[Cine] Jane Eyre (2011)

Cine

Jane Eyre (2011), 4 de diciembre de 2011.

N-ésima adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que ha sido repetidamente contada visualmente tanto en forma de largometraje cinematográfico como de serie de televisión. Nunca he sido especialmente aficionado al drama romántico. Y no utilizo aquí el adjetivo romántico como sinónimo de que es una obra de ficción sobre amoríos. Me refiero como romántico a propio del movimiento cultural y social que durante buena parte del siglo XIX marcó la creación artística, y en este caso en especial la literaria, y que surgió en Inglaterra y Alemania aunque con caracteres diferenciadores en cada una de ellas, y que se extendió por todo el continente. Siempre he pensado que son obras que tienden a unos excesos con los que no me siento cómodo. Por otra parte, no sé muy bien qué puede aportar de nuevo una nueva versión filmada del drama que no haya sido explorado previamente con tanta adaptación (cuatro veces en los últimos 15 años, siendo la última una serie de televisión de 2006 de la BBC, que también produce esta película).

Pero bueno, el resto de estrenos de la semana no parecían dar mucho de sí, la película que ya hace unos meses que se estrenó en el mundo anglosajón había recibido buenas críticas, está realizada por Cary Fukunaga, de quien se dice que promete, y está protagonizada por dos de los intérpretes de moda, que últimamente salen hasta en la sopa, y en general con buenas impresiones, Mia Wasikowska como la protagonista Jane Eyre, y Michael Fassbender como el torturado Mr. Rochester.

El argumento de la película no sigue la línea temporal de la novela. Cuando el filme comienza, vemos a una joven huyendo de algo o de alguien, por unos desolados páramos. No nos lo dicen, pero hemos de suponer que nos encontramos en el norte de Inglaterra, tal vez en Yorkshire, de donde eran las hermanas Brontë. Casi sin fuerzas, la joven es recogida en la rectoría donde vive un joven sacerdote, St John Rivers (Jamie Bell) con sus hermanas. Durante la convalecencia, asistimos a los recuerdos de infancia de la joven, que ya conocemos como Jane Eyre, aunque ella oculta su verdadera identidad a sus anfitriones. Vemos como quedó huérfana y fue acogida por la mujer de su tío, que nunca la quiso y la internó en un horrible internado. Una vez recuperada de su huida, la joven acepta hacerse cargo de una modesta escuela para niñas de las gentes del lugar. Y en la soledad de su modesta vivienda recuerda la siguiente fase de su vida, cuando dejó el internado y pasó a trabajar de institutriz de una niña, Adéle, hija de una bailarina francesa, y probable hija natural de Mr. Rochester, el hacendado dueño de la casa, que la ha acogido. Jane se integra en la casa y es querida por todos sus habitantes, especialmente por el ama de llaves Ms. Fairfax (Judy Dench). Hasta que llega el cínico y adusto Mr. Rochester. Aunque los comienzos parecen difíciles, poco a poco surge la comunicación, y algo más, entre ambos personajes. Pero cuando tras diversas contingencias se disponen a casarse, surge un impedimento que hace imposible la relación y provoca la huida de Jane. Dejamos en el aire la resolución del drama para quien no lo conozca y esté interesado en la película.

Si miramos bien el argumento, tanto lo mencionado como lo que no, veremos que no faltan los elementos arquetípicos de estos dramas románticos. Terribles internados, maltrato infantil, padres amorosos muertos prematuramente, oscuras institutrices, hombres de pasado oscuro, enfermedad, locura, páramos borrascosos, amores imposibles, y rectorías en pueblos perdidos en la campiña inglesa. Para qué quieres más. Pero vayamos a lo positivo. Considero un acierto que el guion de la película rompa con el argumento lineal de la novela, utilice el flashback y se centre en los elementos fundamentales de la historia. Considero un acierto que no se regodee en las miserias infantiles más allá de lo necesario. Considero un acierto que se ponga el énfasis en la afinidad intelectual de los enamorados, que los hará iguales a pesar de su distinto origen. Y considero un acierto que más allá de la historia del amorío, estemos básicamente ante una historia sobre la dignidad personal de una mujer, prácticamente una adolescente, pero que quiere sentir el respeto de los que la rodean por encima de cualquier cosa. Y defender su individualidad y su libre albedrío.

En el aspecto técnico, la producción está sumamente cuidada, destacando especialmente la fotografía que busca conservar y respetar los ambientes de forma exquisita. Interiores con colores muy cálidos por la tenue iluminación de las velas y de los fuegos de las chimeneas, en la que veo la influencia de Barry Lindon. Exteriores con colores fríos, tanto por el clima de la región como por las tormentas que por el interior de los personajes pasan. En muchos momentos, ambientes muy góticos, casi propios de una película de Tim Burton. El encuentro entre Jane y Rochester en el bosque me parecía filmado en los bosques de Sleepy Hollow. Afortunadamente, no llegan a excederse y se hace llevadero y meritorio. Buena banda sonora basada en excelente música incidental para cuerdas y piano, fundamentalmente.

En una obra de este tipo, son fundamentales las interpretaciones. Y hay que decir que todas ellas son de excelente nivel, tanto los dos protagonistas como los distintos secundarios, alguno de ellos muy prestigioso como hemos visto, que van apareciendo en el relato. Sólo veo una ligerísima pega. Una de las bases de la historia es que Jane Eyre no es una chica atractiva. Uno la supone más bien normalita e incluso feucha. El enamoramiento de los dos protagonista ha de arrancar de su relación intelectual. Y Wasikowska, sin ser un bellezón, es lo suficientemente guapa y encantadora como para que aplicando aquello de a nadie le amarga un dulce, pueda resultar atractiva por su físico a cualquiera. Incluso al calavera en que se ha convertido Rochester. Es cierto que procuran no sacarla muy atractiva, con peinados austeros y vestidos sencillos. Pero en más de una ocasión sale algún primer plano donde está más guapa de lo que debería. Este es un error común en adaptaciones de esta novela. El poner una protagonista guapa, cuando no toca.

Como conclusión, no sé si a estas alturas tocaba hacer una nueva versión de la novela de Charlotte Brontë. Pero ya que la han hecho, la han hecho bien. Y se agradece. Es una película que se ve con agrado. Es un espectáculo visual, imprescindible para los amantes de los dramas de época, que consigue no caer en el pastelón románticón, manteniendo la personalidad propia de la joven Eyre. Lo que para mí, que como ya he dicho no es un tipo de historia que me tire mucho, supone una gran diferencia. Recomendable para el público en general.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pétalos

Un ambiente melancólico, como los de los pétalos caídos sobre la hierba en otoño, conviene a estas historias románticas (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Artes/ciencia] Algunos reconocimientos y un obituario

Arte, Ciencia, Cine, Cultura, Fotografía

Premios a gogó

El otoño es una estación propensa a premios de los que se conceden con carácter anual. Son numerosos los «premios nacionales de…» que se conceden en estos días a destacados miembros de distintas especialidades artísticas. Ya mencioné hace unos días el dedicado a la fotografía. Hoy voy a comentar alguno más.

Joan Fontcuberta, un reconocido fotógrafo conceptual que ya fue reconocido con el Premio Nacional de Fotografía en el año 1998, ha recibido este año el Premio Nacional de Ensayo por su obra La cámara de Pandora: La fotografí@ después de la fotografía. Este es un libro que tengo, que empecé a leer, que me gustaba lo que leía, pero que todavía no he encontrado la serenidad de ánimo que exige la lectura reflexiva de este tipo de obras para terminarlo. Espero que ese día llegue y lo comenté en estas páginas. Con Fontcuberta en el mundo de la fotografía me pasa lo mismo que con Scorsese en el mundo del cine. Aunque ambos tienen obras en sus respectivos campos que me gustan, disfruto más cuando leo las cosas que escriben sobre sus disciplinas artísticas. Lo cual hace que me caigan especialmente bien. Así que enhorabuena al fotógrafo y ensayista.

José Luis Sampedro, no menos reconocido escritor, ha sido el galardonado este año con el Premio Nacional de las Letras. En este caso no me voy a pronunciar en exceso sobre las cualidades literarias del escritor. Hace muchos años, empecé a leer La sonrisa etrusca, una copia que obtuve de una biblioteca pública, pero no conseguí avanzar mucho, llegó el día de tener que devolverla,… y ya no lo he vuelto a intentar. Ni con esta obra ni con otras. Lo que me llama la atención del premio son las circunstancias sociopolíticas. Estos premios que empiezan por «premio nacional de…» los concede el Ministerio de Cultura. Curiosamente, Sampedro se ha convertido en uno de los referentes intelectuales del movimiento 15-M y derivados que cuestionan el funcionamiento de las instituciones gubernamentales y de los partidos políticos que suelen regir las mismas. ¿No me digáis que no percibís una cierta ironía en todo el asunto?

Fuera ya de los «premios nacionales de…«, la Comunidad Autónoma de Madrid ha concedido su Medalla Internacional de las Artes a Carlos Saura. Por un lado, tiene gracia que cuanto más pequeña es la administración, más rimbombante es el nombre de los premios. Pero en cualquier caso, también nos encontramos ante otro autor multidisciplinar en el mundo del arte. Conocido fundamentalmente como director de cine, tiene una importante obra fotográfica, y también ha flirteado con el dibujo y la pintura, así como con obras que combinan estas tres últimas disciplinas, como pudimos contemplar recientemente en una exposición en la Lonja de Zaragoza. Tiene también una limitada producción literaria.

Luces y sombras en el patio

Tiene cierto aire cinematográfico esta fotografía de unas dependencias municipales de Zaragoza en una tarde de domingo con frío y niebla (Leica D-Lux 5).

Obituario: Lynn Margulis

Lynn Margulis falleció el día 22, hace poco más de una semana, a los 73 años. Joven para lo que se estila hoy en día. Aunque algunos la recuerdan porque fue la esposa del mucho más mediático Carl Sagan, lo cierto es que ha sido una de las científicas más importantes del siglo XX, siendo su campo de conocimiento la biología, y siendo una de las biólogas que más ha revolucionado la teoría de la evolución hasta su configuración actual. Entre sus importantes aportaciones a la ciencia destacan, según nos cuentan en la Wikipedia (seguir enlace del principio del párrafo):

La teoría de la endosimbiosis seriada, según la cual las células eucariotas, como las que conforman nuestros organismos, tienen su origen en las sucesivas incorporaciones simbióticas de células procariotas, que actualmente se reconocen como órganos de la célula eucariota. Esta teoría, en discusión durante mucho tiempo, actualmente está bastante aceptada, y supuso una revolución en la teoría de la evolución.

La teoría de la simbiogénesis, según la cual simbiosis de organismos diferentes a largo plazo, daría lugar a transferencia de material genético, y al surgimientos de nuevas especies. Esta teoría también es revolucionaria por cuanto es opuesta a algunos de los postulados del neodarwinismo, paradigma prevalente durante décadas en el campo de la evolución biologica. De alguna forma, es una extensión de la anterior, pero no se encuentra uniformemente aceptada.

Defensora de la hipótesis de Gaia, según la cual biosfera se vería modificada por la propia existencia de vida en la misma para el adecuado del mantenimiento de la misma, convirtiendo al conjunto de la biosfera en un complejo sistema biológico en sí mismo. Esta teoría, según quien la defienda, me ha parecido muchas veces que se encuentra a caballo entre la ciencia y la filosofía, hecho que me suele poner en alerta como científico, aunque he de reconocer que sus bases teórica me resultan atractivas.

En cualquier caso, tanto en la medida de sus aciertos como en la de sus concepciones no tan admitidas por la comunidad científica, Margulis es una personalidad muy importante en la ciencia del siglo XX por su capacidad de plantear preguntas y de buscar nuevas respuestas, no acomodándose a los paradigmas establecidos, que algunos pueden adoptar como dogmas. Y esta actitud es lo importante para el avance de la ciencia.

Soto de Cantalobos

Líquenes en el soto de Cantalobos, organismos simbióticos por excelencia, formados por un hongo y un alga; sin embargo, los biólogos no los consideran como nuevas especies, sino que individualizan las especies que los forman (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Cine] Un método peligroso (2011)

Cine

Un método peligroso (A dangerous method, 2011), 27 de noviembre de 2011.

Si me dicen que estrenan una película realizada por David Cronenberg y protagonizada por Viggo Mortensen, cuya última película juntos tanto me gustó, es muy probable que me apetezca ir a verla. Aunque las críticas que he leído previamente la ponen bien, pero sin entusiasmo. Aunque trate de los «padres» del psicoanálisis, cuya validez científica pongo en duda desde hace mucho tiempo. En fin, que ante un buen director, un buen reparto, y la promesa de una buena ambientación de época, pues parece que es la película de la semana. Y a eso fuimos.

Figuras - Belvedere

Según la película, parece que Freud, cuando no estaba en su apartamento del número 19 de la Berggasse vienesa, se dedicaba a pasear por los jardines del Belvedere (Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4 Limited).

La película nos cuenta las difíciles relaciones entre Carl Jung (Michael Fassbender) y Sigmund Freud (Viggo Mortensen), cuando se conocen y se admiran, y cuando discuten y reniegan uno del otro. Y entre medio la relación de Jung con una paciente rusa, Sabina Spielrein (Keira Knightley), que acabaría siendo también psiquiatra, y por el camino amante de Jung. Según la película en una extraña relación con toques sadomasoquistas. Por el medio, surge la relación entre Jung y Otto Gross (Vincent Cassel), y por ahí, por el medio sale de vez en cuando la esposa del suizo, Emma (Sarah Gadon), siendo rica, mona y pariendo hijos.

Lo cierto es que no me queda clara la intención del director a la hora de hacer esta película. Basada en una obra de teatro, que a su vez esta basado en otro libro sobre las relaciones entre los personajes históricos mencionados, nos ofrece una serie de diálogos entre todos ellos en los que abunda la jerga psicoanalista. Aquí y allí queda salpicado por pequeñas escenas familiares entre Jung y su esposa, y por las relaciones sexuales de este con Spielrein. Muy bien ambientada, y con bonitos escenarios naturales en los lagos suizos y en los jardines de Viena,… no le encontré más enjundia. Me aburrí soberanamente. Nada de lo que me contaban me parecía que tenía ningún interés, y el conjunto de personajes hablando de sus cosas psicoanalíticas me parecían un grupo de desocupados haciéndose pajas mentales. Lo único que me pareció sorprendente fue la capacidad de autodeformarse el rostro y ponerse fea que tiene la Knightley en sus espasmódicos ataques de lo que sea que fueran los problemas mentales del personaje real. Y todo sin efectos digitales, sin 3D, ni fotosop; todo ella solita a base desencajar la mandíbula y expulsar los ojos de sus órbitas. De la interpretación del resto… no se me ocurre que comentar. Sólo el mérito de haberse aprendido unos diálogos tan enrevesados y sin sentido como los que son del gusto de los amantes de las teorías psicoanalíticas.

Reconozco que tengo fuertes prejuicios hacia las teorías psicoanalíticas. No soy precisamente original al dudar, y mucho, de su carácter científico. Son diversos los teóricos de la ciencia que la han criticado por no poder ser falsada, lo cual es un requisito para poder ser considerada una teoría científica. También es cierto que algunos consideran que no sólo puede ser falsada, sino que además es fácil ver que es falsa. Pero tampoco quiero entrar mucho en ello, porque de lo que va esta entrada es de cine. Por lo tanto, considero los personajes protagonistas como poco interesantes. Pero aspiraba a que el buen hace de los implicados en el proyecto nos ofreciera un buen producto cinematográfico. Sólo me he encontrado mucha cháchara sin sentido,… y poco más. Una de las mayores decepciones del año. Contando conque mis expectativas eran moderadas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Aguantando el viento que ya sopla

Mucho paseo en barco también por los lagos suizos en este filme; como el que hicimos en el vapor "Uri" por el lago en el que se encuentra Lucerna (Panasonic Lumix LX3).

[Cine] Here’s looking at you, kid… o el 70º-1 aniversario de Casablanca

Cine

«Here’s looking at you, kid» es considerada por el American Film Institute (AFI) como la quinta cita o frase de película más célebre de la historia. Este organismo no sé muy bien si hace algo por el bien del cine, pero está especializado en sacar la lista de los 100 más célebres… lo que sea, películas, estrellas, héroes, villanos, canciones,… pero relacionados con el cine. Norteamericano. Claro.

Y es una de las célebres frases de la película Casablanca que todo el mundo repite. No en España, donde la traducción de este célebre brindis, que se escucha por primera vez durante el flashback parisien, resulta bastante más sosa. Y variada. En el doblaje de esa escena dicen algo así como «Toda la suerte, Ilsa». Mientras que si la ves en versión original subtitulada en el DVD, el subtítulo resuelve la cuestión con un lacónico «Por tí, pequeña». En la última ocasión que se repite la frase, cuando Rick se despide de Ilsa en el neblinoso aeropuerto, en la versión doblada suena un «Ve con él, Ilsa», mientras el subtítulo insiste con el «Por tí, pequeña». Luego, hay quien se pregunta por qué despotrico tanto contra las versiones dobladas. Si es que no sabemos que nos están contando. En cualquier caso, aquí se han hecho más célebres el «Siempre nos quedará París», el «Detengan a los sospechosos habituales», o el «Este es principio de una bonita amistad».

Concorde

Inevitablemente, siempre nos quedará París, como la Torre Eiffel vista desde las Tullerías (Canon Digital Ixus 860 IS).

¿Y a qué viene todo esto de repente? Pues porque hace unos días me enteré que TCM Classic iba a dedicar el día de hoy a celebrar el aniversario del estreno de la que en otra de las listas del AFI es considerada como la segunda película estadounidense más importante de todos los tiempos. Detrás de Citizen Kane (Ciudadano Kane). Sin más consideración, asumí que la película se estrenó en 1941, ya que normalmente se celebran los aniversarios que terminan en cero y algunos de los que terminan en cinco. Pero no. Luego me he dado cuenta que el 70º aniversario será al año que viene. Este año es el 69º. En cualquier caso, ya que van a estar echando la película todo el día, decidí rendir mi homenaje anual a este filme, y ver uno de los pases. Y dedicarle un espacio en este Cuaderno de ruta.

Si me preguntan cuál es mi película favorita, nunca sé que responder. Hace unos quince años es muy probable que hubiese contestado que Casablanca. Pero luego, uno va profundizando en otros filmes, va viendo otras cosas, y los cariños cinematográficos hay que repartirlos. De entre las películas que se pueden considerar clásicas, hay seis que veo de nuevo al menos una vez al año desde hace unos 10 o 12. Desde que tengo los DVDs, vamos. Desde luego, la que hoy nos ocupa. Pero es tradicional que entre el día de navidad y el día de reyes vea todos los años Gone with the wind (Lo que el viento se llevó) y  2001, A space odyssey (2001: Una odisea del espacio). Obligatorias también a lo largo del año son The third man (El tercer hombre), Det sjunde inseglet (El séptimo sello) y To have and have not (Tener y no tener). Y un par de estas bajo el influjo innegable de Casablanca. Luego lo explico.

El éxito de Casablanca, se ha dicho muchas veces, es como un milagro. El director, Michael Curtiz, estaba especializado en películas de aventuras de las de Errol Flynn. Su protagonista masculino, Humphrey Bogart, era un habitual secundario que solía hacer de malo. Nada que ver con el aparentemente cínico, secretamente idealista, Rick. La protagonista femenina, Ingrid Bergman, era muy joven todavía, extranjera, y todavía no había alcanzado el estatus de estrella al que llegaría.

Hôtel de Ville

Quizá Rick e Ilsa se dieron algún besito ante el Hôtel de Ville como en cierta famosa fotografía (Panasonic Lumix LX3).

En lo que se refiere a la historia, aunque basada en una obra no estrenada para Broadway (Everybody Comes to Rick’s), el guion se iba haciendo conforme se rodaba. Y nadie sabía muy bien por donde iba a ir la cosa, ni como terminaría. Ni siquiera el tono de la película es uniforme. Comienza con un tono de comedia ligera, por momentos un musical durante las intervenciones de Dooley Wilson. Pero poco a poco entra en el terreno del drama romántico, para pasar a la intriga política. El final es una mezcla de ambas con toques de humor, o incluso una buddy movie entre Rick y el capitán Renault, maravillosamente interpretado por Claude Rains.

Ni siquiera le vamos a dar el premio a la originalidad. Es cierto que algunas frases y diálogos son magistrales, pero también podemos encontrar unos topicazos de los que tiembla el misterio. O que vamos a decir de un conjunto de refugiados europeos que huyen de la guerra y visten con trajes y vestidos propios de los mejores creadores de alta costura. Los modelitos de la Bergman son propios de una pasarela prestigiosa. Como si los necesitara para parecer guapa. No hay escena en la que no lo esté. Incluso la célebre escena en la que los alemanes cantan el Die Wacht am Rhein, y Laszlo (Paul Henreid) contesta poniendo a todos los demás a cantar La Marsellaise se había visto ya en La grande illusion (La gran ilusión).

Pero da igual, todo junto, simplemente, funciona. Funciona como pocas películas han funcionado después. Y menos hoy en día donde prima más el interés por asombrar a la gente con la pirotecnia de los efectos especiales, que la intención de emocionar y hacer vivir la vidas que nunca tendremos.

Arco del Triunfo

Seguro que Rick e Ilsa pasearon alegremente por los Campos Elíseos y ante el Arco del Triunfo antes de que las botas de los alemanes resonasen por estas avenidas en sus desfiles (Panasonic Lumix LX3).

He dicho antes que la película no sólo ha influido en mi gusto por ella misma, sino también en mi querencia por otras películas. Dos de las que he mencionado antes, de las que veo al menos una vez al año, tienen esa influencia. Reconozco que yo no me siento tan noble y tan idealista como Rick. Si a mí, alguien como la Ilsa de Casablanca se me pone a tiro… cosa que nunca sucederá… Para rato la dejo irse con el checo. A mí, realmente, me da mucha rabia que no se queda con la chica. Reconozco que para que la película funcione tiene que terminar como termina. Es así. Pero me consuelo con los resultados de otros dos filmes.

Por un lado con el «Frankly, my dear, I don’t give a damn» que le suelta Rhett Butler (Clark Gable) a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) en Gone with the wind (Lo que el viento se llevó). Cuando alguna te hace la vida imposible, si no sabes si quererla u odiarla, qué bien sienta mandarla a freir espárragos. Nunca he podido dejar de comparar las dos situaciones a pesar de ser tan aparentemente distintas.

Por otro lado, aunque tiene virtudes propias y específicas, no se pueden negar paralelismos entre Casablanca y To have and have not (Tener y no tener). Pero al menos, los «resistentes» en esta última son unos melones, y la chica, la jovencísima y guapísima Slim (Lauren Bacall), va por libre, y se queda con Boggie. Que ya se lo merecía. Vamos que se la quedó en el filme… y en la vida real. Lo que son las cosas.

Me queda una última cuestión. La siempre amenazante perspectiva de que a algún gilipuertas de Hollywood se le ocurra hacer una nueva versión de la película. Hay que decir que los Hermanos Marx ya montaron su cachondeo basado en esta historia, A night en Casablanca (Una noche en Casablanca). Pero sólo estaba inspirada, no era la misma historia. En absoluto. En los años cincuenta y en los ochenta intentaron sendas series de televisión basadas en los personajes y lugares de la película con un resultado tan nefasto que ni siquiera tienen entrada en la wikipedia en inglés. Y sí. Sí que hay una desgraciada nueva versión de la película. Se estrenó en 1996. Situada en un escenario futurístico, y cambiando el sexo de los dos principales personajes. Me parece tan horrenda, que ni siquiera voy a dar el título, ni poner enlaces, ni quien tuvo el descaro de dirigirla o protagonizarla.

Bueno. Y hasta aquí el comentario. Supongo que al año que viene habrá que celebrar el 70º aniversario. Esa vez, de verdad. Por cierto, mi frase favorita de la película es «Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine» («De todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío» dice la versión doblada; una traducción más propia y que conserva el espíritu sería «De todos los garitos de todas las ciudades de todo el mundo, va y se mete en el mío»).

Os dejo con otro particular homenaje a la película.

De todo un poco: cinematografía, Stanisław Lem, y adolescentes protagonistas y aventureros

Cine, Literatura

Pues sí. Hoy me ha costado dar con un tema concreto para comentar. Pero he encontrado tres, de los que diré algo, aunque sea de forma breve. Si acaso, más adelante me extiendo en alguno de ellos, dedicándole una entrada completa.

10 directores de fotografía que dejan huella

Como aficionado que soy a la fotografía, necesariamente, con el tiempo, uno de los temas que me ha ido interesando en el cine es la dirección de fotografía. Ya he hecho algún comentario al respecto en entradas previas. Recordar a todo el mundo que una buena fotografía en el cine no quiere decir que tenga bonitos paisajes, o bonitas imágenes como postales de ciudades emblemáticas, como París o cosas por el estilo. Quiere decir que la iluminación produce una estética y un ambiente adecuado a los intereses del director, con dominio de los aspectos técnicos de la ciencia fotográfica aplicada a la imagen en movimiento, pero también con una creatividad artística que puede resultar realmente singular.

Y en Quésabesde nos lanzan una propuesta sobre 10 directores de fotografía que según ellos han dejado huella en la historia del cine. He visto otras listas en otros lugares, y parece no haber un consenso al respecto. Pero he visto películas creo que de los 10 profesionales que nos comentan, películas que recuerdo bien, y creo que es una buena lista, y que el artículo es recomendable. Y lo que es más recomendable todavía es ver las películas que estos artistas iluminaron con tanta maestría.

Aunque no necesariamente lo destacaría por encima de los otros nueve, la presencia en la lista a Christopher Doyle, me ha recordado la película Deseando amar (Fa yeung nin wa), y me han entrado muchas ganas de volver a verla. Desde luego tenía una iluminación maravillosa.

Noria - Prater

Desde que he leído el artículo de Quésabesde.com, no dejo de acordarme de la fotografía de "El tercer hombre", que debemos a Robert Krasker, que no está en la lista. Así que os dejo una imagen de una de las cabina de la noria del Prater, donde se desarrolló una célebre escena de la película (Panasonic Lumix LX-3).

Google y Stanisław Lem

Hoy está causando sensación en la blogosfera el doodle de Google dedicado al 60º aniversario de la publicación de Ciberiada de Stanisław Lem. El polaco es un escritor imprescindible en el campo de la ciencia ficción. Pero yo me atrevería a decir más, y creo que es un escritor imprescindible en la literatura del siglo XX. Y quizá el hecho de que se haya dedicado a la ciencia ficción lo ha relegado en los gustos del gran público y de los grandes reconocimientos literarios. No es una lectura necesariamente fácil. Pero si entras en ella, merece la pena. Habla de muchas cosas, importantes para el ser humano. Y es el escritor de Solaris una de mis favoritas en el género. Sin duda. También he hablado de ella.

La ciencia y la cultura en la noche

Lem, polaco, como Varsovia la capital del país, donde se alza el Palacio de la Ciencia y la Cultura, pesadilla arquitectónica propia de las distopías que tanto abundan en la ciencia ficción (Fujifilm Finepix F10).

Aventureros adolescentes

Actualmente es un negocio altamente rentable la literatura para adolescentes, protagonizada por personajes adolescentes. Los anglosajones la denominan young-adult fiction, supongo que extendiendo los potenciales lectores a los alumnos universitarios o gentes de edades similares. Fenómenos como las sagas de Harry Potter o Crepúsculo lo demuestran con sus elevadas ventas de libros. Y también por las inevitables producciones cinematográficas y su mercadería asociada, que aumentan vertiginosamente las cuentas corrientes de las autoras. Sí. Parece que son mujeres las que mejor saben sacar tajada a este boyante negocio.

Y vienen más. La actriz revelación entre las candidatas a los pasados óscars, aunque no se lo llevase, Jennifer Lawrence, va a protagonizar un nuevo producto de esta guisa, Los juegos del hambre. Cuando leí las noticias y el argumento no pude evitar recordar aquella película japonesa, Battle Royale, basada a su vez en su correspondiente obra literaria. Me pareció que se salía por completo del tono de este tipo de productos. Así que me prestaron el libro, el primero de la inevitable trilogía, y lo leí. Se lee en un pis-pas. Lectura muy fácil. Me resulta difícil no ver en esta historia una copia de la anterior pero suavizada para que sea asumible por la mojigata y simplona audiencia norteamericana. Y de rebote por la del resto del planeta. Es cierto que es entretenida. Pero la calidad literaria es muy discutible. Y además con la utilización exhaustiva al deus ex-machina, un recurso argumental que odio. No quiero ni hablar del romance adolescente metido con calzador, toque o no toque, supongo que para atraer al rentable y poco exigente público de quinceañeras. O incluso de chavalillas de menor edad, menos exigentes todavía.

Esto me hizo pensar en lo que yo leí cuando era un adolescente. Y más en concreto en aquellas novelas en las que los protagonistas eran igualmente adolescentes. Había series también. Yo recuerdo que leí varios libros de las aventuras de los Cinco, grupo de dos chicas, dos chicos y un perro, creado por la inglesa Enid Blyton, que corrían sus aventuras por tierras británicas. Muchas de sus costumbres, o de las cosas que comían y bebían, me parecían marcianas. No tenía ni idea de qué narices sería ni a qué sabría la cerveza de jengibre, hasta que ya con veintitantos me tomé un día un güisqui con ginger-ale, y até cabos. Pero el caso es que me entretuve mucho con aquellas aventuras. Aunque más que en la adolescencia, las disfrute en los años previos. Entre los 11 y los 14 años todo lo más. Allí no había peligro de empalagosos romances adolescentes. Todos los personajes eran hermanos o primos. De eso nos libraron.

Pero sobre todo recuerdo dos libros clásicos, con protagonistas adolescentes. Y cuando los comparas con las sagas actuales, se cae el alma al suelo, por la ínfima calidad literaria de los éxitos actuales en comparación. Desde luego está Jim Hawkins, protagonista junto con el «entrañable» Long John Silver de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. Clásico entre los clásicos, apto para todos los públicos, y que debería ser de lectura obligatoria en lugar de las memeces actuales. Además, el referente clave para todas las aventuras de piratas que en el mundo han sido con posterioridad.

El segundo es el Dick Shelton y su compañera de aventuras y luego amada Joanna Sedley, en La flecha negra, también mira tú por donde de Stevenson. Lo cual lo convierte en mi escritor favorito en el terreno de la young-adult fiction. Aunque bastante menos conocida que la anterior, siempre tuve gran cariño a la hermandad de La flecha negra, gentes a modo de renacidos proscritos sajones pero trasladados a la época de la Guerra de las dos Rosas.

No quiero terminar este repaso a las aventuras protagonizadas por adolescentes, que en tiempos recientes han proliferado como setas, para recordar que una saga que, por lo menos en su primera trilogía, ya es un clásico. Me refiero a Star Wars. No podemos dejar de recordar que Luke Skywalker y Leia Organa, en la primera película son sólo eso. Dos adolescentes en busca de aventuras. Y a pesar de que el amor al dinero de su creador esté desvirtuando poco a poco la saga, no olvidemos que aquella primera película, con aquellos dos adolescentes y sus incautos y aventureros seguidores, nos encandiló a muchos durante muchos, muchos años.

Catapultas en Warwick

Demostración con catapultas en el castillo de Warwick; armas que probablemente se utilizaron en los asedios durante la Guerra de las Dos Rosas en Inglaterra (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

[Cine] Un dios salvaje (2011)

Cine

Un dios salvage (Carnage, 2011), 20 de noviembre de 2011.

Lo prometido es deuda. Ayer os dije que me quedaba pendiente comentar la película que vi el domingo por la tarde, y aquí viene. Hoy que voy con más calma. Y la película era imprescindible. Porque es de Roman Polanski. No todo lo que ha hecho el director polaco me gusta, ni mucho menos. Pero a pesar de eso, considero que es uno de los directores imprescindibles del cine actual, y desde hace cuarenta años como poco.

Y encima, en esta ocasión se encierra durante «apenas 80 minutos» que es lo que dura este filme con cuatro intérpretes, dispuestos a dar lo mejor de si mismos en esta adaptación cinematográfica de la obra de teatro Le Dieu de carnage de Yasmina Reza. Cuatro intérpretes, dos hombres y dos mujeres, que representan dos matrimonios. Zachary, el hijo de Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) ha agredido con un palo en el parque a Ethan, el hijo de Penelope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly). En los títulos de créditos iniciales presenciamos a cierta distancia la agresión en el parque. Ambos matrimonios pertenecen a una sociedad acomodada, que por sus negocios, sus profesiones o su crianza disfrutan de una alto nivel de vida económico, social y cultural, aunque quizá no lleguen a la categoría de acaudalados. Se han reunido en casa de los Longstreet para resolver civilizadamente el conflicto producido por la pelea de los chicos, especialmente por el agredido ha quedado lesionado en la cara, y a perdido algunas piezas dentales. Al comienzo de la conversación, los cuatro hacen notables esfuerzos por mostrarse civilizados, e incluso cordiales, aunque las distracciones que se permiten algunos de ellos, y las expresiones que utilizan otros, pronto muestran al espectador que quizá no sean del todo sinceros. Poco a poco, la conversación se va enredando, o ellos se van enredando en la conversación y en sus propias contradicciones. Van perdiendo los modales que imponen las convenciones, y al final encontramos a una serie de adultos comportándose como niños, con sus caprichos, sus malos modales, floreciendo sus auténtica e políticamente incorrectas ideas, en un todos contra todos en general, mientras la tarde avanza. En los títulos finales asistimos a otras escena en el parque en la que los dos muchachos se han hecho amigos y comparten sus juegos o lo que sea juntos y sin mayores problemas.

Rodada en poco más que el salón del piso de los Longstreet, con alguna breve incursión al recibidor de la planta en el que viven y al cuarto de baño de la casa, con una iluminación excelente que sutilmente nos va mostrando y guiando en cómo avanza la tarde, con unos movimientos de cámara que muestran el oficio que de sobra tiene el director, asistimos a una comedia negra tremendamente pesimista en lo que es el ser humano civilizado. En concreto de la «avanzada» civilización occidental. Hecho especialmente señalado por las frecuentes y tópicas referencias que los protagonistas hacen a «la situación en África«. No faltan las sorpresas en la conversación, y los giros en las relaciones y alianzas que se crean entre los cuatro personajes.

Evidentemente, el peso de la película lo llevan los cuatro intérpretes que tienen oficio a raudales. Las dos protagonistas femeninas son quizá más conocidas para el gran público, con sus óscares y esas cosas, pero todos ellos están igualmente brillantes. Lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de la obra.

No obstante todo lo anterior, lo cierto es que las desventuras de estos matrimonio de esnobs, pijos sin educación, o con una educación más falsa que un duro de cuatro pesetas me ha importado sólo relativamente. En los tiempos que corren, me parece que hay otra gente por la que preocuparse. Y aunque está bien darle un palo de vez en cuando a este tipo de gente, tan insolidarios en general, sus cuitas me importan sólo relativamente. Lo cual no quiere decir que no sea divertida o recomendable. Que lo es. Bastante.

He de lamentar dos situaciones. La primera, que no hayan traído una copia en versión original subtitulada, para apreciar en su integridad la bondad de las interpretaciones. Si algunas películas me parece especialmente justificado verlas de esta forma, son las de este tipo. La segunda, la mala educación del público español o al menos el de mi ciudad, Zaragoza, cuando va al cine. Ya es una pesadez cuando la gente se dedica a devorar palomitas como tocinillos en películas que no son de «índoles palomitera». A nadie le importa si la gente come palomitas en una de «superhéroes», o de «salidos universitarios», donde total, para lo que hay que oir. Pero en el resto… Luego está el problema de llegar a la hora. Porque es que encima de llegar tarde y molestar con su acomodo en la sala, no dejan de hablar o de reírse, o de ponerse lo más en medio que pueden. Finalmente, los que no para de hablar en toda la sesión. Como si estuvieran en el salón de su casa, donde evidentemente pueden hacer lo que les plazca. O donde quizá como los hipócritas de la personajes de la película, se mandarán callar los unos a los otros por que no se dejan oír la telenovela o la retransmisión del partido de fútbol. Los odio. A todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Ángel

Ayer por la tarde tuve que subir al cementerio de Zaragoza. Subí caminando. Y sabía que por la hora y las condiciones atmosféricas, la luz podía ser interesante, por lo que me llevé una discreta cámara de fotos en el bolsillo. Algunas de las tumbas y panteones del paseo central de la necrópolis, aunque bellos, me recordaron a la vacuidad de los personajes de este drama (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[CineTren] Cómo no, Tomates verdes fritos (1991)

Cine, Trenes

Me resulta relativamente extraño que esta película dirigida por Jon Avnet no haya aparecido antes en mi lista de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Porque indudablemente el ferrocarril tiene un papel esencial en las vidas de las protagonistas de este drama optimista, con tonos de comedia, basado en la novela título similiar, Fried Green Tomatoes at the Whistle Stop Cafe, de Fannie Flagg. Así que os paso a comentar esta interesante película.

Cruce de vías

Inevitable el tema ferroviario en las fotos de hoy, extraídas de un desplazamiento entre Varsovia y Gdansk (Fujifilm Finepix F10).

La película supuso una más que agradable sorpresa en aquel año 91. Recuerdo que fui a verla con un grupo de amigos, sin que tuviese referencias de la misma, ni buenas ni malas. Y que con ese título, no me atraía demasiado. Pero fue estupendo. Una ambientación magnífica en el profundo sur, unos personajes entrañables, un melodrama de los de siempre pero salpicado aquí y allí con tonos de humor, y excelentes interpretaciones, las de los personajes más jóvenes a cargo de intérpretes entonces muy poco conocidos, aunque hoy en día se han hecho mucho más populares. Es cierto que la película al parecer suaviza algunos de los temas peliagudos de la novela. En esta la relación entre las dos jóvenes protagonistas es de franco amor romántico, homosexual. Sin embargo, para muchos espectadores, la relación en el filme no pasa de ser una amistad cementada por el amor común al joven arrollado por el tren. En cualquier caso, una película altamente recomendable, a la que le tengo un especial cariño, y que no entiendo porque no había aparecido antes en esta colección. Ahora ya podéis acceder por el enlace correspondiente.

En el pasillo

Fueron las vacaciones de julio de 2007, en la cual tuvimos ocasión de "disfrutar" abundantemente de los ferrocarriles polacos (Fujifilm Finepix F10).

[Cinefoto] Nick Nolte fotografía «bajo el fuego»

Cine

Desde ayer por la tarde estoy pocho. Básicamente parece una faringitis, probablemente de carácter viral, ya que la fiebre no es excesivamente elevada, y también he tenido algún síntoma intestinal. No creo que tarde en pasarse, pero desde que volví de pasear ayer por la mañana, no he andado muy para allá. Así que para combatir el aburrimiento de las horas de convalecencia en casa me he dedicado a ver películas en la tele.

Me he tragado Gigante (Giant) enterita, y eso que no es una película que me guste en especial a pesar de la fama que arrastra. Aunque eso sí, Elizabeth Taylor sale en una de sus versiones más guapas.

También he visto a Robert Redford, Morgan Freeman y la habitualmente mediocre aunque eventualmente guapa Jennifer Lopez en un drama de Lasse Hallström más bien flojo, Una vida por delante (An Unfinished Life).

Me divertí con una comedia adolescente protagonizada por Emma Stone. Una versión moderna de instituto de La letra escarlata titulada Rumores y mentiras (Easy A). Muy por encima de la media de este tipo de producciones, y creo que por las innegables virtudes interpretativas de su protagonista.

Y finalmente, he visto Bajo el fuego (Under fire), un filme que tenía pendiente para incluir en mi serie sobre cine y fotografía, y a cuya reseña ya se puede acceder.

Voy a intentar pasar el resto de la tarde con la mayor dignidad posible dada mi situación, y espero estar en condiciones mañana de retomar la vida activa.

Hoja seca

Melancolía otoñal tengo hoy, causada por la maldita faringitis, vaya que sí (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Cine, música y humor] Un bikini muy pequeñito, amarillo y de lunares

Cine, Música

Una de las escenas «más tremendas» de One, Two, Three, la divertidísima película de Billy Wilder sobre la guerra fría, era la «horrible tortura» del novio comunista de la chica americana por parte de la policía del Berlín oriental, obligándole a escuchar uno de los éxitos del momento; Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini cantada por Bryan Hyland. La canción, una precursora del pop piruleta o pop chiclé, nos contaba las tribulaciones de una jovencita que va a la playa, pero le da corte mostrarse en la arena por las diminutas dimensiones de su bikini amarillo de lunares. Un temazo. Pero la escena, ademas de mordaz hacia la música comercial, es la pera.

Esta tarde he visto en la tele una mediocre película de un director de cine que antaño hizo películas maravillosas, protagonizada por un gladiador venido a menos. Si he aguantado hasta el final ha sido por la presencia de dos mujeres estupendas. Una morena francesa y una rubia norteamericana. Estupendas. Aunque mi preferencia va para la gabacha, claro.

Y he tenido premio, porque se me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja cuando, hacia el final de la película, la banda sonora incluía una graciosa versión en francés de la canción en cuestión cantada por Richard Anthony. De buen humor para el resto de la tarde.

Cahors a orillas del Lot

Muy probablemente las localizaciones de la película, muy bonitas, están en las zonas vitivinícolas de la Provenza francesa; pero por qué no en el Quercy, cerca de Cahors, a orillas del Lot, que también tiene excelentes vinos (Leica CL, Elmar C 90/4).

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese «papa» tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más «importantes» o de las más «sagradas».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).

[Fotografía/Cine documental] Bill Cunningham New York (2010)

Cine, Fotografía

Bill Cunningham New York (2010).

El otro día recibí mediante una comunicación privada una recomendación para ver una película documental sobre el fotógrafo Bill Cunningham. Este es un fotógrafo de moda norteamericano del que había oído hablar, pero no siendo este género de fotografía el que más me interesa, no tenía mucha idea de su obra ni de su modo de trabajar. En el mensaje, recibido un corresponsal del otro lado del charco, me decían que había cosas muy interesantes en el filme. Que estaba disponible de forma gratuita en internet, y que me gustaría. Lo cierto es que la dirección que me mandó, de un servicio de cine en streaming, sólo funciona si estás en los Estados Unidos. Pero a día de hoy, hay alternativas para soslayar la cortedad de miras del mundo de la cultura y el espectáculo, y he encontrado formas alternativas de ver el documental.

Ciertamente estamos ante un individuo peculiar. A sus 80 años (en el momento de realizar el documental, que se estrenó en la primavera de 2010, y por lo tanto se filmó el año anterior, supongo), este fotógrafo sale a la calle montado en bicicleta con una vieja Nikon FM2, con una focal fija que supongo un 50 mm, aunque tal vez un 35 mm (muchas de las imágenes que se publican de él están evidentemente reencuadradas), y se dedica a fotografiar a aquellas personas que caminan por las calles de Nueva York, y cuyo atuendo le llama la atención desde el punto de vista del estilismo y las tendencias en el vestir y arreglarse.

Turistas en Sol

Fotografiar a la gente que pasa por la calle, y no me refiero a tomar recuerdos turísticos en Sol en Madrid, es una actividad difícil, que puede llevar a conflictos con las personas fotografiadas (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

El minimalismo y sencillez de su equipo fotográfico, que a veces complementa con un flash unido por un cable para separarlo y dirigirlo con la mano izquierda de la forma que considera más conveniente hacia el individuo, da que pensar respecto a la sofisticación de otros fotógrafos de moda. Esto se contrasta en especial cuando, invitado a la semana de la moda parisina, lo vemos con su sencillo equipo sentado al borde de la pasarela en primera fila, retorciéndose desde su silla para tomar imágenes de las modelos, mientras el resto de fotógrafos se colocan al extremo de la pasarela con sus enormes teleobjetivos montados en grandes trípodes con los que todos ellos sacan exactamente las mismas fotografías de las modelos que lucen las nuevas creaciones.

Hay que distinguir su forma de trabajar, tomando al vuelo las imágenes de la gente que pasa por la calle, tanto si le sonríe como si pretenden ocultarse de él, de otros fotógrafos que últimamente han adquirido fama por sus imágenes de moda entre la gente de la calle. Por ejemplo, Scott Schuman, conocido por su blog The Sartorialist es obvio que una mayoría de imágenes pide a las personas que posen para él y selecciona cuidadosamente los fondos y la estética de la toma. Puede tomar alguna imagen al vuelo, pero no es el modo predominante.

Librería San Ginés

Las tomas en contexto en lugares públicos no suelen conllevar problemas, como esta en la librería del pasaje de San Ginés, también en Madrid. Otra cosa es cuando el fotógrafo enfoca directamente a una persona, y a sus quehaceres particulares (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

Pero hay más aspectos interesantes o curiosos del personaje. Viviendo en un apartamento en el que lo importante son sus archivos con negativos y fotografías, minimizando sus elementos de confort personal, vistiendo simplemente, con una chaquetilla azul de las que se compran en las tiendas de ropa para trabajo, comiendo en locales de comida barata, es sin embargo respetado o agasajado por muchas personalidades del mundo de la moda o del mundo editorial.

Es también un solitario. Hombre religioso, católico, que todos los domingo acude a misa, no se le conocen relaciones personales, y parece que tiene una dedicación absoluta a su trabajo. El afirma además que no fotografía personas, que no le interesan las personas, que le interesan los vestidos o los complementos. La belleza que hay en ellos. Las personas en un momento dado no son más que el soporte adecuado para resaltar la belleza de esos objetos. Yo creí percibir, puedo estar equivocado, un fondo de misantropía en esta actitud. No obstante, a lo largo de todo el documental aparece como un hombre afable y simpático, con una sonrisa que aparece con frecuencia en su boca cuando no está concentrado en su trabajo.

El documental cuenta con la participación de diversas personas del mundo de la moda y del mundo editorial, que aportan sus opiniones y sus experiencias. Asimismo, acompaña al fotógrafo en su trabajo cotidiano y muestra ejemplos de sus obras. Estas se pueden seguien en la sección On the Street de The New York Times, donde semanalmente el fotógrafo muestra su sección con sus propias imágenes. También hay una colección de vídeos al respecto.

Personalmente, me dejó un poco sorprendido. Los contrastes. Entre la austeridad del personaje, y la vanidad de vanidades intrínseca al mundo que se dedica a retratar y documentar. Indudablemente, su sencillez de medios también es una enseñanza para los fotógrafos que se cargan muchas veces con equipos excesivos y excesivamente sofisticados. Y sobre todo, pensar que la mayor parte de su archivo fotográfico, inmenso archivo, está sin publicar, y que constituye un conjunto de documentos de carácter social y antropológico de primer nivel de las calles de Nueva York. Un documental totalmente recomendable tanto si te atrae el mundo de la fotografía, como a mí, como si lo que te interesa es el mundo de la moda. Y quizá para el público en general que sea mínimamente curioso con lo que pasa en el mundo.

Recomendación musical:

El documental se acompaña de diversos momentos con acompañamiento musical. Pero yo me quedo con el I’ll be your mirror de The Velvet Underground & Nico que acompaña los créditos finales. Creo que esta canción y muchas del mismo disco y de aquella época dan la sensación de ser más modernas e interesante que mucho de lo que se escucha hoy como novedades. Claro que fue un álbum emblemático en la historia de la música pop. A mi me gusta la grave y personal voz de Nico.

Plaza Mayor

Mi opción general es más bien la de integrar la figura humana como referente en los paisajes urbanos que me puede interesar, aquí en la madrileña plaza Mayor. No tengo el descaro para llegar mucho más allá, habitualmente (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

[Cine] Melancholia (2011)

Cine

Melancholia (2011), 6 de noviembre de 2011.

Antes de nada, una serie de cuestiones previas. Cuestiones de orden, que orienten el comentario posterior.

La película está dirigida por Lars von Trier, director que es capaz de lo mejor y de lo peor. Por las veces que ha sido lo mejor, yo estoy casi siempre dispuesto a arriesgar una fría tarde de domingo como en esta ocasión, asumiendo los riesgos. No es cine al uso. No es cine comercial. Aunque me imaginó que como a todo hijo de vecino le encantará comercializarlo y recibir los ingresos correspondientes. Es cine personal, arriesgado. Unas veces para bien. Otras para no tan bien. Así que los partidarios del cine como mero entretenimiento, y de atiborrarse de palomitas,… pues que busquen otra cosa. Los demás, que se queden, eso sí bajo su propia responsabilidad.

Para poder disfrutar de esta película son necesarias dos condiciones. La primera es que hay que verla en pantalla grande. Y a ser posible en una fila no muy atrás. La contundencia de determinadas imágenes lo exige, creo yo. La segunda es que hay que verla en versión original. Más, teniendo en cuenta el ridículo doblaje que le suelen clavar a una de sus protagonistas, Kirsten Dunst, que desvirtúa totalmente su interpretación. El problema es que en Zaragoza no han traído la película en versión original. Así que he tenido que componer el resultado final en mi imaginación, viendo la película doblada en las salas de cine. Y buscando por ahí para ver en casa en la tele la versión doblada. De donde he podido. Luego se extrañan de que pasa lo que pasa con el negocio del cine y las descargas.

Dicho lo cual paso a comentar este filme, que ya adelanto me ha resultado muy interesante. Casi apasionante, por diversos motivos.

Tras un prólogo en el que con imágenes de aspecto onírico se nos adelantan algunos de los acontecimientos del filme, este transcurre en dos actos que llevan como título el nombre de las dos hermanas protagonistas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

El prólogo tiene una función bien definida. Eliminar un elemento de misterio del filme, para evitar que el espectador se despiste de lo que realmente quiere el director. Este no quiere que la gente piense que es un filme de misterio con la duda de si al final el planeta Melancholia chocará contra la Tierra o no. Esto no es un spoiler,… es algo que tiene que quedar claro. Efectivamente se produce el cataclismo astronómico, y la especie humano desaparece del universo. Una vez esto claro, vamos a lo importante.

Entre Estocolmo y Gotemburgo

Paisaje sueco cerca de Gotemburgo, visto desde el tren; supongo que no muy lejos de donde se rodó "Melancholia" (Leica D-Lux 5).

En el primer acto, Justine, asistimos a la celebración de una boda. Justine, una joven profesional de éxito en el mundo de la publicidad, acaba de celebrar la ceremonia de casamiento con Michael (Alexander Skarsgård). Y se dirigen en una limusina, por una estrecha carretera en la que apenas puede maniobrar, al palacio donde viven Claire y su marido John (Kiefer Sutherland), a orillas de un lago y rodeados de un campo de golf y un paisaje espléndido, para celebrar la fiesta nupcial. Destilan felicidad y amor. Ningún inconveniente les afecta. Llegan con dos horas de retraso. Y comienza la fiesta, en la que podremos observar la progresiva transformación de Justine. Allí están sus padres, Gaby (Charlotte Rampling) y Dexter (John Hurt) compitiendo en egoísmo y en ver cómo puede más su odio mutuo que la necesidad que su hija tiene de ellos. Allí esta su cuñado, John, recordándole/reprochándole constantemente cuánto dinero se ha gastado en esta celebración. Allí está Jack (Stellan Skarsgård), el jefe de Justine, para quien su empleada no es más que una forma más de ganar dinero. Claro, está su nuevo marido, que no se entera y que no entiende a su nueva mujer, y está su hermana, que la conoce, la quiere, teme por su estabilidad mental, pero no puede evitar estar más preocupada por la organización de la fiesta que por su hermana. Progresivamente, el estado de ánimo de Justine decae, pasando de la alegría a una profunda tristeza, que le lleva incluso a arruinar su recién estrenado matrimonio. El único que parece sentir un auténtico afecto por Justine es su sobrino Leo, un niño de muy corta edad. Durante las horas en las que transcurre esta fiesta, la protagonista mira en repetidas ocasiones al cielo. Se fija en Antares, una brillante y roja estrella, que en un momento dado, desaparecerá misteriosamente de la vista de los personajes.

En el segundo acto, Claire, volvemos a encontrarnos en el palacio que ya conocemos. Claire, con su marido y su hijo, hacen su vida habitual, sólo alterada por dos acontecimientos. Uno, de carácter mundial, el descubrimiento de Melancholia, un planeta errante que ha entrado en el sistema solar, responsable de la ocultación de Antares, y que suscita los miedos de Claire de que pueda afectar a la Tierra. John, su marido y astrónomo aficionado, le quita los miedos, e intenta disfrutar del fenómeno con su hijo Leo. El otro, de carácter familiar, es que se preparan a recibir en su casa de nuevo a Justine, que ha caído tras su fallida boda en una profunda depresión, que le impide incluso interactuar normalmente con su entorno, y que precisa cuidados. En los días siguientes, Claire deberá luchar tanto contra sus miedos como contra la enfermedad de su hermana. Sin embargo, conforme el cataclismo se va haciendo más probable, irá sumiéndose en la desesperación, mientras que su hermana Justine, indiferente al futuro por el efecto de su depresión, serán quien mantenga la serenidad, y por amor al sobrino, ofrezca el impactante, tremendo y hermoso final de la película.

Todo esto que acabo de contar viene acompañado de la sabiduría del director para manejar la cámara y la situaciones desde el punto de vista cinematográfico, de la música del preludio del primer acto de la wagneriana Tristán e Isolda, de la excelente fotografía del danés de origen chileno Manuel Alberto Claro, de las excelentes localizaciones entre los bosques y los lagos de Suecia, de las bellas imágenes en relación al planeta invasor, de las constantes referencias cultas al mundo del cine, de la literatura, de la pintura, etc… Desde luego una película cuyo alcance total no está al alcance de cualquiera. Reconozco que me perdí en varias ocasiones en este universo de referencias culturales, psicológicas y antropológicas. Pero que al mismo tiempo sentí que estaba viendo una película de gran belleza.

Los cazadores en la nieve - Peter Brueghel

Una de las referencias culturales de la película es el cuadro "Los cazadores en la nieve" de Pieter Brueghel, que se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Curiosamente, esta obra de arte también tiene un papel importante en otra filosófica película, ciertamente de ciencia ficción, que tiene que ver con un misterioso planeta. Se trata de "Solaris" de Andrei Tarkovsky. La imagen aquí reproducida se encuentra en Wikimedia Commons de la fundación Wikipedia, y tiene licencia de uso Licencia de Documentación Libre GNU.

El tema principal de la película viene dado por su título. El nombre que se da al planeta invasor, Melancholia (melancolía, en castellano) es el nombre que tradicionalmente se daba a la enfermedad que hoy conocemos como depresión. Como estado de ánimo general, hoy en día en castellano solemos usar la palabra melancolía como un estado de tristeza y apatía serena, que nos aísla hasta cierto punto del mundo que nos rodea. Pero en su sentido clínico y profundo, una depresión implica un estado de intensa tristeza, que puede llevarnos al punto de perder interés por la vida, a descuidar nuestros propios cuidados, e incluso al suicidio. En la película, este estado de ánimo es caracterizado en la persona de Justine, quien por los diálogos con su hermano sabemos tiene predisposición para los problemas de salud mental, y a la que vemos caer vertiginosamente durante la celebración de su boda en esa situación, empujada además por la actitud de quienes le rodean y, aparentemente, la quieren. Pero también es simbolizado por el planeta errante, metáfora de la condición que insidiosamente se instala entre nosotros y nos lleva a nuestro propio fin.

El estado de indiferencia hacia el mundo que la rodea, también propio de otras enfermedades mentales de carácter psicótico, sirve para en los momentos finales establecer un contraste entre el comportamiento normal del ser humano ante su propia aniquilación, tanto de su persona como de su especie y su futuro, representadas por el hijo de Claire, un estado agitado y aterrorizado, y el comportamiento patológico que lleva consigo a la dignidad presente en la escena final. Al menos para el personaje de Justine. Que sustenta al niño, que probablemente somos todos nosotros, y que asistimos a nuestro derrumbe, ignorantes, crédulos de las soluciones milagrosas, y con los ojos cerrados. Tremendo el simbolismo. Por lo menos, tal y como lo he percibido.

Si importantes son los elementos formales y artísticos de la realización del filme, igualmente lo es la interpretación del elenco de la película. Se ha dado mucha trascendencia a la interpretación de Kirsten Dunst. Bueno. Hasta ahora, era una de las guapas oficiales del cine comercial, que no había dado muestras de especial brillantez interpretativa. Que ahora dé todo lo que puede dar, probablemente es la noticia. Buena noticia. Pero igualmente importante, igualmente protagonista es Charlotte Gainsbourg, que por ser europea, que por no estar entre las guapas, es más desconocida aunque muchos sabemos que tiene una trayectoria que la avala suficientemente como una actriz excelente. Superior a su compañera de reparto. Y está igualmente bien, siendo fundamental su participación en el segundo acto del filme. En el que al fin y al cabo nos representa a todo ante una situación de infinito estrés. El resto del reparto, los personajes secundarios, están igualmente bien, especialmente Kiefer Sutherland que no tiene un papel fácil precisamente, y todos contribuyen al resultado final de este filme.

No sé si recomendar esta película o no. Creo que es uno de los productos más presentables comercialmente del director, aunque no sea el mejor, y por lo tanto sí que sería recomendable. Pero siempre que se tenga en cuenta muchas de las advertencias que he realizado a lo largo de esta entrada. Desde luego, si alguien guiado por determinadas fuentes pudiese pensar que es una película para pasar el rato con el cubo de palomita, se equivoca de medio a medio. En la wikipedia define la película como filme de ciencia ficción. Error. Al director le importa un rábano la posible ciencia tras el filme. De hecho, lo del planeta errante, tal y como lo cuentan más que altamente improbable, es imposible, aunque no entraré en eso aquí. Es sólo un macguffin y al mismo tiempo una metáfora. Nada más, ni nada menos. Pero quien tenga claro qué va a ver algo distinto, y con la mentalidad suficientemente abierta, puede llegar a disfrutar mucho de esta película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***** (en versión original)
  • Valoración subjetiva: *****
Atardecer en Estocolmo

Sigo en Suecia, esta vez con una vista crepuscular de Estocolmo, que transporta un poco de la sensación de melancolía que hoy otorgamos a la palabra; una de las palabras, por cierto, que más me gusta de la lengua castellana... desde cierta canción de Joaquín Sabina (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).