[Libro] Viaje con Clara por Alemania

Literatura

Sin duda alguna, Fernando Aramburu es uno de los escritores de moda en España en estos momentos. Son muchos los que comentan el éxito de su último libro… y muchos los que me lo han recomendado. Pero en estos momentos, a punto de poner el blog en modo sólo fotos, leer algo sobre las consecuencias de las tontás identitarias que provocan unos u otros de todo tipo, signo y bandera, y no me refiero solo a los centrífugos, también a los centrípetos, me apetece tanto como que me den de patadas en el borde tibial anterior, o sea, en la espinilla. No obstante, curioso por leer algo del autor, di en encontrar este libro de viajes publicado en 2010, que se me prometía divertido por el sentido del humor que emanaba de sus páginas.

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No conozco todos los lugares visitados en el viaje por Alemania, pero algunos sí. Por ejemplo, Bremen, aunque era Brema cuando me contaban el cuento de los músicos cuando era pequeñito.

Este libro está narrado en primera persona por un individuo que supongo cuarentón o a punto de serlo, originario de un país innominado, pero que podemos suponer España, y casado con una alemana, profesora de lengua en un instituto de una pequeña ciudad costera del mar del Norte, en las regiones septentrionales del país germánico por excelencia. Parece que su dedicación habitual es cuidar de la casa y dar clases eventuales de su lengua materna. Cuando arrancan el relato, su esposa, Clara, el nombre del narrador no se menciona, “ratoncito” o “señor Ratón” son su apelativos más habitual, se ha pedido un permiso de sus deberes docentes con el fin de escribir un libro de viajes por el norte de Alemania, con referencias a los escritos por otros literatos alemanes en el pasado. Y ambos van a abandonar su casa durante unos meses. El libro es el relato de ese viaje desde el punto de vista del “señor Ratón” (¿Herr Maus?).

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Hamburgo, tanto paseando por la zona portuaria, en el encabezado, como por los barrios del pecado de Sankt Pauli.

Por supuesto, el libro no es un libro de viajes, exactamente. Más bien es un relato humorístico, a ratos sarcástico, a ratos irónico, a ratos paródico y a ratos tierno, de la convivencia matrimonial de esta singular pareja internacional sin hijos. Así como de sus relaciones con grupos  familiares o amistosos diversos, a cual más disfuncional y sin embargo típicos.

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La hanseática Lübeck, antaño conocida en español como Lubeca.

En un momento dado me planteé hasta qué punto el relato podría ser autobiográfico. Determinadas referencias del relato sitúan el viaje en 2003. Es conocido que el autor está casado con una alemana y vive en Alemania. Cotejé su biografía, y comprobé que hay diferencias notables. El protagonista del libro no terminó sus estudios, y conoció a Clara en una estancia de seis meses en Gotinga para aprender el alemán. El autor estudió filología hispánica en la Universidad de Zaragoza, ciudad donde conoció a la que sería su esposa. Así que, en principio, no. En el fondo, desconozco, puesto que no se narran en sus biografías, las peripecias de su devenir matrimonial.

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La coqueta Celle.

El narrador, o sea, la narración, tiene un punto borde. El marido es un cabroncete que aprovecha cada momento para darse la mejor vida que puede ofrecerse, teniendo un punto hedonista que básicamente se expresa por su afición a la comida, la bebida, determinadas partes de la anatomía femenina y el Werder Bremen. La esposa se nos presenta con un carácter seco y dominante, y un tanto neurótica e hipocondríaca, aquejada de fuertes jaquecas cada vez que sus planes se tuercen. No hace falta ser un lince para deducir que el autor está representando la adustez luterana germánica y el carácter irreverente y voluptuoso del catolicismo latino en sendos cónyuges, que entran con frecuencia en colisión, con la frecuencia victoria, al menos aparente, de lo germánico, pero con el latino viviendo a costa de lo anterior. Y a pesar de todo, no falta momentos de ternura, puesto que en realidad, aunque instalados en la rutina por dieciséis años de matrimonio, no pueden vivir separados, y se quieren.

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El macizo del Harz, aunque lo que yo conozco no coincide con lo recorrido en el libro.

No estamos ante un libro redondo; tiene algunos altibajos. Redactado con un estilo coloquial, como conviene al narrador principal, tiene momentos de notable hilaridad. Dada mi costumbre de leer en el autobús urbano durante mis desplazamientos por la ciudad, la cantidad de veces que he sido interpelado estos días por señoras de cierta edad que no podían contener la curiosidad por lo que me hacía reír, ha sido notable. Pero también tiene algún momento de bajo, y pasajes en los que el libro se estancaba en una situación determinada, sin un avance aparente. Dicho lo cual, me parece bastante recomendable, es divertido y se lee fácil. Hasta los más reticentes lectores deberían poder con él. Pero me la impresión de que no me prepara para el libro que todo el mundo me recomienda. Creo.

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Y terminan viaje en Berlín, aunque el “Monumento a los judíos de Europa asesinados” no debía de estar terminado en la época del viaje.

[Fotos] KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film – un regalo

Fotografía

Me llegó de regalo hace un par de semanas una bolsita con tres carretes de película marca KONO!, totalmente desconocidas para mí. La primera que he usado, en blanco y negro, me ha pillado por sorpresa, aunque no me ha disgustado. Fotos realizadas en el barrio de Valdefierro de Zaragoza, del Festival de Arte Urbano Asalto 2017, del que ya os he hablado.

Los detalles técnicos, en el enlace.

Origen: KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film – un regalo – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] Angelina Jolie y Netflix, ¿a los Oscar por Camboya?

Cine

Moun​ dambaung​ Khmer​ Krahm​ samleab​ ba​ robsa​ khnhom (មុន​ដំបូង​ខ្មែរ​ក្រហម​សម្លាប់​ប៉ា​របស់​ខ្, 2017; 382017-2409)

Netflix es una de las cadenas de televisión de moda. Alejada de los modelos tradicionales, en exclusiva se dedica a ofrecer servicios de vídeo bajo demanda, mediante suscripciones mensuales razonablemente accesibles. Su punto fuerte es la ficción en forma de serie, que ofrecen con calidad innegable, y que están produciendo en muchos de los países donde se han implantando, saliendo del doloroso monopolio norteamericano que se sufre de otra forma. Pero quiere ir más allá. Y ya hace un tiempo que comenzó la producción de largometrajes. Y quiere adquirir prestigio en ese campo. En la última edición del festival de Cannes presentó algunas producciones. Pero las resistencias surgieron. Los festivales suelen ser una herramienta de una industria que, como todas cuando están establecidas, es muy conservadora. Y la francesa la que más. Que una película se distribuya, tenga éxito y sea reconocida fuera de los circuitos comerciales habituales, es algo que pone de los nervios a distribuidores y exhibidores. Cannes, en un futuro próximo, no admitirá películas que no pasen por estos canales comerciales. Cannes deja de ser un exponente del cine de calidad, venga de donde provenga, para ser un adalid del statu quo establecido por la industria. Crítica que hago desde el punto de partida de que yo prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero conservadurismos,… los menos.

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A pesar de que Camboya, como otros destinos del sudeste asiático, es cada vez más popular como destino viajero, todavía no hemos ido por allí. No es de los sitios que más nos atraen. Como sustituto, y dado el carácter predominantemente budista del país, ilustraré la entrada con fotografías de Hong Kong donde también encontramos templos de esta religión, menos pacífica de lo que nos quieren hacer creer.

Angelina Jolie llegó al mundo del espectáculo amparada por su pedigree familiar. Aparte de esto, su principal atributo inicial fue su sensual y característico físico, que le abrió también muchas puertas. Pero siempre se ha peleado por ser reconocida por sus capacidades interpretativas, alternando las películas arriesgadas con productos de tono más comercial. En mi opinión, una carrera irregular, que hace que aparezca más en las noticias con motivo de sus matrimonios, sus adopciones y sus obras benéficas que por la calidad de sus películas. Desde hace unos años ha tomado el camino alternativo de la dirección con el fin de alcanzar ese prestigio cinematográfico que no acaba de llegar. Reconozcámoslo, tal y como funciona la industria del cine, con más de cuarenta años de edad, si no te ha llegado la consagración plena… las cosas se ponen más difíciles.

Curiosamente, me llegó hace unos días la noticia de que ambas entidades, Netflix y Jolie, optaban a entrar en la historia de los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Netflix produce y Jolie dirige la película que hoy nos ocupa, rodada en camboyano (o jemer), nace de las preocupaciones humanitarias de la actriz y directora, que por sus obras benéficas tiene la nacionalidad camboyana además de la estadounidense. Esta película se puede ver en Netflix. Obviamente, el título en camboyano, que he respetado al principio, es un auténtico trabalenguas. Su traducción literal, literalmente te cuenta la película: “Al principio, los Jemeres Rojos mataron a mi padre”. Que también es un título largo de narices.

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Traslada las memorias de infancia de la activista camboyana Loung Ung, que siendo hija de un militar, fue deportada con su familia a campos de trabajo en 1975, donde pasó varios años de su infancia, en el ambiente de terror que los jemeres rojos imponían. La película es una revisión de estas atrocidades tales y como se supone eran vistas por una niña pequeña y los recuerdos que derivan.

La película tiene un carácter de docudrama y lo primero que cabe decir es que aunque Jolie se esfuerza por realizar un trabajo técnicamente correcto y hasta “bonito”, lo cierto es que la película resulta fría. Las escenas más duras y complejas se resuelven de modo que no resulten ofensivas a la sensibilidad del espectador; pero esta preocupación les lleva a cierto grado de asepticismo que hace que pierdan capacidad de sorprender o conmover. Jolie puede que haya aprendido los conocimientos básicos de la dirección cinematográfica, pero le falta fuerza como narradora. Aunque rodada con medios, al final te quedas con la sensación de haber visto un telefilm poco transcendente de los que transcurren por senderos muchas veces trillados.

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Camboya ha enviado esta película a la candidatura de los Oscar; pero viendo el nivel que ha reinado en la categoría de mejor película de habla no inglesa en los últimos tiempos, sorprendería que pasase los cortes iniciales antes de entrar en el pequeño grupo competidor por el premio. Aunque con el respaldo del nombre de la directora, y una buena campaña publicitaria, todo podría ser. A Netflix y a Jolie todavía les falta mucho recorrido para codearse con los grandes de la cinematografía. Por lo menos, según lo visto hasta el momento. En el caso de Jolie, si no cambia mucho, soy pesimista. En Netflix, la cosa puede cambiar en cualquier momento. Estamos a la expectativa

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Fotos] Paisaje en infrarrojo a orillas del Ebro con Rollei Superpan 200 Pro de 35 mm

Fotografía

Sigo recorriendo las riberas del Ebro en Zaragoza con película tradicional en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo, con la que obtenemos una peculiar estética. Los detalles técnicos en el enlace. Para los no interesado en ellos, os dejo las fotos.

Origen: Paisaje en infrarrojo con Rollei Superpan 200 Pro con película de 35 mm – Fotografía y otras artes visuales.

 

[TV] Cosas de series; samuráis y agentes del FBI

Televisión

He empezado a seguir las nuevas aventuras de Start Trek en Netflix… y sólo llevo dos episodios, pero tengo la impresión de que conservan esas cualidades que entusiasman a muchos y que a mí me rallan los nervios, salvo que sea una serie de los años 60 del siglo XX. En fin, la van a emitir semana a semana, por lo que habrá que darle un poco de tiempo. Aunque también es verdad que me ha hecho gracia ver a Michelle Yeoh por ahí. Un señora que, independientemente de que haya aparecido en algún que otro bodrio, siempre me ha gustado. Por cierto, que tengo curiosidad por ver algún episodio de la parodia que se ha comenzado a emitir recientemente.

Pero vamos con las dos series que he visto estos días.

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Poco queda del Edo antiguo en el Tokio actual, planchado y socarrado por los bombardeos americanos; así que usaremos las calles de Kioto para trasladarnos a los tiempos de Heizo Hazewaga.

Primero con el entretenimiento.

Onihei (鬼平) es la adaptación en formato de animación de las aventuras policiacas de época Onihei Hankachō (鬼平犯科帳). Son las aventuras de Heizo Hazewaga, un samuráis que está al frente del Brigada de Robos e Incendios de la ciudad de Edo, actualmente Tokio, durante el periodo Edo de la historia del País del Sol Naciente. El tono de estas aventuras es más maduro y adulto de lo que nos tienen acostumbrados las series de animación nipona, y combina la acción, el drama y el humor en dosis adecuadas. Hombres valientes, mujeres bellas y no menos valientes, con frecuencia más inteligentes, y el contrapunto entre los villanos, ladrones que no respetan el código, y los malhechores simpáticos, que si lo respetan. “No violarás, no matarás, no robarás a los pobres y a los honrados”. Pocos se escaparán de todos modos a la inteligencia de Heizo el Diablo, que es lo que significa Onihei. Me lo he pasado muy bien, y son 13 episodios de poco más de 20 minutos cada uno.

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Un tono totalmente distinto ha  tenido la nueva temporada, ¿tercera?, de las aventuras del agente especial Dale Cooper (Kyle MacLachlan) del FBI en Twin Peaks: The Return. Para quienes no estén al tanto, el conjunto de las dos primeras temporadas de la mítica serie, junto con el largometraje que las siguió para darles un cierre digno,… terminó con un monumental cliffhanger. 25 años después hemos podido tener la continuación de aquella historia. Frente a lo que es habitual con otros regresos sonados de series, no se ha dedicado a homenajear a la antigua con guiños a los fans de todo tipo. Ha sido una continuación seria de la lucha entre el bien y el mal a escala preternatural que se planteaba en la serie original. Hemos encontrado nuevas líneas argumentales, que discurrían en paralelo. Ocasionalmente, modificando sus trayectorias para converger, en otras, no. Con tonos de humor, de drama, en ocasiones de tragedia,… debiendo mucho al género de terror,… y con un planteamiento mucho más propio de las producciones cinematográficas del director David Lynch, abrazando sin remilgos el simbolismo surrealista que le es propio, habrá entusiasmado a muchos en la misma moda que habrá provocado el rechazo de otros.

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Por la serie, además de algunos de los personajes que conocimos en la etapa de hace 25 años, han circulado muchos personajes interpretados por actores y actrices que han sido importantes en la carrera del director, y para quienes el director ha sido importante a la hora de impulsar sus carreras. La serie ha producido desconcierto, como no podría suceder de otro modo. Su final está sujeto a todo tipo de especulaciones. Hay muchos que no saben muy bien por donde tirar. Yo me guardaré mis ideas para mí, pues no quiero provocar prejuicios entre quienes la quieran ver. He de decir que ha habido momentos de cine absolutamente magistral, en especial el fenomenal episodio octavo, de una imaginación y riqueza visual absoluta. Otras líneas argumentales me han desorientado/decepcionado más. No insistiré en lo mucho que se ha hablado del papel que Audrey Horne (Sherilyn Fenn), uno de los personajes más queridos del universo Twin Peaks, ha tenido en la nueva historia.

Para terminar, decir que no es una serie que se pueda recomendar o no recomendar. Todo depende de cómo afrontes tu forma de ver la ficción audiovisual, tu capacidad de eliminar prejuicios, y tus experiencias con el cine de Lynch. A mí, me puede desconcertar en muchas ocasiones tanto como el que más. Pero siempre me aporta elementos interesantes. Y no ando tan despistado como muchos,… parece ser.

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[Fotos] Tarde de paisajes en la sierra de Armantes – Muy bien hasta que,… “mal”

Fotografía

Ayer domingo por la tarde, buena jornada de fotografía de paisajes en la comarca de Calatayud, Aragón (España). Buena,… hasta que decidió ponerse antipática para mí. Pero bueno, lo pasado, pasado está. Los detalles en el enlace. Aquí, las fotos.

Origen: Tarde de paisajes en la sierra de Armantes – Muy bien hasta que,… “mal” – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] Detroit (2017)

Cine

Detroit (2017; 372017-1909)

No pensaba que esta entrada pudiese salir hasta el lunes o el martes de la semana que viene. Este sábado lo tenía/tengo con un programa muy apretado, en el que sorprendentemente ha surgido un hueco de aproximadamente sesenta minutos, que he decidido aprovechar.

Conocíamos de antemano el tema de esta película de Kathryn Bigelow, directora que tiene una cierta capacidad de hacer muy bien películas que me interesan regular. O sea, al estilo de Scorsese, aunque se parezcan como un huevo a una castaña, que es un director magistral de películas que me aburren. Y espero que esto no me merezca una condena a la hoguera por hereje. En el caso de ambos directores hay ejemplos de películas que me gustan mucho, por cierto. Siempre recordaré cierta película de la directora de ambiente un poco distópico que vi en los años noventa, que siempre me ha parecido que estaba un poco infravalorada. Pero bueno, vamos a la película actual, que he estoy desbarrando.

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No he visitado Detroit. De hecho, no parece que sea en estos momentos un destino turístico muy apetecido, tras la decadencia por los ajustes de la industria del automóvil. Así que tiraré de las calles de Nueva York para ilustrar la entrada, donde en la época también se produjeron disturbios raciales, y en la que durante años después el ambiente fue cargadito… por decir algo.

Decía que sabíamos el tema del film, habíamos visto el avance, y las críticas eran unánimes. Una película muy muy bien hecha, pero saliendo del cine con una sensación de cabreo supina. La acción se sitúa en los disturbios de Detroit en 1967, cuando los problemas de discriminación racial saltaron de los estados sureños y su falta de respeto por los derechos civiles de los afroamericanos, a la discriminación en las empresas y los barrios obreros en los estados industrializados del norte, a los que muchas familias habían emigrado en décadas anteriores con el fin de alcanzar un futuro mejor. Una buena parte del principio de la película no deja de ser un docudrama de cómo se gestaron estos disturbios y como se desarrollaron hasta que llegamos al plato fuerte. Este se centra sobre la muerte de tres personas de raza negra en el Motel Algiers en un episodio de violencia policial. A falta de un conocimiento preciso de lo acontecido en el mismo, ya que los hechos no quedaron claros en el juicio penal posterior que absolvió a los policías, el guion se ha confeccionado con los testimonios de aquella noche, y con el relleno de lagunas mediante deducciones o ficción plausible.

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Decir que esta película tiene un carácter histórico sería una simpleza absoluta. Ya sabemos que está contando cosas que sucedieron y que las cinco décadas que han transcurrido las dejan instaladas en el juicio histórico. Pero así como al principio de M*A*S*H se nos recordaba que “aquello era Corea”, aunque todo el mundo llevase en mente por la época y las circunstancias sociopolíticas que se estaba hablando de la sinrazón militar de Vietnam, en esta película que nos ocupa hoy se está aprovechando un hecho histórico para dar un repaso al presente de los Estados Unidos, donde todavía surgen brotes de violencia racial debida al acoso y arbitrariedad de los cuerpos policiales hacia los afroamericanos. Agravado por el hecho de que el gobierno actual del país tiene un carácter marcadamente racista. Por lo tanto, lejos de un recordatorio histórico, la película funciona como una denuncia de un problema crónico y enquistado en la presunta democracia más importante del mundo.

Hablar a estas alturas de las habilidades narrativas de Bigelow sería un ejercicio banal por conocidas y demostradas. Tiene mucho oficio y voz propia la ya veterana directora. Porque hay un estilo definido en su puesta en escena que tiene una continuidad y una evolución a lo largo de su carrera. Probablemente sea una de las candidatas más serias, tanto en la dirección como en la producción, en la temporada de premios, aunque tal vez su temprano estreno, casi veraniego, le puede restar oportunidades.

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El reparto está a buen nivel, siendo bastante coral. Es cierto que hay dos personajes que merecen algo más de atención que el resto, el bueno interpretado por John Boyega, y el malo a quien encarna de forma muy inquietante Will Poulter. Este último compone un personaje tremendamente inquietante en una interpretación que también merecerá probablemente figurar en las candidaturas de la temporada de premios. Si se dice que cualquier película con acción está siempre a la altura del malo del relato, hemos de decir que Poulter consigue que la producción quede a gran nivel.

Dicho todo lo cual, eran tales las expectativas que se habían generado sobre lo que íbamos a ver, que el resultado fue casi anticlimático. O con el tiempo te acostumbras a digerir sin necesidad de antiácidos las barbaridades que la historia te ofrece, por crudamente que te las narren. Salimos razonablemente impresionados, pero no shockados como nos habían vaticinado los críticos. Aun con la crudeza de lo narrado, Bigelow no se recrea en los aspectos potencialmente más gores, sin ahorrar detalles por eso. La película merece la pena su visionado. No creo que llegue a la categoría de obra maestra como en la han calificado en algún lugar, pero creo que está realmente muy interesante. Por fin parece que hemos salido de la inanidad del verano.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libros] Saga, las guerras del Canadá y otras aventuras de Brian K. Vaughan

Literatura

Estaba yo dudando si dedicar mis esfuerzos blogueros hoy entre un tema fotográfico, tengo un par de series fotográficas recientes que comentar, o el literario comiquero. He optado por este último, porque también se me han acumulado algunas noticias.

Brian K. Vaughan es uno de los guionistas de historietas que pululan en la actualidad, y que nos llegan desde Estados Unidos. Presencia frecuente en los premios dedicados a la historieta en los últimos 12 años, también ha hecho sus pinitos en la televisión… aunque su trabajo como escritor en ese medio, sin que carezca de mérito, ya no me llama tanto la atención.

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Para ilustrar la entrada de hoy, y con la excusa del conflicto entre EE.UU. y Canadá de una de las historias, las cataratas del Niágara, tal y como quedaron reflejadas en la cámara de película tradicional de un solo uso protegida contra la lluvia que llevábamos con nosotros. La gente con impermeables azules son las del lado yanqui, las que llevan impermeables amarillos la del lado “canuck”.

Indudablemente, su obra actual más conocida, y la más premiada ya que va acumulando premios desde que comenzó hace ya unos años es Saga. Aventura épica y familiar al mismo tiempo, con toques de fantasía, en el que vamos siguiendo desde hace siete volúmenes las aventuras de una familia de proscritos. Marko, soldado de Guirnalda, y Alana, también soldado pero de Terrada, mundo alrededor del cual gira el anterior, asqueados de la guerra que enfrenta sus mundos irreconciliables, desertan, se conocen, se enamoran y tienen una hija, Hazel, la narradora en primera persona de la historia. Sobre esta premisa, y con una pléyade de personajes secundarios y arcos argumentales paralelos, se va desarrollando la que probablemente es la mejor space opera, del momento, por cualquier medio de expresión conocido (literatura, cine, televisión, historieta,…). Dibujada por Fiona Staples, me encanta como ilustra esta chica canadiense, el séptimo volumen de la serie se ha centrado en la permanencia durante meses repostando de la nave-árbol en un cometa que también es escenario de las guerras entre “alados” (los de Terrada) y “cornudos” (los de Guirnalda). Como siempre, mezcla aventuras, humor, drama, alguna gota de tragedia, y buenas dosis de crítica social. Como siempre, algunos personajes se han quedado por el camino. Ha algunos los echaremos más de menos que ha otros. ¿Ya he dicho que me parece la mejor space opera del momento? Pues eso.

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Ha coincidido la salida al mercado del séptimo volumen de Saga, con el último cuadernillo de We Stand on Guard. Como ya he comentado en alguna ocasión, en esta historia ilustrada por Steve Skroce y coloreada por Matt Hollingsworth, en el tercer aniversario del comienzo de la guerra angloamericana de 1812, o sea en 2112, un atentado terrorista contra la Casa Blanca en un país asolado por las sequías y el cambio climático, provoca la invasión de Canadá por parte de los Estados Unidos. Parece que detrás de todo esto hay una operación de falsa bandera (“Remember the Maine” y el imperialismo norteamericano en Centro y Sudamérica). Los antecedentes históricos que otorgan plausibilidad a la idea están claros. En seis cuadernillos que se leen en un plis-plas conocemos a un grupo de resistentes a la invasión que pondrán en jaque al poderoso ejército ocupante. Una historia menos maniquea de lo que su planteamiento aparenta y que discurre una serie de amenazas para la convivencia pacífica y la democracia que hoy en día son una realidad. El negacionismo del cambio climático, la política de la posverdad (o sea, del embuste), el populismo,… Y de fondo el miedo que probablemente han tenido siempre los canadienses a su vecino y amigo del sur… Al fin y al cabo, Canadá consiguió la independencia del Reino Unido para conjurar el eterno riesgo de una invasión por parte de los Estados Unidos, como la que desencadenó la guerra de 1812. Aquella acabó en tablas… pero quien sabe las siguientes.

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Y siguen desarrollándose, vamos por el cuadernillo número 13, las aventuras de las Paper Girls. En los últimos tiempos se han impuesto los revivals de las aventuras de las pandillas adolescentes de los años 80, con fuerte cargas de nostalgia, véase Stranger Things para la televisión. En esta ocasión, Vaughan, con los dibujos de Cliff Chiang y el colorista Matt Wilson, nos traslada también a esa época, donde un grupo de chicas, repartidoras de periódicos, se ven envueltas en una serie de locas aventuras en las que viajarán por el espacio y el tiempo, en una aventura que todavía se está desarrollando. En principio, esta aventura está dirigida a un público más adolescente y menos adulto, pero la verdad es que los límites me parecen difusos, y la considero perfectamente apta para todo tipo de públicos.

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[TV] Cosas de series; despedida galáctica y familias niponas que juegan unidas

Televisión

No me extenderé mucho en la entrada televisiva de esta semana. No tengo grandes novedades o series de campanillas, así que iré ligero.

Me puse al día con la tercera temporada de Dark Matter, una space opera de aventuras con la peculiar tripulación de la Raza, que se llaman entre sí mediante números, como protagonistas. Un grupo de marginados que pasaron de ser criminales a ser los tipos más íntegros y éticos de toda la galaxia. He de decir que la primera temporada me gustó regular. Pero ante la ausencia de buenas space operas decente, le seguí dando oportunidades. Es un género que siempre me ha divertido. La cuestión es que conforme pasó el tiempo, le fui cogiendo cariño a estos sinvergüenzas aventureros. Y ahora que he terminado la tercera temporada y han anunciado que no habrá una cuarta… me joroba que termine. Sobretodo, porque termina en un cliffhanger molesto. Más que importante. Todos sabemos que la mayor parte de las veces que se usa este recurso argumental para terminar una temporada de una serie, se resuelve de forma rápida y simplona en el primer episodio de la siguiente. Esto no es The Empire Strikes Back, después de todo.

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Con una serie japonesa en la entrada, visitaremos la ciudad de Nara… aunque no sus abundantes parques, templos y santuarios… escenas más cotidianas. Como en la serie de hoy.

Y hemos podido ver la primera temporada, posiblemente única, de Fainaru Fantajī Fōtīn: Hikari no Otōsan (ファイナルファンタジーXIV 光のお父さん), que vendrá a ser traducido al “castellano” algo así como ‘Final Fantasy XIV’: el papá de la luz. Esta es una de estas más o menos extrañas serie que nos ponen de vez en cuando en Netflix, y que vienen del País del Sol Naciente. Un señor de 60 años, casado y con un hijo joven que recientemente ha empezado a trabajar en una empresa, se jubila repentinamente a pesar de que tiene una importante posición en la suya y es muy apreciado profesionalmente. Su hijo siente que su padre ha estado siempre alejado de él y de su familia por culpa del trabajo, y para acercarse le regala el videojuego del título, con el fin de acercarse a él subrepticiamente como uno de los jugadores que se alían para llevar a cabo las misiones del juego. Sospechará desde el primer momento que hay algo raro en la jubilación del padre. Por otro lado, están las tribulaciones del joven en su empresa.

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A caballo entre la acción real y la animación con estética de videojuego, es una serie buenrollista, donde todo el mundo se quiere, aunque no se lo digan unos a otros. Desde mi punto de vista, se ha ido desinflando poco a poco, pero manteniendo un razonable interés. Uno de los problemas es que en paralelo a la historia central ha ido abriendo otras, como la relación del joven con una guapa compañera de trabajo, pero que luego han dejado colgando. Apta para curiosos, más que otra cosa.

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[Fotos] Fujifilm Superia Venus 800 – las sensibilidades altas a la japonesa

Fotografía

Algunas fotografías con película tradicional negativa en color de alta sensibilidad por las zonas verdes de Zaragoza. Los detalles técnicos, como de costumbre, en el enlace a continuación.

Origen: Fujifilm Superia Venus 800 – las sensibilidades altas a la japonesa – Fotografía y otras artes visuales.