[Fotos] El 2022 en fotos: de película

Fotografía

Un año más, quitando los viajes en los que me centro en la fotografía digital, aunque lleve la pequeña compacta con película fotográfica, lo que más me atrae habitualmente es la fotografía con película tradicional. En blanco y negro o en color. El blanco y negro lo proceso yo en casa. Procesado mixto, con revelado químico, como no podría ser de otra forma, y ajuste de la imagen, tras ser digitalizada, en el software de tratamiento de imágenes. Me gustaría hacer copias en laboratorio, con la ampliadora. Pero las opciones que tengo a mi disposición no me atraen o me permiten la flexibilidad necesaria. Quizá dentro de unos años, cuando tenga más ocio. En cualquier caso…

Vamos por meses… 12 meses, 23 fotos… más los autorretratos que sirven para identificarme al principio de la entrada. Y en los que dejo constancia que también he usado la película instantánea este año. Tanto Instax de Fuji, como las Polaroid. Para ver más sobre ello, visitad mi cuenta en Instagram dedicada a este tipo de fotografía.

Enero – Día de año nuevo bajo la niebla, con película Fujifilm Instax Square Monochrome.
Febrero – La siempre fiable Kodak Portra 400 en la Hasselblad 500cm calzada con el Sonnar 150 mm f4.
Marzo – Con la llegada de la primavera, los tulipanes y las flores de los cerezos ornamentales japoneses. Nuevamente Kodak Portra 400, esta vez en Canon EOS 3 con el EF 200 mm f2,8L
Abril – A finales de este mes se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica, y lo celebré con la Ondulatorios Pinhole 6×12 y película Fujifilm Neopan 100 Acros II.
Mayo – Una reunión lúdicofestiva con amigos fue la excusa perfecta para retratar con la Polaroid SuperColor 635 y un cartucho de Polaroid 600 Blanco y Negro. Las copias se las quedaron ellos; yo las registré con la cámara digital.
Junio – A lo largo del año se ha ido confirmando que la película Lomography Potsdam Kino 100, originalmente ORWO UN54, es una de mis favoritas. En esta ocasión en formato medio, con Fujifilm GS645S Wide 60.
Julio – Aprovechando la luz del verano rica en radiación infrarroja, hice unas panorámicas montando varios negativos de Ilford SFX 200 realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 y un filtro HOYA IR72.
Agosto – La mejor luz para hacer paisajes con fotografía instantánea la encontré en las madrugadas de agosto; aquí una Polaroid 600 Color Round Frame con la Polaroid SuperColor 635.
Septiembre – Unos amigos se equivocaron a la hora de comprar unos rollos de película, y adquirieron unos cartuchos de Lomography CN Tiger 200, de formato 110. Como no les valía ni los podían devolver me los dieron, y los usé en un paseo fotográfico con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza con la Kodak Pocket A-1.
Octubre – Una de las cámaras más agradables de usar es la Leica M6, que se ha puesto de moda porque la marca alemana vuelve a tener un catálogo una cámara con esta denominación. Aquí la usé con un rollo de Kodak ColorPlus 200.
Noviembre – Nuevamente la Leica M6, pero con una de las novedades en negativos en color del año, aunque sea pasajera. Las limitadas existencias de Adox Color Mission, como la han llamado, servirán para financiar una nueva película en color que se espera para dentro de unos años. Ya veremos.
Diciembre – Todo parece indicar que la película Lomography CN 800 es en realidad Kodak UltraMax 800, que ya no se vende como tal. También parece ser la película que llevan las cámaras sumergibles de un solo uso de Fujifilm. Yo la use en versión Lomography formato medio con la Fujifilm GS645S Wide 60, y he de reconocer que es una película que me gusta bastante.

[Fotocomentario] La melancolía de las fechas

Fotografía

No soy una persona con «espíritu navideño». Más que nada, no creo en eso que llaman «el espíritu de la Navidad». Ni de las Navidades pasadas, ni las presentes, ni las futuras. Y en esta época del año, me empiezan a pesar más las ausencias que las presencias. Y odio el follón en las tiendas. Y que todo suba. Y que la gente sea tan hipócrita, y después de comportarse como cabrones o gilipollas durante todo el año, ahora venga con una sonrisa de buenrollito que se desvanecerá el día 7 de enero como por ensalmo. Ha habido un par de momentos en esta semana en las que me he alegrado de no tener un lanzagranadas o una ametralladora a mano… Y eso que me considero una persona nada violenta. Creo. La última vez que me peleé, físicamente, con alguien tenía 11 años. Y ya entonces tuve la sensación de que lo de pelearse así era una estupidez.

El caso es que en estas épocas del año me siento melancólico. Que es la forma fina de decir «un poco tristón». Es cierto que algunos ausentes «vuelven a casa por Navidad», y en estos días nos tomaremos algunos aperitivos y algunas cervezas con gentes a las que vemos poco, o mucho menos de lo que nos gustaría. Pero todo muy puntual. Casi anecdótico. Fotográficamente, intento hacer fotos en color que me animen. Pero las que más me identifican son las fotografías en blanco y negro con los tonos que proporciona la luz más suave de estas fechas.

Como las de este rollo de hace unas semanas del que os hablo en Volviendo a una querida cámara con un problemilla – Olympus mju-II con Ilford Delta 400.

[Fotos] Bonsáis en el Museo de Zaragoza, en color

Fotografía

No me da tiempo ha redactar un fotocomentario como con las fotos en blanco y negro de la misma ocasión. Voy con mucha prisa, que tengo que salir de casa a las 19:00 horas y son las 18:59. Pero os dejo las fotos.

Para saber más sobre las cuestiones técnicas de las fotos podéis visitar Bonsáis con película de alta sensibilidad (II) – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800.

[Fotocomentario] Caminar en la madrugada

Fotografía

Durante un verano de fuertes calores, han sido relativamente numerosas las entradas que he ilustrado con fotografías realizadas los sábados y domingos a horas muy tempranas. Todos los sábados intento caminar un mínimo de dos horas, 11 o 12 kilómetros, si es posible más. Pero cuando el calor aprieta, hay que madrugar para disfrutar de la caminata, evitando el calor. Pero no sólo camino en los días en los que no se trabaja, desde unos cuantos meses, camino en la madrugada todos los días.

Cuando en mayo del año pasado comencé un cambio de hábitos profundo que me ha permitido perder muchos de los kilos de peso que me sobraban y mejorar mi forma física, además de ordenar y disminuir mis comidas, también procuré aumentar el número de kilómetros diarios caminados. Y si a eso sumas lo incómodo que resulta ir en el transporte público urbano con la mascarilla puesta, algo que ya no tiene sentido cuando no existen otras medidas de alejamiento social acompañantes, los incentivos para desplazarme por la ciudad caminando son altas. Por ello, voy y vengo al trabajo caminando. Unos 3800 metros a primera hora de la mañana. Y cuando salgo a primeras horas de la tarde, como aprovecho para hacer compras u otros recados, entre 4000 y 4500 metros. Es decir, aseguro que de lunes a viernes camino alrededor de ocho kilómetros. A 120 pasos el minuto, 100 metros al minuto, son 9600 paso a buen ritmo de seis kilómetros a la hora. Esto es cardiosaludable.

La única cuestión es que, mientras en verano esas madrugadas son agradables, porque todavía no hace calor, pero ya hay luz, y es muy agradable, desde que llegó septiembre son recorridos a primera hora de la mañana que se hacen en la oscuridad. Por lo tanto, ya no puedo detenerme un instante de vez en cuando a realizar una foto aprovechando una composición o unas condiciones de luz que me llaman la atención en un momento dado.

Como sucedía en la primera quincena de agosto, a la que corresponden bastantes de las fotografías del rollo de película fotográfica que comento en En verano también hay días o momentos con luz escasa – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Portra 400.

[Fotocomentario] Cuando la gente te mira mal… por llevar una cámara de fotos

Sin categorizar

Quienes se acerquen con cierta frecuencia a estas páginas, especialmente en las últimas semanas, sabrán que, ante las repetidas olas de calor, con elevadas temperaturas en las horas centrales del día, aprovecho para caminar y hacer ejercicio en las primeras horas de la mañana, con una temperatura más agradable. De lunes a viernes es, tirando de refranero, «hacer de la necesidad virtud» o un «a la fuerza ahorcan». Si entro a trabajar a las 7:30 de la mañana, y voy caminando a trabajar los 3 kilómetros 700 metros que separan mi domicilio de mi centro de trabajo, es una forma como otra cualquiera de adoptar estilos de vida cardiosaludables. Y cuando llega el fin de semana, especialmente el sábado, acostumbrado a despertarme entre las 6:15 y las 6:30 de la mañana, muy a pesar me despierto espontáneamente a esa hora y me voy a caminar. Durante el verano he aprovechado para presenciar y fotografiar la salida del sol desde un cabezo que hay unos 10 minutos de mi casa caminando, el Cabezo Cortado, en la ribera del Canal Imperial de Aragón.

A esas horas te encuentras con poca gente. En frente del portal de mi casa hay un parada de autobús urbano, servida por dos líneas, en las que siempre hay algún trabajador que se dirige a su centro de trabajo. Menos en sábados y menos aún en domingos, pero siempre hay alguien. Y por las rutas de mis caminatas, hay poquita gente, generalmente personas que también hacen ejercicio, caminando, corriendo o pedaleando. También algunos que sacan a pasear a su perro. Diríase que los contactos humanos, por breves y escasos que sean a esas horas, deberían mostrar simpatía y solidaridad. Estamos casi todos a lo mismo o con fines parecidos. Pero yo marco una diferencia fundamental; llevo una o dos cámaras a cuestas. Siempre la mochila para el material, y en ocasiones algún trípode o monopié. Y eso hace que, con mucha frecuencia, las miradas que me dirigen sean de desconfianza, recelo o francamente hostiles. Como si la cámara de fotos fuera alguna especie de arma. No sólo pasa a estas horas. De unos años a esta parte, una cámara de fotos te convierte en sospechoso de no sé muy bien qué. Cuando todo el mundo lleva una de ellas en el teléfono móvil. También las llevan esos que miran con desconfianza. Y en el último año y medio he adelgazado una enorme cantidad de peso, y las miradas de desconfianza son menos intensas. Porque por lo que se ve, una persona de mediana edad, obesa y con poco pelo, para mucha gente, es indicador de todo tipo de perversiones y vicios. Lo cual es simplemente absurdo. Porque como es lógico, estas características no denotan ni más ni menos defectos del carácter que una chica mona o un joven guapetón. Pero así son las cosas. A veces… a los desconfiados en la mirada, le lanzo una sonrisa… pero me debe salir muy irónica, porque no cambian el rictus.

Las fotografías de hoy se comentan desde un punto de vista de técnica fotográfica con más amplitud en “Instant regret” con Fujifilm SQ6 e Instant Square color.

[Fotocomentario] Mirada amplia, mirada al detalle

Sin categorizar

Estos días atrás he estado procesando los negativos que hice en julio con una pequeña cámara compacta que ya tiene cincuenta años de antigüedad. No permite intercambiar el objetivo, por lo que sólo tiene un ángulo de visión, que corresponde a lo que los fotógrafos llaman un objetivo normal o estándar. Lo que según algunos equivale a la visión humana… aunque yo en eso no estoy totalmente de acuerdo. Es difícil trasladar al mundo de la fotografía la forma en que el ser humano ve a través de sus ojos y percibe a través de su cerebro. La cuestión es que algunos de los negativos los he unido, de tres en tres, para formar imágenes con un ángulo de visión más amplio. Lo que los fotógrafos llaman una focal u objetivo gran angular.

Los seres humanos somos distintos en cómo miramos al mundo. Unos tienden a mirar el conjunto, lo global, la gran escena en su conjunto. Otros tienden a prestar atención al detalle, al sujeto, a lo que resalta o les llama la atención. No existe una forma más adecuada que otra de mirar al mundo. Idealmente, debemos ser lo suficiente flexibles para adaptarnos y saber cuándo adoptar un tipo de mirada y cuando otro. La mayor parte de personas en mi profesión tienden al detalle… y eso es fuente de no pocos problemas. Porque cuando atiendes a personas, familias o comunidades, no podemos podemos perder de vista el escenario completo. Si no nos queremos equivocar. Pero la evolución de las ciencias, lleva a la extrema especialización y a la pérdida de la visión global. Y esto… acaba generándome dolores de cabeza. Porque justamente yo, aunque también estoy especializado, y aunque se me acusa de ser muy cartesiano, cuadriculado, tengo tendencia a ver el conjunto. Sin el conjunto, el detalle tiene poco sentido.

Las fotos de hoy, se fijen en el detalle, se fijen en la gran escena, corresponden con el rollo de película que describo en Panoramas a partir de pequeños negativos – Olympus Pen EE3 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Fotocomentario] Ayer fue el Día Mundial de la Fotografía… pues pongamos algunas fotos

Fotografía

Ayer estuve realmente muy ocupado. Así que ignoré en gran medida las redes sociales, salvo para subir algunas fotos como tengo costumbre y actualizar este Cuaderno de ruta. Pero no revisé lo que decían mis contactos en las mismas, o mis suscripciones. «Amigos» los llaman. Algunos lo son,… claro. Así que nadie me recordó la efeméride hasta hoy por la mañana. Así que celebrémoslo poniendo algunas fotos. De hoy mismo. No he dormido bien los últimos días. Me despierto hacia las tres o las cuatro de la madrugada y luego me cuesta dormir de nuevo. Y hoy me he vuelto a despertar a la hora de todos los días, entre seis y cuarto y seis y media. Y he decidido salir a ver salir el sol y a caminar un rato.

Siempre he pensado que si se me olvida la fecha, el año pasado también, es porque me cae gordo que se homenajee indirectamente a Daguerre, que no inventó la fotografía. Adaptó los procesos a sus intereses comerciales. Aunque como el gobierno francés le compró el invento y lo puso en el dominio público, el daguerrotipo se extendió y la fotografía se popularizó. Así que el mérito está más en el gobierno francés que en Daguerre, que después de arrinconar a Niépce y sus herederos, buscaba su propio beneficio personal. Algo se llevaron estos, de todos modos.

La historia, que no Daguerre, hizo justicia con Niépce y sus aportaciones. No obstante, fue el procedimiento negativo-positivo de Talbot, que permitía hacer muchas copias del original, el que se puede considerar antecesor de la mayor parte de los procesos fotoquímicos que triunfarían posteriormente. Mientras que el daguerrotipo se puede considerar, al menos hasta cierto punto, una vía muerta.

Hoy en día, algunos todavía somos fieles en cierta medida a los procesos fotoquímicos. Pero la mayor parte de la gente, la inmensa mayoría, usa la fotografía electrónica digital. Aunque no sea más que porque la mayor parte de la gente toma fotos con sus teléfonos móviles. Existió una fotografía electrónica analógica que ya no se usa. Siempre me ha parecido un solemne tontería llamar «analógicos» a los procesos fotoquímicos. Las fotos de esta entrada son de cámara digital, la Fujifilm GFX 50R, a la que cada vez soy más aficionado a pesar de su tamaño grandote. También he hecho fotografías fotoquímicas, un cartucho de Polaroid en color. Ya las enseñaré otro día. Bueno… comencemos otro año de disfrutar de la afición fotográfica.

[Fotocomentario] Algunos creen que son más listos que sus ancestros, pero… ¿es verdad?

Fotografía, Política y sociedad

A principios de julio salí a pasear con mi Agfa Isolette I, una cámara de gama baja fabricada entre 1951 y 1954. Que ahora queda muy mona en las estanterías de las cafeterías y los restaurantes como decoración. Pero que hace fotos y doy fe. Esta es la cámara…

Algunos ejemplos de las fotos que se pueden hacer los muestro a continuación. Pero para saber más de lo que es hacer fotos con ella, podéis seguir el enlace El encanto y los engorros de las cámaras de fuelle – Agfa Isolette I con Ilford Fp4 Plus a IE 200. Yo me divierto mucho haciendo fotografías con estas antiguallas, aunque no se consiga la calidad intrínseca en la fotografía que uno espera de las cámaras de formato medio, o de las modernas cámaras digitales.

Pero lo curioso es que he visto intimidados por estas cámaras a gentes que fardan mucho de sus modernas cámaras electrónicas digitales, con sopotocientas funciones, muy sofisticadas, con zillones de píxeles, pero que cuando les pones en las manos una de estas cámaras de objetivo retráctil con fuelle… no saben muy bien por donde empezar. Se siente perdidos. Tienen miedo de «romper» algo. En una cámara que lleva sobre la faz de la Tierra más de 70 o casi 70 años, y sigue funcionando. Pero estas cámaras era las que usaban sus padres o sus abuelos en aquellos tiempos, para hacer fotos a la familia cuando salían de vacaciones. O por lo menos los padres o abuelos de las gentes de su generación en buena parte de Europa occidental, porque en España con su dictadura y su aislamiento, y su defectuosa cultura, no eran tan frecuentes. Y es una cámara de gama baja, económica. Vamos… para el común de los mortales. Curiosamente, algunos creen que ahora, en medio de tanta proeza tecnológica que nos rodea, son más listos que sus ancestros. Mmmmmm… ¿seguro? No creo.

[Fotocomentario] ¿Cómo quedará el parque Pignatelli?

Fotografía

El parque Pignatelli de Zaragoza está cerca de mi casa. Y también lo estaba en mi infancia. Fue un terreno de juegos habitual cuando era niño. Y también fue terreno de mis primeros escarceos con las chicas. Aunque fuera a un nivel muy simplón. Pero le tengo cariño. Hoy en día, muchos días, en los que es parte de mi trayecto para ir a trabajar, muy pronto por la mañana. Me he ido acostumbrando a ir caminando los casi cuatro kilómetros de desplazamiento.

La cuestión es que están en obras en su vecindad. Unos antiguos depósitos de agua vecinos están desapareciendo definitivamente. Y parece que se convertirán en viviendas. Se abrirán algunas calles nuevas… No se si se harán equipamientos ciudadanos, o se ampliarán las zonas verdes. El actual gobierno municipal no es propicio a esto último. Es de los de ceder todo a lo privado. El caso es que no sé en qué medida afectará al parque. Me gustaría que el parque fuera más verde, tuviera una vegetación más lucida o exuberante. Pero vivimos en una ciudad con un clima semiárido, con poca pluviosidad, y veranos muy calurosos, y cuesta mucho mantener esa vegetación. Y más todavía pagar el sueldo de los jardineros… lo que decía del gobierno municipal. El actual, pero también el de los otros que presumen de más «sociales». Ahora han abierto un paso a camiones y excavadoras por un extremo del parque. Espero que lo cierren. Que no lo dejen permanente abierto, para conveniencia de los vecinos de las nuevas viviendas, que por su situación, no serán pobretones precisamente. Si no han de ampliar las zonas verdes comunitarias, que por lo menos no las disminuyan. O las vuelvan más cutres, con más cemento y asfalto. Que es lo barato en Zaragoza. Si los jardines zen japoneses son de piedras y rocas, los jardines y parques de Zaragoza también tienden a lo zen, pero con asfalto y cemento.

Para saber más de las fotos acompañantes, podéis dirigiros a El filtro rojo y sus efectos en película superpancromática – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford SFX 200.

[Fotocomentario] Qué es la luz

Fotografía

Cuando hace algo más de tres años el Event Horizon Telescope EHT publicó la primera imagen de un agujero negro, un gigantesco, al menos en masa, objeto astronómico situado en el centro de la galaxia M87, tras una sesión de cine, tomando unos chismes en una cafetería, mantuvimos una conversación entre varios amigos y conocidos que devino en discusión. Uno de los presentes, poco dotado para las ciencias, no porque sea poco inteligente sino por su desinterés y actitud anticientífica, manifestaba indignado que las noticias eran falaces. Que aquello no era real, que era un invento, que eso que llamaban telescopio sabía de buena tinta que era antenas de radio y que aquella imagen no se podía ver.

Todos los intentos por explicarle la naturaleza de la luz, radiación electromágnética, indistinguible de las ondas de radio salvo por su longitud de onda… fueron total y absolutamente infructuosos. Una situación desalentadora en una reunión social de personas de un nivel sociocultural supuestamente alto.

Cuando el mismo telescopio reveló hace unos meses la primera imagen del agujero negro supermasivo que reside en el centro de nuestra galaxia… pues no debatimos el tema. Y menos con el individuo aquel, que después de los peores años de la pandemia ha dejado de relacionarse con nosotros. Sin que le echemos mucho en falta, he de decir. Pero ha resurgido el interés sobre la naturaleza de la luz y de lo que es una fotografía, una imagen escrita con luz, con motivo de las primeras imágenes obtenidas en color con el telescopio espacial James Webb. Un poco más cerca en el espectro radiomagnético de la luz visible, los instrumentos de este telescopio se manejan en la luz infrarroja. Que tampoco podemos ver. Aunque a veces la sentimos en nuestra piel, cuando nos transmite el calorcito que irradian otros cuerpos. Especialmente el sol, aunque no solamente. Y al fin y al cabo, ¿no soy yo mismo aficionado a obtener fotografías en el infrarrojo cercano. Como las que hoy traigo a estas páginas, realizadas este mismo fin de semana.

Más detalles sobre ellas en Mirando en el infrarrojo (1) – Digital con Fujifilm GFX 50R. En fin… en realidad, lo que me pesa en el alma, no es la naturaleza de la luz, sino la ignorancia de la especie humana, más por su negativa a aprender que por su capacidad para ello.

[Fotos y naturaleza] (Mal) preparando para la exposición anual de socios de Asafona

Fotografía, naturaleza

Desde hace unos años, participo en la exposición anual de los socios de Asafona (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), que se suele celebrar todos los años en el mes de septiembre. Una exposición a la que los socios remitimos una fotografía, de tema libre, dentro de la fotografía de naturaleza, claro, y que se podrá ver en la sede de la asociación en los locales de la Agrupación artística aragonesa. Este año además es el 20º aniversario de la asociación, y además de las tradicionales jornadas con ponente diversos e interesantes, habrá una comida de celebración. Parece que este año las jornadas no coincidirán con mi segunda tanda de vacaciones, y podré participar en todo. Y cuando volví de viaje a principios de junio comencé el proceso de selección de la que podía ser mi fotografía para la exposición. Pero mi mala cabeza, junto con lo liado que he estado en junio, hizo que se me pasara la fecha y remitiera una foto, escogida con precipitación, tres días más tarde. Los pacientes y bondadosos organizadores la han aceptado y estará presente en la exposición.

Naturaleza en la ciudad o en el entorno periurbano.

Pero os voy a mostrar lo que he considerado este año, por temas y localizaciones. La foto remitida para la exposición,… tendréis que ir a visitarla para saber cuál es, pero es una de las que aquí muestro.

La mayor parte de las fotografías proceden de mis viajes. Pero alguna he considerado realizada en el entorno urbano o periurbano. Cierto es que generalmente mis paisajes urbanos se centran en la presencia del ser humano. Pero siempre hay algo de naturaleza presente, como las fotografías anteriores. El periodo que he incluido, desde julio del año pasado, después de remitir la foto para la exposición del año pasado, empezó con un viaje a Suiza y varias jornadas alpinas. Así que los paisajes de montaña han sido un fuerte posibilidad. Claro está. Tanto fotografía digital como con película tradicional.

Paisajes y flora alpina; el color, digital, el blanco y negro, con película tradicional.

En estos momentos, no es fácil encontrar paisajes puros, desprovistos de la presencia humana. Evidentemente, y la mayor parte de los fotógrafos, creo, lo hacen, podemos apuntar nuestras cámaras evitando esa presencia. Buscando el paisaje más puro posible. Sin embargo, si queremos ser testigos veraces de la realidad, tendríamos que incluir, integrar en nuestras fotografías, esa presencia humana. Son raros los rincones del mundo, y no digamos en Europa, en el que el paisaje no está alterado por la presencia del ser humano. Para bien o para mal.

Paisajes alpinos con figura.

Participo en las excursiones de la asociación con mucha menos frecuencia de la que me gustaría. Pero este año fui, y muy a gusto, lo pasé muy bien, a la excursión a Aínsa y al Geoparque mundial Unesco Sobrarbe-Pirineos. La posibilidad de remitir a la exposición las margas del Pueyo de Araguás fue una solidad posibilidad. También, tanto en versión digital como en película tradicional.

Texturas y patrones estratificados en las margas del Sobrarbe, en el Pueyo de Araguás.

Y si el periodo de selección de la foto había comenzado en los Alpes, también terminó en los Alpes. En esta ocasión en los Alpes Dolimitas en Italia, y también en el Tirol austriaco. No me faltan los paisajes de los imponentes macizos dolomíticos o de los densos bosques de las zonas más bajas de esos montes.

Alpes Dolomitas en el Tirol del Sur.

Y en este viaje le sacamos mucho partido a las aplicaciones de identificación de la flora alpina. Así, entre gencianas, calderones, y otras flores y plantas, fuimos disfrutando también del micropaisaje alpino.

Flora alpina en los Alpes Dolomitas.

Las medidas de la fotografía a exponer están predeterminadas con antelación. Con el fin de dar uniformidad, aprovechando adecuadamente los marcos que posee la asociación para estos eventos, las fotografías son reproducidas a una tamaño de 45 x 30 cm, por lo que se pide que tengan unas dimensiones adecuadas para una copia de buena calidad. Esto restringe algo los formatos. Y la verdad es que la mayor parte de mis fotografías digitales no son homotéticas con la razón 3:2 solicitada. Tengo que hacer reencuadres en mis originales, a veces posibles, a veces no. Incluso concebí la posibilidad de incluir un panorama, dejando un amplio espacio blanco a su alrededor. Un panorama no planificado a partir de dos negativos de película en blanco y negro.

Las montañas de la Nordkette, al norte de la ciudad austriaca de Innsbruck, capital del Tirol.

Pero todo este proceso de reflexión para la elección de la foto es un poco teórico. Porque como ya he dicho al principio, por mi mala cabeza, la foto la escogí al vuelo, pasado ya de plazo. En fin. Esperemos que haga un papel digno en el ámbito de la exposición. Los socios ya hemos podido ver las fotos, a la hora de votar las que formarán parte del calendario 2023 de la exposición, y algunas muy muy muy buenas.

[Fotocomentario] Un palacio, un castillo,… algo que me inspira sentimientos contrapuestos

Cultura, Fotografía

Muchos zaragozanos se siente orgullos de uno de los monumentos más destacados de la ciudad, el palacio de la Aljafería. Residencia de verano de los reyes hudíes de la taifa de Saraqusta. Fue un brillante reino musulmán, pero breve (1018 – 1110), en el que florecieron la cultura, las artes, las letras y las ciencias medievales, y en el que se construyó la Aljafería, que fue uno de los ejemplos más hermosos de la arquitectura palaciega de Al-Ándalus. Y digo fue. Porque aunque nos han llegado ejemplos hermosos de lo que pudo ser, lo cierto es que tras la conquista de la ciudad en 1118 por los (bastante menos cultivados e ilustrados) cristianos del reino de Aragón, aprovechando un vacío de poder en la ciudad bajo gobierno almorávide, el palacio sufrió vicisitudes de todo tipo. Por no decir maltrato generalizado.

Hoy en día es sede del parlamento autonómico, las Cortes de Aragón, por lo que el régimen de visitas está supeditado a las actividades de la institución. Y además, tengo la impresión que puede ser subjetiva, con el tiempo se ha rebajado el nivel de libertad con el que los zaragozanos podemos acceder a lo que deberíamos considerar un patrimonio común. Uno de esos lugares de los que todo el mundo presume, aunque durante la mayor parte de su historia ha sido maltratado; y originado por una cultura que, independientemente de las tribulaciones que actualmente pase el mundo islámico, en el momento de su construcción, era superior en cantidad y calidad a la de sus más bien bárbaros y fanáticos religiosos conquistadores. El mundo del revés casi 1000 años después. Nadie a celebrado el milenario de la taifa que durante menos de un siglo brilló. El palacio forma parte del conjunto del mudéjar aragonés, declarado Patrimonio del a Humanidad por la Unesco en 1986.

Por su exterior paseamos recientemente durante un paseo fotográfico de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Los datos técnicos de las fotografías los podéis encontrar en Tengo que usar más la Leica CL – paisajes urbanitas sobre Kodak Pro Image 100. Ese mismo día, durante el paseo fotográfico pasamos junto al Coso de la Misericordia, coso taurino que, aunque mucho más reciente, refleja la influencia del estilo mudéjar incluso siglos después.