[Cine] El buen patrón (2021)

Cine

El buen patrón (2021; 65/20211024)

Antes de pasar durante unos poquitos días al modo «sólo fotos», voy a dejar resuelto mi comentario sobre el últimos estreno cinematográfico que hemos visto en salas de cine. Sinceramente, no era el que me apetecía ver, pero la escasez de tiempo disponible estos días y los horarios disponibles de las distintas películas en estreno nos encaminó hacia la película seleccionada para representar al cine español en la próxima edición de los Oscar de Hollywood. Y no se trata de otra cosa que una nueva colaboración entre el director Fernando León de Aranoa con el actor Javier Bardem; ya consiguieron un gran éxito con una película multipremiada y muy reconocida en su momento.

No sé dónde se ha rodado exactamente la película. Tal vez en los alrededores de Madrid. Pero podría ser en cualquier lugar de España. Y como estoy a punto de pasar unos días en Sevilla, ilustro la entrada con unas vistas de ciudades andaluzas. Como podría haber puesto de cualquier otra comunidad autónoma a la hora de ilustrar esta película, porque todas son similares en lo que aquí se cuenta. En el encabezado Antequera, aquí Cádiz.

Así pues, nueva película española de director con prestigio nacional, en la que se nos presenta a un empresario, fabricante de balanzas (Bardem), que se suele presentar a sí mismo como un buen empresario, preocupado por sus trabajadores, por la calidad de sus productos y por el prestigio de su empresa, y que opta a uno de esos típicos premios que se multiplican en las comunidades autónomas españolas a la calidad o a la excelencia, aparentemente muy codiciados por los empresarios nacionales, pero que en realidad tienen poca repercusión real en el mundo empresarial y económico. Pero detrás de las bondades con las que se presenta, en los días previos a la concesión del premio, le empiezan a llover los problemas. Los problemas matrimoniales del director de producción que afectan a la calidad de los productos y los envíos, un empleado despedido que monta un chiringuito de protesta frente a la fábrica, una nueva becaria que está como un pan y que «despierta el interés» del empresario, los dimes y diretes internos de la fábrica,… aderezado con un toque de historia colateral de jóvenes fascistas y racistas con tendencia a la violencia. El premio está en el aire.

Con una realización sobria pero eficaz, León de Aranoa descarga en las bondades del guion, que también firma, y en las habilidades interpretativas del protagonista y el resto del elenco la capacidad de la cinta para salir adelante. Y lo consigue. Plantea un conjunto de situaciones que inciden en muchos de los problemas del empresariado nacional, especialmente de empresas medianas, con un bajo nivel de formación empresarial, muchas veces negocios familiares que se mueven por intuición, y con tendencia a arreglar los problemas a base de talonario, de amenazas o de pasteleo con el poder político. Empresas familiares que suelen irse al garete en cuanto el empresario interesado se retira o fallece y sus herederos prefieren embolsarse un buen dinero por la venta de la empresa para vivir del cuento. Empresas que son compradas por otras más grandes, muchas veces no para progresar con ellas, sino para eliminar una competencia modesta pero molesta. Y al final se destruye el tejido productivo y social. No puedo negar que el empresario que magistralmente delinea Barden me recordó a algún «figura» del tejido empresarial que a lo largo de mi vida me ha tocado conocer y que hablaban y se movían de una forma muy similar a lo que se nos muestra en la película. Desgraciadamente para el país, es una película que se basa en una realidad que está ahí, en un conocimiento razonablemente preciso del tejido productivo nacional. Por lo tanto, planteamiento, elementos de la historia e interpretaciones, muy buenos.

Sevilla

Esto en el «haber» de la película. En el «debe» está que, aunque en algún medio la han comparado con el estilo de Billy Wilder, para que la película hubiera resultado en un producto redondo y excelente necesitaba una agilidad, un nervio, un ritmo que León de Aranoa, que es una narrador pausado, no tiene. Por lo que las dos horas de duración transcurren de una forma un tanto morosa, sin que la sensación de agobio que debería de producirse en el empresario de ficción, por el acúmulo de adversidades en pocos días, se traslade al espectador. Con una sonrisa semipermanente en la boca por las cosas que se nos cuentan, vamos transcurriendo de un episodio a otro, pero sin que se produzca la transferencia emocional necesaria para convertir la película en excelente.

No es una mala película, ni mucho menos. Se deja ver. E incluso diría que es bastante recomendable, para disfrutar del trabajo actoral y para obtener un mejor entendimiento de algunos de los problemas de la economía del país por vía de la comedia. Pero no pudimos dejar de salir del cine con la sensación de «mmmm… está bien… pero qué pena, podría haber sido fenomenal». Otra vez será. O no. Es lo que hay. Dudo mucho que alcance la preciada estatuilla del eunuco dorado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y un atardecer en Granada, desde el Albaicín.

[TV] Cosas de series; animación japonesa, un histórico y un largo asociado a serie contemporánea

Cine, Televisión

Hoy voy a dedicar la entrada a la animación japonesa, o anime. Siempre me ha parecido un tontá mantener el término japonés, para referirnos a la animación que procede del País del Sol Naciente. Es evidente, que como sucede con otras cinematografías, tiene características específicas diferenciadas de lo que se hace en otros lugares. Pero esto es reflejo de su entorno social y cultural y de sus tradiciones artísticas, y no de que la esencia de los que es la animación sea radicalmente distinta del resto del mundo. Y además… la palabra anime アニメ no es una palabra japonesa en origen. Hay quien dice que procede del francés dessin animé (dibujo animado), y hay quien proclama su origen inglés animation → アニメーション animēshon (animación) アニメ. Y en cualquier caso, procede del latín, animus -i o anima -ae, la fuerza que impulsa los seres en movimiento, en el caso de los seres vivos, el alma. Así que si hablamos un latín vulgar evolucionado, ¿por qué renunciar a nuestro propio léxico, dibujo animado o animación,… japonesa? En fin… vamos a ello.

Ilustro la entrada con algunas fotografías de nuestro segundo y último viaje, por el momento, al País del Sol Naciente.

En Netflix es posible ver las dos temporadas de GANTZ, una serie de animación de 2004, basada, como tantas otras, en una serie de historietas con el mismo título. Y en algunos lugares la he visto descrita como un clásico de la animación japonesa orientada a un público masculino, más bien adulto, aunque sus protagonistas principales estén en la adolescencia. La versión no censurada, que es la que se puede ver en la plataforma digital, tiene bastantes referencias o escenas con contenido sexual, más allá del fan service que se ofrece también en las series dedicada a los adolescentes masculinos. Sin embargo, lo característico de la serie es una trama con tintes muy oscuros, con bastante violencia y con poca complacencia con el destino de los personajes protagonistas. Lo de Game of Thrones no es algo original. Siempre hubo producciones cinematográficas o televisivas de acción que no daban por supuesto el final feliz de sus protagonistas, o aseguraban su supervivencia hasta el final, independientemente del destino que les depararan sus guionista.

En esta ocasión estamos ante dos jóvenes adolescentes, amigos de la infancia, que por salvar a un indigente alcoholizado que ha caído a las vías del metro, ante la indiferencia del resto de los presentes, mueren arrollados por uno tren metropolitano, despertando misteriosamente en una habitación con una misteriosa esfera, y otras gentes que también han tenido una muerte violenta reciente. Entre ellas una joven que ha intentado suicidarse, aunque en este caso, un error de quien esté detrás de las resurrecciones, ha generado una copia de la persona aunque el original no ha llegado a morir. A partir de entonces tienen que participar, necesariamente en una serie de misiones para matar alienígenas. Si lo consiguen en un plazo de tiempo determinado, sobreviven, si no… mueren definitivamente. Pero son muchos los que mueren en las misiones, incluso si estas tienen éxito. En los 26 episodios que en total componen la serie, no son muchas las misiones que presenciamos. Creo que dos, o como mucho tres, por cada una de las dos temporadas. Cada misión abarca varios episodios, y hay episodios intermedios que nos hablan de los problemas cotidianos de los protagonistas y los personajes secundarios. Se tratan temas complejos. Como la infidelidad, los problemas de relación de la adolescencia, la violación y el acoso sexual, los abusos violentos a personas vulnerables y otros temas claramente adultos. La serie me ha producido una apreciación global positiva, aunque es irregular, pero yendo de más a menos. La segunda temporada es claramente superior a la primera.

Violet Evergarden es una franquicia de animación que se ha ido emitiendo en Netflix con origen en una serie de novelas ligeras. Comenzó con una serie de televisión, motivo por el cual continúo comentando sus derivados en entradas televisivas, aunque después de la serie ha habido dos largometrajes, ambos estrenados en la misma plataforma digital, pero pensados para su estreno en salas de cine, por lo menos en su país de origen. El segundo de los cuales, el que ahora comento brevemente, Gekijouban Violet Evergarden [劇場版 ヴァイオレット・エヴァーガーデン, Violet Evergarden; versión cinematográfica; en español, directamente, Violet Evergarden: la película] tiene todas las pintas de dar cierre al ciclo de historias iniciado con la serie. Aunque… a saber. La serie me pareció interesante. Con elementos de estética steampunk, nos trasladaba a un lugar imaginario, con resonancias a la Europa de principios de finales del XIX o principios del XX, donde acaba de terminar un conflicto bélico que puede ser una mezcla de elementos de la Guerra francoprusiana con la Primera guerra mundial. Y en esta guerra, Violet es una niña soldado que terminó terriblemente mutilada, con pérdida de dos brazos y un fuerte impacto psicológico y emocional, que poco a poco va recuperandose gracias a unas prótesis, y un trabajo como redactora de cartas bajo encargo en un «servicio postal» con unas características no exactamente iguales a las de los reales.

Aunque con una estética muy propia de las series de época destinadas al público adolescente femenino, la serie no dejaba de tener interés por el alegato antibélico que portaba, y por algunos temas de cierta profundidad que trataba sobre las consecuencias de las guerras en los supervivientes. Las dos películas posteriores… pues la primera era una mera historia de continuidad, un episodio largo, sobre la base de lo narrado en la serie, mientras que la segunda, la que hoy comento… pues bueno… la terminé por aquello de dejar cerrado el tema. Porque en esta ocasión nos «resucitan» al oficial del ejército junto a quien luchó en la guerra, y que la trató como un ser humano y no meramente como un arma más. Y montan una historia romántica, contada en flashback por la nieta de una clienta de Violet cuando trabajó en el «servicio postal». Me costó terminar de verla, y corres el riesgo de atragantarte de melodrama a la vez de sufrir una diabetes por el exceso de romance meloso y dramático. No ver,… salvo adolescentes femeninas, más bien jovencitas y romanticonas. Si me decidiese a incluirla en mi base de datos cinematográfica… al fin y al cabo, fue pensada para su exhibición en salas, mi valoración sería: Dirección ***, Interpretación ***, Subjetiva **.

[Cine] Madres paralelas (2021)

Cine

Titane (2021; 64/20211015)

Hace tiempo que vengo comentando mi bloqueo lector… la falta de concentración en la lectura que hace que sólo en determinados momentos, mis últimas vacaciones, por ejemplo, sea capaz de llevar la lectura de un libro a término. Libro de ficción. Otro tipo de temas, como los profesionales, que no suelo comentar aquí es otra cuestión. Pero realmente también me siento bloqueado en el cine. No dejo de ir. Creo, fundamentalmente, porque los meses de confinamiento y cierre de salas creo una ansiedad por el deseo del lujo perdido de reunirse con dos o tres personas con intereses comunes y pasar un par de horas juntos en silencio contemplando una película, y dedicar 40 o 50 minutos después ante unos cafés, un té en mi caso, o unas cervezas a comentar la película. Pero si hago un repaso mental a lo que viene siendo el cine para mí en los últimos meses, independiente de la «racional» valoración que intente ofrecer en estas páginas, me doy cuenta de que la sensación de genuina emoción ante una película cada vez la siento más esporádicamente. En estos momentos siento una emoción mucho más intensa con la manzana de la variedad ambrosía que me estoy comiendo mientras esto escribo que con la que sentí con la película que aquí comento. Aunque hay entran en acción otros factores… que no voy a comentar aquí.

En algunas ocasiones, Almodóvar ha salido de Madrid para rodar… pero esta no ha sido una de ellas.

Queda claro por la rotunda y frutal afirmación anterior que la última película de Pedro Almodóvar… me dejó muy muy muy frío. Un director que nos emocionó con una certera combinación de saber hacer artístico, transgresión y habilidad para el melodrama, incluso si tomaba la forma de una comedia, sigue mostrando su capacidad para la dirección artística en sus películas… pero no para contar historias. Pero claro… cuando me entero de que en Venecia le dedicaron 9 minutos de ovación. Que le premiaron como director. Que Penélope Cruz se llevó la copa Volpi. Que la academia del cine español a elegido otra película para los Oscar porque confían en la trayectoria del Manchego para salir adelante en los premios por sus propios medios. O eso dicen. Me pregunto, ¿el problema lo tendré yo? ¿El conjunto de neuronas de mi cerebro que me hacían disfrutar del cine ha fenecido o, en el mejor de los casos, ha entrado en letargo? No lo sé.

Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. Mmmmmm… ¿La película va sobre la maternidad, uno de los temas preferidos del director? Vamos a ver… Sobre los niños/as intercambiados en el hospital… ved la película de Kore-eda sobre el tema. Muy superior. En planteamiento, interpretación, profundidad… lo que queráis. Si queréis reflexionar sobre los niños/as con dos madres, una biológica y otra no, que entran en conflicto… no salgamos de Japón… ni del 2021, año en el que pudimos ver cierta película de Kawase del año anterior. Lo mismo… muy superior en planteamiento, interpretación, profundidad… Lo que cuenta esta película… los vaivenes… No lo sé.

Pero a lo mejor es que no va sobre la maternidad. A lo mejor quería hablarnos de los dramas familiares de la guerra civil, de la memoria histórica y de las fosas de los fusilados, represaliados por el ejército sublevado y el fascismo español. Un tema que puede ser interesante. Pero entonces… ¿por qué apenas nos habla un poquito de ello al principio de la película, para luego soltarnos un publirreportaje al final… con todo el lío de las madres entre medio? Reconozcámoslo. Almodóvar, el antiguo transgresor, lo cual era algo que convenía a la sociedad española en su momento, se ha vuelto en un rey de lo políticamente correcto… cosa que en estos momentos no hace falta a una sociedad española, que necesita que la remuevan, la provoquen, que alguien obligue a pensar, para que no vuelva a pensar que lo del fascismo que he mencionado antes… vuelva de algún modo. No lo sé.

Ya… ni voy a hablar de los dos «romances» que se plantean en la película. En fin. Con unas interpretaciones con oficio, pero convencionales. Penélope Cruz ya tiene tablas, pero se le han visto mejores cosas en las películas del manchego. Y la joven Milena Smit me parece un poquito verde, aunque con el físico perfecto para el papel, si bien le pone interés y salva la papeleta. En fin… que por este lado nada malo hay que decir… pero tampoco nada extraordinario.

La película no es ninguna catástrofe. Se ven todos los días cosas mucho más infames. Pero hacía mucho tiempo que no salía con una sensación tan gélida en el cuerpo por una película que estaba pensada para emocionar. Y al final, ¿qué? Un manual de progresismo para pijos. Ninguna emoción en mí. ¿Seré yo? Tal vez. Probablemente. No lo sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Titane (2021)

Cine

Titane (2021; 64/20211015)

Tras la vuelta del viaje de vacaciones, me encuentro con una serie de novedades en la cartelera cinematográfica. Novedades sobre cuya calidad no puedo asegurar nada a priori, pero que me atraen por los antecedentes. Como es este largometraje de la francesa Julia Ducournau, que ya hace unos años nos propuso una película peculiar y compleja, que sorprendió bastante. Y aquí nos ofrece una de esas películas que suelen adoptar el calificativo de inclasificables, que ha tenido bastante aceptación en festivales, aunque también se anunciaba como compleja de visualizar.

Según nos cuentan en varios momentos, la acción sucede en algún lugar de la Provenza francesa, por eso he elegido algunas escenas de la ciudad de Arles para ilustrarla

La joven Alexia (Adèle Guigue de niña; Agathe Rousselle de adulta) sufre a los siete años un accidente de tráfico mientras iba dándole la murga en el coche a su padre que obliga a un intervención craneal, por la que tendrá que llevar un implante de titanio en su región temporal derecha. Ya con treinta años se gana la vida con bailes eróticos en un entorno de fanáticos del motor, y tiende a resolver sus conflictos con violencia. Llegando al homicidio. Lo cual le obliga a huir, refugiándose en casa de un jefe de bomberos separado de su mujer, Vincent (Vincent Lindon), que vive con el pesar de que diez años antes desapareció su hijo sin dejar rastro cuando era un niño. Alexia se hará pasar por el niño ausente ya crecido, e iniciará una extraña relación con Vincent.

Como ya he comentado, fácilmente puede asignarse al género de inclasificables. Lo que empieza como una huida de una persona que ha cometido una serie de crímenes como consecuencia de su estado emocional permanentemente alterado, permanentemente dañado, se convierto poco a poco en una reflexión sobre el concepto de paternidad (¿maternidad?), con un fuerte componente de realismo fantástico, es decir, introduciendo elementos fantásticos en un entorno social similar a la realidad. La película es muy potente en los aspectos visual y sonoro, reflejando la maestría de la directora a la hora de manejar el lenguaje cinematográfico. Las interpretaciones de los personajes protagonistas también tiene elementos más que notable, en unos trabajos muy intensos y muy físicos.

¿Cuál es mi parecer sobre la película? Es difícil de decir. Esta es una de esas películas que un aficionado al cine tiene que ver. Pero que supone un riesgo por la complejidad de los conceptos y de los elementos formales del largometraje. No la considero una película para todos los públicos, y no me estoy refiriendo a la recomendación por edades, sino a la madurez cinematográfica y riesgo que está dispuesto a correr el espectador. Globalmente puedo decir que considero que me mereció la pena, aunque reconozco que en el momento de salir de la sala del cine mis sentidos y mis sensaciones se encontraban saturadas y algo abotargadas por lo que había presenciado. Quedáis avisados. En cualquier caso, la película nos habla de cuestiones mucho más profundamente humanas de lo que puede parecer en las formas, y eso es lo que le da buena parte de su valor.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Je8ileui bam 제8일의 밤 [La 8ª noche] (2021)

Cine

Je8ileui bam 제8일의 밤 (2021; 63/20210929)

Semana paradójica en lo que al cine se refiere para mí. Estando de vacaciones, con más disponibilidad de tiempo y horarios, sin embargo, no hemos encontrado momento, película y motivación para ponernos de acuerdo para ir al cine. Y no ha habido nada que por su tema o supuesta calidad me incitase a ir yo sólo a las salas de cine. Antes me importaba menos ir por mi cuenta al cine. Pero ahora… si no voy con alguien con quien compartir mis sensaciones… me da pereza. Así que este miércoles decido que después de cenar no hay teleserie y opto por una película en alguna plataforma digital. Como últimamente el cine surcoreano está con muy buen tono, me atrevo con una de terror fantástico en Netflix dirigida por Kim Tae-hyoung. En general había visto críticas positivas de ella, aunque alguna no tanto. Es una de esas películas afectadas por la pandemia, que no son realmente originales de Netflix, pero que acuden a esta plataforma por su difícil distribución internacional.

Los antiguos templos de Seokguram, cerca de Bulguksa, Patrimonio de la Humanidad según la Unesco, en una zona montañosa, nos servirán para representar el ambiente de monasterios budistas de la película de hoy.

La cosa va de una profecía de origen budista, por la que si en un momento dado los dos ojos de un demonio que Buda enterró separados en el oeste y en el este del mundo conocido (o sea, el continente asiático) se reuniesen, sería el caos y tal. Para ello, un supuesto monje budista (Lee Sung-min) que practica exorcismos y su novicio (Nam Da-reum) inician la búsqueda de una chamana virgen (Kim Yoo-jeong), que será la última portadora del ojo que viene del oeste antes de que se reúna con el del este. Pero el ojo demoniaco va dejando un rastro de víctimas, y la policía sospecha de los protagonistas, interfiriendo en su búsqueda.

Resumiéndolo por la vía rápida. La película está razonablemente bien hecha, con oficio, y los intérpretes son más que decentes. Cuando menos, lo hacen mejor que los habituales intérpretes de las series de televisión coreana. Es algo típico de ese país, y de algún otro, un mismo actor o actriz es lamentable en televisión y hace un buen trabajo en el cine. Supongo que son las formas de trabajar de ambos medios, aunque uno pensaría que es algo que debería estar superado. Pero la historia y las cosas que pasan en pantalla no dejan de ser más que una serie de tropos previsibles, menos uno estilo «sexto sentido», que hacen que el interés por la historia vaya decayendo conforme pasan los minutos para llegar a un final en el que, bueno, pasan las cosas que tienen que pasar.

Esta película, por lo tanto, no deja de ser un pastiche de elementos típicos de este género de películas, y difícilmente recomendable. Una pena. Supongo que en su país de origen tienen más interés, puesto que estas producciones parecen frecuentes. Pero a mí me dejó… somnoliento y con ganas de irme a dormir.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Benedetta(2021)

Cine

Benedetta (2021; 62/20210923)

Paul Verhoeven es un director que odias o amas. O mejor dicho. Es un director que hace películas que, o las odias mucho o te gustan mucho. El problema es que, cuando repaso la filmografía del holandés, me resulta un director muy arriesgado. Porque por mi parte hay más de odiar que de gustar. Recuerdo perfectamente la primer película que vi de Verhoeven. Flesh+Blood, titulada en España Los señores del acero, por cierto… se rodó en exteriores españoles principalmente, era un exceso de violencia y sexo sin mucho sentido argumental sobre el cual mi jurado interno está todavía deliberando. O por lo menos, así me quedé a mis ventipocos, cuando la vi. Nunca he osado verla de nuevo, por si acaso.

No he estado en Pescia, aunque sí he pasado por su estación, en la línea ferroviaria entre Florencia y Lucca, ciudades toscanas que sí conozco. Esta última me servirá para representar el ambiente de la ciudad italiana.

El caso es que si recuerdo aquella película de hace unos 35 años es porque Verhoeven vuelve a la Europa, Toscana en concreto, de una época imprecisa entre el medioevo y el renacimiento para adaptar a su modo y manera una historia real que sucedió ya a principios del siglo XVII en tiempos de la contrarreforma. Y es la historia de una monja teatina, sor Benedetta (Virginie Efira), una joven abadesa de un convento en Pescia, que fue despojada de su cargo cuando cayó en una serie de éxtasis místicos, oyendo voces y siendo cuidada por una monja del convento, sor Bartolomea (Daphne Patakia), que posteriormente confeso haber mantenido relaciones lésbicas con la abadesa. En la película de Verhoeven hay más lío, involucrando a una abadesa mayor previa, sor Felicita (Charlotte Rampling) y su hija, también monja del convento, sor Cristina (Louise Chevillotte), así como un nuncio papal (Lambert Wilson) y una epidemia de peste de las que corrieron por Europa desde la gran peste negra de 1384 hasta el siglo XVIII, aunque en la historia real el episodio no pudo coincidir con ninguna. Cosas que mira quien como yo es epidemiólogo de formación, aunque me dedique a otros temas, y le entra curiosidad por estas cuestiones. Epidemiólogo de verdad,… no de los muchos aficionados que han surgido con la pandemia del nuevo coronavirus.

Vimos la película en un evento especial de preestreno, no está todavía en cartelera de forma continua, que no atrajo a mucho personal, la verdad sea dicha, en versión original, francés, aunque hubiera quedado más propia con actores italianos y en el idioma toscano, o sea el italiano oficial actual. En el lado de lo positivo, tenemos unas excelentes interpretaciones, por parte de todo el reparto, aunque Efira, por guapa que sea, y lo es mucho, a estas altura de la película no pasa por una mujer de 30 años. Y menos si hay que mostrarse en pantalla en traje de Eva. Pero bueno, con tal de haberse ahorrado el cartelito de «dixhuit ans plus tard», hubiera quedado perfecta. Al fin y al cabo, Verhoeven no hace una película que busque reflejar la realidad de lo sucedido, sino que se monta su propia película, lo más escandalosa y anticlerical que ha podido salirle, porque evidentemente la iglesia católica no es «santa» de su devoción. No se lo reprocho.

Verhoeven demuestra que va sobrado de oficio a la hora de rodar y de narrar, por lo que desde el punto de vista de la puesta en escena y de la historia que dura algo más de dos horas, no hay nada que objetar, y unas cuantas cosas que alabar. Es cierto que se presentan ciertas inverosimilitudes en la historia y en la producción. Vamos a ver… si la pobre Bartolomea es sometida a tortura por la inquisición con el instrumento que se muestran en pantalla, que producía horribles desgarros y la muerte de la torturada con más o menos retraso, y con los gritos que se oyen por todo el convento, que dos secuencias más tarde aparezca en pantalla, nuevamente desnuda, caminando por su propio pie y sin un mísero cardenal sobre su blanca piel… es absolutamente inverosímil. O tendrían que haber dejado claro que estaba montando un teatro con el torturador, cosa que no tal, puesto que el principio de la tortura sí que aparece en pantalla. Este hecho, anecdótico quizá, se da con alguna que otra cuestión durante el largometraje, y hacen que se tambalee hasta prácticamente desplomarse mi suspensión temporal de la incredulidad, lo que hace que se caiga al menos una estrella en mi valoración subjetiva final. A ver, Paul…, si te propones escandalizar con ese y otros detalles al respetable, por lo menos hazlo bien y con todas las consecuencias. Y además te podrás ahorrar la peor escena de la película, al final de la misma, en la cabañita de pastores derruida en medio de la bella campiña toscana.

Mi valoración final… pues una película con mucho esfuerzo y trabajo, con muchos elementos positivos, pero que determinados descuidos, o esas cosas que tiene este director que no sabes si es que anda pasado de alguna sustancia o si simplemente le gusta reírse en algunas películas del respetable, si no en su conjunto, sí en algún momento de la misma, hacen que baje mi impresión favorable final hasta un «meh»… cuando podría haber sido un «cool».

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Dune Part One(2021)

Cine

Dune (2021; 61/20210917)

Ya venía avisando en las últimas entradas sobre cine que estábamos a la espera del estreno de la película que nos ocupa hoy. Los motivos son diversos. Cierto es que cuando por primera vez leí que el canadiense Denis Villeneuve, director que sigo al detalle desde que vi por primera ver una película suya, que nada tiene que ver con lo que hace últimamente, las cosas de tener prestigio y presupuesto, han pasado diez años… ya me he líado. Como decía, cuando leí que el director iba a adaptar la más famosa novela de Frank Herbert, y una de las más celebradas de la ciencia ficción, al mismo tiempo me entró un tembleque de ilusión… y de miedo. Dune es una novela compleja, con temas diversos, difícil y tratados como quizá sólo se podían tratar en 1965. Y con algunas ironías a posteriori curiosas. ¿Quién iba a imaginar que el nombre del emperador galáctico, Shaddam IV, iba a tener tanta resonancia en el ámbito de los tiranos de carne y hueso en las últimas décadas del siglo XX y en la primera del XXI? A la hora de adaptar la novela ha habido fracasos sonados, que ni siquiera se empezaron a rodar, series de televisión relativamente olvidadas, y la adaptación de David Lynch, que no satisfizo a nadie, que también tuvo sus problemas de gestación, con unos efectos visuales que ya no eran presentables en la época en la que se estrenó, el distópico año de 1984 (imaginad ahora), y que curiosamente ahora tiene una facción de partidarios que hace que haya quien la considere una «película de culto». La he vuelto a ver en Filmin estos días… y es, simplemente, la peor película de Lynch, y en el mejor de los casos, una película regular regular regular. Os puedo asegurar que cuando la vi de estreno, a mis 22 añitos, tanto me había gustado la novela, tantas ganas tenía de que fuera buena, que casi me convencí a mí mismo de que era así… aunque,… no.

A falta de fotos de un desierto con montones de arenas en dunas, como debe ser, pongo unas cuantas fotos de los desolados paisajes volcánicos de la isla de la Palma, que están de moda.

En su sinopsis más elemental, la historia nos cuenta las manipulaciones de un tirano, el emperador galáctico Shaddam IV de la Casa Corrino, en un imperio gobernado por un sistema aristocrático de casas nobles, que quiere deshacerse de las dos casas que en un momento dado pueden disputarle el trono, y que además se odian entre sí, la del duque Leto Atreides (Oskar Isaac, Atreides por los átridas griegos, aunque van vestidos de militares prusianos), y la del barón Harkonen (Stellan Skarsgård, nunca se ha establecido su ascendencia a ninguna casa real de la realidad, y a pesar de su apellido, no van vestidos de militares prusianos). Y parece que lo va a conseguir si no fuese porque la concubina del Atreides, Lady Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul (Timothy Chalamet), se van a empeñar en no morirse y en refugiarse entre unos tipos, los fremen (por aquí aparece Javier Bardem y Zendaya, muy inspirados por los beduinos del Sahara, bastante brutos. En una sinopsis más compleja, que no haré, habría que hablar de política, luchas por el poder, religión, mesianismo, monopolios, plutocracias y otras oligarquías, y otras guerras santas… o jihads. Esa sinopsis la haré si algún día releo la novela y la comento.

Como dijo el Descuartizador del Támesis, que pudo ser o no ser la misma persona que Jack el Destripador, «vayamos por partes». Y no nos queda más remedio, porque de entrada, cuando se abren los títulos de crédito de entrada, en lugar de ver en grande la palabra «DUNE», vemos tres palabras «Dune Part One», cosa que no consta en la cartelería anunciadora, ni en la cartelera oficial de cine, quizá para no espantar a quienes no sepan que van a ver la mitad de la historia, y no la historia completa. Especialmente si llegas a sospechar que ni siquiera está confirmada la realización de «Dune Part Two». Esto hace de entrada que en mi valoración subjetiva de la película se haya caído una estrella. La película está inacabada, con sus 155 minutos de duración. Que no se hacen largos. Que la película está muy bien hecha, que tiene unos efectos visuales de los de «creérselo». Que comentaré después, los que salen actúan bien o muy bien. Que a pesar de contar una historia muy densa, el guion va (casi siempre) fluido. Que la banda sonora me gustó… aunque en esto no hubo acuerdo. Y que sólo hay dos pegas que se le pueden poner. Una, que yo juego con ventaja, porque al conocer la novela, a la que es relativamente fiel, sé de qué va la cosa; quien no la haya leído tal vez se pierda en algunas cuestiones. Dos, ¿lo he dicho ya?, que la película está incompleta. Que la han cerrado donde la han cerrado porque es un buen lugar, si fuera una teleserie, para cerrar un episodio y volver dentro de un rato o a la semana que viene con el siguiente episodio. Pero no hay un siguiente episodio. Al menos, todavía. Y nadie ha confirmado que lo vaya a haber. Esto es como la rotoscópica versión animada de The Lord of the Rings, de la que se hizo una primera parte, hasta la batalla del abismo de Helm, pero ni Aragorn llegó nunca a Gondor, ni Frodo al Monte del Destino, y mucho menos regresó a la Comarca.

El reparto está bastante acertado. Vamos a ver… el reparto que importa. La película está llena de nombres conocidos… aunque falta Sting ¿Por qué no está Sting-Feyd-Rautha Harkonen poniendo cara de cínico sádico? Pero la novela es tan coral, que la aparición en pantalla de muchos de esos nombres conocidos es cortita y no valorable en materia interpretativa. Por supuesto, en nombre de lo políticamente correcto, hay algunos cambios de color de piel y sexo entre personajes de la novela y la película actual, pero eso da igual. A la larga, las dos interpretaciones que realmente importan son las de Rebecca Ferguson y Timothy Chalamet. Este último está correcto, aunque creo que es un actor que todavía tiene que madurar, pero bien. Y la que es una roba escenas de mucho cuidado es la nueva Lady Jessica, que prácticamente se lleva, merecidamente, el protagonismo de la película. La sueca de apellido escocés me encanta como trabaja, en general, incluso cuando la mayor parte de su filmografía no me interesa mucho, realmente.

Dicho todo lo cual, estamos ante una versión de la novela de Herbert muy digna, muy bien hecha, que hace lo mejor que se puede hacer para adaptar una novela compleja, sin perder mucho por el camino, que es una delicia para los sentidos, pero cuya valoración final tendrá que esperar a que alguien la termine. Porque no… no es lo mismo que el final en cliffhanger de The Empire Strikes Back. De hecho, aquella afortunada película, la mejor con ventaja de la saga galáctica, es una película muy distinta de la que le precedió y de la que le siguió (y no digamos ya del resto). ¿Qué pasará con Dune Part Two? Ya me lo preguntaréis dentro de unos años.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Joze to tora to sakanatachi ジョゼと虎と魚たち(2020)

Cine

Joze to tora to sakanatachi ジョゼと虎と魚たち (2020; 58/20210915)

Como decía hace muy pocos días, esta misma semana, a la espera de comentar un estreno que me tenía picada la curiosidad, y que ya hemos podido ver este viernes, esta semana, de forma un tanto improvisada acabamos el miércoles en una sesión en versión original de esta película de animación japonesa, de la que habíamos visto alguna crítica positiva, aunque ha llegado a la cartelera española sin ningún ruido previo, casi de rondón. Dirigida por Kōtarō Tamura, de quien conocía una serie de animación que no está mal, está basada en un relato o novela corta de 1985, de las dos formas lo he visto denominado, de la escritora japonesa Seiko Tanabe, ya fallecida, con prestigio en su país, de la que no he tenido oportunidad de leer nada… aún. Espero resolver la carencia pronto. La ambientación de está película está actualizada a los tiempos contemporáneos. El relato es popular en Asia oriental, ya que previamente ha sido objeto de una adaptación al cine en largometrajes de acción real tanto en 2003 en Japón como en simultáneamente a la animación en Corea del Sur. De todas estas películas, la más valorada es la de animación que hoy nos ocupa.

Sí, son fotos de Osaka, como en la entrada literaria de hace unos días. Coincidencias de la vida.

Joze [o Josée] se llama en realidad Kumiko (voz de Kaya Kiyohara) y vive con su abuela sobreprotectora que le ayuda, puesto que padece una paraplejia que la mantiene en un silla de ruedas. Y a sus 24 años, vive totalmente cabreada con el mundo. Se hace llamar así por ser su escritora favorita Françoise Sagan, y esta incluyo como personaje secundario a una chica con este nombre en dos de sus novelas, como personaje secundario en una y como protagonista en otra. Por su parte, Tsuneo (voz de Taishi Nakagawa) es un estudiante universitario, algo más joven, que estudia oceanología, y que sueña con hacer un posgrado en Méjico para estudiar un extraño pez naranja. Pero es pobre, vive solo, sólo se relaciona con su madre por teléfono, y además de estudiar trabaja en varios empleos para ganar el dinero para mantenerse y ahorrar para ir a Méjico. Un día tendrán un «encontronazo». Y la abuela lo contratará como ayudante de Joze.

Uno de los problemas de la animación japonesa es que infantiliza mucho a sus personajes. O quizá no es un problema, simplemente una característica propia con la que hay que convivir. El caso es que tengo ganas de leer la historia original, ya he adquirido el libro electrónico que viene con otros cinco o seis relato, todos ellos protagonizados por mujeres. Y se hace evidente que los temas de fondo son bastante adultos, con un trasfondo social. Sin embargo, con la infantilización de unos personajes, claramente adultos, la película queda como la historia de un romance que arriesga nuestra percepción de los otros temas; la discriminación de la discapacidad, las familias desestructuradas, la alienación de las poblaciones urbanas…

Aun así, la película se ve muy bien. Es fácil empatizar con los personajes, tanto con los protagonistas como con los secundarios. La historia tiene ritmo e interesa. Y la realización es la típica de muchas películas de animación japonesa. Un meticuloso y realista dibujo de fondos y ambientes, en este caso Osaka. No se dice expresamente, pero está claro. Tengo alguna foto de Umeda, uno de los más populares distritos comerciales de la ciudad, donde se encuentran algunas de las más importantes estaciones ferroviarias, que es prácticamente idéntica a algún plano de la película. A pesar de algún inconveniente como el que he comentado, me parece muy interesante y recomendable. Especialmente si te gusta el género.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019)

Cine

Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019; 57/20210912)

Se dice que la cartelera de cine va a salir de su apatía próximamente. A la espera de un estreno que me tiene picada la curiosidad este viernes y para el que ya tengo entradas, esta semana hemos resuelto la papeleta de los estrenos cinematográficos con un estreno directo en plataforma de vídeo bajo demanda y una animación japonesa en salas de cine. Vamos con la primera, estrenada recientemente en Filmin, una película disfrazada de un género, la whodunit al estilo Agatha Christie, pero con el corazón en otro, la denuncia política. Dirigida por Ko Myoung-Sung, nos llega desde Corea del Sur, país que cada vez más se confirma como fuente de cine muy interesante.

En un café de Seúl, recién firmado el armisticio de la guerra de Corea, una guerra que formalmente no ha terminado todavía, se reúnen una serie de personas, en su mayoría intelectuales escritores y profesores de universidad, que junto con la pareja que regenta el café, discuten la reciente muerte de un poeta de un disparo en el monte Namsan (dónde ahora se encuentra el «pirulí» de telecomunicaciones de la capital surcoreana) y de una alumna de la universidad, recién llegada de estudiar en París. Al debate se une un investigador de la policía militar que está investigando el crimen.

He de decir que no sé a ciencia cierta cual es el título original de la película en coreano, porque he encontrado dos. Por un lado, el que he incluido en el título de la entrada, y que significa los mismo que el título en castellano para España. Por otro lado, Namsan siin sal-insageon 남산 시인 살인사건, y que significa «el caso del poeta muerto en Namsan». Namsan 남산 significa la montaña o el monte del sur. Aunque hoy en día, con lo crecida que está la capital coreana está en centro de la ciudad. En cualquier caso, como decía al principio, las formas son de un caso detectivesco en el que el detective se reúne en una habitación con todos los sospechosos. Con un localización prácticamente única, sólo algunos breves flashbacks nos llevan ocasionalmente a otras localizaciones, es prácticamente un pieza teatral. Sin embargo, la película va creciendo conforme avanza la trama y los diálogos van destapando la realidad, para convertirse en una denuncia del ambiente de represión que generó la dictadura militar que los norteamericanos instalaron en Corea del Sur para contrarrestar la dictadura del norte de inspiración comunista, que todavía perdura. Dos enemigos mortales no son necesariamente cosas distintas, a veces son variantes de un mismo mal; afortunadamente para los surcoreanos, evolucionaron a una democracia desde finales de los años 80 o principios de los 90 del siglo XX, mientras que los norcoreanos siguen oprimidos por la primera y única monarquía absoluta de inspiración comunista de la historia.

La película esta realizada con oficio, y razonablemente bien interpretada, y crece conforme avanza el metraje y aparece su verdadera naturaleza, hasta llegar a un final bastante estremecedor en su denuncia del régimen militar que durante varias décadas, con distintas intensidad, oprimió y reprimió la mitad sur de la península coreana con la aquiescencia de los Estados Unidos y otros países occidentales. Me ha parecido muy interesante, pero conviene ser vista en un momento de tranquilidad que permita concentrarse en la película. Con las películas que se ven en televisión se corre el peligro de las distracciones frecuentes del entorno doméstico, que pueden perjudicar a una película de este tipo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Cinderella (2021)

Cine

Cinderella (2021; 57/20210908)

Poco antes de viajar a Copenhague leí un par de reseñas sobre esta nueva adaptación del relato de Cenicienta. Casi todo el mundo asocia este relato a Disney, que probablemente basa sus películas en la versión de los hermanos Grimm. Pero hay versiones recopiladas también por Perrault. Más antiguas en Europa, la de Basile en su Pentamerón. Y Estrabón, en torno al año 0 de la era común recopiló la historia de la esclava, una hetaira en origen, que termina por casarse con el rey de Egipto, que es la más antigua variante conocida escrita del relato. Así que una nueva variante, que discrepe de la versión disneyficada no es de extraña. Y según aquellas reseñas que he mencionado, esta versión dirigida y escrita por Kay Cannon, guionista de cierto prestigio, especialmente en televisión, esta nueva variante sería de agradecer por actualizar los valores que aporta el relato y por ser un poco «antidisney». Pero, ¡ay!, quizá las expectativas levantadas… no estaban justificadas. En cualquier caso, el bombardeo publicitario con el que me encontré en las calles de la capital danesa en los días del viaje, hizo que decidiese darle una oportunidad a la película.

Ya que la cosa va de la realeza más rancia, y tengo a mano la visita reciente a las tumbas reales de Dinamarca en la catedral de Roskilde… pues eso. Tumbas reales. Tumbas por aquí, tumbas por allá, tumbas, tumbas, ja ja ja ja ja.

Básicamente, los elementos del relato son los tradicionales, pero con las siguientes variantes. Cenicienta/Ella (Camila Cabello) no quiere casarse, quiere ser diseñadora de moda independiente. El príncipe azul (Nicholas Galitzine) no está muy interesado en ser rey; de hecho, tiene una hermana (Tallulah Greive) mucho más dotada y dispuesta (un personaje totalmente desaprovechado, que podía haber dado mucho de sí). El rey (Pierce Brosnan) es un rey absolutista y un absoluto gilipollas. La reina es Minnie Driver, mucho más interesante que el rey, y que está más atractiva ahora a sus 50 años que en mi primer recuerdo de ella hace 26 años. Ah,… y el hada madrina es un hombre negro (Billy Porter) probablemente perteneciente a alguno de los colectivos LGTBQ+. No me hagáis adivinar cuál. Hay otras variantes… pero dejémoslo aquí.

Veamos… la película, que en algunos sitios dicen que es un musical, más bien película con canciones extraídas del American TOP 40, es absolutamente previsible después de los cinco minutos de metraje. Lo que va a pasar y el desenlace es total y absolutamente predecible. Con lo cual, la única esperanza es que la peripecia esté bien. Pero si Cannon es respetada en la industria como guionista, aquí no se luce nada en absoluto. La película está tan llena de tópicos, también previsibles, que llega a ser banal a pesar de sus intenciones, y en algún momento entran ganas de dinamitar el aparato de televisión. Con una realización mediocre en lo que es la puesta en escena tanto de los números musicales como en la ambientación… ni siquiera llega a estar claro si llegan a lanzar el mensaje progresista que proponen. Al fin y al cabo, una de las conclusiones posibles de la película es que un monarca absolutista es perfectamente aceptable con tal de que sea mujer. Y por supuesto, se casan. El sacrosanto matrimonio, que no falte.

Mi recomendación… no ver. Salvo que seas una adolescente, más bien preadolescente, que se pirra por las listas de éxitos del pop y por los «artistas» que salen de los concursos de talentos de la televisión. Una pérdida de tiempo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Reminiscence (2021)

Cine

Reminiscence (2021; 57/20210831)

Antes de ver la película, temía que mi valoración final se viese afectada por las expectativas creadas hace un tiempo cuando oí hablar de ella por primera vez. Escrita y dirigida por Lisa Joy, cocreadora y guionista de una famosa serie que no he visto porque no me enganchó en sus primeros episodios, con un reparto suficientemente interesante para atraer público como son Hugh Jackman, Rebecca Ferguson y Thandiwe Newton (antes Thandie), y comparada a priori con el cine de Christopher Nolan, por temas e influencias… Pues eso, que las expectativas creadas en torno al primer largometraje de la realizadora, eran altas. Quizá, demasiado elevadas. Sin embargo… ese no es el problema.

Las fotos acompañantes… no tienen nada que ver con la película… porque nada tiene que ver con esta película. Simplemente JPEG directos de cámara de un día que di una caminata con cámara digital en lugar de mis habituales cámaras para película tradicional.

En cuando a la historia, en un mundo… en Miami (EE.UU.) tras una catástrofe climática que ha inundado las costas, incluidas las ciudades costeras, y tras una catástrofe bélica, la sociedad está muy desestructurada, las desigualdades sociales son importantes, y todo el mundo busca recordar los «tiempos mejores». Para lo cual hay una tecnología que lo permite. Nick (Jackman) junto a su antigua compañera de armas «Watts» (Newton) llevan un negocio mediante el cual puede permitir recordar y reproducir en los clientes experiencias agradables (o no) del pasado. Un día llama a su puerta un bella mujer, Mae (Ferguson), de la que se enamora Nick. Pero un día desaparece de la vida de este, sumiéndolo en una profunda depresión. Una serie de eventos llevarán a Nick a iniciar la búsqueda de su antigua amante, introduciéndolo en un mundo de corrupción y bajos fondos muy peligroso.

Bueno… la película tiene un problema fundamental. No sabe qué quiere ser de mayor. Si una ciencia ficción tipo Nolan, si un novela negra de detectives tipo Marlowe o Sam Spade, con la peculiaridad de que el personaje principal no es un detective, o una mezcla de todo, que no se mezcla bien. Constantemente provoca déjà vu a otras películas, todas ellas invariablemente muy superiores, carece por tanto de originalidad, y encima la historia no acaba de encajar, no acaba de alcanzar un ritmo adecuado, con una voz en off constante de la que acabas harto. Y con unos efectos visuales… que tienden a cantar en exceso. Me pregunto si esta directora no debería plantearse seguir con sus oficios anteriores, que parece que se le daban mejor.

Los intérpretes de la película hacen lo que pueden, que no es mucho, y el trío de «detective», «mujer fatal» y «colega fiel del detective», tradicional de la novela negra, acaba siendo casi una parodia sin gracia del esquema típico y tópico. Y para colmo, carece de un villano carismático definido que impulse la acción de los héroes… Si ni siquiera la «mujer fatal» es tan fatal… La película no es que quede por debajo de las expectativas; es que nunca nadie, siendo honestos, debió crear estas expectativas. Aunque sus estilos son muy distintos, a ratos me recordaba a aquel absurdo y desnortado remake de «Casablanca» que hizo Pamela Anderson. Floja, floja película que, por lo que leo, se está dando un soberano tortazo en las taquillas, apuntando la posibilidad de clasificarse entre los primeros lugares de los fiascos del año. No recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] Penguin Highway (2018)

Cine

Penguin Highway (2018; 56/20210825)

De los estrenos cinematográficos de esta semana pasada, el más interesante ya lo habíamos visto en un pase especial de preestreno unas semanas antes, y el siguiente en aparente interés… tenía unos horarios inconvenientes para sus pases en versión original. Y tampoco nos «mataba» tanto el ir a verlo. Por ello, nos limitamos a quedar para charrar un rato este miércoles pasado, y cuando volvía a casa, miré los estrenos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Que tampoco son para «matarse» por verlos. A principio de año, Netflix anunció un ritmo frenético de estrenos, un promedio de más de uno a la semana. Pero pocos de ellos han resultado mínimamente atractivos. El caso es que mientras repasaba los últimos llegados a la plataforma, me fijé en esta animación japonesa dirigida por Hiroyasu Ishida, y decidí darle una oportunidad. El primer largometraje de animación del director y animador.

Los bosques del monte Kurama y del río Kibune, no lejos de Kioto, servirán para ilustrar los de la película de hoy.

No voy a contar mucho del argumento, que está basado en una novela del mismo título, que ha recibido algunos premios en su país de origen dentro del ámbito de la ciencia ficción. Hay que decir que el título original de la película está en inglés, aunque en japonés se pueda encontrar escrito en katakana, ペンギン・ハイウェイ, Pengin Haiwei. Diré simplemente que, en un suburbio de una gran ciudad, posiblemente Kioto, de donde procede el escritor, aunque no se explicita, cerca de los bosques y los montes, hay un escolar al que le encantan las ciencias que está colado por una joven ayudante del odontólogo local, y especialmente por sus おっぱい oppai. Y que un día una misteriosa bandada de pingüinos aparece en medio del lugar… que de alguna forma están relacionados con la chica. No necesariamente con sus oppai.

Si os he de reconocer las cosas como son, es una película de animación japonesa normalita. Las he visto más interesantes visualmente y con argumentos y temas más intensos y profundos. Pero lo cierto es que es una película que te deja un buen sabor de boca muy por encima de las expectativas depositadas en ella. Y creo que en gran medida es debido a un conjunto de caracteres bastante entrañables. Hay una evidente intención pedagógica para los más pequeños de las familias para animarles al estudio de las ciencia como algo que puede desencadenar aventuras más interesantes que la fantasía… aunque el tiempo de «ciencia ficción» del que tira la historia circula más cerca de esta última que de la ciencia propiamente dicha. Pero hay que tener en cuenta su vocación de película familiar.

La canción principal de la película está cantada por una de las cantantes más populares del País del Sol Naciente, auténtica superventas, y la película deja muy buen rollo, el curioso romance entre un shonen de cuarto de primaria y una guapa y bien dotada joven que viene de… otro lugar, y de edad indefinida.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****