fin de preparar unos regalos en forma de libros ilustrados. Y os decía que no tenía planificado comprar ninguno para mí mismo. Pero acabé picando.

Nacido durante la Segunda Guerra Mundial, Sebald quedó muy impresionado cuando en el colegio tomo conciencia del holocausto. Siendo un joven de veintitantos, se mudó a Inglaterra donde vivió y murió. Aunque no abandonó nunca su pasaporte alemán, ni el uso de su idioma materno como lengua literaria. Murió prematuramente, en pleno apogeo creativo. Su carrera literaria fue breve pero profunda y muy reconocida.

El libro de hoy tiene su miga. Y para sacarle todo su jugo será necesario revisitarlo con frecuencia. Con textos de W. G. Sebald e ilustraciones procedentes de grabados del pintor Jan Peter Tripp (artículo disponible solo en wikipedia en alemán… podéis tirar de algún traductor para coscaros), vamos recorriendo parejas de grabados y píldoras poéticas que dialogan entre sí. En algún lugar he leído que denominaban haikus, a estos pequeños poemas del escritor alemán. No lo son. Son poemas muy cortitos, de cuatro o cinco versos por lo general, pero no son haikus. Hay cierto empeño en algunos y algunas en utilizar la fórmula del haiku en idiomas occidentales. Y creo que no es una fórmula apropiada. Los idiomas indoeuropeos son muy distintos en estructura, escritura y formación de las palabras del japonés, y la mayor parte de los haikus en estos idiomas me parece muy forzados. Incluso en lo que se refiere a la traducción de los originales japoneses, me parece preferible traducciones lo más correctas posible en cuanto al contenido, olvidándose de la forma. Pero lo importante en este libro es ese diálogo entre los pequeños poemas y los grabados que representan ojos, miradas más bien, de personas relacionadas con el mundo de las artes y el pensamiento.

La lectura de este tipo de obras exige cierta parsimonia. Pasar de forma seguida de uno a otro poema puede impedir su digestión. Y los temas son diversos, así como los tonos. Es un libro bonito. Para tener a mano, y recetarse uno a sí mismo alguna que otra dosis de poesía sencilla ilustrada. Que nunca está mal..

[Libro] Tokio – Taro Miura

Arte, Literatura

Poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros fabricados con árboles muertos, papel, para los que no se cosquen, con el fin de comprar algún regalo. Bueno… en concreto iba a buscar un encargo para mí, pero aproveché para comprar algún regalo en forma de libro ilustrado. Lo que no tenía planificado, pero acabó sucediendo, era que acabase comprando para mi mismo alguno de estos. Alguno por un interés profundo, otro por curiosidad. Este último caso es el del libro que nos ocupa hoy. En un comentario que no puede prolongarse mucho, porque la cosa es sencilla, que no simple.

Algunas fotos con película en blanco y negro en cámara desechable en mi último viaje, octubre de 2019, a la capital del País del Sol Naciente.

Taro Miura es un ilustrador japonés que ha trabajado especialmente, por lo que he podido averiguar, para libros infantiles. En este caso, ante el nacimiento de su hija, Mito, nos cuenta la historia con muchas ilustraciones y pocas palabras de una niña que va a viajar a Tokio por primera vez. Y emocionada, pregunta a una serie de animales, que se supone tienen relación con la capital japonesa, cómo es la ciudad para prepararse. Luego, escribirá una serie de postales a sus amigos en las que dará su visión sobre lo que le contaron los animales.

El libro, que es simpático de hojear y leer, juega con el tópico, pero también con el conocimiento que tiene el autor de la ciudad. Una ciudad sobre la que ciertamente mucha gente cae en los lugares comunes, pero que por su historia, tamaño, dinamismo y diversidad es mucho más compleja de lo que parece. En cualquier caso es una visión distinta y, como digo, simpática de la capital nipona. Para mí ha sido más que nada una curiosidad para distraerme un rato en los últimos días del año. Pero que bien, oye… que no hay que ponerse trascendentes continuamente.

[Libros] El año 2020 en libros

Literatura

Me dicen desde hace ya unos cuantos días, que ya tengo mi resumen de mis lecturas durante 2020. Me dicen en GoodReads que son 45 libros, ocho menos que el año pasado. No he alcanzado el promedio de uno semanal. Y un total de 10.148 páginas, frente a las 14.855 de 2019. 225 páginas por libro frente a las 280 páginas del año anterior.

Mis 5 estrellas… La edad de oro de Wang Xiaobo, Noches blancas de Fiódor Dostoievski, Los años de espera de Fumiko Enchi, y La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa. Mis principales decepciones… un par de libros norteamericano del último cuarto del siglo XX que se me hicieron intrascentes, y están sin acabar, y la ficción nacional contemporánea autoeditada. Por defectos que tenga el proceso editorial actual, creo que alguien tiene que indicar a los autores, de la mejor forma posible, si un libro tiene calidad o no. Y no nos engañemos, que determinadas estadísticas hablen de estos libros con números de descargas y potenciales lectores elevados, es engañoso. Son tan baratos que la tentación de comprarlos es alta.

El tema del fin de semana son las intensas nevadas sobre la Península ibérica. Incluso en Zaragoza donde incluso en los peores temporales apenas nieva. Os dejo con algunas fotos para dar fe que en esta ocasión hemos participado del fenómeno meteorológico con interés.

Curiosamente, mi puntuación promedio en estrellitas de GoodReads es la misma que en 2019… 3,7 estrellas. Lo que indica que en general selecciono adecuadamente los libros que leo.

Más datos:

  • Libro más corto: 48 páginas, una historieta de Astérix.
  • Libro más largo: las 936 páginas de Blonde de Joyce Carol Oates. Con lo que me gusta esta autora… se quedó en 4 estrellas…
  • Libro más popular: El extranjero de Albert Camus, un total de 1.266.689 lo han considerado en GoodReads.
  • Libro menos popular: El libro ilustrado Tokio de Taro Miura. Es el último que leí, y no lo he comentado aún en estas páginas. Sólo lo han considerado 15 personas en GoodReads.

El libro mejor considerado en GoodReads de los que he leído es La edad de oro de Wang Xiaobo. Ciertamente, es absolutamente delicioso. Una de las grandes sorpresas de este año junto con Los años de espera de Enchi.

Este año me he visto atrapado en varios bloqueos de lectura. Momentos en los que durante días no encontraba las ganas para leer, y leía poco o nada. Me ha resultado agobiante. Curiosamente, son los libros de origen asiático, principalmente de autores japoneses, los que más me han ayudado a romper estas situaciones de bloqueo. Por algún motivo que no tengo claro del todo, porque no depende de la calidad intrínseca del libro, las historias que me cuentan estos autores me llegan más. Ciertamente tienen mucha más calidad de lo que la gente supone. Y ha habido en ese campo otras sorpresas, agradables, inesperadas como todas las sorpresas, que realimentan mis ganas por esta literatura.

En fin… a ver si mi cabeza se normaliza un poquito, y en 2021 me entran más ganas de leer.

[Libro] Japan – Buronson (escritor) Kentaro Miura (ilustrador)

Literatura

Llevaba dos semanas sin hablar de ningún libro. Cosa lógica si tenemos en cuenta que los últimos días del año y primeros del siguiente suelo tener artículos fijos que hablan de cosas predeterminadas. Repasos fotográficos, el cine que yo me veo… etcétera. Pero mientras, se me han acumulado tres libros. Que se salen de lo habitual, pero que merecen que se les dedique el mismo tiempo, porque son igualmente obras completas.

El primero es una historieta. Como es japonés, manga (漫画). Con guion de Buronson (apodo que suele escribir con kanji, 武論尊; aunque parece la versión nipona de Bronson, que en katakana sería ブロンソン) e ilustrado por Kentarō Miura (三浦 建太郎). Ambos son considerados autores de prestigio en el mundo del manga, aunque para mí, que yo recuerdo, es lo primero que leo de ambos. Me llamó la atención por una cuestión… fue publicado originalmente en 1992, año «triunfal» de la España tras la transición, y tenía como fondo inicial de la historia los Juego Olímpicos de Barcelona, aunque luego la historia que cuenta poco tiene que ver con aquellos.

Sinceramente, que una historia postapocalíptica transcurra en Sitges… me parece de lo más gracioso.

Esencialmente, la cosa va de un yakuza que se ha desplazado hasta Barcelona porque anda colado por una guapa periodista y presentadora de televisión nipona que está destacada para cubrir el evento olímpico. En un desplazamiento a Sitges, son malditos, junto con un grupo de adolescentes del mismo país, por una anciana que les habla del triste destino de Cártago a manos de los romanos, anunciándoles un destino parecido para Japón. Como consecuencia de la maldición, se ven trasladados a un futuro postapocalíptico en el que Japón ha desaparecido, ha ocurrido un desastre climático que ha acabado con la mayor parte de los recursos, y la población japonesa son refugiados en otros lugares, como Nueva Europa, donde son internados en campos de concentración o sometidos a condiciones de trabajo de práctica esclavitud. A lo que el yakuza se rebelará.

Lo cierto es que la historia en sí misma me ha dejado bastante frío. Oscilando entre la denuncia social, política y económica, pero a ratos con un tufillo rancio nacionalista, juega a una especie de Mad Max, pero desarrollado de forma un poco atropellada, y finiquitado de una forma más atropellada todavía. Lo curioso es que, en 1992, los autores presentan un mundo amenazado con problemas como el del desastre climático, la crisis de la economía japonesa y otras economías mundiales, el racismo y la xenofobia que acompaña a los movimientos masivos de refugiados, el surgimiento de líderes populistas de tipo fascista, y otras lindezas… que tan de moda están, si no fuera porque cierta pandemia las ha situado, injustamente en segundo plano. Por lo tanto… quizá lo que está pasando en este siglo XXI no era tan difícil de imaginar.

No lo encuentro recomendable, salvo para los adeptos al género, a los que puede agradar.

[Libro] La fórmula preferida del profesor – Yōko Ogawa

Literatura

Leer esta novela era jugar a carta ganadora. Hasta el momento de empezar a leerla, había leído tres novelas de Yōko Ogawa, muy distintas entre sí, y las tres me habían gustado bastante. O mucho. Y también he decir que el relato de hoy inspiró una película que vi en su momento, y que fue la que me hizo interesarme por la escritora. Es decir, que tenía unas referencias a priori muy buenas.

El libro nos habla de una joven madre soltera, calculo que de unos 28 años, con un hijo de 10, que entra a trabajar de asistenta doméstica para un profesor de matemáticas retirado que, como consecuencia de un accidente de tráfico, su memoria próxima no sobrepasa los 80 minutos, por lo que no recuerda a las personas que conoció el día anterior. O la mañana de ese día. A pesar de ello, Kyoko, que así se llama la joven, consigue crear una relación de afecto y solidaridad con el profesor en la que se incluye a su hijo, apodado Root.

La novela está contada en primera persona desde el punto de vista de Kyoko. Y trasciende mucho a lo que se nos cuenta en la película, por muy fiel que esta sea. Pero es difícil trasladar los pensamientos de una persona como Kyoko. Trabajadora, con un gran sentido ético de sus deberes, centrada y preocupada en mantener lo mejor que puede a su minúscula familia, pero con capacidad para desarrollar empatía y para que esta surja en las personas que con ella tratan. La novela tiene dos niveles de lectura. Por un lado, la peripecia que se desarrolla entre el trío protagonista. Por otro lado, la lectura social sobre la situación de las mujeres jóvenes solteras y madres y la complejidad para sacar adelante a sus hijos en una sociedad desarrollada como Japón, pero con gran distanciamiento social entre sus miembros. Pero en esta ocasión con una visión optimista, especialmente si la comparas con otras historias de madres solteras con hijos pequeños.

Leer a Ogawa es fácil. O sus traductores consiguen que sea fácil. No se anda por las ramas. Va al grano. Con descripciones de hechos y ambientes directas y claras. Y sus relatos, como he mencionado, siempre tienen capas de significado, son más profundas de lo que su apariencia indica. En este caso, da vida un trío de protagonistas que se quedan a vivir con el lector, y que generan una inmediata preocupación e interés por el devenir de sus vidas. Totalmente recomendable.

A por cierto, la fórmula preferida del profesor es…

mmm…. ¿será considerado espoiler? Pues nada… no la pongo.

[Fotos] En la niebla y en el museo

Arte, Fotografía

Hoy hubiese querido comentar algunos libros de fotografía que he recibido recientemente, pero no me da tiempo. A cambio… He estado probando un viejo objetivo con cincuenta años encima con una cámara digital reciente. Con resultados dispares. Algunos buenos y algunos no tan buenos. Los detalles técnicos están en Una nueva oportunidad para las ópticas M42 en la Canon EOS RP – Asahi Optical Takumar SMC 35/2.

Tres «series» de fotos… en la niebla ayer… pasadas a blanco y negro, porque el color no aportaba nada…

Algunas fotografías tomadas al vuelo por las calles mientras me dirigía al Museo de Zaragoza…

Y algunas en la recientemente reabierta sección de arqueología de la época romana en Zaragoza.

[Arte y cultura] La Belle Époque en Caixaforum Zaragoza

Arte, Cultura

Hace ya unos cuantos años, me di cuenta que entre los (algunos) españoles había un error de concepto de lo que fue la Belle Époque. En algunos casos, venía de la oscarizada película de Trueba, que transcurría en los tiempos del fin de dictaduras/dictablandas y advenimientos de repúblicas. Pero el caso es que ni siquiera el pastiche de música pop y dama de las camelias situado en la auténtica Belle Époque, ayudó a situar correctamente esos tiempos en la historia para mucha gente. No. La Belle Époque no es el París de los «felices veinte». Es la época que transcurre entre el último cuarto del siglo XIX y los primeros años del XX. Y fue especialmente activa, efectivamente, en París, donde empiezan a surgir protovanguardias diversas, a ponerse interesante el ambiente cultural y artístico.

El caso es que desde unas semanas disponemos en Caixaforum Zaragoza de la exposición El espíritu de Montmartre en tiempos de Tolouse-Lautrec. Y ayer, que necesitaba hacer tiempo entre la hora en que salí de trabajar y el momento adecuado para hacer unos recados, me metí a verla. De lo más tranquilo. Estuve solo, con alguna de las empleadas de la sala de exposiciones. Aunque no tenía mucho tiempo, la pude contemplar a placer.

Es estupenda. Muy bien comisariada, con obras muy variadas, con excelentes comentarios que te sitúan en los tiempos históricos y en el entorno social del momento, además es muy entretenida y divertida. Muy colorida, y con una mezcla de anecdotario y conocimiento, que hace que se te pase el tiempo mientras contemplas la exposición con rapidez. Me quedé con ganas de adquirir el catálogo de la exposición, pero la tienda no estaba abierta todavía. No pasa nada. Tengo unos días de fiesta a final de mes… y me escaparé de nuevo a visitarla. Algún día pronto por la mañana, para que haya poca gente también.

[Libro] La exposición – Nathalie Léger

Literatura

Aunque la mayor parte de los libros que comento en estas páginas, que no sean de fotógrafos o fotografía, vengan ya en formato electrónico, por conveniencia, comodidad,… de vez en cuando cae en mis manos un libro en formato de árboles muertos. Papel. Hace unas semanas, mientras deambulaba entre las secciones de arte y fotografía de una librería, vi este librito de Nathalie Léger, me llamó la atención y lo compré.

Unas cuantas fotografías parisinas nos vendrán bien para ilustrar un libro sobre un personaje, internacional y cosmopolita, pero intrínsecamente asociada a la capital francesa.

Léger es mujer de letras, escritora, pero también trabaja en el ámbito del comisariado de exposiciones, de la conservación de colecciones de obras artísticas, principalmente literarias, y preside una institución para el estudio y conservación de archivos del mundo editorial francés. Y según varias referencias que he podido ver por ahí, Wikipedia incluida, califican este libro como su primera «novela». Me cuesta verla como tal… hasta que profundizo en el concepto de autoficción, género al que asignan esta obra.

Como autoficción, estaríamos con un relato en el que se mezclan hechos reales de la vida de la autora o de la realidad en general, con elementos ficticios de los que sería narradora en primera persona y protagonista. Y así, en esta autoficción, nos encontramos a la autora preparando una exposición con las muchas fotografías, y otros documentos, que la condesa de Castiglione, Virginia Oldoini, se hizo en el estudio de Pierre-Louis Pierson a lo largo de su vida. Una costumbre, la de fotografiarse en multitud de situaciones, poses y atuendos, que la hace de alguna forma precursora de las (y los) influencers de las redes sociales actuales. Y mientras la autora nos habla del personaje histórico, de sus vaivenes, reflexiona también sobre aspectos de su vida, en especialmente sobre su madre y su relación con ella, a la que compara con determinados aspectos del personalidad del personaje histórico.

Así pues, el libro funciona a dos niveles. Por un lado, parecería un ensayo sobre una mujer del siglo XIX, que tuvo gran influencia en asuntos políticos y sociales. Considerada la mujer más bellas de su época, a mí no me parece para tanto vistos los retratos que se conservan, pero el concepto de belleza es relativo a la época, definió modas, fue amantes de políticos y algún emperador que otro, influyó en acontecimientos históricos… y conoció épocas de declive y olvido. Por otro lado, funciona como reflexión personal sobre las relaciones maternofiliales de la escritora.

Me costó entrar en la dinámica del libro. No tenía yo mucha experiencia en este tipo de forma literaria. Y de hecho, hasta casi la mitad del libro, avancé muy despacio, siendo un volumen ligero de pocas páginas. Luego, en un momento dado, las piezas del puzzle hiciero click, encajaron, y empecé a cogerle el gusto… y se me terminó. No me arrepiento. Esta bien. Pero para quienes buscan mero entretenimiento y estructuras narrativas convencionales… casi mejor no.

[Libro] La posada del viajero – Armando Rodera

Literatura

No me voy a extender mucho con el libro de esta semana. Sólo diré que, sin ser tremendamente extenso, me casi tres semanas leerlo. Y es que una vez que empecé, pronto me desanimé. Y me obligué a terminarlo, aunque estuve a punto de dejarlo en varias ocasiones. Hacía mucho tiempo, un año como mínimo, que lo había adquirido en una oferta de mi tienda de libros electrónicos habitual, y no en estos momentos no recuerdo muy bien qué me indujo a comprarlo. No conocía nada de su autor, Armando Rodera. En ese momento no me di cuenta, pero parece de estos autores que publican por sí mismos a partir de las facilidades que otorgan ciertas plataformas en internet. Hoy en día estoy algo escamado con la calidad de estas vías de publicación, y sería bastante difícil que lo comprase. Muchos de estos libros se anuncian con grandes cifras de ventas en ejemplares… probablemente derivado del hecho de que están siendo vendidos a precios muy bajos comparados con los libros que siguen un proceso editorial tradicional.

Hace mucho tiempo que visité y recorrí Cantabria. No tengo fotos muy actuales. Sólo diapositivas que pueden tener 25 años o más.

El libro nos transporta en el tiempo a la provincia de Santander, en la segunda mitad del siglo XIX. En aquellos momentos no había comunidades autónomas, nada de Cantabria; si no recuerdo mal, la provincia de Santander pertenecía a la región de Castilla la Vieja. Un joven irlandés es recogido del camino mal herido tras haber sido agredido por maleantes y es llevado a una posada en Suances, regentada por una viuda con dos hijas, una de veinte años y otra de trece, y con el abuelo paterno de las chicas. La acción es narrada por la chica de veinte. En paralelo, se nos narra la peripecia del irlandés en Cuba, antes del momento «actual» en Suances. Y ambas líneas convergerán para una intriga política mezclada con el romance de turno entre el irlandés y la veinteañera.

Sinceramente, no me ha gustado. El libro es una mezcla de géneros entre el romance más típico y tópico, sólo le falta que en vez de irlandés hubiese sido un highlander para haber generado fuertes carcajadas, y una intriga política con algún malo malísimo malo, donde se mezclan los intereses de los venidos a menos carlistas con las intrigas de un desalmado hijo mestizo de un indiano de la región. Extraordinariamente poco verosímil. Pero la suspensión voluntaria de la incredulidad del lector podría haber funcionado a favor del libro si hubiera estado correctamente planteado y, ante todo, escrito con un mínimo de coherencia. Porque de verdad, por poner un ejemplo, una joven de 20 años, de la España rural de 1880, con una instrucción básica, hablando en primera persona no habla de que las hormonas de su hermana,… especialmente porque el término hormona no se acuñó hasta 1905, y no se popularizó hasta bastante más tarde. ¿Qué tontada es esta de hacer hablar a personajes de novelas de época como si fueran adolescentes de hoy en día? Pues esto es un ejemplo. No voy a perder el tiempo con más. Simplemente, evitad este tipo de lecturas. Yo prometo hace examen de conciencia, propósito de enmienda,… y la penitencia ya la he cumplido leyendo hasta el final esta novela.

Seguramente, estoy convencido, el proceso editorial tradicional está lleno de problemas y los intereses económicos y de otro tipo lo envenenarán de muchas maneras. Pero un proceso editorial con un mínimo rigor, que cribe lo que se publica, debe existir.

[Libro] Momoko y la gata – Koike Mariko

Literatura

Este libro fue un prestamo, que leí sobre la marcha durante mi escapada a Andalucía en octubre. De hecho, antes de los dos libros que comenté la semana pasada. La amiga que me alojó en su casa en Sevilla tenía una versión en papel del libro y, como no es muy largo y me enganchó mucho, me lo leí en ratos muertos en esos días. Su autora Koike Mariko 小池 真理子 (os recuerdo que en Japón el apellido va delante; cuando me acuerdo, respeto esa convención) es más conocida por su condición de escritora dedicada al género policíaco y al terror.

Repito la selección de fotos representativas de mi viaje a Japón en 2014… fecha y país en el que ya se veían con frecuencia gente con mascarillas.

Definir si este libro pertenece a alguno de esos géneros,… en líneas generales,… las claves en las que está redactado no corresponden a ninguno de ellos. En algunos momentos, me ha recordado a Bonjour, tristesse de Françoise Sagan. Vagamente porque hace muchos años que leí el libro de Sagan. Pero ambos están ambientados en los años 50 del siglo XX, uno en Francia y otro en Japón, aunque el de Sagan fuese publicado en 1954 siendo una joven de sólo 18 años, mientras que Koike tenía 2 años en aquel momento y no escribió su «gato en el ataud», título original del libro [柩の中の猫, hitsugi no naka no neko] hasta 1990.

Mientras que Sagan escribe su «tristeza» a caballo entre el existencialismo y las ideas que harán surgir el movimiento de la «nouvelle vague», con un personaje adolescente víctima del desencanto y la melancolía, Koike recupera el ambiente del Japón vencido en la Segunda guerra mundial y del que empieza a recuperarse, recuperando también sus generaciones más jóvenes cierta alegría de vivir. Así, quien narra la acción es una joven de 20 años, de provincias, procedente de Hokkaido, aspirante a pintora, que entra a trabajar en casa de un pintor joven pero consagrado, viudo, para cuidar de su hija pequeña de nuevo años, Momoko, cuya mejor amiga es una gata. La vida es plácida, con el padre que adora a su hija, y con la joven que secretamente se enamora del padre, que vive una vida mundana, cosmopolita y despreocupada. Hasta que aparece una mujer joven, estilosa y bella en la vida de todos ellos. Y desestabiliza el equilibrio doméstico.

Reconozco que me enganché de inmediato. El tono de la escritura, la perspectiva en primera persona de quien no deja de ser un personaje secundario que recuerda desde el presente unos acontecimientos que le marcaron de por vida, la descripción del ambiente, la sospecha de que algo grave puede ocurrir, todo ello hace que el ritmo de lectura fuera agil. Y a pesar de todo, aunque constantemente Koike nos va dejando las pistas, los indicios de lo que va a suceder, nos llega a sorprender. Nos aterra, sin ser una novela de terror. ¿O sí? Me pareció una lectura imprevista, pero con un gran nivel. Lamentablemente, lo único traducido al castellano de esta autora. ¿Merecerá la pena pillar una traducción al inglés o al francés de alguna otra de sus obras? Me lo estoy pensando. Muy recomendable.