[Fotos] Un paseo por Casetas con película para negativos en color

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Una nueva denominación entre las película para negativos en color, expuesta con Pentax Spotmatic y un Tessar 50 mm de la antigua Alemania oriental.

Después de volver de las vacaciones de Semana Santa, en los fines de semana siguientes, decidí continuar con mi exploración de los núcleos de población, barrios rurales o pueblos, del área metropolitana de Zaragoza. Y cogí el tren a primera hora de la mañana un sábado para llegar hasta Casetas. El entorno de la estación lo conozco relativamente bien… pero poco más. ¡

En esta ocasión, además de alguna cámara digital, me llevé un cámara de película de 35 mm con un rollo película para negativos en color. Una de estas nuevas denominaciones que están basadas en el reenvase de rollos de película cinematográfica sin el remjet antihalo para hacerlas compatibles con los procesos de revelados habituales para fotografía en color.

[Libro] The murder of Roger Ackroyd – Agatha Christie

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Wells, una pequeña ciudad con una tremenda catedral gótica me servirá de escenario para comentar esta entrada literaria.

No soy especialmente aficionado a la whodunit en forma de libro. Con el cine y la ficción televisiva, si está bien llevada la acción… ya tal. Pero en libros… me cuesta. Y la reina de la whodunit es Agatha Christie, con su Poirot, Miss Marple y demás. En su momento, en mi juventud, muy juventud, es decir, adolescencia y poco más, aún disfruté con algunos de sus libros. Pero poco a poco me empezaron a aburrir. Todos seguían un esquema muy similar. Quizá los que más me llamaban la atención eran los que no pertenecían a ninguna de sus series de detectives más famosos. Y esa tónica de apatía hacia las obras de la británica la he mantenido en toda mi edad adulta. Lo cual no ha impedido que de Pascuas a Ramos le haya dado alguna oportunidad extra. Sin mucho éxito.

Hace pocos meses leí un artículo muy elogioso de este libro. Uno de los primeros dedicado a Hercule Poirot, se afirmaba en el artículo que fue el que de alguna forma lanzó a la escritora y al personaje. Llegaban a decir que es uno de los más influyentes de la autora y del género en líneas generales. Especialmente por el inesperado giro final de la historia, cuando descubrimos quien es el asesino. Sí, claro, hay un asesino. Y no es el mayordomo… ¿o sí? ¿Y precisamente por eso es inesperado el final? No lo voy a destripar. Supongo que en el contexto de la época puedo entender que tuviera un gran éxito y que fuera influyente en el género. Pero cuando has leído ya unos cuantos… pues tampoco te parece para tanto. Como en tantas ocasiones, porque tengo la sensación de que escenarios y personajes se repiten constantemente, un señor acomodado, que vive en una pequeña ciudad o pueblo de provincias en las Midlands inglesas, o algún sitio parecido, aparece un día muerto. Y cuando va a empezar la investigación, aparece por allí el famoso detective, Monsieur Poirot, ya retirado y acomodado, que accede a hacerse cargo del caso y con sus brillantes dotes deductivas, es capaz de ver de forma evidente lo que es desconocido para los demás. Y a pesar de que todo es una deducción, y nunca tienes claro que hayas pruebas físicas suficientes para incriminar al sospechoso/asesino… este confiesa y todo queda resuelto. Lo de siempre,… con un giro inesperado.

Narrado en primera persona por el médico del pueblo, que por supuesto conoce a todo el mundo, tiene las mismas características de estilo que todos los de la autora. Lleno de tópicos que muestran que era una individua bastante esnob y clasista en su clasificación de los seres humanos, aficionada a la fisiognomía, infame pseudociencia que afirmaba saber del carácter y personalidad de un individuo a través de su aspecto físico, y que no era más que una forma de racismo, clasismo y aporofobia. Los nazis alemanes eran muy aficionados a la fisiognomia cuando estudiaban las razas infrahumanas y esas cosas. Son las cosas que con el tiempo me llevaron a rallarme bastante con las obras de Christie. Pues eso. Más de lo mismo.

¿Es horrible? Pues no. Es relativamente entretenido. Me la leí durante las vacaciones en Sicilia. Como viajé sólo, mientras comía o me desplazaba en trenes o autobuses, iba leyendo. Y como es de lectura fácil, incluso en su versión original en inglés, aunque con formas estilísticas que resultan un tanto anticuadas ya, pues se lee enseguida. Pero vamos… lo dicho. Por cierto, he dicho algo en el comentario que, al lector de ficción avezado le servirá para imaginar quien es el asesino. A mí me sirvió. Aunque no lo pueda demostrar, antes de la mitad del libro ya había supuesto quienes es el asesino.

[TV] Cosas de series; en los entresijos del poder, entre humor y asesinatos

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he estado en Washington D. C. Y con la mala gente que reside por allí ahora, no me apetece mucho. Así que ilustraré la entrada con otro edificio bien conocido de trascendencia política, pero que está en Nueva York.

Leía ayer un artículo, relativamente pesimista, aunque escrito con humor, no he guardado el enlace y me da pereza ponerme a buscarlo, en el que se reflexionaba sobre el hecho de que en estos momentos las tras superpotencias que hay en el mundo, EE. UU., China y Rusia, están gobernadas, en su más alta magistratura, sus presidentes, o como lo llamen los chinos… espera que lo busco,… sí es el presidente, aparte de un montón de cargos más que indican que es el mandamás,… como decía, esta gente son tiranos totalitarios, unos con una realización efectiva de esta figura, y otro, intentándolo mientras se carga lo que quede de la democracia y el estado de derecho en su país… que ha presumido de ser el líder del «mundo libre» desde hace casi un siglo. Manda «güevos» que decía el presidente de las cortes aquel.

El caso es que no han faltado las representaciones del poder en la televisión. En forma de dramas o de comedias. Que, curiosamente, pocas veces me han interesado realmente. El drama político sólo me engancha a medias. Aunque haya algunos muy buenos. Pero quizá por esas carencias de mi parte, no estoy enlazando ninguno, ni de forma interna en este Cuaderno de Ruta, ni de forma externa a las referencias habituales en materia de cine y televisión.

Recientemente tuve ocasión de ver en Netflix uno de estos dramas, que en realidad está presentado en clave de comedia. También en conjunción con otro género que se ha puesto muy de moda últimamente, la whodunit en clave de comedia con reparto coral, y con un protagonista, el detective, que es peculiar, listo y que siempre triunfa. Poirots posmodernos que tienen su gracia, salvo que se acabe abusando del género. Cosa bastante probable. Todo empezó con una película para la pantalla grande, que ya ha tenido alguna secuela que ya me dejó a mí un tanto frío. Lo que digo de «abusar del género». No es que antes no hubiera producciones de este género… es que se ha puesto de moda de nuevo. La serie es The Residence, y la residencia del título no es otra que La Casa Blanca, escenario del crimen.

Durante una cena de estado en la residencia del presidente de los EE. UU. se produce el asesinato de un alto responsable de los servicios domésticos y hosteleros del lugar. Los responsables de resolver el caso son los miembros de la policía de Washington D. C. Pero sintiendo que les viene grande la situación, buscan la ayuda de una excéntrica detective (Uzo Aduba), que coincide que es una ornitóloga aficiónala y fanática. Y que tiene unas horas para descubrir el responsable del crimen mientras están retenidos en La Casa Blanca todos los invitados, de mayor o menor rango.

La serie es entretenida. Tiene detrás una conocida factoría de realización de series, por lo que no habrán faltado equipos de guionistas para pulir la historia. Aunque una abundancia de escritores no siempre garantiza un buen guion final. De hecho… bueno, vamos a dejarlo estar. El caso es que está bien. Creo que podría haber tenido un poco más de mala baba. Más ironía. O adentrarse en la comedia negra. Y quizá pierde la oportunidad de poner en solfa las «cabezas coronadas» aunque sean durante cuatro años y (presuntamente) por el voto popular. Pero yo me divertí. No está mal. Pero lo que digo… ¿por qué tengo la sensación de que han perdido la ocasión de haber hecho algo con más enjundia? Cosas que pasan.

[Fotos] Amanecer en la estación de Alagón y una paseo por el pueblo hasta que pase el tren de vuelta

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Primera prueba de mi nuevo objetivo Tamron 90 mm macro (de segunda mano en realidad), adaptado a una cámara digital de formato medio.

Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la cabeza de adquirir un objetivo macro en condiciones, de buenas prestaciones ópticas, sólido, con cierta versatilidad a la hora de usarlo para otras disciplinas que no sean la macrofotografía. Apto tanto para digital como película fotográfica. Que se pueda usar en distintas cámaras. Y que me costara una cantidad razonable de dinero, muy razonable. O de una marca china si es nuevo, o de segunda mano si es de marca más prestigiosa.

Ya lo tengo. Y estas son las primeras fotos que hice con él. No son macrofotografía. Un par de ellas son fotos de aproximación a motivos florales. Pero nada más. En Alagón. Cerca de Zaragoza. Madrugamos para ir en tren a primera hora de la mañana. Y vimos salir el sol en la propia estación del tren al llegar. Luego nos dimos un largo paseo por el pueblo hasta que pasase un tren de regreso a Zaragoza. Y bien, oye.

[Recomendaciones fotográficas] Fukase una vez más y paisajes diversos

Fotografía

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un adelanto de fotografías realizados con un «nuevo» objetivo (comprado de segunda mano) del que hablaré pronto.

Esta semana tampoco tengo muchos marcadores… pero aún me da para comentar la obra de cuatro fotógrafos. Que me han parecido muy interesantes. Uno es uno de mis fotógrafos favoritos, del que ya he hablado en otras ocasiones. Los otros tres son una recomendación de FlakPhoto, lo cual es raro, porque los fotógrafos que recomienda esta gente sólo me llaman la atención de Pascuas a Ramos.

La obra de Masahisa Fukase está profundamente vinculada a su mujer. Buena parte de su obra cuando vivía con Yoko está dedicada a ella, y buena parte de la que hizo después de su divorcio está vinculada al duelo por la pérdida. Y la pena es que Fukase permaneció en coma durante veinte de sus 78 años, los últimos veinte antes de morir. Quien sabe por dónde podría haber ido. En AnOther Magazine nos han hablado precisamente de Yoko, la que fue su mujer, y de las fotografías que le hizo. Posadas o espontáneas. Retratos o desnudos. En el estudio, en la intimidad del hogar, o en la playa de vacaciones. El caso es que la imagen que tenemos de Yoko Miyoshi a través de las fotografías de Fukase es de una mujer de extraordinaria vitalidad de la que no podríamos enamorar cualquiera. Me gustaría conseguir el libro recién publicado con fotografías de Yoko… pero sólo lo encuentro en sitios japoneses. A ver como me las apaño.

De los fotógrafos recomendados en FlakPhoto, la primera es Anna Schneider, una nortemericana que reside en el norte de California y que se centra en los paisajes forestales de los Estados Unidos, incluyendo también retratos de las gentes que viven y habitan en estas regiones. Los paisajes me gustan. Los retratos no están mal. Y el tono general de la obra de Schneider me sugiere cosas, o me invita a fotografiar de una determinada forma.

El segundo es Arnaud Teicher, un francés que vive y trabaja en el sur de Francia, y que centra su trabajo principalmente en la montaña, abundante en estas regiones francesas. Su mirada de todas formas no se dirige hacia la paisajes majestuosos y vírgenes. Se centra principalmente en la montaña como entorno donde el ser humano vive y trabaja. E impacta, de forma importante en el paisaje. Por ejemplo, tiene una serie dedicada a los incendios forestales. U otra dedicada al impacto de la pujanza demográfica de determinadas comarcas próximas a las montañas. Me ha parecido muy interesante dentro de ese tema general, que tanto me atrae, el paisaje alterado por el ser humano.

Finalmente, el también norteamericano Paul Stapp se centra en el paisaje urbano. El cual fotografía con cámara de gran formato, buscando las formas geométricas, y desprovisto de seres humanos, aunque obviamente su presencia se percibe por todos los lados. Por la propia naturaleza de lo que es una ciudad, pero también porque siempre hay restos de que ahí ha habido alguien haciendo cosas. También me ha parecido inspirador.

[Cine] The Phoenician scheme (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Buscaremos las geometrías y las simetrías visuales que gustan a Wes en las calles y plazas de Trapani, Sicilia.

The Phoenician scheme (2025; 25/20250601)

Llegó la llamada «fiesta del cine», que no es otra cosa que unos días en los que las salas bajan mucho el precio, generalmente en una época del año en la que la afluencia de público al cine es muy baja, para hacer caja basada en la cantidad de gente que va esos días a las salas de cine. Pero suele coincidir con épocas del año en que la calidad de la cartelera está floja. Y también, al menos en Zaragoza, se modifica la misma. Y, por ejemplo, se eliminan sesiones en versión original o se ponen a horas imposibles para quienes tenemos que madrugar por nuestra actividad laboral. Así que lejos de ser una fiesta, que celebre el cine auténtico y de calidad, y premie a los que lo mantienen con su fidelidad a la salas, es una operación de mercadotecnia que premia a los que no tienen especial interés por el cine como expresión artística y sólo van al cine coyunturalmente y si lo ponen a precio de saldo. Fenomenal. A pesar de ellos, nos hemos apañado para ver un par de estrenos.

El primero de ellos es la última película de Wes Anderson. Un director que, hasta no hace mucho, tenía mucho tirón para nosotros. Películas que aunaban interesantes propuestas temáticas y argumentales con una excelencia visual, muy personal, que nos generaba mucha satisfacción. Pero en los últimos tiempos veníamos notando que la preocupación por las cuestiones estilísticas y visuales ha ido en aumento, mientras que los temas y las historias han ido en detrimento. En esta ocasión, una comedia con tonos de suspense y acción, en el que un millonario (Benicio Del Toro), acompañado de su hija (Mia Threapleton), últimamente extrañada de él, y un profesor de entomología noruego (Michael Cera) intentan arreglar un trama que busca el derrumbe de un entramado comercial y empresarial, como consecuencia del cual muchas personas pueden sufrir. Y así nos embarcamos en una especia de road movie, aunque en lugar de coche, el viaje se realice en avión, mientras que, ante nuestros ojos, en un reparto muy coral, desfilan un gran número de nombres bien conocidos del mundo de la interpretación, unos con más prestigio que otros, pero todos de más o menos relumbrón (Willem Dafoe, Rupert Friend, Tom Hanks, Charlotte Gainsbourg, Mathieu Amalric, Scarlett Johansson, Bill Murray, Hope Davis, Benedict Cumberbatch).

Quizá en esta ocasión Anderson no abusa tanto de su obsesión por lo visual… que también está. Pero aunque la película es aceptable, entretenida incluso, está muy lejos de la emoción que suscitaban sus películas más interesantes y destacadas. El enorme número de intérpretes que pasan por la pantalla más o menos caracterizados, no ayuda… distrae más bien. Este tipo de películas corales pocas veces me convencen. Difuminan el trabajo interpretativo, cuyo principal mérito parece estar en la presencia de los nombres más que en el trabajo del intérprete. Aunque buenas maneras se perciben aquí y all

Dicho lo cual, la película se deja ver. Sin más. Los fanáticos de la estética de Anderson se quedarán satisfechos con su dosis periódica de la misma. Los menos partidarios de este tipo de cine, sin embargo, tampoco creo que se vean atraídos por la propuesta, que cojea del planteamiento general. Como les ha pasado a tantos directores que fueron muy punteros en un momento dado, parece que se está quedando un poquito vacío de ideas. Y su nombre en la cartelera empieza a despertar menos nuestro entusiasmo. Es lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Las primeras horas de la mañana con película en blanco y negro

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. La Olympus Trip 35, una cámara sencilla, con la Acros II, una película que me gusta, pero compleja.

Como explico en el enlace de la introducción, las fotos de hoy no dejan de proceder de un «experimento» que no fue bien. Pero a pesar de ello, finalmente, las fotografías sí que quedaron bien. O por lo menos a mí me convence el rendimiento de la imagen que la película y su revelado ofrecen. Que no está mal. El experimento lo quise hace en Utebo, donde hice alguna foto, pocas, y renuncié. O quedaron mal.

Otra cosa son las fotos realizadas a muy primera hora de la mañana, al amanecer, con las que terminé el rollo de película unas semanas más tarde. A pesar de que los motivos pueden estar ya muy vistos en estas páginas, encontré muchas oportunidades, o muchas sugerencias, de cara a utilizar la misma combinación de material sensible y revelador en un futuro. Ya veremos. Que ahora entramos en una época, con luz dura y demasiado brillante, el verano, que no es la más sugerente que se nos ofrece a lo largo del año. ¿Tendré que ir pensando en conseguir algo de película con sensibilidad extendida al infrarrojo? Puede.

[Libro] Antimatter blues – Edward Ashton

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Las cárcavas de los alrededores de Daroca me servirán para ilustrar la geología de Nilfheim, el planeta que colonizan Mickey Barnes y sus «amigos».

Sinceramente, no voy a perder mucho tiempo comentando este libro. Que, ya adelanto, es un entretenimiento razonable, pero poco más. Terminé de leerlo en el viaje de ida a Sicilia. Aunque como digo es entretenido, se me había atascado, y llevaba arrastrándolo desde el viaje de vuelta de Berlín. Un montón de semanas para lo que es. Y lo que es no es otra cosa que la segunda parte, la continuación o una aventura más de Mickey 7, un libro que comenté hace unos meses, y cuya adaptación cinematográfica comenté hace unas semanas. Escrito por supuesto por Edward Ashton, el mismo autor que su aventura predecesora.

Y cogemos a Mickey, su novia y algunos otros conocidos personajes más un par de años después del final de la anterior aventura, cuando las cosas parece que van bien para la colonia humana, que está en paz con los aborígenes del planeta. Parecen. Porque en realidad, unos problemas con la fuente de energía de la colonia hace que las cosas pinten mal, especialmente si el buen tiempo actual termina y vuelven los fríos gélidos que se encontraron los colonos al llegar. La única solución será recuperar la bomba de antimateria que Mickey entregó a los aborígenes. No les llaméis alienígenas. Que en este planeta los alienígenas son los humanos. Y el encargado de recuperarla será Mickey con unos cuantos más, que lo tendrán complicado cuando descubran que en el planeta hay una guerra latente entre distintos grupos alienígenas. Y que establecer pactos y compromisos con unos o con otros es muy muy muy complicado.

Sinceramente, este libro no aporta gran cosa a las propuestas de su predecesor. Para mí es simplemente un intento de ingresar unos buenos dineros aprovechando el éxito del libro original, y la expectación generada por su adaptación cinematográfica. Así que mantiene ese tono de aventura entre la comedia y el drama, y nos encontramos ante el típico viaje del héroe y sus compañeros de ida y vuelta en territorio hostil, para conseguir un fin que parece imposible de conseguir. Entretenido. Sin más. Si este hubiese sido el primer libro de la saga, no hubiese repetido. Tampoco me arrepiento de haberlo leído. Pero si se aventura el autor en una tercera entrega, tampoco me ha dejado con ganas de más. Es lo que hay.

[TV] Cosas de series; rebeliones contra el poder establecido en el anime

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una de las series de hoy está localizada principalmente en Tokio, así que fotográficamente nos iremos a la capital japonesa.

Dos series de animación japonesa en Netflix me lleva a comentar el tema de la rebelión contra el poder establecido. Son dos series enmarcadas en el amplísimo paraguas de la ciencia ficción, pero muy diferentes entre sí. Primero vamos con el resumen de cada una de ellas.

Zankyō no Terror [残響のテロル] conocida también como Terror in resonance (una traducción aproximada del original) o Terror in Tokyo/Terror en Tokio (una traducción muy poco aproximada del original) es una serie de animación de 2014 que recientemente entró a formar parte, supongo que temporalmente, del catálogo de Netflix. Dos jóvenes, Nueve y Doce, que nadie sabe de dónde proceden, empiezan a amenazar con acciones terroristas en Tokio. Aunque siempre dan pistas para que estas acciones queden desactivadas. El espectador sabe que tienen relación con una misteriosa instalación donde criaban niños especiales en el norte de la isla de Honsu. Un detective, por libre, al margen de sus superiores, intentará encontrar las claves de esta situación, al mismo tiempo que determinados intereses gubernamentales y no gubernamentales están interesados en acabar con estos jóvenes sin que nada trascienda sobre sus orígenes.

Moonrise es un estreno reciente, actual, de animación japonesa en Netflix. Al igual que el anterior es una serie original. No basada en manga, novelas o películas o series previas. En esta ocasión estamos en un futuro en el que el ser humano ha comenzado la colonización espacial. Más concretamente la colonización de la Luna. Pero se han generado desigualdades enormes entre los habitantes, privilegiados, de la Tierra y los trabajadores de la Luna. Por lo que se produce una rebelión, un alzamiento para conseguir la independencia, y una guerra civil. Aunque presentada como una serie de 18 episodios, estos se agrupan en tres partes que podrían funcionar como una trilogía de largometrajes.

Es un clásico de la ciencia ficción utilizar los elementos de anticipación o de ficción científica para realizar críticas sobre las realidades sociopolíticas de la realidad. Bien sea las desigualdades sociales, los grupos oprimidos, la existencia de oligarquías políticas o plutocráticas, o las prácticas inmorales del poder económico y político para manipular a las poblaciones y a la opinión pública. Como ya he comentado en otras ocasiones, la buena ciencia ficción suele hablarnos de nosotros mismos. Bien a un nivel personal, a un nivel social, o sobre lo que es la humanidad en su conjunto. Estas dos series, como muchas otras, lo intentan.

La más reciente, no con mucho éxito. Aunque hay un esfuerzo de producción notable, es una serie que se pierde en el efectismo y la espectacularidad, olvidándose de contar adecuadamente lo que se supone que quiere contar. No tenemos que irnos muy lejos para ver en formato de serie televisiva una historia de rebelión de colonias espaciales contra la Tierra, como es The Expanse, serie de libros que fueron llevados con éxito a la pequeña pantalla en una de las mejores series de aventura espacial de las últimas décadas. Esta animación, buscando un público más juvenil, se pierde en la aventúreta de los jóvenes protagonistas, y pierde fuerza en el mensaje.

La serie de hace once años, es mucho más interesante. Implica un mayor grado de reflexión. Para empezar, sus protagonistas son a la vez fracasados y brillantes, cada uno a su manera y en su entorno. La exploración psicológica de los personajes es mayor y mejor. Y aunque son claros quienes actúan como villanos y quienes como héroes, no hay maniqueísmo, hay una mayor gradación de sentimientos y opiniones disponibles. Es muy recomendable. Seguiremos a la espera de series de este tipo. Me llaman más que las más recientes y más espectaculares pero superficiales. Que conste que Zankyō no Terror también está muy bien hecha, habiendo salido de la capacidad creativa de Shin’ichirō Watanabe, a quien debemos tantas excelentes series.

[Viajes] Sicilia con película en color (que quizá tendría que haber sido blanco y negro)

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la fotografía con película para negativos en color del viaje a Sicilia en mis recientes vacaciones.

En primer lugar, un poco de contexto. Porque creo que, normalmente, con una cierta planificación y pensamiento previo, las fotografías realizadas con película fotográfica en Sicilia hubiesen sido muy distintas. Pero recordemos una cosa; en los días, la semana, que pasé en Sicilia, yo tendría que haber estado en China. Y con un estilo de viaje y actividades muy distintas. Eso lo contaba en mi Cuaderno de ruta hace cuatro semanas ya.

Cuando en el transcurso de menos de 12 horas quedó anulado el viaje a China, regresé de Madrid a Zaragoza, dormí tres horas después de comer agotado por los nervios, y preparé de inmediato mi viaje en solitario a Sicilia, ni siquiera deshice la maleta. Ni tampoco la mochila con el equipo fotográfico. Ahí quedaron entre el martes 6 de mayo y el lunes 12 siguiente. Sin tocar. Sólo una hora antes de salir hacia Sicilia, abrí ambas piezas de equipaje y extraje objetos y prendas que consideré superfluos con el fin de viajar adecuadamente ligero.

El caso es que, a un viaje en solitario, acabé llevándome el equipo que tenía pensado para un viaje en grupo. Y las cosas y los intereses no son los mismo según cómo, dónde, cuándo y con quién viajes. Pero lo que tenía en la mochila del equipo fotográfico eran negativos en color, y con eso tuve que apechugar durante la semana que estuve en Sicilia. Quizá debería haber sido otra cosa, pero es lo que fue, y tampoco me arrepiento.

[Recomendaciones fotográficas] Esclavitud y poscomunismo

Fotografía

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Hoy un adelanto del comentario sobre las fotografías realizadas con película fotográfica en el viaje a Sicilia. En el mercado de Ballarò de Palermo.

No he recopilado muchos enlaces sobre recomendaciones fotográficas esta semana. Una mezcla de «he visto pocas cosas que me interesen» y «no he tenido mucho tiempo para buscar cosas que me interesen». Pero a pesar de todo he decidido redactar la entrada aunque sea sólo con un par de cosas.

Se acerca PhotoEspaña 2025. Intentaré escaparme algún día a Madrid, entre semana si es posible, a ver algunas exposiciones. Creo que hay algunas muy interesantes. De momento, en Clavoardiendo (y otros medios) nos informaron de la exposición de Judith Prat «Aquella niebla, este silencio» en una galería madrileña dentro de la sección Festival Off del festival. La comprometida fotógrafa de Altorricón, tras su muy interesante trabajo sobre la «brujería» en las tierras pirenaicas, nos habla en esta ocasión del pasado esclavista de nuestro país. Un pasado del que se habla poco, incluso si hasta muy avanzado el siglo XIX todavía existían esclavos en la isla de Cuba. Tengo ganas de ver cómo nos lo cuenta la fotógrafa.

En otro orden de cosas, Tomasz Trzebiatowski desde su boletín cotidiano PhotoSnack nos recomienda la obra del norteamericano Matthew Moore, cuyo último trabajo explora los paisajes de los países de la Europa oriental en los que quedan huellas de su pasado comunista. El trabajo de Moore con frecuencia busca en el paisaje las huellas de acontecimientos del pasado, reflejados o no en la historia oficial, pero que han marcado sociedades y culturas en mayo o menor medida. Una variante de la corriente de fotografía que busca analizar el paisaje alterado por el ser humano, que desde hace años tanto me interesa. Y que de alguna forma me ha influido en la forma en que me acerco yo mismo a la fotografía del paisaje, en la que no rehuyo las señales de la ocupación y la actividad humana, frente a aquellos que buscan el paisaje prístino e inmaculado… que tanto dudo que exista en la mayor parte del mundo.